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Cosmetovigilancia: Seguridad y Normativa

Este documento describe la cosmetovigilancia, que es la actividad destinada a recoger, evaluar y dar seguimiento a la información sobre los efectos no deseados de los cosméticos. Explica que la legislación requiere que los efectos graves se notifiquen a las autoridades competentes, y que el sistema español de cosmetovigilancia coordina estas actividades. También destaca la importancia de que los ciudadanos y profesionales notifiquen cualquier efecto adverso para ayudar a detectar riesgos potenciales de los cosméticos
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Cosmetovigilancia: Seguridad y Normativa

Este documento describe la cosmetovigilancia, que es la actividad destinada a recoger, evaluar y dar seguimiento a la información sobre los efectos no deseados de los cosméticos. Explica que la legislación requiere que los efectos graves se notifiquen a las autoridades competentes, y que el sistema español de cosmetovigilancia coordina estas actividades. También destaca la importancia de que los ciudadanos y profesionales notifiquen cualquier efecto adverso para ayudar a detectar riesgos potenciales de los cosméticos
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MÁSTER EN

COSMÉTICA Y DERMOFARMACIA

Cosmetovigilancia

03
/ 1. Introducción 3

/ 2. Legislación y normativa 3

/ 3. La cosmetovigilancia: seguridad y eficacia de los cosméticos 5

3.1. Notificaciones de los efectos graves no deseados 6

3.2. Notas informativas de productos cosméticos e higiene 6

/ 4. Intolerancia a los cosméticos 7

/ 5. CosIng: Base de datos de ingredientes cosméticos 10

/ 6. Conclusiones 14

/ 7. Bibliografía 14

» Autor. Macarena García Gémar


MÁSTER EN COSMÉTICA Y DERMOFARMACIA
/3 Cosmetovigilancia

/ 1. Introducción
La cosmetovigilancia es la actividad destinada a la recogida, evaluación y seguimiento de la información
sobre los efectos no deseados observados como consecuencia del uso normal o razonablemente previsible de los
productos cosméticos.

El Sistema Español de Cosmetovigilancia es una estructura que coordina la AEMPS y que integra las actividades
realizadas por la propia AEMPS, por las autoridades sanitarias de las comunidades autónomas y por los profesionales
sanitarios en la notificación, recogida, evaluación y seguimiento de los efectos no deseados producidos por productos
cosméticos, así como en la adopción de medidas y en la difusión de información relacionadas con dichos efectos.
También participan en este sistema los consumidores y los profesionales que utilizan o aplican productos cosméticos.

No obstante, también poseemos otras herramientas (como CosIng) que nos avisan sobre las posibles intolerancias
que pueden producir algunos de los ingredientes presentes en los cosméticos. Tienen una función preventiva, aunque
no siempre es directamente causa del producto, sino del consumidor y de su reactividad a ciertos ingredientes.

/ 2. Legislación y normativa
El Reglamento 1223/2009 sobre productos cosméticos establece, en su artículo 23, que los distribuidores
y personas responsables de productos cosméticos tienen la obligación de notificar todos los efectos graves no
deseados (de los que tengan conocimiento) relacionados con el uso de productos cosméticos. Esta notificación
deberá dirigirse a la autoridad competente del Estado miembro donde se produjeran los mencionados efectos.

El Real Decreto 85/2018 establece que la AEMPS es la autoridad competente en España, a la que las personas
responsables y los distribuidores deben notificar los efectos graves no deseados relacionados con el uso de productos
cosméticos (de los que tengan conocimiento).

Además, el decreto regula la comunicación de efectos no deseados graves por los profesionales sanitarios y
establece el Sistema Español de Cosmetovigilancia, destinado a recoger, evaluar y realizar el seguimiento de los
efectos no deseados observados con productos cosméticos.

Por último, también establece que las comunicaciones entre la AEMPS y los profesionales sanitarios, los
distribuidores o las personas responsables españolas o que estén establecidas en España, se realizarán en español.

En el artículo 16 del RD 85/2018, se recogen las funciones que tiene cada autoridad que forme parte del Sistema
Español de Cosmetovigilancia.

