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Infortunios Del Paraguay

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INFORTUNIOS DEL PARAGUAY

EDITORIAL EL LECTOR
Consejo Honorfico
JoseIina Pla, Augusto Roa Bastos,
Elvio Romero
Consejo Permanente
Francisco Perez-Maricevich,
Jose-Luis Appleyard,
Ramiro Dominguez,
Roque Vallejos,
Rudi Torga
Director Editorial
Pablo Leon Burian
%EODOS I O GONZLEZ
INFORTUNIOS DEL PARAGUAY
PROLOGO
AlIredo M. SeiIerheld
COLECCION HISTORIA, 7
De esta edicion:
1997, Editorial El Lector
OIicina: EdiIicio Circulo de Medicos - 9
o
piso
Cerro Cora y Tacuary
Tel: 498-384 - Fax: 498-385 (Asuncion)
Tapa: Roberto Goiriz
Composicion y Armado: GraIiTex TeleIax. 490.546
Tirada: 1.000 ejemplares Hecho el deposito que
marca la Ley 94 Impreso en el Paraguay - Printed in
Paraguay
Reservados todos los derechos.
INFOR%&NIOS DEL PARAG&AY
CINCUENTA AOS DE LA APARICION DE UN LIBRO POLEMICO
Pocos libros como Infortunios del Paraguay, del Dr. Teodosio Gonzalez,
habran causado tanto impacto en el ambito de las letras, la politica y la
economia de nuestro pais. Aparecido el 21-22 de mayo de 1931, desde
entonces ha sido empleado por representantes de los dos partidos politicos
tradicionales para acusarse mutuamente con citas de aquella obra. Los
inIortunios del Dr. Teodosio Gonzalez, como dieron algunos en llamar a tan
singular trabajo, Iue la culminacion de una carrera poco Ieliz de su autor en
politica no asi en el campo de la jurisprudencia, donde el Dr. Gonzalez Iue,
entre otras cosas, el redactor y comentarista del Codigo Penal, todavia vigente
en el Paraguay.
Fallecido en Asuncion el 25 de mayo de 1932 de un ataque al corazon,
Teodosio Gonzales Iue un hombre de destaque en el transcurso de todo el primer
tercio de siglo. Hombre de derecho, estudioso, habia alcanzado el
cargo de Ministro de Relaciones Exteriores, en Iorma Iugaz, asi como la
representacion parlamentaria local por el Partido Liberal, coronando su labor con
Infortunios del Paraguay, obra en sumo polemica, donde dio a
conocer su pensamiento en cuestiones vitales como la deuda externa local,
las ambiciones politicas y otras cuestiones donde, con estilo mordaz, no
ponia Irenos a sus impulsos, aun errados, en el enjuiciamiento de hechos y
personas de nuestro panorama politico.
Intelectuales y politicos consagrados Iueron blancos de las iras de don
Teodosio, cuya pluma, no pocas veces mojada en amargura, clavaba sus
creaciones en nuestros hombres claves de la epoca, sin importar titulos ni
posiciones. Asi, Iue Infortunios del Paraguay la obra mas importante
escrita contra la Iigura de Eligio Ayala ya desaparecido este pese a su
consagracion casi sin excepciones. Demoledores son sus ataques por la Ialta de
obras publicas en nuestro pais y por la necesidad, que el entonces avizoraba, de
un gobierno militar para el Paraguay.
A cincuenta aos de una obra completamente agotada, y en cuyas casi 600
paginas Teodosio Gonzalez no hacia santo de su devocion a casi nadie
como habria de acontecer ahora con las memorias de Bray, muchas de
sus paginas conservan la Irescura del ambiente que nos narra el autor y otras
predicciones se han cumplido a cabalidad despues de este tiempo transcurrido.
Asi, por ejemplo, reIiriendose el Dr. Gonzalez a las perspectivas de desarrollo
economico paraguayo-brasileo, escribia para 1931 estas palabras que parecerian
premonitorias: Es incalculable lo que sera el Alto Parana, paraguayo y brasilero,
bajo el punto de vista industrial dentro de 50 aos, teniendo en cuenta sus
numerosas cataratas. Con los siete saltos grandes y once chicos de las cataratas
del Guaira, con cinco veces mas Iuerza electrica que el Niagara con el Salto del
Yguazu, y la cantidad de saltos mas pequeos que salpican esa region no habra,
en Iuturo no lejano en el mundo, comarca que le discuta la preeminencia
industrial.
PERIODISTAS INDEFENSOS
Don Teodosio tampoco escatimaba palabras para deIender a quienes hacian
sus armas en el periodismo, ya entonces y mucho antes, victimas de iniquidades.
Los gobiernos del Paraguay decia reIiriendose a campaas periodisticas
caidas en saco roto reservan toda su energia y sus rigores para los periodistas
indeIensos. En cambio, para los capitalistas ingleses o argentinos o los caudillos
civiles o militares, en pura caballerosidad, complacencia, tolerancia, almibar
puro.
En otro orden de cosas, Teodosio Gonzalez acostumbraba recoger las mas
diversas versiones sobre sucesos y hechos que pudieran dejar en ridiculo a
nuestros politicos. Un joven intelectual del Partido Radical escribe en la obra
que comentamos, de lo mas promisor que tiene el partido por su talento y su
caracter, ha pintado a los politicos paraguayos en la siguiente Iorma: Hablaba un
diputado. Uno de sus colegas que estaba sentado cerca de un Ministro, dijo a este,
sealando al orador: Me parece que tiene razon. A lo que el Ministro repuso:
Personalmente soy de su opinion, ministerialmente no se todavia.
Muchas veces en Iorma documentada, otras sin Iundamento alguno pero con
chispa y alguna galanura, Teodosio Gonzalez nos dejo una pintura vista a traves
de sus ojos muy particularisimos, donde no perdia ocasion de poner en ridiculo a
los demas o de recoger cuantas versiones y adjetivos caliIicaran determinada
gestion publica. Dos terminos, al parecer acuados en la epoca, se eternizan
gracias a Gonzalez. El uno, el de Perroguay, con el que supuestamente un
extranjero habia bautizado a nuestro pais en razon de la gran cantidad de canes
sueltos que existian sobre todo en Asuncion. El otro.
el "empeorado" en lugar de empedrado, para caliIicar la capa petrea de nuestras calles de la
epoca, que no distaba mucho de la realidad, a tenor de las IotograIias de entonces.
En suma, una obra que mereceria ser reeditada, con mas Iacilidad ahora que, al cumplirse en
mayo de 1982 los cincuenta aos de su Iallecimiento, la propiedad intelectual pasa al
dominio publico.
Alfredo M. Seiferheld
PREFACIO
LA RAZON DE ESTE LIBRO
En uno de los numeros del diario La Nacion de esta ciudad, lei el siente
articulo editorial, que, por estar muy de acuerdo con mis ideas, lo recorte y
guarde.
Es el siguiente:
EL VERDADERO PATRIOTISMO
En nuestros aIanes de engrandecimiento nacional, debemos comenzar por
examinar y observar lealmente, con la mas grande sinceridad, nuestra verdadera
situacion.
Hay quienes creen equivocadamente, con un errado criterio patriotico, que,
quien exhibe con sus verdaderos colores la situacion del pais, procede mal y lo
desacredita. El que denuncia vicios, deIectos, errores y deIiciencias de hombres,
cosas o instituciones nacionales, obra mal, es un mal patriota segun este criterio.
Deben ocultarse los vicios, disimularse los males, callar los errores y absurdos
que se cometen.
Tal criterio es peregrino e inaceptable. El prestigio y el credito de una nacion o
de un hombre, no se hacen ni se cimentan, con la mentira, con el silencio, con el
disimulo, con la hipocresia.
Los males y los vicios se curan denunciandolos, atacandolos, revelandolos
cruda e implacablemente.
El mutismo, el silencio, la mentira, el temor, son caracteristicos de los
ambientes propicios para los enIermos, los delincuentes o los despotas. La
verdad, la sinceridad son sintomas de salud, de vigor y de Iortaleza.
Un pueblo Iisica y espiritualmente sano se revela, precisamente por la valentia
y lealtad con que descubre y conIiesa sus errores, sus deIiciencias y sus males y
se propone corregirlos.
Un pueblo enIermo y vergonzante trata, en cambio, de ocultar su enIermedad
y sus lacras.
Debemos tener la lealtad y el valor de reconocer y conIesar nuestros vicios y
nuestros males. El absurdo y ridiculo patriotismo que se alimenta con espejismos,
Ialsedades e hipocresias, no es de este tiempo. Debemos ser patriotas virilmente,
patriotas en mangas de camisa, leales y Iuertes, sin vana cobardia ni escrupulos,
de acuerdo a las necesidades y dictados del patriotismo de nuestros tiempos.
Nuestro pueblo no es ningun moribundo a quien debe alimentarse y sostenerse
con mentiras piadosas de parientes aIligidos.
Los apocados, los deprimidos, los que se asustan y escandalizan ante las
verdades desnudas, son perniciosos, nocivos, Iatales al progreso.
No debemos temer en proclamar, que nuestro pueblo es pobre e inculto, que se
debate en la miseria y en la ignorancia, victima del atraso, de las enIermedades y
de los vicios; no debemos vacilar en conIesar que nuestras instituciones son
imperIectas, malas, que nuestra organizacion esta minada por habitos perniciosos,
inmorales, proIundamente arraigados; que hemos dado pruebas de una
incapacidad penosa al regirnos y dirigirnos en nuestra vida de nacion; que no
hemos orientado las actividades nacionales y la educacion popular, hacia lo mas
conveniente y util al pais; que padecemos de la Ialta de hombres capaces e
ilustrados, que, en general, en los puestos directivos, colocamos a medianias o
incapacidades notorias.
Debemos tener el valor y la entereza de proclamar los vicios y los males que
traban nuestro desenvolvimiento y nuestro progreso.
Con el silencio, no engaaremos a nadie y contribuiremos a la perpetuacion de
las inmoralidades y deIiciencias, haciendolas cronicas, incurables.
La Iarsa y la simulacion no mejoraran nuestros destinos. Solo la verdad ha de
salvamos y redimirnos, la verdad dicha sin reservas, ni cobardias.
Un hombre o un pueblo, que comienzan por reconocer lealmente sus errores,
sus extravios y sus vicios, estan en el primer peldao de la redencion en camino
hacia las grandes conquistas y los puestos eminentes.
Poco despues ese mismo diario, en un suelto titulado Cual es el mal?, dijo:
que un ilustre mejicano Don T. Esquivel Obregon, habia escrito un libro de
cuatrocientas paginas, aIirmando y probando, que el origen de casi todos los
males que aquejaban a Mejico, era la mentira.
Y agregaba La Nacion: No habria algun paraguayo, sincero y valiente
que imite la conducta del preclaro y Iuerte patriota mejicano, escribiendo un libro
que nos demuestre igualmente, que el mal que arruina al Paraguay y concluira por
matarlo, es la mentira en sus multiples Iaces, el engao, la apariencia, la doblez, el
disimulo, la traicion?.
Si que lo habra; hubo ya y hay paraguayos, que han proclamado y de Tendido
la verdad y combatido la mentira valiente y constantemente, solo que no se le ha
hecho caso y la impresion de sus esIuerzos, no ha durado mas alla de la lectura de
la hoja diaria en que se publicaron. Al otro dia estaba olvidado. Uno de esos
paraguayos, he sido yo. Por donde pense, que para que aquellos esIuerzos, surtan
eIecto duradero, convendria reunir y Iijar, en un libro, de modo que el pueblo las
tenga siempre presente, en Iorma permanente, como lo hizo el Sr. Esquivel
Obregon en Mejico, las verdades que conviene proclamar y sostener y las
mentiras que se deben combatir, Es muy util y saludable, dice Poincare, reIrescar
la memoria del pueblo, recordando de tiempo en tiempo la verdad a las
generaciones que la ignoran o son llevadas a olvidarla. En tales conceptos,
resolvi publicar, reproducidos en este libro, muchas de las verdades, que, en bien
de la patria, he proclamado y las mentiras que he combatido, antes de ahora,
agregando otras que aun no habia tocado.
En treinta y cinco aos de vida activa y, en cumplimiento de lo que he creido
un deber hacia la patria de un hombre de estudio como yo, he escrito en diarios y
Iolletos, ideas, aspiraciones y criticas, no con el prurito meramente literario o de
mero exhibicionismo, sino para deIender verdades desconocidas u oscurecidas y
combatir errores y Ialtas en asuntos que ataen al bien general del pais.
Y bien: como que muchos de aquellos trabajos son a mi ver, todavia de
actualidad, y, habiendo llegado yo a una edad de la vida en que debe estar uno ya
preparado para pasar a la otra, he creido, que reunirlos en un volumen que les
libre de la dispersion y les imprima caracter duradero, podria ser util a la juventud
para orientar a la patria por mejores rumbos y asi, he resuelto reunirlos y
publicarlos en este libro, a guisa de parte de mi testamento intelectual a la nueva
generacion presente y a la inmediatamente venidera.
Mi proposito, como se vera de su lectura, sigue siendo el bien de la patria: no
tocare sino los actos publicos de los hombres. Y si, por acaso, hay ciudadanos
que, por si, o por sus antepasados, se crean lastimados por un critica severa, pues
que tengan paciencia, que el interes general del pais esta arriba del interes
particular. Para combatir y remediar los errores, es indispensable conocerlos y
sealarlos en sus causas y en sus eIectos. El hombre publico, que ocupa el tablado
de la Nacion, sabe que esta siempre expuesto, a las miradas de todos y cada uno
de los ciudadanos, de un conIina a otro de la Republica y, por consiguiente, a las
criticas y reproches de todos y cada uno de ellos, en ejercicio de su derecho y
hasta cumplimiento
de su deber de mandantes. Como dice la conseja popular, el que no quiere que se
le diga jorobado, que ande derecho.
Como digo, la mayor parte de lo que se vera en este libro ha sido publicado,
por mi o por otros. Pero los inculpados han calculado que el pueblo los olvidaria
enseguida y, Iiados en aquel adagio de la murmuracion pasa y el provecho queda
en casa o en aquella sentencia, exclusivamente paraguaya, de que en este pais
ni se pierde ni se gana reputacion, no han hecho caso. Y bien: lo que trato con
este libro, es que el pueblo no olvide esas verdades y queden ellas perennes,
siempre delante de su vista en las paginas de este libro, para tratar alguna vez de
remediar los males que su desprecio le han producido y los culpables no queden
sin sancion, siquiera historica y moral.
Si se reproducen aqui, mis articulos de combate de tiempos pasados, es porque
el aludido nunca ha levantado, pero ni siquiera discutido, sus aIirmaciones y
conclusiones. Y, bien sabido es, que el gobernante que no levanta una acusacion,
semeja que lo consiente, por ser, en politica, de estricta aplicacion la maxima del
derecho romano: qui tacet, consentire videtur.
Los gobernantes, dice Mussolini, que no levantan las imputaciones y hasta
las simples sospechas, aparecidas en la prensa, que puedan aIectar su honestidad,
patriotismo e intenciones son indignos del respeto del pueblo y no tienen el
derecho de quejarse de que se les siga oIendiendo. El pueblo tiene interes y exige,
que sus gobernantes sean respetados, porque el gobierno, es su representacion
ante el resto del mundo y el pueblo quiere ser respetado.
Vale decir que, si algun ciudadano encuentra inexactos o discutibles los datos
y aIirmaciones contenidos en este libro, sirvase, por su propio interes, rectiIicarlos
o levantarlos publicamente bajo su Iirma. Si tiene razon yo sere el primero en
reconocersela con el sombrero en la mano y Ielicitarle. Yo no he escrito este libro
para molestar a nadie; creo no tener enemigo personal; con esta publicacion solo
busco servir a mi patria, dentro de mis Iuerzas, en el terreno que me corresponde
actuar por mis antecedentes y mi condicion de hombre de estudio.
Creo que ya es tiempo de que los paraguayos conozcan la situacion verdadera
de la patria, el cumulo de desdichas que ha pesado y todavia pesa sobre ella, y
quienes son sus causantes y responsables, por lo que han hecho o por lo que
dejaron de hacer.
Frente a la vision clara, leal y Iranca de sus inIortunios pasados y presentes y
la deduccion, por inIerencia logica de sus inIortunios Iuturos y el conocimiento de
sus causas originales, el Paraguay, por natural instinto de conservacion, tal vez
despierte de su marasmo cronico y, tratando de corregir o desviar esas causas,
tome otros rumbos, que le conduzcan a mejores puertos que donde llego hasta
ahora. Con lo que yo tendria el honor insigne de haber imitado el modelo
mejicano que La Nacion presentara como espejo de verdadero patriota.
Sobre los beneIicios que ha de resultar para el pais, el empeo que tomo, de
recordar al Paraguay sus desdichas y sus causas originarias, solo el tiempo habra
de discernir en deIinitiva el merito real.
Pero debo concluir.
Tengo Ie inquebrantable en los destinos de este pais.
Un pueblo que, como el Paraguay, no conoce el miedo a la muerte ni a las
privaciones, que no mide el numero de sus diIicultades ni de los enemigos, de tan
inmensa energia, que, en un momento dado, Iue capaz de un suicidio colectivo en
aras de un ideal, bien dirigido, ha de llegar Iacilmente al pinaculo de la grandeza y
de la gloria.
Y justamente si me preocupo de estudiar los inIortunios de la patria y de
expresarlos con crudeza que parecera hiriente a un patriota de estrecho y mal
entender, es porque, en mi inmenso amor a ella, es mi deseo de corregir o
remediar sus males y sus deIectos, de modo que de la leccion puedan aprovechar
las generaciones venideras mas sabias, mas cuerdas y que, por ende seran mas
Ielices.
Alguien ha dividido a los escritores que tratan asuntos politicos, en escritores
purgantes y escritores almibar. Yo quiero y voy en este libro ser de aquellos,
porque entiendo, que asi, habia de ser mas util a esta patria querida, enIerma ya de
mucho tiempo atras y sin mejoria apreciable. Queda para otros cubrirla de
oropeles por calculo.
Bien se las diIicultades de todo orden, que habra de concitarme este libro. Ya
lo dijo Barrett: si quieres que todo el mundo te odie, di la verdad. Pero me
siento con Iuerzas para sobrellevarlas y ademas, entiendo que, si algo hay digno y
deseable para un buen patriota es el de suIrir por bien de la patria.
%%&LO I
LA DESDICHA ORIGINAL
Fue un inmenso inIortunio original para el Paraguay el haber nacido a la vida
de nacion, encerrado en el centro de la America y sin vista al mar, es decir, sin
comunicacion Iacil con el resto del mundo.
De esa colosal desdicha inicial tuvo la culpa un paraguayo ilustre, Hernando
Arias de Saavedra, que, sin motivo atendible separo, alla en las lejanias del
tiempo, la provincia gigante del Paraguay, de su hija la Argentina.
Sonada la hora de la emancipacion de los pueblos americanos y Iormada cada
nacion dentro de los limites que le Iueron asignados como gobernaciones o
provincias, por la cedula real administrativa de esta parte del continente, del 28 de
enero de 1872, el Paraguay Iue el unico pais cortado y demarcado, sin costa
maritima, sin salida al oceano por ningun lado.
Y como la experiencia constante de los siglos ensea, que nacion que no da al
mar, es nacion condenada a perecer o a llevar una vida de atrasos, llena de
diIicultades, el Paraguay, al igual de las personas que nacen enIermas o taradas,
vino al mundo como nacion independiente, condenado por la geograIia y la
historia conIabuladas, a una vida precaria, preada de desdichas. Y asi Iue.
De ese inIortunio original, derivo la primera y Iundamental causa de nuestros
males durante la primera mitad del siglo XIX: el odio y la hostilidad permanentes
de la Republica Argentina contra el Paraguay.
Los primeros gobiernos argentinos consideraron al Paraguay, enclavado en el
corazon de America, pequeo y pobre, sin salida al mar, un absurdo como nacion
independiente, que, un poco mas tarde o mas temprano, habia de desaparecer o
unirse a uno de sus vecinos. Y, en tal concepto, se mostraron siempre Iirmes, de
que esta union debia ser Iatalmente con la Argentina, en Iuerza de los vinculos de
toda clase que le ligaban al antiguo virreinato de Buenos Aires, que la Argentina
creia de su derecho y hasta de su deber reconstituir.
Fuertes en este pensamiento, los gobiernos argentinos de la primera mitad del
siglo XIX, desconocieron la independencia del Paraguay, y, considerandolo,
geograIica e historicamente una provincia argentina, desprendida de la Nacion
Argentina, por la insania de un abogado atrabiliario, trataron de sojuzgarlo. No
tuvo el Paraguay que deIender su independencia de la madre Espaa, sino de
Buenos Aires. Y, cuando el Paraguay gano con sus armas su emancipacion
politica de nacion soberana y los demas paises, incluso la madre patria, se la
habian reconocido, siguio imperterrita la Argentina en su trece, de desconocer al
Paraguay su independencia.
Este hecho nos deparo muchos sinsabores e inquietudes, obligados, como
estabamos, desde el momento inicial de nuestra emancipacion, a velar dia y
noche, con el arma al brazo, por la integridad de nuestra soberania y dignidad
nacional. El Dr. Francia dice O'Leary represento en nuestra historia, la
crisis mas aguda de nuestro excitado instinto de conservacion. Su gobierno Iue un
enclaustramiento de un cuarto de siglo, para escapar al peligro exterior. Cerramos
nuestras puertas, apagamos nuestras luces, nos sumimos en la oscuridad y en el
silencio, para seguir viviendo sin sentidos, en la monotonia del remanso
dictatorial.
Carlos Antonio Lopez, nos volvio a la luz, abrio ancho cauce al torrente de la
vida nacional y abrio nuestro hogar a las solicitaciones del progreso.
Hombre Iuerte, audaz, orgulloso, lleno de sabiduria, inIlamado de
patriotismo, desaIio lealmente los riesgos y diIicultades y Iio a la vida misma, que
es lucha, trabajo, sacriIicio, nuestro derecho a existir.
Bajo su Iecunda administracion se Iue aIirmando nuestra independencia, al
par que aumentaba nuestra prosperidad.
Nadie pensaba sino en trabajar en aquella laboriosa colmena humana. No se
conocia el pauperismo, ni habia desheredados. Cada ciudadano tenia su hogar
propio, su tierra de labranza y el herramental necesario para sus Iaenas rurales. Y
por sobre todos, velaba por igual el gobierno, como una suprema garantia,
Iacilitando el desenvolvimiento de aquella existencia patriarcal. Nuestras minas
de hierro y cobre daban el metal a nuestras Iundiciones y arsenales; nuestros
astilleros botaban naves que iban aumentando nuestra ya poderosa y util marina
mercante; el Ierrocarril se internaba en el pais hacia las Iuentes de nuestras
riquezas; el telegraIo aproximaba a los pueblos y llevaba por todas partes un soplo
de constante renovacion; el comercio prosperaba; las industrias nacionales
Ilorecian; el Paraguay se bastaba a si mismo y producia lo suIiciente para sostener
un intercambio comercial, desconocido en el resto de la America del Sud.
Y, antes de morir, pudo asistir al reconocimiento de nuestra absoluta
soberania, por parte de Buenos Aires que la nego siempre y a un prodigioso
encumbramiento de la patria.
Los ultimos aos del gobierno de D. Carlos Antonio Lopez Iueron de colosal
prosperidad.
Todos los elementos de progreso allegados por su hijo Solano Lopez en su
mision a Europa, dieron un esplendido rendimiento, acrecentando nuestro
progreso, nuestro bienestar, nuestra cultura.
Mientras un artista de la talla de Alejandro Ravizza, trazaba los planos del
Teatro, del Oratorio de la Asuncion, y del Palacio de Gobierno, y de otros
monumentos admirables de la arquitectura moderna, construidos bajo su
direccion, nuestros astilleros botaban al agua, amplias y comodas naves; nuestras
Iundiciones de hierro preparaban nuestros armamentos y daban a la industria, a la
agricultura y a la vida domestica, los utiles indispensables para desenvolverse.
En la ciudad y en la campaa, se notaba una inmensa actividad. El trabajo
era ley de la vida para todos los paraguayos.
Y el gobierno por su parte, no descansaba un momento, pagando pinges
sueldos a los proIesionales extranjeros, que educaban a nuestra juventud y
explotaban nuestras riquezas.
Numerosos estudiantes paraguayos llenaban las academias europeas,
preparandose para realizar la total transIormacion del Paraguay.
Orgulloso de su obra, lleno de Ie, en quien iba a continuar su labor patriotica
(su hijo Solano Lopez), hubiera muerto Don Carlos Antonio tranquilo, si los
manejos del Brasil no hubieran proyectado sobre su espiritu esclarecido, la
sombra de una duda torturante.
Y Iue aquella duda la postrer amargura de su vida, al despedirse de su
pueblo, para entrar en los dominios de la historia.
En eIecto, despuntaba en el horizonte un peligro para la existencia misma del
Paraguay; venia de otro lado, ya no de la Argentina: venia del Brasil.
Bien sabido es, que las provincias mas meridionales del Brasil, Rio Grande
del Sud y Santa Catalina, Iueron una estaIa historica del Portugal a Espaa. Estas
provincias, cuyo territorio Iueron principalmente y por primera vez, visitadas y
reconocidas por los conquistadores espaoles, que desembarcaron en el puerto de
la Cananea, (hoy San Francisco, puerto militar del Brasil) para llegar por tierra al
Paraguay, quedaron en poder del Portugal, al amparo de la discusion sobre la
Iamosa linea de Tordesillas, que, segun una bula del papa Alejandro VI, dividia
las posesiones espaolas de las portuguesas en la America, en cuya Iijacion la
diplomacia lusitana, la mas audaz y habil de la historia, triunIo de la ineptitud
diplomatica de Espaa, tan supina, que la historia no explica, como, en la epoca
en que Espaa era la nacion mas Iuerte y poderosa del mundo, pudo el pequeo y
debil Portugal, no solamente mantener su independencia dentro de la Peninsula
Iberica, sino escamotearle, hermosos pedazos de su dominacion colonial sobre el
Atlantico Sud, como los expresados actuales estados brasileros, situados muy al
Oeste de la linea Tordesillas.
Por otra parte, los habitantes de esos dos estados brasileros, mostraban una
vinculacion muy debil y exclusivamente politica, con el resto del Brasil; su
aspecto Iisico, su mentalidad y sentimentalidad, sus simpatias naturales, los
inclinaban mas y muy visiblemente hacia los uruguayos, los entrerrianos y
correntinos, que hacia sus compatriotas del Norte. Ellos Iueron siempre
republicanos sinceros y lo demostraron en todas las ocasiones que se les
oIrecieron.
El gobierno imperial, tenia esto muy en cuenta y asi, toda su politica
internacional, durante la primera mitad del siglo XIX, se dirigio a impedir, que
cualquiera de los paises del Rio de la Plata, tuviese Iuerza suIiciente para ayudar a
los riograndenses a proclamar una republica independiente o a tumbar la
monarquia, haciendo desaparecer de la America el regimen monarquico.
Era cuestion de vida o muerte para el imperio del Brasil, mantener a los paises
que constituian el antiguo virreinato de Buenos Aires, divididos, enemistados y
anarquizados, de modo a que jamas se unieran y pudieran ser motivos de temor,
de la desmembracion de su territorio o de la caida de su trono.
Y para llevar a eIecto estos trabajos de intervencion y anarquizamiento, el
Brasil mantenia siempre en pie sus cuestiones de limites con todos los paises,
respaldado de la indeterminacion de la Iamosa linea de Tordesillas, cuya
discusion llego a este siglo, asi como sobre los perjuicios, reales o supuestos, que
suIrian sus subditos Ironterizos, a consecuencia de las guerras civiles Irecuentes
en los paises del Plata y muchas de ellas provocadas y Iomentadas por su mismo
emperador.
Su enemigo Iue primeramente la Argentina. Por un cuarto de siglo creyo ver
en Rosas, un peligro de reconstitucion del virreinato del Rio de la Plata y le hizo
una guerra sin cuartel, buscando la alianza del Uruguay, del Paraguay y de las
provincias argentinas rebeldes.
Caido Rosas y, encontrandose la Argentina en un estado de postracion total, el
Brasil observo que el peligro podia ahora venirle del pequeo Paraguay, que al
amparo de la paz y del trabajo, se encontraba prospero y Iuerte.
El Paraguay en poco tiempo mas, iba ser la primera potencia militar de la
America Latina, y, podia muy bien suceder, que oprimido en el centro del
continente y sin salida al Oceano, se le ocurriese reivindicar, la parte del territorio
brasilero que le cierra el mar, que historicamente, estaba comprendida en la
concesion otorgada por la corona de Espaa al gobernador del Paraguay Alvar
Nuez Cabeza de Vaca, quien, para venir a la Asuncion, desembarco en esa costa
siguiendo despues por tierra, hasta la Asuncion, capital de la gobernacion
concedidale por la corona de Espaa.
Y por cierto, que no Ialto algun intrigante internacional que soplo al Gabinete
de San Cristobal, que Lopez, de acuerdo con su compadre y amigo el General
Urquiza, pensaba retacear el Brasil, cortandolo desde las cabeceras Norte y Sud
de sus limites con este pais, hasta el mar, y quedando la provincia de Rio Grande
del Sud convertida en una republica independiente. Que Lopez, una vez operada
la conquista y anexion de la parte desmembrada del territorio brasilero, se iba
hacer coronar emperador, para lo cual habia encargado una corona en Europa.
Yasi siempre Iirme en su politica de obstruccion al progreso y al poder de
estos pueblos del Rio de la Plata, comenzo a poner el emperador del Brasil la proa
al Paraguay.
En 1850, el Brasil que tenia con el Paraguay su cuestion de limites, como con
todos los demas paises de la America, puesto que su territorio inmenso lindaba
como ahora, con todos ellos, ocupo subrepticiamente la zona litigada con nuestro
pais. El presidente Lopez, protesto e hizo desalojar ese solar por la Iuerza, no
pasando los hechos mas adelante.
En 1853, se reanudo la cuestion de limites. A este eIecto, vino a la Asuncion
el ministro brasilero Pereyra Leal, quien, seguramente por instrucciones de su
propio gobierno, se insolento con la Cancilleria paraguaya, siendo despedido por
el gobierno del Paraguay.
En 1855, siempre con el pretexto de sostener sus pretensiones de limites con
el Paraguay, resolvio el emperador emprender contra este pais, una gran
demostracion militar, reuniendo Iuerzas de tierra, en Matto Grosso y San Borja
Ironteriza a las Misiones, hoy Argentina, entonces paraguaya, y enviando a la
Asuncion una poderosa escuadra a las ordenes del almirante D'Oliveira. La
energia resuelta de nuestro gobierno y la cobardia del jeIe brasilero, evitaron el
choque, dice O'Leary, pero la guerra con el Paraguay quedo planteada desde
entonces. Pedro II, la diIirio, en vista de la actitud del Paraguay, para antes
buscar aliados en el Plata. Para conseguir estos aliados, Iue necesario al Imperio
cambiar por entero las situaciones politicas de la Argentina y del Uruguay,
apoyando con su dinero y sus Iuerzas a la ambicion de caudillos rebeldes
desalojados. Y asi, Iue necesario tumbar la
situacion de Urquiza en la Argentina, sustituyendo su poder por el de Mitre y, en
el Uruguay, el gobierno legal de Berro por el de Flores.
Mitre subio a la presidencia de la Republica Argentina hecho ua y carne con
Pedro II y comprometido, al servicio de este, al aniquilamiento del Paraguay.
Nombro su ministro de Relaciones Exteriores al Dr. RuIino de Elisalde, casado
con la hija del ministro brasilero en Buenos Aires Sr. Leal. Durante su gobierno
iba a suceder por primera y ultima vez, en la historia, que estos dos paises,
enemigos tradicionales desde su aparicion en el mundo, se entendiesen sobre
politica internacional; por excepcion unica, un solo pensamiento pudo unirlos en
la historia: el del exterminio del inIortunado Paraguay.
Y juntos el Brasil y la Argentina, por medio de una revolucion sangrienta,
derrocaron al gobierno de Aguirre en el Uruguay, para llevar a la presidencia de
este pais al general Flores, teniente de Mitre, en la batalla de Pavon y como este,
aliado del Brasil.
Los caones brasileros, tronando en el Salto y Paisandu, donde corria a
torrentes sangre de nuestros hermanos del Uruguay, alcanzaban con sus ecos al
Paragay, como un trueno lejano.
La protesta del 30 de agosto de 1864, Iue la primera voz de alarma que nos
sorprendio en medio de la tranquilidad de nuestra vida.
Poco despues, colgabamos nuestros instrumentos de trabajo, para acudir al
reclamo de la patria que nos llamaba a su deIensa.
%%&LO II
LA INMOLACION DEL PARAGUAY
El tratado secreto del 1 de mayo de 1865 entre el Brasil y sus hechuras los
gobiernos de Mitre y Flores, decretando la desmembracion y aniquilamiento del
Paraguay, iba a comenzar en su ejecucion.
Yla guerra vino, esa guerra cuya vision llevo a la tumba D. Carlos Antonio
Lopez, como una Iatalidad torturante.
Lo que paso en esa guerra sin igual en la historia de la desproporcion de las
Iuerzas beligerantes y el valor sobrehumano demostrado por la victima elegida, en
deIensa de su dignidad y derechos, puede leerse, en admirable sintesis, en ese
poema sublime de la inmolacion del pueblo paraguayo, que contiene el ultimo
libro de O'Leary, El Centauro de Ibicuy.
Durante la guerra, la Iatalidad supuso decididamente contra el Paraguay.
Despues de la batalla de Curupayty, los aliados quedaron helados,
petriIicados, reducidos a la impotencia en medio de los esteros. No se animaban
atacar Humaita, porque, si el pequeo puesto avanzado de Curupayty les habia
costado una hecatombe, calculaban lo que les costaria la embestida contra la
Sebastapol Americana, con sus Iormidables deIensas.
Ylos esteros eran inIranqueables para ellos.
Asi permanecieron 16 meses.
Pero, la mala suerte del Paraguay vino a su auxilio. Traidores paraguayos que
conspiraban contra el Mariscal, indicaron a Caxias un vado por donde podria
Iranquear los esteros y, colocandose en Tayi, al Norte de Humaita, cercar a este.
Dos choques Iatales impidieron el abordaje de sus acorazados, en las dos
ocasiones en que se intento esta empresa sobrehumana, cuando el exito estaba ya
asegurado.
Por ultimo, la misma naturaleza vino, en eIicacisima ayuda de nuestros
enemigos.
Las lluvias abundantes, caidas en todo el pais, a Iines de 1867, produjeron una
creciente tan extraordinaria, que las aguas del Rio Paraguay subieron mas de seis
metros arriba de su nivel normal. Y los acorazados brasileros pudieron asi, en
Iebrero de 1868, pasar por sobre las Iormidables cadenas que en el rio estaban
tendidas Irente a la Iortaleza y penetrar, no solo hasta la Asuncion, sino internarse
en los pequeos rios interiores (Manduvira) y hasta arroyos de la Republica
(Hyaguy).
Cercado Humaita, no pudiendo recibir provisiones de la Asuncion, su tragica
suerte estaba escrita; y el principal baluarte de la deIensa paraguaya pronto habia
de caer, no gloriosamente, al empuje de las armas enemigas, sino miserablemente,
a los golpes de la desgracia inmerecida: por hambre.
En Lomas Valentinas, despues de siete dias de la batalla mas encarnizada, mas
porIiada, mas desigual, en donde mas alto brillo el valor humano en los Iastos de
la historia, donde al peso y al numero de los elementos Iue totalmente aniquilado
lo poco que restaba del ejercito nacional, la guerra quedaba practicamente
concluida.
Tres dias despues, el 1
o
de enero de 1869, el ejercito aliado en masa, entro en
la Asuncion, con banderas desplegadas y banda de musica a la cabeza, sin
encontrar un soldado paraguayo a su paso. Los que podian haber resistido, estaban
todos muertos, heridos o invalidos.
El mas simple buen sentido, la mas elemental cordura, en tal situacion,
aconsejaba al Mariscal Lopez, sin mengua de su dignidad, a dar por terminada
aqui la guerra, ya que no quedaba la mas remota esperanza de victoria, ni tenia
que esperar misericordia de los enemigos. Mas todavia, esta medida se imponia al
Mariscal Lopez, por razones especiales, ya que los enemigos habian proclamado
ante el mundo, que la guerra traian no al Paraguay, sino al tirano Lope:, para
libertar al pais de su despota sombrio.
El pueblo le habia respondido hasta donde le Iue posible. Le bastaba y le
sobraba al Mariscal, con su conducta en el gobierno del Paraguay, antes y durante
la guerra, para pasar a la historia laureado de inmarcesible gloria, aunque victima
de la Iatalidad mas cruel e injusta.
El mismo lo habia reconocido, cuando dijo a Washburn, un poco antes de
Lomas Valentinas: mi Iama es ya segura en la historia. La gloria resultante de
una guerra prolongada contra enemigos inIinitamente superiores en recursos, es
ya mia y nadie me la puede robar. He trabajado tanto por mi patria y la he
deIendido con tanta bravura, que la historia me colocara muy alto entre los heroes
americanos. Pero, no he de dar a mis enemigos el placer de verme Iugado a un
pais extranjero. He de morir con la patria al sucumbir su ultimo soldado. Habia
llegado el momento pues de entregarse el a sus enemigos para que dispongan de
su suerte y, si queria seguir siendo un heroe, de pegarse un balazo para no darles
el placer de verlo en el destierro sobrevivir a su derrota, y, de este modo salvar lo
poco que quedaba de la nacionalidad paraguaya en vida y en recursos, que pudiera
servir luego de base para la inmediata reconstruccion de la patria. En Lomas
Valentinas habia sucumbido todo el ejercito; ya no quedaban soldados. No habia
por que, ni para que, prolongar la agonia de la Nacion postrada en tierra, sangrada
y sin soldados, sin recursos, al Irente de enemigos cuyo numero se aumentaba y
renovaba cada dia.
Pero no... una nueva Iatalidad estaba reservada a este pais desdichado; el
exceso de heroismo, de nuestro heroe eponimo, que resolvio seguir la guerra y dio
orden a la poblacion civil de que, en masa, siguiera al ejercito. Y alla Iue la
poblacion del pais, hambrienta y desnuda, por entre cerros, montes y esteros,
detras de aquel heroe en Iuga, sin poder saberse hasta donde y hasta cuando,
dejando su camino sembrado de cadaveres de inocentes victimas de su heroismo
sobrehumano, extrahumano, que no tiene parecido en la historia. A donde iba
aquella triste caravana, y buscando cual objeto que no Iuese un suicidio cierto y
Iatal?
La residenta ordenada por Lopez, si Iue propia del heroismo del soldado, no lo
Iue por cierto del heroismo del gobernante, que no admite sino una Iorma, el
patriotismo. Lopez tenia derecho de morir cuando quisiese, pero no tenia derecho
de llevar consigo a la muerte, sin objeto, es decir, a un suicidio esteril, a este
pobre pais, solo por cumplir su palabra de morir, antes que dar a sus enemigos el
gusto de verle Iuera del gobierno del Paraguay. El debia sacriIicarse en Iavor del
pais y no sacriIicar al pais en aras de su persona, de su amor propio. Por donde los
enemigos del Mariscal, que han conceptuado aquel exodo terroriIico y macabro
como un acto de demencia, aparecen no descaminados al decir que Iue debido, a
que Lopez no podia concebir, que el Paraguay, pudiese estar bajo el mando de
otro hombre, mientras el viviese; el era para si, dueo absoluto de este pais y de
todos sus habitantes y asi decidio llevarlos detras de si, en su Iuga, arrastrandolos
a balazos, lanzazos y Iustazos a morir con el, alli donde el habia de morir, en el
ultimo rincon de la patria.
Muy distinta Iue por cierto la conducta del Kaiser aleman, tachado de cobarde
clasico, cobarde que se entrego a sus enemigos, todavia en su propio territorio,
como el ladron pillado en el patio ajeno que se entrega al dueo de casa. Y sin
embargo, cuanto mas patriotismo, hubo en el Emperador aleman, que al ver con la
intervencion norteamericana en la guerra, al desaparecer para el toda esperanza de
triunIo, sacriIico su trono, su nombre, sus riquezas, su honor y los de su Iamilia,
para ir a suIrir, durante el resto de su vida, en silencio, heroicamente, las torturas
morales mas punzantes, antes de permitir, que, el suelo sagrado de la patria Iuese
hollado por un soldado enemigo. Que vale mi persona Irente a la patria!, dijo
el cobarde emperador aleman, y se hundio para siempre. Pero la Alemania
inmortal sigue de pie y ya mas Ieliz y prospera que antes. Ya habra tiempo para el
desquite, si lo busca.
Dispuesto a decir la verdad, como la siento, sin miedo y sin ambages como
acostumbro, quiero declarar que acepto todo lo que aIirma de Lopez, su
insuperable panegirista O'Leary, hasta la caida de la Asuncion el 1
o
de enero de
1869. De ahi en adelante, no lo creo justiIicable como gobernante, responsable de
la vida de un pueblo, pero ni siquiera como un hombre cuerdo. Todos los
sentimientos tienen sus limites, tambien el heroismo.
Por Iin: despues de catorce meses, de aquella agonia lenta del pais que se
llamo la residenta, durante la cual, si no se aniquilaron, se aIlojaron, todas las
pocas energias que habian podido asistir al pais, para su reconstruccion, sono la
hora del descanso, con la inmolacion del heroe en Cerro Cora.
El sacriIicio del Paraguay y de su jeIe se consumo despues de un largo
calvario de cinco aos. Al otro dia de Cerro Cora, solo quedaron en el pais, ruinas
y tumbas humeantes, cuyos rastros, como una larga Iaja, atravesaba toda la
extension de la Republica, desde Itapiru hasta el Aquidaban. No era, como dice
O'Leary, un pais vencido: era un pais aniquilado, pasado a cuchillo, sin poblacion,
sin recursos, sin nada. La situacion del Paraguay era como triste y desamparada,
unica en la Historia.
Pero no era esto suIiciente: otra Iatalidad nos esperaba. Los gobiernos aliados,
perdieron la memoria y, olvidandose que ante el mundo habian proclamado que
hacian la guerra al tirano Lope: y no al Paraguay, sacaron a la Republica 3.324
leguas, de sus mejores yerbales, el Brasil y 5.020 leguas la Republica Argentina.
Y si esta no le saco todo el Chaco hasta Bahia Negra, solo Iue porque se lo
impidio el Brasil, por celos y mirando el porvenir, no obstante que en aquel
momento, mas que ahora, a estos dos paises nada les separaba, tocio los unia.
El pais quedo completamente arrasado. La Asuncion Iue saqueada. Los
arsenales de guerra y marina Iueron desmantelados e integramente trasladados a
Ladario, lugar proximo a Corumba, donde existe en la actualidad un arsenal de
guerra del Brasil.
Pero, aun Ialtaba el rabo que desarrollar: una Iatalidad mas, sin precedente en
la Historia de America, nos tenia reservado el destino. No Iue suIiciente a los
aliados, aniquilar al Paraguay en su presente; era tambien necesario arrasar su
porvenir, de modo a que nunca pueda levantarse del suelo y, a este eIecto,
impusieron a este pobre pais desangrado, hambriento y desnudo, una deuda de
guerra que jamas habia de poder pagar. De esto volvere a hablar en el capitulo
siguiente.
El Brasil, Uruguay y el Paraguay, no habian sacado un metro de terreno, ni
cobrado un centavo a la Argentina, por haberle librado de su tirano Rosas, en la
batalla de Caseros.
Los aliados procedieron con el Paraguay, como no se procedio jamas en la
America con otro pais vencido en guerra.
En todas las demas guerras entre paises americanos, el vencedor que, quitara
tierras al vencido, nunca le pidio dinero; lejos de eso: en todas esas guerras, el
vencedor dio dinero al vencido para operar su reconstruccion despues de la
derrota. Solo con el Paraguay, se procedio de modo contrario.
Solo con el Paraguay, repito, se hizo lo que no se habia hecho con otro pais,
en America: quitarle por la Iuerza no solamente su presente sino tambien su
porvenir.
Las Iatalidades del Paraguay eran a todas luces, extraordinarias,
excepcionales.
Y esa deuda de guerra monstruosa, deIorme, inicua, todavia subsiste como
un enorme coagulo de sangre, que mancha de modo indeleble la historia
americana y segun el Dr. Del Valle, especialmente la historia argentina.
El Brasil Iijo plazo para la liquidacion y pago de esta deuda el 9 de enero de
1873 (Tratado del 9 de enero de 1871, Art. 3.), que no se tuvo en cuenta,
quedando abandonada por el acreedor desde aquella Iecha, vale decir, practica y
legalmente caduca. Pero la Argentina, la establecio sin plazo ni condicion,
circunstancia, que presenta a la actitud argentina particularmente odiosa, como se
vera enseguida.
Lo que Iue la guerra del Paraguay para la Argentina, lo dicen los parraIos
siguientes, con que un gran diario argentino, La America comento en el numero
del I
o
de enero de 1869 los Iestejos con que se celebraban en Buenos Aires, el
aniquilamiento completo del ejercito de Lopez en Lomas Valentinas y la entrada
de los brasileros en la Asuncion, que trae el ultimo valiente libro de nuestro ilustre
historiador O'Leary.
Que se celebra? dice Una carniceria mas, en ese inmenso matadero
de pueblos, que ha abierto el Brasil en el Paraguay.
Que se Iesteja? El exterminio de un puado de bravos, que debieran ser
sagrados, porque los cubre la santidad de la gloria.
La muerte del Paraguay sera nuestra eterna ignominia.
Aplaudid imbeciles que aplaudis la vergenza del pueblo argentino.
Nos hemos prestado docilmente a inmolar a un pueblo hermano, desoyendo
los impulsos de la sangre, acallando los latidos del corazon, porque a Don
Bartolome Mitre y a Don RuIino de Elizalde, se les antojo negociar nuestro
concurso en el empeo de aniquilar al Paraguay en cambio de un poco de oro y de
inIluencia.
De que se alegran? De haber derribado la barrera que estorbaba el ensanche
de los dominios del Brasil, que una Iuerza natural de expansion empuja hacia las
riberas del Plata.
De haber concluido con el Paraguay, nuestro hermano, gajo vivaz del viejo
tronco del virreinato, y nuestro aliado natural en la conquista de las grandes ideas
de la democracia en el porvenir.
