Universidad Técnica de
Manabi
Facultad ciencias de la salud
Carrera de Medicina
Nombre: Anais Dayanara Vaca Ramirez
Materia : Microbiologia
Docente: Dr. Raju Maddela
Curso: 4to nivel
Paralelo A
Periodo académico:
2023 P1
CORONAVIRUS (CON ESPECIAL ÉNFASIS EN EL SARS-COV-2)
Los coronavirus (CoV) pertenecen a una amplia familia de virus que pueden producir
diversas afecciones, desde el resfriado común hasta enfermedades más graves, como
sucede con el coronavirus causante del síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS-
CoV) y el que ocasiona el síndrome respiratorio agudo severo (SRAS-CoV).
Un nuevo coronavirus (CoV) es una nueva cepa de coronavirus que no se había
identificado anteriormente en el ser humano. El nuevo coronavirus, conocido con el
nombre de 2019-nCoV o COVID-19, no se había detectado antes de que se notificara el
brote en Wuhan (China) en diciembre de 2019.
El virus del síndrome respiratorio agudo severo tipo-2 (SARS-CoV-2), causante de
COVID-19, se ubica taxonómicamente en la familia Coronaviridae, los coronavirus
humanos transitan libremente en la población de todos los continentes, suelen producir
enfermedad respiratoria leve. Se estima que producen entre el 10% y el 30% de los casos
de resfriado común. En cambio, los coronavirus zoonóticos circulan transitoriamente,
pero pueden generar grandes epidemias de enfermedad respiratoria grave
• Características fisicoquímicas:
Los viriones de coronavirus contienen cuatro proteínas estructurales principales.
Estas son las proteínas de espiga (S), membrana (M), envoltura (E) y
nucleocápside (N). Todas están codificadas dentro del extremo 3' del genoma
viral. Los coronavirus son aproximadamente esféricos y moderadamente
pleomórficos.
Desde un punto de vista estructural, el coronavirus es un virus esférico con un
diámetro de 100-160 nm. El genoma del virus SARS-CoV-2
codifica cuatro proteínas estructurales: proteína S (proteína terminal), proteína
E (envoltura), proteína M (membrana) y proteína N (nucleocápside).
• Enfermedad:
El SARS-CoV-2 no es el primer coronavirus que aparece en la vida de los seres
humanos. El primero de ellos se descubrió hace casi 60 años:
- HCoV-229E. Se descubrió en 1966, provoca en humanos una enfermedad
respiratoria similar a una gripe.
- HCoV-0C43. Se descubrió en 1967, incita en humanos una enfermedad
respiratoria similar a una gripe.
- SARS-CoV. Originó la epidemia del síndrome respiratorio agudo grave, se
descubrió en noviembre de 2002, en la provincia de Cantón, China.
- HCoV-NL63. Se identificó en los Países Bajos en 2003, en un niño con
bronquiolitis.
- HCoV-HKU1. Se descubrió en 2005 en dos pacientes de la ciudad china de
Hong-Kong.
- MERS-CoV. Provoca el síndrome respiratorio de Oriente Medio, enfermedad
infecciosa que se identificó por primera vez en 2012 en Arabia Saudita.
Estos son algunos de los coronavirus, específicamente los causan enfermedades
en humanos, pero hay que recalcar que existen muchos más.
El SARS-CoV-2 se una a la proteína ECA-2, que está presente en diversos tejidos
del cuerpo humano, particularmente en la mucosa oral, considerada la principal
vía de entrada a nuestro organismo. En este vídeo puedes verlo de manera muy
gráfica y explicativa. La membrana de estos virus es de la misma naturaleza que
la membrana celular, por lo que puede ocurrir una fusión de membranas, y entra
sólo la cápside. O, puede entrar por endocitosis, y la envuelta del virus se fusiona
con el lisosoma.
En el SARS-CoV-2, al ser un virus con ARN, el virus utiliza la maquinaria celular
para su replicación (creación de copias) del ARN en el citoplasma y para la
síntesis de sus 4 proteínas. En este momento, la célula está llena de copias de ARN
del virus y de proteínas flotando en el citoplasma. Por diferentes mecanismos,
estas proteínas se van uniendo dejando en su interior una copia del ARN viral. A
través de mecanismos de exocitosis, lo que les facilita rodearse de membrana. Es
decir, la membrana de los virus con envuelta viene de la membrana celular a la
que han infectado, previamente a la exocitosis, el virus ha incorporado sus
proteínas a la membrana celular en la zona dónde se va a producir esta exocitosis.
