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Cátedra 1

Bolívar tuvo varios logros militares tempranos que lo establecieron como líder, pero las primeras repúblicas fueron derrotadas. Esto llevó a Bolívar a concluir que para lograr la independencia definitiva se necesitaba una victoria total sobre España y unificar a las fuerzas independentistas bajo un solo mando. A partir de 1817, Bolívar consolidó su liderazgo y estableció el Congreso de Angostura en 1819. Su victoria decisiva en la batalla de Boyacá en 1819 le permitió tomar Bogotá y avanzar hacia

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Cátedra 1

Bolívar tuvo varios logros militares tempranos que lo establecieron como líder, pero las primeras repúblicas fueron derrotadas. Esto llevó a Bolívar a concluir que para lograr la independencia definitiva se necesitaba una victoria total sobre España y unificar a las fuerzas independentistas bajo un solo mando. A partir de 1817, Bolívar consolidó su liderazgo y estableció el Congreso de Angostura en 1819. Su victoria decisiva en la batalla de Boyacá en 1819 le permitió tomar Bogotá y avanzar hacia

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1803. viajó a París. Allí reencuentra a su antiguo maestro Simón Rodríguez.

Este
último logra encauzar la desesperación sentida por Bolívar tras la muerte de María Teresa
hacia la política y la causa de la libertad de su patria.
1805 en el Monte Sacro de Roma se comprometió solemnemente ante estos a
libertar a su patria. Regresó a Venezuela en 1806 y a la vez que administraba los negocios
familiares unió sus esfuerzos a la causa revolucionaria.
A mediados de 1807, cuando Bolívar volvió a Caracas se encontró con una ciudad
inmersa en un ambiente de gran agitación social y política que era gobernada por
personajes interinos bajo la supervisión de un regio Regente visitador visto con malos ojos
por la colectividad caraqueña, llamado Joaquín de Mosquera y Figueroa.
19 de abril de 1810, los miembros del Cabildo de Caracas decidieron constituir una
Junta Conservadora de los Derechos de Fernando VII en un acto que termina con la firma
del Acta de Independencia y constitución de la Primera República el 5 de julio de 1811.
Con la revuelta del 19 de abril de 1810 se obligó al entonces capitán general de Venezuela,
Vicente Emparan, a ceder sus poderes a esta Junta y trajo como resultado la expulsión de
los funcionarios españoles de sus puestos para embarcarlos rumbo a España.
Bolívar fue enviado a Inglaterra con el grado de coronel junto con Andrés Bello y Luis
López Méndez en una misión diplomática con instrucciones de solicitar apoyo británico a
la Junta en nombre del rey Fernando VII de España aprovechando la circunstancia de que
España y Gran Bretaña eran ahora naciones aliadas que habían dejado de lado sus históricas
diferencias ante el peligro común que representaba Napoleón.
A pesar de que no se cumplieron todos los objetivos de la delegación, se lograron algunos
compromisos importantes gracias a la presencia de Francisco de Miranda en Londres, con
quien Bolívar empezó a mantener contactos que fomentaron una participación discreta de
este mediante sus contactos personales en las negociaciones.
Así Bolívar logró la secreta connivencia inglesa, la apertura del comercio, y la posibilidad
de que Inglaterra ejerciera presiones sobre España para favorecer los intereses venezolanos.
Una vez en Venezuela, empezó a hacer gestiones para promover el regreso de Miranda, que
como resultado de estas gestiones, llegó a Venezuela en el bergantín inglés Avon el 10 de
