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Fallo

La sentencia analiza un caso de despido laboral. Rechazó inicialmente extender la condena a otras personas y compañías, pero la actora apeló. El resumen explica que la sentencia revoca la decisión previa y extiende la condena, citando jurisprudencia que avala esta posición cuando una compañía realiza maniobras fraudulentas para no pagar una deuda laboral firme.
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Fallo

La sentencia analiza un caso de despido laboral. Rechazó inicialmente extender la condena a otras personas y compañías, pero la actora apeló. El resumen explica que la sentencia revoca la decisión previa y extiende la condena, citando jurisprudencia que avala esta posición cuando una compañía realiza maniobras fraudulentas para no pagar una deuda laboral firme.
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SENTENCIA INTERLOCUTORIA CAUSA Nº CNT 7.869/2007 “CITERA,


ROMINA GISELE C/ MULTIMARCA S.A. S/ DESPIDO” – JUZGADO NRO. 48

Buenos Aires, 21/07/2020

La Doctora Cañal dijo:

I.- Vuelven los autos a esta Alzada, con motivo del recurso de
apelación deducido por la actora a fs. 694/696, contra la resolución de fs. 693.

La Sra. Citera se queja, porque se rechaza el incidente de


extensión de condena. Sostiene la quejosa, que la decisión de rechazar la
extensión de responsabilidad contra Diego Angalora, Hernan Ariel Díaz, y Nova
Strada S.A, le genera un gravamen irreparable. Menciona que lo que se intenta
es cobrar un crédito laboral que se encuentra firme y del cual no ha podido
percibir suma alguna, ello, en razón a las maniobras fraudulentas del
demandado. Cita jurisprudencia que avala su posición.

El Sr. Juez subrogante de anterior grado, entendió que es


procedente lo solicitado. Ello así por cuanto resulta, a ésta altura del
procedimiento, imposible procesalmente hablando ampliar la acción, respecto
de personas no demandadas con antelación a la fecha de corte dispuesta por
la norma aplicable. Así, concluyó, que en resguardo del derecho de defensa, la
cuestión debe ventilarse en un proceso ordinario y pleno.

II.- Previo a analizar el recurso deducido por los actores, haré


una breve reseña de los hechos acaecidos en el presente caso.

El 23 de octubre de 2012, el Juez de primera instancia, dictó


sentencia haciendo lugar a la demanda de la actora, condenando a
MULTIMARCA S.A. a abonarle la suma de $ 11.313,96 (fs. 374/385).

Luego, esta Sala, por mayoría, modificó la sentencia de


primera instancia, y elevó el monto de condena a $ 17.082,83. Asimismo,
Fecha de firma: 21/07/2020 condenó a MULTIMARCA
Firmado por: MARIA LUJAN GARAY, SECRETARIA
S.A. por temeridad y malicia, a abonar un interés de
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dos veces y media, que cobren los bancos oficiales para operaciones
corrientes, a calcular sobre el monto de condena.

Ahora bien, el 4 de diciembre de 2013, el Juzgado aprueba la


liquidación (fs. 468/469).

Como dato relevante, a fs. 556, el Juzgado tuvo por acreditada


la fusión por absorción de MULTIMARCA S.A. y AREAS ARGENTINAS S.A.

Es así, que la actora solicitó un incidente de extensión de


condena contra Diego Enrique Angarola (en su carácter de presidente de Áreas
Argentinas S.A. y de NOVA STRADA S.A.), NOVA STRADA S.A. y de Hernan
Ariel Díaz (en su carácter de presidente de Nova Strada S.A.).

Sostuvo la actora, que AREAS ARGENTINAS S.A. realizó


constantes maniobras fraudulentas con el único fin de no hacerse cargo de sus
responsabilidades. Así, relata que la misma, ha provocado maliciosamente un
“vaciamiento” de la sociedad AREAS ARGENTINAS S.A. - acompaña un
informe de NOSIS, en el que podría vislumbrarse que desde el mes de
septiembre de 2016, la empresa demandada se encuentra en situación
“irrecuperable”-.

Así, manifiesta la Sra. Citera que el director de la empresa


demandada, el Sr. Diego Enrique Angarola, posee otras sociedades dedicadas
al mismo rubro que AREAS ARGENTINAS S.A., como se constataría con el
citado informe de NOSIS. Destaca que AREAS ARGENTINAS S.A., tenía
registrada a su nombre la marca “La Strada”, y que en la actualidad la empresa
que explota dicha marca resulta ser NOVA STRADA S.A., sociedad de la cual,
en la actualidad, también resultaría presidente el Sr. Diego Enrique Angarola.

