Circus.
Octubre de 2007
OFERTA Y DEMANDA EN LA
TEORÍA DEL CRECIMIENTO DE
LARGO PLAZO: INTRODUCCIÓN A
UN SIMPOSIO SOBRE CRECIMIEN-
TO ORIENTADO POR DEMANDA 1
POR MARK SETTERFIELD
Traducido por Fabián Amico
Mark Setterfield es profesor de
Recientes desarrollos en la teoría del creci-
economía en el Trinity College,
Hartford, Connecticut y miem- miento han animado una interpretación revi-
bro asociado del Centro de Eco- sionista sobre el tema. De acuerdo con esta
nomía y Política Pública de interpretación el crecimiento de largo plazo
Cambridge en Cambridge Uni- debería ser, y siempre ha sido, interpretado
versity. Su principal área de ins- como un proceso determinado por la oferta.
vestigación es la macrodinámi- En abierto cuestionamiento de esta visión, la
ca (con especial énfasis en el Review of Political Economy organizó en
concepto de path-dependence) y 2003 un Simposio sobre el crecimiento lide-
la economía post-keynesiana. Es rado por la demanda. El artículo de Marc
autor of Rapid Growth and Re- Setterfield que reproducimos en este número
lative Decline: Modelling Ma- sirvió de introdución a dicho evento, situan-
croeconomic Dynamics with do el foco en la macroeconomía del creci-
Hysteresis (Macmillan, 1997), miento liderado por la demanda. Como un
editor of Growth, Employment anticipo de las contribuciones que le siguie-
and Inflation: Essays in Honour ron, el artículo de Setterfield aborda dos ideas
of John Cornwall (Macmillan, claves en la teoría del crecimiento orientado
1999), Demand-Led Growth: por la demanda. Primero, los problemas cró-
Challenging the Supply Side Vi- nicos de demanda efectiva otorgan un rol para
sion of the Long Run (Edward la demanda agregada en la determinación de
Elgar, 2002), Interactions in
las tasas de utilización de los recursos pro-
Analytical Political Economy:
ductivos, aún en el largo plazo. Segundo, la
Theory, Policy and Applicatio-
ns (M.E. Sharpe, 2005), and
tasa efectiva de crecimiento determinada por
Complexity, Endogenous Money la demanda influye en la acumulación y pro-
and Macroeconomic Theory: ductividad de los inputs del proceso de cre-
Essays in Honour of Basil J. cimiento, y por lo tanto en la tasa potencial
Moore (Edward Elgar, 2006), y de crecimiento de la eonomía.
1
Publicado originalmente en Review of Political Economy, Volume 15, Number 1, 2003.
38
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ha publicado en numerosos y Introducción
prestigiosos journals incluyen-
do Cambridge Journal of Eco- Resultó una convención fechar el comien-
nomics, Journal of Post Keyne- zo de la moderna teoría del crecimiento con
sian Economics, European Eco- el trabajo de Harrod (1939)2. El análisis de
nomic Review, Review of Politi- Harrod está basado en la separación de la in-
cal Economy, Journal of Econo- versión del ahorro. Especificamente, la inver-
mic Issues and The Manchester sión varía independientemente del ahorro –un
School. Fue ranqueado 4to en sello distintivo de la macroeconomía keyne-
términos de total de citas por
siana, con el cual ha sido largamente asociada
año y 5to en términos de cali-
la contribución de Harrod. Esto conduce a una
dad de citas por año entre As-
sociate Professors of Economics
tasa de crecimiento de equilibrio o garantiza-
(Journal of Economic Educa- da que aleja o repele, más que atraer, la tasa
tion, Fall 2003, 341-59). efectiva de crecimiento debido al efecto ma-
croeconómico perverso de las respuestas in-
dividuales inversoras de las firmas a señales
microeconómicas (especificamente, sus tasas
de utilización de capacidad). Además, la tasa
garantizada no necesita coincidir con la tasa
de crecimiento máxima o potencial, a la que
Harrod denominó “tasa natural”. Así, Harrod
creó una contraparte dinámica de la teoría ke-
ynesiana de determinación del ingreso en el
corto plazo, en la cual la demanda agregada
juega un rol central.
