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Análisis del Hombre Moderno y Borges

Este largo prólogo analiza el mundo moderno y el hombre moderno en comparación con otros tipos de hombres a lo largo de la historia. Explora las características del hombre moderno como un "hombre-masa" y contrasta este mundo del devenir con el mundo del ser. También discute la idea de un ciclo cultural/civilizatorio que ayuda a explicar el surgimiento del hombre moderno y la modernidad como una pandemia. Finalmente, plantea que la filosofía es importante para reconocer las "jaulas ontológicas" en las que los humanos
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Análisis del Hombre Moderno y Borges

Este largo prólogo analiza el mundo moderno y el hombre moderno en comparación con otros tipos de hombres a lo largo de la historia. Explora las características del hombre moderno como un "hombre-masa" y contrasta este mundo del devenir con el mundo del ser. También discute la idea de un ciclo cultural/civilizatorio que ayuda a explicar el surgimiento del hombre moderno y la modernidad como una pandemia. Finalmente, plantea que la filosofía es importante para reconocer las "jaulas ontológicas" en las que los humanos
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INTRODUCCIÓN

Querida Anastasia, antes que nada, quiero comentarte de que va este extenso prólogo a estos
8 escritos de Borges, que constan inicialmente de 3 cuentos, 4 pequeños ensayos y 1 poema.

Si este prologo fuese una sinfonía (aunque una muy mala), las referencias a estos 8 escritos
marcan el contrapunto de la misma sinfonía; este prologo esta hecho no solo para que uno
adquiera un vivo interés en leer a estos escritos de Borges, sino también como vía para
expresar muchas de las ideas que he venido desarrollando durante muchos años. Justamente
estos 8 escritos son de Borges mis preferidos, porque son los que no solo me resultan
literariamente mas bellos a la lectura, sino también porque son los que se encuentran más
cercanos a las ideas que he venido desarrollando y de hecho, son parte y complemento de mis
mismas ideas.

Tratare en este prólogo de 3 cuestiones principales: El problema del mundo moderno, donde
analizo algunas de sus características principales, como la del hombre-masa, que sería, por asi
decirlo, el “ciudadano principal” dentro de este mundo. Donde me pregunto como es que nace
este nuevo tipo de “homos” que hoy plaga la Tierra, y entorno a esta inquisición, lo
contrapongo con otros tipos de “homos”, como el hombre histórico, o el hombre arcaico, y
este estudio de otros tipos de hombres, me da pie para estudiar el mundo del hombre
religioso.

En el capítulo de “Cosmos” analizo su mundo, que es un mundo donde gobierna el Ser, frente
al mundo del Hombre Moderno que había expuesto anteriormente, que es justamente el
mundo del Devenir o del No-Ser.

Durante el transcurso de todo el prólogo, estos dos tipos de hombres por así decirlo, están en
perpetua lucha, por lo que, vuelvo hasta el final del prólogo sobre conceptos he expresado al
comienzo del mismo.

Más allá de las constantes apelaciones a los escritos de Borges y este análisis sobre el mundo
moderno, que no es otra cosa que el relato de nuestra lucha para sobrevivir de mismo, en
paralelo a toda la estructura del Prólogo, corren dos cuestiones esenciales; la cuestión
ontológica y la cuestión histórica.

Ya al comienzo se plantea que el antimoderno tiene una visión sobre lo que existe realista,
donde él no es otra cosa que una parte más dentro de un Cosmos, mientras que el moderno
tiende a tender hoy por hoy una visión idealista, donde el Yo, el Sujeto, y el Ego, crea la
realidad, y esta última puede ser ilusoria; esta lucha aparece retratada en la tercera parte de
prólogo, donde habla del “Sueño de la razón”.

La conclusión que extraigo sobre este conflicto – que pongo de manifiesto a la entrada del
Prólogo y que continua hasta su fin –, que no es menor, es que esta lucha, desatada a partir de
1453 con el nacimiento del Antropocentrismo y con Descartes posteriormente como su
capitoste del bando idealista; no puede tener un vencedor.

Ningún humano puede llegar a determinar que este mundo es real o que es una ilusión, y que,
cualquier posición o postura ontológica que los humanos tomen con respecto a lo que es real,
es una jaula, una jaula necesaria, y que el fin de la Filosofía y su utilidad, es, justamente, darse
cuenta de la existencia de estas jaulas. El que la Filosofía nos dé cuenta de la existencia de
estas jaulas es importante, ya que el científico que se dedica a la ciencia aplicada, o el hombre
de la calle, no es consciente de esto, y justamente esta ignorancia lo puede llevar a tomar una
posición arrogante con respecto a lo que es real.

Esta imagen de la jaula ontológica, que estará en lo sucesivo presente en todo el texto, da fe
de una idea que he desarrollado durante varios años, la idea de cómo dos hombres, estando
físicamente cercanos, no pueden entenderse entre sí, ni comunicarse, algo que a mi entender,
vio Heráclito en los albores de la filosofía, cuando expreso que “los hombres despiertos no
tienen más que un mundo, pero los hombres dormidos tienen cada uno su mundo”; los
dormidos, que viven cada uno en su mundo, en su jaula ontológica, no pueden comunicarse.

Por otra parte, y en paralelo, hago un análisis histórico, donde expongo la idea de una Ley
histórica, que se podría llamar “ciclo cultura/civilización” que es como una suerte de registro
vital, como el que tenemos todos los humanos, pero que corre para las sociedades o
civilizaciones que han existido en la historia humana.

Esta idea de Ley histórica, pretende dar explicación al origen de este hombre-masa, y nos hace
ver además que en el pasado, hubieron pre-anuncios del mundo moderno, que se dieron mas
que nada al final del ciclo, ya en la etapa de senectud de las sociedades.

Si la modernidad fuese un virus, la idea de ley de ciclos cultura/civilización, nos da cuenta de


que en el pasado, cada civilización, al atravesar su etapa final, género en caldo de cultivo
necesario para que el virus Modernidad despertara, pero este virus, si se manifestó o no sobre
la Tierra en etapas anteriores, duro poco o sus intentos de manifestación fueron rápidamente
abortados; es a partir de 1453, donde el virus Modernidad, se hace manifestó en todo el orbe,
convirtiéndose en una verdadera Pandemia, irrumpiendo y penetrando (como lo hacen los
virus) a la civilización occidental.

Por ultimo vale una aclaración de mi parte, mi ontología, como la de todo el cristianismo, es
realista; considero que hay un mundo externo más allá de Yo como Sujeto, y por ende, hay un
pasado de miles de años, y hubieron civilizaciones y pueblos que antecedieron a mi existencia,
todo esto, como veremos más adelante, constituye un acto de fe de mi parte, pero, quiero
dejar constancia de que, apelo a la ley de ciclos históricos justamente porque me considero
circunscripto en un mundo externo a mi Yo y que en cierto sentido es ajeno a mi persona, en
cuanto a que hubo un pasado en este mundo, y que este mismo pasado que no conozco
porque yo no existía está registrado por los textos de Historia.

Si bien muchas veces me considero desdichado de haber nacido en este lugar y en esta época.
Y a veces incluso me pregunto de porque se me ha dado a mí el precioso pero desdichado
regalo de la vida. He querido mandarte algo de esta esquina del mundo que considero digno
de valor.

La obra de Borges en buena medida me parece un tanto aburrida, o saturada de simbolismos,


muchos han objetado de su literatura que era “literatura para profesores de literatura” y no
para personas comunes y corrientes. Sus personajes también, parecen en su mayoría meras
marionetas del destino, carentes de vividos rasgos humanos.
Te preguntaras entonces, porque lo he elegido a él dentro de otros autores del Rio de la Plata,
como Cortazar, Sabato o Onetti, y la respuesta es fácil de responder. Borges es el único autor
que puede ser leído en cualquier tiempo y en cualquier lugar. No muchos autores han logrado
este fenómeno de vencer al tiempo. Muchos de ellos, que fueron populares en su momento,
siglos después parecen olvidados y luego, después de otros siglos, reaparecen nuevamente. Un
Platón o un Virgilio se seguirán leyendo a través los siglos de los siglos, y las nuevas
generaciones pueden seguir aportando nuevos puntos de vista sobre sus obras. Muchos otros
que hoy nos parecen gigantes, sucumbirán frente al peso de los siglos.

En el caso de Dostoievski es claro, si bien uno puede sentirse identificado con muchos de sus
personajes, la mayoría de ellos son productos de su época y de la nuestra. Hay quien una vez
ha dicho que para intuir de una sola mirada al alma de las sociedades pasadas y de las
nuestras, tiene que fijarse en cuál es el edificio más grande de sus respectivos centros urbanos.

En el caso de la época medieval, eran las iglesias, en el caso del mundo antiguo, el coliseo, en
nuestro caso, los edificios de empresas, o, en el caso de Uruguay y de algunas exrepúblicas
socialistas, los edificios administrativos o gubernamentales.

Raskolnikov por ejemplo, es un hijo de las grandes metrópolis urbanas, al despertarse de su


pequeño habitáculo y escuchar el ruido permanente de los carros que transitaban por san
Petersburgo, veía claramente al alba del Sol un futuro sin mañana. El mañana se lo tenía que
dar él, la razón de ser era él mismo y sus proyectos megalómanos de convertirse en un
Napoleón o un gran benefactor de la humanidad.

Otro ejemplo es el de Smerdiakof, nuevamente bajo su figura se nos presenta el arquetipo del
Nihilista; un hombre sin familia, sin padre cuya madre murió cuando nació, sin identidad,
receptivo a cualquier cosa nueva que le pudiese dar un sentido a su vida, un propósito para
vivir y despertarse todos los días.

Una de las frases mas celebres de Dostoievski es: “El secreto no es vivir, sino el saber para que
se vive”.

Lo que si no deja de dejarme perplejo en esta época, es como el mundo moderno ha


obliterado en la mayoría de nuestros coetáneos la búsqueda del Ser, la sed de Dios. Los
hombres-masa de nuestra época parecen contentarse con los pequeños y miserables placeres
del calor humano, procurados – estos placeres – gracias a un intensivo proceso de
despersonalización que todos los hombres-masa realizan a lo largo de su vida, tan solo para
encajar frente al resto de la sociedad y no ser rechazados.

Los desgraciados que no podemos fingir, que no nos podemos acostar con alguien que no
queramos abrazar (No como ellos que se acuestan con gente que no quieren realmente),
hemos nacido en esta época, en este mundo sin nada, sin propósito, caminando sin una
brújula que me pudiese dar certezas, de a donde ir y a donde no ir.

Todo esto adquiere significado para nosotros, modernos como somos. Pero alguien de la Edad
Media o del mundo antiguo, - cuya alma nacía ya llena de sentido, bajo una fe o una creencia,
donde todo lo que le rodeaba tenia sentido a la luz de su fe - si tuviese en sus manos un libro
de Dostoievski y pudiese leerlo; no lo entendería en absoluto.

En este sentido, la figura de Dostoievski, o por lo menos, buena parte de sus obras, dejaran de
tener sentido para los hombres del futuro, si es que el Apocalipsis se atrasa y se crea una
nueva civilización con una nueva fe o un nuevo sentido.
La figura de Borges en este sentido, cuya calidad literaria quizás sea inferior a la de los grandes
rusos, perdurará a través de los siglos. En él se encuentran las grandes preguntas que se han
hecho todos los hombres a través de los siglos, las preguntas por el infinito, el tiempo, el
espacio, la eternidad del hombre. Pareciese que no toma partido por ninguna postura, tan solo
las expone a través de sus ensayos o de sus cuentos. Pero deja a entrever que hay algo dentro
de su obra que a nosotros nos puede gustar.

EL MUNDO MODERNO COMO PROBLEMA


En su pequeño ensayo La Esfera de Pascal, donde habla de la visión de como era la forma del
Cosmos y la forma de Dios que tenían los artistas y los filósofos desde la antigüedad hasta la
época moderna, luego de hacerse eco de lo que habían teorizado en el mundo antiguo Platón,
Hermes Trimigesto o Jenofanes, cuando relata sobre el giro copernicano que comenzaba a
operar en el Renacimiento a partir de figuras como Giordano Bruno, Copérnico y Galileo, que
terminaba por destrozar la idea griega de un cosmos ordenado y armónico, cuyo centro era el
hombre o mejor dicho; la creación de Dios y por ende, el hombre; la Creación de la creación.

Cuando Borges dice: “Para un hombre, para Giordano Bruno, la rotura de las bóvedas estelares
fue una liberación. (...) con exultación, en 1584, todavía en la luz del Renacimiento; setenta
años después, no quedaba un reflejo de ese fervor y los hombres se sintieron perdidos en el
tiempo y en el espacio“

Uno aquí puede ver que para Borges esta “liberación” que nació del Renacimiento, dejo al
hombre perdido y huérfano. En otra parte de este mismo texto él escribe que ya, luego de
haber pasado varios siglos desde el giro copernicano, en plena Modernidad que: “Milton,
según la biografía de Johnson, temió que ya fuera imposible en la tierra el género épico”.

Claramente esta “liberación” “de las bóvedas estelares”, es la “liberación” de un mundo lleno
de sentido que tan hermosamente retratara san Basilio en su Hexameron, donde los animales
no solo son siervos del hombre, sino que pueden enseñarles a los mismos humanos virtudes y
pueden convertirse en sus maestros y de la que a partir de Descartes y Galileo, dejan de ser
creaciones de Dios y pasan a convertirse en cosas. Es sentida con pesar por Borges1.

En “Del culto de los libros” Borges señala esto: “Más lejos fueron los cristianos. El pensamiento
de que la divinidad había escrito un libro los movió a imaginar que había escrito dos y que el
otro era el universo”, de hecho es lo que hace san Basilio, toda la creación de Dios e incluso la
historia humana se encuentra contenida dentro de la Biblia, inclusive nosotros.

Hablando con un protestante, yo le decía que en la Biblia estaba contenida toda la humanidad,
y que las guerras modernas, las cruzadas, la primera y la segunda guerra mundial, la guerra
actual contra Ucrania, no son sino meros paréntesis dentro del Plan de Dios, dentro de la
Escritura Divina.

Sobre el abecedario de la naturaleza, que menciona unas palabras mas delante de la frase que
te acabo de citar en “Del culto de los libros”, Borges menciona sobre un sueño que tenia el
filosofo Francis Bacon: “A principios del siglo XVII, Francis Bacon declaró en su Advancement of
1
Descartes junto con Galileo, que serían en cierto sentido los Padres Fundadores del mundo moderno,
el italiano establecería en sus Dialogos acerca de dos nuevas ciencias la Ley cuadrático-cubica, la
imposibilidad en la naturaleza de los gigantes; los titanes y los nefilim quedaban de un día y para
siempre ridiculizados por la conciencia moderna. Estas bestias, olvidadas hace 500 años gracias a Galieo,
retornan gracias a su Libro de los seres imaginarios de Borges, donde organizaría a los seres más
emblemáticos de los cuentos y las mitologías.
Learning que Dios nos ofrecía dos libros, para que no incidiéramos en error: el primero, el
volumen de las Escrituras, que revela Su voluntad; el segundo, el volumen de las criaturas, que
revela Su poderío y que éste era la llave de aquél. Bacon se proponía mucho más que hacer
una metáfora; opinaba que el mundo era reducible a formas esenciales (temperaturas,
densidades, pesos, colores), que integraban, en número limitado, un abecedarium naturae o
serie de las letras con que se escribe el texto universal”

Yo creo que esta idea es la misma que llevo a Mendeleyev – con su jaula ontológica realista –
el postular su tabla química de los elementos. Ahí hay un “abecedario” de toda la materia del
universo. El carbono y el oxígeno son tan solo letras que componen el poema del universo;
todo lo existente, o por lo menos lo existente en nuestro plano, se encuentra sintetizado en
esa fórmula de la tabla periódica. Incluso los ángeles y los demonios, - si tomamos en cuenta a
las palabras de san Fausto de Leríns y san Ignacio Brianchianinov que planteaban una cierta
materialidad de los ángeles -, los planetas y los exoplanetas, están comprendidos dentro de la
tabla periódica.

He aquí que Borges no vindica un mundo antiguo por sobre el mundo moderno, la nostalgia
por los ecos de los antiguos no lo convierte en un reaccionario. En él, el mundo de los
dragones y el de la computación cuántica conviven en perfecta armonía.

En cierta ocasión, cuando él estaba por tomarse un avión junto con su mujer Maria Kodama,
un cardenal de la iglesia católica en Argentina, mons. Quarrachino, se enteró de que Borges al
igual que estaban por viajar y dentro de la terminal quiso conocerlo. Cuando saludo a Borges,
Borges le dijo con cierto desparpajo: “usted y yo nos dedicamos a lo mismo; a la literatura
fantástica”.

De hecho, lo único que Borges postulaba como real en el mundo, era la literatura fantástica, la
realidad completa podría considerarse para el como ilusoria o simplemente como regida por
ciertas ficciones que usaban los hombres para controlar algo que no entendían muy bien del
todo.

Su vida; la vida de Borges, eran tan solo una ampliación del mundo fantástico que el mismo
había edificado y que consideraba tan real como el mundo ordinario.

Asi como el átomo es una ficción, como la idea de los limites entre los Estados, otra ficción,
como el mapamundi (donde es completamente arbitrario la posición que ubica a Rusia en el
norte y a Uruguay en el sur), como el derecho es otra ficción, la idea del tiempo, - tan
problemática para Borges -, es otra ficción.

