Área: Ciencias Sociales (Historia)
Docente: Jose Luis Oscco Injante
BOLÍVAR Y LA CONSOLIDACIÓN DE LA
INDEPENDENCIA
Hacia 1823, las fuerzas realistas mantenían el control del centro y sur andinos, lo que
hacía peligrar la estabilidad de los departamentos ya independizados. En medio de esta
complicada situación política y militar, arribó el general venezolano Simón Bolívar al
mando de su ejército.
1. LOS CONFLICTOS POLÍTICOS INTERNOS
Con el fin de obtener una victoria definitiva, el presidente Riva Agüero creó la primera
Armada peruana, que puso bajo el mando del almirante Jorge Martín Guise, e inició la
segunda expedición a puertos intermedios. La campaña fue comandada por los
generales Andrés de Santa Cruz y Agustín Gamarra, y obtuvo la victoria en la batalla de
Zepita en agosto de 1823. Sin embargo, no se pudo evitar que los realistas retomaran
la capital. Esta situación motivó enfrentamientos entre el Congreso y el presidente,
ambos refugiados en el castillo del Real Felipe.
En medio de la crisis, el Congreso aprovechó la llegada de José Antonio de Sucre,
delegado de Bolívar, y lo nombró máximo jefe militar. Además, destituyó a Riva Agüero
y designó como presidente al marqués de Torre Tagle. Entonces, Riva Agüero huyó a
Trujillo con una facción del Congreso e instauró un gobierno paralelo. En noviembre de
1823, poco después de que se consiguiera desalojar de Lima a los realistas, se
promulgó la primera Constitución, que estableció oficialmente la república como sistema
de gobierno para el Perú.
2. BOLÍVAR EN EL PERÚ
Por invitación del Congreso, Simón Bolívar arribó al Perú en septiembre de 1823.
Inmediatamente, se aprobó un decreto que le confería la máxima autoridad militar, y si
lo consideraba necesario, también el poder político. Ante esta decisión del Congreso,
tanto Riva Agüero como Torre Tagle entablaron conversaciones con el bando realista.
Al ser descubiertos, se les acusó de traición a la patria, Riva Agüero abandonó el país,
mientras que Torre Tagle se refugió en el Real Felipe, donde murió poco después. Para
evitar mayores conflictos y acabar con la guerra, el Congreso, que le había dado el título
de dictador supremo a Bolívar, decidió suspender la Constitución de 1 823 (ya que
muchos de sus artículos eran incompatibles con las facultades que este le había
conferido a Bolívar) y declararse en receso.
Entonces, Bolívar se dedicó a conseguir ingresos para el Estado y a reorganizar el
ejército. Estableció su cuartel general en Pativilca, donde planificó la estrategia para la
última campaña contra los realistas.
A inicios de 1824, los realistas sufrieron una crisis imprevista: el general Pedro de
Olañeta, al mando del poderoso ejército del Alto Perú, desconoció la autoridad del virrey
La Serna y se autoproclamó virrey. Esta división fue la ocasión propicia para que las
fuerzas insurgentes iniciaran su avance hacia la sierra. En junio de 1824, Bolívar ordenó
el desplazamiento de su ejército hacia la sierra central para sorprender al ejército realista
del valle del Mantaro que estaba bajo el mando del, general José de Canterac. Ambas
fuerzas se encontraron a orillas del lago Junín el 6 de agosto de ese año.
La victoria de los patriotas se logró gracias al oportuno ataque del escuadrón ' 'Húsares
del Perú", bautizado desde entonces como "Húsares de Junín".
3. EL FIN DE LA GUERRA
Luego de -la derrota en Junín, el virrey La Serna decidió comandar directamente su
ejército y marchó hacia Ayacucho. Bolívar, quien se encontraba enfermo, regresó a Lima
y dejó a Sucre al mando. Ambos ejércitos se enfrentaron en las pampas de Ayacucho
el 9 de diciembre de 1824. La estrategia que utilizó Sucre le permitió al ejército patriota
obtener un triunfo contundente y definitivo. Así se consolidó la independencia peruana
y americana.
La noche del 9 de diciembre de 1824 se firmó la Capitulación de Ayacucho. El general
Sucre lo hizo por los patriotas, mientras que el general Canterac por el bando realista.
Las condiciones que estableció el documento —cuestionadas por muchos patriotas—
fueron la entrega de las plazas realistas a las autoridades peruanas y el reconocimiento
peruano de la deuda que las guerras de independencia generaron a España. Asimismo,
el nuevo Estado peruano se comprometía a cubrir los gastos de retorno de los españoles
que desearan regresar a su país.
A pesar del carácter definitivo de este documento, algunos oficiales españoles se
negaron a reconocerlo argumentando que no fue firmado por el virrey. El primero de
ellos fue Olañeta, quien resistió en el Alto Perú hasta abril de 1825. El segundo fue José
Ramón Rodil, quien resistió en el castillo del Real Felipe hasta enero de 1826.
4. LA DICTADURA DE BOLÍVAR
Luego de acabar la guerra, Bolívar convocó al Congreso y renunció ante él a sus
poderes dictatoriales el IO de febrero de 1825. Pero en un acto cuestionable que tendría
consecuencias desastrosas para el país, el Congreso le prorrogó indefinidamente el
cargo de Dictador.
La medida no fue bien recibida por nadie, ya que esta decisión del Congreso revelaba
el inequívoco deseo de Bolívar de perpetuarse en el poder. Esto dio origen a una serie
de revueltas y sublevaciones contra la dictadura bolivariana que fueron seriamente
reprimidas, se fusiló a sus líderes y se recortaron las libertades públicas y los derechos
ciudadanos. Bolívar y sus partidarios habían perdido el favor y la simpatía de los
peruanos al dejar de lado los ideales de libertad y autogobierno