Acoso Escolar y Depresión en Adolescentes
Acoso Escolar y Depresión en Adolescentes
Situación problemática
El acoso escolar es un problema habitual, grave y de alcance mundial, que genera una
diversidad de problemas personales y sociales; y cuyas consecuencias trascienden más allá
del sistema educacional (Salmivalli et al., 2022). En los últimos años, se ha dado cuenta del
aumento de los casos en estudiantes que han sufrido de actos agresivos intencionales y
sistemáticos dentro de la comunidad educativa (Shiba y Mokwena, 2023). Según el Fondo
de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO, 2023), más
del 36% de estudiantes del mundo se ven afectados por acoso escolar; en ese mismo marco,
un estudio desarrollado en 28 países de Europa y Asia ha revelado que, el 41% de los
estudiantes han sido víctimas de acoso escolar (Balluerka et al., 2023); por su parte, en
China, la cifra alcanza al 32.4% (Lin et al., 2022); en países de África, se ha reportado una
incidencia del 32.1% (Man et al., 2022); mientras que, en Estados Unidos se ha estimado
que, entre el 25% y 30% de los estudiantes han sufrido de acoso escolar, al menos una vez
en el último año (Sutter et al., 2022); cifras que aumentan significativamente en países de
América Latina, en donde se estima un intervalo de entre 35% a 45% de los adolescentes
escolarizados (Silva y Puglia, 2023).
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El acoso escolar es un problema grande, que atañe a todos los elementos de la
comunidad educativa, y a diversos sectores sanitarios y sociales involucrados, pues, como
ya se mencionó, genera una serie de problemas psicosociales (Ding y Zhang, 2022); tal es
así que, a la luz de la ciencia, se ha demostrado que, el 23.2% de los trastornos de ansiedad
y el 26.6% de trastornos depresivos en estudiantes de secundaria, son atribuibles a
victimización por acoso escolar (Lin et al., 2022); también se ha evidenciado asociaciones
significativas con aislamiento social y carentes habilidades sociales (Masabanda y Gaibor,
2022), con problemas de autoestima (Álvarez et al., 2023); deficiencias para la gestión
emocional (Valenzuela et al., 2023), depresión e ideación suicida (Sutter et al., 2022) en
escolares de secundaria. En ello radica su relevancia, pues, compromete la adquisición de
competencia académicas para la promoción escolar, y favorece la incidencia de trastornos
emocionales y afectivos, entre ellos, los procesos depresivos (Balluerka et al., 2023).
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Así pues, el problema que supone la incidencia de sintomatología depresiva en
adolescentes del mundo, reportada en acápites anteriores; supone un problema de relevancia;
toda vez que, condicionan la salud del adolescente, y generan problemas para el rendimiento
y la convivencia escolar (Lin et al., 2022); además, está asociada con problemas mucho más
graves, como el riesgo y conducta suicida (Hong et al., 2022). Por tanto, conviene abordarlo
desde la ciencia, asociándolo con otras variables de relevancia social, como lo es el acoso
escolar, que suele ser incidente en la población objetivo.
Problema general
Problemas específicos
¿Cuáles son los niveles de acoso escolar en adolescentes de una institución educativa
de Chiclayo?
¿Cuáles son los niveles de depresión acoso escolar en adolescentes de una institución
educativa de Chiclayo?
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¿Cuál es la relación entre la dimensión desprecio y ridiculización y depresión en
adolescentes de una institución educativa de Chiclayo?
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dependencia entre variables, transcienden socialmente y resultarán provechosos, para los
estudiantes, docentes y comunidad educativa, así como, para el personal de salud mental
involucrados en tareas a nivel educativo, quienes podrán emprender acciones paliativas o de
solución frente a tan significante problema.
Objetivos
Objetivo general
Objetivos específicos
Identificar los niveles de acoso escolar en adolescentes de una institución educativa de
Chiclayo.
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Identificar los niveles de depresión en adolescentes de una institución educativa de
Chiclayo.
