La Leyenda de los Siete Durmientes
La Leyenda de los Siete Durmientes
Nombres de Cristo, espléndida paráfrasis en forma de Los cristianos de la ciudad de Efeso sufrieron la
diálogo de los títulos dados ·al Salvador por el profeta persecución con mayor encarnizamiento, porque desde
Isaías. Fueron impresos en Salamanca y en Barcelona el apostolado de Pablo, se distinguían entre todos por
en 1585. En 1586 publicó La Perfecta casada, comen su edificante piedad.
tari� del espléndido y vivo retrato de la mujer fuerte Levantáronse a la llegada del emperador altares :11
del libro de los Proverbios: mulierem fortem quis inve paganismo en diversos lugares. La multitud servil exte
niet? Tradujo en verso castellano gran número de Sal riorizaba así su celo, con la esperanza de hacerse acre
mos Y trece capítulos de Job, que forman la te�cera edora a las larguehs imperiales. Todos aquellos sobre
parte de su obra poética tal como él mismo la clasificó. quienes recaía sospecha de pertenecer a la religión de
Cristo, fueron conducidos delante de los ídolos, y allí
(Concluirá)
Abate A. LUOAN se les ordenaba ofrecer los sacrificios prescritos. Si se
negaban a ello, iban a parar a las cárceles, en donde
aguardaban el último suplicio.
LA LEYENDA Cuando se dio principio a las ej�cuciones, el temor
DE LOS SIETE DURMIENTES a la muerte indujo a más de uno a la apostasía, que
pierde el alma para salvar el cuerpo. Pero la mayor
(Traducción de Carlos Suárez Murillo) parte de los cristianos prefirió la muerte a la renuncia
de su fe, y, como a menudo acaeció, débiles mujeres y
Por allá en los tiempos del emperador Decio se tiernos nifios dieron al mundo ejemplo de constancia
desencadenó terrible persecución contra las sociedades en los tormentos. En dondequiera se veían cuerpos en
cristianas. Los partidarios del antiguo orden de cosas, sangre_ntados pendientes de una cruz, suspl!ndidos en
que tenían mayoría en ·1os consejos, lograron que se los muros, en las puertas de tas murallas, o cabezas
considerase � los fieles de Cristo como a muchedumbre enarboladas en picas. Las aves del cielo y los anima
turbulenta de perniciosos novadores, enemigos del Es les de la tierra se cebaban a la vista de todos en esos
tado, impugnadores de sus dioses y de sus leyes, que lamentables despojos.
. Pero si las almas firmes ,encontraban en ello tema
desafiaban la majestad del César, negaban su legítima
autoridad e insultaban su persona sagrada rehusando de edificación y de ardoroso entusiasmo para servir a
impíamente reconocer su divinidad, venerada por los Dios con peligro de su cuerpo perecedero, [Link] co
buenos ciudadanos. razones tibios y muelles lo encontraron para renegar de
Extendióse la persecución por todas las provincias Cristo y comprar la vida pisoteando el divino símbolo
del Imperio, sin exceptuar tampoco las de Asia, a las de la fe. Y para acrecentar su infamia, muchos de esos
apóstatas denunciaron a sus amigos y parientes. Vióse
que resolvió encaminarse personalmente el emperador,
al esposo entregar a la esposa; a los padres denunciar
con el fin de dar con su presencia mayor autoridad a
a sus hijos; a los hijos e hijas traicionar a su madre.
los magistrados. A todos los cristianos se les intimó
Y los fieles que quedaban, preguntábanse si no habrían
que debían sacrificar públicamente a los falsos dioses.
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llegado ya los tiempos anunciados por Juan, en que el rece? Alejen los dioses todo mal de tu radiosa faz, oh
Anticristo, descendiendo en medio de los hombres, des César! Acabo de ver a Maximiliano el propio hijo del
truiría con sus manos sacrílegas el milagroso edificio prefecto de Efeso, y a Martín y a Antonino, cuyo padre
construído por el Hijo de Dios. se cuenta entre tus generales, y también a Dionisia Y
a otros, por todos siete, adorando a Cristo. Héles oído
maldecir tu santo nombre haciendo irrición de los dio
/
Sucedió que entre los cristianos más fervorosos que ses del Imperio 1
no desesperaron de la misericordia divina, brillaban siete -Levántate, respondió el emperador. Cumples con
jóvenes, llamados Martín, Juan, Maximiliano, Jámblico, tu deber observando esas cosas y viniendo a relatárme
Dionisio, Antonino y Exacustadio, los cuales pertenecían las fielmente. Aunque los culpados estuviesen sentados
a las primeras familias de la ciudad. Su ejemplar pie en las gradas de mi trono, incapaces serían de alejar
dad debió atraer desde
.
