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Habeas Data 2

El documento habla sobre el Habeas Data en el derecho comparado. Explica que el Habeas Data es un derecho de la tercera generación que protege los datos personales de los individuos. Este derecho garantiza el acceso a los datos personales, el conocimiento de su uso y finalidad, y la posibilidad de actualizar, rectificar o destruir datos erróneos. También busca proteger la privacidad e intimidad de las personas frente a bancos de datos públicos y privados.

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Habeas Data 2

El documento habla sobre el Habeas Data en el derecho comparado. Explica que el Habeas Data es un derecho de la tercera generación que protege los datos personales de los individuos. Este derecho garantiza el acceso a los datos personales, el conocimiento de su uso y finalidad, y la posibilidad de actualizar, rectificar o destruir datos erróneos. También busca proteger la privacidad e intimidad de las personas frente a bancos de datos públicos y privados.

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EL HABEAS DATA EN EL DERECHO COMPARADO

El artículo 28 de la Constitución vigente, señala los derechos amparados por la moderna


institución del Habeas Data. Dicha norma reza: “Toda persona tiene derecho de acceder [derecho
de acceso] a la información y a los datos que sobre sí misma o sobre sus bienes [necesidad de
interés personal y directo] consten en registros oficiales o privados, con las excepciones que
establezca la ley, así como de conocer el uso [derecho de conocimiento] que se haga de los
mismos y su finalidad [derecho de conocer uso y finalidad], y a solicitar ante el tribunal
competente la actualización, la rectificación o la destrucción de aquellos, si fuesen erróneos o
afectasen ilegítimamente sus derechos [derechos de respuesta, actualización, rectificación y
destrucción]. Igualmente, podrá acceder a documentos de cualquier naturaleza que contengan
información cuyo conocimiento sea de interés para comunidades o grupos de personas. Queda a
salvo el secreto de las fuentes de información periodística y de otras profesiones que determine la
ley”. (Corchetes de la Sala). (En negritas nuestro énfasis.) (Interpretación entre “corchetes” del Art.
28 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (CRBV), hecha por Sala
Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), el 23 de agosto de 2000, en la Sentencia por
Amparo Constitucional, entre Ruth Capriles Méndez y otros contra el Consejo Nacional Electoral.
CNE) 1.- El Habeas Data. Planteamientos Generales. Definiciones. Funciones. Los denominados
“nuevos derechos y garantías” en las Constituciones latinoamericanas se corresponden con la
aparición y existencia de los llamados derechos de la tercera generación. Los derechos de la
primera generación correspondieron a las primeras concepciones jurídicas del Estado moderno
que se originan en la Revolución Francesa de fines del siglo XVIII y se encuentran referidas a la
libertad, igualdad y fraternidad (R. Badell; 2002: 14) La segunda generación corresponde a la
Revolución Industrial, a la concentración de capitales de fines del siglo XIX y comienzos del siglo
XX, junto con la regulación e intervención del Estado en el orden jurídico. Edgar Salazar Cano
ANUARIO Nº 29 (2006) 122 Luego del logro jurídico sobre las libertades individuales y los derechos
sociales se ha arribado a la tercera generación de los nuevos “derechos fundamentales donde
figuran –entre otros- el derecho a la mejor calidad de vida, el derecho a la defensa del ecosistema,
el derecho de los pueblos al desarrollo, al progreso, a la explotación de los propios recursos, a la
paz, a la autodeterminación, a la integridad regional. También está incluido el derecho a la
protección de datos o libertad informática” (Ekmekdjian & Pizzolo, 1995: 25) Con el avance de la
cibernética y la tecnología, que ha producido innumerables beneficios aparecen, como
contrapartida, una serie de perjuicios y problemas trascendentes e impensados como son los
producidos, en esta era llamada de la información, mediante el uso de sistemas de
almacenamiento, preservación, consulta, identificación, búsqueda, rastreo de los datos personales
del ciudadano, operaciones informáticas ante los cuales se ha hecho necesaria la presencia y
respuestas jurídicas. Es aquí, entonces, cuando aparecen los derechos de la “tercera generación”
como las garantías y libertades que estan relacionados con los logros de los avances científicos y
tecnológicos. De entre ellos emerge el Habeas Data, como nueva institución jurídica
constitucional. Definiciones sobre Habeas Data.- “Etimológicamente hablando, habeas es el
equivalente a la segunda persona del presente subjuntivo de habeo... habere, que significa: aquí
tengas en posesión (una de las acepciones de dicho verbo) y data, es el acusativo plural de datum,
que según los diccionarios más modernos esta referido a la representación convencional de
hechos, conceptos o instrucciones de forma apropiada para la comunicación y procesamiento por
medios automáticos” (O. Puccinelli; 1999: 56). Es interesante considerar como este neologismo
jurídico se ha formado por la fusión de dos palabras: una en latín (Habeas) y otra del inglés (Data)
y como se ha tomado “parcialmente del antiguo instituto del hábeas corpus, en el cual el primer
vocablo significa ‘conserva o guarda tu’ y del inglés data, sustantivo plural que significa
‘información o datos’. En síntesis, en una traducción literal sería ’conserva o guarda tus datos’ ”.
(Ekmekdjian & Pizzolo, (1995: 1) En consecuencia, esta nueva institución jurídica significa (para
quien escribe este trabajo), lo siguiente: “El Habeas Data constituye una nueva institución jurídica
para poder lograr efectivamente, en un Estado de Derecho, la protección, seguridad, exactitud o
rectificación, preservación o destrucción justificadas; el secreto o privacidad sobre los datos del
ciudadano, que el Estado u otros entes públicos o privados tengan sobre ellos con el propósito del
conocimiento y difusión permitidos de los mismos, ya sea que estén archivados o guardados en
medios electrónicos o similares, porque ellos constituyen testimonios o proyecciones de la El
Habeas Data en el Derecho Comparado 123 persona, de la vida, de la identidad, pensamiento
cultural o instrucción, actividades sociales, económicas, religiosas, así como los de la genética,
salud, orientación sexual, pensamiento político, sea que ya se hallen registrados o por registrarse,
según el amparo y protección que la Constitución y las Leyes respectivas lo ordenen.” Otra
definición señala el Habeas Data como el derecho de toda persona a interponer la acción de
amparo para tomar conocimiento de los datos a ella referidos y de su finalidad; sea que ellos
reposen en registros o bancos de datos públicos, o los privados destinados a proveer informes y,
en caso de falsedad o discriminación, para exigir la supresión, rectificación, confidencialidad o
actualización de aquellos (R. Ortiz; 2001: 70). El Habeas Data tiene por finalidad impedir que se
conozca la información contenida en los bancos de datos respecto de la persona titular del
derecho que interpone la acción, cuando dicha información esté referida a aspectos de su
personalidad que están directamente vinculados con su intimidad y privacidad, no pudiendo
entonces encontrarse a la libre disposición del público o ser utilizados en su perjuicio por órganos
públicos o entes privados, sin derecho alguno que sustente dicho uso. Se trata, particularmente de
información relativa a la filiación política, a las creencias religiosas, la militancia gremial, el
desempeño en el ámbito laboral o académico, entre muchos otros objetivos de protección. (F.