Digno motivo de alborozo!
Y el Paraguay se venga de nosotros, inmolandose voluntariamente, como
Caton se vengo de Cesar, arrojandole su cadaver en medio de su camino triunIal.
CAIN QUE HAS HECHO DE ABEL?
Cuando las campanas debian tocar a muerto y la alegria oIicial debia
sacriIicarse al duelo del pueblo argentino, que en esta lucha Ieroz llora la perdida
de sus mejores hijos, los grandes Iarsantes turban el silencio de los que suIren,
con el estruendo de su algazara.
Que el Brasil haya impuesto al Paraguay esa deuda de guerra vaya y pase, ya
que el Brasil, costeo de su peculio, todos los gastos de la campaa; pero que la
haya impuesto la Argentina, es algo que no tiene justiIicativo, historico o moral.
La Argentina tenia muchas deudas de gratitud hacia el Paraguay.
El Paraguay civilizo las regiones mas prosperas de la Argentina y Iundo sus
principales ciudades.
De los Iundadores de la ciudad de Buenos Aires en junio de 1580, solo once
eran espaoles peninsulares; todos los demas eran criollos paraguayos.
Durante la segunda invasion inglesa, batallones enteros de paraguayos,
llevados de la Asuncion en prevision de un nuevo ataque de los ingleses,
deIendieron a la ciudad portea y derrotaron a los gallardos regimientos que mas
tarde debian vencer en Waterloo al gran Capitan del siglo.
En 1813, Iue un prisionero paraguayo escapado de un buque de la escuadra
espaola, que gano la costa a nado, quien, en San Lorenzo, pudo avisar al
Comandante D. Celidonio Escalada, de los planes de los espaoles, quien a su
vez, aviso al General San Martin, que asi pudo ganar la batalla de ese nombre de
tan trascendental importancia para la independencia argentina en esos momentos;
batalla en que tuvo su bautismo de Iuego, el Iamoso cuerpo de granaderos a
caballo, que tantas glorias conquisto para la patria y cuyos restos, trece aos
despues, reducidos a siete, volvieron a la patria, despues de Ayacucho,
conducidos por otro paraguayo, elevado a su jeIe con el grado de Coronel por
actos de guerra, el heroico guaireo Jose Felix Bogado, en el centenario de cuyo
Iallecimiento, acaban de tributarle merecido homenaje, la Argentina y el
Paraguay.
En Caseros, batallones enteros de paraguayos, mandados por jeIes paraguayos
(Baez, Maciel, etc.), o conIundidos con los correntinos, pelearon bajo banderas
argentinas, por la libertad del pueblo argentino, contra el mas tremendo tirano que
vio la America.
Siete aos despues el General Solano Lopez, en nombre del gobierno del
Paraguay medio en la guerra entre Buenos Aires y la ConIederacion de las demas
provincias argentinas, gracias a cuya mediacion, la Republica Argentina,
convertida por mucho tiempo en sangriento campo de batalla entre hermanos,
pudo llegar a la paz anhelada, que le evito tantas desgracias.
Y Iue el prestigio adquirido por el mediador paraguayo en esa ocasion
historica, acaso una de las causas de la condenacion a muerte del Paraguay por el
Brasil para un Iuturo muy cercano. Los diarios de Buenos Aires, en la exaltacion
de su gratitud al mediador paraguayo, le saludaron, como el caudillo predestinado
a Iormar, de estos pueblos del Plata, una sola y poderosa nacion. Y era esto
justamente, lo que el Brasil habia de impedir a todo trance, como ya dijimos. Y
asi, el emperador que Iue, como hemos visto, enemigo irreconciliable con Rosas,
mientras creyo que Rosas podria reconstruir el Virreinato del Rio de la Plata,
buscando aliados contra Rosas en el Paraguay y Uruguay, cuando vio que esa
hegemonia podia pasar al gobierno del Paraguay, se paso el Imperio a la otra
alIorja y busco aliados en su contra en sus propios hermanos los argentinos y
uruguayos.
Pero, volviendo al asunto de la deuda de la guerra, debida a la Argentina, esta
podria justiIicarse, siquiera Iuese muy debilmente, si la Argentina hubiese hecho
algun sacriIicio pecuniario, o suIrido algun otro perjuicio material apreciable
durante esa guerra. Pero nada: todos los gastos de la guerra pesaron sobre el
tesoro del Brasil; mas todavia: a expensas de la tesoreria del Brasil, se levantaron
durante la contienda las grandes Iortunas argentinas, aparecidas despues de 1870,
cuyos dueos, las habian amasado durante la
conIlagracion, vendiendo a la proveeduria brasilera sus vacas, caballos, ovejas y
harina, por cinco veces su valor.
Mas aun: en los campos de batalla del Paraguay, se opero la uniIicacion de la
patria argentina; ante el peligro comun, en los Iogones del vivac, se acercaron por
primera vez, unidos ante el altar de la patria, porteos y provincianos argentinos,
que antes se proIesaban un odio mas cordial que a los enemigos extranjeros.
Circunstancia esta invalorable para la Argentina, que de los esteros paraguayos, se
levanto unida para siempre, es decir, real y practicamente nacida a la vida de la
civilizacion y del progreso.
Entre tanto, el Paraguay despues de medio siglo, yace todavia encadenado a la
roca cruel de aquella deuda deIorme, de pura maldad.
Y para mayor escarnio, de tanto en cuando, la Argentina somete al pobre
deudor a la sangrienta burla de hacerle ver una proxima condonacion de esa deuda
en nombre de la confraternidad americana, los diarios hacen gran zarabanda y, al
poco, todo queda de nuevo como antes, porque el Brasil, no se allana a hacer una
condonacion simultanea de su parte en el credito, por lo que dicen que la
condonacion por solo la Argentina, podria ser mas bien inconveniente para el
Paraguay.
Con lo que nos quieren hacer entender que, alguna vez, el Brasil podia intentar
contra el Paraguay el cobro compulsivo de su credito por indemnizacion de los
perjuicios de la guerra de 1865 a 70, en cuyo caso saldria la Argentina, como
codeudora, a impedirselo.
Pero hace ya rato, que, en reiterados tratados Iirmados colectivamente, por los
paises de America entera, se ha sentado el principio de la proscripcion del
Derecho Internacional Americano, del cobro compulsivo de deudas de dinero.
Por otro lado, no cabe en cabeza humana, que la actitud de la Argentina en
aquel caso, haya de ser, la de un coacreedor que trata de impedir que otro
acreedor legitimo cobre su credito, sino la del coparticipe en ese credito, que
reclama su parte en el concurso de acreedores, segun la cuota proporcional que le
corresponde de esa obligacion, en merito de sus titulos constitutivos.
Y, en tal supuesto, que es el verdadero, por que y para que habria la
Argentina, de subordinar la condonacion de la deuda de guerra paraguaya a la
condonacion brasilera de esa misma deuda? Desde cuando esa solidaridad de
intereses pecuniarios entre esos dos paises? No es hasta humillante para la
Argentina, lo que aIirman los voceros de la opinion publica del pais, que
supeditan su soberana independencia para disponer libremente de sus intereses
puramente materiales, a la voluntad del Brasil, sobre ese mismo asunto? Quien
realmente tuvo deseo de condonar esa deuda para borrar de su historia esa
mancha, el Uruguay, no tuvo esos recelos de pura soIisteria para realizarlo.
Como lo dijo, un articulo publicado en un diario argentino de Buenos Aires en
1910, en ocasion del 4
o
. Congreso Panamericano, hablar de confraternidad
americana, mientras subsista la monstruosa deuda de guerra del Paraguay, con el
Brasil y la Argentina, es sencillamente un sarcasmo.
Entre tanto, el Paraguay seguira cual otro Prometeo, atado a esa roca, reducida
a la impotencia: JoeJictis.
%%&LO III
LA DEUDA DE LA GUERRA
Muerto el Mariscal Lopez, los aliados impusieron al Paraguay, de acuerdo con
los terminos del tratado secreto del 1
o
. de mayo de 1865, sus condiciones de paz.
El primer tratado Iirmado Iue con el Brasil el 9 de enero de 1871, ratiIicado
por el Congreso paraguayo, por ley del 26 de enero de 1872.
Por este tratado, el Paraguay perdia 62.325 Km
2
, de yerbales comprendidos
entre el Rio Blanco y el Rio Apa, quedando este rio como limite Norte del
Paraguay. Aceptaba el pago al Brasil de indemnizaciones por los perjuicios
causados por los gastos de la guerra y los daos causados a sus subditos.
Tocante al pago de la deuda de la guerra establecio estas clausulas:
A) El gobierno de la Republica del Paraguay reconocera como deuda de la
misma Republica, el monto de los gastos de guerra que hizo el Brasil y el
de los perjuicios recibidos por las propiedades publicas de este Estado.
B) Una convencion especial que sera celebrada, a mas tardar, dentro de dos
aos, (9 de enero de 1873), Iijara la cantidad a que ascienden estas
indemnizaciones, a la vista de documentos oIiciales, regulara la Iorma
del pago en cuotas, intereses y amortizaciones y designara las rentas que
hayan de ser aplicadas a su pago.
C) Tambien pagara el Paraguay los daos y perjuicios causados a las
personas de los brasileros. Una comision mixta paraguayo-brasilera se
encargara de recibir y reconocer los reclamos, entregando a los
interesados las polizas correspondientes.
Estas polizas, ganaran el interes corrido del 6 anual y no podran ser
rescatadas sino a la par.
I .a convencion a que se reIiere, la clausula B), jamas tuvo lugar.
I
;
l monto de las polizas entregadas a los perjudicados brasileros, en virtud de
lo prescripto en la clausula C), ascendio a 8.960.183 $ oro sellado.
Con la Republica Argentina un tratado semejante Iue Iirmado el 9 de Iebrero
de 1876.
La Republica del Paraguay, a mas de ceder a la Argentina 94.090 Km
2
de los
actuales territorios de Formosa y de Misiones, reconocio y acepto la obligacion de
pagar a la Republica Argentina:
I
o
. El importe de los pagos que esta hizo durante la guerra en que se
encontro comprometida, por las agresiones del gobierno del Paraguay en 1865.
(Posteriores al tratado secreto).
2
o
. El de los daos y perjuicios causados a las personas y propiedades
particulares, cuyo examen y liquidacion corrio a cargo de una comision mixta
paraguayo-argentina.
Los intereses estipulados Iueron: sin interes durante los primeros diez aos, si
la Republica del Paraguay aplicase eIectivamente el pago de las deudas a los
particulares una cuota compatible con los recursos del pais; 2 durante los diez
aos subsiguientes; 4 anual durante los diez aos subsiguientes y en adelante 6
anual.
Las polizas entregadas Iueron por valor de 10.133.637 pesos oro sellado.
El tratado de igual clase con el Uruguay, recien tuvo lugar despues de mas de
trece aos de haber concluido la guerra. El Uruguay que vino a la contienda,
contra su voluntad, atado codo con codo, una vez concluida la pelea, nada quiso
recordar de esa lucha Iratricida. Pero era necesario, indispensable, que tambien
celebrase con el Paraguay su tratado de paz, para dar por terminado el estado de
guerra, subsistente sin ese paso. Y asi, ese tratado Iue celebrado el 20 de abril de
1883, y ratiIicado por el Congreso del Paraguay el 21 de septiembre de ese mismo
ao.
El Uruguay, por ese tratado, no sacaba como los demas aliados, territorio al
Paraguay, pero este le reconocia por el Art. I
o
. del tratado, una deuda de 3.690.000
pesos oro sellado, como reembolso de los gastos del ejercito Oriental en la
campaa contra el Paraguay.
Por el Art. 2 el Paraguay se obligaba igualmente a resarcir los daos y
perjuicios irrogados por la guerra a las personas amparadas por el derecho de la
Republica del Uruguay. Estas personas deberian presentarse a reclamar esos
perjuicios dentro de los diez y ocho meses del tratado.
Por el Art.3
o
.: el Uruguay, en homenaje a la conIraternidad americana, y
como una prueba de amistosa simpatia hacia el Paraguay, declara que, desde ya,
renuncia Iormalmente al cobro de los gastos de guerra, cuyo monto se expresa en
el Art. I
o
.
Pasaron los diez y ocho meses establecidos en el Articulo 2
o
. del tratado sin
que ningun subdito uruguayo reclamase perjuicio alguno proveniente de la guerra
y entonces, el gobierno del Uruguay, coronando su noble gesto de renuncia a su
credito por los gastos de guerra, por otro hermosisimo de verdadera
conIraternidad americana, autorizo por ley del 13 de abril de 1885, al Presidente
de la Republica, General Maximo Santos, a devolver al Paraguay los troIeos de
guerra tomados por las Iuerzas uruguayas durante la contienda. Poco despues
llegaba a la Asuncion la Comision uruguaya portadora de esos troIeos,
encabezada por el Ministro de la Guerra General Maximo Tajes.
El monto cierto de los creditos del Brasil y de la Argentina no se sabe. Jamas
han sido Iijados por los gobiernos interesados. Jamas, desde la celebracion de los
tratados que a ellos se reIieren, en documento oIicial alguno, proveniente del
deudor o de cualquiera de los acreedores, se ha dicho una palabra, ni de la cuantia
inicial, ni del monto, en una Iecha posterior cualquiera, de la liquidacion de esas
deudas.
El Dr. Lopez Moreira, proIesor de Economia Politica en la Facultad de
Derecho y Ciencias Sociales, lia calculado los creditos en Iavor de particulares de
esta deuda, al 31 de marzo de 1930, de acuerdo con los intereses estipulados en:
Deuda a los particulares del Brasil a interes simple, pesos oro sellado
41.570.265, 03
Deuda a los particulares de la Republica Argentina, a interes simple, pesos oro
sellado 36.835.773, 75
A interes compuesto serian, alrededor de 200.000.000 para el Brasil y unos
250.000.000 para la Republica Argentina.
Tocante a gestiones de cobro de las deudas de guerra, tenemos que jamas el
gobierno brasilero, ni el argentino han reclamado, ni siquiera pedido el estado de
sus cuentas al Paraguay, por esas deudas.
Tampoco tengo noticias de que los perjudicados particulares argentinos, casi
todos estancieros de Corrientes y Entre Rios algunos de cuyos nombres conozco,
se hayan presentado alguna vez a reclamar el pago de sus polizas paraguayas. Las
conservan como reliquias historicas.
Los perjudicados brasileros, ex sucesores de comerciantes y estancieros de la
Provincia de Matto Grosso y Rio Grande del Sud, Iueron los unicos acreedores de
la deuda de esa guerra que, en mas de una ocasion, pero con intervalos de tiempo
muy largos, enviaron al Paraguay comisionados, casi siempre personajes de alta
Iiguracion politica en el Brasil, a averiguar, que
pensaba hacer el gobierno del Paraguay con esas polizas, sin arribar ninguno de
ellos a un resultado practico.
Ahora bien: volviendo sobre las deudas de guerra y de perjuicios a Iavor del
Brasil y de la Argentina, hemos dicho que no hay punto de arranque para su
calculacion, pero, por inIerencia logica, de lo que reclamaron los particulares, su
monto seria colosal.
En eIecto, si por los perjuicios ocasionados por la invasion a Matto Grosso,
que solo duro seis meses y a Corrientes que duro otro tanto, la deuda alcanza,
segun los calculos que hemos visto a 80.000.000 $ oro sellado, los perjuicios
durante cinco aos de guerra, no podrian menos de calcularse por lo menos en
diez veces mas, de cuyos perjuicios, el Brasil tendria que haber cargado con casi
todos, puesto que la Argentina gasto muy poco dinero. Y asi en 1910, alguien
calculo esa deuda en 800.000.000 $ oro para el Brasil y 400.000.000 para la
Argentina. Calculese a cuanto habra de remontar hoy.
En los paises extranjeros neutrales, particularmente en America, parece que se
desconoce por completo la existencia de la deuda de guerra de la Triple Alianza
contra el Paraguay. A este respecto, debo relatar un hecho historico que prueba
acabadamente esta asercion.
En 1910 en Buenos Aires, durante las sesiones del 4
o
Congreso Panamericano,
reunido en esta ciudad, aparecio en el diario La Argentina, un articulo sin
Iirma, titulado La deuda de guerra del Paraguay y la confraternidad americana.
En este articulo se decia que la guerra del Paraguay Iue un crimen y una
mancha para la historia de la America, porque las Iuerzas de los combatientes
eran tan desproporcionadas, como si hubiese combatido solo la Suiza contra
Francia, Alemania y Belgica aliadas.
Que, en tal concepto y dado que la guerra se llevo al tirano Lope: y no al
Paraguay, la deuda de la guerra, que todavia pesa como una montaa de plomo
sobre este pobre pais, es de una iniquidad monstruosa y, ha rato, debio
desaparecer de la Historia Americana.
Que hablar de la confraternidad americana, estando subsistente la deuda del
Paraguay, proveniente de la guerra de la Triple Alianza era un sarcasmo, una
burla sangrienta.
Este articulo habia sido leido por el JeIe de la Delegacion Norteamericana Mr.
White, a quien le habia causado mucho asombro la existencia de esa deuda, de la
que jamas habia tenido la menor noticia.
Comenzo por preguntar de ella a los demas colegas de la Delegacion
Norteamericana. Nadie sabia una palabra. Averiguo despues con los demas
Delegados de otras naciones; ninguno supo dar razon de este negocio. Nadie entre
los Delegados sabia, ni que existia esa deuda y menos su monto y eso que, entre
ellos, habia muchos ex-ministros de Relaciones Exteriores y, casi todos, eran
proIesores de universidad.
Por Iin Mr. White, con el diario La Argentina en la mano, acudio a
investigar el asunto con los Delegados de los paises que Iueron beligerantes.
Los brasileros contestaron que existia esa deuda, pero que no sabian a cuanto,
ni en poco mas o menos, ascendia su monto, porque el Brasil nunca penso
cobrarla, ni se ocupo de llevar de ella cuenta.
Los argentinos, a pesar de encontrarse entre ellos nada menos que el Dr.
Estanislao Zeballo, tampoco pudieron satisIacer su curiosidad. El Dr. Terry que
Iue Ministro de Hacienda y ProIesor de Finanzas en la Universidad de Buenos
Aires, le dijo, que tenia noticias de la existencia de esa deuda, pero que jamas
habia visto un documento oIicial sobre su monto en ninguna epoca despues de su
declaracion.
Por Iin, vino a mi que era Delegado del Paraguay y le asegure de su existencia
y le di todos los datos que podia, sin aIirmarle su exactitud, porque este negocio
se encontraba completamente abandonado y a oscuras.
Pero Dr. Gonzalez, dijo vivamente Mr. White, esto no puede ser. En las
guerras entre los pueblos de America, jamas el vencedor ha exigido plata al
vencido. Y ya que, como dicen los Delegados argentinos y brasileros, los paises
acreedores no piensan jamas cobrarla, es una deuda, que no tiene porque subsistir
un dia mas y yo, por mi y en nombre de todos los demas Delegados del Norte y
Centro America, le digo que, si Ud., como delegado del Paraguay a este
Congreso, aprovechando cualquiera coyuntura, promueve una cuestion o hace una
alusion historica en que se recuerde en el curso del Congreso en sesion, que existe
todavia esa deuda, le prometo que intervendre en la cuestion y hare que el
Congreso, por inmensa mayoria, emita un voto de que se borre esa deuda
inexplicable, inconcebible, de la Historia de la America, en aras de la dignidad y
de la Iraternidad americana.
Conteste a Mr. White, agradeciendole eIusivamente tan generoso
oIrecimiento, de real y verdadera conIraternidad, y que pediria permiso enseguida
a mi gobierno, para proceder como el me invitaba. Pero el Sr. Ministro de
Relaciones Exteriores D. Manuel Gondra, no se digno contestar a mis reiterados
despachos telegraIicos. Por Iin, recibi un telegrama del Ministro del Interior D.
AdolIo Riquelme en que este me decia: Teodosio, no insistas; Manolo no te va a
contestar.
Me calle. Sin saber que contestar a Mr. White, le respondi por palpito que el
gobierno del Paraguay me habia comunicado, que no creia apropiado ni
conveniente promover esa cuestion en esa ocasion y en esa Iorma.
En lo que respecta al cobro de esos creditos por los gobiernos acreedores, me
dijo en ese mismo ao, el Presidente electo de la Republica Argentina Dr. Roque
Saenz Pea que habia leido el articulo de La Argentina. Puede Ud. tener la
seguridad Dr. Gonzalez de que jamas, un gobierno, ni un ciudadano argentino,
han de pretender cobrar un centavo de esa deuda y que su condonacion total solo
depende de que el gobierno paraguayo la gestione ante el gobierno argentino; si lo
hace durante mi periodo le respondo del exito (el periodo de Dr. Saenz Pea era
de 1910 a 1916).
A mi vuelta al pais comunique al Ministro de Relaciones Exteriores y despues
Presidente de la Republica Don Manuel Gondra y, cuando vi que este no daba a la
noticia importancia alguna, la publique por la prensa bajo mi Iirma, con permiso
del Dr. Saenz Pea, para ver si, por este conducto, pudiese el asunto interesar mas
a este gobierno.
Nada: el seor Gondra evito verse conmigo, para que no le hablase mas de la
cuestion.
Esta deuda de la guerra puede decirse que materialmente no existe. Pero,
moralmente, pesa sobre el pais como una mole de plomo que le aplasta y le
reduce a la impotencia porque el Paraguay, ante ese Iantasma, especie de espada
de Damocles, no puede hacer comodamente uso del credito publico, una de las
palancas mas poderosas del adelanto de los pueblos.
El Paraguay, sin la deuda de la guerra, podria decirse que no debe, porque una
deuda externa que no pase de un millon de libras esterlinas no es deuda para un
pais civilizado, con un millon de habitantes. Pero apenas abre la boca el Paraguay
para solicitar un emprestito, se presenta el peligro de que los Iinancistas evoquen
ese Iantasma y pidan hipotecas especiales humillantes.
Nunca he alcanzado a adivinar, cual seria la razon para que los gobiernos del
Paraguay de la post-guerra no hayan movido una paja, en el sentido de descargar a
la Republica del Iardo de esa deuda de pura maldad. Pero, los allegados a aquella
ilustre esIinge, que, por tanto tiempo, manejo nuestras relaciones internacionales,
sin molestarse a dar a sus miseros idolatras la mas pequea explicacion de sus
olimpicas determinaciones, decian que era porque el consideraba indigno y
humillante para el honor del Paraguay, hacer alguna gestion de condonacion de
esa deuda; que debemos esperar, que los acreedores, nos la concedan
espontaneamente.
Al instante me salto el recuerdo de aquel inolvidable personaje de Cervantes
el licenciado Cabral, el de la falta de camisa y no sobra de :apatos, tanto mas
altivo y orgulloso cuanto mas ayuno. Pero yo no estaba con ganas de hacer chiste.
Me permito discrepar con el Sr. Gondra sobre el concepto del honor nacional,
dije a mi interlocutor, porque me parece mucho mas decente y honorable un
deudor que, sin rodeos va a pedir al acreedor el perdon de una deuda impuesta por
la Iuerza, superior a sus posibilidades, que otro que se hace el :on:o no
dignandose siquiera recordar por aos y decenas de aos, que tiene una deuda
completamente abandonada, poniendo en practica el Iamoso principio economico
politico, proclamado por Balzac, por boca de uno de sus personajes inmortales, le
pere Goriot, que no atender las deudas, equivale a no tenerlas.
En los libros de la contaduria nacional, no hay la menor reIerencia o anotacion
a la deuda de la guerra. Vale decir que el Paraguay la cree practicamente
inexistente y no le preocupa en lo mas minimo.
Esta risuea situacion muy comoda, pero muy indelicada, es completamente
inadmisible para una nacion que se respeta. El Paraguay, aunque mas no Iuese
que practicamente, debe ocuparse de este negocio tan importante para su vida
material y mucho mas para su honor y dignidad de nacion soberana.
Debe comenzar por conocer su monto, invitando a todos los interesados,
naciones o personas a que, dentro de un plazo dado y bajo apercibimiento de ser
tenido por renunciante, presenten sus cuentas de liquidacion al gobierno del
Paraguay.
Despues de conocido el monto de la obligacion, hacer estudiar por una
comision de peritos, si dados los hechos acaecidos durante mas de medio siglo,
tocante a esta deuda, ella ya no se encuentre caduca, segun las reglas del derecho
internacional o del derecho comun aplicables al caso.
Por ultimo, en caso de ser todavia dichas deudas exigibles, concertar con los
acreedores una Iorma de solventarlas, asi como el rango que ha de corresponder a
estas obligaciones, entre las otras contraidas o que haya de contraer el Estado a
los Iines de su existencia.
Y si no se anima promover directamente el arreglo de esta cuestion, debe
solicitar los buenos oIicios de la Liga de las Naciones (Art. 19 del pacto), o de la
Union Pan-Americana, que se los prestaria con gusto.
Pero, por Iavor, saquemos al pais de este pantano.
Es lo que impone el decoro de la nacion.
%%&LO IV
LA CONSTITUCION NACIONAL
CAP%&LO I
BREVES DATOS HISTORICOS
Como ya hemos dicho, la entrada del ejercito aliado a la capital tuvo lugar el
1
o
de enero de 1869. El ejercito brasilero se hizo militarmente cargo de la ciudad.
Tras la ocupacion militar de la Capital por las Iuerzas aliadas, comenzo a
repoblarse la ciudad, con los sobrevivientes de la guerra, los emigrados, los
prisioneros libertados, los paraguayos recien venidos del exterior, los vivanderos
de todas las nacionalidades, que acompaaban a los aliados y hasta los turistas y
curiosos que acudian a ver los vestigios del pais sojuzgado.
Predominaban en aquella poblacion improvisada y heteroclita, las mujeres y
los nios, en un porcentaje de 90 . Del resto, el 5 correspondia al numero de
los paraguayos varones y adultos y el excedente a los extranjeros.
Entre los ciudadanos paraguayos de caliIicacion, que habian regresado a la
Capital, cuyo numero Iue creciendo rapidamente, nacio la preocupacion inmediata
e intensa, de que el Paraguay se pusiera en condiciones de reorganizarse como
pais soberano.
Desde luego era esto indispensable, para que los aliados pudieran tratar con
la nacion las condiciones de paz.
Bajo aquella preocupacion se producen los primeros cambios de ideas, entre
los ciudadanos mas caracterizados, que se iban conociendo y se necesitaban
reciprocamente para la elaboracion del programa de accion politica, que
aconsejaban las circunstancias, en salvaguardia de la existencia y del porvenir de
la Nacion. (Gomes Freire Esteves. Historia Contemporanea del Paraguay).
Despues de una asamblea que tuvo lugar entre ellos, esos ciudadanos
resolvieron pedir a los vencedores permiso para organizar un gobierno provisorio
en el pais.
El permiso les Iue concedido, y el gobierno provisorio, se constituyo en la
Iorma de un triunvirato, Iormado por los ciudadanos Cirilo Antonio Rivarola,
Carlos Loizaga y Jose Diaz de Bedoya.
En la maana del 15 de agosto de 1869, de acuerdo a las Iormalidades
convenidas, ante numeroso publico nacional y extranjero, tuvo lugar en la plaza
14 de Mayo (hoy Libertad), la asuncion del mando por los triunviros. Estaban
presentes los representantes y dignatarios aliados. Las Iuerzas de ocupacion, de
los tres paises aliados, Iormaban parada de honor junto a la plaza.
Fueron nombrados secretarios, en caracter de ministros, uno para cada
triunviro, los seores Jose Segundo Decoud, Serapio Machain y Miguel
Palacios.
La labor que tuvieron que desplegar los triunviros, era acaso superior a sus
Iuerzas; a tal extremo de desorganizacion y de ruina completa, encontrabase la
parte del pais librada a su administracion.
Innumerables problemas de orden interno y externo, a cuales mas
trascendentales y de mas honda repercusion sobre la Republica, se presentaban al
estudio y a la accion de aquellos hombres improvisados y de limitado alcance.
No obstante, la misma magnitud de la tarea impuesta, pareciera que les
hubiese estimulado a acometer, sin desIallecimientos las mas arduas soluciones.
Dos miras supremas estan gravadas, en la mente de los genios de aquella
situacion: la organizacion institucional de la Republica y la restitucion eIectiva de
su soberania en el orden internacional. (Freire Esteves. Obra citada).
Los triunviros tomaron en Iorma de decretos, las providencias mas in-
dispensables para garantir el orden, la tranquilidad y seguridad publicas.
Entre estos merece mencion especial el de 10 de enero de 1870, poniendo en
vigencia las leyes espaolas que nos rigieron en tiempo de la Colonia, las Partidas
y las Recopiladas (nueva y novisima) mientras se dictaran los Codigos
Nacionales.
Pensaron desde el primer momento los triunviros, en la reunion de la
Convencion, que debia de dictar una nueva Constitucion.
El 1
o
de octubre de 1869, aparece el diario La Regeneracion, organo de los
hermanos Decoud, bajo la direccion de Don Juan Jose.
En dicho diario se perIilan, en Iorma de articulos publicados por la direccion,
los principios que habian de regir en la nueva Constitucion.
La Convencion Constituyente, no era posible convocarla inmediatamente,
porque el Mariscal Lopez seguia todavia en pie de guerra.
El primero de marzo de 1870, muere el Mariscal Lopez. La guerra quedaba asi
deIinitivamente concluida.
A la muerte del Heroe, arrasado del uno al otro conIin, yacente en vasto
sepulcro la Ilor de la poblacion, hambriento y desnudo el resto, quebrantada su
levadura moral por los suIrimientos, oscurecida la Ie en sus destinos, aparecia el
Paraguay, tras la hecatombe, solo como un Iantasma de pueblo.
El triunvirato al dar cuenta a la nacion de la muerte de Lopez le anuncio, que
pronto sera dotada de una nueva Constitucion.
El dia 3 de mayo se convoco al pueblo a la eleccion de diputados para la
Convencion, Iijando la eleccion para el dia 12 de junio, la que se practico de
acuerdo al decreto electoral provisorio, sancionado despues en diciembre de 1870,
como ley electoral eIectiva.
Practicada la eleccion, Iue publicada la lista de los electos y el gobierno
provisorio decreto la apertura solemne de la Convencion para el dia 15 de agosto
siguiente.
El 10 de agosto se eIectuaron las sesiones preparatorias de la Convencion en
el salon del actual Tribunal de Jurados y el 15 en el Cabildo, hoy Congreso.
La Convencion, constituida en el Poder Legislativo de la Republica, nombro
un Presidente Provisorio de la Republica.
El 6 de octubre, Iue presentado el proyecto de una nueva Constitucion, por el
Convencional D. Juan Jose Decoud.
Otro proyecto Iue enviado el dia 21 de ese mes, por el Presidente Provisorio
nombrado D. Cirilo Antonio Rivarola.
El 18 de noviembre, Iue sancionado el Proyecto de Constitucion y se acordo,
que su jura, debia tener lugar una semana despues del 25.
En la sesion del 24, de acuerdo con el Art. 127 de la nueva Constitucion, la
Convencion constituida en cuerpo electoral, eligio Presidente y Vice Presidente
eIectivos para el primer periodo electoral y acordo que la jura de la Constitucion
en la campaa, tuviese lugar diez dias despues del cinco de diciembre.
Quedaba iniciada la era constitucional de la Republica.
CAP%&LO II
DECLARACIONES Y PRINCIPIOS DE LA CONSTITUCION NACIONAL
Los pueblos no pueden vivir sin gobierno.
En eIecto, el hombre tiene en este mundo Iines naturales y sociales. Para los
primeros vivir, crecer y multiplicarse, no necesita del auxilio del Estado. Para los
segundos, construir su hogar, ganar dinero, labrar su dicha, por el reconocimiento
y respeto de sus derechos e intereses, es decir, tener pan, paz y justicia, que
requieren obras, realizaciones, iniciativas y direcciones, que no estan al alcance
del poder privado, necesita del Estado, es decir, de la sociedad organizada con la
cooperacion de todos los interesados coasociados, que obra por medio del
Gobierno.
En los pueblos modernos civilizados, el Gobierno se constituye dentro y segun
un marco, programa o codigo que se llama Constitucion.
La Constitucion jurada el 25 de noviembre de 1870, declaro en su preambulo
que Iue dictada con el objeto de, en la Republica del Paraguay, establecer la
justicia, asegurar la tranquilidad interior, proveer a la deIensa comun, promover el
bienestar general y hacer duraderos los beneIicios de la libertad, para los
paraguayos, para su posteridad y para todos los hombres del mundo, que lleguen a
habitar el suelo paraguayo.
Bello programa en verdad que, de haber sido cumplido, hubiera hecho el
Paraguay una nacion prospera y Ieliz.
Copiada de la Constitucion Argentina, contiene los principios mas liberales
existentes en aquella epoca en las democracias mas adelantadas, entre los cuales
conviene destacar los Iundamentales en todo pueblo verdaderamente libre, a
saber: Que en el Paraguay gobierna la ley y no los hombres. En eIecto, la
Constitucion establece: que nadie esta obligado, a hacer lo que la ley no manda
ni privado de lo que ella no prohibe. Que el pueblo gobierna por medio de sus
representantes y Iuncionarios elegidos legalmente, pero que estan estos obligados
a ajustar todos sus actos a la ley, bajo pena de responsabilidad personal. Que
todos los ciudadanos son iguales ante la ley. (Arts. 2, 31, 23, 14, 15 y 26).
Que la libertad de cada ciudadano de elegir quienes han de gobernar a la
Nacion, es inviolable, siendo ilicito y punible toda intromision del Gobierno o de
terceros en la emision del voto por el ciudadano. (Arts. 27 y 38).
Que los ciudadanos tienen derecho de emitir sus ideas por la prensa, sin
coaccion alguna, siendo prohibido que se dicten leyes que coarten esa libertad.
(Art. 24).
Que toda ley o decreto, que viola la Constitucion, es de insanable nulidad, es
decir, como si no existiera, y todo atentado contra la Constitucion obliga al
ciudadano a armarse en deIensa de ella, hasta reponer su imperio. (Arts. 15, 29 y
30).
Como se ve, dentro de su marco caben todas las medidas que un Gobierno
sabio, inteligente y justo, ha de prescribir para la Ielicidad de los pueblos.
Siendo la Constitucion, un organismo creado, como lo dice su preambulo, con
miras a la Ielicidad humana, es deber del Gobierno instituido para ponerla en
practica, proceder en sus iniciativas tendientes a ese eIecto, segun la importancia,
que los hechos que se proponga realizar, tengan para el bien del pais.
Los enumeramos someramente.
El primer deber de un buen Gobierno es Iomentar la poblacion de un pais. El
hombre es la, primera riqueza y la mas valiosa herramienta para todo poder,
produccion y progreso.
Donde Ialta el hombre, Ialta todo. Los paises sin poblacion no son sino
expresiones de areas geograIicas. Sin poblacion todo adelanto es imposible. El
desierto es la peor desgracia para los paises de America. Donde Ialta poblacion la
vida economica del pais, tan Iundamental en estos tiempos, esta muerta,
desmayada; no hay produccion, ni consumo. La capacidad productora de una
nacion esta en razon directa, del numero de sus habitantes que se dedican al
trabajo productivo. Tanta es la importancia que a los gobiernos ha de merecer
este asunto, que el mas ilustre estadista sudamericano ha dicho que, en America,
gobernar es poblar. A esta necesidad provee la Constitucion en su Art. 6
o
.
Obtenida la poblacion, debe bregar un buen gobierno porque esa poblacion
sea sana. La salud es la primera riqueza del hombre y su mejor herramienta de
trabajo. Sin la salud, el hombre es un. ser inutil, si no una carga para la sociedad y
la Iamilia. La salud publica debe ser pues de preIerente atencion de todo buen
gobierno. El Art. 72., inc. 14 de la Constitucion, mira a este punto.
Con salud unicamente nada haria el hombre: necesita trabajar, necesita un
pedazo de tierra para levantar su hogar, que ha de abrigar a su Iamilia y con cuyo
cultivo subvendra a su alimentacion y atencion de sus demas necesidades.
Pero el hombre en su marcha hacia el progreso no ha de limitarse al cultivo de
un pedazo de tierra; necesita ganar dinero, que es el nervio de todo adelanto, de
todo progreso. Y, aqui ha de ingerirse de nuevo el Estado, organizando el trabajo
y la produccion nacional, deber del Gobierno, en estos tiempos de primordial
importancia. Y, en este sentido, el Estado debe propender a que el ciudadano,
tenga esa herramienta indispensable del trabajo productivo, llamado dinero
barato, con que adquirir implementos agricolas, industriales o proIesionales,
mientras venga la cosecha, o el producto; vias de comunicacion rapidas y baratas
y deposito en todos los puntos necesarios, de modo a poder transportar, vender y
guardar los Irutos de su labor, en las mejores condiciones posibles. A todo ello
provee el Art. 72, incs. 8., 14, 11, 15 de la Constitucion.
Un buen gobierno debe tambien tratar de aumentar el rendimiento de las
riquezas del pais y explotar otras, creando nuevas Iuentes de produccion en la
industria y establecer institutos de enseanza, de experimentacion y
perIeccionamiento, de los metodos de trabajo y produccion en los diversos ramos
de la actividad humana, que han de aumentar el poder y la eIiciencia del
ciudadano en la produccion de la riqueza. El Art. 72, inc. 14 de la Constitucion
contempla estos deberes.
Son tambien deberes primordiales del Estado:
Establecer la paz juridica, por medio del respeto de todos los derechos y
libertades del ciudadano y prevenir los atentados a esos derechos por medio de
una buena legislacion, buena administracion de justicia, buena politica y buen
regimen carcelario. La justicia asegura la tranquilidad interior, y produce la paz,
uno de los bienes mas excelsos de la humanidad. La paz es inseparable de la
justicia. Por eso nuestro escudo nacional las contempla siempre unidas y las
exhibe como emblemas de la Ielicidad que esta patria desea como supremo bien:
Paz y Justicia. A ellas proveen los Art. 72, inc. 16, 23 y 24 y; 18 a 25 de la
Constitucion.
Fomentar la instruccion y educacion del ciudadano, de modo a Iormar de el,
un elemento consciente, eIicaz, util y honesto, preparado para luchar y vencer en
la vida, e ir adelante, en bien de si mismo, de su Iamilia y de su patria.
Lo contempla el Art. 80 de la Constitucion.
Establecer la justicia Iiscal, por medio de un buen sistema tributario y de una
equitativa reparticion de la riqueza producida, que, haciendo a cada ciudadano
contribuir al sostenimiento del Estado segun sus posibilidades, le permita al
mismo tiempo ahorrar para si, y que el Estado ahorre para los casos de
necesidades imprevistas. A ello tiende el Art. 72, incs. 3
o
. y 4
o
. de la Constitucion.
Impedir que las clases trabajadoras, sean explotadas por el capitalista y el
comerciante; que la vida les sea barata y comoda; que tengan habitaciones
higienicas, alimento bueno y suIiciente, trabajo proporcionado a sus Iuerzas e
higienicamente reglamentado, el descanso bien reglado y sitios de esparcimiento
honesto para las horas de solaz y la ayuda del Estado para los casos en que la
vejez, la enIermedad, la desocupacion sin culpa y otros accidentes, les priven de
los recursos que les proporciona el trabajo. (Araoz AlIaro Politica y
Educacion). La Constitucion es muy deIiciente sobre estos puntos.
Una administracion publica, justa, recta, inteligente y honesta, que evite el
despilIarro, Iomente el ahorro, suprima toda contribucion o carga inutil, haga
eIectiva la igualdad de los ciudadanos ante la ley, que lleve a los puestos publicos
a los mas idoneos, que se encuentre en continuo contacto con el pueblo, para
pulsar sus sentimientos, aspiraciones e inquietudes, conocer sus necesidades,
explicarle y darle cuenta exacta de sus actos de gobierno; ensear por el ejemplo,
el respeto a la ley y al merito, la practica de iniciativas utiles y ejercicio de los
buenos principios democraticos de modo que el ciudadano, sintiendose amparado
por un gobierno inteligente y justo, ame la ley y la autoridad, o por lo menos les
tenga Ie y respeto y se interese en su sostenimiento, que habra de asegurar la paz
publica tan necesaria al progreso y bienestar del pais. El Art. 102, inc. 2
o
. y 3
o
. de
la Constitucion mira en su espiritu estos propositos.
Una prensa libre, consciente y culta, que permita al ciudadano emitir sus
opiniones sobre los actos del gobierno, susceptibles de critica o de aplauso, que ha
de Iormar la opinion publica, tan necesaria y util en la marcha de los paises
republicanos democraticos. Los. Arts. 18 y 24 de la Constitucion proveen a
establecer.
Un buen regimen municipal por cuyo intermedio, todas las poblaciones de la
Republica, por mas lejanas e insigniIicantes que Iueren, puedan participar del
bienestar material y de los beneIicios espirituales que irradian del poder central, y
todos los ciudadanos se sientan igualmente amparados, por la solidaridad nacional
y la prevision de un gobierno igual para todos. El Art. 72, inc. I
o
del la
Constitucion busca este bien.
Proveer a la deIensa del territorio y de los derechos de la nacion, contra los
enemigos externos y a la de la tranquilidad interior contra los enemigos de
adentro. El Art. 72, incs. 13 y 20 de la Constitucion provee a este deber.
Tocante a los beneIicios de la libertad que la Constitucion se propone asegurar
en el presente y para la posteridad a todos los que habitan el suelo paraguayo,
ellos vienen espontaneamente, como un resultado necesario de la prosperidad
material y adelanto de la instruccion y educacion publica. El hombre sano, Iuerte,
instruido y con dinero, no pide la libertad; la toma y la ejerce naturalmente,
instintivamente. Mas todavia: la considera un elemento indispensable a su
existencia como el aire, la luz, el agua, sin el cual no podria vivir en parte alguna.
El hombre ignorante y pobre en cambio, nunca es libre de verdad, por mas que las
Constituciones y Codigos que le rijan, aparezca, a cada paso, en letras grandes,
garantida su libertad en todas sus Iormas.
El cumplimiento de este programa de la Ielicidad requiere, como hemos dicho,
realizaciones materiales, que estan Iuera del alcance de la iniciativa individual.
La justicia necesita tribunales, policia, carceles, reIormatorios. La deIensa
nacional cuarteles, armamentos, buques de guerra. La salud publica hospitales,
asilos, obras de salubridad, baos publicos, alumbrados, pavimentos, hogares
limpios y alimentacion saludable y adecuada. El trabajo nacional, requiere Bancos
agricolas, hipotecarios, cajas de ahorro, Ierrocarriles, caminos, puentes, canales,
barcos, depositos, aduanas, obras publicas, que, a mas de servir para la comodidad
de los ciudadanos, les dan trabajo con que ganar dinero y despues les sirven de
nuevas herramientas de produccion.
La instruccion y educacion publica, necesitan universidades, colegios,
escuelas, teatros, templos, gimnasios.
Hay que pagar por Iin, los sueldos de los Iuncionarios publicos y los gastos de
conservacion y mejora de la cosa publica.
Para todas estas realizaciones, el Gobierno necesita indispensablemente
dinero.
El dinero es el elemento principal del bienestar y progreso de los pueblos.
La Constitucion provee de recursos de donde el gobierno ha de obtener el
dinero necesario, para el sostenimiento de sus Iines en los Arts. 4
o
. y 7
o
. e incs. 4
o
,
5
o
, T, 9
o
, del Art. 72.
Tenemos pues que, dentro del marco y conIorme a las disposiciones de la
Constitucion Nacional jurada el 25 de noviembre de 1870, caben, como hemos
dicho, todas las iniciativas que pudieran haber hecho del Paraguay un pueblo
prospero y Ieliz. Y en los capitulos siguientes, vamos a demostrar que, si el pais
con tan excelente programa inicial de su vida de nacion ha llegado, despues de
medio siglo de existencia, a ser el mas pobre y mas debil entre sus hermanos de
America Latina, ha sido unica y exclusivamente por causa de la incapacidad y de
la improbidad de los gobernantes de la postguerra, encargados de obedecer y
cumplir los preceptos y recomendaciones de la Carta Fundamental, quienes, todo
lo contrario, la pisotearon, la despreciaron o la Ialsearon sistematicamente.
La incapacidad, negligencia y arbitrariedad para legislar y el desacierto y la
corrupcion cronicos para administrar de sus gobernantes de la post-guerra, han
hecho que este pais sea la tierra clasica del desgobierno y la anarquia, y que,
desde el advenimiento de la era Constitucional, no haya conocido la dicha
siquiera por un momento.
Este libro tiene por objeto probar esta verdad y deslindar responsabilidades,
preparando el juicio deIinitivo de la Historia.
CAP%&LO III
DEFECTOS DE LA CONSTITUCION NACIONAL
Hemos dicho que, segun la Constitucion, gobierna al pais, la ley y, no los
hombres. Solamente que como la ley, de existencia puramente ideal, no puede,
personal y materialmente, proceder a ejecutar sus mandatos, encomienda esta
Iuncion a personas de existencia real, para que la ejerzan a su nombre y segun sus
preceptos.
Asi las cosas, la ley toma al ciudadano desde la cuna y no le deja sino en la
tumba. En el hogar, en la escuela, en el taller, en la capuera, en el comercio, en la
vida publica y social, va dirigiendo sus actos paso a paso. Mas aun: antes del
nacimiento en el vientre materno y, despues de muerto, sobre sus bienes yacentes
materiales o espirituales, todavia alcanzan al ciudadano, la proteccion y direccion
de la ley.
De aqui la importancia extraordinaria que tiene para nuestro pais la Iuncion
legislativa.
Ahora veamos las pruebas de la capacidad para legislar, hacer la ley, que han
demostrado nuestros gobernantes de la postguerra.
Principiaremos por la misma Constitucion, que es la primera de todas las
leyes.
Como hemos dicho, nuestra Constitucion copiada de la Argentina, en cuya
conIeccion intervino un estadista de la talla de Alberdi, Iue excelente para su
tiempo. Pero ha pasado medio siglo, en cuyo transcurso han aparecido o han
cambiado en el mundo cosas, inventos, Iuerzas, ideas y sentimientos, que, por
supuesto, exigen paralelamente un cambio en las instituciones, de modo que con
ellas se pongan a tono.
