Neoliberalismo y Desigualdad en Perú
Neoliberalismo y Desigualdad en Perú
lA REPÚBLICA
EMPRESARIAL
NEOLIBERA LISMO, EMPREND ED URISM O Y
DESIGUALDAD
(1990-2021)
Este li bro no podrá ser reproducido total ni parcialmente sin el previo permiso escrito de la editorial.
Reservados todos los derechos de esta edición para todo el mundo.
Im agen de cubiert a : Empori o Comercial de Gamarra, a partir de fotogra fí a s de Fran z Krajnik (2015)
y Alonso Chero (2019). Archivo El Comercio.
PRESENTACIÓN .••.••••.••••••.••••.•.•.•••••..••••••••.•.•••••.••••••••.••.••••..•.••..••••••••••• 7
PRÓLOG0 •••••••••••••.••..•••••••••••••••.••••••.••.•.••.••.••••..••...•••••.•••••.•.••.••••••.•••••• 11
INTRODUCCIÓN .•••..•••••.••.••.••..•.••••.•••••.••••.••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••.• 13
� CAPÍTULO 6. EL CAMINO AL
BICENT ENA RIO:
PUGNAS , INVESTIGACIONES Y EMERGENCIA (2020-2021) •••••••••••••••• 117
· VOTO
PARA PRE SIDENT E Y VICE PfJ.ell;Jt!NTE S '
DE LA REPU IJ U CA - •·
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CAMBIO 90
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• ALtlt::R TO FW JltORl
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• MARIO VARGAS LLOSA
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ORREGO VJLLAC ORT II
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AI.AYZ A GRUNPY
Cédula de votación
para la segunda
vuelta de las
l. LA FASE AUTORITARIA j 17
r del poder para sostener el nuevo régimen. La primera pata la puso la
gran
/ empresa. La segunda, la tecnocracia neo liberal (encargada de introducir un
) nuevo modelo económico privatizador y de libre mercado). La tercera, lo s
militares y la policía (comandada por el ex capitán del ejército Vladi m i r o
Montesinos, su principal aliado). La cuarta, elementos conservadores de la
Iglesia católica (preocupada por el apoyo de los evangélicos que ayudaron
a elegir al presidente y donde el obispo de Ayacucho, Juan Luis Ciprian i,
vinculado con el Opus Dei, se convertiría en un soporte importante). Este
cuádruple soporte, a su vez, le generó apoyo en algunos grandes medios de
comunicación, a quienes terminó corrompiendo en gran medida. Con todos
esos soportes, se encaramó en el poder y se presentó ante las masas como
I el caudillo salvador. Fujimori articuló, de ese modo, a las masas y las élites ,
dándole estabilidad a su mandato al ponerse en la cima del sistema político.
El giro a la derecha no fue completo en un inicio. En sus primeros meses
mantuvo algunas de sus alianzas de campaña con diversos partidos y co n
personalidades independientes y de centro izquierda, que integraron el pri-
mer gabinete. Se deshizo de ellos apenas pudo, empezando por los aseso res
económicos heterodo xos.
Con el soporte secreto y efectivo de las élites, Fujimo ri pudo tomar deci-
siones difíciles en momentos críticos, utilizando al poder ejecutivo y el apo-
yo internacion al, sobre todo de Estados Unidos y Japón, y distanciándo s e
rápidamente del Legislativo, donde el fujimorismo no contaba con mayoría.
Pero pronto Fujimori y Vladimiro Montesinos (1945), que coordinaban est a
alianza, buscarían fortalecer el poder presidencial, y controlar o interven ir
en los otros dos poderes del Estado para inaugurar una etapa conservad o ra
que generara «paz, orden y progreso». Tanto el protagonismo de Fujimori, su
audacia, como la astucia de Montesinos y el tipo de alianzas de derecha que
formó en secreto, se impusieron eventualmente sobre una oposición débil.