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Marco teórico
Antecedentes internacionales
Shiba y Mokwena (2023) en su estudio que tuvo lugar en Sudáfrica, y cuya finalidad
fue analizar la asociación entre acoso escolar y problemas psicosociales en escolares
adolescentes. Metodológicamente, el estudio fue no experimental y transeccional, de
enfoque cuantitativo y tipología relacional; la muestra estuvo conformada por 460 escolares
de entre 12 a 17 años de edad; las pruebas de recojo de datos fueron la escala de acoso escolar
y el cuestionario de salud del paciente. Los resultados evidenciaron que, el acoso escolar
está directamente asociado con sintomatología ansiosa y depresiva (p=.000); asimismo, la
mayor incidencia de acoso escolar guarda relación con deficiencias en el soporte
socioemocional del adolescente. Por tanto, se concluyó que, el acoso escolar se constituye
en un factor que condiciona otros padecimientos emocionales en los adolescentes, entre
ellos, trastornos del estado de ánimo, como en el caso de la depresión.
Chen et al (2022) en su indagación que tuvo lugar en China, y cuya finalidad fue
analizar la asociación entre acosos escolar y funcionamiento familiar en estudiantes
adolescentes. El diseño fue no experimental, transeccional, de enfoque cuantitativo y tipo
básica y relacional; donde participaron como muestra 1 026 escolares de secundaria, a
quienes les fueron aplicados los instrumentos, escala de funcionamiento familiar y
cuestionario de intimidación y victimización por acoso. Los hallazgos mostraron que, la
cohesión familiar se asocia de forma inversa y significativa (p=.000) con el acoso escolar;
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asimismo, el autocontrol dentro de la familia correlaciona de forma negativa con el acoso
escolar. Por tanto, se concluyó que, el funcionamiento de la familia, principalmente, en lo
relacionado con la cohesión familiar y el control emocional se asocian con menores
conductas de acoso escolar entre pares adolescentes.
Ding y Zhang (2022) en su disertación que fuera desarrollada en China, cuya finalidad
fue establecer la asociación entre acoso escolar, calidad de vida, adicción a redes y
retraimiento social en estudiantes adolescentes. El diseño fue no experimental, transeccional,
de tipología relacional; donde fueron incluidos como muestra 1 278 escolares de entre 12 a
17 años; quienes respondieron a los instrumentos, escala multidimensional de acoso escolar,
escala de calidad de vida, escala de adicción a redes y escala de retraimiento social. Los
hallazgos centrales mostraron asociación inversa entre acoso escolar y calidad de vida
(p=.000); asimismo, la victimización por acoso escolar correlaciona positivamente con el
retraimiento social; y con mayor adicción a redes. Así pues, se concluyó que, el acoso escolar
condiciona las percepciones positivas respecto de la calidad de vida, y de diversos dominios
para el desarrollo adolescente.
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escolares de entre 14 a 17 años; quienes respondieron a los instrumentos de recojo de datos
escala de acoso escolar, escala de clasificación de la depresión. escala de ansiedad social y
prueba de adicción a internet. Los resultados evidenciaron una asociación directa entre acoso
escolar y depresión (p=.001); asimismo, el acoso escolar se asocia con mayor adicción a
internet y con fobia social. Frente a lo cual, se concluyó que, el acoso escolar se constituye
en un factor influyente en los trastornos depresivos y otros relacionados que llegan a
comprometer el desarrollo de los adolescentes en etapa escolar.
Jadambaa et al (2021) en su disertación que tuvo lugar en Australia, cuya finalidad fue
analizar la relación entre acoso escolar y trastornos depresivos y de ansiedad en escolares
adolescentes. El diseño fue no experimental, transeccional y de tipología relacional; la
muestra lo conformaron 1 250 escolares de entre 12 a 15 años; las pruebas de recojo de datos
fueron escala de acoso escolar y escala de síntomas depresivos y ansiosos. Los principales
hallazgos demostraron una asociación directa entre acoso escolar y depresión (p=.002);
asimismo, mayores niveles de acoso escolar condicionan mayores síntomas de trastornos del
estado de ánimo, incluyendo la ansiedad. Así, se concluyó que, el acoso escolar predispone
la incidencia de otros trastornos emocionales en los adolescentes, incluyendo padecimientos
del estado de ánimo.
