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Sentencia del TS sobre abuso de autoridad

El Tribunal Supremo dictó una sentencia sobre un recurso de casación penal relacionado con un caso de abuso de autoridad y maltrato entre militares. Según los hechos probados, un capitán dio una bofetada a un teniente durante una discusión, mientras otro capitán intentaba mediar. El tribunal inferior condenó al capitán por abuso de autoridad y al teniente por insulto a un superior, aunque este último actuó en legítima defensa. El Tribunal Supremo debió analizar el recurso de casación sobre esta sentencia.

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Sentencia del TS sobre abuso de autoridad

El Tribunal Supremo dictó una sentencia sobre un recurso de casación penal relacionado con un caso de abuso de autoridad y maltrato entre militares. Según los hechos probados, un capitán dio una bofetada a un teniente durante una discusión, mientras otro capitán intentaba mediar. El tribunal inferior condenó al capitán por abuso de autoridad y al teniente por insulto a un superior, aunque este último actuó en legítima defensa. El Tribunal Supremo debió analizar el recurso de casación sobre esta sentencia.

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JURISPRUDENCIA

Roj: STS 4675/2023 - ECLI:ES:TS:2023:4675


Id Cendoj: 28079150012023100082
Órgano: Tribunal Supremo. Sala de lo Militar
Sede: Madrid
Sección: 1
Fecha: 16/11/2023
Nº de Recurso: 22/2023
Nº de Resolución: 85/2023
Procedimiento: Recurso de casación penal
Ponente: FERNANDO MARIN CASTAN
Tipo de Resolución: Sentencia

Resoluciones del caso: STMT, Barcelona, 13-03-2023 (Sumario 4/2021),


STS 4675/2023

TRIBUNALSUPREMO
Sala de lo Militar
Sentencia núm. 85/2023
Fecha de sentencia: 16/11/2023
Tipo de procedimiento: RECURSO CASACION PENAL
Número del procedimiento: 22/2023
Fallo/Acuerdo:
Fecha de Votación y Fallo: 14/11/2023
Ponente: Excmo. Sr. D. Fernando Marín Castán
Procedencia: TRIBUNAL MILITAR TERRITORIAL TERCERO
Letrado de la Administración de Justicia: Ilmo. Sr. D. José Palazuelos Morlanes
Transcrito por: RCF
Nota:
RECURSO CASACION PENAL núm.: 22/2023
Ponente: Excmo. Sr. D. Fernando Marín Castán
Letrado de la Administración de Justicia: Ilmo. Sr. D. José Palazuelos Morlanes
TRIBUNAL SUPREMO
Sala de lo Militar
Sentencia núm. 85/2023
Excmos. Sres. y Excma. Sra.
D. Jacobo Barja de Quiroga López, presidente
D.ª Clara Martínez de Careaga y García
D. José Alberto Fernández Rodera
D. Fernando Marín Castán

1
JURISPRUDENCIA

D. Ricardo Cuesta del Castillo


En Madrid, a 16 de noviembre de 2023.
Esta sala ha visto el recurso de casación penal núm. 101-22/2023, interpuesto por el Capitán del Ejército de
Tierra D. Leovigildo , representado por la procuradora D.ª Patricia Rosch Iglesias, bajo la dirección del letrado
D. Jorge Navarro Quilis, frente a la sentencia núm. 3/2023, de fecha 13 de marzo de 2023, recaída en el sumario
núm. 31/04/21, dictada por el Tribunal Militar Territorial Tercero, por la que se condenó al hoy recurrente, como
autor responsable de un delito consumado de "abuso de autoridad" en la modalidad de "maltrato de obra a
un subordinado", previsto y penado en el artículo 46 del Código Penal Militar, a la pena de ocho meses de
prisión, cuya duración no le será de abono para el servicio, con las accesorias de suspensión militar de empleo
durante el tiempo de la condena y suspensión de cargo público e inhabilitación especial para el derecho de
sufragio pasivo durante el tiempo de la condena, y en la que también se condenó al Teniente del Ejército de
Tierra D. Mauricio , como autor responsable en grado de tentativa, de un delito de "insulto a superior", en su
modalidad de "maltrato de obra a un superior", previsto y penado en el artículo 42 del Código Penal Militar, con
la atenuante de legítima defensa incompleta, prevista en el artículo 21-1ª, en relación con el numeral 4º del
artículo 20, ambos preceptos del Código Penal, a la pena de multa de 122 cuotas de multa a razón de nueve
euros cuota, lo que hace un total de mil noventa y ocho euros de multa, siendo absuelto del delito de "insulto
a superior", previsto y penado en el artículo 43 del Código Penal Militar, del que venía siendo acusado por la
representación legal del Capitán Leovigildo .
Ha sido parte recurrida, además del Excmo. Sr. Fiscal Togado, el Teniente D. Mauricio , representado por la
procuradora D.ª María Teresa Abad Salcedo, bajo la dirección letrada de D. Samuel García-Quintas Fernández
Ha sido ponente el Excmo. Sr. D. Fernando Marín Castán.

ANTECEDENTES DE HECHO
PRIMERO.- La sentencia recurrida contiene la siguiente relación de hechos probados:
" I.- En fechas no determina[da]s, pero en todo caso con anterioridad al día 2 de diciembre de 2021, los
acusados habían tenido desencuentros relacionados con dos diferentes asuntos que a continuación se
refieren:
El primero de ellos, a cuenta de un Sargento que estaba a las órdenes del Teniente Mauricio y con el que el
Capìtán Leovigildo tenía algún tipo de problema personal. El capitán tenía la pretensión de que el Teniente se
posicionase en contra del Suboficial y el Teniente se había negado a ello, expresándole que fuera del Cuartel
hiciese lo que quisiese pero que dentro no interfiriese.
El segundo de tales asuntos tenía que ver con un Soldado (el Soldado Jose Ramón ) que si bien había estado,
en su momento, a las órdenes del Teniente Mauricio dependía ahora del Capitán Luis Carlos . El Capitán
Leovigildo era del parecer que el Capitán Luis Carlos no había gestionado o tratado adecuadamente algo
relativo a tal Soldado y así se lo había manifestado al Teniente Mauricio con la intención de que éste así se
lo hiciese ver al Capitán Luis Carlos . El Teniente Mauricio le habría manifestado al Capitán Leovigildo que
él no era Capitán para recriminar lo que hacía a otro Capitán y que, si consideraba que debía decirle algo, se
lo dijera de Capitán a Capitán.
II.- En la tarde del jueves 2 de diciembre de 2021, después de la comida de hermandad cercana a la Patrona,
el Coronel Jefe del Regimiento, el Teniente Coronel Jefe del Batallón, los Capitanes Leovigildo , Luis Carlos y
Celestino y el Teniente Mauricio , que en ese momento ejercía de Jefe de una de las Compañías del Batallón
por ausencia de su titular, fueron a tomar algo a la cantina/cafetería del Acuartelamiento.
El Coronel Jefe del Regimiento estuvo en la cantina/cafetería un rato y, cuando él se marchó quedando allí el
resto de los referidos mandos. Al llegar la hora de cierre de la cantina/cafetería, el Teniente Coronel Jefe del
Batallón también se marchó y los Capitanes, junto con el Teniente, salieron a la terraza existente en el exterior
de la referida instalación donde alrededor de una mesa continuaron dialogando y terminando la consumición
que tenían.
En esta situación se encontraban cuando el Capitán Celestino se trasladó a hablar con los Soldados Iván ,
Jeronimo y Juan , que se encontraban en una mesa próxima, quedándose alrededor de la mesa, por tanto, los
Capitanes Leovigildo y Luis Carlos y el Teniente Mauricio , que continuaron la charla sobre las propuestas
de condecoraciones y después sobre el soldado que había tenido el Teniente a sus órdenes pero que, en aquel
momento, estaba a cargo del Capitán Luis Carlos , y sobre el que el Capitán Leovigildo y el Teniente Mauricio
habían tenido un desencuentro. A lo largo de la conversación el Teniente Mauricio instó al Capitán Leovigildo

