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Ciclo Maya de 819 Días y su Significado

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Ciencia Ergo Sum

ISSN: 1405-0269
[Link]@[Link]
Universidad Autónoma del Estado de México
México

Quiñones Garza, Huberto; Pájaro Huertas, David


Sobre el ciclo maya de 819 días
Ciencia Ergo Sum, vol. 18, núm. 3, noviembre-febrero, 2011, pp. 307-311
Universidad Autónoma del Estado de México
Toluca, México

Disponible en: [Link]

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Más información del artículo Red de Revistas Científicas de América Latina, el Caribe, España y Portugal
Página de la revista en [Link] Proyecto académico sin fines de lucro, desarrollado bajo la iniciativa de acceso abierto
Sobre el ciclo maya
de 819 días

Huberto Quiñones Garza * y David Pájaro Huertas**

Recepción: 21 de febrero de 2011


Aceptación: 11 de agosto de 2011

* Universidad Autónoma Chapingo, Chapingo, México. Resumen. Algunos autores consideran que On the Mayan Cycle of 819 Days
** Colegio de Posgraduados, Campus Montecillo, los mayas manejaban un ciclo de 819 días, que Abstract. Some authors consider that
México.
habría tenido un carácter mágico o ritual, sin the Mayans managed a cycle of 819 days,
Correo electrónico: dpajaroh@[Link]
descartar alguna manifestación astrológica which would have had a ritual, or magical
o astronómica. Un enfoque que no ha sido character without discarding any astrological
tomado en cuenta hasta hoy, es el puramente manifestation or astronomical event. An
aritmético: el posible interés del sacerdocio approach that has not been taken into account
maya en este número como tal. Se especula so far is the purely arithmetic: and, as such, the
aquí que el número 819 está relacionado con el possible interest of the Mayan priesthood in
valor de π, además de la probable vinculación this issue. It is speculated that the number 819
que esta cifra podría guardar con sus sistemas is related to the value of π, in addition to the
numérico y calendárico. Dos situaciones se likely link that this figure could have with both
vislumbran como importantes contribuciones: their numerical and calendar systems. Two
el planteamiento epistemológico implícito y situations are seen as important contributions:
los resultados obtenidos como información the implicit epistemological approach and
básica para futuras investigaciones dentro de la results obtained from basic information on
etnomatemática y la antropología. future research in ethnomathematics and
Palabras clave: calendario, ciclo, Mayas, anthropology.
números π. Key words: calendar, cycle, Mayas, number π.

1. Antecedentes momentos más alejados en el pasado sin alcanzar jamás un


punto de partida (León-Portilla, 1986: 17). Prueba de ello,
La matemática maya, aunque no rebasó el campo de la arit- entre otros ejemplos, la ofrecen dos cómputos especialmente
mética y la geometría, se presenta desde los comienzos del impresionantes que presenta Thompson (1954: 23):
periodo clásico (150 a 900 años d. C.) (Arqueología Mexicana,
2002: 36-53) en posesión de dos descubrimientos extraordi- [...] en una estela de la ciudad de Quiriguá computaciones preci-
narios, estrechamente relacionados entre sí: el concepto de sas señalan una fecha de hace más de noventa millones de años
cero, principalmente en cuanto símbolo de completamiento, y en otra estela del mismo lugar la fecha alcanzada se remonta
y el de un sistema vigesimal de numeración en que las uni- a cerca de cuatrocientos millones de años. Y se trata de cálculos
dades adquieren un valor en función de su posición. Dueños que establecen correctamente las posiciones precisas de los días
de estos hallazgos, los mayas llegarían a desarrollar en toda y los meses (ver figura 1).
su compleja precisión sus varios cómputos del tiempo Los
sabios mayas concebían al tiempo como algo sin principio Pero conjuntamente con esta original concepción de un
ni fin, lo que hacía posible proyectar cálculos acerca de los tiempo sin límites en el pasado o en el futuro, los mayas

