ARTICULO 201.
- (Texto según Ley 13260) Regla General: La
inobservancia de las disposiciones establecidas para la realización de los
actos del procedimiento sólo los hará nulos en los supuestos expresamente
determinados por este Código. -
No se declarará la nulidad si la inobservancia no ha producido, ni pudiere
producir, perjuicio para quien la alega o para aquel en cuyo favor se ha
establecido.
Concordancias: arts. 3, 23, 28, 31, 41, 52, 55, 73, 99, 100, 106, 107, 119, 131,
132, 137, 193, 202, 203, 204, 205, 207, 208, 211, 234, 235, 236, 247, 259,
265, 274, 277, 308, 310, 312, 315, 332, 335, 338, 342, 344, 354, 359, 360,
368, 369, 370, 371, 371 bis, , 380, 434, 435, 448, 451, 457, 461, 462, 473 y
491.-
I.- El régimen de nulidades procesales guarda relación, en alguna
medida, con el régimen general de los actos jurídicos en tanto el primero
establece un catálogo de consecuencias a aquellos actos de la vida civil que no
observan las formalidades exigidas por el ordenamiento legal general (1).
Imaginemos la hipótesis de la tolerancia total tendiente a convalidar las
formas de cualquier acto cotidiano, v.gr.: la traslación de dominio de una
propiedad sin que el transferente haya expresado su voluntad por algún tipo de
instrumento fehaciente, la prueba de filiación y nacimiento de un neonato
mediante un simple instrumento hológrafo, la exigencia de una prestación sin
la previa oferta de la misma; la obtención de un objeto ajeno mediando
violencia, dolo o error en relación a su titular, etc. Por absurdos que parezcan
los ejemplos aportados, dan una contundente idea de cómo se verían afectadas
las relaciones interpersonales y cómo los conflictos se multiplicarían en forma
exponencial y sin posibilidad alguna de dirimirlos por su abundancia. La
seguridad jurídica como herramienta para asegurar la paz social no tolera
semejante estado de cosas.
Los actos procesales son una especie dentro del género actos jurídicos y
tienen por propósito que las cuestiones de forma no generen, en lo posible,
conflictos adicionales a las controversias de fondo. Ambos comparten en su
aspecto interno o subjetivo elementos volitivos y cognitivos como así también
el requerimiento de aptitud o capacidad necesarios para su ulterior validez,
pero mientras los últimos tienen por propósito inmediato la adquisición,
modificación o extinción de relaciones o situaciones jurídicas, conforme lo
establece el art. 259 del Código Civil y Comercial; los actos procesales son
actos jurídicos celebrados dentro del proceso y son confeccionados con el
designio de darle inicio, impulsarlo, encausarlo, suspenderlo, interrumpirlo o
extinguirlo.
Son inescindibles de la dialéctica que las partes ejercen para el logro de
sus propósitos de fondo. Solo pueden emanar de las personas que, de alguna
manera, se vinculan a ese proceso, en tanto que todos, en menor o mayor
intensidad, están sujetos a formalidades intrínsecas y extrínsecas determinadas
previamente por la ley. En sentido metafórico esas formas representan la
estructura que contiene al fondo de la pretensión procesal. Tanto es así que los
dispositivos que regulan el proceso son también denominados indistintamente
como normas de forma o adjetivas, en tanto que la materia objeto o contenido
de la contienda es la regulada por las normas de fondo o substantivas. -
El desviamiento o disconformidad con esas formas genera
consecuencias graduales en cuanto a la validez de los actos. Esas
consecuencias son denominadas por la doctrina clásica como sanciones
procesales, denominación cuestionada con el argumento de que solo las
conductas pueden ser sancionadas, y que las formas en los actos procesales
consisten en potestades y no en mandatos (2). –
Ahora bien, allende las precisiones del caso, la técnica legislativa del
presente código ha adoptado la denominación “sanciones procesales” en su
artículo 3° y originalmente la palabra “bajo sanción de…” cada vez que
advierte de invalidez y consecuentemente de ineficacia a los diversos
supuestos de incumplimiento de las formas respectivas. Al igual que la
terminología del Código Procesal Penal de la Nación y también el nuevo
Código Procesal Penal Federal (Ley 27063); la modificación introducida por
la Ley 14.543 reitera en su respectivo articulado la expresión “…bajo pena
de” . -
SANCIONES PROCESALES:
Sin perjuicio de lo acertado de las críticas a la denominación de
sanciones, esta clasificación resulta sin dudas la más apropiada para tener una
primera aproximación a los conceptos que aquí se tratan. Visto de esta manera
debe entenderse que ellas son amenazas que se ciernen sobre los actos
cumplidos o a cumplirse en el proceso, para evitar que produzcan los efectos
queridos por los órganos públicos o las partes que los realizaron, ya sea
porque carecen de la forma o de otros requisitos exigidos por la ley, porque no
se han ejecutado en tiempo oportuno o porque son incompatibles con una
conducta anterior del mismo sujeto que pretende cumplir el acto (3).
