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Centenario de Alonso Rodríguez y Cervantes

Este documento proporciona un resumen de dos artículos publicados sobre dos escritores jesuitas españoles. El primer artículo se centra en Alonso Rodríguez, un asceta nacido en Valladolid en 1538 que fue miembro de la Compañía de Jesús. El segundo artículo busca corregir errores históricos sobre la vida de varios escritores jesuitas como Alonso Rodríguez.
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Centenario de Alonso Rodríguez y Cervantes

Este documento proporciona un resumen de dos artículos publicados sobre dos escritores jesuitas españoles. El primer artículo se centra en Alonso Rodríguez, un asceta nacido en Valladolid en 1538 que fue miembro de la Compañía de Jesús. El segundo artículo busca corregir errores históricos sobre la vida de varios escritores jesuitas como Alonso Rodríguez.
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• El M A 1 E ASCETA ESPAÁOE

P. Alonso Rodríguez
DE L A

COMPAÑÍA DE JESÜS

AKTICULOS PUBLICADOS
EN EL

por el

P. ELIAS REYERO
DE L A MISMA COMPAÑÍA

VALLADOLID
Imprenta, calle de Santiago, 86
1916

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>8^T C l 193*4
EL mm ASCETA mu
P. Alonso Rodríguez
DE L A

COMPAÑÍA DE JESJ'S

A K T I C r L O S PUBLICADOS
EX ÉL

por *'l

P. ELIAS REYERO
DE LA MISMA COMPAÑÍA

VALLADOLID
Imprenta, calle de fa líiago, S6
1916
fí. /¡?Í/ST
Dos. Centenarios
Aunque los centenarios, como las esta-
tuas y las lápidas y los nombres de las ca-
lles, han caído en el desprecio casi, usu vi-
iuerunt, por haberse hecho tan frecuente su
empleo; sin embargo a los centenarios y a
las estatuas, lápidas y nombres de las calles
se hace preciso recurrir mientras no se ha-
lle otro medio más adecuado de perpetuar
los nombres de nuestros gloriosos antepa-
sados y de mostrar a éstos nuestra gratitud
y de espolearnos con su ejemplo a la prác-
tica de las más gloriosas hazañas.
Por eso, la idea del centenario surgió si-
multáneamente en la mente de miles y mi-
les de sujetos de aquende y allende los ma-
res al anunciarse el próximo cumplimiento
•de los trescientos años de la muerte del in-
signe hablista de la lengua castellana, don
Miguel de Cervantes. Por eso hoy, como ha-
ce diez años al conmemorarse igual fecha
de la publicación del Quijote, se le preparan
nuevos recuerdos y se disponen las gentes
a dedicarle ya avenidas, plazas y calles, ya
lápidas o monumentos conmemorativos de
suceso tan glorioso.
_ 4—
La ciudad de Valladolid, que tiene a hon-
ra singular el haber contado entre sus veci-
nos al Manco de Lepanto, se propone cele-
brar el centenario de un modo especialísi-
mo. Con excelente acuerdo, valiéndose de
esta ocasión, intenta sacar del polvo del ol-
vido los nombres y hechos de sus más insig-
nes hijos contemporáneos del autor de Do»
Quijote de la Mancha. A ese fin convoca a
todos los escritores a un certamen en el que,
a parte de otros premios, se ofrece uno al
mejor estudio biográfico sobre algún escri-
tor vallisoletano de la época cervantina. En-
tren o no en la cuenta los hijos todos de la
actual provincia de Valladolid, materia más
que sobrada tienen los literatos de hoy, con
el estímulo que la Junta ofrece, para no dar
paz a la mano, ni descanso a sus plumas, lle-
nando cuartillas sobre cuartillas, con los^
hechos de tan ilustres antepasados.
Que por docenas se cuentan los hijos de
Pincia y por docenas también los naturales
de esta provincia que en la segunda mitad
del siglo XVI y los comienzos del XVII, en-
riquecieron con sus obras la república lite-
raria. En el diccionario de Madoz pueden
verse mencionados algunos de esos escrito-
res. Mas entre ellos hay uno que, en mi jui-
cio, reclama en esta ocasión singularísimo
recuerdo. Se trata de un hijo de la misma
capital, y del riñon, por decirlo así, de la
ciudad, como que según la tradición naciera
en la mismísima plaza del Ochavo. Se trata
de un contemporáneo
temporáneo, que vinodea Cervantes,tan
morir casi decon-
la
misma edad y en el mismo año de 1616. Se
trata de un escritor clásico como Cervantes,
•cuyas obras al igual de las del autor del In-
genioso Hidalgo, que nunca sacian con su
lectura, se han traducido a casi todos los
idiomas hablados por los pueblos cultos, y
aun a tal cual de las lenguas sabias, y están
haciendo gemir las prensas desde hace tres
siglos largos, y continuarán imprimiéndose
y leyéndose con avidez en las futuras eda-
des. Este valisoletano ilustrísimo entre los
más ilustres, memorabilísimo éntrelos más
memorables, es el P. Alonso Rodríguez, au-
tor del Ejercicio de perfección y virtudes
cristianas; gloria así de la Tierra de Campos
en que vio la luz del día, como de la Compa-
ñía de Jesús que le albergó en su seno; ho-
nor al par de las letras españolas y de la
Iglesia Católica, en la que ocupa un lugar
escogido como escritor ascético de los más
sobresalientes.