Este virus tiene una inclinación por el árbol respiratorio, una vez que ingresa
genera una respuesta inmune anormal de tipo inflamatorio con incremento de
citoquinas, lo que agrava al paciente y causa daño multiorgánico.
• Síntomas:
COVID-19 es posible que se presente como una influenza con síntomas
respiratorios bajos. La fiebre puede estar presente entre el 30 y 90% de los
pacientes, siendo más frecuente entre quienes se hospitalizan y menos entre
pacientes ambulatorios y de mayor edad. La debilidad, la cefalea y las mialgias
son los síntomas que comúnmente son más reportados entre los pacientes
ambulatorios, mientras que la odinofagia, la rinorrea y la conjuntivitis también
son síntomas frecuentes. Muchos pacientes con COVID-19 tienen síntomas
digestivos como náuseas, vómitos o diarrea, antes que surjan la fiebre y los
síntomas respiratorios inferiores, al igual que la anosmia y la ageusia. Estos
últimos síntomas se ven más frecuentemente en pacientes de edad media que no
requieren hospitalización. La anosmia aparece como un síntoma muy específico
de COVID-19. Otros síntomas neurológicos además de la cefalea son alteración
de conciencia, mareos, convulsiones, agitación y signos meníngeos.
En el área pediátrica el virus es menos frecuente, pero presenta síntomas
respiratorios graves donde se ve comprometido el corazón, pulmones, riñones,
cerebro, piel o tubo digestivo. La enfermedad también puede presentarse
asintomáticamente, de hecho, se ha comprobado que el 40% de las personas
contagiadas no presentan síntomas.
• Transmisión:
El virus SARS-CoV-2 es transmitido de persona a persona, a través de gotitas
respiratorias que se producen cuando el paciente tose, estornuda o habla.
Aparentemente estas gotitas parecen no viajar más de dos metros. Además, puede
haber contagio al tocar superficies contaminadas y pasarse las manos por boca,
nariz u ojos. Existen reportes recientes de contagio por virus que se mantienen en
el aire en suspensión, por minutos u horas, en espacios mal ventilados, lo que se
designa como transmisión aérea, y dificulta más el control de la enfermedad.
El período de contagio empieza alrededor de dos días antes del inicio de los
síntomas, alcanza su máximo el día de inicio y disminuye durante los siete días
posteriores. Es muy improbable el contagio luego de 10 días de síntomas en casos
de infecciones no severas, luego de la exposición, el período de incubación es de
hasta 14 días, siendo de 4 a 5 días para la mayor parte de los casos.
• Tratamiento:
Como primer paso para el tratamiento del covid-19 se debe controlar la respuesta
inmunológica y la carga viral. Es importante señalar que el tratamiento para el
manejo de la enfermedad es básicamente sintomático y de sostén, no hay droga
antiviral efectiva, ni cura alguna ; se han investigado varias drogas tanto in vitro
como in vivo en varios ensayos, con diversos resultados, algunos eficaces y otros
no, entre ellos se tiene al Lopinavir/ritonavir, Remdesivir, favipiravir,
azitromicina, interferón, cloroquina/hidroxicloroquina,, ivermectina,
nitoxazanida, doxiciclina, tocilizumab, sarilumab, siltuximab, bevacizumad,
plasma de convalecientes, ozono, células madre, óxido nítrico, etc.
Prevención y control:
Se han creado vacunas contra este virus, estas representan una alternativa eficaz
para la prevención de la infección por el SARS-CoV-2.
Las vacunas contra la COVID-19 se encuentran desarrolladas sobre diferentes
plataformas que incluyen virus vivos atenuados, virus inactivados, vacunas de
subunidades, vacunas de vectores virales no replicantes y replicantes, vacunas de
ácidos nucleicos como el ácido desoxirribonucleico (ADN) y ácido ribonucleico
(ARN), vacunas de partículas similares a virus (Virus-like particles), entre otros.
En otros casos en donde los pacientes ya presentan la enfermedad es necesario
que usen mascarilla para evitar el contagio.