diciembre de 1810 ante una fría recepción oficial por parte de la Junta Suprema, que poco
después lo nombró Teniente General.
El 13 de agosto de 1811, fuerzas comandadas por Miranda lograron una victoria en
Valencia contra los rebeldes de dicha ciudad que pretendían recuperar privilegios de su
antigua capitalidad, y es en esta acción donde Bolívar empezó propiamente su carrera
militar al dirigir un ataque a un puesto fortificado que fue su bautismo de fuego y su
primera acción distinguida. Así, Miranda lo propuso para el rango de coronel y lo envió a
informar de la victoria al Gobierno de Caracas.
Poco después, Bolívar empezó a levantar la moral en los valles de Aragua por iniciativa
propia, por lo que el general Miranda, por entonces comandante en jefe de las fuerzas
militares republicanas, lo persuadió de que aceptara el rango de teniente coronel en el
Estado Mayor y lo nombró jefe militar de Puerto Cabello, la principal plaza fuerte de
Venezuela.
1812, se inclinó la balanza a favor de los realistas y aunque hubo muchos que
creyeron que aún se podía seguir la lucha, Miranda capituló el 26 de julio de 1812 por
encargo del Congreso, en el tratado de La Victoria, que instauró nuevamente el dominio
español sobre Venezuela.
Bolívar fue autorizado por Monteverde a trasladarse el 27 de agosto de 1812 a la isla de
Curazao. Después se trasladó a Cartagena de Indias, Nueva Granada, donde el proceso
independentista se había iniciado el 20 de julio de 1810 y había desembocado en la
formación de varías Juntas supremas que rivalizaban entre sí.
Al poco de llegar, Bolívar solicitó al gobierno de Cartagena prestar servicio en sus tropas.
Fue concedido el mando de una guarnición de setenta hombres en la pequeña localidad de
Barrancas, con la que empezó a forjarse su futuro prestigio militar.
Al principio Bolívar estaba subordinado a un aventurero francés, Pierre Labatut. En contra
de las órdenes de este, decidió tomar la iniciativa, realizando una campaña para derrotar a
las partidas realistas que se encontraban en las orillas del río Magdalena mientras
aumentaba el adiestramiento y el contingente de sus tropas.
Como resultado de esta campaña, logró liberar varias poblaciones como Tenerife, Guamal,
El Banco, Tamalameque, Puerto Real de Ocaña, y derrotar a diversas guerrillas realistas
que operaban en la zona. Finalmente ocupó Ocaña.
Ante estos logros, el coronel Manuel del Castillo y Rada, comandante general de Pamplona,
solicitó su ayuda para detener a los realistas que amenazaban con entrar desde Venezuela.
Para ello, el coronel Bolívar tuvo que pedir autorización al Gobierno de Cartagena para
intervenir en territorio del Gobierno de las Provincias Unidas de Venezuela.
Cuando se la dieron, Bolívar llegó hasta la frontera con Venezuela. En la batalla de Cúcuta
derrotó el 28 de febrero de 1813 a las fuerzas españolas. Camilo Torres en su carácter de
presidente del Congreso de las Provincias Unidas de la Nueva Granada, le confió a Bolívar
el título de ciudadano de la Unión, el grado de brigadier, equivalente al de general de
brigada, y el cargo de jefe de la guarnición de Cúcuta.
Desde febrero hasta abril de 1813 permaneció en Cúcuta, detenido por trabas legales y por
diferencias con Castillo, que empezaba a verle con suspicacia ante sus deseos de avanzar
sobre Venezuela. Para entonces, Bolívar disponía de una fuerza eficaz, y rodeado de una
brillante oficialidad neogranadina, aprovechable para una eventual reconquista de
Venezuela.
Después de recibir autorización y recursos de la Nueva Granada, Bolívar inició una de sus
acciones militares más destacadas, la Campaña Admirable.