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JURISPRUDENCIA

para que aprovechase la ocasión para decirle directa y personalmente al Capitán Luis Carlos lo que a él le
venía diciendo fuera de la presencia del Capitán Luis Carlos .
El Capitán Leovigildo entabló entonces una discusión con el Capitán Luis Carlos en la que, tras dirigirse al
Capitán Luis Carlos diciéndole algo así como "era un mierdas", que "no pensaba en la gente" o que "no daba
la cara por él (en relación al soldado del que hablaban)", le expresó hasta en dos ocasiones: "Vete de aquí o te
pego una hostia" o "lárgate de aquí o te pego una hostia ["], a la segunda de las cuales el Capitán Luis Carlos
respondió: "A la orden, mi antiguo" y se marchó del lugar.
Una vez quedaron solos en la mesa el Capitán Leovigildo y el Teniente Mauricio , la conversación se mantuvo
tensa, exigiendo en alguna ocasión el Capitán al Teniente que se pusiere firmes. Finalmente, con la intención
de resolver la tensa situación fuera de la vista del personal militar que se encontraba en la zona, el Capitán
Leovigildo lo invitó a que se fueran a pegar fuera de allí: "vamos detrás a pegarnos", a lo que el Teniente
Mauricio consintió, entregando el móvil que portaba, y que no podía guardar en el bolsillo del pantalón de la
ropa deportiva que llevaba, al tenerlo roto, al Cabo Miguel Ángel . Cabo que intentó disuadirlos.
El Capitán Celestino , al percatarse de la situación, abandonó la mesa en la que se hallaba y se dirigió a las
escaleras que estaban tomando el Capitán Leovigildo , quien iba repitiendo frases de un tenor similar a "Aquí
los hombres nos vestimos por los pies", y el Teniente Mauricio , que contestaba con frases del siguiente tenor:
"sí sí, pero yo no soy como su compañero, pero luego no se lamente", intentando el Capitán Celestino mediar
entre ellos.
Los tres bajaron las escaleras y quedaron en un lateral, fuera de la vista de quienes permanecieron en la
terraza, en donde el Capitán Celestino finalmente se interpuso físicamente entre los dos. Desde dicha posición
interpuesta se dirigía hacia el Capitán diciéndole " Leovigildo , vamos a dejar la situación, ya está, hasta aquí"
se daba la vuelta y se dirigía al Teniente: "No pasa nada", al Capitán: "ya está", al Teniente: " Mauricio , cállate
la boca, ya está, vámonos de aquí" y así sucesivamente, mientras el Capitán Leovigildo insistía con frases
similares a "aquí somos hombres y nos vestimos por los pies" a las que el Teniente contestaba algo como "sí,
Sí, mi Capitán, por supuesto, a sus órdenes".
En un determinado momento, cuando el Capitán Celestino se dirigía hacia el Teniente Mauricio , el cual estaba
iniciando el movimiento de girarse para marcharse, el Capitán Leovigildo , de forma sorpresiva, dio una torta
en la mejilla izquierda al Teniente Mauricio , frente a la que éste, que mantenía las manos a su espalda, lanzó
una patada en dirección al Capitán Leovigildo que no llegó a impactar en aquel porque el Capitán Celestino
intervino logrando desequilibrar al Teniente.
El Capitán Leovigildo mantuvo una aparente tranquilidad, mientras el Capitán Celestino procediendo a
sujetar y alejar de allí al Teniente hacia las Compañías. Traslado en el que el Teniente no mostró una excesiva
resistencia.
El Capitán Leovigildo , tras esos primeros instantes, regresó a la zona donde permanecía el resto de personal,
desde donde se escuchaba que el Teniente profería expresiones iguales o similares a: "eres un basura", "me
has pegado por la espalda", "pégame de frente si tienes huevos", "ten huevos, pégame de cara" "me pegaste
un puñetazo por la espalda, te voy a denunciar".
Como consecuencia de la llamada de teléfono realizada por el Capitán Celestino al Cabo Miguel Ángel , éste
último se acercó a la zona del Regimiento para devolver el teléfono móvil del Teniente Mauricio , en donde
éste expresaba frases iguales o similares a las siguientes: "es que lo mato", "lo mato, lo mato", "es que le corto
la cabeza". Frases que no se escuchaban en la zona exterior de la cantina donde permanecían los Soldados
Iván y Jeronimo .
III.- El Teniente Mauricio esa misma tarde dio cuenta telefónica de lo sucedido al Teniente Coronel Jefe del
Batallón y al Coronel Jefe del Regimiento "Arapiles" 62, mostrando desde un primer momento su intención de
presentar parte escrito. Parte que formalizó finalmente por escrito el jueves 9 de diciembre de 2021 y se cursó,
desde la jefatura del Regimiento, al Juez Togado Militar Territorial núm. 31, después de dejar pasar unos días
para meditarlo, tal como le sugirió que hiciese el referido Coronel. Días entre los que se encontraron el fin de
semana y el puente del 6 y 8 de diciembre.
IV.- El Capitán Celestino instantes después del suceso hizo una fotografía de la zona en la que el Teniente
Mauricio había recibido la torta dada por el Capitán Leovigildo .
Y el Teniente Mauricio , también ese mismo día y después de cambiarse de ropa en el vestuario de mandos,
acudió a la Clínica "Santa Creu" de Figueres (Girona) en donde fue atendido, presentando contusión facial, a
nivel malar izquierdo de la art. ATM izquierda y ángulo malar. Buena apertura oral y FM, indicándole analgesia.

