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Tectónica de Placas: Movimiento y Estructura

La teoría de la tectónica de placas explica cómo la litosfera terrestre está dividida en placas tectónicas que se mueven lentamente sobre el manto. Las placas interactúan unas con otras a lo largo de sus límites, lo que causa fenómenos como terremotos, volcanes y la formación de montañas. El movimiento de las placas se debe a las corrientes de convección en el manto, impulsadas por la fuerza de la gravedad.

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Tectónica de Placas: Movimiento y Estructura

La teoría de la tectónica de placas explica cómo la litosfera terrestre está dividida en placas tectónicas que se mueven lentamente sobre el manto. Las placas interactúan unas con otras a lo largo de sus límites, lo que causa fenómenos como terremotos, volcanes y la formación de montañas. El movimiento de las placas se debe a las corrientes de convección en el manto, impulsadas por la fuerza de la gravedad.

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Tectónica de placas

La tectónica de placas o tectónica global (del griego


τεκτονικός, tektonicós, "el que construye") es una
teoría que explica la forma en que está estructurada la
litosfera (porción externa más fría y rígida de la
Tierra). La teoría da una explicación a las placas
tectónicas que forman parte de la superficie de la
Tierra y a los deslizamientos que se observan entre
ellas en su movimiento sobre el manto terrestre fluido,
sus direcciones e interacciones. También explica la
formación de las cadenas montañosas (orogénesis).
Asimismo, da una explicación satisfactoria al hecho de
que los terremotos y los volcanes se concentran en
regiones concretas del planeta (como el Cinturón de Vectores de velocidad de las placas tectónicas
Fuego del Pacífico) o a la ubicación de las grandes obtenidos mediante posicionamiento preciso GPS.
fosas oceánicas junto a los arcos insulares y
continentes y no en el centro del océano.1 ​

Las placas tectónicas se desplazan unas respecto de


otras con relativa lentitud, a una velocidad nunca
perceptible sin instrumentos, pero con tasas diferentes.
La mayor velocidad se da en la dorsal del Pacífico
Oriental, cerca de la Isla de Pascua, a unos 3400 km
de Chile continental, con una velocidad de separación
entre placas de más de 15 cm/año y la más lenta se da
en la dorsal ártica, con menos de 2,5 cm/año.2 3​ ​Dado
Estructuras litosféricas intervinientes en la
que se desplazan sobre la superficie finita de la Tierra,
tectónica de placas.
las placas interaccionan unas con otras a lo largo de
sus límites provocando intensas deformaciones en la
corteza y litosfera de la Tierra, lo que ha dado lugar a la formación de grandes cadenas montañosas (por
ejemplo las cordilleras de Himalaya, Alpes, Pirineos, Atlas, Urales, Apeninos, Apalaches, Andes, entre
muchos otros) y grandes sistemas de fallas asociadas con estas (por ejemplo, el sistema de fallas de Anatolia
del Norte). El contacto por fricción entre los bordes de las placas es responsable de la mayor parte de los
terremotos. Otros fenómenos asociados son la creación de volcanes (especialmente notorios en el cinturón
de fuego del océano Pacífico) y las fosas oceánicas.

Las placas tectónicas se componen de dos tipos distintos de litosfera: la corteza continental, más gruesa, y la
corteza oceánica, la cual es relativamente delgada. A la parte superior de la litosfera se la conoce como
corteza terrestre, nuevamente de dos tipos (continental y oceánica). Esto significa que una placa litosférica
puede ser continental, oceánica, o bien de ambos tipos, en cuyo caso se denomina placa mixta.

Uno de los principales puntos de la teoría propone que la cantidad de superficie de las placas (tanto
continental como oceánica) que desaparecen en el manto a lo largo de los bordes convergentes de
subducción está más o menos en equilibrio con la corteza oceánica nueva que se está formando a lo largo
de los bordes divergentes (dorsales oceánicas) a través del proceso conocido como expansión del fondo
oceánico. También se suele hablar de este proceso como el principio de la "cinta transportadora". En este
sentido, el total de la superficie en el globo se mantiene constante, siguiendo la analogía de la cinta
transportadora, siendo la corteza la cinta que se desplaza gracias a las fuertes corrientes convectivas de la
astenosfera, que hacen las veces de las ruedas que transportan esta cinta, hundiéndose la corteza en las
zonas de convergencia, y generándose nuevo piso oceánico en las dorsales.

La teoría también explica de forma bastante satisfactoria la forma en que las inmensas masas que componen
las placas tectónicas se pueden "desplazar", algo que quedaba sin explicar cuando Alfred Wegener propuso
la teoría de la deriva continental, aunque existen varios modelos que coexisten: Las placas tectónicas se
pueden desplazar porque la litosfera tiene una menor densidad que la astenosfera, que es la capa que se
encuentra inmediatamente inferior a la corteza. Esto hace que las placas "floten" en la astenosfera y el
magma líquido más caliente vaya hacia arriba y el más frío y denso hacia abajo, generando una corriente
que mueve las placas. Las variaciones de densidad laterales resultan en las corrientes de convección del
manto, mencionadas anteriormente. Se cree que las placas son impulsadas por una combinación del
movimiento que se genera en el fondo oceánico fuera de la dorsal (debido a variaciones en la topografía y
densidad de la corteza, que resultan en diferencias en las fuerzas gravitacionales, arrastre, succión vertical, y
zonas de subducción). Una explicación diferente o complementaria se apoya en las diferentes fuerzas que
se generan con la rotación del globo terrestre y las fuerzas de marea del Sol y de la Luna; sin embargo, la
importancia relativa de cada uno de esos factores no está clara y es objeto de debate.[cita requerida]

Placas tectónicas en el mundo


Actualmente existen las siguientes placas tectónicas en la superficie de la tierra con límites más o menos
definidos, que se dividen en 15 placas mayores (o principales) y 43 placas menores (o secundarias).