RETROVIRUS (CON ESPECIAL ÉNFASIS EN EL VIH)
Los retrovirus constituyen una amplia familia viral agrupada bajo la denominación
Retroviridae. Tras la infección por un retrovirus, la célula afectada convierte el ARN
retroviral en ADN, que a su vez se inserta en el ADN de la célula huésped. La célula
luego produce más retrovirus, que infectan otras células, muchos retrovirus están
asociados a enfermedades, incluido el SIDA y algunas formas de cáncer.
Son un virus cuyo material genético está compuesto por ARN y que poseen una enzima,
la transcriptasa inversa (TI), que permite la síntesis de ADN complementario a partir del
genoma vírico tras la infección de la célula huésped. La familia Retroviridae consta de
tres subfamilias: Lentivirinae, Spumavirinae y Oncovirinae.
Oncovirinae: Virus que se asocian con algunos tumores, los más importantes son los
linfotrópicos humanos que se asocian con la infección de células inmunes particularmente
linfocitos T.
Lentivirinae: más importante porque pertenecen las dos especies de VIH conocidos.
Spumavirinae: Son virus que afectan animales usualmente primates pero que en el
hombre no se ha descrito que causen enfermedad.
El virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) pertenece a la subfamilia Lentivirinae,
del que se han identificado dos tipos: VIH-1 y VIH-2, ambos productores de sida. Los
lentivirus son retrovirus exógenos no oncogénicos que causan infecciones persistentes,
dando lugar a enfermedades con largos periodos de incubación.
• Características fisicoquímicas:
Su genoma consta de 2 hebras idénticas de ARNmonocatenario, de
polaridad positiva, son icosaédricos y envueltos. Son 2 hebras de cadena sencilla
idénticas, pero no complementarias. Codifican una enzima, la transcriptasa
inversa (DNA polimerasa dependiente de RNA) que convierte el genoma
original del virus, en DNA (por eso se le llama retrotranscriptasa) bicatenario que
se integra en el genoma de la célula infectada.
La estructura principal de la envoltura del VIH consiste en un trímero de gp120 y
gp41 anclado en la membrana externa (C). Gp120 interacciona con las moléculas
CD4 y CCR5 o CXCR4 (B) y se produce un cambio conformacional secuencial
que activa los dominios fusogénicos de gp41 que median la fusión entre las
membranas del virus y la célula (D). La subunidad gp120 presenta en el exterior
zonas hipervariables y una abundante glicosilación que dificulta la neutralización
por anticuerpos. La zona responsable del reconocimiento de CD4 es poco
accesible, así como la zona de unión al co-receptor CCR5 o CXCR4 que solo se
constituye espacialmente después de la interacción con CD4 (B).
• Enfermedad:
El virus de la inmunodeficiencia humana tipo 1 (VIH-1) es el agente productor
del sida una enfermedad reconocida desde hace 30 años que ha alcanzado
proporciones pandémicas. Su origen se remonta a la transmisión a humanos de
retrovirus que infectan a poblaciones de chimpancés en África central hace
aproximadamente 100 años.
El VIH destruye ciertos tipos de glóbulos blancos (leucocitos), lo cual debilita las
defensas del organismo frente a infecciones y cánceres. El VIH destruye
progresivamente algunos tipos de glóbulos blancos (leucocitos) llamados
linfocitos CD4+. Los linfocitos ayudan a defender el organismo contra las células
extrañas, los microorganismos infecciosos y el cáncer. Así, cuando el VIH
destruye los linfocitos CD4+, las personas afectadas se vuelven vulnerables al
ataque de muchos otros microorganismos infecciosos. Muchas de las
complicaciones de la infección por VIH, incluida la muerte, suelen ser resultado
de estas infecciones y no directamente de la infección por VIH. Puedes tener una
infección por VIH, con pocos o ningún síntoma, durante años antes de que se
convierta en SIDA. El SIDA se diagnostica cuando el recuento de linfocitos T
CD4 se reduce por debajo de 200 o cuando se tiene una complicación definitoria
del SIDA, como una infección grave o un cáncer.
• Síntomas:
Cuando las personas se infectan por primera vez pueden presentar síntomas como
fiebre, erupciones cutáneas, inflamación de ganglios linfáticos y fatiga, que
pueden durar entre pocos días y varias semanas y luego pueden no presentar
síntomas durante más de una década. Estos síntomas pueden ser tan leves que es
posible que ni siquiera los notes. Sin embargo, la cantidad de virus en el torrente
sanguíneo (carga viral) es bastante alta en este momento. Como resultado, la
infección se propaga más fácilmente durante la infección primaria que durante la
siguiente etapa.