Son funciones de la AEMPS:

a. Ordenar, coordinar y mantener el Sistema.

b. Recibir y registrar las notificaciones de efectos no deseados ocurridos en España, procedentes de personas
responsables, distribuidores, profesionales sanitarios o usuarios finales de productos cosméticos, sin perjuicio
de las funciones de las autoridades sanitarias de las comunidades autónomas.

c. Recibir y registrar las informaciones sobre efectos no deseados procedentes de las autoridades sanitarias de
otros Estados miembro.

d. Evaluar la información recibida y realizar o promover los estudios complementarios que puedan resultar necesarios.

e. Comunicar a la persona responsable de un producto cosmético la ocurrencia de un efecto no deseado


relacionado con el citado producto que haya sido notificado por un distribuidor, un profesional sanitario
o un usuario final.
MÁSTER EN COSMÉTICA Y DERMOFARMACIA
Cosmetovigilancia /4

f. Establecer y adoptar las medidas oportunas con el fin de evitar la repetición de efectos no deseados o de
reducir sus consecuencias.

g. Transmitir las medidas adoptadas a las autoridades sanitarias de las comunidades autónomas y al Instituto
Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses a través de la red de alerta nacional establecida en el artículo 14
y dar conocimiento a los colectivos profesionales, entidades afectadas y público en general, según proceda,
en los casos en que resulte apropiado.

h. Actuar como centro de referencia del Sistema y realizar las transmisiones de información que correspondan
a otros Estados miembro, de acuerdo con lo estipulado en el artículo 8.

i. Cualquier otra función que pueda resultar necesaria en el ámbito de la cosmetovigilancia y que deba ser
ejercida por la AEMPS.

Son funciones de las autoridades sanitarias de las comunidades autónomas:

a. Recoger y trasladar a la AEMPS cualquier notificación de efectos no deseados procedente de personas


responsables, distribuidores, profesionales sanitarios o usuarios finales de productos cosméticos.

b. Colaborar con la AEMPS en la obtención de la información necesaria para la evaluación de los efectos no deseados.

c. Cooperar con la AEMPS en la difusión de la información que resulte oportuna a efectos de evitar la repetición
de efectos no deseados o de reducir sus consecuencias.

d. Colaborar con la AEMPS en el seguimiento de las acciones correctoras, así como en los programas o estudios
complementarios de seguridad que se hayan determinado en el marco de las actuaciones del Sistema.

e. Cualquier otra función que pueda resultar necesaria en el ámbito de la cosmetovigilancia y que deba ser
ejercida por las autoridades sanitarias de las comunidades autónomas.

Son funciones de los profesionales sanitarios:

a. Notificar los efectos no deseados de los que tengan conocimiento y que pudieran haber sido causados por
productos cosméticos.

b. Conservar la documentación clínica relacionada con dichos efectos no deseados durante el tiempo pertinente
o necesario para la finalidad para la cual han sido recabados.

c. Cooperar con el Sistema Español de Cosmetovigilancia, proporcionando la información que éste le solicite.

d. Colaborar con las personas responsables o distribuidores del producto cosmético afectado aportando la
información que se precise para la oportuna evaluación del efecto no deseado y posterior notificación.

e. Colaborar con la AEMPS en la evaluación del efecto no deseado o en la realización de estudios complementarios,
cuando se precise.

Los consumidores y los profesionales que utilizan o aplican productos cosméticos podrán notificar los efectos
no deseados, bien poniéndolos en conocimiento de los profesionales sanitarios, bien directamente a las autoridades
sanitarias de las comunidades autónomas o a la AEMPS, quien dispondrá para ello de un formulario en su página web.

El Sistema Español de Cosmetovigilancia abarcará, igualmente, las actividades de evaluación, adopción de medidas
y transmisión de información que resulten necesarias en la gestión de los riesgos producidos con productos cosméticos.

La AEMPS garantizará, en su ámbito de competencias, los medios necesarios para llevar a cabo la Cosmetovigilancia
y la gestión de riesgos.
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/5 Cosmetovigilancia

/ 3. La cosmetovigilancia: seguridad y eficacia de los


cosméticos
La cosmetovigilancia es la actividad destinada a la recogida, evaluación y seguimiento de la información sobre los efectos
no deseados observados como consecuencia del uso normal o razonablemente previsible de los productos cosméticos.

Como veremos ampliamente en los siguientes webinar, el Reglamento 1223/2009 sobre productos
cosméticos establece, en su artículo 2.o, que un efecto no deseado es «una reacción adversa para la salud
humana atribuible a la utilización normal o razonablemente previsible de un producto cosmético» que
produce uno de los siguientes criterios de gravedad:

• Incapacidad funcional temporal o permanente.

