Ocupación argentina en el Gran Chaco, 1850-1878
Ocupación argentina en el Gran Chaco, 1850-1878
Paraguay Ñeembucú
IEALC-FSOC Paraguay
Universidad de Buenos Aires, Argentina
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Villa Occidental: consolidación de la ocupación de los territorios argentinos
del Gran Chaco, 1850-1878.
El trabajo aborda la ocupación argentina en los territorios del Gran Chaco, tomando como
referencia el primer poblado bajo el dominio de las tropas argentinas, Villa Occidental, entre
los años 1850 y 1878. La Guerra de la Triple Alianza que enfrentó a las naciones aliadas,
Argentina, Uruguay y el Imperio del Brasil, contra el gobierno de la república del Paraguay es
considerada como un punto de partida para del proceso de ocupación e incorporación de los
territorios del Gran Chaco al Estado argentino.
Introducción
A partir de la segunda mitad del siglo XIX la república Argentina se encontraba en pleno
proceso de construcción estatal, dando origen a un nuevo modelo de país. El gobierno nacional
en formación promoverá la organización de las instituciones con el objetivo de centralizar el
poder y los recursos. (Véanse, BOTANA, 1998: 25-64; BONAUDO y SONZOGNI, 1999: 27-
96; LETTIERI, 1999: 97-160). Para ello fue necesario la sanción de leyes como la N° 817 de
inmigración y colonización que permitía intensificar la migración tanto externa como interna
para el usufructo de los diversos recursos naturales y económicos que ofrecía el país, así como
garantizar los derechos de los nuevos habitantes de la República. (Ley N° 817, 1876, Buenos
Aires). La división internacional del trabajo ponía a la Argentina en un lugar privilegiado dentro
del intercambio internacional. La economía interna se centró en el desarrollo agrícola-ganadero
en vistas a satisfacer las necesidades internacionales. (Véanse, CORTES CONDE, 1967,1979;
DÍAZ, 1975; FERRER, 2004; GALLO, 1983).
Los planes del gobierno de ampliar y fijar las líneas de frontera se efectivizaron con la
incorporación de los territorios que se ubicaban al límite de las provincias ya consolidadas. Se
realizaron diversas campañas militares, tanto al sur como al norte del país, combatiendo a los
pueblos autóctonos que se resistían a ésta inclusión de sus tierras, e incorporaron sus territorios
al patrimonio del Estado argentino. (ALTAMIRANO, 1994).En la región norte estas acciones
trajeron conflictos con los países vecinos, Paraguay y Brasil, que junto al Uruguay
protagonizaron la denominada Guerra de la Triple Alianza en la cual la Argentina, el Brasil y
Uruguay se enfrentaron al gobierno de la República del Paraguay entre 1865 y 1870. (DE
MARCO, 2007).
Por este motivo era necesaria hacer efectiva la presencia argentina en la región en
disputa. La colonia Nueva Burdeos había sido fundada por el gobierno paraguayo a mediados
del siglo XIX con el objeto de ubicar a un grupo de colonos franceses, pero con el transcurso
del tiempo éste accionar no llegó al fin preestablecido y fue abandonada. El mismo
emplazamiento ocupado por ésta colonia fue el elegido posteriormente por las tropas argentinas
para erigir la argentina Villa Occidental mientras se desarrollaba la guerra contra el Paraguay
en 1869.
El objeto del trabajo es analizar si la ocupación de la antigua colonia Nueva Burdeos
por las tropas argentinas durante la guerra de la Triple Alianza significó el establecimiento
definitivo de población argentina en territorios del Gran Chaco. Este objetivo principal se liga
a otros como conocer mejor el proceso que llevó a expedicionarios a recorrer y reconocer la
región; y comprender la importancia que tenía la incorporación del Chaco para establecer, de
forma definitiva, los límites del territorio en cuestión, considerando que Villa Occidental que
ofició de sede para la población argentina durante la guerra de la Triple Alianza, y que
posteriormente fue trasladada a un nuevo emplazamiento que se constituiría, hacia 1879, en la
ciudad de Formosa, capital de la actual provincia del mismo nombre.
Este trabajo abordará el estudio desde la década de 1850 en que el gobierno paraguayo
instaló la colonia Nueva Burdeos, de inmigrantes franceses, en el emplazamiento que
correspondió antiguamente a la misión jesuítica denominada Amancio Cué, fundada en 1786.
Se extenderá el análisis hasta el año 1878 en que el presidente norteamericano Rutherford Hayes
actúa de árbitro internacional en el problema de límites surgido entre Argentina y el Paraguay
como consecuencia de la guerra.
Conocer acerca de esta temática permite abrir nuevos caminos a la investigación
regional en cuanto al conocimiento del origen de las primeras poblaciones asentadas en el Gran
Chaco, promovidas por el Estado argentino, y las motivaciones que llevaron al gobierno
nacional a incorporarlas al territorio. (ALTAMIRANO, 1994).
