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Lujuria

Este poema describe un encuentro sexual apasionado entre dos amantes. Sus cuerpos se entrelazan y exploran mutuamente a través del tacto y los besos. Llegan juntos al clímax después de intensas caricias y movimientos rítmicos. Finalmente, quedan agotados pero satisfechos tras alcanzar múltiples orgasmos.

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Lujuria

Este poema describe un encuentro sexual apasionado entre dos amantes. Sus cuerpos se entrelazan y exploran mutuamente a través del tacto y los besos. Llegan juntos al clímax después de intensas caricias y movimientos rítmicos. Finalmente, quedan agotados pero satisfechos tras alcanzar múltiples orgasmos.

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Solos tú y yo,

ante la rudeza del crepúsculo,


mi cuerpo junto el tuyo, [[entrelazados]],
Te toco, profano tus pechos,
pego tu vientre a mi pelvis,
hundo tus senos en mi boca,
te levanto una pierna
hasta la altura de tus caderas
mientras me deleito persiguiendo tu muslo,
lamo tus pechos blancos como las nubes,
mordisqueo tus pezones rosados como el atardecer,
tú, te excitas,
y me excitas con tu gemir,
voy con mordida suave
a rasgar las venas de tu cuello,
suspiras mientras desnudo con mi lengua,
el pedazo de piel tuyo que escogí
para comenzar esta nueva aventura
que no tiene rumbos fijos.

Lo recorro, de principio a fin,


mi mano es sabia, llega, se alarga,
siente los espasmos cuando alcanza el borde de la locura
y tus muslos se abren,
decididos, incontrolables,
palpitando como un corazón vivo.

Mis dedos,
ansiosos buscan su centro,
aquella entrada triunfal al paraíso,
quieren moldearla, así, en el tacto,
resbalan mis dedos por sus paredes de fuego, sin quemarse.

Gimes, pero te abres, más, más, y más,


Desorbitas tus caderas en un movimiento rupestre,
te desconozco, eres un temblor,
un estruendo, algo que se derrumba,
sin forma, sin fuerzas,
que sucumbe, mientras,
una avalancha de nieve tibia
desciende por tus piernas.

Alejo mi lengua de tus pechos,


la dirijo al más valioso regalo que hay en medio de tus piernas,
y decidido, chupo tu elixir,
miel fresca del panal de tu sensualidad,
y se estremecen los hilos de tu alma
donde se acogen los gemidos de tu llama.

Despertando estoy tu guerra,


aquella locura, tu osadía,
me incitas a torturarte con el filo de mi lanza
haciendo que se incruste para siempre
en tus oscuros delirios,
nadando en las aguas de tus deseos,
sembrando en tu cuerpo con mi daga,
el sacrificio de mis pudores,
mi angustia de poseerte sin sosiego,
de estrangular mis latidos
sucumbiendo ante tus ansias.

Los vaivenes de la danzante interacción


están en los niveles más altos de la serenidad humana,
y la inquebrantable lucha no cede, no hay tregua
¡Ante tal batalla que todavía no has ganado tú, ni he ganado yo!
pero estás vigorosa, más fuerte, y más tenaz,
y empiezas cabalgar en pos de la victoria,
me haces sacar hasta la última gota de sudor,
acabándote el vigor que yo tenía hasta antes de llegar a ti,
me has conquistado, me has subyugado,
tu fuerza y majestuosa potencia me han vencido,
y te postras cual bandera victoriosa,
eyaculo y eyaculas una y otra vez
y tu gemir se hace interminable.....

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