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JURISPRUDENCIA

V.- El Capitán Leovigildo inicialmente intentó que lo sucedido no llegare a trascender, llegando a proponer para
ello, a través del Capitán Celestino , que el Teniente le devolviese la torta recibida. Al no conseguirlo, y tener
conocimiento de la presentación del parte por el Teniente, formuló también parte escrito el día 13 de diciembre
de 2021. Parte que si bien dirigió al Jefe del Regimiento "Arapiles" 62, cursó el mismo, como Jefe Accidental
de la USAC "General Álvarez de Castro", directamente al Juzgado Togado Militar Territorial núm. 31".
SEGUNDO.- Las parte dispositiva de la expresada sentencia es del siguiente tenor literal:
"Que debemos CONDENAR y CONDENAMOS al acusado, Capitán del Ejército de Tierra D. Leovigildo , por su
participación directa y voluntaria en los hechos, como autor responsable de un delito de "Abuso de autoridad"
en su modalidad de "Maltrato de Obra a un subordinado" previsto y penado en el artículo 46 del Código Penal
Militar, a la pena de OCHO (8) MESES DE PRISIÓN, cuya duración no le será de abono para el servicio ( artículo
16 del Código Penal Militar), con las accesorias de suspensión militar de empleo durante el tiempo de la
condena, con arreglo al artículo 15 del Código Penal Militar, y suspensión de cargo público e inhabilitación
especial para el derecho de sufragio pasivo, ambas también durante el tiempo de la condena, conforme al
artículo 56 del Código Penal. Servirán de abono para el tiempo de cumplimiento los tiempos previstos en el
artículo 14 del Código Penal Militar.
Que debemos CONDENAR y CONDENAMOS al acusado Teniente del Ejército de Tierra D. Mauricio , por su
participación directa y voluntaria en los hechos, como autor responsable, en grado de tentativa, de un delito de
"Insulto a Superior" en su modalidad de "Maltrato de Obra a un Superior" previsto y penado en el artículo 42 del
Código Penal Militar, con la atenuante de legítima defensa incompleta, prevista en el artículo 21-1ª, en relación
con el numeral 4º del artículo 20, ambos preceptos del Código Penal a la pena de MULTA DE CIENTO VEINTIDÓS
CUOTAS DE MULTA a razón de NUEVE EUROS CUOTA, lo que hace un total de MIL CIENTO [sic] NOVENTA Y
OCHO EUROS (1.098 €) DE MULTA, con una responsabilidad personal subsidiaria en caso de impago de un día
de privación de libertad por cada dos cuotas impagadas de multa.
Y que debemos ABSOLVER Y ABSOLVEMOS al acusado, Teniente del Ejército de Tierra D. Mauricio , por el delito
de "Insulto a superior", previsto y penado en el artículo 43 del Código Penal Militar, por amenazar, calumniar
e injuriar gravemente a un superior, ante su presencia y en concurrencia de personas, del que venía siendo
acusado por la representación legal del Capitán Leovigildo ".
TERCERO.- Notificada que fue la sentencia a las partes, el letrado D. Jorge Navarro Quilis, en representación
del Capitán D. Leovigildo , mediante escrito presentado ante el Registro del Tribunal Militar Territorial Tercero
el 27 de marzo de 2023, manifestó su intención de interponer recurso de casación.
Asimismo, por escrito presentado en el Registro del Tribunal Militar Territorial Tercero en fecha 11 de abril
siguiente, el letrado D. Samuel García-Quintas Fernández, en representación del Teniente D. Mauricio ,
manifestó también su intención de interponer recurso de casación, que se tuvo por preparado según auto de
fecha 21 de abril de 2023.
CUARTO.- Por escrito presentado ante el Registro del Tribunal Militar Territorial Tercero el 11 de mayo de 2023,
el letrado D. Samuel García-Quintas Fernández, en representación del Teniente D. Mauricio , solicitó, al Tribunal
que se le tuviera por desistido del recurso de casación anunciado; escrito en el que también figuraba la firma
electrónica del referido Teniente.
QUINTO.- Recibidas las actuaciones en esta Sala, la representación procesal del recurrente Capitán D.
Leovigildo , mediante escrito firmado digitalmente el 24 de mayo del presente año, formalizó el recurso
anunciado, fundamentándolo en los siguientes motivos: "I.- Por infracción por indebida aplicación del artículo
21.1 en relación con el artículo 20.2 del Código Penal"; "II:- Por infracción indebida aplicación del artículo 21.5
en relación con el art. 21.7 del Código Penal".
SEXTO.- Mediante escrito firmado digitalmente el 9 de junio del presente año, la procuradora D.ª María Teresa
Abad Salcedo, en representación del Teniente D. Mauricio , solicitó que se le tuviera por desistido del recurso
anunciado en su día y comparecido como recurrido en el recurso formulado por la representación procesal del
Capitán Leovigildo , a lo que se accedió por decreto dictado el 14 de junio de 2023 por el Ilmo. Sr. Letrado de
la Administración de Justicia de esta Sala.
SÉPTIMO.- Por diligencia de fecha 14 de junio del año en curso, se dio traslado del recurso de casación
a la representación del Teniente D. Mauricio , a fin de que pudiera impugnarlo o adherirse al mismo, lo
que cumplimentó dicha representación mediante escrito presentado digitalmente el 21 de junio siguiente,
solicitando se les tuviera por adheridos a la impugnación que formulara el Ministerio Fiscal.
OCTAVO.- Dado traslado de las actuaciones a la Fiscalía Togada para impugnación o adhesión al recurso de
casación, el Excmo. Sr. Fiscal Togado, mediante escrito presentado en el Registro General del Tribunal Supremo

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JURISPRUDENCIA

el 12 de julio del año en curso, formuló oposición al recurso de casación interpuesto, solicitando a la sala su
inadmisión y, en su defecto, su desestimación, al considerar ajustada a Derecho la sentencia recurrida.
NOVENO.- No habiendo solicitado las partes la celebración de vista, y no considerándola necesaria tampoco
la Sala, por providencia del pasado 24 de octubre de 2023 se señaló para la deliberación, votación y fallo del
presente recurso, el siguiente día 14 de noviembre a las 11:30 horas, acto que se llevó a cabo con el resultado
decisorio que a continuación se expresa.
DÉCIMO.- El Magistrado Ponente terminó de redactar la presente sentencia con fecha 16 de noviembre de
2023, pasándola a continuación a la firma del resto de miembros de la Sala.

