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Matrimonio

El documento resume las enseñanzas del Antiguo y Nuevo Testamento sobre el matrimonio, así como la doctrina de la Iglesia Católica. Según el Nuevo Testamento, Jesús enseñó que el matrimonio es indisoluble, basándose en el plan original de Dios de unir al hombre y la mujer. Pablo describió el matrimonio como un signo del amor entre Cristo y la Iglesia. La Iglesia ha enseñado coherentemente que el matrimonio es la unión permanente entre un hombre y una mujer.
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Matrimonio

El documento resume las enseñanzas del Antiguo y Nuevo Testamento sobre el matrimonio, así como la doctrina de la Iglesia Católica. Según el Nuevo Testamento, Jesús enseñó que el matrimonio es indisoluble, basándose en el plan original de Dios de unir al hombre y la mujer. Pablo describió el matrimonio como un signo del amor entre Cristo y la Iglesia. La Iglesia ha enseñado coherentemente que el matrimonio es la unión permanente entre un hombre y una mujer.
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Matrimonio

1. Matrimonio en el Antiguo Testamento. 15-11. Hely Lucas


2. Matrimonio en el Nuevo Testamento. 22-11. Preparar éste tema
- Evangelios (sinópticos: parábolas nupciales)
- Enseñanzas de los apóstoles
3. Doctrina del magisterio de la Iglesia. 29-11

- San Agustín
- Santo Tomás de Aquino
Primer
- Pío XI Casti Connubi
- Vaticano II

- Familiaris Consortio
- Gratisiman Sane
- Catecismo de la Iglesia Católica Segundo
- Amoris Letitia
- Itinerario catecumenal para la vida matrimonial

4. El matrimonio como sacramento cristiano: Edwin Medina


5. Como se llena un expediente matrimonial: Víctor Pinto.12-11

¿Qué es el matrimonio?

Especial comunión entre un hombre y una mujer.

Métodos naturales

1. El ritmo
2. Tomar la temperatura
3. Interrupción del coito (onanismo)
4. Billings (mucosa)
5. ¿QUE DICE EL NUEVO TESTAMENTO SOBRE EL
MATRIMONIO?
6. octubre 26, 2018
7. El Nuevo Testamento tiene siempre delante al hombre del Paraíso, el que ha
pecado. Sólo éste es el que vive hoy y, por tanto, el que ha sido redimido y ha
de ser salvado[1].
8.
9. La situación de «los orígenes» -el hombre en el Paraíso- ha quedado atrás
definitivamente, sin embargo, la perspectiva de la salvación presupone la
consideración de aquella situación de «los orígenes», como es lógico, porque
sólo hay un único designio de Dios sobre el hombre; sólo hay un único designio
de Dios sobre el matrimonio. Por eso podemos decir que hay un solo
matrimonio; me gusta subrayarlo: “matrimonio civil” es una licencia literaria.
10. Entonces, no sólo la consideración del matrimonio de «los orígenes» debe
hacerse desde la perspectiva de la Redención, porque “ese matrimonio” es el
redimido, sino que ésta exige tener en cuenta aquella primera, la de «los
orígenes», si se quiere hacer adecuadamente. Por eso Jesús al hablar del
matrimonio recurre al plan original de Dios…, como veremos ahora, en dos
citas muy elocuentes del Nuevo Testamento: Mateo 19, 4-5 y Efesios 5, 31.
11. El texto de Mt 19, 3-9
12.
13. Y se le acercaron unos fariseos que, para ponerle a prueba, le dijeron: ¿Puede
uno repudiar a su mujer por un motivo cualquiera? El respondió: ¿No habéis
leído que el Creador, desde el principio, los hizo varón y hembra y que dijo:
por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y los
dos se harán una sola carne? De manera que ya no son dos sino una sola
carne. Pues bien, lo que Dios unió que no lo separe el hombre. Dícenle:
Entonces ¿por qué Moisés prescribió dar acta de divorcio y repudiarla?
Respondióles: Moisés teniendo en cuenta la dureza de vuestra cabeza, os
permitió repudiar a vuestras mujeres; pero al principio no fue así. Ahora bien,
os digo que quien repudie a su mujer -salvo en caso de fornicación- y se case
con otra, comete adulterio.
14.