La contribución de Solow (1956) apuntó a
“resolver” el problema planteado por Harrod
mediante la demostración de que la economía
gravitará automaticamente hacia una tasa de
crecimiento de equilibrio consistente con la
tasa natural. Esta tarea fue llevada a cabo en
buena medida mediante el supuesto de que
ahorro e inversión son idénticos y que el aho-
rro crea inversión. Como resultado, tanto la
distinción entre estas dos actividades y la in-
dependencia del comportamiento de la inver-
sión que son característicos de Harrod y Key-
2
Ver, por ejemplo, Harcourt (1972), Jones (1976) Hsieh et al. (1978). La expresión
“moderna teoría del crecimiento” es usada aquí para demarcar aquellas contribuciones a la
teoría del crecimiento posteriores a la revolución marginalista de las más tempranas teorías
clásicas del crecimiento. No es propuesta para denotar la obsolescencia o redundancia de
estas últimas, las que continúan inspirando muchas contribuciones contemporáneas a la
teoría del crecimiento.
39
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nes se pierden de vista, junto con todos los resultados macroeconómicos que
siguen a este modo de pensar harrodiano/keynesiano. Así nació la primera gene-
ración de teorías neoclásicas del crecimiento, y así comenzó lo que Palley (1996a)
describe como la “captura neoclásica” de la teoría del crecimiento.
En ninguna parte esto es más evidente que en la subsecuente discusión en los
libros de texto de los resultados de Solow, la cual presta más atención a su uso
de una función de produción contínua que a su supuesto acerca de la relación
entre ahorro e inversión (ver, por ejemplo, Jones, 1976). La variabilidad de la
ratio capital-output (que Harrod considera fija) implícita en una función de pro-
dución contínua ciertamente facilita el ajuste de la tasa garantizada de creci-
miento hacia la tasa natural. Pero el supuesto de que la inversión es idéntica al
ahorro es instrumental para provocar este ajuste. Descartando la posibilidad de
fallas de demanda efectiva en cualquier punto del tiempo, asegura que el equili-
brio macroeconómico debe coincidir con el output potencial de la economía
determinado por la oferta. Este mismo supuesto también elimina de un golpe la
fuente de inestabilidad en el modelo de Harrod –principalmente, variaciones
independientes (del ahorro) en el gasto en inversión.
La captura neoclásica de la teoría del crecimiento continuó con la emergencia
de la teoría neoclásica del crecimiento endógeno (NEG) a mediados de los 80.3
Esta segunda generación de teorías neoclásicas del crecimiento difiere de la
primera en virtud de sus supuestos acerca de las propiedades técnicas de los
inputs acumulables en el proceso de producción.4 Específicamente, los retornos
marginales de los factores de producción son limitados por un minimo mayor
que cero. Esto hace posible sostener el crecimiento de largo plazo mediante la
inversión en esos factores.5
En Solow, la sola acumulación no puede sostener el crecimiento, dado que se
asume que el rendimiento marginal del capital físico cae a cero en el largo pla-
zo. El crecimiento, por lo tanto, es explicado mediante variables exógenas –la
tasa de crecimiento de la fuerza de trabajo y el sendero del cambio técnico. En la
NEG, el crecimiento es interpretado como endógeno porque es explicado den-
tro del modelo (usualmente en términos de su solución de equilibrio) y en tér-
minos de variables tales como la tasa de ahorro, la cual está sujeta a las eleccio-
nes de los agentes.
3
Las contribuiones seminales son las de Romer (1986) y Lucas (1988).
4
Como es típico en la teoría neoclásica, el proceso de producción es tratado como un
fenómeno técnico. Las relaiones sociales de produción, como fueron descriptas por los
teóricos clásicos como Marx, no son un rasgo integral del análisis.