En sesenta aos de vigencia de la Constitucion Nacional, no ha habido un
gobierno que haya podido gobernar sin violarla. Debe, pues, indiscutiblemente,
adolecer ella de deIectos que, por sobra o por Ialta, por el raso o adelanto,
incompatibles con nuestra idiosincrasia, la hacen ineIicaz: la experiencia nunca
engaa.
AIirman muchos que han notado este mal, que la Constitucion es perIecta, que
el mal esta en los hombres encargados de cumplirla; que ha habido gobiernos
ilegales buenos y gobiernos legales pesimos. Pero este argumento pesimista, es
Ialso dice Lugones y sus sostenedores no lo aplican en carne propia Cuando
toman un vehiculo que les resulta inadecuado o incomodo o descompuesto, no
intentan modiIicarlos para seguir usandolo , sino que lo arreglan o lo cambian por
otro mejor; y esto es lo que llamamos progreso, en todos los ordenes de la vida.
Necesita, pues, nuestra Constitucion reIormas, y arreglos que le hagan mas
eIicaz para nuestro uso, mas acomodada a nuestra idiosincrasia, consistentes en
algunas agregaciones, supresiones, modiIicaciones y aclaraciones. Indicaremos
someramente las mas resaltantes.
Faltan en la Constitucion:
Declaraciones que aseguren mayor respeto por la libertad electoral y por el
resultado de las elecciones. Que eviten la excesiva Irecuencia de las elecciones,
que perturba la actividad trabajadora del pueblo, que ocasiona, a cada momento,
ingentes gastos esteriles y Iomenta la haraganeria, los odios y la politica
proIesional.
Declaraciones, que pueden servir de base para la delimitacion de las Iunciones
y responsabilidad de los Ministros Irente al Poder Legislativo y al Poder Judicial.
Bases para la dictacion de una ley reglamentaria sobre el nombramiento y
remocion de los empleados publicos, la idoneidad, titulo y moralidad, que deben
revestir los candidatos, el termino maximo de la vacancia de los cargos judiciales
y administrativos, la posibilidad de concurrir en una persona varios empleos
publicos. Todo esto, para evitar el acceso a los cargos publicos de los
incompetentes o inmorales y el Iavoritismo politico, plagas de las mas Iunestas de
nuestros gobiernos, donde el amigo esta antes que el merito, la moral, la justicia y
los intereses del pais.
Declaraciones que han de servir de base, para una buena ley de contraloria y
contabilidad publica, que permita la inmediata y Iacil Iiscalizacion por el
Congreso y por la prensa, es decir, por la opinion publica, al decir del Dr.
Matienzo, de la correcta percepcion e inversion de las rentas publicas y demas
recursos del Estado y de la buena guarda del patrimonio Iiscal.
La Iijacion del limite a que pueden llegar los impuestos y tasa de servicios, o
sea, el porcentaje maximo calculado sobre las cosas, ganancias o rentas del
ciudadano, que puede absorber el tributo correspondiente.
La Ialta de este limite, ha hecho que se produzcan en el pais exacciones
inicuas, que no solamente han alcanzado, sino con mucho exceso, rebasado, la
confiscacion que la misma Constitucion prohibe.
En eIecto, en los impuestos de empedrado de la Capital, se ha cobrado a los
propietarios por este servicio, tasas que no solamente absorbian el valor integro
del terreno beneIiciado, sino que lo rebasaban dos o tres veces mas, no
admitiendose tampoco al propietario entregar el terreno en pago de ese gravamen
y en consecuencia ser ejecutado por su pago en otros bienes extraos al impuesto.
Todo un colmo de expoliacion repugnante a la misma Constitucion y al simple
buen sentido.
La jurisprudencia de los Tribunales ha sido varia sobre este punto. Algunas
sentencias declararon inconstitucional ese impuesto; otras no.
Faltan en la Constitucion las bases para una legislacion sobre las relaciones
entre el capital y el trabajo y la proteccion por el Estado a la mujer, al nio, al
enIermo, al invalido y al desocupado sin culpa suya; materias todas de grande
importancia en estos tiempos y de las que se ocupan, con mucho interes, las
Constituciones mas modernas.
Falta una declaracion de que el Estado, nunca sera responsable de perjuicios
causados por revoluciones u otros delitos. Sobre esto volvere en otro lugar, con
mas extension.
En cambio sobran, por anacronicas e inconducentes, las disposiciones de la
Constitucion sobre la esclavitud y la dictadura (Arts. 13 y 25). Son disposiciones
completamente caducas.
En estos tiempos ha cambiado mucho el concepto publico de y sobre la
dictadura.
Segun Lugones, la experiencia de estos ultimos tiempos ha comprobado
trabadamente, que la democracia es un regimen que solo puede ser practicado
integralmente en los pueblos ricos e instruidos: Estados Unidos, Inglaterra, I
rancia, etc.
En un pueblo atrasado y pobre, es de imposible aplicacion integral y solo
produce el desconcierto y la anarquia. En estos pueblos es preIerible que el
gobierno y el mando no se dispersen, que sean concentrados en una sola mano, de
modo que toda su accion y energia, puedan enIocar sobre la obra constructiva del
pais.
De aqui, el principio de gobierno de moda en estos tiempos, que es
preIerible, para los pueblos atrasados y en Iormacion, una dictadura constructiva
a una democracia desquiciadora.
El consenso publico, ha asentido tacitamente a la caducidad en la practica de
las disposiciones que nos ocupan. El Codigo Penal, no dice una palabra de los
crimenes de dictadura y esclavitud, entre los delitos contra las garantias
constitucionales y nadie se ha apercibido de esta Ialta.
La Constitucion prohibe la pena de azotes. Debe dejar subsistente la
prohibicion para los delincuentes politicos. Pero para los delincuentes vulgares,
sobre todo para ciertos delitos no muy graves, como la vagancia, la haraganeria, la
rateria, la reincidencia, etc., la experiencia de muchos siglos, en un pueblo tan
orgulloso y libre como la Inglaterra, ha demostrado ser la de azotes la pena mas
eIicaz, insustituible.
Tambien es completamente caduca, por reaccionaria, absurda y contradictoria,
con otras disposiciones de la misma Constitucion, la presentacion contenida en el
Art. 31, que dice: que toda Iuerza armada, o reunion de personas, que se
atribuya los derechos del pueblo y peticione a su nombre, comete delito de
sedicion.
Esto es sencillamente amordazar al pueblo, para toda maniIestacion,
presentacion o peticion colectiva. Por supuesto que jamas se cumplio este
precepto, y, a diario hemos presenciado su violacion en las grandes agitaciones
populares paciIicas. Y el Codigo Penal, ha tenido buen cuidado de no imponer
castigo a tan bizarra Iorma de sedicion.
Falta en la Constitucion una base clara y cierta, que haya de servir de marco,
para la legislacion conveniente sobre el privilegio de la ex territorialidad Irente a
las leyes nacionales, de los diplomaticos extranjeros y sus adscritos y
dependientes residentes en el pais.
Falta en la Constitucion una limitacion de la Iacultad del Congreso de otorgar
pensiones graciales. El abuso de esta Iacultad por los gobiernos de la post-guerra,
ha sido ruinoso para la Nacion y escandaloso.
Ilustres patriotas, que amaban a la patria porque vivian de ella, como el
parasito ama al animal de cuya sangre se mantiene, servidores del pais, que
cobraron gordos sueldos y pinges gajes toda su vida por esos servicios y que, por
los perjuicios que causaron a la patria desde los cargos que ejercieron, resultaba
que el mayor servicio que prestaron al pais Iue morirse, siguen pesando como una
hipoteca inextinguible sobre el escualido tesoro nacional, en sus Iamilias
sobrevivientes, porque a diputados y senadores amigos, generosos con el dinero
ajeno, se les ocurrio disponer, en esa Iorma tan irritante, del escasisimo dinero
Iiscal.
A tanto ha llegado el abuso en este terreno, que se han otorgado diversas
pensiones, por separado para distintos miembros de la Iamilia del mismo procer, a
saber, una pension para la madre, otra para la esposa, otra para los hijos legitimos,
otra para la hermana soltera, y por Iin, una ultima para una hija natural. Ni mas ni
menos, que para los miembros de una Iamilia real en las monarquias.
Hay Iamilias pensionadas cuyos causantes Iueron acusados por denuncias de
la prensa, hechas en concreto, de malversacion de caudales publicos.
La ley 1109, de pension vitalicia a todos los ex-presidentes, asi hayan sido
perjudiciales al pais o tengan dinero de sobra, es una estaIa al pueblo, ruin, servil,
de corte monarquico puro.
Falta en la Constitucion una base para establecer claramente en una ley
reglamentaria, la situacion de los sacerdotes catolicos ante las leyes de la
Republica, cuando estas se encuentran contrapuestas con las leyes canonicas. Asi
se evitaran los conIlictos desagradables que han ocurrido en Mejico.
Debe ser suprimida la disposicion del Art. 69, que veda a los religiosos ocupar
bancas en el Poder Legislativo de la Nacion. No veo justicia ni conveniencia
alguna en esa disposicion constitucional. Y me extraa sobremanera, que cinco
sacerdotes, que Iueron convencionales, los padres Arzamendia, Arrua, Ortiz,
Acosta y Aponte (despues obispo), hayan consentido la insercion de ese articulo
en la Carta Fundamental, dejando sin representacion, sin voz, ni voto en el
Gobierno de la Republica, a una institucion tan importante como la religion,
oIicializada por la misma Constitucion.
Debido a esto, la religion y el culto, han sido tan cruelmente abandonados y
despreciados por los gobiernos paraguayos, que no conozco caso igual de otro
pais, en que el presupuesto general de gastos, asigne recursos mas miserables,
para el sosten y dignidad de una religion oIicial, como en el Paraguay.
Si el mundo conociera lo que el presupuesto de la nacion paraguaya, asigna a
la religion y al culto, le miraria con risa y lastima.
El Arzobispo anda a pie, y lo que sobran en el pais son autos oIiciales. Pero el
JeIe de Iglesia paraguaya no dispone de votos, ni de sables, ni de plata.
Me consta que una seora Iue en cierta ocasion comisionada por Monseor
Bogarin para vender en Buenos Aires, una valiosa alhaja de su propiedad, para,
con su importe, contribuir al sostenimiento del Seminario Conciliar.
Los diputados y senadores, deben tener I
o
. y 2
o
. suplentes elegidos al mismo
tiempo que los titulares. Deben ganar sus dietas, a un tanto por asistencia y por
sesion. Deben anunciar a la Camara su inasistencia para ser llamado
oportunamente el suplente, bajo pena de Iuerte multa. Nada de representantes que
Ialten a la Camara por periodos enteros, que van a la sesion cuando quieren, pero,
eso si, cobran integramente sus sueldos.
Falta en la Constitucion la Iijacion del numero de horas minimo de trabajo de
los Iuncionarios y empleados publicos, las penas para el caso de incumplimiento,
los terminos maximos para los despachos de los asuntos y las sanciones
correspondientes.
Tambien Ialta en la Constitucion la limitacion del tiempo para los permisos a
los servidores del Estado, con goce de sueldo.
Falta igualmente en la Constitucion bases Iijas y claras, para establecer la
interdependencia entre los tres altos poderes del Estado y la prelacion de sus
resoluciones en el caso de una oposicion irreductible entre los Iallos de uno y otro
poder. La historia nos ensea que, la Ialta de esa disposicion constitucional ha
dado lugar a la rebelion de un poder contra el otro, el Congreso contra el Poder
Ejecutivo y viceversa, dando lugar a sangrientas revoluciones armadas, que
convendria a todo trance prevenir.
El gobierno municipal, tiene en estos tiempos una inmensa importancia con el
acrecentamiento de la poblacion urbana. Hay municipalidades como las de New
York, Londres, Paris, Chicago o Buenos Aires, que tienen mas importancia que
muchas naciones.
La municipalidad de New York tiene un presupuesto superior al de casi todas
las naciones de la America Latina. La de Buenos Aires tiene un presupuesto de
(110.000.000 pesos argentinos) mas de cinco veces el presupuesto del Paraguay.
Las constituciones mas modernas se ocupan con mucho interes del regimen
municipal y deslindan con claridad su situacion juridica, politica y Iinanciera
dentro del Estado. Nuestra Constitucion, puede decirse que por completo no se
ocupa de este negocio.
Faltan, por Iin, en la Constitucion bases claras y concretas para deslindar la
responsabilidad del P. E. en el cumplimiento de sus deberes de manejar los
dineros publicos y rendir cuenta de ellos, asi como por las Ialsedades que comete
en los documentos y actos oIiciales engaando al pais, con perjuicio real o
potencial de los intereses publicos.
Requieren ser modiIicadas las disposiciones constitucionales, sobre la Iorma
de eleccion del Congreso legislativo y del Presidente y Vice de la Republica, si es
que se quiere, que en la ley electoral pueda hacerse uso de algunas de las Iormas
de elecciones mas modernas. Por nuestra Constitucion, solo cabe dentro de su
marco, el regimen de las circunscripciones; las otras Iormas son extra-
constitucionales o inconstitucionales, como nuestra ley actual, segun veremos
despues.
El Art. 9 de la Constitucion, necesita una aclaracion, sobre los casos unicos en
que puede el Gobierno declarar el estado de sitio, la Iorma y requisitos para esta
declaracion y las Iacultades del P. E. durante esta situacion (Art. 72, inc. 22). Es
de todo punto inadmisible, que el Gobierno por simples sospechas, si no por
burdas mentiras, tenga el derecho de declarar el estado de sitio y, a su amparo,
desterrar del pais a los enemigos politicos o periodistas independientes, que le
estorban, causando a estos males y perjuicios irreparables, que alcanzan a su
Iamilia inocente.
Dios me ha librado de ser victima de uno de estos atropellos, porque el
Presidente de la Republica que lo hubiese autorizado, no se hubiese escapado de
mi venganza. Y si no me matan inIraganti delito, no habia de haber jurado que
despues me haya condenado.
Esto en cuanto a la Constitucion misma. En el capitulo siguiente hablaremos
de lo que a este respecto oIrecen sus leyes reglamentarias (de la Constitucion).
CAP%&LO IV
OLVIDO Y MENOSPRECIO DE LA CONSTITUCION NACIONAL
LA LABOR LEGISLATIVA DE LOS GOBIERNOS DE LA POST-GUERRA.
La Constitucion establece que los derechos, libertades y garantias que ella
declara, estan sometidas' a las leyes que reglan su efercicio. (Art. 18).
Prescribe como un derecho y un deber del Congreso, legislar originariamente,
o reIorzar la legislacion existente anteriormente, sobre todos los ramos de la
administracion nacional. (Art. 62, incs. 23, 24 y 10).
El Poder Ejecutivo es colegislador con el P. L. teniendo derecho de iniciar las
leyes, de intervenir en su discusion, con voz pero sin voto y de vetarla despues.
(Arts. 73 al 77).
Veamos ahora como el Gobierno del Paraguay cumplio este deber desde el
ao 1870 hasta el presente.
La Constitucion ha ordenado al Poder Legislativo dicte un Codigo Civil. (Art.
72, inc. 10 de la Constitucion). No lo ha hecho. El que tenemos es prestado: el
argentino. Este Codigo, en su tiempo un monumento de sabiduria, ya esta pasado
de moda. Es muy Irondoso, demasiado abundante sobre algunas materias y no de
las mas importantes y en cambio muy deIiciente sobre otras, de la mayor entidad
en estos tiempos, conIorme a ideas y sentimientos nuevos. El Codigo brasilero,
con solo la mitad de su articulado, es mucho mas completo.
La Constitucion tambien le ha ordenado (Art. 72, inc. 10), dictar un Codigo
de Comercio, leyes sobre bancarrotas o quiebras y especiales sobre IalsiIicaciones
de moneda o instrumentos publicos. No lo ha hecho hasta hoy. Tenemos prestado
el Codigo de Comercio y la ley de quiebras argentinos. Y sobre las otras materias,
ninguna legislacion, salvo las disposiciones de caracter punitorio del Codigo
Penal, que no son las aludidas en el articulo de la Constitucion que nos ocupa.
No tenemos legislacion que regule las relaciones entre el Estado y la Iglesia,
que de normas para el ejercicio del patronato nacional, que establezca el
procedimiento para la eleccion de las dignidades eclesiasticas, ni prescriba los
derechos y deberes de los Iuncionarios eclesiasticos. Cuando se trato de la
promocion del Monseor Bogarin al Arzobispado, el Nuncio Apostolico
Monseor Materi, se encontro con que el Paraguay carecia por completo de
legislacion sobre este topico. (Art. 102, inc. 7
o
. de la Constitucion).
Los Codigos de Procedimientos Civiles y Criminales son tambien prestados:
el primero de la Argentina y el segundo de Espaa.
Para aquilatar el merito de aquel, bastara recordar que, siendo la primera y
mas capital causa de nulidad de una ley, su inconstitucionalidad, no existe en el
Codigo esta deIensa, ni como excepcion, ni como recurso. Muchos actos
judiciales que no deben ser tramitados en juicio ordinario, no tienen sealado
tramite en el Codigo de Procedimientos Civiles.
La Iacilidad que brinda este cuerpo de ley a los litigantes para armar
incidencias y eternizar los pleitos, es notable. Las notiIicaciones, por la Iorma en
que se practican y los empleados irresponsables encargados de su practicamiento,
son un peligro publico.
El Codigo de Procedimientos Civiles es, segun el clamor publico, mas una
remora que una ayuda a la accion de la justicia.
Hay un nuevo Proyecto de este Codigo redactado por los Drs. Jose E. Perez y
Emeterio Gonzalez por comision del P. E. que, desde hace 25 aos duerme en la
carpeta del Congreso. Otro mas reciente, presentado por el Dr. Isasi, tambien
duerme en el Congreso, el sueo eterno.
El Codigo de Procedimientos Penales es tambien muy deIiciente. Hay un
proyecto de nuevo Codigo, presentado por mi, por encargo del Gobierno,
proyecto que desde hace un cuarto de siglo, yace en la carpeta correspondiente del
Senado.
Codigo de Procedimiento Fiscal o administrativo no hay, ni siquiera en
proyecto.
El Codigo Penal, el unico cuerpo importante de legislacion de Iactura
nacional, que en la epoca de su promulgacion Iue conceptuado por penalistas
extranjeros, como uno de los mejores, necesita ya una revision. Los tiempos han
cambiado, sobre todo despues de la conIlagracion de la guerra Iranco- alemana,
que ha removido los cimientos materiales y espirituales de todo el mundo; nuevas
ideas y sentimientos y por consiguiente nuevos delincuentes y Iormas de delitos
han aparecido despues, que aquel Codigo no podia prever, sin adelantarse a su
tiempo. Urge pues su revision y retoque.
El Codigo Rural, no obstante versar sobre la materia mas importante para la
vida economica Iinanciera de la Nacion, la ganaderia y la agricultura, es un
mamarracho, una especie de almanaque arlequinesco, Iormado a retazos, por
leyes especiales pobrisimas, redactadas a traves de medio siglo, sin correlacion,
orden ni metodo. Es una vergenza nacional. Me ocupare de esta materia de
legislacion tan importante para el pais, despues mas detalladamente.
Falta de modo apremiante, urgentisimo, una ley sobre estabilizacion de titulos
de propiedad inmobiliaria. La institucion de los titulos supletorios, consentida por
los gobernantes de la post-guerra, a cuyo amparo, aventureros sin escrupulos se
apropiaron, por medio de simples declaraciones de testigos Ialsos, hasta de los
ejidos, asientos de pueblos Iundados durante la colonia, Iue un escandalo sin
caliIicativo y sin par en un pueblo civilizado, que ha desacreditado mortalmente
la propiedad territorial en el Paraguay, causandole perjuicios inmensos.
Falta una ley sobre ciudadania, o de extranjeria como tambien se llama,
reglamentaria del Art. 33 de la Constitucion.
Falta una ley reglamentaria de los fuicios politicos.
Falta una ley reglamentaria del Art. 19 sobre las requisiciones (vulgo
requechos) en tiempo de guerra interior o civil.
La Constitucion establece, que todos los ciudadanos tienen la libertad de
trabajar y ejercer toda industria licita, segun las leyes que reglamentan su
efercicio. Pero estas leyes no existen: no hay legislacion obrera, ni industrial en la
Republica. El Nuncio Apostolico Monseor Torregrosa, no queria creerlo.
La Constitucion establece que el derecho de propiedad es inviolable salvo
expropiacion por causa de utilidad publica Iundada en ley. En los paises bien
administrados hay una ley especial de expropiacion, que aclara el concepto de la
utilidad publica y establece el procedimiento del juicio de expropiacion. Esta ley
Ialta en el Paraguay.
La Constitucion garante como inviolable la libertad de la prensa, el derecho de
todo ciudadano de emitir sus ideas y pensamientos sin censura previa, conIorme a
las leyes que reglamentan su ejercicio. (Art. 24 de la Constitucion).
El inmenso poder de la prensa en los tiempos que corremos, como elemento
constructor o destructor, educador o corruptor, que alza o derriba gobiernos e
instituciones, que antes parecian inamovibles, es cosa que nadie discute.
Sus relaciones con el orden juridico en general y en particular con el Derecho
Penal son intimas. Al lector que desea conocer este punto con detalles, le
recomiendo la lectura de mi libro, Derecho Penal, tomo 3
o
., Pag. 211 al 226.
La inIluencia de la prensa en el gobierno de los pueblos es Iormidable,
decisiva, trascendental. Se la llama por ello el cuarto poder del Estado. Nada pues
mas interesante que la prensa para un pais que busca una buena legislacion, que
ha de poner a los ciudadanos bajo la accion de los bienes o al abrigo de los males
que puedan producir tan inmensa Iuerza. De aqui que la mayor parte de los paises
civilizados buscan dictar una buena ley especial, sobre la actividad de la prensa.
El Paraguay debe tener esa ley de que carece casi por completo.
Falta en la legislacion tributaria, el derecho de abandono que debe tener todo
ciudadano de transIerir al Estado, por el precio de la tasacion Iiscal de las cosas
sujetas a un impuesto, cuando ocurre divergencia entre el Fisco y el tributario
sobre el valor real, de las cosas sujetas a una tributacion legal.
El alcoholismo mina la Republica y, como dijo una escritora extranjera, o se
concluye con el alcoholismo o el alcoholismo concluye con la Republica. Es
necesario dictar una ley que tiende a combatir el alcoholismo, con todas las armas
y en todas las Iormas y ocasiones que se presentan.
Lo que el alcohol representa como desgracia para los pueblos, sus eIectos
inmediatos y lejanos sobre el presente y porvenir de la raza humana y en la
economia nacional y los trastornos que comporta en el orden juridico, puede ver
el lector con mas detalles y va su interes en ello, en mi obra Derecho Penal,
Tomo I
o
., Pags. 139 y 119.
Si el Poder Ejecutivo no ha tenido Ministros, o el Congreso representantes
capaces de conIeccionar las reIormas de legislacion ordenadas por la
Constitucion, debio el Gobierno emplear en esta tarea a los proIesores de la
Universidad o jurisconsultos nacionales mas sobresalientes, dandoles ocasion de
servir a la patria eIicazmente y de ganarse la vida honradamente, en este pais en
que hay tan poco trabajo para el intelectual. Asi lo aconseje yo al Gobierno en un
articulo titulado: El presupuesto y los profesores de derecho.
Y que no diga que le Ialto dinero: con los millones de pesos que los ultimos
gobiernos gastaron en las estupidas Iiestas de pura Iaroleria de cambio
presidencial, hubieran podido, por muchos aos, movilizar a los hijos mas ilustres
de este pais, para dedicarlos al trabajo de reIormar la legislacion nacional,
poniendola a la altura de las mas adelantadas del mundo para honra y provecho de
la Nacion. Quiero decir que debe establecer una Comision Legislativa, integrada
con los elementos reconocidamente mas competentes en el pais, en el ramo de la
legislacion para proceder a la revision, arreglo y modernizacion de las leyes
nacionales mas importantes.
Del olvido o Ialseamiento de la Constitucion en lo tocante a otros ramos de la
Administracion publica, v. gr.: la inmigracion y colonizacion, la salud publica, las
obras publicas, los impuestos, la legislacion Iiscal, la instruccion publica, etc.,
hablare en otros lugares, en capitulos separados, a medida que vaya tocando esas
materias.
Pero enseguida estudiare una ley, la primera y principal despues de la
Constitucion, en cuya conIeccion no concurrio la mera incapacidad, el olvido o
abandono, sino el dolo mas maniIiesto y que constituye la mas escandalosa
violacion de la Carta Fundamental: la ley electoral. Lo hare en el capitulo que
sigue.
CAP%&LO V
VIOLACIONES DE LA CONSTITUCION NACIONAL
LA LEY ELECTORAL
En el capitulo anterior hemos visto, rapida y someramente anunciados y
enumerados, los casos principales de olvido o incumplimiento por los gobiernos de
la post-guerra de los preceptos de la Carta Iundamental. En este capitulo nos
reIeriremos a sus violaciones mas Ilagrantes.
Desde luego, es un hecho sentado como Iirme que, en el Paraguay la
Constitucion es un andrajo para los que mandan y una pobre cosa, que no escuda, ni
protege, para los que obedecen.
Mientras los politicos estan en la llanura no se les cae la Constitucion de la boca;
apenas se apoderan del poder, encuentran que nada hay mas insustancial que la
Constitucion, por aquello de que invariablemente, en todos los tiempos, nada ha
habido mas ridiculo que el derecho sin la Iuerza.
Enumerar los atentados que los gobiernos de la postguerra han perpetrado contra
la Constitucion, seria largo, de nunca concluir.
Asi pues en este Capitulo, por aquello de que para muestra basta un boton, solo
nos ocuparemos de la violacion constitucional mas Irecuente, constante y uniIorme,
puede decirse ininterrumpida: la del Art. 27 de la Constitucion, que garante a los
ciudadanos la libertad del suIragio, en cuyo ejercicio, ha de elegir justamente el
gobierno que ha de dirigir sus destinos.
Por lo mismo, que la Constitucion Nacional se muestra mas celosa de esta
libertad del ciudadano que de las demas y la rodea de mayores recomendaciones a
los poderes publicos, no intervenir en lo mas minimo en su ejercicio, es esta la
garantia del ciudadano, que mas descaradamente ha sido pisoteada.
El Poder Ejecutivo, ha sido desde el primer dia de la era constitucional el gran
elector, no solamente de los empleados y Iuncionarios de la Administracion Publica,
sino tambien del Presidente y Vice Presidente de la Republica, Senadores y
Diputados.
Algunos Presidentes de la Republica han llevado su Ialta de escrupulos a este
respecto a tal punto, que han aprovechado del mando presidencial para preparar la
eleccion de si mismos. (1882 y 1924).
Por Iin, ultimamente, en vista de que la libertad de suIragio era en el Paraguay,
un sarcasmo, un bloque de politicos proIesionales, resolvio de una vez privar al pais
deIinitiva y totalmente del voto electoral y Iraguo la ley electoral vigente. Una ley
criminal, que, de una vez por todas, dejo a este pais castrado de este atributo
esencial, Iundamental de su soberania.
Lo demostraremos con la evidencia de la luz meridiana, en el curso de este
Capitulo.
LEY ELECTORAL
La Constitucion Nacional declara inviolable el derecho electoral del ciudadano
paraguayo, desde los diez y ocho aos de edad, que no esta expresamente
inhabilitado para el ejercicio del suIragio (Art. 27 y 38).
Este derecho como todos los que garante la Constitucion debe ser practicado
segun las leyes que reglamentan su efercicio. Esta ley es, la Ley Electoral.
La Ley Electoral es, despues de la Constitucion, la mas importante y Iundamental
de la Republica, porque rige el nombramiento de los gobiernos que han de dirigir los
destinos del pais. (Art. 2. y 31 de la Constitucion). Y en el curso de este libro se
vera, cuantas desdichas han recaido sobre el pais a causa de sus malos gobiernos.
La Ley Electoral vigente es sencillamente criminal: es el resultado de un complot
entre dos partidos politicos, para monopolizar en su provecho exclusivo, la industria
del suIragio en este pais, aprovechando la Iacilidad, que para ello les prestaban,
circunstancias ocasionales Iavorables.
La primera de estas circunstancias Iue la de tener esos partidos inscripto en sus
estatutos, que la eleccion de los candidatos para Presidente y Vice Presidente de la
Republica, Diputados y Senadores, que habian de sostener en cada acto comicial, se
haria, no por el ciudadano en persona, directamente, sino por una Convencion del
partido anterior a la eleccion, por medio de Delegados enviados por el electorado del
partido, nombrados en asambleas regionales.
Este procedimiento de dividir la eleccion de un Iuncionario en dos etapas, la
primera, la eleccion del candidato, y la segunda, la eleccion del Iuncionario, en
ninguna de las cuales, como veremos, interviene directa y aisladamente el ciudadano
sino el partido, sea en sus nucleos regionales (asambleas departamentales), para
elegir los convencionales, o en su nucleo central (la Convencion), para elegir los
candidatos, Iue una invencion de politicos norteamericanos de hace un siglo poco
mas o menos, con el objeto de anular el voto personal aislado del ciudadano, en
beneIicio de las comisiones de camarillas dirigentes de los partidos politicos. El
ciudadano va al atrio electoral aisladamente, pero no para votar libremente, como
quiere la Constitucion, sino para cumplir la orden de su partido, depositando la
boleta que este le dio, con los nombres de quienes debe ungir con su voto.
Este temperamento, completamente inconstitucional y Iuertemente inmoral, ha
sido combatido como tales, con argumentos irrebatibles.
El derecho de suIragio dice el Senador Norteamericano La Foliete, uno de los
politicos mas eminentes de los Estados Unidos puede ser dividido en dos
procedimientos, separados y distintos, cada uno necesariamente complemento del
otro: primero, todas las diligencias, actos y medidas, necesarios para asegurar a cada
ciudadano, de conIormidad con una ley, que le proteja contra indebidas injerencias,
el derecho de votar directamente en la seleccion de los candidatos de su partido que
han de ser votados en la eleccion general; segundo, todas las actuaciones bien
establecidas ahora por las leyes que rigen las elecciones generales. El primer paso del
suIragio se da en la seleccion o designacion de los candidatos de cada partido. El
segundo se da en la eleccion del candidato para el puesto. Toda injerencia de otra
persona en el ejercicio de esta prerrogativa del ciudadano en uno u otro caso, es
igualmente destructiva de su derecho de suIragio.
Y sigue el ilustre estadista, actual miembro del Senado norteamericano: Un
atento estudio de la historia de las convenciones, convencera a cualquier espiritu
imparcial, en busca de la verdad, que el votante ha sido gradualmente eliminado
como Iactor, despues de larga y paciente prueba, porque el sistema de delegados ha
dejado completamente de representarle o de reIlejar su opinion... El Iuncionario
comprende bien que su designacion por medio de los delegados a la convencion se
asegura invariablemente, sin el consentimiento siquiera de una minoria libre de
sospechas... Aunque los hombres elegidos como delegados a las convenciones no
Iueran nunca culpables de voluntarias y corrompidas traiciones a la conIianza en
ellos depositada, aunque se pudieran eliminar los negocios, los tratos y el soborno;
sin embargo, el plan debera ser totalmente abolido, porque traslada la designacion de
candidatos demasiado lejos del votante, el Iiduciario demasiado lejos de aquel para
quien le ha sido conIiado el Iideicomiso, el mandatario demasiado lejos del
mandante. Cada transIerencia de poder delegado debilita autoridad y disminuye
responsabilidad, hasta que el candidato designado no represente nada de lo que el
votante queria, no se siente con ninguna obligacion para con el votante por su
designacion, ni responsable ante el por sus actos* como Iuncionario oIicial.
El eminente constitucionalista argentino Dr. Nicolas Matienzo, cree que esta
eleccion de los candidatos por las convenciones de los partidos, es una de las causas
de la decadencia parlamentaria y asi dice:
Antes, los candidatos para los puestos colectivos, eran designados, de hecho,
por los jeIes de los partidos, sea que estos estuvieran o no ocupando el gobierno, y
se les tomaba generalmente entre los hombres mas o menos conspicuos, condicion
implicita, que aseguraba al jeIe la aceptacion de sus propuestas.
Vino despues la designacion de los candidatos por juntas de delegados llamadas
convenciones, a imitacion del procedimiento adoptado desde hace un siglo por los
Estados Unidos. Los jeIes no tuvieron ya que consultar la opinion general de su
partido, sino la mas asequible de un pequeo numero de hombres, los
convencionales. Estos acabaron por considerarse dispensadores de las mercedes que,
por su intermedio, concedian los jeIes y ungieron candidatos a su arbitrio y a su
imagen y semejanza. El Iavoritismo y el soborno hallaron terreno propicio en las
convenciones electorales, cada dia mas olvidadas de su caracter originario de
representantes de un partido politico mas o menos numeroso. Se ha llegado asi a
designar candidatos cuya reputacion no se extiende mas alla de la casa de los
convencionales; y cuando el pueblo soberano acude a las urnas electorales, no
encuentra en las cabinas destinadas a la preparacion secreta de su voto, sino
papeletas llenas de nombres para el desconocidos pertenecientes a ciudadanos
mediocres e ineptos para la tarea legislativa.
Los mismos eIectos ha tenido en los Estados Unidos el sistema de las
convenciones electorales, usadas durante un siglo. Parece que, cuando se estrecha el
area en el cual se recoge la opinion acerca de los candidatos, estos resultan mas
obscuros, que cuando se consulta la opinion de la mayor parte del pais. Los hombres
de mas talla son visibles desde mas lejos.
Ahogar la opinion de los ciudadanos dentro del partido es tan oIensivo a la
democracia como ahogarla desde aIuera, y es, ademas, grave Ialta de compaerismo.
La nacion necesita que todos sus ciudadanos concurran libremente a Iormar la
voluntad general del pueblo y nadie tiene el derecho de trabar el curso natural de las
opiniones individuales, cuya deIinitiva combinacion da Iorma, colorido y razon de
ser a aquella voluntad soberana. Si las leyes cuidan de que, en las sociedades
anonimas, los accionistas no sean burlados por los directores, administradores y
agentes, no se alcanza el motivo por el cual no se han de ocupar tambien, de que los
ciudadanos no sean deIraudados en sus derechos de miembros de partido. En
realidad, hay mayor interes de orden publico en el buen regimen de un partido, que
en el de una compaia mercantil, porque aquel aIecta directamente a la organizacion
del gobierno del pais, mientras que este solo aIecta a una masa limitada de intereses
economicos.
Pero, la circunstancia que ocasionalmente dio mayor Iacilidad a la perpetracion
de este complot, consumado por la ley electoral vigente, Iue la de que uno de los
partidos conIabulados, dueo del gobierno del pais y de la mayoria parlamentaria,
tenia establecido, en una clausula reservada y clandestina de sus estatutos (no
aparece en el Iolleto repartido a los correligionarios) la monstruosidad politica de
que, cuando el Directorio del Partido, interesado en la sancion de una ley, declara ser
esta de voto politico, todos los componentes de la bancada del Partido, en ambas
Camaras legislativas, estan obligados a votar la ley, sin discusion y sin modiIicacion
alguna.
El Directorio de un Partido puesto arriba de la representacion soberana de la
Nacion! Un diputado o senador a quienes, la Constitucion no permite que sea, en lo
mas minimo, siquiera molestado por sus opiniones o discursos en el ejercicio de su
mandato, esclavizado por una camarilla politica, obligado, contra su conciencia y su
deber, a decir en el Congreso, amen a lo que le ordene el Directorio de su partido! En
el Paraguay, el ciudadano politicamente es nada: es el partido el que vota en los
atrios, es el partido el que vota en las Camaras; el ciudadano, el senador o diputado
no son sino un esclavo de su partido. Y el ciudadano que no pertenece a un partido es
un paria. Que escandalo! Y esto es democracia?
Preparado asi el terreno para el asalto, que estos dos partidos politicos pensaban
llevar al suIragio de la Nacion, Iue pasado al Congreso el proyecto de ley
correspondiente, bajo el patrocinio del partido gubernista. Y enterado de sus tenninos
publicados por los diarios, me decidi en cumplimiento de mi deber de paraguayo, de
liberal radical y de doctor en leyes, a combatir el proyecto, demostrando su
inconstitucionalidad, en una serie de articulos, publicados bajo mi Iirma y que, por
ser todavia de actualidad, los reproduzco a continuacion.
Es un deber de todo hombre de ley, ayudar a los poderes publicos y a los
partidos politicos en que se divide la opinion, en la dilucidacion de los grandes
problemas de gobierno y de legislacion, que pueden comprometer los intereses del
pais. Y cuando la solucion hallada a estos problemas, puede aIectar la Constitucion
de la Republica, ese deber pasa a ser legal, obligatorio, ineludible (Art. 30 de la
Constitucion).
Bajo tales conceptos, me ocupare del proyecto de nueva ley electoral, presentado
al Congreso por un acuerdo de los partidos liberal y colorado, y que ha sido
publicado hace poco en todos los organos de publicidad mas importantes de la
capital.
Establece este proyecto de ley, hoy 929 vigente, en su primer articulo preceptual
que, para la eleccion de electores de Presidente y Jice de la Republica, no habra
sino un solo departamento electoral.
Este precepto es inconstitucional a todas luces; va contra la letra y espiritu de los
articulos 94 y 99 de la Constitucion Nacional.
En eIecto, establece el Art. 94 de la Constitucion, que la eleccion de Presidente y
Vice de la Republica se hara del modo siguiente: cada uno de los distritos electorales
elegira electores de Presidente y Vice...
Por el articulo 99 de la Constitucion, para que el nombramiento del Presidente y
Vice de la Republica sea valido, es necesario que hayan votado los dos tercios de
los departamentos (electorales se entiende) de la Republica, (siempre en plural).
Distrito y departamento electoral, son para la Constitucion Nacional sinonimos
(ver Arts. 34 y 36 de la Carta Fundamental). Son las grandes divisiones del
electorado, subdividido en tantas secciones electorales, cuantos pueblos hay con sus
respectivas jurisdicciones rurales, dentro de aquellas (leyes del 15 de diciembre de
1870. - 300 y 702).
Y bien: si la Constitucion Nacional dice que la eleccion de electores se ha de
hacer en cada distrito electoral (lo que quiere decir que debe haber mas de uno) y
que no valdra la eleccion del Presidente y Vice de la Republica, si no han votado por
lo menos dos tercios de los departamentos electorales, es necesario
indispensablemente, que los departamentos electorales sean por lo menos tres. De
otro modo seria imposible los dos tercios, o sea de tres, dos.
Vale decir que la disposicion que nos ocupa del proyecto de Ley Electoral es
inconstitucional y por tanto de insanable nulidad (Art. 29 de la Constitucion).
En la convencion del Partido Liberal, el Directorio dio cuenta de que los
colorados, a ultima hora, habian resuelto tambien exigir, que, para la eleccion de
diputados y senadores, se estableciera igualmente el departamento o distrito o
colegio unico de toda la Republica. Y he visto despues anunciado por los diarios, que
el nuevo directorio del Partido Liberal habia aceptado esta exigencia. Pero no he
visto publicado el articulo que habia de sustituir en ese caso al 3
o
. del Proyecto. Con
todo, sea como Iuese, es evidente que esta innovacion seria tambien repugnante a la
letra y espiritu de la Constitucion.
Es indiscutible que la Constitucion ha querido y ha prescripto, en su letra y en su
espiritu, que, para la eleccion de diputados y senadores, haya mas de un distrito,
departamento o colegio electoral. Lo preve el articulo 45, que prescribe, que cada
Iraccion del electorado, que llegue a un numero preIijado de votantes, debe constituir
un distrito que ha de dar un diputado. Lo dice el articulo 43, donde prescribe que
cada distrito electoral (lo que quiere decir que no ha de haber uno solo) nombrara su
representante al Congreso. Y por Iin, lo dice el articulo 46, donde preceptua que, en
caso de ser un diputado elegido simultaneamente por mas de un departamento
electoral, debe entenderse elegido por el mas distante de la Capital.
Y lo que se dice de diputados se aplica a senadores (Art. 51).
El Colegio electoral unico, es pues inadmisible para eleccion de electores de
Presidente y Vice, senadores y diputados. Y mas inadmisible todavia para eleccion
de juntas electorales y municipales, hasta rayar en la imposibilidad absoluta, en lo
absurdo.
Sigamos.
Segun el proyecto de ley, los senadores y diputados seran elegidos del modo
siguiente:
Veinte dias antes de la eleccion, el directorio de cada uno de los partidos
organizados de la Republica, o de cada nucleo accidental de ciudadanos de por lo
menos quinientos sujetos, pasara a una comision Central Electoral, que se
establecera, una lista completa de los candidatos para ocupar la totalidad de los
puestos vacantes. Llegado el dia de la eleccion, los ciudadanos iran a votar por las
listas presentadas por los directorios de sus respectivos partidos o nucleos
electorales, sin tener derecho el suIragante de alterar, en lo mas minimo, esa lista, so
pena de quedar, por cualquier alteracion, ipsoIacto, anulado su voto. (Arts. 4., 5
o
. y
6.).
El ciudadano que va a votar, como se ve, puede no conocer a alguno o a todos los
candidatos que Iiguran en la lista: todos o algunos de los nombrados, pueden serle
proIunda y merecidamente repelentes. Pero, no tiene derecho el suIragante de tocar
la lista. Su papel se reducira a ir a depositar en la urna, el boletin de voto que le
entrego el directorio de su partido o nucleo accidental. Podria excusarse de
desdoblarlo y mirarlo.
Vale decir que, para esta ley, el que ha de votar los diputados y senadores, no ha
de ser el ciudadano sino el partido. El ciudadano desaparece totalmente como sujeto
activo, como persona autonoma y soberana, en la emision del voto. Vota por el, el
directorio de su partido.
Y, sin embargo, la Constitucion quiere todo lo contrario. Quiere que sea el
ciudadano (en singular) es decir, cada uno de los ciudadanos, el que vote en los
comicios y no los partidos o partido alguno. Y quiere mas: que nadie impida, ni
amenge la Iacultad personal del ciudadano de emitir su voto en los comicios y, a
este eIecto, declara que es inviolable la libertad electoral del ciudadano, libertad
intangible que nadie puede impedir, anular, obstruir, amenguar, cercenar o siquiera
estorbar, como Iacultad personal, individual de cada ciudadano, sin estricta
responsabilidad penal. (Art. 27 de la Constitucion).
Y bien, con el Proyecto de nueva Ley Electoral, el ciudadano, como elemento
activo, como sujeto y depositario de la soberania nacional por medio de su voto
personal, desaparece (Arts. 2 y 31 de la Constitucion). Su derecho politico
Iundamental pasa al directorio de su partido.
El habra de ir a votar mecanicamente, en rebao y en barbecho por los
candidatos que preIiere, no el, sino el directorio de su partido. Su derecho electoral
declarado por la Constitucion libre, inviolable, intangible, ya no le pertenecera,
pasara a otro. Mas que la violacion, sera esta la anulacion total, la abolicion misma
de la libertad electoral del ciudadano.
Veamos como ha de Iuncionar el sistema electoral de que se trata, que sus
ideadores han dado en llamar sistema proporcional limitado.
Para la eleccion de electores de Presidente y Vice de la Republica, senadores y
diputados, juntas electorales y municipales, se procedera del modo siguiente: (Arts.
4
o
., 5
o
., 6
o
, 2
o
. y 8
o
.).
Cada partido organizado, permanente o accidentalmente (nucleo de 500
ciudadanos), Iormara una lista de sus candidatos de tantos nombres, cuantos cargos
vacantes haya de llenarse. Practicada la eleccion, la provision de cargos vacantes se
liara solo con los candidatos nombrados en las dos listas que hayan obtenido mayor
numero de votos, es decir, la 1
a
. y 2
a
. mayoria. Los votos que resulten por las otras
listas, quedaran sin eIecto.
Yla provision de los cargos vacantes entre los candidatos que obtuvieron la
primera y segunda mayoria, se hara del modo siguiente: se sumara el numero de
votos obtenidos por la primera y segunda mayoria. La cantidad que resultare se
dividira por el numero de cargos a proveerse. De esta operacion resultara el cociente
electoral, o sea la cantidad de cada candidato, para tener derecho al cargo. Conocido
el cociente, se vera cuantas veces, este cociente esta contenido en el total de los votos
obtenidos por cada uno de los partidos que obtuvieron la primera y segunda mayoria
y, este numero de veces, indicara el numero de cargos que corresponde a cada
partido de los que obtuvieron la primera y segunda mayoria. Los residuos, que no
alcancen a un cociente electoral, seran cargados a la primera mayoria. La preIerencia
de los candidatos, de un mismo partido sera segun el orden de su colocacion en la
lista respectiva.
Pongamos un ejemplo practico. Supongamos la aplicacion de este proyecto de
ley la proxima renovacion del Congreso. (La ley de 1927).
Habra eleccion de senadores y diputados en toda la Republica. Para la eleccion
de once senadores y veintisiete diputados.
La poblacion electoral del pais, se calcula en, poco mas o menos, cien mil
votantes. No ha de haber sino alrededor de esta ciIra, teniendo en cuenta la poblacion
total del pais, calculada en un numero de habitantes.
De estos cien mil, cincuenta y cuatro mil corresponden, segun el registro
partidario, a los liberales, sin incluir los liberales del llano scheristas, cuyo numero
podria calcularse en ocho o diez mil.
Los treinta y seis mil restantes podemos repartir entre los colorados y los
independientes (no aIiliados a ningun partido) en esta Iorma: veinticinco mil
colorados y once mil independientes.
Suponiendo que todos los ciudadanos con derecho al voto cumplan la ley que les
obliga a votar, tendriamos que la eleccion habria resultado asi:

Tendremos: votos a computarse de la primera y segunda mayoria, 79.000.


Votos despreciados de la tercera y cuarta mayoria, 21.000. Divididos los 79.000 de la
primera y segunda mayoria entre once senadores y veintisiete diputados, vendria a
dar como cociente electoral 7.000 votos para cada senador y 3.000 votos para cada
diputado, poco mas o menos.
Vale decir que, al Partido Liberal corresponderia ocho senadores y diez y ocho
diputados y al Partido Colorado tres senadores y nueve diputados.
Entrarian entonces a ocupar esos cargos: de senadores, los ocho primeros de la
lista liberal y los tres primeros de la lista colorada; de diputados: los diez y ocho
primeros de la lista liberal y los nueve primeros de la lista colorada, segun su orden
de colocacion en las listas respectivas, conIeccionadas por el Directorio.
