El hierro o fierro es un elemento químico de numero ató mico 26 situado en el grupo 4
de la tabla perió dica de los elementos, su símbolo es Fe (del latine ferrum)1 y tiene un
masa ató mica de 66,7 u.34
Este metal de transició n es el cuarto elemento mas abundante en la corteza terrestre,
representado un 5% y, entre los metales, solo el aluminio es mas abundante; y es el
primero mas abundante en masa planetaria, debido a que el planeta en su nú cleo, o se
concentra la mayor masa de hierro nativo equivalente a un 70%. El nú cleo de la tierra
esta formado principalmente por hierro y níquel en forma metá lica, generando al
moverse un campo magnético. Ha sido histó ricamente muy importante, hay un
periodo de la historia recibe el nombre de edad de hierro, en cosmología, es un metal
muy especial, pues es el metal mas pesado que puede producir la fusió n en el nú cleo
de estrellas masivas; los elementos mas pesados que el hierro solo pueden crearse en
supernovas
Las aleaciones férreas presentan una gran variedad de propiedades mecá nicas
dependiendo de su composició n o el tratamiento al que hayan sido sometidas. El
termino acero sirve, comú nmente, para denominar a una mezcla de hierro con una
cantidad de carbono variable entre el 0.03 y 2% en masa. Se considera que una
aleació n de hierro es acero si contiene menos de un 2% de carbono; si el porcentaje es
mayo. Recibe el nombre de funciones.
El termino acero sirve comú nmente para denominar, en ingeniería metalurgia, a una
mezcla de hierro con una cantidad de carbono variable entre el 0,03 % y el 2,14 % en
masa de su composició n, de pendiendo del grado. Si la aleació n posee una
concentració n de carbono mayor del 2, 14 %, se producen fundiciones que, en
oposició n al acero, son muchos mas frá giles y no es posible forjarlas, sino que tienen
que ser moldeados.
No se debe confundir el acero con el hierro, que es un metal duro y relativamente
dú ctil, con diá metro ató mico (dA) de 2,48 Å , con temperatura de fusió n de 1535 °C y
punto de ebullició n 2740 °C. Por su parte, el carbono es un no metal de diá metro
menor (dA = 1,54 Å ), blando y frá gil en la mayoría de sus formas alotró picas (excepto
en la forma de diamante). La difusió n de este elemento en la estructura cristalina del
anterior se logra gracias a la diferencia en diá metros ató micos, formá ndose un
compuesto intersticial.
La diferencia principal entre el hierro y el acero se halla en el porcentaje del carbono:
el acero es hierro con un porcentaje de carbono de entre el 0,03 % y el 1,075 %; a
partir de este porcentaje se consideran otras aleaciones con hierro.
Dependiendo del contenido de carbono, los aceros se clasifican en los siguientes tipos:
Acero bajo en carbono: menos del 0.25 % de C en peso. Son blandos pero dú ctiles.
Se utilizan en vehículos, tuberías, elementos estructurales, etcétera.
Acero medio en carbono: entre 0.25 y 0.6 % de C en peso. Son má s resistentes que
los aceros bajos en carbono, pero menos dú ctiles; se emplean en piezas de ingeniería
que requieren una alta resistencia mecá nica y al desgaste. Para mejorar sus
propiedades estos aceros son tratados térmicamente.
Acero alto en carbono: entre 0.60 y 1.4 % de C en peso. Son aú n má s resistentes,
pero también menos dú ctiles. Se añ aden otros elementos para que formen carburos,
los cuales se caracterizan por ser muy duros.
Estos aceros se emplean principalmente en herramientas.
La corrosió n en el acero es un problema y no es má s que el desgaste que sufren los
metales por la continua exposició n a los factores climá ticos o externos que hacen de
las suyas alterando la composició n eléctrica del metal y logrando así que se deterioren
las moléculas y partículas, con lo que terminará por hacerse una completa destrucció n
de las propiedades físicas de fuerza y resistencia que el metal ofrece, siendo ahora
débil y nada resistente a la tensió n y a la exposició n que debe soportar este tipo de
estructuras a cualquier construcció n.
Para evitar la corrosió n del acero, se hace necesario tener materiales que tengan
desde su puesta en la construcció n o el lugar en donde cumplirá n alguna funció n, un
bañ o de metales que eviten este tipo de males en su estructura, tal y como lo hace el
zinc o el aluminio, con lo que se impide que el agua o los á cidos corrosivos ingresen a
la estructura interna del metal y debiliten sus características físicas de resistencia y
gran poder.
A menudo los químicos se refieren a los componentes ió nicos en términos de carga
ió nica. en estos casos la unidad utilizada para describir la concentració n de los
componentes ió nicos es el equivalente químico, Eq. Un equivalente químico de alguna
sustancia aporta exactamente un mol de carga (positiva o negativa). Así, un mol de
Na+ , contiene un mol descarga positiva y por tanto es igual a un equivalente. Lo
mismo sucede con el HCO3-el cual contiene un mol de carga negativa y, por lo tanto,
también es igual 1 Eq. Por otra parte, en el caso de un ió n divalente.
En ocasiones se trabaja con soluciones ió nicas muy diluidas y en esos casos es má s
conveniente expresar la concentració n ió nica en miliequivalentes, mEq. Esta unidad
expresa simplemente la milésima parte de un equivalente, es decir 1 mEq=10 ˆ 3 eq
El punto en el cual este cambio es observado se conoce como punto final. La sustancia
que hace observable este cambio físico se conoce como indicador.
La normalidad es una unidad de concentració n muy empleada en el aná lisis
volumétrico y se define como:
¿ Eq
N=
V
Donde N representa la normalidad, y V simboliza el volumen de la solució n
(usualmente expresado en litros).
Por otra parte, el #Eq puede ser obtenido de la siguiente manera:
m
¿ Eq=
Peq
Con m representando la masa, y Peq el peso equivalente del componente de interés, el
cual, para una reacció n redox se define como:
m
Peq=
¿ e−¿ ¿
Desarrollo experimental
1. Armar el montaje para la valoració n como se muestra en la figura 1.1
Esquema típico de un proceso de titulació n.
Figura 1.1
2. Pesar en un vidrio de reloj aproximadamente 0.05 g de la muestra de acero. Como
se muestra en la figura 1.2
Figura 1.2
3. Vaciar el contenido en el matraz Erlenmeyer y agregar 5 mL de la solució n de á cido
sulfú rico y 10 mL de agua.1
4. Calentar el matraz con la muestra en la parrilla de calentamiento hasta que la
muestra se disuelva. Colocar el vidrio de reloj sobre la boca del matraz. Como se
muestra en la figura 1.3
Figura 1.3
5. Después de la disolució n, enfriar la muestra y agregar 2 mL de la solució n de á cido
fosfó rico.
6. Titular la muestra con la solució n de permanganato de potasio, hasta que la muestra
se torne ligeramente rosa, como se muestra en la figura.1.4
Figura 1.4
7. Una vez concluido el experimento, vaciar los residuos en el recipiente destinado
para tal fin.
Conclusió n.
La practica fue un éxito y los objetivos establecidos fueron cumplidos al final, se
entendido perfectamente los pasos de la practica y con la ayuda del aprendizaje
obtenido del pasado laboratorio (ciencia bá sica) realizamos mas fá cil y rá pido la
practica,