II
Desfaciendo entuertos históricos
Al recurrir al segundo centenario de la
venida al mundo de otro literato jesuíta, el
festivo y genial P. José Francisco de Isla,
tuve ocasión de notar los yerres lamenta-
bles en que respecto a él venían incurrien-
do los bibliógrafos patrios y extranjeros,
con rarísimas excepciones. Otro tanto hube
— (> —
de consignar en mi obra (1) sobre el muy
R. P. Tirso González de Santalla, célebre
escritor, insigne misionero y General ilus-
tre de la Compañía de Jesús, que llena con
su nombre la segunda mitad del siglo XVIL
Y esto mismo, como si los bibliógrafos e
historiadores se hubieran conjurado para
extraviar la opinión y engendrar yerros
acerca de las vidas de nuestros más ilustres
antepasados, trastocando las fechas má&
culminantes y confundiendo las cosas más
evidentes, me veo necesitado a ejecutar con
el grande asceta vallisoletano, a fin de sen-
tar en .firme ciertos datos que a manera de
piedras miliarias nos guíen con toda segu-
ridad por el vasto campo de las históricas
investigaciones, y a fuer de jalones a todos
visibles, nos sirvan para marcar con exacti-
tud los tiempos y lugares.
En cuantos libros sobre el P. Alonso Ro-
dríguez llegaron a mis manos hasta el mo-
mento presente, en otros tantos sin excep-
ción alguna hallé yerros de más o menos
monta, o cuando menos inexactitudes, que
es conveniente deshacer. Respecto de su na-
cimiento el P. Carlos Sommervogel en su
obra de los escritores de la Compañía pone
ese nacimiento en 1537. (2) En cambio todos
(1) «Misiones» del M. R. P. Tirso González
da Santalla. Santiago: Tipografía Editorial
Compostelana ltfl3. (pp. XXXII-704 25 por
16 ljg).
(2) Citado por el P. Astrain en su obra «His-
toria de la Compañía de Jesús en la Asistencia
de España IV, tomo 3 pág. 8.
los demás autores que de la edad o del naci-
miento del P. R o d r í g u e z se ocuparon, retro-
traen éste al año 1526 ya explícita ya i m p l í -
citamente, puesto que lo hacen nonagenario
al morir en 1616. (1).
N i son más afortunados la generalidad de
los escritores al concretar la edad que nues-
tro V . P . R o d r í g u e z tenía al hacer su entrada
en la Compañía de J e s ú s , y al referirnos el
a ñ o en que eso realizara. E l P . Astrain dice
que contaba 16 años (2); y los que le seña-
lan 90 de edad y 70 de vida religiosa, forzo-
samente tienen que poner el comienzo de
ésta en 1546.
Fuera de todo lo dicho hay quien le hace
hijo de modesta familia (3), quienes afirman
que en Valladolid, d e s p u é s de su rectorado
de Monterrey vivió un buen n ú m e r o de a ñ o s
(4) (hasta treinta le señala alguno) (5), y

