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squema de pintura de tigre wtada por el jaiband (abedor) en las
‘diferentes ceremonias [PUEBLO EMBERS, OCCIDENTE. COLOMBNO
[ASTID ULLON. Pat NOCOTA, UNIVERSIDAD NACIONAL, 1992.
Sometiniento a Ja narracién dominante en funciin de
la “autoridad pedagégica” personificada en los adultos
y la autoridad de los dominios de saber materializados
en las disciplinas.
Impugnaci6n o acallamiento de las voces y las experien-
yy subjetivas de los otros, aunque hayan sido
pobladas de sentidos dominantes o formateadas por el
mundo de los signifieados hegoménicos.
Conformismo y reproduccién de relaciones de poder
desiguales y autoritarias, y de pricticas (tanto en situa-
cién de aprendizaje como de ensefianza) conformistas
con el orden social y cultural establecido, obturando la
percepeién del cariecter de havedores de la historia de
los sujetos (Huergo, 2010: 15)
En todos los rasgos encontramos un elemento comin:
el olvido, el sosta
o la negacién del caricter ético-poli-
ral de la practica docente, y la obtura
cién del desarrollo de una cultura de transformacién.
tico y politico-c
Del jue
dad
se deriva u
colonialidad del pen-
worporuda y performitiy
el “pensa
ceducativas, instituc
siones mater
Fidad del pensar se prolonga ¢
en la enseanza, pero anclada y materializada en las posi
rmuida a partir de dicotomfas que se actualizan en
te, en una serie de politicas culturdes-
nativas, rogulaciones, inver
es, producciones di
el discurso pedagégico y
es subjetivas. El pensamiento organizado segs
polos opuestos que se excluyen mente, es
altamente generador de sentidos ideol6gicos: sentidos na
tu
izados que contribuyen, a lo largo del tiempo, a es-
tructurar las percepciones sobre el mundo sociocultural
‘Una vez instalado este orden imaginario social, nos es di-
ficil salimos de esos modos dicotémicos de pensar, debido
a que somos sujetos del pensamiento accidental colonial
basado en el ego cogito como polo de una dicotomia, que
contribuye a estructurar nviltiples naturalizaciones.
Donde la mirada dicotémica ve anomalfas, desvfos, in-
adaptuciones, el posicionamier
» no hegeménico, que
asumne las fuerzas en tensi6n, ve posibilidades de apro-
piacién mutua, de articulacién. Ve polos que se hibri-
dan mutuamente, que se encuentran unos con otros de
‘modos no armoniosos, pero que no pueden separarse de
manera fija. Las pricticas, y también las practicas docen-
tes, son siempre una zona porosa donde se encuentran
y se articulan esas fuerzas, esas matrices, esos aspectos
© es0s polos. Aunque ya lo sabemos: la articulacién no
deja incontaminados, segregados, en estado “sagrado” a
Jos elementos que se ponen en relacién, Los transforma:
ningiin elemento sale del juego de las tensiones igual a
como entré,
En gran medida, la colonialidad del saber ~al descartar.
controlar, perseguir 0 expulsar otras formas de saber
gadas a lo popular~ ha mantenido la subaltemidad a tra-
vés de la “alionacién de la igno
ia” (Freire, 1973) y
del “divorcio entre el sujeto cultural y el sujeto pensante
(Kusch, 1976). Para las poltticas hegeménicas, ¢! maestro
hhasido entendido desde un “otro que piensa desde
Y para muchos maestros, el alumno es el andmalo, el ine
capacitado, también el ignorante oe! que no tiene palabra
Po pronuncar, Por ew, uno de los horizonts pedagig
os del proyecto de formacién de docentes 6s el maeste
como pedagogo” es decir, el propdsito de 1
dialéetica al sujto cultural y al
1976). La supremacta del sujeto pe
fuera.
devolver unidad
vjeto pensante (Kusch,
‘nsante sobre el cultural
Escaneado con CamScannerNowanas 28) cans sa jeans
aquema de pintura facial sada cotidianamente por los hombres
‘solteros | PORRUO FMRsM, OCCIDENTE: COLAMHIANO
SIMD LLIDS. PRG HOCOTS, UNIVERSIDAD NACIONAL, 1992.