luego la atención de los dela-
1
de su cabeza el hacha del lictor. Ve pues, y portador •
tores que asechaban todo descubrimiento aprovechable, de mi sello el cual te confío, requiére a lo� centurio
tan grande era la generosidad de los pontífices de los nes de guardia, y ellos te darán los hombres necesarios
falsos dioses. Tales delatores sorprendieron a los siete para ayudarte a prender esos rebeldes. Mi voluntad es
nobles muchachos cierto día que, prosternados en una la de que se les coja vivos, porque pretendo se haga
capilla, cubríanse la cabeza de ceniza en señal de duelo con ellos ejemplar escarmiento, que hiele de espanto el
y se daban golpes de pecho, suplicando a Dios no per corazón de esos detestables cristianos. Así pues, si place
mitiese que flaqueasen en la h.,,.ora suprema, que todos. a los dioses, hemos de ver el fin de estas turbulencias-.
ellos veían próxima. y se restablecerá el orden en Efeso. Ve, y hazme traer
Los siete adole�centes eran de muy ilustre orige,n a esos jóvenes, porque quiero interrogarlos personal
para que los miserables espías no los reconociesen des mente.
de luego. Uno' de los delatores dijo a sus compañeros: Cuando estuvieron en presencia de Decio, Maximi
-Los dioses nos aman, porque ponen hoy en nues Jiano, sin dejarse amedrentar po� el aparato de la ma
tras manos a unos culpados, cuya captura inundará de jestad imperial, confesó valientemente su fe.
gozo el alma del emperador. Permaneced en asecho, -Tú me preguntas, oh César! por qué mis compa
mientras corro al palacio a dar cuenta de lo que he-. ñeros y yo nos negamos a sacrificar a los dioses cuyo
mos visto. altar se levanta aquí? Todos te contestamos por mi
su presencia,
d or se había marchado, y, do s semanas más tarde, que los siete fugitivos. Cuando estuvieron en
había regresado a la ciudad de Efeso. Jos amonestó duramente.
tros hijos, de- ..
-lEn dónde están, decídmelo, vues
a quienes mi jus
tentadores de las leyes y sacrílego s,
d por segur�
Decio estaba lejo s, en efecto, de haber olvidad o a ticia reclama? Hablad sin rodeos Y tene
las de ell o�: S1
lo s jóvenes cristianos. Por el contrario, pensaba en ellos que vuestras cabezas responderán de
perecere1s.
con singular' obstinación. A su regreso a Efeso o rdenó no me entregáis a eso s jóvenes, sin falta
Y padre de
a sus guardias que le trajesen a Maximiliano ante su Entonces Paulino, prefecto de Efeso
los cristian o s Y
tribunal, pues éste era el mayor y el de más importan- Maximíliano' infamó las prácticas de .
impen o .
. cia por su rango entr,e los acusad os. Al saber esta no dto testimonio de su fe a los dioses del
existencia igno
ticia se sintieron grandemente afligidos los cristian o s -Esos muchachos, o h César, cuya
n co n qué ter
que quedaban en Efes o. El niño Jámblico que hacía ramos ho y, y l o s dioses inmortales sabe .
han sido arre
compras de pan en el mercado, recogió esto s rumores nura los amamo s, esos muchachc,s nos
tus justas leyes
y los llevó a sus compañeros. batado s por aquellos mismos a quienes .
