Orígenes Históricos de Los Derechos y Garantías. CHILE
Orígenes Históricos de Los Derechos y Garantías. CHILE
La noción de derechos humanos es bastante antigua nos remitimos a los hebreos o a la Grecia
clásica, donde se hablaba ya de leyes no escritas y de ley natural. En el Derecho Romano se hablaba
de la existencia de ciertos derechos naturales del hombre. Además, aunque la Edad Media no fue
época favorable a la idea de los derechos humanos, vale la pena resaltar la labor de personajes como
Santo Tomás de Aquino que, influenciado por la filosofía aristotélica, consideraba la ley natural
como derivada de la razón.
El respeto de determinados valores que informan lo que hoy conocemos como derechos humanos se
fue inculcando por medio de las distintas religiones que a través de la historia se fueron
estableciendo, sin haber logrado, eso sí, la igualdad a la que las personas aspiraban la idea de
derechos humanos es tan antigua como la propia historia de las civilizaciones, habiéndose
manifestado en distintas culturas y momentos históricos sucesivos, en hechos donde se ha afirmado
la dignidad de la persona humana y en la lucha contra todas las formas de dominación y exclusión.
Los derechos humanos habían alcanzado un elemental desarrollo hasta 1948, que fue el año en el
cual se adoptaron la Declaración Universal de los Derechos Humanos y la Declaración Americana
de los Derechos y Deberes del Hombre. En la Declaración Universal se comienzan a desarrollar
pormenorizadamente los derechos humanos y se establecen referentes de cómo deben ser
interpretados. A pesar que el valor jurídico de una declaración es la de ser un ideal común, la
Declaración Universal es considerada norma de observancia obligatoria a partir de la Primera
Conferencia Mundial de Derechos Humanos realizada en Teherán en 1968, aunque algunos autores
le dan el rango de costumbre internacional o bien se ha dicho que forman parte de los llamados
Principios Generales del De Los derechos humanos comenzaron su fase de consolidación en el
Derecho Constitucional, cuando se cristalizó la vigencia sociológica y normológica de los mismos,
así éstos obtuvieron su necesaria especificidad. Sin embargo, puede advertirse que estos derechos
pasaron por otra fase de consolidación, la internacional, acaecida con el fin de la Segunda Guerra
Mundial, cuando los mismos fueron contemplados, en forma específica, en la Declaración
Universal de Derechos Humanos y otras declaraciones posteriores (o incluso anteriores). A partir de
entonces, los derechos humanos, efectivamente, comenzaron a tener positividad nacional e
internacional, sin que existan hoy mayores cuestionamientos sobre su legitimación.
Con la adopción de la Declaración Universal, los derechos humanos comienzan a tener un matiz
universalista, ya que fue ahí donde se empieza a propugnar la universalidad de los referidos
derechos. Esa generalización no quedó en el plano discursivo solamente, sino comenzó a
materializarse, pues los derechos humanos contemplados en la Declaración comenzaron a ser
efectivamente abordados en muchos instrumentos internacionales.
Ciro el Grande, el primer rey de la Persia antigua, conquista Babilonia libera a los esclavos,
declara que todas las personas tenían el derecho a escoger su propia religión y establece la igualdad
racial.
Desde Babilonia, la idea de los derechos humanos se difunde rápidamente por la India, Grecia y
Roma ahí nació el concepto de “ley natural”, en la observación del hecho de que las personas
tendían a seguir, en el transcurso de la vida, ciertas leyes que no estaban escritas, y la ley romana se
basaba en ideas racionales derivadas de la naturaleza de las cosas.
La versión oficial de los derechos humanos más frecuentemente citada en textos y discursos
identifica sus antecedentes en los primeros acuerdos europeos que establecieron regulaciones de la
autoridad, entre los que se suelen destacar la Carta Magna inglesa (1215) y La Petición del Derecho
(1628) limitaban el poder del monarca, para repartirlo con la nobleza.
A su vez, el Acta de Habeas Corpus (1679), también acordado en Inglaterra, obligó a las autoridades
a dar cuenta de las personas privadas de libertad.
Carta Magna influencia primitiva más significativa en el extenso proceso histórico que condujo a
la ley constitucional actual en el mundo de habla inglesa.
En 1215, después de que el rey Juan de Inglaterra violara un número de leyes y tradiciones antiguas
con que se había gobernado Inglaterra, sus súbditos lo forzaron a firmar la Carta Magna, la cual
enumera lo que después vino a ser considerado como nómina de derechos humanos. Entre ellos
estaba el derecho de la iglesia a estar libre de la intervención del gobierno, los derechos de todos los
ciudadanos libres a poseer y heredar propiedades y que se les protegiera de impuestos excesivos.
Estableció el derecho de las viudas que poseían propiedades para decidir no volver a casarse, y
establece principios de garantías legales e igualdad ante la ley. También contenía disposiciones que
prohibían el soborno y la mala conducta de los funcionarios.
Varios de los derechos de la Carta Magna adquirieron validez perpetua:
De carácter procesal: la protección judicial no puede ser negada o retrasada (40), la proscripción del
arresto indefinido o sin pruebas (38), la exigencia de un juicio de pares previo a la condena o
privación de bienes (39, 52 y 55), la gratuidad de los procesos (36), la inembargabilidad de las
herramientas de trabajo (20), el nombramiento de autoridades que conozcan y obedezcan el derecho
(45), y la radicación de los juicios en el territorio respectivo (17 a 19).
Asuntos penales: la proporcionalidad del castigo (20 y 21), o económicos, como la fijación de
tributos con acuerdo del consejo común del Reino (12 y 14), la libre circulación de los mercaderes
(41 y 42), y la indemnización de las expropiaciones (28 a 31).
Además, la Carta Magna fue impuesta por la fuerza a un Rey derrotado en Normandía,
desfinanciado, y en un Londres ocupado por los barones rebeldes. Hay aquí un atisbo primerizo de
sometimiento coercitivo del gobernante a la voluntad de sus súbditos.
Políticamente, es el germen del principio de que el Rey gobierna con el parecer y supervisión
“vinculante” de sus consejeros, que derivó posteriormente en el parlamentarismo representativo. El
Rey no encarnaría ya el derecho, rex est lex, sino sólo la voz del derecho, rex est lex loquens.
La Petición del Derecho (1628) elaborada en 1628 por el Parlamento Inglés y enviada a Carlos I
como una declaración de libertades civiles. El rechazo del Parlamento para financiar la impopular
política externa del rey causó que su gobierno exigiera prestamos forzosos y que tuvieran que
acuartelar las tropas en las casas de los súbditos como una medida económica. El arresto y
encarcelamiento arbitrarios por oponerse a estas políticas, produjo en el Parlamento una hostilidad
violenta hacia Carlos y George Villiers, el primer duque de Buckingham.
La Petición del Derecho, iniciada por Sir Edward Coke, se basó en estatutos y documentos oficiales
anteriores y hace valer cuatro principios:
Acta de Habeas Corpus (1679) también acordado en Inglaterra, obligó a las autoridades a dar
cuenta de las personas privadas de libertad.
Entre los siglos XVII y XVIII se consolidaron las diversas corrientes del pensamiento liberal que
promueven los derechos naturales del “hombre” y el gobierno de las leyes como resultado del
acuerdo o contrato entre “ciudadanos”. A finales del siglo XVIII, las burguesías emergentes de
Francia y las colonias británicas en América se alzaron contra el poder absoluto de los monarcas,
dando lugar a las primeras declaraciones de “derechos del hombre”:
Declaración de Independencia de Estados Unidos (1776) Thomas Jefferson, escribió la
Declaración como una explicación formal de por qué el Congreso había votado el 2 de julio para
declarar la Independencia respecto a Gran Bretaña, y cómo la declaración anunciaba que las trece
Colonias Americanas ya no eran parte del Imperio Británico. El Congreso publicó la Declaración de
Independencia de varias formas. Inicialmente se publicó como un impreso en gran formato que fue
distribuido ampliamente y leído al público.