Cuando en febrero de 1813 inició su campaña por los Andes venezolanos desde
Cúcuta, no encontró resistencia. Avanzó hasta Mérida y tomó la ciudad pacíficamente
después de que las autoridades realistas huyeran ante su inminente llegada. En esta entrada
triunfal se le concedió por primera vez el título de «El Libertador», por decisión del
Cabildo de Mérida.
Rápidamente las fuerzas de Bolívar ganaron terreno a un enemigo que huía ante un avance
sorprendente. Finalmente, Bolívar obligó a pelear a las fuerzas realistas en Los Taguanes,
entre Tucupido y Valencia. Les derrotó, y una capitulación se firmó en La Victoria.
Tras la capitulación española, Bolívar tuvo el camino libre, e hizo una entrada triunfal en
Caracas el 6 de agosto de 1813. Después de un triunfo militar en Mosquiteros le nombraron
Capitán General, con el título de «El Libertador», que desde entonces quedó unido a su
nombre.
Bolívar se concentró en organizar el Estado y dirigir la guerra en lo que parecía su etapa
final. Organizó el régimen militar, mantuvo el Consulado, creó un nuevo sistema fiscal, y
una nueva administración de justicia. Atendió a la actividad agraria, a las exportaciones, y a
la búsqueda de mano de obra calificada. Modificó el gobierno municipal, y ofreció la
nacionalidad a extranjeros amigos de la causa republicana.

Después del fracaso de la Segunda República de Venezuela y su corta permanencia


en Nueva Granada como comandante militar, Bolívar se vio obligado a reflexionar sobre la
causa de los fracasos previos, la situación internacional y la forma de lograr la
independencia de forma duradera.
Sus reflexiones le llevaron a la conclusión de que para alcanzar la independencia definitiva
se debía derrotar totalmente a los españoles para impedir que realizaran acciones de
reconquista pero esto no sería suficiente, los esfuerzos descoordinados y dispersos de los
caudillos regionales a lo largo de América debían ser unificados bajo un mandato único y
como garantía de una independencia permanente se debía crear una república grande y
fuerte para poder desafiar las pretensiones de cualquier potencia imperial.
La idea de crear una nación semejante hizo que Bolívar tuviera un objetivo político mucho
más amplio y esto en definitiva le movió a actuar de una manera diferente a las anteriores.
A partir de 1817 se desarrolló un conflicto de poder entre Manuel Piar, que había
liderado la conquista de Guayana, y Simón Bolívar. Piar había derrotado a Morales en El
Juncal a finales de 1816 y había tomado Angostura en abril de 1817. Simón Bolívar realizó
un consejo de guerra 24 de julio de 1817 para que se reconociese su liderazgo. Bolívar
escribió un pronunciamiento contra Piar en agosto. Sedeño fue mandado a aprehenderlo.
Acusado de querer eliminar a Bolívar y establecer una pardocracia, Piar fue fusilado el 16
de octubre de 1817. Con ello, Bolívar quedó claramente como jefe de las fuerzas
independentistas en Venezuela.
Ya en 1818, la situación del ejército español en Venezuela se hizo insostenible y Morillo se
vio obligado a retirar algunas de sus fuerzas de la Nueva Granada para intentar contener a
Bolívar. Para entonces la situación política y militar era lo bastante buena como para pensar
en la organización de un Estado y así fue como se instaló hacia 1819 el Supremo Congreso
de la República en Angostura.
El enfrentamiento decisivo con los realistas se produjo en la batalla de Boyacá el 7 de
agosto de 1819, por medio de la cual se pretendía detener el avance de las tropas leales
comandadas por Barreiro hacia la ciudad de Bogotá y que resultó en una gran victoria para
Bolívar y el ejército revolucionario.
Cuando el virrey Sámano, quien conocía como los demás realistas el Decreto de Guerra a
Muerte, se enteró de la derrota, huyó inmediatamente de Bogotá y de esta forma, el ejército
libertador entró triunfante a la capital el día 10 de agosto.
En diciembre de 1821, el Congreso proclamó a Bolívar presidente de la República y a
Francisco de Paula Santander vicepresidente de forma que «las Repúblicas de Venezuela y
la Nueva Granada quedan desde este día reunidas en una sola bajo el título glorioso de
República de Colombia».

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