Si bien es sabido que la organización del Estado argentino se consolida a partir de la
década de 1880, poco se ha trabajado sobre el rol que tuvo la consolidación de los límites a
través de la conquista de nuevos territorios tras la Guerra de la Triple Alianza contra el Paraguay
ocurrida entre 1864 y 1870.
El tema específico fue abordado por varios autores locales y extranjeros, de los cuales
las primeras obras corresponden a historiadores positivistas que se delimitaron a describir y
relatar los acontecimientos políticos, los grupos étnicos y los ambientes geográficos. En el
primer caso, Justo Olivera ordena cronológicamente las principales etapas del proceso de
desarrollo político e institucional de la Villa Occidental, hasta llegar a la Fundación de Formosa.
También estudia los primeros gobiernos locales denominando el autor de ésta manera a los
gobiernos pertenecientes al Territorio Nacional del Chaco, y las principales relaciones
internacionales establecidas durante la Guerra de la Triple Alianza. (OLIVERA, 1987: 20-26)
Marcos Altamirano, Ramón Tissera y Luis Jorge Fontana se centraron en describir la
región del Gran Chaco, sus características más generales, abarcando desde el aspecto geográfico
y etimológico hasta llegar al desarrollo de los pueblos originarios de la región. (Véanse
ALTAMIRANO, 1994; TISSERA, 1972; FONTANA, 1881). Estas contribuciones tienen un
carácter estrictamente descriptivo teniendo como base empírica las crónicas de los primeros
exploradores del Gran Chaco.
Las obras desarrolladas a partir de las últimas décadas del siglo XX, hasta la actualidad,
permiten obtener una mirada más completa del proceso histórico por el que atravesó la región
del Gran Chaco. Es el caso de Armando Devita y Lacerra quien esboza por primera vez la
historia de Formosa desde sus inicios en Villa Occidental hasta su etapa como provincia. (DE
VITA Y LACERRA, 1971). Asimismo, Marcos Raúl Molares, realiza aportes significativos a
la temática mediante la utilización de fuentes documentales que hasta ese momento eran
desconocidas por los autores locales tales como diversos documentos del archivo del Ministerio
del Interior argentino, entrevistas privadas a descendientes de destacados personajes de la etapa
fundacional de Formosa, así como historiadores, archivos privados familiares, archivos de
Prefectura Naval Argentina y del Ejército Argentino, expedientes judiciales y periódicos
nacionales, provinciales e internacionales. (MOLARES, 2014: 55-52).
Actualmente la obra coordinada por Ignacio Telesca aborda el estudio de la historia
paraguaya desde nuevas perspectivas. Esta contribución da un nuevo tratamiento a cuestiones
e interrogantes antes ignorados sobre el conocimiento existente sobre la historia del Paraguay,
cómo se ha estudiado y confiere un nuevo lugar a determinados sujetos sociales hasta el
momento no tenidos en cuenta. Se incluyen nuevas perspectivas de análisis de la historiografía,
y se incluyen actores antes relegados del análisis histórico como la mujer, los aborígenes, los
esclavos y su relación con las misiones de la iglesia católica. Este tipo de trabajos nos brinda
una mirada más compleja y dinámica del proceso analizado. (TELESCA, 2010).
Asimismo, Luc Capdevila aborda la contienda bélica y el impacto que ésta produjo en
la mentalidad del pueblo paraguayo y el reflejo de esa construcción en la identidad del Paraguay
de hoy. Este autor intenta dar a conocer la manera en que se conformó la mentalidad paraguaya
a través de las vicisitudes que debió afrontar, como consecuencia de la guerra, el pueblo
paraguayo. Capdevila permite conocer a través del manejo de importantes fuentes y un relato
cuasi-poético, la mentalidad y realidad del pueblo paraguayo de posguerra y las relaciones que
desarrolló con la República Argentina. (CAPDEVILA, 2005).
Según lo analizado el tema ha sido abordado en general como meras descripciones de
sus principales características, narraciones de los acontecimientos ocurridos en la región
chaqueña antes, durante y posterior a la Guerra de la Triple Alianza, siendo junto a los
documentos oficiales como el Tratado de la Triple Alianza, las leyes de Territorios Nacionales
N°28 y la Ley de Inmigración y colonización N°817 las fuentes que dominaron la historiografía
del Gran Chaco. (Tratado de la Triple Alianza entre Argentina, Brasil y Uruguay, 1865.
Argentina). A través de una perspectiva economicista, con bases teóricas marxistas, Antonio
Heraldo Prieto describe la situación en que se encontraba el Estado Argentino durante la
segunda mitad del siglo XIX, en relación a la situación económica de las potencias mundiales
y la división internacional del trabajo. (PRIETO, 1990).