Zambrano; 2004: 185). 1.1.- Importancia del Habeas Data La importancia directa del Habeas Data
consiste en: El derecho de conocer sobre la existencia de registros de datos personales. El derecho
de acceso individual a la información, la cual puede ser nominativa o, también cuando los datos de
la persona quedan vinculados a comunidades o grupos de personas, según el Art. 28 de la
Constitución. El derecho de respuesta, lo que permite al individuo controlar la existencia y
exactitud de la información recolectada sobre él. El derecho a conocer el uso y finalidad que hace
de la información quien la recolecte, registre o difunda. El derecho a la actualización, a fin que se
corrija lo que resulta inexacto o se transformó por el transcurso del tiempo. El derecho a la
rectificación de datos falsos o incompletos. Edgar Salazar Cano ANUARIO Nº 29 (2006) 124 El
derecho a la destrucción de los datos erróneos o que afecten ilegítimamente los derechos de las
personas. 1.2.- El Habeas Data y el Derecho a la Intimidad y la Privacidad Los antecedentes más
directos sobre el Habeas Data provienen de los clásicos criterios jurídicos sobre el Derecho a la
Intimidad y la Privacidad. El derecho a la intimidad tiene raigambre angloamericana y se basa en el
derecho a preservar un ámbito de vida personal protegido contra la publicidad o conocimiento
público sin que medie la “noticia o permiso de la persona afectada. Ésta es la única que puede
decidir qué es lo que se puede publicar o no” (Ekmekdjian & Pizzolo, 1995: 8). Esta doctrina señaló
el derecho del ciudadano a ser dejado en su soledad íntima (“the right to be let alone” expresión
acuñada por el Juez Cooley) y que posteriormente fue seguida por los juristas americanos Warren
y Brandeis. Desde 1890 se vino aplicando y decantando esta doctrina bajo el concepto de “general
right to privacy”. Posteriormente se adelantó hacia una teoría más explicita que señalaba “el
derecho de los individuos, grupos o instituciones para determinar por si mismos cuándo, cómo y
con qué extensión puede ser comunicada a terceros la información acerca de aquellos”
(Ekmekdjian & Pizzolo, 1995: 9). Esta teoría es denominada como la de “information control” y
desde esta teoría es que puede señalarse que deriva más propiamente la institución del Habeas
Data antes que de los lineamientos del “right to privacy”. Sin embargo hay juristas como el italiano
Vittorio Frosini, quien señala que no hay tal derivación sino que es un derecho social de libertad,
pues no es ya un derecho a negar información personal o prohibirla, sino también un derecho a
pretenderla. Freddy Zambrano, en Constitución de la República de Venezuela Comentada (2004:
185), señala que tanto el Estado como los particulares, mediante diversas formas de compilación
de datos: manuales, computarizados, etc., registran y almacenan datos e informaciones sobre las
personas o sobre sus bienes, y en vista de que tal recopilación pueden afectar la vida privada, la
intimidad, el honor, la reputación la vida económica y otros valores constitucionales de las
personas naturales o jurídicas. Esta información, que es proporcionada por los mismos individuos
a bancos de datos públicos y privados para razones determinadas, puede ser utilizada sin
autorización para fines no establecidos previamente, invadiendo la zona de reserva El Habeas Data
en el Derecho Comparado 125 del individuo y por consiguiente afectando su derecho a la
privacidad contenido expresamente en el Art. 60 de la Constitución (CRBV) que prescribe: Artículo
60.- Toda persona tiene derecho a la protección de su honor, vida privada, intimidad, propia
imagen, confidencialidad y reputación. La Ley limitará el uso de la informática para garantizar el
honor y la intimidad personal y familiar de los ciudadanos y ciudadanas y el pleno ejercicio de sus
derechos Por lo tanto, constituye la esfera de la intimidad o privacidad de la información de
cualquier tipo referida a personas físicas o de existencia moral, determinadas o determinables, en
aquellos datos sensibles de protección, es decir, aquellos que revelan origen racial y étnico,
opinión y militancia políticas, convicciones religiosas, filosóficas o morales, afiliación sindical e
información referente a la salud o la vida sexual. 1.3.- Principios Generales Relativos a la
Protección de Datos Legislaciones a nivel mundial entre ellas algunas latinoamericanas acogen los
siguientes principios que regulan la procedencia y resguardo concerniente a los datos de cualquier
individuo. Podríamos mencionar entre ellos los siguientes (G. Jeangeorge, 1997 citado en Ortiz,
1999). - La formación de archivos de datos será lícita cuando se encuentren debidamente inscritos,
observando en su operación los principios que establezcan las leyes y las reglamentaciones que se
dicten en consecuencia. - Los archivos de datos no pueden tener finalidades contrarias a las leyes
o a la moral pública. - Los datos personales que se recojan a los efectos de su tratamiento deben
ser ciertos, adecuados, pertinentes y no excesivos en relación al ámbito y finalidad para los que se
hubieren obtenido. - La recolección de datos no puede hacerse por medios desleales, fraudulentos
o en forma contraria a las disposiciones de la presente ley. - Los datos objeto de tratamiento no
pueden ser utilizados para finalidades distintas o incompatibles con aquéllas que motivaron su
obtención. - Los datos deben ser exactos y actualizarse en el caso de que ello fuere necesario.
Edgar Salazar Cano ANUARIO Nº 29 (2006) 126 - Los datos total o parcialmente inexactos, o que
sean incompletos, deben ser suprimidos y sustituidos, o en su caso completados, por el
responsable del archivo o base de datos cuando se tenga conocimiento de la inexactitud o carácter
incompleto de la información de que se trate. - Los datos deben ser almacenados de modo que
permitan el ejercicio del derecho de acceso de su titular. - Los datos deben ser destruidos cuando
hayan dejado de ser necesarios o pertinentes a los fines para los cuales hubiesen sido
recolectados. 1.4.- Derechos de los Titulares de Datos Estos consisten en la facultad que tienen las
personas de dirigirse ante quienes administran los Bancos o Bases de Datos y Registros de Datos
con el objeto de solicitar información que sea de su interés bien sea de su persona, sus bienes o,
de cualquier “información cuyo conocimiento sea de interés para comunidades o grupos de
personas” (Art., 28 Const.). Además, por supuesto, toda persona puede solicitar información
relativa a la existencia de archivos, registros, bases o bancos de datos personales, sus finalidades y
la identidad de sus responsables. El registro que se lleve al efecto será de consulta pública y
gratuita (J. Araujo; 1997: 78). El titular de los datos, previa acreditación de su identidad, tiene
derecho a solicitar y obtener información de sus datos personales incluidos en los bancos de datos
públicos o privados que se hayan creado para guardar y proveer informes concernidos a los datos
necesarios, según la finalidad o motivo principal de su creación y donde se depositaron
informaciones personales. La información debe ser amplia y versar sobre la totalidad del registro,
incluyendo todos los “campos o items” pertenecientes al titular, aun cuando el requerimiento sólo
comprenda un aspecto de los datos personales. No se podrá revelar datos pertenecientes a
terceros, aun cuando se vinculen con el interesado, salvo el caso de comunidades o grupos. (Art,
28 Const. R B. de Venezuela) La información, a opción del titular, podrá suministrarse por escrito,
por medios electrónicos, telefónicos, de imagen, u otro idóneo. Todo archivo, registro, base o
banco de datos público, y privado destinado a proporcionar informes debe inscribirse previamente
en el Registro que al efecto habilite el organismo de control. Al respecto es importante el
organismo público francés conocido como CNIL (Centre Nationale d’ Informatique et Libertes), El
Habeas Data en el Derecho Comparado 127 porque constituye el órgano especialista encargado de
la efectiva realización de la Ley sobre Informática y Libertades (creada el 3 de enero de 1982) a
traves de los diversos Centros Departamentales diseminados por Francia. (Salazar Cano, E., 1984)
1.5.- Funciones de un organismo de Control de Datos Públicos y Privados En líneas generales, se
trata de un organismo encargado de las tareas referentes o conexas al Habeas Data, como el CNIL
francés y otros, que deberá trabajar tanto para la autorización previa de los nuevos archivos de
datos como en la supervisión de los ya registrados o creados con anterioridad, pero que ya
guardaron datos sin haber observado los permisos respectivos previos. De esta manera se puede
señalar que un Organismo típico dedicado al efectivo control de los datos públicos y privados
debería realizar, aproximadamente, las siguientes tareas: a) Nombre y domicilio del (los)
responsable(s); b) Características y finalidad del archivo de datos; c) Naturaleza de los datos
personales contenidos en cada archivo; d) Forma de recolección y actualización de datos; e)
Destino de los datos y de las personas físicas usuarias de esos datos o, de la existencia o destino
ideal al que podrían ser remitidos, transmitidos; f) Modos de interrelacionar o no la información
registrada con otros Bancos de Datos; g) Medios utilizados para garantizar la seguridad de los
datos, debiendo detallar la categoría de personas con acceso al tratamiento de la información; h)
Tiempo de conservación de los datos; i) Forma y condiciones en que las personas pueden acceder
a los datos referidos a ellas y los procedimientos a realizar para la rectificación o actualización de
los datos. Ningún usuario público o privado de datos podrá poseer datos personales de naturaleza
diferente a los declarados en su registro de autorización original. Para señalar concretamente todo
lo expuesto cabría poner como ejemplo lo siguiente: los datos de los pacientes sobre salud
personal depositados o archivados Edgar Salazar Cano ANUARIO Nº 29 (2006) 128 en un hospital
no pueden contener datos políticos u otros diferentes al propósito sanitario original con el cual se