Este mundo moderno, por ejemplo, mantiene una imagen del mundo profundamente
histórica, es decir. La historia es capaz de ser medida en cantidades iguales mediante unidades
llamadas años u estos se extienden miles de millones de años atrás hasta la creación de la
Tierra y varios miles de millones de años mas atrás hasta la creación del universo.

Frente a esa visión univoca que se nos impone de un tiempo como si fuese una secuencia
initerrumplida, Borges nos hace ver que esta manera de entender la temporalidad es una
frente a muchas otras ideas de la temporalidad que se han ido desarrollando a lo largo de la
historia humana, y que, el suponer que nuestra idea moderna del tiempo es mas valida que las
otras ideas, es un error, ya que por ejemplo, frente a esta idea infinitesimal y moderna del
tiempo, Borges presentara la idea de que el tiempo puede ser una ilusión para los hombres, o
la idea de la Eternidad, donde según Platón el “tiempo es una imagen móvil de la eternidad” y
ya que el pasado no existe, el futuro tampoco, y lo único que se tiene es el presente.

¿Cómo entender que hayan varias ideas sobre lo que es el Tiempo y todas sean validas a la
ves? Supongamos que me encuentro con una mujer feminista de estas ahora modernas, que
creen en que el genero es una construcción social. Y cualquiera podría elegir y escoger que
genero ser, o incluso que especie, ya que hoy por hoy va en crecimiento el fenómeno de los
“trans-especie”; si yo quiero ser un perro, soy un perro. Yo le podría decir que también el
genero, así como las especies están determinadas por la biología.

Sin saberlo, ella tiene una idea con respecto a la realidad, implícita en su creencia; esta
atrapada en una jaula ontológica. Su idea con respecto a la realidad es propia del Idealismo
filosófico. El Yo, el sujeto, es lo que hace la realidad, si yo mañana me muriera, el mundo
quizás desaparecería conmigo, porque yo hago la realidad y vivo en una Matrix; el mundo es
una ilusión, y ningún determinante material, como puede ser los órganos genitales o los
cromosomas, puede cambiar lo que el sujeto cree, porque él es el artífice del mundo; o el
mundo pasa por el o depende de él.

Mi postura o mi jaula ontológica, es la realista; mas allá de mi hay una realidad externa; si yo
mañana me muriera el mundo seguiría andando, porque la creación y la realidad es
independiente del sujeto, del hombre.

¿Cuál de los dos esquemas es el verdadero? Ninguno o ambos; la razón humana escapa a las
realidades ultimas sobre que es lo real, la filosofía y la literatura de Borges tan solo sirve, no
para llegar a la Verdad, sino para darnos cuenta de que todos escogemos, con conocimiento o
por ignorancia, nuestra jaula ontológica.

El astrofísico que, bajo sus investigaciones, llega a creer en la materia oscura y en los agujeros
negros, lo hace, porque, mas allá de su tonelada de investigaciones y de todo su aparato
teórico e investigativo, mas allá de todos sus títulos y doctorados, hubo un paso primordial que
él dio y del cual fundamenta todo esto, hay un núcleo central, que es una creencia de la cual él
determino que lo único que existe es la materia; entro en esa jaula y de ahí alimento todo su
sistema de creencias con todas las investigaciones y el aparato teorético que le han llevado
décadas e incluso su vida misma.

Pero el entrar en la jaula, determina, para cada uno de los humanos, un acto de fe, ni el
teólogo ni el astrofísico pueden demostrarnos, pese a toda la ciencia a la que pueda llegar el
hombre, que lo único que existe es la materia o que vivimos en una ilusión.

Frente al tiempo como cantidad, tan comúnmente figurado dentro del eje de coordenadas
cartesianas dentro del eje de las abscisas, plantea Borges nuevas alternativas sobre la idea del
tiempo, que convierten a la idea del tiempo moderna, hecha mera cantidad, como una escuela
filosófica más de la cual los modernos solo creen en ella porque tienen fe en ella y no porque
sea la mas convincente o la verdadera.

Justamente esta es la idea motora de “There are more things” un cuento hecho en homenaje a
Lovecraft; el titulo del cuento esta escrito en ingles (en su versión en español) y hace alusión a
uno de los pasajes mas celebres del Hamlet de Shakespeare; de hecho, la frase dice así:
“Existen más cosas (There are more things) entre el cielo y la tierra que las que sueñas en tu
filosofía.”
Es que, por más avances que existan dentro del campo de la ciencia, la razón humana tiene sus
límites, y nadie, ni ninguna disciplina, puede dar una certeza sobre realidades ultimas, este
campo solo es dominio de la Matemática2, la lógica (por añadidura) y la teología. La utilidad y
la necesidad de la filosofía y de la literatura de Borges es la de justamente ponerle un límite a
la arrogancia del hombre; aquellos que proclamen que el alma no existe o que el universo es
infinito, o que el evolucionismo es verídico, es porque lo hacen dentro de sus estrechos
esquemas ontológicos; para estos lo único que existe es la materia, pero ellos no se dan cuenta
de esto, son filósofos porque ya toman sin saberlo una postura ontológica – por ejemplo –
sobre la realidad única e inequívoca de la materia, pero son filósofos sin saberlo. La filosofía
nos hace ver que ellos hablan a partir de sus estrechos límites mentales, de sus filosofías; son
prisioneros de un esquema sin saber que son prisioneros.

¿Qué otra cosa es sino la fe la razón última que llevo a que Kurt Gödel postulase que el
materialismo es falso o a que un Mario Bunge postulara a la materia como realidad final de las
cosas?

Si alguien postulara, como postulo Bertrand Russell en su Hipotesis Omphalos que nadie puede
tener una certeza verdadera de que el mundo en si tiene tan solo 5 minutos, y que este mundo
(o que un genio maligno, de Deus deceptor cartesiano que lo gobierne como una suerte de
demiurgo) añadió a todos los hombres recuerdos falsos dándoles la ilusión de una
temporalidad que no existió, siendo los recuerdos de una irrealidad, estaría tan en lo cierto
como alguien que postulase que lo único que existe es la materia y que el universo tiene
12.000 millones de años, junto con la tierra, de cerca de 4.500 millones de años.

Los hombres modernos adquieren un orden ontológico porque se los da la convención social o
el lugar y el tiempo en el que nacieron; son rehenes de este orden ontológico, que opera en
ellos como una raíz de la cual brotan el resto de todas sus más profundas creencias y
convicciones sobre la vida y de cómo moverse en ella.

Porque, ¿que carajos es lo que le hace concluir al físico de partículas Javier Santaolalla que el
universo en realidad puede que no tenga ningún comienzo ni ningún fin, debido a las
inconsistencias de la teoría del Big Bang; postulando que el mundo se expande y se contrae, o
sea, nace y se destruye, de manera eterna y periódica, cumpliendo ciertos ciclos como habían
escrito los hindúes en su doctrina Mahabharta o los estoicos con su postulado de la Ekypirosis?

Lo que le hace llegar a esta conclusión es el hecho de que este físico ya admite de entrada un
orden ontológico existente, donde lo único que existe es la materia.

Y lo interesante notar es esto. Muchas veces han llegado a establecer ciertos filósofos
materialistas y científicos, que el estudio de la teología, junto con la práctica de monacato, era
una pérdida de tiempo, porque no tenía ninguna utilidad.

Es porque ellos, a pesar de considerar que hay una realidad externa al sujeto, como todos los
realistas, como los cristianos, consideran que, lo único que existe es la materia, y no toman en
cuenta que quizás, hay una realidad más allá de la materia, espiritual, que nosotros, al ser de
naturaleza carnal y tener algunas deficiencias en nuestro aparato cognitivo, no podemos ver.

2
Sobre el poder de la matemática como herramienta para aproximarnos a una mayor comprensión de lo
Eterno, o de tiempos sagrados, donde la noción del tiempo no es ni era la misma que la que nosotros
tenemos en nuestra realidad, «Para el Señor un día es como mil años, y mil años como un día» (2 Pedro
3:8). Se deberá de escribir otro apartado.
Pero ¿Qué es lo que determina que lo único que existe es la materia? Solo la fe. Y nosotros
podríamos objetarles a ellos (junto con san Hipólito), que, el estudio de la astrofísica 3, por
ejemplo, presupone una pérdida de tiempo.

Estos, como Santaolalla y muchos otros; son prisioneros de su jaula ontológica, pero; ¿Cómo es
que llegan a la elección de sus cadenas?;

San Ignacio Brianchaninov decía “aprende a conocer el espíritu de la época, así, cada vez que
sea necesario, serás capaz de evitar su influencia”, el espíritu de la época ha variado como las
aguas de los ríos, sin permanecer estático, durante todos los siglos de la historia humana.

En cada una de las civilizaciones que han alumbrado en el mundo, estas, se podría decir, han
pasado por un ciclo, que se puede dividir en 2; la fase de la cultura y la fase de la civilización 4.

EL CICLO “CULTURA/CIVILIZACIÓN” COMO REGISTO VITAL DE TODAS LAS SOCIEDADES

Nacimiento, desarrollo, adultez, pubertad y muerte. Así puede resumirse un ciclo entero. La
fase de la civilización comienza en el cenit del ciclo, con la adultez de la civilización y termina
con la muerte del mismo.

En las épocas de primavera, o de nacimiento y desarrollo de las civilizaciones, estas nacen y las
gentes comienzan a desarrollar mitologías fundantes de las mismas, la personas son simples de
corazón, y esta simpleza de creencias tiene su correlato con la simpleza de sus creaciones
artísticas, y también con su simpleza arquitectónica. En el nacimiento de occidente, comienzan
a desarrollarse las sagas artúricas, así como las sagas de Roldan, Persifal, la creencia en
demonios, licántropos, leprosos de origen maldito; la política, regida por aristócratas o señores
feudales, se hace eco de esta simpleza de corazón; los reyes merovingios se dejan el pelo largo
en base quizás a creencias pre-cristianas o con una clara alusión al juez veterotestamentario
Sansón, aludiendo a que su condición de reyes por la Gracia de Dios y que el distintivo de su
larga cabellera les otorgaba poderes sobrehumanos en el campo de batalla.

Al final de la primavera, Marc Bloch recoge una hermosa anécdota en su libro Los reyes
Taumaturgos, que; en pleno siglo XIV, al haberse originado una disputa entre el monarca
inglés, Eduardo III, y Felipe de Valois, este último reclamo la devolución de territorios franceses
que aquél le había arrebatado. El inglés, deseoso de ganar para su causa a una Venecia neutral,
envió a esta república a un embajador suyo, para que volcara en su favor a Venecia; este
diplomático, cuando compareció ante los gobernantes venecianos, esgrimió con perfecta

3
El libro del académico Madrid Casado Filosofía de la Cosmología, explica que entes que resultan tan
evidentes como los agujeros negros o la energía negra, no tienen un consenso en la comunidad
científica y es probable que no existan verdaderamente. De hecho, Madrid Casado da cuenta de que
muchas observaciones y mediciones de los astrónomos se ajustan permanentemente para que estas
entren dentro de su esquema teórico, ya que de otra manera estas contradecirían de manera continua
sus creencias científicas más básicas.
Se ha dicho que los materialistas son realistas porque creen tan solo en lo que ven, pero; ¿No ven lo que
quieren ver y no lo que en realidad Es? sobre esto volveré el apartado; La cosmovisión de los perros
4
Es importante mencionar la anotación que hace Amaury De Riencourt sobre esta distinción entre
cultura y civilización en su obra The Coming Caesars: “La distinción entre Cultura y Civilización,
popularizada por Friedrich Nietzsche, Thomas Mann y Oswald Spengler, fue señalada por primera vez
por John Stuart Mill, en su Libro IV llamado Lógica. Pero, lo que es bastante significativo, son en su
mayoría pensadores rusos del siglo XIX quienes elaboraron sobre ella, como Alexander Herzen y
Berdyaev en The Beginning and the End (en español figura este titulo como El Sentido de la Historia) y
eslavófilos como K. Leontiev, quienes enfatizaron esta distinción en un esfuerzo por definir el verdadero
relación histórica.”
seriedad el siguiente argumento; si Felipe de Valois es en verdad rey de Francia, como
pretendía, debía de demostrarlo exponiéndose a ser devorado por leones hambrientos. La
razón de esta propuesta, que a nuestros oídos suena extraña, reside en que entonces se creía
como artículo de fe que ningún león devoraría ni rasguñaría siquiera a un auténtico monarca.

Época donde en Inglaterra se tenía prohibido matar a los cuervos, porque los campesinos
pensaban que en uno de ellos podría estar el rey Arturo trasmutado en cuervo para burlar a la
muerte y vivir eternamente.

Era una época hermosa, donde la iconografía y la arquitectura eclesial, muy hermosa, pero con
rasgos todavía toscos o infantiles, así como la de los de los castillos de la baja edad media,
todavía construidos principalmente con empalizadas de madera, daría paso a una época de
mucha mayor complejidad.

El mundo Antiguo, como el mundo chino, como el mundo de la india, también vivió esta época
de primavera, cuando los jefes de las distintas polis luchaban consultaban a los oráculos
ubicados en sus respectivos lugares sagrados, para ver cuando tenían que comenzar las
guerras y cuando tenían que hacer la paz y dejar de luchar.

Fue una época en la que medos y lidios, en plena batalla, detuvieron sus armas al ver sobre sus
cabezas un eclipse solar, y en la que construían ciudades basándose en ciertas indicaciones
que le daban más los oráculos que la toponomia del terreno.

Esta era la época de la fe por sobre la razón, pero la razón lentamente comenzaba a avanzar
sobre las conciencias de las nuevas generaciones, cuanto más y más se acercaba el ciclo a su
cenit, hacia su comienzo de la fase civilizatoria. Ya el eclipse que se dio sobre la batalla del rio
Halys entre lidos y medos, había sido predicho por Tales de Mileto mediante cálculos
astronómicos, y ya se alzaban algunas voces demostrando la inconveniencia de algunas
ciudades fundadas por el mandato de los dioses, como Tasos5.

A fin de cuentas, la época de cultura de las civilizaciones, es una época donde lo inmaterial
prima sobre lo material, donde todo tiene valor pero nada tiene precio, y por eso, los
fenómenos históricos no pueden ser vistos bajo el simple esquema de causa y efecto; hechos
fortuitos como un eclipse solar o eventos que pueden incitar o deprimir la piedad religiosa del
pueblo; pueden ser determinantes en el curso de los hechos.

El mundo de la causalidad, sería el de la civilización, donde todo tiene un precio y todo deja
lenta pero inexorablemente de tener valor, y esto se debe a una condición moral, de que ya las
virtudes empiezan a perder sentido dentro de la población; las conquistas obtenidas por una
población que crecio bajo todo tipo de privaciones, y dolores, al rigor de dificultosas batallas,
da paso a una nueva generación que, es heredera de todas estas conquistas y no tiene que
hacer nada para obtenerlas, dándose a una vida viciosa y disoluta. Es este un mundo donde la
cantidad prima sobre la calidad, todo puede medirse y todo puede contarse, y esto es lo único
que existe para las gentes que viven durante el periodo civilizatorio.

Es evidente que en esta segunda parte del ciclo, no todo es lo mismo, cuando comienza en el
cenit, las virtudes alcanzan su máximo refinamiento, los sistemas feudales o de hombres de la
tierra, dan paso a regímenes cortesanos donde el arte de gobernar; con las implicancias que
tiene, de sacrificio en muchos casos de los egos de las familias gobernantes en aras de la
raison d'etat.

5
Preparatio Evangelica, first part, Eusebius of Caesarea
Esta “razón del Estado” también supone un cambio de época, de una de cultura; la época del
“espejo de los príncipes”6; donde el gobernante tiene que ser custodio de la fe, y ejemplo de
todas las virtudes e inclusive cuya fuerza física debe de ser superlativa, adiestrándose con la
practica de la caza; a la época de la “razón del Estado”; donde el Cardenal católico Richelieu no
duda en alentar y aliarse con los protestantes en aras de beneficiar los intereses del Reino de
Francia.

También en el ámbito moral, en el cenit del ciclo los imperativos éticos aun se vuelven más
rígidos, y se rigidizan aun mas cuando el ciclo comienza en su primer declive; pero esto ya no
representa un sinónimo de bienestar civilizatorio, sino de malestar. Importan las formas, la
sprezzatura, se creen en las virtudes como la obediencia, la castidad, humildad etc, pero no
como bienes internos, espirituales, sino como bienes externos; para agradar más o encajar
mas en determinado estamento social.

El ciclo, cuando comienza a declinar, lo hace lentamente, pero esta caída, como si fuese
movida por la fuerza de atracción gravitatoria, se acelera elevada al cuadrado, cada vez más.
Hasta que ya en el declive de ciclo, las gentes se liberan de la moral de sus ancestros, que les
resulta insoportable, y adquieren una visión hedonista y descaradamente materialista de las
cosas.

Asimov en su trilogía Fundación logro ver en las Matemáticas el poder de una serie de
verdades formuladas en teoremas que estaban más allá del espacio y de tiempo;
ejemplificándolo bajo la figura de Gaal Dornik, un joven que se cría en un planeta pobre, de
fanáticos religiosos, donde el conocimiento está condenado y el estudio de las matemáticas
prohibido, logra resolver un antiguo problema matemático que había tenido ocupado a los
más grandes matemáticos durante siglos, lo que lo hace no solo capaz de predecir el futuro del
Imperio y de ahí adquirir un gran poder sobre la política, sino de llegar a poseer las leyes de
auge y declive de los Imperios; a llegar a ver la verdad perenne de que todo lo que nace tiene
que caer, y que las creencias de todas las personas, su inocencia y su incredulidad, su
arrogancia como su bondad, su libertad sexual así como sus épocas de puritanismo, su
relativismo en cuanto a los dogmas y su ortodoxa; pasa como el sol que interminablemente
nace en el alba y muere en el ocaso.