La Declaración proclama que a todos los ciudadanos se les deben garantizar los derechos de
“libertad de propiedad, seguridad y resistencia a la opresión”. Por lo tanto, la Declaración ve a la ley
como “una expresión de la voluntad general”, destinada a promocionar esta equidad de derechos y
prohibir “sólo acciones dañinas para la sociedad”.
La Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789 es el resultado de un largo
proceso de maduración. Los antecedentes inmediatos son los pensamientos de Fenelón a finales del
siglo XVII y principios del XVIII y las ideas de los filósofos de la Ilustración como Montesquieu,
Rousseau, Voltaire, Diderot y, finalmente, Condorcet.
Todo ello inspiró también la Declaración de Derechos de Virginia, de 1776, que antecede la
Declaración de Independencia de Estados Unidos de ese mismo año y su Carta de Derechos de
1791, puesto que las obras de los filósofos franceses se leían entre la gente más educada del Nuevo
Mundo, en Norteamérica y en Suramérica.
Contexto de Francia país más poderoso y poblado de Europa con un cuarto de su población (27
millones de habitantes), y era relativamente el más opulento. París, con 750 mil habitantes, era la
capital intelectual y cultural de Europa y el francés la lengua franca entre toda la élite del
continente. Lo que sucedía en Francia tenía una repercusión inmensa en todas partes. Cuando surgió
como realidad política la versión francesa de los derechos del hombre experimentó un fuerte
rechazo por parte de la poderosa Iglesia Católica.
Fue producto de muchos factores internos y externos que tuvieron mucha importancia a la hora de
la manifestación en general, que estos hechos fueron provocados por el desequilibrio de la nación
en cuanto a aspectos económicos, sociales y culturales; ya que no todos estaban en condiciones de
igualdad, sin embargo se ha establecido que la actividad revolucionaria comenzó a gestarse cuando
en el reinado de Luis XVI (1774-1792) se produjo una crisis en las finanzas reales, debido al
crecimiento de la deuda pública.
Existía también una oposición generalizada contra reglas económicas y sociales que favorecían a
grupos privilegiados.
Durante el reinado de Luis XV y Luis XVI, diferentes ministros trataron sin éxito de reformar el
sistema impositivo y convertirlo en un sistema más justo y uniforme. Tales iniciativas encontraron
fuerte oposición en la nobleza un régimen monárquico sucumbiendo a su propia rigidez en un
mundo cambiante; el surgimiento de una clase burguesa que cobraba cada vez mayor relevancia
económica y el descontento de las clases más bajas, junto con la expansión de las nuevas ideas
liberales que surgieron en esta época son causas que explican la revolución.
Punto de vista Social: auge de la burguesía, con un poder económico cada vez más grande y
fundamental en la economía de la época. El odio contra el absolutismo monárquico se alimentaba
con el resentimiento contra el sistema feudal por parte de la emergente clase burguesa y de las
clases populares.
Punto de vista Político: Un estado anclado en un sistema absolutista que no respondía a las
exigencias de una realidad cambiante, donde se rechazaba la separación de los poderes del estado
que trajo como consecuencia el estancamiento de la sociedad.
Punto de vista ideológico: tuvo importancia la extensión de nuevas ideas producto del periodo de
Ilustración “… los conceptos de libertad política, de fraternidad y de igualdad, o de rechazo a una
sociedad dividida, o las nuevas teorías políticas sobre la separación de poderes del Estado…”.
Éstas fueron las nuevas ideas difundidas por los exponentes del periodo de la Ilustración:
Mostequieu, Voltaire y Rousseau que encontraron eco en la sociedad francesa, todo ello fue
rompiendo el prestigio de las instituciones del Antiguo Régimen y ayudaron a su derrumbe.
Las Naciones Unidas (1945) La Segunda Guerra Mundial se había librado violentamente de 1939
a 1945, y al aproximarse el fin, las ciudades de toda Europa y Asia yacían en ruinas humeantes.
Millones de personas murieron, millones más quedaron sin hogar o morían de hambre. Las fuerzas
rusas se acercaban, rodeando los restos de la resistencia alemana en la bombardeada capital de
Alemania, Berlín. En el Pacífico, los infantes de Marina de Estados Unidos todavía estaban
luchando con las fuerzas japonesas atrincheradas en islas como Okinawa.
En abril de 1945, delegados de cincuenta naciones se reunieron en San Francisco, llenos de
optimismo y esperanza. La meta de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Organización
Internacional era crear un organismo internacional para promover la paz y evitar guerras futuras.
Los ideales de la organización se establecieron en el preámbulo al Acta Constitutiva que
propusieron: “Nosotros, la gente de las Naciones Unidas, estamos decididos a proteger a las
generaciones venideras del azote de la guerra, la cual dos veces en nuestra vida ha producido un
sufrimiento incalculable a la humanidad”.
La Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948) Para 1948, la nueva Comisión de
Derechos Humanos de las Naciones Unidas se había apoderado de la atención del mundo. Bajo la
presidencia dinámica de Eleanor Roosevelt (viuda del presidente Franklin Roosevelt, defensora de
los derechos humanos por derecho propio y delegada de Estados Unidos ante la ONU), la Comisión
se dispuso a redactar el documento que se convirtió en la Declaración Universal de los Derechos
Humanos.
Roosevelt, a quien se atribuyó la inspiración del documento, se refirió a la Declaración como la
Carta Magna internacional para toda la humanidad. Fue adoptada por las Naciones Unidas el 10 de
diciembre de 1948.
Artículo 1. “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y deben
comportarse fraternalmente los unos con los otros.”
Libertad: oposición a la sujeción a la tiranía y su condición extrema, la esclavitud. Esta era una
condición que se refería a multitudes. África es el continente de donde se extrae la mayor cantidad
de esclavos.
Esclavitud
Había tres actores principales en este comercio: el africano que cazaba y vendía como esclavos a
otros africanos; el intermediario revendedor, es decir, el agente de la trata negrera (en el Occidente
comerciantes de Portugal, Inglaterra, España, Francia, Génova y los Países Bajos y, en el Oriente,
comerciantes árabes); y, finalmente, el comprador en las riberas de los océanos Atlántico e Índico y
del mar Mediterráneo.
Más de 26 millones de esclavos se calcula salieron del África entre 1500 y 1860. Cerca de 12
millones atravesaron el Atlántico con destino a América hasta el siglo XIX. Otros 17 millones
fueron a África del Norte y las riberas del océano Índico hasta el siglo XX.
Francia, al momento de la gran revolución de 1789, tenía cerca de 750 mil esclavos en las Antillas
en la economía de plantación intensiva: Santo Domingo (hoy Haití) con más de medio millón y el
resto en Guadalupe y Martinica.
Para ejecutar este principio de libertad, la abolición de la esclavitud en Santo Domingo se produjo
en 1793, pero Napoleón la restableció en 1802, lo que provocó una guerra sangrienta liderada por
Toussaint Louverture que terminó con la independencia de Haití en 1804 por Jean Jacques
Dessalines. Fue la primera república de Latinoamérica y la primera además negra, formada de
exesclavos.