Te ha venido muy bien a las tradiciones esencialistas, inte-
Tectualistas ¢ duministas. Del otro lado, en el pragmatismo
y el basismo se reconoce el valor del sujeto cultural, pero
‘como alguien que piensa sélo individ
te y con los limites de la inmediatez.
nente, débilmen-
En la dominacién cultural, como
tiene Edward Said
respecto del eolonialismo, al“oteo” (del que se habla) nun-
cca se le invita a hablar, y es el objeto de la fantasia y de la
construecin (Said, 1995). Eso ha ocurrido con el diseurso
pedagégico académico, que frecuentemente esti situado
por fuera del sujeto de la praet
‘a educativa. Como sos-
tiene el urugnayo Hugo Achigar, en gran medida el pa-
radigma te6rico “poscolonial” es el efecto de una mirada
situada desde fuera de nuestra memoria (Achtigar, 1998),
incluso aunque se prolongara en formas latinoamericanas
de hablar sobre o por el sujeto cultural, constituyendo una
suerte de “neocolonialismo tercermundista
Una pedagogia del posicionamiento toma distancia de
aquellas concepciones que conciben las posiciones socia-
les determinadas por espacios de sujecién de los cuerpos,
6 que asocian la posicidn con el rol (en las versiones de
Parsons o de Goffman) como algo dado, donde el guién
110
‘empefian papeles eseritos para ellos (Dir
ral de Cultura y Edueacién-Provineia de Bues
2007) [En ol caso de ta docencia. es import
Jos condicionamientos estructurales que cons
te estimar
tuyen la
“posicién’ del docente. Pero es imprescindible percibir,
‘ala vez, el caricter activo de la docencia: el posiciona-
miento que el docente construye en la institueién y et
«sistema escolar. El docente va configurando su post
cionamiento en la medida en que tens
na aquellos con-
dicionamientos con su inserci
wn situaciones sociales y
ceducativas que trata de transformar, y en tanto que ~con-
mo y el individualismo— busca ser sujeto
ico, procurar la subjetioacién, y asi extender
su autonomia. El posicionamiento docente se juega en
la tensién (que no debe ser percibida como dicotornfa)
entre una posicién asignada que institucionalmente se le
deposita yuna autonomia que tiende Ia accién trans-
formador
Si admitimnos que la subjetividad se fragua en Ia artiou-
lacién entre el yo que lee y escribe y el yo que es lefdo y
escrito, el posicionamiento alude al yo que lee y escribe,
a partir del reconocimiento, la objetivacisn y el enestio-
namiento ce los modlos en que ha sidoyy es leido y escrito.
[Hace referencia ann modo gtso de sitwarse en Ta acei6m
‘ducativa (institucional, en el aula, etestera), que no se
reduce slo a una nueva forma de “snirar”, sino a poner
en juego todos los sentidos, el pensamiento en ese nuevo
modo de situarse y el cuerpo (que se encuentra frecyen-
temente “anestesiado” y colonizado por lo mie)
Esto implica cierto “hacer estallar” las obsesiones por el
“objeto” especifico de las disciplinas, en este caso, ka pe=
dagogfa. Y, ademés, algo mas que un cambio de la mirada,
apostando a una transformacién en el posicionamiento de
las subjetividades que miran. Un diffeil y complejo proce-
so quenose reduce alas apelaciones a “mirar mas amplia-
mente” o “revisitar la mirada’. Es decir, que no se refiere
sélo ala mirada, la perspectiva o el enfoque, ni alas men-
ionadas interpelaciones discursivas que supondrian una
voluntad individual transformadora (Morawicki, 2009).