Las 15 placas mayores


Placa de Placa de
Placa Cocos Nazca
africana
Placa Placa
Placa
euroasiática norteamericana
antártica
Placa Placa del
Placa filipina Pacífico
arábiga
Placa Placa de
Placa
India Scotia
australiana
Placa Placa
Placa del
Juan de sudamericana
Caribe Fuca
Las 15 placas tectónicas mayores.

Las 42 placas menores


Placa del Arrecife de Placa de Chiloé
Placa de Altiplano Conway Placa del Explorador
Placa de Amuria
Placa de Birmania Placa de Futuna
Placa de Anatolia
Placa de Bismarck del Placa Galápagos
Placa de los Andes del Norte
Norte Placa de Gorda
Placa de Bismarck del Sur Placa Iraní
Placa Apuliana o Adriática
Placa Cabeza de Pájaro o Placa de Juan Fernández
Placa del Arrecife de Doberai
Balmoral Placa de Kermadec
Placa de las Carolinas
Placa de Marianas Placa de
Manus Placa Rivera
Placa de Niuafo'ou Placa de
Maoke Placa Sandwich
Placa del africana Placa de
Mar de Placa de Shetland
Banda las Placa
Placa del Nuevas somalí
Mar Egeo Hébridas Placa de Mapa detallado que muestra las placas tectónicas
o Helénica Placa de la Sonda con sus vectores de movimiento.
Placa del Ojotsk Placa de
Mar de las Placa de Timor
Molucas Okinawa Placa de
Placa del Placa de Tonga
Mar de Panamá Placa
Salomón Placa de Woodlark
Placa de Pascua Placa del
las
Yangtsé

Se han identificado tres tipos de bordes: convergentes (dos placas chocan una contra la otra), divergentes
(dos placas se separan) y transformantes (dos placas se deslizan una junto a otra).

La teoría de la tectónica de placas se divide en dos partes, la de deriva continental, propuesta por Alfred
Wegener en la década de 1910, y la de expansión del fondo oceánico, propuesta y aceptada en la década de
1960, que mejoraba y ampliaba a la anterior. Desde su aceptación ha revolucionado las ciencias de la
Tierra, con un impacto comparable al que tuvieron las teorías de la gravedad de Isaac Newton y Albert
Einstein en la Física o las leyes de Kepler en la Astronomía.

Causas del movimiento de las placas


El origen del movimiento de las placas está en unas corrientes de
materiales que suceden en el manto, las denominadas corrientes de
convección, y sobre todo, en la fuerza de la gravedad. La convección
es una de las tres formas de transferencia de calor y se caracteriza
porque se produce por intermedio de un fluido (aire, agua) que
transporta el calor entre zonas con diferentes temperaturas. La
convección se produce únicamente por medio de materiales fluidos.
Éstos, al calentarse, aumentan de volumen y, por lo tanto, disminuyen
Movimiento por convección. su densidad y ascienden desplazando el fluido que se encuentra en la
parte superior y que está a menor temperatura. Lo que se llama
convección en sí, es el transporte de calor por medio de las corrientes
ascendente y descendente del fluido. Las corrientes de convección se producen por diferencias de
temperatura y densidad, de manera que los materiales más calientes pesan menos y ascienden, y los
materiales más fríos son más densos, pesados, y descienden.

El manto, aunque es sólido, se comporta como un material plástico o dúctil, es decir, se deforma y se estira
sin romperse, debido a las altas temperaturas a las que se encuentra, sobre todo el manto inferior.

En las zonas profundas el manto hace contacto con el núcleo, el calor es muy intenso, por eso grandes
masas de roca se funden parcialmente y al ser más ligeras ascienden lentamente por el manto, produciendo
unas corrientes ascendentes de materiales calientes, las plumas o penachos térmicos. Algunos de ellos
alcanzan la litosfera, la atraviesan y contribuyen a la fragmentación de los continentes.

En las fosas oceánicas, grandes fragmentos de litósfera oceánica fría se hunden en el manto, originando por
tanto unas corrientes descendentes, que llegan hasta la base del manto.

Las corrientes ascendentes y descendentes del manto podrían explicar el movimiento de las placas, al actuar
como una especie de "rodillo" que las moviera.