• Discapacidad.

• Hospitalización.

• Anomalías congénitas.

• Riesgo inmediato para la vida.

• Muerte.

El Reglamento 1223/2009 sobre productos cosméticos establece, en su artículo 23, que las personas responsables
y distribuidores de productos cosméticos tienen la obligación de notificar todos los efectos graves no deseados
relacionados con el uso de productos cosméticos, de los que tengan conocimiento. Esta notificación deberá dirigirse
a la autoridad competente del Estado miembro donde se produjeran los mencionados efectos.

Por su cercanía a los productos y a los propios efectos no deseados, la implicación de los ciudadanos y
usuarios profesionales, así como de los profesionales de la estética, en la notificación de los casos, es el pilar
fundamental del sistema de cosmetovigilancia. Su colaboración es esencial para la detección de potenciales
riesgos de los productos cosméticos.

Por otro lado, el Real Decreto 85/2018 establece en su artículo 10 que los médicos, farmacéuticos, odontólogos,
enfermeros y demás profesionales sanitarios deberán notificar los efectos graves no deseados de los que tengan
conocimiento y que pudieran haber sido causados por productos cosméticos.

Por su cualificación, formación, experiencia y cercanía con los consumidores, los profesionales de la farmacia, la
medicina, la enfermería, la odontología, etc., juegan un papel de suma importancia en la notificación de los efectos
no deseados con productos cosméticos.

Los profesionales de la medicina y la odontología, por estar facultados para emitir diagnósticos, son una pieza
clave tanto en la notificación como en la investigación de los casos. Cabe destacar el valor de las pruebas diagnósticas,
como las epicutáneas realizadas por los profesionales de la dermatología y la alergología, en la identificación de los
ingredientes desencadenantes del efecto.

El profesional de la farmacia comunitaria, además de su papel como profesional de la salud, tiene la consideración
de distribuidor de los productos. Por otro lado, cuando introduce en el mercado productos cosméticos bajo su
nombre o marca comercial, será considerado persona responsable de los mismos.

Los consumidores y los profesionales que utilizan o aplican productos cosméticos podrán notificar voluntariamente
los efectos no deseados.

Además, tanto las personas responsables y distribuidores, como los profesionales sanitarios pueden voluntariamente
notificar efectos no deseados relacionados con el uso de productos cosméticos que no cumplan criterios de gravedad.
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Cosmetovigilancia /6

3.1. Notificaciones de los efectos graves no deseados


La AEMPS pone a disposición los formularios correspondientes a los distintos tipos de notificador. Estos
formularios recogen la información necesaria para la notificación y posterior investigación de los casos.

Tal y como establecen el artículo 23 del Reglamento 1223/2009 sobre productos cosméticos, así como el
artículo 9 del Real Decreto 85/2018, por el que se regulan los productos cosméticos, las personas responsables
y los distribuidores de productos cosméticos tienen la obligación de notificar a la AEMPS los efectos graves no
deseados relacionados con el uso de productos cosméticos que hayan tenido lugar en España. Esta notificación se
realizará a través del buzón institucional [email protected] o a través del registro general de la AEMPS
(C/ Campezo nº 1, Edif. 8, 28022 Madrid), mediante el formulario A.

Considerando lo dispuesto en el artículo 10 del Real Decreto 85/2018, por el que se regulan los productos
cosméticos, los profesionales sanitarios (médicos, odontólogos, farmacéuticos, enfermeros, etc.) tienen la obligación
de notificar los efectos graves no deseados relacionados con el uso de productos cosméticos de los que tengan
conocimiento. Para ello, deberán remitir el formulario correspondiente cumplimentado al punto de contacto de
cosmetovigilancia de su comunidad autónoma. La comunidad autónoma lo trasladará inmediatamente a la AEMPS.

En estos formularios también podemos encontrar un directorio de puntos de contacto de cosmetovigilancia para
que los profesionales sanitarios puedan remitir el formulario correspondiente sobre los efectos graves no deseados
relacionados con el uso de productos cosméticos de los que tengan conocimiento.

Los ciudadanos y los profesionales que utilizan o aplican productos cosméticos pueden notificar efectos no
deseados y efectos graves relacionados con el uso de productos cosméticos, remitiendo el formulario al buzón
institucional [email protected] o utilizando el registro general de la AEMPS (C/ Campezo nº 1, Edif. 8,
28022 Madrid). También pueden enviarlo al punto de contacto de cosmetovigilancia de su comunidad autónoma.