Nacionales
Valle (2022) en su disertación que tuvo lugar en Chiclayo, cuya finalidad fue analizar
los factores asociados con el acoso escolar en adolescentes. El diseño metodológico fue no
experimental, transeccional y relacional; la muestra estuvo conformada por 480 adolescentes
de entre 12 a 17 años, los instrumentos para el recojo de datos fueron cuestionario
sociodemográfico y la escala de acoso y violencia escolar. Los principales resultados
demostraron que, el 48% de los adolescentes reportaron haber sufrido de acoso y/o violencia
escolar; asimismo, el 15.8% reportaron victimización por acoso escolar; por otro lado, entre
los factores relacionados con el acoso escolar, se encuentran problemas emocionales, como
la agresividad y problemas comunicacionales y sociales atribuidos a la convivencia escolar
entre pares. Por tanto, se concluyó que, existe una prevalencia de acoso escolar entre
adolescentes, en los que intervienen diversos factores asociados con los procesos de
emocionales y de la convivencia.
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Oliveros et al (2022), en su investigación desarrollada en Huamanga y Sicuani, que
tuvo como finalidad analizar la asociación entre el acoso escolar y factores demográfico en
escolares adolescentes. El diseño fue no experimental, de tipología relacional y enfoque
cuantitativo; donde participaron 1 160 educandos de entre 12 a 17 años de colegios; siendo
los instrumentos de recojo de datos un cuestionario demográfico y el autotest Cisneros de
acoso escolar. Los principales hallazgos demostraron, en principio, la prevalencia del acoso
en el 37.3% de los participantes; asimismo, entre los factores asociados con el acoso escolar
se destacan procesos familiares disfuncionales, ausencia de uno de los progenitores, factores
personales, deficiencias en los procesos de aprendizaje y deficiencias físicas; factores
sociales, problemas para la convivencia escolar. Por tanto, se concluyó que, existe diversos
factores que guardan relación con el acoso escolar, y que dicho problema es frecuente entre
los adolescentes del país.
Mercader (2020), en su disertación que tuvo lugar en Trujillo, cuya finalidad fue
analizar la asociación entre depresión, ansiedad y problemas de convivencia escolar en
adolescentes de secundaria. El diseño fue no experimental, transeccional y relacional,
enfoque cuantitativo; la muestra estuvo conformada por 76 estudiantes de entre 12 a 17 años;
los instrumentos de recojo de datos fueron la escala de depresión y ansiedad, escala de acoso
y violencia escolar. Los principales resultados demostraron asociación entre problemas de
convivencia escolar y depresión (p=.001); asimismo, con sintomatología ansiosa; así
también, los problemas de acoso y violencia escolar predicen riesgos psicosociales y
problemas interpersonales en los educandos. Por lo cual, se concluyó que, la violencia y el
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acoso escolar son factores de riesgo para el desarrollo adolescente, toda vez que condiciona
su salud y convivencia, a nivel interpersonal y escolar.
Olivera et al (2019) en su indagación que tuviera lugar en Lima, cuya finalidad fue
analizar la asociación entre la depresión y el funcionamiento familiar en adolescentes
escolarizados. El diseño metodológico fue no experimental, de corte transversal y tipología
relacional; la muestra estuvo conformada por 96 escolares de entre 12 a 17 años; a quienes
les fuero aplicadas las pruebas escala de depresión y escala de funcionamiento familiar. Los
hallazgos demostraron que, existe relación inversa entre la depresión y el funcionamiento
familiar, en términos de cohesión y adaptabilidad (p=.012); asimismo, el 51.6% de los
participantes presentaron depresión mínima; mientras que, el 8.7% alcanzó niveles de
depresión severa. Por tanto, se concluyó que, las características de socialización familiar se
constituyen en elementos condicionantes de los trastornos del estado de ánimo en los
adolescentes en etapa escolar.
Acoso escolar
Así, las investigaciones desarrolladas han permitido delimitar el acoso escolar, que se
conceptualiza como aquel continuo por el cual un estudiante es expuesto de forma
sistemática y progresiva a actos de violencia física y psicológica dentro de un entorno
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educativo, que conlleva una serie de problemas para su desarrollo emocional, escolar y social
(Olweus, 2013). Dichos actos de acoso tienen como finalidad intimidar, someter o perjudicar
a la víctima, mediante acciones de amenazas, chantaje, coacción, aislamiento y restricción
social y comunicacional (Eisner y Malti, 2013).
El acoso escolar tiene que ver con un proceso continuo de intimidación y abuso físico
y psicológico al cual es sometido un estudiante, impidiendo que puede ejercer derecho a
defensa, pues, es sometido, controlado, vejado o reducido por otro estudiante o grupo,
quienes ejercen poder y dominio; y que, genera una serie de problemas y daños físicos,
psicológicos, educativos y sociales (Fuentes, 2007). Tiene que ver con todo acto deliberado
e intencional por el cual se pretende causar daño a un estudiante, es una forma usual de
maltrato y un atentado contra la salud y los derechos (Cillessen et al., 2014).
