Personajes (por orden de aparición)
Música sola. Noche de paz, los Reyes Ma gos y música de rock para los diablos
Los pastores.
Los diablos.
Arcángel San Miguel.
San José y la Virgen.
La soberbia.
La mentira.
La gula.
La avaricia.
La envidia.
La pereza.
La lujuria.
Escenografia: Un campo de pastoreo. A la izquierda, un poco alejado, el portal de Belén.
Vestuario: Los pastores, al estilo mexica- no, calzón de manta, camisa y sombrero de
petate. Descalzos o con huaraches. Las pastoras, enagua larga o corta de di- versos
colores, huaraches o no.
Peinados. Pastores, el de siempre. Pasto- ras, trenzas con vistosos moños. Diablos, el traje
tradicional en rojo o negro; ellas con minifalda sobre mallas. Los pecados, muchachas con
vestidos adecuados a los que representan. Ángeles, el traje tradi- cional. La Virgen, el traje
tradicional. San José, el traje tradicional. El arcángel, con espada. Los diablos, con tridente.
Los pastores, con diferentes objetos: jarros, huacales, canastas, cajetes etc.
Música de fondo: Melodías navideñas.
Introducción
LOCUTOR 1. "Amaos los unos a los otros son las palabras que resplandecen la no- che de
Navidad a través del tiempo y la distancia. La Navidad es la conmemora ción de aquella
noche que nació Cristo, en el primer año de nuestra era, para borrar odios y rencores y para
trazarle al hombre el camino de la verdad, de la belleza, del bien, y para que los hom- bres
se amaran entre sí.
LOCUTOR 2. Navidad, sublime nacimiento que enriqueció las pajas del establo de Belén,
lugar donde surgió la estrella que aún nos ilumina y seguirá brillando por toda la eternidad.
LOCUTOR 1. Amor y paz, simbólicas pala- bras que palpitan desde hace veinte siglos y que
a veces el hombre olvida. Amor y paz, simbólicas palabras cuyos sonidos se alojan en el
pecho de los hombres, que todavía no pierden la ruta de Jesús.
(Cambio de música).
● LocUTOR 2. Entre los cristianos la Navidad ha dado origen a muchas costumbres en
diferentes partes del mundo, pero es en México donde la Navidad se celebra con la
participación de un gran número de personas en la escenificación de las Ilamadas
pastorelas, que son la remem branza del nacimiento de Jesús en Belén hace veinte
siglos
(Los pastores entran lentamente, colo- cándose en su lugar).
LOCUTOR 1. Hace veinte siglos, antes de la llegada del Mesías, la moral se había relajado
en casi todo el mundo y era ne- cesario que un ser predestinado viniera a poner la paz entre
los hombres, pero sobre todo a enseñar el amor.
LOCUTOR 2. Esta situación de promiscui- dad y desorden, reinante en todos los ho- gares,
tenía que acabarse. De pronto, sin que nadie supiera su procedencia, apa- reció un hombre
tiempo atrás cerca de Belén al que habían apodado El Profeta por su apariencia de hombre
de otra épo- ca y porque siempre trataba de ayudar a los hombres que se encontraban con
él, pues siempre caminaba en las afueras del pueblo sin aparecer nunca por el centro, Las
consejas populares decían que era un aparecido y por eso los niños se alejaban de él. Pero
esa noche era el portador de una gran noticia. Veamos.
La soberbia
(El profeta habla con los pastores). Miguel
PROFETA. Venid pastores! Os traigo una gran noticia: en el portal de Belén ha nacido el
Niño que será el redentor de la humanidad.
PASTOR. ¿Qué estás diciendo? ¿Estás loco? Aquí nadie te conoce, debes ser un ladrón
disfrazado de buen hombre.
PASTOR 2. ¿Qué haces? Si eres de un país lejano, aquí no te conocemos. ¡Vuelve allá!
PROFETA. Soy un hombre como ustedes, dejé mi pueblo para encontrar la felicidad...
¡Crean en mí! A nadie le hago daño.
PASTOR 3. ¿Cuáles son tus ocupaciones?
PROFETA. No hay que perder el tiempo en explicaciones. Yo solamente he venido a
decirles que el Salvador de la humanidad ha nacido en el portal de Belén.
PASTOR. Aquí no hay ningún salvador. Si ha nacido un niño milagroso, que venga ese niño
a cuidarnos el ganado.
OTRO PASTOR, Sí, que venga a traemos lo que nos hace falta. Tenemos frío, que nos triga
algo para cubrirnos; la noche es muy fría y no tenemos abrigo.
