Mi SciELO
Servicios personalizados
Servicios Personalizados
Revista
SciELO Analytics
Google Scholar H5M5 (2018)
Articulo
Español (pdf)
Articulo en XML
Referencias del artículo
Como citar este artículo
SciELO Analytics
Enviar articulo por email
Indicadores
Links relacionados
Compartir
Otros
Otros
Permalink
Revista Cubana de Medicina
versión impresa ISSN 0034-7523versión On-line ISSN 1561-302X
Rev cubana med v.40 n.4 Ciudad de la Habana oct.-dic. 2001
Instituto Nacional de Salud de los Trabajadores
Cáncer de piel y ocupación
Dr. Roberto Rodríguez García,1 Dr. Joaquín H. Hechavarría Miyares 2 y Dra. María de
los Ángeles Azze Pavón3
Resumen
Se conoce que el cáncer cutáneo es el más frecuente en el hombre, con un incremento
actual de su incidencia que afecta de manera considerable la población adulta
laboralmente activa, con sus repercusiones económicas y sociales, y su consecuente
deterioro en la calidad de vida, resultante en una mortalidad baja, pero con
alteraciones funcionales, morfológicas y estéticas importantes, a las que se suma el
costo elevado de su tratamiento en numerosos países. Se considera la exposición solar
el principal carcinógeno como factor de riesgo presente en la ocupación del individuo,
sin olvidar la diversidad de sustancias carcinógenas industriales conocidas y la etiología
multifactorial de esta enfermedad. Se realizó una revisión del tema para destacar la
fuerza de asociación del riesgo laboral y la participación de otros factores de riesgos
dependientes de la individualidad, del ambiente (exposición solar no ocupacional) y del
estilo de vida, desde un enfoque ocupacional, para mejores inferencias causales en la
vigilancia epidemiológica de la enfermedad.
DeCS: NEOPLASMAS CUTANEOS/epidemiología; LUZ SOLAR/efectos adversos;
COMPUESTOS QUIMICOS; FACTORES DE RIESGO; CALIDAD DE VIDA; MEDICINA
OCUPACIONAL.
El cáncer cutáneo es la forma de cáncer más frecuente en el hombre y la mayoría de la
población con afectación de su salud por esta causa es la adulta, precisamente la
población laboralmente activa, lo cual afecta su rendimiento profesional con las
consecuentes repercusiones económicas, personales y sociales, que si bien en su
mayoría no conducen a la muerte, inciden en el bienestar del individuo y su
rendimiento, por lo que consideramos oportuno en el campo de la salud ocupacional
transitar por este camino como única vía para lograr la salud del trabajador.
El incremento actual en la incidencia del cáncer cutáneo puede ser la consecuencia del
aumento de la longevidad de la población, de la agresividad del medio ambiente contra
la piel y de un estilo moderno de vida con nuevos patrones de belleza que someten la
piel a la exposición solar exagerada para su bronceamiento.
La piel está en una continua e intensa interacción con influencias ambientales como
ningún otro órgano, por ello puede ser considerada como un órgano señal cuando
dichas influencias son nocivas, lo que manifiesta la necesidad de incrementar los
esfuerzos investigativos en este campo.1
Exposición solar
Constituye una preocupación general el deterioro del medio ambiente, como resultado
de la propia actividad humana, dado el intenso uso de sustancias químicas que
conducen a cambios climáticos y la disminución de la capa de ozono como
consecuencia de los contaminantes atmosféricos, con el incremento de la radiación
ultravioleta solar efectiva que llega a la superficie terrestre, así tenemos al
calentamiento de la tierra, la desertización y deforestación. El ozono, una de las capas
externas de la atmósfera, actúa como una eficaz pantalla protectora, la atmósfera
absorbe muchas de las radiaciones perjudiciales de la luz ultravioleta de longitud de
onda corta y la más corta luz solar terrestre es de 290 nm. Otros factores geográficos,
también influyen en la intensidad de la irradiación, como la latitud geográfica, altitud
sobre el nivel del mar, época del año, etc.2
La radiación solar puede actuar como un iniciador, un promotor, un cocarcinógeno y un
agente inmunosupresor. Existen criterios recientes que la luz ultravioleta puede ser
capaz de activar virosis y tiene efectos inmunológicos que pudieran exacerbar
enfermedades infecciosas y es preocupante la posibilidad de que la exposición
ultravioleta pudiera activar el virus de inmunodeficiencia humana y que acelere el
inicio del SIDA. Así se plantea la relación de posible exacerbación de estas
enfermedades asociadas a una exposición incrementada de luz ultravioleta con
depleción del ozono estratosférico.3
Consideramos pues la causa ambiental más importante, la exposición de la población
susceptible a la luz solar, aunque otras sustancias químicas como el arsénico y
derivados del carbón y petróleo constituyen un peligro químico industrial, así como
también la exposición a radiaciones ionizantes (rayos X).