Por imperio del artículo 3° de este código las sanciones procesales son
de interpretación restrictiva, vale decir que el vicio en cuestión debe
exteriorizarse manifiestamente y ante la mínima duda en cuanto a la validez de
un acto este deberá ser convalidado en su plenitud, ya que ellos gozan de
presunción de validez. -
En adelante se enumerarán y conceptualizarán brevemente cada una de
estas sanciones para luego abordar más ampliamente el tema que nos convoca,
obviando, sin más, el supuesto de “inexistencia del acto” ya que aquí no se
requiere de complejidad alguna para tenerlo por tal. -
-Caducidad: Es la pérdida del derecho a cumplir un acto por haberse
vencido el término acordado para realizarlo. El código tiene previstas estas
consecuencias, a saber: art. 73 al establecer que el desistimiento del actor civil
provoca la caducidad de la intervención del civilmente demandado; art. 75
que establece la oportunidad para el ofrecimiento de prueba por las partes
civiles; art. 167 en cuanto a la caducidad de las libertades provisionales
alternativas o morigeraciones de una prisión preventiva y finalmente el
artículo 205 trae aparejada esta consecuencia en cuatro supuestos que serán
comentados al pie de ese dispositivo legal.
-Preclusión. El principio de progresividad como el de preclusión
reconocen su fundamento en motivos de seguridad jurídica y en la necesidad
de lograr una administración de justicia rápida, evitándose de ese modo que
los procesos se prolonguen indefinidamente, pero además obedecen al
imperativo de satisfacer el derecho que tiene toda persona a liberarse del
estado de sospecha que importa la acusación de haber cometido un delito,
mediante una sentencia que establezca de una vez y para siempre su situación
ante la ley penal. Impide que los procesos se retrotraigan a etapas o instancias
ya superadas. Dichos principios, que obstan a la posibilidad de retrogradación
del proceso, son aplicables en la medida en que la nulidad declarada no sea
consecuencia de una conducta atribuible al procesado.
El presente código no hace alusión expresa alguna a este principio (4).
Es tomado en líneas generales por la jurisprudencia como una causal implícita
de inadmisibilidad y ningún digesto adjetivo la trata como sanción procesal
autónoma. Pero su aplicación es indudablemente vinculante por donde se lo
mire. En efecto, uno de los propósitos rectores que tuvo en miras el Congreso
de la Provincia de Buenos Aires al sancionar este digesto, ha sido el de
proclamar que “toda persona sometida a proceso tendrá derecho a ser juzgada
en un tiempo razonable y sin dilaciones indebidas; y que la reiteración de éstas
constituye falta grave”, según rezan los respectivos fundamentos ajustados al
orden establecido por el bloque federal de derechos humanos.