Recién con los aportes de Telesca, Capdevilla y Molares se produce un giro en el análisis
de la temática, ya que éstos aportaron una nuevas formas de concebir el proceso histórico
desarrollado en la región Chaqueña durante la segunda mitad del siglo XIX. Pese a éstos
avances, el proceso de ocupación argentina de los territorios del Gran Chaco sigue siendo un
tema analizado de forma superficial.
Para la realización de mi investigación utilizaré el método histórico, ya planteado por
Marc Bloch que plantea la crítica de las fuentes documentales, a través de las cuál se establece
un diálogo entre ellas, mediante su confrontación, con el fin analizar las afirmaciones y los
resultados posteriores. (BLOCH, 1952). Las fuentes bibliográficas a las que pude acceder
reflejan los alcances conseguidos hasta el momento sobre historiografía del Gran Chaco.
Recurrí a diferentes fuentes y bibliografías pertenecientes principalmente a la región.
Mediante un análisis cualitativo seleccioné documentos que serán considerados como base para
la investigación, por ejemplo acuerdos internacionales y leyes nacionales. Con respecto a la
temática elegida la bibliografía existente es escasa, por esa razón debí analizar los diversos
procesos desarrollados de forma paralela, tanto en la Argentina como en la República del
Paraguay, al período que transcurrió durante el proceso de consolidación de la presencia
argentina en el Gran Chaco.
Para realizar el trabajo visité los principales reservorios, archivos y bibliotecas de la
ciudad de Formosa, así como archivos en línea pertenecientes al Ministerio del Exterior de la
República Argentina, de los cuales pude extraer fuentes documentales específicas para analizar
el tema abordado en esta investigación. En la biblioteca de la Honorable Legislatura de la
Provincia de Formosa pude acceder a las leyes nacionales N°28 de 1862, declarando nacionales
los territorios fuera de los límites de las provincias, y a la Ley de inmigración y Colonización
N°817 de 1876. En el Archivo Histórico de la Provincia de Formosa, así como en el Museo
Histórico y Regional Juan Pablo Duffard, accedí a las fuentes editas constituidas por las obras
de Luis Jorge Fontana, Maeder y De Vita y Lacerra. El acceso al Tratado de la Triple Alianza
entre Argentina, Brasil y Uruguay de 1865, se realizó mediante investigación de los archivos
en línea pertenecientes al Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de la República
Argentina.
Capítulo II. Creación del Territorio Nacional del Chaco y las primeras ocupaciones
efectivas del territorio.
Para que las provincias del territorio argentino aceptaran unirse bajo una sola Nación,
liderada por los denominados porteños, fue necesario en primer lugar crear una concepción de
sí mismos como argentinos. Necesitaban formar una identidad nacional que en muchos casos
fue impuesta antes que adoptada. (WHIGHAM, 2011: 10). Mientras tanto el Paraguay, desde
la llegada al poder de José Gaspar Rodríguez de Francia en las primeras décadas del siglo XIX,
se convierte en un referente de desarrollo económico, político y tecnológico en Sudamérica.
Ante la necesidad de consolidar su nuevo modelo de Estado, desacreditado por los países
vecinos, el Dr. Rodríguez de Francia declara a la república independiente y rompe relaciones
con Buenos Aires. (WHIGHAM, 2011:38-40).
A principios del siglo XIX lo que caracterizó a las relaciones entre grupos autóctonos y
los gobiernos de los territorios en los que se localizaban éstos grupos, fue una política de
negociación, establecida a través de pactos entre las autoridades provinciales y los principales
caciques del Chaco. Pero el incumplimiento de estos acuerdos por parte de las autoridades
provinciales trajo consigo rebeliones y relaciones conflictivas que terminaban en encuentros
sangrientos con víctimas en ambas facciones. Una de las primeras acciones que consiguieron
ser efectivas para ampliar el territorio controlado por el gobierno argentino fue la encomendada
al coronel Manuel Obligado quien tuvo la tarea de sostener y adelantar una línea de fortines
ubicada en Santa Fe entre los años 1870-1884. (ALTAMIRANO, 1994: 104-107).
El gobierno paraguayo hacia fines del siglo XVIII ya había previsto ése tipo de medidas
defensivas en vista a proteger a la capital asunceña. El establecimiento de estos fortines había
reivindicado, para el pueblo paraguayo, su derecho sobre los territorios chaqueños.
Fundamentando además en una Ordenanza Real de 1618 en la que habían sido asignados al
obispo de Asunción todos los territorios chaqueños al norte del río Bermejo, encontrándose las
tierras del sur, incluyendo la zona aledaña de Santa Fe, bajo el dominio de las autoridades
eclesiásticas de Buenos Aires. En 1792 el virrey ordenó la construcción de un fuerte del lado
chaqueño del río Paraguay para vigilar la expansión de los portugueses en el Matto Grosso y
desalentar los ataques indígenas desde el oeste. Por éste motivo se establece el Fuerte Bordón
que tuvo una vida activa hasta años posteriores a la declaración de la independencia paraguaya,
como símbolo de la autoridad de Asunción en el Chaco. Con la llegada al gobierno del Dr.