Hablamos de población susceptible en la carcinogénesis por la luz solar, hacemos
referencia a fenómenos de la individualidad como la relativa inmunidad que se observa
en la población negra en todos los países y la mayor susceptibilidad de la piel blanca,
en aquellos individuos con iris azul o gris, pelirrojos y pecosos, sin capacidad de
broncearse, que desarrolan siempre quemaduras por exposición solar. Las radiaciones
ultravioletas producen un efecto profundo sobre el metabolismo celular (daño del ADN
molecular con alteraciones enzimáticas).4
El engrosamiento de la piel y la formación de melanina conducen a la protección contra
las radiaciones, pero existen componentes histológicos de la piel sensibles a la luz
ultravioleta como las células de Langerhans en la epidermis, dispuestas a reconocer
sustancias extrañas y que desempeñan una función inmunológica, así como también
las fibras colágenas de la dermis que dan a la piel su elasticidad y soporte y que se
rompen por exposición a altos niveles de luz ultravioleta, reducen la elasticidad y dan
apariencia de vejez prematura. El daño que nos ofrece esta exposición va desde las
quemaduras por exposición intensa aguda hasta el enveje-cimiento prematuro y la
carcinogénesis por la exposición crónica. Sin embargo, podemos observar 3 grupos
generales de sensibilidad a la luz ulravioleta, la piel débilmente pigmentada de pobre
protección y fácil daño que resulta en quemaduras y poco bronceamiento en rubios y
pelirrojos de ojos claros (piel tipos 1 y 2), la piel medianamente pigmentada que puede
presentar pequeñas quemaduras, pero sí tiene bronceamiento en personas de pelos y
ojos oscuros (piel tipo 3) y aquella fuertemente pigmentada que raramente presenta
quemaduras, con muy buena protección natural y poco riesgo de cáncer de piel (piel
tipos 4 y 5).5
La frecuencia de mutaciones genéticas en p 53, un gen supresor de tumor, es una de
las lesiones genéticas más comunes en el cáncer de piel y los datos de investigaciones
realizadas al respecto sugieren que la exposición crónica a la luz solar es responsable
de la acumulación de estas mutaciones.6,7 En el cáncer de piel tipo melanoma, tumor
epidermógeno de peor pronóstico se plantea la predisposición genética ligada al
cromosoma 9. El gen CDKN2 es un candidato que atrae a la susceptibilidad a este
tumor.8
Carcinógenos químicos
El hecho de que las personas expuestas a determinados compuestos presentan una
mayor probabilidad de desarrollar ciertos tipos de neoplasias resulta irrefutable. Para
poder asignar a un determinado cáncer la etiqueta de ocupacional, ya que desde un
punto de vista histológico no se diferencia de otro de distinta etiología, es necesario
poder relacionarlos de manera unívoca con la exposición a determinado agente
carcinógeno presente en el medio laboral y que no exista algún otro factor de riesgo
capaz de producir ese tipo de tumor.