Si bien el principio de marras ha tenido un largo andamiaje en el
procedimiento civil, operando de modo mucho más estricto, en materia de
procedimiento penal lo ha introducido la Corte Suprema de Justicia al tratar un
dictamen de la Procuración General de la Nación, afirmando en los
paradigmático casos “Polak” y “Mattei” que “los principios que impiden que
el juicio se retrotraiga a etapas ya superadas cuando los actos procesales han
sido cumplidos observando las formas que la ley establece reconocen su
primer fundamento en razones de seguridad jurídica y en la necesidad de
lograr una administración de justicia rápida dentro de lo razonable, evitando
que los procesos se prolonguen indefinidamente” (Fallos 272:188).-
El precedente del cimero tribunal ha sido receptado por la
jurisprudencia provincial por lo cual no existe lugar a dudas en cuanto a la
aplicación de este principio en materia procesal penal (5), además de que este
se constituye en un obstáculo a la admisión de actos viciados por
extemporaneidad. -
-Inadmisibilidad. En su significación estrictamente procesal, la
inadmisibilidad implica negativa de admisión del acto; pero desde el punto de
vista de su aplicación (práctico) es una actividad positiva del tribunal por la
cual impide que el acto ineficaz se introduzca entre la serie progresiva que
integra el proceso penal (6).-
El código ha previsto estas consecuencias para las formas no
observadas en el siguiente articulado: 36, 50, 51, 66, 205 (ver infra), 209, 274,
329, 383, 398, 407, 413, 421, 428, 442, 447, 448, 451, 456, 457, 470, 486 y
495.-
Su efecto es el de imposibilitar que un acto ingrese en el proceso por no
satisfacer los requisitos formales o de oportunidad temporal exigidos por la
ley.
II- Nulidad.
Entendida como “sanción” o como “consecuencia” de la invalidez de
los actos por vicios formales, la nulidad solo afecta a aquellos que determina
el ordenamiento jurídico y son declaradas en forma excluyente por el órgano
jurisdiccional competente, solo a pedido de partes en el caso de las nulidades
especiales y genéricas y aún de oficio en el caso de las nulidades virtuales, a
cuyos conceptos nos abocaremos oportunamente. -
Así la nulidad consiste en una privación de eficacia a un acto procesal,
ello como consecuencia de hallarse impedido de producir los efectos previstos
por la ley cuando contiene, en alguno de sus elementos, un vicio que lo hace
defectuoso. –
A diferencia de la admisibilidad, la nulidad es declarada para purgar un
acto viciado ya introducido al proceso, ordenándose en tanto sea posible su
saneamiento. Como toda sanción procesal, según lo explicado supra, debe ser
de interpretación restrictiva (7). –
Clasificación:
En lo atinente a las reguladas por este Título VII, encontramos la
siguiente: a) específicas, b) genéricas y c) virtuales. Son las reguladas
sucesivamente en los artículos 201, 202 y 203 por lo que me remito a sus
comentarios.
Otra clasificación que importa a la interpretación de las nulidades es la
que las diferencia entre absolutas y relativas.
Las nulidades absolutas son aquellas que deben ser declaradas aún de
oficio en relación a los actos que por sus vicios afectan normas de jerarquía
constitucional. Se vinculan implícitamente con las reguladas en el artículos
202, tituladas genéricas, y el 203, denominadas por la doctrina y la
jurisprudencia como “virtuales”. Solo se purgan con la cosa juzgada, por lo
que es potestad jurisdiccional declararlas durante cualquier etapa del proceso.
El presente código recepta el término “nulidad absoluta” en forma expresa en
su art. 434 (facultad de declararla por el Tribunal de Alzada, aunque no
consista motivo de agravio), es así que en este caso concurre el carácter de
absoluta y específica.
Las nulidades relativas pueden ser consideradas como la regla general
en cuanto a su aplicación, son subsanables y están instituidas en interés de las
partes, las que pueden consentir tácita o expresamente el vicio. Solo pueden
ser declaradas a expreso pedido oportuno de parte con el cargo de fundar los
perjuicios que el acto cuestionado le causa. Su caducidad se produce en la
etapa procesal que fue generado el acto (arts. 205 y 206).-
Un objetivo primordial en el diseño del presente código fue el de evitar
que la etapa previa al juicio se extendiera indefinidamente, ello para superar
los inconvenientes observados en la etapa de instrucción o sumario de su
predecesor inquisitivo (Ley 3589).
Desde el enfoque legislativo se ha procurado que la Investigación Penal
Preparatoria revista de la mayor informalidad posible ya que en esta etapa, por
lo general la prueba no debe producirse. Paralelamente se abandonó el antiguo
régimen de nulidades, las que solo podían ser interpuestas por recurso de
apelación en subsidio. Actualmente son resueltas por vía de incidente y por el
Juez de Garantías en etapa de IPP, quien, a diferencia del antiguo Juez de
instrucción, se mantiene prescindente en el ejercicio de la acción, la cual es
encabezada por el órgano fiscal.