CIENCIA ergo sum, Vol. 18-3, noviembre 2011-febrero 2012. Universidad Autónoma del Estado de México, Toluca, México. Pp. 307-311. 307
Espacio del Divulgador

establecen un punto de referencia, especie de principio de una Sumando los días consignados en la inscripción de esta
era cronológica. Así, casi todas las inscripciones calendáricas estela, sabemos que desde el punto de arranque han trans-
de sus estelas se computan en función de ese momento de currido 1 418 400 días, que equivalen a la fecha que por
partida, según la cronología maya “4-Ahau-8-Kumkú”, que primera vez ocurre, del 13-Ahau, 18 Cumkú (León-Portilla,
traducido en términos de nuestro calendario, se sitúa 3113 1986: 19-25).
años anterior a la era cristiana. La cronología de los mayas de
la época clásica se desarrolló con la creencia en un tiempo 2. El número 819 y su posible uso aritmético
infinito y con la adopción de un punto de referencia.
A partir de la que se conoce como estela 29 de Tikal, en Varios investigadores mayistas encontraron años atrás que seis
la que se consigna la inscripción calendárica maya más anti- inscripciones (una en Palenque, tres en Yaxchilán, una en Quiri-
gua hasta ahora descubierta, 292 d. C., la erección de estos guá y una en Copán) de carácter calendárico, llevan intercaladas,
monumentos alcanza difusión extraordinaria. En el lapso a manera de inserciones consideradas “parentéticas”, seis glifos,
comprendido entre la fecha antes citada y la de 928 d. C., que también calendáricos, que señalan fechas anteriores a las expre-
aparece en una tosca estela hallada en San Lorenzo, cerca de sadas en las respectivas series iniciales. Los intervalos en días
La Muñeca (Campeche), el arte y la ciencia de las inscripciones entre las seis fechas son: 11 466, 15 561, 3 276, 16 380, y 1 433
se hacen presentes en multitud de centros de la vasta zona 250. Eric Thompson (1943) demostró que el factor común más
maya. El que se conoce como el sistema de la “serie inicial” elevado de estas cifras es 819, número que descompone, como
o de la “cuenta larga” alcanza difusión extraordinaria durante él señaló, a los productos (9)(91), (7)(117), (3)(273) y (7)(9)(13).
el periodo clásico en casi toda la extensión de las tierras bajas
del área maya. Aparecen las distintas unidades en el siguiente Figura 2. Estela E de Quiriguá, según Morley (costado poniente), con las series

orden: primero los baktunes, ciclos de (360)(20)(20) días = inicial y suplementaria. Fecha de la cuenta larga, 9 baktunes, 17 katunes, 0 tunes,

144, 000; luego los katunes (360 × 20 días = 7, 200); los tunes 0 uninales, 0 kines: 13-Ahau 18-Cumku (771 d. C.) (Thompson, 1954; Morley, 1956,

(360 días); los uninales (20 días) y finalmente los kines o días. 313; Anders, 1963).

Ilustración de lo expuesto la ofrece el clásico ejemplo de la


estela E de Quiriguá en Guatemala (ver figura 2). Leyendo
de izquierda a derecha y de arriba hacia abajo en el cuadro
1, encontramos los siguientes valores calendáricos.
El jeroglífico introductor de la serie inicial: es el signo del
año y el del dios que preside el mes correspondiente, que en
este caso es el de Cumkú.
Cuadro 1. Valores calendáricos.

9 baktunes 17 katunes
(periodos de 144, 000 días) (17 periodos de 7200 días)
0 tunes 0 uinales
(0 periodos de 360 días) (0 periodos de 20 días)
0 kines Fecha: 13-Ahau
(0 periodos de un día) (computada desde el punto de
partida de la cronología)

Figura 1. Cómputos de fechas remotas en el pasado.

a b

a) De la estela F de Quiriguá con la fecha 1 Ahau 13 Yaxkin: 91 683 930 años hacia el pasado; b) De
la estela D de la misma Quiriguá, con fecha 7-Ahau 3-Pop: unos 400,000, 000 de años antes de este
momento (Thompson, 1954; 23 y León-Portilla, 1986; 19).