5
Los factores acumulables de producción incluyen no solo el capital físico sino también el
capital humano y el ‘know how’. El contenido de conocimiento de estos factores
acumulables es pensado para justificar el supuesto de que sus rendimientos marginales están
limitados por abajo, pero arriba de cero, debido a la no-rivalidad y (parcialmente) la
naturaleza no-excluyente del conocimiento como una mercancía (ver, por ejemplo,
Grossman & Helpman, 1991).
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Sin embargo, la teoría neoclásica del crecimiento endógeno participa con la
de Solow en el hecho de no quitar el foco del lado de la oferta considerada como
la fuente del crecimiento. La NEG es ciertamente capaz de conectar la demanda
con la tasa de crecimiento, 6 pero esta conexión es periférica. El comportamien-
to de la demanda agregada es generalmente visto como un elemento innecesario
y sin importancia del análisis del crecimiento en el marco de la NEG.
Inspirado por estos desarrollos, ahora ha devenido una convención escribir la
historia de la moderna teoría del crecimiento en términos de un desarrollo sin
interrupciones del análisis neoclásico del crecimiento (orientado por la oferta),
el que comienza con Solow (1956) y lleva directamente a la teoría del NEG.7 El
trabajo de Harrod, junto con la última teoría del crecimiento de Robinson (1956),
Kaldor (1955-6, 1957), Pasinetti (1962), y las contribuciones kaldorianas más
recientes (ver, por ejemplo, Kaldor 1970, 1985; Thirlwall, 1979; McCombie
and Thirlwall, 1994) y kaleckianas (ver, por ejemplo, Rowthorn, 1982; Dutt,
1984; Blecker, 2002) son ignoradas en conjunto.8
El resultado final de todo esto es que el crecimiento es ahora comunmente
representado como un inequívoco proceso impulsado por el “lado de la oferta”.
De aquí que Stern (1991, p.123) define la teoría del crecimiento como una teo-
ría “acerca de la acumulación de capital físico, el progreso de las capacidades,
ideas e innovaciones, el crecimiento de la población, cómo los factores son com-
binados y gestionados y así de seguido... [y] por tanto, principalmente, acerca
del lado de la oferta”. No hay insinuación de que la demanda pueda jugar un rol
ni en el desarrollo ni en la subsecuente utilización de las fuerzas productivas que
él señala.
6
Ver, por ejemplo, Blackburn (1999). Ciertamente, parecería que hay poco que la teoría
neoclásica del crecimiento endógeno es incapaz de conectar con la tsa de crecimiento. Esto
hace dificultoso para los teóricos de la NEG alcanzar un consenso acerca de cuáles son,
exactamente, los determinantes del crecimiento (ver Fine, 2000).
7
Esta observación es corroborada aún por el más superficial exámen de los libros de texto
contemporáneos sobre teoría del crecimiento. Ver, por ejemplo, Barro & Sala-i-Martin
(1995), Aghion&Howitt (1998) and Jones (1998).
8
La NEG puede ser pensada como parte de un proyecto colonizante, en el cual la teoría
eonómica, y más en general la ciencia social, está siendo re-escrita (con la ayuda de un tipo
de revisionismo histórico descripto antes) en la visión de la economía neoclásica y su
singular énfasis metodológico sobre un atomístico agente individual optimizante (Fine, 1999,
2000). Algunos economistas del mainstream recientemente han comenzado a reconocer,
celebrar y fomentar este imperialismo (ver, por ejemplo, Lazear, 2000). La exclusión de
Harrod de las versiones contemporáneas de la teoría del crecimiento resulta algo irónico por
el hecho de que, en la NEG, el motor del crecimiento endógeno es una harrodiana ratio
constante capital-output (ver, por ejemplo, Hussein & Thirlwall, 2000). Esto, combinado con
el hecho de que Kaldor es el verdadero progenitor moderno de la teoría del crecimiento
endógeno (Palley, 1996b; Hussein & Thirlwall, 2000) cimenta la idea de que la diferencia
clave entre las teorías del crecimiento neoclásicas y keynesianas es su tratamiento de la
demanda, y no su supuestos acerca de las propiedades técnicas de la relación entre inputs y
outputs.