La trata terminó en gran parte de Hispanoamérica en 1821 y la esclavitud definitivamente fue
abolida hacia mediados del siglo XIX. En Estados Unidos prosiguió hasta 1865. Sin embargo, allí
continuó la segregación legal hasta 1964-65. En Brasil la trata de negros terminó en 1850 y la
esclavitud fue abolida en 1888, mientras que en Puerto Rico en 1873 y en Cuba se hizo en 1886.
En la Gran Colombia de Bolívar de la cual formaba parte Panamá el fin de la esclavitud comenzó en
1821 cuando se prohíbe la trata ya casi inexistente y se adopta la ley de libertad de vientres al
disponer que toda madre esclava alumbrará en adelante un hijo libre. El 1 de enero de 1852 se
liberaron los últimos esclavos que quedaban en Colombia.
La trata terminó en gran parte de Hispanoamérica en 1821 y la esclavitud definitivamente fue
abolida hacia mediados del siglo XIX. En Estados Unidos prosiguió hasta 1865. Sin embargo, allí
continuó la segregación legal hasta 1964-65. En Brasil la trata de negros terminó en 1850 y la
esclavitud fue abolida en 1888, mientras que en Puerto Rico en 1873 y en Cuba se hizo en 1886.
En la Gran Colombia de Bolívar de la cual formaba parte Panamá el fin de la esclavitud comenzó en
1821 cuando se prohíbe la trata ya casi inexistente y se adopta la ley de libertad de vientres al
disponer que toda madre esclava alumbrará en adelante un hijo libre. El 1 de enero de 1852 se
liberaron los últimos esclavos que quedaban en Colombia.
La Carta de las Naciones Unidas es un tratado internacional y, como tal, está sujeta a las
correspondientes normas de las Convenciones de Viena sobre el Derecho de los Tratados. Sin
embargo, a la vez, tiene un carácter especial similar al que en el orden interno tiene la Constitución
de un Estado con respecto a las leyes ordinarias:
- Puede producir efectos respecto de terceros Estados que no son partes de ella (Art. 2 N.º 6).
- Prevalece respecto de cualquier otro tratado en caso de conflicto entre ella y un tratado (Art. 103).
Art. 1 “tomar medidas colectivas eficaces para prevenir y eliminar amenazas a la paz, y para
suprimir actos de agresión u otros quebrantamientos de la paz(…)”.
– Fomentar entre las naciones las relaciones de amistad basadas en el respeto a los principios de
igualdad de derechos y de libre determinación de los pueblos;
– Servir de centro que armonice los esfuerzos de las naciones para alcanzar estos propósitos
comunes.
Para ser admitido, debe tratarse de “Estados amantes de la paz que acepten las obligaciones
consignadas en esta Carta y que, a juicio de la Organización, estén capacitados para cumplir dichas
obligaciones y se hallen dispuestos a hacerlo”. Los órganos que determinan si se cumplen esos
requisitos son la Asamblea General, previa recomendación del Consejo de Seguridad.
En la actualidad, los Estados miembros se han casi cuadruplicado con respecto a los originarios. La
principal causa del ingreso de nuevos Estados y de la multiplicación del número de éstos en
Naciones Unidas fue el proceso de descolonización.
Al primero de enero de 2007, 192 Estados formaban parte de las Naciones Unidas. Habiendo
concluido en todo el mundo el proceso de descolonización y siendo hoy día todos los miembros de
las Naciones Unidas Estados independientes, es posible afirmar que actualmente la Organización ha
alcanzado su plena universalidad.
El artículo 7 de la Carta establece en su párrafo 1 como órganos principales de las Naciones Unidas:
una Asamblea General, un Consejo de Seguridad, un Consejo Económico y Social, un Consejo de
Administración Fiduciaria, una Corte Internacional de Justicia y una Secretaría.
1) Asamblea General:
a. concepto y funciones
Además de esa competencia genérica, tanto en el Capítulo IV como en diversas otras disposiciones,
le confiere a la Asamblea General numerosas funciones y poderes específicos, los más importantes
de los cuales son, a modo de ejemplo:
- Llamar la atención del Consejo de Seguridad hacia situaciones susceptibles de poner en peligro la
paz y la seguridad internacionales
- Impulsar el desarrollo progresivo del derecho internacional y su codificación. Esta función la lleva
a cabo la Asamblea General a través de la Comisión de Derecho Internacional
- Ayudar a hacer efectivos los derechos humanos y las libertades fundamentales de todos y fomentar
la cooperación internacional en materias de carácter económico, social, cultural, educativo y
sanitario, etc.
b. Sesiones
Cada período ordinario de sesiones comienza con un debate general en que los Estados miembros,
representados a un alto nivel –Jefes de Estado o Gobierno o Ministros de Relaciones Exteriores, por
lo general–, dan a conocer las opiniones de sus respectivos gobiernos sobre los principales asuntos
que se debaten en la agenda internacional.
Algunos asuntos de especial importancia son debatidos directamente en sesiones plenarias, pero la
mayoría de los temas se examinan en las comisiones principales de la Asamblea General.
Las resoluciones adoptadas por las comisiones, para las cuales se requiere de una mayoría simple,
pasan al final del periodo de sesiones a la consideración del plenario de la Asamblea General.
Las resoluciones adoptadas por la Asamblea General tienen un valor jurídico desigual. Algunas,
como las relativas al funcionamiento interno de la Organización (admisión, suspensión o expulsión
de un Estado miembro; aprobación del presupuesto y determinación de la contribución que le
corresponde aportar a cada Estado; nombramiento del Secretario General) son obligatorias y deben
acatarse y cumplirse.
2) Consejo de Seguridad
Se compone de 15 miembros. Cinco de ellos son miembros permanentes. Los otros diez miembros
tienen la condición de no permanentes y son elegidos por la Asamblea General por un periodo de
dos años, renovándose parcialmente todos los años. La elección de los miembros no permanentes se
determina de acuerdo a su contribución al mantenimiento de la paz y seguridad internacionales y a
una distribución geográfica equitativa.
La función principal asignada al Consejo de Seguridad es, desde luego, la de mantener la paz y la
seguridad internacionales. Para llevar a cabo esa fundamental tarea la Carta le ha conferido amplios
poderes en materia de seguridad colectiva. Funciones específicas, a modo de ejemplo:
- Investigar toda controversia o situación que pueda crear una fricción internacional;
- Recomendar métodos de ajuste de tales controversias o condiciones de arreglo;
- Recomendar a la Asamblea General el ingreso de nuevos miembros, así como su suspensión y
expulsión. Etc.
El Consejo de Seguridad es un órgano que funciona permanentemente y que está organizado para
que pueda sesionar sin intermisión. Es presidido, en forma rotativa, durante un mes, por cada uno de
sus 15 miembros, siguiendo el orden alfabético en inglés de los Estados que lo integran.
Las resoluciones del Consejo son obligatorias para todos los Estados miembros de Naciones
Unidas, los que, como lo dispone el artículo 25 de la Carta, “convienen en aceptar y cumplir las
decisiones del Consejo de Seguridad de acuerdo con esta Carta”. Es el único órgano cuyas
resoluciones tienen ese efecto obligatorio para todos sus Estados miembros, incluso para los que
siendo miembros del Consejo (no permanentes) la votaron en contra.
Convención Americana sobre Derechos Humanos (1969) o Pacto de San José de Costa Rica.
La Carta de 1948 no contempló la incorporación de nuevos Estados, a no ser que éstos fuesen el
resultado de la unión de varios de sus Estados miembros.
“Los Estados americanos consagran en esta Carta la organización internacional que han
desarrollado para lograr un orden de paz y de justicia, fomentar su solidaridad, robustecer su
colaboración y defender su soberanía, su integridad territorial y su independencia. Dentro de las
Naciones Unidas, la Organización de los Estados Americanos constituye un organismo regional.”