TRANTOR VERSUS TERMINUS; ARQUETIPS DE CIVILIZACIÓN Y CULTURA

A efectos de ejemplificar esto, se puede utilizar la obra de Issac Asimov titulada Fundacion, si
bien esta plagada del cientificismo que caracterizo la época en la cual fue escrita esta obra
(1951), contiene elementos muy valiosos, ya que el mismo Asimov admitió haber apelado a
fuertes históricas emblemáticas como Historia de la decadencia y caída del Imperio Romano de
Edward Gibbon a para describir su mundo futurista.

En esta presenta dos mundos, dos planetas, bien distintos, y los dos pueden ser arquetipales
de lo que se denomina como cultura y lo que se llama como civilización.

6
En la Cronica de los años pasados de san Nestor el Cronista, dentro de esta Cronica, este contenido un
escrito del kynaz (príncipe) Vladimir Monomaco, donde da una serie de enseñanzas y preceptos de
cómo debería de ser y de manejarse el príncipe ideal, siendo uno de los tantos ejemplos de “espejo de
príncipes” que se daban en la Edad Media.
Comienza el relato de la obra con un joven matemático de nombre Gaal Dornik, originario de
un planeta ignoto que recibe una invitación para ir al corazón del Imperio Galactico; Trantor,
que sería la cúspide de la civilización humana, parangonable en avances y en numero de
habitantes a lo que fue Roma en la época antigua.

Cuando llega este menciona “No estaba seguro de que el sol brillara ni, por lo tanto, si era de
día o de noche (…) Todo el planea parecía vivir bajo el metal, la comida que acababa de ingerir
había sido calificada de almuerzo (…) no se sabia la velocidad de rotación planetaria de
Trantor”

He aquí que en este planeta la capital del Imperio ocupaba toda la superficie, y había como
una especie de techo de metal, donde la gente ya no podía ver las luces de las estrellas; ya no
tenía noción de lo días, ni siquiera de las estaciones del año.

Cuando Gaal sube a una torre de observación, para poder vislumbrar mejor el planeta, un
acompañante de él le dice “Trantor le gustara, si tiene un temperamento poético (a los
trantorianos) les pone nerviosos (…) Si has nacido en un cubículo y crecido en un pasillo, y
trabajado en una celda, y pasado las vacaciones en una habitación a solas llena de gente, es
lógico que el aire libre (de la torre de observación) te ponga nervioso”

Se puede ver con el ejemplo ficticio de Trantor lo que pudo haber sido en su momento Roma o
Londres para la civilización occidental, una megalópolis para el momento, donde las gentes
vivian en pequeños habitáculos y al salir a la calle tenían que golpearse para abrirse camino
frente al tumulto y lo bullicioso de las calles; donde probablemente miles o, me atrevería decir,
millones de quienes pisaron esas calles no conociesen otra realidad que la de su ciudad. En
estos grandes colosos pétreos, se efectúa, aunque de manera artificiosa, la completa conquista
de la naturaleza por parte del hombre. Ya no necesita ir a cazar ni adentrarse en la naturaleza
para procurar alimento; una rígida burocracia le otorga todo para que este pueda constituir
sus actividades laborales dentro de la ciudad.

Pero esta conquista de la naturaleza es artificiosa; se da en apariencia y no en realidad


“Diariamente las flotas de decenas de miles de naves llevan el producto de veinte mundos
agrícolas exteriores en cuanto a alimentos y, en realidad, todas las necesidades de la vida,
hicieron a Trantor cada vez mas vulnerable a la conquista por el bloqueo”.

Asimov, muy influido por el ejemplo del pasado romano (las naves cargueras que partían de
Egipto y Sicilia para alimentar a Roma) que le otorgaba Gibbon no fue capaz de prever la carne
o alimentos de laboratorio hechos por cultivo de células como hoy existe, ya que la fase final
de la conquista del hombre sobre la naturaleza supone independizarse totalmente de esta.

Es interesante aquí mencionar lo que observara en su momento Herder y también Francisco J.


Contreras Peláez a través del mismo Herder: “en un mundo caracterizado por la creciente
complejidad técnica, la vida cotidiana se desarrolla en medio de procedimientos, artilugios,
etc. cuyos principios de funcionamiento escapan por completo a la comprensión del individuo
medio. El hombre moderno depende dramáticamente de máquinas cuya estructura no
comprende. Ello representa una paradójica forma de inferioridad respecto al ‘salvaje’, capaz
de abarcar intelectualmente su entorno tecnológico. El ‘salvaje’ sabe fabricar, reparar, etc. sus
herramientas, pero la mayoría de los habitantes de las ciudades modernas no podrían hacerlo
con las suyas (…) El orgullo del occidental por la superioridad de su tecnología tiene, indica
Herder, mucho de grotesco, pues la relación del individuo medio con tales proezas técnicas es
pasiva: su posesión es la de un mero usuario, cuyo único mérito estriba en, según palabras de
Herder; ‘haber nacido en un contexto en el que convergieron tales invenciones y tradiciones’
(he aquí una nueva versión del adagio medieval según el cual los modernos serían ‘enanos a
hombres de gigantes’. El occidental contemporáneo viene a ser según Herder ‘como un niño
que se mueve sobre andamios muy altos que construyeron manos ajenas’. Y la proliferación de
inventos puede resultar paradójicamente compatible con la atrofia general del genio inventivo,
en la medida de que la mayoría de la población se limita a aprovechar cómodamente lo que
unos pocos descubren, de ahí que Herder remataría:

«No tiene intelecto de inventor todo el que se sirve de ellos [los inventos, los avances
técnicos]; antes bien, esta cualidad [la inventiva] se halla en gran parte atrofiada por la falta de
uso: pues, si tengo a mi disposición la herramienta de otro, difícilmente inventaré yo mi propia
herramienta (…) todos los que usan un idioma aprendido viven como en un sueño intelectual;
piensan con la inteligencia ajena y son sabios de remedo; pues ¿Acaso el que utilice el arte de
otro artista será por eso artista él mismo?»”

Esta diferencia que vuelve inferior al hombre moderno por sobre el hombre mal llamado
“salvaje”, diferencia de la que se hace eco Houellebecq; “mi habilidad técnica es netamente
inferior a la del hombre de Neanderthal”; también figura en las obras de un especialista del
ocultismo como Denis Wheatley; en su obra The Devil Rides Out, el duque de Richleau, frente a
las objeciones de su amigo Rex sobre que el hipnotismo o la magia negra era tan solo eso,
magia y se encontraban dentro del ámbito de las creencias de los pueblos salvajes o primitivos,
el duque le contesta que si un hombre de mediados del siglo XIX hubiese escuchado la radio,
desconociéndola y sin entenderla, también concluiría que es un aparato mágico; y que esta es
una de las diferencias y a su vez semejanzas entre el moderno y el primitivo, los dos son parte
de un pensamiento mágico, la única diferencia es que la magia del primero funciona (cuando
yo toco un interruptor de luz, la luz se enciende), mientras que la del ultimo no; o por lo menos
el funcionamiento de la magia del ultimo tipo de hombre, del primitivo no se manifiesta de
manera concomitante en todo espacio ni a cualquier hora o cualquier tiempo, ni tampoco la
puede efectuar cualquier sujeto, como en el caso del interruptor o cualquier operario de un
artefacto moderno. Richleau concluye que ciertas personas tienen determinados poderes que
nosotros, al no entenderlos, los clasificamos como mágicos, pero justamente es por nuestra
incapacidad mental (que nos diferencia de los hombres primitivos, ya que estos si tenían un
mayor entendimiento) de entender que ciertos hombres pueden invocar ciertas fuerzas de la
naturaleza que para el moderno permanecen ocultas.7

El avance cada vez más exponencial de la técnica, aumenta de manera paralela la imagen de
los espejismos que se le presentan al moderno, Gaal advierte estando en Trantor que “el
planeta que era el centro de toda la Galaxia y el núcleo de la raza humana (…) No vio ninguna
de sus debilidades. No vio aterrizar ninguna nave de comida”

Este sentimiento de autosuficiencia, de grandeza que a uno le ocasiona el ver dentro de estas
megalópolis ciertas edificaciones; “No pudo ver el suelo. Estaba perdido en las complejidades
cada vez mayores de las estructuras hechas por el hombre”; le da al espectador cierta
sensación ilusoria de poder, de fuerza.

Hari Seldon el maestro matematico de Gaal Dornik y quién lo invito a formar parte de su grupo
de ayudantes en la Universidad de Trantor, en el correr del libro se tiene que enfrentar a una
comisión inquisitorial integrada por las casas aristocráticas que gobiernan el Imperio Galáctico.

7
En la página 17 profundizo sobre este tema
La atención que le dan a Hari Seldon, y el motivo del porque tiene este que comparecer ante
ellos, es que Seldon desarrollo una peligrosa doctrina (La “psicohistoria”) en base a ecuaciones
matemáticas que tiene la posibilidad de predecir el futuro, y los señores de Trantor temen que
con sus predicciones, ponga en peligro la estabilidad de Imperio.

Seldon, en su comparecencia frente a la comisión inquisitorial de aristócratas que lo interroga,


profetizara un inminente derrumbe del Imperio y diría; “la apariencia de fuerza no es mas que
una ilusión” “el tronco de árbol podrido, hasta el mismo momento en que la tormenta lo parte
en dos, tiene toda la apariencia de solido que ha tenido siempre”.

Estas palabras, que Asimov pone en boca de uno de sus personajes mas memorables,
encuentran eco en lo que san Agustin expresara muchos siglos antes, siendo testigo del
derrumbe del Imperio Romano: “han reducido a la antigua Roma (fundada gracias a la
diligencia de los antiguos, fomentada y acrecentada con su industria y valor) a un estado más
deplorable y abominable que cuando el enemigo la arruinó, porque en su ruinas cayeron
solamente las piedras y los maderos, en la que éstos la han preparado han caído por tierra los
más vistosos edificios y ornamentos, no de los muros, sino de las costumbres, haciendo más
daño en sus corazones el ardor de sus sensuales apetitos que el fuego en los edificios de
aquella ciudad”.

La imagen exterior, es tan solo una manifestación, a veces ilusoria, a veces no, de lo que ocurre
dentro.

Los inquisidores resuelven exiliar a Seldon ya que matarlo sería inconveniente pues crearía un
mártir de su causa y podría incitar disturbios, y él junto con sus seguidores marchan a un
remoto planeta en los limites del Imperio, Terminus, a fin de poder recopilar todo el
conocimiento científico generado hasta ese entonces.

EL HOMBRE-MASA

Era lo que Seldon buscaba, ya que él mismo con su Psicohistoria, había pre-visto que esto
sucedería, que los inquisidores decidirían por su exilio en Terminus, y este exilio, junto con cien
mil de sus seguidores, serviría como una suerte de refugio para el conocimiento de la
humanidad frente a una era de barbarismo que se avecinaba y amenazaba con destruir el
Imperio.

El planeta, Terminus, pobre en recursos, localizado en el mismo borde de la espiral galáctica y


con la necesidad de que procurarse comerciando con otros países casi todos los metales,
presenta un ambiente un tanto hostil para la vida, y este es el motivo de que antes nunca
fuese colonizado.

Ya en Terminus se establece el primer contraste, la descripción de Gaal al ver el firmamento


de Trantor sobre la torre de observación: “No pudo ver otro horizonte más que el metal contra
el cielo, que se extendía en la lejanía con un color gris casi uniforme, y comprendió que asi era
toda la superficie del planeta (…) No se podía ver ningún espacio verde, nada de verde, nada
de tierra, ninguna otra vida mas que la humana” se contrapone a la de Terminus: “La Galaxia
poblaba el cielo a gran altura, y su forma de lente nebulosa se extendía perezosamente a lo
largo del horizonte.”

Dos mundos contrapuestos, uno que lo tiene todo; Trantor, y uno que tiene que hacerlo todo
para tener algo; Terminus, se podría comparar a Terminus con la primera Roma, cuando
todavía era una aldea que luchaba por su subsistencia, y fue invadida y ocupada por los galos
de Breno en el año 390 a.C, o Moscú siendo saqueada y destruida por los mongoles en el año
1237; estos estadios corresponden a la etapa de cultura de estos pueblos; son jóvenes y
quieren vivir, no importa si una fuerza externa las ocupa o establece una relación de
semitutalaje como la del planeta Anacreonte, - mucho mas poderoso y belicoso que la estación
científica de Terminus - que amenazaba con sojuzgar a la pobre Terminus.

Sobre el sojuzgamiento de Moscu por parte de los mongoles, el coronel cosaco Vladimir
Shapkin puntualiza: “los rusos, convertidos ahora en moscovitas, se dieron a acumular
pacientemente las fuerzas necesarias para su posterior liberación.

Durante dos siglos, fue su obsesión la lucha contra el yugo mongol. Esta constante
preocupación lo llevó a descuidar otras necesidades, para dedicarse íntegramente a esa tarea.
Toda su vida fue condicionada y adecuada a ese fin primordial. Muchas de las enseñanzas
bizantinas fueron empleadas en esa tarea preparatoria. La lucha endureció el carácter
moscovita. Y procuró con tesón asegurarse el éxito amado por el recuerdo del glorioso
pasado.”

La historia demuestra una y otra ves que al decir de Toynbee los pueblos jóvenes no mueren
por asesinato, es decir, por invasión o sometimiento de otro pueblo mas fuerte, sino que
mueren por suicidio, por auto-asesinato. Es más, este desafío de la invasión y el soportar la
conquista de los poderosos, puede terminar fortaleciendo y aun acelerando el desarrollo del
pueblo joven, como así también se da este fenómeno frente a el desafío de condiciones
ambientales adversas que le toca soportar.

Ya varios antropólogos han estudiado que la hostilidad de condiciones favorece al desarrollo


de la inventiva y creatividad de los pueblos; es asi como los incas tuvieron que desarrollar
complejos conocimientos arquitectónicos para poder cultivar en terrazas, ya que se
encontraban en las montañas de los Andes. Así como también el clima y la posibilidad de ver
las estrellas.

Entre Trantor versus Terminus se establecen dos mundos claramente diferenciados; el de la


cultura y el de la civilización, el de la juvenil voluntad de seguir viviendo que puede
sobreponerse a las condiciones externas y esperar a la hora de levantarse de nuevo; como
ocurrió con la batalla de Kulikovo. Y el senil mundo de la civilización podrido por dentro; un
mundo que duerme bajo un cielo estrellado y otro que no puede ver la luz de las estrellas.

Ya dentro de la narrativa de Fundación se menciona de que “una administración del imperio


bajo la dirección poco inspirada de los emperadores fue un factor considerable de la caída”.

Esta incapacidad de asombro, esta falta de inspiración, este estancamiento de la creatividad,


aparece descarnadamente ejemplificada en las palabras que le dice a Hari Seldon, Chen, el
presidente de la Comisión inquisitorial y jefe de una de las principales casas aristocráticas del
imperio:

“—Doctor Seldon, usted altera la paz del reino del emperador. Ninguno de los mil billones de
seres que ahora viven entre todas las estrellas de la Galaxia vivirán dentro de un siglo. ¿Por
qué, pues, vamos a preocuparnos por sucesos que ocurrirán dentro de cinco siglos?

—Yo no viviré más de media década —dijo Seldon—, y, sin embargo, es algo que me preocupa
tremendamente. Llámelo idealismo. Llámelo una identificación de mí mismo con esa
generalización mística a la que nos referimos por el término de «hombre»”
Aquí se puede ver, claramente, una falta de sentido histórico en Chan, de su boca sale un
sentimiento univoco en el hombre masa de nuestra época; “solo se vive una vez”; no es
necesario preocuparse sobre lo que sucederá en el futuro.

Seldon, con su Psicohistoria, no solo busca eternalizarse, sino que, toda la historia humana
vista bajo la óptica de su doctrina adquiere sentido.

Y he aquí la diferencia esencial entre el hombre historico y el hombre-masa, Chen es el


arquetipo del hombre-masa y Sheldon es una figura arquetípica del hombre histórico. El
hombre histórico es el hombre creyente, porque para él hay un Ser supremo, o mejor dicho,
un Ser de Seres, un Sol noetico, que ordena su vida, y de la cual el se siente una mera
emanación más, como si fuese un pequeño eslabón dentro del Plan de Dios.

Este hombre histórico tiene un pasado, forjado por sus ancestros, a los que venera y recuerda,
tiene un presente, y una cavilación sobre el futuro, puede que el Ser de Seres para él ser un
dios, pero también puede serlo una ideología o también una idea, como en el caso de Sheldon
con su Piscohistoria. La diferencia entre ideología e idea no debe de pasar inadvertida;
Sheldon, como Spengler o un Guenon, tenían su propia visión del pasado y del futuro, pero era
una visión pasiva y fatalista, de la cual ellos no pretendían cambiar el rumbo de la historia, ni
interferir en este rumbo; las peripecias humanas – según ellos – debían de someterse
interminablemente a una frecuencia de declives y auges civilizatorios sin fin.

Es así que toda creación y descubrimiento del ser humano, en el campo de la astrofísica, la
biología, la física, la matemática, asi como toda creación, en el campo de la técnica, o del arte o
de la filosofía, así como toda creación o artificio del hombre, sea desde la mas nimia, como
puede serlo la esculturistica, la escritura, la jardinería o los métodos gastronómicos, no pueden
substraerse del creador.