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Crecimiento liderado por la demanda
Las contribuciones a este simposio cuestionan el enfoque que considera al
crecimiento como impulsado por la oferta (“supply-side”). Las teorías del cre-
cimiento liderado por la demanda identifican un doble impacto de la demanda
sobre las tasas de crecimiento. Primero, existe una posibilidad de insuficiencias
de demanda efectiva, aún en el largo plazo. Segundo, las condiciones de deman-
da influyen en el desarrollo de los recursos productivos (y de aquí en el produto
potencial de la economía) a través del tiempo. La demanda es importante, por lo
tanto, no solo debido a su crónica influencia sobre la tasa de utilización de los
recursos productivos (y por ende la proximidad entre el ritmo del producto efec-
tivo de la economía y el producto potencial), sino también debido a su impacto
sobre la cantidad y productividad de los inputs, y de aquí en el sendero mismo
del producto potencial.
1. Demanda y utilización de los recursos productivos en el largo
plazo
De acuerdo con la teoría del crecimiento liderado por la demanda, no hay un
equilibrio determinado por la oferta hacia el cual el nivel del producto conver-
gerá inevitable e inexorablemente. En cambio, en cualquier punto del tiempo, la
utilización de los recursos productivos existentes es determinada por condicio-
nes de demanda que son relativamente autónomas de las condiciones de oferta.
El sendero efectivo del producto de la economía (i.e. su trayectoria de creci-
miento) es por lo tanto determinado por la demanda. 9 La secuencia de resulta-
dos de corto plazo asociados con la utilización de los recursos productivos de-
terminada por la demanda, delinea la trayectoria de crecimiento económico de
largo plazo, sin desplegar ninguna tendencia a gravitar automáticamente en tor-
no al camino seguido por el producto potencial de la economía. Este último,
luego, no poseé las propiedades de un fuerte atractor, como en la teoría neoclá-
sica del crecimiento.
La idea de que las condiciones de demanda determinan la utilización de los
recursos productivos en el largo plazo no ha encontrado una aprobación uná-
nime, aún entre los teóricos no neoclásicos. Por ejemplo, un rasgo común de
la macrodinámica clásica es la noción de que la economía debe operar a su
9
Definiendo el output potencial de la economía en cualquier punto del tiempo, las
condiciones de oferta deberían, por supuesto, definir un “techo” que el sendero efectivo del
producto no podrá exceder. Luego, el crecimiento puede ser restringido por la oferta. El
tenor de los comentarios precedentes es señalado para sugerir que, mientras es posible en
principio, la idea de una restricción de oferta sobre el crecimiento es raramente verificada en
la práctica. Además, la trayectoria del producto potencial de la economía es influenciado por
el sendero del producto efectivo (que es determinado por la demanda), por razones que se
harán claras subsecuentemente.
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tasa “normal” de utilización de la capacidad en el largo plazo. Esta tasa nor-
mal es definida independientemente de las condiciones de demanda por las
preferencias de las firmas con respecto a la tasa a la cual es utilizada la planta
y el equipo físico. 10 En términos simples, el argumento se resume en que si la
tasa normal de utilización de la capacidad no es alcanzada, las empresas con-
tinuarán operando para cambiar hasta que sus tasa normal preferida de utiliza-
ción sea realizada. Pero, ¿la tasa normal de utilización de la capacidad es
realmente definida de modo independiente de las condiciones de demanda?
La tasa “normal” puede simplemente ser el promedio efectivo de las tasas de
utilización de la capacidad (Dutt, 1999), o puede desplegar histéresis en res-
puesta a cambios en la tasa efectiva de utilización de la capacidad (Lavoie,
1996). Estos argumentos rechazan los reclamos clásicos con respecto al com-
portamiento de la tasa de utilización de la capacidad y, en el proceso, reafir-
man la endogeneidad de la tasa de utilización respeto a las condiciones de
demanda, aún en el largo plazo.
