VUESTRO TRABAJO EN EL SEÑOR” (1 CORINTIOS 15:58)
Amados, lo cierto es que Dios nos llama a servirle sin descanso, sin tregua, con un corazón ferviente, sabiendo a
Quién estamos sirviendo. Nosotros servimos a nuestro Dios, Rey y Señor, porque le amamos y ÉL se goza con
nuestro afecto, culto, adoración y reverencia. Me atrevo a afirmar que el Señor se agrada más de nuestro servicio
hacia ÉL que el que le prodigan sus santos ángeles. Porque los ángeles son solo sus criaturas; pero nosotros
somos sus hijos por los méritos de Cristo. Si es así, y así es, sirvamos al Señor de la mejor manera. Como bien lo
dice Pablo en otro pasaje: “... fervientes en espíritu, sirviendo al Señor” (Romanos 12:11b). En nuestro versículo
bíblico, el apóstol Pablo trata el tema del servicio al Señor. Entre otras cosas nos está invitando a no cesar, a no
parar, a no hacer una pausa; sino a servirle con empeño, con entusiasmo, con alegría. Meditemos juntos en este
hermoso pasaje bíblico y veamos tres cosas que si las aprendemos bien, ayudarán para ser aprobados en
nuestro trabajo en el Señor.
1ºVEAMOS LO QUE NECESITAMOS ESTAR (15:58a). Comienza nuestro texto: “Así que, hermanos míos amados,
estad firmes y constantes...”. ¿Qué pide Pablo a los cristianos? Que ESTÉN firmes, y también constantes. Los
cristianos somos soldados de Cristo. De un soldado se espera disciplina, fuerza, valentía, lealtad, pero
principalmente firmeza. Queridos hermanos, como siervos de Dios Altísimo debemos estar firmes, porque es
precisamente la firmeza la que revela hasta dónde confiamos en Dios. Debemos estar firmes en nuestro puesto, no
abandonarlo, no dejarlo, porque eso manifestaría cobardía o que de plano no confiamos ni creemos en Dios. Usted
manténgase firme en su comunión con ÉL y en su servicio a ÉL.
Pero también se espera que usted sea CONSTANTE en su servicio al Señor. Constante significa invariable, inmutable,
inquebrantable, persistente, duradero, estable, inmóvil, continuo. Así debe ser su servicio al Dios Vivo y Verdadero.
En las galeras antiguas se usaban esclavos como remeros. Todos tenían que remar al compás del sonido del
tambor que marcaba el capitán. Había velocidad de ataque, velocidad de persecución o velocidad de escape.
Todos contribuían para el avance del barco. ¿Qué pasaba si algunos se cansaban y dejaban de remar? El navío
no avanzaba o solo daba vueltas y era alcanzado y destruido por el enemigo. Para nosotros, el barco es la iglesia y
nosotros somos los remeros de Cristo. Amado hermano, amada hermana, usted ESTÉ firme y constante sin fatigarse.
Nuestro Señor Jesucristo le escribió por medio del apóstol Juan, una carta a la iglesia de Éfeso y les dijo: “Pero
tengo contra ti, que has dejado tu primer amor”(Apocalipsis 2:4). ¿Cuál es el cristiano que ha dejado su primer amor?
El que deja de servir a su Señor. Por las razones que fueren, quizá muy justificadas a sus ojos, pero la realidad es que
ha dejado de servir a Cristo. Usted no pierda su primer amor. Sirva al Señor como lo hacía en los albores de su vida
cristiana, con el mismo entusiasmo, con la misma vehemencia. Martín Lutero decía: -Yo debo vivir intensamente mi
vida cristiana, tanto como si Cristo hubiera muerto ayer, hubiera resucitado hoy y volviera mañana. Amado, su vida
es corta; pero mucho más corta es su oportunidad de servicio.
2ºVEAMOS LO QUE DEBEMOS HACER (15:58b). Prosigue nuestro apóstol:“...creciendo en la obra del Señor
siempre...”. No solo a no claudicar en nuestro servicio al Señor, sino a crecer en ello. El apóstol Pablo nos exhorta a
no conformarnos con lo que estamos haciendo, sino que crezcamos más y más y esto siempre. Hoy, el mundo
globalizado exige a todos una superación cada vez mejor. La motivación es un arte que está cobrando mucho auge,
porque el hombre desea bienes, riquezas, posesiones, viajes, placeres y para conseguirlos debe esforzarse. En el
mundo de hoy ya no bastan los estudios de preparatoria, y muchas veces ni aun de licenciatura; ya no es suficiente
saber un idioma. Ahora se requieren maestrías, estudios de posgrado y saber cuando menos dos o tres idiomas. En
la vida cristiana, nuestro Señor también demanda de nosotros el superarnos, pero no por riquezas y
ganancias deshonestas; sino con los motivos correctos: Hacer un servicio como es digno de nuestro Dios y Señor.