Tras recibir una notificación, la AEMPS la registra en la base de datos nacional, la evalúa y realiza un seguimiento
de la misma. Una vez concluida su investigación, se pone en contacto con la persona que notifica el caso para
informarle de las conclusiones a las que ha llegado y, si fuera necesario, para requerir información adicional.

Como parte de la investigación, se contacta también con la persona responsable del producto, con el fin de
hacerle conocedor del efecto y de solicitarle la información técnica necesaria. Además, en el caso de que el efecto no
deseado sea grave, se transmite al resto de autoridades competentes de los Estados miembro, quedando registrado
en la base de datos europea.

3.2. Notas informativas de productos cosméticos e higiene


Publicación web 14 de marzo de 2018: ACTUALIZACIÓN DE LA NOTA INFORMATIVA SOBRE EL COSMÉTICO
+B.O EMULSIÓN HIDRATANTE PH 5: RETIRADA DEL MERCADO DE TODAS LAS UNIDADES DE LOS LOTES
FABRICADOS DESDE JULIO DE 2017

«La AEMPS informa de la retirada del mercado de todas las unidades de todos los lotes fabricados a partir de
julio de 2017 del producto cosmético +B.O emulsión hidratante pH 5 fabricado por Telic, S.A.U., al no poderse
garantizar que el producto no presente contaminación microbiana»

La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) informó el 8 de febrero DE 2018 de


la posible presencia de Burkholderia cepacia en los lotes fabricados a partir del mes de julio de 2017 del producto
cosmético +B.O emulsión hidratante pH 5. Esta bacteria tiene bajo potencial infeccioso en personas sanas, si bien
puede presentar riesgos para personas con problemas de salud o en circunstancias especiales.

En consecuencia, se ordenó el cese de la comercialización, la inmovilización cautelar y el cese de utilización de


todas las unidades de los lotes fabricados a partir de julio de 2017 del producto hasta que finalizase la investigación
que la AEMPS había iniciado en coordinación con la Dirección General de Ordenación Profesional y Regulación
Sanitaria de la Generalitat de Cataluña.
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/7 Cosmetovigilancia

Concluida la investigación, y a la vista de unos resultados no homogéneos en los controles microbiológicos, se


concluye que no puede garantizarse que estas unidades del producto +B.O emulsión hidratante pH 5 no presenten
contaminación por Burkholderia cepacia, por lo que, en aplicación del principio de precaución, se procede a la retirada
del mercado del producto por parte de la empresa fabricante.

Los establecimientos y centros sanitarios que dispongan de producto inmovilizado deben devolver las unidades
a la empresa Telic, S.A.U.

Publicación web 10 de febrero de 2016: RETIRADA DEL MERCADO DE TODOS LOS EJEMPLARES DEL
PRODUCTO COSMÉTICO «FLOR DE LYS. CREMA DERMATOLÓGICA»

«La AEMPS informa de la prohibición de comercialización y retirada del mercado de todos los ejemplares
comercializados del producto cosmético “Flor de Lys. Crema dermatológica”, por presencia de glucocorticoides»

La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios ordenó el 28 de enero de 2016 la prohibición de


comercialización y la retirada del mercado de todos los lotes del producto cosmético «Flor de Lys. Crema dermatológica».

El producto se presenta en un tarro con una etiqueta en la que no figuran, entre otros datos obligatorios ni la
lista de ingredientes ni el nombre y domicilio de la persona responsable. Se comercializa a través de herboristerías.

La medida se ha adoptado al haberse detectado la presencia de Clobetasol 17-propionato en el producto citado. El


Clobetasol 17-propionato es una sustancia que pertenece al grupo de los «glucocorticoides», ingredientes prohibidos en
productos cosméticos e incluidos, con el número 300, en el Anexo II del Reglamento (CE) nº 1223/2009 del Parlamento
Europeo y del Consejo, de 30 de noviembre de 2009, sobre los productos cosméticos y posteriores modificaciones.

El artículo 14 apartado 1, letra a) del citado Reglamento prohíbe la puesta en el mercado de productos cosméticos
que contengan sustancias comprendidas en el Anexo II de este reglamento.

Los corticoides que se administran por vía tópica presentan absorción sistémica. Si se aplican en áreas extensas y,
además, se utiliza un vendaje oclusivo (en lactantes el pañal puede actuar como tal) o durante un periodo prolongado,
aumenta su absorción y, con ello, los efectos sistémicos no deseados, especialmente en niños.