-No · queda duda, dijo Dionisio, de que lo s solda es s cristian s que son el opro bio de
proscriben, por o o
,_
es, nuestros h11 o s
d o s van a descubrirnos pr o nto. Sinembargo, me parece la tierra. Víctimas de esos impo stor
busca hemos �n
oír en mi interi or una v o z que n os aconseja no deses han huído del h ogar paterno. En su
vano han recomdo
perar. El Rey Jesús, herman os mío s, no nos abando viado a nuestros esclavos, pero en _
nará .. Pidámosle, pidám o sle no tanto p or nuestros cuer calle s y cam inos reale s que part en de la cm
ellos las .
pos Y han mte
p o s perecedero s, c omo por la salvación de nuestras dad • luégo se han dirigido a tos cam
s. Algu� os de ello s
almas inmortales. no¡ado a .los pastores y campesino
escondido en una
Así fue que después de haber tomado su frugal les han dicho que creían se habían
hemos logrado
merienda, los siete muchachos se pusieron en o ración. caverna del m o nte Celius. Nada · más
raci ado s estarán
Pront o , extenuados por la miseria y por la fatiga, se averiguar, y no sabemos si eso s desg
sea cual fuere la
durmieron todo s a un mismo tiempo . a estas horas muertos O vivos. Pero
* se digne dictar con
* * s�nte�cia que tu soberana equidad
os, o h tres veces au
tra ello s, de antemano la aprobam ,
Entre tanto , el emperad or trabajaba con impacien t I N n s retir es tus favo res, oh Cesar! N os9tr o s
gus o o o
cia multiplicando sus órdenes, pero ninguno de los ramo s como a padre.
te adoramo s como a Dios y te vene
.
siete donceles comparecía. El jefe de la policía iba a Siempre te hemos servido fielmente
ro creer o s. Sería
verse obligado a confesar que se les habían perdido de · -Está bien, dijo el emperador. Quie
vista. Tratando de ganar tiempo, se disculpó de la falta perv�r�as leyes de l o s
injusto que se os aplic�sen las
cometid<i con la negligencia de sus subalternos y dio los cnshan? s, Y se per
Judí o s, que no valen mas q�e .
oíd o s a especies co ntradictorias. Entonces Decio montó e l o s �11os. Os con
siguiese en lo s padres el cnmen �
en cólera y ordenó hacer comparecer a lo s padres de bienes m vuestros car-
:5ervo mi confianza. Ni vuestros
..
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gos os serán quitados. En cuanto a esos jóvenes, tres de tu exactitud en castigar a los despreciadores de los
veces rebeldes a los dioses, a nosotros y a la autori dioses.
dad paterna, que no se hable más de ellos sobre la Tal fue el fin de los siete jóvenes Martín, Juan,
· tierta. Que $e busque esa caverna a donde se dice se· Maximili,ano, Jámblico, Dionisio, Antonino y Exacus
han retirado; y/si allí en efecto se encuentran, que se tadio.
tape la entrada desde hoy. Me dicen que su Cristo les
ha prometido que los resucitará en masa en cierto día
que aún no les ha fijado. Así enterrados en su caver La memoria de los siete donceles emparedados pasó
na, esos jóvenes cristianos esperarán, lejos de los pro a la historia, como la de los mártires ejecutados durante
fanos ruidos, la hora de la resurrección. Mi voluntad la persecución de Decio, y tamhién pasó la de los em
es que se tapie la entrada y que se ponga allí el sello peradores. Los godos destruyeron el templo de la gran
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imperial, con el fin de que nadie cometa la audacia de diosa de Efeso. Constantino se convirtió al cristianismo.
libertar· a los condenados. Y es bueno que todo el El Hijo de Dios reinó en adelante sobre el imperio,
mundo sepa que se ha hecho justicia. el cual se dividió luégo entre los hijos de Teodosio.
Constantinopla se convirtió luégo en el asiento del im
perio de oriente. Crueles �ismas dividieron la Iglesia,
Apenas Decio hubo declarado su voluntad, se es y, bajo el reinado de Teodosio II, aparecieron peligrosos
parcieron los soldados por los flancos del monte Celius. herejes que negaban la resurrección de los muertos.