308 Quiñones Garza, H. y D. Pájaro Huertas Sobre el ciclo maya de 819 días
Espacio del Divulgador

Thompson destacó la importancia mística para los mayas de queda dos sitios atrás, en el lugar 63. ¿Por qué, entonces el
los números, 7, 9 y 13. Por ello, consideró que manejaban un ciclo elegido no fue de 845 días en lugar de 819? La primera
ciclo de 819 días, que habrá tenido un carácter mágico o ritual, razón aducible es que el 819 es el número de “cita” o de
sin descartar alguna manifestación astrológica o astronómica. “encuentro” del mayor número de múltiplos del 13. Una
Pensando en una posible relación con observaciones del planeta segunda razón podría ser de carácter astronómico: son
Mercurio, o de la Luna, encaró una investigación astronómica 91 los días entre solsticios y equinoccios o, dicho en otra
que no logró relacionar las fechas con los ciclos o fases de forma, cada estación del año dura 91¼ días. A este respecto,
dichos cuerpos (1960). Posteriormente, Berlin y Kelley (1961) es importante observar la presencia del 364 (91×4) en la
establecieron relaciones entre las fechas “parentéticas” y glifos posición 28 del sistema trecenal. El número de 819 días abarca
direccionales y de colores. nueve estaciones, o sea, dos años solares más una estación
Un enfoque que no ha sido tomado en cuenta hasta hoy, del subsiguiente. Pero pudo haber existido una tercera razón
es el puramente aritmético: el posible interés del sacerdocio para elegir ciclos de 819 días y no de otro número. Divídase
maya en este número como tal. ¿Qué propiedades intrínse- el 819 entre 260, el número de días del llamado tzolkin o
cas, además de las señaladas por Thompson, tiene el número “calendario ritual” de los mayas, cuyo resultado es una buena
819? ¿Qué relación podría guardar esta cifra con su sistema aproximación al valor de π:
numérico y calendárico? Veamos.
Entre los números 200 y 999 sólo hay tres nones, no di- 819/260 = 3.15
visibles entre cinco, que poseen ocho o más divisores (sin
considerar la unidad y el número mismo). Éstos son el 693, El número 3.15 difiere del π moderno, aproximado a
el 819 y el 891, cuyos divisores se dan en el cuadro 2. 3.1416…, en sólo 0.0084, lo que le da la suficiente exactitud
El 819, número que nos interesa, tiene diez divisores nones y para usos prácticos mensurábiles, ingenieriles, arquitectónicos
es el único de los tres divisibles entre 13. Sus divisores mayores e inclusive astronómicos.
descomponen a los menores, por ejemplo: 273 = (3)(91), 117 Ahora bien, sacar 3.15 como cociente de la división de
= (3)(39), 63 = (3)(21) = (7)(9), etc. De los divisores mayores dos números “sacros” de los mayas parece demasiado feliz y
(39 para arriba), sólo el 63 no divide a entero entre 13. acertado para ser simple coincidencia. Entonces, ¿verdadera-
El interés maya en el 819 sólo se empieza a entender si se le mente conocían el número π con buena aproximación?
considera dentro de un sistema de numeración de base trece, Al respecto se puede mencionar que el pensamiento geomé-
esto es, de un sistema de conteo por treces, y no por dieses, trico mesoamericano fue tan avanzado que es comparable con
como en nuestro actual sistema decimal; ni por veintes, como cualquiera de la antigüedad; la geometría subyacente en sus
en el sistema vigesimal que todos los tratados mayistas afirman creaciones artísticas así lo demuestra. Sus obras nunca fueron
fue la base fundamental de la aritmética maya. Puede indicarse Cuadro 2. Tres nones no divisibles entre cinco y sus divisores.
aquí que una excelente explicación de los sistemas de numera- 693 819 891
ción de bases desiguales al diez, se da en el texto de Filiponne (3) (231) (3) (273) (3) (297)
(7) (99) (7) (117) (9) (99)
y Williams (1976: 58-70). Acorde con las formulaciones mate-
(9) (77) (9) (91) (27) (33)
máticas modernas, en un sistema trecenal (pero que no inicia (11) (63) (13) (63) (11) (81)
en cero, sino en uno), el 13 es equivalente al 10 del decimal, (21) (33) (21) (29)

y el 169 (13 × 13) al 100 (10 × 10). El desarrollo del sistema Cuadro 3. El desarrollo del sistema trecenal.
trecenal, hasta el quinto “trecenar” se da en el cuadro 3. Trecenares
1º 2º 3º 4º 5º
Obsérvese la necesaria aparición de la mayoría de los 1 13 14 182 27 351 40 520 53 689
divisores del 819 (13, 39, 91, 117, 273), lo mismo que otros 2 26 15 195 28 364 41 533 54 702
números importantes de la aritmética y calendárica maya, 3 39 16 208 29 377 42 546 55 715
4 52 17 221 30 390 43 559 56 728
como el 52 y el 260. Nótese también la presencia del 26 que 5 65 18 234 31 403 44 572 57 741
es, a la vez, 2 × 13, 527/2 y 260/10. 6 78 19 247 32 416 45 585 58 754
7 91 20 260 33 429 46 598 59 767
8 104 21 273 34 442 47 611 60 780
3. Algunas preguntas básicas 9 117 22 286 35 455 48 624 61 793
10 130 23 299 36 468 49 637 62 806
11 143 24 312 37 481 50 650 63 819
¿Qué posición ocupa el 819 en el sistema numérico trecenal?
12 156 25 325 38 494 51 663 64 832
El número final del quinto “trecenar”, ubicado en el lugar 13 169 26 338 39 507 52 676 65 845
65 de la numeración corrida, es el 845, en tanto que el 819 En cada columna, el número corrido esta a la izquierda y el conteo por treces a la derecha.