Antecedentes históricos

Deriva continental

A finales del siglo xix y principios del xx, los geólogos asumían que las principales características de la
Tierra eran fijas y que la mayoría de las características geológicas, como el desarrollo de cuencas y cadenas
montañosas, podían explicarse por el movimiento vertical de la corteza, descrito en lo que se denomina
teoría geosinclinal. Generalmente, esto se colocó en el contexto de un planeta Tierra en contracción debido
a la pérdida de calor en el transcurso de un tiempo geológico relativamente corto.4 ​

Ya en 1596 se observó que las costas opuestas del Océano Atlántico (aunque es más preciso hablar de los
bordes de las plataformas continentales) tienen formas similares y parecen haber encajado en algún
momento pasado. Desde entonces se propusieron muchas teorías para explicar esta aparente
complementariedad, pero el supuesto de una Tierra sólida hizo que estas diversas propuestas fueran difíciles
de aceptar.

El descubrimiento de la radiactividad y sus propiedades de calentamiento asociadas en 1895 impulsó un


nuevo examen de la edad aparente de la Tierra. Esto se había estimado previamente por su tasa de
enfriamiento bajo el supuesto de que la superficie de la Tierra irradiaba como un cuerpo negro. Esos
cálculos habían implicado que, incluso si comenzara con un calor rojo, la Tierra habría caído a su
temperatura actual en unas pocas decenas de millones de años. Armados con el conocimiento de una nueva
fuente de calor, los científicos se dieron cuenta de que la Tierra sería mucho más antigua y que su núcleo
todavía estaba lo suficientemente caliente como para ser líquido.

En 1915, después de haber publicado un primer artículo en 1912,


Alfred Wegener presentó argumentos serios a favor de la idea de la
deriva continental en la primera edición de El origen de los
continentes y océanos. En ese libro (reeditado en cuatro ediciones
sucesivas hasta la última en 1936), señaló cómo la costa este de
América del Sur y la costa oeste de África parecían enacajar (de lo
que ya se habían percatado anteriormente Benjamin Franklin entre
otros).5 ​. Wegener no fue el primero en notar esto (Abraham
Ortelius, Antonio Snider-Pellegrini, Eduard Suess, Roberto
Mantovani y Frank Bursley Taylor lo precedieron, solo por
Alfred Wegener en el verano de
mencionar algunos), pero fue el primero en reunir importantes
1912-13 en Groenlandia.
evidencias fósiles, paleo-topográficas y climatológicas para apoyar
esta simple observación (y fue apoyado en esto por investigadores
como Alex du Toit). También tuvo en cuenta el parecido de la fauna fósil de los continentes septentrionales
y ciertas formaciones geológicas. Wegener conjeturó que el conjunto de los continentes actuales estuvieron
unidos en el pasado remoto de la Tierra, formando un supercontinente, denominado Pangea.6 ​ Además,
dado que los estratos rocosos de los márgenes de continentes separados son muy similares, sugiere que
estas rocas se formaron de la misma manera, lo que implica que estaban unidas en un principio. Por
ejemplo, partes de Escocia e Irlanda contienen rocas muy similares a las que se encuentran en Terranova y
Nuevo Brunswick. Además, las Montañas Caledonianas de Europa y partes de los montes Apalaches de
América del Norte son muy similares en estructura y litología.7 ​

Sin embargo, sus ideas no fueron tomadas en serio por muchos geólogos,8 ​ quienes señalaron que no
existía un mecanismo aparente para la deriva continental. En su tesis original, Wegener propuso que los
continentes se desplazaban sobre el manto de la Tierra de la misma forma en que uno desplaza una
alfombra sobre el piso de una habitación. Sin embargo, esto no es posible, debido a la enorme fuerza de
fricción implicada, lo que motivó el rechazo de la explicación de Wegener, y la puesta en suspenso, como
hipótesis interesante pero no probada, de la idea del desplazamiento continental hasta la aparición de la
Tectónica de placas. Más concretamente, no vieron cómo la roca continental podría atravesar la roca mucho
más densa que forma la corteza oceánica. Wegener no pudo explicar la fuerza que impulsó la deriva
continental, y su reivindicación no llegó hasta después de su muerte en 1930.9 ​

Continentes flotantes, paleomagnetismo y zonas sísmicas

Como se observó temprano que aunque existía granito en los continentes, el fondo marino parecía estar
compuesto de basalto más denso, el concepto predominante durante la primera mitad del siglo xx fue que
había dos tipos de corteza, denominada "sial" (corteza de tipo continental). y "sima" (corteza de tipo
oceánico).10 ​Además, se suponía que había una capa estática de estratos debajo de los continentes. Por lo
tanto, parecía evidente que una capa de basalto (sial) subyace a las rocas continentales.

Sin embargo, basándose en anomalías en la desviación de la plomada de los Andes en Perú, Pierre Bouguer
había deducido que las montañas menos densas deben tener una proyección hacia abajo en la capa inferior
más densa. El concepto de que las montañas tenían "raíces" fue confirmado por George B. Airy cien años
después, durante un estudio de la gravitación del Himalaya, y los estudios sísmicos detectaron variaciones
de densidad correspondientes. Por lo tanto, a mediados de la década de 1950 seguía sin resolverse la
cuestión de si las raíces de las montañas estaban apretadas en el basalto circundante o flotaban sobre él
como un iceberg.