PROFETA. El niño es pequeño, ustedes son los que deben llevarle abrigo porque sus
padres son muy pobres, él es el carpintero José y ella es la Virgen María.
PASTOR. Su padre, siendo carpintero, ¿no le hizo la cuna? ¡Que trabaje, flojo!
Profeta. No blasfemen más. ¡Ha nacido el Niño Dios!
PASTOR. Si ese es Dios, yo también lo soy, No le hagan caso a este hombre, vamos a
dormir.
(Aparecen los diablos)
DIABLOS. ¿Van a dormir junto a este impostor? Ni es profeta ni es adivinador, sáquenlo de
aquí. Si ese niño es Dios que venga a limpiarme la cola, para tenerla limpia cuando esté
frente a mi el gran Lucifer.
PROFETA. ¡Callen necios! ¡Dios ha nacido! Vean la luz que resplandece en el portal de
Belén.
UN DIABLO. No le crean a éste, solo es un vagabundo que se ha colado entre nosotros.
PROFETA. Ciertamente, aquí nadie me conoce. Soy de un país lejano, más allá de las
montañas, no me tengan desconfianza, yo no sé robar.
UN PASTOR. ¿Qué haces aquí si eres de un país lejano? ¡Vete con los tuyos!
PROFETA. No tengo a nadie. Además, solo vine a darles la noticia del nacimiento del Niño
Dios, el salvador de la humanidad.
UN DIABLO. ¡Qué salvador ni qué salvador! El único Dios que conocemos es al gran
Lucifer.
OTRO DIABLO. ¡Sí! ¡Sí! No hay más salvador que Lucifer, nuestro dios.
UN PASTOR. ¿Por qué has de ser tú el que nos de la noticia? Éste ya se está creyendo lo
de "profeta", que solo es su apodo.
PROFETA. Yo nunca miento. Por el bien de ustedes deben creerme.
UN DIABLO. Dile a ese niño que venga a limpiarle la cola... ¡Qué dios ni qué dios!
UN PASTOR. Debe ser un impostor enviado por los padres de ese recién nacido para que le
demos regalos.
PROFETA. Si no me creen allá ustedes. Yo soy un convencido de que ese niño que ha
nacido, cuando sea hombre será el redentor de todos. Él ha venido para enseñar la bondad.
DIABLOS. ¡Impostor! ¡Impostor! ¡Fuera D aquí! ¡Fuera!
PROFETA. Yo fui a recorrer el mundo por que no encontré la sinceridad en el amigo, amor
en la mujer, ni comprensión en mis semejantes.
DIABLOS. Este cuate habla como un loco; mejor dicho es un loco. Miren su facha.
UN PASTOR. Ya es mucho hablar, cállense.
UN DIABLO. Solamente un loco anda con la ridícula versión de que ha nacido el futuro
salvador de los hombres.
PASTOR. ¡Cállate! Vamos a ver si es cierto.
UN DIABLO. A mí nadie me tutea y menos si me da órdenes. Yo soy poderoso.
PASTOR. ¿Le vamos a hacer caso al profeta? Ese es tan pobre como nosotros, pero...
¿Qué tal si tiene razón?
PROFETA. Al ver a ese Niño se enriquecerán.
UN PASTOR. Vamos, vamos a Belén, estamos cerca.
PASTOR. Miren, miren ese resplandor que sale del portal de Belén. ¡El profeta nos ha dicho
la verdad!
(Un grupo de pastores sigue caminando y se acomoda junto al portal. Otros pastores llegan
en grupo).
La mentira
Diablos. ¿A dónde tan de prisa? Vengan, aquí tenemos muchas riquezas para ustedes
Paste. Varnos al portal de Belén a ser a un recién nacido
Diablos. El camino es en sentido opuesto al que llevan ¡Vayan por ahí!
Pastor. Gracias, nosotros los creíamos malos, pero son buenos.
Diablo: Estos tontos llegarán al río y allí se ahogarán. ¡Ja! ¡Ja! Los engañé.
Otro diablo. ¡Bravo, bravo! Con esta mentira ganaremos el favor de nuestro dios Lucifer.
La gula
Pastores. (a coro) Compañeros vamos a Belén
DIABLOS (Cortándoles el paso) ¡Alto ahí pastores! Los invitamos a la casa de la Señorita
Banquetes
PASTOR. ¿La Señorita Banquetes? No la conocemos.
UN DIABLO. ¡Claro que si la conocen! Bueno…a lo mejor tienen razón, jamás han tenido un
banquete.