Descubrieron dormidos a los jóvenes en la caverna, y Acaeció por esos tiempos,· es decir doscientos años
después de que los siete j.óvenes de Efeso fueron em
• ellos mismos vigilaron a los obreros encargados de tapar
la entrada. Luégo se dieron el placer, una vez que las paredados en la caverna, que un campesino andaba
piedras quedaron selladas, de llamar a los emparedados por el monte Celius buscando· materiales apropiados
para gozarse en sus gritos de espanto y en sus lamen para construir un establo. Viendo las piedras bien ta
tos. Pero como nada oyesen, los soldados se retiraron lladas y parejas que cerraban la entrada. de la caverna,
Y dieron c�nta al emperador del resultado de su mi juzgó que le convenían para su empresa. Sin respetar
sión, en estos ténpinos: el sello del emperador Decio, que las injurias del tiempo
-Ha quedado cumplido lo que tú habías ordenador habían casi borrado, mandó a sus esclavos que atacasen
Cuando con ·mil precauciones nos hemos acercado a ese el cemento.
antro salvaje, nos sorprendió el silencio que allí reina Pero cuando llegó la hora del medio día, todos se·
ba. Temimos por un momento ·que los tlelincuentes se marcharon a tomar su merienda, y por la entrada de
hubieran sustraído a tu justicia; pero penetrando con la caverna semiabierta, penetraron oleadas de luz. E,;i
cautela, sorprendimos sinembargo a los siete impíos tonces los siete jóvenes, súbitamente despertados, se
durmiendo apacible sueño. Inmediatamente hicimos ta pusieron en pie y saludaron la vuelta del nuevo día
piar la entrada con toda diligencia, y pusimos allí tu con sus habituales preces. Retornando a la vida ordi
sello. Enterrados vivos est>s jóvenes, darán testimonio naria como si se hubiesen dormido la víspera, confe-
4!
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-Quién es ese extranjero de cara tan pálida"como -A la cárcel el l:,acrílego! Muera el profanador de
la de un muerto ? sepulturas! Sus vestidos cubiertos de polvo han sido
-De qué país vendrá ? sustraídos de sepulcros antiguos. Quién sería capaz de
-Por qué sus vestidos son. de una hechur.a que usar hoy semejante vestimenta?
ya no se ven en las pinturas ni en las imágenes ta -Y esas sandalias! A buen seguro que son de-
lladas en piedra? los tiempos de Aureliano.
-Miradle. No es acaso raro su modo de ser? Tiene -Que lo prendan sin tardanza 1
los ojos bajos y parece que camina dormido. -No veis, dijo un viejo vendedor de especias, que
-No, no, nos espía como quien no quiere la cosa. es uno de esos astutos armenios, que por medio de
Sin duda es algún esclavo fugitivo, o quizá un ladrón. sortilegios descubren tesoros ocultos en la tierra? Sus·
Pero el asombro subió de punto, cuando desanu compañt:ros le han enviado para que empiece a hacer
dando la orla de su túnica, Jámblico sacó unas monedas circular esas monedas antiguas.
para pagar los panes. Al ver estas monedas de plata Entonces todos dijeron:
de un modelo y peso desusados, el panadero exclamó: -A la hoguera el brujo! Que crucifiquen al nigro-
-Por el santo nombre de Cristo, qué és esto,. mu mántico! Se ha apoderado de un tesoro.
chacho? De donde has sacado esas monedas que ya Entonces los soldados de la policía cogieron a Jám
no circulan? Yo no las recibo. blico con rudeza y se lo llevaron a la cárcel. El oficial·
Y pasando las monedas de mano en mano, se formó echaba en cara al muchacho haber defraudado al au
grande alboroto en el mercado. Jámblico rodeado,- pre gusto Teodosio en la parte que le correspondía en todo
guntado, amenazado, no sabía qué contestar, cuando tesoro que se descupría.
un . oficial de la policía apareció en medio de la mu -Joven impío, serás castigado conforme a nuestras
chedumbre a averiguar la causa del escándalo. justas leyes. Cuál es tu patria? A qué dioses adoras?-
-Es, dijo el panadero, un vagabundo que trata Habla!
de hacer pasar monedas antiguas y de un valor tal, Entonces en medio de la común estup�acción,
que un miserable así vestido como él no puede poseer. Jámblico cayó de rodillas ante la capilla del mercado-
-En todo caso, agregó una vendedora de cebollas, . exclamando:
el bribón es un pagano y un impío, porque cuando Soy cristiano y ciudadano de Efeso. Mi nombre
pasó delante de la capilla de los santos mártires no es JJimblico, y mi padre Adriano, es prefecto de las.
hizo la señal de- la cruz. cohortes del emperador Decio.