Durante el siglo xx las mejoras y el mayor uso de instrumentos


sísmicos como los sismógrafos permitieron a los científicos
comprender que los terremotos tienden a concentrarse en áreas
específicas, sobre todo a lo largo de las fosas oceánicas y las
dorsales. A finales de la década de 1920 los sismólogos estaban
comenzando a identificar varias zonas prominentes de terremotos
paralelas a las fosas que normalmente se inclinaban entre 40 y 60°
desde la horizontal y se extendían varios cientos de kilómetros
hacia el interior de la Tierra. Estas zonas se conocieron más tarde Epicentros de terremotos, 1963–
como zonas de Wadati-Benioff, o simplemente zonas de Benioff ​ 11 1998. La mayoría de los terremotos
, en honor a los sismólogos que las reconocieron por primera vez, tienen lugar en estrechos cinturones
Kiyoo Wadati de Japón y Hugo Benioff de Estados Unidos. El que coinciden con los límites entre
estudio de la sismicidad global avanzó enormemente en la década placas.
de 1960 con el establecimiento de la Red Mundial de Sismógrafos
Estandarizados (WWSSN) para monitorizar el cumplimiento del
tratado de 1963 que prohibía las pruebas aéreas de armas nucleares. Los datos muy mejorados de los
instrumentos de WWSSN permitieron a los sismólogos mapear con precisión las zonas de concentración de
terremotos en todo el mundo.
Mientras tanto, se desarrollaron debates en torno al fenómeno de la deriva polar. Desde los primeros
debates sobre la deriva continental, los científicos habían discutido y utilizado evidencias de que la deriva
polar había ocurrido porque los continentes parecían haberse movido a través de diferentes zonas climáticas
durante el pasado. Además, los datos paleomagnéticos habían demostrado que el polo magnético también
se había desplazado con el tiempo. Razonando de manera opuesta, los continentes podrían haberse movido
y girado, mientras que el polo permanecía relativamente fijo.12 ​ La primera vez que se utilizó la evidencia
de la desviación polar magnética para respaldar los movimientos de los continentes fue en un artículo de
Keith Runcorn en 1956, y artículos sucesivos de él y sus estudiantes Ted Irving (quien en realidad fue el
primero en estar convencido del hecho de que el paleomagnetismo apoyaba la deriva continental) y Ken
Creer.

A esto siguió inmediatamente un simposio en Tasmania en marzo de 1956. En este simposio, la evidencia
se utilizó en la teoría de una expansión de la corteza global. En esta hipótesis, el desplazamiento de los
continentes puede explicarse simplemente por un gran aumento en el tamaño de la Tierra desde su
formación. Sin embargo, esto fue insatisfactorio porque sus partidarios no pudieron ofrecer un mecanismo
convincente para producir una expansión significativa de la Tierra. Ciertamente, no hay evidencia de que la
Luna se haya expandido en los últimos 3 000 millones de años; otros trabajos pronto mostrarían que la
evidencia estaba igualmente a favor de la deriva continental en un globo con un radio estable.

Durante los años treinta hasta finales de los cincuenta, los trabajos de Vening-Meinesz, Holmes, Umbgrove
y muchos otros delinearon conceptos que eran cercanos o casi idénticos a la teoría de la tectónica de placas
moderna. En particular, el geólogo inglés Arthur Holmes propuso en 1920 que las uniones de placas
podrían encontrarse debajo del mar, y en 1928 que las corrientes de convección dentro del manto podrían
ser la fuerza impulsora. A menudo, estas contribuciones se olvidan porque:

En ese momento no se aceptaba la deriva continental.


Algunas de estas ideas se discutieron en el contexto de ideas fijistas abandonadas de un
globo deformante sin deriva continental o una Tierra en expansión.
Fueron publicadas durante un episodio de extrema inestabilidad política y económica que
obstaculizó la comunicación científica.
Muchas fueron publicadas por científicos europeos y al principio no se mencionaron o se
les dio poco crédito en los artículos sobre la extensión del fondo marino publicados por los
investigadores estadounidenses en la década de 1960.

Expansión de la dorsal mediooceánica y convección

El primer mapa de los fondos oceánicos se consigue elaborar en 1956 gracias a los avances en las
tecnologías del sónar. Se investigó el Océano Atlántico y se descubrió que:

Había una cordillera submarina, a la que llamaron dorsal.


Las rocas cercanas a los continentes eran más antiguas que las del centro.
Los epicentros de los terremotos tenían lugar en la dorsal.
Existían más de 6000 km de dorsales.

