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Los Peligros del Orgullo en el Hombre

El documento describe los peligros del orgullo y cómo fue la causa de la caída de Satanás. El orgullo lleva a las personas a desear ser iguales o superiores a Dios y rechazar su voluntad. El orgullo también es la raíz de muchos problemas humanos como la debilidad, falsedad e hipocresía. Solo la humildad puede traer paz y libertad al reconocer que Dios es el único soberano.

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Los Peligros del Orgullo en el Hombre

El documento describe los peligros del orgullo y cómo fue la causa de la caída de Satanás. El orgullo lleva a las personas a desear ser iguales o superiores a Dios y rechazar su voluntad. El orgullo también es la raíz de muchos problemas humanos como la debilidad, falsedad e hipocresía. Solo la humildad puede traer paz y libertad al reconocer que Dios es el único soberano.

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MINISTERIO CENTRO CRISTIANO RENUEVO INTERNACIONAL

SEDE: PUERTO ORDAZ


ESPIGAS SECTORIALES CCR RENUEVO
LOS PELIGROS DEL ORGULLO

Satanás no es nuestro mayor enemigo. Nuestro mayor enemigo es el ego, y el mayor


problema del ego es el orgullo. El orgullo es la causa de la mayoría de nuestras luchas.
Aunque Satanás fuera atado ahora mismo, el hombre seguiría conservando una naturaleza
de orgullo que debe ser cuidadosamente vigilada y restringida (2 Co.12:7). Es por el
orgullo que los hombres caen (Pr.16:18; 29:23).

El orgullo es la razón de la caída de Satanás. El orgullo se opone a Dios y busca


exaltarse por encima de Dios y de su voluntad. A esto se debe que Dios resista a los
soberbios. Satanás deseaba algo para sí mismo que Dios sabía que no era bueno para él.
Satanás quería tener igualdad de derechos. Él le exigía a Dios, igualdad de voz y de voto
(Is.14:12-14). Lucifer deseaba controlar el universo. El orgullo se levantó dentro de él y
pensó: “¡Yo puedo manejar el cielo igual o mejor que Dios!” (Fíjese en las cinco veces que
Satanás dijo: “Yo haré”). El orgullo es la fuente del engaño (Lea Abd.1:3).

Dios ya le había concedido belleza, sabiduría y carisma extraordinarios (Ez. 28:12-15),


¡pero él no estaba satisfecho con todo esto! Él quería ser inigualable, excelentísimo, quería
ser rey de reyes y señor de señores. Cuando Dios no le concedió su orgulloso deseo, él
quiso volver a todo el cielo en contra de Dios, y tuvo éxito con la tercera parte de los
ángeles. El orgullo es fuente de gran rebelión e iniquidad. El orgullo ha atormentado a
Satanás desde el principio de los tiempos y él procurará controlar al mundo entero, a través
del hombre que producirá en nuestros días: el Anticristo.

2 Tesalonicenses 2:3-12. “El cual se levanta contra todo lo que se llama Dios o es
objeto de culto” (2:4). Aquí está el endiosamiento del yo, un hombre que atrae toda la
atención y adoración hacia él mismo. Satanás habitará en este hombre y recibirá adoración
para sí mismo. Esto es lo que procura el orgullo: algo para mí (R.1:5; Hch. 20:30; Jer.
45:5). EL ORGULLO es una concentración del yo (mis deseos, mi manera, mis ideas, lo
que yo quiero... y baja a Dios del trono). El orgullo repele y rechaza a Dios y a su voluntad,
para exaltar el ego en su lugar. El orgullo está en la raíz de todo pecado porque desplaza a
Dios y coloca al EGO sobre el trono. El mayor problema del hombre es éste: “Yo soy mi
propio jefe, yo gobierno mi vida, no Dios”. Como nuestro Padre y Creador, Dios desea ser
consultado y tener participación en todo lo que hacemos (Lc. 4:4; Is. 50:4), pero el orgullo
le dice a Dios: “¡Sal de mi vida, yo soy el que mando, el que hago el programa, no Tú!”
(Romanos 1:18-32 es un desplazamiento de Dios).