Los veintiun mil votos restantes, que habrian dado derecho a tres senadores y
siete diputados, quedarian en el aire: esos votos quedarian sin eIecto y, sin
representacion en el gobierno, los votantes.
Tendriamos asi dos resultados igualmente repugnantes a la Constitucion:
1
o
. Que los tres ultimos de la lista para senadores y los nueve ultimos de la lista
para diputados del Partido Liberal, que obtuvieron 54.000 votos, tendrian que ser
suplantados en los cargos que le corresponden como votados por la mayoria, por los
tres primeros de la lista para senadores y los nueve primeros de la lista para
Lista de senadores ............. ...................... liberales 54.000 vt
s.
" " " ...................colorados 25.000 99
" " " ...................scheristas 10.000 95
" " " .......... independientes 11.000 99
Lista de diputados ...................... liberales 54.000 vt
s.
"
" " ...................colorados 25.000 55
"
" " .................. scheristas 10.000 99
" " " .......... independientes 11.000 99
diputados del Partido Colorado, que obtuvieron solo 25.000 votos; lo que esta en
abierta contradiccion con la Constitucion Nacional, que ordena, que los senadores y
diputados sean elegidos a simple pluralidad de votos. (Arts. 43 y 51).
2
o
. Que veintiun mil ciudadanos habrian sido, practicamente, privados de su voto,
reducidos a cero, como sujetos de la soberania nacional, desposeidos de su derecho
de ser representados, como los demas ciudadanos, segun el cociente electoral que les
corresponda por la ley; o sea, declarados parias dentro de su patria, porque sus votos,
por no pertenecer ellos a los partidos mas numerosos, no son iguales ante la ley a los
votos de los otros ciudadanos, que vienen a ser asi privilegiados. Violacion de la
Constitucion, que declara inviolable el voto del ciudadano y la igualdad de todos los
ciudadanos ante la ley. (Arts. 26 y 27, 2 y 31).
El sistema electoral adoptado por la Constitucion (Articulo 43) es el de simple
pluralidad de votos, y por circunscripciones o distritos electorales.
Asi vacaba el puesto de diputado en un distrito o departamento cualquiera, por
ejemplo Villarrica (7.). Se presentaron tres candidatos: A, B, y C.
El candidato A obtuvo 201 votos; B, 200 y C, 199. Salio electo por un voto de
mayoria A, aunque los votos reunidos de sus rivales constituyan, en conjunto, los dos
tercios del electorado del departamento.
Se dira que esto es inicuo. Que la justicia y las conveniencias del pais y de los
partidos politicos claman contra ese sistema atrasado y torpe. Convenido. Pero la
Constitucion no se impugna; se respeta. Si conviene que algo se haga contra ella, se
la reIorma. Es muy Iacil. Pero violarla, nunca.
Establece el Art. 9 del Proyecto de Ley Electoral, que nos ocupa que en caso de
vacancia del cargo de un diputado o senador por renuncia, muerte o inhabilitacion
sobreviniente del electo, le reemplazara en el cargo, el candidato cuyo nombre sigue
al del inhabilitado, en el orden de colocacion de los nombres de los candidatos en la
lista respectiva, pasada por el directorio del partido a la Junta Central Electoral,
veinte dias antes de la eleccion.
No dice el proyecto de ley, a que momento de la actuacion del diputado ya electo
se reIiere. Pero, sea como Iuere, bien sabido es que, un diputado o senador electo, es
tal, con todas las prerrogativas e inmunidades de su cargo, desde el dia de su
eleccion hasta el dia de su cese. (Art. 64 de la Constitucion).
Asi las cosas, el reIerido articulo de ley, estaria en abierta pugna con los articulos
48 y 58 de la Constitucion, que establecen que producida la vacancia de un cargo de
diputado y senador, el gobierno, ordenara inmediatamente, una nueva eleccion para
llenarse la vacante. La Constitucion no quiere que ningun departamento de la
Republica, ni un solo ciudadano, deje, por un momento, de estar representado, como
miembro de la soberania nacional, en el gobierno de la Republica. (Arts. 2 y 31).
Y bien: en el caso que se discute y de acuerdo con los preceptos constitucionales
que acabamos de enunciar, un senador o diputado, ya electo, no puede ser sustituido,
en caso de inhabilitacion sobreviniente, sino por otro del mismo cargo, elegido del
mismo modo y en nuevas elecciones. El candidato, que, en las elecciones de aquel, le
siguio en su lista en la colocacion de su nombre, no puede sustituirle por la sencilla
razon de que no Iue elegido. Tendriamos a un diputado suplente, sin mandato
otorgado por el pueblo, sino por el directorio de un partido, lo que no se concibe.
Lo que establece el Art. 9 del Proyecto de Ley, cabria unicamente en senadores
suplentes, elegidos al propio tiempo y en el mismo acto eleccionario que los titulares,
como por ejemplo en el Uruguay. Pero, entre nosotros no cabe esto. Y no porque esta
medida no haya de ser muy util, si, con la adopcion de la nueva ley, se ha de
constituir a toda la Republica en un solo departamento o colegio electoral. En este
caso, la institucion de diputados y senadores suplentes sera ineludible, so pena, en
cada eleccion parcial, de movilizar a todos los ciudadanos de la Republica habiles
para votar, lo que seria de todo punto inaceptable en la practica.
Se dice que con esta ley a nadie se priva del voto, sino que se reglamentara su
ejercicio, que es atribucion de la ley.
Si que se privara del voto, a todos los que no han de ser liberales y colorados. En
eIecto, segun esta ley, los votos no contenidos en los suIragios de la primera y
segunda mayoria seran anulados y despreciados. Los votos aludidos no tendran
eIecto alguno, como si no existiesen. Y esto no es privar de sus votos a los votantes
que los emitieron? Reducir a cero, a la nada, una cosa no es privar de ella al dueo y
a todo el mundo?
Cierto es que las garantias que establece la Constitucion han de subordinarse a las
leyes que reglamentan su ejercicio. Pero una cosa, es reglamentar una garantia
constitucional y otra muy distinta aboliria. Y la misma Constitucion establece: los
principios, garantias y derechos reconocidos en esta Constitucion, no podran ser
alterados (mucho menos suprimidos) por las leyes que reglamentan su ejercicio, so
pena de nulidad insanable. (Arts. 15 y 29 de la Constitucion).
Se dice, que con esta ley, el ciudadano seguira votando libremente, solo que
sometera la emision de su voto al orden y la disciplina requeridos en la Iuncion del
suIragio.
No hay tal. El ciudadano no votara libremente, porque no tendra el derecho
personal de elegir directamente la persona de su predileccion, libre de toda coaccion
o insinuacion, como lo quiere la Constitucion (Arts. 38 y 27). Se le obligara a votar
por una lista preparada de antemano por el directorio de su partido, que no podra
modiIicar el en lo mas minimo, so pena de ser su voto anulado. Es esto libertad? La
unica libertad que tendra el ciudadano por esta ley al suIragar, es la de votar en
blanco, o sea anular su voto por sus propias manos. Es esto suIragar libremente. ?
Para hacer eIectiva la libertad electoral, para poner la autonomia personal del
voto de cada ciudadano, al abrigo de toda coaccion, se ha ideado el sistema del voto
secreto. Con la nueva ley electoral, este secreto habra desaparecido. Veinte dias
antes de la eleccion, todo el mundo sabra ya, por su publicacion en los diarios, por
quienes ha de votar cada ciudadano segun su Iiliacion politica. Y asi las cosas no es
una cruel ironia decir que el ciudadano conservara con esta ley su libertad electoral?
Por otra parte, hablar de disciplina en la emision del voto ciudadano, es derogar
la Constitucion. Nuestra Carta Fundamental, rechaza expresamente la disciplina en la
emision del voto. Quiere que el voto sea completamente libre y reIlexivo. Por eso
prohibe votar a la tropa de linea del ejercito. (Arts. 38 y 39 de la Constitucion).
En la memoria leida por el Dr. Jose P. Guggiari, como Presidente del directorio
del Partido Liberal en la convencion de enero de 1927, dijo que el Proyecto de la ley
de reIerencia, Iue el Iruto de un acuerdo patriotico entre los dos partidos de mayor
electorado, en bien de la tranquilidad del pais, para desvanecer la actitud
amenazante, revolucionaria, que el Partido Colorado venia asumiendo, como protesta
contra la ley electoral vigente.
Con esta ley, dijo, se prevendra la anarquia que se cierne sobre el pais ante la
actitud amenazante, revolucionaria del Partido Colorado que alega, como
justiIicativo de su actitud, el extraamiento de los comicios de los partidos de
oposicion, en Iuerza de una ley electoral deIectuosa.
Pero, este argumento es Ialso. Y, de ser verdad, el remedio seria peor que la
enIermedad.
En eIecto: no se nota que el Partido Colorado se encuentre en una actitud que
importe un verdadero peligro para la paz publica. Su actitud de ahora es la misma
que la de hace cerca de un cuarto de siglo y ahora, menos que nunca, podia esperarse
que estallase la barrida con que tiene amenazado al Partido Liberal, desde que este
se adueo del Poder. Y la actitud del Partido Colorado, no es asi extraa, ni anormal,
dado que esta es la actitud que, en todas partes, asumen los partidos de oposicion, en
los paises donde la democracia, no esta todavia seria y regularmente organizada.
El remedio, repito, seria peor que la enIermedad. En eIecto, querer evitar la
anarquia con la violacion de la Constitucion seria un sarcasmo, un absurdo; seria
perdoneseme la comparacion como querer hacer callar un chancho a palos.
Desde el momento en que el Congreso dicta una ley inconstitucional, decia el
ilustre publicista Dr. Lucio Vicente Lopez en la catedra de la Facultad de Derecho de
Buenos Aires debe estar apercibido el Poder Ejecutivo para vetarlo. Si este lo
promulga debe estar lista la Suprema Corte de Justicia para declarar de oIicio su
inconstitucionalidad, vale decir su nulidad, por ser la Constitucion la ley de orden
publico por excelencia. Pero, si los tres altos poderes del Estado se conIabulan para
violar la Constitucion, Ialtando asi a sus deberes jurados ante el altar de la patria,
desde ese momento, todos y cada uno de los ciudadanos, sin distincion de partidos,
se encuentran en pie de guerra, con el arma al brazo, para reparar el ultraje a la Carta
Fundamental y volver al pais descarrilado, a la senda de la legalidad. Y este
principio esta prescripto por el articulo 30 de la Constitucion del Paraguay que dice
todo ciudadano esta obligado a armarse en deIensa de esta Constitucion. Y notese,
que el levantarse en anuas contra un Gobierno que viola la Constitucion, no es una
mora facultad, sino una obligacion un deber del ciudadano, impuesto por la misma
Constitucion.
Vale decir que, con la nueva Ley Electoral, para impedir que el Partido Colorado,
que es por mucho la minoria, se encuentre en actitud revolucionaria, se va a poner en
estado de revolucion a todo el pais. Y con razon: porque todos los ciudadanos, de
todos los partidos, celosos de su voto, que compendia sus derechos politicos, no han
de permitir, que, en Iorma tan torpe
como lo va a hacer la nueva Ley Electoral, se acogote su autonomia ciudadana como
miembro y depositario de la soberania nacional.
Jamas la tranquilidad del pais o de los partidos, podra basarse sobre la violacion
de la Constitucion. Lejos de eso, sera esta un pretexto comodo y Iacil, para que
cualquier aventurero politico, en cualquier momento, de la noche a la maana, se
alce con algun golpe sedicioso y... vuelta a las andadas.
Liberales y colorados, juntos o separados, no podian, no tenian derecho de
convenir y pactar ninguna ley sobre la violacion de la Constitucion Nacional, porque,
por ese camino, esos partidos, aunque su entente sea cordial, no irian separados o
unidos de la mano, a otra parte que al abismo, a la anarquia y a la disolucion, a
reproducir los dias de luto y de vergenza de otrora.
Por esto, al votar como convencional, la memoria del Dr. Guggiari arriba
recordada, me opuse, como paraguayo y como liberal, a que ese Proyecto de ley
Iuese aprobado. Como paraguayo, por las razones ya expresadas y como liberal,
porque, segun la carta organica del Partido Liberal (Art. 2), el primer deber de todo
liberal, es el respeto integral de los preceptos de la Constitucion Nacional. Ningun
liberal, por ningun interes politico puede violar la Constitucion so pena de ser, por
las autoridades del partido, descaliIicado y castigado.
Muchos simples encontraran anormal que, con estas publicaciones me alce yo
contra una resolucion de mi propio partido. Pero yo soy de los que aIirman, que en
todo organismo gregario, nacion, partido o Iamilia cuando se comete una
barbaridad, es mas leal y honrado, que se lo advierta un propio que un extrao. Yo
no he de permitir, si puedo evitarlo, que nadie enrostre a mi partido un error y se
luzca a sus expensas.
Estos articulos produjeron, al parecer, gran sensacion en la opinion publica.
Muchos diputados y senadores, no se animaron a dar su voto por esta ley. Asi lo
maniIestaron verbalmente o por escrito a la Comision Directiva.
Fue necesario pues que la Comision Directiva del Partido Liberal, en uso de la
Iacultad reservada que le conceden los Estatutos de la Asociacion a que hemos
aludido, declarase de voto politico, la aprobacion de ese proyecto de Ley Electoral, o
sea que la bancada liberal no tuviese el derecho de discutirlo y si la obligacion de
votarlo a ojos cerrados.
Y asi, la mas escandalosa y espectacular de las violaciones de la Constitucion,
Iue consumada por los mismos que mas obligados estaban a su respeto: los
representantes en el Congreso y la Comision Directiva del Partido Liberal.
Uno de los personajes del partido radical, propugnadores de nuestra ley electoral
vigente, me expreso en cierta ocasion, que, por esta ley, ningun ciudadano estaba
privado de su voto, ni sujeto a coaccion alguna en su emision; solo que la eleccion
del candidato no se hacia directamente por el ciudadano elector, sino por un
convencional a quien aquel habia delegado esa Iacultad. Que este sistema de eleccion
por convencionales, aparecia en muchas leyes electorales de paises de los mas
adelantados.
Le conteste, que en la ley, no habia tal cosa; que en ella no aparecia en parte
alguna el ciudadano votando por medio de delegados, que este metodo no se
encontraba sino en los estatutos del partido radical, que no es ley para la nacion.
Que, por otra parte, esa consideracion no obstaria a la inconstitucionalidad del
sistema. La Constitucion, quiere que cada ciudadano vote por si, personalmente, no
admitiendo en el ejercicio de esa Iuncion la intervencion de terceros, en cualquier
concepto, ni bajo cualquier pretexto. Para votar no admite personero o apoderado; y
asi, el ciudadano, ausente, enIermo o privado de su libertad, que no puede acudir
personalmente a depositar su voto, no podra enviar a nadie a que vote por el, aunque
le haya dado poder por escritura publica. El debe ir personalmente, con su libreta que
tiene su retrato de identiIicacion personal, a depositar su papeleta de suIragio.
Otro me expreso que, con esta ley, se perseguia una gran conveniencia politica, la
de que en el pais, no hubiese mas que dos partidos, uno en el gobierno y otro en la
oposicion.
No veo yo que la existencia de solo dos partidos politicos si bien deseable y
recomendable, haya, en caso contrario, de ocasionar perjuicios apreciables al pais. Y
por otra parte ha de ser muy diIicil obtenerlo. No conozco pais iil('.iiiu) democratico
representativo, en que la opinion publica se divida en los dos partidos.
Por lo demas, como dice un escritor, parece que ese sistema, se aviene poco a las
necesidades de un pais joven en el periodo de crecimiento como el Paraguay. Dia a
dia, surgen en la marcha de la nacion, problemas imprevistos, necesidades nuevas,
que brotan, para justiIicar la Iormacion de nuevas agrupaciones politicas, con el
legitimo deseo de llevar a la practica esas ideas en beneIicio del pais. Nuestro
sistema lo impediria. Contra esas legitimas aspiraciones se levantaria la barrera de la
ley, que no deja al ciudadano otro camino que el de su estancamiento civico, por su
absorcion por uno de los dos partidos gastados, dominantes en el pais. Los
ciudadanos que no
estan conIormes con las tendencias de esos partidos, se ven obligados a optar
entre la abstencion o la conversion. El desaliento cunde en el electorado. Los
partidos dominantes, se convierten en empresas electorales, y el proIesionalismo
politico, con todas sus consecuencias acaba por soIocar las solicitaciones del
civismo. (Matienzo. $istemas electorales).
Es justamente lo que ha sucedido entre nosotros con la vigencia de la actual
Ley Electoral.
En resumen, tenemos que la ley electoral vigente es perIecta y completamente
violatoria de la Constitucion, como puede verse en la sintesis que sigue.
La Constitucion de la Republica quiere que el ciudadano, al emitir su voto, sea
libre, soberano, autonomo, exento de toda coaccion y dependencia de cualquiera
naturaleza que Iuese (Arts. 27 y 38). Pero la Ley Electoral vigente, establece que
sera nulo el voto de todo ciudadano que no este adscrito a un grupo de electores
de, por lo menos, quinientos miembros para las elecciones nacionales y de cien
para las municipales (Art. 11 de la ley 929). Para nuestra ley electoral, ningun
ciudadano puede ser independiente politicamente. Para que su voto sea valido
debe votar siempre arrebatado. La Constitucion quiere que el ciudadano, en la
emision de su voto, se corte libre y solo como las aguilas, pero la ley electoral le
impone, que solo pueda actuar en bandadas como los pavos.
La Constitucion Nacional, establece que todos y cada uno de los ciudadanos,
con capacidad para ser elector, sean igualmente coparticipes y depositarios de la
soberania nacional, con absoluta igualdad del voto de cada uno en su valor y en
sus eIectos (Arts. 2 y 26). Pero la Ley Electoral vigente, establece que, a los
eIectos del escrutinio o sea del resultado de la eleccion, solo se tomaran en cuenta
los votos de los ciudadanos pertenecientes a los dos partidos de mas numeroso
electorado (Art. 14 ley 929).
Aqui, y en todas partes, la libertad del suIragio consiste en la Iacultad del
ciudadano, de elegir las personas de su predileccion para los cargos publicos.'
Nadie debe imponerle el nombre de esa persona. Las personas que pueden ser
cohibidas en esta Iuncion, las mujeres, los nios, los soldados, los sacerdotes, etc.,
no pueden votar (Arts. 27, 38, 30 y 40 de la Constitucion). Pero, por nuestra Ley
Electoral, el ciudadano debe votar por una lista que le entrega el directorio de su
partido, antes de cada eleccion. No tiene el derecho de modiIicar un solo nombre
de esa lista, por mas que le repugne uno o mas de los candidatos que propicia el
Directorio, so pena de nulidad de su voto (Art. 13 de la ley 929).
El voto secreto es la mas preciada conquista y la mas ingeniosa invencion de
la legislacion moderna, para garantir la libertad del suIragio del ciudadano. Con
esta ley, el voto secreto desaparece; desde 20 dias antes de la eleccion, ya seran
conocidos los nombres de todos los candidatos, por los cuales votaran Iatalmente
todos los electores pertenecientes al partido proclamador de esa lista (Art. 11 de
la ley 929).
Y si el ciudadano, para no emitir su voto en condiciones tan ignominiosas,
para no perder el tiempo en ir a depositar su voto, que ya sabe sera anulado, no
concurre al comicio, la ley le castiga severamente. Tiene que ir a votar con el
dogal al cuello.
Con esta ley, absolutamente liberticida e inconstitucional, el paraguayo queda
politicamente castrado, privado de su Iacultad generadora de la soberania
nacional. Durante su vigencia solo seran validos, a los eIectos del escrutinio en
las elecciones, los votos de los Directorios de los partidos radical situacionista y
colorado inIiltrista. El electorado de la Republica, estara monopolizado por unas
cuantas personas y el suIragio se habra industrializado, haciendo que toda la
direccion politica del pais, en una palabra, su destino, integramente, se concentra
en manos de unas cuantas personas, constituidas en directores de los dos partidos
de mas numeroso electorado, esto es, en los grandes y unicos electores.
Se ha dicho que, con esta ley, sin par en el mundo civilizado, se ha buscado
matar los fraudes electorales. Si, pero el tiro ha salido por la culata: por matar los
Iraudes en la emision del voto, se ha matado el voto mismo. Se podria pues
aplicar al suIragio en el Paraguay, de acuerdo con esta ley, la suerte de aquel
personaje a quien le mataron pero no le robaron.
Lo mas bizarro y extraordinario del caso, es que esta misma ley que, como
acabamos de ver, ha castrado politicamente al paraguayo, se muestra en otras
disposiciones de su mismo texto, celosisima de que el ciudadano, emita su voto
con la mas absoluta y perIecta independencia.
A tal punto, llega el interes y el celo de la ley, en que el ciudadano vote sin
coaccion alguna, que prohibe al mismo dueo del voto, disponer de el
vendiendolo (Art. 100, apartado d) de la ley 930). Y esto que segun el eminente
estadista y politico argentino Dr. Pellegrini, no hay voto mas libre que el que se
vende.
Por donde aparece todo el salero de esta ley, que impide al ciudadano vender
lo que no tiene.
Ya que segun esta ley es el partido el que vota y no el ciudadano, esta
prohibicion debe rezar con el Directorio del Partido, y no con el ciudadano
eunuco que no ha sido sino el sirviente que ha ido a depositar el voto del
partido en las urnas. Por donde, las disposiciones prohibitivas de la ley 930, en miras
a la independencia del ciudadano en el acto de la eleccion, tienen la misma gracia y
habian de tener la misma eIicacia, que los cuidados de un buen medico para
conseguir que procree hijos robustos, una seora operada de ovariotomia. Al
escamoteo del derecho electoral del ciudadano, se agrego en la ley la burla al titular
del derecho violado.
Tenemos, por lo expuesto, que la Ley Electoral vigente, es una ley criminal,
porque comporta una incitacion constante, diaria, en Iorma Ilagrante, y publica, por
parte del mismo gobierno del pais, a una revolucion armada, segun las disposiciones
expresas y terminantes de la Constitucion (Art. 30) y del Codigo Penal (Art. 36, inc.
3.).
Y el pueblo paraguayo la soporta con resignacion musulmana. El mismo pueblo
que, por haber un joven sacerdote conseguido los Iavores de una seorita demasiado
imprudente y conIiada, hizo temblar las calles de la Asuncion en una maniIestacion
colosal de desagravio.
En la ultima parte de este libro encontrara el lector, un capitulo por entero
dedicado a la inmensa y cronica cobardia moral del paraguayo. Es sin disputa, el
capitulo mas interesante de este libro.
%%&LO V
LA POBREZA DE LA NACION
CAP%&LO VI
GENERALIDADES. CAUSAS DE LA POBREZA DEL PAIS
Dejando el terreno puramente institucional o juridico y entrando a la nulidad de
la vida, tropezamos con el inIortunio, en estos tiempos mas graves para los hombres
como para los pueblos y que, en tan alto grado, aqueja al Paraguay de modo cronico:
la pobreza.
El dinero es, por hoy, la cosa mas trascendental para los hombres. Cuando resiste
a su imperio. Es el ariete incontrastable que arrolla y allana todas las diIicultades; es
la untura maravillosa que suaviza todas las asperezas; es el argumento incontestable
en todas las discusiones; la llave de oro de todos los corazones. Poderoso caballero
es don dinero, dicen las consejas populares.
El amor al dinero es el unico verdadero, eterno, invariable, del hombre. Cuando
la gente preguntaba al tio Espinillo como le va?, contestaba el invariablemente
siempre rendido de amor al dinero; y cuando le contaban que alguien le queria
mal, respondia yo no soy onza de oro para que todo el mundo me quiera.
En el orden moral, que pareciera mas reacio a su poder, es tambien desiciva su
inIluencia. Ya decia Cervantes con la tranquila amargura que le distinguia era un
hombre pobre y honrado, si es que el pobre puede ser honrado. Y Franklin, al
recomendar a su pueblo, que su primera preocupacion ha de consistir en hacer
dinero, dijo, reIiriendose a la moralidad Irente a la riqueza la bolsa vacia no puede
tenerse parada.
Algunos idealistas, con pretensiones de austeridad, simulan odiar el dinero y
ensean a despreciarle. Disimulo inutil y contraproducente, dice un escritor
espaol, porque el dinero se venga de ellos y de todos sus discipulos, sumiendolos en
la miseria, lo que equivale al Iracaso, mejor dicho, al nauIragio de la vida. Al pobre,
al necesitado de dinero, se le evita como a un apestado. El pobre huele a muerto,
dice un proverbio vulgar. Nada hay como la pobreza que exponga a los grandes
hombres al ultraje del ruin y grosero.(Salaberria).
Entre las Iormas del horror al sufrimiento, del temor instintivo en los hombres a
las penalidades y contrariedades que la vida oIrece, la que actualmente mas se
destaca, dice un escritor espaol, es el miedo a la pobre:a.
Es inutil explicar al pueblo, que este mundo es de paso y un valle de lagrimas;
que la Ielicidad solo se ha de alcanzar, despues de la vida humana y que los
suIrimientos en esta vida acercan a Dios, es decir, a la Ielicidad eterna en la otra
vida. La humanidad quiere el dinero a todo trance y para obtenerlo, piensa que todos
los medios son licitos.
Y cuanto mas civilizado es el pais, mas agudo es su horror a la pobreza. La dicha
es el dinero, es decir, el pan, la paz, el amor y la libertad y en Inglaterra y Norte
America, hay un adagio que dice, que cuando la pobreza entra por la puerta, la
dicha huye por la ventana.
Con los pueblos sucede la misma cosa. El dinero es la palanca de Arquimedes
que todo lo ha de mover y sin cuya cooperacion nada se ha de hacer.
En un pais pobre, no se conoce la dicha.
En un pais pobre reina la intranquilidad, el descontento por doquier y de alli las
guerras intestinas; el pobre es eterno sublevado y descarga sus iras sobre el primero
que encuentra. Y donde no hay paz, ni dinero, no acude la inmigracion y sus propios
hijos huyen al extranjero en busca de mejor suerte.
Numerosos estadistas y sociologos sostienen que, en los pueblos pobres, la mayor
parte de sus males, si no todos, provienen casi unicamente de la pobreza. Que la
causa principal de las revoluciones en todos los pueblos y en todos los tiempos, ha
sido y es la pobreza y que el mejor antidoto contra la anarquia es el dinero. Que
todos los pueblos mas tranquilos, paciIicos y conservadores, Iueron inquietos y
peleadores, antes de tener dinero, pero que el poderoso amor a este, una vez
adquirido, los sosego y apaciguo para siempre.
Yse comprende que asi sea. El malestar continuo, punzante y humillante que
produce la pobreza, agria el humor de los hombres y los predispone a las pendencias
y agresividades contra sus semejantes, a quienes atribuye las causas de sus desdichas.
El hombre pobre que no atina a salir de ese estado por otros medios, emplea para ello
la violencia. En cambio, el que goza de algun bienestar, evita las aventuras y los
peligros. Como decia un escritor uruguayo, aludiendo a la Iacilidad de reclutar
revolucionarios entre los pobres el que no tiene sobre si mas que el calzoncillo,
pronto se echa al agua; pero el que esta vestido de casimir, botines y lleva un reloj,
piensa primero antes de hacerlo. El pobre es un perpetuo y constante
revolucionario.
Hasta en las leyes, en los paises pobres, suele reIlejarse el inmenso valor
atribuido a los bienes materiales, hasta preIerirlos a la vida y la integridad organica.
Asi, en la legislacion de Espaa de la Edad Media, se ve el homicidio, las
violaciones y heridas graves, castigadas con multa de pocos maravedies, en tanto
que, el hurto simple de Irutas, granos, aves de corral, etc., se castiga tan
terriblemente como cortar las manos a los ladrones. Anomalia debida, a no dudarlo,
en la Espaa pobrisima de aquellos tiempos, a la inIluencia de la dominacion
musulmana, conocidos como son los mahometanos por su escaso amor al trabajo
productivo, como pueblos Tiernamente pobres y por ende eternamente retrogrados.
Y la importancia del dinero es mayor aun, para los pueblos que para los
hombres.
Todavia un hombre pobre puede tener valor en el mundo, por su arte, por su
ciencia, su cultura: los pueblos no. Los pueblos nunca han sido sabios, cultos, ni
artistas antes de ser ricos. Para los pueblos la pobreza supone ignorancia y la riqueza
cultura. Los pueblos pobres, siempre han sido los mas obtusos y retardatarios.
Pueblos pobres e ignorantes, son candidatos para desaparecer o ser colonias de otros,
es decir, esclavizados.
La unica virtud de los pueblos, compatible con la pobreza, es el valor guerrero.
Lo que se explica por el mismo motivo que acabamos de enunciar. La vida pobre, es
decir, sin goces, ni se aprecia, ni se mezquina. En los pueblos pobres, se juega la
vida a cada momento, por lo mismo que no se la concede valor.
Pero los pueblos pobres y valientes no han dejado rastros en la historia.
Recuerdese el papel que ha jugado en el mundo, los rumbos que ha trazado y las.
huellas que ha impreso al adelanto de la humanidad, Esparta, el pueblo mas valiente,
pero tambien mas pobre de entre los civilizados de la antigedad. No se recuerda
hoy el heroismo espartano, sino como el ejemplo del mas Ieroz e intransigente
regionalismo.
Al paso que vamos, el Paraguay, el pais mas heroico pero tambien mas pobre de
la America, que vive contemplando su pasado, adormecido por el arrullo de su
EPOPEYA, lleva trazas de reeditar, en el mundo nuevo, el papel de Esparta en el
viejo. Librenos Dios de semejante gloria porque, como lo ha dicho un escritor
moderno los pueblos pobres son como los traperos, que viven de residuos y de
pasadas grandezas.
Acaso sea el Paraguay ejemplo tipico del pais, al que mas acabadamente puedan
aplicarse las aIirmaciones antedichas. Como lo demostrare en otros capitulos de este
libro, todos sus males, su carencia de inmigracion, su desorganizacion
administrativa, su Ialta de obras publicas, la anarquia, el exodo de sus campesinos
hacia los paises Ironterizos en busca de mejor vida, etc., pueden atribuirse, casi
exclusivamente, a la pobreza cronica de la nacion y del Iisco, cuyas causas veremos
mas adelante.
Los hombres como los pueblos obtienen la riqueza por medio del trabajo y del
ahorro.
Tanto para los hombres como para los pueblos, la economia no consiste en no
gastar, sino en no tirar, es decir, en no hacer expendios superIluos e innecesarios.
Para los hombres, como para los pueblos, la economia a expensas de las necesidades
indispensables de la vida y del progreso, es tacaeria o avaricia, y esta, como todo
vicio, es contraproducente.
Para los pueblos como para los hombres, los gastos necesarios y utiles, que
beneIician la salud, acrecientan el bienestar, extienden la esIera de accion del
hombre, mejorando su personalidad o sus elementos de trabajo, no son, en rigor,
gastos, sino una inversion reproductiva, un dinero colocado a un interes, una
modalidad, en suma, del mismo trabajo productor.
Para los pueblos como para los hombres, la sobra del dinero, permite y hasta
aconseja los gastos superIluos o innecesarios, siempre que hayan de redundar en
beneIicio de otros hombres u otros pueblos.
Pero hay algunas distinciones entre las Iormas y objetos del trabajo y del ahorro
del hombre y los del pueblo, derivadas de la diIerencia Iisica, moral y juridica de
estos dos sujetos del derecho.
El hombre es una persona Iisica, viviente, que trabaja por y para si. El pueblo es
una persona ideal, abstracta, que trabaja por medio de administradores (gobierno) por
y para todos.
El trabajo del hombre es principalmente de ejecucion y direccion de la labor
productiva. El trabajo del gobierno es principalmente de preparacion o sea, de aporte
a los ciudadanos de los elementos de trabajo.
El ahorro del hombre, mira principalmente el porvenir, y habitualmente,
amontona y guarda el dinero, con el proposito de librar a sus descendientes de la
maldicion biblica de ganar el pan con el sudor de su Irente. El ahorro del gobierno,
mira principalmente el presente y tiende a que las generaciones venideras, lejos de
abandonar el trabajo, lo practiquen mas y mejor.
El capital amasado por el hombre es Iijo, permanente, pertenece en propiedad y
puede usar y abusar de el discrecionalmente. El capital reunido por el gobierno es
eventual y provisorio, no le pertenece y solo lo posee a titulo precario, de depositario
y administrador, debiendo invertirlo totalmente, en beneIicio de todos los
ciudadanos.
El ahorro del hombre consiste principalmente en reunir dinero, valores
mobiliarios. El ahorro del gobierno debe consistir, casi exclusivamente, en reunir y
suministrar al ciudadano elementos de trabajo, siendo mas bien peligroso el ahorro
en Iorma de riqueza amontonada e inmovilizada.
El trabajo y el ahorro de los pueblos, se maniIiestan exteriormente, por medio de
las obras publicas. Son las obras publicas los unicos bienes materiales que los
pueblos deben amasar y conservar, como la mas elocuente maniIestacion de su
trabajo y ahorro colectivo, como el mas Iirme cimiento de su bienestar y progreso en
el presente, y su mejor titulo de gloria ante la posteridad, en el porvenir.
En los pueblos civilizados, el buen gobierno es sinonimo de construccion de
obras publicas para el bienestar del pueblo. Asi pues, los pueblos que no han
construido obras publicas son pueblos que no han trabajado, ahorrado, ni progresado.
El Estado como los hombres puede recibir de los ciudadanos dinero para los Iines
de su institucion en Iorma de donaciones, legados y herencias, por actos entre vivos o
disposiciones de ultima voluntad. Desde luego es heredero abintestato de todas las
herencias vacantes.
Los pueblos como los individuos pueden hacer uso del dinero ajeno, mediante el
credito, que es la Iacultad de disposicion del capital ajeno, contra la promesa de un
reembolso Iuturo.
Pero el Estado, puede hacer u obtener dinero, en una Iorma que el particular no
posee, porque es atributo de la soberania nacional; en la de sellar moneda metalica y
emitir billete de Banco. (Art. 72 de la Constitucion).
Con el dinero particular para cada ciudadano y el del Estado para todos, se ha de
promover y Iomentar, la Ielicidad del pais, es decir, de todos y cada uno de sus
habitantes. Sin el dinero, esto no es posible, ni en todo ni en parte. De aqui la
inmensidad de la desdicha que comporta la pobreza para los. pueblos y para cada
hombre.
El Paraguay, es seguramente el pais de America que, en relacion a su
civilizacion, historia, extension y poblacion es economicamente mas debil y su
erario, indiscutiblemente el mas pobre.
En el Paraguay no hay Iortuna de consideracion. Un caudal de doscientos mil
pesos oro es de primera Iila. Y las personas que lo poseen son, en su mayoria,
extranjeros.
La pobreza reina en el pais del uno al otro conIin. Hay que ver como vive mas de
la mitad de la poblacion rural, en ranchos destartalados, de una o dos piezas, que
apenas se levanta del suelo, sin muebles, sin comodidades de ninguna especie,
comiendo poco, mal y semidesnudo. Y si los suIrimientos que comporta ese estado
no se hacen sentir tanto, es porque dadas la Irugalidad del paraguayo, la abundancia
con que la naturaleza le provee de alimentos sin esIuerzo alguno, la generosidad y la
hospitalidad de la poblacion, el hambre todavia no se ha pronunciado
ostensiblemente y la desnudez no se siente por la benignidad del clima.
Esta pobreza tan general a que es debida? Pues a multiples causas pero,
particularmente a dos deIectos del paraguayo, que le son comunes con todos los
demas mestizos o criollos de espaoles o indios, segun se ha observado en los otros
pueblos latinoamericanos, desde Mejico hasta la Tierra del Fuego, consistentes,
precisamente, en la carencia de las dos cualidades indispensables para la produccion
de la riqueza: el amor al trabafo y el ahorro.
El paraguayo, en su gran mayoria, es proIundamente perezoso. La pereza
invencible llevada a veces hasta el horror al trabajo, es muy general en el pais. Miles
de personas validas preIieren vivir casi desnudas, dormir en el suelo y comer lo que
alcanzan, como caballo a soga, antes que tomar una herramienta de labor. Trabajan
muchas veces solo para no morir de hambre, dos o tres dias en la semana y
descansan el resto hasta haber concluido de comer lo que ganaron.
Un caso practico explicara mejor este punto. Un amigo mio, comprador de pieles
de animales silvestres, llego una vez en una de sus giras a un rancho, cercano al rio
Tebicuary en un lugar donde sabia, que abundan los lobope. Encontro alli a un
moceton a quien oIrecio 500 $ c/1., por cada piel de lobope. Armado de una mala
escopeta el mozo salio un momento y enseguida, volvio trayendo un hermoso
ejemplar que habia cazado. Recibio en el acto sus 500 $ c/1. Mi amigo le dijo,
volvere dentro de quince dias y espero que, para esa Iecha, me tendra recogidas,
siquiera veinte pieles, que le daran 10.000 $. Fuese mi amigo y a su vuelta no
encontro en su casa a
8-8
su contratante. Desde que recibio sus 500 $ habia dejado de mover una paja y
empleaba su tiempo en hacer visitas a la vecindad. Todavia le duraban 500 $, cuando
a los quince dias volvio mi amigo y por lo tanto no habia una piel mas de lobope para
el.
La indolencia, la Ialta de iniciativa, la inercia mas completa dominan a gran parte
de la poblacion, particularmente campesina. Dejan que sus ranchos caigan a pedazos,
que la maleza llegue a las puertas de sus habitaciones, con su acompaamiento de
viboras y otras alimaas, con la mas absoluta indiIerencia.
A veces esta pereza mortal se sacude y surgen en el nativo entusiasmos
momentaneos, para emprender algo: pero estos Iuegos Iatuos enseguida desmayan o
se apagan, no dejando mas rastros, que el amargo desaliento de un Iracaso mas. La
perseverancia y tenacidad, tan necesarias para el trabajo productivo, son
generalmente nulas en el paraguayo del pueblo.
Y es en vano, pretender sacudir su indolencia, excitando su emulacion ante el
ejemplo del colono extranjero que vive al lado, haciendole presente, como vive y
como adelanta ese gringo, a quien nada Ialta y con muy poco esIuerzo; lo comprende
y considera pero... no se anima a hacer lo mismo.
La pereza es tambien dominante entre los gobernantes y los politicos. Se reIleja
en que todo lo dejan para maana, menos en lo concerniente al cobro de sus sueldos
y gajes.
En cuanto a la prevision y la economia, el paraguayo les es generalmente reacio.
Nadie trata de ahorrar un centavo, nadie piensa en el maana. Nadie se acuerda
de que podra estar enIermo, viejo, invalido o sin trabajo y que, entonces, no podra
esperar misericordia de los demas y menos del Estado que, en el Paraguay, es el mas
pobre de todos los pobres.
En cambio, el vicio del despilIarro, el amor a las diversiones y a las
exterioridades es general. En una boda o en una Iuncion de iglesia, el i campesino,
que ocupa un pedazo de terreno ajeno, gastara todo lo que ha ganado en el ao y
todavia quedara adeudado, siendo asi, que, con lo que tiro en esas farras, hubiera
podido adquirir para si el terreno que labra con el sudor de su Irente y todavia ahorrar
un saldo. En ranchos miserables, sin mas muebles que, como camas tiferas de lonjas
de cuero sin colchon y sin sabana, baules desvencijados, una mesa de madera y
cuatro o cinco sillas de la mas ordinarias, cuyo dueo no tiene un buey o un arado, he
visto sin embargo, recados chapeados de plata y revolveres Smitt Wesson legitimos
de cabo de nacar, que valen miles de pesos.
Y cuando la gran gripe de la Asuncion, los medicos observaron, que, en la mayor
parte de las casas pobres, Ialtaban, lamentablemente, colchones, ropas de cama,
muebles y utensilios de los mas indispensables para la vida de Iamilia, pero nunca,
vestidos y medias de seda, zapatos de charol, polvos y perIumes varios, paraguas y
sombrillas de lujo.
Se trata de un lujo y una ostentacion sui-generis, que salta de la indigencia a la
apariencia suntuaria. No se ha llegado previamente al bienestar, a la comodidad, al
conIort y la holgura, para luego ir a los gastos superIluos cada vez mayores. No. Se
ha dado un salto, hemos llegado de un golpe, de la estrechez a la Iascinacion del lujo,
que, como no tenemos para hacerlo autentico, se convierte en un oropel de Ialso
esplendor, que sin embargo nos ira arruinando cada vez mas. (La Nacion).
En homenaje a la verdad y la justicia, se debe declarar que la mujer paraguaya, si
bien gusta del lujo, como toda mujer, es cien veces mas laboriosa, diligente,
economica y persistente que el hombre. Que intelectual y moralmente es muy
superior al varon paraguayo. Su abnegacion, su lealtad, su devocion a su esposo e
hijos, son ejemplares y no ceden a los de ninguna mujer de otro pais. Y por ultimo
que, segun la estadistica, es la mujer menos criminal del mundo, como que solo llega
al 2 por ciento de la criminalidad masculina, que en los demas paises nunca baja del
7 por ciento.
El vicio del juego domina a la Republica, de arriba abajo, sin excepcion de edad,
sexo, condicion o Iortuna. Ese pobre trabajador, que no se anima a sostener la labor
de un dia, pasara los dias y las noches jugando y si no tiene dinero, de miron.
Para peor, un Iactor mas de disipacion y de perdida de tiempo, que coopera a la
pobreza, se junta en el Paraguay a las taras innatas de la poblacion, la politiqueria.
Se ha dicho que los pueblos que huyen del trabajo buscan la politica. Los pueblos
trabajadores emplean su tiempo, su empuje, su labor y el espiritu de combatividad
propios de la especie humana, en luchar y vencer a la naturale:a. Los que odian el
trabajo tienen que emplear esos Iactores de accion en otra tarea, y los utilizan en
luchar y vencer a los otros hombres. De aqui, en pueblos no trabajadores, la aIicion a
las luchas politicas.
El populacho paraguayo no sabe lo que es politica, y en su pereza mental, no se
detiene tampoco a averiguarlo; tampoco ha pedido a sus caudillos que se lo
expliquen; pero, en su imaginacion, siente ansias y ardores de movimiento y de lucha
y, como no piensa emplearlos en el trabajo, que es doloroso, busca las agitaciones de
la politica y asi se inscribe en un partido politico, sin saber por que ni para que, como
Jicente al ruido de la gente.
Y alla va en rebao como carneros, a beber, a gritar, a pelear, a bailar, a quemar
cohetes, a perder su tiempo, su dinero, su salud y hasta su vida, a enemistarse
mortalmente con sus vecinos, a veces hasta con sus parientes, en tanto que el
bolichero queda en su casa a trabajar y ganar dinero, con el cual, a la vuelta de una
campaa electoral o revolucionaria, en Iorma de adelanto sobre su cosecha proxima,
le echara al cuello, al liberal o colorado, el dogal con que habra de ahorcarle, ao por
ao. Pero el paraguayo, se resignara de todo, satisIecho de haber sostenido como
bueno su color, su opinion, en todos los terrenos.
Y en el Paraguay no se ve Iorma de concluir con estos males.
En eIecto, bien sabido es que el trabajo es un sacriIicio, un dolor, que todo el que
puede evitar, lo evita.
Se trabaja en este mundo por temor a un mal; por temor a la pobreza, que es el
peor de los males.
El paraguayo, como todo mestizo de espaol e indio americano, jamas tuvo
miedo a la pobreza; mas miedo tuvo al trabajo. Pero en tiempo de Francia y Don
Carlos Antonio Lopez, trabajaba por miedo al castigo. En aquellos preteritos
tiempos, en cuanto que el celador de campaa (hoy sargento de compaia) sabia de
un haragan le llamaba y, en nombre del supremo, le advertia, que tenia que trabajar
para si o para la patria. Si no cumplia la orden, recibia por primera vez veinticinco
palos, a la primera reincidencia .3.:039, palos. Y tenia buen cuidado de no
exponerse a los cien palos, de la segunda reincidencia. No habia sino dos caminos:
trabajar o morir a palos. Ahora, con las declaraciones constitucionales que le
garanten la libre disposicion de su persona, el paraguayo Irugal y resignado, que no
conoce el miedo a la pobreza, huelga a voluntad y es el mas celoso cultor del
principio moderno, de que el vivo vive del :on:o y el :on:o de su trabafo.
Cuantas veces, en mis visitas a la campaa, he tratado de inIundir en los
campesinos el amor al dinero, como medio de pasar esta vida del modo mas
agradable posible pintandoles los placeres que comporta la buena cama, la buena
mesa, el conIort, la buena ropa, la conciencia de la propiedad y de la independencia
que da el dinero, pero... mis calidas y entusiastas exhortaciones, les entraban por un
oido y les salian por el otro.
Cuantas veces he explicado al campesino, todos los males de meterse en politica,
en la Iorma que lo hacian, de lo cual no podian sacar otro resultado que perjuicios
materiales, dentro de su propio ambiente, una vida llena de inquietudes, peleas,
chismes y diIamaciones, que a menudo se resolvian en una tragedia, mientras los
jeIes se regodeaban en la capital, con pinges sueldos y gordos gajes. Pero nada; mis
oyentes me miraban algunos azorados y otros socarronamente.
Pero, ya que el pueblo paraguayo vino al mundo tan mal dotado de los atributos
necesarios para la produccion de la riqueza, el Gobierno, encargado de la direccion
del pais, pudo haber tratado de remediar el mal, con los elementos de que disponia.
En lo que atae al hombre, todo se remedia por medio de una educacion conveniente.
La Historia nos presenta ejemplos de pueblos pobres y de Iiscos ricos. El mismo
Paraguay nos brinda de esto un caso tipico, bajo el gobierno de Don Carlos Antonio
Lopez. Desgraciadamente los gobiernos de la post-guerra, lejos de tratar de remediar
ese mal, dando al pueblo la asistencia economica y la direccion tecnica que Iueran
menester para combatir la pobreza y Iomentar en su seno el espiritu de prevision y de
ahorro, dieron ellos mismos el ejemplo del despilIarro y de la imprevision mas
completos. No hay en toda la campaa del Paraguay la mas triste caja de ahorro y los
politicos, en lugar de aconsejar al campesino que adquiera con el Iruto de su trabajo,
un pedazo de tierra en que caer muertos, le engaan para robarle su voto,
prometiendole Ialazmente, hacerle dueo de la tierra del vecino, que sera expropiada
por el Estado y se le entregara gratis, por obra y gracia de su diputado.