En este punto, la resolución del Juez negó la vía incidental -lo


que adelanto, debe ser revocada- y también negó el remedio procesal.

Así, la actora concurrió en queja ante esta Alzada, la cual fue


Fecha de firma: 21/07/2020 otorgada, concediéndose
Firmado por: MARIA LUJAN GARAY, SECRETARIA
el recurso de apelación frente a la negativa de la vía
Firmado por: DIANA REGINA CAÑAL, JUEZ DE CAMARA
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incidental y se ordenó remitir las actuaciones a la primera instancia para correr


traslado de los agravios (fs. 774/775), los cuales no merecieron respuesta por
parte de la demandada, encontrándose ante esta Alzada nuevamente las
actuaciones, en posición de resolver.

III.- A los fines de justificar mi decisión, daré basamento teórico


a la misma, de manera extendida y detallada, por entender que se trata de una
cuestión que todavía no ha alcanzado una comprensión total a nivel doctrinario
y jurisprudencial, a diferencia de lo que sucede, por ejemplo, en la Justicia de
Brasil.

Cabe señalar que, cuando se habla de insolvencia es


innegable que se trata de la extensión de responsabilidad en etapa de
ejecución, pues, recaída una sentencia desfavorable a los intereses de la
persona de existencia ideal (o aún física), ésta, a veces, busca el modo de
disminuir su capital traspasándolo hacia otro ente (físico o ideal, según el caso)
a fin de no afrontar el pago de la condena.

Aquí, como tantas otras veces, las palabras nos juegan una
mala pasada, porque una cosa es la responsabilidad solidaria en la primera
etapa del proceso, y otra en ejecución, mediando en ambas oportunidades una
declaración de responsabilidad, si bien análoga, procesalmente diferente. En la
primera, se trata de un liso y llano decreto de responsabilidad solidaria, y en la
segunda, de la extensión de los alcances de esa responsabilidad a “otro” sujeto
–que no es tal, como lo veremos-, por imperio del decreto de esta misma
especie de responsabilidad.

Veamos las diferencias:

A) La condena solidaria se pide desde la propia demanda (o a


través de la introducción de un hecho nuevo, pero siempre antes de que
finalice la etapa de conocimiento), está fundada en la forma en que el vínculo
se desarrolló, y no es inexorable la existencia de insolvencia, ni tampoco el
fraude, aunque sea lo típico.
Fecha de firma: 21/07/2020
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Imaginamos la sorpresa que genera esta última afirmación. Sin


embargo, si bien es cierto que la mayoría de las veces que se decreta una
responsabilidad solidaria hay fraude (solo a guisa de ejemplo, el caso del socio
y/o directivo de una sociedad comercial que contrata al trabajador en negro o
que practica las retenciones y no efectúa el respectivo ingreso, tiene
indudablemente la intención de obrar en fraude a la ley sin poner en riesgo su
patrimonio personal, mediante la limitación de la responsabilidad que le ofrece
la sociedad; así como el caso de la cooperativa fraudulenta, en donde se
pretende que el trabajador juegue el rol de un socio cuando es solo un
empleado), no siempre es así.

B) La responsabilidad solidaria es solicitada una vez dictada la


sentencia, para sujetos no demandados ni condenados, en plena etapa de
ejecución. Luego, no está fundada en la forma en que se desarrolló el vínculo,
sino el proceso: la existencia de la sentencia condenatoria que provoca el
vaciamiento de capitales, es decir la “fuga” hacia terceros que no son ni más ni
menos, que los condenados originarios. Al menos, eso es lo que se busca
probar y es el presupuesto del pedido de extensión. Por lo tanto, aquí sí que
resultan inexorables el fraude y la insolvencia. Esta última presupone al
primero.

Es en este aspecto en donde se han generado las mayores


vallas conceptuales, buscando confundir el panorama, y es bastante lógico,
porque de poco vale una condena si no es posible ejecutarla. He aquí el
enorme interés en jaquear esta estrategia procesal.

La insolvencia y el fraude son requisitos inexorables (que,


además, se implican), cuando se trata de extender una condena ya
pronunciada hacia sujetos “diferentes” de los que fueran responsabilizados por
el juez, quienes en la mayoría de los casos ni siquiera fueron demandados
originariamente, sencillamente porque “nacen” después, al traspasarse los
capitales. Obviamente, los encomillados quieren indicar que estamos ante los
“mismos” sujetos demandados y condenados, travestidos en “otros” en la etapa
de ejecución, a fin de poner los capitales a salvo. Es que la extensión se busca,
Fecha de firma: 21/07/2020
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precisamente, porque quienes fueron condenados procuran fraudulentamente


insolventarse para no cumplir con la condena.