UN PASTOR. No vamos porque ahora vamos a ver al Niño Dios.
UN PASTOR. No pierdan el Camino compañeros, vamos, vamos a Belén.
UN DIABLO. Que Belén ni que ocho cuartos. Ustedes no van a despreciar a la Señorita
Banquetes, Miren sus rizos de chocolate, sus ojos de caramelo, su vestido de merengue, su
sombrero de pastel ¡Vengan! Ella los llevará a su casa de golosinas.
Profeta. No cambien el camino, vayan hacia el portal de Belén.
Un pastor. ¿Quién eres tú para dar órdenes?
PROFETA. Ya les he dicho: soy un hombre como ustedes, pero tuve la premonición de que
vendría a la tierra el redentor de los hombres.
PASTORES, ¿De dónde eres tú?
PROFETA. De un país lejano. He recorrido muchas tierras buscando la luz que señalaría el
nacimiento de Cristo.
UN PASTOR. Déjenlo solo. Vamos con la Señorita Banquetes que nos dará una espléndida
comida.
PROFETA. No vayan... perderán el camino a Belén
PASTOR. ¡Cállate! ¿Cómo puedes saber que ha habido un milagro?
PROFETA. En esta noche invernal se realizó el milagro. He visto la luz esplendorosa que
brota del portal, allí está el pesebre donde ha nacido el niño Dios.
UN DIABLO. ¡Patrañas! No tarden, la Señorita Banquetes nos espera.
PROFETA. No hay mejor banquete para nuestros ojos que contemplar al Niño.
Diablos. No le crean.
PROFETA, Porque ustedes, los pastores, son gente sencilla, yo los invito a presenciar el
magnífico espectáculo que ha sido la llegada de Jesús.
DIABLOS. (a coro) No le crean. ¿Cómo es posible que esta limosnera tenga el privilegio de
ver al Niño Dios?
PROFETA. Solamente ustedes, por malos no podrán verlo, pero los pastores si
UN PASTOR. El profeta tiene razón, hay mejor banquete que la presencia de Dios en
nuestro corazón.
UN DIABLO. Allá ustedes, pobres tontos. Despreciar así a la Señorita Banquetes les va a
costar caro. ¡Allá ustedes!
(Los pastores siguen su camino)
La lujuria
(Llega otro grupo de pastores)
UN DIABLO. Ahora sí, este grupo no se escapará.
OTRO DIABLO. ¿Por qué caminan a la medianoche, van a ver a Doña Lujuria?
UN PASTOR. ¡No! Ni siquiera conocemos a esa señora. Vamos a ver al Dios Niño. que ha
nacido en un pesebre.
DIABLOS. (a coro) Aquí no hay más dioses que nosotros, somos los dioses del mal.
UN PASTOR. Nosotros vamos a ver al Dios del bien.
UN DIABLO. ¡No, mejor vayan a ver a Doña Lujuria! ¡Vengan, mírenla! ¡Qué cuerpo!
UN PASTOR. ¡No! No vamos con Doña Lujuria.
UN DIABLO. ¿Son capaces de despreciar a esa dama?
UN PASTOR, Quítense de nuestro camino, no vamos con ella,
UN DIABLO. No saben lo que pierden.
UN PASTOR. Quítate de nuestro camino.
(Siguen caminando)
La avaricia
UN DIABLO. Ahora sí no se escaparán de esta montaña de dinero.
UN PASTOR. ¡Cáspita! Todo este dinero será nuestro. Yo me quedo.
OTRO PASTOR. Es una alucinación compañero, tal vez de debilidad por no comer.
UN DIABLO. Es dinero constante y sonante. Todo esto será para ustedes si se quitan esa
idea de ir a ver a ese niño.
UN PASTOR. Nosotros estamos conformes con lo que tenemos.
UN DIABLO. El dinero es para ustedes.
UN PASTOR. Que todo sea para mí solo, yo lo quiero.
UN DIABLO. Así se habla compañero. Ven, yo te llevo con Doña Avaricia. Todo será tuyo.
UN PASTOR. No te engañes compañero, sigamos nuestro camino.
(El diablo se lleva al pastor, los otros siguen caminando, Los diablos bailan de alegría.
Música moderna)
La envidia
UN DIABLO. Qué bien hizo su compañero al haber accedido a irse con Doña Ava ricia,
ahora sí debe estar disfrutando de su dinero
UN PASTOR. Yo también quería irme con él, pero no me esperó. No es justo que él solo se
quede con tanto dinero. Llévame con él.