La industria química usa y produce carcinógenos químicos y, por lo tanto, la
prevención de los riesgos que ello entraña es una cuestión de gran importancia, no
solo para la empresa, sino también para todos los químicos y trabajadores de la
misma.
El estudio del efecto carcinógeno de determinados compuestos sobre el hombre se
empezó a globalizar, desde un punto de vista documental, en 1972 por la International
Agency Research for Cancer (IARC), dependientes de la OMS y, desde aquella fecha
hasta ahora, se han publicado más de 60 monografías al respecto,9 donde clasifican
las sustancias examinadas en diferentes grupos.
Clasificación de carcinógenos químicos, según su efecto sobre el hombre
Grupo 1
Carcinógenos para el hombre, según el resultado de estudios epidemiológicos
bien diseñados y con el suficiente número de personas.
Grupo 2 A
Carcinógenos probables para el hombre, según el resultado de estudios epide-
miológicos no confirmados, pero de ensayos con animales completamente
positivos.
Grupo 2 B
Carcinógenos posibles para el hombre, según el resultado de estudios epide-
miológicos dudosos y de ensayos animales no confirmados.
Grupo 3
No puede afirmarse ni negarse su carcinogenicidad.
Grupo 4
No son carcinógenos
En algunos casos no se conoce cuál es el agente carcinógeno, pero sí un sector
industrial o determinado proceso donde ha aparecido un mayor número de tumores
que los correspondientes a la población general, en otros casos, es posible señalar los
distintos carcinógenos químicos utilizados en diferentes sectores y el tipo de tumor que
posiblemente se puede producir (tabla). Cuando se han de considerar los riesgos que
pueden ocasionar los carcinógenos químicos hay que tener en cuenta su peligrosidad
según el Grupo de la IARC a que pertenezcan, así como su estado físico y la vía de
penetración. Entre aquellos que presentan actividad por vía dérmica tenemos, bromuro
de vinilo, epiclorhidrina, hexacloruro de benceno, MOCA (4,4´-Metilen bis [(2-
cloroanilina)], ortoarseniato mercúrico, sulfato de dimetilo, o-tolidina y o-toluidina.
Para todos ellos, durante su uso, será necesario utilizar medios de protección de la piel
(guantes, delantales, etc.) que impidan el contacto de la sustancia con la piel de los
trabajadores.10
Epidemiología
Múltiples factores de riesgo se asocian a la patogénesis del cáncer de piel, como la
edad, el sexo, el fenotipo de la piel, la exposición solar, la educación, el estilo de vida y
la ocupación, este último, de nuestro mayor interés al dedicarnos a la Salud
Ocupacional. Si bien la exposición solar y la ocupación están íntimamente relacionadas
por ser la primera el principal carcinógeno en el ambiente laboral, no podemos obviar,
por una parte, la exposición recreacional u ociosa y por otra, la exposición a
carcinógenos químicos industriales.