20 L
LA íl.EPÚBUCA EMPRESA RIAL
en su gira por Estados Unidos y Japón acompañado de grandes empre-
sarios. Viajó hacia Nueva York para hablar con los organismos financie-
ros internacionales y con el Council of the Americas, que representa
a las multinacionales con inversiones en América Latina y, de modo
más discreto, con el FMI. La gira continuó hacia Tokio, donde el
emperador del Japón, que tuvo la cortesía de recibirlo, le prometió ayuda
si seguía las recomendaciones del Consenso de Washington. Allí se
gestó el llamado efujishock». Según Carlos Boloña (1950-2018), al
mando del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), el iniciador del
cambio de rumbo, luego de las medidas de estabilizac ión, «el país es un
paciente al que tienes que operar ahora, aunque solo tienes un cuchillo
de cocina» (Bolofia, Cambio,
24). Las reformas, por lo tanto, se adoptaron rápidamente y sin mayor
con-
sideración sobre sus consecuenc ias
sociales.
La gira en la que Fujimori se convenció de adoptar la política del shock
reflejaba sus nuevas alianzas. Estuvo organizada por dos economistas
pe- ruanos con conexiones internacionales: Hernando de Soto {1941),
ligado al Banco Mundial, y Carlos Rodríguez Pastor (1934-1995), del
Wells Fargo Bank. De Soto sugirió que Fujimori «se rodeara de técnicos
y asesores de peso» (Boloña, Cambio, 21). A partir de ese momento,
abrazó sin más las ideas ortodoxas de libre mercado, se distanció de sus
asesores heterodo- xos convocados durante la campaña, opuestos a la
política de shock de los organismos internacionales, y se rodeó de
tecnócratas pro libre mercado. Las medidas para normalizar la situación
económica y cambiar de modelo, Juego de intensas negociaciones, fueron
discutidas, prácticamente escritas, en Washington, con el FMI. Una vez
puestas en marcha, fueron aceptadas por la población como duras pero
necesarias.
Inicialmente, el FMI dudaba del nuevo gobierno y este hacía esfuerzos
por convencerlo de que merecía su apoyo. En realidad, nadie sabía quién
era Fujimori, si podía realmente gobernar un país tan inestable y violento.
El gobierno comenzó a darle confianza con el nombramiento de
tecnócratas y empresarios en el MEF y, sobre todo, cuando aprobó sin
chistar las drásticas medidas recomendadas. Estaba dispuesto a operar el
país con cuchillo de cocina, pero intuía que el pueblo estaba dispuesto al
sacrificio. Elfujishock empezó con el alza de precios, el despido de
empleados públicos, la oferta de
1. LA FASE AUTORITARIA 21
venta de empresas del Estado y la libre importación. Poco después de aplica-
da la estrategia, se frenó la espiral inflacionaria, y el gobierno empezó a reci-
bir los préstamos del FMI, necesarios para continuar con el pago de la deud a
externa y estabilizar la situación fiscal. Las inversiones vendrían después.
Los resultados comenzaron a mostrarse pronto. En 1989, el crecimien-
to del Producto Bruto Interno (PBI) fue negativo, llegando a la cifra récord
de -11, 7% anual. Mejoró un poco en 1990 con las primeras medidas de
estabilización económica, pasando a -5,4% anual. Hasta ue en .!294 el
crecimiento se dis aró hacía arriba, alcanzado una tasa réco!:_ d_de 12,2%
inual. En paralelo, la inflación comenzó a ceder. Fujimori encontró los
precios fuera de control, incrementándose a una tasa de 7649% anual, una
de las más altas del continente. Con la apertura del mercado y la Liberaci ón
de los precios, la inflación bajó finalmente a 10% en 1995, y luego se man -
tuvo en un dígito durante los añ.os siguient es.
Los pagos por el servicio de la deuda externa se reiniciaron, lo que ocu -
rrió en parte porque esa era una de las razones de los préstamos del FMI. A
partir de ese momento, los bancos internacionales respiraron tranquilos y se
prepararon para reprogramar los pagos. En paralelo, grandes inversionis t as
extranjeros y nacionales vieron la oportunidad de importar y exportar; tam-
bién de comprar empresas estatales y bonos de la deuda externa a precios ba-
jos. La Inversión Extran jera Directa empezó con la compra al mejor postor
de más de 100 empresas estatales, roceso ue se inicio en 1991. Las priv ati-
zaciones demoraron un poco, hasta que saltó con la millonaria privatizac ió n
de Telefónica del Perú en 1994.
Previa compra de terrenos a campesinos, la important e inversión aurí-
fera de Yanacocha (Cajamarca) exportó su primera barra de oro en 1992.