Como puede apreciarse, desde su primera disposición la Carta de la OEA ha querido dejar sentado
que se trata de una organización que pretende cumplir amplios objetivos. Ese párrafo también ha
dejado constancia que la OEA es un organismo regional dentro de Naciones Unidas, lo cual no
significa que se trate de un organismo de esa organización mundial o supeditada a ella.
La OEA es autónoma respecto de Naciones Unidas; pero sí le son aplicables las normas contenidas
en el Capítulo VIII de la Carta de las Naciones Unidas referentes a los acuerdos regionales.
Por otro lado, realiza funciones con una dimensión cuasi-judicial. Es dentro de esta competencia
que recibe las denuncias de particulares u organizaciones relativas a violaciones a derechos
humanos, examina esas peticiones y adjudica los casos en el supuesto de que se cumplan los
requisitos de admisibilidad.
La Corte Interamericana es uno de los tres tribunales regionales de protección de los derechos
humanos, conjuntamente con la Corte Europea de Derechos Humanos y la Corte Africana de
Derechos Humanos y de los Pueblos.
Son veinte los Estados que han reconocido la competencia contenciosa de la Corte, a decir:
Argentina, Barbados, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador,
Guatemala, Haití, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana,
Surinam y Uruguay.
La Corte está integrada por siete Jueces y Juezas, nacionales de los Estados miembros de la OEA.
Para su elección, el Secretario General de la OEA solicita a los Estados parte en la Convención que
presenten una lista con los nombres de sus candidatos para Jueces y Juezas de la Corte. Cada Estado
parte puede proponer hasta tres candidatos, nacionales del Estado que los propone o de cualquier
otro Estado miembro de la Organización. En caso de que se proponga una terna, por lo menos uno
de los candidatos debe ser nacional de un Estado distinto del proponente.
Los Jueces y Juezas son elegidos a título personal por los Estados parte, en votación secreta y por
mayoría absoluta de votos, durante la Asamblea General de la OEA inmediatamente anterior a la
expiración del mandato de los Jueces salientes. El mandato de los Jueces y Juezas es de seis años y
pueden ser reelectos una vez más por el mismo período.
Solo los Estados Partes y la Comisión tienen derecho a someter un caso a la decisión de la Corte. En
consecuencia, el Tribunal no puede atender peticiones formuladas por individuos. Éstos deben
dirigir sus denuncias a la Comisión Interamericana, la cual es competente para conocer peticiones
que le presente cualquier persona o grupo de personas, o entidad no gubernamental legalmente
reconocida que contengan denuncias o quejas de violación de la Convención por un Estado Parte.
Contenciosa: El proceso de deliberación puede durar varios días durante un período de sesiones e
incluso, debido a su complejidad, puede ser suspendido y reiniciado en un próximo período de
sesiones. En esta etapa se da lectura al proyecto de sentencia, previamente revisado por los Jueces,
y se genera el espacio para el debate respecto a los puntos controvertidos, es decir, se consideran de
manera amplia y vigorosa las diferentes decisiones jurídicas involucradas. Asimismo, se realiza un
estudio minucioso sobre la prueba aportada en el expediente del caso y los argumentos de las partes
en todas las etapas del procedimiento.
Si los Jueces solicitan el cambio o modificación de algún aspecto del proyecto, se trabaja
inmediatamente en una nueva propuesta que se somete a consideración y votación de los Jueces.
Así, en el marco de dicha deliberación se van discutiendo y aprobando los diferentes párrafos del
proyecto hasta llegar a los puntos resolutivos de la sentencia que son objeto de votación final por
parte de los Jueces y las Juezas de la Corte.
La Corte tiene competencia para conocer de cualquier caso relativo a la interpretación y aplicación
de las disposiciones de la Convención que le sea sometido, siempre que los Estados Partes en el
caso hayan reconocido su competencia contenciosa.
Todo Estado Parte puede, en el momento del depósito de su instrumento de ratificación o adhesión
de la Convención Americana, o en cualquier momento posterior, declarar que reconoce como
obligatoria de pleno derecho la competencia de la Corte.
Son medidas que dicta la Corte en casos de extrema gravedad y urgencia, y cuando se haga
necesario evitar daños irreparables a las personas. Estos tres requisitos tienen que comprobarse,
prima facie, para que se otorguen estas medidas. Ejemplos: asuntos relacionados a desapariciones,
acceso a tratamientos médicos; situaciones de amenazas, hostigamiento y persecuciones, inclusive
en conexión con la labor o afiliación de la persona beneficiaria, entre otros numerosos supuestos.
3) Consultiva:
Por este medio la Corte responde consultas que formulan los Estados miembros de la OEA o los
órganos de esta acerca de: a) la compatibilidad de las normas internas con la Convención; y b) la
interpretación de la Convención o de otros tratados concernientes a la protección de los derechos
humanos en los Estados Americanos.
Fue adoptada por la Organización de los Estados Americanos (OEA) en 1969 y entró en
vigor en 1978. Su fin principal es establecer los derechos y libertades fundamentales que deben ser
respetados y protegidos por los Estados parte.
Desde 1959 existe la CIDH, que comenzó a realizar desde 1961 visitas a diferentes países
para comprobar la situación de los derechos humanos en cada territorio o bien para investigar
situaciones particulares. Desde el año 1965 incluso comenzó a recibir denuncias o peticiones para
investigar.
Hasta el momento, estos son los países que han ratificado la Convención: Argentina,
Barbados, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Granada, Guatemala,
Haití, Honduras, Jamaica, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana,
Surinam y Uruguay. Hay también países que han renunciado a la Convención, como Trinidad y
Tobago (1998) o Venezuela (2012).
Contenido
Estos derechos incluyen, entre otros, el derecho a la vida, la libertad personal, la integridad
personal, la libertad de pensamiento, de expresión y de asociación, el derecho a un juicio justo y el
derecho a la protección judicial. Se trata de una serie de derechos humanos que reconocen otras
figuras similares en otros continentes, como el Convenio Europeo para la Protección de los
Derechos Humanos.
Estos derechos incluyen, entre otros, el derecho a la vida, la libertad personal, la integridad
personal, la libertad de pensamiento, de expresión y de asociación, el derecho a un juicio justo y el
derecho a la protección judicial. Se trata de una serie de derechos humanos que reconocen otras
figuras similares en otros continentes, como el Convenio Europeo para la Protección de los
Derechos Humanos.
2. En los países que no han abolido la pena de muerte, ésta sólo podrá imponerse por los
delitos más graves, en cumplimiento de sentencia ejecutoriada de tribunal competente y de
conformidad con una ley que establezca tal pena, dictada con anterioridad a la comisión del delito.
Tampoco se extenderá su aplicación a delitos a los cuales no se la aplique actualmente.
4. En ningún caso se puede aplicar la pena de muerte por delitos políticos ni comunes
conexos con los políticos.
5. Cuando los menores puedan ser procesados, deben ser separados de los adultos y
llevados ante tribunales especializados, con la mayor celeridad posible, para su tratamiento.
2. Nadie debe ser constreñido a ejecutar un trabajo forzoso u obligatorio. En los países
donde ciertos delitos tengan señalada pena privativa de la libertad acompañada de trabajos
forzosos, esta disposición no podrá ser interpretada en el sentido de que prohíbe el cumplimiento
de dicha pena impuesta por juez o tribunal competente. El trabajo forzoso no debe afectar a la
dignidad ni a la capacidad física e intelectual del recluido.