Y dos mujeres no tuvieron escrúpulo en acusar a -Es posible mentir de esa manera? dijo un ma-
Jámblico de haber escupido sobre la insignia del cris gistrado que pasaba. Ignoras, impudente ladrón, que
tiano. el augusto Decio cayó bajo el hacha de los germanos-
Al escuchar estas palabras, el rostro del adoles hace casi doscientos años?
cente dejó tráslucir tal espanto, que nadie dudó de no -No sé, contestó Jámblico, �i soy juguete de un
fuese un peligroso malhechor; así fue que todos gritaron: sueño, pero afirmo que mis compa/íeros y yo huimos.
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de los rigores del emperador Decio, que quería obligar momento que pasa y siento que pronto voy a morir.
nos a abjurar de nuestra fe. Haced de mí lo que que Sin poder dar una sola prueba de lo que digo, juro
ráis, que yo moriré glorificando al Rey Jesús, hijo de Dios. por nuestro Rey Jesús que soy cristiano. El santo sa
-Quizá, murmuró el diácono de la capilla, se trate cerdote Timoteo me bautizó con sus propias manos en
<le algún suceso milagroso, así es que lo que ha dicho la cripta de Paulina y de Domitila, y el emperador
ese joven merece meditarse. Ruégote, oficial de policía, Decio intentó en vano hacerme abjurar. El procónsul
llevarlo sin causarle molestia alguna ante nuestro santo me ordena denunciar a. mis complices, es decir a mis
obispo Esteban. Este en su sabiduría decidirá lo que hermanos en Jesús. Pues bien, son seis: Maximi!iano
debe hacerse. Tales cosas, en mi opinión, son difíciles el mayor, es hijo de Paulino el prefecto de Efeso, nom
de comprender. brado po.r el emperador Decio ....
Pero la muchedumbre sin hacer caso de estas pa Indignado el procónsul se puso de pie, pero_Es
labras de moderación y de prudencia, continuó ultra teban lo tomó suavemente por el brazo y lo obligó a
jando a Jámblico. Sin la protección de los soldados sentarse.
hasta lo habrían golpeado. En el trayecto que condu -Escúchale. El cielo habla por los labios de este
cía al palacio episcopal le fueron tirando con tiestos, joven. Continúa sin temor, Jámblico.
hueso.s de frutas y basuras, y el populacho se excitaba -Maximiliano, repuso el muchacho, es el mayor..
en su tarea aullando: Luégo siguen Martín, Juan, Dionisia, Antonino y Exa
-Muera el ladrón! Es un impostor, un insensato, custodio. Perseguidos por la fe nos refugiámos en una
· un loco furioso. Pajarraco, esculcador de sepulcros, caverna del monte Celius. Permítaseme conduciros a ,
vampiro! ella, y pierda yo mi cuerpo y mi �lma si os he en
Quiso la Providencia que el p�ocónsul en persona gañado.
·se encontrase conferenciando con el obispo, en el mo -Entonces, dijo el obispo, sigamos a este joven,
mento en que llevaban al infortunado Jámblico al pa pues la verdad habla por sus labios.
lacio. Habiendo, oído estos dos dignatarios los informes El procónsul continuó en su actitud indiferente y
de la policía y admirando las monedas de oro y de ordenó a sus guardias y familiares se uniesen a las
plata, empezaron a interrogar a Jámblico. gentes del obispo; pero cuando todos llegaron a la
Por más m9destia y aplomo que él demostrase en caverna del monte Celius y vieron a los seis jóvenes
sus respuestas; las apariencias estaban en contra del pálidos, con sus vestimentas antiguas, un religioso terror
mozo, para que el procónsul pudiese dar por verídica los clavó a la entrada. El ojo perspicaz del obispo�aca
tan extraordinaria historia. El funcionario imperial ame baba de descubrir una tableta de bronce tque se en
nazó pues a Jámblico condenarlo a morir azotado, si contraba entre los restos que había a la entrada. Era
no denunciaba a sus cómpli'ces. Entonces Jámblico pros una tableta que los santos Balbus y Teodoro habían
ternándose ante el obispo habló así: deslizado entre las piedras antes de que:fuesen selladas
-Oh padre de los1 fieles! escúcha · mi voz y per por orden de Decio, doscientos años antes de ese día;
,dóname si ella es tan débil. Mis fuerzas de"aen - a cada
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ACTOS OFICIALES 359
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