La utilización de cosméticos con corticoides, ingredientes prohibidos y no declarados en el etiquetado, supone


un riesgo para los consumidores, por los efectos adversos que pueden presentar estas sustancias si se administran
sin conocimiento ni supervisión médica en la población general, en particular en niños de corta edad o en personas
para las que pudiera estar contraindicada su aplicación.

/ 4. Intolerancia a los cosméticos


Un producto cosmético o de dermofarmacia posee un principal objetivo: su inocuidad, el no causar daño. Es más
importante incluso que su eficacia en sí, por eso se realizan gran cantidad de test, que posteriormente veremos.

Es mejor hablar de intolerancia o no tolerancia de un producto, porque la toxicidad sÍ puede ser de una materia
prima o excipiente, por lo que es muy importante el estudio de las moléculas nuevas, sin olvidar las antiguas, que en
algún momento han dado alguna reacción.

Por ello, los fabricantes deben garantizar la seguridad de los productos que van a comercializar y deben
tener en cuenta:

• Tanto los ingredientes como el producto acabado deben pasar todos los test, informes y toxicidad para hacer
posible su comercialización.

• El modo de uso del producto final será el adecuado, porque en caso de mal uso el fabricante no se hace
responsable (solo en caso de accidente).

• Toxicidad de una materia prima.


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Podemos hablar de distintos tipos de toxicidad en los productos terminados, aunque esta es mínima en
condiciones normales de uso.

La toxicidad general se estudia con mucho detalle gracias a los test (toxicológicos y cutáneos) que se realizan a
todos los ingredientes cosméticos, la podemos dividir en 3:

• Toxicidad per se: se da por un uso anormal de los cosméticos, como, por ejemplo, la ingestión de champú
(producto muy tóxico por los detergentes que posee) por los niños. Dependiendo de la cantidad ingerida, el
tratamiento es distinto, pero lo más importante es ponerse en contacto con el Centro Toxicológico, porque,
dependiendo de la fórmula del cosmético, nos darán el tratamiento adecuado.

• Toxicidad por inhalación: estos casos se dan en situaciones profesionales, como, por ejemplo, con el uso de
lacas capilares en las peluquerías (lugares poco ventilados). Pueden causar desde broncoespasmos hasta
acumulación de la resina en los pulmones (muy rara). Incluso se puede dar intoxicación por inhalación de
talco en los recién nacidos.

• Toxicidad por vía transcutánea: este caso se da porque existen moléculas demasiado pequeñas que atraviesan
la piel en su totalidad, llegando al torrente sanguíneo. Algunos casos son el ácido salicílico, la cafeína, las
diaminas aromáticas, los aminoferoles (entre otros), que son ingredientes totalmente inofensivos, pero que
poseen un carácter mutagénico y, por ello, deben ser eliminados de las fórmulas.

La toxicidad local puede ser:

• Irritación: es el mecanismo de reacción de las células de la epidermis, también denominada ortoergia. Este se
da en el 70-80% de los casos de reacciones por productos cosméticos. Se puede clasificar la intensidad de la
irritación (de menor a mayor efecto en la epidermis):

• Efecto jabón: eritema ligeramente brillante, aparece en 24 horas, la piel permanece seca.

• Efecto champú: aparición rápida de eritema y edema, con desecación de la piel.

• Efecto crotón: por aplicación de una sustancia cáustica, se observa una irritación intensa con vesículas
que estallan liberando exudado.

• Efecto corrosivo: aparición muy rápida, incluso zonas necróticas, dándose una destrucción irreversible
de las células epidérmicas.

Los factores de irritación dependen, en parte, del individuo (desde ningún tipo de reacción a reacción intensa
para una misma cantidad de producto) y de otros que se relacionan directamente con el producto, tales como:

• Naturaleza química: esto está directamente relacionado con la toxicidad propia de algún ingrediente o del
producto final.

• Concentración: en este caso, podemos hablar de umbral, cantidad a partir de la cual la epidermis reacciona a
ese ingrediente/producto.

• Duración de la aplicación: en este caso, puede ser por una única aplicación o por aplicaciones repetidas
(Skin Fatigue).