Como colofón a este abordaje meramente descriptivo y enderezado
eminentemente a despertar la curiosidad del lector según las remisiones al pie,
me permito aquí observar que a pesar de los denodados esfuerzos legislativos
y los exhaustivos estudios doctrinarios para especializar el régimen de
nulidades en materia penal (8), el exceso de planteos nulidicentes parece ser
un denominador común en los diversos procesos que se verifican en el ámbito
provincial, en tanto ello el objetivo de acortar su duración se verá siempre
frustrado en la medida que no se atienda a dos factores medulares. En primer
lugar, el contenido humano del medio forense debe incrementar aún más su
conciencia de servicio para que la comunidad acceda de forma simple a la
justicia y obtenga respuestas expeditas en plazos razonables. Por último, sin
desconocer los inconvenientes presupuestarios que se han vuelto endémicos
en nuestra querida provincia, los órganos afectados al servicio de justicia
deberían contar con los recursos humanos y materiales suficientes para atender
en forma adecuada y merecida a cada conflicto traído a resolver.
Dicho ello como modesto aporte a esta temática de ineludible abordaje,
en adelante continuaré con el comentario específico de los artículos
contenidos en este Título VII.-
III NULIDADES ESPECIFICAS:
El Código Procesal Penal de la Provincia de Buenos Aires establece
como regla general un régimen de nulidades que atiende a la falta de
cumplimiento de las formas por él establecidas, este régimen integra la
categoría de nulidades específicas que regula el presente artículo en
comentario y su basamento es el principio de taxatividad o especificidad de
los actos jurídicos.
Requisitos para su procedencia:
El artículo 201, al igual que todos los dispositivos legales que instituyen
este tipo de regulación, requiere conjuntamente para la procedencia de la
nulidad especial que: a) el acto adolezca de formalidades requeridas en este
código, b) Que ese déficit además esté expresamente sancionado en este
cuerpo legal con la nulidad, y c) la existencia o chances de “perjuicio” contra
quien tiene la pretensión nulificante o “para aquel en cuyo favor se ha
establecido” la sanción.
a) La inobservancia de las disposiciones establecidas para la
realización de los actos del procedimiento sólo los hará nulos en los
supuestos expresamente determinados por este Código. -
Como regla general el art. 201 excluye toda posibilidad de sancionar
con nulidad a un acto procesal que no esté previsto expresamente en el código
y en todo caso habrá que evaluar ex post si está afectado por alguna causa
contemplada dentro del régimen de nulidades genéricas (cfr. Art. 202) o
virtuales (art. 203), los cuales abordaré infra en oportunidad de tratarlos. -
En términos de la vigencia del Código Procesal Penal durante la
elaboración de esta edición, podemos elaborar la siguiente enumeración de
nulidades especificas previstas, a saber: Art. 22 bis (renuncia al juicio por
jurados), 28 (nulidad por incompetencia), 31 (eficacia de los actos cumplidos
en incompetencia territorial), 55 (nulidad de actos celebrados luego de
aceptada la recusación o producida la excusación), 75 (nulidad de la citación
del civilmente demandado cuando adolezca de errores u omisiones
esenciales), 99 (requisitos de los actos procesales), 100 para las solemnidades
de prestar juramento y promesa de decir la verdad, 106 (obligación de
motivar sentencias y autos), 107 (falta de firma de sentencias y autos), 119
(causas de nulidad de las actas de procedimiento), 131 (causas de nulidad de
las notificaciones), 132 (requisitos de las citaciones), 137 (nulidad de las
vistas), 234 (prohibición de declaración a personas con grado de parentesco
próximo al imputado), 235 (nulidad por falta de información a testigos
facultados a abstenerse a declarar), 236 (testigos obligados a abstenerse a
declarar), 247 (falta de notificación de prácticas periciales al imputado), 259
(falta de notificación al Letrado defensor en tiempo y forma de la práctica de
rueda de reconocimiento), 265 (ídem careo), 277 (falta de notificación a la
Defensa de realización de diversos actos procesales), 283 (falta de
información al imputado en proceso de flagrancia de las garantías enumeradas
en el artículo 60), 308 (vicios en el acto de declaración del imputado), 315
(falta de lectura a viva voz por el Secretario del acta de declaración del
imputado), 335 (por vicios intrínsecos de la requisitoria de citación a juicio),