Por estas razones en 1960 Harry Hess y en 1961 Robert Dietz sugirieron que el suelo oceánico se expande.
En 1963 esta hipótesis se comprobó cuando Vine y Matthews identificaron las líneas de magnetismo de
distinta polaridad, es decir, que el campo magnético terrestre se invierte.13 ​

En 1974, dentro del proyecto internacional FAMOUS, un equipo de científicos de la Institución


Oceanográfica de Woods Hole (EE. UU.) y del French Centre Oceanologique de Bretagne (Brest, Francia)
utilizó buques de investigación en superficie, así como diverso instrumental avanzado que incluía
magnetómetros, sonar y sismógrafos, además de dos sumergibles:
el Alvin (EE. UU.) y el Archimède (Francia). Las investigaciones
confirmaron la existencia de una elevación en el Océano Atlántico
central y descubrieron que el fondo del lecho marino, debajo de la
capa de sedimentos, consistía en basalto, no en granito, que es el
componente principal de los continentes. También encontraron
actividad volcánica y sísmica y que la corteza oceánica era mucho
más delgada que la corteza continental. Todos estos nuevos
hallazgos plantearon preguntas importantes e intrigantes.14 ​

Los nuevos datos


recopilados sobre las
cuencas oceánicas también
mostraron características
particulares en cuanto a la
batimetría. Uno de los
Sumergible Alvin, que participó en el
principales resultados de
proyecto FAMOUS de exploración de
estos conjuntos de datos fue
la dorsal mesoatlántica.
que en todo el mundo se
detectó un sistema de
dorsales oceánicas. Una conclusión importante fue que a lo largo
de este sistema se estaba creando un nuevo fondo oceánico, lo que
llevó al concepto de la "Gran Grieta Global". Esto se describió en
el artículo crucial de Bruce Heezen (1960) basado en su trabajo con
Marie Tharp, que desencadenaría una verdadera revolución en el
pensamiento. Una consecuencia profunda de la expansión del lecho
marino es que se crea y se sigue creando una nueva corteza a lo
largo de las dorsales oceánicas. Por lo tanto, Heezen defendió la
Las fuentes hidrotermales
supuesta hipótesis de la "Tierra en expansión" de S. Warren Carey
encontradas en las dorsales son
(ver arriba). Entonces, todavía quedaba la pregunta: ¿cómo se
consecuencia de una intensa
puede agregar continuamente nueva corteza a lo largo de las
actividad volcánica.
dorsales oceánicas sin aumentar el tamaño de la Tierra? En
realidad, esta cuestión ya había sido resuelta por numerosos
científicos durante los años cuarenta y cincuenta, como Arthur
Holmes, Vening-Meinesz, Coates y muchos otros: la corteza en exceso desaparece a lo largo de las
llamadas fosas oceánicas, donde se produce el proceso conocido como subducción. Por lo tanto, cuando
varios científicos a principios de la década de 1960 comenzaron a razonar sobre los datos que tenían a su
disposición sobre el fondo del océano, las piezas de la teoría encajaron rápidamente.

La pregunta intrigó particularmente a Harry Hammond Hess, un geólogo de la Universidad de Princeton y


contraalmirante de la Reserva Naval, y a Robert S. Dietz, un científico de la U.S. National Geodetic
Survey, quien acuñó por primera vez el término expansión del fondo oceánico. Dietz y Hess (el primero
publicó la misma idea un año antes en Nature, pero la prioridad pertenece a Hess, que ya había distribuido
un manuscrito inédito de su artículo de 1962 en 1960) se encontraban entre el pequeño puñado que
realmente entendió las amplias implicaciones de la expansión del fondo marino y cómo eventualmente
estaría de acuerdo con las ideas, en ese momento poco convencionales y no aceptadas, de la deriva
continental y los modelos elegantes y movilistas propuestos por investigadores anteriores como Holmes.15 ​

En el mismo año, Robert R. Coats del U.S. Geological Survey describió las principales características de la
subducción del arco insular en las Islas Aleutianas. Su artículo, aunque poco conocido (e incluso
ridiculizado) en ese momento, desde entonces ha sido llamado "seminal" y "profético". En realidad,
muestra que el trabajo de científicos europeos sobre arcos de islas y cinturones montañosos realizado y
publicado durante la década de 1930 hasta la década de 1950 fue aplicado y apreciado también en los
Estados Unidos.

Si la corteza terrestre se estaba expandiendo a lo largo de las


dorsales oceánicas, razonaron Hess y Dietz como Holmes y otros
antes que ellos, debe estar encogiéndose en otros lugares. Hess
siguió a Heezen, sugiriendo que la nueva corteza oceánica se
separa continuamente de las dorsales en un movimiento similar a
una cinta transportadora. Y, utilizando los conceptos movilistas
desarrollados anteriormente, concluyó correctamente que muchos
millones de años después, la corteza oceánica finalmente desciende
Lava almohadillada como la a lo largo de los márgenes continentales donde se forman fosas
producida por la actividad volcánica
oceánicas (cañones estrechos y muy profundos), por ejemplo a lo
en las dorsales, apenas cubierta por
largo del borde de la cuenca del Océano Pacífico. El paso
una fina capa de sedimentos, lo que
importante que dio Hess fue que las corrientes de convección serían
indica su reciente formación.
la fuerza impulsora en este proceso, llegando a las mismas
conclusiones que Holmes había obtenido décadas antes con la
única diferencia de que el adelgazamiento de la corteza oceánica se
realizó utilizando el mecanismo de Heezen de propagación a lo largo de las dorsales. Por lo tanto, Hess
concluyó que el Océano Atlántico se estaba expandiendo mientras que el Océano Pacífico se estaba
reduciendo. A medida que la vieja corteza oceánica se "consume" en las fosas (al igual que Holmes y otros,
pensó que esto se hacía mediante el engrosamiento de la litosfera continental, no, como se entiende ahora,
por el enterramiento a una escala mayor de la propia corteza oceánica en el manto), nuevo magma se eleva
y erupciona a lo largo de las dorsales que se extienden para formar una nueva corteza. En efecto, las
cuencas oceánicas se están "reciclando" perpetuamente, con la creación de una nueva corteza y la
destrucción de la antigua litosfera oceánica que ocurren simultáneamente. Por lo tanto, los nuevos
conceptos movilistas explicaron claramente por qué la Tierra no se agranda con la expansión del fondo del
mar, por qué hay tan poca acumulación de sedimentos en el fondo del océano y por qué las rocas oceánicas
son mucho más jóvenes que las rocas continentales.15 ​