EL ORGULLO no tolera ser contrariado. El orgullo se ofende y se siente insultado con


mucha facilidad, lo que desata otras pasiones viles como resentimiento y amargura. El
orgullo es la fuente de la mayoría de los tormentos. Esta es la razón por la cual ningún
método avanzado de tratamiento (psicología, psiquiatría, etc.) tiene soluciones duraderas,
pues ignora la mayor enfermedad del hombre: un ego inflado, egocéntrico y voraz.
¡Orgullo! ¡El orgullo no le permite al hombre reposar! Jesús era libre del tormento
emocional, porque conquistó el orgullo. Él dijo: “Soy manso y humilde de corazón”, y a su
futura esposa le dice que aprenda de Él, para que halle reposo para su alma (Mt.11:29). La
humildad es la clave para que haya liberación en los corazones de los hombres. Pero
Satanás y todos los que están llenos de orgullo no tendrán paz. Job 1:6-12, sugiere que
Satanás continuamente está atormentado y sin reposo, ocupado en “recorrer la tierra y en
andar por ella”. El orgullo y la ausencia de paz van de la mano.

EL FRUTO DEL ORGULLO

El orgullo está en el fondo de la mayoría de los problemas del hombre. Cuando un


hombre sufre y lucha con una atadura o tormento de alguna clase, decirle que su problema
es el orgullo o el yo, puede ser frustrante, a menos que se le explique cómo es posible esto.
Lo que sigue es un intento para lograrlo. Claro está que no todas las ataduras y tormentos se
originan en el orgullo, algunos problemas pueden ser heredados. Otros pueden estar allí por
haber sido rechazados en la niñez, o por algún otro trauma. Esos factores no pueden ser
ignorados, pero estoy convencido de que además de estos complejos y de una baja estima
de sí mismo, el orgullo, el egocentrismo y un corazón duro (malas respuestas a causa del
orgullo), ayudan a atar al ser humano.

Revisemos esta lista en la que podremos descubrir con qué tipo de orgullos nos
identificamos.

UNA PERSONA ORGULLOSA ES UNA PERSONA DÉBIL POR LAS SIGUIENTES


RAZONES:
EL ORGULLO es un sentimiento absorbente acerca de la propia grandeza e importancia.
Debido a esto, una persona orgullosa fácilmente se ofende y se siente herida cuando no se
le trata como ella cree que se merece. No controla sus emociones y por lo mismo es débil.

EL ORGULLO es el deseo de estar a la cabeza, de ser incomparable. Único y pasar sobre


otros para obtener lo deseado. Aquí otra vez, la persona orgullosa es manejada por otra
fuerza y no está controlando sus emociones. El rey Salomón cayó en la trampa del orgullo y
su vida mental estuvo constantemente ocupada en lo inigualable e incomparable que él era.
(Ec. 1:16)

EL ORGULLO hace que el hombre trate de aparentar ser algo que no es. El orgullo por
lo tanto nos hace falsos e hipócritas. Pero la humildad produce sinceridad interna y
transparencia.

EL ORGULLO debido a que nos hace tratar de aparentar lo que no somos, nos coloca
bajo una tensión indebida. Cuando se está tenso, también se está agotado. Así que el orgullo
nos consume emocionalmente y es el responsable de nuestra crisis nerviosa. La humildad
nos liberta para que nos relajemos, seamos nosotros mismos y nos aceptemos como somos.
La humildad produce una notable paz y tranquilidad interior.

EL ORGULLO nos hace tener una alta opinión de nosotros mismos y ver como
inferiores a otros y sus opiniones. El orgullo puede ser muy descortés, mientras que una
muestra de grandeza es la habilidad de recibir de otros, cualquiera que sea su nivel. El
orgullo definitivamente empequeñece al ser humano.

EL ORGULLO es pretencioso y cree que tiene todas las respuestas, lo cual no es cierto.
Debido al orgullo, la gente no escucha a otros, por lo tanto, el orgullo es falta de sabiduría.

EL ORGULLO hace que el hombre albergue ideas muy elevadas de sí mismo e induce a
muchos a vivir en un mundo de sueños. “¡Nadie es tan grande como yo!” o “¡Soy la
respuesta a los problemas del mundo!” (Gá. 6:3; Abd.1:3).

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