En consecuencia, de aquellas palabras, Gareth
se confundió un poco porque él aún no entendía
lo que el anciano roble había querido decirle y
volvía a hacerse las mismas preguntas:
“¿Para qué sirvo?” “¿Qué función cumplo en el
mundo?” “¿Qué es de mi vida si no puedo
caminar, hablar o jugar como los otros?”
Con el paso de los días, aunque Gareth seguía
pensando en las palabras del anciano roble, esta
vez miró a su alrededor prestando atención
detenidamente a los detalles que lo rodeaban, en
esto vio un caracol que se acercaba a otros muy
lentamente y pensó:
“Qué lento, si fuera ellos me iría, no tendría tanta
paciencia” conforme seguía contemplando al
caracol se acordó de las palabras del viejo roble,
entonces se preguntó: “¿Será ese el propósito de
él?” “¿Su propósito es ser paciente y
perseverante?”, pensando en ello, vio un
pequeño escarabajo y volvió a preguntarse:
“Recuerda Gareth, recuerda…”
Dándose prisa, el pequeño arbolito se tomó un
momento en su espacio, recordando todo lo visto,
entonces, empezó a comprender un poco más
hasta llegar a descubrir su propósito,
“¿Significa esto que cada uno de nosotros tiene
un valor único?”, preguntó ilusionado Gareth.
“Exactamente”, respondió el anciano roble, “tú
das refugio, protección, sombra, tus hojas filtran
el aire, ofreces un lugar seguro donde puedan
descansar, ¿Ya te das cuenta de tu importancia
para otros?, tu presencia contribuye al equilibrio
de la naturaleza”
La confusión en el rostro del pequeño árbol
comenzó a transformarse en una brillante
sonrisa, finalmente, Gareth el pequeño árbol
había encontrado un sentido a su existencia, y
no, no era ser el árbol más alto o el árbol más
hermoso, sino ser un regalo para todos los que
habitaban en aquel mágico lugar, pero, sin
perderse al él mismo en el intento.
}}1
56+06+
A partir de ese momento, el pequeño árbol se
comprometió a ser el mejor hogar para todas las
criaturas del bosque, para aquellos escarabajos
que llevaban consigo su bola de excremento, a los
grupos de hormigas que buscaban en sus raíces,
a las arañas que de sus ramas de punta a punta
tejen su telaraña, a esos caracoles lentos que
buscan sombra y a aquellos pájaros que buscan
refugio y un hogar, ya que todos ellos habían
ayudado inconscientemente a Gareth a lograr
entender su propósito en la vida, entonces Gareth
se dijo a sí mismo:
“Sí, tal vez no pueda caminar, hablar o jugar, pero
mi papel en este mundo es único, mis raíces
proporcionan alimento y refugio a otros, mi
madera proporciona sombra y mis hojas filtran
aire, al fin lo he entendido, en este camino he
descubierto quién soy y lo que quiero hacer”
Gareth aprendió a abrazar su singularidad y a
valorar su propia existencia.
El bosque se convirtió en un sitio vibrante y
armonioso gracias a la presencia del árbol, las
flores florecían con mayor belleza, los animales
se sentían seguros y los rayos del sol lo
abrazaban con gratitud, teniendo claro ya su
propósito se dio cuenta de que su existencia
tenía un significado aún más profundo de lo que
había imaginado, tal y como el anciano roble una
vez le dijo.
El pequeño árbol, ahora convertido en un árbol
de sabiduría, comenzó a transmitir a jóvenes
árboles, la importancia de cuidar el entorno y
cómo encontrar alegría y propósito en cada día,
tal y como él demostró que, aunque uno pueda
sentirse pequeño e insignificante, cada uno de
nosotros tiene un valor único, todos tenemos la
capacidad de marcar la diferencia y dejar un
legado duradero, solo es cuestión de descubrir
nuestro propósito, vivirlo con pasión y entrega, no
importa cuán sea nuestra contribución, lo
importante es que cada uno de nosotros tiene
algo valioso que ofrecer al mundo.
Y así Gareth el pequeño arbolito enseñó al
bosque y a todos quienes lo escuchaban, la
importancia de valorar la vida, porque en cada
uno de nosotros hay un tesoro escondido,
esperando a ser descubierto y compartido con el
mundo.