FUNDAMENTOS DE DERECHO
PRIMERO.- . Es objeto del presente recurso de casación, interpuesto por la representación procesal del Capitán,
militar de complemento, del Cuerpo General de las Armas del Ejército de Tierra D. Leovigildo -personado en
la causa como acusado y como acusación particular-, la sentencia núm. 3/2023, de fecha 13 de marzo de
2023, recaída en el sumario núm. 31/04/21, dictada por el Tribunal Militar Territorial Tercero, en lo que afecta
a la condena al hoy recurrente, como autor responsable de un delito consumado de "abuso de autoridad" en la
modalidad de "maltrato de obra a un subordinado", previsto y penado en el artículo 46 del Código Penal Militar,
a la pena de ocho meses de prisión con las accesorias legales correspondientes; sentencia cuya relación de
hechos probados y fallo completo han sido transcritos en los anteriores antecedentes de hecho.
El recurso se articula en dos motivos, ambos formulados por infracción de ley penal sustantiva, al amparo
del artículo 849.1 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, que analizaremos siguiendo su propio orden de
interposición.
2. El primer motivo del recurso aparece enunciado "POR INFRACCIÓN POR INDEBIDA APLICACIÓN DEL
ARTÍCULO 21.1 EN RELACIÓN CON EL ARTÍCULO 20.2 DEL CÓDIGO PENAL".
Pese al anterior título del motivo, lo que denuncia la parte recurrente en él no es realmente la "indebida
aplicación" de los referidos preceptos, sino su indebida inaplicación o falta de aplicación, pues como señala
más adelante, "entiende que no se ha aplicado debidamente, la circunstancia atenuante de embriaguez prevista
en el artículo 21.1 en relación con el artículo 20.2 del Código Penal, habida cuenta que de la actividad probatoria
practicada en sede judicial resulta acreditada la existencia de los requisitos legales y jurisprudenciales para
su aplicación, esto es la pérdida de las facultades intelectivas o volitivas a consecuencia de la embriaguez
sin privarle de la capacidad de comprender la ilicitud del acto o de actuar conforme a tal comprensión, pero
disminuyendo de forma importante tal capacidad de comprensión y de decisión".
Basa su queja la representación procesal del recurrente en su propia valoración de diversas pruebas testificales
que, a su juicio, ponen de manifiesto que el Capitán Leovigildo "había ingerido una cantidad elevada de alcohol
siendo su dificultad en el habla y la alteración excesiva, algunos de los síntomas palpables por los allí presentes,
e incluso siendo el denunciante quién lo afirmó. Por lo tanto, fruto de la ingesta de alcohol se presentaban
unos síntomas, percibidos por los demás, que permitía asegurar que el Capitán Leovigildo había ingerido gran
cantidad de alcohol y consecuentemente resulta lógico que si presentaba problemas en el habla, también tenía
otra sintomatología que permitía asegurar que sus facultades intelecto-volitivas estaban afectadas".
Con la cita de la STS 1353/2005, de 16 de noviembre de 2005 -en la que se expresa que "cuando se trata de
la ingesta de bebidas alcohólicas, es necesario determinar de alguna forma los líquidos ingeridos o al menos
la existencia del consumo junto con datos que permitan su valoración, y además precisar suficientemente los
efectos que ha causado en la capacidad del sujeto para entender la ilicitud del hecho o para actuar conforme
a esa comprensión"-, la representación procesal recurrente reitera que los testigos presentes percibieron la
situación en la que se encontraba el referido Capitán Leovigildo -con "dificultad en el habla" y muy alterado- y
afirma que el propio Capitán "no se acordaba de la cantidad de alcohol ingerida, síntoma totalmente compatible
de una embriaguez severa, o al menos suficiente para alterar sus capacidades volitivas, al perder memoria de
lo que bebió".
Su conclusión es que "queda probado que existe una valoración de la situación en la que se encontraba mi
representado, motivo por el cual permite una aplicación de la atenuante del artículo 21.1 del Código Penal,
situación que la Sentencia no consideró acreditado pese a existir diferentes testigos que declararon como se
encontraba mi representado".
3. La Excma. Fiscalía Togada se opone a la estimación del primer motivo del recurso y hemos de entender que
también lo hace la representación procesal del Teniente D. Mauricio por cuanto se adhiere a la impugnación
que formula el Ministerio Fiscal.

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JURISPRUDENCIA

Considera el Ministerio Fiscal correcta y ajustada a Derecho la decisión del Tribunal Militar Territorial Tercero
de no apreciar la atenuante de embriaguez por no cumplirse los requisitos que legal y jurisprudencialmente
se exigen para su apreciación.
Tras un análisis de los hechos probados, los fundamentos de convicción y los fundamentos jurídicos de la
sentencia impugnada, a la luz de la jurisprudencia de este Tribunal Supremo -con cita de la STS, 5ª, núm.
54/2022-, concluye que "la pretensión casacional deducida en este motivo primero carece manifiestamente de
fundamento, pues el posible consumo de alcohol realizado por el Capitán Leovigildo y el grado de afectación
que le pudiera haber causado no aparecen en el relato fáctico de la sentencia recurrida ni tampoco se ha
intentado su inclusión por la vía que autoriza el artículo 849.2 LECrim, incurriendo de este modo en las causas
de inadmisión previstas en los artículos 884.3 y 885.1 LECrim, debiendo por tanto instar el Ministerio Fiscal
su INADMISIÓN y, en su defecto, su DESESTIMACIÓN".
SEGUNDO.- 1. Como argumenta el Ministerio Fiscal, el motivo casacional ahora examinado resulta, en efecto,
inviable por su incorrecta fundamentación, pues, aunque formulado por infracción de ley penal sustantiva, lo
que impugna la representación procesal de la parte recurrente, a partir de su propia valoración de la prueba,
es que el Tribunal de instancia no haya considerado acreditada la situación de embriaguez en la que, según
manifiesta, se encontraba el Capitán Leovigildo , en un grado tal que permitiera la aplicación de la circunstancia
atenuante prevista en el artículo 21.1ª, en relación con la causa eximente de la responsabilidad criminal
determinada en el artículo 20.2º, ambos del Código Penal.
Dicho planteamiento contraviene la disciplina que rige el motivo de casación previsto en el artículo 849.1
de la LECrim, a cuyo amparo lo formula la parte recurrente, que exige partir de los hechos declarados
probados por la sentencia de instancia -en palabras del referido precepto "[c]uando, dados los hechos
que se declaren probados en las resoluciones comprendidas en los dos artículos anteriores...."-, como de
forma reiteradísima también ha interpretado la jurisprudencia de este Tribunal Supremo el referido precepto,
al señalar que "el escrupuloso respeto a la literalidad de los hechos declarados probados se considera
presupuesto metodológico inexcusable en la formulación de la impugnación casacional al amparo del artículo
849.1 LECrim, de modo que la prosperabilidad de este motivo del recurso está condicionada al pleno respeto al
ya intangible o inamovible factum de la sentencia de instancia..." (doctrina que con iguales o similares palabras
se contiene, además de en la STS, 5ª, núm. 54/2022, de 15 de junio, reseñada por el Ministerio Fiscal, en SSTS,
2ª, núm. 628/2017, de 21 de septiembre, y 5ª, núms: 107/2019, de 24 de septiembre; 111/2021, de 15 de
diciembre; 5/2022, de 19 de enero; 29/2022, de 31 de marzo; 50/2022, de 19 de junio, y 96/2022 de 17 de
noviembre, entre otras).
No es factible, por tanto, acudir a un motivo basado en error iuris para cuestionar los hechos declarados
o dejados de declarar probados por la sentencia de instancia, mediante la suplantación de la valoración
probatoria plasmada en ella por la valoración parcial e interesada realizada por el propio recurrente.
Y es un hecho cierto que en el relato fáctico de la sentencia ninguna referencia se hace a un determinado
consumo de alcohol o estado de embriaguez del Capitán Leovigildo , limitándose a señalar que "[e]n la tarde
del jueves 2 diciembre de 2021, después de la comida de hermandad cercana a la Patrona, el Coronel Jefe
del Regimiento, el Teniente Coronel Jefe del Batallón, los Capitanes Leovigildo , Luis Carlos y Celestino y el
Teniente Mauricio , que en ese momento ejercía de Jefe de una de las Compañías del Batallón por ausencia
de su titular, fueron a tomar algo a la cantina/cafetería del Acuartelamiento" y que, una vez se marcharon el
Coronel Jefe del Regimiento y el Teniente Coronel Jefe del Batallón, llegada la hora del cierre de la cantina/
cafetería, "los Capitanes, junto al Teniente salieron a la terraza existente en el exterior de la referida instalación
donde alrededor de una mesa continuaron dialogando y terminando la consumición que tenían".
La expresada discordancia entre los hechos que la sentencia de instancia declara probados y la por el
recurrente alegada "situación clara de intoxicación etílica...compatible de [sic] una embriaguez severa, o
al menos suficiente para alterar sus capacidades volitivas, al perder memoria de lo que bebió", es causa
determinante, por sí sola, de su inadmisión, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 884, 3º de la LECrim
-a cuyo tenor, "El recurso será inadmisible: ... 3.º Cuando no se respeten los hechos que la sentencia declare
probados o se hagan alegaciones jurídicas en notoria contradicción o incongruencia con aquéllos, salvo lo
dispuesto en el número 2.º del artículo 849"-, lo que, en el trance procesal en el que nos encontramos debe
conducir a su desestimación.
2. Una vez dicho lo anterior, resulta oportuno recordar que el Tribunal de instancia dedica el Fundamento
Jurídico Sexto de su sentencia -que a continuación transcribiremos- a explicar las razones por las que no
procedía la aplicación de la atenuante de embriaguez solicitada en el acto de la vista por la defensa del Capitán
Leovigildo , tomando en consideración para ello tanto el resultado de la prueba practicada en relación con dicho
extremo como los requisitos legal y jurisprudencialmente exigibles para la apreciación de la referida atenuante:

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JURISPRUDENCIA

"La defensa del Capitán Leovigildo en el momento de exponer sus calificaciones definitivas modificó éstas
en el sentido de interesar la posible [ ] aplicación a su patrocinado de la atenuante 1ª prevista en el artículo 21
del Código Penal, en relación con la eximente recogida en el numeral 2º del artículo 20 del referido texto legal.
En relación con los efectos penales de la embriaguez se hace preciso recordar que, conforme a nuestro Código
Penal, ésta puede resultar eximente completa (artículo 20-2º), atenuante como eximente incompleta (artículo
21-1ª en relación con el artículo 20-2º), atenuante de actuar el culpable a causa de su grave adicción a las
sustancias mencionadas en el número 2º del artículo anterior (artículo 21-2ª en relación con el artículo 20-2º)
o atenuante por analogía (artículo 21- 7ª), pero en cualquier caso debe de quedar acreditado no ya solo la
ingesta de bebidas alcohólicas sino cómo ésta ha influido en la capacidad intelectiva y volitiva de la persona
respecto a la que se pretende la exención o la atenuación de su responsabilidad criminal. Así lo viene en
señalar la Sentencia núm. 54/2022 de 15 de junio: " Así mismo ha de recordarse que la concurrencia tanto de las
circunstancias eximentes -al llevar consigo la exclusión de la responsabilidad y en consecuencia la inexistencia
del delito-, como de las atenuantes de la responsabilidad criminal no se presumen, pues tal y como se establece
en la reiterada y constante jurisprudencia tanto de esta sala como de la Sala Segunda del Tribunal Supremo
la aplicación de una circunstancia modificativa de la responsabilidad, ya sea, agravante, atenuante o eximente,
requiere la plena acreditación de la base fáctica que la justifica y la carga de la prueba corresponde a quien la
alega; y así, en la reciente sentencia de esta sala de 19 de enero de 2022 se señala que: "Como dice nuestra
sentencia de 11 de diciembre de 2008 , seguida, entre otras, por las de 24 de marzo , 1 de abril y 5 de noviembre
de 2009 , 4 de febrero de 2010 , 24 de junio de 2011 , 14 de mayo de 2012 , 17 y 27 de enero 17 de octubre de
2014 , nos. 57/2017 de 11 de mayo de 2017 , 4/2020, de 27 de enero de 2020 y 89/2021, de 7 de octubre de 2021
"es doctrina reiterada de esta Sala y de la Sala 2ª de este Tribunal Supremo , que la toma en consideración de las
circunstancias eximentes y modificativas de la responsabilidad criminal requiere la prueba de los datos que les
sirvan de antecedente, y ello con el mismo rigor que se exige para los hechos probados mismos ( Sentencias,
entre las más recientes, de 04.02 , 14.03 y 09.05.2005 ; 24.02 , 04.05 , 30.05 y 08.06.2006 ; 22.10 , 05.11 y
16.11.2007 ; 14.01 y 03.11.2008 )...(...)""
En el presente caso, si bien el Capitán Leovigildo pudiere haber consumido alcohol no ha quedado acreditado,
como resulta exigible, cómo tal consumo pudo afectar a su capacidad de entender y de querer.
El Teniente Mauricio en el parte escrito expresó que el Capitán Leovigildo se encontraba en claro estado de
ebriedad y en el acto de la vista expresó que el Capitán Leovigildo había bebido más que los demás, su grado
de alteración o irritabilidad era el de siempre, el de muy a menudo.
El Soldado Jeronimo en la vista dijo que sí que apreció en el Capitán Leovigildo síntomas de haber consumido
alcohol, se le veía un poco alterado y le costaba hablar, y que sí que alguna vez le había visto alterado, pero
similar a esa nunca.
El Soldado Iván dijo por su parte que el Capitán Leovigildo sí que tenía síntomas de embriaguez evidentes.
Sin embargo, lo que el testigo argumentó para dar tal respuesta fueron simples conjeturas. El declarante dijo
que llevábamos toda la gente que estábamos allí toda la tarde en la cantina y supongo que bebiendo igual que
Jeronimo , Juan y el propio declarante, entendiendo que sí que tenía que haber un poco de embriaguez en
esa situación. Ante la pregunta sobre qué síntomas observó de haber consumido alcohol, dijo que un poco
de agresividad y ya ésta, pero supongo que sería del momento, pero ya está. Y a la pregunta de si creía que
el consumo del alcohol influyó directamente en la producción de este incidente dijo que por supuesto porque
normalmente y sobre todo en el Arapiles, en que se tiene muy claro el empleo de cada uno, en una situación
normal no hubiera sucedido nada de esto y, estando el alcohol de por medio, aseguró que sí.
El Coronel Jefe del Regimiento si bien reconoció que durante la comida habían estado tomando cerveza, señaló
que luego se fueron a tomar un café, ya habían pasado varias horas, y en la mesa del café, que él supiera, no
se estaba tomando alcohol.
El Teniente Coronel Jefe del Batallón, que había comido con el Capitán Leovigildo y el Teniente Mauricio y
luego permaneció hasta pocos instantes antes del incidente, al ser preguntado sobre una contestación dada
en su declaración en la que dijo que ni el Capitán estaba borracho ni había habido situación anterior en la que
se hubiesen enfrentado, expresó que en ningún momento se podía intuir que pudiera haber algún problema, no
parecía que hubiese una situación que pudiese derivar en lo que hubo luego; que ni el Capitán, ni el Teniente,
ni nadie estaban borrachos; que si exclusivamente se refirió a que el Capitán no estaba borracho es porque,
tal como le contaron los hechos, fue el Capitán el que increpó primero al Teniente; que el Capitán no estaba
borracho, que no sabe lo que aquel habría bebido pero que no estaba borracho por el estado que tiene una
persona en ese estado cuando lo ves, y que bajo su percepción no lo vio borracho y había estado junto a él.
El Capitán Luis Carlos en la vista confirmó que el Capitán Leovigildo sí que estaba excitado: que no sabe
lo que cada uno bebió; que el Capitán Leovigildo sí había bebido, pero que no sabía cuánto bebió, pero que