2. Demanda y desarrollo de recursos productivos en el largo plazo
La tasa de crecimiento potencial de la economía depende del crecimiento de
la capacidad física, de los recursos laborales y del factor productividad. Pero de
acuerdo con la teoría del crecimiento liderado por la demanda cada uno de estos
factores –y con ello la tasa potencial de crecimiento misma- es afectada por la
tasa efectiva de crecimiento determinada por la demanda. Esta hipótesis no es
nueva. Fue Adam Smith quien primero subrayó que la división del trabajo de-
pende de la extensión del mercado. Lo que han hecho los teóricos contemporá-
neos del crecimiento liderado por la demanda es codificar y desarrollar esta idea
smithiana básica.
En primer lugar, si la expansión de la demanda implica un creciente gasto en
inversión, esto tendrá un efecto directo sobre la capacidad y (según la exten-
sión en que el progreso técnico es incorporado en el capital) sobre la produc-
tividad. Además, cualquier expansión hoy de la demanda y el producto influi-
rá en los planes de inversión de las firmas y en su capacidad para ejecutar esos
planes –y por ende en la disponibilidad y productividad de la capacidad maña-
na. El impacto de la inversión planeada se produce a través del efecto acelera-
dor y mediante la influencia positiva del rápido crecimiento del producto y de
la demanda sobre el estado de las expectativas respecto en el largo plazo, lo
cual hace que las firmas opten por adoptar posiciones ilíquidas que aumentan
su exposición a riesgos de pérdidas asociadas con la incertidumbre fundamen-
10
Debe notarse que este argumento se aplica estrictamente a la utilización de capital
físico. No hay un argumento análogo acerca de que la tasa de utilización del trabajo también
gravitará hacia una predeterminada tasa “normal”.
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tal sobre el futuro. 11 La expansión de la demanda y del producto puede tam-
bién afectar el tipo de inversión que las firmas planean. De acuerdo con Lamfa-
lussy (1961), las empresas son más proclives a comprometerse en “inversiones
defensivas” (definidas como aquellas que se realizan para proteger la participa-
ción en el mercado) que a “inversiones emprendedoras” (definidas como aque-
llas que introducen cambios transformadores en la capacidad y/o en la técnica
de producción) durante períodos de bajo crecimiento. La evidencia que sugiere
que el gasto en investigación y desarrollo está influenciado positivamente por la
tasa de crecimiento (ver Schmookler, 1966; Brouwer & Kleinknecht, 1999) ofrece
apoyo a esta idea.
Además, hay cuestiones financieras. Independientemente de sus efectos so-
bre la inversión planeada, el crecimiento de la demanda y del producto puede
influir acerca de si los planes de inversión se transforman o no en inversiones
efectivas. Un bajo crecimiento, el cual disminuye la rentabilidad, puede dificul-
tar la capacidad de las firmas para utilizar los ingreso retenidos en financiar
inversión y afectar adversamente su valoración como perceptores de crédito a
los ojos de las instituciones financieras. Estas, además, probablemente tengan
una más alta preferencia por la liquidez, y por lo tanto sean menos inclinadas a
realizar compromisos financieros en inversiones ilíquidas en capital industrial,
durante períodos de bajo crecimiento.
El crecimiento del producto liderado por la demanda puede también afectar el
desarrollo de los recursos productivos a través de su influencia sobre los proce-
so de learning by doing. Como la expansión de la demanda y del producto in-
crementa la actividad productiva, esto también aumentará dicho learning by
doing, y por tanto el nivel de productividad asociado a la actividad productiva.
Finalmente, el crecimiento liderado por la demanda puede directamente afectar
la cantidad y productividad de los recursos productivos. La expansión de la
demanda influye tanto en el tamaño como en la asignación de la fuerza de traba-
jo, a través de su influencia sobre los patrones migratorios entre regiones y entre
sectores de la economía.
