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Amistad en Adolescentes y su Valor

El documento describe la importancia de la amistad en la adolescencia y los factores que contribuyen a una relación de amistad sólida. La amistad permite a los adolescentes construir su identidad y autoestima a través de compartir experiencias con sus pares. Una amistad auténtica se basa en la confianza, comunicación, intimidad y apoyo mutuo. Las redes sociales también juegan un papel en cómo los adolescentes perciben y desarrollan amistades en la era digital.
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Amistad en Adolescentes y su Valor

El documento describe la importancia de la amistad en la adolescencia y los factores que contribuyen a una relación de amistad sólida. La amistad permite a los adolescentes construir su identidad y autoestima a través de compartir experiencias con sus pares. Una amistad auténtica se basa en la confianza, comunicación, intimidad y apoyo mutuo. Las redes sociales también juegan un papel en cómo los adolescentes perciben y desarrollan amistades en la era digital.
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Percepción de la amistad en adolescentes: el papel de
las redes sociales

Amistad en Adolescentes: Giró (2011) mencionó que para los


adolescentes la amistad está basada en la construcción de gru-
pos de pares o amigos, quienes se convierten en un elemento
fundamental para el desarrollo de las competencias sociales,
fundamentales para el crecimiento personal y el desarrollo de
la autoestima (Helguera, Hernández, & Ponce de León, s. f.). A
través de los grupos de amigos, los adolescentes buscan cons-
truir y reconstruir su identidad, un sentido de pertenencia, la
posibilidad de compartir estilos de vida y la presencia de em-
patía emocional (Azpiazu, 2010).
La amistad se considera una relación que se construye a lo
largo del tiempo y que puede llegar a ser perdurable; se basa
en aspectos como la confianza, la comunicación, la intimidad,
el afecto y el conocimiento mutuo, donde se comparten cons-
tantemente sueños y esperanzas, y se planifican y realizan dis-
tintas actividades de mutuo interés (Giró, 2011).
Zaldívar (2009) menciona una variedad de factores que per-
miten el desarrollo de un fuerte vínculo de amistad. Entre es-
tos se encuentran: (a) la proximidad y el mantener contacto
frecuente, ya que generalmente los individuos eligen a sus
amigos entre aquellos que se encuentran físicamente más cer-
canos y con quienes mantienen contactos sociales frecuentes
(por ejemplo, vecinos, compañeros de escuela, etc.); (b) la se-
mejanza, dado que la amistad surge a partir de la presencia de
simpatía y afinidad con el otro; (c) la complementariedad, que
brinda entre los individuos una satisfacción mutua de sus ne-

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cesidades psicológicas; (d) la presencia de interacción satisfac-
toria, a nivel afectivo y psicológico, que generan gratificación
a cada una de las partes; y, por último; (e) otras circunstancias
con significado particular; por ejemplo, el hecho de compartir
experiencias especiales tales como situaciones de vergüenza o
unas gratas vacaciones.
De igual forma, el hecho de construir relaciones amistosas
profundas y positivas tiene un fuerte efecto en variables tales
como la autoestima, el sentimiento de valía personal y las
creencias del individuo en cuanto al grado de aceptación y ca-
riño por parte de los demás (Musitu & Cava, 2003).
Asimismo, repercute en las vivencias psicológicas positivas,
y en este sentido favorece aspectos altamente beneficiosos
para la salud, ya que tiene un efecto sobre los procesos psico-
fisiológicos del organismo (Saldívar, 2009).
De la Rúa (2003) determina que dentro de las relaciones de
amistad existen dos tipos de amigos, de acuerdo con el nivel
de intensidad de la relación. En primer lugar, se encuentran
los «amistosos», es decir, aquellos con quienes se construye
una relación buena pero no existe un vínculo afectivo tan
fuerte como para denominarlo amistad. En segundo lugar, es-
tarían los amigos más íntimos, con quienes se construye como
tal una relación de amistad compuesta por un alto nivel de in-
timidad y confianza, entre otros aspectos fundamentales. […]
En general, se ha determinado que las amistades se constru-
yen en contextos determinados por normas y modelos socia-
les, y se ha establecido que debe haber un espacio (ya sea fí-
sico o virtual) que permita conocer a la otra persona y, por lo
tanto, debe existir una interacción mínima que estimule el
compartir distintas actividades. […] (Yepes, 1998).
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De igual forma, Gordo (2006) menciona que la presencia fí-
sica determina el sentido de las relaciones sociales, ya que per-
mite interpretar adecuadamente las distintas pautas de inter-
acción y comunicación, que únicamente a nivel físico logran
actuar como un complemento para la amistad (por ejemplo:
gestos faciales, ademanes, abrazos, etc.).
Yepes (1998) y Poulin y Pedersen (2007) resaltan la impor-
tancia de la familiaridad, la cercanía y la confianza, y explican
que el mundo interior, personal y reservado de cada ser hu-
mano se expresa al exterior a través del lenguaje verbal. Este
facilita la capacidad de expresión emocional a través del len-
guaje corporal (gestos y miradas), por lo que su expresión re-
sulta esencial en el objetivo de la construcción de una relación
social como la amistad.