CIENCIA ergo sum, Vol. 18-3, noviembre 2011-febrero 2012. 309


Espacio del Divulgador

hechas al azar; siguieron una metodología que dio unidad a ñas; sistema en uso hasta la actualidad (Cajori, 1961). Es
todo el arte mesoamericano. El sistema no sufrió modifica- evidente que esta operación babilónica no iba encaminada a
ción alguna durante más de 1 000 años y quizá solamente fue conocer el número π, ya que el diámetro de un círculo con
perfeccionado, ya que las bases geométricas estaban estable- circunferencia de 360 mide 114.59 [...], incomodísima cifra
cidas desde lo más antiguo de la cultura Olmeca, creando un para cálculos prácticos.
arte basado en la más pura geometría. La armonía, belleza
y grandiosidad que se manifiesta en sus creaciones, desde 4. Las hipótesis que se vislumbran
centros ceremoniales hasta vasijas, se debe al rigor con que
aplicaron los principios geométricos por ellos encontrados De todo lo anterior se derivan las siguientes hipótesis (sin
(Martínez, 2000: 247). pretender que sean conclusiones definitivas), para futura
Los geómetras mesoamericanos desarrollaron las progre- comprobación o reprobación:
siones tanto aritméticas como geométricas y conocieron la a ) La aritmética maya no era sólo de base vigesimal, sino
“Divina Proporción” o proporción áurea; el Número de Oro combinación de diferentes sistemas numéricos, la trecenal y
o Φ; el número π, que expresa la relación del diámetro de la vigesimal, como ya lo expresa el producto 13 × 20 = 260.
un círculo con su circunferencia; los rectángulos estáticos y En el lenguaje de las matemáticas de la enseñanza elemental
dinámicos; el rectángulo perfecto, llamado también rectán- actual, el mínimo común múltiplo (el menor número por el
gulo áureo o rectángulo Φ, y su armónico, el rectángulo k o cual se dividen de igual manera dos o más números) de 13 y
√Φ ; el rectángulo ∑, característico del arte mesoamericano; 20 es 260. Por ello el tzolkin tenía una longitud de 260 días.
los rectángulos √2 , √3 , √4 , √ 5 ; los rectángulos Φ1, Φ2, Φ3 y b ) La cifra de los 260 días del tzolkin nada tenía que ver
sus recíprocos, además de los entrelazados y combinaciones en forma directa con los ciclos lunares, planetarios o estelares
de los anteriores (Martínez, 2000: 248). individuales, sino que era la base fundamental de un sistema
También hay antecedentes entre otros pueblos de la an- puramente aritmético, en el que felizmente se generan diversas
tigüedad. Tal parece, como veremos más adelante, que los cifras compatibles con observaciones astronómicas cardinales
antiguos hebreos estimaron el valor de π igual a tres; por el para los mayas.
papiro Rhind (1700 a. C.) se sabe que los egipcios lo calcula- c ) Este sistema permitía el manejo intrínseco del 3.15,
ban en 3 3/81 (3.16) y Arquímedes lo ubicó entre 3 10/71 y 3 excelente aproximación del π, mediante la formulación: “a
1/7, o sea entre 3.1408 y 3.1428 (Dantzig, 1939). cada circunferencia igual a 819, corresponde siempre un
Sin embargo, la respuesta a la pregunta de si los mayas co- diámetro de 260”.
nocían verdaderamente el valor de π puede ser de la siguiente d ) La relación del ciclo de 819 días con jeroglíficos de colo-
manera: como en su aritmética sólo manipulaban números en- res y direcciones hallada por Berlin y Kelley, está en función
teros, no pudieron haber conocido el número π como tal, pero de la identificación de estos símbolos con las estaciones del
definitivamente pudieron haberlo manejado mediante la siguiente año solar, de duración aproximada de 91¼ días, por ejemplo
formulación: “todo círculo de circunferencia dividida en 819 (por decir algo), “blanco” y “norte” con la estación “invier-
partes iguales, tendrá un diámetro de 260 de esas mismas partes no”, etcétera.
iguales”. Basta con esto para poder hacer cálculos prácticos que
involucran en forma intrínseca la excelente aproximación al π 5. Consideraciones finales
que es de 3.15. Para tal enfoque aritmético y geométrico, también
se tienen antecedentes de la antigüedad. En el segundo libro de La evidencia arqueológica lleva a pensar que el concepto de
Crónicas 4, 2, del Antiguo Testamento bíblico hebreo, quedó π fue conocido desde los tiempos iniciales de la civilización
escrito: “También hizo un mar de fundición, el cual tenía 10 co- mesoamericana, cuyo valor intrínseco sirvió tanto para fines
dos de un borde al otro, enteramente redondo; su altura era de 5 arquitectónicos (Martínez, 2000) como ceremoniales y astro-
codos, y un cordón de 30 codos de largo lo ceñía alrededor”. nómicos. Por ejemplo, la ubicación de centros ceremoniales
(como en Teotihuacan y Texcoco) seleccionados consciente-
Entonces: circunferencia/diámetro = 30/10 = 3 mente para la ubicación geográfica, fueron de gran ayuda, ya
que desde ellos se podía contemplar a los cerros en la direc-
Por otro lado, la división de las circunferencias en peque- ción de los radios de un círculo: líneas visuales que conectan
ñas unidades iguales, tiene antiquísimos antecedentes entre a los centros ceremoniales en ángulos derivados del círculo en
los babilonios, que fueron los primeros en dividirlas en 360 80 unidades, de acuerdo con una desviación acimutal de 4.5°,
partes iguales, cada una de ellas divisibles en 60 más peque- es decir del valor de una unidad angular (Tichy, 1991).