(1) Xieremberg, «Varones ilustres>, (edición


Bilbao), t. IX, pág. 242.—Agustí, «Florilegio de
autores castellanos», (Barcelona 190S) pág. 406.
— * Biograf''a Eclesiástica«, t. XXII, pág. 1063-
1066.—Xoticia biográfica que precede al «Ejer-
cicio de Perfección», ed. Madrid, 1851.—Barce-
lona, 1857, 1861, etcétera.—Moreri, Grand D i -
ctionaire», t. V, p. 110.—Bouillet, «Dictionaire
Universelle», p. 1601.—Salas, «Diccionario bio-
gráfico Universal», p. 918, etc., etc.
(2) Obra citada t. II. p. 67.
(3) Autor de la biografía que precede a la
edición de Barcelona que mencionamos.
(4) Autor de la noticia biográfica que prece-
de a la edición de Madrid.
(5) «Bibliografía Eclesiástica», lugar citado
que allí estuvo al frente del noviciado (1) y
de allí fué a Roma como elector o procura-
dor a una de las Congregaciones de la Com-
pañía. (2i
Más todavía: no falta quien le ponga ya en
los altares, dándole el nombre de beato, y
confunde miserablemente a este ilustre va-
llisoletano cor*, su homónimo y hermano en
religión el segoviano San Alonso Rodrí-
guez, coadjutor temporal de la Compañía
de Jesús y autor asimismo de varias obras
muy recomendables (3)
Pasemos por alto algunas otras asercio-
nes, de menos monta, sí, pero no menos in-
exactas, que sobre la vida y hechos del es-
critor que nos ocupa, se vienen haciendo,
y empecemos ya a restablecer la verdad
histórica tan ofuscada, valiéndonos para
ello de los testimonios irrecusables de que
disponemos hoy, pues aun cuando no son,
ni mucho menos, todos los que pudieran
aport rse, creemos bastarán para el doble
objeto que nos proponemos en este escrito.
Es lo primero rectificar las fechas del naci-
miento y entrada en la Compañía de este
varón insigne, y dar por lo tanto con los
años exactos de edad y de vida religiosa
que contaba al terminar su carrera mortal.
Lo segundo que intentamos es el poder te-

(1) Ibiden.
(2) Reseña biográfica de la edición de Bar-
celona.
(3) «Bibliografía Eclesiástica», lugar citado.
jer su vida con verdad, aunque no tan en
concreto y circunstanciadamente como se
podría hacer contando con tiempo y rae-
dios para revisar algunos otros archivos y
bibliotecas.
El primer testimonio tan concluyente co-
mo auténtico, lo tomamos del Manuscrito
Examina Patrum ac fratrum e Societate Je-
sn a Paire Hieronymo Nadal Gollecta. Ma-
nuscrito preciosísimo que se guarda en la
Ciudad Eterna en el Archivio di Stato (1) im-
preso por primera vez en Madrid año de
1899 en la revista Monumenta histórica So-
cietatis Jesu. Epístolae P. Hieronymi Nadal,
tomus secun dus, páginas 527 589. En él con
fecha de 14 de Enero de 1562 a la pregunta
de qué edad es, contesta el mismo P. Alonso
Rodríguez al P. Jerónimo Nadal con estos
términos categóricos que no dejan lugar a
duda: De aquí a tres meses cumpliré veinti-
cuatro año*. Luego había nacido no en
1526, ni en 1537, sino en 1538.
El segundo testimonio igualmente irre-
fragable es el del Antiguo libro de los que
en este Colegio de la Compañía de Jesús de
Salamanca han sido recibidos desde el año
1554. En la copia que tengo en mi poder de
a
este precioso manuscrito, a la página 5. se
lee: P. ALONSO RODRÍGUEZ. Fué examinado
por el P. Rector el día 14 de Julio, año de
1557. Natural de Valladolid, de 19 años, hijo