15.
16. Estas palabras del Señor contienen importantes enseñanzas para la teología
del matrimonio.
17. La respuesta del Señor a la cuestión planteada por los fariseos sobre la
práctica del divorcio describe la identidad y características fundamentales de la
unión hombre-mujer, en el matrimonio de «los orígenes».
La enseñanza del texto es que el matrimonio tiene como propiedades
fundamentales la unidad y la indisolubilidad. Así es como lo ha dispuesto Dios
desde «el principio». Inscritas según el designio de Dios en la naturaleza
humana desde el acto mismo creacional, son unas propiedades que no se
pueden alterar: no está en manos del hombre hacer que sea de otra manera.
No es que el matrimonio sea indisoluble, porque no deba serlo; es que no lo
es, porque no “puede” serlo, por su propia naturaleza.
18. Aunque el pecado de «los orígenes» ha dado lugar a la «dureza del corazón»
y, como consecuencia, al oscurecimiento del plan de Dios sobre el matrimonio,
éste no ha sido modificado, conserva toda su vigencia. «El orden de la
creación subiste, aunque gravemente perturbado». El Señor afirma de nuevo el
designio del principio sobre el matrimonio.
19. Muchas veces creemos que, porque las cosas cuestan o son muy difíciles,
podemos modificar la ley de Dios, olvidándonos de la gracia, que es una ayuda
adecuada para que lo difícil sea posible. Es como si dijera de modo incorrecto:
“Si me cuesta ir a Misa, no lo considero como precepto”; “si me cuesta la
pureza, no debe estar tan mal”.
20. El texto de Ef 5, 21.25-33
21.
22. 21 sed sumisos los unos a los otros en el temor de Cristo. 22 Las mujeres a
sus maridos, como al Señor (...).
23. 28 así deben amar los maridos a sus mujeres como a sus propios cuerpos. El
que ama a su mujer se ama a sí mismo.
29 porque nadie aborreció jamás a su propia carne; antes bien, la alimenta y la
cuida con cariño, lo mismo que Cristo a su Iglesia, 30 pues somos miembros
de su Cuerpo. 31 por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá
a su mujer, y los dos se harán una sola carne. 32 gran misterio es éste, lo digo
respecto a Cristo y a la Iglesia. 33 en todo caso, en cuanto a vosotros, que
cada uno ame a su mujer como a sí mismo; y la mujer, que respete al marido.
Los versículos citados forman parte del texto paulino sobre la moral familiar y,
más particularmente, matrimonial.
En la estructura cabe distinguir tres partes:
-la primera (vv. 22-24) se refiere a las relaciones de la mujer con el marido.
Aquí sólo vimos el v. 22. El 23 y 24 están dentro del mismo contexto.
-la segunda (vv. 25-28), a las del marido con la mujer. Nosotros sólo vimos el v.
28.
-la última (vv. 29-33) trata de las razones o motivos que fundamentan esas
relaciones y deberes recíprocos.
En este último punto nos detenemos en cuanto que es manifestación de la
naturaleza del matrimonio de «los orígenes», es decir, del matrimonio según es
revelado por Dios en «el principio». Es como si engarzara el matrimonio de los
orígenes con el matrimonio de la Redención: es uno sólo, y elevado.
El matrimonio de los cristianos convierte a los esposos en «signos» del amor
de Cristo por la Iglesia. Por este motivo sus relaciones mutuas (vv. 22.28-33)
deben revestir las características del amor con el que Cristo ama a la Iglesia.
Ahora bien, estas características, que son propias de todo matrimonio -de los
matrimonios contemporáneos a San Pablo y de los matrimonios del futuro-,
pertenecen también al matrimonio de «los orígenes». Este matrimonio era ya -
según el designio de Dios- prefiguración del amor de Cristo por la Iglesia.
En este misterio de la unión Cristo-Iglesia, encuentra también su fundamento la
indisoluble unidad del Matrimonio, revelada ya desde «el principio».
Y, aunque el pecado de «los orígenes» ha introducido el desorden en la
relación hombre-mujer, el texto da a entender, sin ningún tipo de duda, que
continúa del todo vigente el designio originario de Dios sobre el matrimonio.

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