Gaspar de Francia, el fuerte fue considerado como insuficiente para contener toda la presión
interna y externa, y se establecieron numerosos fuertes y puestos de guardia a lo largo de la
región. (WHIGHAM, 2011: 88-90).
La política del gobierno nacional se orientaba a consolidar el modelo económico que
tendría el país en base a la coyuntura internacional. Desde principio de siglo, alentados por la
importancia que adquiría el comercio con el exterior y con el establecimiento de líneas de
fronteras como principal forma de protección, se afirmó el papel fundamental que desempeñaba
el Estado durante éste proceso de desarrollo de las diversas actividades económicas,
principalmente la ganadería y agricultura. Las medidas determinadas por el gobierno nacional
tenían como objeto principal, desde mediados del siglo XIX, afianzar el modelo agroexportador
que permitía a la Argentina insertarse en el mercado internacional. (CORTES CONDE, 1967:
4-5).
El 17 de octubre de 1862, bajo la presidencia de Bartolomé Mitre, se sancionó la
denominada ley N° 28 de Territorios Nacionales, a través de la cual se declaraba nacionales a
los territorios que se encontraban fuera de los límites de las provincias. (Ley N° 28, 1862.
Buenos Aires). De esta manera, el territorio de la región chaqueña que se encontraba
comprendidos entre los ríos Pilcomayo y Bermejo, se encontraba dentro de la jurisdicción
nacional argentina. Una vez finalizada la guerra de la Triple Alianza en 1872, por el entonces
presidente Domingo Faustino Sarmiento decreta, con el fin de mantener los límites
internacionales, la creación del Territorio Nacional del Chaco, respaldada por la sanción de la
Ley Nacional N° 576, incluyendo en él , en éste momento, a las tres áreas que componían el
territorio chaqueño, se determina como capital a Villa Occidental, antigua ciudad paraguaya
denominada Nueva Burdeos, y se inicia un conjunto de acciones militares para someter a los
grupos originarios de la región. Además de ampliar los territorios despojados a los pueblos
autóctonos tenían como fin la exploración y explotación de los recursos naturales, así como
propiciar territorios para una posterior colonización agrícola productiva.
Durante la segunda parte del siglo XIX, de la mano de la consolidación del Estado
nacional, surgen nuevas categorías e ideales que debían ser alcanzados por la nueva sociedad.
La Argentina intentaba proyectar el modelo de Buenos Aires, una ciudad con una cultura
política urbana, encabezada por una elite liberal y modernizadora. Una de estas cuestiones
tenidas en cuenta fue el orden, que consideraba excluyente a todo aquello que obstaculizara el
progreso y avance de la civilización, incluyendo a los originarios. Un ejemplo de ésta política
fue la desarrollada por el presidente Domingo Faustino Sarmiento quien impuso el orden como
condición vital para el desarrollo de la ciudadanía, siendo también el parámetro para reconocer
a quienes serían considerados los legítimos miembros de la nueva sociedad argentina.
(OSZLAK, 1982: 535- 548).
En octubre del año 1874 el presidente Sarmiento sanciona la ley N°686 con el objeto de
colonizar el territorio del Gran Chaco. Por medio de ésta ley se dio origen a la comisión que
estaría encargada de explorar el territorio. En su artículo N°10 señalaba que “…el poder
ejecutivo establecería cantones militares sobre la margen derecha del río Paraná, en los puntos
situados frente a Rincón de Soto, a los pueblos de Bellavista y Empedrado y ciudad de
Corrientes, eligiendo sobre dicha margen las localidades más adecuadas para la traza del pueblo
que mandará delinear”. (MAEDER, 1977: 28).
La ley argentina N° 686 establece, entre otras medidas, en sus “artículo 1° Nombrase Jefe
político en el territorio del Chaco, situado sobre la margen derecha del río Paraná, comprendido
entre el río Bermejo y el arroyo denominado el Rey, a D. Aurelio Díaz y Secretario a D. Luis
Jorge Fontana”, (MAEDER, 1977: 28-29). Ésta determinación adquirirá posteriormente gran
trascendencia, ya que es el momento en que entra en escena quien fuera considerado como el
fundador de la Villa Formosa y quien debió encabezar, tras finalizada la guerra de la Triple
Alianza, la entrega de la Villa Occidental a la República del Paraguay. En otros artículos del
decreto también se puede observar las primeras medidas del Estado nacional destinadas a
promover la inmigración y asentamiento en las nuevas ciudades creadas mediante ésta ley.