7
JURISPRUDENCIA

estaba perfectamente consciente, aunque se trababa un poco, pero que no le pasó control de alcoholemia,
que el Capitán Leovigildo no se confundía al decir las cosas, aunque sí que lo decía más fuerte, y que el
comportamiento que ese día tuvo con él no sabe si fue debido a su carácter o [ ] al consumo de bebidas
alcohólicas.
El Capitán Celestino , que fue quien directamente estaba presente en el momento en que ocurrieron en esencia
los hechos objeto de enjuiciamiento, aunque no fue preguntado sobre esto en la vista, sí que declaró en el acto
de la vista [sic] sí que en su declaración en instrucción expuso que en la cafetería se tomaron una cerveza,
que con anterioridad o posterioridad no sabe si tomaron algo más, que el diría que tomaron una cerveza y que,
en absoluto ninguno de los dos tenía síntomas de embriaguez, ninguno de los dos tenía la voz pastosa, falta
de equilibrio o incongruencia.
Por último, el propio Capitán Leovigildo , en la declaración prestada durante la instrucción a la pregunta
de si había bebido ese día y cuánto manifestó que una cerveza, porque habíamos llegado sobre las cinco
de la tarde, nos salimos a tomarla fuera, y allí estábamos ya charlando y terminando la cerveza que ya nos
íbamos. En el acto de la vista el acusado manifestó que, previamente a los hechos, había consumido, entre
la comida y posteriormente, unas cuatro o cinco cervezas, y quizás sí que podía estar afectado por ello, pero
no gravemente.
Por tanto, ni ha quedado acreditado cuál fue el consumo alcohólico efectuado por el Capitán Leovigildo ,
ni si éste afectó y en qué medida, la capacidad intelectual y volitiva del acusado, máxime cuando hasta el
propio acusado ha reconocido que el consumo de bebidas alcohólicas "quizás" (sin dar seguridad de ello) pudo
afectarle pero "no gravemente". De ahí que no resulte de aplicación la atenuante planteada por la defensa del
acusado".
Ningún reproche cabe hacer a las anteriores reflexiones en las que el Tribunal de instancia justifica
adecuadamente, con una completa valoración de todas las pruebas practicadas bajo los principios de
inmediación y contradicción - incluida la propia declaración del acusado, hoy recurrente- las razones por las
que no puede considerar acreditado que dicho acusado tuviera mermadas sus capacidades intelictiva y/o
volitiva a causa de un supuesto estado de embriaguez que pudiera dar lugar a la apreciación de alguna de las
circunstancias atenuantes de la responsabilidad criminal que, en relación con tal causa, contempla nuestro
Código Penal, siendo dichas reflexiones acordes con la doctrina de este Tribunal Supremo contenida tanto
en la STS, 2ª, núm. 1353/2005, de 16 de noviembre, citada por el recurrente -en la que, por cierto, también se
declaró inadmisible por similares razones a las aquí expuestas el motivo formulado al amparo del art. 849.1
LECrim por inaplicación del artículo 21.1ª, en relación con el 20.2º, ambos del Código Penal- como en la STS,
5ª, núm. 54/2022 de 15 de junio, reseñada por el Tribunal de enjuiciamiento.
En consecuencia, procede la desestimación del primer motivo del recurso de casación.
TERCERO.- 1. El segundo y último motivo del recurso aparece formulado "Por infracción indebida aplicación
del artículo 21.5 en relación con el artículo 21.7 del Código Penal".
La queja que bajo tan confuso enunciado denuncia la representación procesal del recurrente la concreta en
que "la sentencia no ha entrado a valorar la circunstancia atenuante de arrepentimiento mostrada en todo
momento por parte del Capitán Leovigildo , toda vez que consta probado que con posterioridad a los hechos
se ofreció a disminuir el supuesto daño causado, circunstancia que ni siquiera ha sido apreciada por el Tribunal
para valorar la graduación de la pena de prisión impuesta, como tampoco ha valorado su consideración como
circunstancia atenuante".
Alega la parte recurrente que concurren en el presente caso "los diferentes elementos integradores para la
valoración del arrepentimiento como atenuante o graduación de la pena[ ]" requeridos, según afirma, por la
jurisprudencia y la doctrina:
- El elemento subjetivo que consiste en que el culpable haya procedido por impulsos de arrepentimiento
espontáneo. A juicio de la representación procesal del recurrente dicho elemento concurre toda vez que el
Capitán Leovigildo intentó hablar con el Teniente antes del parte formulado por éste, lo que demuestra
que ya existía una voluntad reparadora, y, además, "pese a no ser la expresión más acertada el Capitán con
anterioridad al parte se ofreció para cruzarle la cara a él y que todo quedara ahí".
- El elemento objetivo consistente en que el culpable haya procedido a reparar o disminuir los efectos del delito,
a dar satisfacción al ofendido o a confesar a las autoridades la infracción. Para demostrar la concurrencia de
este elemento, la parte recurrente se apoya nuevamente en el intento del Capitán Leovigildo de hablar con el
Teniente o bien intentar solucionar el problema dejando que este le cruzara la cara.