Cuando se trata de una sociedad, la metodología habitual es el


transvasamiento de capital y bienes hacia otra (mediante la constitución de una
persona jurídica “nueva”, que en definitiva resulta ser la misma, o a través de la
mera derivación hacia la matriz u otra empresa del conjunto económico que, en
ambos casos, resulta ser la que ejerce el control real de la filial o del grupo,
con el solo objeto de burlar el decisorio), y si el condenado es una persona
física, mediante la constitución de una sociedad al mismo fin.

También suele emplearse el remanido recurso de traspasar


bienes hacia genuinos terceros en principio, en connivencia con el o los
condenados. Esta es la razón por la cual, muchas de estas defraudaciones se
descubran a través de la prueba producida en una tercería de dominio (caso
“Ibelli” citado por los recurrentes y decisorio de la suscripta como juez de
primera instancia, en los autos “Doican, Héctor Eduardo c/ Salvia, Antonio
Rafael y otros s/ despido”, S.I. Nº 13 del 19 de noviembre de 1997, del registro
del Juzgado Nº 74).

Y otra hipótesis a considerar, es que en el caso de constituirse


una sociedad, la misma puede o no estar integrada por el socio infiel. Al
comienzo de la década en la que estas prácticas irregulares se tornaron
cotidianas (década del 90 y comienzos de 2000), era tan grande la impunidad
con la que se movían, que las sociedades estaban constituidas por los hijos de
los socios de la sociedad condenada, o sus tíos abuelos –los dos extremos
etarios-, cuando en ninguno de los casos habían disfrutado de capital alguno
hasta ese momento. Inclusive, las sociedades conservaban exactamente el
mismo nombre (a fin de no perder clientela), modificándose la razón social, o
al revés, manteniendo la razón social, y variando levemente su nombre
(sentencia también de la suscripta, siendo titular del Juzgado Nº 74, “Álvarez,
Fernando Esteban c/ Emprendimientos 2001 SRL y otros s/ despido”, S. I. Nº
2016, del 29/6/04, en donde una de la extendidas había variado de Pizza Cero
SRL, hacia Pizza’s Cero SRL).
Fecha de firma: 21/07/2020
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Al respecto, no dudé en su momento en sostener que el


incidente de extensión no debe ser autónomo, sino que tiene que tener lugar
dentro del mismo trámite en el que sobreviene la insolvencia, que no es ni más
ni menos que la etapa de ejecución del proceso principal. Después de haberlo
sostenido, he investigado mucho más, y nada he encontrado que demuestre la
injusticia de así entenderlo.

Si tenemos en cuenta que estamos hablando de alguien (físico


o ideal, y por lo tanto, físico detrás de la ficción), que está utilizando los cuadros
del derecho para burlarse del mismo y por ende, de toda la comunidad, darle la
oportunidad de que gane más tiempo implica favorecer, sin quererlo, un juego
deshonesto.

Porque el que quiere insolventarse lo que necesita es,


precisamente, tiempo. Y eso es lo que el Tribunal le termina proveyendo,
insisto, sin intención, cuando sostiene que el juez de la causa principal no es el
que debe atender el incidente de extensión, contrariando con ello las claras
disposiciones del artículo 6 del CPCCN.

Cabe recordar que tanto la Corte Interamericana de Derechos


Humanos como la Comisión Interamericana han comenzado a desarrollar
estándares de importancia en relación con el diseño y puesta en práctica de
mecanismos eficaces de ejecución de sentencias. En este orden de ideas, ha
expresado que “la responsabilidad de las autoridades estatales no concluye
cuando el sistema de justicia dicta sentencia definitiva y esta queda firme”. La
Corte entiende que “el Estado, a partir de este momento, debe garantizar los
medios necesarios a fin de posibilitar la efectiva ejecución de dicha decisión
definitiva. En efecto, el derecho a la protección judicial resultaría ilusorio si el
ordenamiento jurídico interno de los Estados diera lugar a que un mandato
judicial final y obligatorio persista ineficaz en detrimento de una de las partes”.