338 (ocultamiento de prueba por el Ministerio Fiscal a la Defensa del
imputado), 342 (inobservancia de la oralidad y publicidad del debate) , 342
bis (juramento de jurados titulares y suplentes y testigos como así también
violaciones formales durante el debate), 359 (falta de información al
imputado en caso de ampliarse las imputaciones en juicio), 360 (falta de
juramento de decir la verdad por testigos, peritos o intérpretes durante el
debate), 368 (falta de concesión de la palabra al imputado inmediatamente
antes de cerrarse el debate), 369 (omisión por parte del Secretario de labrar
acta de debate), 370 (grabación o filmación del juicio por jurados), 371
(violación las formalidades de la deliberación en sesión secreta previa al
veredicto y formalidades para la confección de directivas), 371 bis (falta de
versión taquigráfica o grabación del debate en juicio por jurado), 371 ter
(ingreso de personas ajenas durante las deliberaciones del jurado), 371 cuater
(pronunciamiento del veredicto en juicio por jurado), 375 bis (veredicto
manifiestamente arbitrario en juicio por jurado) y 380 (incumplimiento del
plazo y modalidad para lectura de sentencia).- En cuanto a los procesos
especiales de los cuales este digesto es subsidiario: Ley 13634: Proceso de
Responsabilidad Penal Juvenil: Además de las mencionadas
precedentemente, ya que es de aplicación subsidiaria el CPP (cfr. Art. 1)
deben agregarse los siguientes específicas: el art. 36 inc. 7° (Falta de oralidad
o presencia de imputado y partes en la audiencia de finalización de IPP); el
art. 38 (interrogatorio policial al joven imputado), el art. 43 in fine (falta de
oralidad o presencia del imputado y partes en la decisión de prisión preventiva
o su prórroga); el art. 55 (falta de acreditación de la prueba ofrecida durante el
debate por la parte que la propone); el art. 60 (falta de contacto directo y
personal con el joven imputado por parte de los Jueces que deciden el recurso
de apelación), y el art. 65 (violación del derecho del joven inimputable a ser
oído y de contar con la presencia de sus padres o representantes legales y el
asesoramiento o asistencia técnica de su defensor) .-Decreto Ley 8031/73,
Código de Faltas: No expresa nulidades especiales ya que por lo general los
órganos encargados de su aplicación son administrativos, pero queda sujeto,
en lo atinente, al régimen de nulidades especiales de este Código, como así
también a las generales y virtuales por ser de aplicación subsidiaria (cfr. art.
3), pero solo podrán ser declaradas por órganos jurisdiccionales.
b) No se declarará la nulidad si la inobservancia no ha producido, ni
pudiere producir, perjuicio para quien la alega o para aquel en cuyo favor se
ha establecido.
La redacción actual de este artículo fue incorporada por la ley 13260, la
cual agregó el requisito de perjuicio para la procedencia de una nulidad.
La exigencia de un perjuicio concreto contra quien alega o en cuyo
favor se ha establecido la nulidad, deriva de uno de los principios vertebrales
de la validez de los actos jurídicos, el de “trascendencia” (9). Así quien
pretende la nulidad de un acto tiene que fundar y demostrar el gravamen
concreto causado por ese acto procesal viciado. El perjuicio debe ser cierto e
irreparable por otra vía. No basta con solo indicar la irregularidad o
disconformidad de las formas con las prescripciones legales, el interesado
debe dar precisiones sobre ese perjuicio o agravio que le produce el acto
cuestionado, además de indicar cuál ha sido la defensa que no se pudo realizar
o que ciertamente no se podrá hacer como consecuencia del acto procesal
viciado. Ese perjuicio se vincula directamente con la garantía constitucional
del derecho a defensa en juicio y lo que habrá que expresar concretamente - no
en abstracto – es de qué manera se ve obstruida o vulnerada tal garantía por el
vicio observado.
La jurisprudencia de la Suprema Corte de Justicia ha sido invariable en
cuanto a la mención de este principio limitativo al expresar que “Es doctrina
de esta Corte que las nulidades no tienen por fin satisfacer pruritos formales
sino enmendar perjuicios efectivos que pudieren surgir de las desviaciones
procesales, cada vez que estas desviaciones supongan una restricción de la
garantía de defensa en juicio o del debido proceso, y en la especie, no
concurren estas circunstancias (arts. 203, 205, CPP y concs.; doctr. causas P.