Las prácticas de acoso escolar suponen un atentado contra los derechos del niño o
adolescentes y van en contra de todas las normas de convivencia escolar, el desarrollo
educacional y personal de los acosados, pues, son intimidados, reducidos, sometidos,
amedrentados y, por tanto, debilitados emocional e intelectualmente (Serrano, 2007). Las
consecuencias del acoso escolar derivan en profundos y persistentes problemas afectivos,
emocionales y comportamentales, destacándose padecimientos de significancia clínica, entre
ellos, trastornos de ansiedad, depresión e ideación suicida (McDougall y Vailliancourt,
2015); y también, aquellos procesos de normalización y aceptación de actos de violencia,
que condicionarán el desarrollo futuro (Oliva et al., 2014).
Teóricamente, el acoso escolar puede explicarse desde diversos modelos. Así, desde
la Teoría Cognitiva del Aprendizaje Social se enfatiza en comprender toda acción o conducta
como resultado del aprendizaje por observacional o por modelado; incluyendo, aquellos
comportamientos que suele catalogarse como desadaptativos (Cillessen y Mayeux, 2004).
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Bandura (1986) considera que, todo comportamiento además de ser condicionado por las
experiencias previas, es aprendido mediante observación e imitación. En ese marco, el citado
autor explica que, la exposición a eventos o acontecimientos de relevancia, que son elicitados
por otros, quienes cumplen el papel de modelos, son retenidos, codificados y transformados
en representaciones simbólicas, que generan aprendizaje, el mismo que es exteriorizado en
contextos sociales; por tanto, el aprendizaje es el resultado de la sedimentación de la
información y de los procesos mentales intervinientes (Ángeles et al., 2012).
La Teoría del Poder considera que, el acoso escolar se explica como resultado de las
desigualdades en el dominio, que son instituidas entre los escolares dentro del sistema
educativo (Craig y Pepler, 1997); así, se genera una dicotomía, que caracteriza a los
elementos intervinientes en el acoso; que, por un lado, están aquellos sujetos dominantes,
coercitivos, que imponen superioridad; y, por otro lado, aquellos sujetos sumisos,
amedrentados, disminuidos, quienes suelen constituirse en víctimas (Closson y Watanabe,
2018). En las diferencias de poder intervienen numerosos factores personales, demográficos
y sociales que permiten establecer desigualdades (Cillessen et al., 2014). Los elementos
dominantes acosadores suelen tener mayor probabilidad de desarrollar actos delincuenciales;
por otro lado, los elementos dominados suelen desarrollar de forma insana tolerancia hacia
la injusticia, violencia y desigualdad (Hawley, 2015).
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El siguiente sistema que platea la Teoría Contextual se denomina mesosistema y tiene
que ver con aquellas conexiones que se establecen entre microsistemas, es decir, entre
dominios sociales propios de la familia, del sistema educativo, o bien, del núcleo de amigos;
desde donde se espera coherencia. Los conflictos se suscitan a razón de las discrepancias
entre las diversas enseñanzas que se desprenden de cada microsistema y las interrelaciones
entre ellos (Buelga et al., 2017). El exosistema tiene que ver con aquellos dominios sociales
en los que el adolescente no interactúa directamente, pero de los que recibe notoria
influencia, destacándose las actividades laborales de los progenitores, y aquellos recursos
sociales de los que se disponen; y de los cuales, se recibe cierta carga socioemocional y
cultural que ejercerán influencia en el comportamiento (Hawley, 2015).
Desde los aportes teóricos planteados por Piñuel y Oñate (2006), el acoso escolar
presenta las dimensiones: desprecio y ridiculización, que hace referencia a aquellas acciones
de acoso mediante las cuales se genera ofensa, ausencia de respeto y consideración, y
depreciación de la dignidad del adolescente; que se expresan a través de indicadores de odio,
ridiculización, humillación, brutalidad y amenazas burlescas; por su parte, la dimensión
coacción, tiene que ver con aquellos actos de acoso por los que se pretende someter y
dominar al adolescente, condicionándole a realizar acciones en contra de su voluntad; a su
vez, la dimensión restricción de la comunicación, alude a aquellos actos de acoso por las
cuales se limita o impide la comunicación de los adolescentes con sus pares.