La CPI no ocupará el lugar de los tribunales nacionales, sino que los complementará,
actuando sólo cuando éstos no puedan o no estén dispuestos a hacerlo. La Corte tendrá un fiscal
independiente que podrá iniciar investigaciones basándose en información procedente de cualquier
fuente.
La Corte Penal Internacional es competente tan sólo respecto a los crímenes más graves de
trascendencia para la comunidad internacional en su conjunto. En definitiva, el Estatuto de la Corte
Penal Internacional adoptado en 1998 contempla sólo cuatro categorías de crímenes: el genocidio;
los crímenes de lesa humanidad; los crímenes de guerra, y el crimen de agresión.
Los Estados que sean partes del Estatuto de la CPI pueden remitir al Fiscal una situación en
que parezca haberse cometido uno o varios crímenes de la competencia de la Corte y solicitar al
Fiscal que investigue la situación a fin de determinar si se ha de acusar a una persona por la
comisión de un crimen o a varias personas determinadas.
Con todo, el papel fundamental para promover el ejercicio de una acción penal ante la Corte
corresponde a la Fiscalía. Ya sea por las denuncias que le envíen los Estados Partes o las situaciones
que le remita el Consejo de Seguridad o de oficio, por las informaciones que reciba de diversas
fuentes, es el Fiscal al que le corresponde determinar si hay motivo suficiente para iniciar una
investigación acerca de un crimen de la competencia de la Corte.
Derechos fundamentales
Generalidades
Para hacerlo, debe ejercer los derechos que le son inherentes, porque es ejerciendo esos derechos,
que desarrolla así su propia personalidad. Por eso es por lo que resulta evidente que los derechos
fundamentales los posee la persona humana por su propia naturaleza.
- Los derechos políticos no se reconocen en él, sino que en el capítulo II. Los derechos
fundamentales se refieren a los derechos, sociales entre otros. Hay varios derechos fundamentales
que están relacionados a la democracia (artículo 19 N.º 14, N.º 13 y N.º 15, entre otros) y que
empoderan más al ciudadano.
- El capítulo III tiene una concepción iusnaturalista. Parte diciendo que la Constitución:
“asegura a todas las personas” (encabezado del artículo 19).
¿Las instituciones públicas tienen derechos fundamentales?; ¿El Fisco tiene derechos
fundamentales? Tanto el Fisco como las instituciones públicas carecen de derechos fundamentales.
Esto se basa en las siguientes razones:
1. No tienen derechos fundamentales, sino potestades públicas.
2. Los derechos fundamentales se invocan en contra del Estado para proteger a los individuos
y limitar el poder.
3. El principio de servicialidad supone que el Estado está al servicio de la persona humana.
4. El Estado es una creación humana y, por lo mismo, los derechos fundamentales son
anteriores al mismo.
5. Para algunos autores como Hobbes, entregamos nuestros derechos al soberano y, para otros
como Rousseau, se los cedemos a la voluntad general.
Los derechos que reconoce el artículo 19 no son taxativos. Hay ciertos derechos que, si bien no
están establecidos en el artículo 19, están protegidos por la Constitución. Esto se funda en el
artículo 5º inciso 2º dice que la fuente de los derechos fundamentales es la naturaleza humana.
Ejemplos:
2) Los limita: la Constitución establece los límites para la extensión y ejercicio de los
derechos, ya que nadie puede pretender derechos y libertades ilimitadas. En este caso, hay
que hacer una distinción:
- Límites ordinarios: son aquellos inherentes al ejercicio habitual de los derechos en situaciones
de normalidad en la vida del Estado.
- Límites extraordinarios: son aquellos que se aplican en situaciones de anormalidad, al
declararse un estado de excepción. En estos casos, la autoridad puede imponer restricciones más
severas al ejercicio de los derechos, pudiendo llegar incluso a su suspensión.
3) Procura hacer eficaz el ejercicio de los derechos y libertades: para eso, el propio Capítulo
III establece dos acciones esenciales: la acción de amparo (protege la libertad personal y la
seguridad individual) y la acción de protección (en relación con los demás derechos que la
Constitución garantiza a través de esta acción taxativamente).
De acuerdo con ello, puede decirse que quedan prohibidas conductas que constituyen atentados en
contra del derecho a la vida, como el genocidio, el homicidio en cualquiera de sus formas, la
eutanasia, el duelo y el aborto.
- Se ha dicho que tiene una jerarquía superior a la de todos los demás derechos, pues “el
derecho se confunde con el titular” el derecho a la vida y el sujeto son la misma cosa, por eso, si
se infringe el derecho a la vida se está atentando contra el sujeto mismo.
- Por otra parte, al derecho a la vida se le otorgan las mismas características relevantes que a
la dignidad humana si se elimina el derecho a la vida se va en contra de todos los demás derechos
(a la libertad de expresión, de trabajo, económica etc.). Lo que se hace al desconocer la vida es, en
definitiva, desconocer el artículo 19 en su totalidad.
Hoy la ciencia ha avanzado, fomentando los tratamientos alternativos. Junto a ello, la jurisprudencia
se ha relativizado y, actualmente considera que va a primar en toda eventualidad la vida, salvo que
exista un tratamiento alternativo.
Contenido del derecho a la vida: se distinguen varias formas de entender el derecho a la vida.
Con todo, siempre podemos graficar aquello que NO es el derecho a la vida: El derecho a la vida no
involucra el de “no morir” o el de “mantenerse con vida”, porque la muerte es de plazo
indeterminado (puede venir en cualquier momento) e incierto (por causas naturales o no), y porque
el ordenamiento jurídico reconoce a la muerte como una consecuencia legítima en ciertos casos:
- Legítima defensa: Está permitida por el artículo 10 del Código Penal.
- Uso legítimo de armas de fuego: El derecho autoriza que se empleen para el mantenimiento
del orden público y en caso de guerra.
- Aborto en 3 causales: el aborto es la conducta que tiene por objeto dar muerte al ser concebido,
pero no nacido, esto es, al nasciturus. Actualmente existen en Chile 3 causales de aborto legítimo:
• Se encuentre en peligro la vida de la mujer: esta medida garantiza que la mujer pueda tener
acceso a todos los tratamientos médicos necesarios para preservar su vida, incluso cuando
impliquen la interrupción del embarazo.
• Exista inviabilidad del feto para sobrevivir fuera del útero: permite la interrupción en caso de
que el embrión o feto padezca de una alteración estructural congénita o genética que sea
incompatible con la vida extrauterina. Para realizar la intervención se deberá contar con dos
diagnósticos por escrito de médicos especialistas en igual sentido.
• Sea un embarazo causado por una violación: la norma indica que el plazo para la interrupción
del embarazo en esta causal es de 12 semanas de gestación. Cuando se trata de menores de 14
años, este plazo se extiende hasta las 14 semanas en consideración de que las niñas y
adolescentes demoran más tiempo en saber que están embarazadas.
“La integridad” es la calidad que tiene aquello a que no falta ninguna de sus partes. De ahí que el
profesor Enrique Evans señalara en la comisión Ortúzar que la integridad física debe entenderse
como la prohibición de alterar lo entero, lo completo, la prohibición de una mutilación, la
prohibición de eliminar un órgano. Sin embargo, a raíz de la intervención del profesor Armando
Roa, ilustre psiquiatra, en la comisión, quedó en claro que la integridad física no bastaba.
Armando Roa dijo que evidentemente la diferencia entre lo físico y lo psíquico no es meramente
conceptual, sino que es real. Cree que la mayoría de las escuelas, en este instante, piensan que hay
elementos categóricamente psíquicos que son absolutamente irreductibles a lo físico, que escapan a
lo físico, y que, por lo tanto, podría haber una perturbación de la integridad física, sin que estos
elementos sean directamente tocados.