En esta línea, el referido Tribunal ha considerado que para


hablar de "recursos judiciales efectivos" no alcanza con que en los procesos se
dicten resoluciones definitivas en las que se decida el resguardo de los
Fecha de firma: 21/07/2020 derechos en juego ya
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que la etapa de ejecución de tales decisiones también
Firmado por: DIANA REGINA CAÑAL, JUEZ DE CAMARA
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debe ser entendida como parte integrante del derecho a la tutela judicial
efectiva. A la vez, la Corte ha sostenido que “en el caso de fallos en materia de
acciones de garantía, atento a la particular naturaleza de los derechos
protegidos, el Estado debe acatarlos en el menor tiempo posible, adoptando
todas las medidas necesarias al efecto”. En este punto, la Corte es enfática al
afirmar que “las normas presupuestarias no pueden justificar una demora
prolongada en el tiempo en el acatamiento de las decisiones judiciales que
resguardan derechos humanos”.

Así, la Corte IDH ha entendido que la demora en la ejecución


de la sentencia, no puede ser tal que conlleve una mayor afectación de los
derechos protegidos en la decisión y, en consecuencia, desvirtúe el derecho a
la protección judicial efectiva.

Pero volviendo al caso en estudio, si bien puede parecer un


tema menor, también encontramos desacertado que el incidente de ejecución
no tenga lugar formalmente dentro de la causa principal, porque los avatares
para el cobro del crédito son propios de la misma. Por lo tanto, si para definir la
existencia de fraude (porque la insolvencia, obviamente ya está, es la condición
para todo este análisis), es necesaria la producción de prueba en etapa de
ejecución, debe abrirse el incidente a tal fin.

No producir prueba en etapa de ejecución implicaría incurrir en


una violación del derecho de defensa en juicio: el trabajador tiene derecho de
probar que la insolvencia no es genuina, propia del giro negocial, y que los
bienes han sido derivados ex profeso hacia nuevas entidades que no son, ni
más ni menos, que las mismas personas condenadas originariamente. A su
vez, estos pseudo terceros, tienen que poder ejercer su derecho de defensa.

Ahora bien, la juez de anterior grado sostuvo que hacer lugar a


la petición de los actores, implicaría vulnerar el límite subjetivo de la cosa
juzgada.

Sin embargo, no lo entiendo así, pues si bien se da identidad


Fecha de firma: 21/07/2020 de sujetos (dado que
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de acreditarse la comisión del fraude, la “nueva” persona
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jurídica no sería más que la condenada originariamente), y en un sentido, de


causa –tema sobre el que volveré-, dado que la fuente de todo el reclamo es el
contrato de trabajo (el mismo que habilitara la competencia ante el juez laboral
en el principal y el incidente), no lo es el objeto.

Ello, dado que en la causa principal está constituido por lo


reclamado en la demanda, en el incidente de extensión lo que se discute es si
existió o no un obrar fraudulento a fin de provocar la insolvencia,
conformándose una “nueva” entidad (física o ideal), un testaferro.

Luego, el plazo prescriptivo recién comienza a correr en el


momento en que se toma conocimiento de la comisión del fraude, y no desde
que terminó el vínculo laborativo.

De conformidad con todo lo expuesto, se puede formular la


siguiente síntesis:

A) Si tenemos en claro lo que anticipamos, mal podría


sostenerse que media cosa juzgada, porque lo que la sentencia ha
consagrado tiene vinculación con el tema central debatido en la causa (la
existencia de la relación laboral, la injusticia del despido, etc. y, hasta
eventualmente, la responsabilidad solidaria de un socio y/o directivo, pero todo
fundado en la forma en que el vínculo se desarrolló), y lo que se quiere
investigar en plena etapa de ejecución es algo diferente, es una cuestión
derivada pura y simplemente del proceso.

A saber: si a raíz del pronunciamiento judicial –y a veces del


mero inicio del reclamo, aún en sede administrativa-, los socios han decidido
vaciar la empresa, derivar los bienes hacia otra sociedad también integrada por
ellos, o por miembros de su familia, o hacia testaferros, de modo de mantener
el dominio de los mismos (lo que como indicáramos precedentemente, suele
descubrirse a través de una tercería de dominio, como fuera en los casos
“Ibelli” Y “Doican”, que veremos seguidamente). De tal suerte, que los
“terceros” que aparecen en poder de los bienes, no sean otros que los
Fecha de firma: 21/07/2020 condenados originarios,
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travestidos.
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B) Tampoco podría afirmarse que hubo prescripción, porque


no se trata del plazo bianual generado desde la desvinculación del trabajador,
operativo para la primera parte del proceso, sino de uno decenal (artículo 4023
del Código Civil) que renace cada vez que se toma conocimiento de la
imposibilidad de realizar la sentencia por desaparición de los bienes.