Inversiones magnéticas y bandeado magnético

A partir de la década de 1950, científicos como Victor Vacquier, utilizando instrumentos magnéticos
(magnetómetros) adaptados de dispositivos aéreos desarrollados durante la Segunda Guerra Mundial para
detectar submarinos, comenzaron a reconocer extrañas variaciones magnéticas en el fondo del océano. Este
hallazgo, aunque inesperado, no fue del todo sorprendente porque se sabía que el basalto, la roca volcánica
rica en hierro que forma el fondo del océano, contiene un mineral fuertemente magnético (magnetita) y
puede distorsionar localmente las lecturas de la brújula. Esta distorsión fue reconocida por los marineros
islandeses ya a finales del siglo xviii. Más importante aún, debido a que la presencia de magnetita le da al
basalto propiedades magnéticas mensurables, estas variaciones magnéticas recién descubiertas
proporcionaron otro medio para estudiar el fondo del océano profundo. Cuando la roca recién formada se
enfriaba, tales materiales magnéticos registraron el campo magnético terrestre en ese momento.

A medida que se cartografió cada vez más el fondo marino durante la década de 1950, las variaciones
magnéticas resultaron no ser ocurrencias aleatorias o aisladas, sino que revelaron patrones reconocibles.
Cuando estos patrones magnéticos se mapearon en una amplia región, el fondo del océano mostró un
patrón similar a una cebra: una franja con polaridad normal y la franja adyacente con polaridad invertida. El
patrón general, definido por estas bandas alternas de roca polarizada normal e inversamente, se conoció
como bandas magnéticas y fue publicado por Ron G. Mason y sus
colaboradores en 1961, quienes no encontraron, sin embargo, una
explicación para estos datos en términos de expansión del fondo
marino, como Vine, Matthews y Morley unos años más tarde.16 ​

El descubrimiento de las bandas magnéticas requería una


explicación. A principios de la década de 1960, científicos como
Heezen, Hess y Dietz habían comenzado a teorizar que las dorsales
oceánicas marcan zonas estructuralmente débiles donde el suelo
oceánico se estaba partiendo en dos a lo largo de la cresta de la Bandeado magnético del fondo
dorsal. El nuevo magma de las profundidades de la Tierra se eleva marino. La dorsal es el eje de
fácilmente a través de estas zonas débiles y finalmente erupciona a simetría de un patrón de bandas con
lo largo de la cresta de las dorsales para crear una nueva corteza polaridad alterna normal (color) e
oceánica. Este proceso, que en un principio se denominó "hipótesis invertida (blanco)
de la cinta transportadora" y más tarde "expansión del fondo
oceánico", opera durante muchos millones de años y continúa
formando un nuevo fondo oceánico en todo el sistema de cordilleras oceánicas de 64.000 km de
longitud.17 ​

Solo cuatro años después de que se publicaran los mapas con el "patrón de cebra" de bandas magnéticas, el
vínculo entre la expansión del fondo oceánico y estos patrones fue establecido, correcta e
independientemente, por Lawrence Morley, Fred Vine y Drummond Matthews, en 1963, conocida
actualmente como la hipótesis de Vine-Matthews-Morley.18 ​ Esta hipótesis vinculó estos patrones con
reversiones geomagnéticas y fue apoyada por varias líneas de evidencia:

1. las franjas son simétricas alrededor de las crestas de las


dorsales oceánicas; en o cerca de la cresta de la dorsal, las
rocas son muy jóvenes y envejecen progresivamente lejos
de la cresta de la dorsal;
2. las rocas más jóvenes en la cresta de la dorsal siempre
tienen la polaridad actual (normal);
3. franjas de roca paralelas a la cresta de la dorsal alternan en
polaridad magnética (normal-invertida-normal, etc.), lo que
sugiere que se formaron durante diferentes épocas que
Edades de los basaltos del fondo documentan los episodios normales y de inversión (ya
oceánico. En rojo las rocas más conocidos de estudios independientes) del campo
jóvenes y en morado las más magnético de la Tierra.
altiguas 4. En las dorsales no existen apenas sedimentos sino rocas
volcánicas solidificadas, mientras que la cubierta
sedimentaria va aumentando su grosor a ambos lados de la
dorsal.19 ​