96.779, sent. de 17-VIII-2007; P. 103.649, sent. de 13-V-2009; P. 94.876,
sent. de 10-VI-2009; P. 72.430, sent. de 7-X-2009; P. 98.769, sent. de 3-III-
2010; P. 103.201, sent. de 28-V-2010; P. 109.062, resol. de 18-V-2011; P.
109.012, resol. de 6-VII-2011; P. 108.312, resol. de 3-X-2012; P. 111.879 y P.
113.311, resols. de 19-XII-2012; P. 113.098 y P. 113.947, resols. de 10-IV-
2013; P. 114.236 y P. 117.397, resols. de 3-VII-2013; P. 114.637, resol. de 25-
IX-2013; P. 113.880, resol. de 16-X-2013; P. 112.706, resol. de 6-XI-2013; P.
103.251, resol. de 4-XII-2013; P. 112.700, resol. de 11-XII-2013; P. 112.879,
resol. de 18-XII-2013; P. 117.101 y P. 117.712, resols. de 3-III-2014; P.
113.572, resol. de 26-III-2014; P. 118.379, sent. de 3-IV-2014; P. 119.599,
resol. de 16-IV-2014; P. 118.682, resol. de 23-IV-2014; P. 130.781, sent. de
20-III-2019; entre muchas otras)” (10).-
1) La metodología de vincular a los actos del proceso penal con la teoría general de
los actos jurídicos ha sido vehementemente cuestionada por parte de la doctrina. En el
particular sugiero la lectura de “El incumplimiento de las formas procesales” del Dr.
Alberto Binder (Ed. Ad Hoc). En dicho ensayo elabora un pormenorizado análisis
epistemológico de las formas, y en líneas generales, continúa con una crítica a lo que llama
la “burocracia judicial” y a la “nulidad por la nulidad misma” y concluye con un esquema
propositivo que consiste en el apartamiento del sistema mixto que legisla nulidades
específicas y genéricas, reemplazándolo por una interpretación dogmática de análisis de las
formas, asegurando que estas sean válidas y eficaces luego de verificarse su ajuste a los
paradigmas de los derechos humanos.
2) Esa corriente crítica entiende correcto reservar el término “sanción procesal” a la
consecuencia de la conducta del magistrado o funcionario público que provocó la invalidez
del acto, por inobservancia a las formas que lo regulan. Esa sanción es la dictada en el
marco de un procedimiento administrativo y su naturaleza es personal. Julio B. Maier
sostiene que “la nulidad no es, entonces, una sanción, vista tanto desde un punto de vista
material como desde el ángulo de observación formal. Se puede decir que nulo es el reverso
de válido. Tanto válido como nulo son predicados de un acto que expresan de él si es
idóneo o inidóneo, respectivamente, para producir algún efecto jurídico. Se logran tales
predicados comparando el acto ya cumplido, o el imaginado, pero todavía no llevado a
cabo, con una norma abstracta, sin duda con una norma potestativa, que la mayoría de las
veces fija las condiciones de un acto válido y en otras ocasiones describe el error que guía a
la nulidad" (Función normativa de la nulidad, Depalma, Buenos Aires, 1980, p. 135).
3) Caferata Nores. (Manual de Derecho Procesal Penal – U.C)
4) En la legislación comparada solo ha sido incorporado el término en forma
expresa en el Código Procesal Penal de Santa Fé (Ley 12734- promulgado el 10 de febrero
de 2014), siendo la preclusión tratada como supuesto de inadmisibilidad en su artículo 245.
El 10 de enero de este año 2020 fue promulgado el nuevo Código Procesal Penal de La
Pampa, el que incluye el término expresamente para evitar retrogradación en el singular
procedimiento de conversión de acción pública en acción privada (ver art. 16), como así
también para impedirla en aquellos procesos de transición generados durante la vigencia del
digesto derogado.
5) “Es que la garantía que prohíbe la doble persecución penal por un mismo hecho
no impide que, en el marco de un único proceso, se reediten actos esenciales inválidos.
El “non bis in idem”, derivado implícitamente del art. 18 de la C.N., y reconocido en el art.