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Además, Piñuel y Oñate (2006) han incluido en su formulación teórica del acoso
escolar la dimensión agresiones tiene que ver con actos violentos físicos o psicológicos que
buscan debilitar emocional e intelectualmente al adolescente acosado, e incluyen todo acto
atentatorio contra su integridad; a su vez, la dimensión intimidación y amenazas son aquellos
actos por los cuales el acoso busca generar amilanamiento, amedrentamiento o miedo en el
adolescente, y se expresan con indicadores de amenazas, imposición, hostigamiento y
persecución, extorción o chantajes con mensajes atentatorios contra su integridad o el de su
familiar o amigos; por su parte la dimensión exclusión y bloqueo social, implica actos de
acoso por los cuales se busca aislar o cercar al adolescente del contacto social, generando
marginación, alejamiento y separación del vínculo amical, prohibiciones de expresarse,
colaborar o participar de acciones grupales en el entorno escolar, es decir, ninguneo al
acosado, marginándole de todo lo relacionado con el grupo.
Así también, Piñuel y Oñate (2006) plantearon las dimensiones hostigamiento verbal,
que tiene que ver con aquellos actos de acoso por lo cuales se genera desprecio hacia el
adolescente acosado, ninguneo y ofensas verbales, que buscan debilitarlo emocionalmente,
y se expresan por insultos, sobrenombres, mensajes de odio y burlas; y finalmente, la
dimensión robos tiene que ver con aquellos actos por los cuales el adolescente es sustraído
y despojado de sus pertenencias a través de dominio y amenazas, las cuales generan perjuicio
y detrimento de la salud mental y social del acosado.
Depresión
La depresión o bien, los trastornos depresivos han sido abordados desde antaño, y en
la actualidad, son catalogados como un problema de salud pública, pues, genera grandes
costes y llega a producir discapacidad en quien lo padece y en el entorno más próximo
(Fredrickson, 2001). Los postulados iniciales la catalogaban como melancolía, y aludía a un
estado de tristeza profunda y persistente, que se acompaña de llanto y ausencia de volición
y motivación para realizar tareas cotidianas; y que fue reformulado más adelante como
locura depresiva, o bien, como melancolía (Vázquez et al., 2000).
El término depresión es utilizado coloquialmente para aludir a estados de tristeza o
melancolía, que conduce a falta de producción en todos los dominios del desarrollo personal
y social del individuo (Vázquez et al., 2000); sin embargo, los trastornos depresivos van más
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allá de un simple ánimo depresivo, pues generan deficiencias significativas, las mismas que
condicionan negativamente el desarrollo del individuo; y están caracterizado por un conjunto
de síntomas relevantes y persistentes, cuyo eje central tiene que ver con implicancias en el
estado de ánimo y la volición (Vindel et al., 2012).
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pensamiento disfuncionales, en los cuales, se tiene una visión nefasta de sí mismos y del
futuro (Beck et al., 2010).
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Los esquemas cognitivos hacen referencia a patrones de pensamientos que son
persistentes y duraderos en el tiempo, de origen temprano y moldeados a partir de las
experiencias. En la persona depresiva, los esquemas son aquellos patrones de pensamiento
derrotistas y negativos que perduran en el tiempo, los cuales, permiten diferenciar y codificar
los estímulos sociales; y que son activados, a partir de la exposición a eventos o
acontecimientos adversos. Así, quien empieza a experimentar sintomatología depresiva
elicita a aquellos esquemas disfuncionales negativistas o derrotistas, que han sido
interiorizados y que son aceptados como verdades a priori, que dirigen el comportamiento
del sujeto, impidiendo que pueda superar las crisis depresivas (Beck et al., 2010).
Por su parte, los errores en el procesamiento de la información tienen que ver con la
generación y mantenimiento de creencias irracionales, que son aquellas formas de
pensamiento totalitarias y absolutistas, que condicionan el accionar del individuo
negativamente, y que, son aceptadas como verdades, aún cuando no presenten validez
alguna. En la persona deprimida, las creencias irracionales permiten el mantenimiento de la
sintomatología e influyen en la triada cognitiva y los esquemas; pues, son formas primitivas
de razonamiento, que suelen caracterizarse por su constitución absolutista, totalitaria,
dictatorial, poco flexible y radical, que configuran una perspectiva negativa sobre el
desarrollo del individuo (Beck et al., 2010).