Cornwall (1977) argumenta que las tasas de desempleo más que los salarios
relativos son los principales determinantes de la oferta de trabajo; cuando la
mayor demanda agregada y el producto aumenta la demanda de trabajo, más
aumentará la oferta de trabajo. Esta oferta de trabajo incrementada puede pro-
venir de cambios en la tasa de participación de la fuerza de trabajo en el corto
plazo. En el largo plazo, es sostenida por el impacto del crecimiento del empleo
sobre lo patrones migratorios regionales. Al mismo tiempo, un ambiente de cre-
cimiento desbalanceado produce que los recursos laborales sean reasignados
11
La influencia del crecimiento de la demanda y el producto sobre la cantidad de
inversión puede ser complicada y aún exacerbada por discontinuidades debido a indivisibi-
lidad del capital. Estas indivisibilidades significan que los particulares tipos de capital y
las técnicas que ellos incorporan solo devienen viables a ciertos niveles discretos de
producto. De otro modo, el capital es cronicamente subutilizado.
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entre diferentes sectores de la economía (agricultura, industria y servicios) en
los cuales los niveles y tasas de crecimiento de la produtividad del trabajo difie-
ren. Este proceso de reasignación sectoral del trabajo impacta en la tasa global
de crecimiento de la productividad, y en una manera que es sensible tanto a la
tasa global de crecimiento como a las fuentes de este crecimiento (Cornwall,
1991; Cornwall & Cornwall, 1994).
3. Reconciliando las tasas de crecimiento de oferta y demanda
Debería ser obvio hoy que, mientras la teoría neoclásica del crecimiento plan-
tea la operación de la ley de Say en el largo plazo (donde la demanda ajusta
pasivamente hacia el producto potencial determinado por la oferta), las teorías
del crecimiento liderado por la demanda postulan la operación de una “ley de
Say invertida” (Cornwall, 1972). A través de cambios en las tasas de utilización
y del impacto de la demanda sobre la diponibilidad y productividad de los inputs,
la oferta ajusta para acomodarse al crecimiento de la demanda, que es la fuente
inmediata de crecimiento del producto.
Sin embargo, este énfasis sobre el lado de la demanda y la resultante concep-
ción del crecimiento como un proceso liderado por la emanda no implica que el
lado de la oferta pueda ser rechazado como un todo. Además de detallar el pro-
ceso por el cual la oferta responde a la demanda, está la cuestión de cómo, si es
así, las tasas de crecimiento de demanda y oferta vienen a ser reconciliadas. ¿Es
la elasticidad de oferta con respecto a la demanda siempre igual a uno, algo que
una interpretación causal de la “ley de Say invertida” parece implicar y que
debería ser el caso de una economía sujeta a crecimiento estable (steady growth)
que evita tanto el creciente exceso de capacidad como el creciente exceso de
demanda?
Cuando los defensores de la teoría del crecimiento orientado por la demanda
explícitamente se dirigen a esta cuestión, u respuesta es usualmente negativa. 12
Por lo tanto es importante investigar no solo la respuesta de la oferta al creci-
miento de la demanda, sino también la magnitud relativa de este respuesta, y la
cuestión de cómo tal proceso (si es que existe) puede reconciliar las tasa de
crecimiento de demanda y oferta tal que sea posible un crecimiento estable (steady
growth) sin que se produzcan ni un continuamente creciente exceso de capaci-
dad ni un continuamente creciente exceso de demanda. 13
12
Ver Cornwall (1972) y el paper de Palley en este simposio (Nota del traductor: se
refiere a Palley, Thomas I. , 2003, ‘Pitfalls in the Theory of Growth: an application to the
balance of payments constrained growth model’, Review of Political Economy, 15:1, 75 –
84).
13
Esto es importante aún si el crecimiento capitalista es comprendido omo si fuera
episódico, tal que el crecimiento estable (steady growth) es confinado a períodos históricos
discretos (tales como la Edad de Oro de la postguerra). Aún esos episodios de crecimiento
son de suficiente duración como para hacer absurdos los resultado teóricos que devienen en
continuamente crecientes excesos de capacidad o de demanda.