310 Quiñones Garza, H. y D. Pájaro Huertas Sobre el ciclo maya de 819 días
Espacio del Divulgador

Los griegos siempre supusieron que las figuras curvas, como de alcanzar la altura de la filosofía griega o china, aunque los testi-
el círculo, se pueden reducir a polígonos, es decir, medir curvas monios que han sobrevivido dan a entender que no estaba lejos de
con líneas rectas. Para su consternación, descubrieron otro tipo cualquiera de ellas. Los manuscritos en náhuatl que se conservan
de irracionalidad o “falta de respeto al Logos”. No podían en los archivos mexicanos representan a los tlamatinime, reunidos
reducir el círculo a un polígono (la cuadratura del círculo), ni para intercambiar ideas y conversar, como lo hacía el círculo de
podían medir la circunferencia del círculo c con el diámetro d. Viena y los filósofos franceses y la escuela de Kyoto en el periodo
La razón c/d produjo otro número infinito llamado π: Taisho. Las meditaciones de los tlamatinime se daban en barrios de
intelectuales que frecuentaban los filósofos desde Bruselas hasta
π = 3.1415926536… Pekín, si bien la mezcla era íntegramente mexica[...]

Los griegos utilizaron solamente regla y compás para todas En términos de metodología de la investigación, el presente
las construcciones geométricas. Con estos instrumentos pudie- documento exhibe de manera implícita el camino básico por
ron construir las raíces cuadradas, pero no pudieron cuadrar el el que debe transitar la investigación: observación- plantea-
círculo; es decir, no pudieron construir π, ni nadie ha podido miento del problema- formulación de hipótesis-contraste
hasta la fecha. Por esta razón diferenciamos entre los infinitos de las hipótesis-nueva información, y del cual carecemos de
irracionales, como la raíz cuadrada de dos, a los que se les llama ejemplos concretos tanto en Chapingo como en el Colegio
números algebraicos, y los números como π a los que se los llama de Postgraduados. Aspecto relevante, si consideramos que
trascendentes; es decir, más allá del algebra (De Paoli, 1992). en ambas instituciones se realiza investigación.
En cierta forma, el pensamiento mesoamericano fue tras- Pero además es importante por considerar una temática
cendente, ya que estuvo a la altura del pensamiento matemá- de interés tanto para la etno-matemática, en particular,
tico occidental. Las palabras de Mann (2006: 173) referidas a como para la antropología, en general, con la idea de seguir
la cultura mexica dan cabida a estas reflexiones: desarrollando investigación que permita descartar cualquier
especulación no fundamentada en el conocimiento riguroso,
[...] desbaratada por la aparición de Cortés, la filosofía de los mexicas dejando de lado el romanticismo que casi siempre subyace a
(herederos del pensamiento mesoamericano) ya no tuvo ocasión este tipo de investigaciones.

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CIENCIA ergo sum, Vol. 18-3, noviembre 2011-febrero 2012. 311

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