oa fa eet entre la representacién imaginaria y
oe sto es, ala produeeign de un lenguaje de po-
sibilidad para la experiencia docente (lo cual refiere 1 la
subjetividad), a partir del desmantelamiento
natin delasrepreseniaciohey natura Rene ee
es presentaci lizadas sobre la real
educativa, la institucién escolar. los snjetos,
del aula, la prfctica de ee
ensefiar, entre otros asuntos
wit
Escaneado con CamScannerIowans a2 ccs us a04o nian ews
Mis allé de esta pedagogéa del recon
yecto decole 7
terizado com
pone
el acento pertenece a
Ja memoria latinoamericana la beracién. Una liberacion
io necesario y qu
que apunta « devolver sentido a la educacién pablica y
comin, desde el escenario de las luchas por el reconoc'-
‘miento (Ricocur, 2006) de identidades, formas de sociali-
dad, subjetividades, modos dg percepeiéin, eirculacién de
saberes, voces, experiencias [El desafio iberador consiste
en la apertura de espacios de posibilidad para pronunciar
igualdad. El
do de pertenencia” en tna
sociedad atravesada por formas de discriminaci6n, de ex
toy de expulsion social)
de avasallam
SUBJETIVO
La ambicién de la transformacién curricular es el logro
de una descolonizacién subjetiva. Y esto tltimo implica
no sélo un cambio de mirada, que puede ser meramente
idealist, sino una transformacién ~a su vez~ del posicio-
namie Este prayecto se
tica de las pricticas docentes dominantes, no restringida
«ala racionalidad critica moderna (emparentada con el ego
cogito colonial), sino centrada en el reconocimiento de la
complejidad, de las facetas miiltiples del conflicto y de la
crisis (Huergo, 2010). Recordemos que el cambio del po-
sicionamiento subjetivo no es slo un cambio de mirada,
ito del cuerpo, otro “caminar hacia”. ¥
docen
no depende sélo de modificaciones en las formas de ver,
sino de ciertos cambios en el mundo que provocan la ne-
4 de mirar distinto. De otro modo, seria una mera
apuesta
que pasa por kt raz6n o por la mirada, es real
cesid
ismo que (desde Hegel) eree que todo lo
Se trata de un momento de descolonizacién cultural:
del pensamiento, de los cuerpos, las pricticas, Ios sabe-
res, Por eso el proyecto pretende c
iderar las pricticas
dominantes (colonizadas) como objeto de transforma-
cin, Esas practicas son hegeménicas y se juegan en la
tensién permanente entre el deseo y el rechazo, y poseen
ciertos rasgos, entre éstos:
Catesia (represién, contencién, obturacién) del cuerpo y
de la sensibilidad, del movimiento, de diversas posturas
aquema de pintura de eulebra usada por lax mujeres en las fiestas.
pn Eun, OCCIDENT COLOMIMANO | ASTHUD CUDA. RIEURA, BOCETA,
{UNIVERSIDAD NACIONAL 1992
« inscripciones corporales que son objeto de “paniico mo-
ral’, de contaetos considerados indisciplinados, incluso
del erotismo (tal como fue seftalado por Sail Taborda),
Involucramiento naturalizado en ritwales y rutinas cu-
yos sentidos abonan la cultura y a ideologfa dominan-
tes, sin ser problematizados.
dentificaciones acordes con un “discurso de orden” en,
cl sistema educative que sostiene posiciones etnocén-
tricas, racistas, falocéntricas, racionalistas o iluministas,
conservadoras, sexistas, logocéntricas, mercantilistas,
Cientificistas, tecnicistas, etcétera,
Desteconocimiento mutuo y exclusi6n de la reciprocidad
A las relaciones que se producen en la prictica, lo que
have que los espacios educativos signifiquen su perte-
nencia para algunos y representen ajenidad para otros
4 ast de someon ‘con la construccién colectiva y el
a logo en tas vineulaciones entre reflexion y accién, entre
fa y prictica, entre polos de formacié
oa e ion, proceso fuer:
Drofindizado en el perfodo de ange neultberal
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