Al explicar tanto las bandas magnéticas similares a las de una cebra como la construcción del sistema de
cordilleras oceánicas, la hipótesis de expansión del fondo oceánico ganó rápidamente adeptos y representó
otro avance importante en el desarrollo de la teoría de la tectónica de placas. Además, la corteza oceánica
ahora llegó a ser apreciada como una "grabación en cinta" natural de la historia de las inversiones del
campo geomagnético del de la Tierra. En la actualidad, se dedican extensos estudios a la calibración de los
patrones de inversión normal en la corteza oceánica, por un lado, y escalas de tiempo conocidas derivadas
de la datación de capas de basalto en secuencias sedimentarias (magnetoestratigrafía), por el otro, para
llegar a estimaciones de las tasas de propagación pasadas y reconstrucciones de placas.16 ​

La revolución de la tectónica de placas

Después de todas estas consideraciones, la tectónica de placas (o, como se llamó inicialmente "nueva
tectónica global") fue rápidamente aceptada en el mundo científico, y siguieron numerosos artículos que
definieron los conceptos implicados:

En 1965, Tuzo Wilson, quien había sido un promotor de


la hipótesis de la extensión del fondo marino y la deriva
continental desde el principio, agregó el concepto de
fallas transformantes al modelo, completando las clases
de tipos de fallas necesarias para hacer que la
movilidad de las placas funcionara a nivel global.20 ​
En 1965 se celebró en la Royal Society de Londres un
simposio sobre deriva continental que debe
considerarse como el inicio oficial de la aceptación de la
tectónica de placas por parte de la comunidad científica,
Ciclo de Wilson.
y cuyos resúmenes se publican como Blackett, Bullard &
Runcorn (1965). En este simposio, Edward Bullard y sus
colaboradores mostraron con un cálculo de
computadora cómo los continentes a ambos lados del Atlántico encajarían mejor para cerrar
el océano, lo que se conoció como el famoso "ajuste de Bullard".
En 1966 Wilson publicó el artículo que se refería a reconstrucciones de placas tectónicas
previas, introduciendo el concepto de lo que ahora se conoce como el "ciclo de Wilson".21 ​
En 1967, en la reunión de la Unión Americana de Geofísica, W. Jason Morgan propuso que
la superficie de la Tierra consta de 12 placas rígidas que se mueven entre sí. Jason Morgan
propuso también la existencia de plumas del manto para explicar los puntos calientes.22 ​
Dos meses después Xavier Le Pichon publicó un modelo completo basado en seis placas
principales con sus movimientos relativos, lo que marcó la aceptación final por parte de la
comunidad científica de la tectónica de placas.
En el mismo año McKenzie y Parker presentaron de forma independiente un modelo similar
al de Morgan usando traslaciones y rotaciones en una esfera para definir los movimientos
de las placas.

La revolución de la tectónica de placas fue el cambio científico y cultural que se desarrolló a partir de la
aceptación de la teoría de la tectónica de placas y supuso un cambio de paradigma y una revolución
científica que transformó la geología.

Límites de placas
Son los bordes de una placa y es ahí donde se presenta la mayor actividad tectónica (sismos, formación de
montañas, actividad volcánica), ya que es donde se produce la interacción entre placas. Hay tres clases de
límite:23 ​

Divergentes: son límites en los que las placas se separan unas de otras y, por lo tanto,
emerge magma desde regiones más profundas (por ejemplo, la dorsal mesoatlántica
formada por la separación de las placas de Eurasia y Norteamérica y las de África y
Sudamérica).
Convergentes: son límites en los que una placa choca contra otra, formando una zona de
subducción (la placa oceánica se hunde bajo la placa continental) o un cinturón orogénico
(si las placas chocan y se comprimen). Son también conocidos como "bordes activos".
Transformantes: son límites donde los bordes de las placas se deslizan una con respecto
a la otra a lo largo de una falla de transformación.

En determinadas circunstancias se forman zonas de límite o borde, donde se unen tres o más placas
formando una combinación de los tres tipos de límites.

Límite divergente o constructivo: las dorsales

Son las zonas de la litosfera en que se forma nueva corteza


oceánica y en las cuales se separan las placas. En los límites
divergentes, las placas se alejan y el vacío que resulta de esta
separación es rellenado por material de la corteza, que surge del
magma de las capas inferiores. Se cree que el surgimiento de
bordes divergentes en las uniones de tres placas está relacionado
con la formación de puntos calientes. En estos casos se junta
material de la astenosfera cerca de la superficie y la energía
cinética es suficiente para hacer pedazos la litosfera. El punto
caliente que originó la dorsal mesoatlántica se encuentra
Dorsal oceánica.
actualmente debajo de Islandia, y el material nuevo ensancha la
isla algunos centímetros cada siglo.

Un ejemplo típico de este tipo de límite son las dorsales oceánicas, como la dorsal mesoatlántica entre otras,
y en el continente las grietas, como el Gran Valle del Rift.

Límite convergente o destructivo

Las características de los bordes convergentes dependen del


tipo de litosfera de las placas que chocan. Con frecuencia las
placas no se deslizan en forma continua; sino que se acumula
tensión en ambas placas hasta llegar a un nivel de energía
acumulada que sobrepasa el necesario para producir el
deslizamiento brusco de la placa marina. La energía potencial
acumulada es liberada como presión o movimiento; debido a la
titánica cantidad de energía almacenada, estos movimientos
La placa oceánica se hunde por debajo de
ocasionan terremotos, de mayor o menor intensidad. Los
la placa continental.
puntos de mayor actividad sísmica suelen asociarse con este
tipo de límites de placas.