Mas todavia: los gobiernos agravaron el mal de su parte, con la dilapidacion de
los dineros publicos, el malbaratamiento del patrimonio nacional y la malversacion
de los recursos provenientes del sudor del pueblo, cuya demostracion sera la materia
de los capitulos que siguen a continuacion.
%%&LO VI
LA POBREZA FISCAL Y SUS CAUSAS
CAP%&LO VII
DILAPIDACION DEL DINERO PROVENIENTE DE LOS EMPRESTITOS EXTERNOS
Seccion A) Generalidades.
B) Breves datos historicos.
C) Emprestito de 1871.
D) Emprestito de 1872.
E) Primeros arreglos de estos dos emprestitos.
F) Emprestito de 1912.
G) Arreglo deIinitivo de los emprestitos externos.
H) La deuda al Banco Nacional Argentino.
A) Generalidades. La Constitucion establece en el Articulo 4
o
., que "H
Gobierno provee a los gastos de la Nacion con los Iondos del Tesoro Nacional
Iormado por el producto de los impuestos Iiscales, de la venta y lm accion de tierras
publicas, de la renta del Correo y Ferrocarriles, de los emprestitos y operaciones de
credito y demas arbitrios que disponga el Congreso por leyes especiales. Entre estos
arbitrios se cuenta el de emitir papel moneda (Art. 72, inciso 5
o
.).
Estudiaremos el uso que los gobiernos paraguayos hicieron de estos recursos y
arbitrios y el destino que dieron a su producido, durante la epoca de la post-guerra.
Principiaremos por los emprestitos externos, seguiremos con el patrimonio Iiscal
o sean los bienes privados del Estado, para concluir con la renta
producida por los impuestos y los Iondos provistos por la emision del papel moneda.
En este estudio, nos serviremos de los datos suministrados por los escritores
nacionales que se han ocupado de esta cuestion: los Drs. Cecilio Baez, Cesar Lopez
Moreira y Freire Esteves y D. Jose Segundo Decoud.
B) Breves datos historicos. Antes de la guerra, el Estado no tuvo necesidad de
recurrir al credito externo ni interno, porque los recursos provenientes de los
impuestos aduaneros y de las ventas y productos de su patrimonio privado, le
sobraban para atender los gastos de la administracion del pais.
Por ley de 7 de marzo de 1865, en vista de la situacion de guerra, se autorizo al
Presidente Don Francisco Solano Lopez a contraer un emprestito externo de
25.000.000 $ oro. Por decreto del 15 del mismo mes y ao, se autorizo al Sr.
Candido Bareiro, Encargado de Negocios del Paraguay en Francia e Inglaterra, a
realizar el mencionado emprestito, hasta 4.000.000 de pesos oro. Pero las gestiones
del seor Bareiro, no tuvieron exito.
Ya hemos visto el estado en que se encontraba el Paraguay al inaugurarse la era
Constitucional: I
o
. de enero de 1871.
Materialmente no era sino un Iantasma de pais que aparecia tras la hecatombe,
hambriento, desnudo, postrado, desmayado. Pero Iinancieramente, su situacion no
era desesperante y se oIrecia apta para una pronta resurreccion economica. No debia
un centavo a nadie (las deudas de la guerra vinieron despues) y poseia en tierras,
yerbales, Ierrocarril de Asuncion a Paraguari, ediIicios, cantidad de manzanas de las
mas centrales de la Capital, y otros bienes y recursos, mas que suIicientes para
reponerse rapidamente y llenar con holgura todas las necesidades del Gobierno
tocante a los gastos de la Nacion.
En los primeros aos del nuevo gobierno (1869 y 1870), los ingresos Iiscales, no
dieron para cubrir los gastos publicos, no obstante ser estos muy reducidos. El
pueblo no estaba en condiciones de pagar impuesto alguno y las entradas de la
Aduana, unico recurso disponible, nada producian, porque los comerciantes
extranjeros, entendiendose con los proveedores aliados, introducian sus mercaderias
como destinadas al ejercito de ocupacion.
El papel moneda emitido durante la guerra, completamente desvalorizado, habia
desaparecido de la circulacion.
El Gobierno provisorio, por decreto del 20 de diciembre de 1869, autorizo la
contratacion de un emprestito de 2.000.000 de pesos oro, con garantia hipotecaria de
todas las propiedades Iiscales de la Asuncion, incluso el Ferrocarril y comisiono a
Iinanciarlo en Buenos Aires al triunviro D. Jose Diaz de Bedoya.
No tuvo exito.
Seis meses despues, en virtud de otro decreto de Iecha 11 de mayo de 1870,
autorizo otro emprestito de 500.000 pesos oro, con las mismas garantias que el
anterior y comisiono a gestionarlo en Buenos Aires o Montevideo, a Don Salvador
Jovellanos. Tampoco tuvo exito.
Se penso en buscar ese emprestito en Europa, pero mientras, el Gobierno se vio
obligado a recurrir al arbitrio de emergencia mas indicado y mas socorrido, para salir
del apuro: la emision. Se hizo la primera emision de papel moneda, poco tiempo
despues de la jura de la Constitucion, en diciembre de 1870.
Esta emision era de pesos 100.000 (nominalmente oro), convertibles a la vista
dentro del ao, bajo garantia de Iincas valiosas existentes en la Capital (las manzanas
que hoy rodean a las plazas Independencia y Uruguaya, las cercanas al puerto, etc.).
Siete meses despues, en julio de 1871, se lanzo otra emision de 300.000 pesos,
con garantia del Ferrocarril de Asuncion a Paraguari. Ademas el Gobierno emitia
abundantemente para el pago de sus deudas en plaza, vales de tesoreria y ordenes de
pago, que, al Iinalizar el ao 1871 ya ascendian a pesos 1.648.301 (nominalmente
oro), que Iueron consolidados, en titulos llamados de deudas de Credito Publico
Nacional.
Al pago de estos bonos se aIecto, el producto de las ventas de las propiedades
Iiscales, pero en realidad, se destinaba a su solventacion el producido de un
emprestito en Londres, que se estaba ya tramitando, desde los primeros meses de ese
ao (autorizado por ley del 9 de Iebrero de 1871) por un millon de o sea, cinco
millones de pesos oro.
C ) Emprestito 1871. Este primer emprestito Iue realizado en Londres, por un
millon de libras esterlinas.
Los bonos Iueron emitidos en noviembre de 1871, al tipo de cotizacion del 80 e
interes del 8.
Eran los tipos de colocacion mas ruinosos que, hasta esa Iecha, se habian
oIrecido en ese mercado y completamente injustiIicables, para un pais que no debia
un centavo a nadie (las deudas de la guerra vinieron despues)..
Actuaron en la operacion de agente Iinanciero del Paraguay D. Maximo Terrero,
ciudadano argentino, emparentado con paraguayos, que eventualmente ejercia el
cargo de Consul General del Paraguay en Londres y de intermediarios unos
contratistas de obras publicas los seores Baring Brothers, quienes se
comprometieron a entregar liquido 640.000 , cobrandose por lo tanto una comision
del 16! sobre el total de bonos emitidos.
El Paraguay de entrada perdia el 36 del importe del emprestito, a saber:
20 Cotizacion del emprestito ........................................... 200.000
16 Comision a Baring Brothers ....................................... 160.000
Entregado el resto, o sean las 640.000 al Sr. Terrero, este remitio al Paraguay
solamente 403.000 , reteniendo el resto en su poder arbitrariamente, y
acompaando aquella remesa con la siguiente cuenta de liquidacion:
Amortizacion de la deuda retenida para dos aos ............... 40.000
Comision de Maximo Terrero del 3 sobre 640.000......... 19.200
Remuneracion del intermediario Carlos H. Olsen (?)
ley del 12 de marzo de 1876................................................ 1.500
Sellos ingleses, Iletes y seguros .......................................... 4.[Link]
Comision por servicio, intereses y amortizacion (?) .......... 2.000
Pagado por publicacion Iolleto el Paraguay de M. Kaly (?) . 100 Vino
remitido por cuenta de Cirilo Antonio Rivarola
(Pte. de la Rpca.) ................................... ............................. [Link]
Administracion de los bienes de Don Francisco
Solano Lopez (!!) ............................................................... 8.[Link]
Utiles de imprenta (?) .......................................................... [Link]
Gastos de Legacion (?) ........................................................ [Link]
Otros gastos (?) ................................................................... 1.[Link]
En eIectivo .......................................................................... 403.000
Esta cuenta que quedo anotada en los libros de la Contaduria de la Nacion, pinta
al tal Terrero, como un perIecto sinvergenza.
Que bienes del Mariscal Lope:, serian los que administraba el Sr. Terrero y por
la cual cobraba mas de cuarenta mil pesos oro en un ao? Y luego pasar cuentas a
D. Cirilo Antonio Rivarola, por deudas del Mariscal Lopez!!... era un sarcasmo.
Y los demas gastos que aparecen en la cuenta quien los ordeno o autorizo?
Pasemos.
Por ley del 23 de Iebrero de 1872, se autorizo la inversion del producto liquido
del primer emprestito en la siguiente Iorma:
Para extinguir la deuda interna ............................................ $ oro 1.500.000
Para amortizar el papel moneda en circulacion ................... $ oro 500.000
Para dar impulso a la agricultura ......................................... $ oro 300.000
Para reparacion del Ierrocarril ............................................. $ oro 100.000
Para instruccion publica ...................................................... $ oro 50.000
Para obras publicas.............................................................. $ oro 50.000
Para la Iundacion del Banco Nacional ................................ $ oro 500.000
El monto de los gastos autorizados, a imputarse al primer emprestito ascendia
pues a tres millones de pesos oro pero el producto liquido del emprestito aIectado a
su pago apenas alcanzaba a dos millones.
D) Emprestito 1872. No siendo asi suIiciente el dinero obtenido del primer
emprestito para llenar los Iines que el Gobierno se proponia, se autorizo por ley del 8
de marzo de 1872 un segundo emprestito de 2.000.000 .
El tipo de colocacion convenido Iue 85 y 8 de interes anual.
Aunque parezca increible, se encomendo la negociacion a los mismos Baring
Brothers y Maximo Terrero, agregandoseles los banqueros Robinson Fleming y Cia.,
que resultaron unos ladronazos peores que aquellos.
De este emprestito no ingreso ni un centavo en arcas Iiscales, como se vera
enseguida.
El nuevo emprestito Iue lanzado en Londres y, segun noticias que tenia el
Gobierno, colocado integramente. Pero los comisionados de Londres, comunicaban
no haberse colocado sino medio millon, cuyo producido tampoco remitian y quedaba
alli retenido a las resultas de un contrato de coloni:acion, que se habia agregado a las
condiciones del emprestito, por el cual, los banqueros Robinson Fleming y Cia.
debian recibir 10 libras por cada inmigrante ingles que enviasen al Paraguay, para lo
cual se ocupaban en reclutar por las calles de Londres cuanto vago, borracho y mal
entretenido, ambulasen en esa gran ciudad cosmopolita.
Ante las noticias de tan escandaloso saqueo al pais, consumado por Terrero y sus
complices los banqueros ingleses, el Gobierno resolvio enviar a Don Gregorio
Benitez en mision especial, para exigir de Terrero aclaracion de las operaciones y
rendicion de cuentas.
El Sr. Benitez partio para Londres en agosto de 1872 acompaado de su
secretario Don Jose Tomas Sosa. El Presidente Provisional de la Republica Don
Salvador Jovellanos le entrego, del producido del primer emprestito, 3.000 o sea
15.000 pesos oro, para su viatico.
Llegado a Londres, el Sr. Benitez se dio cuenta de todos los escandalos habidos
en el asunto. Supo que un millon y medio de libras en bonos del segundo emprestito,
estaban retenidos por los mismos banqueros Robinson Fleming y Cia., que
especulaban con su alza y baja, segun los momentos, bajo la Ialsedad de haber el
mismo gobierno paraguayo, hecho retener esos titulos del mercado pagandolos.
Constato la veracidad, del arreglo doloso de Terrero con los banqueros Robinson
Fleming y Cia., sobre el beneIicio de die: libras esterlinas, que cobrarian de ese
emprestito por cada inmigrante ingles que enviaren al Paraguay, y comunico al
Gobierno que iba a proceder judicialmente a desbaratar tan atro: maquinacion.
(Palabras de su carta).
En eIecto, quito el poder a Don Maximo Terrero y, patrocinado por un abogado
judio de nombre Leon Levi, promovio pleito a los banqueros Robinson y Fleming. El
seor Terrero aparecia como insolvente.
El pleito llevaba camino de un resultado completamente Iavorable para el
Gobierno del Paraguay, pero, de la noche a la maana, de un modo inexplicable, el
enviado Benitez cambio de conducta y, en ejercicio de los poderes amplisimos de
que estaba investido, celebro con los banqueros Robinson Fleming y Cia., en Iecha
12 de marzo de 1873, una transaccion la mas desastrosa para el pais que pudo darse
(Freire Esteves, obra citada, pag. 23).
Segun esta transaccion, se admitia, que, del segundo emprestito se habia
colocado un millon de , de los cuales correspondian al Paraguay, neto, solo 526.200
, o sea el 52. Los titulos del millon restante colocado, debian ser devueltos al
Paraguay completamente cancelados. Se reconocian todas las cuentas presentadas
por Robinson Fleming y Cia., sobre la inversion del saldo de los Iondos del primero
y segundo emprestitos, incluso su beneIicio por los inmigrantes ingleses y las costas
del juicio recordado pagaba cada parte las que les correspondian.
Tenemos pues que, en virtud de los emprestitos de 1871 y 1872 el Paraguay
emitio bonos por valor de dos millones de libras esterlinas o sean diez millones de
pesos oro, de los cuales debio recibir 640.000 por el primer emprestito y 562.200
por el segundo o sea, en total la suma de libras 1.202.200 6.011.000 pesos oro.
El Sr. Benitez despacho enseguida para la Asuncion, 125.000 625.000 pesos
oro.
Este cargamento llego a la Asuncion en junio de 1873, conducido en dos partidas,
una en el vapor John Eider y otra en el Ebro.
Como la llegada de estos cajones de libras esterlinas, coincidio con el estallido de
la primera revolucion del General Caballero para derrocar el
Gobierno de Jovellanos esos cajones Iueron depositados en el vapor de guerra
brasilero Princesa.
De alli, durante la noche, Iueron esos cajones desembarcados y llevados
ocultamente en diversas partidas, a la casa particular del Presidente Jovellanos y de
sus ministros Ferreira del Interior y Soteras de Hacienda. La Tesoreria de la Nacion
no recibio ni un real, de estos Iondos. (Jose S. Decoud Folleto titulado: La
Historia de una administracion).
Quedaba todavia un saldo no entregado, del 1
o
. y 2
o
. emprestito de
674.200 3.371.000 pesos oro, descompuesto en esta Iorma:
Del primer emprestito 237.000 1.185.000 $ oro
Del segundo emprestito 437.200 2.186.000 $ oro
Total 3.371.000 $oro
Veamos, como se invirtio esta suma, segun escritos publicados por la prensa por
el mismo Sr. Benitez, recordados por los escritores nacionales que se ocuparon de
esta cuestion el Dr. Cecilio Baez y Don Jose S. Decoud.
A) Retenido por los banqueros Robinson Fleming y Cia. en concepto de pagos al
agente financiero del Paraguay, a los negociadores del primero y segundo
emprestito, agentes de inmigracion y gastos del envio de una colonia de inmigrantes
ingleses al Paraguay. 318.416 1.592.080$ oro!!
Segun Freire Esteves, aparecia la cuenta de inmigrantes ingleses en 40.873
204.365 pesos oro.
Vale decir que, a razon de 10, por cada inmigrante, habian, esos banqueros,
enviado 4.000 inmigrantes ingleses.
Cuenta Don Segundo Decoud, que, eIectivamente, durante el Gobierno de
Jovellanos, llegaron alrededor de cien inmigrantes de la peor especie, a la orden de
un capataz llamado Seymour. Abandonados por completo por el (gobierno y por los
banqueros de Londres, estos desgraciados estaban a punto de perecer de hambre y de
miseria, cuando un comerciante argentino de nombre Segovia, proveedor del ejercito
aliado, les suministro viveres, sobre giros contra Robinson Fleming y Cia. Esta casa
no pago los giros y la colonia se disolvio, pasando la mayor parte de los colonos a la
Argentina. El seor Segovia entablo entonces un pleito contra los seores Robinson
Fleming por el importe de aquellos suministros, pero la justicia inglesa Iallo,
exonerando de loda obligacion sobre ese asunto a los banqueros y declarando
responsable de ello, exclusivamente al Gobierno del Paraguay. Este reconocio la
cuenta y la abono despues.
Tuvo pues el Gobierno que pagar todavia este clavo, con lo cual aquella colonia
inglesa mitologica de 4.000 cabezas, le costo alrededor de 300.000 pesos oro.
Sigamos la rendicion de cuentas del Sr. Benitez:
B) Cuentas pagadas a los acreedores del Mariscal Lope:, ................ 161.195
pesos oro.
Curioso: un gobierno de legionarios, pagando las cuentas del Mariscal Lopez, de
cuyos bienes habia ordenado la conIiscacion total como primera providencia de
gobierno.
C)A Don Ricardo Mendez Gonzalvez porfusiles Chasepot destinados al efercito
nacional, ............................ 50.000 pesos oro.
Los Iusiles Chasepot, que llevaron los Iranceses en el ao 1870 en la guerra
Iranco-alemana, que tambien se llamaban de agufa, eran en su tiempo (desde el 60 al
70) de los mejores para el arma de inIanteria, habiendo sido desalojado despues de
1870, por el nuevo Iusil aleman remington.
En las postrimerias de la guerra del Paraguay, el ejercito aliado, particularmente
el brasilero, ya tuvo de este Iusil.
He llegado a conocer y hasta tratarme de amigo con Don Ricardo Mendez
Gonalvez, caballero portugues de grata memoria, que vino a la guerra como
vivandero del ejercito brasileo y quedo despues en el pais, donde, casado con una
dama paraguaya, Iormo una Iamilia bien conocida y, dedicandose al comercio
yerbatero, llego a amasar una de las primeras Iortunas de esta Republica.
Como no me pareciese que don Ricardo Mendez Gon9alvez se hubiese jamas
metido en negocios de compra y venta de armas de guerra, consulte con un amigo
conocedor de aquellos tiempos sobre esta partida de las cuentas de Don Gregorio
Benitez y me dijo mi amigo:
Puede Ud. tener la completa seguridad que ni Don Gregorio Benitez compro, ni
Don Ricardo Mendez Gonalvez le vendio, Iusiles Chasepot, por valor de 50.000
pesos oro.
Despues del ao 70, los Iusiles de aguja se vendian en Europa al barrer a 100
Irancos (20 pesos oro). Cada Iusil con 1.000 tiros. Al Paraguay jamas han llegado los
2.500 Iusiles Chasepot, que importarian los 50.000 pesos oro de esta partida. Mas
todavia: el ao de 1873, en que aparece pagada esta partida, no disponia la nacion del
numero de los soldados que habian menestei de tantos Iusiles, Iuera de que, lo que
sobraba en el pais eran armas de todas clases, estando sembrados de ellos la capital y
los departamentos cercanos, desde Villeta hasta Paraguari. El Gobierno del Paraguay
estuvo deIendido hasta 1874 por el ejercito brasilero, al mando del Baron de
Yaguaron General
Guimaraes puesto a las ordenes del Ministro del Brasil, que era el verdadero
gobierno.
Y asi, segun mi inIormante, pudo suceder, que el giro por 50.000 pesos oro
sellado, que pago Benitez, haya sido librado por Don Ricardo Mendez Gongalvez,
pero el dinero ha sido recibido por el Ministro del Brasil, y el General Guimaraes, en
pago del sostenimiento del gobierno del Paraguay, contra sus enemigos de adentro
Gili, Bareiro y Caballero.
D) Pagado, al abogado, contadores y corredores de la Legacion, en el pleito
que tuvo el Ministro Benite:, con los banqueros Robinson Fleming y Cia., 40.000
pesos oro.
En la asignacion al abogado aparecia este con sus honorarios adelantado, hasta el
ao 1875. Y el pleito habia terminado en marzo de 1873.
E)Pagado a tres sabios naturalistas Balan:a (frances) y Twites y Johnston
(ingleses) para estudiar el suelo paraguayo, .......................... 60.480 pesos oro.
Uno de estos, Balanza, llego al Paraguay y aqui vivio el resto de su existencia,
donde Iormo una Iamilia honorable y bien conocida en el pais. Fue el introductor en
la Republica de la industria del petit-grain.
De los otros dos sabios no tengo noticias de haber llegado al pais.
En cuanto al Sr. Balanza, se me asegura no haber recibido del Sr. Benitez, sino
auxilios pequeos, muy por debajo de los veinte mil y pico de pesos oro, que este le
asignara en la reparticion de esta partida.
F) Por anticipo de amorti:acion o intereses de los dos emprestitos, 250.000
pesos oro
El primero ya estaba pagado por dos aos hasta 1874, como ya hemos visto.
G)Por gastos de un viafe del Ministro a Roma, ............... 65.405 pesos oro.
Segun reIerencias de actores de aquella epoca, una vez arreglada por
Don Gregorio Benitez la cuestion del emprestito, en la Iorma que queda relacionada,
paso en mayo de 1873, a Paris donde permanecio hasta Iines de julio. De alli paso a
Roma, para llevar a cabo la gestion que le habia encomendado el Gobierno, ante el
Santo Padre, de arreglar una embrolla, promovida aqui, sobre el gobierno
eclesiastico del Paraguay, por el sacerdote italiano Iray Fidelis de Avola, capellan
del ejercito brasilero, en cuya cuestion le salio al encuentro el padre Maiz y cuyos
incidentes el lector conocera de seguro. (Padre Maiz Etapas de mi vida).
Alli permanecio, hasta Iines de octubre, sin haber conseguido nada. De alli vino
directamente al Paraguay.
Por lo que se ve, el Sr. Benitez paso como cuenta de gastos de esa mision a razon
de 22.000 pesos oro mensual.
Es Iama, que el Sr. Benitez Iue el Ministro mas rumboso, mas paquete, mas
charro y mas mani-roto que habia pisado la Corte PontiIicia.
Cuentan que el Santo Padre concedio al Sr. Benitez consideraciones especiales y
hasta llego a bautizar en la basilica de San Pedro, personalmente, a un hijo del
Ministro Benitez, el Iinado Don Jose Wenceslao, escribano muy conocido en la
Republica. Consideraciones por las que el Santo Padre, recibio, segun contaban,
regalos considerables cartuchos de libras esterlinas sonantes y contantes.
Hasta aqui las cuentas del Sr. Benitez presentadas por el mismo, aparecidas en un
diario de Montevideo en 1876.
A esta rendicion, Ialta agregar, segun el Sr. Decoud, una partida de 100.000
pesos oro, que el Sr. Benitez pago sobre un giro de una casa inglesa de Buenos Aires,
por orden del Presidente Jovellanos.
Segun el historiador Freire Esteves, el Sr. Benitez dijo tambien haber gastado
(pero no aparece en su rendicion de cuentas), durante su mision a Europa las
siguientes partidas:
Gastos de representacion durante un ao y pico... $ oro 47.185
Propaganda en los diarios.............................................. $ oro 43.000
Gastos varios ................................................................ $ oro 36.195
Total .................. $ oro 126.375
Los que agregados a los 65.405 pesos oro que gasto en la mision a Roma y los
15.000 pesos oro que le entrego antes de su partida el Presidente Jovellanos, hacen
que la mision a Europa de Don Gregorio Benitez, desde septiembre de 1872 a
noviembre de 1873, costo al pais nada mas, que en gastos de representacion y
propaganda, la Iriolera de: 207.140 pesos oro!!
Por supuesto que todas esas partidas no Iueron acompaadas de comprobante
alguno.
Ahora bien, dando de barato, que todas las partidas, a que alude el Sr. Benitez en
su inIorme sobre los manejos en el exterior, de los Iondos provenientes del I
o
. y 2
o
.
emprestito Iuesen ciertas, siempre quedara completamente en el misterio, el destino
del saldo restante, que asciende a la suma colosal de 825.460 pesos oro que jamas
llego al pais.
Que se hizo de este caudal enorme? Solo Dios sabe. El Sr. Benitez llevo ese
secreto a la tumba. Y en cuanto a el, parece indudable que no lo guardo. En eIecto,
Don Gregorio Benitez, desde que volvio de Europa en 1873, nunca demostro tener
dinero; vivio y murio pobre, no obstante los altos cargos que mas tarde, con olvido
de su pasado, le volvio a conIiar el Gobierno. Y cuando, al poco tiempo de su llegada
al pais, a principios de 1874, Iue su casa allanada por la policia en busca de rastros
de esos Iondos, nada se encontro digno de atencion, a no ser la cantidad
extraordinaria de uniIormes, tricornios y espadines de lujo, de su vestimenta de
diplomatico, que atestiguaban el boato con que habia desempeado su cargo en
Europa, de Ministro del Paraguay.
Pasemos ahora a ver, en que invirtieron en el interior del pais, los gobernantes
del primer periodo presidencial, las 403.000 unicas partidas que, de los dos
millones de los emprestitos del 71 y 72, segun acabamos de ver, ingresaron en la
Tesoreria de la Nacion, en los ultimos meses del ao de 1871.
Segun la ley del Congreso de Iecha 9 de Iebrero de 1872, el producido de los
emprestitos contratados en Londres tenia que ser convertido en la
Iorma siguiente:
Extincion de la deuda nacional interna........................ $ oro 1.500.000
Amortizacion del papel moneda .................................. $ oro 500.000
Para dar impulso a la agricultura ................................. $ oro 300.000
Para la reparacion del Ferrocarril ............................... $ oro 100.000
Para el Iomento de la instruccion publica.................... $ oro 50.000
Fundacion de un Banco Nacional................................ $ oro 500.000
Don Jose S. Decoud, que Iue testigo y actor prominente en la politica del pais
desde 1870 hasta 1890, cuenta como se cumplio la ley a que aludimos sobre la Iorma
de inversion de sus tres millones y pico de pesos oro sellado.
HABLA EL SR. DECOUD:
Extincion de la deuda interna. Esta deuda ascendia poco mas o menos, a un
millon sesenta y cinco mil pesos oro en 1872
No se extinguio sino en una minima parte.
Los Iavoritos del Gobierno compraban ordenes de pago a inIimo precio y los
convertian a oro en Tesoreria prontamente.
Los demas tenedores de creditos de la Nacion, acudian al Ministerio
inutilmente: no recibian un peso.
La amorti:acion del papel moneda tambien se atendio en muy pequea escala.
Para la reparacion del Ferrocarril de Asuncion a Paraguari se destinaron cien
mil pesos oro. No se gasto ni cinco mil.
Para dar impulso a la agricultura. se acordo comprar diez mil yuntas (20.000)
bueyes, arados, porotos y maiz para semillas, cal para construcciones etc.
Los agricultores no recibieron un centavo de proteccion.
Se hizo el contrato en Corrientes de la adquisicion de los 20.000 bueyes. Pero
no se hizo entrega sino de la mitad y no de bueyes sino de novillitos y hacienda de
cria, pagados a razon de 7 pesos oro aquellos y 4 pesos esta, p por yunta.
Se compro 80.000 arrobas de maiz y 50.000 arrobas de poroto para repartirlas
en la campaa para bastimento y semillas.
El Gobierno pago 2 pesos oro la arroba de maiz, siendo asi que, en plaza se
compraba a dos reales y medio (0.25 centimos) la arroba.
Con el poroto paso igual y el mismo Presidente Jovellanos lucro en estos
negocios de maiz y porotos, 150.000 pesos oro.
Para el fomento de la instruccion publica se destinaron 50.000 pesos oro. Esta
suma se invirtio, dice el Sr. Decoud, en hacer traer de Buenos Aires, tres cajones de
cartillas y de Iolletos inutiles, entre los cuales, para mayor escarnio, venian unos
libritos que se repartian gratis en las boticas, cuyo titulo era remedio efica: para
adquirir la virilidad.
Por aquella partida de basura no se habia gastado mas de mil pesos oro.
El Banco Nacional, ni se penso Iundarlo.
Tan escandalosas dilapidaciones dieron lugar a dos revoluciones, levantadas por
el General Caballero, como jeIe ostensible. La primera en
1873, Iracaso, gracias al ejercito brasilero. La segunda en los comienzos de
1874, triunIo, gracias a la neutralidad complaciente de la Legacion del Brasil,
entrando los revolucionarios a compartir el gobierno sobre la base de una
conciliacion. (Pacto del 12 de Iebrero 1874).
Como ya dijimos, Benitez llego a la Asuncion, de vuelta de su mision, a Europa,
a Iines de 1873.
El pueblo deseaba conocer el resultado de sus gestiones. Pero el no dio cuenta de
ellas a nadie, ni el Presidente se la pidio. Paseaba tranquilamente por las calles de la
ciudad. Pero, cuando triunIo la revolucion, el nuevo Ministro de Hacienda Don Juan
Bautista Gili, le llamo a rendir cuenta de las inmensas sumas que todavia Ialtaba
entregar, de los emprestitos de Londres del 71 y 72.
El seor Benitez, por toda contestacion, se asilo en el Cuartel del ejercito
brasilero. Reclamado por el Gobierno, Iue entregado y puesto a la disposicion de la
autoridad, siendo alojado en el Departamento de Policia.
Aqui vino el Ministro Gili en persona a exigir a Benitez la entrega de los
caudales que Ialtaban declarar, donde, o en poder de quien se encontraban,
contandose por entonces, que para obligarle a decir la verdad, habia empleado Gili
hasta los azotes. Pero nada se pudo obtener en limpio del seor Benitez ni de su
cuado D. Eduardo Aramburu, que tambien Iue con el sometido a prision y tortura,
por via de esa investigacion.
E) Primer arreglo de los emprestitos de 1871/72. En el ao 1885, la deuda
externa completamente abandonada, ascendia ya, en amortizacion e intereses
impagos, a cerca de 3.000.000 (15.000.000 pesos oro).
La cotizacion de estos bonos habia llegado a bajar en Londres hasta el 7.
Se comisiono a don Jose S. Decoud a hacer un arreglo con los tenedores de
bonos, por conversion a base de reduccion del capital y de los intereses y aceptacion
del pago de una parte en especies.
El convenio Iue Iirmado en Londres el 4 de diciembre de 1885 y aprobado por
ley del 20 de mayo de 1886.
Por este convenio, se Iijaba el capital de la deuda de los dos emprestitos del 71 y
del 72 en 1.505.400 de bonos antiguos y mas 97.000 en bonos nuevos para
gastos de la conversion. Total 1.602.000.
El monto de los intereses impagos se Iijo en 1.500.000 redondo. Sin embargo,
segun un inIorme del Consejo de Tenedores de bonos extranjeros publicado en 1924,
el monto de los intereses impagos de la deuda paraguaya de los emprestitos de 1871
y 1872, el I
o
de julio de 1886, es decir, siete meses despues de la Iirma del convenio
Decoud, era de solo de 1.306.217 11 )r. Lopez Moreira. La deuda publica del
Paraguay).
Vale decir, que hubo aqui una filtracion, en contra del Paraguay, 193.783
Total de deuda reconocida en bonos viejos y nuevos e intereses atrasados el 4 de
diciembre de 1885: libras 3.102.400.
Por ese arreglo, quedo el capital de la deuda reducido a 850.000 , y rebajado el
interes en esta Iorma: 2 durante los primeros cinco aos, 3 durante los
subsiguientes y en adelante el 4.
Por intereses atrasados se pagaria en tierras publicas a razon de 3.000 por legua
a elegir de las tierras Iiscales. En esta Iorma cubrio el Gobierno, 1.512.000 o sea,
pesos oro 7.560.000.
Con esta operacion la deuda se redujo a poco mas o menos el 50 de su cuantia
nominal.
Por esa epoca se considero el arreglo ventafosisimo. $e pago, segun se dijo, al Sr.
Decoud, por gratiIicacion, 80.000 pesos oro.
Sin embargo, yo lo considero desastroso. Con lo que el Gobierno saco el primer
ao de la venta de tierras publicas y yerbales (alrededor de un millon trescientos mil
pesos oro), que coincidio justamente con la epoca del arreglo (1885-1886), el
Gobierno pudo, subrepticiamente, haber retirado todos esos bonos del mercado de
Londres al 8, en que se oIrecia en esa epoca, sin compradores.
Se perdio pues una hermosa oportunidad, que la Providencia brindo al pobre
Paraguay, para desquitarse siquiera en parte, de las vergonzosas dilapidaciones de
que Iue victima en las negociaciones de esos emprestitos, que vimos hace un
momento,
En vista de nuevos atrasos en el servicio de los intereses de la deuda de Londres,
el gobierno del General Eguzquiza, celebro el 14 de agosto de 1895, un nuevo
arreglo con el representante de los tenedores de bonos de esa deuda, en virtud del
cual, se pagarian los atrasos con nuevos bonos y se modiIicarian los intereses.
En virtud de este nuevo arreglo, aprobado por ley del 16 de noviembre del
mismo ao, la deuda proveniente de los emprestitos del 71 y 72 quedo Iijada en
1.001.920.
Desde 1896 hasta 1904, el servicio de intereses y amortizacion de los emprestitos
1871 y 1872 suIrio varias interrupciones.
Por Iin, Iue objeto de un nuevo arreglo celebrado el 4 de septiembre de 1924,
aprobado por ley N., 721 del 4 de junio de 1925, ampliado por ley 795 del 6 de
mayo de 1926, del que hablaremos despues.
En la Iecha de la celebracion del arreglo, el monto de la deuda en capital e
intereses atrasados oscilaba alrededor de 994.540 .
Segun calculos hechos por el Dr. Cesar Lopez Moreira, proIesor de Economia
Politica de la Universidad Nacional, en su trabajo sobre la deuda publica del
Paraguay, publicado en la Revista de la Universidad en octubre de 1927, los
emprestitos de 1871 y 1872, de los cuales, como ya hemos visto, no entraron en
arcas Iiscales sino 403.000 , costaron al pais, hasta el I
o
de enero de 1927, alrededor
de 3.222.059 o sea, ocho veces mas.
En la historia Iinanciera del mundo, no se ha visto escandalo semejante, saqueo
igual.
F) Emprestitos de 1912. El segundo emprestito de alguna consideracion, Iue
interno.
Me reIiero al que contrajo el Gobierno en 1912, con el Banco Frances del Rio de
la Plata representado aqui por el Banco de la Republica, por 500.000 pesos oro, bajo
la garantia de 10.000.000 de pesos en billetes de la emision de 30.000.000 c/1.
lanzada por la ley del 12 de enero de ese ao.
Este emprestito estaba autorizado por ley del 17 de junio de 1908.
Esos 500.000 pesos oro, Iueron tambien por completo dilapidados. No pudo el
erario recuperar sino la suma obtenida de la venta de los buques adquiridos por el
Gobierno de Rojas con parte del dinero proveniente de aquel emprestito.
El tercer emprestito llamado vulgarmente del portugues Rodrigue: autorizado
hasta la suma de 1.250.000 , por ley del 28 de noviembre de 1912 y emitido por
2.219.247 pesos oro sellado, Iue totalmente invertido en el pago a un seor Hermida
(apoderado de Don Manuel Rodriguez), de la suma que el comite revolucionario,
encabezado por Don Eduardo Schaerer, dijo haber gastado en la campaa
revolucionaria, que el partido radical emprendio desde octubre de 1911 hasta junio
de 1912, para derrocar el Gobierno del Paraguay y que culmino con el triunIo de la
revolucion.
El dinero necesario para el armamento y equipo de la expedicion revolucionaria,
Iue, segun se decia, suministrado al seor Schaerer por el seor Manuel Rodriguez,
portugues de nacimiento, pero residente en Inglaterra y despues en la Argentina, ex
gerente y uno de los mas Iuertes accionistas del Ferrocarril Nordeste de la Argentina
y del Ferrocarril Central del Paraguay.
El seor Rodriguez vino al Paraguay cuando el advenimiento al poder del Partido
Liberal, y tuvo bastante intervencion en el arreglo entre el Ferrocarril central y el
Gobierno, concluido por ley del 20 de julio de 1907, en el cual se estipulaba que el
Ferrocarril Central, llevaria su linea hasta Encarnacion. De aqui, por medio del
Ierriboat se uniria esta linea con la del Nordeste Argentino, operandose la union de
Buenos Aires a la Asuncion, por Ierrocarril.
Don Manuel Rodriguez, hombre dinamico, de grandes alientos tomo a su cargo
personal la construccion de la linea desde el Pirapo hasta Encarnacion, en cuya
empresa, por haberle, segun se dijo, resultado el costo tic la obra en menos de la
mitad del que se habia presupuestado, habia rimado alrededor de 1.000.000 de pesos
argentinos liquidos.
Al mismo tiempo que construia la linea, deciase que Rodriguez iba adquiriendo
por interposita persona, todos los montes de madera que pudiera comprar a ambos
lados de la via, hasta cincuenta leguas, de modo a establecer despues a lo largo de la
via Ierrea desde la Asuncion hasta Encarnacion, el monopolio de la industria
maderera, de tan risuea perspectiva en un pais lleno de inmensos montes, hasta
entonces todavia inexplotados en su mayor parte.
Una vez terminada la linea hasta Buenos Aires, el Ferrocarril Central del
Paraguay, en combinacion con el Nordeste de la Argentina, habria de dar, desde
Escobar hasta Encarnacion vagones solamente a una sociedad exportadora de
maderas comanditada por Rodriguez, de modo que todos los otros madereros de la
linea, se vieran obligados a vender sus vigas a esta compaia por lo que les de, si no
preIerian dejar que, con los aos, se pudriesen expuestas a la intemperie en los
alrededores de las estaciones de la via Ierroviaria.
Pues bien; en 1911 Don Jose Fasardi, el mas Iuerte negociante en maderas del
pais, medio en Buenos Aires, segun se dijo, entre don Eduardo Schaerer y Don
Manuel Rodriguez para que este Iinanciase la revolucion que aquel, de tiempo atras,
proyectaba. Con dinero suIiciente, la revolucion triunIaria Iatalmente un poco mas
tarde o mas temprano, contra un Gobierno tan pobre, tan debil y tan desacreditado,
como era el del entonces Gobierno del Paraguay.
El seor Rodriguez, hombre de empresa, de grandes alientos, audaz, inteligente,
de largas vistas y cortos escrupulos como le pintaban sus conocedores, viendo al
Paraguay un pais muy a proposito para ser explotado en grandes especulaciones,
siempre que se contase con su Gobierno, cuentan que se entendio Iacilmente con el
seor Schaerer y consintio, segun se dijo, en Iacilitar a este todo el dinero que
necesitase para conquistar el Gobierno del Paraguay, con la condicion de que el
prestamo en capital e intereses y, mas una Iuerte prima por el riesgo, Iuese, por el
nuevo Gobierno, declarado a cargo de la Nacion y ademas el Gobierno protegiese los
importantes negocios que tenia Rodriguez en el Paraguay en las empresas
industriales y comerciales a que estaba ligado (Ferrocarril Central, Sociedad
Argentino- Paraguaya de Maderas).
El Gobierno lanzaria el emprestito externo por una suma muy elevada, de modo
que, por mas baja que Iuese su cotizacion inicial en plaza, Iuese suIiciente para
cubrir con exceso las prestaciones prometidas al seor Rodriguez. En caso de no
tener los bonos cotizaciones razonables, se pagaria al seor Rodriguez, con el
deposito a oro existente en el Banco de la Republica, como Iondo de conversion de la
moneda papel y que, en aquella epoca, en la parte correspondiente al erario,
alcanzaba alrededor de 750,000 pesos oro.
Concluida la revolucion, el partido radical, precipito la ascension a la Presidencia
de la Republica del seor Schaerer, que habia pactado y habia de cumplir ese
compromiso con el portugues Rodriguez. Asi pues, previa disolucion de las Camaras
y, sin esperar la terminacion del periodo presidencial que transcurria, que, segun la
tradicion constitucional, habia de vencer recien el 25 de noviembre de 1914, se inicio
un nuevo periodo con modiIicacion del ao y de la Iecha de la asuncion del mando
presidencial, que, desde entonces, quedo Iijado en el 15 de agosto en vez del 25 de
noviembre como era antes.
El nuevo Presidente Constitucional asumio al mando el 15 de agosto de 1912.
Ydesde ese momento, su preocupacion principal, dominante y absorbente Iue la
liquidacion y pago de la deuda al portugues Rodrigue:.
Segun se decia, la que el seor Rodriguez habia Iacilitado al seor Schaerer para
la campaa de la revolucion triunIante, ascendia alrededor a la suma de trescientos
cincuenta mil pesos oro (800.000 pesos argentinos).
Pero, por lo que potest contingere y para poner el credito del seor Rodriguez, a
cubierto de todo peligro de no ser ampliamente satisIecho en capital, intereses y
prestaciones accesorias, se Iijo la cuenta del prestamo en 1.723.143 pesos oro
sellado, es decir, quintuplicada.
Asi, aun cuando la cotizacion de los bonos del emprestito Iuese de entrada nada
mas que del 25 (en aquella epoca se cotizaba en Londres los bonos de la deuda
externa del Paraguay alrededor del 27 bonos que segun se decia, estaban casi todos
en poder del Directorio del Ferrocarril Central del Paraguay, en el que Rodriguez
jugaba un rol prominente), siempre daria lo suIiciente para cubrir el credito real y
eIectivo del seor Rodriguez, en capital, intereses y accesorios.
Emitidos los bonos del emprestito autorizado por la ley del 28 de noviembre de
1912, sucedio lo que se esperaba: ningun capitalista serio quiso tener en su cartera
valores de esta clase, tanto por la inmoralidad de su procedencia, cuanto por el
peligro, de que cualquier golpe de Estado a corto plazo, trajese el Gobierno una
nueva situacion, que habia de repudiar y con justa razon, semejante deuda.
Ysucedio lo que ya se habia previsto: el Gobierno echo mano al deposito
sagrado de los Iondos de Conversion existente en el Banco de la Republica, para
pagar la cuenta (no la deuda) de Rodriguez. Este recibio en cancelacion de su cuenta
250.000 pesos oro sellado en eIectivo y un bono del emprestito de 1912 de
440.326,82 o sea, 2.219.247,17 pesos oro sellado en titulos de este emprestito, que
Rodriguez, segun se dijo, entrego a miembros del Directorio del Ferrocarril Central
en Londres, poseedores, segun se decia, de la mayor parte de los titulos de deuda
externa del Paraguay de los emprestitos del 71 y 72.
El tipo verdadero de adquisicion de estos bonos de Rodriguez por el Directorio
del Ferrocarril Central en Londres, que se hizo Iigurar despues en 70 pesos oro, solo
pueden saberlo quienes intervinieron en el negocio.
No debio ser muy elevado pero, por poco que Iuese, dada la inmensa diIerencia
entre el credito en bonos del seor Rodriguez, 2.219.247,17 pesos oro y el saldo de
su credito real en dinero, 100.000 pesos oro, el negocio resultaba colosal para el
seor Rodriguez.
Por su parte, a los tenedores de esos bonos y acaparadores de los otros
emprestitos anteriores, dueos del Ferrocarril Central, tambien habia de convenir esta
operacion, puesto que, alguna vez, el Paraguay, habia de tener algun respiro y pagar
sus deudas siquiera al 50, ya que esas deudas, no tomada en cuenta la de la guerra,
que practicamente no existe, porque parece que los acreedores no piensan cobrarla,
es insigniIicante, como deuda de un pais (alrededor de seis pesos oro por habitante).
La Argentina tiene ciento cincuenta pesos oro y la Inglaterra 844 pesos oro de deuda
por habitante).
Y ademas, como boniIicacion, el Gobierno comenzaba a cumplir por otro lado
sus promesas de complacencia hacia las empresas con las cuales el seor Rodriguez
estaba vinculado (principalmente el Ferrocarril Central). El Gobierno dedico una
Iuerte asignacion (250.000 pesos mensuales) para pagar a la empresa cuentas
atrasadas acumuladas, que justamente en prevision de su acumulacion, por atraso en
el pago, habian sido presentadas al Gobierno en Iorma de las del Gran Capitan.
En cuanto a las quejas amargas, que a diario se hacia eco la prensa, como
presentadas al Gobierno por los exportadores de madera aledaos a la via Ierrea, de
no poder obtener jamas vagones para su carga, que los arruinaba sin remedio, eran
vox clamantis in deserto.
Recapitulando, tenemos entonces que la campaa revolucionaria que el partido
radical emprendio para tumbar el Gobierno de Rojas (radical), y colocar en su lugar
el de Schaerer (radical), costo al pais en eIectivo 250.000 pesos oro y en titulos de
deuda 2.219.247,17 pesos oro sellado en papel 750.000 pesos curso legal.
Pero nada Iue eso, en comparacion con el perjuicio inmenso que suIrio el pais
entero en su economia publica y privada, en Iuerza de haber el Gobierno dispuesto
de los Iondos de conversion, depositados en el Banco de la Republica.
Este suceso, Iatalmente, tenia que comportar graves trastornos al tipo de cambio
de la moneda papel y asi, los agiotistas extranjeros, que previeron estas
consecuencias, por cierto muy Iaciles de ser previstas, emprendieron negocios de
usura que, como se vera enseguida, y lo dijo un diario de la epoca, defaron en cueros
al pais entero.
La impresion general en los circulos de hombres de negocios, era que los bonos
del emprestito para pagar a Rodriguez, no tendrian colocacion aun a los tipos mas
bajos de cotizacion.
Ningun capitalista serio, conocedor del destino que iba a tener ese dinero,
extraido de la escualida bolsa de un pais yacente en la miseria, sin produccion, sin
credito y destrozado por continuas guerras civiles, que no le permitian trabajar, habia
de aceptar para su cartera, aun con todas las depreciaciones que se quiera, valores de
esa clase. El Gobierno hizo tanteos en todos los mercados del capital para la
colocacion de los titulos de ese emprestito; Iueron en vano; nadie los quiso.
Se penso entonces en su pago con el ultimo recurso nacional, todavia en pie: el
Iondo de conversion del papel moneda. Pero este deposito sagrado para la Ie de la
Nacion, existente en el Banco de la Republica, se encontraba al amparo del Gobierno
Argentino, y, para su extraccion, se requerian largos tramites con el Banco Frances
del Rio de la Plata, incluso la modiIicacion de la carta organica del Banco de la
Republica.