En estudios realizados sobre cáncer cutáneo no melanoma, que incluye el carcinoma
basal y el espinocelular, se observa un riesgo incrementado en hombres (2:1), edades
avanzadas, complexión clara con tendencia fácil a quemaduras, exposición solar
ocupacional en carcinomas tardíos, así como exposición solar recreacional en la
infancia, en los carcinomas en edades tempranas, historia de quemaduras repetidas,
daño solar previo no maligno y exposición a radiaciones ionizantes en tratamientos
previos durante la infancia por tiña capitis o agrandamiento del timo.11-13
Tabla. Relación entre determinadas actividades económicas y el uso de carcinógenos
químicos que pueden producir cáncer de piel
Actividad Carcinógeno
Extracción minerales Hidrocarburos aromáticos policíclicos,
energéticos sílice, aceites minerales
Extracción petróleo y gas Hidrocarburos aromáticos policíclicos,
natural aminas aromáticas, aceites minerales
Aminas aromáticas, cromo
Curtición hexavalente, aceites minerales,
arsénico, polvo de madera
Aceites minerales, formaldehído,
Fabricación de calzado
aminas aromáticas
Benceno, hidrocarburos aromáticos
Coquerías policíclicos, alquitrán, breas, aceites
minerales
Aceites minerales, acrilonitrilo,
Fabricación de pesticidas bifenilos policlorados, hexacloruro de
benceno
Sílice, amianto, breas, hidrocarburos
Fabricación de vidrio
aromáticos policíclicos
Fabricación de hierro y Hidrocarburos aromáticos policíclicos,
acero breas
Fabricación de tubos de
Hidrocarburos aromáticos policíclicos
acero
Producción y
Hidrocarburos aromáticos policíclicos,
transformación de metales
aceites minerales
no férreos
Fundición de hierro, acero y Hidrocarburos aromáticos policíclicos,
otros metales aceites minerales
Forja y estampación de Hidrocarburos aromáticos policíclicos,
metales aceites minerales
En cuanto al melanoma, encontramos varios estudios que señalan influencias genéticas
y ambientales, la función de las lesiones precursoras, particularmente nevus
displásticos y lunares atípicos, y su relación más compleja con la luz solar donde se
plantean evidencias de un incremento del riesgo relacionado con la exposición solar
intermitente y aguda, una mayor frecuencia en mujeres (173:1) y en edades
tempranas y tardías. El status socioeconómico y el nivel educacional han sido
igualmente considerados como factores de riesgo.14,15
El riesgo que constituye la exposición solar ocupacional parece estar más claro en el
cáncer cutáneo no melanoma, por lo cual implica las ocupaciones que se desarrollan al
aire libre. Según estudios epidemiológicos recientes, la exposición ocupacional a la
brea de hulla (alquitrán) atribuible a los hidrocarburos policíclicos
aromáticos,16 favorece el desarrollo de lesiones premalignas y malignas en
trabajadores que manufacturan plaguicidas (paraquat) por exposición a
bipiridinas,17 en trabajadores de la producción del calzado como resultado de la
exposición al cuero, al polvo de caucho y a algunos químicos (polyvinil clorhídrico,
cloroprene y otros);18 en técnicos de farmacia de largo tiempo,19 radiólogos y
personal técnico expuesto a radiaciones ionizantes.20
Investigaciones actuales relacionadas con el melanoma, encontraron incremento por
exposición a sustancias como el polvo fabril, polvo de plástico, tricloroetileno; en
ocupaciones como dependientes de almacén, comerciantes, mineros y cavadores de
canteras; en la industria textil y de productos minerales no metálicos.21 En la industria
de la imprenta, en los litógrafos relacionados con el uso de la hidroquinona,22 en
veterinarios, en trabajadores de cervecería y procesamiento de malta, de la producción
química básica y profesionales, técnicos y trabajadores denominados de “cuello
blanco”.23 En la industria electrónica, metalúrgica y en la rama del transporte y
comunicaciones,24 así como en los expuestos a bifenilos policlorados (PCB), en la
elaboración de capacitadores eléctricos.25
Hay evidencias considerables del efecto desfavorable para la salud de múltiples
ocupaciones que requieren de nuestro seguimiento y de estudios cuidadosamente
planificados que nos permitan tomar acciones preventivas primarias en función de
garantizar la calidad de vida de nuestros trabajadores como estrategia de nuestra
política de salud.
En el anuario estadístico de 1997 del MINSAP, en Cuba, se ubica el cáncer de piel en el
segundo lugar de incidencias de cáncer, según principales localizaciones y precedido
por el cáncer de pulmón.
La incidencia de tumores malignos durante 1996 fue de 183,3 por 100 000 habitantes.