• Alergia: se da en el 20-30% de los casos de reacciones de intolerancia de productos cosméticos. Estas


reacciones poseen unas características:

• Reacción individual, porque el producto se combina con las proteínas de la piel, dándose a distancia de
la zona de contacto.

• No es proporcional a la concentración, porque una pequeña cantidad puede ser la causante de la reacción.
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/9 Cosmetovigilancia

Podemos nombrar algunos grupos de alérgenos, como, por ejemplo:

• Terpenos: se encuentran en perfumes y en extractos vegetales.

• Grupo PARA: se pueden encontrar en colorantes.

• Formaldehído: se usa como conservante en estado puro.

• Amonios cuaternarios: usados como conservantes y antisépticos.

• Conservantes: como kathon y glutaraldehído.

• Colorantes: como fluoresceína y óxidos de níquel y cromo.

• Otros: propilenglicol, alcoholes de lanolina, trietanolamina libre, etielen diamina, cocoamidopropilbetaína


(CAPB), galatos…

• Fotosensibilización: podemos hablar de fototoxicidad y fotoalergia, porque la célula epidérmica reacciona


por el producto fotorreactivo frente a las radiaciones UVA+visible. Muchas moléculas son fotosensibilizantes.
Algunas de ellas son antisépticos usados en jabones y desodorantes, como, por ejemplo:

• Salicilanilidas.

• Algunos filtros solares como: oxibenzona, derivados cinámicos, etc.

• Almizcle.

• Psoralenos.

• Otros.

• Comedogenicidad: es la capacidad de una sustancia de inducir la secreción de la glándula sebácea con


aparición de comedón y de hiperqueratosis, efecto parecido al acné. Se da por algunos cuerpos grasos y por
productos lipófilos. Pueden ocurrir esto con los siguientes productos:

• Aceite de almendras.

• Aceite de aguacate.

• Manteca de cacao.

• Ácido oleico.

• Miristato de isopropilo.

• Escualeno.

• Otros.

Los fabricantes deben estudiar si este efecto lo producen los ingredientes que utilizan en las fórmulas de sus productos.

En caso de cualquier tipo de intolerancia, debemos hacer:

• Principalmente suprimir el producto involucrado.


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Cosmetovigilancia / 10

• Saber que las reacciones irritantes son comunes con los productos cosméticos, incluso habiendo superado
todos los ensayos necesarios para su comercialización.

• Formular ciertas preguntas, como tiempo transcurrido de la aparición de la irritación/alergia y la presencia de


picor, porque nos orientan sobre el tipo de efecto adverso.

• Dar algunos pasos como: pulverizar agua termal sobre la zona, porque calma las irritaciones y los picores,
aconsejar antihistamínicos, etc.

/ 5. CosIng: Base de datos de ingredientes cosméticos


Después de ver todas las intolerancias por los ingredientes o productos cosméticos, es necesario estar
informados de cuáles pueden producir algún efecto adverso. Para eso se creó CosIng.

Es una base de datos, libre y gratuita (creada en 1995; versión online en 2008) realizada por la Comisión Europea
a disposición de los ciudadanos, con información sobre las sustancias e ingredientes recogidos en la Legislación
Europea. Aparecen más de 15 000 ingredientes. Muchos de estos productos se recogieron antes de las mencionadas
fechas, ya que se llevan recopilando datos desde 1976.

Figurar en esta lista no autoriza la sustancia para el uso en productos cosméticos (aparecen todos los ingredientes
permitidos y prohibidos), ya que, para el uso en cosmética, se debe realizar una evaluación de seguridad por el
fabricante.

El acceso a la base de datos sería este:

http://ec.europa.eu/consumers/cosmetics/cosing/index.cfm?fuseaction=search.simple

Las sustancias de esta lista están recogidas en:

Fig. 1. Acceso a la base de datos.

• El Reglamento (CE) 1223/2009 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 30 de Noviembre de 2009, sobre
los productos cosméticos.

• La Directiva 76/768/CEE del Consejo, de 27 de Julio de 1976, relativa a la aproximación de las legislaciones
de los Estados miembros en materia de productos cosméticos.
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/ 11 Cosmetovigilancia

• Inventario de Ingredientes cosméticos adoptado por la Decisión 2006/257/EC.

• Opiniones sobre ingredientes cosméticos del Comité científico de Seguridad de los Consumidores.

En las fichas de los productos que se encuentran en CosIng aparece una información básica sobre las sustancias,
como, por ejemplo:

• Nombre.

• Nombre INCI.