8
JURISPRUDENCIA

- El elemento cronológico consistente en "haber procedido el culpable antes de conocer la apertura del
procedimiento". A juicio de la parte recurrente, "este arrepentimiento se produce con anterioridad al parte, es
decir en el momento en el que ambos hablan con el Coronel, por lo que se produce con anterioridad a todo
procedimiento judicial".
Concluye la representación procesal del recurrente la exposición del motivo con la siguiente reflexión: "para
[que] no se produzca un[a] vulneración de la tutela judicial efectiva, la Sentencia recurrida debió de entrar a
valorar de oficio la circunstancia atenuante o la graduación de la pena en referencia al arrepentimiento, toda
vez que de oficio entró analizar la supuesta legítima defensa del Teniente Mauricio ". Reflexión que sustenta
en la cita de diversas sentencias del Tribunal Constitucional en las que se sienta la doctrina de que "el derecho
fundamental a la tutela judicial obliga a los Jueces y Tribunales a resolver las pretensiones de las partes
de manera congruente con los términos en que vengan planteadas, de tal modo que el incumplimiento de
dicha obligación constituye una lesión de aquel derecho fundamental" (entre otras, SSTC 14/1984, 142/1987,
69/1992 y 30/1998)".
2. La Excma. Fiscalía Togada comienza su oposición al motivo objeto ahora de estudio advirtiendo "que
la pretensión casacional deducida en este motivo segundo no fue planteada en la instancia, pues ni en
conclusiones provisionales (folio 95 de las actuaciones) ni en las conclusiones definitivas (folio 28 de la
sentencia) el recurrente instó del TMT3º la apreciación de la atenuante cuya indebida inaplicación ahora se
denuncia".
Considera por ello que para rechazar el motivo bastaría con recordar la consolidada doctrina de este Alto
Tribunal "sobre las pretensiones casacionales per saltum, cuya extemporánea alegación determinaría su
directa inadmisión por tratarse de una cuestión nueva, no suscitada en la instancia, y que se trae ante la Sala
de casación ex novo, sin que el Tribunal de Instancia haya tenido ocasión de pronunciarse sobre la misma (por
todas, la reciente Sentencia nº 55/2023, de 15 de junio, de esa Sala Quinta del Tribunal Supremo)".
No obstante, lo anterior y por no desconocer que esta doctrina jurisprudencial tiene sus excepciones, entre
las cuales se encontrarían precisamente la apreciación ex novo de circunstancias eximentes o atenuantes de
la responsabilidad criminal, profundiza la Excma. Fiscalía Togada en el análisis de la pretensión a partir del
relato fáctico y de los fundamentos de la convicción de la sentencia impugnada, llegando a la conclusión de
que "debiera ser inadmitida no solo por su incorrecta articulación, ex artículo 884.4 LECrim, ya que se alega
en este trance casacional ex novo y per saltum, sino también porque la misma carece manifiestamente de
fundamento, habida cuenta que como ha quedado de manifiesto, los elementos integrantes de la atenuante
prevista en el artículo 21.5 CP no aparecen en el relato fáctico ni tampoco se ha intentado su inclusión por la
vía que autoriza el artículo 849.2 LECrim (causas de inadmisión de los artículos 884.3 y 885.1 LECrim)".
CUARTO.- 1. Esta Sala advierte preliminarmente incorrecciones en la formulación y desarrollo del segundo
motivo del recurso, claramente perceptibles a partir de su propio enunciado.
A su contradictorio enunciado, en el que se denuncia "infracción indebida aplicación del artículo 21.5", mientras
la queja se sustenta justamente en lo contrario, es decir en que la sentencia impugnada no ha aplicado
el referido artículo, se une que los elementos que reseña la representación procesal del recurrente como
integradores de la circunstancia atenuante invocada no se refieren tanto a esta como a la antigua atenuante
de arrepentimiento espontáneo que recogía el artículo 9.9ª del derogado Código Penal de 1973.
En orden a deshacer equívocos, comenzaremos por recordar, como ya ha hecho esta Sala -entre otras, en STS,
5ª, núm. 25/2019, de 4 de marzo - y la Sala Segunda de este Tribunal Supremo - en SSTS, 2ª, núms. 809/2007
de 11 de octubre; 78/2009 de 11 de febrero; 1323/2009, de 30 de diciembre; 954/2010, de 3 de noviembre;
1319/2011, de 27 de diciembre; 707/2012, de 20 de septiembre; 196/2014 de 19 de marzo, y 467/2015, de 20
de julio- la doctrina sobre la atenuante contemplada en el artículo 21.5ª del vigente Código Penal:
"La reparación del daño causado por el delito o la disminución de sus efectos se regulaba en el C.P. anterior
dentro del arrepentimiento espontáneo, configurándose en el C.P. de 1995 como una atenuante autónoma de
carácter objetivo fundada en razones de política criminal.
Por su naturaleza objetiva esta circunstancia prescinde de los factores subjetivos propios del arrepentimiento,
que la jurisprudencia ya había ido eliminando en la atenuante anterior. Por su fundamento de política criminal
se configura como una atenuante "ex post facto", que no hace derivar la disminución de responsabilidad de una
inexistente disminución de la culpabilidad por el hecho, sino de la legítima y razonable pretensión del legislador
de dar protección a la víctima y favorecer para ello la reparación privada posterior a la realización del delito.
Como consecuencia de este carácter objetivo su apreciación exige únicamente la concurrencia de dos
elementos, uno cronológico y otro sustancial. El elemento cronológico se amplía respecto de la antigua
atenuante de arrepentimiento y la actual de confesión, pues no se exige que la reparación se produzca antes