El 6 de octubre de 1876 se sancionó la ley N° 817 de Inmigración y Colonización, durante
el gobierno nacional del Dr. Nicolás Avellaneda. (Ley N° 817, 1876. Buenos Aires). La acción
oficial procuró canalizar hacia nuestro país la inmigración del norte de Europa, haciendo
hincapié en la llegada de agricultores con el fin de incrementar el desarrollo en las colonias
existentes en el país. Esta política desembocó en un crecimiento económico, demográfico y
cultural a lo largo de toda la Nación, no estando la región chaqueña fuera de éstas disposiciones.
La necesidad internacional de producción de cereal y ganadera promovía la incorporación de
éstos nuevos territorios a las actividades económicas, y para ellos era necesario el desalojo de
las tribus originarias existentes en pos del asentamiento de los productores europeos. (CORTES
CONDE, 1967: 5-6). Era el poder ejecutivo el encargado de nombrar las comisiones de
inmigración y de determinar las características de los inmigrantes. Hacia 1869 según el Censo
Nacional del mismo año, los inmigrantes tenían una gran inserción urbana. Recién con la
conclusión del Ferrocarril Central Argentino hacia 1870, se establece un punto de arranque de
la expansión agraria argentina. En los años posteriores el flujo de inmigrantes sufre varias
fluctuaciones como consecuencia de la crisis económica que atravesó la Argentina tras el
deterioro de los precios de sus productos de exportación y sus efectos sobre la balanza comercial
y de pagos, agravándose por el déficit producido por los gastos del Estado. (DEVOTO,
2007:542-544).
La primera colonia asentada en el Territorio Nacional del Chaco se denominó colonia
Resistencia. Su jefe fue Aurelio Díaz, quien contaba con un batallón de línea para protección
de sus habitantes del asedio indígena. Fue la primera de una serie de colonias ubicadas a las
márgenes del río Paraná y en la provincia de Corrientes. (ALTAMIRANO, 1994: 45).
Entre las principales campañas que podemos destacar encontramos que a fines de 1870,
una expedición partió de Reconquista, al mando del coronel Manuel Obligado, acompañado de
ciento dieciocho soldados, jefes y oficiales, mantuvieron varios encuentros con los aborígenes
en el interior del Chaco. Las campañas posteriores eran enviadas por el gobierno nacional
partiendo desde Salta, al mando del coronel Juan Solá. (PRIETO, 1990: 64-71).Pero no
tuvieron el éxito esperado.
Capítulo III. Desde Colonia Nueva Burdeos hasta la Villa Occidental como capital del
territorio del Chaco
Al igual que el Estado nacional argentino en formación, la república del Paraguay
emprende una política de fomento de la inmigración a fin de promover el desarrollo agrícola-
ganadero de su país. El presidente Carlos Antonio López le encomendó a su hijo Francisco
Solano López la representación ante las cortes europeas para establecer acuerdos de migración
de colonos agrícolas al Paraguay. El objetivo del estado paraguayo era seguir el rumbo de
Napoleón III, para el cuál debía modernizar el país, incluyendo la agricultura. (OLIVERA,
1987: 21). El decreto del 14 de mayo de 1855 promueve la creación de una colonia agrícola
destinada a colonos franceses, estableciendo que su nombre como “Nueva Burdeos”. Además
el decreto refiere a las condiciones en que los franceses serían recibidos, los bienes y
herramientas con los que contarían durante su instalación y permanencia en la colonial; además
de establecer los derechos que tendrían en cuanto a la libertad laboral y la educación impartida
por la iglesia católica, refiere al régimen judicial y las autoridades que intervendrían. (Decreto
sobre el establecimiento de la colonia francesa en Nueva Burdeos, 1855, Asunción: 1-6).
El lugar que fue elegido para su instalación fue a la derecha del rio Paraguay, a seis leguas
al norte de Asunción. Éste punto se hallaba situado en la antigua reducción del Paraguayo Don
Amancio González Escobar, clérigo presbítero. (MOLARES, 2014: 302-304). Llegaron
alrededor de cuatrocientos franceses que introducirían nuevas técnicas agrícolas y hábitos de
trabajo duro al campesinado paraguayo. Cuando arribaron los inmigrantes resultaron ser
pobladores urbanos de Bordeaux. Comprensiblemente no se adaptaron a la vida del Chaco y el
gobierno no cooperó mucho para solucionar sus obstáculos. De ésta manera pronto llegaron los
problemas a la colonia ya que la escasez de alimentos era severa y no estaban disponibles las
herramientas prometidas. (WHIGHAM, 2011: 90-91). Además los franceses se negaban a
acatar el servicio militar al que eran obligados por el Estado paraguayo. Sobrevinieron las
rebeldías, intentos de fuga y abandono, y los correspondientes castigos oficiales. El gobierno
paraguayo ordenó la disolución de la colonia y exigió a los franceses el reembolso de los gastos
que el problema había acarreado o el trabajo forzado en favor del gobierno. La intervención y
reclamos diplomáticos de Francia dieron lugar a la culminación del conflicto. El 12 de febrero
de 1858 se firma un protocolo entre Paraguay y Francia en el que se fija la suma que debe
abonar el gobierno paraguayo a los colonos franceses a manera de indemnización por todo lo
ocurrido. En 1859 el gobierno paraguayo dispone la repoblación de la colonia bajo el nombre
de “Villa Occidental. Estableciendo en el mismo decreto que a las familias interesadas se les
“dará en propiedad casa y un espacio de tierra de sembradura y al efecto llevarán sus bueyes,
lecheras y caballos”. (MOLARES, 2014:305).