Agregó que podía haber casos de una alta destrucción del soma (totalidad de la materia corporal de
un organismo vivo), que curiosamente podía robustecer la psiquis. Y señaló que “se imagina que los
mártires que iban al circo sufrían una mutilación bastante notable, que llegaba hasta la muerte, y, sin
embargo, a cada instante, a mayor mutilación adquirían mayor riqueza psíquica”.
De allí que se concluyera que no sólo debía protegerse la integridad física, sino que, además, la
integridad psíquica.
Se tuvo presente, además, que fuera del aspecto físico y fuera del aspecto psíquico, en la persona
está el aspecto espiritual, pero se consideró que sería preservado por otras garantías
constitucionales, como el derecho a la educación, a la honra, etc.
3. Perdida de los derechos previsionales: Estamos hablando del derecho a la seguridad social
recogido en el artículo 19 N.º 7 letra h) en relación al artículo 18 de nuestra Carta.
En suma, la igualdad ante la ley consiste en que las normas jurídicas deben ser iguales para todas
las personas que se encuentren en las mismas circunstancias, y que no deben concederse privilegios
ni imponerse obligaciones a unos que no beneficien o graven a otros que se hallen en condiciones
similares. Pero la igualdad supone la distinción razonable, entre quienes no se encuentren en la
misma situación. Por esto, la igualdad impide que la legislación contemple en forma distinta
situaciones similares, cuando la discriminación sea arbitraria.
- “En Chile no hay persona ni grupos privilegiados”: Esta frase viene de la época de
O’Higgins. Lo que él quería era eliminar los títulos de nobleza que hicieran a clases distintas unas
de las otras (sentido original de la norma). Hoy es obvio concluir que no hay nobleza. Este tipo de
normas permiten sacar conclusiones prácticas, como que todos debemos ser juzgados por los
mismos tribunales: ¿es tan obvio?, ¿y la justicia militar o la eclesiástica?
- “En Chile no hay esclavos y el que pise su territorio queda libre”: Viene de los orígenes del
constitucionalismo chileno. La CENC quería eliminar la frase. Fue agregada con posterioridad,
probablemente por razones de tradición, por la Junta de Gobierno.
- “Ni la ley ni autoridad alguna podrán establecer diferencias arbitrarias”: ¿Qué se entiende por
“diferencia arbitraria”? La doctrina y la jurisprudencia han entregado distintas definiciones:
“aquella que responde a un motivo ilegítimo”; “aquella que carece de motivo” o “aquella que carece
de fundamentos racionales”.
Como es evidente que las personas somos diferentes entre sí: tenemos derechos y deberes diversos,
derivados de la situación que ocupamos en la sociedad, por lo que había que contemplar la
posibilidad de que se hicieran diferencias, pero siempre que se basaran en la razón. Por eso, tanto el
legislador como la autoridad establecen en el ámbito jurídico múltiples diferencias (por ejemplo:
chilenos y extranjeros, hombres y mujeres, mayores y menores de edad, civiles y militares,
empleados públicos y particulares). Lo que se prohíbe son las diferencias arbitrarias, y son tales las
que no se fundan en la razón o en la justicia, o las que no propendan al bien común.
En otras palabras, las que representan un mero capricho, y carecen de una motivación o fundamento
racional.
En suma, la igualdad ante la ley consiste en que las normas jurídicas deben ser iguales para todas
las personas que se encuentren en las mismas circunstancias, y que no deben concederse privilegios
ni imponerse obligaciones a unos que no beneficien o graven a otros que se hallen en condiciones
similares. Pero la igualdad supone la distinción razonable, entre quienes no se encuentren en la
misma situación. Por esto, la igualdad impide que la legislación contemple en forma distinta
situaciones similares, cuando la discriminación sea arbitraria.
Por lo demás, Cuando hablamos de la igualdad ante la ley, hablamos de una igualdad jurídica, y no
sociológica. La Constitución no puede establecer una plena igualdad entre todas las personas.
“Grupos privilegiados” la igualdad ante la ley se opone, por su propia naturaleza, a que en Chile
pueda haber personas o grupos privilegiados. Así lo dice textualmente la Constitución. En esto, se
sigue bastante de cerca la Constitución de 1925, pero si tomamos el capítulo correspondiente de esa
Constitución, en el artículo 10 número 1 señalaba que “en Chile no hay clase privilegiada”. O sea,
se reemplaza “clase” por “grupo”, porque es una expresión mucho más amplia y comprensiva que la
palabra “clase” que utilizaba la carta de 1925.
Si en Chile no hay personas ni grupos privilegiados, se sigue que “en Chile no hay esclavos y el que
pise su territorio queda libre”. Si el sistema jurídico no acepta que haya personas favorecidas,
tampoco puede permitir que haya otras que queden en situación de inferioridad. Debe recordarse
que, en el país, en 1811, se proclamó la libertad de vientres, declarándose libre a los hijos de
esclavos nacidos en el país, y se abolió totalmente la esclavitud por un senado consulto del año
1823.
Esta igualdad viene a ser un complemento de la igualdad ante la ley, y tiene un alcance general, que
abarca el ejercicio de todos los derechos, en todas las circunstancias, y ante cualquier autoridad del
Estado. La disposición contiene así un mandato específico al legislador: la ley debe prodigar una
igual protección en el ejercicio de sus derechos a todas las personas. Este mandato el legislador no
puede lo desconocer sin incurrir en una inconstitucionalidad.
“Igual protección de la ley en el ejercicio de los derechos”: Lo primero que nace es el derecho a la
acción que tiene por objetivo central impedir la denegación de justicia.
Todos lo tienen, es el derecho a presentar una pretensión ante un tribunal de justicia, obligándolo a
ejercer su jurisdicción. Vulgarmente es “el derecho a entrar a la cancha”. El derecho a la acción
supone una obligación correlativa que se conoce como el principio de inexcusabilidad (artículo 76).
“Derecho a no ser juzgado por comisiones especiales”: Las comisiones especiales suponen la
infracción del principio de legalidad del tribunal. Por otra parte, hay muchos tribunales creados por
la voluntad de las partes, como es el caso de los tribunales arbitrales, que están tolerados en la ley.
También, se pueden constituir tribunales de disciplina no establecidos en la ley y así lo hacen los
Partidos Políticos y las Federaciones de Estudiantes. Ocurre también esta práctica en el mundo del
fútbol, lo que se refleja en el Tribunal de disciplina de la ANFP. Lo que corresponde, en definitiva,
es que el principio de legalidad del tribunal tiene que acomodarse a esta nueva situación, ya que este
tipo de tribunales no son contrarios al principio de legalidad.
Irretroactividad de la ley penal : La ley penal sólo puede disponer para lo futuro y no produce jamás
efecto retroactivo, es decir, no permite sancionar conductas pasadas. Es necesaria por un motivo de
seguridad jurídica fundado en leyes previamente establecidas y conocidas. En materia civil se
admiten excepciones al principio de irretroactividad, en materia penal no se admiten excepciones en
la ley; es absoluto.
Hay una sola excepción en el que se permite violar el principio de irretroactividad en materia penal:
el principio indubio pro-reo según el cual, se aplicará la nueva ley, siempre que beneficie al
infractor, en desmedro de la norma antigua que le afecte “Ningún delito se castigará con otra
pena que la que señale una ley promulgada con anterioridad a su perpetración, a menos que una
nueva ley favorezca al afectado”.