Cuando una placa oceánica (más densa) choca contra una continental (menos densa) la
placa oceánica es empujada debajo, formando una zona de subducción. En la superficie, la
modificación topográfica consiste en una fosa oceánica en el agua y un grupo de montañas
en tierra.
Cuando dos placas continentales colisionan (colisión continental), se forman extensas
cordilleras formando un borde de obducción. La cadena del Himalaya es el resultado de la
colisión entre la placa Indoaustraliana y la placa Euroasiática.
Cuando dos placas oceánicas chocan, el resultado es un arco de islas (por ejemplo,
Japón).

Límite transformante, conservativo o neutro

El movimiento de las placas a lo largo de las fallas de


transformación puede causar considerables cambios en la
superficie, lo que es particularmente significativo cuando esto
sucede en las proximidades de un asentamiento humano. Debido a
la fricción, las placas no se deslizan en forma continua, sino que se
acumula tensión en ambas placas hasta llegar a un nivel de energía
acumulada que sobrepasa el necesario para producir el movimiento.
La energía potencial acumulada es liberada como presión o
movimiento en la falla. Debido a la gran cantidad de energía Falla de San Andrés.
almacenada, estos movimientos ocasionan terremotos de mayor o
menor intensidad.

Un ejemplo de este tipo de límite es la falla de San Andrés, ubicada en el oeste de Norteamérica, que es
parte del sistema de fallas producto del roce entre la placa Norteamericana y la del Pacífico.

Medición de la velocidad de las placas tectónicas


La medición actual de la velocidad de las placas tectónicas se realiza mediante medidas precisas de GPS.
La velocidad antigua de las placas se obtiene mediante la restitución de cortes geológicos (en corteza
continental) o mediante la medida de la posición de las inversiones del campo magnético terrestre
registradas en el fondo oceánico.

Véase también
Anexo:Placas tectónicas
Geología
Litosfera
Orogénesis

Referencias
1. Strahler, Arthur N. (1992). «1». Geología física. Barcelona: Omega. pp. 9-12. ISBN 84-282-0770-
4.
2. «How fast are the tectonic plates moving?» [¿Qué tan rápido se mueven las placas
tectónicas?]. Iris (en inglés).
3. Read HH, Watson Janet (1975). Introduction to Geology. Nueva York: Halsted. pp. 13-15.
4. Agueda Villar, 1983, p. 246-255.
5. «Deriva continental» ([Link]
«Benjamin Franklin y otros ya se habían percatado del mismo hecho anteriormente ». (enlace roto disponible
en Internet Archive; véase el historial ([Link]
dTitulo=Deriva%20continental), la primera versión ([Link]
t/VerArticulo/?idTitulo=Deriva%20continental) y la última ([Link]
[Link]/VerArticulo/?idTitulo=Deriva%20continental)).
6. «IV. LA HIPÓTESIS DE WEGENER: LA DERIVA CONTINENTAL» ([Link]
web/20080523210743/[Link]
tm/sec_7.htm). Archivado desde el original ([Link]
men3/ciencia3/148/htm/sec_7.htm) el 23 de mayo de 2008.
7. Agueda Villar, 1983, p. 205-207.
8. «La deriva continental» ([Link]
[Link]/wiki/[Link]/Deriva_Continental). Archivado desde el original ([Link]
l/wiki/[Link]/Deriva_Continental) el 11 de abril de 2008.
9. Agueda Villar, 1983, p. 207.
10. Melendez y Fuster, 1978, p. 169-171.
11. Agueda Villar, 1983, p. 256-257.
12. Strahler, 1992, p. 272.
13. Darwin, biología y geología. Madrid , Editorial SM. 978-84-348-9153-1.
14. Strahler, 1992, p. 226-227.
15. Strahler, 1992, p. 269-270.
16. Strahler, 1992, p. 273-277.
17. Strahler, 1992, p. 231.
18. Melendez y Fuster, 1978, p. 391-393.
19. Melendez y Fuster, 1978, p. 390-391.
20. Strahler, 1992, p. 265-266.
21. Strahler, 1992, p. 359.
22. Strahler, 1992, p. 283.
23. Anguita Virella, Francisco; Moreno Serraño, Fernando (1991). Procesos geológicos
internos. Madrid: Rueda. pp. 20-22. ISBN 978-84-720-7063-9.

Bibliografía
Murphy, J.B.; Gutiérrez, G.; Nance, R.D.; Fernández, J.; Keppie, J.D.; Quesada, C.;
Strachan, R.A. y Doatal, J. (2008): Rotura de las placas tectónicas. Investigación y Ciencia,
380[mayo]: 31-41.

Enlaces externos
Maps of continental drift, from the Precambrian to the future. ([Link]
m)
Tectónica de placas. ([Link]
et/smtc/[Link]?TemaClave=1190)
La Ecolución de la Tectónica de Placas: El Nuevo Interior de la Tierra. ([Link]
rg/web/20120916202315/[Link]
[Link])

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