Todos los elementos por los cuales se manifiesta el hacer humano, desde los mas abstractos o
teoréticos como la matemática, hasta los cuales, el calor de lo humano se vuelve más evidente,
como los diversos métodos para hacer la guerra o para cortejar y hacerle el amor a una pareja,
hablan, no solo por si solos, sino del alma de su creador.

En este caso, las doctrinas o las sugerencias de un Spengler o un Guenon, por más maravillosas
que nos parezcan o no, no pueden substraerse sus creadores de sus vidas y de sus peripecias.

Su visión fatalista de la historia, se debe en buena medida a que los dos poseían una salud
endeble, el primero, que siempre deseo participar en la guerra y volverse soldado del II Reich,
no pudo pasar el chequeo medico para ser admitido dentro de las filas del ejército; un hecho
que lo marco de por vida y que lo hizo dedicarse a la matemática, la filosofía y el estudio de la
historia. El segundo – Guenon – poseía aun una salud física mas endeble.

Las alegrías y las frustraciones de todos los hombres se hayan impresas en sus creaciones;
admitir estas creaciones de manera irrestricta, como si fuesen la Verdad, la última palabra, no
supondría de nuestra parte sino un craso error, ya que su vida, sus vicios y sus virtudes
quedaría trasmutada de una manera muy larvada hacia nuestras vidas.

HOMBRE ARCAICO – HOMBRE HISTORICO – HOMBRE-MASA


Pero ellos, como representantes del ser histórico, se consideraban como parte de un orden
que les era mucho más grande, y así pasa también con las sub-divisiones que existen dentro de
la familia del ser histórico, de la cual forma parte el ser ideológico y el ser religioso.

El ser ideológico, es el que ha sustituido a la religión por una ideología, es parte de la


modernidad; en el comunismo por ejemplo, la historia se divide en fases progresivas, ya que
tiene una visión de la historia lineal y progresista, donde se establece una dialéctica entre 2
antagonistas, una tesis y antítesis, que generan una síntesis, y que esta, a la postre deviene en
tesis que debe de luchar contra otra antítesis. Así el estado feudal (tesis) lucha contra el estado
absolutista (antítesis) para dar como síntesis a la sociedad industrial y capitalista, y esta nueva
síntesis, deviene en tesis que luego lucha contra la antítesis representada por el proletariado,
dando paso a una ultima y final síntesis, que viene a darse como un fin de la historia, una
parusía consumación de los tiempos, donde todos son iguales y ya no existen oprimidos y
opresores; un paraíso edénico.

En el nazismo ocurre lo mismo, aunque no parece mas claro, pero el fin de la historia según los
nazis, era, una conclusión de la guerra que llevase a una sociedad estamental donde los
blancos gobernasen sobre los untermensh.

Para el ser ideológicos, la dualidad entre el Bien y el Mal, típica del hombre religioso aparece
también, pero secularizada. El Bien en el caso del comunismo era el proletariado, y el mal, era
el burgués, el bien en el nazismo era el hombre blanco y el mal, el judío o las razas inferiores.

El ser ideológico no había aparecido nunca antes en la historia humana, y es producto de la


modernidad, y de hecho, supuso para el genero humano un peligro muy grande, ya que, el
cielo y el infierno, que antes eran realidades metafísicas, bajo la cosmovisión del hombre
religiosos, aparecen, dentro de la mentalidad moderna propia del ser ideológico, como
realidades físicas o terrenales.

Para el hombre religioso, el enemigo humano, hacia el mal, porque era movido por el
demonio, pero no era ese enemigo humano, el demonio, para el nazismo o el comunismo, una
fracción de la raza humana; se convierte en demonio y se le es quitado su estatus de humano,
para a convertirse en el mejor de los casos en sub-humano.

El hombre religioso, en cambio, ve que si sufre una gran perdida en su vida, un daño generado
por otros humanos, o llevándolo a un nivel mas macro, guerras o desastres naturales, todo
esto, es parte del Plan Divino, y es necesario, el hombre religioso esta llamado a afrontar las
alegrías y las desgracias de su vida como si fuesen parte del plan de Dios. De ahí que Eliade
mencionase en el libro antes citado: “gracias a este parecer, decenas de millones de hombres
han podido durante siglos grandes presiones históricas sin desesperar, sin suicidarse ni caer en
la sequedad espiritual, que siempre acarrea consigo una visión relativista o nihilista de la
historia”.

En este sentido, bajo la óptica de que el ser ideológico no es otra cosa que una forma
secularizada del ser religioso y que es parte de la familia del ser histórico, un Hitler o un Lenin
no dejaron de tener fe y de ser creyentes, tenían fe en su ideología inmanente, pero al fin y al
cabo, tenían fe.

Hay que mencionarse que además de este tipo de ser histórico y a sus hijos o subdivisiones de
ser ideológico o ser histórico, hay que añadírsele dos tipos mas de humanos, uno anterior al
ser histórico, y otro posterior, que hoy esta naciendo desde las mismas entrañas de la
democracia.

El ser anterior, es el ser arcaico, este ser carecía de historicidad, no tenia noción de que
existían años anteriores al ni de un futuro lejano, todos los años para este hombre,
representaban una continua muerte y un continuo renacer.

La fiesta del año nuevo, que en Babilionia era el Akitu y el la Antigua Roma se daban las
Saturnalias, se daban cuando se levantaba la cosecha; suponían un descanso del trabajo, un
nuevo renacer, no operaban como realidades simbólicas, sino como realidades. En el caso de
las Saturnalias, la fiesta recreaba la edad de oro, donde los primeros hombres vivian sin ley ni
Estado; una remembranza del pretérito pasado Edenico. Cuando el agri-cultor cosechaba,
ocupaba un rol sacro, ya que las primeras semillas fueron dada por los dioses a los hombres, el
hombre al cultivarlas, y generar nuevas semillas a partir de las primeras, se volvia en co-
participe de la obra de los dioses, hacia el agricultor de su trabajo de campo un objeto de culto
a los dioses. Ahí se daba una operación teandrica, y toda la naturaleza, como así todas las
actividades humanas, estaban sacralizadas y tenían un sentido para aquellos hombres muy
distinto al que nosotros hoy tenemos. Como el sentido que le daban los jornaleros rusos de
von Uekxuell frente al manzano.

El tiempo nacía y moría en el lapso de un año; y era gracias a esto que estos hombres no eran
históricos; César pensaba que sus abuelos o ancestros directos provenían de los dioses
mismos, y Alejandro Magno, luego de sus conquistas, dejo un imperio que se fragmento
rápidamente debido a que carecía una noción de futuro.

Fue Abraham, el padre de la fe, también el padre del hombre histórico; a partir de él, el
hombre adquirirá una noción más clara sobre la temporalidad comprendida en un lapso de
sucesivos años, o de siglos enteros, de tomar en cuenta una sucesión de ancestros de 8 o 16
generaciones atrás.

Luego de la muerte del hombre histórico y de su hijo putativo, el hombre ideológico, ha nacido
un nuevo tipo de hombre, que es tan a-historico como el primer hombre, el arcaico; el
hombre-masa.

El hombre masa carece de una idea del futuro (como Chen) pero también del pasado, de ahí
que el arquetipo de Chan ya no sirva para ilustrar este aspecto de la ahistoricidad del hombre
masa con respecto al pasado (el era un aristócrata); pero véase Ortega, en su Rebelión de las
Masas, cuando habla de la explosión demográfica en Europa a partir de fines del siglo XIX y
comienzos del XX: De aquí que a veces produzca la impresión de un hombre primitivo surgido
inesperadamente en medio de una viejísima civilización. (…) Se les han dado instrumentos para
vivir intensamente, pero no sensibilidad para los grandes deberes históricos; se les han
inoculado atropelladamente el orgullo y el poder de los medios modernos, pero no el espíritu.
Por eso no quieren nada con el espíritu, y las nuevas generaciones se disponen a tomar el
mando del mundo como si el mundo fuese un paraíso sin huellas antiguas, sin problemas
tradicionales y complejos”

El hombre masa es esclavo de su espacio y de su tiempo, este que vive en nuestra época
moderna, época materialista, que precede a las antiguas épocas materialistas que han vivido
civilizaciones anteriores a la nuestra, nunca podrá ver que sus antecesores murieron por cosas
que no se podían tocar. O peor aún; si las ve, o estudia la historia, lo hará todo la jaula
ontológica de su cosmovisión materialista (que es la misma de la del evolucionista o la del
astrofísico, con contadas excepciones); la historia humana para él será la historia de una
penosa existencia entre oprimidos y opresores, donde las costumbres morales eran tan solo
reglas de etiqueta que utilizaban los ricos para representarse a si mismos mejores que el resto
y tapar sus miserias; si pobres y ricos estaban igualados en la miserabilidad y en la indecencia,
la moralidad para él tan solo servirá como una máscara para tapar la mugre de la clase alta y
hacerla ver como distinta al resto de la sociedad.

Este niño, ya con estas condiciones, esta condenado a creer en un mundo sin ángeles ni
demonios, sin inocencia; donde lo único que existe es la materia – como mencione
anteriormente – , todos los humanos “nacemos” de alguna filósofos, tomamos una posición
con respecto a lo que es real, aun sin saberlo. Esta “toma de posición” constituye un acto de fe,
y no algo meramente racional.

Rollo May menciona en su libro El hombre en búsqueda de si mismo sobre la fisionomía del
hombre-masa: “En La muerte de un viajante, de Arthur Miller, (…) El personaje central es un
hombre que tomó en serio las enseñanzas de la sociedad en que vivía en el sentido de que el
éxito es producto del trabajo duro y enérgico, que el progreso económico es una realidad y
que si se tienen los ‘contactos’ apropiados llegarán el progreso y la salvación. (…) Lo que
sucede es que Willie creía; Willie había aprendido, y así lo había enseñado a sus hijos, que las
metas a perseguir en destacarse sobre el que está al lado y hacerse rico; y que esto requería
iniciativa. Cuando los chicos roban pelotas y maderos, Willie, aunque sostiene de dientes
afuera la idea de que debe reprenderlos, se siente complacido por el hecho de que tengan
‘personalidad desmedida’ y remarca que el ‘entrenador los felicitará, probablemente, por su
iniciativa’. Su amigo le recuerda que las cárceles están llenas de ‘caracteres desmedidos’, pero
Willie le replica que ‘la bolsa de valores también’. Willie intenta encubrir su competitividad, (…)
, siendo ‘agradable’; cuando por ser un hombre de edad provecta va a parar al ‘cajón del polvo’
en virtud de un cambio de política de su compañía, Willie cae presa de una gran perplejidad y
no hace más que repetirse; ‘pero yo era el más apreciado’. Su confusión en este conflicto de
valores -—¿por qué no funciona lo que le enseñaron?— va en aumento hasta culminar con su
muerte por suicidio. Al pie de la tumba uno de sus hijos continúa insistiendo: ‘Tenía un sueño
hermoso: convertirse en el número uno’. Pero el otro ve con claridad la contradicción a la que
conduce una confusión de valores de aquella naturaleza cuando dice: ‘nunca supo quién era’”.

Es que el hombre masa, como ser a-historico, parece cumplir – en parte – el sueño de
Descartes, de figurarse un hombre sin mancha del pecado, una suerte de tabula rasa o papel
en blanco del cual otros podrían moldearlo; ya fatigado por cualquier nocion rigurosa sobre el
bien y el mal, establece un parámetro de lo bueno y de lo malo en base a sus emociones, a su
emotivalismo; donde el pecado mas grande resulta, para el moderno demócrata, en juzgar al
otro.

La emociones como único parámetro ético o moral, operan como nubes que nublan la luz de la
razón, y tienen mucho que ver con este “ocultamiento del Ser”; si el hombre fuese un animal
100% racional, todos llegarían a la verdad, pero es por las emociones que muchos hombres se
revuelven en la más profunda ignorancia, cuando sus corazones se agitan en pro de una
persona y en detrimento de otra, tan solo porque esta última persona realiza ciertos
ademanes impresionables o genera ciertos mensajes que despiertan las oscuridades más
profundas de las personas; una inocencia vulnerada desde la niñez, la falta de un padre, el que
las heridas mas profundas de la vida se despierten y a la ves se calmen, como si fuesen un
anestésico, el identificarse con ese personaje.
Esta es la realidad del mundo moderno y de la democracia y de sus hijos, el nazismo, el
fascismo y el comunismo, que no fueron otra cosa que movimientos ultrademocraticos; la
verdad no importa. Aparecen en estos sistemas una suerte de personajes de caracteres
cesaristas que son como luces que iluminan las sombrías vidas de las gentes. Como perros
estos lideres les dan lo que no tuvieron, a cambio de su fidelidad. El mundo de las emociones
también puede actuar positivamente, pero con un efecto igual de negativo; en aras de quedar
bien, o de agradar a las gentes, o a su familia, un padre o una madre querida, uno termina
convirtiéndose en rehén y prisionero de su jaula ontología.

El hombre moderno, como el soldado de terracota, este hecho de barro, bastara algún tiempo
para que se conviertan en polvo y se pierdan en el desierto; en el mundo del devenir, donde el
agua del rio no es la misma dos veces, el Ser de estos se escapa como el agua de quien quiere
asirla con las manos, todo lo que pueden creer, todo lo que pueden soñar, esta dado por la
desdicha de haber nacido en el espacio y en el tiempo que le toco nacer.

Fue esta “contribución” del cartesianismo, un mundo sin Ser, sin ancestros, sin mancha, sin
bien, sin mal donde toda la realidad es colocada dentro de un eje de coordenadas, todo lo
existente a partir de un dia y para siempre fue lo que se podia contar, lo que se podia medir, y
donde quedaron de una vez y para siempre abolidos los espacios y los tiempos sagrados.

LA COSMOVISIÓN DE LOS PERROS

La cosmovisión de los antiguos, o la de otros pueblos, no es inferior a la nuestra; ni siquiera lo


es la cosmovisión de los perros. Se ha dicho que el científico moderno es realista y materialista;
porque asume que hay una realidad independiente y exterior a su Yo, también se ha dicho que
los materialistas son realistas porque creen tan solo en lo que ven, pero; ¿No ven lo que
quieren ver y no lo que en realidad Es?

La realidad de los antiguos que identificaban a zonas del planeta donde había al mediodía
mayor o menor sombra, o no había sombra – san Basilio en su Hexameron habla de los
hombres “heteroklios”; quienes viven al norte o al sur de los trópicos y de los al mediodía
poseen sombra solo en una dirección, los amfikios; que poseían sombra sobre los dos lados, y
los pueblos askii o sin sombra sobre el mediodía, quienes vivían más allá de la tierra de las
plantas aromáticas; en Arabia - ; lo que hacia inferir en que zonas podían manifestarse mayor o
menor cantidad de demonios8, de acuerdo a la idea de que muchos de ellos se manifestaban al
mediodía, cuando en ciertas zonas del orbe desaparecía la sombra, quedó cerrada de una vez y
para siempre para los hombres del mundo moderno.

Tambien el mundo de los sueños, tan bien retratado en “El sueño de Coleridge”, fuente de
inspiración para los poetas y de revelación para los santos, quedo plenamente anulado por el
hombre al considerado como meros delirios o de ultima, manifestaciones ocultas de su
subjetividad.

Pero es este ámbito, este reino, el de los sueños, quizás uno de los alegatos más fuertes para
contradecir a esta fe ciega que tiene el moderno sobre el mundo de la materia y de la
cantidad. De hecho, explica el caso de Coleridge, que soñó sobre un palacio que había sido
construido muchos siglos antes de su tiempo y de su espacio, y que para cuando escribió el
poema en torno al palacio, este se hallaba destruido.

8
Sobre esto existe un estudio muy bueno de uno de los discípulos franceses de Borges; Roger Callois;
“Los demonios del mediodía”
Sobre los mismos sueños y su realidad que se contrapone a la nuestra, a esta realidad
moderna de la cual estamos expuestos, como contaminados por ella, menciono en una de sus
últimas obras Carl Gustav Jung, a propósito de sus viajes en África, se entrevisto con el jefe
laibon de una tribu maasai en Kenia, donde este, al ser interrogado por Jung, le menciono que
antes de la llegada del hombre blanco, los jefes de las tribus, que, eran los más ancianos,
tenían la capacidad de soñar y de interpretar los sueños, con los cuales, según Jung “sabían si
habría guerra, enfermedades, o si iba a llover y adonde había que llevar el ganado”, tomando
gracias a estos las decisiones más importantes para su comunidad, pero a continuación, le
comenta, con lágrimas en los ojos que: “desde que los blancos están en África, nadie ha vuelto
a tener sueños. Ya no se necesitaban los sueños, pues ahora todo lo sabían los ingleses”.

Un hombre de mentalidad moderna, y mas precisamente, un académico o estudiante de


humanidades de cualquier universidad occidental, simplemente interpretaría que, en realidad
en todas las sociedades arcaicas, quienes mandaban, como en este caso es el de los laiban de
los maasai, o en el caso de la antigua civilización de Babilonia, la casta sacerdotal, en realidad,
no era que tuviesen sueños o hablasen con los dioses, sino que, al tener algún conocimiento
sobre la astronomía, podían predecir la crecida o decrecida de los ríos y saber cuándo cosechar
y cuando no cosechar.

Es así como Herder diría que “Nuestra época cultivada y librepensadora”, incapaz de
comprender la espontanea religiosidad infantil del hombre antiguo, necesita y necesito
inventar “un ejército de sacerdotes demoníacos y de tiranos fantasmales”, que habrían
maquinado fríamente mitos y dioses para engañar y esclavizar al pueblo.