(1) Véase -Epístolae i \ H/eronvrai Nada


tomus primus, páginas XLVIL-XLVIII.
— 10 —
del Doctor Rodríguez y de doña María Gago.
Es estudiante, de dos años de Teología; está
en todo bien aprovechado; firma, González
Alonso Rodríguez. Nota al margen: Está or-
denado de primera corona. De este escrito
autorizadísimo sacamos ante todo que el
V. P. Alonso Rodríguez, al entrar en la
Compañía era no un jovencito, un muchacho
de dieciseis años, como dice el P. Astrain
(1), no de familia modesta, como afirma el
biógrafo de la edición de Barcelona, sino
un joven entrado en los 19 años'y de ilustre
familia, cual se infiere del doctorado de su
padre y del tratamiento de su madre, trata-
miento que entonces en España como hoy
en Portugal no se daba sino a los nobles e
hijosdalgos. Sacamos en segundo lugar que
el nuevo religioso no era una vulgaridad
oscura y desconocida; que no lo podía ser
un joven de noble cuna y por añadidura de
talento y aplicado, lo que se significa por
la frase en todo bien aprovechado. Confirma
últimamente este manuscrito salmantino oi-
que sacábamos del romano acerca de la fe-
cha del nacimiento delP. Rodríguez Que si
vino al mundo,cual se infiere del documen-
to primero, en Abril de 1538, por Julio de
1857 estaba ya en los 19 años cumplidos.
Asimismo los dos testimonios juntos nos
dan(1) con precisión
Obra la edad
citada, tomo II, y años67.
página de Com-
pañía que contaba nuestro Venerable al
morir en Sevilla el 21 de Febrero de 1616:
a saber, 78 y 59 respectivamente; datos por
—11 —
cierto muy distintos de ios que señalan co-
munmente biógrafos y diccionarios, que co-
piándose ciegamente Jos unos a los otros ,
han venido a confirmar más y más los ye-
rros, con el detrimento consiguiente de la
exactitud y precisión históricas,
Otro manuscrito autorizadísimo, que vie-
ne a echar por tierra lo del buen número de
años y 30 años de residencia del P. Alonso
en Valladolid, después de su rectorado de
Monterrey, es el que nos ofrecen los archi-
vos de la Compañía de Jesús, en una carta
del P. Provincial de Castilla, Pedro de Vi-
llalba, al P. General Acquaviva de 8 de Abril
de 1585. Entre otras cosas dice lo que sigue:
Los Padres Alonso Rodríguez y Juan de Si-
güenza se partirán a Andalucía en pasando
Pascua. Son dos piezas de mucha codicia^
cada uno en su tanto, y el P. Alonso Rodri-
gues, es un sujeto que en muy pocos se hallan
tantas partes juntas. Cierto hará notable falta
en esta provincia. Allende que es muy buen
letrado, es religiosísimo y nacido para criar
sujetos en espíritu y devoc'ón, y de esto no te-
níamos menos necesidad en esta provincia
que en la de Andalucía. Ahora bien, si el
rectorado y estancia del P. Rod'íguez en
Monterrey duró 12 años y comenzó en
1577, no acabó hasta 1579, y de 1579 a 1535
no van sino seis años, que eran los que lle-
vaba en Valladolid, y a lo que quedan redu-
cidos el buen número de años y los treinta^
que infundadamente le señalaron algunos.
Quedan con esto deshechos los entuertos
históricos principales referentes al gran as-
— 12 —
cético V. P. Alonso Rodríguez, cuyo cente-
nario se aproxima. Ojalá que estos datos
inconcusos aportados con el fin único de
esclarecer la verdad, lleguen a conocimien-
to de cuantos se dedican a los estudios his-
tóricos, y tengan tal resonancia, que en
adelante no se repitan más los asertos erró-
neos que refutamos.
III
En el Manuscrito Examina Patrum antes
citado, el mismo Rodríguez nos da algunos
<latos curiosísimos de su vida demás del ya
mencionado. Dícenos que aún son vivos sus
padres y que tienen suficiencia de bienes.
En cuanto a hermanos afirma que cuenta
con dos hermanas monjas y cuatro herma-
nos, de Jos cuales uno es fraile, otro posee
un beneficio que vale veinte o veinticinco
mil maravedís y los otros dos están a la ex-
pectativa de la herencia de sus padres.
A las preguntas qué modo de vivir ha teni-
do antes de entrar en la Compañía, cuántos
años, dónde y qué ha estudiado, contesta que
siempre entendió en estudiar empleando en
ello trece años: Gramática, cinco, y Artes,
tres en Valladolid, y Teología en Salamanca
hasta el quinto año que era en el que se en-
contraba, añadiendo que era bachiller en
Artes.
Respondiendo a otras cuestiones sobre el
tiempo que llevaba en la Compañía y en qué
partes había estado después de su entrada,
dice que llevaba cuatro años y medio (de
Julio de 1557 a Enero de 1562) y de ese tiem-
po había estado semanas en Simancas y to-
do lo demás en Salamanca, ocupado en las
experiencias y ejercicios del noviciado y en
estudiar.'
Hasta aquí los datos que respecto de su
familia, así como de su vida y ocupaciones
nos da el V. Padre, quien de tal suerte se
empapó en el espíritu de la Compañía que
los superiores a los siete años de su ingreso^
según aserto común de los biógrafos, poco
después de terminadas las pruebas y estu-
dios, contando sólo 26 años de edad (1564) r