La desaparición de la laguna del mismo nombre quedó como testimon io de
los efectos de la minería moderna realizada a tajo abierto, o incluso subte-
rránea, sobre la agricultura tradicional y la afectación de fuentes naturales
de agua. Era un costo que no importaba.
A comienzos de la década de 1990 terminó, de ese modo, un periodo
de treinta y cinco años de paralizació n de las inversiones en grandes ya-
cimientos. Se avecinaba un b oom minero, luego vendría uno pesquero ,
seguido de otro gasífero e incluso el agrícola. También creció la economía
22 1 LA REPÚBLiCA EMPRESARIAL
urbano-fin anciera. Los préstamos privados internacio nales cornen za-
ron a fluir, al mismo tiempo que entraban bancos extranjeros al merc ad o
comprando bancos locales, ya fueran bancos estatales o pequeños ban-
cos privados. La privatización de los fondos de pensiones dio increíb les
oportunidades nuevas de inversión que atrajeron a consorcios nacionales e
internacionales, fortaleciend o el mercado de capitales. La Bolsa de Valo r es
de Lima (BVL) comenzó a activarse. Se puede decir que, en esta era, mi-
neros y banqueros se convirtieron en los nuevos dueños del Perú.
En materia de empleo e ingresos, la situación fue menos auspiciosa. Se
pagó la deuda externa pero no la deuda social. Si bien los precios se estab i-
lizaron , y se generó empleo de calidad en las grandes empresas, y con la alt a
burocracia (al crearse o fortalecerse los organismos reguladores y la ad mi -
nistración tributaria), en general el efecto fue mixto. La élite laboral y estatal
de las grandes empresas y los organismos económicos del Estado mejora r on
su situación más rápido que el resto de la burocracia y los trabajadores. Los
salarios se estabilizaron pero aumentó la precariedad laboral. Hacia 1994, un
75% de trabajadores tenía contrato temporal, contra solo un 25% de contrato
indefinido. Aquellos que no encontraban trabajo operaron en la econ o mía
informal, que alojó a la mayoría de la población laboral (alrededor de un
70%) y a cientos de miles de pequeñas y medianas empresas.
El nuevo modelo económico era, entonces, eficiente, se reducía la po-
breza --delimitada por una línea basada en ingresos mínimos-, aunque al
mismo tiempo se concentraba la riqueza (Campodónico, Proceso).
EL AUTOGOLPE Y EL APOYO
POPULAR
A poco más de un año de asumir el gobierno, Fujimori clausuró la Con -
ferencia Anual de Ejecutivos 92 (CADE). El hasta hacía poco parco
presidente se mostró decidido, incluso sarcástico, entre los grandes em-
presarios. En tono de aparente o calculada broma, afirmó que el Perú ne-
cesitaba «un emperador que gobierne diez años». Los empresarios riero n
y lo aplaudieron. La frase fue profética. Para gobernar diez años, Fujimo ri
requería concentrar el poder, cambiar las reglas del juego político, pero,
mal que bien, tenía que respetar el cronograma electoral, probarse en cad a
elección, así fuera manipulando .
1. LA FASE AUTORITARIA l 23
A comienzos de 1992 inició. entonces, una estudiada confrontación con
el Congreso, que no buscaba el enfrentamiento, aunque reclamaba sus fue-
ros. Desde 1990 se le había concedido facultades extraordinarias tres veces
consecutivas para legislar, incluyendo lo referido a la reforma tributaria.
El gesto no fue correspondido por el presidente, quien observó 12 proyec-
tos de ley enviados desde el Legislativo. Fujimori, usando el púlpito de la
presidencia, criticaba continuament e a los partidos, hablaba de corrupció n ,
de impedimentos, de frenos y obstáculos a sus urgentes labores (Cotler y
Grompone; Fujimorismo ). La agresividad se debía inicialmente a que no po-
día controlar el Congreso a consecuencia de los resultados electorales de la
primera vuelta en 1990. Su partido, Cambio 90, contaba con solo 32 de 1 80
diputados, y 14 de 62 senadores. Tenía que cerrarlo . Luego utilizó la mis ma
táctica para organizar y justificar el golpe.