Borges se hace eco de la sensibilidad religiosa del hombre antiguo, y no la anula ni se burla de
ella como lo hace el moderno, sino que, en una operación increíble, iguala las creencias de los
antiguos, - consideradas “primitivas” - a la creencia de los modernos.

Esto se ve magistralmente en There are more things, cuando Borges menciona que: “Para ver
una cosa hay que comprenderla. El sillón presupone el cuerpo humano, sus articulaciones y
partes; las tijeras, el acto de cortar. ¿Qué decir de una lámpara o de un vehículo? El salvaje no
puede percibir la biblia del misionero; el pasajero no ve el mismo cordaje que los hombres de a
bordo. Si viéramos realmente el universo, tal vez lo entenderíamos.”

Aqui esta claramente el viejo apotegma de “Uno ve lo que conoce”; y el personaje principal de
There are more things, cuando vio a una criatura misteriosa, de la cual su aparato cognitivo no
estaba preparado para verla, trato de comprender ese ente deforme, identificándolo con
varios animales que él si conocía y podía ver.

Existe un relato de la conquista del Imperio Español sobre los aztecas; en una ocasión un
caballero castellano se encontraba cabalgado cuando un indio le lanzo una emboscada,
atacando primero al caballo con una lanza. El indio, pensó que matando al caballo también
mataría al caballero, sus ojos no podían distinguir una división entre los dos. Pensaba que eran
un único Ser, el caballero se levantó del caballo que yacía muerto y le corta la cabeza al indio,
quién miraba estupefacto como del animal muerto surgía uno nuevo.

Así también nosotros que vemos estrellas muy distantes sobre el firmamento, el romano veía
una bóveda oscura sobre la noche, y las estrellas, eran simplemente orificios o pequeños
huecos donde pasaba la luz del cielo. Claudio Eliano observa que las tropas de Alejandro
Magno, al irrumpir sobre la India, dieron a parar con unos monos que los soldados
confundieron con humanos, en el famoso Zoológico de Moctezuma, los aztecas consideraban a
los humanos que nacían con malformaciones (jorobados, enanos, gentes con malformaciones
por ejemplo), dentro del género de los animales y no de los humanos.

Los taxones, así, son otro género de Ficciones. 9

Hay muchas cosas que nosotros “podemos ver” y quizás los antiguos no podían ver, pero
también los antiguos podían ver cosas que nosotros ya no somos capaces.

Los perros, por ejemplo, con total probabilidad pueden ver entidades o ser más receptivas a
estas que nosotros, Wheatley en su novela antes mencionada, dice: “Los perros son criaturas
simples y bondadosas, pero sumamente psíquicas, las vibraciones en un lugar donde se está
practicando Magia Negra podría volverlos locos”.

Y en ese sentido, si ellos son capaces de ver cosas que nosotros no podemos, idea de la cual
también se hace eco Philip K Dick, en su primer cuento publicado, Roog; no podría pensarse
que son en cierto sentido superiores a nosotros, o por lo menos, esta idea, ¿no daña nuestra
moderna arrogancia?

Así da a entender también el precursor de la etología, el pensador estonio Jakob Johann von
Uexküll en su famoso tratado un viaje por los mundos circunstantes de los animales y de los
hombres, donde postula su concepto de Umwelt, donde al final habla de los perros y dice que
cada especie animal tiene su visión del mundo propia, y las cosas que le circundan tienen otro
significado al que nosotros le damos, me atrevería a decir que, es muy probable que sean
ciertas algunas atribuciones que se le dan a algunos animales sobre la capacidad de ver ciertos
espectros o entidades espirituales que nosotros no tenemos. No hay que olvidar que ante la
cercanía de los terremotos muchos animales domésticos días antes de que se ocasione uno,
salen de sus guaridas y rompen los cercos de las casas en donde viven para escapar del
inminente desastre.

von Uexküll, llega al final de su tratado a las mismas conclusiones que Borges que seria lo
mismo que viene a establecer Borges; para un leñador un roble “No es más que unas pocas
varas de leña que procurara medir con precisión”. La corteza nudosa, que casualmente se
parece a un rostro humano, le pasa desapercibida.

La figura siguiente muestra el mismo roble, pero en el “mundo circundante” de una niña,
“cuyo bosque aún esta habitado por gnomos y duendes” donde el roble se convierte en la
prefiguración de un demonio o un ente maligno.

Más adelante, Uexwell señala que en su Estonia natal, en los castillos de su primo había
crecido un enorme liquen, que “evocaba remotamente al rostro de un payaso”, un dia su
primo trajo a unos jornaleros rusos a trabajar, y estos, al descubrir el manzano, comenzaron a
reunirse junto con este, persignándose con plegarias. “Declaraban que el hongo debía ser una
imagen capaz de obrar milagros, porque no había sido hecha por la mano del hombre”.

Esto Uexwell lo imbrica con el ejemplo de los animales, lo que era el roble para el leñador, no
era lo mismo para la niña, ni tampoco lo es para el zorro, para este, el roble significa la casa,
como también puede serlo para el pájaro.

9
Ernst Mayr, el famoso biólogo refuta esto, en su estudio de campo en Nueva Guinea, logro contabilizar
en una zona de este país 102 especies distintas de aves. Luego de esto, va hacia una tribu y le pregunta a
sus ancianos cuantas especies ellos podían ver, y les dijo que en su tierra habitaban 101 especies
distintas. Mayr titula que las especies, los taxones, son universales, realidades más allá de los hombres y
transculturales.
Lo interesante es lo que él menciona lacónicamente; evocaba remotamente al rostro de un
payaso”; él no podía ver lo que podían ver los leñadores rusos, o si lo veía, lo veía muy
borroso.

Imágenes extraídas del libro de Uexwell; vale mencionar que en la obra de Philip K. Dick, y en
específico en sus cuentos, los niños son capaces muchas veces de ver cosas que los adultos no
pueden ver, y ponerse en contacto con otras especies; Ya Uexwell demuestra que el aparato
cognitivo de los muy jóvenes no está plenamente desarrollado en los primeros años y hace que
tengan los bebes un dimensión del especio distinta de la nuestra

El mundo para estos estaba penetrado de elementos sobrenaturales, lleno de espiritualidad y


significado. Dostoievski titularía que «Dicen que el pueblo ruso no conoce el Evangelio. Esto es
así. Pero a Cristo lo conoce. Y lo quiere con todo su corazón y está dispuesto a dar su vida por
Él», es muy probable, ya que muchos de ellos eran analfabetos, pero tenían un mayor
conocimiento de Dios que cualquier teólogo occidental, estos últimos carentes de una visión
espiritual, han desasociada a la fe de la razón, no han sabido comprender que Dios es una
realidad que está viva todos los días.

Piensan que pueden circunscribir a Dios en un simple dogma, que lo pueden encerrar en un
teorema o en un conjunto de reglas.

De ahí que muchos de estos escriben colecciones completas sobre teología, realizan infinito rio
de tinta pensando que Dios solo está en los libros.

En uno de sus pasajes mas hermosos, san Juan Crisóstomo en la introducción a la recopilación
de las transcripciones de sus homilías dadas sobre el Evangelio de Mateo, dice que los libros
existen debido a nuestra naturaleza caída. Siendo que no podemos recordar el momento de la
venida de Cristo, y estamos sujetos a las contingencias del espacio y del tiempo, necesitamos
de libros (concepto inequívoco en los grandes místicos como san Isaac el Sirio o san Macario el
grande, haciendo mención este ultimo que ni siquiera para algunos es necesario el recurrir a
las Sagradas Escrituras), como si estos fueran una suerte de prótesis o de muletilla que un
hombre invalido debe de procurarse para conocer algo.

Establecía ahí el Boca de Oro que en el cielo no habrá necesidad de libros, como así no les
fueron necesarios a muchos santos para alcanzar el cielo, esta visión un tanto negativa de la
realidad del lector, también se puede encontrar en La muralla y los libros de Borges, cuando el
emperador Shih Huang Ti, cuando dio la orden de que se comenzara a construir la muralla
china, en paralelo dictamino la gran quema de libros, donde se perdieron todos los textos de
las Cien escuelas de pensamiento. Quienes poseían esos libros, fueron llevados a construir tal
colosal proyecto, aquí Borges menciona “acaso Shih Huang Ti condenó a quienes adoraban el
pasado a una obra tan vasta como el pasado, tan torpe y tan inútil.”

Vale también notar que Borges no es el primero ni el único autor que menciona una
característica negativa sobre la palabra escrita, ya el historiador bizantino Juan Zonaras
mencionaría en su Historia del Imperio Romano que, en una ocasión, ya en el periodo
tardoimperial, cuando los barbaros se encontraban devastando las zonas de los Balcanes al
asaltar Atenas, se encuentran con sus bibliotecas, que en ves de quemarlas, las dejan intactas,
pensando que si las gentes seguían acudiendo a estas, iba a dedicar mucho tiempo de sus vidas
a leer libros antes que a empuñar espadas y que por ende, sus brazos se volverían más débiles
y los libros de por si ejercerían sobre los habitantes una influencia solipsista que no solo no les
permitiría luchar adecuadamente frente a los atacantes, sino que los haría incapaces de
liberarse.

Claramente los que poseían libros adoraban al pasado y pasaron de una ocupación basta,
como torpe e inútil como leer y poseer libros, a otra ocupación igual de basta, y torpe e inútil
como construir la muralla china. Es que, también vale mencionar esto, tomando en cuenta
como menciona san Juan Crisostomo nuestra naturaleza caída, y nuestra mortalidad; el leer
libros, así como los relatos históricos, ocupa una operación que nos permite abolir el tiempo;
como así lo menciona Ana Comneno al comienzo de su Alexiada: “El tiempo, fluyendo
inconteniblemente y moviéndose siempre. arrastra y lleva todo lo engendrado, y lo sumerge
en el abismo de la oscuridad, donde no existen hechos dignos de mención, ni donde los hay
grandes y dignos de memoria, haciendo surgir lo que está oculto, como dice la tragedia y
escondiendo lo que es patente. Sin embargo, la narración de la historia se convierte en una
muy poderosa defensa contra la corriente del tiempo y detiene, de algún modo, el flujo
incontenible dé éste; y todo lo acontecido dentro de él. que ha recogido superficialmente, lo
contiene, lo encierra y no permite que se deslicé a los abismos del olvido.”

Justamente es en este escrito donde Borges lanza la sugerencia de que en si el primer


emperador de la china unificada, era, no defenderse de los barbaros, sino el abolir el pasado.

Eliminando todo registro escrito del pasado, abolir el tiempo, y creando una muralla, buscaba
inconscientemente recrear el Edén; buscaba la eternidad.

EL COSMOS
En paralelo con la quema de libros y la edificación de la muralla, el primer César chino no solo
busca la abolición del tiempo y la delimitación del espacio, sino que, luego de haber puesto
punto final al tumultuoso periodo de los Estados Combatientes, “prohíbe que se mencione
sobre la muerte” y se manda construir un palacio con un número de habitaciones idéntico a los
del día de los años. Con la sujeción de los demás estados y la unificación de los mismos bajo su
mandato, establece que el nombre del nuevo imperio sea China; “Estado del Centro”, el
famoso “centro del mundo” o Axis Mundi, que para nosotros es Jerusalen y para los vikingos el
árbol Yggdrasil; todas estas imágenes arquetípicas que perduraron en la conciencia de todos
los pueblos a partir de nuestro antepasado en común.

Esta sed por lo eterno se manifestaría de manera más generalizada en la dinastía que
sucedería a la del primer césar, la Han, con el origen y primer desarrollo de uno de los logros
más grandes de la cultura asiática; la del jardín. Que busca recrear el cosmos, pero no solo bajo
su aspecto exterior, sino también bajo su significación esotérica; aquí las rocas y las montañas
representan el yang y los estanques el yin.

Esta idea de una sombra en el mundo material que recrea a la realidad ultima ha estado muy
presente en el pensamiento asiático y también en la arquitectura sagrada de nuestras iglesias,
como establece san Focio de Constantinopla en su homilía X sobre la inauguración de la Nea
Ekklesia, sobre esta dice, que uno antes de entrar, a pesar de ver elementos dispares entre si,
imágenes de estrellas, santos, elementos como el oro, la plata, etc le pareciese que esta todo
en un estado estatico, las lozas de hecho pierden sus limites y estos parecen dibujados,
dándole al suelo un sentido de monocromía y uniformidad, pero al entrar y posicionarse
dentro de la Iglesia, al asombrarse uno frente a tantos detalles dispares, le genera este
asombro una quietud que se asemeja – según palabras de Focio – a la de los arboles, y la
iglesia dentro parece adquirir movimiento propio, azorado al contemplar el visitante todos los
multiples detalles, es como si estos girasen alrededor de él y este se perdiese dentro de esta
polifonía de detalles.

Es la Iglesia como sombra – como hieroplastos – del cielo, según lo estableció san Dionisio del
Aeropago; he aquí que el hombre adquiere su lugar dentro del mundo; es una parte más del
concierto de la creación, no quiere ser más ni menos dentro del puesto que le toco dentro de
la creación.
Muchas veces, como han ocurrido con todas las civilizaciones, las sombras se han confundido
con las realidades ultimas. Lo material pareció serle suficiente a los hombres de determinadas
épocas, y durante muchos periodos en el transcurso de las civilizaciones. Es así como la
civilización china siglos después cayo en un materialismo desenfrenado (similar al epicureísmo
del mundo Antiguo) y en el desarrollo de la alquimia, donde se proclamaría en boca de varios
de sus sabios (como Mencio) que el alma no existía y que el hombre solo debía de abocarse a
este mundo terrenal.

Aun así y a pesar de esto, la sed de lo eterno para los hombres que vivieron en las fases
ulteriores de sus civilizaciones, donde vivieron con los ojos cerrados para el cielo, no pareció
secarse. En toda acción humana, sea la de aquel que piense que lo único que existe es la
materia la de aquel que piense que vivimos en un sueño, está implícita la idea de la eternidad,
la idea de la abolición de la muerte. Es la sombra de la muerte en la conciencia de los hombres
la que los ha llevado a hacer grandes realizaciones. Un ateo; por mas que no creyese en Dios o
que proclamase que el alma no existe y que la realidad última es la materia, al tener un hijo, al
realizar un acto heroico, un acto de bondad o, en el caso de un gobernante, al ejecutar una
gran obra arquitectónica, busca, inconscientemente, saciar esa sed de eternalizarse.

LA IMAGEN DEL REY

La figura del Rey tampoco puede quedar inadvertida, este es una imagen de Dios, pero no es
dios, ni lo puede ser para alguien que sepa cuidarse de no confundirse con las sombras. A este
le es dado un destino, otro papel mas del cual tiene que jugar acorde a los preceptos de Dios o
acorde al Tao según la cosmovisión china, si el rey era injusto, no gobernaba acorde a la regla
rule, no era rey, según san Isidoro de Sevilla en sus Etimologas, y según los chinos, les era licito
levatarse en contra de su soberano si este se entregaba a una vida disoluta y al desenfreno y
por ende, quebraba el orden del Tao. El papel del Rey, era tan o quizás aun mas gravoso que el
del campesino; sobre sus hombros pesaban los destinos de todos sus súbditos y esto
acarreaba una gran responsabilidad de la cual, en muchas ocasiones, hacia que el pueblo llano
se compadeciese por la suerte que le había tocado a su Rey, el de – justamente – desempeñar
el papel de Rey.

Pero este, a su ves, se constituía como a otrora, en imagen de un Adan, de un señor de la


Creación; Mircea Eliade, en su Mito del Eterno Retorno mencionaría: «Cuando los colonos
escandinavos tomaron posesión de Islandia, land-náma, y la rozaron, no consideraron ese acto
ni como una obra original, ni como un trabajo humano y profano. La empresa era para ellos la
repetición de un acto primordial: la transformación del caos en Cosmos por el acto divino de la
Creación. Al trabajar la tierra desierta repetían de hecho el acto de los dioses, que organizaban
el caos dándole formas y normas. Aun más: una conquista territorial sólo se convierte en real
después del (más exactamente: por el) ritual de toma de posesión, el cual no es sino una copia
del acto primordial de la Creación del Mundo.

Los “conquistadores” españoles y portugueses tomaban posesión, en nombre de Jesucristo, de


las islas y de los continentes que descubrían y conquistaban. La instalación de la Cruz equivalía
a una “justificación” ya la “consagración” de la religión, a un “nuevo nacimiento”, repitiendo
así el bautismo (acto de creación). A su vez, los navegantes británicos tomaban posesión de las
regiones conquistadas en nombre del rey de Inglaterra, nuevo Cosmocrátor»

El fin de Rey, o de su linaje, suponía un retorno al Caos, un Wasteland, como figura en las
leyendas artúricas, donde la naturaleza comienza a declinar; los peces comienzan a hacerse
mas pequeños y las cosechas menos abundantes, y los estamentos de la tierra comienzan a
rebelarse y a darse para si mismos formas de gobierno igualitaristas, democráticas y
comunales, así como ocurrió en los últimos años de Imperio Ruso. En este sentido es llamativa
la similitud entre la imagen legendaria del Rey Tullido y el mago Merlín, con la del último Zar y
la enigmática figura de Rasputin.