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emocionales y comportamentales (C), características de dicho trastorno; por tanto, la
intervención estará focalizada sobre las creencias y sus efectos (Barlow y Bernard, 2001).
Desde el modelo teórico formulado por Kovacs (2004), los síntomas de la depresión
infantil, que se presentan en niños y adolescentes se clasifican en dos dimensiones; por un
lado, la disforia hace referencia al humor depresivo, que se expresa mediante tristeza,
preocupación, ausencia de motivación, pensamientos derrotistas, llanto persistente,
aislamiento, dificultades para conciliar el sueño, problemas para la toma de decisiones,
cambios en los hábitos alimenticios, sentimientos de soledad; por su parte, la autoestima
negativa tiene que ver con autovaloraciones pesimistas de sí mismo, que se caracterizan por
juicios de ineficiencia, sentimientos de odio o fealdad o caracterizaciones de maldad,
infravaloración del trabajo escolar y las capacidades, incapacidad para la convivencia.
Formulación de hipótesis
Hipótesis general
Ha: Existe relación entre acoso escolar y depresión adolescentes de una institución
educativa de Chiclayo.
Ho: No existe relación entre acoso escolar y depresión adolescentes de una institución
educativa de Chiclayo.
Hipótesis específicas
H1: Existe relación entre la dimensión desprecio y ridiculización y depresión
adolescentes de una institución educativa de Chiclayo.
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H4: Existe relación entre la dimensión agresiones y depresión adolescentes de una
institución educativa de Chiclayo.
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Operacionalización de las variables y definición conceptual
Definición Escala de
Variables Definición conceptual Dimensiones Indicadores Instrumento
operacional medición
Actos sistemáticos e intencionales de Desprecio y 3, 9, 19, 20, 26, 27, 31, 32,
maltrato que sufre un niño o ridiculización 33, 34, 35, 36, 44, 46 y 50.
Se define a
adolescente dentro de un entorno Coacción 7, 8, 11, 12, 13 y 14.
partir de la
escolar por parte de sus compañeros, Restricción de la
sumatoria de 1, 2, 4 y 5. Autotest
que buscan someterle, amedrentarle, comunicación
los ítems y las Cisneros de
Acoso intimidarle mediante hostigamiento, Agresiones 23 y 29.
ocho acoso Intervalo
escolar amenaza o coacción, con la finalidad de Intimidación y 28, 39, 40, 41, 42, 43, 47,
dimensiones escolar
obtener algo; y que constituyen un amenazas 48 y 49
del Autotest (AC ae)
grave atentado contra el bienestar y la Exclusión y bloqueo
Cisneros de 10, 17, 18, 21, 22, 38 y 45.
salud de la víctima (Piñuel y Oñate, social
Acoso Escolar.
2006). Hostigamiento verbal 6, 24, 25, 30 y 37.
Robos 15 y 16.
Conjunto de manifestaciones de ánimo
1, 2, 3, 4, 6, 10, 11, 12, 16,
depresivo, que se caracterizan por Se define como
Disforia 17, 18, 19, 20, 21, 22, 26 y
pensamientos derrotistas, tristeza la sumatoria de Inventario de
27.
profunda, llanto, melancolía, los reactivos y depresión
Depresión Intervalo
aislamiento, y una serie de alteraciones las dos infantil
en el ciclo de vida; así como también, dimensiones 5, 7, 8, 9, 13, 14, 15, 23, 24 (CDI).
Autoestima negativa
por una autovaloración negativa del CDI. 25.
(Kovacs, 2004).
22
Metodología del proyecto
Diseño metodológico
23
constituida por 260 estudiantes de secundaria de una institución de educación secundaria
del distrito y provincia de Chiclayo, en la región Lambayeque.
Tabla 2
Distribución de la población
Grado académico f %
1ro 51 19.6
2do 62 23.8
3ro 51 19.6
4to 44 16.9
5to 52 20.0
Total 260 100.0
Criterios de inclusión
- Serán incluidos los estudiantes de primero, segundo y tercero de secundaria, de
ambos sexos, debidamente matriculados para el presente año lectivo.
- Serán tomados en cuenta los educandos con consentimiento y asentimiento
informado.
- Serán incluidos los estudiantes que asisten durante la recopilación de datos.
Criterios de exclusión
- Serán excluidos los estudiantes de cuarto y quinto grado de secundaria.