autorizó la creación de la respectiva Base de Datos. 1.6.- Responsabilidades de un organismo de
Control Datos El organismo de control deberá realizar todas las acciones necesarias para el
cumplimiento de los objetivos y demás disposiciones de la ley respectiva. A tales efectos tendrá las
siguientes funciones y atribuciones a) Asistir y asesorar a las personas que lo requieran acerca de
los alcances de la presente y de los medios legales de que disponen para la defensa de los
derechos que ésta garantiza; b) Dictar las normas y reglamentaciones que se deben observar en el
desarrollo de las actividades comprendidas por esta ley; c) Realizar un censo de archivos, registros
o bancos de datos alcanzados por la ley y mantener el registro permanente de los mismos; d)
Controlar la observancia de las normas sobre integridad y seguridad de datos por parte de los
archivos, registros o bancos de datos. A tal efecto podrá solicitar autorización judicial para acceder
a locales, equipos, o programas de tratamiento de datos a fin de verificar infracciones al
cumplimiento de la presente ley; e) Solicitar información a las entidades públicas y privadas, las
que deberán proporcionar los antecedentes, documentos, programas u otros elementos relativos
al tratamiento de los datos personales que se le requieran. En estos casos, la autoridad deberá
garantizar la seguridad y confidencialidad de la información y elementos suministrados; f) Imponer
las sanciones administrativas que en su caso correspondan por violación a las normas de la
presente ley y de las reglamentaciones que se dicten en su consecuencia; g) Constituirse en
querellante en las acciones penales que se promovieran por violaciones a la presente ley; h)
Controlar el cumplimiento de los requisitos y garantías que deben reunir los archivos o bancos de
datos privados destinados a suministrar informes, para obtener la correspondiente inscripción en
el Registro creado por esta ley. El Habeas Data en el Derecho Comparado 129 2. El órgano de
control gozará de autonomía funcional y actuará como órgano descentralizado en el ámbito que el
Ejecutivo y otros entes competentes le hayan señalado. La Acción de Habeas Data 2.- Aspectos
procesales en materia de Habeas Data Según Freddy Zambrano (2004: 185), se trata del
Procedimiento que tutela los derechos relativos a los datos recopilados sobre las personas o sobre
sus bienes personalísimos (imagen, nombre, pensamiento –como derecho intelectual-, datos
genéticos, etc.) Para lo cual se requiere un interés personal para ejercerlos. Basta con leer el
artículo 28 CRBV, ya citado, para que todos estos derechos puedan ser identificados. Por lo tanto,
el objeto del Recurso procesal puede estar conformado por varios derechos o peticiones que
pueden obrar en bloque o independientemente, ya que quienes lo ejerzan pueden conformarse
con pedir una simple información acerca del propósito de los datos archivados sobre su persona o
conocer cómo, dónde y porqué estan recopilados. También puede pedir la destrucción o
rectificación de datos y obtener una decisión o sentencia a su favor en alguno de esos sentidos.
También puede suceder que el organismo recopilador tuviese derecho a no rectificar, aclarar o
destruir el dato cuando el fallo judicial lo decidiese en tal sentido. Además del Habeas Data (Art.
28. CRBV), también debe tenerse en cuenta que hay dos otros preceptos constitucionales conexos
conformados por el Art. 60, CRBV, (Protección al honor y la intimidad personal) y el Art. 143, CRBV,
(Derecho del ciudadano a ser informado oportuna y verazmente). 2.1.- La Acción de Habeas Data.
Presupuestos Los notables avances de la informática en la vida contemporánea plantean nuevos
retos para la tutela de los derechos fundamentales. En tal sentido, algunos derechos tales como la
preservación de la intimidad, el honor y la dignidad de las personas, pueden verse afectados por el
registro y uso indebido de la información contenida en bancos de datos, ya que al carecer de
protección adecuada podrían conducir a que las personas sufran perjuicios serios e irreparables.
Estos criterios constituyen los presupuestos procesales que se suponen informan la base
doctrinaria procesal del Habeas Data. Edgar Salazar Cano ANUARIO Nº 29 (2006) 130 2.2.- El
Proceso de Habeas Data. Antecedentes Como antes ya se mencionó, el desarrollo conceptual del
derecho a la intimidad personal tuvo lugar en la experiencia de los Estados Unidos y en el Reino
Unido, desde fines del siglo diecinueve. Un punto crucial fue la definición del derecho a la
privacidad como “The right to be let alone”, es decir, el derecho a ser dejado en soledad,
elaborado por el juez Cooley. Este concepto fue desarrollado por los jueces Warren y Brandeis
buscando proteger a la persona frente a datos o actos de índole personal que se ponen en
conocimiento al público o a terceros sin el consentimiento del afectado. Después, a mediados del
siglo XX, como consecuencia del vertiginoso desarrollo tecnológico traducido en nuevos sistemas
informáticos, tanto en los Estados Unidos y Gran Bretaña se dió un nuevo giro o extensión al
derecho a la privacidad; al referirse al ámbito de libertad y esfera personal íntima que debía
preservarse frente a posibles excesos de difusión de archivos informatizados de datos e
informaciones reservadas o íntimas. 2.3. Desarrollo del Habeas Data en el Derecho Comparado
Desde 1960, tanto en los Estados Unidos como en Gran Bretaña se empiezan a promover
proyectos legislativos que terminaron dando un nuevo giro o extensión al concepto de derecho a
la privacidad e intimidad. En Estados Unidos, a partir de la promulgación, en 1966, de la Freedom
of Infomation Act, los poderes públicos convirtieron en transparentes los datos e informaciones
que estaban mantenidas en absoluto sigilo desde tiempo inmemorial. Una serie de reformas
legislativas ulteriores, aprobadas entre 1974 y 1986, han posibilitado este tipo de regulación, las
mismas que comprenden: - La revelación de informaciones. - La ordenación del procedimiento
apropiado a seguir para el ejercicio de los derechos de acceso, rectificación o complemento de los
registros informáticos. - El procedimiento judicial necesario para conferir plena efectividad a los
anteriores derechos. En cuanto a Latinoamérica y dentro del Derecho Comparado podemos
señalar que la vía procesal especializada o Habeas Data introducida por el Brasil y Paraguay no
constituye la única garantía de este derecho; ya que hay otras vías, como ocurre en Colombia en
donde la Acción de Tutela o Amparo cumple dicha función. En otros ordenamientos jurídicos se
contemplan diversas instituciones destinadas a garantizar este derecho. Como veremos más
adelante. El Habeas Data en el Derecho Comparado 131 Según el Derecho Comparado puede
indicarse que los procedimientos o acciones respectivas en diversos países se realizan
aproximadamente: - Planteando la demanda directamente ante los Tribunales de Justicia (Privacy
Act. en Estados Unidos). - Por ante un organismo administrativo (Suecia, Dinamarca). - Por un
órgano independiente, ya sea elegido por la Corona (Noruega, Luxemburgo), por el Parlamento
(Alemania, Canadá), o a través de un procedimiento elegido por el Congreso a propuesta de otros
órganos (Austria). 2.4.-El Habeas Data en América Latina.- Desarrollo en el Brasil Según Pellegrini “
la creatividad del constituyente brasileño forjó un nuevo instrumento de tutela de la libertad de la
persona, adecuado a su salvaguarda con relación a la información”. De aquí, precisamente es
necesario resaltar que el Habeas Data fue creado en nuestra región sudamericana por los
constitucionalistas brasileños. Su antecedente más lejano se remonta a 1981, cuando el Congreso
Académico de Pontes de Miranda, organizado por la Orden de Abogados y el Instituto de Río
Grande del Sur, elaboró una “Propuesta de Constitución Democrática para Brasil”, en cuyo articulo
2° se consagraba un instrumento procesal con las características del Habeas Data. Con
posterioridad, la Ley Nº 824, del 28 de diciembre de 1984 del Estado de Río de Janeiro, en base a
la propuesta elaborada por la Orden de Abogados y el Instituto de Rió Grande del Sur, aprobó
dicho instrumento procesal. En esa ley se establecía que las instituciones públicas estaban sujetas
a la protección señalada en el Mandato de Seguridad. En el caso de las entidades privadas, la
tutela corría a cargo de la Acción Exhibidora regulada por el código Procesal Civil. En 1986 el nuevo
instrumento del Habeas Data fue elevado a rango constitucional en el Anteproyecto de
Constitución, donde apareció por primera vez bajo el nombre de Habeas Data. 2.5.-El Habeas Data
en el Perú: Aspectos Procesales En el Perú han prevalecido ciertos criterios muy amplios y de
orientación constitucional, junto con planteamientos doctrinarios provenientes del estudio
comparado que sobre la materia se venían originando en diversos países. De allí que se sostuvo
con cierto énfasis sobre la aparición de un nuevo derecho fundamental, propio de la tercera
generación, al que Pérez Luño (2005) denominó de Libertad Edgar Salazar Cano ANUARIO Nº 29
(2006) 132 Informática y el mismo que el Tribunal Constitucional Alemán califica como Derecho a
la Autodeterminación Informativa. Además, tanto en el Perú como en otros países de América
Latina ha surgido la discusión teórica de considerar a esta institución como una especie de Acción
de Amparo o, al contrario, como una Acción independiente. Por otro lado, al respecto, en la
Provincia Argentina de Córdova, en donde al Habeas Data se le considera un “amparo específico”
o “una especie de Acción de Amparo” ha motivado que algunos consideren que el tratar de
comprender el Habeas Data dentro de la Acción de Amparo desvirtuaría su finalidad porque el
proceso de Amparo requiere que existan ilegalidades o arbitrariedades manifiestas, mientras que
el Habeas Data tiene una finalidad específica consistente en otorgar a la persona un medio
procesal eficaz para proteger la intimidad o evitar que las personas hagan un uso indebido. 2.6.-
Algunas características del Habeas Data peruano Desde una perspectiva analítica y reflexiva, se
señala como objetivos del Habeas Data en el Perú los siguientes: Acceder a la información.