EL CICLO CULTURA/CIVILIZACIÓN COMO IMAGEN DE UN CICLO COSMICO

Otro asunto no menor que no tiene que dejar de mencionarse es que Huang Ti busco, al
refundar un nuevo orden social, y mediante este nuevo orden quebrar el ciclo
cultura/civilización – que antes había mencionado – de nacimiento, crecimiento, adultez, y
muerte, que todos los pueblos esta sujetos, lo mismo que a otrora llevo a Licurgo a establecer
la Gran Retra, la constitución de Esparta bajo preceptos comunalistas y militaristas. En su
Historia de la Eternidad Borges menciona la idea ya postulada por Platón y nombrada a
posteriori como El año de Platón, donde, los 7 planetas que componen la bóveda celeste, en
un año determinado, regresan al punto inicial del cual partieron su revolución sobre el sistema
solar, ese año, que se daba por única vez en un intervalo de tiempo de 12954, ocasionaba un
“restart” del cosmos, haciendo que la historia se repitiese, que nosotros volvamos a
encontrarnos, que de nuevo, como escribió Lucio Vanini en 1616, Aquiles vuelva a Troya, Cesar
cruce nuevamente el Rubicon y Cristo venga, muera y resucite una y otra ves, ciclo tras ciclo,
de manera perpetua.10 Otro número, llamado el Número de Platón, tiene un significado similar,
pero a nivel micro-cósmico.

Si para los antiguos el mundo era un orden entre el macrocosmos y el microcosmos, (como
mencione en el caso de la antigua china, o bajo la idea del hombre para Platón; que
conformaba una triple realidad de carne/soma, alma/nous y espíritu/pneuma, bajo la cual así
les debía de ser imperativo a las sociedades para su correcto funcionamiento el hacerse eco de

10
“Algunos filósofos del cosmos, (...), han creído que no había otra posibilidad de solución más que
admitiendo períodos cíclicos de tiempo, en los que la naturaleza quedaría constantemente renovada y
repetida en todos sus seres. De esta manera, los siglos tendrían un fluir incesante y circular de ida y
vuelta, sea que estos ciclos tienen lugar en un mundo permanente, sea que a intervalos fijos, desde el
nacimiento a la muerte, el mundo presenta las mismas cosas como si fueran nuevas, a veces pasadas, a
veces futuras.
Hay quienes pretenden apoyar la tesis de estos ciclos que van y vienen, siempre con las mismas
creaturas, en aquel pasaje del libro de Salomón llamado Eclesiastés: «¿Qué es lo que pasó? Eso mismo
pasará. ¿Qué es lo que sucedió? Eso mismo sucederá: nada hay nuevo bajo el sol. Si alguien te habla y te
dice: 'Mira, esto es nuevo', ya sucedió en otros tiempos mucho antes que nosotros.» Esto lo dice el
autor sagrado o bien de las cosas que viene tratando más arriba, es decir, de la sucesión de las
generaciones, de los cursos del sol, de la caída de torrentes o bien, sin duda, de todas las especies de
seres que nacen y mueren. De hecho, ésta es la realidad: hubo hombres antes que nosotros, los hay con
nosotros y los habrá después de nosotros. (...)
Muy lejos está de nuestra recta fe el creer que Salomón quiso significar en este pasaje los famosos
ciclos, según los cuales el tiempo y las cosas temporales se repetirían como en un interminable girar. Un
ejemplo: el filósofo Platón, en su siglo, en la ciudad de Atenas, y en una escuela llamada Academia,
enseñó a sus discípulos. En innumerables siglos anteriores, separados entre sí por intervalos enormes,
pero fijos, el mismo Platón, la misma ciudad, la misma escuela, los mismos discípulos se repetirían y se
habrían de repetir nuevamente en siglos venideros innumerables veces.
¡No! ¡Lejos de nosotros tales creencias! Cristo sólo ha muerto una vez por nuestros pecados, y
resucitado de entre los muertos ya no muere más, la muerte no tiene ya dominio sobre Él. Y nosotros,
después de la resurrección, estaremos siempre con el Señor, a quien ahora dirigimos las palabras del
salmo sagrado: Tú nos guardarás, Señor, y nos librarás para siempre de esa gente. A las anteriores
palabras creo que cuadra bien lo que sigue: Los malvados andan dando vueltas; y no porque en esos
ciclos de su invención vayan a vivir de nuevo su vida, sino por el laberinto de errores en que están
metidos, es decir, por sus falsos conocimientos.” - Ciudad de Dios; Libro XII, capitulo XIII
esta realidad microcosmica propia de la naturaleza de hombre y constituirse en 3 estamentos
principales; el de los agricultores, que se correspondería a la realidad humana del soma, la de
los guerreros, que se correspondería a su realidad volitiva o del alma, y la del espíritu, que
sería la que se correspondería a la realidad del rey filosofo o sacerdotal) una revolución
universal de 12954 años tenia que tener su correlato con una revolución en las sociedades, y
así estas, también emulaban el ciclo que se daba en todo el cosmos.

Así es como Platón en su República explica en el trascurso de 1 revolución que se da un


periodo indeterminado de años, de los cuales finaliza con ese “año platónico”, la sociedad
muere y se crea una nueva de la nada. Dentro de este intervalo entre un año platónico y otro
año platónico; en la vida entera de una sociedad, esta nace, se desarrolla, llega a su adultez,
senectud, y muerte. En 6 sucesivas fases; por ser gobernada por un Rey filósofo, gobernante
acorde a las virtudes, un régimen bueno, (una suerte de yang) para ser gobernada por un
tirano (yin), luego adviene un nuevo régimen bueno, pero regido por aristócratas (otro yang) y
nuevamente degenera en un yin, un sistema oligárquico, donde prima el dinero y lo material
por sobre las virtudes (el areté; que se desprendía de un estudio del orden del Logos sobre el
cosmos) aristocrático, por último, entre los últimos 2 sistemas, ya en la fase de declive de la
sociedad, adviene la democracia, como principio de sistema bueno, que degenera
rápidamente en una oclocracia, en un gobierno de las muchedumbres, donde todo se termina
por igualar y se socaban los cimientos de la sociedad. Polibio, quién sistematizaría y
completaría este sistema esbozado por Platón en su Historias, dándole el nombre de
anacyclosis, diría que Licurgo, conociendo sobre esta interminable corrosión a la que se veían
expuestas todas las sociedades, luego de haber viajado a diversas naciones y estudiado de
primera mano el peso del tiempo, busco detener el ciclo, como a otrora buscaría Shin Huang Ti
e instituyo luego de guerras civiles intestinas el sistema de la Gran Retra en aras de establecer
un orden social que perdurara para la eternidad.

Para los antiguos, los hechos fortuitos que acarreaban desgracias, eran vistos como un designo
del Destino; un asunto del Hado que los dioses habían determinado de tal manera que al
hombre lo único que le quedaba era aceptarlo; y la felicidad de estos era mayor o menor en
sincronía al mayor o menor grado de amplitud por parte del hombre no solo de cumplir sino
de soportar y de llevar a mejor manera el designio de los “dioses”.

Si bien lo primordial para el hombre era ajustarse al orden cósmico, llámese Logos o llámese
Tao; para quedar en sincronía con el resto de la creación, la imagen del mundo antiguo no
puede tomarse como inmutable; ya que como mencione, todas las sociedades padecen del
peso del tiempo y ya cercanas a su final, donde desarrollan formas cada vez más igualitaristas y
democráticas, y donde se condice con un periodo de materialismo y de vulgaridad
desenfrenadas, muchos desean quebrar con las leyes inmutables de la naturaleza, y buscan
con los estamentos sociales tan rigurosamente fijados desde la edad de oro de dichas
sociedades, dándose así una gran “acracia” en las épocas democráticas; peones que pretenden
quebrar el orden estamental; muchas veces movidos por el ego y la falta de introspección
interior; estableciéndose el triunfo de lo dionisiaco.

El amor propio, (el motor de la historia de la Babel terrenal, de este mundo, según san
Agustín), crece y alimenta la máscara del Ego.

Es el amor el motor de las sociedades y de las actividades humanas, es el amor el motor de la


historia. Marx al postular que el motor de la historia es la lucha de clases, estaba mirando tan
solo una pequeña parte o mejor dicho, miraba una simple manifestación de un fenómeno que
se manifestaba de múltiples maneras.

Es el amor propio la que construye las desigualdades, la lucha entre ricos y pobres, la sed de
los poderosos por poseer mas y mas, y convertirse en dioses, pero también es el amor propio
el que lleva al hombre a despersonalizarse, al seguir un parámetro de reglas que la sociedad la
ha impuesto y que pretende cumplir a rajatabla – como el ejemplo del personaje central en la
obra de Arthur Miller – para poder ser aceptado en sociedad. También es el amor el que
mueve a la Jerusalen celestial, y no a los ciudadanos de esta tierra sino a los del cielo, o a los
que pretenden ganarse la ciudadanía dentro del cielo.

A estos no les importa lo que digan los demás de ellos, ya que todo merecimiento humano les
es vano, así como les es resulta vanas la acumulación de riquezas y las luchas intestinas que se
generan en procura de estas riquezas.

Los que viven sujetos bajo la ley de la Babel terrenal, la lógica del amor propio, están atados al
ciclo, y por ende, al Devenir, y no pueden escapar de él, lo que para la generación de sus hijos
es algo (algo con respecto a una idea de lo que es bueno, o de lo que es bello, o de lo que es
verdadero), para ellos es otra cosa, y para sus antepasados era otra.

Los que viven sujetos a la ley del amor a Dios, se mantienen inmutables, generación tras
generación, y vale puntualizar aquí que a idea de una revolución cíclica a nivel cósmico, donde
el mundo se destruye y vuelve a nacer, muy desarrollada en la filosofía y creencias hindúes,
que divide a la historia humana en cuatro edades o yugas, y que se filtro en el cristianismo
mediante la herejía origenista, es anticristiana, ya que el mundo tiene solo un comienzo y un
solo fin, y fue condenada por los Padres de la Iglesia, sin embargo, la idea de la revolución a
nivel de sociedades, no parece ser anticristiana, san Agustin parece manejarla, pero mas
específicamente lo hace su discípulo hispano Orosio, en sus Historias, mas que nada influido
por el historiador romano Pompeyo Trogo.

Orosio11 puntualiza algo interesante que no debe de pasar inadvertido; si una sociedad se rige
bajo los preceptos de la Ley de Dios, esta vive para siempre; rompe el ciclo a los que se vieron
sometidos todos los pueblos anteriores al pueblo de los hijos de Dios. De ahí sus esperanzas
albergadas de que el Imperio Romano, - ya en su derrumbe y sufriendo múltiples invasiones de
los barbaros - dure mil años más personificadas en la figura del emperador cristiano Honorio,
hijo de san Teodosio. En si, Dios está más allá de toda ley, sea de la física, de la historia, etc., si
pudo caminar sobre las aguas puede quebrar cualquier ley que exista en este mundo.

Sus esperanzas se cumplirían cabalmente, pero no en la Roma de Occidente, sino en la Roma


de Oriente.

Antes no existía la movilidad social, pero eso era justamente el secreto de la felicidad del
hombre antiguo o medieval. La sociedad era vista como un todo, como un organismo donde el
agricultor y el señor tenían ciertos derechos y obligaciones para cumplir con Dios y con su
prójimo, no existía el miedo ni la incertidumbre social que hoy se da en las sociedades
capitalistas, ni la sed de crecer económicamente o de volverse más competente que los
demás.

11
Vale la pena mencionar que las Historias de Orosio fueron consideradas como una suerte de precuela
de la Historia Eclesiastica de Eusebio de Cesarea por varios Padres de la Iglesia, como san Gregorio de
Tours.
Esto es propio de las sociedades fatigadas – como en el planeta Trantor al que use como
arquetipo –, ya en las últimas fases de su ciclo de vida, de las cuales las gentes, llenas de
ansiedad, llenas de desenfreno, akrasia o de koyaanisqatsi como se utiliza en el lenguaje hoopi
para definir a la vida frenética y fuera de balance, actuando irreflexivamente los humanos se
lanzan contra otros para pisotearse y salvarse a si mismos. El hombre masa o hombre de
terracota en estas épocas es incapaz de conocerse a si mismo, mira permanentemente hacia
afuera y desea lo que los demás desean, a diferencia del hombre medieval o antiguo, carece
de Ser, y camina como sin saber hacia dónde va, lo único que puede querer, lo único que
puede desear, lo único que puede amar, va determinado por la sociedad, no sabe lo que
quiere, pero no solo eso, sino que lo único que puede querer lo hace en aras de no quedar
excluido para con sus congéneres, y de ahí que los emula y se lanza en un frenético juego de
competencia para cumplir el rol que todos esperan, para jugar el juego y porque no, jugarlo
mejor que los demás. En la carrera del Ego, todo lo que un hombre puede amar u odiar, temer
o confiar, esta dictaminado por la sociedad.

El habito gregario es lo que convierte al hombre en un animal, y reduce su dignidad; este es el


mundo de quienes están sujetos al Devenir de la modernidad, son como soldados de terracota
a los cuales el mundo les puede cambiar los caracteres, se les puede dar nuevos deseos, otras
vestimentas, etcétera.

Es el mundo de quienes persiguen las sombras, quienes se ponen metas a corto plazo, y van
detrás de ellas, y luego de haberlas alcanzado, vuelven a nuevas metas con mayor o menor
absurdidad, como un hombre que confunde a las sombras con las realidades, va en búsqueda
de ellas, y cuando trata de agarrarlas se les escapan de las manos; llevan una vida de trabajar
para ahorrar y poder viajar; estas son las principales preocupaciones de los esclavos
democráticos de las bastas zonas de la Europa occidental; el nuevo lugar a donde viajar y como
será el trayecto de dicho viaje.

Esta primacía sobre el mundo exterior por sobre el mundo interior, se ha dado en muchas
ocasiones durante la historia humana, pero se presenta con mayor frecuencia este paradigma,
en las fases finales de cada una de las civilizaciones que se han desarrollado en nuestra tierra.
En este pequeño “croquis” uno puede ver las “dos mitades”; cultura y civilización, con su
dirección ascendente, llegando al cenit en su mitad superior, y descendiendo, al entrar a la
mitad civilizatoria.

Esta el circulo acompañado por anillos concéntricos, que cada uno refieren, de orden mas
interno a externo: 1) Lo religioso 2) Lo político 3) Lo económico 4) Lo filosófico y se podrían
aumentar mas los anillos concéntricos, abarcando, lo ético, lo artístico, lo militar, y aun se
podrían tocar muchas otras áreas. En estas últimos 3 anillos, que no aparecen retratados
porque no poseo un conocimiento mas preciso como en las otras de las áreas, se podría
dibujar, dentro de lo artístico, un desarrollo de un arte un tanto primitivo al comienzo de la
cultura, hasta, una especialización y una profesionalidad aun mayor (el típico artista que
realiza una obra detallada y que demora años el realizarla, cuidando cada detalle) hasta que en
el fin de la sociedad, en el final de la civilización, se retrotrae el arte nuevamente a un
primitivismo estéril; aparecen los monoblocks y las figuras arquitectónicas indiferenciadas y
simplistas.

En lo militar, se podría haber esbozado de que, al comienzo de la cultura, nacen los ejércitos
mercenarios y especializados, en el comienzo de la civilización (en el cenit del ciclo) aparecen
los ejércitos masivos y nacionales y las guerras mundiales y las levas y al final del ciclo
civilizatorio, cercana a la muerte, pasa algo similar a lo del arte; hay un “retorno a los
orígenes”; reaparecen los ejércitos mercenarios y ultra/especializados. Basta hacer una simple
mención más que no debe de quedar ni pasar inadvertida; en el anillo de lo económico, en la
segunda mitad de la fase civilizatoria, ya en el declive de la civilización; se especifica “lucha de
clases”; La lucha de clases, ha aparecido muchas veces a lo largo de la historia humana, y todas
las sociedades que pasaron por el ciclo, inexorablemente pasaron por épocas de Lucha de
Clases; el error de Marx, como de todo racionalista, es el de no poder ver más allá de esa
partícula de tiempo que al propio Marx le toco vivir, justamente una “partícula” de tiempo que
correspondía al periodo de declive de la mitad civilizatoria de Occidente. Quiso trasladar lo que
él vivía en su época y fue incapaz de ver “mas alla”, al absolutizar toda la historia humana
mediante una Ley, como las Leyes de la gravedad o de la Termodinámica (de ahí la pretensión
de “socialismo científico”); cuando se podría decir mejor, que no es la Lucha de clases una
constante en la historia humana, sino que aparece y desaparece periódicamente, como las
frecuencias; frente a ese intento “absolutizador” y también porque no, frente al mío, que
pretende explicarlo todo mediante formulas, mas o menos complejas, podemos decir también,
como antes; there are more things.

LOS SUEÑOS DE LA RAZÓN PRODUCEN MOUNSTROS


LA GNOSEOLOGIA DE LOS ANTIGUOS FRENTE A LA GNOSEOLOGIA DE LOS MODERNOS;
ANTES Y DESPUES DE 1453

En 1453 nace el mundo moderno, este puede ser equiparado a un virus. Los virus para
sobrevivir tienen que penetrar la pared celular de las bacterias y ahí incubarse, para seguir
reproduciéndose y seguir parasitando otras bacterias.

Podríamos decirse que cada sociedad que ha aparecido en esta Tierra, ya en su fase final, en
las pocas centurias que antecedían a su derrumbe, en pleno nivel civilizatorio dentro de su
ciclo, son equiparables, cada una de estas sociedades en este momento del ciclo, a un
organismo que, por su vejez, pierde progresivamente los anticuerpos y las defensas necesarias
y se convierte en un receptáculo perfecto para que el virus entre, penetre su “Pared celular” y
parasite dentro del organismo que es la sociedad en este caso.

Le paso a la civilización china, a la antigua, la bablionica, etc, desarrollaron estos “gérmenes”


de modernidad, pero, estos organismos sociales, no fueron muy buenos para el virus de la
modernidad, porque se morían rápidamente y de manera acelerada luego de haber contraído
este virus de la modernidad.

