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Polis

La Constitución Argentina establece que el gobierno adopta una forma representativa, republicana y federal. La forma representativa se basa en la elección de los gobernantes a través del voto popular. La forma republicana implica la división de poderes, controles recíprocos y la publicidad y responsabilidad de los actos de gobierno. La forma federal reconoce la autonomía de las provincias y que estas cedieron algunas atribuciones al gobierno nacional de forma moderada.

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La Constitución Argentina establece que el gobierno adopta una forma representativa, republicana y federal. La forma representativa se basa en la elección de los gobernantes a través del voto popular. La forma republicana implica la división de poderes, controles recíprocos y la publicidad y responsabilidad de los actos de gobierno. La forma federal reconoce la autonomía de las provincias y que estas cedieron algunas atribuciones al gobierno nacional de forma moderada.

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La forma de gobierno

en la Argentina
El artículo 1.º de la Constitución nacional es-
tablece que el gobierno adopta la forma representativa, republicana y federal. Esto
constituye una
declaración, es decir, un pronunciamierito público acerca de la modalidad organizativa que
asume
el Estado argentino.
La forma representativa
La forma representativa que asume el gobierno está basada en un principio democrático: la
elección de los gobernantes proviene del
voto popular. En este sentido, la forma representativa se opone tanto a las formas en que el
poder es apropiado por una persona como a
las formas directas de democracia en las cuales el pueblo se autogobierna. Esta última
posibilidad está vedada por el artículo 22 de la
Constitución nacional: "El pueblo no delibera
ni gobierna, sino por medio de sus representantes y autoridades creadas por esta
Constitución. Toda fuerza armada o reunión de personas que se atribuya los derechos del
pueblo
y peticione a nombre de este, comete delito de
sedición". Esta norma no impide, sin embargo, que existan variadas e intensas formas de
participación política, pero define como delito aquellos casos en que agrupamientos civiles
o militares pretenden tomar el poder y reemplazar a los representantes, que han sido
elegidos a través de los mecanismos que la propia
Constitución marca. A lo largo de nuestra historia, se han registrado numerosas tomas del
poder, por ejemplo, los golpes de Estado en los
que participaron las fuerzas armadas con apoyo
de la sociedad civil. Todos ellos violaron
este artículo constitucional.
El carácter representativo del gobierno fue
moderado por la reforma constitucional de
1994 a través de la incorporación de dos mecanismos de democracia semidirecta:
• la iniciativa popular, por medio de la cual
los ciudadanos pueden presentar proyectos de
ley;
• la consulta popular, que habilita al Congreso y al Presidente a convocar al pueblo a
que manifieste su voluntad sobre un proyecto de ley (si convoca el Congreso) o sobre una
medida que puede tomar el Poder
en su ámbito de competencia.
Ejecutivo
La consulta se da a través del llamado a vota-
ción y en la convocatoria se puede determinar que
la decisión que proviene de las urnas sea vinculante o no vinculante. Si es de carácter
vinculante,
el proyecto aprobado por el voto popular se convierte en ley automáticamente o el Poder
Ejecutivo tiene que hacer o dejar de hacer lo que sometió
a consulta. Si no es vinculante, queda cierto margen de decisión contraria, aunque si se
convoca
a la ciudadanía a manifestarse sobre un proyecto
o una decisión, será difícil encontrar argumentos
luego para apartarse de una decisión mayoritaria.
Más allá de estos mecanismos formales, el
sistema político requiere una participación activa de los habitantes y de distintas
organizaciones
de la sociedad civil que promuevan y encaucen
dicha participación. El único límite que la participación encuentra es el de la falta de respeto
hacia normas establecidas por la Constitución nacional, que indica cuáles son los
mecanismos a
través de los cuales se pueden cambiar las personas que ocupan los poderes del Estado.

● Editorial Estrada S.A. - Prohibida su fotocopia. Ley 11.723


La forma republicana
La forma republicana se refiere a la divi-
sión de poderes y a los controles que dichos
poderes ejercen entre sí. A su vez, la repú-
blica exige la publicidad de los actos de go-
bierno, la responsabilidad de los funcionarios
por sus acciones, la periodicidad en el ejerci-
cio de los cargos y, por último, el principio de
igualdad de todos ante la ley.
La publicidad de los actos de gobierno
configura un derecho de los ciudadanos, que
deben acceder sin trabas a la información
sobre los asuntos públicos. Este derecho bus-
ca garantizar el respeto de los funcionarios
a las normas jurídicas y también a la ética
que rige a quienes ocupan cargos públicos.
Esa publicidad es la que permite atribuir responsabilidades a los funcionarios. Ellos deben
responder por sus acciones aunque, en
muchos casos, la separación de poderes requiere que se establezcan mecanismos
especiales para juzgar a los funcionarios. Por
ejemplo, los fueros parlamentarios tienen.
la función de proteger dicha separación, evitando que se empleen la denuncia de delitos
y el arresto como formas de coacción sobre
los opositores políticos. Entonces, antes del
juzgar por un delito a un senador o a un diputado, se requiere una instancia de desafuero.
Estos fueros no constituyen un privilegio por el rango, lo cual sería inadmisible en una
república y está prohibido por la Constitución nacional.
La periodicidad en los cargos más altos de
la República establece una diferencia con los
gobiernos que permiten que la misma persona ejerza un cargo en forma vitalicia o por un
período muy largo. El único poder del Estado que no fija un límite breve de tiempo para
su ejercicio es el de juez. En este caso, se entiende que la periodicidad dejaría a los jueces
en una posición débil frente a las presiones que podrían recibir por parte de los otros
poderes del Estado y también de diversos sectores de la sociedad y que podrían afectar su
imparcialidad.
En síntesis, la periodicidad de los cargos y
la publicidad de los actos de gobierno, junto
con mecanismos de contralor recíproco, son
rasgos de un régimen republicano, que se suman al principio de igualdad ante la ley y la
separación de poderes.
82
La forma federal
El Estado [Link] federal porque las
provincias son autónomas. Cada provincia
sanciona sus propias leyes y elige a sus autoridades sin intervención alguna del gobierno
nacional.
El Preámbulo de la Constitución nacional indica que los diputados que aprobaron
la organización del país representaban a las
provincias; entonces, las provincias tienen
una existencia previa a la Nación y convergen para formarla.
De acuerdo con el artículo 121, las provincias conservan todo el poder que no han
delegado en la Constitución al gobierno federal. En esa delegación de atribuciones,
las provincias cedieron mucho, por eso se
dice que la Argentina tiene un federalismo
moderado.
La conformación federal del país no fue
pacífica, sino que fue producto de un proceso de largas luchas y deliberaciones durante la
primera mitad del siglo XIX, cuando se
produjeron guerras civiles entre centralistas
y anticentralistas. Actualmente, es corriente
escuchar que, pese a que las normas establecen que el Estado es federal, en la práctica
hay elementos que generan un fuerte centralismo. Esto se debe a que las normas tienen
diversos grados de cumplimiento, y hay
tradiciones políticas e intereses muy fuertes
que no contribuyen a la organización federal del país.
El actual territorio argentino es diferente
del conformado en 1810, 1816 o 1853 (FIG. 1).
Las provincias establecieron sus límites tras
largos conflictos regionales y muchas corrieron el riesgo de sumarse a otros países.
A. fines del sigo XIX, el Estado argentino estableció territorios nacionales en las regiones
patagónica y chaqueña que estaban habitados
por pueblos originarios. Varias décadas más
tarde se transformaron en provincias autónomas (FIG. 2).

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