Actualizar la información. Rectificar la información. Excluir información. Reservar la información.
Para cumplir todo esto consideran como finalidad principal el garantizar la efectividad del derecho
que tiene toda persona, para obtener información de cualquier entidad pública y que los servicios
informáticos no suministren información que afecte la intimidad personal y familiar. Debido a
esto, puede señalarse que en el Perú, a través del Tribunal Constitucional y a la luz de la doctrina y
tendencias comparatistas de apoyo, se ha logrado instaurar el ejercicio de Habeas Data de
acuerdo a las siguientes características: - Constituye un proceso de garantía constitucional. - Es de
naturaleza procesal. - Se desarrolla mediante un procedimiento sumario. El Habeas Data en el
Derecho Comparado 133 - Sirve para proteger los derechos relacionados con la informática. 2.7.-
Tipos de Habeas Data. Derechos Protegidos. Titulares del proceso. Normas. Competencia procesal
En la doctrina peruana se sigue hasta ahora la orientación europea, que ha clasificado a este
instituto de la siguiente manera: Habeas Data informativo. Se le llama porque el objeto original de
este proceso constitucional procura solamente recabar información obrante en registros o banco
de datos públicos o privados. A su vez se sub-clasifica en: - Habeas Data exhibitorio: Responde a la
pregunta ¿qué se registró? Tiene como fin “tomar conocimiento de los datos” referidos a la
persona que articula la acción. - Habeas Data finalista: Tiene como meta saber para qué y para
quién se registran los datos. - Habeas Data autoral: Tiene como finalidad inquirir acerca de quién
obtuvo los datos que obran en el registro. Se puede auscultar acerca del productor, del gestor y
del distribuidor de datos. - Habeas Data aditivo: Tiene como propósito agregar más datos a los que
deberían constar en el respectivo banco o base. El caso más común es el de poner al día
información atrasada, perfilándose así el Habeas Data “actualizador”. Habeas Data rectificador:
Apunta a corregir errores en los registros del caso, esto es, a sanear datos falsos. Habeas Data
Reservador: Su denominación señala el afán de asegurar la “confidencialidad” de ciertos datos. En
tal caso, el dato es cierto y no hay obstáculos para su conservación, por parte del Registro
respectivo; pero si puede causar daños su divulgación, y por ello se ordena al titular del registro
que lo mantenga en sigilo, para su uso personal exclusivo, o para su empleo especifico para los
fines legales pertinentes. Habeas Data cancelatorio o exclutorio: Se refiere a la denominada
“información sensible” concerniente a ideas políticas religiosas o gremiales, al comportamiento
sexual, a ciertas enfermedades o datos raciales, todos ellos potencialmente discriminatorios o
lesivos del honor o privacidad del afectado. Legislación básica sobre Habeas Data en el régimen
jurídico del Perú.- Entre los diversos dispositivos legales conexos, tienen preponderancia los Edgar
Salazar Cano ANUARIO Nº 29 (2006) 134 contenidos en la Constitución Política de 1993, como los
prescritos en los Arts. .200, inc. 3, 202, inc 2 y el Art. 205. Luego rige procesalmente la Ley
Orgánica del Tribunal Constitucional. En suma, los derechos protegidos mediante el Habeas Data
son los reconocidos para la defensa de los derechos constitucionales pertinentes de la
Constitución. Como consecuencia de lo anterior, toda persona puede acudir a accionar algunos de
los procesos antes señalados para: 1. Acceder a la información que obre en poder de cualquier
entidad pública, ya se trate de la que generen, produzcan, procesen o posean, incluida la que obra
en expedientes terminados o en tramites, estudios, dictámenes opiniones, datos estadísticos,
informes técnicos y cualquiera sea la forma de expresión, ya sea grafica, sonora, visual,
electromagnética o que obre en cualquier otro tipo de soporte material. 2. Conocer; actualizar,
incluir y suprimir o rectificar la información o datos referidos a su persona que se encuentren
almacenados o registrados en forma manual, mecánica o informática, en archivos, bancos de
datos o registros de entidades públicas o de instituciones privadas que brinden servicio o acceso a
terceros. Asimismo, para hacer suprimir o impedir que se suministren datos o informaciones de
carácter sensible o privado que afecten derechos constitucionales. Titulares del Proceso. Sujeto
Activo.- Las personas facultadas para interponer un proceso de Habeas Data son los agraviados
por un acto u omisión que vulnere un derecho interferido por la informática. También pueden
hacerlo sus representantes legales. Sujeto Pasivo.- La norma está dirigida tanto a entidades
públicas como privadas, puesto que se refiere a los servicios informáticos públicos o privados.