Ha sido, la civilización occidental, a partir de 1453, en el comienzo de su fase civilizatoria, el


organismo perfecto del cual el virus de la modernidad no solo ha podido incubarse, sino que
pudo reproducirse en el ceno de esta civilización y esparciese sobre todo el orbe.

Las fases finales de las sociedades antes mencionadas y de todas las anteriores a Occidente, la
modernidad se estableció como una suerte de proto-forma, o preanuncio, de lo que hoy
conocemos y nacería en 1453. Al fin de la civilización egipcia, hubo materialismo así como
pesimismo, asi como también fatalismo – en esto el estoicismo se asemeja al hinduismo, son
sistemas fatalistas –; la idea de que había un Destino inexorable que la voluntad humana no
podía cambiar y de que el hombre era una hormiga impotente; incapaz de hacer nada frente a
la perdida de costumbres y el despojo de los barbaros12, como también al fin de la civilización
antigua, o de la civilización china, se dieron, con sus peculiaridades, manifestaciones similares.

A partir de 1453, se dieron las condiciones perfectas (que antes no se habían dado en las
civilizaciones o sociedades anteriores) en esta fase de esta última civilización, la civilización
occidental, para que nazca de sus entrañas el hombre-masa. Eclosiona junto con él el mundo
del Ego que a partir de entonces ha sido una constante para el género humano y se ha
expandido a través del orbe a la par de la conquista imperialista del hombre occidental por

12
Pitrim Sorokin da constancia de estos tiempos de crisis o de decadencia que nos antecedieron a
nosotros en su libro Las filosofías sociales en nuestra época de crisis: “Una enorme parte de la población
se encuentra a sí misma desarraigada, arruinada, mutilada y aniquilada por la crisis (de esta época). La
rutina del vivir diario del pueblo es totalmente trastornada; queda rota su adaptación habitual y grandes
grupos de seres humanos se convierten en masas de personas desplazadas. Ni siquiera el hombre de la
calle puede evitar el preguntarse: ¿Cómo ha ocurrido todo esto? ¿Qué significa todo esto? ¿Quién es el
responsable de ello? ¿Adónde vamos nosotros? ¿Qué ha de ocurrirme a mí? ¿Qué a mi familia y a mi
país? En una crisis seria, estas cuestiones oprimen aún más intensamente a los intelectuales, (…) a los
pensadores de una sociedad. (…) (el) tiempo de crisis se debería esperar un resurgimiento de la
meditación y del estudio del cómo y del porqué, del origen y del destino del hombre, de la sociedad y de
la Humanidad. (…) Así, en el antiguo Egipto, las más primitivas "Filosofías de la Historia", representadas
por documentos como Las amonestaciones de un sabio egipcio (Ipuwer), El lamento de Khekheperre-
sombu, La profecía de Neferrohu, El diálogo con un misántrpo con su alma, La canción que está en el
palacio del rey Intef, todos datan de periodos de crisis catastrófica en la vida histórica de Egipto, del
periodo intermedio entre el viejo Imperio y el medio Imperio, y entre el medio y el nuevo Imperio.
Además, hay el germen de una filosofía de la Historia en un documento conservado de la cultura Hitita,
del siglo XIII antes de J.C., y en algunos documentos babilónicos semejantes (…). Estos documentos
datan de periodos de profunda crisis en la historia de estos países.
En China, ambas teorías, la teoría de Confucio de tres estadios por los cuales pasa la Humanidad – los
estadios de “el Desorden”, “la Pequeña Tranquilidad” y “la Gran Semejanza” –, y la correspondiente
filosofía de la Historia, así como la interpretación mística y político-social taoísta de los procesos
socioculturales, las dos aparecen en épocas de una prolongada crisis y de profundo desorden.
La mayor parte de las siguientes interpretaciones de la historia neoconfucionista y neotaoísta, neo-
budista y positivista, individualistas y colectivistas, económico-materialistas e idealistas, hechas por
pensadores chinos, aparecen en tiempos de perturbaciones y de calamidades.

Igualmente, en la India, la particular teoría de los grandes y pequeños ciclos por los cuales el mundo y la
Humanidad pasan, comenzando con el más largo ciclo de la ‘elemental’ disolución del mundo, de unos
311.040.000.000.000 de años mortales, y terminando con la disolución ‘fortuita’ que se repite al final de
cada Kalpa de 432.000 años mortales, con sus cuatro estadios – El Krita-Yuga, el Treta-Yuga, el
Dwapara-Yuga y el Kali-Yuga-, estas teorías y las correspondientes filosofías de la Historia parecen
también haber surgido en tiempos de crisis: las teorías mismas afirman que desde alrededor del siglo
XIV antes de J.C. la Humanidad ha estado en el estadio de declinación y de crisis, el estadio Kali-Yuga,
que dura 432.000 años . Durante el mismo todas las grandes instituciones, comenzando por la religión y
las castas y terminando con la familia y el matrimonio, son destruidas; los gobiernos se hacen de espíritu
rudo, de índole violenta y entregados a la falsedad y a la impiedad. Infligen la muerte a mujeres y
niños…, se apoderan de las propiedades de sus súbditos... Etc. (…) En Grecia, los elementos del
pensamiento histórico-filosófico se encuentran en las obras de Hesíodo y de Teogonis, en las posteriores
interpretaciones de la Historia de Platón, Aristóteles, Tucídies, Polibio, y en Roma las de Lucrecio,
Cicerón, Varrón, Filón, Apolonio de Tiana, Plutarco, Apuleyo y los autores de la Hermética; después, por
los retóricos como Censorino, por los primeros Padres de la Iglesia, hasta La Ciudad de Dios, de san
Agustín, y hasta los Siete libros de la Historia de Orosio; todos estos elementos fueron creados en
periodos de una aguda y profunda perturbación y catástrofe (como el saqueo de Roma por Atila) o de
una más seria y prolongada crisis. (…) De un modo análogo, una de las más grandes filosofías de la
historia que se haya escrito nunca, los Prolegómenos de la Historia, de Ibn-Jaldún, fue producida en el
sobre todo el planeta. De aquel año en adelante, una civilización, la occidental, comenzó a
conquistar todo el orbe de manera cada vez más acelerada, arrastrando a todos los pueblos
del mundo a su ciclo vital.

A partir de esta realidad apocalíptica la visión de cómo el hombre conoce las cosas cambia de
una vez y para siempre. Si bien durante los periodos pre-modernos se habían establecido
muchísimas escuelas filosóficas, en diversas partes del mundo, el hombre no discutía la
realidad, jamás se le paso por la cabeza que su Yo podía construir la realidad, como teorizo.

Descartes, o que, mejor aún, vivía en un sueño o en una ilusión creada por su Yo.

La realidad siempre fue para el antiguo una verdad indubitable, algunos podrían pensar que
era la materia era la única realidad, otros que vivíamos como si estuviésemos bajo sombras de
lo que era la realidad verdadera, ubicada en el topus uranos, donde se encontraban los
Arquetipos platónicos, y otros (los escépticos) podían titular que nada se podía conocer a
ciencia cierta de la realidad; pero todos convergían en un punto en común; la realidad, lo
exterior; existía, y muchas veces el hombre debía de pasar a convertirse de cobre a oro,
después de muchos ejercicios ascéticos, y de purgarse de mucho de su ego, para ponerse en
sintonía con el Tao o el Logos de la naturaleza, para vibrar junto con esta, y asi poder asirla o
poder conocer algo sobre la misma que los demás no conocían, efectuando así la acción que
los Padres llamarían de “nepsis”.

En este intento de “asir” lo real; el mundo externo; el rol del filosofo y del místico
indistintivamente se intercambió a lo largo de toda la antigüedad – basta recordar que Platón
bien podría considerársele como fundador de una nueva religión o por lo menos representante
de un movimiento espiritual llamado orfismo, que irrumpió sobre la Helade cinco siglos ante
de Cristo estremeciendo con fuerza los viejos ideales homéricos al postular la inmortalidad del
alma, y que el mismo Platón es y fue considerado como santo o ser divino por diferentes
confesiones religiosas13 – , la naturaleza era vista como un todo, y esto no solo determino la
postura del hombre antiguo sobre el conocimiento, sino sobre su imagen de la estética (lo
bello), de la ética (lo bueno); de ahí que el padre Serafín Rose, quién fuese un hijo verdadero
de esta cosmovisión del hombre antiguo, besase luego de oficiar la liturgia a los arboles; toda
la creación, toda la materia, se halla a partir de un acto malvado (la desobediencia de Adán)
pervertida y sujeta a la corrupción, como los arboles, las plantas, toda la creación de Dios, y no
solo eso, el mal que le sobreviene a alguien en esta vida; lo que muchas gentes consideran
como un mal fortuito, una enfermedad, algo que se origina de la nada, para el antiguo se daba

siglo XIV, cuando la cultura árabe alcanzó una profunda crisis y decadencia. (…) Estos casos, por sólo
citar algunos, demuestran la coincidencia de la irrupción del interés por el estudio y en la discusión del
rompecabezas histórico en un tiempo de crisis. Explican también el hecho de semejante irrupción en
nuestro propio siglo, especialmente después de la Primera Guerra Mundial. Siendo posiblemente la mas
grande crisis de toda la historia de la Humanidad, el siglo XX, ha producido ya una multitud de filosofías
de la historia. Además, algunos de los libros proponiendo estas filosofías se han hecho, ya bestsellers,
como los de Spengler o los volúmenes de Toynbee (…) Estos hechos manifiestan un enorme incremento
de los esfuerzos en dirección a una interpretación inteligible de los procesos históricos por parte de los
intelectuales y una notable difusión de estas cuestiones entre los profanos. Pasiva y activamente, los
problemas del origen y del Destino, del cómo y del porqué de uno mismo, de la propia familia, pueblo y
nación, de la Humanidad y de la cultura, son pulsados en los espíritus de millones de personas de hoy.”
13
San Agustín menciona en su Ciudad de Dios que romanos como el jurista Marco Antistio Labeón, llego
a considerar a Platón como un semidios, los drusos, originarios prácticamente de la zona de Siria, lo
consideran como un santo dentro de su religión.
por una causa que uno desconocía; esto es recogido por la antigua tradición de los
polinesiosos denominada por los hawaianos como Hoʻoponopono; donde no solo los pecados
del padre afectan a los hijos, sino que cualquier acción malvada de una persona cercana
repercute en la salud de un inocente.

Dostoievski evoca este sentir en Los Hermanos Karamazov: «Mi hermano pedía perdón a los
pájaros. Esto parece absurdo, pero tiene su lógica, pues todas las cosas se parecen al océano,
donde todo resbala y se comunica»

Mientras que en el mundo moderno se opera una transvaloración; se da génesis al Idealismo 14,
el hombre comienza a verse en su interior, postula que la realidad se genera el interior del
sujeto y que no depende del exterior, sino que depende primordialmente de su aparato
cognitivos; se habla de que los colores, los olores, los afectos, las emociones, son compuestos
químicos en nuestro interior y que no se encuentran afuera del mundo. Kant postularía que el
espacio y el tiempo son realidades internas al sujeto y no externas, el hombre antropocentrista
establece una gnoseología ególatra, pero curiosamente al haberse elevado a la altura de Dios,
termina por negar su propia naturaleza (pasa de ser el hijo de Dios a convertirse en un numero
bajo la democracia moderna, un primate homínido bajo el evolucionismo, un proletario bajo el
socialismo, o mejor aun, una cosa para el postmodernismo), o a poner en tela de juicio su
propia existencia, con el “Pienso, luego existo”. La naturaleza también es violentada por el
hombre y este deja de ponerse al servicio de Dios para comenzar a poner a Dios a su servicio.
Una nueva confusión de lenguas nace a partir de las múltiples visiones de las realidades y del
engrandecimiento del Ego. De ahí que nunca antes en el pasado un hombre pensase que era
mujer ni que existieran tantas enfermedades psicológicas, suicidios ni neurosis como ahora.

El hombre, deja de intentar de ver las cosas como son (mediante un arduo trabajo interior,
purificándose continuamente mediante las virtudes y la acesis), y termina de ver a las cosas
como su Ego le dictaminan que las cosas tienen que ser; ve lo que quiere ver y no lo que es.

La razón aparece ahora en el mundo moderno turbada por las pasiones y por las emociones,
científicos de nuestra época como Cristopher Dawkings; no buscan dialogar en aras de llegar a
la verdad, como a otrora creían los griegos, sino que el dialogo lo utilizan para sobreponer su
idea sobre los demás, para que su ego triunfe por sobre el resto.

Entonces, se preguntara uno, ¿A que se debe la diversidad de escuelas filosóficas que se


desarrollaron durante el mundo antiguo, y no solo en la misma Grecia, sino también en la India
y en China, donde algunas, postulaban que lo único que existía era la materia (los atomistas),
otros, que había un mundo sensible y otro suprasensible?

Esto era visto por los antiguos bajo el grado de ascesis que había alcanzado el filosofo; y esto
era lo que determinaba su capacidad de ajustarse, de “sintonizar” para con el orden externo,

14
Esta lucha también se libra no solo en el campo de la filosofía, sino también en el de la literatura, y
más precisamente dentro del género del terror; mientras Lovecraft plantea en sus libros un mundo
donde las bestias que el describe realmente existen, adscribiéndose a una suerte de Weird Realism
(Realismo raro) como lo han llamado algunos filósofos, las bestias y los entes de Poe están dentro de la
mente de los personajes, y son usualmente producto de su locura. Esto lo nota el mismo Lovecraft en;
“El terror en la literatura”; asi se podría decir que Poe es heredero de la modernidad y del iluminismo y
que Lovecraft es tributario de una cosmovisión realista que resulta más cercana a la mentalidad de los
antiguos.
para con el cosmos, para con la realidad. El materialista y el atomista, era considerado como
un loco (como se le considero a Lucrecio)15 o por lo menos se le veía como un hombre bastante
alejado de cualquier mesura; dejándose arrastrar por las pasiones y una vida disoluta (como se
le considero a Epicuro); en el otro extremo, creo, pueden encontrarse de entre los
contemplativos y ascéticos, a los escépticos, quienes proclamaran la realidad de las cosas pero
la imposibilidad del hombre de conocer la realidad ultima de cada una de estas.

El mundo del Ser, por el cual todas las cosas que pasaban tenían una razón de ser, que muchas
veces el hombre no entendía (un accidente, una enfermedad, algo que uno ganaba o que se le
aparecía), pero que lo hacían actuar con mayor prudencia, da paso al mundo del Devenir,
donde nada tiene sentido y muchas de las cosas que a uno le pasan parecen llenas de
absurdidad y carentes de sentido, donde muchas de las señales de Dios pasan inadvertidas
para los que caminan con los ojos vendados por la vida.

El idealismo como jaula ontológica da paso a las fantasías del hombre moderno, que pasa a ser
como un ariete que quiere quebrantar el castillo del Tao, del orden, con su nueva búsqueda de
la inmortalidad. Es el paso prometeico del hombre moderno que marco en estos últimos 500
años, una caída, una decadencia, que, en un comienzo – en el Renacimiento - fue lenta, como
bien observo Guenon en su El Reino de la cantidad y los signos de los tiempos, equiparándola a
la ley de la gravedad; cuando un objeto, luego de alcanzar su altura máxima, comienza a
descender, lo hace a una velocidad al cuadrado, en el primer segundo cae a una determinada
velocidad, en el segundo 2, a una velocidad doble, a el tercer segundo, a una velocidad cuatro
veces mayor que a la velocidad del 1 segundo, y en el cuarto segundo cae a una velocidad 16
veces mayor a la del primer segundo; hoy, en un lapso de 5 o 10 años, vemos una
degeneración que antes podría haber llevado mucho más tiempo.

La decadencia se acelera cada vez más, como una de las manifestaciones del acortamiento de
los tiempos que se habla en el Apocalipsis.

Gran lección de esto ha sido la historia del siglo XX; los diversos lideres que se elevaron al
poder, como así los científicos mas prominentes, quisieron hacer un mundo a su imagen y
semejanza y no buscaron convertirse ellos mismos a la imagen del mundo; del Logos, el Tao, o
el Orden.

El hombre que carece de Ser, lo buscaba de diversas maneras, volcándose a los movimientos
irracionalistas que se dieron en el siglo XX y que lo terminaron por convertir en una pieza más
dentro de un engranaje de sistemas manejados por dementes; la política del siglo XIX y de los
siglos anteriores, manejada por las castas aristocráticas que pretendían seguir ajustándose a la
realidad, bajo un molde que era tributario en buena medida de los usos y costumbres de la

15
San Juan Damasceno en su La La fuente de la Sabiduria, donde se encuentra la Exposición exacta de la
Fe Ortodoxa, cuando trata sobre las herejías, dice que la primera herejía de todas, poco después de
Adán y Eva, fue la del barbarismo. ¿Por qué? Si el Logos es Dios y también es la palabra que los griegos
utilizaban para designar a la razón y a la palabra, a lo hablado, por lo cual, se podía llegar a la Verdad,
mediante el raciocinio y el dialogar. La palabra bárbaro, también proviene del griego y en su origen
etimologico significa “el que balbucea”, y eran los barbaros, junto con los niños y las mujeres, los
incapaces de dialogar, de usar bien la razón para llegar a la Verdad; los barbaros balbuceaban las
palabras.
Durante la Era Cristiana, quién está bajo el Espíritu Santo, es decir, bajo el Logos, o sea, la fuente de la
razón y la Verdad, razona bien, adquiere la nepsis, mediante también una ascesis que lo lleva al
vaciamiento y la limpieza de sus pasiones y de sus elementos irracionales, en contrapartida, el hereje,
que no se bajó el Espíritu Santo, tiende a la locura o es proclive de contraerla.
aristocracia bizantina y de la que Castilgione se haría eco al escribir su manual para los
miembros de las cortes de los reyes (el famoso El Cortesano16), y que daría paso a las
creaciones maravillosas de la diplomacia como la Gran Alianza; donde justamente un Concierto
de Naciones gobernadas exteriormente al unísono, sacrificaba parte del egoísmo colectivo de
sus propias naciones en aras de mantener un orden pacifico entre los estados miembros17
degeneraría en la política del siglo XX, donde actores de cine y agitadores universitarios, como
Lenin, Kennedy o Hitler – quien actuó con verdadera akrasia –, desconociendo la realidad,
trataron de aplicar al mundo de lo real las fantasías que habitaban en su Ego; y al golpearlas
contra la realidad misma, aplicaron un idealismo político muy ajeno a cualquier experticia
política.