• CAS (Chemical Abstract Service, número de la sustancia en EEUU).

• EC (European Comunity Number, número de la sustancia en al UE).

• Nombre común y glosario de ingredientes.

• INN/ISO/AN (estándares relacionados).

• Regulación (Normativa o Reglamento relacionado con el ingrediente).

• Otras directrices y regulaciones.

• Anexo de referencia.

• Función.

• Tipo de producto/parte del cuerpo de aplicación.

• Condiciones de uso y precauciones.

• Restricciones cosméticas.

• Opiniones SCCS.

• Nombre químico/IUPAC.

• Ingredientes o sustancias identificadas.

También debemos considerar que existe un gran número de buscadores que nos pueden ayudar a ver los
ingredientes que posee cada producto. Otro dato que debemos tener en cuenta es que, al tratarse de un producto
cosmético, un producto industrializado, sus ingredientes probablemente también los sean. Es decir, si aparece
vitamina C, B y otras, no se van a obtener de su materia prima original, sino que se habrán obtenido de forma sintética
(factor económico). Decimos probablemente porque también encontramos productos que poseen ingredientes
obtenidos del fruto o planta original.

Si buscamos algún producto en CosIng, empezamos con el ácido hialurónico, una de las moléculas más utilizadas
actualmente. Para una búsqueda más fácil, lo hacemos por el CAS, que, como ya hemos dicho anteriormente, es el
número de la sustancia en EE.UU. Es fácil de encontrar en cualquiera de los buscadores.
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Cosmetovigilancia / 12

En el caso del Ácido Hialurónico, es 9067-32-7. Lo introducimos en CosIng y obtenemos esto:

Fig 2. Búsqueda en Cosing del Ácido Hialurónico.

Como vemos, no posee ningún tipo de restricción de uso, por lo que es un producto seguro para su uso en cosmética.

Podemos buscar otro de los productos, que sabemos que provocan problemas de intolerancias. Por ejemplo, el
propilenglicol, con CAS 57-55-6:

Fig 3. Búsqueda en Cosing del Propilenglicol.

Vamos a buscar uno de los ingredientes que sabemos que no se pueden usar. Es el caso del glutaraldehído, con
CAS 111-30-8:

Como vemos, hace referencia a no usarlo en aerosoles.


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/ 13 Cosmetovigilancia

Podemos buscar un ingrediente cuyo uso sabemos que está prohibido, como el triclosan, con CAS 3380-34-5:

Fig 4. Búsqueda de Glutaraldehído.

Vemos en el apartado de opiniones que nos manda a un informe de la Comisión Europea, sobre la restricción de su uso.

Fig 5. Búsqueda de Triclosan


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Cosmetovigilancia / 14

/ 6. Conclusiones
Después de todo lo aprendido en esta webinar, vemos que es muy común que los cosméticos produzcan algunos
tipos de intolerancia, y que la gran mayoría de las veces no es solo por la toxicidad propia de los ingredientes o del
producto (que, como hemos visto, también se da), sino por distintos factores, como cada individuo, la concentración
de ese ingrediente o la incidencia de la radiación solar.

Por eso la cosmetovigilancia es tan importante en nuestra vida, porque dada la gran cantidad de productos y de
ingredientes que existen en el mercado de la cosmética, es necesario reconocer sus efectos adversos y evitar males
mayores. Por eso se creó CosIng: para ayudar, tanto a fabricantes como a consumidores, y para desvelar la posible toxicidad.

/ 7. Bibliografía
Agencia Española de Medicamentos (AEMPS). Recuperado de: https://www.aemps.gob.es/cosmeticos-cuidado-personal/cosmeticos/home.htm
Cosmetovigilancia: https://www.portalfarma.com/Ciudadanos/Tu-Farmaceutico-Informa/Paginas/Cosmetovigilancia.aspx
Formularios: https://www.aemps.gob.es/vigilancia/cphp/notifica-efectos-no-deseados-cosmeticos/home.htm
Martini, M. C. (2013). Introducción a la dermofarmacia y a la cosmetología.
Notas informativas: https://www.aemps.gob.es/informa/notasInformativas/cosmeticosHigiene/seguridad/home.htm
Real Decreto 85/2018, de 23 de Febrero, por el que se regulan los productos cosméticos. Recuperado de: https://www.boe.es/boe/dias/2018/02/27/pdfs/
BOE-A-2018-2693.pdf

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