• Transmisión:
El VIH se encuentra en la sangre, el líquido preseminal, el semen, los fluidos
vaginales y la leche materna. El VIH se transmite a través del contacto de estos
fluidos con las mucosas o el torrente sanguíneo de otra persona.
Las vías de transmisión comprobadas son pocas y bien definidas:
– Vía sexual: por relaciones sexuales vaginales, anales u orales, entre personas
del mismo o diferente sexo sin protección. El paso del virus en las relaciones
sexuales se realiza a través de las lesiones o heridas microscópicas que se
producen durante la penetración y otras prácticas sexuales, por donde los fluidos
de quien tiene el virus ingresan al cuerpo de la pareja. El 90% de las transmisiones
de VIH se producen por vía sexual. Aunque en menor medida, el sexo oral
también es una práctica de riesgo, por lo que debe practicarse con un campo de
látex.
– Vía sanguínea: por contacto con sangre al compartir jeringas o canutos para el
uso de drogas o cualquier otro elemento cortante o punzante. Aunque en Argentina
ya no se conocen casos, puede transmitirse a través de la transfusión de sangre no
controlada.
– Vía perinatal o vertical: de la persona gestante al hijo durante el embarazo, el
parto y la lactancia. Es la principal vía de transmisión del VIH en niños. De no
recibir el tratamiento y atención médica adecuada, una persona con VIH tiene un
30% de posibilidades de dar a luz a un bebé con VIH. Con tratamiento y atención
médica, el riesgo de transmisión del virus al bebé es casi nulo.
• Tratamiento:
Se trata de la profilaxis preexposición, que está dirigida a personas seronegativas,
sin el virus, que están expuestas a un mayor riesgo de ser infectadas a través de la
práctica sexual o por la utilización de drogas inyectables.
Este tratamiento consiste en la toma de un fármaco diario para prevenir la
transmisión, cuyas indicaciones están marcadas por un especialista quien valora
cada caso. De hecho, se estima que consigue disminuir en un 85% la probabilidad
de contraer el VIH a través de contactos sexuales.
Los medicamentos contra la infección por el VIH pueden interactuar con otros
empleados en un régimen de tratamiento de esa infección o con otros que tome
una persona. Los proveedores de atención de salud examinan cuidadosamente la
posible interacción medicamentosa antes de recomendar un régimen de
tratamiento de la infección por el VIH.
• Prevención y control:
- Usar preservativos para mantener relaciones sexuales seguras. Esto aplica
para penetraciones con la vagina, el ano y la boca.
- No compartir agujas, jeringas y el resto de material de inyección; es
imprescindible que sean de un único uso y asépticos.
- Realizar revisiones de VIH y otras ITS, infecciones de transmisión sexual,
de forma periódica.
VIRUS DE LA HEPATITIS B
El virus de la hepatitis B (VHB) es una causa común de enfermedad hepática aguda y
crónica y es capaz de desarrollar carcinoma hepatocelular al integrarse en el genoma de
las células hepáticas. Dado que el grupo de personas más infectado son los jóvenes, que
son con diferencia el grupo más protegido en nuestro país, su incidencia ha ido
disminuyendo en los últimos años, gracias al programa de vacunación universal de la
población. Independientemente, la infección por VHB es un problema de salud
importante que requiere una intervención terapéutica para prevenir la progresión de la
enfermedad hepática.
En la actualidad se han detectado dos tipos de mutaciones en el VHB, unas naturales y
otras secundarias a los tratamientos antivirales. De todas las mutaciones naturales la
más importante es la descrita por Carman et al en 1989, denominada G1896A. Afecta a
la región precore/core y determina la síntesis de la proteína core sin la fracción precore.
EL VHB pertenece a la familia de los hepadnavirus2,3. Los hepadnavirus infectan
preferentemente hepatocitos, si bien se han detectado pequeñas cantidades de DNA viral
en riñón, páncreas y en células mononucleares.