Requisitos de la Acción.- La “demanda” de Habeas Data establece requisitos especiales dados,
tales como: - El demandante previamente debe haber reclamado, por documento de fecha cierta,
el respeto de los derechos propios y contradichos de este proceso. - Que el demandado debe
haberse ratificado en su incumplimiento o no haya contestado dentro de los diez días útiles
siguientes a la presentación de la solicitud tratándose del derecho reconocido por el articulo 2°,
inciso 5) de la Constitución, o dentro de los dos días si se trata del derecho reconocido por el
articulo 2° inciso 6) de la Constitución. El Habeas Data en el Derecho Comparado 135 -
Excepcionalmente se podrá prescindir de este requisito cuando su exigencia genere el inminente
peligro de sufrir un daño irreparable, que deberá ser acreditado por el demandante. - No será
necesario agotar la vía administrativa que pudiera existir. Ejecución Anticipada.- De oficio o a
pedido de la parte reclamante y en cualquier etapa del procedimiento y antes de dictar sentencia,
el Juez está autorizado para requerir al demandado que posee, administra o maneja el archivo,
registro o banco de datos, la remisión de la información concerniente al reclamante; así como
solicitar informes sobre el soporte técnico de datos, documentación de base relativa a la
recolección y cualquier otro aspecto que resulte conducente a la resolución de la causa que estime
conveniente. La resolución deberá contener un plazo máximo de tres días útiles para dar
cumplimiento al requerimiento expresado por el Juez. Acumulación.- Tratándose de la protección
de datos personales podrán acumularse las pretensiones de acceder y conocer informaciones de
una persona, con las de actualizar, rectificar, incluir, suprimir o impedir que se suministren datos o
informaciones. 3.0.- Análisis somero de una Sentencia sobre Habeas Data del TSJ de Venezuela.- El
propósito de este análisis se basa en la interpretación realizada por la Sala Constitucional TSJ, la
misma constituye una de las primeras sentencias producidas sobre Habeas Data en el país y que
ocupa la página inicial de este trabajo. En ella la Sala Constitucional TSJ, muy claramente
interpretó que: “Igualmente, podrá acceder a documentos de cualquier naturaleza que contengan
información cuyo conocimiento sea de interés para comunidades o grupos de personas” Sin
embargo, pese a dicha Interpretación, en la parte Decisoria declaró ser inadmisible la acción de
Amparo Constitucional incoada por varios ciudadanos venezolanos contra el Consejo Nacional
Electoral, lo cual sencillamente nos lleva la siguiente reflexión: ¿Se da o se reconoce en Venezuela
el Habeas Data para comunidades o grupos de personas que lo invocan al amparo del Art. 28 de la
Constitución?, Edgar Salazar Cano ANUARIO Nº 29 (2006) 136 El tratar de investigar y responder
teóricamente esta interrogante constituye el siguiente punto temático que lo señalamos como:
3.1.- Existencia o inexistencia en Venezuela del Habeas Data para Comunidades o Grupos de
Personas.-l Para poder conjeturar alguna respuesta académica se tiene que comenzar por
constatar el “estado de la cuestión” en nuestro país. Mientras tanto, en todo caso, teniendo en
cuenta la existencia de archivos públicos que contienen Datos sobre ciudadanos que expresaron
su opinión política adversa al actual Gobierno, los mismos que sirven de filtros o señales
discriminatorias para el ejercicio de sus derechos ante los entes públicos del Estado y tomando en
cuenta de que todavía no esta totalmente reglado el o los procedimientos y organismos
apropiados para la efectiva realización del Habeas Data en Venezuela, nos parece que se
necesitaría ahondar más en esta cuestión. Lo cual esperamos desarrollar con amplitud en la
Segunda Parte de este trabajo, todavía pendiente. Que sirva como documento preliminar para
ubicar conceptos, criterios interpretativos y decisiones la Sentencia que se acompaña (como
anexo) para que en ella podamos deslindar o encontrar algunas de las pautas que, hasta ahora,
hemos desarrollado en este trabajo preliminar de derecho comparado. El Habeas Data en el
Derecho Comparado 137 BIBLIOGRAFIA Araujo Juárez, José. (1997), Derechos de las
Telecomunicaciones. Caracas, UBA Badell M. Rafael y Hernández José (2002), Régimen Jurídico de
la Informática en Venezuela. Universidad Católica del Táchira. Brewer C. Allan (2001). Constitución
de la Republica Bolivariana de Venezuela Caracas Ekmekdjian. Miguel Angel, Pizzolo Calogero (h),
(1996) Hábeas Data. El Derecho a la intimidad frente a la revolución informática, Ediciones
Depalma, Buenos Aires Ortiz Ortiz. Rafael, (2001) , Habeas Data .Derecho Fundamental y Garantía
de la Protección de los Derechos de la Personalidad. (Derecho a la Información y Libertad de
Expresión). Editorial Frónesis. Caracas Venezuela, Pérez Luño. Enrique, (2005) Derechos Humanos,
Estado Derecho, y Constitución, 9ª. Edición, Ed. Tecnos. Madrid PUCCINELLI, Oscar. (1999), El
Habeas Data en IndoIberoamérica. Editorial Temis. Bogota Colombia. SALAZAR CANO, Edgar,
(1984), El derecho de la Informática, Ponencia, en Actas del 1er. Congreso Ibero Americano de
Informática y Derecho, CREI-UNESCO, Santo Domingo, República Dominicana. Zambrano, Freddy
(2004). Constitución de la República de Venezuela, Caracas Anexo: Sentencia de la Sala
Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela, del 23 de agosto de 2000. Edgar
Salazar Cano ANUARIO Nº 29 (2006) 138 ANEXO: SALA CONSTITUCIONAL Magistrado-Ponente:
Jesús Eduardo Cabrera Romero En fecha 9 de agosto de 2000 fue recibido en esta Sala
Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia, proveniente de la Sala Electoral, la acción de
amparo constitucional incoada por los ciudadanos RUTH CAPRILES MÉNDEZ, SONIA RÍOS
BEAUMONT, MARÍA ISABEL UCHA OROMENDIA, MARÍA IRUÑA URRUTICOECHEA, OLGA
KRNJAJSKI¨_ DE AGUIRREBEITIA, JOSÉ PÉREZ VIGIL, MARÍA DE LOS ÁNGELES CARTAYA, MARÍA
ELIZABETH BARALT DE IRIBARREN, ROSARIO ORELLANA JIMÉNEZ y HUMBERTO NJAIM, titulares de
las cédulas de identidad números 3.189.859, 4.433.755, 980.620, 2.077.707, 4.083.765, 4.083.419,
3.562.862, 6.117.300, 3.186.073, 1.742.848 y 2.060.432, respectivamente, asistidos por los
abogados Aníbal Perales Aguilar y Francisco Perales Wills, contra el Consejo Nacional Electoral,
representado por su Presidente, ciudadano César Peña Vigas. En esa misma fecha se dio cuenta en
Sala y se designó como ponente a quien con tal carácter suscribe. Para decidir se hacen las
consideraciones siguientes: DE LA ACCIÓN DE AMPARO CONSTITUCIONAL En el escrito contentivo
de su acción, que esta Sala califica de amparo constitucional, y que denominaron “acción de
habeas data”, los actores expresaron: 1.-Que actúan con el carácter de ciudadanos venezolanos,
electores y miembros de la Red de Veedores de la Universidad Católica Andrés Bello. 2.-Que
solicitaron en numerosas ocasiones, ante la actual Junta Directiva del Consejo Nacional Electoral,
así como ante su antecesora, proporcionar los resultados de los escrutinios por cada mesa de
votación, correspondientes a las elecciones finalmente celebradas el día 30 de julio del año en
curso. 3.-Que sus reiteradas solicitudes fueron ignoradas por el órgano presuntamente agraviante.
4.-Que el Consejo Nacional Electoral sí cuenta con la información requerida, pues en efecto este
ente ha proporcionado los resultados globales de los escrutinios, “que se han extraído de la suma
de los resultados de las El Habeas Data en el Derecho Comparado 139 mesas de votación que
funcionaron en las diferentes circunscripciones electorales y esa información ha sido extraída de la
data original, es decir, del conteo de votos hechos mesa por mesa [...] y sin esa información, [...]
nunca podríamos determinar que la totalización y adjudicación de cargos informada se
corresponde, coincide, con la data original y de allí su importancia”. 5.-A manera de aclaratoria,
que “[l]a información solicitada es diferente también a los símiles de Actas que puedan sacarse de
las computadoras que han sido dispuestas en la Sala de Seguimiento en el Consejo Nacional
Electoral (CNE.)”. 6.-Que la negativa del Consejo Nacional Electoral de proporcionar la información
descrita es una violación de los derechos subjetivos contenidos en el artículo 28 de la Constitución.
En tal sentido indicaron que: “La novísima Constitución de 1999, consagró de manera expresa, y
por vez primera la institución conocida como habeas data [que] incluye, por otra parte, el derecho
a acceder a documentos de cualquier naturaleza, no ya los privados sobre la propia persona o sus
bienes, cuyo contenido informativo sea de interés para comunidades o grupos de personas”.
Corresponde a esta Sala conocer de las acciones de amparo constitucional ejercidas contra el
Consejo Nacional Electoral. A los efectos de la determinación de la competencia se observa, que
de conformidad con el criterio asentado en sentencias de fecha 20 de enero de 2000 (caso Emery
Mata y caso Domingo Ramírez Monja), esta Sala es competente para conocer de las acciones de
amparo constitucional ejercidas contra las máximas autoridades y órganos del Poder Público
Nacional, previstas en el artículo 8 de la Ley Orgánica de Amparo sobre Derechos y Garantías
Constitucionales, y que incluye al Consejo Nacional Electoral y en el parágrafo primero del artículo
30 del Estatuto Electoral del Poder Público. Así, en vista de que la presente acción fue incoada
contra el mencionado órgano electoral, esta Sala debe previamente dilucidar si es competente
para conocer de la presente acción, si es que ella se trata de un amparo constitucional, ya que en
la Ley Orgánica de Amparo sobre Derechos y Garantías Constitucionales no fundan los actores sus
pedimentos, si se trata de otra que pueda conocer como respuesta al ejercicio de un derecho
constitucional. De tratarse de un amparo constitucional, esta Sala será competente, como también
lo sería si lo incoado es una acción prevista en la Carta Fundamental para que los derechos
constitucionales se apliquen de inmediato, y así se declara. Edgar Salazar Cano ANUARIO Nº 29
(2006) 140 Para decidir la Sala observa: El artículo 28 de la vigente Constitución establece el
derecho de las personas a conocer la información que sobre ellas, hayan sido compiladas por
otras. Dicha norma reproduce un derecho reconocido en varios países como Suecia, Noruega,
Francia y Austria, entre otros. Tanto el Estado, como los particulares, mediante diversas formas de
compilación de datos: manuales, computarizados, etc., registran y almacenan datos e
informaciones sobre las personas o sobre sus bienes, y en vista que tal recopilación puede afectar
la vida privada, la intimidad, el honor, la reputación, la vida económica y otros valores
constitucionales de las personas naturales o jurídicas, la Constitución, para controlar tales
registros, otorga varios derechos a la ciudadanía que aparecen recogidos en el artículo 28 citado.
