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Se Acabó La Harina

El documento narra la historia de Dominga, una cocinera que está amasando masa para empanadas y pastelitos pero se queda sin harina. Mientras intenta conseguir que alguien le compre más harina, la gente en la plaza anuncia importantes noticias políticas: el virrey Cisneros renunció y se formó el primer gobierno patrio. Finalmente, Dominga y la hija de su ama van a la plaza a celebrar la independencia, dejando de lado las tareas domésticas.

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Se Acabó La Harina

El documento narra la historia de Dominga, una cocinera que está amasando masa para empanadas y pastelitos pero se queda sin harina. Mientras intenta conseguir que alguien le compre más harina, la gente en la plaza anuncia importantes noticias políticas: el virrey Cisneros renunció y se formó el primer gobierno patrio. Finalmente, Dominga y la hija de su ama van a la plaza a celebrar la independencia, dejando de lado las tareas domésticas.

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SE ACABÓ LA HARINA

Personajes:

DOÑA MERCEDITAS (el ama)

DOMINGA (la cocinera)

GREGORIO (vendedor de velas)

VENACIO (vendedor de escobas)

GENOVEVA (vendedora de empanadas)

BERNARDITA (hija de la ama)

Contexto:

Escena en una cocina de una casa colonial. Un horno con el fuego encendido y
varios utensilios de cocina. Sobre la mesa hay un gran bollo de masa y un
frasco con muy poca harina. Hay una ventana que da a la calle por la cual
Dominga habla con los vendedores.

Un 25 de mayo de 1810 los criollos se reunían en la


Plaza para esperar la decisión que anunciarían en el Cabildo.

Mientras tanto en una cocina colonial. Una cocinera muy atareada se


encontraba amase y amase. Y no sabía las noticias que tendría aquel
día.

DOÑA MERCEDITAS: ¡Buen día Dominga! Me voy a la plaza. Enseguidita


vuelvo.

DOMINGA: (Amasando) Pero amita, antes de que se valla le quería decir


que…

DOÑA MERCEDITAS: (Apurada) Después Dominga ahora no tengo tiempo


para nada. ¡Me voy Dominga! ¡Me voy!

DOMINGA: Pero es que las empanadas…

DOÑA MERCEDITAS: (Interrumpiéndola) Si, diez docenas de empanadas


quiero. Y diez de pastelitos. Porque seguro vamos a festejar. ¡Chau Dominga!

Dominga se queda amasando y protestando.

DOMINGA: Diez docenas, diez docenas… ¡Qué barbaridad!


En ese momento se asoma por la ventana golpeando las manos Don
Gregorio el vendedor de velas.

GREGORIO: ¡Buen día Dominga! ¿Amasando tan temprano?

DOMINGA: (Se asusta y suelta la mesa) ¡Ay Gregorio, me asustó!


¿Temprano? ¿No escuchó que las campanadas de la iglesia ya dieron las
diez?

GREGORIO: Pero por eso mismo doñita. Más que de empanadas está para
unos matecitos.

DOMINGA: (Sin dejar de amasar y refunfuñando) Para matecitos no estoy


Gregorio. Mi ama la Doña Mercedes me pidió diez docenas de empanadas y
diez de pastelitos y no sé si me va alcanzar la harina.

GREGORIO: ¿Y por qué no manda a alguien a comprar harina?

DOMINGA: ¡Ay Gregorio, todo te tengo que explicar! No ves que todos
están reunidos en la plaza.

GREGORIO: Vengo de allí justamente. La gente no deja de gritar que el


pueblo quiere saber de qué se trata. Y todos quieren que el Virrey Cisneros
renuncie.

DOMINGA: (Amasando) Espero que renuncie pronto así alguien va a


comprarme harina.

Por un segundo Dominga deja de amasar y le pregunta a Gregorio…

Gregorio, ¿Usted podría hacerme el favorcito de…?

Se escuchan voces en la calle que gritan: ¡Ya renunció Cisneros! ¡Ya


renunció Cisneros!

GREGORIO: (Feliz) ¡Me voy a la plaza Dominga! ¡Nos vemos!