Hasta el momento se han identificado 7 genotipos del VHB, diferenciados mediante una
letra (A-G)4. La clasificación está basada en diferencias superiores al 8% en la
composición de los nucleótidos del DNA viral. Estos genotipos tienen una distribución
geográfica característica: el genotipo A es más frecuente en el noroeste de Europa,
Norteamérica y África Central; los genotipos B y C aparecen principalmente en el
Sudeste Asiático y Japón; el genotipo D se encuentra sobre todo en el área
mediterránea, Oriente Medio e India; el genotipo E es más frecuente en África; el
genotipo F se ha aislado en nativos americanos y polinesios; por último, el genotipo G,
descrito recientemente, ha sido detectado en Estados Unidos y Francia
• Características fisicoquímicas:
El virión completo, también llamado partícula de Dane, tiene un diámetro
aproximado de 42 nm. Se compone de: una envoltura o cubierta formada por
proteínas sintetizadas por el genoma viral (antígenos de superficie) y moléculas
lipídicas derivadas del huésped, y una partícula central o core, compuesta por las
proteínas de la nucleocápside, el genoma viral y un complejo polimerasa.
El VHB también genera partículas esféricas (ø 20-22 nm) o filamentosas, que
sólo contienen proteínas de la envoltura y que, por tanto, no son infecciosas al
no contener genoma viral. Curiosamente, estas partículas son mucho más
numerosas que los viriones, normalmente en una proporción que varía entre
1000/1 y 10.000/13.
El genoma del VHB es una cadena circular incompleta de DNA de doble hélice,
de aproximadamente 3.200 pares de bases.
• Enfermedad:
La hepatitis B es una infección hepática potencialmente mortal causada por el
virus de la hepatitis B (VHB). Es un importante problema de salud a nivel
mundial. Puede volverse crónico y conlleva un alto riesgo de muerte por cirrosis
y cáncer de hígado.
• Síntomas:
La mayoría de las personas no tienen síntomas inmediatamente después de
infectarse. Sin embargo, algunas presentan un cuadro agudo con síntomas que
duran varias semanas, como coloración amarillenta de la piel y los ojos
(ictericia), orina oscura, cansancio extremo, náuseas, vómitos y dolor
abdominal. La hepatitis aguda puede dar lugar a una insuficiencia hepática
aguda, que es potencialmente mortal. Entre las complicaciones a largo plazo que
puede causar la infección por el VHB, un pequeño grupo de personas padecen
enfermedades hepáticas en estado avanzado, como la cirrosis y los carcinomas
hepatocelulares, que dan lugar a una importante carga de morbimortalidad.
Las manifestaciones clínicas no permiten diferenciar la hepatitis B de otras
hepatitis víricas, por lo que es primordial confirmar el diagnóstico mediante
pruebas analíticas. Existen algunos análisis de sangre para diagnosticar la
enfermedad y hacer un seguimiento de los pacientes con hepatitis B. Esos
análisis se pueden utilizar para distinguir las infecciones agudas de las crónicas.
La OMS recomienda analizar todas las donaciones de sangre para detectar este
virus, garantizar la inocuidad de la sangre y evitar la transmisión accidental.
• Transmisión:
En áreas de alta prevalencia, la transmisión ocurre con mayor frecuencia de
madres durante el parto (transmisión perinatal) o transmisión horizontal
(contacto con sangre infectada), especialmente de niños infectados a niños sanos
en los primeros cinco años de vida del niño. La cronicidad es común en lactantes
y niños menores de 5 años que son infectados por la madre.
La infección también puede ocurrir a través de pinchazos con agujas, tatuajes,
perforaciones en el cuerpo y sangre o fluidos corporales infectados, como saliva,
semen, fluidos vaginales y menstruales. El virus también se puede transmitir al
reutilizar agujas, jeringas o elementos punzocortantes contaminados en entornos
de atención médica, en entornos comunitarios o al compartir una jeringa. La
transmisión sexual es más común entre personas no vacunadas que tienen
múltiples parejas sexuales.
• Tratamiento:
No hay ningún tratamiento específico contra la hepatitis B aguda. Por tanto, la
atención persigue el bienestar y el equilibrio nutricional del paciente, incluida la
rehidratación tras los vómitos y diarreas. Lo más importante es evitar
medicamentos innecesarios, por ejemplo, no deben administrarse antieméticos ni
paracetamol.
La infección crónica por VHB se puede tratar con medicamentos, como
antivirales orales. El tratamiento puede retrasar la progresión de la cirrosis,
reducir la incidencia de cáncer de hígado y mejorar la supervivencia a largo
plazo. Según estimaciones de la OMS, solo del 12% al 25% de los pacientes con
infecciones crónicas requerirán tratamiento en 2021, según la situación
específica y los criterios de selección de pacientes.