8 inc. 4 de la C.A.D.H., y 14.7 del P.I.D.C.P., sólo prohíbe que un hecho sea objeto de dos
persecuciones penales simultáneas o sucesivas, pero no que un mismo y único juicio se
retrotraiga a etapas ya superadas. // Es que sólo existe preclusión e imposibilidad de volver
sobre los actos ya cumplidos cuando estos han observado las formas prescriptas por la ley y
no cuando exhiben vicios que los invalidan, como ocurre en el “sub lite”, donde la mentada
nulidad impidió cualquier pronunciamiento sobre el fondo, y no advirtiéndose tampoco que
la decisión cuestionada importe extender irrazonablemente la duración del proceso, máxime
cuando sólo exige reeditar la requisitoria de elevación a juicio, perfeccionándose
debidamente la intimación por parte del acusador” (T. Casación S 4 LP 59856 RSD-39-14
11/02/2014 voto del Juez Kohan s/d M. A,M s/ recurso de casación ).
6) CLARIÁ OLMEDO, Jorge A., Derecho Procesal Penal, Tomo II, Ed. Rubinzal-
Culzoni Editores, Santa Fe, 1998, p. 223).
7) Sobre el punto, ha sostenido la Sala II del Tribunal de Casación de la Provincia
de Buenos Aires, en la causa Nro. 1062, “Camiña, Jorge Orlando s/recurso de casación”
(rta. 8/7/03), que los más elementales criterios de justicia material imponen que, ante la
disyuntiva entre la nulificación de un acto jurisdiccional por cuestiones formales, o su
convalidación, debe optarse por la validez, siempre que el defecto formal no resulte
insalvable, ni afecte garantías constitucionales. En similar sentido la Sala III en causa nro.
18299 “Las nulidades procesales son de interpretación restrictiva, siendo condición esencial
para que puedan declararse que la ley prevea expresamente esa sanción, que quien la pida
tenga interés jurídico en la nulidad y además que no la haya consentido expresa o
tácitamente. // De esta forma resulta indiferente para una eventual declaración de nulidad la
naturaleza de ésta, expresa, genérica, virtual o desde otro análisis absoluta o relativa, ya que
los principios de conservación y trascendencia, vedan la sanción si el acto atacado logró su
finalidad, y no se verifica un perjuicio que deba ser reparado”.
8) No puedo dejar de mencionar al respecto el trabajo del Dr. Crarlos Creus, quien
propicia al respecto un interesante esquema para esa especialización, concibiendo un
esquema de tipos procesales, basados en el principio de legalidad y dotados de un aspecto
objetivo (estructura formal del tipo) y otro subjetivo (el cual sería en líneas generales el
atinente a la legitimidad de la parte para introducir al proceso el respectivo acto), para lo
cual recomiendo la lectura de “Invalidez de los actos procesales penales” (Ed Astrea).-
9)El principio de trascendencia, que de eso se trata, importa considerar que no hay
correctivo si la desviación no tiene trascendencia sobre garantías esenciales de la defensa
en juicio, ya que las nulidades no tienen por finalidad satisfacer pruritos formales sino
enmendar los perjuicios efectivos que pudieren surgir de la desviación (ver al respecto STJ
Misiones 12-12-2001, expte. 357/ 2000, res. 635 publicado en “Garantías Constitucionales
y nulidades procesales- I” Edgardo Donna- Director, Ed. Rubinzal- Culzoni, pág. 569).
10) “De esta forma resulta indiferente para una eventual declaración de nulidad la
naturaleza de ésta, expresa, genérica, virtual o desde otro análisis absoluta o relativa, ya que
los principios de conservación y trascendencia, vedan la sanción si el acto atacado logró su
finalidad, y no se verifica un perjuicio que deba ser reparado. // Dice la Corte (Fallos 323:
929) que en virtud del principio de trascendencia, una de las exigencias fundamentales para
que proceda la declaración de nulidad de un acto procesal es la existencia de un perjuicio
concreto, o sea la limitación de un derecho del justiciable vinculado en forma inmediata al
buen orden del proceso y en forma mediata, a las garantías que son su causa; por
consiguiente tanto en el caso de una nulidad relativa como de una nulidad absoluta es
menester la demostración de un perjuicio real y concreto”. (Sala III T.C.P -1-12-15 “P. M,
E, H s/ Recurso de Casación” causa nro. 63749, votos de los jueces Borinsky y Violini). -