El grupo de capitalistas que controlaba el Banco Frances del Rio de la Plata de
Buenos Aires y su sucursal de la Republica de la Asuncion, desde los primeros pasos
de las tratativas empeadas por el Gobierno para tocar los Iondos de conversion, tuvo
la impresion de que el Poder Ejecutivo y Legislativo a una, no iban a reparar en
escrupulos y en sacriIicios a cargo de la Nacion, para pagar las cuentas del portugues
Rodrigue: y que asi, un poco mas tarde o mas temprano, cuestion de meses, tal vez
un ao, esos fondos iban a ser extraidos y empleados en ese destino.
Ante esta certidumbre, asi como la de que, la extraccion de esos Iondos elevaria
el tipo del oro, en Irente al papel inconvertible a las nubes, rapidamente y sin
esperanza de reaccion por mucho tiempo, los directores del Banco I lances y de la
Republica decidieron hacer un negocio espectacular de Hiinancia Iabulosa, ya no a
costillas del erario que ya estaba en cueros, sino de la Nacion entera, apoderandose, a
bajo precio, del unico bien que todavia en el pais quedaba en pie: la propiedad
inmobiliaria de sus habitantes,
El negocio era Iacil y sencillo y no oIrecia riesgo alguno. Consistiria en largar en
plaza todo el oro que pudiese en prestamos exclusivamente a oro, ahora que el tipo se
encontraba bajo, (alrededor de 1.500), para cobrarlos a papel, despues que, el
conocimiento por el pais, de la extraccion del Iondo de conversion de papel moneda,
hubiese elevado el tipo del oro a las nubes, como iba a ser Iatal. Y decidieron hacer el
negocio.
El pueblo entero iba a caer en la trampa como un chorlito. Despues de tantas
guerras, todo el mundo solo pensaba en trabajar. Para ello buscaba dinero a cualquier
precio. Nada habia de importarle, deber a oro; con la paz y el trabajo nacional, el tipo
del oro, en vez de subir, bajaria. Los diarios oIiciales se hacian pura lengua,
saludando la Iutura prosperidad del Paraguay.
Ha sido una de las Ialtas mas vergonzosas de los Gobiernos del Paraguay el no
haber establecido en el pais un Banco Hipotecario Nacional, que pudiese otorgar al
trabajador prestamos a largos plazos y a interes modico. Los Bancos existentes en la
Republica, si bien hacian operaciones hipotecarias, las celebraban a corto plazo y
como accesorias de operaciones comerciales, habitualmente como caucion de saldos
de las cuentas corrientes. Demasiado negocios tenian de mas rapida liquidacion a que
dedicar sus escasos capitales.
Los contratos hipotecarios con personas no comerciantes quedaban casi por
completo a cargo de los usureros particulares y se daba por muy Ieliz, quien obtenia
hipoteca al interes del 18 anual (uno y medio mensual). El interes mas corriente
era el de 2 mensual.
Y bien: en ejecucion de su plan, el Banco de la Republica durante los tramites
con el Gobierno, de la extraccion de los Iondos de conversion, hizo correr la noticia
de que, para dar Iacilidades al que deseaba trabajar, iba a hacer Iuncionar su seccion
hipotecaria, activamente, dando prestamos sobre primera hipoteca al interes
bancario, a todos los que los solicitasen, pero solo a oro. Al mismo tiempo, envio
circulares a todos sus clientes en cuenta corriente, para que, so pena de cancelar sus
operaciones, sirviesen poner la cuenta a oro y garantirla con hipoteca a oro. El
pretexto que daba el Banco de la Republica, para emprender todas sus operaciones a
oro, era el de tener su encaje en papel muy reducido y notoriamente insuIiciente
para su giro, en billete de curso legal.
La poblacion estaba encantada con estas noticias: habia en el pais sobra de oro y
escase: de papel. Como habia de subir de nuevo el oro, ahora que el pais iba a
trabajar en paz y con sobra de oro?
Ytoda la poblacion poseedora de bienes inmuebles acudio al Banco de la
Republica a sacar oro en hipoteca. Pero como el prestatario no habia de andar con
libras esterlinas por las calles, sino que tenia que invertir ese dinero en el pais, tal vez
en el campo, al salir de la Escribania Benitez a pocos pasos, el mismo Banco de la
Republica le cambiaba sus cheques a oro sellado, en papel de curso legal. Para esto,
el encaje a papel del Banco no era insuficiente.
Esto sucedio en el ao de 1913.
En el ao de 1914, se conocio por el pais, que el Gobierno habia echado mano de
los Iondos de conversion. El oro subio de golpe al 3.000 y pico; y despues al 4.000 y
pico... y no bajo mas hasta hoy.
Pero los contratos hipotecarios estaban Iirmados y anotados en el Registro de
Hipotecas ... Y todos los deudores del Banco de la Republica se encontraron, de
golpe y porrazo, con sus deudas triplicadas. Y por supuesto, nadie pudo pagar su
deuda. Y todo el acervo territorial del pais, quedo al Banco de la Republica, por la
tercera parte de su valor. Las principales Iamilias del pais quedaron arruinadas para
siempre.
Y todavia el Banco Iue generoso (hablo en serio) con inmenso numero de
deudores (yo, entre ellos) tomandoles en pago de sus deudas los bienes hipotecados,
pues que, de su ejecucion judicial, era casi seguro, que en los remates no iba a
sacarse el monto de la deuda, teniendo asi el deudor tras su saqueo, todavia que
sacriIicar otros bienes o quedar debiendo al Banco toda la vida.
En esta especulacion Iormidable, que dejo desnudo al Paraguay, y en otros
semejantes en las provincias argentinas del interior, parece que los especuladores,
hicieron uso del Iondo del Banco Frances, en sumas superiores a sus posibilidades.
Asi este Banco tuvo que pedir moratoria. En cuanto al Banco de la Republica, se
limito a no pagar por muchos aos un centavo de dividendo a sus accionistas, entre
los cuales se encontraban algunas victimas de su prestamo hipotecario a oro.
Pero estos Bancos se repusieron prontamente y ahora nadan en un oceano de
prosperidad.
En cambio el Paraguay integro, paso al dominio del Banco de la Republica,
hecho un cadaver.
No he podido olvidar lo que el doctor Cardus Huerta, uno de los poquisimos
paraguayos capaces de decir la verdad, Irente a los poderosos, dijo en un almuerzo en
casa de un pariente mio, en el que asistian dos ministros radicales, de los mas
engreidos en su papel de personajes politicos cronicos e indispensables: el pais que
Uds. gobiernan, ni es pais: es un cadaver, y si quieren que se les pruebe, vengan
conmigo a cerciorarse de esto en los libros del Banco de la Republica; pero no
vengan solos, sino en comparsa.
Para terminar debo, nobleza obliga recordar en descargo del Sr. Schaerer,
durante cuyo gobierno se consumaron el emprestito Rodriguez y el derrumbe
economico-Iinanciero del pais, que la Ilor y nata de los hombres del partido radical
por su inteligencia y capital politico, lo mas seleccionado de su elite, le acompao y
se solidarizo con todos sus actos politicos y gubernamentales, incondicionalmente,
en los Ministerios, Congreso y prensa. Pero, no Ialto un radical insigniIicante, opaco
que, creyendo salvar el partido ante la Historia, ataco de Irente, publicamente bajo su
Iirma, la personalidad politica y los actos de la administracion del Sr. Schaerer: Iue
el autor de este libro. Y este modesto y oscuro radical muy pronto tuvo la
satisIaccion de que sus compaeros proceres, los mismos incondicionales de ayer del
Sr. Schaerer, no tardaron en darle completa razon.
Para verdades, el tiempo.
F) Arreglo definitivo de los emprestitos externos de 1871-72 y 1912. El Dr.
Eligio Ayala, al asumir a la Presidencia de la Republica habia prometido regularizar
el servicio de la deuda externa de la Nacion.
Los emprestitos de Londres, como dijimos, habian sido muy descuidados desde
la Iecha del ultimo arreglo (1896) hasta el ao de la ascension al poder del Dr.
Ayala.
El 30 de noviembre de 1924, el monto de esos dos emprestitos en capital e
intereses atrasados era:

18 71 - 72 ............................................................................... 994.540
1912 434.460
Total ............... 1.429.000

Comisionado para celebrar un arreglo con los tenedores de bonos de esos


emprestitos, el Dr. Venancio Galeano Iirmo en Iecha 4 de septiembre de 1924 el
convenio respectivo, que Iue aprobado por ley No. 721 del 4 de junio de 1925,
ampliado por ley No. 795 del 6 de mayo de 1926, aprobatoria del decreto 23.006 del
13 de Iebrero del mismo ao.
Segun este convenio: Emprestitos 1871-72 Todos los intereses atrasados
quedaron reducidos a 48.868 11 schelines y seis peniques, por los cuales
se entregan certiIicados, sin intereses pero a la par, a cuyo pago, se
compromete el Estado remitir anualmente, como minimum 27.681 y a
titulo de comision 522 mas.
Emprestito 1912 Se rebajan los intereses del 5 al 3 y se destinan anualmente
para el pago de amortizacion e intereses 23.895 y mas libras 474 para gastos y
comisiones. Se Iija en 70 de su valor nominal el tipo del rescate de los bonos de
ambos emprestitos, no pudiendo pasar de ese tipo.
En garantia del Iiel cumplimiento del convenio, Iueron aIectados los derechos
aduaneros de exportacion, a la yerba y a los cueros.
Segun, este arreglo, la deuda externa, aposentada en Londres, quedaba reducida:
Emprestitos 1971-72 ................................................. 635.090
Emprestito 1912 ......................................................... 434.460
CertiIicados por intereses ........................................... 48.[Link]
------------------------
Total ........................................................................... 1.118.[Link]
o sea $ 5.592.092, 77 oro sellado.
Comparando esta suma con el monto de esas deudas en la Iecha del arreglo que,
como hemos visto era de 1.429.00 igual a 7.145.000 $ oro sellado, tenemos que la
rebaja segun el arreglo, asciende a 1.553.008 pesos oro.
La garantia de los nuevos bonos y certiIicados era la mas solida que podia oIrecer
el Gobierno del Paraguay, con sus dos rentas de mas seguro y pinge rendimiento.
En un Iolleto que publique en 1928, ataque este arreglo, por desastroso para el
pais, en Iuerza de los argumentos que a continuacion se expresan y que por no haber
sido levantados hasta la Iecha quedan Iirmes. Decia yo en ese Iolleto:
En agosto de 1923, encontrandome en Europa en el balneario de Biarritz, lope
con un amigo ingles residente en Buenos Aires, muy metido en negocios de la alta
Iinanza londinense.
Me pregunto del Paraguay, al que me dijo proIesar sincera simpatia, averiguando
sobre todo sus Iinanzas. Le conteste, que, relativamente se encontraba muy bien,
gobernado por un ciudadano con Iama de ser el primer Imancista del pais y por tanto,
con esperanzas de una mejoria rapida.
Le Ielicito, me dijo, porque la Iama del Paraguay en Londres ha sido siempre
una de las mas tristes, a pesar de que, entiendo que debe muy poco. En las revistas
Iinancieras de la City, he visto siempre la cotizacion de sus titulos de deuda externa a
la cola, menos siempre del 20 . Hoy mismo le podre dar la cotizacion actual si Ud.
quiere.
Cuando volvio a verme en el mismo dia, me dijo, que esa cotizacion era oIrecido
al 17 sin compradores, es decir, practicamente, al 15.
Me pregunto a cuanto ascendia el total de su deuda en Londres y le dije que no
pasaria de 6.000.000 $ oro.
Enseguida me replico vivamente: Y no dispone el Paraguay de un millon y
medio de pesos oro o de donde tomarlos prestados, aprovechando tan baja
cotizacion, retirar de golpe y muy calladito todos esos bonos del mercado?. Le
conteste que, segun mi opinion, debia tener como Iondo de conversion alrededor de
dos millones y medio pesos oro, de los cuales, alrededor de un millon, depositados
en el Banco de la Nacion Argentina de Buenos Aires.
Y que se espera entonces?, observo. Ud. que es un personaje en su patria, debe,
enseguida, me dijo, dar los pasos para hacer ese gran servicio a su pais. Yo le llevare
conmigo a Londres, le presentare al grupo Iinanciero tenedor de esos bonos;
comprandolos a dos puntos mas, le daran opcion y plazo para el pago, por ejemplo,
con letras sobre el Banco de la Nacion Argentina, girados por el Gobierno del
Paraguay. No necesita Ud. credenciales oIiciales; se presentara Ud. como particular,
pero, claro esta, que le tomaran por agente secreto del Gobierno. Pero esta
circunstancia no inIluira en el alza repentina del titulo, porque el gobierno del
Paraguay, no habra procedido oIicialmente, sino como particular y lo que importa al
tenedor de los bonos no es quien compra sus valores, sino obtener el precio al cual
oIrece. Los paises mas ricos y poderosos tienen en sus presupuestos Iondos
reservados para comprar privadamente sus titulos de deuda, aprovechando la baja
ocasional de los mismos en el mercado de titulos (Bolsa).
Vivamente interesado, en prestar, si era posible, a mi patria este servicio, me Iui a
Londres con mi amigo y alli vi que la operacion era completamente Iactible.
Enseguida escribi a un amigo del Presidente, para advertir a este de la operacion.
No escribi directamente al Dr. Eligio Ayala, porque me habian contado que me
aborrecia.
No se me contesto la carta y no creyendo de mucha urgencia el asunto, lo
postergue para mi vuelta a la Asuncion.
Llegue al pais, de vuelta en mayo de 1924. Enseguida pense ir a hablar con el Dr.
Riart, Presidente de la Republica, y proponerle el negocio.
Pero habia llegado tarde. El Dr. Vicente Rivarola me inIormo que, desde poco
tiempo antes, estaba aqui Mister Binder, Presidente del Directorio en Londres del
Ferrocarril Central del Paraguay y representante del grupo de tenedores de todos los
bonos de la deuda externa del Paraguay, y me noticio que Mister Binder ya habia
concertado, con el Dr. Ayala, Iuturo Presidente ya electo de la Republica, un arreglo
ad-reIerendum.
El arreglo le habia parecido tan bueno al Dr. Ayala, que todavia habia contraido
con Mr. Binder el compromiso accesorio, en caso de ser aceptado en Londres, de
pagar al Ferrocarril, todas sus cuentas atrasadas pendientes contra el Estado, que
ascendian a mas de 15.000.000 de curso legal, Iuera de su reclamo de perjuicios de la
revolucion que montaban segun se decia cerca de 40.000.000 de curso legal.
Yo impugne privadamente todo proyecto de arreglo y propicie la compra en
privado y solapadamente de esos bonos, operacion que no hubiese costado al pais ni
un millon de pesos oro, suma que el gobierno tenia a su disposicion sin destino
urgente y sin ganar interes alguno en sus arcas. Hable de ello con personas de alta
Iuncion gubernamental y politica, para que se lo soplasen al Dr. Ayala, entre los
cuales recuerdo al Dr. Lisandro Diaz Leon y el Dr. J. Eliseo Da Rosa.
Pero ... no hubo caso.
El arreglo se consumo, costando al Estado, la suma de pesos oro 4.377.442 mas
de lo que hubo de costarle comprando los titulos de esa deuda en la Bolsa de
Londres.
Parece que ambos, o algunos de los caballeros que acabo de nombrar, habian
trasmitido el Dr. Ayala, mis murmuraciones contra su proyecto de arreglo, porque,
en el primer mensaje presidencial publicado despues de la Ibrmalizacion en Londres
del arreglo, el Dr. Ayala dijo: Alguien que presume de gran economista, ha atacado
este arreglo, sentenciando que el Estado hubiese hecho mejor en comprar
solapadamente, los titulos de la deuda externa, a los precios inIimos a que se
cotizaban antes del arreglo; pero el Gobierno no quiso hacer esto, porque era una
especulacion indecente y fraudulenta. No pagar la deuda para desvalorizar los
titulos y aprovecharse de la desvalorizacion para comprarlos, es una especulacion
Iraudulenta. El Poder Ejecutivo no esta arrepentido del arreglo, porque Iue
caballeresco, leal y Iranco.
ConIeso pues el Dr. Ayala en un documento oIicial, que se habia dado cuenta de
que pudo haber hecho, en beneIicio del pais, este esplendido negocio, pero no lo
hizo, como dice en otra parte de su mensaje, mirando por el buen nombre del pais,
para no aprovechar la situacion a que se habian visto obligados los acreedores
ingleses, a causa del abandono por el Paraguay del cumplimiento de sus
obligaciones.
Semejante argumento en boca de un Iinancista y estadista, segun Blanco 11
embona, superior al Paraguay, de un administrador de los dineros publicos que,
segun sus panegiristas tenia bajo siete llaves los Iondos del Estado, de un espiritu
como el suyo, Irio, calculador, reIlexivo, metalizado, economico hasta la tacaeria
segun el concepto publico, de un gobernante en Iin, que, en otros mensajes, se jactara
de haber aprovechado de los apuros Iinancieros de una Iamilia paraguaya en
desgracia, para despojarle a mitad de precio de una valiosa Iinca y era publico y
notorio que hacia todo lo posible para dilatar el pago a acreedores legitimos de
escasos recursos, con pedirles quitas y hasta habia alegado la prescripcion contra
pobres maestros de escuela, aquellos parraIos de su mensaje dejaron pasmado a todo
el mundo.
A nadie se escapa, que hablar de generosidad, de caballerosidad, de franque:a y
lealtad, en negocios Iinancieros, en que se compromete dinero ajeno, es ridiculo y
nadie habia de creerlo de buena Ie, si quien lo alega es consciente y cuerdo.
Y vaya y pase, que esto suceda en negocios particulares en consideracion a la
persona del acreedor. Pero, en negocios publicos, en que juega dinero del Estado,
con acreedores ingleses de los emprestitos de 1871 y 1872 en los que, de 1.562.000
en bonos, solo alcanzaron al Paraguay el importe de 403.000 , quedando el resto o
sea el 72, retenido por ellos mismos a titulo de comision, gastos, coimas,
inmigrantes, picos, palas y azadones, ese argumento de la caballerosidad era un
sarcasmo, un escarnio, una blasIemia.
A mayor abundamiento, no reparo el Dr. Ayala que su caballerosidad para los
acreedores ingleses, lo mismo habia de ser lastimada, siempre que no pagase a esos
desamparados del abandono paraguayo, integramente, hasta el ultimo centavo, sus
creditos. La integridad moral se pierde por un desliz como por diez. Como dice la
conseja popular: perdido por mil, como por quinientos.
El pacto accesorio al arreglo de la deuda externa, consistente en la promesa del
Dr. Ayala a Mr. Binder de pagar al Ferrocarril Central todas sus cuentas del Gran
Capitan tan atrasadas, que segun se decia, parte remontaba al ao 1908, Iue
cumplido religiosamente por el Dr. Ayala. Aun antes de la aprobacion del arreglo, el
Dr. Ayala caballerescamente, depositaba quinientos mil pesos mensuales a la cuenta
del Ferrocarril, mientras otros acreedores, mas nuevos y con mejor derecho y por
cuentas mas saneadas y no de tanto bulto, iban y venian a la Tesoreria por meses, sin
poder obtener un centavo.
Por otra parte, un caballero ingles, me aseguro que, en compensacion del pago de
sus creditos atrasados, Mr. Binder, en nombre del Ferrocarril Central, se
comprometio a construir enseguida, un ramal que, partiendo de Luque y pasando por
Capiata e Ita, llegase a Carapegua; que como principio de ejecucion de este
convenio, hizo la empresa llegar a la estacion de Luque una gran partida de rieles,
haciendo ver que la obra iba a comenzar enseguida. El Dr. Ayala, cumplio su
promesa de pagar los 16.000.000 a la Empresa, pero esta no coloco un riel, de los
que todavia estan amontonados en la estacion de Luque. Y al Dr. Ayala, nunca se le
ocurrio demorar un dia el pago de tan gruesas sumas, exigiendo que la parte del
Ferrocarril cumpla a su vez su obligacion. Y hasta hoy parece, que en lo mas
minimo, el Gobierno no ha molestado a la empresa por cumplimiento de tan
importante obligacion, como la que contrajo Mr. Binder en la Iorma expresada. (Art.
1201 del C. Civil).
Entre tanto, inIinidad de acreedores con titulos de credito, mucho mas nuevos,
legitimos y saneados, iban y venian al Ministerio de Hacienda y sin conseguir otra
respuesta que la de no haber fondos.
A uno de esos acreedores muy insistentes y que pareciera no creer en la palabra
del Sr. Ministro de Hacienda, cuentan que el propio Presidente de la Republica de su
puo y letra le escribio en un pedazo de papel: No hay plata a. a. a. a..
Llego el Gobierno hasta alegar la prescripcion contra acreedores de indiscutible
legitimidad y sin excluir los miseros sueldos de pobres y humildes servidores de la
patria, como son los maestros de escuela.
Citare dos casos de mi practica: el del maestro de escuela de Ytape, Don Jose
Maria AlIonso, seis meses de sueldo a 500 pesos por mes y Don Francisco Solano
Gonzalez, persona muy conocida en el pais, por reembolso de cuatro mil pesos de
curso legal, que habia gastado de su peculio en reIaccion de la Delegacion de Villa
Rica, antes de la revolucion, en abril de 1922.
Al Sr. Gonzalez, el Gobierno le alego la prescripcion, por cuatro mil pesos que el
mismo Gobierno habia reconocido haber gastado aquel de su bolsillo en beneIicio de
la Nacion, por ser el acreedor chiriIista presunto, porque el Sr. Gonzalez nunca le
Iue ostensible; por haber dejado transcurrir sin reclamar su credito dos aos durante
los cuales estuvo ausente del pais y este en estado de revolucion; pero no alego la
prescripcion por 16.000.000 de pesos de cuenta del Gran Capitan que algunas eran
viejas de mas de diez aos, reclamada por el Gerente, contra quien, en su reclamo
por los perjuicios de la revolucion de 1922-23, la Policia de la Capital ha presentado
documentos con su Iirma que demostraban que el Iue un chiriIista enrage. (Art. 1
o
.
ley .
Y la actitud del Gobierno de maniIiesto Iavoritismo a Iavor del Ferrocarril, NI*
acentua hasta sublevar la conciencia, teniendo en cuenta el apuro con que NO
concluyo de pagar esas cuentas colosales, muy dignas de revision y de poda, sin
esperar que la empresa cumpla su promesa correlativa, de construir el ramal a
Carapegua y en momentos en que en el Hospital Nacional, los enIermos graves de
tuberculosis, recibian por dia solo un huevo y un pocillo de cien gramos de leche,
Ialtaban vendas para la sala de operaciones y muchos internados tenian que dormir
en el suelo y en los corredores por Ialta de camas, en Iuerza de la penuria Iiscal de
Iondos, que lloraba a diario al Presidente.
Pero noto que insensiblemente me voy separando de mi tema.
En conclusion tenemos, que con el arreglo de la deuda externa ultima, el pais
sacriIico tontamente 4.337.442 pesos oro, con los ciiales hubieramos podido armar y
equipar por completo un ejercito de las tres armas de 35.000 soldados, adquirir seis
caoneros de rio y 30 aeroplanos, para deIender nuestro Chaco. Y el pleito con
Bolivia hubiera sido corto.
Pero en cambio, quedo nuestro gobierno como modelo de caballero... Iinancista.
Y despues no Ialto quien propusiera que al caonero Humaita, comprado con el
sudor del pueblo, se le cambiase el nombre por el de Eligio Ayala.
G) La deuda al Banco Nacional Argentino. Cuentan que en 1876, durante los
angustiosos apuros Iinancieros del gobierno de Don Juan Bautista Gili, este, por
inIluencia de su amigo el Dr. Santiago Derqui, Ex Presidente de la Republica
Argentina, Ministro en el Paraguay de la Argentina, consiguio en Buenos Aires un
prestamo de 50.000 pesos argentinos del Banco Nacional de esa ciudad, garantido
por el Gobierno argentino.
La negociacion segun se dice, se hizo privadamente, Iirmando la obligacion el
Ministro Paraguayo en Buenos Aires D. Carlos Saguier en nombre del Gobierno del
Paraguay. Nunca se ha publicado el texto ni las condiciones de ese emprestito, ni la
ley que lo habia autorizado.
En la Contaduria de la Nacion, segun el Dr. Lopez Moreira, Iue anotada la deuda
como de la Nacion, contraida para pagar los cupones de la deuda inglesa, por
42.589:60 pesos oro sellado.
El Gobierno del Paraguay no pago la deuda y entonces el Banco Nacional cargo
su importe a la cuenta del Gobierno argentino.
Pasaron como quince aos y, segun el Dr. Lopez Moreira, al cabo de este tiempo,
el Gobierno argentino, por intermedio de su Ministro en el Paraguay, reclamo el
pago de esta deuda Iijando su cuantia ya en 68.227,45 pesos oro sellado.
El Gobierno, entonces, de D. Juan Gonzalez, rehuso, segun se dice, pagar o
reconocer la tal deuda porque no estaba autorizada por ninguna ley, ni emitida en
Iorma, ni Iue empleada en pagar los cupones de la deuda inglesa, y ademas,
tratandose de un prestamo bancario en caracter privado, la obligacion estaba
prescripta con exceso, tanto por las leyes argentinas como por las paraguayas. La
gestion no tuvo asi resultado alguno y se redujo a un cambio de notas entre el
Ministro Argentino y la Cancilleria Paraguaya.
Pasaron otros doce aos y en 1903, el Ministro Argentino Dr. Guesalaga,
promovio de nuevo ante la Cancilleria Paraguaya la reclamacion de esa deuda, ya
muy aumentada en intereses.
El Dr. Lopez Moreira en un articulo publicado en la Revista de la Facultad de
Derecho y Ciencias Sociales, No. 2, sobre esta deuda dice que, por decreto del 5 de
agosto de 1903, el P. E. reconocio esa deuda, Iijandola en la cuenta reclamada en la
primera vez por el Ministro Mendoza, es decir, en 68.227,45 pesos oro sellado y
estableciendo su Iorma de pago.
No he encontrado ese decreto, en esa Iecha en los registros oIiciales publicados.
Y en todo caso, es evidente que, por un simple decreto del P. E., el Paraguay no
podria haber reconocido una deuda tan abultada, en cuya contratacion, para nada
habia intervenido el Poder Legislativo.
Pasaron veintitres aos desde el 5 de agosto de 1903, sin que la deuda de que se
trata, que yo sepa, haya sido pagada por el deudor en lo mas minimo o reclamada por
el acreedor durante tan largo plazo. Esa deuda estaba pues requete-prescripta, cuando
en la ley de presupuesto No. 845 del 28 de agosto de 1926, aparecio mentada por
primera vez en su primera cuota de pago, de 11.571,25 pesos oro sellado.
En el Congreso, ningun representante se Iijo en esta partida, ni hizo a su respecto
averiguacion alguna, sobre su origen y legitimidad. Y la partida paso asi, entre las
deudas de Estado admitidas por el Congreso, en la ley del Presupuesto 1926-27, No.
845, del 28 de agosto de 1926, por primera vez.
Vale decir que, el reconocimiento de esta deuda, tan irregular, tan misteriosa,
sospechosa y zarandeada, se debe en mi concepto al Gobierno del Dr. Eligio Ayala.
Seria interesante saber como paso eso.
Concluyo.
Es muy Iirme el principio de que no hay mal que por bien no venga. La
catastrfica administracion del dinero proveniente de los emprestitos externos,
haciendo que el Paraguay haya perdido completamente el credito, en los mercados
del capital antes de haber transcurrido el primer lustro de su vida constitucional, ha
producido a la larga que, al presente, sea el pais civilizado, de mas exigua deuda
externa. El 31 de diciembre de 1930, el total de la deuda externa del Paraguay,
apenas seria de 3.920.000 pesos oro sellado.
CAP%&LO VIII
MALBARATAMIENTO DEL PATRIMONIO FISCAL
Ya hemos visto lo que acontecio con los emprestitos externos de 1871 y 1872.
Apenas el 10 pudo invertirse en provecho del pais.
Todo el resto Iue evaporado, mas de la mitad en Europa y el saldo aqui,
encontrandose segun Don .lose S. Decoud, bien guardado en 1874 en Buenos
Aires, en poder del ex presidente Salvador Jovellanos, sus ex ministros y
comparsa.
Advino el segundo periodo constitucional y el Gobierno se encontro sin un
centavo, ni de donde sacarlo.
Nuevos emprestitos: ni pensarlo.
De la imposicion, nada se podia sacar, en un pueblo en la miseria,
convaleciente, sin comercio y sin trabajo.
Los unicos que tenian dinero, eran los extranjeros que vinieron de
abastecedores del ejercito aliado de ocupacion y estos no pagaban impuesto
alguno, ni siquiera el de Aduana.
Estaban en pais conquistado.
Al Presidente, dice Freire Esteves, le desesperaba la Ialta de dinero Iiscal y el
y su circulo eran incapaces de un arbitrio salvador.
No mirando sino a los apremios del momento, a salir del paso y a tener ;i
todo trance dinero, para sostenerse en el poder, se dejo llevar por una pendiente
de excesos, que dieron una triste notoriedad a aquel gobierno.
Creo los estancos de la sal, el tabaco y el jabon, monopolio regresivo, que se
agravo con manejos Iraudulentos y desenIrenados de la mayor inmoralidad, que
arruinaban el comercio y la agricultura nacientes.
Creo impuestos sobre el capital y la propiedad, de imposible realizacion, por
Ialta de la capacidad tributaria del pais. (Freire Esteves. Obra citada).
I emitio papel moneda inconvertible, que, de golpe, elevo la cotizacion del lui
lele, con relacion al oro, al 4 por uno.
Pidio y obtuvo, por intermedio del Ministro Argentino en la Asuncion, un
prestamo del Banco Nacional de Buenos Aires, de la suma de 50.000 pesos
argentinos, en Iorma ilegal y clandestina como se ha visto.
Pero nada: el Gobierno no podia cubrir el presupuesto que solo alcanzaba a
350.000 pesos papel y dejo de pagar a los empleados.
Era la quiebra del Gobierno. El Presidente convoco a una reunion de notables,
para exponer el estado del pais y pedir consejos sobre la manera de apuntalar
aquella situacion. Era la conIesion de la quiebra.
Se resolvio entonces quemar las ultimas reservas del patrimonio nacional: el
Ierrocarril de Asuncion a Paraguari y las tierras y ediIicios Iiscales de la ciudad y
campaa.
El Ferrocarril de Asuncion a Paraguari Iue vendido a la Sociedad Travessos
Patri y Cia., la casa proveedora de los ejercitos aliados, mas Iuerte del pais, en la
suma de un millon de pesos papel, que, al tipo de plaza en esos momentos,
equivalia alrededor de 300.000 pesos oro. Solamente el ediIicio de la Estacion
Central en la Capital valia mas de esa suma.
Mas tarde Don Luis Patri, ex socio de la Iirma Travessos Patri y Cia., - volvio
a vender el Ferrocarril al Gobierno en la suma de 1.200.000 pesos oro. El
Gobierno, como hemos visto lo transIirio a los tenedores de bonos de la deuda
inglesa por el arreglo Decoud, celebrado en 1885, y aprobado por ley del 20 de
marzo de 1886. El Sr. Patri en nueve aos (1876 a 1885) habia cuadruplicado su
capital, en su negocio de compra y reventa del Ferrocarril de Asuncion a
Paraguari.
El Gobierno tambien vendio enseguida a precios tirados y a papel moneda,
cuatro manzanas del cuartel de San Francisco (comprendidas entre las actuales
calles de Mejico, 14 de Julio, Iturbe y Pte. Wilson) y puso en venta tierras publicas
en la campaa, hasta alcanzar seis millones de pesos, para pagar las deudas
urgentes de la administracion.
Tan triste era la situacion del pais que, segun Freire Esteves, durante el ao
1876 y parte del 77, de la escasa poblacion de la Republica, emigraron mas de
21.000 Iamilias a la vecina provincia de Corrientes. Los bonos de la deuda se
cotizaban el 5 y los de la deuda externa al 12 y 10 en Londres.
El Presidente Iue asesinado en abril de 1877 en la esquina de las actuales calles
de Independencia Nacional y Pte. Wilson, entrando el Vice Presidente Don
Higinio Uriarte a gobernar el pais.
La situacion Iiscal habia mejorado notablemente desde mediados de 1876
porque, con la desocupacion del pais por el ejercito brasilero (junio 22 de 1876), la
Aduana de la Capital, comenzo a dar rendimiento. Antes, esta renta era nula,
porque, las proveedurias brasileas, introducian libres de derecho,
todas las mercaderias necesarias al consumo, no solo de las Iuerzas de ocupacion,
sino de todo el pais, que vendian en plaza, a precios con los que no podian
competir los comerciantes particulares.
La venta de las tierras y ediIicios Iiscales siguio, como un accesorio de las
rentas aduaneras, que constituian el 90 de los recursos del erario.
Con el mejoramiento notable de la situacion economica del Estado,
proveniente del aumento creciente de la renta aduanera, era de esperar que el
Gobierno, diese tregua a la venta de las tierras Iiscales. EIectivamente, las ventas
decrecieron pero en cambio, comenzo el Iavoritismo politico a hincar sus dientes
en el patrimonio territorial del Estado.
En tiempo de los Lopez la mayor parte de los pueblos de campaa, tenian
varios ediIicios Iiscales que sirvieron de asiento a las autoridades y escuelas
publicas. Aquellos hombres, jamas alquilaron un ediIicio particular para uso de la
Administracion publica. Pues bien, el Gobierno dispuso, donar a ciudadanos de la
campaa, esos ediIicios que se encontraban ruinosos, a condicion de
reIaccionarlos. Y, claro esta: aunque esos ediIicios, que eran todos solidos, como
obras de los Lopez, se encontraran todavia en muy buenas condiciones, las
autoridades locales, complotadas con los interesados, inIormaban que se
encontraban ruinosos; y alla iban las escrituras de donacion a Iavor de los
Iavoritos, generalmente parientes de los gobernantes.
Campos y yerbales de los mas valiosos eran donados o cedidos a los
Iavorecidos del Gobierno en condiciones de liberalidad inconcebibles. Entre estos
actos, son dignos de mencion especial, la escrituracion a Iavor de la madre del
Presidente de la Republica de 25 leguas (1881).
Por Iin en el ao de 1885, el Gobierno del Paraguay, por leyes del 10 de
i julio y del 9 de junio de ese ao, resolvio poner en venta todas las tierras
i Iiscales y yerbales de la Nacion.
En principio, la venta de tierras Iiscales mantenidas improductivas, para 1
ser entregadas a la explotacion del trabajo nacional, lejos de ser condenable,
i es recomendable como medida de gobierno. El Estado, en Iorma de impuesto,
i sobre el mayor valor adquirido por esos bienes por la obra del trabajo, se
resarciria prontamente de la perdida de su enajenacion y ganaria dinero en el s
porvenir in eternum. Pero, en la Iorma y condiciones en que el Gobierno del
e Paraguay dispuso esta operacion, constituyo uno de los desastres mas
tremendos suIridos por la economia nacional y de los negociados mas sucios 6
y escandalosos, de la averiada historia Iinanciera del pais,
e En lugar de ponerse las tierras en remate publico, como se estila en otros
a paises para la venta de terrenos Iiscales, se Iijaron a las tierras precios
~, unitarios de venta directa, tan bajos, que eran irrisorios.
La Iorma de pago en cuatro cuotas, la primera al Iirmarse la escritura y las
demas en tres anualidades iguales, quedando hipotecada la propiedad en garantia,
era peligrosa e inconveniente, como se vio despues.
Los Iavorecidos del Gobierno, Ministros, Senadores, Diputados, empleados
publicos, caudillos y especuladores en general, se abatieron como cuervos a
comprar, por medio de testaIerros, tierras Iiscales oIrecidas a tan bajos precios,
para, enseguida revenderlas, en Buenos Aires, Montevideo y Europa o aqui
mismo, con ganancias colosales.
Modestos empleados publicos con sueldos mensuales que no pasaban de 150
pesos papel, adquirian decenas y centenas de leguas de los mejores campos y
yerbales, pagaban la primera cuota, con dinero que, por recomendacion de
personajes politicos, obtenian en prestamo del Banco Nacional y revendian sus
derechos a especuladores extranjeros, que vinieron al pais como nunca, atraidos
por ese banquete.
Lo peor era que, el vendedor, en inmenso numero de casos, no devolvia al
Banco Nacional el dinero tomado en prestamo para el pago de la primera cuota,
por donde el Gobierno era comido a dos carrillos en su dinero primero y en sus
tierras despues. El Banco Nacional se Iundio al poco tiempo.
Otros compradores pusieron en practica otros metodos para no pagar al
Estado, siquiera el misero precio de compra de sus mejores tierras; consiguieron
de los empleados de la Tesoreria, que los pagares hipotecarios otorgados por las
cuotas a credito, Iuesen distraidos de donde eran guardados, para no ser devueltos
a la oIicina sino diez aos mas tarde, de modo que ya estuviesen prescriptos.
Pasados los diez aos, las hipotecas se extinguian de puro derecho, se pedia al
Registro de Hipotecas su cancelacion y la Iinca quedaba libre del gravamen.
Muchos, muchisimos casos de estos, no han trascendido al publico por haber
sido objeto posteriormente de arreglos particulares entre el comprador y el Estado,
siempre con sacriIicio de este, pero algunos, como el caso del Dr. Candelon, por
cien leguas en el Alto Parana, ha dado lugar a un resonante escandalo judicial,
bajo el nombre de pleito Barthe-Fisco.
Por supuesto, que las primeras en ser vendidas Iueron las tierras mas valiosas
por su ubicacion. Al Estado no le quedaron sino los reIugios, de modo que,
cuando mas tarde, tuvo el pais necesidad de colonizar, se encontro que no poseia
ni un metro de terreno propio para la colonizacion, es decir, cerca-de los
Ierrocarriles y rios navegables. De aqui, el Iracaso clamoroso de todos los intentos
de colonizacion llevados a eIecto en la Republica posteriormente y los inmensos
perjuicios consiguientes a este mal.
Segun calculos Iehacientes, hasta el advenimiento del Gobierno del General
Eguzquiza, en que amaino la venta de tierras publicas y yerbales, el Gobierno
habia enajenado, en campos y montes, alrededor de 12.500 leguas en el Chaco,
cinco mil leguas en la parte oriental y mas de mil leguas de yerbales.
Ahora lo que se saco por esas tierras y sobre todo en que Iue invertido su
importe, solo Dios sabe. No ha quedado rastro alguno.
La venta de tierras publicas Iue suspendida por la ley de junio 25 de 1904.
Como si el arrasamiento de las tierras publicas consumado asi por los poderes
Ejecutivo y Legislativo no Iuera suIiciente, el Poder Judicial vino a ahondar el
desastre, consumando la perdicion de lo poco que quedaba en la parte Oriental y
todavia en Iorma mas escandalosa y onerosa, puesto que, si alli se disIrazo la
quemazon como una venta, aqui se trato de un despojo puro y simple, sin onus
para el adquiriente; me reIiero a la apropiacion de inmuebles por la Iormacion de
titulos supletorios.
Una ley del ao 1873, que hacia de Codigo de Procedimientos Civiles,
establecia en su Art. 33, que los propietarios de tierras en la campaa, que
hubiesen perdido sus titulos de propiedad durante la guerra, podian acreditar
provisoriamente sus derechos, por medio de una inIormacion sumario de testigos,
rendida ante los jueces de paz locales.
Por interpretacion, mas que extensiva, abusiva, de esta disposicion legal, que
habian sentado los tribunales por complacencia, se instituyo en la practica, la
Iormacion de titulos supletorios, sobre propiedades Iiscales o de particulares
ignorados, en la ciudad y campaa, de cualquier valor y extension que Iuesen.
El interesado se presentaba ante el Juez de Ira. Instancia de lo Civil, decia que
tal terreno, ubicado en tal parte, de tales dimensiones y linderos, pertenecio a sus
ascendientes; que los titulos desaparecieron durante la residenta o sea la
peregrinacion de la pasada guerra, pero que el postulante se encontraba en
posesion de esas tierras como propietario en Iorma publica, paciIica y no
interrumpida y que, en comprobacion del hecho, oIrecia la inIormacion por
declaracion de los testigos tal y tal ...
Y el Juez, no obstante la derogacion de aquella ley por el nuevo Codigo civil,
que entro a regir el 1
o
de enero de 1876, accedia a la concesion de los titulos
supletorios.
Por supuesto que, mas de las tres cuartas partes de esas gestiones eran dolosas
Iundadas en declaraciones de testigos Ialsos, por procuradores e interesados sin
escrupulos, que, obtenida la propiedad, se repartian el botin.
A tal extremo llego el abuso por esa senda, que, cuando ya no hubo un pedazo
de campo Iiscal que titular, lo hicieron, de los terminos ejidales, que servian de
asientos a los pueblos de la campaa, que las leyes espaolas que nos rigieron
durante la colonia y la politica agraria de Francia y de los Lopez, habian tenido
especial cuidado en declarar de uso comunal, exento de venta y dedicados al
Iomento de la ediIicacion en los pueblos de campaa. Y aquellos gobiernos
barbaros, dejaron que se consumara ese despojo para, posteriormente, readquirir
los por expropiacion, pagando por ellos millones.
Como esas actuaciones judiciales se hacian a espaldas de los verdaderos
propietarios, ocurria muy a menudo, que una misma Iinca era gestionada y
obtenida por dos interesados, ambos Ialsos propietarios y poseedores. He
intervenido en un pleito sobre mejor derecho entre dos personas, sobre uno de los
campos mas valiosos de la Republica, de once leguas en las Misiones, en que
demandante y demandado presentaron titulos supletorios y el verdadero dueo
era... el Fisco.
En otro intervine sobre un valioso campo en Villa Oliva llamado Zanjita, en
que unos hermanos Sosa, aprovechando de la ausencia del pais del dueo del
terreno, a quien la propia madre de ellos Da. Cipriana Recalde de Sosa habia
vendido el campo, levantaron titulo supletorio sobre el inmueble y se repartieron
despues el botin con el procurador. El propietario que aparecio despues, tuvo que
pleitear nueve aos para recuperar su campo.
Por su parte, los agrimensores encargados de la mensura de los predios
solicitados y el Departamento Nacional de Ingenieros, contribuyeron eIicazmente
a la rapia por prevaricato y soborno. He tenido en mis manos un titulo sobre un
valiosisimo campo en Caapucu, obtenido por titulo supletorio, va por la extension
atribuidale por el mismo interesado de 12 leguas poco mas o menos. El dueo de
ese predio hizo practicar una mensura judicial; el agrimensor midio 20 leguas; el
Departamento Nacional de Ingenieros aprobo la mensura, porque el campo estaba
demarcado por limites naturales y el Iiscal de lo civil, no opuso reparo alguno.
InIinidad de casos hay analogos a este.
Por supuesto, que estas depredaciones, dieron Irecuentemente lugar a pleitos
escandalosos, por aparecimiento posterior de los verdaderos dueos o por choques
de dos dueos Ialsos. Solo el Estado suIria resignado la usurpacion, mientras, la
Nacion se debatia en la miseria. Y de todo esto resulto que el pais quedo, no solo
completamente robado de lo mejor de sus tierras de la parte Oriental, con
complicidad de la misma justicia, sino tambien que las tierras pertenecientes a
verdaderos y legitimos propietarios, se vieron completamente desvalorizadas, en
razon del peligro permanente, pendiente sobre cada titulo de propiedad, de
aparecer, en el momento menos pensado, otro titulo superpuesto y por lo tanto un
pleito largo y costoso.
Este ultimo dao, de gravisimas consecuencias para el pais y que sigue
incidiendo sobre la economia nacional y el buen nombre de la Nacion, pudo hace
rato, haber sido remediado por una ley de estabilizacion de los titulos de dominio
sobre inmuebles. El clamor publico lo ha pedido varias veces al gobierno;
competentes proIesionales han publicado trabajos muy meritorios sobre el punto y
hasta planeado el proyecto de ley correspondiente. Pero cada vez que esto sucedia
daba la casualidad, de que se acercaba una eleccion o aparecia en la redaccion de
algun diario un tarro de lata muy sospechoso, que comprometia al conspirador N.
N. Y habia que atender primeramente los intereses politicos del partido
gubernista, que los permanentes y graves de la Republica.
Pero Ialta todavia el rabo que desollar sobre esta materia.
Tambien el poder municipal, habia de cooperar, echando una manito a la obra
del gobierno nacional, del malbaratamiento de las tierras publicas.
Varias leyes de la era constitucional prohibian la venta de los terrenos
comprendidos dentro de los egidos municipales en los pueblos de campaa. Los
destinaban a la concesion gratuita para la edificacion. Pero ya se vera como, las
autoridades municipales arbitraron tambien medios para usurpar las tierras
Iiscales comprendidas dentro de los municipios, o sea las tierras municipales.
Para Iomentar el adelanto edilicio en pueblos de campaa, cuyos egidos eran
casi todos, completamente Iiscales, se dicto, a raiz de la conclusion de la guerra, la
ley del 28 de mayo de 1872.
Por esta ley, los egidos se dividian en lotes, cada uno de los cuales dentro de
las medidas declaradas por la ley, eran concedidos en propiedad y posesion
perpetua, al ciudadano que en ellos haya ediIicado una casa de ley, es decir, de
dos lances construidos de material cocido con techo de tejas, o de madera y techo
de zinc.
Los titulos de adjudicacion, como es natural, debian expedirse por la
municipalidad, recien despues de levantado el ediIicio de ley, sobre el lote
respectivo concedido. El proposito de la ley, era legitimo y encomiable. Pero los
municipes del tiempo de los gobiernos colorados, encontraron diversos medios de
violar la ley y de burlarse de ella, en provecho propio o de sus Iavorecidos y en
perjuicio del patrimonio inmobiliario municipal.
El primer medio Iue, sencillamente, de extender los titulos de adjudicacion,
asentando en la escritura otorgada por el Presidente y el Secretario, de haber el
interesado, cumplido con la ley, es decir haber ediIicado la casa de ley, siendo asi
que, de tal casa, no se habia levantado ni un poste. El pueblo nada sabia de estos
manejos y si lo sabia, no le importaba, por no ser suyo el terreno, sino de la
Municipalidad.