El 5 de abril de 1992 atacó por sorpresa al anunciar el cierre del Congre-
so en un mensaje transmitido por televisión. Adujo que lo disolvía porque
los parlamentarios habían mantenido una «actitud irresponsable y negativ a
recortándole atribuciones para gobernar en aspectos tan importantes como la
política económica o la lucha antiterrorista». El golpe le permitió gobernar sin
Parlament o, e intervenir y también controlar el poder judicial. Luego, gracia s
a la popularidad ganada, cambiaría la Constitución e introduciría una cláus u la
de reelección ... Ser emperador diez añ.os. Había encontrado la fórmula para
mantenerse en el poder y sus soportes tecnocráticos, militares y empresaria l es ,
así como los organismos financieros internacionales, mantuvieron su apoyo.
Cambios más sutiles aunque igualmente importantes concentraron el po-
der en el Ejecutivo. En tomo al propio Fujimori, al volver a fundarse el Mi-
nisterio de la Presidencia -que ya babia existido en el primer gobierno de
Alan García- para realizar todo tipo de obras sociales y organizar su políti-
ca de generar clientelas, lo que elevaba su popularidad y le ganaba votos. En
lo económico, al convertir el MEF en un superrninisterio que controlaba al
resto con un manejo centralizado y discrecional del presupuesto, decidi e nd o
el rumbo de la política en este terreno. En los servicios de inteligencia, desde
los cuales Vladimiro Montesinos controlaba las fuerzas armadas y policia-
les, el poder judicial y las operaciones contra el narcotráfico. Gracias a su rol
en el golpe de 1992, Montesinos se convirtió en un factor clave de la nueva
1. LA FASE AUTORITARI� 25
familiar no afectó a Alberto Fujimo ri, quien optó por llamar a su hija Keik o
para que ocupara el rol dejado por su madre. De a pocos, Keiko Fujimo r i
(1975) se fue afirmando en el puesto y encontrándole gusto a la política. Igual
sucedería con Kenji (1980), su hermano menor.
En este momento crítico de concentración del poder, en abril de 1992,
y luego en tomo a los conflictos familiares, seguidos por los intentos de
reelección permanente de Alberto Fujimori, cabeza del clan, empezó a ma-
nifestarse el antifujimo ris mo .
26 j LA REPÚBLICA EMPRESARI.M-
En esta etapa, gracias a la recuperación de la economía, al mayor orden ,
el conflicto interno fue llegando a su fin en 1992, luego de casi veinte año s
de enfrentamientos. Esa fue la mayor victoria del fujimorismo, la que le
permitiría prolongar su vida política y justificar su insaciable búsqueda del
poder apelando al fantasma del terrorismo. El Estado y los medios de co -
municación tuvieron éxito en definirlos a ambos grupos como terroristas, y
luego usaron con frecuencia el llamado «terruqueo» cada vez que surgier o n
protestas sociales en el periodo posfujirnorista.
El punto de quiebre del conflicto fueron las acciones del Grupo de In -
teligencia de la Policía Nacional (GEIN), fondado en 1990 por el anterio r
gobierno, el de Alan García, que pudo desenvolverse como una isla gracias
al apoyo de Estados Unidos. El 12 de septiembre de 1992, el GEIN lo-
gró capturar en Lima a Abimael Guzmán ( 1934-2021 ), cabeza de Sendero
Luminoso, junto con gran parte de sus cuadros directivos. Encarcelad o
el líder, Montesinos consiguió negociar con ventaja. Guzmán firmó un
acuerdo de paz que fue acatado por gran parte de su agrupación . Solo dos
pequeñas columnas lo rechazaron y a continuación se refugiaron en las
4000
2000
Daños por aicntado e, n coche bomba entre: la. avenidas Rivera 1 1 0, arrete, Cana, al y
Merey ra � Juan de Arena. en San hidro. el 22 d 'junio de l 9Q 2. en fotografía de Óscar
M edrano para la revista Car. tus. Colección Yuyanapaq, M inisterio de ultura.