Hacia 1852 las relaciones entre la Confederación Argentina y el Paraguay sufrieron
importantes rupturas. El gobierno paraguayo, encabezado por Carlos Solano López, apoyó al
bando federal durante las guerras intestinas argentinas, contra Rosas. Una vez finalizada la
contienda el presidente Solano López esperaba recibir su recompensa por su cooperación. Así
pues el 17 de julio de 1852 la Confederación argentina reconoce la independencia del Paraguay,
así como derecho a la libre navegación, a través de un tratado que definía los límites comunes
a ambos estados. (Tratado Derqui-Varela, de navegación, comercio y límites, 1852. Argentina).
El tratado fue rechazado por el Congreso argentino porque si bien el gobierno paraguayo
renunciaba en él a las posesiones que habían pertenecido a las trece misiones en favor al estado
argentino, quedaba aún la región del Gran Chaco bajo su posesión.
La Gran Guerra o Guerra de la Triple Alianza que enfrentó a la República Argentina,
Brasil y Uruguay, contra la República del Paraguay, puso nuevamente en peligro el territorio
conseguido por la nación argentina. El impulso para llevarla a cabo provino del Imperio
brasilero, quien en palabras de Juan Bautista Alberdi, deseaban llevar la paz interior al
Paraguay, suponiendo que el país se encontraba tiranizado por su gobierno, y que bastaría dar
guerra y destituir a López para que el pueblo se aliara con los invasores. (ALBERDI, 1988: 34).
Cada país que participaba de la guerra ofrecía una solución a los desafíos de la independencia.
Paraguay era un país pequeño, fácil de controlar y con un gran sentimiento de comunidad, lo
que le permitía a la dirigencia paraguaya imponer su definición de nación al pueblo.
(WHIGHAM, 2011: 12).
El 1° de mayo de 1865 se firmó el Tratado de la Triple Alianza entre Argentina, Brasil
y Paraguay en dónde se determinaron las pautas a seguir con respecto al conflicto bélico que se
avecinaba y las condiciones de rendición que impondrían al Paraguay. (OLIVERA, 1987: 25).
Entre otros aspectos el tratado disponía que el Ejército estaría al mando del presidente
argentino, brigadier Bartolomé Mitre, que la guerra no fue declarada al pueblo sino al gobierno
paraguayo, quien además deberá indemnizar a los aliados por los gastos de la guerra, y señalaba
forma en que el territorio en litigio sería repartido entre los aliados. En el artículo 16 señalaba
que la Argentina se dividiría del Paraguay por los ríos Paraná y Paraguay, hasta los límites de
Brasil, en el Río Paraguay y la Bahía Negra, quedando de ésta manera todo el Gran Chaco
dentro del territorio Argentino. (Tratado de la Triple Alianza entre Argentina, Brasil y
Uruguay, 1865. Argentina). La Villa Occidental y todas las tierras frente a Asunción pasarían
a manos del control argentino. Y mediante un protocolo adicional Argentina y Brasil acordaron
desmantelar Humaitá de ésta manera anulaban militarmente al Paraguay.
En agosto de 1869 las tropas uruguayas efectivizan el control tomando la Villa Occidental
del lado chaqueño, frente a Asunción. Ésta acción puso fin a la resistencia paraguaya en el oeste
y se convirtió en una gran victoria aliada. (WHIGHAM, 2011: 195-196). Hacia noviembre, las
autoridades paraguayas recibieron una nota del jefe del ejército argentino, comandante Emilio
Mitre, en dónde refería que el territorio del Chaco pertenecía a la Nación Argentina y que el
gobierno paraguayo no debía tener presencia en ese lugar, concluyendo con la efectiva
ocupación militar de la Villa Occidental. Era el inicio de los conflictos territoriales entre la
República del Paraguay y la Argentina.
Para resolver las cuestiones de límites en la zona del Chaco se realizaron varias reuniones
diplomáticas involucrando a los gobiernos argentino, paraguayo y del Imperio del Brasil. La
primera se celebró en 1870, y retomaba la cuestión de límites tratada en el pacto de Alianza
(Tratado de la Triple Alianza entre Argentina, Brasil y Uruguay, 1865. Argentina), pero ante
la resistencia paraguaya a renunciar a sus derechos sobre el Chaco se rompen las negociaciones.