Sus principales localizaciones en orden decreciente correspondieron a mama, próstata,
pulmón y piel, cuyos niveles oscilaron entre 32 y 24 casos reportados por cada 100
000 habitantes y agrupan el 44,4 % del total. La magnitud de la incidencia es superior
en los hombres. El cáncer de pulmón y próstata son las localizaciones de mayor
incidencia en el sexo masculino, mientras que los tumores malignos de mama y piel
son los más frecuentes en el sexo femenino. (Dirección Nacional de Estadística. La
Salud Pública en Cuba. Hechos y cifras. Ministerio de Salud Pública. República de Cuba,
1999).
Consideraciones finales
La elevada frecuencia del cáncer de piel en la actualidad, representa un grave
problema de salud que se incrementa con mayor riesgo en zonas con elevado número
de horas de sol como ocurre en lo particular, en nuestro país y con una tendencia
creciente, justificada en parte por el deterioro medio ambiental, resultado de la propia
actividad del hombre, todo lo que justifica nuestro interés en abordar el tema, más
importante aún en nuestro sistema político de salud dirigido a garantizar la salud del
hombre y elevar su calidad de vida. Por otra parte, la industria química usa y produce
carcinógenos químicos y, por lo tanto, la prevención de los riesgos que ello ocasiona
también constituye una cuestión de gran importancia.
El carácter ocupacional del cáncer cutáneo debe estar dado por la relación unívoca con
la exposición a determinado agente carcinógeno en el ambiente laboral, sin otro factor
de riesgo capaz de producirlo y su prevención debe ir dirigida hacia el conocimiento de
los agentes carcinógenos presentes en el trabajo y las medidas preventivas que se
puedan tomar para evitar la exposición.
Summary
It is known that skin cancer is the most frequent in men. The present increase of its
incidence affects considerably the working adult population with its economic and
social repercussions and the consequent deterioration of the quality of life. Its
mortality is low, but its functional, morphological and aesthetic alterations are
important and the cost of its treatment is high in many countries. Sun exposure is
considered as the main carcinogen, since this risk factor is present in the occupation of
the individual, without forgetting the diversity of known industrial carcinogens and the
multifactorial etiology of this disease. A review of the topic is made to stress the force
of association of the occupational risk and the participation of other risk factors
depending on individuality, environment (non occupational sun exposure) and lifestyle
from an occupational point of view to have better causal inferences in the
epidemiological surveillance of the disease.
Subject headings: SUN NEOPLASMS/epidemiology; SUNLIGHT/adverse effects;
CHEMICAL COMPOUND; RISK FACTORS; QUALITY OF LIFE; OCCUPATIONAL MEDICINE.
Referencias bibliográficas
1. Ring J. The skin and the environment. Hautarzt 1993;44(10):625-35.
2. Morales SM, Llopis GA, Marquina VA. La actividad laboral en relación con el
cáncer cutáneo no melanoma. Med Seg Trab 1997;44(175):27-39.
3. Bentham G. Depletion of the ozone layer: Consequences for non-infectious
human diseases. Parasitology 1993;106 Suppl: 539-46.
4. Rook-Wilkinson. Tratado de Dermatología. 4ta. ed. Londres:Editorial Blackwell,
1984;vol 3:968-74.
5. du Vivier A. Atlas de Dermatología Clínica. 2da ed. España:Editorial
Mosby/Doyma, 1995:91-2.
6. Kanekura T, Kansaki T, Kanekura S. p53 gene mutations in skin cancers with
underlying disorders. J Dermatol Sci 1995 May; 9(3):209-14.
7. D´Errico M, Calcagnile AS, Corona R. p53 mutations and chromosome instability
in basal cell cancinomas developed at an early or late age. Cancer Res
1997;57(4):747-9.
8. Cannon LA, Kamb A, Skolnick M. A review of Inherited Predisposition to
Melanoma. Semen´Oncol, 1996 Dic; 23(6):667-72.
9. Organización Mundial de la Salud. Monografía sobre la evaluación de riesgos por
carcinógenos químicos en humanos 1972-96. Informe de la Agencia
Internacional para la Investigación de Cáncer. 1997.