DOMINGA: (Le grita) ¿Cuándo vuelva no me traería harina? ¡Gregorio! Oh,


ya no me escucha.

Dominga se queda refunfuñando mientras amasa cuando de repente…

Aparece Venacio el vendedor de escobas.

VENACIO: ¡Buen día Dominguita! ¿Quién no la escucha?

DOMINGA: Gregorio se fue corriendo a la plaza y yo quería que comprara…


VENACIO: ¡Dominga! Entonces pronto sabremos si se formó la primera
junta.

DOMINGA: ¿Una nueva junta?

VENACIO: Una nueva junta de gobierno integrada por los patriotas.

DOMINGA: (Amasando) Espero que se forme pronto la nueva junta así


alguien va a comprarme harina.

Por un segundo Dominga deja de amasar y le pregunta a Venacio…

¿Cómo no se me ocurrió antes? Venacio, ¿Usted podría…?

Se oyen voces en la calle que gritan: “¡Viva la patria! ¡Viva la patria!”

VENACIO: (La interrumpe) Discúlpame Dominga pero me voy a la plaza para


averiguar qué pasa.

DOMINGA: (Le grita) ¿Y cuando vuelva no me traería…? ¿Venacio, Venacio?


Ufa ya no me escucha.

Dominga continúa su arduo trabajo cuando aparece gritando por ventana


Doña Genoveva la vendedora de empanadas.

GENOVEVA: ¡Buen día doñita! ¿Quién no la escucha?

DOMINGA: (Se asusta) ¡Ay señora! ¡Me asustó! Venacio no me escucha. El


vendedor de escobas.

GENOVEVA: (Curiosa) ¿Tenías que comprar escobas?

DOMINGA: Pero no Genoveva. Pasa que mi amita quiere que haga diez
docenas de empanadas y diez docenas de pastelitos y ya no tengo harina.

GENOVEVA: Dominga parece que pronto nombraran a alguien como


presidente de la primera junta.

DOMINGA: (Amasando) Espero que nombren pronto a alguien así alguien va


a comprarme harina.

Por un segundo Dominga deja de amasar y le pregunta a Genova…

¿Cómo no se me ocurrió antes? Genoveva, ¿Usted podría…?

Se oyen voces en la calle que gritan: ¡Ya tenemos nuestro primer


gobierno patrio!
Genoveva agita su pollera y le da un sacudón a Dominga gritando…

GENOVEVA:¡Ya somos libres Dominga! ¡Me voy a la plaza!

DOMINGA: (Le grita) ¿Y cuando vuelva no me traería…? ¿Genoveva,


Genoveva? Ufa ya no me escucha.

Mientras Dominga amasaba entra a la cocina Bernardita la hija de


Doña Mercedes.

BERNARDITA: ¡Buen día Dominga! ¿Puedo preparar mi leche?

DOMINGA: ¡Buen día mi niña! ¡No, no te vas a quemar! Ya está lista tu


leche.

BERNARDITA: Gracias Dominga. (Mientras toma la leche le pregunta)


¿Para qué queres harina?

DOMINGA: Lo que pasa mi niña es que Doña Mercedes me pidió diez


docenas de empanas y diez de pastelitos y miré mi niña no me va alcanzar.

BERNARDITA: ¿Y para que tanta harina? ¿Qué se festeja?

DOMINGA: ¡Ay mi niña! usted recién se levanta pero hay buenas noticias.
Cisneros renunció y ya tenemos nuestro primer gobierno patrio.

BERNARDITA: (Deja su leche y el pan y la toma de la mano a Dominga)


¿Qué hacemos acá Dominga? ¡Vamos a festejar!

DOMINGA: ¿Pero mi niña y las empanadas y los pastelitos?

BERNARDITA: Muy fácil Dominga le decís a mi mamá que se acabó la


harina.

Dominga junto a Bernardita fueron a la plaza y allí se encontraron con


sus conocidos. Todos festejaban con tanta emoción la gran noticia: ¡Ya
teníamos nuestro primer gobierno patrio!

Sus corazones explotaban de felicidad y todos juntos gritaban:

¡VIVA LA PATRIA!

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