- Aquellos estudiantes que no recibieron el consentimiento de sus padres, así como
también, quienes desistieron en participar.
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- Serán excluidos los educandos ausentes, o quienes se retiren sin completar el proceso
de medición psicométrica.
25
Instrumento 2: Inventario de Depresión Infantil (Children´s Depression Inventory-
CDI), de procedencia canadiense, que fuera construida por Kovacs (2004); y adaptada en
el contexto peruano por Palomares (2017). Es una prueba que tiene como finalidad valorar
sintomatología depresiva; está compuesta de 27 reactivos, distribuidos en un factor
general de primer orden, y 2 factores de segundo orden, que tiene que ver con las
dimensiones; posee un tipo de respuesta tricotómico de tres puntos; se administra a sujetos
de entre 8 a 15 años de edad, de forma individual o colectiva; para la calificación, se
suman los puntajes generales y dimensionales, y se establece criterios acorde a percentiles
y categorías.
La validez del CDI en su versión original, siguió varios procesos, así la validez
concurrente realizada con la Children Depression Rating Scale y la Children Depression
Scale, y otras pruebas de medición de la depresión infantil, demostró adecuados valores
(r>.44); asimismo, la validez de constructo mediante correlación con sintomatología
depresiva y estructura factorial de la presente prueba evidenció valores aceptables (r>.59),
a nivel general y dimensional; a su vez, la validez de criterio por juicio de expertos reveló
que, las valoraciones en cuanto a la inclusión de ítems relacionados con sintomatología
depresiva fue la correcta (Kovacs, 1992). Durante la adaptación peruana, el análisis
factorial evidenció la distribución de los reactivos en dos factores acorde con el modelo
inicial, cuyos índices de ajuste del modelo son adecuados (x2=1143.97; p=.000;
CFI=.865; RMSEA=.080); asimismo, las correlaciones ítem-test son apropiadas (r>.20),
por tanto, la prueba es válida para el contexto de estudio (Palomares, 2017).
26
consentimiento de los padres y asentimiento de los estudiantes; se calendarizará las fechas
de aplicación de instrumentos, los mismos que serán administrados de forma física. Los
resultados de las pruebas serán ingresados en una hoja de cálculo en el software Microsoft
Office Excel 2021; en donde, serán organizados acorde con datos sociodemográficos y la
operacionalización de las variables; y, en seguida, se calcularán los puntajes generales y
dimensionales, acorde con las normas de cada prueba.
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procesos e implicancias del estudio; así como también, los criterios de responsabilidad
asumidos, entre ellos, la reserva y confidencialidad de los datos, la voluntariedad en
cuanto a la participación, y la libre elección de los participantes.
Aspectos administrativos
Presupuesto
Materiales
Detalle U.D.M Cantidad Costo Unitario Costo Total
Papel bond A4 Millar 01 millar 24.00 24.00
Portapapeles Unidad 2 unidades 10.00 20.00
Espiralados Unidad 3 unidades 3.00 9.00
Engrampadora Unidad 1 unidad 9.00 9.00
Resaltadores Unidad 2 unidades 2.50 5.00
Empastado Unidad 3 unidades 20.00 60.00
Grapas Caja 2 cajas 5.00 10.00
Perforadora Unidad 1 unidad 9.00 9.00
Agenda Unidad 2 unidad 30.00 60.00
Lapiceros Unidad 2 unidades 4.00 8.00
Sub Total 214.00
Servicios
Detalle U.D.M. Cantidad Costo Costo Total
Unitario
Impresiones Unidad 300 unidades 0.20 60.00
Fotocopias Unidad 600 unidades 0.10 60.00
Internet Horas 500 horas 1.00 500.00
Movilidad Unidad - 200.00 200.00
Alquiler de Unidad - 200.00 200.00
ordenador
Sub Total 1 020.00
Otros
Detalle Cantidad Costo Unitario Costo Total
Investigadoras 2 0.00 0.00
Asesor estadista 1 300.00 300.00
Sub Total 300.00
Total 1 534.00
28
REFERENCIAS
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bullying, ciberbullying y autoestima: prevalencia y factores asociados en
adolescentes de Colombia. Zona Próxima, 38, 88-109
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Ángeles, M.; Díaz, M. y Villalobos, A. (2012). Manual de Técnicas de Intervención
Cognitivo Conductuales. México: Desclée De Brouwer
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