No guarda lógica, que el juez del proceso originario carezca de


competencia para entender en la cuestión, porque no es ni más ni menos que
un incidente del proceso principal, en el que se procura la realización de la
sentencia.

Es ejemplarizador en relación con este tema, el fallo recaído


en la causa “Cancela Echegaray, Guillermo c/ Compartime S.A.”, de la Sala A,
de la Cámara Comercial (7 de noviembre del 2002), en donde en un claro
desplazamiento impertinente de competencia (ya no solo del juez originario,
sino del fuero), el trabajador casi viera malograr sus derechos.

En el citado decisorio se resolvió, que “la sola circunstancia de


que la ejecución de una sentencia laboral se haya devenido imposible, acredita
un claro detrimento patrimonial del acreedor, reparándose en que la
procedencia de la responsabilidad personal de los directores radica en la
circunstancia que de haberse procedido a la liquidación conforme a las pautas
legales, el reclamante hubiera probablemente podido acceder a la satisfacción
de su crédito, en tanto el objetivo del procedimiento liquidatorio consiste,
precisamente, en la realización del activo y la cancelación del pasivo. El
empleo de recursos fantasmagóricos para “hacer desaparecer” una sociedad,
obviando todo trámite liquidatorio, no se ajusta a la pauta de conducta
consignada en el artículo 59 de la LSC, en tanto impone a los administradores
el deber de obrar con diligencia y lealtad de un buen hombre de negocios”.

De haber habido buena fe en el obrar de la sociedad a través


de las gestiones de sus directivos, hubiera acudido a un proceso liquidatorio.
Como por el contrario, se trató de una maniobra fraudulenta, el trabajador no
Fecha de firma: 21/07/2020 pudo ejecutar la sentencia
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en sede laboral, y si bien pudo haber demostrado el
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fraude ante el juez natural de la causa, se vio en la obligación de discutir en


otro fuero, con el riesgo de que el transcurso del tiempo tornara en
definitivamente irrealizable su derecho, aún en la persona de los directivos.

C) Para hacer esto posible, el juez debe poder abrir la causa a


prueba, lo que por lógica no implica retrogradar el procedimiento, puesto que lo
que se busca en esta etapa, es conocer en quiénes se han transformado los
sujetos condenados a través de una insolvencia fraudulenta, precisamente a
raíz del dictado de la sentencia, y no establecer el derecho del trabajador al
cobro de su crédito, ya definido. Es que el sujeto activo y su crédito están
seguros, lo que se ha volatilizado es el sujeto pasivo y se busca recuperarlo.

En esto, un gráfico puede ser de mucha ayuda para resolver


los habituales planteos de prescripción, cosa juzgada y competencia, desde
sus dos ópticas: qué plazo debe computarse y desde cuándo debe correr el
mismo, en el caso de la primera excepción.

Este gráfico, lo que nos muestra, son dos líneas de tiempo, con
Fecha de firma: 21/07/2020 sus respectivas realidades. En el nivel inferior, se ubica el primer tiempo (T1) y
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la primera realidad (R1), en el superior el segundo tiempo, que es el que tiene


lugar en el proceso (T2), en una nueva realidad, que es precisamente la del
proceso judicial (R2).

En el T1/R1, tienen lugar los hechos que dan motivo al proceso


judicial, el que se inicia en el T2/R2, a través de la traba de la litis (TrL), y que
se continua mediante la etapa de conocimiento (EC), hasta el dictado de la
sentencia (SD).

Ese primer tramo de ese T2/R2, tiene por objeto investigar los
sucesos del T1/R1. Es decir, que procura “conocer” cómo fueron los hechos en
la realidad que precede al juicio y que lo motivan, a fin de que el juez pueda, al
culminar la etapa probatoria, realizar la atribución causal y solo entonces,
hacer efectiva la imputación jurídica.

Ese es el sentido de la primera flecha: conectar una realidad


con la otra. La ficción de que la realidad de los hechos, se reproduce
inductivamente, a través de la prueba producida en la causa (de ahí las x1, x2,
etc, queriendo graficar las distintas medidas probatorias).

Pero para hacer eso, hay una ventana procesal, a saber, el


periodo prescriptivo. Hoy por hoy, de acuerdo a la redacción del artículo 256 de
la LCT, la parte cuenta con dos años.