El valor de la amistad

Dra. Silvia Navarro Ferragud

La amistad es un vínculo que nos proporciona la posibilidad de


compartir experiencias, conocimientos e incluso medios eco-
nómicos. Los lazos de amistad se potencian recíprocamente y
no puede existir por separado. La realidad de la amistad es
dual. Implica la existencia de al menos dos personas. La amis-
tad necesita a un interlocutor para compartir, crecer mutua-
mente y descubrir (se) en él sus valores y también sus defi-
ciencias.
El buen amigo no anula al otro sino que lo potencia, es su
compañero y un facilitador de sus muchas posibilidades. Sufre
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cuando tú sufres y se alegra cuando tu te alegras. No es envi-
dioso, ni prepotente ni se aprovecha de ti
La amistad se basa en la mutua confianza, donde el objetivo
es ayudar al otro consecuentemente así mismo.
La amistad no se impone, ni se programa, como todo en la
vida requiere de un esfuerzo para conseguirlo y lo más impor-
tante es poner los medios para lograrlo y mantenerlo.
La amistad se muestra en los momentos felices: el naci-
miento de un hijo, la celebración de un ascenso laboral, la
inauguración de una casa. En otras ocasiones la amistad se
concretiza en una llamada telefónica para pedir un consejo o
compartir un proyecto o intercambiar ideas políticas, religio-
sas o de la propia existencia, o simplemente por esa sensación
que tenemos de que existe una persona, aunque sea a cientos
de Km., a la que podemos recurrir solamente para hablar y sa-
ludarla.
En todas las situaciones, tanto buenas como en los momen-
tos difíciles aparece nuestro amigo al que podemos recurrir y
dejarnos aconsejar, descargar, llorar, reír y escuchar. De una
u otra forma comunicarnos con él.
La amistad es una relación entre iguales con alguna carac-
terística en común. Por eso los profesores, los padres, los jefes
no pueden ser amigos de sus alumnos, de sus hijos o de sus
empleados.
La amistad no se centra en las cualidades del otro sino más
bien en su propia esencia: cómo es como persona, qué cuali-
dades tiene, qué sentimientos provoca.
La amistad no origina simpatía hacia la persona sino empa-
tía: capacidad para comprender y para compartir alegrías y
tristezas.
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Cuando un amigo nos relata sus confidencias, lo dice según
su criterio, y la amistad requiere corregir los errores subjeti-
vos, para poder aprender la objetividad de los hechos.
El amigo es una persona que lo sabe todo de ti y te quiere
tal eres.
LA AMISTAD abarca la lealtad y confidencialidad. Lograr la
sinceridad mutua.
Los amigos son aquellas personas que en los momentos di-
fíciles esta contigo. La distinción para verdaderos y falsos ami-
gos es la presencia común en los buenos momentos y la sola
ayuda de los verdaderos en los malos.
En la amistad buscamos la ayuda incondicional, nos apoya-
mos con los amigos para pasar mejor las tristezas, duplicar las
alegrías y dividir las angustias por la mitad.
Un proverbio sobre la amistad en el que estoy de acuerdo
es el siguiente: “El que busca un amigo sin defectos se queda
sin amigos”.
A un amigo lo llamas cuando estás pasando por una situa-
ción insegura para que nos aconseje según su parecer, le pe-
dimos su opinión, para que luego nosotros elijamos nuestro
propio criterio, sin que eso perjudique nuestra relación.
Existen diferencias en la relación de Amistad con la relación
del Amor. Diferencias entre los amigos de los conocidos.
La amistad sincera es recíproca, ambas personas enrique-
cen esa relación, creciendo y aprendiendo de ella.
La sinceridad, la generosidad, la comprensión, el afecto mu-
tuo son pilares sobre los que se construye una amistad que va
consolidando con el tiempo. Esto hace falta para lograr una
amistad sana y constructiva.
Por eso en el refrán “Amistad por interés, no dura porque
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no lo es” Amistades de conveniencia, en las que ciertas per-
sonas se acercan a quien les puede dar prestigio, y hay otras
de verdad en que importa el fortalecimiento del amigo.
En la sociedad actual impera el materialismo al mismo
tiempo que es pragmática, prevalece entre la gente el senti-
miento de la amistad.
La amistad exige el fiel sentimiento de la sinceridad, la co-
municación sin trampas ni exigencias, la entrega mutua sin
egoísmo, la preocupación por el otro, la confianza sin límites,
la paciencia, el respeto a las ideas, aceptar la forma de vida
del amigo, la confianza sin limites, el saber escuchar, saber
perdonar, el ser fiel a la amistad aunque este lejos o haya pa-
sado mucho tiempo.
En resumen con el amigo existen dos componentes impor-
tantes: confiar y compartir desde tus proyectos, problemas,
inquietudes, sueños y fracasos. Todo lo anterior se aprende
desde la infancia hasta la edad adulta, pasando por el joven-
adolescente que en esta etapa su medio social y los apoyos de
amistad encuentra una gran liberación en muchas ocasiones
en su confusión mental y emocional, su maduración personal
depende de su integración en el mundo adulto. Se siente y
tiene la imperiosa necesidad de “aliarse”, de relacionarse con
otras personas de su condición y edad.

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