45
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Panorama del Simposio
Los papers que se presentan en este simposio están arraigados en diferentes
tradiciones y se focalizan en diversos aspectos de la teoría del crecimiento lide-
rado por la demanda. El paper de Marc Lavoie 14 es un aporte en la tradición
neo-kaleckiana de la teoría del crecimiento, la que tiene como precursores a
Harris (1974), Asimakopulous (1975), Rowthorn (1982) y Dutt (1984), y deriva
de la cambridgeana teoría del crecimiento de Robinson (1956).15 Para esta tradi-
ción hay dos resultados que son centrales: la paradoja del ahorro (un aumento
en la propensión a ahorrar reduce la tasa de ganancia y de crecimiento) y la
paradoja de los costos (un aumento del salario real incrementa la tasa de ganan-
cia y de crecimiento). Estos resultados típicamente dependen de una controver-
tida discrepancia entre las tasas efectiva y objetivo (target rate) de ganancia. La
contribución de Lavoie desarrolla un mecanismo, basado en la teoría de infla-
ción por conflicto, que reconcilia las tasas efectivas y objetivo de retorno en un
modelo de crecimiento kaleckiano, sin excluir ni la paradoja del ahorro ni la de
los costos.
Primero, se desarrolla un modelo standard de crecimiento kaleckiano. Se pre-
senta tanto la paradoja del ahorro como la de los costos, aunque las tasas efecti-
va y objetivo (target) no necesitan ser iguales en el largo plazo. Cuando son
introducidos los mecanismos que causan que la tasa de retorno objetivo ajuste
hacia la tasa efectiva, el problema es resuleto pero a un costo: la paradoja del
ahorro y/o la paradoja de los costos habitualmente desaparecerán.
Luego Lavoie introduce la teoría de la inflación por conflicto, en la cual la
inflación es una función de las inconsistencias en las aspiraciones sobre el in-
greso nominal de los trabajadores y las empresas. El muestra que cuando este
modelo de inflación es combinado con el modelo kaleckiano estándar de creci-
miento, éste último exhibe la paradoja del ahorro. Además, cuando se introduce
un mecanismo que produce que la tasa objetivo de retorno ajuste hacia la tasa
efectiva, no solo estas tasas se igualan en el largo plazo, sino que la tasa de
utilización de la capacidad permanece endógena. Esto asegura que el modelo
también muestre la paradoja de los costos.
En un paper que se apoya en el aporte de Cornwall (1972), y que reve uno de
los temas claves en le teoría del crecimiento liderado por la demanda discutido
antes, Thomas Palley argumenta sobre la importancia de modelar no solo la tasa
de crecimiento de la demanda, sino también la tasa de crecimiento de la oferta y
(crucialmente) la interacción entre ambas 16. Esto ayuda a hacer más explícita la
14
Se refiere a “Kaleckian Effective Demand and Sraffian Normal Prices: towards a
reconciliation”, Marc Lavoie, Review of Political Economy, 2003, vol. 15, issue 1, pages 53-
74 (Nota del traductor).
15
Ver Blecker (2002) para un estudio de la historia y desarrollo de la teoría neo-
kaleckiana del crecimiento.
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Circus. Octubre de 2007
“Ley de Say invertida” propia de los modelos de crecimiento liderado por la
demanda, y también conduce la atención hacia la necesidad de que las tasas de
crecimiento de oferta y demanda sean reconciliadas sin un sendero de creci-
miento equilibrado es sostenible en el largo plazo. Palley comienza por revisar
un número de diferentes modelos por el “lado de la oferta”, cada uno de los
cuales permite un conjunto diferente de posibilidades para reconciliar el creci-
miento de la oferta y la demanda en el largo plazo. Luego demuestra la impor-
tancia de estas consideraciones en el contexto de un modelo neo-kaldoriano de
crecimiento restringido por balance de pagos (BPCG) (Thirlwall, 1979).
Se muestra que el modelo BPCG es sobredeterminado, dando lugar a dos
tasas de crecimiento (una tasa de crecimiento de la demanda y una tasa de creci-
miento de la oferta) cuya equivalencia es un caso especial. Palley luego propone
varias resoluciones a este problema, basada sobre las respuesta por el lado de la
demanda o del lado de la oferta a cambios en la tasa de utilización de la capaci-
dad. Por ejemplo, se postula que la elasticidad ingreso de la demanda por im-
portaciones puede ser una función negativa del exceso de capacidad. Esto es
porque, como el exceso de capacidad cae, los cuellos de botella en la industria
doméstica pueden devenir más generalizados, y estas restricciones de oferta
incrementan la proporción del incremento del ingreso que es gastado en impor-
taciones. Como resultado, la tasa de crecimiento de la demanda que es consis-
tente con una tasa dada de crecimiento del ingreso mundial (como es determina-
do por la Ley de Thirlwall) ajusta hacia la tasa de crecimiento de la demanda
consistente con el crecimiento de la oferta, como es determinado por la tasa de
crecimiento de la fuerza de trabajo y la Ley de Verdoorn.