30 1 LA REPÚBLíCA EMPRESARIAL
finalment e se realizó cuatro meses después de iniciado el secuestro, el 22
de abril de 1997. Irrump ieron sorpresivament e en el interior de la
residencia, accediendo a ella a través de un túnel cavado desde una casa
cercana, y tras colocar un explosiv o que sacó fuera de combate a un
número considerable de emerr etist as. En paralelo se inicio un ataque de
comandos que ingresaron en la residencia desde arriba y otros frentes. La
operación fue un éxito por su rapidez y el reducido número de bajas
causadas por el MRTA (murieron un rehén y un oficial del ejército). El
hecho, íntegramente televisado, generó un gran impacto político en fav o r
de Fujimo ri: fue su último gran éxito.
El brillante logro militar, sin embargo, resultó cuestionado al
conocerse que murieron todos los miembros del MRTA. Se sospechó de
ejecuciones. Nuevamente apareció el fantas ma de las violaciones de derechos
humanos que ya perseguía al gobierno y a las fuerzas del orden. Montesino s
apareció como el responsable; Fujimori, como el encubrido r; y los
comandos quedaron man- chados por la duda. Aun así, gran parte de la
población aplaudió la toma, y por un momento Fujimori y Montesino s
volvieron a gozar de una alta aprobación .
Un efecto no buscado de la operación Chavín de Huántar fue el estrecha-
miento de las relaciones entre el Japón y Fujimo ri. Se convirtió en un
héroe niséi. El gobierno japonés suspiró aliviado luego de recuperar a su
personal secuestrado y al poder dejar atrás el amargo recuerdo de su
terrible falla de seguridad. Este recuerdo le facilit aría a Fujimori usar su
doble pasaporte en el año 2000 para ser protegido en Japón al escapar del
Perú.
Antes, al reforzarse esta relación especial y discreta con el Japó n ,
Fuji- mori pudo utilizarla para integrar mejor la economía peruana co n
los mer- cados asiáticos. En 1999, nuestro país entró a formar parte de la
Asociación para la Cooperación Econó mica Asia-Pacífico (APEC) con
apoyo japonés. Los mercados peruanos, tradicionalment e orientados al
comercio y las inversiones hacia el norte y el este (Norteamérica y
Europa Occidenta l), ampliaron sus horizontes hacia el oeste (Asia).
LA CONSTITUCIÓN DE 1993
La popularidad del autogolpe del 5 de abril de 1992 se reforzó con la
cap- tura de Abimael Guzmán , la contención de la inflación y la
recuperación económica. El fujimorismo supo aprovechar este viento a fav o r
y competir
1. LA FASE AUTORITARIA 13 1
con éxito en las elecciones del Congreso Constituyente Democr át i co
(CCD). En noviemb re de 1992, Cambio 90 obtuvo 49% de los votos,
ganándole a una oposición desunida. El fujimo ris mo se había convert id o
en poco más de dos años en la principal fuerza política del país. El CCD
elaboró una nueva Constitución hasta 1993, aprobada mediante un
referéndu m con 52% de los votos a favor del «Sí» y 48% a favor del «No»,
indicio de una polarización en curso. El régimen contó con el apoyo de
Estados Unidos, potencia que no podía apoyar una dictadura abierta, pero
sí una encubierta.
La nueva Constitución puso énfasis en los derechos individuales y la
pro- piedad privada. Fortaleció al poder ejecutivo manteniendo la
legislación por decreto y autorizando una reelección presidencial; y al mismo
tiempo, creando un Congreso unicameral, elimin ando las cámaras de
Senadores y Diputados, y suprimiendo, con ello, los contrapesos
parlamentarios . La sección económi- ca recogió el concepto de econo mía
social de mercado y el pluralis mo eco- nómico, términos prestados de la
Constitución de 1979, aunque en realidad se orientaba hacia una polít ica
de libre mercado sin mayor contenido social. El Estado quedó relegad o
de la economía, limitándose a cumplir un papel subsidiario, e imped id o
de aprobar medidas que pudieran favorecer al capital nacional sobre el
extranjero. Los contratos con las grandes empresas eran ley y eso las ponía
a la altura del Estado, que perdió autoridad. No se toleraba el abuso de
posición de mercado, pero solo se actuaba cuando el hecho ocurría. Era una
Constitución ideal para los grandes empresarios.
El cambio constitucional fue otro elemento decisivo de consolidación
del fujimo ris mo; las elecciones de 1995 hicieron el resto. Lueg o
empezaro n los problemas, y se acumularo n hasta que el régimen cayó de
improviso al fugarse del país la dupla dirigente.