Estos derechos son: 1) El derecho de conocer sobre la existencia de tales registros. 2) El derecho
de acceso individual a la información, la cual puede ser nominativa, o donde la persona queda
vinculada a comunidades o a grupos de personas. 3) El derecho de respuesta, lo que permite al
individuo controlar la existencia y exactitud de la información recolectada sobre él. 4) El derecho
de conocer el uso y finalidad que hace de la información quien la registra. 5) El derecho de
actualización, a fin que se corrija lo que resulta inexacto o se transformó por el transcurso del
tiempo. 6) El derecho a la rectificación del dato falso o incompleto. 7) El derecho de destrucción de
los datos erróneos o que afectan ilegítimamente los derechos de las personas. Se trata de
derechos que giran alrededor de los datos recopilados sobre las personas o sobre sus bienes, por
lo que se requiere un interés, personal, legítimo y directo en quien ejerza estos derechos, ya que
es la información sobre su persona y bienes el que lo origina. Basta leer el artículo 28 de la vigente
Constitución, para que todos estos derechos puedan identificarse. Dicha norma reza: “Toda
persona tiene derecho de acceder [derecho de acceso] a la información y a los datos que sobre sí
misma o sobre sus bienes [necesidad de interés personal y directo] consten en registros oficiales o
privados, con las excepciones que establezca la ley, así como de conocer el uso [derecho de
conocimiento] que se haga de los mismos y su finalidad [derecho de conocer uso y finalidad], y a
solicitar ante el tribunal competente la actualización, la rectificación o la destrucción de aquellos,
si fuesen erróneos o El Habeas Data en el Derecho Comparado 141 afectasen ilegítimamente sus
derechos [derecho de respuesta, actualización, rectificación y destrucción]. Igualmente, podrá
acceder a documentos de cualquier naturaleza que contengan información cuyo conocimiento sea
de interés para comunidades o grupos de personas. Queda a salvo el secreto de las fuentes de
información periodística y de otras profesiones que determine la ley”. (Corchetes de la Sala).
Como se evidencia de la lectura de la norma, quien quiere hacer valer estos derechos (que
conforman el habeas data), lo hace porque se trata de datos que le son personales, y ello
mediante una acción que aun no ha desarrollado la ley, lo que a juicio de esta Sala no impide -que
mientras la ley la establezca- se incoe mediante el recurso de amparo constitucional, si es que la
infracción de los derechos que otorga el artículo 28 citado, lesionan la situación jurídica de las
personas. Quien no alega que el habeas data se solicita para obtener información sobre sus datos
registrados, carece de interés legítimo en tal acción, ya que no hace uso del derecho que otorga
dicha norma, con los otros derechos que nacen de la misma, los cuales giran alrededor de las
informaciones personales. El llamado habeas data está conformado por varios derechos que
pueden obrar en bloque o independientemente, ya que quienes los ejercen pueden conformarse
con pedir el para qué se registra la información sobre su persona, o para conocer cuáles datos
suyos están recopilados; así como también puede pedir la rectificación o destrucción de datos y
obtener una sentencia a su favor en ese sentido, aunque podría ocurrir que el recopilador tuviera
derecho a no rectificar aclarar o destruir el dato, y el fallo a dictarse fuere en ese sentido. El
artículo 28 de la Constitución de 1999, se refiere a datos o informaciones personales, pero
interpretándolo con amplitud, conforme a la naturaleza de lo que se registra, puede tenerse como
dato personal el que atañe al individuo con motivo del ejercicio de una función pública o de
actuaciones públicas, como lo sería los puntos obtenidos en un concurso, o el número de votos en
elecciones o eventos similares. Lo personal de la información, restringe para aquellos que no piden
sus datos o informaciones, el derecho que otorga el aludido artículo 28, ya que de no ser así, se
estaría ante una vía para interferir en la intimidad o en la vida privada de las personas, en la
obtención de secretos industriales o comerciales, en asuntos atinentes a la defensa y seguridad
nacional, etc., los cuales son valores constitucionales igualmente protegidos y por ello la remisión
que hace la norma a documentos de cualquier naturaleza que contengan información de interés
para comunidades o grupos de personas, no puede ser entendida sino como aquellas Edgar
Salazar Cano ANUARIO Nº 29 (2006) 142 informaciones que corresponden al peticionario, como
parte de una comunidad o un grupo de personas. Queda claro para esta Sala, que la acción
fundada en el artículo 28 de la Constitución también puede incoarse, si es a fines de corrección o
destrucción, sobre recopilaciones abiertas al público o privadas, y que también su finalidad es
conocer lo anotado, con el objeto de saber cuál es su destino, y que los datos se actualicen, se
rectifiquen o se destruyan. En consecuencia, el habeas data no es un procedimiento para anticipar
u obtener pruebas, y quien pretende por esta vía sustituir un retardo perjudicial por temor
fundado, no estaría usando la acción con los fines que la creó la Constitución. Es más, el derecho
previsto en el artículo 28 de la vigente Constitución, ni siquiera equivale al que pudiesen tener las
partes de un proceso para informarse antes o durante un juicio, sobre los hechos básicos útiles
para la demanda o la contestación, conocimiento que no corresponde a una actividad probatoria,
sino de los hechos, para poder ejercer a plenitud el derecho de defensa. Una acción en este
sentido, fundada no sólo en el carácter de orden público del derecho de defensa, sino en el
artículo 19 de la Ley Aprobatoria del Pacto Internacional sobre Derechos Civiles y Políticos y en el
13 de la Ley Aprobatoria de la Convención Americana de Derechos Humanos, Pacto de San José de
Costa Rica, es totalmente distinta a la prevenida en el artículo 28 aludido, que persigue otra
finalidad, y procede sólo si se va a iniciar una causa o se va a contestar una demanda, lo que sería
necesario alegarlo (Ver Cabrera Romero, Jesús Eduardo: “El derecho del demandado de preparar
su contestación y su prueba. Derecho a conocer”, en Revista de Derecho Probatorio Nº 6, Caracas,
1995). La Carta Fundamental en su artículo 143, otorga a los ciudadanos otro derecho a la
información, el cual debe ser cumplido por la Administración Pública, con el fin que los
administrados conozcan el estado de las actuaciones en que están directamente interesados, así
como las resoluciones que se adopten. Se trata de un derecho de acceso de los interesados a las
actuaciones de los procedimientos administrativos. Con esa misma finalidad, los ciudadanos
tienen acceso a los archivos y registros administrativos, con las excepciones legales. Observa esta
Sala que los accionantes se presentan como miembros de una red de veedores del proceso
electoral, además de presentarse en su propio nombre como ciudadanos electores, y que no
acuden a este Alto Tribunal a incoar con claridad una acción de amparo, sino que pudiera
interpretarse que intentan la acción prevenida en el artículo 28 de la vigente Constitución, sin que
la pretensión de habeas data se refiera a sus datos personales o a sus bienes, motivo por el cual
sería imposible dar curso a tal pretensión, y por no adaptarse a la letra del artículo 28 resulta
inadmisible, y así se declara. El Habeas Data en el Derecho Comparado 143 Invocan igualmente los
accionantes, como fundamento de su pretensión, al artículo 143 eiusdem, pero no surge de autos
que ellos sean parte de ningún proceso administrativo que amerite se les informe sobre el estado
de las actuaciones en que están directamente interesados o interesadas, y que conduzcan a una
resolución definitiva, indudablemente una sanción administrativa, ya que el artículo 143 se refiere
a la administración pública. Por otra parte, lo solicitado por las pretensiones no es el acceso a los
archivos y registros administrativos, sino que se les otorgue “información electoral digitalizada
relacionada con los resultados obtenidos en todas y cada una de las mesas de votación que
funcionaron en las respectivas jurisdicciones electorales y de manara [sic] discriminada; mesa por
mesa”. Tal petitorio tampoco es congruente con la letra del citado artículo 143 de la vigente
Constitución. Del petitorio se colige que los accionantes consideran que tienen derecho a una
información ilimitada, atribuyendo al derecho de información de los artículos 48 y 143 de la
Constitución de la República Bolivariana de Venezuela un alcance que no surge del texto de ambos
artículos, e interpretando la frase del artículo 28 citado “Igualmente, podrá acceder a documentos
de cualquier naturaleza que contengan información cuyo conocimiento sea de interés para
comunidades o grupos de personas”, de una manera aislada, sin concatenarlo con la letra del
principio del artículo, que sería a lo que se refiere la frase “Igualmente, podrá”. El comienzo del
artículo 28 señala que toda persona tiene el derecho de acceder a la información y a los datos que
sobre sí misma o sobre sus bienes consten en registros oficiales o privados. Luego, esa persona y
para los mismos fines, igualmente podrá acceder a documentos que sean de interés para
comunidades o grupos con los cuales se encuentra jurídicamente vinculada. Con estos argumentos
la Sala considera inadmisible la acción intentada, fundada en los artículos 28 y 143 de la
Constitución de la República, ya que lo solicitado y los hechos en que se fundan no pertenecen a
los tipos de ambos artículos, por lo que una acción autónoma en ese sentido sería improcedente.