En la importante ciudad de Encarnacion, cuyos terrenos egidales tendran en el
Iuturo un gran valor, porque esa Ciudad, por su posicion geograIica, esta llamada
a grandes destinos, sucedio algo muy ingenioso. Aqui vivieron unos cuantos
vecinos importantes, que eran miembros perpetuos de la Junta Municipal. Se
propusieron estos caballeros conIabulados, apoderarse, al amparo de sus
Iunciones, de las mejores tierras del municipio. La ley no les prohibia solicitar y
obtener para si lotes municipales, pero era necesario dar al caso apariencia de
legalidad, haciendo que el pueblo viese, que la casa de ley habia sido levantada
antes de la adjudicacion. Que hicieron? Construyeron casas de ley de madera.
Obtenido el titulo respectivo, solicitaban otro lote, y alli transportaban la misma
casa de madera que les sirvio para la obtencion del primer lote. Y despues
vinieron un tercero, un cuarto, un quinto lote ... Con esta operacion, que pusieron
en practica durante diez aos, sin interrupcion, estos geoIagos se hicieron dueos
de toda Encarnacion. Quedaron, por supuesto, baldios todos esos terrenos, y es
esta una de las causas del atraso edilicio de aquella ciudad.
Examinando en una ocasion por mera curiosidad, el libro de concesiones de
terrenos municipales para ediIicacion de la Municipalidad de Aregua, encontre,
que, los mejores lotes por su situacion, estaban escriturados a nombre de
personajes del Gobierno Don Juan Gonzalez y hasta de diplomaticos extranferos
acreditados ante aquel Gobierno, que una vez, vinieron a pasear al pueblo
acompaando al Presidente de la Republica y despues nunca volvieron alli y no
habian clavado un poste, sobre el lote. Aquello era un colmo.
Por supuesto que los titulos concedidos en esta Iorma, Iueron y siguen nulos,
por tratarse de una donacion condicional cuya condicion no se ha cumplido por el
donatario: la de haber ediIicado el lote con casa de ley.
Llegado al poder el Partido Liberal, el Senador Don Antonio Taboada,
conocedor proIundo del sinnumero de Iraudes vergonzosos, cometidos en las
concesiones municipales y en la titulacion de los bienes Iiscales por titulos
supletorios, alegando la prescripcion treintenaria, inspiro la ley del 2 de
Noviembre de 1906, declarando imprescriptibles las tierras Iiscales y municipales,
salvando asi para siempre, de las garras de la rapia, lo poquisimo que aun
quedaba del patrimonio Iiscal, impidiendo que su apoderamiento por simple
posesion, pudiese consolidarse con la prescripcion.
Desde entonces, escasearon notoriamente, con tendencia a la completa
desaparicion, los propietarios que habian perdido sus titulos de dominio durante la
pasada peregrinacion de la guerra de la Triple Alian:a. Ya era tiempo.
CAP%&LO IX
EL CONTRABANDO
La percepcion de las rentas publicas Iue durante los gobiernos colorados un
verdadero desastre.
No hablaremos de otros impuestos que ahora rigen, porque estos, en su gran
mayoria, entonces no existian, para reIerirnos unicamente a los impuestos
aduaneros, que eran puede decirse, la unica Iuente de recursos de la Nacion,
provenientes de la imposicion.
Las rentas de las aduanas del litoral eran casi nulas. No llegaban a la Tesoreria,
sino en inIima parte.
La Aduana de la Capital era la unica vaca lechera del presupuesto y en la
Capital, el contrabando se practicaba a vista y paciencia del publico.
Era voz corriente en aquella epoca, que cada vista de Aduana tenia su clientela
Iija de casas de comercio. El Estado apenas recibia el 25 de lo que le
correspondia. El resto se dividia entre el empleado de Aduana, sus jeIes, el
despachante y el comerciante.
Para colmo de desdichas, en el ao 1901 el Presidente de la Republica otorgo a
la Iirma Martin Cia. (despues Molino Nacional) una concesion para construir y
usuIructuar un muelle particular, para uso del Molino, al lado del muelle de la
Aduana Central. Fue el despues Iamoso muelle Berthet.
El Poder Ejecutivo otorgo la concesion expresada, segun se dijo, contra la
opinion del Fiscal General del Estado, de la PreIectura General de Puertos, de la
Direccion de Aduanas y de la prensa unanime, que consideraban que aquel muelle
no iba ser sino la oIicializacion del contrabando practicado por el Molino, que
habia de tragarse la mayor parte de las exiguas rentas de la Aduana.
TriunIante la revolucion de 1904, algunos diputados liberales interpelaron al P.
E. sobre esta monstruosa concesion. La Camara de Diputados declaro nula la
concesion y paso a la de Senadores, para su ratiIicacion. Aqui se encontraba el ex
presidente concedente del muelle Berthet, quien en combinacion a lo que parece
con los Senadores civicos y colorados, consiguio que el Secretario de la Camara,
ni siquiera diese cuenta al Senado de la comunicacion de la Camara de Diputados,
que quedo alli dormida.
Por su parte los Diputados del grupo radical, que habian promovido aquella
anulacion de la concesion, encabezados por el Dr. Cardus Huerta y D. AdolIo
Riquelme, no insistieron en su empeo, segun se dijo, a pedido del General
Ferreira y de D. Guillermo de los Rios, porque el grupo de capitalistas
patrocinantes del Molino Nacional, iba en cambio a Iacilitar al Gobierno un
prestamo, en condiciones modicas y calladito, de 1.000.000 $ oro, que habia de
emplearse enseguida, en poner a la Republica, en estado de deIensa contra la
invasion boliviana que ya comenzaba por entonces, aunque mas timida y
lentamente, que por ahora.
Ese millon de pesos oro, prestado por el Banco Frances, Iue el que, segun se
me conto, llevo al Coronel Duarte a Europa, para adquirir el armamento, que
despues habia de servir para derramar tanta sangre paraguaya, por manos de los
conspiradores del 2 de julio.
La concesion era por solo 10 aos y los muelles habian de pasar al dominio del
Estado a Iines de 1911. Pero esta Iecha coincidio con otro momento propicio para
el Molino Nacional, en que el Gobierno necesitaba de la ayuda Iinanciera del
Banco de la Republica, en cambio de la subsistencia de hecho de la concesion. El
Banco de la Republica, presto al Gobierno en 1912, quinientos mil pesos oro y la
concesion del muelle Berthet siguio adelante.
Desde alli en adelante, soy completamente ajeno a las razones por las cuales
los Gobiernos posteriores, hayan seguido haciendo la vista gorda, sobre tan
escandalosa concesion.
Los beneIicios que esa concesion habra reportado al Molino Nacional, estan a
la vista. La mitad de la Nacion esta hipotecada al Banco de la Republica y su alter-
ego el Molino Nacional y, por mucho tiempo, los componentes del grupo
usuIructuario de la concesion, han sido los unicos que han tenido y tienen siempre
de sobra dinero, sin los cuales, no era posible mover un negocio importante en el
pais. Sus nombres no necesito citar, porque son bien conocidos como los mas
Ielices usuIructuarios del sudor nacional.
El contrabando sigue inIectando todo el litoral de la Republica, perpetrado, en
la mayor parte de los casos, sin riesgo alguno para el contrabandista, por contar
este de antemano con la cooperacion o encubrimiento de las autoridades aduaneras
para el atentado.
Algunas veces, es el mismo jeIe de la Aduana local el que, en persona, dirige y
hasta perpetra materialmente el contrabando.
Reprimir y prevenir el contrabando no es tarea Iacil hasta en los paises mejor
gobernados; necesita leyes acertadas y previsoras y, empleados energicos y de
toda conIianza. Y estos elementos no se allegan en paises donde los dirigentes no
se ocupan sino de ganar elecciones y engaar a los gobernados. El Paraguay tiene,
pues, para rato con esta calamidad.
La cacareada capacidad Iinanciera del Dr. Eligio Ayala ideo un arbitrio para
concluir con los contrabandos del Alto Parana; el impuesto unico aduanero a los
establecimientos madereros y yerbateros que pueblan sus costas.
Pero el remedio Iue peor que la enIermedad. Con seis aos de vigencia de ese
arbitrio y una desastrosa reglamentacion de la ley de cabotaje, el Dr. Ayala mato a
esa, en otrora Iloreciente region, indiscutiblemente la mas herniosa y mas
promisora para el porvenir de la nacion paraguaya.
Ya dijo alguien, que, en los pueblos pobres y atrasados como el Paraguay, era
preIerible un buen gobernante a un gran gobernante como el Dr. Eligio Ayala,
superior a su pueblo, segun el escritor Blanco Fombona.
CAP%&LO X
PAGO DE PERJUICIOS DE REVOLUCIONES
En su neIasta obra de aniquilamiento economico de la Republica, los
gobernantes del Paraguay de la postguerra, ligaron al pais a la cruz de la pobreza
cronica, con una soga mas: la responsabilidad del Estado por los perjuicios
causados por las revoluciones.
En este desastre, Iueron principales actores los gobiernos liberales.
Cuando durante el provisorato que termino el periodo del Coronel Escurra, se
paso al Senado, el proyecto de ley, sancionado en agosto 7 de 1906, yo era
Senador y miembro, precisamente de la comision de Hacienda, que habia de
dictaminar sobre el proyecto.
Me parecio el proyecto de ley completamente inaceptable, bajo el punto de
vista de los principios legales admitidos en todo el mundo civilizado y, como
precedente, Iunestisimo.
En consecuencia, me apersone al jeIe de nuestra asociacion politica el General
Ferreira y, llevando un apunte en la mano, le maniIeste mis reparos al proyecto de
ley.
Le dije que en el Paraguay, como en todos los paises civilizados, las
revoluciones eran conceptuadas, como un delito. El Estado, al combatir las
revoluciones procede en el cumplimiento de un deber y ejercicio de un derecho.
Los males que reciben los particulares les son causados por el listado, para evitar
otro mayor, el peligro de los excesos a que puede dar lugar sin remedio, el
sojuzgamiento por los sublevados del poder publico, garante de todos los
derechos y libertades.
Que, a este paso, procediendo logicamente, debia tambien, de hacerse cargo el
Estado de todos los perjuicios suIridos por los particulares, por lodos los demas
delitos cometidos en el pais o por los daos cometidos, por ejemplo, por los
bomberos, al tratar de apagar un incendio y evitar que este tome cuerpo. Que esto
jamas se le ha ocurrido a ningun gobierno cuerdo y, que de ocurrirsele,, tampoco
habia de ser Iactible, porque las rentas publicas, ao por ao, serian absorbidas
nada mas que en estos gastos.
Que el precedente seria Iunestisimo, porque habia de convertir las
revoluciones en una industria y de las mas lucrativas y sin riesgo alguno. En
adelante le dije, cualquier audaz conductor de chusmas, cualquier politico
quebrado, con aoranzas al presupuesto y escaso accidentalmente de dinero, que
disponga de un centenar de montoneros, no pudiendo mejorar de Iortuna de otro
modo, armara una revolucion y, a su amparo, saldra a saquear comercios y
estancias en la campaa. Y las poblaciones requisadas que, de no existir esta ley,
hubiesen recibido a los revolucionarios como criminales dainos, sabiendo que el
Estado pagara despues todos los platos rotos, encontraran mas Iacil y menos
peligroso acogerlos como amigos y protectores, ya que, al retirarse, dejaran los
revolucionarios, en manos de los perjudicados, recibos por diez o cien veces mas
de lo que tomaron o gastaron que, mas tarde, habia de canjearse por dinero en la
Tesoreria de la Nacion.
En este negocio, todos los beneIicios serian para los revolucionarios y sus
complices y todos los riesgos y perjuicios para el Estado. Esta perspectiva, haria
Irecuentisimas las revoluciones, en un pais donde la pobreza cronica, producira
Iatalmente el parasitismo politico.
Que el hecho habia de ser anomalo y humillante para el Partido Liberal sin
duda alguna, porque yo no tenia noticias de un ejercito revolucionario libertador
que, despues, haya hecho pagar por el Estado su gloriosa empresa.
Que sentia mucho, no haberseme comunicado previamente el pensamiento de
ese proyecto de ley, que por mi situacion en el Congreso debia pasar Iatalmente
por mis manos, para haber podido exponer estos reparos con mejor oportunidad.
Me contesto el General Ferreira, que, como legislador particular, tenia yo
completa razon, pero como senador y politico liberal, el argumento era inoportuno
e impertinente. Que no tenia por que haberseme consultado al punto previamente,
desde que yo debia saber, que, con esta ley, solo se cumpliria, una de las clausulas
del Pacto del Pilcomayo, acordado con el Partido Colorado, como condicion para
celebrar la paz y traer la nueva situacion politica. Que, estando garantido ese pacto
por los representantes de los dos unicos partidos politicos que existen en el pais,
se sobreentiende que Iue aceptado desde ya por el pais entero, y con esta ley, no
recibiria sino su ratiIicacion solemne aquel compromiso, que puso termino a lo
que amenazaba ser una inmensa desgracia para la Republica. Por donde el
representante liberal o colorado, que votase en contra de esta ley, concluyo, sera
muy consciente, austero, independiente y lo que se quiera, pero sera un felon
politico, que habia de ser expulsado inmediatamente del partido a que pertenece.
Pero mi general ule observe los intereses del pais, estan antes que los
del partido y yo soy liberal, pero Senador de la Nacion
Creame Dr. Gonzalez, me replico el General, que, en este asunto los
intereses del partido no estan contrapuestos sino acordes con los del pais; el
monto de las cuentas segun Ud. ya debe saber, no es para asustar a un pais que se
dispone a trabajar (alrededor de 4.800.000 pesos papel) y el beneIicio para la
patria de una terminacion tan Ieliz de esta guerra civil, que llevaba trazas de ser
una hecatombe, es inmensamente mayor. Y con una sonrisita, de apariencia
insuperablemente benevola, aquel hombre de maneras tan suaves y no obstantes
de resoluciones tan Iirmes, suaviter in modofortiter in re, concluyo diciendome en
tono compasivo: no le habia creido Dr. Gonzalez, tan recluta en politica;
convendria, que Ud. visitase a su jeIe mas a menudo.
Sali anonadado de aquella entrevista. Habia hecho un papelon ante mi jeIe,
descubriendome como un chambon, un desgraciado en politica. Mire Ud. que
pensar en la patria estando interesado el partido en contra!!
Claro esta que mi ridicula actitud, ante el proyecto de ley aludido, trascendio
prontamente a los circulos politicos de mi partido. Y desde entonces hasta hoy,
quede como politico excomulgado, descartado, boicoteado, menospreciado,
eternamente postergado por mis correligionarios por inservible y peligroso. Un
politico que piensa en la patria, antes que en nada!! Habra mentecato igual?
Desgraciadamente, como algunas veces aciertan los inocentes, mis
pronosticos se cumplieron al pie de la letra. La revolucion se convirtio en una
industria, en que todos los riesgos eran para el pais y los beneIicios para los
beligerantes.
En 1911, el grupo del Partido Liberal llamado gondrista, desalojado del poder,
por el grupo farista, arma a este una guerra civil. Ambos no tenian ni un centavo
para los gastos de la guerra y asi ambos prestaron el dinero que habian de
necesitar, de especuladores extranjeros, hipotecando la Nacion, garantizando el
pago de su prestamo, el uno con los Iondos de conversion del Banco de la
Republica y el otro con 10 millones de billetes de una emision de papel moneda
del Estado y la continuacion de la concesion del muelle de Berthet.
Ya se sabe lo que paso despues, que el grupo gondrista obtuvo el triunIo en
esa revolucion con la muerte de Jara, ocurrido en la batalla de Paraguari en mayo
de 1912. El Fisco se perjudico en eIectivo y en deudas en cerca de tres millones
de pesos oro, y cuarenta millones de pesos papel. Pero los vencidos se
embolsaron, segun se ha visto, alrededor de 350.000 pesos oro y un millon papel,
que desaparecieron en comisiones reservadas y los vencedores en dos millones y
pico de pesos oro, saldo de ganancia del prestamo del portugues Rodriguez y
setecientos cincuenta mil papel, repartidos entre oIiciales y tropa a su entrada en
la Asuncion despues del triunIo.
Un amigo argentino me dijo una vez, que los paraguayos habian inventado la
cosa mas extraordinaria que imaginar se puede: revoluciones que daban
dividendos colosales. Contestole que el descubridor de tan extraordinaria
invencion, no Iue paraguayo sino portugues. Que el paraguayo, solo hizo andar la
maquina.
Pasaron algunos aos y en 1922 se produjo una nueva revolucion a causa de
que, habia anunciado la prensa oIicial de que el Ministro de Hacienda, habia
resuelto colocar los dineros Iiscales bafo siete llaves.
En noviembre de ese mismo ao volviendo con el Presidente provisorio el Dr.
Eusebio Ayala de una visita al campamento IortiIicado revolucionario de Cai-
Puente, al tener noticias de que la primera condicion de todas las propuestas de
paz de los sediciosos, era el de reconocerseles por el Estado los gastos de la
campaa, observe al doctor Ayala con amargura ya salto aquello, tendremos
otras cuentas del portugues Rodriguez; desgraciadamente se han cumplido mis
pronosticos, de que las leyes reconocedoras a cargo del Estado de los perjuicios de
las revoluciones, Iomentarian a estas.
Reproduje al Dr. Ayala durante la conversacion, los argumentos contra esta
medida, que se han visto mas arriba y, como me objetase el Dr. Ayala que, en
estos casos, las mismas causas habian de producir los mismos eIectos que en las
revoluciones de 1904 y 1912, le observe que las premisas eran distintas, porque,
en aquellas revoluciones, habian triunIado los revolucionarios imponiendo al
gobierno ese sacriIicio con el argumento supremo e incontestable de Breno; que
esta vez era distinto el caso, porque el Gobierno iba a triunIar por completo. Y
como me contestara que estudiaria la cuestion, le oIreci una monograIia,
publicada en esos dias, por un reputado jurisconsulto argentino, proIesor de la
Universidad de la Plata, el Dr. Podesta Costa, que agotaba la materia, dando la
razon por completo a mi tesis.
Poco despues enero de 1923 tuve que hacer, por razones de salud, un
viaje a Europa.
A mi vuelta, despues de un ao y medio de ausencia, encontre que la ley, que
tanto habia yo temido se habia, aunque con algunas diIerencias de las de 1907 y
1913, de nuevo perpetrado, contra los intereses de la Republica. Y en la primera
oportunidad que tuve de hablar con el doctor Riart, entonces Presidente de la
Republica, le maniIeste que nunca hubiese creido que estadistas capaces como el,
hubiesen Iirmado un mensaje recomendando esa ley. Que este paso era, a todas
luces, un acto de debilidad de el y del Dr. Eligio Ayala, que como Iuturo
Presidente iba a ser el que mas malamente habria de suIrir sus consecuencias, y
que en el pecado llevaria la penitencia, porque iba a asumir el mando, maniatado
por una deuda de mas de trescientos millones de pesos, la que, de no animarse a
repudiarla, le insumiria todos los recursos de su periodo, durante el cual,
emplearia todo el tiempo y el dinero de que habria de disponer, en pagar, los
perjuicios de esa revolucion. En una palabra, que con esta soga que, por sus
propias manos se colocaba al cuello, condenaba a su gobierno desde ya, a la
esterilidad y la impotencia.
Algun tiempo despues estallo en el Brasil la revolucion que, por un par de
dias, causo grandes perjuicios en la prospera ciudad brasilea de San Paulo y, en
esa ocasion, publique un articulo en el diario Libertad en el que, rememorando
los antecedentes de mi actuacion pasada relativa a esa ley, que acabo de
relacionar, recorde que la actitud del Brasil, tocante a este punto, habia sido
completamente contraria a la del Paraguay y conIirmatoria de mi tesis, ante la
primera reclamacion que un acaudalado industrial italiano, el conde Matarazzo,
patrocinado por la embajada de Italia, presento ante el gobierno de ese pais por
perjuicios ocasionados a sus Iabricas, por el bombardeo de San Paulo. Al
argumento del reclamante, de que el gobierno del Brasil es el garante del orden y
seguridad de los derechos de los que viven al amparo de sus leyes, el gobierno
brasilero contesto, que Iue justamente en cumplimiento de ese deber, que tuvo que
someter a caonazos a los revolucionarios de San Paulo. Que el gobierno del
Brasil, ni ningun gobierno de pais civilizado, (seguramente no conocia las leyes
paraguayas), se ha comprometido jamas a que, en el pais, no habia de cometerse
delito, sino a castigarlos despues de producidos: cuyos delitos no pudiendo entrar,
como todos los hechos antijuridicos, dentro de la prevision normal, no pueden
obligar a nadie a prevenirlos, bajo pena de responder de los daos y perjuicios.
Los perjuicios de las revoluciones de 1904 y 1912, Iueron convertidos en la
parte que Ialtaba ser pagados, en titulos de deuda interna a oro y a papel, por la ley
No. 119 de Iebrero de 1915. Esos titulos llamados consolidados de 1915, ganan un
interes del 6 anual acumulativo.
Segun calculos Iidedignos, las reclamaciones por perjuicios de la revolucion
de 1922-23, que Iue la mas onerosa, montan a mas de quinientos millones de
pesos papel. El examen, reconocimiento y liquidacion de estos perjuicios marchan
lentamente, y todavia no parece cercana su conclusion que ha de Iijar
deIinitivamente el monto de la responsabilidad del Estado tocante a esta carga.
Pero sea, como Iuese y dando de barato, que no sea reconocido sino el 60 de los
reclamos, tendriamos que la revolucion de 1922-1923, habria costado al Fisco,
alrededor de 300.000.000 de pesos de curso legal.
Total calculado de los perfuicios de las revoluciones campales habidas en la
Republica en este primer cuarto del siglo XX.
Perjuicios de la revolucion de 1914, reconocidos y
pagados en titulos del 2 amortizacion y 6 de
interes ......................................................................... $ c/1. 80.297.080
Perjuicios de la revolucion de 1911 y 1912, oro sellados
pesos 394.119 y pesos curso legal
11.296.054 ................................................................. $ c/1. 28.000.000
Intereses de consolidados al 6 anual hasta el 31 de
diciembre de 1930 ......................................................$ c/1 149.534.964
Emprestito. Banco de la Republica, 500.000 pesos
oro sellado .................................................................. $ c/1. 21.305.000
Emprestito Rodriguez en capital e intereses hasta la
Iecha........................................................................... $ c/1. 92.561.703
Perjuicios de la revolucion de 1922-1923, por parte
baja............................................................................. $ c/1. 300.000.000
------------------------
Total ........................$ c/1. 681.698.747
Vale decir que los perjuicios de las revoluciones, que los gobernantes del
Paraguay se han servido clavar en la Irente a esta patria desdichada, le han
insumido alrededor de 680 millones de pesos curso legal o 17 millones de pesos
oro.
Con cuya suma hubieramos podido tener dinero para construir todas las obras
publicas indispensables, cuya Ialta tanto nos adoloran, empequeecen y
desacreditan, como veremos despues en otro capitulo.
Terrible y punzante leccion, que deben tener siempre muy en cuenta todos y
cada uno de los ciudadanos, para el caso en que algun politico le invite de nuevo a
una revolucion armada, en nombre de sus ideales... estomacales.
CAP%&LO XI
PRESUPUESTOS FALACES
Una ley que no es sustancial ni Iundamental, sino todo lo contrario, por su
propia naturaleza, accidental y movible, pero que, en todas partes, es la que mejor
reIleja la capacidad y honestidad de un gobierno, es la ley anual del presupuesto.
Las leyes paraguayas de presupuestos, del tiempo de los colorados, ni merecen
el nombre de tales. Estudiadas a la luz de las ciencias economicas y
administrativas, se ve que los colorados ni idea tenian de la Iaccion de una ley de
presupuesto. Toda la ciencia Iinanciera de aquellos tiempos, en lo que a
conIeccion de presupuesto se reIiere, se reducia a calcular, casi siempre mal, las
rentas de la Aduana y a invertir su producido en el pago de una lista de empleos.
Y como que, siguiendo la marcha progresiva en todo el mundo de las nuevas
necesidades, esos presupuestos se cerraban Iatalmente con deIicits, los Iinancistas
colorados, entre los cuales, el mas renombrado era don Agustin Caete no veian
otra Iorma de salir del apuro, que emitir ordenes de pago o billetes inconvertibles,
para cubrir las Iallas de los recursos calculados.
Desde la presidencia del seor Schaerer, las leyes de presupuesto adquirieron
un poco mas de color en su contextura administrativa, pero todavia sin corte
alguno de correccion cientiIica.
Por Iin asumio la direccion de la hacienda Iiscal, un estadista y Iinancista de
corte moderno, superior a su patria, y autor, segun se dice, de nueve tomos
ineditos sobre ciencia de las Finanzas, el Dr. Eligio Ayala, y, por supuesto, el pais
entero batio palmas alborozado, porque la Nacion iba a tener por Iin presupuestos
verdaderos, equilibrados y saneados.
Pero esas esperanzas Iueron completamente deIraudadas. Los presupuestos
conIeccionados por este procer de las Finanzas y de la politica, nuda debieron a la
ciencia, a la moral administrativa, ni a la buena Ie hacia los gobernados. Son
modelos de presupuestos capciosos, llenos de tretas y subterIugios llamados a
sorprender al Congreso y al pais y a permitir Iiltraciones en su ejecucion, para
satisIacer conveniencias personales o de camarilla.
El Dr. Eligio Ayala, conocedor de la idiosincrasia mental de este pueblo, bien
sabia que, con pagar regularmente los sueldos de los empleados publicos y
alquileres de casa, el pais le alzaria, sin mas tramite, al pinaculo de la admiracion
como Ministro de Hacienda; y decidio tener siempre dinero para estos menesteres.
Como asi?
Pues, muy Iacilmente: a saber:
Creando nuevos impuestos, aumentando los existentes y calculando sus
rendimientos al grado mas bajo posible.
Elevando el tipo de la cotizacion del oro al mas alto a que ha llegado el pais,
cobrando a oro el principal impuesto y pagando los servicios y los precios de
adquisicion a papel.
Ypor ultimo, para mayor seguridad, reIorzando el calculo de gastos con una
curiosa partida, bajo el rubro de atrasos de obligaciones diversas, de diez millones
de pesos papel y de diez mil pesos oro. (Ley 845 anexo 11, inc. 3
o
.).
Para hacer aumentos en el calculo de los recursos, el Dr. Ayala no tomo en
cuenta ni la capacidad tributaria del pais, ni se ocupo de adoptar medidas que
pudieran aumentar el volumen de la produccion nacional, Iavoreciendo el
desarrollo de las industrias madres de la Nacion, la agricultura y la ganaderia,
tratando de buscar nuevos mercados para sus productos o siquiera de conservar los
existentes. Y por supuesto, un sistema tan empirico y tan torpe, dio, al cabo de
cierto tiempo, el resultado que Iatalmente habia de dar: el pueblo esta cada vez
mas pobre; la agricultura y la ganaderia, arruinadas y el trabajador emigrado en
busca de mejor suerte. Este es el resultado de diez aos de ejercicio de la dictadura
Iinanciera del Dr. Eligio Ayala. Resultado que yo predije oportunamente en un
Iolleto que todo el mundo conoce, en el que dije que el Dr. Ayala, era el Colbert
paraguayo, que habia de hacer del Paraguay lo que este hizo en la Francia: el
gobierno con mas plata, pero el pueblo mas pobre que nunca.
Y asi el Paraguay, se encontro a la muerte de su genial Iinancista e
insuperable administrador, en la mas proIunda y lastimosa postracion economica
que ha suIrido en su vida. Los hombres de iniciativa y de trabajo y
particularmente la clase intelectual, agotados en esteriles esIuerzos por encontrar
campo a sus actividades, o por conseguir, ya que no, el bienestar, por lo menos el
sustento, emigran a otros paises en que la lucha por la existencia es menos dura y
penosa. El campo de mayor actividad de las clases dirigentes, lo constituye la
politica, a base de las clientelas electorales y presupuestos oIiciales y el Iavor
Iiscal, mientras la poblacion trabajadora, particularmente la de la campaa, que
debiera ser la mas atendida y protegida, vegeta en masa, en un estado de pobreza,
rayana en la indigencia, cada vez mas aIligente, que este pueblo soporta con
resignacion, solamente porque jamas ha conocido la abundancia, ni la dicha, desde
hace mas de medio siglo.
En los mensajes del Dr. Ayala que acompaaban sus proyectos de ley de
presupuesto, la parte que sanciona gastos no era precedida de un estudio o
exposicion de motivos, que justiIique su necesidad y alcance. Nuestro preclaro
Iinancista no cumplia este deber y las Camaras jamas lo han pedido cuenta ni
explicacion por ello. Y asi ha podido colar en el presupuesto, gastos no
autorizados por ninguna ley, como por ejemplo, el pago de la deuda de sesenta y
ocho mil pesos oro al Banco Nacional Argentino, institucion que hace tiempo
desaparecio de este mundo y deuda que estaba requete prescripta, segun todas las
leyes paraguayas y argentinas, como ya hemos visto...
Segun la Ciencia de la Finanza y el Derecho Administrativo, cuando por
razones de necesidad, se ve el Gobierno obligado a modiIicar en la parte
dispositiva de la ley del presupuesto, el regimen de la imposicion existente, de
acompaar al proyecto una explicacion de motivos reIerentes a esa necesidad y
adjuntar una cuenta de la inversion de los recursos anteriormente producidos por
el impuesto aludido, que justiIique la modiIicacion, en cualquier sentido, es decir
de la alza o baja de la tributacion. Nunca lo ha hecho.
El calculo de recursos debe ir siempre acompaado de un balancete claro y
documentado, de modo que los legisladores puedan darse cuenta del verdadero
estado de los numeros que arroja la Contabilidad Publica. En nuestros
presupuestos se limita el mensaje a exponer los recursos en una simple lista, con
Iondos preIijados, sin Iormalidad alguna y con rendimientos calculados muy por
debajo de su potencialidad, de modo a que, produciendo siempre un exceso de
recaudaciones sobre los numeros enunciados en la lista, pueda siempre el Poder
Ejecutivo, disponer de Iondos que ha de gastar discrecionalmente. (El Orden).
Es prohibido por las Finanzas y por la moral administrativa, modiIicar en la
parte dispositiva de una ley anual de presupuesto, disposiciones de las leyes
sustantivas de Iondo, como v.g.: las que son materias del Codigo Civil, del
Codigo Penal o del de Comercio, salvo situaciones extremas, que deben ser
ampliamente justiIicadas en el mensaje por una exposicion de motivos.
El eminente Iinancista Dr. Eligio Ayala, Ialtando a este deber, ha modiIicado el
Codigo Civil reduciendo, por disposicion de una ley de presupuesto, el tiempo de
prescripcion de los creditos contra el Estado de diez a dos aos (Art. 13 ley 538) a
cuyo amparo, ha perjudicado a inIinidad de ciudadanos, que no tenian
conocimiento de esta ley, porque no se Iiguraban su colocacion aqui en la
economia de las leyes nacionales. Es evidente que se trata de un abuso, de una
trampa, con que se ha sorprendido la buena Ie de muchos ciudadanos.
La inclusion en los presupuestos del Dr. Ayala de la partida bautizada con el
nombre de atraso de obligaciones es inmoral, y no pasa de un subterIugio para
disimular su verdadero destino, que es el de hacer Irente a gastos inconIesables de
caracter politiquero. En eIecto, para cubrir atrasos del tesoro, tiene el Estado la
Iacultad de emitir consolidados al 6 a oro y a papel (Ley 119). Y la verdad es
que, segun el consenso general del pais, esa partida jamas se ha gastado en pagar
cuentas atrasadas del Estado, sino en agasajar a militares y Iavorecer a politicos o
a cubrir desIalcos de malversadores de Iondos publicos, a quienes se queria salvar
de la justicia. Jamas los militares en este pais han estado tan boyantes, de tanto
champagne, banquetes, autos y paseos como los jeIes y oIiciales eligistas y bajo
ningun gobierno del Paraguay los tiburones politicos, desvalijadores de los
dineros del Fisco, han estado mas activos y mas impunes, que durante los muchos
aos de la dictadura Iinanciera del Dr. Eligio Ayala.
Las cuentas de inversion del presupuesto que, anualmente, debe pasar el
Poder Ejecutivo al Congreso por mandato de la Constitucion, han sido ahora y
siempre muy raramente presentadas. Y su examen y resultado no han sido sino
Iarsas ridiculas. (El Orden).
La intervencion del Tribunal de Cuentas sobre la ejecucion general de un
presupuesto vencido, indispensable para que las Camaras puedan pronunciarse
sobre ella, es una leyenda. (El Orden).
Y el Poder Legislativo, que se enIrasca en discusiones interminables sobre
cualquier incidente el mas trivial de caracter politiquero, jamas ha tomado a
pecho, el incumplimiento por el Poder Ejecutivo de estos deberes inexcusables de
todo gobierno serio, capaz y honrado.
CAP%&LO XII
EL DESORDEN Y DESPILFARRO EN LA ADMINISTRACION DE LAS RENTAS
PUBLICAS
Los gobiernos del Paraguay de la post-guerra manejaron la hacienda publica, a
capricho, sin control, como si se tratase de una estancia o de una casa de comercio
de su pertenencia.
No habia en tiempo de los colorados ley de organizacion Iinanciera y
administrativa y eran un mito las operaciones controladoras de la entrada y salida
de las rentas publicas.
Se cita el caso de un Ministro de Hacienda de los primeros periodos
constitucionales, que era muy jugador de rias de gallos y de carreras de caballos.
Los sabados iba a la Tesoreria y alli se incautaba de la suma que necesitaba, se la
metia en el bolso, sin dar recibo. Si ganaba el domingo, devolvia el lunes el dinero
al Tesorero; si perdia, lo perdia el Estado.
Me consta de personajes oIiciales colorados que, en cualquier apuro de dinero
y en cualquier momento, acudian al Tesorero perpetuo de la Nacion, el inolvidable
Don Felix, a pedirle Iondos a cuenta de sueldos venideros; y si este no tenia por el
momento dinero y el apuro era impostergable, acudian directamente al Cajero de
la Aduana. Una vez, el Cajero de la Aduana, Don Modesto Arrua, en la tarde de
un sabado se nego, segun oi en el Club Familiar, a dar dinero a un Diputado, este
exasperado le agredio a trompadas alli mismo en su oIicina.
El cajero de la Nacion se manejaba como el cajero de una casa de comercio,
cuyo jeIe o socios principales eran el Presidente y los Ministros.
Calculese la cantidad de Iiltraciones y malversaciones ocurridas en la hacienda
publica, en semejante estado. Y quedaban completamente impunes. Las
disposiciones del Codigo Penal, sobre malversaciones de caudales publicos, eran
letra muerta.
Y el dinero del Estado se invertia, no segun la ley, las conveniencias de la
Nacion y la justicia, sino segun el Iavor que merecia de los gobernantes, el
interesado. El Iavoritismo era el criterio con que Presidente y Ministros partian y
repartian el dinero del Estado y, como segun Pero Grullo, al que manefa miel
siempre se le paga algo, cada acto de Iavoritismo habia de comportar para el
repartidor una tajada, casi siempre la mejor.
Y lo mismo que en el Gobierno Central pasaba en el gobierno Municipal. Un
Iamoso tesorero de la Municipalidad de la Capital, de regocijada memoria, ideo,
segun es Iama, una manera de contabilizar las Iiltraciones, anotandolas con el
asiento, despinte a cafa.
Vino la administracion del partido Radical que, contra el Gobierno de Rojas,
habia levantado como bandera de la revolucion que le llevo al poder, el estricto
control y la pure:a en el manefo de los caudales publicos.
Se renego del pasado; se abrieron nuevos libros de la Contabilidad publica; se
lleno de tramites, de papeleos interminables la gestion, tramitacion y percepcion
de arcas Iiscales de cualquier cien pesos curso legal, pero, practicamente, siguio
reinando la misma oscuridad y perpetrandose las mismas Iiltraciones, pero mas
abultadas, y con mas habilidad. Nada mas que de dineros pasados por mis manos
entregados a gobiernos radicales, tengo dos millones de pesos curso legal, cuyo
destino hasta hoy no he podido saber.
El Iavoritismo venal siguio como antes, pero un poco mas jugoso.
Por Iin, llego al gobierno un estadista superior a su patria, segun sus
panegiristas, un Iinancista, que tiene ineditos nueve tomos sobre Finanzas, en
quien la patria Iincaba la esperanza mas lisonjera, la conIianza mas completa y
absoluta, de que iba a dar' un vuelco completo al procedimiento y a la moral
administrativa en el manejo de la Hacienda Publica. Por su parte este Mesias
Iinanciero, tanto tiempo esperado, se comprometio ante el pueblo a guardar los
dineros del pais bafo siete llaves.
Pero, ironia cruel, en ningun gobierno del Paraguay, el contraste entre las
promesas y la realidad Iue mas chocante, que durante los dos lustros de la
dictadura Iinanciera de este portento de sabiduria y honestidad. A estar por las
denuncias de la prensa nacional, puede aIirmarse que no se recuerda de un
gobernante paraguayo, que haya manejado mas caprichosamente, como bienes
propios los dineros del pais, que mas haya despilIarrado los caudales publicos con
actos de maniIiesto Iavoritismo y haya sido mas complaciente con los
desvalijadores de los dineros del erario y del pueblo.
Ha dispuesto de los dineros del pais, se ha dicho, como si su gobierno habia
de ser eterno y como si, un poco mas tarde o mas temprano, no habia de saltar el
ciudadano que habia de estampar publicamente sus desaIueros para entregarlos a
la Historia.
Van algunos cargos como botones para muestra, exhibidos por la prensa a su
tiempo y no levantados hasta hoy:
A) En el arreglo de la deuda externa de Londres, por caballerosidad hacia los
acreedores ingleses, pago a estos 4 millones y pico de pesos oro mas de lo que
hubiese costado al pais, la sencillisima operacion de retirar de Londres todos los
bonos de la deuda externa y sus cupones, con dinero que tenia el Estado en la Caja
de Conversion, sin aplicacion inmediata.
B)Por favoritismo pago al Ferrocarril Central, aliado de los tenedores de
bonos de la deuda inglesa, con todo apuro, 16.000.000 de pesos de cuentas turbias
y en su mayor parte prescriptas, mientras de otro lado alegaba la prescripcion por
quinientos pesos papel, contra pobres maestros de escuela y en el Hospital
Nacional no habia leche para los enIermos, ni venda para los heridos.
C)Pago tambien por Iavoritismo, en virtud de privilegios injustiIicables, once
millones de pesos de los perjuicios del incendio de deposito de tabacos, que tenia
que haber seguido la suerte de cualquier otro perjuicio de la revolucion; dinero
que, segun vox populi, Iue pagado, no a los perjudicados, sino a los compradores
con grandes quitas de sus derechos, personajes situacionistas y amigos del
gobierno. Entre tanto, los leprosos destinados al Hospital Nacional vagaban en
torno al leprocomio por Ialta de local en que recluirlos y las presas en el Buen
Pastor dormian en el duro suelo.
D) Por congraciarse con los militares, gasto en el paseo de la Escuela Militar a
Buenos Aires y del Ministro de Guerra a Cordoba, a presenciar revistas militares,
mas de dos millones de pesos curso legal, mientras los enIermos en el Hospital
Nacional dormian en los corredores, por Ialta de cama y en las escuelas se
despedian a miles de nios por Ialta de local, bancos y maestros.
E) Creo puestos ad-hoc, con el caracter de profesionales, para que Diputados,
Senadores y caudillos adictos a su persona, puedan ganar mas de un sueldo,
sorteando la Ley de Organizacion Administrativa.
F) El Banco Agricola Iue completamente saqueado y el Gobierno echo tierra
sobre este saqueo.
G)El Banco de Espaa y Paraguay robo descaradamente al pueblo entero de
la Republica mas de ochenta millones de pesos.
El Dr. Eligio Ayala, en lugar de propugnar el procesamiento y castigo del
Directorio del Banco, le brindo una ley de moratoria, ley de excepcion,
inconstitucional, que no podria tener otro proposito, que salvar al Directorio del
Banco, de la accion de la justicia y brindarle la posibilidad de ponerse en salvo.
Mas todavia: engaando a la nacion le presto dinero proveniente de una emision
de billetes inconvertibles de 25.000.000 de pesos mas, cargandola sobre las
espaldas de este pueblo en la miseria, para Iavorecer a los propios que le robaron,
siendo asi que, poco antes, habia gritado en el Congreso, que se habia de cortar las
manos, antes que emitir un centavo, sin garantia real, cuando el pueblo le pedia un
poco de dinero barato para trabajar.
H) En el Ministerio de Guerra y Marina, el Mayor Laran acuso por la prensa,
bajo su Iirma, al Intendente de Guerra y Marina por un desIalco de cinco millones
de pesos. Durante la Presidencia del Dr. Eligio Ayala se cuenta que este no dio
curso a la denuncia, pero una vez ascendido a aquel cargo el Dr. Guggiari, el
Mayor Laran reitero su acusacion concretando hechos y detalles y el nuevo
Presidente, ordeno la investigacion estando ausente del pais el Dr. Eligio Ayala.
Pero vuelto este del exterior y posesionado nuevamente de su cargo del
Ministerio de Hacienda, la acusacion del Mayor Laran tomo un sesgo inesperado;
el denunciante Iue puesto en disponibilidad y al acusado se le vio, mas Iresco y
orondo que nunca, por las calles de la ciudad, al lado del propio Ministro de la
Guerra en el automovil ministerial.
Los mas altos jeIes del ejercito, los generales Escobar y Rojas y el Coronel
Machuca, miembros del Superior Tribunal Militar, ante la desconcertante actitud
del P. E. en este asunto, patrocinaron la denuncia del Mayor Laran, en nombre de
la dignidad del ejercito paraguayo. Pero el P. E. les nego todo derecho de
apreciacion y discusion de sus actos en ese negocio y les sustituyo en sus cargos
de miembros del Supremo Tribunal Militar.
Y el acusado, sin negar la veracidad de la acusacion, anduvo muy campante
por las calles en propio auto del Ministerio de la Guerra y muy a menudo a la
derecha del Ministro, porque segun dicen, el esta seguro de que no se hara luz en
este lio, porque de hacerse, el tiene comprobantes de que el es de la fama, pero
otros de la cama.
A otro oIicial del ejercito, ya acusado de un desIalco anterior, el Ministerio de
la Guerra le volvio a conIiar poco despues centenas de miles de pesos curso legal
y por supuesto se quedo con ellos. Capturado por casualidad al trasponer las
Ironteras en su Iuga al Brasil, Iue encarcelado, pero al poco tiempo, acompaado
de un oIicial de policia, Iue llevado hasta Puerto Sajonia y alli embarcado hasta el
Pilcomayo.
En estos ultimos tiempos, no se hablaba de otra cosa en la Asuncion, que de un
desIalco descubierto por el Dr. Eligio Ayala, de 30.000 pesos oro (1.300.000 pesos
curso legal) en el pago en Londres de los titulos y cupones de la deuda inglesa
arreglada en 1924. Han pasado ya aos y no se sabe que el Gobierno haya tomado
medida alguna contra el inculpado, en salvaguardia del decoro y de los intereses
de la Nacion.
El Dr. Guggiari, ratiIico y se solidarizo con esos hechos. Queda a su cargo
levantar estas imputaciones, ahora que ya no vive su despotico y absorbente
mentor Iinanciero.
Durante los diez ultimos aos de la dictadura Iinanciera del Dr. Eligio Ayala,
el desorden, la desidia, el abandono y el encubrimiento de los desIalcos en las
OIicinas recaudadoras de rentas Iiscales siguieron igual o peor que antes.
Hace poco estuve leyendo un expediente judicial, reIerente a la sucesion de un
ex cajero Iiscal, Iallecido en 1920, que no habia antes de morir rendido cuenta de
892.000 pesos curso legal. Die: aos despues, en setiembre de 1930, todavia no se
habia Iijado en deIinitiva el estado de la cuenta del Iinado, Irente a la Direccion de
Impuestos Internos. Tanto la obligacion del Iinado como la del Iiador, estaban
perdidas por la prescripcion (Arts. 4017, 4023 y 3956 del Codigo Civil).
Los Iuncionarios publicos ladrones que, seguros de la impunidad y abusando
de su puesto, roban o dejan robar al Estado, son, segun Don Juan Montalvo, ilustre
escritor y politico ecuatoriano, los mas ruines y abominables entre los ladrones.
He aqui como se expresa respecto de ellos. El legislador nos dice: no robaras a tu
padre ni a tu madre, no robaras a tu hermano; no robaras a tu proximo. Dice: No
robaras, esto es, no robaras a nadie, ni a tu padre, ni a tu madre, ni a tu proximo, ni
al ESTADO. ROBAR A LA NACION ES ROBAR A TODOS: el que le roba es
dos, cuatro, diez veces ladron: roba al que ara y siembra, roba al que empua el
hacha y acomete el yunque; roba al que se une al trabajo comun con el alma
puesta en su pincel; roba al agricultor, al artesano, al artista, roba al grande, roba
al chico. Todos son contribuyentes del Estado; el que roba al Estado, a todos roba,
y todos deben perseguirlos por derecho propio y por derecho publico.
Como es bien sabido, la impunidad de los delitos es el mejor acicate para su
propagacion. El mismo Dr. Eligio Ayala Iue el mejor testigo de esta verdad,
porque en publico y en privado no hacia sino repetir a diario que en todas las
reparticiones publicas en que ha de correr el dinero o contratarse obras o servicios,
todos los empleados desde el primero hasta el ultimo, no piensan sino en robar o
explotar al Estado. Que el tiempo le era corto, nada mas que para guardar bajo
siete llaves, los pocos centavos del escualido tesoro paraguayo.
Pero es que el genial Iinancista paraguayo Iue una contradiccion, viviente y
andante entre sus promesas y sus realidades.
Fue ademas un sujeto misterioso, desconcertante.
En eIecto, en la danza de millones sustraidos de arcas Iiscales, y esIumados en
la Iorma que queda relatada, cualquiera estaria convencido de que el Dr. Eligio
Ayala, despues de la mas omnimoda dictadura Iinanciera por dos lustros, estaria,
como se dice vulgarmente, podrido en plata por aquello de que: el que parte y
reparte se queda con la mefor parte.