le señalaron para desempeñar el arduo em-


pleo de Maestro de Novicios, en cuyo magis-
terio tuvo por discípulos además del Doctor
Eximio, al B. Francisco Pérez Godoy, sobri-
no de Santa Teresa de Jesús, y.uno de los
cuarenta mártires del Brasil, al P. Francisco
de Córdoba, de nobilísima sangre, y a otros
muchos preclaros sujetos que fueron prez y
lustre de la Compañía en España y en las
Indias.
A los dos años (1566) de su estancia en
Salamanca, como cabeza de aquel florecien-
te noviciado, sacáronle de allí los Superio-
res para confiarle el rectorado del Colegio
que en Monterrey (Galicia) fundaran poco
antes para la Compañía los condes de aquel
título. Con el rectorado, juntó según la his-
toria, al menos por algún tiempo, la ense-
ñanza de la Teología Moral y el ejercicio de
los ministerios espirituales del pulpito y
confesonario. Hasta de Misiones hubo de sa-
lir cuando las ocupaciones se lo permitían.
— Í4 —
Hacia |1579 salió de Monterrey para Va-
lladolid donde continuó desempeñando los
ministerios y su magisterio en la Teología
Moral, con el que se iba ganando cada vez
mayor renombre.
Según la carta que va más arriba copiada
en parte, la ida del P. Alonso Rodríguez a
la provincia de Andalucía, en la que había
de pasar el resto de su vida, se verificó el
año de 1585. Por lo tanto treinta años lar-
gos vino a pasar en aquella provincia dividi-
dos casi en tres partes iguales entre el novi-
ciado de Montilla, el Colegio de Córdoba y
la Casa Profesa de Sevilla, desempeñando
los empleos de Rector y Maestro de Novi-
cios en el primero, y el de Prefecto de espí-
ritu en las otras dos ciudades, con el encar-
go de disponer para la imprenta sus escri-
tos ascéticos, que según el P. Astrain (1)
vieron la luz pública por primera vez en
Sevilla el año 1609, bajo el título de Ejerci-
cio de perfección y virtudes cristianas, obra
que ha hecho inmortal a su autor, y le ha
dado universal nombradía.
Viviendo en Córdoba, tuvo que dejar su
amado retiro por dos veces: la una para asis-
tir como vocal a la Congregación general de
la Compañía (1593) celebrada en Roma; y la
otra para visitar de orden de su General los
colegios y casas todas de la provincia de
Andalucía con el fin de urgir en todas par-
tes con el ejemplo y vigilancia el cumpli-