En 1872 Paraguay firma un Tratado definitivo de Paz y Límites con el Imperio del Brasil,
contradiciendo al pacto establecido entre Argentina y el Brasil a no negociar con el enemigo
sin el acuerdo de todos los aliados. En respuesta a esta estrategia diplomática, el presidente
Sarmiento crea mediante la ley N°576 del 5 de febrero de 1872, (DEVITA Y LACERRA, 1971:
57) el Territorio Nacional del Chaco y establece como capital del territorio a Villa Occidental.
El descontento paraguayo no tuvo repercusiones positivas con respecto a la actuación del Brasil,
ya que el interés del Imperio no radicaba en esos territorios. El presidente argentino nombra
como primer gobernador y comandante de las fuerzas argentinas que seguían en Paraguay al
general Julio de Vedia, además de atribuirle la construcción de los edificios públicos necesarios
para el desarrollo institucional de la nueva capital. Se comienza la repoblación de la Villa
Occidental, surgiendo de las ruinas de la antigua villa y sin contar con los recursos pertinentes.
(MAEDER, 1977:130).
En 1873 el general Bartolomé Mitre es autorizado por el gobierno paraguayo a retomar
las negociaciones sobre la cuestión de límites. Mediante su intermedio la Argentina intenta
sentar bases para un nuevo acuerdo, en dónde señalaba sus reclamos territoriales sobre Las
Misiones, la Isla del Cerrito, el Chaco Central, territorio comprendido entre los ríos Pilcomayo
y Bermejo, y el territorio chaqueño que se extendía hasta la Bahía Negra, que debía ser sometido
a un acuerdo o arbitraje. A esto se sumaba el pedido del Canciller argentino Carlos Tejedor
quien insistía en conservar también la Villa Occidental, como único punto poblado en la región
y necesario para la defensa del territorio; esto se contrapone a lo considerado por Mitre, como
una población originariamente paraguaya y que siempre estaría en el centro de la discordia entre
ambas naciones.
Las negociaciones se desplazaron a Río de Janeiro en 1975. La Argentina siguió el
reclamo sobre las Misiones, la Isla del cerrito, el Chaco Central y la Villa Occidental, a cambio
de la cancelación de la indemnización por gastos de guerra, establecido en el acuerdo de la
Triple Alianza. (Tratado de Límites entre la República Argentina y el Paraguay, 1875.
Argentina). Los pedidos son rechazados nuevamente por el gobierno imperial, obligando al
canciller argentino a intentar negociaciones bilaterales con el gobierno del Paraguay, como lo
había hecho el Brasil, violando las condiciones establecidas para las negociaciones. Ésta actitud
de la Argentina desembocó en la destitución del cargo de Enviado Extraordinario y Ministro
Plenipotenciario del brasilero Jaime Sosa, por perjudicar los intereses del Imperio sobre los
territorios paraguayos.
El ascenso a la cancillería argentina de Bernardo de Yrigoyen permitió firmar, en Buenos
Aires, un tratado de límites con el Paraguay el 3 de febrero de 1876. (Tratado de límites entre
la República Argentina y la República del Paraguay, 1876. Argentina). Su reclamo era el
mismo hecho anteriormente por Tejedor, pero encontrando una respuesta positiva por parte de
las autoridades paraguayas. La república del Paraguay cedió a la Argentina las Misiones,
ubicadas al oeste del río Paraná, el Chaco Central, la Isla del Cerrito, pero la región chaqueña
delimitada por la Bahía Negra y el río Verde quedaría en posesión del Paraguay, y finalmente
se decidió recurrir a fallo arbitral sobre la posesión del territorio del Chaco comprendida entre
el río Verde y el río Pilcomayo, incluyendo a la Villa Occidental. Ésta acción determinó la
desocupación militar del territorio paraguayo por parte de las fuerzas aliadas. (BREZZO,
2010:202).
En 1878, durante la presidencia argentina de Nicolás Avellaneda, para dar por finalizada
la cuestión de límites en referencia al territorio en conflicto del Gran Chaco se recurrió al
arbitraje internacional del presidente norteamericano Rutherford Hayes. La sentencia se celebró
en Washington el 12 de noviembre de 1878 y tuvo como base el acuerdo de límites firmado por
la Argentina y el Paraguay en 1876 (Véase Anexo, Imagen 2). El presidente Hayes declaró que
el territorio en disputa del Chaco, comprendido entre el río Verde y el río Pilcomayo, así como
la Villa Occidental correspondía a la república del Paraguay. (Sentencia arbitral Pronunciada
por el Excmo. Presidente de los Estados Unidos en la cuestión de Límites entre la República
Argentina y el Paraguay, 1878. Argentina).