Usted sea un cristiano extraordinario. Y esto significa que usted hará más que lo ordinario. Se esforzará y dará
mucho más añadiéndole un ingrediente extra. Hay hermanos que ya no aceptan estar en algún ministerio porque ya
se cansaron. Deben recordar que la Biblia dice: “No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo
segaremos, si no desmayamos” (Gálatas 6:9). En su epístola a los Colosenses el apóstol Pablo menciona algo
interesante: “Decid a Arquipo: Mira que cumplas el ministerio que recibiste en el Señor”(Colosenses 4:17).
Tres verdades se infieren de ese versículo: (1) Que Arquipo tenía un ministerio. (2) Que ese ministerio lo había
recibido, sin lugar a dudas de parte de Dios. (3) Que era su santo deber cumplir con ese ministerio. Hermano,
¿Es usted como Arquipo a quien es necesario amonestarle para que cumpla con el ministerio que recibió por la
misericordia de Dios? ¡No! Al contrario, usted cada día crezca en su servicio al Señor siempre.
3ºVEAMOS LO QUE DEBEMOS SABER (15:58c). Concluye nuestro apóstol este precioso versículo: “...sabiendo que
vuestro trabajo en el Señor no es en vano”. ¿Qué pide Pablo a los cristianos que tengan siempre presente? Que
su trabajo en el Señor nunca, pero nunca, será en vano. Esto quiere decir que su trabajo será útil, que tendrá fruto.
Quizá no lo llegue a ver pero ese fruto se dará. Permítame contarle una historia bíblica: Isaías fue un gran
profeta de Dios. Le tocó un ministerio difícil, cuando el pueblo de Israel estaba por ser hecho cautivo a causa de
su rebelión contra Jehová. El mismo profeta declara su desánimo en pasajes tales como: “Pero yo dije: Por
demás he trabajado, en vano y sin provecho he consumido mis fuerzas; pero mi causa está delante de Jehová, y
mi recompensa con mi Dios” (Isaías 49:4).En otro pasaje también dice:“¿Quién ha creído a nuestro anuncio? ¿Y
sobre quién se ha manifestado el brazo de Jehová? (Isaías 53:1). Sin embargo, eso pensaba Isaías, se olvidaba
que el poder y la eternidad son de Dios. Y que el Señor puede usar la obra de un hombre, no solo en su tiempo,
sino cientos o miles de años después. Porque de ÉL es la eternidad. Se cuenta que un joven entró en un
templo para guardarse de una terrible tormenta de nieve. Se sentó en la última banca en los precisos
momentos en que un hombre vestido con un overol lleno de manchas de grasa, tomaba su Biblia para dirigir una
meditación improvisada para sustituir al pastor que no había llegado aún. El pasaje que abrió fue el de Isaías
46:22 y empezó diciendo que es muy fácil mirar y que Dios pide que le miremos. Entonces dirige su vista hacia el
joven que recién había entrado y le dice directamente: “Tú joven, ¿Ya viste a Dios? ¿Ya eres salvo? El joven
un tanto molesto se levantó y se fue, pero aquellas palabras taladraron su corazón por muchos días. Aquel
joven era Carlos H. Spurgeon, quien llegó a ser “El príncipe de los predicadores”. Él se convirtió con un pasaje escrito
por Isaías. Ahora ¿Cuántas personas se han convertido con el ministerio de Spurgeon? ¿Cuántas de ellas
corresponderán a Isaías? Solo el justo juicio de Dios podrá revelarlo. Amado, no se canse de servir al Señor. Su
oportunidad de servir hoy es de oro, mañana será de plata, pasado mañana de bronce, post pasado mañana
será de hierro mezclado con barro que se disipará con un soplo. ¡Que el Señor encamine su corazón a ser firme y
constante, a crecer en el servicio de Dios siempre y a saber que toda obra hecha en el Señor nunca será en
vano! ¡Así sea! ¡Amén!