Sin embargo, es Iama que no se le conoce caudal alguno en el Paraguay. Su
vida privada, al igual que la de Don Gregorio Benitez, no pudo ser mas modesta y
sencilla. Una vez sola he oido, no obstante su situacion prominente en el
escenario nacional que ha dado una comida a otro personaje: al Sr. Morato,
Presidente del Banco de la Republica del Uruguay pero, pocos dias despues, ya
aparecia el decreto, por el cual se expedia orden de pago (6000 pesos curso legal)
por el Ministerio de Hacienda a Iavor del hotelero Sr. Renna, de solventacion de
este modesto agape de camaraderia.
Pero en cambio, son legion, los que, bajo su proteccion directa o indirecta, se
han improvisado politicos y capitalistas opulentos.
Y estos tales, movidos por la gratitud e inspirados por el optimismo que
sugiere una cartera bien repleta, una placida digestion y los halagos que concita la
posesion del mando, vocearon a diario, al eminente estadista, preclaro Iinancista
y austero patriota, Ieroz guardian del Tesoro Publico, que sacrificandose por la
patria, vela de noche y de dia, con abnegacion y heroismo silenciosos, por el
dinero y el credito de la Nacion.
Un sacrificio. disponer del dinero del Estado, discrecionalmente. Cuanto
envidian ese sacrificio, y lo buscan sin descanso en toda la vida sin alcanzarlo!
Este sacrificio me recuerda el de los antiguos sacerdotes del Cambodge, que,
encargados por la religion del pais, de preparar durante la ultima semana de
solteria a las virgenes que iban al matrimonio, todavia cobraban al novio una
coima proporcionada a la Iortuna de los contrayentes, por su sagrada fatiga.
El Dr. Eligio Ayala ha muerto. Pero El Diario que con el estaba muy
vinculado, anuncio al otro dia del sepelio de sus restos, que su escuela queda.
La noticia no es despreciable y debemos aprestarnos a seguir la guerra los que
combatimos sus ideas y procedimientos Iinancieros.
No debemos olvidar, que es un atributo bien conocido de los inmortales como
el Dr. Ayala, el poder hacer el mal, mas alla de la tumba.
%%&LO VII
EFECTOS DE LA POBREZA Y LA INCAPACIDAD ADMINISTRATIVA
CAP%&LO XIII
LA FALTA DE OBRAS PUBLICAS
Ya hemos dicho, al reIerirnos a la importancia del dinero en los pueblos
modernos, que una nacion pobre es irremediablemente impotente para cumplir el
Iin del Estado en estos tiempos.
El Paraguay con su pobreza cronica de la post-guerra, no ha podido cumplir su
programa de bienestar general, esbozado en el preambulo de la Constitucion.
Lo demostraremos someramente en los capitulos que vienen, siguiendo en el
estudio de esta materia, el orden de prelacion, segun la importancia que atribuimos
a los puntos que le inIorman.
En estos tiempos, en que el materialismo predomina, en que los goces Iisicos
de la vida, constituyen la preocupacion dominante de la sociedad, lo mas triste y
desgraciado para un pais es la falta de obras publicas, que, Iatalmente, comporta
la Ialta de comodidad, de trabajo y de dinero.
Para el pasado de las naciones, las obras publicas constituyen la gloria mas
pura e indiscutible de los gobiernos que Iueron exteriorizando la eIicacia y el
patriotismo de sus gestiones y atestiguando, ante la posterioridad, el grado de
Ielicidad de que el pueblo gozo bajo su mando.
Para el presente; las obras publicas son el nervio principal del movimiento y
del progreso de los pueblos, que da animacion, vida y alegria a la poblacion,
porque es el elemento principal para ganar dinero y con ello, hacer Ieliz y amable
la existencia.
En los paises donde hay obras publicas, la poblacion aumenta, porque nadie
sale de ellos en busca de trabajo y a ellos aIluye el extranjero en busca de dinero
Vale decir, que las obras publicas atraen y retienen la primera riqueza de este
mundo: el hombre trabajador.
A un pais que no construye obras publicas, por mas Iertil, sano, de mejor clima
y hermoso que Iuese, no viene la inmigracion y, si ha venido, por error o Ialsas
inIormaciones vuelve a salir en cuanto puede. Ejemplo vivo y patente el Paraguay.
En cambio, los inmigrantes aIluyen como moscas a la miel, no obstante la aridez
de la region y la inclemencia del clima, alli donde hay abundancia de obras
publicas: ejemplo las rocas peladas y tristes del Estado de Nueva York en los
Estados Unidos, calcinadas durante el verano y heladas en el invierno, pero donde
siempre hay obras publicas y el jornalero mas torpe tiene un jornal de 5 dolares
por dia.
Y la razon es muy clara: el emigrante europeo, que sale de su pais en busca de
trabajo, sin mas capital que su salud y sus dos robustos brazos, si no es a construir
obras publicas a que otro trabajo habra de entregarse? Al comercio? A la
industria? A la agricultura? No, porque, para todos ellos necesita un capital en
dinero y herramientas por pequeo que Iuese. No le queda sino ser dependiente,
sirviente o fornalero, con preIerencia este, por ser el que mas se aviene con la
libertad, la dignidad y la energia del emigrante deseable. Y bien: son las obras
publicas, en donde estos jornaleros han comenzado a ganar honradamente su pan
y labrar su dicha.
Cavando la tierra y rompiendo las piedras, haciendo empedrados, caminos,
Ierrocarriles, puentes, etc., es que los inmigrantes europeos han hecho su America,
esto es, labrado su posicion en el Nuevo Mundo. En estos trabajos humildes han
comenzado a amasarse muchas de las mas grandes Iortunas del presente de
Buenos Aires, Montevideo y Rio de Janeiro. Y es con esta vision que en Europa,
las Iamilias, al investigar en los Consulados Sudamericanos sobre las Iacilidades
de vida para el que ha de expatriarse, intercalan como una de las primeras
preguntas del cuestionario: $e construyen obras publicas?
Por otro lado, las obras publicas mas importantes, carreteras, Ierrocarriles,
canales, puertos, etc., una vez construidas se convierten en nuevas y eIicacisimas
herramientas de trabajo, para realizaciones venideras, al mismo tiempo que en las
mas solidas riquezas, que se asientan sobre el pais, incorporandose a su suelo y
constituyen para su porvenir el ahorro mas valioso y IructiIero.
La cuestion de las obras publicas, es cuestion de vida o muerte para los
pueblos civilizados. Y asi vemos a la Inglaterra, Francia, Alemania, Belgica e
Italia, al otro dia de la terminacion de la hecatombe horrible que arraso la Europa,
hacer sacriIicios sin medida, para reconstruir sus obras publicas.
Y para los paises jovenes de escasa produccion y de grandes riquezas, las
obras publicas son de tanta transcendencia e importancia para su vida y sus
destinos dice un estadista americano que el consenso popular, la antepone
como ventaja a cualquiera otra material o moral, sin excluir la misma libertad.
De esta suerte vemos a pueblos que han nacido y vivido en la democracia,
soportar en ocasiones, pacientemente, a sus gobiernos Iuertes y hasta tiranos,
unica y exclusivamente, porque estos hacian construir obras publicas, invirtiendo
honrada y Iructuosamente el dinero del pueblo. El Mariscal Lopez y el General
PorIirio Diaz en el pasado, el General Gomez (Venezuela) y el General Ibaez
(Chile) en el presente, acreditan esta tesis.
Pero los pueblos no temen, ni aman, ni aprecian, ni respetan, por mas liberales
que sean, a los gobiernos eunucos, de pura boquilla, que no levantan un ladrillo y
solo se ocupan de ganar elecciones, y pagar presupuestos. Con paz, pan y trabajo,
el pueblo soporta cualquier sacriIicio de su libertad, pero sin obras publicas, echa
a empujones a sus gobernantes mas ilustres asi se llame, Castelar, Madero,
Manuel Pardo o Manuel Gondra.
Hay que hacer obras publicas, cueste lo que cueste y aunque para ello se
deba hasta la camisa, decia Sarmiento. Y de acuerdo con esas ideas, he leido no
ha mucho un articulo en La Nacion de Buenos Aires que observaba, que la
Argentina hace muy poco obras publicas y que debe proceder a hacer muchas mas
y a ese eIecto contraer deudas externas, por mucho mas, porque en esto consiste la
labor proIicua de los pueblos mas poderosos, prosperos y Ielices. Que la
Republica Argentina no debe sino alrededor de 3.550 millones de pesos argentinos
o sea 355 pesos por habitante, mientras que los Estados Unidos, Francia e
Inglaterra deben 1700, 1800 y 1900 pesos argentinos por habitante; que, para
construir obras publicas, que han de proporcionar trabajo y comodidad al pueblo,
no hay que andar con recelos ni timideces.
Los gobiernos del Paraguay de la postguerra, han vegetado en la miseria, el
desierto, la debilidad y la anarquia porque esos gobiernos se han desentendido por
completo, de la construccion de obras publicas.
La carencia casi absoluta en el Paraguay de obras publicas en construccion,
desde 1870, ha sido, a no dudarlo, una de sus mas graves desventuras.
Los gobiernos inmediatamente anteriores a la guerra se ocuparon seriamente
dijo La Nacion de la construccion de obras publicas. Los documentos
oIiciales de la epoca, las publicaciones de El Semanario, dan cuenta de la Iorma
como esas administraciones encaraban el problema y buscaban resolverlo. Los
gobernantes posteriores al 70, no han dotado al pais de una sola obra publica de
alguna importancia, ni siquiera de concluir o conservar las iniciadas por sus
antecesores.
EIectivamente: el gobierno de los Lopez, proyecto y ejecuto en parte, todas
las obras publicas de importancia que ha tenido el Paraguay. El Palacio de
Gobierno, el mas bonito en su genero en su tiempo y acaso ahora mismo de
la America del Sud, el Ierrocarril hasta Paraguari, astilleros donde se construyeron
muchos buques, que hacian todo el comercio del pais, maestranzas, Iundiciones,
caminos, puentes, templos entre ellos los mas hermosos del pais, el Teatro
Nacional, llamado hoy viefo y el Oratorio de la Virgen de la Asuncion, estos dos
ultimos las mas preciadas joyas arquitectonicas en su clase que, en su epoca, se
conocian en Sudamerica y que aun hoy, truncas y escarnecidas por el tiempo y por
nuestra incapacidad, constituyen los unicos ornamentos de nuestra capital.
Para que las generaciones venideras sepan en que estado se encontraba el pais
en materia de obras publicas, en este ao de gracia de 1931, despues de 60 aos de
gobierno constitucional, recordaremos lo siguiente:
El pais solo cuenta con el Hospital Nacional en la Capital y los hospitales
regionales de Villarrica, San Pedro, Concepcion y Pilar. Estos establecimientos no
tienen los ediIicios y equipos de que en otras partes se los dota: los regionales ni
siquiera el personal requerido. En todos ellos, dar un bao caliente a un enIermo,
es todo un problema. No tienen de hospitales sino el nombre.
En los paises civilizados se calcula la capacidad en cama de los hospitales
publicos en el 2 como minimum o sea para el Paraguay de 1800 a 2000. El pais
no tiene ni la mitad de este numero.
Las casas de salud especiales que la ciencia y la humanidad imponen para los
locos, las mujeres, los nios, los tuberculosos, los leprosos, los criminales, etc.,
estan en paales. Y luego hay que ver los equipos: en el leprocomio lo principal,
el bao es un mito y en el Manicomio Nacional en este mismo ao, habia una
cama sin colchones ni Irazadas para cada dos recluidos. Durante los Iuertes
Irios de la primera semana de julio del ao pasado murieron de Irio dos dementes.
En todos los demas pueblos de la Republica, Iuera de los nombrados no hay
siquiera una triste casa de socorros o de misericordia, para primeros auxilios.
Con los sesenta millones de pesos a que ascienden los Iondos evaporados del
Banco Agricola, OIicina de Cambios y Ministerio de la Guerra o malamente
gastados en paseos de militares y pago de cuentas pardas a la Empresa
Ferrocarrilera y a los dueos del tabaco incendiado en Cambio Grande,
hubieramos podido colocar nuestros hospitales en pie de igualdad con los de otros
paises civilizados, en capacidad de camas, equipos y secciones especiales y
todavia dotar a cien pueblos de una casa de socorro de un costo de ciento
cincuenta mil pesos de c/1. cada una.
En la capital, la mayor parte de las oIicinas publicas, se encuentran instaladas
en casas particulares, construidas para Iamilias y por lo tanto, estrechas e
impropias para asientos de reparticiones administrativas.
Las escuelas publicas de la capital y campaa, Iuncionan en su inmensa
mayoria, en ediIicios particulares, inadecuados a su destino y se ven cada ao
obligadas a rechazar cantidades de nios en edad escolar, por carecer de local
donde alojarlos.
La Universidad Nacional no tiene aulas para el Iuncionamiento regular de las
clases. En el caseron destartalado de la calle 14 de julio, Iuncionan la Facultad de
Derecho y Ciencias Sociales, la de Ingenieria y la Escuela de Farmacia, ademas de
las oIicinas del Rectorado. Cuando en la Facultad de Derecho se dan tres o cuatro
clases al mismo tiempo, no se sabe donde ubicarlas. Hay que echar mano al salon
del Rectorado, a la secretaria, a cuanto espacio disponible queda en el local.
Cuando Iuncionen los otros cursos de Ingenieria, las clases se haran al estilo
peripatetico, en saludables caminatas a traves del viejo patio Iamiliar presidido por
la eIigie severa del patricio Iundador. En el Colegio Nacional hay aulas de
capacidad insuIiciente, en las que los alumnos deben estar hacinados unos sobre
otros, y a veces tienen que permanecer de pie. (La Nacion).
No hay en toda la Republica, una Escuela Industrial, ni de Artes y OIicios, ni
de Bellas Artes.
Teatros no hay sino en la capital y muy pobres y estrechos. Los pueblos de
campaa ni los conocen.
Los mercados, tanto los de la capital, como los de la campaa, solo son para
abochornar al pais.
Ni en la Capital, ni en pueblo alguno de campaa, hay obras de salubridad. Se
proveen de agua y expelen los desperdicios, como en tiempo de los Faraones. La
Ialta de agua abundante, produce la Ialta de baos publicos.
Solo la capital tiene sus calles empedradas. Pero en Iorma tan mala, que es una
vergenza nacional, tanto que el pueblo, llama a este empedrado, muy
chuscamente empeorado.
La Capital, no tiene una Penitenciaria, que no Ialta en pueblo alguno
civilizado, o semi-civilizado y en la campaa, no hay una carcel departamental.
La Municipalidad en la Capital y en la campaa, tiene Iuncionando sus
oIicinas en casas particulares alquiladas.
Las iglesias, unicos ediIicios publicos existentes en la campaa, se encuentran
casi todas en estado ruinoso (entre ellos las de los pueblos mas importantes, San
Lorenzo, Luque, Pilar, Carapegua, etc.).
Los pueblos de veraniego mas bonitos, mas cercanos a la Capital y mas
visitados por los extranjeros San Bernardino y Aregua, no tenia el primero iglesia
y el segundo tenia como tal un rancho en estado ruinoso. Al primero la caridad
publica, le doto de un pequeo oratorio y al segundo, doto de la mas bonita iglesia
de la campaa del Paraguay por su artistico Irontis-torre, la actividad del parroco
el padre Olaizola, que consiguio de la piedad de dos seoras propietarias de ese
pueblo, Da. Asuncion G. de Gonzalez ($ 50.000) y Da. Carlota A. de Palmerola ($
40.000) y el trabajo personal de la poblacion, levantar el bonito monumento
aludido. El Estado, a regaadientes, contribuyo con solo $ 10.000 c/1.
En Sapucay, bonita poblacion, tan en el camino de los turistas sucedio la
misma cosa. La pequea iglesia del pueblo costo $ 250.000, donados por la
caridad publica. El Estado solo contribuyo con once mil pesos.
Los monumentos de valor arquitectonico que levanto el empuje constructivo
de los Lopez, el Oratorio de la Asuncion y el Teatro viejo, permanecen
inconclusos en su triste estado de ruinas modernas.
El templo de la Encarnacion, paralizado hace ya mas de treinta aos.
Los templos de los pueblos de las antiguas misiones jesuiticas Santiago, Santa
Rosa, San Ignacio, Santa Maria, San Cosme, en estado de completa ruina y todos
los objetos de arte alli amontonados de valor inapreciable, desaparecidos.
En los pueblos de campaa los mercados se encuentran, en su inmensa
mayoria, en el estado mas antihigienico.
Mataderos, no existen sino en muy pocos y, todos en el mayor desaseo por la
Ialta de aguas corrientes. En todos los demas, la matanza se practica en cualquiera
playa y de la limpieza se encargan los cuervos y los perros.
Los cementerios son simplemente atroces. Son pequeos guardados en el mas
lamentable abandono, con cercados insuIicientes y, en los pueblos mas pobres,
con maleza alta que les dan mas bien el aspecto de potreros, especialmente cuando
es muy Irecuente ver en ellos, burros, caballos y vacas. Poco antes del dia de
diIuntos, se acostumbra hacer en ellos una chambona limpieza. En ningun
cementerio del pais existen nichos municipales. Es una particularidad del
Paraguay.
En los pueblos de campaa las calles no tienen pavimento, ni estan arboladas y
son depositos de cuanta inmundicia existe.
Las pla:as, no tienen de tales sino el nombre y alli pastan en perIecta
tranquilidad vacas y burros y algunas veces hasta cerdos.
Los caminos publicos, aun la mas cercana y de mas vital importancia para el
pais, como los de la Asuncion a Ita, de Paraguari a Carapegua, de Ypacarai a
Caacupe, intransitables al otro dia de una lluvia Iuerte.
En varias ocasiones anuncio el Gobierno, sus propositos de acometer
decididamente, la construccion de obras publicas. Algunas veces llego hasta
instituir, las reparticiones publicas que iban a tomar a su cargo, tan importante
Iuncion publica administrativa: Direccion de vialidad, Division de fomento, etc.
Pero estos propositos nunca Iueron serios, porque no tenian plan, vision, ni
orientacion de conjunto, y porque, incurrian en la ridiculez de querer emprender
obras publicas con solo los recursos ordinarios del presupuesto, cosa que hasta
ahora no se le habia ocurrido a ningun gobierno cuerdo.
En eIecto, la fusticia fiscal, que no consiste sino en la equitativa reparticion de
las cargas publicas sobre los individuos y sobre las generaciones, no concibe
semejante desproposito. Cada sujeto humano, debe contribuir al mantenimiento y
progreso de la colectividad de que Iorma parte y cada generacion, de las obras
publicas destinadas a su bienestar, segun su capacidad tributaria, es decir, de sus
recursos disponibles. En una palabra, cada generacion debe satisIacer sus
necesidades con sus recursos propios. Pero, cuando con esos recursos, se han de
atender necesidades de las generaciones del porvenir, estas tambien tienen que
contribuir a sus expensas; y la manera de que tal Ienomeno de continuidad y
solidaridad se realice, es unicamente por medio de los emprestitos a largo plazo,
de modo que las generaciones en cadena ininterrumpida, se hagan cargo del activo
y pasivo de las anteriores, como herederas de las mismas en el transcurso sin Iin
de los siglos.
Los gobiernos del Paraguay olvidaron tan elemental principio de la ciencia
Iinanciera y creyeron, que con los recursos propios de un presupuesto de hambre,
podian construir obras publicas.
Mas todavia: algunas veces se emprendieron algunos trabajos de obras
publicas, como ser los de los caminos de Paraguari a Carapegua, de Ypacarai a
Caacupe, de la Asuncion a San Lorenzo e Ita, muelle de Encarnacion, etc., que no
solo en una sino en retiradas ocasiones, insumieron sendos millones de pesos.
Pero la incompetencia tecnica y la inmoralidad de los concesionarios, de los
constructores y de los Iuncionarios Iiscales, que en esas tareas intervinieron, solo
produjeron clavos y bochornos para el Erario Fiscal y amargos desencantos a la
poblacion del pais.
Bajo tales conceptos, a poco de asumir la direccion de las Iinanzas del pais, el
Dr. Eligio Ayala, en quien el pueblo (y yo mismo) tenia tantas esperanzas de
reaccion, le indique por la prensa, que debia, sin mas tramites, contraer
un emprestito, o en su deIecto una emision por valorde 20.000.000 de pesos oro, que debia invertir en esta Iorma:
Para las cloacas y aguas comentes de la Capital.................. $ o/s. 2.000.000
Para el puerto de la Asuncion .............................................. $ " 2.000.000
Para un Ierrocarril desde la Asuncion hasta las minas de
hierro de Ybicui, pasando por Capiata, Carape-
gua, Acahay .................................................................. $ " 1.500.000
Para la compra de seis remolcadores y 20 lanchones para
transportar los productos del pais a los puertos del
Plata y libertar al comercio nacional de la criminal
explotacion de los Iletes vigentes...................... $ "
1.000.000
Para compra de materiales de dragado y limpieza de
los rios grandes y pequeos ........................................... $ " 500.000
EdiIicio para la Universidad Nacional ................................ $ " 500.000
ReIaccion y mejoras en el Colegio Nacional de la Capital.. $ "
250.000
Para puentes y caminos ....................................................... $ " 1.000.000
Ampliacion y mejoras en el Hospital de la Asuncion,
hasta para 100 camas ..................................................... $ " 250.000
Ampliacion y mejoras en los hospitales regionales de San
Pedro, Concepcion, Pilar y Villarrica hasta para
mas 100 camas cada uno ............................................... $ " 250.000
Para carceles y reIormatorios .............................................. $ " 1.500.000
Cuatro hospitales regionales mas de cien camas cada uno
en Ita, Barrero Grande, Tabapy y San Juan
Bautista de las Misiones ................................................ $ " 1.000.000
Cuatro colegios de artes y oIicios en Asuncion,
Concepcion, Pilar y Villarrica ....................................... $ " 500.000
Para una Escuela de Bellas Artes en la Asuncion................ $ " 250.000
Para escuelas de campaa ................................................... $ " 1.250.000
Para casas baratas para obreros ........................................... $ " 1.000.000
Para conclusiones del Oratorio de la Asuncion, templo de
la Encarnacion, seminario conciliar y reIaccion
de iglesias en ruinas....................................................... $ " 750.000
Para Iundacion de un Banco Hipotecario, con seccion
prendaria, industrial, agricola, ganadera, de
colonizacion, construccion y de seguros ....................... $ " 5.000.000
En ese articulo agregue:
Es completamente inadmisible la excusa de que no hay dinero o el temor de
buscarlo, que solo habian de alegar gobiernos miopes o anacronicos.
Hace ya siglos, que, para los estadistas de verdad, las expensas para obras
publicas no son considerados simples gastos, sino inmejorables negocios, que el
Estado realiza en provecho del pais en general y del Erario Fiscal en particular.
Ha dicho Alberdi, el mas eminente estadista de la America Latina Gastar en
obras publicas tendientes a Iomentar el progreso del pais (Ierrocarriles, puertos,
puentes, caminos, canales, escuelas), no es disminuir el dinero Iiscal, sino
secundar y multiplicar el tesoro de la nacion, que parece consumirse, pero que en
realidad se produce o acrecienta. Gastar de ese modo, no es menguar las rentas de
la nacion, que crecen con el traIico, con la Iacilidad de comunicaciones. En una
palabra, gastar en estas cosas es atesorar.
En eIecto que mejor negocio para la nacion, por ejemplo que vender agua
del rio Paraguay (obras de salubridad) asegurando, al propio tiempo, la salud del
ciudadano la mayor riqueza de un pais? Que mejor negocio que el puerto de la
capital, que ha de costearse con exceso, nada mas que con el valor de los terrenos
ganados al rio, quedando ya, como ganancia liquida, el inmenso rendimiento de
esta clase de obras, tan codiciada por empresarios en todo el mundo? Y asi las
demas obras a que nos hemos reIerido.
No hay duda alguna. Mejores negocios para el Estado que estos, no los hay.
Son todos negocios limpios, seguros, sin riesgo y de comer a dos carrillos. El
Estado no solamente puede, sino que debe hacer estos negocios, si ha de cumplir
su deber primordial, segun la Constitucion, de promover el bienestar general.
Y si el gobierno, no dispone del capital privado, para realizar estas obras,
debe echar mano de ese capital publico barato e inagotable llamado emision. Sin
un momento de vacilacion.
En eIecto, nada hay que temer de una emision para obras publicas. La
emision para obras publicas, tiene todas las ventajas de esta medida Iinanciera,
sin ninguno de sus inconvenientes. La emision para obras publicas ha dicho un
ministro de Hacienda eminente del Brasil, no es sino un trasiego del dinero que
pasa de la mano izquierda del Estado a su mano derecha, cayendo, a su paso,
como lluvia Iecundante sobre la produccion nacional. Es una Iorma de sociedad
cooperativa entre el Estado y los ciudadanos. Para adquirir el dinero necesario
para el resurgimiento nacional, no habra otro medio para el Gobierno que hacer
trabajar al pais, disponiendo la construccion de obras publicas y Iundando bancos
del Estado protectores del trabajador, que le ha de dar dinero a largos plazos e
interes reducido.
Si el pais no emprende obras publicas, no vendra a el, inmigrantes
extranjeros y el paraguayo emigrara a los paises vecinos en busca de trabajo.
Si no emprende la construccion de obras publicas, el pais seguira su vida
languideciente y desmayada, al margen de la civilizacion y del progreso,
menospreciado o lo que es peor, compadecido, del resto del mundo, cayendo de
tumbo en tumbo de la tirania a la anarquia y satisIaciendo apenas sus necesidades
materiales mas perentorias.
Era la epoca en que Norteamerica acaparadora durante la guerra mundial de
casi todo el dinero amonedado del mundo, lo oIrecia sin medida a los pueblos
sudamericanos, en prestamos para obras publicas, con miras de penetracion
politica por la via Iinanciera.
Muchos aos pasaron y el Dr. Eligio Ayala, no se digno en ninguno de sus
mensajes presidenciales, u otros documentos oIiciales, pronunciar una palabra,
sobre la posibilidad, de un emprestito o de una emision para obras publicas, el
asunto, como dejo demostrado, de mas transcendental importancia para el pais.
Pero entretanto, el Dr. Eligio Ayala, en todos esos mensajes deploraba, que los
recursos del pais, no lo permitiesen abocar y realizar las obras publicas que el pais
requiere indispensablemente. Lo que en una ocasion le valio del valiente y patriota
diario La Nacion estas banderillas muy merecidas en un articulo titulado, el
Eterno pretexto.
Los gobiernos del Paraguay han pretendido siempre y siguen pretendiendo
disculpar, su incapacidad, su inaccion permanente, sus postergaciones indeIinidas,
con la cantinela de que los recursos del pais no les permitian obrar como
debieran.
Esta disculpa, presentada como argumento supremo y eterno, para cohonestar
la esterilidad gubernativa, es inadmisible. El estadista de verdad, busca y
encuentra siempre los medios de salvar las diIicultades. El buen gobernante hace
milagros. Lo prueba D. Carlos Antonio Lopez en el pasado y Raymond Poincare
en el presente. Y como lo dijo este ultimo: no es licito a ningun gobernante,
escudar su esterilidad, en los obstaculos que surgen a su paso, porque la
obligacion de vencerlos es el reverso del honor de gobernar a los pueblos.
En mi aIan de servir a la patria, en el modo que a mi ver, habia de serle mas
provechoso, he buscado, dentro de mis debiles Iuerzas personales, allegar al pais
capital extranjero, que habia de invertirse en grandes obras de utilidad general.
Y asi he tenido la inmensa satisIaccion de ver ligado mi nombre a dos de las
iniciativas sobre obras publicas mas importantes, presentadas en el pais desde la
era Constitucional: Primera el Ierrocarril de la Asuncion al Yguazu, pasando por
los pueblos de la Cordillera y despues el Ferrocarril Nordeste del Paraguay, que
habia de ligar la Asuncion a Rio de Janeiro, pasando por el Salto del Guaira, una
de las mas estupendas maravillas de la creacion y el venero mas colosal de carbon
blanco (Iuerza hidraulica) del Universo.
Como se iniciaron y que Iin tuvieron estos empeos tan loables se vera
enseguida.
La concesion del primer Ierrocarril de Asuncion al Yguazu me Iue
encomendada en 1908 de vuelta de un viaje a Europa, en que lo conoci en el
vapor, por un seor Fray, hombre de negocios al servicio de la gran empresa
Ierrocarrilera brasilea, $an Paulo-Rio Grande, con el proposito de unir los
Ierrocarriles paraguayos con los brasileos, que recorren los Estados del Brasil,
que se interponen entre el Paraguay y el mar (provincias de Parana y Santa
Catalina) de modo que, llevando un Ierrocarril paraguayo hasta las orillas del
Parana, Irente a la poblacion brasilera de Foz de Yguazu, a la que habian de llegar
del lado brasilero, en plazo no lejano, los rieles de la $an Paulo-Rio Grande, por
concesion hachale ya por el Gobierno del Brasil, atrajese todo el comercio del
Paraguay hacia sus lineas, que le pondrian mas cerca de Europa por lo menos en
una semana, que la via actual por Buenos Aires y con inmenso ahorro de gastos.
La concesion se la obtuve por ley del 1
o
. de junio de 1909.
En garantia del cumplimiento del contrato de la concesion, el por entonces
procurador de mi estudio de abogado, don AdolIo Antunez, en nombre y
representacion del Sr. Fary deposito en el Banco de la Republica diez mil pesos
oro, que el Gobierno me exigio.
Obtenida la concesion y entregada la escritura del contrato al ingeniero Sr.
Bosisio, que vino del Brasil para proseguir la negociacion, yo me desentendi del
asunto.
La empresa se llamaria Ferrocarril Transparaguayo de Asuncion al Ygua:u.
Saldria de la Asuncion y siguiendo por los pueblos de Emboscada, Altos,
Atyra, Barrero Grande, Itacurubi de la Cordillera, San Jose, Ajos, Colonia 25 de
Noviembre y Caaguazu, llegaria al rio Parana Irente a la desembocadura del
Yguazu.
El ingeniero Bosisio, puso aqui una oIicina tecnica para comenzar enseguida
el estudio del trazado de la linea, pero, poco despues salio para el Brasil, dejando
aqui cerrada la oIicina.
Me reIirieron, que don Manuel Rodriguez, en nombre del Ferrocarril Central,
le habia convencido, de que la nueva linea, pasando tan cerca de la linea actual,
por regiones despobladas y sin produccion, que apenas daban para vivir a una
linea, menos daria para las dos, por donde, llevar adelante esa empresa, iba a ser
un pesimo negocio a pura perdida, o sea un desastre Iinanciero para las dos lineas,
la existente del Ferrocarril Central y la proyectada.
Que el Sr. Rodriguez propuso al Sr. Bosisio, celebrar, en salvaguardia de los
intereses de ambas empresas, un acuerdo en la siguiente Iorma:
El Sr. Bosisio por la concesion Fary, dejaria caducar la concesion, perdiendo la
garantia y renunciando a su derecho de construir esa linea, a Iavor del Ferrocarril
Central.
Por su parte el Ferrocarril Central devolveria al seor Fary, el importe de su
deposito de garantia y de todos sus gastos de la obtencion de la concesion,
anteriores y posteriores a la ley del 1
o
. de junio de 1909, y se comprometeria a, en
cualquier epoca, que las lineas del Ferrocarril $an Paulo-Rio Grande llegasen a
orillas del Parana en la ciudad brasilera de Foz de Yguazu, hacer tambien llegar
sus lineas del lado del Paraguay y a ese mismo lugar, rio Parana de por medio,
saliendo de un punto cualquiera de sus lineas ya tendidas de Asuncion a
Encarnacion, para cuya obra ya estaba Iacultada por la ley paraguaya de arreglo
con el Ferrocarril Central del 20 de julio de 1907.
Y se dice, que el Ferrocarril Central ya ha dispuesto, en cumplimiento de este
convenio, que el punto de partida de la Iutura linea al Yguazu, sea la estacion de
Borja, y que el tramo ya construido de Borja a Charara, es ya un principio de
ejecucion de aquel acuerdo.
La linea brasilera que habra de empalmar con esta linea se encuentra todavia
muy lejos del Yguazu a 550 Km.; en tanto que la paraguaya con su punta de rieles
actual, esta ya a menos, de la mitad de esa distancia. La crisis Iinanciera que ha
sobrevenido a las grandes empresas Ierrocarrileras del Brasil, desde la muerte del
Baron de Rio Branco (1912) que era el gran propulsor de las obras publicas en el
Brasil, al estilo Sarmiento costare lo que costare, ha paralizado la construccion de
la parte brasilera de la linea. Quiera Dios que pronto pase aquella crisis que
permitira al Paraguay estar de Europa a nueve dias menos de viaje, por un
Ierrocarril, que atravesara regiones estupendas por su belleza sin igual en el
mundo, como es la region del Alto Parana en el Iuturo la region industrialmente de
mayor porvenir del Universo, por encerrar en poco espacio las minas de carbon
blanco mas importantes del mundo (Iuerza hidroelectrica producida por las mas
grandes cataratas del globo.)
Es incalculable lo que sera el Alto Parana, paraguayo y brasilero bajo el punto
de vista industrial dentro de 50 aos, teniendo en cuenta sus numerosas cataratas.
Con los siete saltos grandes y once chicos de las cataratas del Guaira, con cinco
veces mas Iuerza electrica que el Niagara, con el Salto del Yguazu y la cantidad
de saltos mas pequeos que salpican esa region no habra, en Iuturo no lejano en el
mundo, comarca que le discuta la preeminencia industrial.
La segunda concesion, la del Nordeste del Paraguay, Iue la resultante de un
acuerdo entre las delegaciones brasilera y paraguaya, concurrentes al Congreso
Panamericano de Buenos Aires de 1910, en miras a unir en un abrazo Iraternal el
Brasil y el Paraguay ligando la Asuncion y Rio de Janeiro por via Ierrea.
En ese ao, durante las sesiones de aquel Congreso, se inauguro la linea
directa de la Asuncion a Buenos Aires por via Ierrea, con la inauguracion del
Ierriboat de Encarnacion a Posadas.
Comentando el hecho en el comedor del hotel Majestic de Buenos Aires, en
que se encontraban hospedadas la delegacion paraguaya y la brasilera, el
Presidente de la delegacion brasilera Dr. Almeida Nogueira, dirigiendose a mi (yo
era delegado del Paraguay), me dijo: y no podriamos colega hacer que tambien
Rio de Janeiro este unido a la Asuncion? Pero como no Dr., le conteste. Siempre
que los brasileros, se encarguen como lo hicieron los argentinos, de Iinanciar la
obra, porque nosotros, somos pobres de solemnidad. Los paraguayos les
ayudariamos solamente como a los argentinos con nuestra buena voluntad
decidida, incondicional y con nuestra gratitud.
Quiere decir, me replico el doctor Almeida Nogueira, que el gobierno del
Paraguay, consentiria en dar una concesion a capitalistas brasileros, para un
Ierrocarril en territorio paraguayo, que hubiese de llegar a nuestra Irontera, a un
punto que le indicase el concesionario, para empalmar alli con otro Ierrocarril
brasilero que llegue hasta Rio de Janeiro?.
Pero como no, le conteste y desde ya se lo prometo, sin vacilacion, ahora
mismo, en nombre del Paraguay.
Entonces voy a telegraIiar al Baron de Rio Branco me dijo el Doctor Almeida
Nogueira y le prometo tambien, que se hara la linea. Y alli mismo levantamos la
copa, brindando porque pronto el Brasil y el Paraguay hermanos, se vean ligados
en un Iuerte abrazo indisoluble, en un abra:o de hierro.
El Baron de Rio Branco acepto la propuesta. Tomo a su cargo proveer un
capitalista brasilero que habia de Iigurar como concesionario de la linea
paraguaya, a quien el gobierno del Brasil, concederia igualmente la linea brasilera
que con ella habia de empalmar, hasta llegar a la red de los Ierrocarriles brasileros,
que habia de conducirla hasta Rio de Janeiro. Este capitalista, bajo el patrocinio
del gobierno del Brasil, Iinanciaria la construccion de las dos lineas y cargaria con
todos los gastos de la obtencion y escrituracion de ambas concesiones. Yo me
comprometia unicamente a obtener para el capitalista brasilero, la concesion
paraguaya en la Iorma y condiciones que el concesionario me indicase.
La tramitacion de la concesion se haria en ambos paises durante el periodo
legislativo del ao siguiente (1911) debiendo ser previa la concesion paraguaya.
Yo cumpli acabadamente mi compromiso con el Baron de Rio Branco. Por ley
del 26 de setiembre de 1911 se otorgo por el Gobierno del Paraguay al capitalista
brasilero Conde Asdrubal de Nacimiento, uno de los mas acaudalados industriales
de San Paulo (Brasil) y gran amigo del Baron de Rio Branco, la concesion
paraguaya, que, partiendo de la Asuncion y siguiendo por detras de la Cordillera y
despues por Carayao y los yerbales, llegase hasta la Irontera brasilera lindera al
Salto del Guaira, para poder aprovechar la ventaja del empleo de este salto,
incluida en la concesion.
Previo deposito que hice en el Banco de la Republica de la suma de 40.000
pesos oro, en garantia del cumplimiento por el concesionario de sus deberes
impuestos por la ley, recogi la escritura del contrato y se la lleve al Conde de
Nacimiento.
Por su parte el gobierno del Brasil, en menos de dos meses otorgo al Conde de
Nacimiento, la concesion de la parte brasilera de la linea por ley del 6 de enero de
1912.
Sin perder tiempo, el Baron de Rio Branco, el Conde de Nacimiento y el
representante en el Brasil de los capitalistas ingleses proveedores del dinero para
obras publicas brasileras Mr. Dillon, entraron a tratar sobre el prestamo para la
construccion de ambas lineas, que Iue presupuestado por el Ministerio de vias
publicas del Brasil en 7.000.000 de (1.500 y pico de kilometros).
Pero en eso, inesperada y repentinamente Iallecio el Baron de Rio Branco (12
de Iebrero de 1912).
Y bien: con la muerte sorpresiva del Baron de Rio Branco , la empresa de unir
la Asuncion con Rio de Janeiro por Ierrocarril, de la que aquel ilustre estadista era
alma y nervio, la concesion Nordeste del Par aguay recibio un golpe mortal.
El Conde de Nacimiento no se desanimo sin embargo. Tratandose de una obra
publica tan grande y transcendental, que habia de unir el centro de la America del
Sur, con el primer puerto de su periIeria, conceptuada en su tiempo, la obra
publica mas importante despues del canal de Panama, espero encontrar apoyo en
el capital europeo.
Y asi, mando al Paraguay una comision de ingenieros que practicaron los
estudios del trazado de toda la linea y asentaron la planimetria hasta Carayao.
Estos planos obran en el Ministerio del Interior.
Pero sobrevino primero la guerra de los Balcanes, que cerro los mercados del
capital europeo para obras publicas en la America del Sur y despues la
conIlagracion mundial que dejo a la Europa en la miseria. Y... ahi esta la
concesion como una bella ilusion.
Pero del mal el menos: siquiera si se habria el pais beneIiciado con la
incautacion de los 50.000 pesos oro sellado (2.130.500 $ c/1.) depositados por los
concesionarios Fary y Conde de Nacimiento, que pasaron al Estado, por
incumplimiento de los contratos de concesion del I
o
de junio de 1909 y 26 de
setiembre de 1911.
Pero la negra fetta del Paraguay hizo que, ni siquiera esta migaja, aprovechase
el pais. Esos Iondos Iueron completamente dilapidados. Nunca pude saber el
destino que se les dio.
Por su especial importancia y gravedad tratare en capitulos separados Ires de
las Iallas mas bochornosas del pais tocantes a esta materia: la Ialta de obras de
salubridad en la capital, la carencia de una carcel Penitenciaria y el completo
abandono de los monumentos y obras de arte que nos lego nuestra lloriosa
antigedad.
Pero antes, me ocupare de otra Ialla de mas primordial importancia; el
abandono de la salud publica, que se hara en el capitulo siguiente.
CAP%&LO XIV
EL ABANDONO DE LA SALUD PUBLICA
Ya he dicho que el peor enemigo de los pueblos de America y una de las
grandes desdichas del Paraguay, es el desierto.
Nada mas que en la region oriental, pueden caber holgadamente cuarenta
millones de habitantes, en la misma densidad de poblacion que Inglaterra o Italia.
Pero de nada serviria que el Paraguay tuviese mucha poblacion, si esta no ha
de ser laboriosa.
La poblacion para ser util tiene que ser laboriosa. Y los hombres no pueden ser
laboriosos, si no son sanos, si no tienen salud. La salud del hombre viene a ser
entonces la primera riqueza de este mundo.
El punto de partida de eIicacia de un hombre es la plenitud de su salud, de
donde emana la capacidad del trabajo sostenido, la resistencia a las contrariedades,
el Iirme colorido de vigorosa personalidad. (Salas Marchand).
La salud y el vigor son elementos indispensables, para Iundar el bienestar
individual, base a su vez del bienestar social. Los debiles, los enIermos, los
deIormes, los invalidos son, salvo raras excepciones, desechos o cargas que pesan
sobre la sociedad entera.
La grandeza y la Iuerza de las naciones estan en muy estrechas relaciones con
su morbilidad y su mortalidad. Por el indice de las enIermedades evitables y,
especialmente el de la mortalidad inIantil y las aIecciones contagiosas, se puede
juzgar, sin vacilar, el estado de civilizacion y de adelanto de un pueblo.
Velar por la salud de las poblaciones, combatir sin tregua las causas evitables
de enIermedad, trabajar, sin cesar, porque la planta humana crezca sana y
vigorosa, para que el pueblo Iorme una masa homogenea y Iuerte, resistente a los
males Iisicos y capaz de asegurar con el vigor de los brazos y la cultura de las
inteligencias, los grandes destinos a que la naturaleza nos ha llamado, debe ser la
obra primordial de los hombres de gobierno y de todos los que, sin ejercer cargos
publicos, tienen en la prensa, en la enseanza, en la tribuna en los partidos
politicos y hasta en los centros sociales, oportunidad y posibilidad de instruir al
pueblo en ese sentido.
La asistencia y proteccion de la inIancia (comprendida naturalmente las de la
madre), el alojamiento salubre, la alimentacion suIiciente y sana de las clases
trabajadoras, la reglamentacion del trabajo, el seguro contra la enIermedad y la
vejez, la proIilaxis del alcoholismo y de las enIermedades contagiosas, en una
palabra, una buena legislacion social e higienica, ha sido la preocupacion
constante de los gobiernos nacionales y comunales de los pueblos mas civilizados
y constituye un titulo de gloria para la Alemania, donde las clases pobres y
laboriosas gozan, mediante esas leyes, de un bienestar tan considerable, que
constituye la admiracion de cuantos estudian estas cuestiones. (Araoz AlIaro
Politica y Educacion).
Los gobiernos del Paraguay, han tenido siempre la salud publica, la higiene
publica y la asistencia social, en el mas completo abandono.
Puede decirse que el pais carece de legislacion, sobre estos topicos de la mayor
importancia para los paises civilizados. Pero no obstante la accion nula del
gobierno, la insuIiciencia en la Capital y carencia completa en la campaa de
asistencia medica, la Ialta absoluta de obras de salubridad en todo el pais, la
morbilidad y mortalidad del Paraguay, no son mayores que las de otros paises mas
Ielices dotados de todos los elementos requeridos para combatirlos.
Es que el Paraguay, es un pais de una salubridad natural, extraordinaria.
No hay peste grave que no se haya introducido en este pais: el colera, la Iiebre
amarilla, la peste bubonica, etc., pero no han podido aclimatarse. Nuestro sol
patente y tonico, el aire puro oxigenado de nuestros bosques y praderas, el agua
cristalina sana y abundante de nuestros rios, arroyos y Iuentes, han sido suIicientes
para ahogarlas.
Las enIermedades inIecciosas mas diIundidas y desastrosas, la tuberculosis y
la siIilis, no presentan en el pais los caracteres horrorosos o virulentos que en otras
partes.
Y viajeros y turistas, no han concluido de pasmarse que la Asuncion, capital,
de cerca cuatrocientos aos de existencia, un sumidero de siglos, pueda hasta hoy
permanecer sin cloacas y aguas corrientes.
Indudablemente el Paraguay, lo repetimos es de una salubridad no igualada en
el mundo. Cualquiera persona venida de cualquier parte del orbe, de los climas
mas antagonicos, con poco que cuide de su higiene personal, se olvida aqui de las
enIermedades.
Sin embargo; en estos ultimos, tiempos, se ha constatado un mal grave en el
pais, el espantoso aumento de la mortalidad inIantil.
A la brava Iecundidad de la mujer paraguaya responde la cantidad alarmante
de deIunciones de inIantes que poda brutalmente la poblacion en sus tiernos
brotos.
Segun una estadistica levantada por un estudioso, durante la ultima generacion
(1902 a 1924), nacieron en las parroquias de la Capital 44.700 nios de los cuales
Iallecieron, antes de cumplir los dos aos 12.467. Nacieron muertos 2.500.
El porcentaje es aterrador: mas del 28.
Yesto en la Capital, donde hay mas recursos tocantes a la asistencia. En la
campaa, con la madre y el nio abandonados a su suerte, el porcentaje tiene que
ser Iatalmente mucho mayor.
De nada nos sirve asi la alta natalidad de nuestra poblacion, si una mortalidad
igualmente elevada, nos arrebata la mayor parte de los nios al poco tiempo de
nacidos.
Sobre la importancia capital que tiene este asunto para un buen gobierno, nadie
discrepa.
La salud del adulto no es sino la Ilorescencia de la salud del nio.
La inIancia es la reserva de la Nacion. Los nios que sucumben son
elementos perdidos para la Iuerza y la grandeza de la patria en el Iuturo. En los
nios esta el secreto del porvenir del pais; en sus manos estara maana la suerte de
la Nacion.
Ytanta importancia ha cobrado este asunto, para los hombres de estudio que
se preocupan del porvenir de la humanidad, que ha dado lugar al nacimiento de
una ciencia nueva la Eugenesia, que busca Iijar las leyes y los principios, de una
generacion sin taras, ni deIectos Iisicos, ni mentales, por medio de la seleccion de
los padres, del cuidado de la madre, durante el embarazo y del puerpera, de la
crianza y alimentacion del inIante.
La mortalidad inIantil en el Paraguay y, por lo que he leido tam