Una vez dictada la sentencia, la realidad es la del proceso, y


algún dato adquirido –según el caso- de la realidad previa al dictado de la
sentencia, ajeno al mismo (T1/R1), o contemporáneo (T2). Quiero decir: algo
que sucedió en el primer nivel, pero que no se conocía, o que sucede mientras
tiene lugar el proceso. En todos los casos, obviamente, se trataría de hechos
que tendrían que ver con algún intento de vaciamiento, o de alteración de los
sujetos demandados y condenados.
Fecha de firma: 21/07/2020
Firmado por: MARIA LUJAN GARAY, SECRETARIA
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Se inicia entonces, una vez dictada la sentencia definitiva (SD),


el proceso de ejecución (EE), que es justamente en el que nos encontramos en
esta causa, en donde la discusión está centrada en consecuencias derivadas
del dictado de la sentencia. De ahí el sentido de la flecha, que se vuelve sobre
el mismo nivel del que parte.

Esto evidencia porqué, no se podría estar hablando de cosa


juzgada, y en consecuencia de prescripción bienal. Porque si, como ya se
dijera, lo que se resolvió es en relación al T1/R!, y lo que ahora se cuestiona es
algo del T1/R2, mal podría haberla cuando se está hablando de cosas
distintas. El único punto en común, de la requerida triple identidad, sería el del
sujeto: que es precisamente el objeto de la extensión. La investigación del
mismo.

Su causa, en cambio, es el dictado de la sentencia, que no se


puede ejecutar. De modo que la razón de ser de la extensión no finca ni en el
despido, ni en el pago en negro, o lo que fuese que se discutió en la traba de la
litis, sino si los demandados y condenados permiten la efectivización del
decisorio o no.

Luego, advierto que se incurre en una confusión habitual en la


doctrina, en relación con el tema de extensiones de condena a sujetos, en
principio, no demandados ni condenados.

Y digo, “en principio”, porque reitero, lo que se discute en el


incidente de extensión, es precisamente si, por el contrario, se trata de las
mismas personas demandadas que, a través de la constitución de nuevas
entidades buscan no satisfacer las condenas, creando nuevas (en el caso de
las personas de existencia ideal) o pasando directamente sus bienes a otras
(de existencia ideal o física) -hipótesis invocada en el sub lite- como en las
causas “Ibelli, Emilio c/ Dam SRL” del registro de esta Sala, SD 47.537, del

Fecha de firma: 21/07/2020


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4/11/97 y “Doican”, ambas comentadas muy favorablemente por Lino Palacio


en LL el 21/5/02).

De modo que la causa del incidente, es completamente


diferente a la de la principal u originaria (como en la especie), en la que se
discutieron las condiciones del contrato de trabajo. En este incidente, lo que se
debate es esa transformación y/o vaciamiento, que impediría el cumplimiento
de la sentencia originaria. Pero, contrariamente a lo que se interpreta en
materia de competencia, no es un incidente que haga a una cuestión ajena al
proceso, que deba tramitar por separado.

Por lo tanto, el plazo a computar será el de diez años, en virtud


de lo normado por el artículo 4023 del Código Civil (vigente al momento del
dictado de la sentencia definitiva por esta alzada).

Como corolario, todo lo reseñado nos permite poner en


evidencia una serie de circunstancias. En primer lugar, la importancia de que el
incidente de extensión tenga lugar no solo ante el mismo juez sino también en
el mismo proceso.

En el caso “Doican·, porque el desapoderamiento se había


iniciado mucho antes del dictado de la sentencia y, por lo tanto, una testimonial
adecuadamente conducida en el principal, terminó siendo útil para el incidente,
minimizando la necesidad de abrir a prueba en ejecución.

En cualquier otro expediente judicial, cuando el fenómeno


surge pura y simplemente en ejecución, al tratarse de un incidente del proceso
principal, también deberá tramitar ante el mismo juez, pues aun cuando se
presente como demanda autónoma, volvería al mismo juzgado.

Fecha de firma: 21/07/2020


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En segundo lugar, existe la posibilidad de que de ser necesario


se abra la causa a prueba en etapa de ejecución, tal y como surge de “Ibelli”,
donde la Sala sostuvo que podía hacerse, pero que no era necesario,
simplemente porque en esa causa el derecho de defensa quedaba
adecuadamente protegido, en virtud de que la prueba producida en la tercería
de dominio la suplía.

Ubicamos en tercer término, la inexistencia de prescripción,


toda vez que no se trata del plazo para iniciar la causa laboral, sino que el que
se otorga para ejecutar una sentencia (10 años), el que se interrumpe con cada
acto en el cual el trabajador procura el cobro del crédito.