El foco del paper de Sergio Cesaratto, Franklin Serrano and Antonella Stirati
es el cambio técnico y el pleno empleo en una economía en crecimiento 17. Los
autores argumentan que, contrariamente al saber aceptado, a menos que el cam-
bio técnico sea acompañado por eventos exógenos o inerveniones políticas que
estimulen la demanda autónoma, las fallas de demanda efectiva en el largo pla-
zo son probables y el cambio técnico no será consistente con el mantenimiento
de un sendero de crecimiento con pleno empleo.
De acuerdo con la teoría neoclásica, el cambio técnico produce desempleo en
el largo plazo solo en la medida en que afecta el valor de la tasa natural de
desempleo o NAIRU –exacerbando problemas de disparidad de habilidades, o
subiendo el salario real de equilibrio fijado por los ocupados, por ejemplo. Si
estas “imperfecciones” pueden ser expurgadas del mercado de trabajo, el cam-
bio técnico solo tendrá un efecto transitorio sobre el desempleo.
Cesaratto, Serrano y Stirati afirman que una teoría de la demanda efectiva en
el largo plazo es necesaria a fines de identificar los efectos precisos del cambio
16
Se refiere a “Pitfalls in the Theory of Growth: an application to the balance of payments
constrained growth model”, de Thomas Palley, Review of Political Economy, Volume 15,
Number 1, 2003 (Nota del traductor).
47
Circus. Octubre de 2007
técnico sobre el desempleo. Para este fin, desarrollan un análisis basado en un
“supermultiplicador” en el cual la tasa de crecimiento de la demanda autónoma
determina las tasas de crecimiento de la demanda efectiva y de la capacidad
produtiva. Este moelo es luego utilizado para estudiar el impacto del cambio
técnico sobre el proceso de acumulación y por ende en la tasa de desempleo.
Cesaratto, Serrano y Stirati muestran que es improbable que el cambio técni-
co incremente la tasa efectiva de crecimiento liderada por la demanda y, en la
medida en que esto ocurre, sus efectos son mediados por factores tales como la
distribución del ingreso y el sistema de creación de crédito. Además, no hay
garantía de que todo incremento en la tasa efectiva de crecimiento será propor-
cional al impacto del cambio técnico determinado por la oferta sobre la tasa
potencial de crecimiento, como debería ser el caso (ceteris paribus) si la tasa de
desempleo permaneciera constante. Los autores concluyen con la sugerencia de
que habría que dar mayor énfasis al lado de la demanda en el análisis del desem-
pleo europeo, y prestar menos atención a los rasgos institucionales de las econo-
mías europeas que supuestamente impiden ajustar hacia el cambio técnico.
Comentarios finales
El propósito esencial de la teoría del crecimiento liderado por la demanda es
demostrar la importancia de la demanda efectiva en la determinación de los
resultados del crecimiento de largo plazo. Como tal, sirve como un importante
antídoto a la visión del crecimiento de largo plazo determinado por el lado de la
oferta difundida por el análisis neoclásico. Pero la teoría del crecimiento orien-
tado por la demanda también plantea cuestiones vinculadas con la distribución
del ingreso, el balance de pagos, el cambio técnico y la reconciliación de de-
manda y oferta en el largo plazo que es algo secundario o enteramente ausente
en la teoría neoclásica del crecimiento. A una más profunda investigación y
desarrollo de estas cuestiones –tanto como para la defensa de la demanda efec-
tiva como un componente esencial de la teoría del crecimiento- están dedicados
los papers reunidos en este simposio.
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