Según el profesor Enrique Evans, la libertad de conciencia admite dos conceptos: uno restringido y
uno amplio.
- Concepto restringido: puede decirse que es el derecho de pensar y de creer sin coacciones,
en cuanto se refiere a la divinidad. O sea, ampara la fe del hombre en un ser superior. Se refiere
entonces al plano religioso.
- Concepto amplio: la libertad de conciencia ampara toda fe, creencia, ideología, filosofía, o
cualquier ideario. En este sentido, puede decirse que es el derecho que tiene el hombre a pensar y
adherir a cualquier verdad que le presente su inteligencia.
En la Constitución de 1925, el criterio con que se abordó la libertad de conciencia, de acuerdo con
los tiempos, fue esencialmente religioso. Sin embargo, en la actualidad el sentido de la disposición
es amplio, y protege toda agresión a una creencia o concepción intelectual de cualquier naturaleza.
Con todo, la ley 19.638 de 1999, contiene normas complementarias en este sentido. Y
señala que la libertad religiosa y de culto implica, además:
- Elegir, para sí, y en el caso de los padres y guardadores, para quienes estén a su cuidado, la
educación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones.
En la libertad personal, se mira al individuo que pueda disponer de sí mismo en su ser físico,
estableciéndose en un lugar, en forma transitoria como una residencia, o permanentemente como un
domicilio, desplazándose a su voluntad por el territorio o para salir y volver de él, teniendo la
seguridad de que no será privado de su libertad personal ni le será restringida sino en los casos y en
la forma determinados por la Constitución y las leyes.
Todo esto, a condición de que se guarden las normas establecidas en la ley y salvo siempre
el perjuicio de terceros. Cabe señalar que el Pacto de San José de Costa Rica, establece que nadie
podrá ser sometido a prisión por deudas, sin perjuicio de la consecuencia por incumplir los deberes
alimenticios.
La seguridad individual, para don Alejandro Silva Bascuñán, representa la garantía que tienen las
personas para no ser impedidas en el ejercicio de su libertad de manera repentina mediante una
detención que la imposibilite para actuar en todos los aspectos en que ella quiere desarrollar su
actividad.
En otras palabras, significa que la persona no pueda ser arrestada o detenida de un modo arbitrario.
Se tendrá que realizar conforme a derecho, es decir, de acuerdo con la Constitución y la ley.
- Sólo un funcionario público expresamente facultado por la ley, puede dictar órdenes de arresto o
detención.
- Nadie puede ser arrestado o detenido sino después de que dicha orden le sea intimada en forma
legal.
Por funcionario público ha de entenderse la persona que desempeña una función pública en un
cargo del gobierno o de la administración del Estado. Algunos ejemplos de funcionarios públicos
autorizados por la Constitución y la ley para dictar órdenes de arresto o detención:
- En la ley: La ley faculta a los jueces que instruyan un sumario o conocen de un delito, para dictar
órdenes de detención. Es el caso común, porque son ellos quienes ejercen la función jurisdiccional.
Los intendentes y gobernadores provinciales también podrán dictar órdenes de detención, siempre
que estimen fundadamente que hay verdadero peligro en dejar burlada la acción de la justicia por la
demora en recabarla de la autoridad judicial, para aprehender y poner de inmediato a disposición de
dicha autoridad a los presuntos culpables. Por ejemplo, crímenes y delitos contra la seguridad del
Estado, tráfico de estupefacientes, secuestro de personas, etc. (artículo 258 Código Procedimiento
Penal).
Principios constitucionales
Artículo 6
“Los órganos del Estado deben someter su acción a la Constitución y a las normas
dictadas conforme a ella, y garantizar el orden institucional de la República.
Los preceptos de esta Constitución obligan tanto a los titulares o integrantes de dichos
órganos como a toda persona, institución o grupo.
El inciso 1 establece el campo de acción de los órganos del Estado, que quedan subordinados así, al
ordenamiento jurídico vigente. El sujeto de la frase no es el Estado, sino sus órganos, porque el
Estado en cuanto tal está por encima de su ordenamiento jurídico positivo, en virtud de su propia
soberanía. Y, por lo tanto, puede modificar la Constitución, o darse una nueva Constitución.
En cambio, los órganos del Estado son los que tienen la limitación, deben someter su acción a la
Constitución y a las normas dictadas conforme a ella, porque aun cuando la actuación de cada
órgano del Estado se imputa al propio Estado, ninguno de ellos se identifica exhaustivamente con el
Estado mismo.
El inciso 2, en cierta medida, es repetitivo del primero en su primera parte. El primero dice que los
órganos del Estado deben someterse a la Constitución y en general al ordenamiento jurídico, y el
segundo que los preceptos de la Constitución obligan a los titulares o integrantes de dichos órganos.
Pero sucede que el inciso 2 tiene un objetivo diverso, que es situar en un plano de igualdad a
gobernantes y a gobernados en su deber común de acatar el ordenamiento jurídico. Por eso, si el
inciso 2 se lee completo se entiende.
- Principio de supremacía constitucional: hay que recordar que, en virtud de este principio, se
distingue a las normas constitucionales de las demás normas del ordenamiento jurídico,
atribuyéndoles una superioridad o supremacía sobre estas últimas. Si la Constitución es la norma
superior del ordenamiento jurídico, es entonces la que regula la producción normativa y las fuentes
de derecho.
En íntima relación con este principio, se consagra también el principio de vinculación directa de la
Constitución.
Esto está muy relacionado con un tercer principio, que es el principio de interpretación de las leyes
conforme a la Constitución.
- Principio de imperio de la ley o principio de legalidad: este principio implica que los órganos
del Estado y los titulares de esos órganos deben someterse al ordenamiento jurídico que en su cima
tiene a la Constitución. Por eso es por lo que se dice que consiste en la sujeción de la actividad de
los gobernantes a normas jurídicas que están por encima de sus voluntades individuales.
Esto queda más en evidencia al afirmarse en el último inciso del artículo 6, que la no sujeción a la
Constitución y a las demás normas jurídica dictadas conforme a ella generan las responsabilidades y
sanciones que establece la ley. Por eso es por lo que se dice que aquí está consagrado el principio de
la ley o de legalidad, pero correctamente debiera hablarse del imperio del derecho.
- Principio del Estado de Derecho: el principio del imperio de la ley es la base para lo que se
conoce como Estado de Derecho, y es por ello por lo que se indica como principio, precisamente, el
Estado de Derecho.
Entre los miembros de la comisión Ortúzar, existió un acuerdo unánime en el sentido de que lo que
debía consagrarse en la Constitución Política, eran los presupuestos o principios del Estado de
Derecho, antes que proclamar que en Chile existe un Estado de Derecho. Por eso es por lo que uno
de los miembros de la comisión, Jorge Ovalle, señala que “lo que se debe hacer es establecer los
mecanismos necesarios para que, respetados y cumplidos, el resultado sea un Estado de Derecho,
por cuanto el Estado de Derecho no se proclama, se vive en la medida que se consagran
mecanismos que los aseguren”.
El Estado de Derecho
Concepto
El Estado de Derecho es una forma de organización de la sociedad, hasta ahora la más perfecta. En
éste, toda conducta está previamente calificada por una norma. La aplicación de esta norma
corresponde a una autoridad independiente.
Con nuestra propia participación, tanto real o virtual, hacemos posible el cumplimiento de la norma
a través de la aplicación de las reglas, y si no se cumplen estas reglas, sobrevendrá una sanción, que
es una conducta de remplazo la que se presenta coercitivamente.
¿Qué papel nos corresponde? Participamos de la creación de todas las normas, indirectamente a
través de la elección de las personas que están en el ejercicio de las potestades legislativas.