Como consecuencia del laudo el Congreso paraguayo determinó, por ley del 13 de mayo
de 1789, que la Villa pasara a denominarse Villa Hayes y se convirtiera en la capital de
departamento paraguayo del Chaco. Además determinaron el cumplimiento del pago de los
gastos de guerra en calidad de indemnización por los daños causados a la propiedad pública y
privada (BREZZO, 2010: 204), según lo establecido previamente en el acuerdo de la Triple
Alianza.
Conclusión
Desde la llegada de los europeos a América en el siglo XV, la región chaqueña se
convirtió en un territorio codiciado por los exploradores, debido a que la presencia de los grupos
étnicos no permitió, en un primer momento, el acercamiento de los nuevos visitantes. Por otro
lado, a partir del surgimiento del Virreinato del Río de la Plata en el siglo XVII, las decisiones
gubernamentales con respecto a su exploración, ocupación e inclusión al sistema colonial
estaban limitadas por los medios tecnológicos con los que contaban para su exploración, la
armonía, o falta de ella, en las relaciones con los grupos aborígenes asentados en la región y
por las disposiciones de los gobiernos de cada país que ambicionaba poseerlo. Sin embargo, su
penetración fue impulsada por la necesidad de ampliar el territorio apto para la producción
agrícola y ganadera en vistas a la demanda de las grandes potencias industriales internacionales.
La guerra de la Tripla Alianza modificó el panorama Latinoamericano anulando al estado
paraguayo como potencia económica emergente, dejándolo en la ruina, sin mano de obra
efectiva y sin medios para reconstruir su anterior posición de superioridad económica y
tecnológica. Ésta situación permitió a los estados vencedores, principalmente a la Argentina,
pasar al frente de la economía latinoamericana, consiguiendo convertirse en uno de los puntos
de preferencia para el desembarco de los capitales extranjeros a fines del siglo XIX.
Con posterioridad al proceso independentista argentino, durante los primeros siglos del
estado unificado, no existía una economía nacional homogénea. La pampa húmeda era el
principal foco productivo dando lugar a una constante lucha entre el gobierno de Buenos Aires
y las demás provincias interiores, hasta pasada la década de 1850. Las economías regionales,
aún especializadas en producciones específicas, conforme a lo que había dispuesto la anterior
economía colonial, se encontraban restringidas a lo determinado por la provincia de Buenos
Aires. El intercambio de productos entre la región del noroeste y los países que habían formado
parte del circuito potosino ponía en riesgo esa unificación que el estado venía planteando. Por
éste motivo era necesario prever políticas que llevaran a unificar el proceso productivo
argentino.
Tras finalizar la guerra contra el Paraguay, el estado argentino debió responder a la
satisfacción de las necesidades internacionales, activando sectores y regiones antes
discriminados, mediante la inversión de las mismas potencias receptoras de las materias primas.
En éste contexto surge la necesidad de incorporar todo el territorio que era considerado
argentino bajo un sistema económico y político unificado, aún si estas regiones se encontraban
bajo el control de los grupos autóctonos. Para éste fin se establecieron una serie de leyes y
decretos que han sido mencionados anteriormente, permitiendo hacer efectiviza la apropiación
de los territorios bajo el dominio de los grupos originarios, la llegada de colonos para
usufructuar los territorios incorporados y la creación de Territorios Nacionales para una
administración más eficaz.
Las medidas de control militar se basaban en el establecimiento de fortines y
destacamentos en puntos geoestratégicos de control, formando líneas de contención para los
grupos aborígenes, y cualquier otra nación que intentara ocuparlos de manera ilegal. Las líneas
de fortines fueron establecidas en un principio en el Gran Chaco por el gobierno paraguayo.
Posteriormente el gobierno argentino estableció sus líneas protegiendo la región litoraleña y
pampeana y fue desplazándolas hacia el norte del país con el objeto de controlar el Gran Chaco.
Comenzaba el enfrentamiento internacional por la apropiación de la región.
La guerra de la Triple Alianza permitió hacer efectiva la presencia argentina en la región
en 1869, de forma oficial, con la ocupación de la Villa Occidental, y convirtiéndola
posteriormente en capital del Territorio del Chaco. Los objetivos del estado argentino en
materia de derechos sobre los territorios se estaban materializando. La frontera norte del país
había ganado más territorio del que tenía al inicio del conflicto.
Hacia 1878, con la intervención del presidente norteamericano Rutherford Hayes como
árbitro sobre las cuestiones de límites entre Argentina y el Paraguay se establece que las
fronteras argentinas se encuentran en el rio Bermejo, quedando el territorio de la Villa
Occidental dentro del territorio paraguayo. El derecho sobre la región del Gran Chaco volvería
a aproximarse al establecido durante la etapa colonial. La capital del territorio debió encontrar
un nuevo emplazamiento, dando origen a la exploración y el asentamiento en la villa y luego
ciudad de Formosa.
Referencias:
Fuentes
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