(1) Obra citada tomo IV, pag. 84


— 1.3 —
miento de cuanto estaba prescrito por el
Instituto.
De la carta que antes citamos del Provin-
cial de Castilla, y de otras semejantes del de
Andalucía P. G i l González Dávila, consta
claramente cuanto bien hizo en sus cargos
de Maestro de Novicios y Prefecto de espí-
ritu este santo varón en toda la provincia, y
de un modo especial en la juventud religio-
sa cuya formación se le confiara, ¡Tanta fué
la eficacia de la doctrina y ejemplos de este
insigne maestro y guía, que a sí mismo se
nos dejó retratado en la obra que lleva su
nombre!
En la imposibilidad de consignar aquí
cuantos elogios se han hecho de esta obra
nos concretaremos a trascribir por modo
de conclusión lo dicho acerca de ella por el
P. Pérez Goyena en la página 120 del tomo
XIX de Razón y Fe, que corresponde al año
1907. «Cierto y averiguado es que el P. Ro-
dríguez posee dotes y prendas difícilmente
superables. Sin hablar de su erudición sa-
grada y profana, patrimonio común de to-
dos aquellos admirables ascetas (de nuestro
siglo de oro), su gracejo inimitable, su co-
municación íntima y continua con los lecto-
res; los múltiples ejemplos admirablemente
referidos ya de historia eclesiástica, ya de
hagiografía, con que sazona la narración y
templa la aridez de la materia; la diversidad
de formas que adopta, unas veces la ironía
fina y mansa, otras la exhortación encendi-
da, ya la reprensión mezclada con afectos
de dulzura, ya la esperanza y aliento suavi-
— te —
zados con el espíritu del santo temor de-
Dios, le dan un encanto arrebatador, y ha-
cen que la lectura de su obra, por mucho
que se repita, nunca fatigue ni moleste.. Más
de ocho páginas en folio llena Sommervo-
gel con las ediciones y traducciones del
«Ejercicio de Perfección», y ciertamente no
agotó la materia.»
Si a todo eso se añade lo de la tinción reli-
giosa que rebosan los escritos de este popida-
rísimo asceta, lo de la condición y pureza de
su lenguaje y un no sé qué de su gran obra,
que triunfando de los prejuicios de escuelas
y órdenes, ha hecho que la obra de Rodrí-
guez, sea como el pan espiritual, que no pue-
de faltar ni en los refectorios de religiosos y
religiosas, ni en la mesa de las personas se-
glares de más sólida virtud, quedará hecho
el más cumplido elogio del grande escritor
cuyo centenario conmemoramos.
Hacemos punto final aquí, después de es-
bozada tan por encima la vida de este escri-
tor contemporáneo de Cervantes, que tiene
bien merecido por las razones indicadas, un
lugar en la memoria de todos los genuínos-
españcles, y un puesto en los públicos fes-
tejos del centenario que por do quiera se
está preparando, especialmente en los que
Valladolid por medio de la autorizadísima
junta, que preside el Sr. Gobernador civil,
medita, ordena y realizará sin duda alguna.

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