También, participamos debido a que generamos reglas, cada uno individualmente crea reglas. Por
ejemplo, al celebrar un contrato. Esto se debe a que yo debo participar en la creación de las reglas
que conciernen a mi persona.
Es una forma de despotismo y de anarquía, porque necesita de autoridades que limiten la libertad,
pero al mismo tiempo nos permite desplegar nuestra libertad lo más posible.
Generales
Abstractas
Impersonales
En el Estado de Derecho las normas van a ser obligatorias, prestablecidas, conocidas por todos y
coercitivas (se aplicarán por la fuerza).
Antecedentes
Los caracteres generales del estado de derecho se pueden remontar a la antigüedad, donde
encontramos los primeros pronunciamientos sobre el ideal de dominio de la Ley sobre el capricho
gubernamental.
Platón y Aristóteles se pronunciaron a favor del Gobierno según el derecho. Heródoto se ufanaba
que los griegos fueran gobernados por Leyes y no por hombres. La democracia ateniense representó
el modelo del estado guiado por el derecho, frente a Esparta que simbolizaba el Estado-Poder.
La expresión estado de derecho tiene su origen en la ciencia jurídica alemana de mediados del siglo
XIX. En efecto, Robert Von Mohl (1799-1875), profesor de Derecho Político, de la Universidad de
Tubinga, utiliza por primera vez el concepto estado de derecho “Rechtstaat”.
2) El Derecho se autogenera.
5) Es esencialmente coherente.
Elementos que deben concurrir.
1) Las normas sean conocidas por todos los imperados.
Aquí está el problema del conocimiento de la ley. El problema es cómo se puede presumir que todos
conocen las normas. Esto es una ficción, porque realmente es imposible que todos conozcan todas
las normas que existen. La ley recurre a una presunción de derecho: desde el momento de la entrada
en vigencia de una norma, se presume que es conocida por todos.
- Es indudable que hay ciertos valores que subyacen en la sociedad toda, lo que llamaremos “moral
social”. Esto ha llevado a muchos autores a decir que el derecho es una expresión de la moral social.
Jellinek dice que el derecho es el precipitado histórico de la moral.
- Además de la moral social, si yo participo en el derecho que me afecta, quiere decir que yo puedo
cumplirlo porque tengo conocimiento de las reglas que me afectan. Quizá no tenga conocimiento
detallado de las normas en que se fundan esas reglas, pero sí tengo conocimiento de las reglas que
me conciernen. Si esto es así, yo puedo cumplir perfectamente con las normas porque cumplo las
reglas en las que yo participo (real o virtualmente).
Es un presupuesto del Estado de Derecho, porque si bien es cierto se describe una ficción, está
respaldada por estos otros elementos: la moral social, y el cumplimiento de las reglas que me
conciernen.
Las conductas que regula el derecho son las conductas más relevantes. Las demás no las regula,
porque son intrascendentes, pero las califica (como lícitas o ilícitas, legítimas o ilegítimas). Esto es
el efecto reflejo de la pirámide invertida.
Entonces, el derecho es efectivamente pleno, porque cubre todas las conductas sociales, las más
trascendentales las regula, y las intrascendentes las califica.
Para calificar todas las conductas, hay que distinguir entre derecho público y derecho privado. Esta
distinción es importante porque podemos decir que el derecho ordena cuando habla y cuando calla.
A veces es confuso determinar cuándo se está en el ámbito de derecho público o privado. En el
derecho privado, en el silencio de la ley existe una permisión. Pero en derecho público, rige el
principio de legalidad, según el cual las autoridades pueden realizar sólo lo que la ley expresamente
les permita realizar.
La plenitud del derecho resuelve el problema de las lagunas legales. Existen situaciones en donde,
por ejemplo, un juez tiene que resolver, y hay una laguna legal. La plenitud del derecho hizo
necesario que se den los medios para integrar lagunas legales. Hay un principio constitucional que
afecta a la jurisdicción, que es el principio de inexcusabilidad, según el cual el juez, en su
competencia, no puede excusarse de resolver aún a pretexto de que no existe norma que resuelva el
conflicto. Esto es porque el derecho es pleno.
Esto nos conduce a que todas las potestades son regladas, es decir, que la potestad está definida en
la ley como debe ejercerse.
b- Antinomia: cuando hay dos normas de igual jerarquía que se contradicen o son
incompatibles. Por ejemplo, hay antinomia cuando una norma manda hacer algo y
otra lo prohíbe, cuando una norma manda y otra permite hacer, etc. La antinomia se
resuelve acudiendo a varios criterios: (art. 52 Código Civil).
Que el cumplimiento sea espontáneo, significa que no debe intervenir la coerción, sino que se
cumple por voluntad propia.
Si bien es cierto que la eficacia no es condición de validez para la norma jurídica, si no hay eficacia
se puede producir un colapso del sistema jurídico, porque si mayoritariamente no se cumple la
norma, los órganos del Estado no están preparados para enfrentar el incumplimiento generalizado.
Sólo están preparados para el incumplimiento excepcional.
Por eso, para garantizar la eficacia de la norma, las potestades deben considerar los valores que
predominan en la sociedad en un momento histórico determinado.
a) Porque el derecho responde a los valores morales y éticos predominantes en la sociedad (el
derecho es el precipitado histórico de la moral). Interpreta los hábitos y costumbres sociales.
b) Por la relación costo – beneficio, que todo sujeto realiza para saber si cumplirá o no la norma.
Porque la sanción debe ser a lo menos equivalente a la conducta incumplida, o sea, puede ser
más severa. En caso contrario, se optará por la sanción porque sería beneficioso en relación con
la obligación que se deja de cumplir.
c) Porque el sujeto cumple las normas a través de la regla, ya que es en ésta en la que interviene
directamente.
d) Porque hay una especie de “inercia social”, sobre todo en países anglosajones, donde los actos
se reiteran permanentemente, y se cumple la norma sin entrar en un juicio crítico de su
contenido.
e)
5) La sanción sea concebida como una recomposición del orden social y una forma de
institucionalizar la fuerza.
En Chile existen los casos de autotutela jurídica, es decir, en ciertos casos una persona puede por sí
misma aplicar una sanción. Estos casos son muy escasos, porque quien dispone de la fuerza es la
autoridad, pero a veces no es posible esperar la reacción de ésta, “el Estado no alcanza a llegar”.
Toda norma es producto del Estado, y todas las reglas nacen dentro de la estructura del Estado. Es el
Estado quien delega las atribuciones de crear normas y reglas en determinadas condiciones.
Hay que distinguir que la norma es coercitiva (fuerza potencial), y la regla es la efectivamente
coactiva (fuerza actual).
El Derecho conforma una limitación institucional de la fuerza, ya que se utiliza únicamente para el
cumplimiento de la norma. Esto lo hace el juez o la autoridad competente.
6) La Supremacía Constitucional.
Toda norma tiene dos funciones: una de producción y una de ejecución. La Supremacía
Constitucional consiste en que todo el proceso está presidido por los valores que impone la
Constitución Política de la República, ya que ella gravita en todo el ordenamiento jurídico. E
incluso se proyecta más allá de la pirámide invertida.
El Sistema de Control de Juridicidad apunta a velar que no se contradiga los valores que impone la
Constitución.
Toda norma ordena, manda la ejecución de una conducta, y si no se cumple sobreviene una
consecuencia. Por lo tanto, toda norma jurídica es un mandato para ejecutar una determinada
conducta. Las normas se clasifican en:
- Permisivas: mandan no obstruir la ejecución de un acto por parte del destinatario de la norma.