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JURISPRUDENCIA

de que el procedimiento se dirija contra el responsable, sino que se aprecia la circunstancia siempre que los
efectos que en el precepto se prevén se hagan efectivos en cualquier momento del procedimiento, con el tope
de la fecha de celebración del juicio. La reparación realizada durante el transcurso de las sesiones del plenario
queda fuera de las previsiones del legislador, pero según las circunstancias del caso puede dar lugar a una
atenuante analógica.
El elemento sustancial de esta atenuante consiste en la reparación del daño causado por el delito o la
disminución de sus efectos, en un sentido amplio de reparación que va más allá de la significación que se
otorga a esta expresión en el artículo 110 del Código Penal, pues este precepto se refiere exclusivamente a la
responsabilidad civil, diferenciable de la responsabilidad penal a la que afecta la atenuante. Cualquier forma
de reparación del daño o de disminución de sus efectos, sea por la vía de la restitución, de la indemnización
de perjuicios, o incluso de la reparación del daño moral puede integrar las previsiones de la atenuante.
Lo que pretende esta circunstancia es incentivar el apoyo y la ayuda a las víctimas, lograr que el propio
responsable del hecho delictivo contribuya a la reparación o curación del daño de toda índole que la acción
delictiva ha ocasionado, desde la perspectiva de una política criminal orientada por la victimología, en la que
la atención a la víctima adquiere un papel preponderante en la respuesta penal. Para ello resulta conveniente
primar a quien se comporta de una manera que satisface el interés general, pues la protección de los intereses
de las víctimas no se considera ya como una cuestión estrictamente privada, ser valorada como un indicio de
rehabilitación que disminuye la necesidad de pena".
2. Dicho lo anterior, la Sala también aprecia las causas de inadmisión del motivo expresadas por el Ministerio
Fiscal en su completo escrito de oposición, compartiendo las razones que en el mismo se exponen -y damos
aquí por reproducidas-, a las que hemos de añadir las que a continuación desarrollaremos sobre la cuestión
de fondo planteada por el recurrente.
Por las mismas razones que expusimos al tratar el primer motivo del recurso, también para el análisis
del segundo motivo resulta inexcusable partir del relato fáctico de la sentencia de instancia, al haber sido
formulado igualmente al amparo del artículo 849.1 de la LECrim.
Y lo que recogen los hechos probados de la sentencia de instancia que alguna relación con la pretensión del
recurrente pudiera tener es lo siguiente:
"El Capitán Leovigildo inicialmente intentó que lo sucedido no llegare a trascender, llegando a proponer para
ello, a través del Capitán Celestino , que el Teniente le devolviese la torta recibida. Al no conseguirlo, y tener
conocimiento de la presentación del parte por el Teniente, formuló también parte escrito el día 13 de diciembre
de 2021. Parte que si bien dirigió al Jefe del Regimiento "Arapiles" 62, cursó el mismo como Jefe Accidental
de la USAC "General Álvarez de Castro", directamente al Juzgado Togado Militar Territorial núm. 31".
A juicio de esta Sala, los referidos hechos probados no permiten la aplicación de la circunstancia atenuante
definida en el artículo 21.5ª del Código Penal -ni de la atenuante por analogía contemplada en el artículo 21.7ª
del mismo texto legal-, puesto que las actuaciones llevadas a cabo por el Capitán Leovigildo descritas en
aquellos en modo alguno cabe considerar que contribuyeran a reparar el daño ocasionado a la víctima, o a
disminuir sus efectos.
Antes al contrario, el hecho de que Capitán Leovigildo propusiera, a través del Capitán Celestino , que el
Teniente le devolviese la torta recibida, únicamente cabría calificarlo, desde el punto de vista legal, de incitación
a que el Teniente cometiera un nuevo delito de maltrato de obra a superior tipificado en el artículo 42 del Código
Penal Militar, agravando con ello la situación de dicho Teniente. Y únicamente efectos desfavorables para el
Teniente cabía esperar también del parte formulado contra él por el Capitán Leovigildo , pues muy lejos de
contribuir a reparar el daño ocasionado a dicho Teniente o a disminuir sus efectos, sólo podía contribuir, como
así ha ocurrido, a que éste resultara también condenado por los hechos denunciados.
La total ineptitud de las acciones desarrolladas por el Capitán Leovigildo para reparar el daño causado al
Teniente Mauricio , o disminuir sus efectos, determinante, a su vez, de la ausencia del elemento sustancial de
la atenuante ahora invocada, explica suficientemente que el Tribunal de instancia ni siquiera se planteara la
posible apreciación de la referida circunstancia atenuante, máxime cuando tampoco había sido solicitada su
aplicación a dicho Tribunal de enjuiciamiento por el propio defensor del hoy recurrente.
Por las mismas razones, carecen también de fundamento los alegatos finales que realiza la parte recurrente
referidos a una posible vulneración del derecho a la tutela judicial efectiva, derivada de la falta de
pronunciamiento por el Tribunal de instancia sobre dicha atenuante. Si, como bien afirma la jurisprudencia
constitucional que cita el recurrente, "el derecho fundamental a la tutela judicial obliga a los Jueces y Tribunales
a resolver las pretensiones de las partes de manera congruente con los términos en que vengan planteadas",

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JURISPRUDENCIA

difícilmente puede resultar lesionado tal derecho fundamental a consecuencia de la falta de pronunciamiento
sobre una pretensión que ni siquiera había sido deducida por la parte a la que supuestamente interesaba.
En consecuencia, procede la desestimación del segundo motivo del recurso y, con ella, la del recurso de
casación en su totalidad.
QUINTO.- Las costas deben declararse de oficio, al administrarse gratuitamente la justicia militar, conforme al
artículo 10 de la Ley Orgánica 4/1987, de 15 de julio.

FALLO
Por todo lo expuesto, en nombre del Rey y por la autoridad que le confiere la Constitución, esta sala ha decidido
1º.- Desestimar el recurso de casación penal núm. 101-22/2023, interpuesto por el Capitán del Ejército de
Tierra D. Leovigildo , representado por la procuradora D.ª Patricia Rosch Iglesias, bajo la dirección del letrado
D. Jorge Navarro Quilis, frente a la sentencia núm. 3/2023, de fecha 13 de marzo de 2023, recaída en el sumario
núm. 31/04/21, dictada por el Tribunal Militar Territorial Tercero, por la que se condenó al hoy recurrente, como
autor responsable de un delito consumado de "abuso de autoridad" en la modalidad de "maltrato de obra a
un subordinado", previsto y penado en el artículo 46 del Código Penal Militar, a la pena de ocho meses de
prisión, cuya duración no le será de abono para el servicio, con las accesorias de suspensión militar de empleo
durante el tiempo de la condena y suspensión de cargo público e inhabilitación especial para el derecho de
sufragio pasivo durante el tiempo de la condena, y en la que también se condenó al Teniente del Ejército de
Tierra D. Mauricio , como autor responsable en grado de tentativa, de un delito de "insulto a superior", en su
modalidad de "maltrato de obra a un superior", previsto y penado en el artículo 42 del Código Penal Militar, con
la atenuante de legítima defensa incompleta, prevista en el artículo 21-1ª, en relación con el numeral 4º del
artículo 20, ambos preceptos del Código Penal, a la pena de multa de 122 cuotas de multa a razón de nueve
euros cuota, lo que hace un total de mil noventa y ocho euros de multa, siendo absuelto del delito de "insulto
a superior", previsto y penado en el artículo 43 del Código Penal Militar, del que venía siendo acusado por la
representación legal del Capitán Leovigildo .
2º.- Confirmar la sentencia recurrida por ser acorde a Derecho.
3º.- Declarar de oficio las costas del presente recurso.
Notifíquese esta resolución a las partes personadas e insértese en la colección legislativa.
Así se acuerda y firma.

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