10. Tomatis L. Occupational cancer: historical review and present opportunites for
prevention. Simposio Internacional sobre prevención del Cáncer Ocupacional.
Barcelona, 6-7 de Abril de 1987.
11. Morales MM, Llopis A, Cejudo AI. Risk factors associated with etiopathogenesis
of non-melanoma skin cancer in Valencia. An Med Inter 1996;13(4):171-7.
12. Green A, Battistutta D, Hart V. Skin cancer in a subtropical Australian
population: incidence and lack of associations with occupation. The Nambour
Study Group. Am J Epidemiol 1996;144(11):1034-40.
13. Karagos MR, Mc Donald JA, Greenberg ER. Risk of basal cell and squamous cell
skin cancers after ionizing radiation therapy. For the Skin Cancer Prevention
Study Group. J Natt Cancer Inst 1996;88(24):1848-53.
14. Rodenas JM, Delgado M, Herranz MT. Sun exposure, pigmentary tracts, and risk
of cutaneous malignant melanoma: a case-control study in a Mediterranean
population. Cancer Causes-Control 1996;7(2):275-83.
15. White E, Kerkpatrick CS, Lee JA. Case-control study of malignant melanoma in
Washington State I, Constitutional factors and sun exposure. Am J Epidemiol
1994;139(9):857-68.
16. Van Schooter FJ, Goschalk R. Coal tar therapy. Is it carcinogenic? Drug-Saf
1996;15(6):374-7.
17. Jee SH, Kuo HW, Su WP. Photodamage and skin cancer among paraquat
workers. Int J Dermatol 1995;34(7):466-9.
18. Mironov AI, Shangina OV, Bulbulian MA. Preliminaries to a study of
epidemiology of occupational cancer among workers of shoe factories. Med Tr
Prom Ekol 1994;(7):5-7.
19. Hansen J, Olsen JH. Cancer morbidity among Danish female pharmacy
technicians. Scard J Work Environ Health 1994;20(1):22-6.
20. Suvarna SK, Bagary M, Glazer G. Radiation-induced squamous carcinoma
arising within a seborrhoeic keratosis. Br J Dermatol 1993;128(4):443-7.
21. Fritschi L, Siemiatycki J. Melanoma and occupation: results of a case-control
study. Occup Environ Med 1996;53(3):168-73.
22. Nielsen H, Henriksen L, Olsen JH. Malignant melanoma lithographers. Scard J
Work Environ Health 1996;22(2):8-11.
23. Livet MS, Malker HS, Chow WH. Occupational risks for cutaneous melanoma
among men in Sweeden. J´Occup Environ Med 1995;37(9):1127-35.
24. KohHK, Sinks TH, Geller AC. Etiology of Melanoma. Cancer Treat Res
1993;65:1-28.
25. Mazzuckelli LF, Schutte PA. Notification of workers about an excess of malignant
melanoma: a case study. Am J Ind Med 1993;23(1):85-91.
Recibido: 8 de diciembre del 2000. Aprobado: 28 de junio del 2001.
Dr. Roberto Rodríguez García. Instituto Nacional de Salud de los Trabajadores, Calzada
de Bejucal Km 7½, Arroyo Naranjo, Ciudad de La Habana, Cuba. Correo electrónico:
[email protected]1Especialista de I Grado en Dermatología. Máster en Salud de los Trabajadores.
Instructor de Dermatología. Investigador Agregado. Instituto Nacional de Salud de los
Trabajadores.
2 Especialista de I Grado en Neumología. Máster en Salud de los Trabajadores.
Investigador Aspirante. Instructor. Instituto Nacional de Salud de los Trabajadores.
3 Especialista de I Grado en Radiología. Instructora. Jefa del Departamento de
Radiología. Hospital General “Enrique Cabrera”.
Todo el contenido de esta revista, excepto dónde está identificado, está bajo una Licencia
Creative Commons
Calle 23 # 654 entre D y E, Vedado
Ciudad de La Habana, CP 10400
Cuba
[email protected]