Pero en el exiguo escrito de los actores, se colige que se está en presencia de una acción de
amparo constitucional, fundada en la violación de los artículos 28, 143 y 294 de la Constitución de
la República Bolivariana de Venezuela, y ello se desprende del petitorio de la solicitud, en el cual
se exige que se restablezca la situación jurídica infringida, lo que es el petitum natural de una
acción de amparo. El accionante en amparo debe tener un interés jurídico actual y legítimo para
proponerlo, ya que lo que persigue con la acción es que se le restablezca una situación jurídica
personal o colectiva que se le ha lesionado. Los accionantes obran en su propio nombre como
electores y como miembros de la Red de Veedores de la Universidad Católica Andrés Bello (a pesar
que no cursa en autos Edgar Salazar Cano ANUARIO Nº 29 (2006) 144 ningún instrumento que los
vincule a dicha Universidad), y en base a tal condición solicitan que el Consejo Nacional Electoral
les proporcione los resultados de los escrutinios, ya que dichos resultados les han sido negados. El
que unas personas sean electoras, o formen un grupo privado que denominen Red de Veedores, a
manera del cual asumen tareas de supervisión electoral, ¿los habilita para pedir documentos e
información del Consejo Nacional Electoral y para constituir una situación jurídica que les pueda
ser infringida? Una situación jurídica nace del ejercicio o titularidad de derechos, ahora bien, ni en
el Estatuto Electoral del Poder Público, ni en la parcialmente vigente Ley Orgánica del Sufragio y
Participación Política, ni en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, se estructura
la existencia de grupos de ciudadanos organizados para supervisar el proceso electoral. La
existencia de observadores electorales aparece en el Reglamento de Observación Nacional en los
Procesos Electorales Venezolanos, emanado del Consejo Nacional Electoral, según Resolución Nº
000515-1257 del 13 de mayo de 2000, publicado en la Gaceta Electoral Nº 67 del 9 de junio de
2000, y conforme a este Reglamento, los observadores nacionales acreditados, tendrán las
facilidades de “Recibir la información emanada por el Consejo Nacional Electoral y las demás
dependencias de escrutinio” (letra d) del artículo 10). No otorga dicha prerrogativa un derecho de
solicitar la información, sino de recibir la que el Consejo Nacional Electoral le dispense, lo que es
lógico, ya que el acceso ilimitado a la información electoral por parte de particulares, conlleva a
que se enteren no sólo de quien ejerció o no el derecho al voto, sino de sus direcciones y otros
datos que pudieran constituir intromisión en la vida privada de otros. Ahora bien, ese derecho de
recibir información es diferente al prevenido en el artículo 28 de la vigente Constitución, y su
infracción no constituye violación constitucional alguna, sino infracción de una norma de rango
sub-legal. La acción intentada se funda en los artículos 28 y 143 de la Constitución de 1999, por lo
tanto ninguna situación jurídica puede, con relación a esos artículos, del posible derecho a la
información electoral que tienen los observadores. El criterio expuesto por la Sala refleja una sana
interpretación del principio de participación ciudadana, que rige en nuestro ordenamiento jurídico
a partir de la entrada en vigencia del texto constitucional de 1999. En efecto, el Preámbulo
constitucional expresa que uno de los fines mismos de la Constitución es establecer una sociedad
participativa y protagónica, esto es, una sociedad integrada por ciudadanos que en forma activa
intervengan en la vida nacional, desde todo punto de vista. La participación y el protagonismo
ciudadano son manifestaciones del ejercicio de la soberanía popular, sobre la cual es creada la El
Habeas Data en el Derecho Comparado 145 República, y que se ejercerá en forma directa -según la
Constitución y las leyes- o indirecta -mediante el sufragio y por los órganos que ejercen el Poder
Público- (artículo 5 de la Constitución). Esta noción se repite en el artículo 62 eiusdem, al señalarse
que “Todos los ciudadanos y ciudadanas tienen el derecho de participar libremente en los asuntos
públicos, directamente o por medio de sus representantes elegidos o elegidas”. En una forma más
específica, el artículo 70 constitucional enumera cuáles son los medios de participación y
protagonismo del pueblo en ejercicio de su soberanía, tanto en lo político (numerus apertus) como
en lo social y económico (numerus clausus). En efecto, dicha norma reza: “Son medios de
participación y protagonismo del pueblo en ejercicio de su soberanía, en lo político: la elección de
cargos públicos, el referendo, la consulta popular, la revocatoria del mandato, las iniciativas
legislativa, constitucional y constituyente, el cabildo abierto y la asamblea de ciudadanos y
ciudadanas cuyas decisiones serán de carácter vinculante, entre otros; y en lo social y económico,
las instancias de atención ciudadana, la autogestión, la cogestión, las cooperativas en todas sus
formas incluyendo las de carácter financiero, las cajas de ahorro, la empresa comunitaria y demás
formas asociativas guiadas por los valores de la mutua cooperación y la solidaridad. La ley
establecerá las condiciones para el efectivo funcionamiento de los medios de participación
previstos en este artículo.” No se trata de una participación anárquica o arbitraria, sino fundada en
las vías legales. Así, con base a la ley, formar, ejecutar y controlar la gestión pública, los
ciudadanos tienen el derecho al sufragio (artículo 63 de la vigente Constitución), el control sobre
las personas que se postulan a cargos de elección popular (artículo 65 eiusdem), a que los
representantes del pueblo rindan cuentas de su gestión (artículo 66 eiusdem), así como otros
muchos derechos que otorga la Constitución a los ciudadanos, pero ninguno de estos derechos
son el fundamento de la demanda, que permitiría en los accionantes constituir una situación
jurídica en que fundar la acción de amparo. Invocar en su demanda el artículo 294 de la vigente
Constitución, tampoco los legitima en su petición, ya que dicha norma se refiere a los principios
que rigen a los órganos del Poder Electoral, entre los que se contempla los de participación
ciudadana, que sólo puede ser entendida en la forma que la ley la paute. Entre esos principios del
citado artículo 294, se encuentra el de trasparencia del órgano electoral, el cual está íntimamente
ligado a los fundamentos del contencioso electoral, y de los recursos de ese contencioso, a los
cuales tampoco para nada se refieren los accionantes. Es la falta de transparencia en las elecciones
la que conlleva a la nulidad de los actos de los organismos electorales (artículo 216 Edgar Salazar
Cano ANUARIO Nº 29 (2006) 146 y siguientes de la Ley Orgánica del Sufragio y Participación
Política), y son las vías señaladas en dicha ley las que permiten el control de esos actos electorales.