La sed por lo eterno, la sed de Ser, también movió a estos últimos, los nazis al igual que los
comunistas estaban llenos de fe y de autosacrifico en aras de quebrar la realidad y
considerarse una suerte de fundadores de una Nueva Era, que le restituyese al humano su
dignidad, o por lo menos al decir de Salvador Dali, fue la ansia por perdurar sobre la eternidad
la que llevo a que Hitler desatara “la Segunda Guerra Mundial no para ganarla, sino para
perderla en forma heroica. Exactamente como en las operas de Wagner, el héroe debe tener
un final lo más trágico posible”. También esta sed de morir heroicamente fue compartida por
Pedro Damian, el personaje principal de La otra muerte, un soldado originario de la provincia
argentina de Entre Rios, se enlista dentro de los ejércitos del ultimo caudillo uruguayo Aparicio
Saravia y lucha en la ultima batalla, la batalla de Masoller, donde Saravia es herido de muerte.
La participación de Damian en esta batalla es humillante, y estando tan humillado por su
suerte en esta batalla, se retira de la misma y sale corriendo.

La deshonra que le perdura de por vida por tan cobarde comportamiento, hace – como Shin
Huang Ti – que busque cambiar el pasado. El nombre del personaje juega con el del obispo
católico Pedro Damiano. Este había teorizado que si Dios es omniconciente, sabe todo lo del
pasado, lo del presente y lo del futuro, y si es omnipotente, no solo puede con su poder
cambiar el presente y el futuro; sino también el pasado. Así, el exsoldado Pedro Damiano
busca cambiar su pasado, y hacer quedar como que su desempeño en la batalla fue heroico en
vez de humillante.

Previendo el fin de su vida, busca exorcizar la culpa de su cobardía; para habitar en la


conciencia de todos aquellos que participaron en dicha fatídica batalla, como un héroe.

Vuelvo a repetir, esta sed de la vida eterna ha sido hasta nuestra época invariable, tanto para
creyentes como para no creyentes. La operación de cambiar el pasado muchos la han
ejecutado desde el poder como a otrora lo hiciese Shin Huang Ti; los soviéticos cambiaron el
pasado, su historiografía hacia ver que antes de la revolución era todo un periodo de oprobio y
represión, una era del Caos, donde el desorden era la regla, y ellos mediante la Revolución,
16
En este manual se puede leer, que dentro de todas las recomendaciones que Castiglione le hace a los
cortesanos para convertirse en un perfecto cortesano, es la de cultivar la música y el habito del baile
renacentista para así adquirir un gusto por el orden; diría algo que se hace eco de lo que san Focio
mencionaba sobre la Nea Ekklesia siglos antes; «opinión de muchos sabios y famosos filósofos ser el
mundo compuesto de música, y los cielos en sus movimientos hacer un cierto son y una cierta armonía,
y nuestra alma con el mismo concierto y compás ser formada, y por esta causa despertar y casi resucitar
sus potencias con la música»
17
El Zar Nicolas I se abstuvo de intervenir a Turquia en diversas ocasiones y Rusia mantuvo a Turquia
independiente para salvaguardar los intereses franceses e ingleses en Oriente Medio pese a que el
Imperio Otomano ocasiono en diversas ocasiones matanzas de creyentes ortodoxos griegos y Rusia se
había constituido en protectora de los mismos.
establecen un nuevo orden, recrean un nuevo Cosmos, una nueva sociedad, un hombre sin
mancha, un nuevo Adan.

“FICCIONES” NACIONALES

De igual manera el juego con los relatos y la creación de nuevas mitologías opero en esta
esquina del mundo.

Luego de que se independizaran los países de la América Hispana, y comenzaran a


conformarse como Estados, la casta política vio la necesidad de generar en los habitantes
comprendidos dentro de los nuevos Estados, un sentimiento de identidad, de pertenencia, que
solidificara los cimientos del Estado; esta idea de Nación, o este sentimiento de pertenencia,
no existió antes de que se crearan los Estados, o sea, durante el periodo independentista.
Quienes luchaban por la independencia, no lo hacían por su pueblo, ni por un concepto de
nacionalismo, eran generalmente algunos sectores económicos, de la aristocracia nativa o
mercantil (el “patriciado”) que vió sus derechos económicos vulnerados y se lanzo a la guerra
con su metrópolis en aras de expandir luego de la independencia sus beneficios económicos.

Después de las guerras de independencia y de la victoria de estos sectores de criollos oligarcas,


estos nuevos señores del poder, se sintieron con la necesidad de crear una nueva historia, un
nuevo relato, una nueva mitología, que les diera identidad a los países recién creados, como si
fuese una operación gnóstica, donde los dioses primero crean el cuerpo de los humanos,
hechos de barro y luego le insuflan el espíritu y lo hacen vivir.

En el nuevo relato nacional, la nueva mitología el credo del Nacionalismo, debía de insuflarse
en los ciudadanos de las nuevas republicas que habían nacido de la independencia de sus
metrópolis, sean estas España, Inglaterra o Francia.

Es así que en Sudamerica, los arquitectos de los Estados (Mitre y Sarmiento en Argentina,
Latorre y Batlle y Ordóñez en Uruguay), similares a Pedro el Grande en Rusia, luego de armar
un amplio aparato educativo para los nuevos ciudadanos de sus republicas, procuraron crear
un relato nacional, en el que el periodo español en América fue una época de oscuridad, y “el
pueblo” que había gemido bajo el yugo de sus amos español, liberándose luego de una larga
noche de tres siglos. El principal tipo humano que aparece vindicado como participe y
protagonista principal de este proceso de liberación es el gaucho. El gaucho era en épocas del
imperio español un hombre que emergería entre la frontera del imperio portugués y el
español, alejado de los centros urbanos, en una época donde no existían ni siquiera los
rudimentos mas básicos de la civilización técnica, como luego lo fue el alambrado, y donde la
propiedad privada resultaba más una cuestión teórica antes que una realidad en los hechos;
donde todo era tierra de todos y de nadie a la vez. Cuando los españoles traen el ganado
cimarrón (el animal como la vaca, como la rata y el perro son traídos de Europa), lo dejan
pastando en las amplias llanuras de la pampa, este crece y se multiplica sin ningún tipo de
restricción, como si fuese un animal más de la naturaleza, sin dueño, estas amplias zonas sin
ley dentro de un Imperio de fronteras imprecisas fueron llamadas vaquerías, donde los
gauchos habitaban, solitarios y errantes, por las amplitudes de la llanura pampeana, en
contacto con espíritus malignos, luces malas, mercaderes esclavistas de Portugal, indios y una
multitud de pulperías que – paradójicamente – se elevaban en muchas ocasiones como único
baluarte de la civilización.
Muchas veces se ha trazado un paralelismo entre el gaucho y el cosaco, de hecho, en las
guerras de independencia y luego dentro de las guerras civiles, fue este la materia prima de los
diversos líderes militares, o señores de la guerra, los caudillos, que se elevaron para luchar
contra los gobiernos; como Stephan Razin o Pugachov, estas tierras se plagaron de Artigas,
Facundos Quirogas, Riveras y Aparicios Saravias. La principal diferencia, y no menor, entre el
gaucho y el cosaco, es que este ultimo tenida a una vida comunitaria, mientras que el gaucho
solo se reunía en comunidad ante la emergencia de una nueva guerra, donde un caudillo venia
y lo arreaba junto con el rebaño del resto de los gauchos, y lo hacía marchar a él y al resto a
una nueva guerra. En este sentido, el caudillo, o mejor dicho, sus mandos medios, eran
gauchos, pero quizás no solo eso, sino que eran los mejores de los gauchos, los que mejor
sabían apear, y quienes probablemente destacasen por sobre los demás en el uso del cuchillo y
la boleadora. Mas alla de esta tormenta que sobrevenía una o dos veces dentro de la vida del
gaucho, su única vida comunitaria residía en la pulpería y el resto era un simple dedicarse a
vagar y dormir por las amplias planicies. Le fueron ajenos cualquier tipo de vida administrativa
y religiosa (No eran devotos, fuera de alguna oscura superstición, pero la dura vida les enseño
el culto del coraje), asi como familiar, de ahí una de las principales corrientes sostiene que la
etimología de la palabra gaucho viene de huérfano.

La casta oligárquica odiaba al gaucho así como al indio, pero no dudo en elevarlo como
principal héroe de sus epopeyas nacionales. Se le hicieron monumentos, las obras mas
emblemáticas del Rio de la Plata lo tuvieron como protagonista principal; y así generaciones
enteras creyeron que este había luchado por la patria. La realidad es que el gaucho en su
época no entendía lo que era patria, de ahí que Borges sentenciase “No murieron por esa cosa
abstracta, la patria, sino por un patrón casual, una ira o por la invitación de un peligro”, si
luchó en las guerras no lo hacia porque se sintiese oprimido dada su condición de criollo frente
a los peninsulares o consideración de las virtudes del sistema republicano o democrático por
sobre el monárquico que imperaba en España.

Esto ultimo es parte del relato de los arquitectos de estos paises, como dice Borges; “Hombres
de la ciudad les fabricaron un dialecto y una poesía de metáforas rústicas”

La verdad aparece pristina en ese poema de Borges Los gauchos, el conocio bien esa realidad
de frontera, ya que sus ancestros, tanto su línea inglesa como su línea criolla, habían estado en
contacto permanente con las poblaciones de frontera y no solo eso, sino que se veian
expuestos permanentemente al rigor de las multiples correrías que realizaban los indios sobre
los centros urbanos.

Su conocimiento de primera mano sobre esta realidad le dio una imagen mucho mas
fehaciente que la que pudiese elaborar cualquier “hombre de la ciudad”; que probablemente
nunca conociese a un gaucho y lo despreciase; como el dios mitológico que desprecia a su
creación.

Frente a aquellos que postulaban las virtudes de los caudillos, cuyas “virtudes” y “aptitudes de
mando” nos dado la independencia, Borges veía lo que realmente eran; inconscientes peones
en el tablero geopolítico de Inglaterra como San Martin, figuras psicológicamente inestables y
antipopulares como Bolivar, o alcholicos empedernidos y mujeriegos como Rivera.

Y es este el tema del poema; y quizás estas pocas estrofas valgan más bibliotecas enteras de
libros que versan sobre lo que eran los gauchos, donde ríos de tinta enteros han mentido e
idealizado lo que este verdaderamente fue. Y aquí también vale mencionar que el choque
entre dos realidades, el de la realidad criolla, de raigambre hispánica, la del gaucho, que no era
otra que la de un desarraigado, sin noción de sus antepasados; ¿Quién les hubiera dicho que
sus mayores vinieron por un mar? ¿quién les hubiera dicho lo que son un mar y sus aguas? (…)
sin identidad; “Vivieron su destino como en un sueño, sin saber quienes eran o qué eran.” Y
muriendo como nacieron; “No menos solitario, entró en la muerte”18 Y la realidad de los
misioneros ingleses.

Estos últimos, grandes conocedores de la Biblia, pudieron adquirir una introspección y una
profundidad inimaginada dentro de la vida del gaucho. Al decir de Spengler; detrás de cada
inglés hay un teólogo. Su expansión y conquista sobre todo el orbe, a costa de tanto
derramamiento de sangre y despojos, los hizo que buscasen una justificación en base a la
teología de sus ministros reformados, para la guerra, y para acallar sus conciencias
atormentadas por los hechos brutales que realizaban.

He aquí un sentido de humanidad, de conciencia, que los gauchos carecían; “Morían y


mataban con inocencia”

Y esa si, como estos transhumantes, que vivieron como en un sueño, borrachos y mujeriegos,
sin padre ni madre, sucios pero amigables, fueron elevados a la categoría de héroes
nacionales.

Y es asi también como esta operación de “mitologización” también se realizó durante la


Revolución Francesa, y durante muchas otras revoluciones, y no solo en el ámbito de la
política, sino en el de las ciencias también, como establece el mismo Thomas Khun, físico y
epistemólogo, donde ha notado este proceso de mitologización dentro de los paradigmas
científicos, para Khun; quienes proponen una nueva idea científica que a la postre se hace
dominante, y luego triunfan dentro de la comunidad científica, son como los revolucionarios
políticos que realizan una toma de poder y luego comienzan a cambiar la historia, hacen una
modificación del pasado mediante un relato, donde ponen foco en personajes del pasado que
antes habían permanecido inadvertidos para la conciencia pública y que ahora, bajo el nuevo
relato edificado por los revolucionarios, quedan como una suerte de precursores, o profetas,
de la nueva doctrina. Y también vale notar que muchas gentes, que sufrieron o pasaron por
experiencias desagradables a nivel personal, luego de haberlas vivido, habiendo pasado un
tiempo, se generan a ellos mismos un relato interno sobre su vida, una suerte de auto-engaño,
y trocan esos malos momentos vividos por buenos momentos.

Pero es por eso es algo anómalo lo que hoy sucede dentro del género humano; el nacimiento
de un nuevo tipo de humano desde las entrañas de la modernidad, de la democracia; un
hombre post-nihilista, el hombre-masa, parece tener obliterada esta conciencia de lo eterno.
Vive como si fuese un animal, indistintamente si es ateo o creyente.

Aquí ves querida Anastasia también como es tan distinta la religión católica de la nuestra, en
ella Dios es un sistema racional, siendo el sistema teológico que han desarrollado varios
teólogos jesuitas, una exacerbación de este racionalismo plenamente implícito en toda la
teología y “espiritualidad” católica.

El asunto de la eternidad, también escamoteado por la conciencia moderna o tergiversado, ya


que el moderno muy a menudo intenta ver el pasado con sus ojos de hombre moderno y no
intenta – con la honrosa excepción de la Escuela historiográfica de los Annales – penetrar en la
mente del antiguo.

18
Este fragmento pertenece a otro poema de Borges llamado “El gaucho”
Para estos la cuestión de la muralla de ninguna manera representaba una necesidad de vencer
a la muerte por parte del emperador, se trataba de un asunto meramente material, así como
todas las motivaciones de todos los hombres de todas las épocas son explicadas por estos;
pensaban con la panza y no con el corazón.

En un pasaje de la Rebelión contra el Mundo Moderno, Julius Evola menciona que el padre de
san Constantino el Grande, Constancio Cloro, todavía fiel a los falsos dioses de los paganos, ya
viendo cercana su muerte, decidió llamar a su hijo Constantino desde la lejana Britania donde
él se encontraba, y saliendo de la muralla de Adriano, comenzó a realizar incursiones contra
los bravos pictos, marchando dentro de la gélida estepa con sus legiones, ¿Cuál era su motivo?
¿Había oro o diamantes en ese paramo desierto? Evola explica que Constancio Cloro quería
alcanzar la Ultima Thule, la isla de los bienaventurados, donde los héroes moraban junto con
los dioses.

Y es que, si san Agustín proclamara que el amor es el motor de la historia, también podría
decirse lo mismo de los sueños19, que han sido una de las vías principales que Dios ha utilizado
para manifestársele a los hombres, así como también han sido fuente inagotable de la
manifestación de lo diabólico, como así han sido fuente también de innumerables inventos y
descubrimientos.

Es así que en el mundo de Borges todo puede ser posible, y quienes se reducen a una sola
visión de las cosas, ven poco o no ven nada. Con él se nos abre un mundo de místicos y de
filósofos, de manuales de zoología fantástica, y de heresiarcas. Frente a la arrogancia del
hombre moderno, nos viene a proponer que el pensar que uno conoce algo, o que sabe algo,
quizás sea una forma de prelest. Aquel que prefiere su sistema y denigra al de los demás, vive
en una ceguera como la de los materialistas que fácilmente llegan a resolver que los sueños de
los jefes laiban del relato de Jung no son otra cosa que engaños y mentiras, en procura de oro
y mujeres.

Nosotros en cambio, queremos creer que ellos dejaron de soñar.

19
– el emperador Aureliano dejo de destruir ciudades en su restauratio imperii cuando Apolonio de
Tiana se le apareció en un sueño, así como el general Gildo reconquisto Mauritania luego de que se le
apareciese san Ambrosio en un sueño, luego de haber rezado con los monjes en Cerdeña, y como han
los sueños cambiado el curso de la historia, y han influido en personajes desde Bismark y Descartes, -
Kekulé descubrió la fórmula del benceno luego de haber soñado con el ourobouros; la serpiente que se
mueve en un círculo de manera perpetua; e identifico este movimiento perpetuo con la resonancia de
los enlaces de electrones que unen a los átomos de carbono -hasta César y los profetas, hay múltiples
ejemplos que Borges patentiza en su “Libro de los sueños”.

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