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María: Mujer de Gracia y Esperanza

El documento describe a María como la mujer escogida por Dios para dar a luz a Jesús, llena de gracia y con un total sí en su corazón. Relata las palabras del ángel Gabriel a María, incluyendo "Alégrate", "Llena de gracia", "El Señor está contigo", y "Bendito el fruto de tu vientre". También habla de la visita de María a su prima Isabel, donde el niño Juan saltó en el vientre de Isabel al oír la voz de María.
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María: Mujer de Gracia y Esperanza

El documento describe a María como la mujer escogida por Dios para dar a luz a Jesús, llena de gracia y con un total sí en su corazón. Relata las palabras del ángel Gabriel a María, incluyendo "Alégrate", "Llena de gracia", "El Señor está contigo", y "Bendito el fruto de tu vientre". También habla de la visita de María a su prima Isabel, donde el niño Juan saltó en el vientre de Isabel al oír la voz de María.
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María del Adviento

En el corazón del Adviento María se hace presente de una forma especial: es la mujer

nueva, llena de gracia, escogida por Dios y con un sí total en su corazón. La discípula

que acoge la Palabra, la rumia en su interior y nos enseña cómo esperar al Señor. La

madre que nos cobija y adentra en los misterios de Dios.

Cantamos: Una joven nazarena

ORAMOS CON LAS PALABRAS QUE ESCUCHÓ MARÍA

«Alégrate». ¡Qué saludo el de aquella mañana de gracia! Quedé llena, llena del amor

de un Dios que llegaba hasta mi pequeño ser de mujer.

«Alégrate». Así me dijo el ángel del Señor, y el gozo del Espíritu saltó en mi interior

como una cascada de agua fresca que brota de una profunda montaña.

«Alégrate». Y el gozo del Espíritu se plasmó en mi interior para siempre.

«Llena de gracia». Era el nuevo nombre que Dios Padre me ponía. Quería expresar

con él la fuerza de su mirar, su amor eterno y desbordante, su obra de salvación.

«El Señor está contigo». Era el aviso para la misión que me confiaba: Ser madre-

virgen. El estaría siempre en mí. Juntos andaríamos el camino de la Nueva Humanidad.

«Bendita tú entre todas las mujeres y bendito el fruto de tu vientre». Estas

palabras de Isabel sonaron en mí como buena noticia. Estaba llegando el tiempo nuevo,

el nuevo amanecer de la salvación.

«Feliz la que ha creído que se cumplirán las cosas que le fueron dichas de parte
de Señor». Él me invadía totalmente. Sentía ya los latidos del amor en mi fe de
peregrina. Mi Hijo se iba agrandando en mi seno. Esperaba gozosa su nacimiento.
María, por ser adoradora del don de Dios es comunicadora de los misterios de Dios.

María pertenece a un pueblo que convierte en canción y en fiesta todas las

intervenciones salvadoras de Dios. Dios llena la vida y la oración de María. Todo lo que

Dios toca, lo llena de gozo. Y la alegría, cuando es auténtica, no se puede guardar

dentro, tiende a comunicarse. Por eso corre presurosa a visitar a su prima Isabel.

Escuchamos la Palabra:

Lc 1, 39-45:
Por aquellos días, María se levantó y marchó deprisa a la montaña, a una ciudad de

Judá; y entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Y cuando oyó Isabel el saludo de

María, el niño saltó en su seno, e Isabel quedó llena del Espíritu Santo; y exclamando en

voz alta, dijo:

-Bendita tú entre las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre. ¿De dónde a mí tanto

bien, que venga la madre de mi Señor a visitarme? Pues en cuanto llegó tu saludo a mis

oídos, el niño saltó de gozo en mi seno; y bienaventurada tú, que has creído, porque se

cumplirán las cosas que se te han dicho de parte del Señor.

ALABANZAS A MARÍA
A cada alabanza respondemos cantando: EL SEÑOR HIZO EN MI MARAVILLAS, ¡GLORIA
AL SEÑOR!

– Mujer pobre, llena de gracia

– Esposa de José el carpintero

– Discípula abierta a la Palabra

– Servidora del reino

– Comunicadora de gozo y de vida

– Madre de todos los seres humanos

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