La OMS recomienda tenofovir o entecavir oral como fármacos más efectivos
para reducir la presencia del VHB; una vez iniciado el tratamiento de la
enfermedad, se debe mantener de por vida.
• Prevención y control:
La OMS recomienda que todos los bebés sean vacunados contra la hepatitis B lo
antes posible después del nacimiento, preferiblemente dentro de las primeras 24
horas de vida, con una segunda o tercera dosis administrada con al menos 4
semanas de diferencia. Esta protección dura al menos 20 años, posiblemente
incluso toda la vida. La OMS no recomienda dosis de refuerzo para las personas
que han recibido las tres dosis de la vacuna.
Además de la vacunación de los niños hasta un año de edad, la OMS recomienda
el tratamiento preventivo con medicamentos antivirales para evitar la
transmisión del virus de la hepatitis B de madre a hijo. El riesgo de infección
también se puede reducir tomando medidas de seguridad para la sangre y los
productos sanguíneos y prácticas sexuales más seguras, como limitar el número
de parejas sexuales y usar métodos de barrera de prevención (preservativos).
EPIDEMIOLOGÍA Y PREVALENCIA DE ESTAS
INFECCIONES/ENFERMEDADES VIRALES EN AMÉRICA LATINA.
COVID-19
Hasta el 8 de septiembre de 2022, un total de 76,5 millones de casos de COVID-19 han
sido registrados en América Latina y el Caribe. Brasil es el país más afectado por esta
pandemia en la región, con alrededor de 34 millones de casos confirmados. Argentina se
ubica en segundo lugar, con aproximadamente 9,68 millones de infectados. México, por
su parte, ha registrado un total de 7,05 millones de casos. Dentro de los países más
afectados por el nuevo tipo de coronavirus en América Latina también se encuentran
Colombia, Perú, Chile y Ecuador.
Virus del VIH
Unas 100 000 [79 000-130 000] personas en América Latina, había un 7% más de
personas con VIH en 2018 que en 2010. En aproximadamente la mitad de los países de
la región, la prevalencia aumentó de 2010 a 2018. Los países con mayores incrementos
fueron Brasil (21%), Costa Rica (21%), Bolivia (multinacional) (22%) y Chile (34%).
Mientras tanto, El Salvador (-48%), Nicaragua (-29%) y Colombia (-22%)
experimentaron fuertes caídas. En los 15 países informantes, el 40 % de las nuevas
infecciones en 2018 se produjeron entre hombres homosexuales y otros hombres que
tienen relaciones sexuales con hombres, con tasas de prevalencia superiores al 20 % en
dos países y tasas de prevalencia superiores al 10 % en otros siete. De los 13 países para
los que se proporcionaron datos, las personas transgénero tenían la mayor prevalencia
del VIH, con tres países que alcanzaban el 30 % o más y otros cinco superaban el 20 %.
La prevalencia en la región en general no es muy alta, el número de personas que viven
con el VIH es superior a 2 millones en los países que presentan informes, la mayoría de
los cuales viven en Brasil con más de 900.000 personas, seguidos de México con
230.000 y Colombia y Haití con 160.000 cada uno.
Virus de la hepatitis B
En los últimos años se registró una prevalencia del virus de 0,33 % en América Latina,
y se pueden presentar unos 10.000 casos nuevos de infección crónica por el VHB; el 56
% se atribuyeron a la transmisión perinatal y el 44 % a la transmisión horizontal; el 3 %
de estos se presentaron en neonatos.
En el Ecuador se reportaron 78 casos de Hepatitis B, de los cuales la provincia de
Esmeraldas notifica el mayor número de casos a nivel nacional con 22, seguido de la
provincia de Pichincha con 19 casos y Manabí con 6 casos del VHB. Los factores de
riesgo asociados a VHB incluyen relaciones sexuales sin ningún tipo de protección,
compartir agujas en usuarios de drogas intravenosas, ser trabajador(a) sexual, ser
portador de síndrome de inmunodeficiencia adquirida, haber recibido una transfusión
sanguínea o de derivados de la sangre, tatuarse o hacerse perforaciones en la piel, ser
trabajador del área de la salud.
Bibliografía
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