En cuarto lugar, no puede haber cosa juzgada, porque lo que


se discute es si el sujeto demandado y condenado, se “transformó” en otro, en
el intento de vaciar y preservar su capital.

Y, por último, no tiene sentido una vía autónoma, sino la


incidental. En la actualidad, en la Justicia Nacional del Trabajo se ha llegado al
despropósito en muchos casos, de insistir en la vía autónoma, enviándose el
intento de ejecución de la sentencia a un nuevo sorteo de juzgado (cediendo
así al argumento de la incompetencia), para que luego termine por conexidad
en el que tramita el principal, lo que resulta paradojal (antes iba a otro fuero,
luego a otro juzgado laboral, y hoy al mismo que rechaza la vía incidental).

Una vez más, la realidad termina imponiéndose, y nosotros, los


operadores del derecho, haciéndole el juego a quienes si estuvieran trabajando
correctamente, no tendrían ningún inconveniente en presentarse en la causa
en la etapa de ejecución.

Por el contrario, en un ejercicio de buena fe, si considerasen


que la vía incidental es inconveniente por los plazos acotados, solo
Fecha de firma: 21/07/2020
Firmado por: MARIA LUJAN GARAY, SECRETARIA
Firmado por: DIANA REGINA CAÑAL, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: ALEJANDRO HUGO PERUGINI, JUEZ DE CAMARA

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necesitarían recabar del juez una ordinarización del incidente, el que como
director del proceso podrá así disponerlo.

Así también, la Corte de Justicia de la Nación ha resuelto que


“no debe soslayarse que la propia ley autoriza la publicidad del proyecto de
distribución de fondos por otros mecanismos alternativos –aunque en
determinadas circunstancias (art. 219 LSC)- de modo que el tribunal a quo
debió examinar la incidencia de dicha cuestión a la luz de la normativa referida
respecto de los acreedores laborales que cuentan con una especial tutela, a fin
de procurarles la real satisfacción de los créditos adeudados que revisten
carácter alimentario. Ello por cuanto no debe tomarse desde la misma
perspectiva a un trabajador como a un acreedor financiero o a un acreedor
comercial, aunque los dos integren la misma masa pasiva, dado el origen de
cada crédito –en el primer caso, derivado del producto integro de su trabajo- y
la disparidad de recursos con que cuentan unos y otros para seguir el proceso
falencial hasta esta instancia. Por eso, resultaba imprescindible efectuar un
análisis diferenciado, evaluando los respectivos intereses en juego, máxime
cuando se trata de proteger la percepción de créditos laborales.” (CSJN,
Clínica Marini SA s/ quiebra, C 534, LXiV).

“Cabe añadir que la reciente reforma de la ley 24522 mediante


la sanción de la ley 26684, acentúa significativamente los recaudos legales
para asegurar el conocimiento y participación de los trabajadores en los actos
celebrados en los procesos de concurso preventivo y quiebra. Forma parte de
esas modificaciones, la incorporación de representantes de los trabajadores en
los organismos de control del proceso universal (ar. 14 inc 13, art. 42).
Asimismo, a los efectos de la constitución del comité de acreedores que
actuará como contralor de la etapa liquidatoria, se dispone la comunicación
escrita, no solamente a los acreedores verificados sino “a la totalidad de los
trabajadores que integran la planta de personal de la empresa (art.201) e
inclusive se introduce como modo de notificación de la audiencia informativa
prevista en el art. 14, inc. 10, la “publicación por medios visibles en todos los
establecimientos” que pertenezcan a la deudora. Resulta claro, de tal modo,
Fecha de firma: 21/07/2020
que
Firmado por: MARIA LUJAN GARAY, la orientación
SECRETARIA de la reforma legislativa se dirige a asegurar que los
Firmado por: DIANA REGINA CAÑAL, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: ALEJANDRO HUGO PERUGINI, JUEZ DE CAMARA

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trabajadores de la empresa insolvente conozcan el trámite que les permitirá


preservar su fuente de trabajo o percibir, aunque sea parcialmente, sus
créditos alimentarios, corrigiendo una marginación que muchas veces tiene su
origen en la distancia temporal entre el inicio del proceso y su culminación.”

Todo lo reseñado justifica abordar el planteo de la parte actora


en calidad de incidente en esta etapa del proceso, debiendo correrse el
correspondiente trasladado a Diego Enrique Angarola, Hernán Ariel Díaz y
NOVA STRADA S.A., produciéndose la pertinente prueba, resolviéndose en
consecuencia la extensión.