OTRO PASTOR. No seas envidioso compañero, confórmate con lo que tienes.
EL PASTOR. Bueno, bueno. Ya me convencieron, vamos a Belén, ¿Qué le llevaremos de
regalo a ese Niño?
UN PASTOR. Le bastará con que entregues tu corazón.
(Siguen caminando. Llegan otros pastores).
La ira
PASTOR. Tanto caminar y caminar y no podemos llegar al portal. Yo tengo mucho coraje
porque ese famoso niño no aparece.
OTRO PASTOR. Calma amigo. No te dejes llevar por la ira, pronto llegaremos a conocer a
ese Niño rey.
Otro Pastor. Con paciencia y buen humor. llegaremos.
PASTOR. Ya no seguiré adelante porque estoy muy cansado
OTRO PASTOR, Descansemos cuando hayamos visto al Niño, ahora no.
PASTOR. Yo aqui me quedo. Que rico es dormir (bosteza) y dormir, que caminen los tontos.
Que flojera caminar y caminar, mejor aquí me quedo. (El pastor se duerme).
(Aparecen el arcángel San Miguel).
ARCÁNGEL. He estado observando todo su proceder y no es correcto que los pecados
dominen a algunos de ustedes. El Niño Dios ha nacido. Yo lo sabía desde hace mucho
tiempo, yo que fui quien le aviso a la Virgen su próxima maternidad y el milagro se ha
realizado en la persona de la Virgen más pura del universo.
DIABLOS. ¡Es una soberana mentira!
OTRO DIABLO. ¡Claro! Es una soberana mentira. No le hagan caso a ese "santurrón” de las
alitas de nubes. (Trata de molestar al Arcángel).
ARCANGEL. ¡Quietos! Vasallos de Lucifer, no se me acerquen; mi espada es más potente
que su tridente. Mi espada es más potente. ¡Miren! (Al decir esto, toca con la espada a un
diablo y este da un grito)
UN DIABLO, Te vamos a quitar esa espada y ya veremos si puedes con nosotros (Hacen
intento de quitarle la espada sin lograrlo)
ARCANGEL. Esta espada tiene poderes sobrehumanos. ¡Retirense!
DIABLOS. Mejor vámonos compañeros, éste puede más que nosotros.
(Se retiran los diablos)
ARCANGEL. Seguid su camino, amados pastores. Yo los seguiré de cerca.
UN PASTOR. Sigamos adelante compañeros, vamos en busca del hijo de Dios que ha
nacido pobre. Nosotros le llevaremos una manta para que se caliente.
UN PASTOR. Yo le llevo al niño un jarro de miel, que las abejitas libaron para él.
OTRO PASTOR. Una gran pelota le regalaré, para que el Niñito aprenda a jugar.
UNA PASTORA. Una camisita me puse a tejer para el Niño dulce que nació en Belén.
DIABLOS. (regresan) No regalen lo que les hace falta. ¡Pobretones!
OTRO DIABLO. Les daremos muy buenos regalos si se van con nosotros.
ARCANGEL. No les hagan caso a los hijos de Luzbel, solo conocen el mal.
(Todavía se acercan los pecados, pero los pastores no les hacen caso)
PECADOS, (a coro) Somos los pecados, no hay más dios que Lucifer.
PASTOR ¡Retirense! Nosotros vamos a Belén
UN DIABLO, Vengan con nosotros, no le crean al profeta.
UNA PASTORA, Retirense, malos coludos, no queremos escucharlos.
UN DIABLO. Tendrán que escucharnos, si no, cargamos con ustedes.
(Los diablos hacen el intento de llevarse a los pastores. Llega el arcángel)
ARCÁNGEL, ¡Alto, hijos de Lucifer! Los pastores son míos, se han purificado porque han
creído en la llegada del Mesías.
(Los diablos se van, entre una catarata de pólvora)
DIABLOS. (gritando) Por esta ocasión nos han vencido pero.... ¡volveremos!
(Los diablos desaparecen. Se escucha una música celestial. Aparecen los Reyes Magos,
cargados de regalos. Se hincan ante el pesebre. Colocan los regalos. Música para los
Reyes Magos).
LOCUTOR. Así en el primer año de nuestra era la Tierra se iluminó con la llegada de Jesús
para enseñar a los hombres el camino del bien. El Niño, que al transformarse en hombre
pronunciará las inmortales palabras "Gloria a Dios en las alturas y paz a los hombres de
buena voluntad", aquel humilde Niño del pesebre de Belén, ha legado a la humanidad, las
palabras: "Amaos los unos a los otros”.