Para nada los accionantes mencionan que estén preparando recurso alguno para impugnar los
resultados electorales. Esta Sala Constitucional ha aceptado, en sentencia de fecha 30 de mayo de
2000 (caso Defensoría del Pueblo), que pueden intentarse amparos fundados en la protección de
derechos difusos o colectivos, pero de la pretensión de los actores ni siquiera puede colegirse que
de esos derechos o intereses se trata, pues del escrito presentado no se deduce que lo que
solicitan se debe a que la calidad de la vida de toda la comunidad o sociedad se está viendo
desmejorada, sin que pueda reconocerse en el escrito de amparo un vínculo, así no sea jurídico,
entre los accionantes y la sociedad o un segmento de ella, afectado por la omisión que se atribuye
al Consejo Nacional Electoral. No expresa el escrito cuál es el interés de la sociedad que pudiera
tener en el petitorio de los actores, luciendo más un interés personal de los accionantes, que un
interés social. La lesión a los derechos políticos en general, puede desmejorar la calidad de la vida,
al dejar desprotegida a la sociedad; pero conforme a lo planteado en el escrito, ese no es el caso
de autos, y más bien se está ante un interés puntual de personas y que sin tener representación
social o colectiva se autoconstituyen en veedores, sin traer al expediente prueba alguna de su
acreditación como tales. En consecuencia, no se está tampoco ante una acción basada en
intereses difusos o colectivos. Observa esta Sala que en los actores no existe interés ni
legitimación para incoar una acción de amparo en la forma que pretenden, por lo que el amparo
debe ser declarado inadmisible, pero también observa que no tratándose de una petición sobre
datos propios de los accionantes, el Consejo Nacional Electoral tampoco podía cumplir con la
petición que se le hacía fundado en el artículo 28 de la vigente Constitución, ya que estaría fuera
de los límites del derecho de acceso, por lo que en base al numeral 2 del artículo 6 de la Ley
Orgánica de Amparo sobre Derechos y Garantías Constitucionales, el mismo también debía ser
declarado inadmisible. Distinto es el caso si a un elector, a un candidato o a un grupo de personas
individualizables se les niega el acceso a los datos que sobre ella tiene un organismo electoral. Es
deber de esta Sala declarar que carecen de legitimación procesal todas aquellas personas, grupos
o entes que fuera del campo de los intereses difusos o colectivos, pretenden representar a la
ciudadanía, al pueblo, a la sociedad civil y a otras instituciones semejantes, que no han sido
electos por nadie para cumplir tal representación, que se desconoce cuáles son sus intereses, ya
que no existe estatuto o ley que las rija y que no se sabe a cuál comunidad o sociedad
representan, si es a la venezolana o a una extranjera cuyas directrices siguen. El Habeas Data en el
Derecho Comparado 147 Tales grupos con proyección en los medios de comunicación, buscan
presentarse como interlocutores a nombre del pueblo o la sociedad, sin que exista base legal o
popular que los legitime, y por ello no pueden ser aceptados con las representaciones que
unilateralmente (sin base legal) se atribuyen. La Constitución de la República Bolivariana de
Venezuela tomó en cuenta la ciudadanía, otorgándole una serie de derechos cívicos que ya esta
Sala ha resaltado en fallos de fecha 30 de mayo de 2000 y 27 de julio de 2000 (casos Defensoría
del Pueblo y Segucorp), abriéndole las puertas para que colaboren en áreas de la conducción del
Estado, y así, por ejemplo, a los diferentes sectores de la sociedad se les invita a integrar el comité
de postulaciones judiciales (artículo 270 de la vigente Constitución); a la sociedad civil a postular
miembros para el Consejo Nacional Electoral (artículo 296 eiusdem); a las asociaciones con fines
políticos la posibilidad de postular candidatos en los procesos electorales (artículo 67 eiusdem); de
esta manera se permite a asociaciones, organizaciones y grupos representar a la sociedad en los
espacios que a ese fin abra la Constitución. Pero tales atribuciones sólo pueden hacerse conforme
a la ley, ya que resultaría un peligro y un absurdo para la defensa y la seguridad nacional y para la
estabilidad democrática o social, que grupos humanos con intereses antinacionales se dediquen a
intervenir en las áreas abiertas a la sociedad civil con el fin de sabotear u obstruir la defensa del
país, su seguridad interna o los planes económicos del Estado o la economía en general. Por ello,
es criterio de esta Sala y sin prejuzgar sobre los accionantes, a los cuales no está dirigida la
advertencia, que mientras la ley no cree los mecanismos para determinar quiénes pueden
representar a la sociedad civil en general o a sectores de ella en particular, y en cuáles condiciones
ejercer tal representación, no puede admitirse como legítimos representantes de la sociedad civil,
de la ciudadanía, etc., a grupos de personas que por iniciativa propia se adjudiquen tal
representación, sin que se conozca cuál es su respaldo en la sociedad ni sus intereses; y sin que
pueda controlarse a qué intereses responden: económicos, políticos, supranacionales, nacionales
o internacionales. Esta Sala ha sostenido que las normas constitucionales tienen aplicación
inmediata, por ello antes que la ley establezca las formas de participación ciudadana establecidas
en la Constitución y los elementos que legitiman tal representación, ha permitido que
organizaciones, asociaciones o grupos de personas de reconocida y extensa trayectoria en sus
respectivos campos, o conformados de acuerdo a las leyes (tales como las asociaciones de vecinos
legalmente constituidas), actúen en las áreas que la Constitución abre a la participación
ciudadana; pero ello no se extiende a cualquier grupo que se autoproclame representante de la
sociedad civil, y que sin llenar requisito legal alguno, pretenda, sin proporcionar prueba de su
Edgar Salazar Cano ANUARIO Nº 29 (2006) 148 legitimidad, más allá del uso de los medios de
comunicación para proyectarse públicamente, obrar por ante la Sala Constitucional, sin ni siquiera
poder demostrar su legitimación en ese sentido. La función pública se haría caótica, si cualquier
asociación o grupo de personas, arrogándose la representación de la ciudadanía o de la sociedad
civil, pretendiere fuese consultada antes de la toma de cualquier decisión; o exigiere de los
poderes del Poder Público la entrega de documentos, datos o informaciones sin que la ley los
faculte para ello; o quisiera ingresar a dependencias del Estado a indagar sobre lo que allá
acontece sin que ninguna disposición legal se lo permita. Tal situación caótica se acentuaría si
estos entes mediante el uso de los medios de comunicación tratasen de formar matrices de
opinión pública favorables a sus pretensiones cuando ellas carecen de fundamento legal. De allí,
que se hace impretermitible, para el desarrollo de los derechos de tales organizaciones
ciudadanas, que la ley establezca los requisitos y condiciones a cumplir para que puedan ser
considerados representantes de la sociedad civil y de la ciudadanía. En algunas áreas como la
municipal o la de justicia de paz, la Ley Orgánica de Régimen Municipal y la Ley Orgánica de la
Justicia de Paz han regulado las asociaciones de vecinos, señalando el perfil que permite tenerlas
como tal, pero mientras otras leyes especiales, o una general, no regulen tal situación, queda a
juicio de esta Sala, teniendo en cuenta su trayectoria y continuidad en sus objetivos en la materia
donde pretenden actuar, calificar la legitimación activa, cuando dichos entes obren a nombre de la
sociedad civil, la ciudadanía, o de las organizaciones no gubernamentales, y así se declara. En el
caso de los accionantes, ellos como supuestos observadores nacionales de los procesos electorales
intentan un amparo, en base a disposiciones constitucionales que a ellos no corresponden en su
calidad de observadores, y atribuyéndose un interés y una representación popular que no tienen,
ya que no acreditan con documentos emanados del Consejo Nacional Electoral la condición de
observador. De haberlo acreditado, no surge tampoco en los accionantes derecho alguno de rango
constitucional para obtener del Consejo Nacional Electoral la información pedida, y así se declara.
DECISIÓN Por las razones precedentemente expuestas, esta Sala Constitucional del Tribunal
Supremo de Justicia, administrando justicia en nombre de la República por autoridad de la ley,
declara INADMISIBLE la presente acción de amparo constitucional. El Habeas Data en el Derecho
Comparado 149 Publíquese y regístrese. Archívese el expediente. Cúmplase lo ordenado. Dada,
firmada y sellada en el Salón de Audiencias de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de
Justicia, a los 23 días del mes de AGOSTO de dos mil (2000). Años: 190° de la Independencia y 141°
de la Federación.

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