Desde tal perspectiva, corresponde revocar lo decidido en la


anterior instancia y en consecuencia, hacer lugar al pedido de formación de
incidente extensión de condena, el que deberá tramitar, según lo dispuesto
precedentemente. Con relación al procedimiento a seguir en la extensión en su
integridad, y a fin de respetar el derecho de defensa en juicio de todas las
partes interesadas, deberá seguirse el proceso ordinario (así se ha
pronunciado previamente esta sala con la presente integración. Ver, en tal
sentido, sentencia interlocutoria del 12/03/2019 en la causa Nro. 29250/2011
“Cuellar, Cesar Eduardo c/ Grupo Pizzar S.A. s/ Despido”)

Finalmente, propongo diferir el tratamiento de las costas y de la


regulación de los honorarios, para la etapa procesal oportuna.

Por todo ello, de prosperar mi voto, propicio: I.- Revocar la


resolución recurrida y en consecuencia, hacer lugar al incidente de extensión
de condena, que deberá tramitar según el proceso ordinario. II.- Diferir el
tratamiento de las costas y de la regulación de los honorarios.

El Doctor Alejandro H. Perugini dijo:

Fecha de firma: 21/07/2020


Firmado por: MARIA LUJAN GARAY, SECRETARIA
Firmado por: DIANA REGINA CAÑAL, JUEZ DE CAMARA
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Como lo he señalado en mi función como representante del


Ministerio Publico Fiscal ante los Juzgados Nacionales de Primera Instancia del
Trabajo, es mi criterio que la llamada “extensión de condena”, otras veces
“extensión de responsabilidad”, es una expresión carente de rigor que puede
comprender una variada serie de situaciones, algunas más apropiadas a la
denominación como lo sería la responsabilidad que corresponde a los socios
en los términos del art.56 de la Ley de Sociedades Comerciales en la cual la
eventual ejecución tiene sustento en la propia sentencia y no requiere de un
nuevo proceso, y otras no tanto, en las que lo relevante es comprender que,
exista o no sentencia o condena previa, el reconocimiento de una
responsabilidad de quien no ha formado parte del proceso requiere
ineludiblemente una resolución que así lo declare en el marco de un trámite
desarrollado con adecuado respeto por el ejercicio del derecho de defensa.

Es así que aun cuando, en términos generales, he sostenido


que ante la variedad de situaciones posibles relacionadas con las reglas de la
solidaridad, el trámite autónomo resultaría el más adecuado para resguardar
el referido derecho de defensa en tanto ello tampoco obsta a la disposición de
medidas necesarias para proteger el crédito reconocido en una sentencia
previa, he de tener en cuenta, por un lado, que en casos como el presente
resulta razonable predicar la existencia de una conexidad con la entidad
suficiente como para justificar la intervención de un mismo juez en los términos
previstos en el art. 6to inc.1ro del CPCCN y el llamado principio de la
“perpetuatio iurisdictionis”, y por otro, que el concepto de trámite “incidental”
carece de mayor trascendencia si al referido “incidente” se le imprime el trámite
de un proceso ordinario, perspectiva desde la cual cabe concluir que la
propuesta formulada en el primer voto respecto de la formación de un incidente
de extensión de condena que deberá tramitar como proceso ordinario, resulta
conforme a derecho y adecuada para la canalización de los diferentes aspectos
comprometidos en la controversia, por lo que he de adherir a ella.

Por lo expuesto, y sin que ello implique consideración alguna


de mi parte respecto de los plazos relativos a la prescripción que pudieran ser
eventualmente aplicables de formularse tal defensa, adhiero al voto que
Fecha de firma: 21/07/2020 antecede en tanto propone
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revocar la resolución recurrida y, en consecuencia,
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hacer lugar a la formación del incidente solicitado, el cual deberá tramitar


conforme al proceso ordinario.

Asimismo, y en tal contexto, adhiero también a la propuesta de


diferir el tratamiento de las costas y regulaciones de honorarios.

Por todo ello, el Tribunal RESUELVE: I.- Revocar la resolución


recurrida y en consecuencia, hacer lugar al incidente de extensión de condena,
que deberá tramitar según el proceso ordinario. II.- Diferir el tratamiento de las
costas y de la regulación de los honorarios.

Regístrese, notifíquese y oportunamente, devuélvase.

Alejandro H. Perugini Diana R. Cañal

Juez de Cámara Juez de Cámara

Ante mí: María Luján Garay

19 Secretaria

Fecha de firma: 21/07/2020


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