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Tema 4

El documento describe las funciones del personal no juzgador, en particular los secretarios judiciales. Los secretarios son técnicos superiores de la Administración de Justicia que ejercen la fe pública judicial, documentan y archivan las actuaciones procesales, y resuelven asuntos de conciliación, ejecución y jurisdicción voluntaria. También comunican entre el tribunal y las partes, y auxilian a otros órganos jurisdiccionales. Los secretarios dictan diligencias de ordenación y decretos para agilizar los procedimientos.
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Tema 4

El documento describe las funciones del personal no juzgador, en particular los secretarios judiciales. Los secretarios son técnicos superiores de la Administración de Justicia que ejercen la fe pública judicial, documentan y archivan las actuaciones procesales, y resuelven asuntos de conciliación, ejecución y jurisdicción voluntaria. También comunican entre el tribunal y las partes, y auxilian a otros órganos jurisdiccionales. Los secretarios dictan diligencias de ordenación y decretos para agilizar los procedimientos.
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Lección 4.

Personal no juzgador

1. Personal no juzgador: secretarios judiciales, cuerpos de gestión


procesal y administrativa, de tramitación procesal y administrativa y
de auxilio procesal. La oficina judicial.

Los Secretarios judiciales

a. funciones

Los Secretarios judiciales son técnicos superiores de la Administración de Justicia,


que ostentan el carácter de Autoridad y a quienes, la LOPJ les encomienda, bajo los
principios de legalidad, autonomía e imparcialidad, el ejercicio de la fe pública judicial,
las potestades de documentación, archivo y custodia de las actuaciones procesales,
ordenatoria y resolución en materias, entre otras, de conciliación, ejecución y
jurisdicción voluntaria, la indagación del domicilio real del demandado. Del concepto,
que se acaba de enunciar, se desprenden las siguientes notas esenciales del Secretario
Judicial:

 Los Secretarios como funcionarios de la Administración de Justicia 

El cuerpo de Secretarios es un órgano de colaboración de la Jurisdicción y, en


cuanto tal, al erigirse en persona jurisdiccional, formarían parte del Poder Judicial y
habrían de depender del CGPJ, y la administrativa, de otro, conforme a la cual
predominaría el carácter en ellos de “funcionarios”, dependientes, por tanto de la
Administración Pública, la LO 19/2003 encuadra a los Secretarios dentro del concepto
de personal al servicio de la Administración de Justicia y los configuró como técnicos
superiores dependientes del Ministerio de justicia.

Desde un punto de vista subjetivo, los Secretarios pertenecen a la llamada


“administración de la Administración de justicia”, cuya competencia retiene el
Ministerio de Justicia, sin perjuicio de su deber de colaboración con las Comunidades
Autónomas que tengan transferidas la competencia en materia de Justicia.

 El Secretario como depositario de la fe pública judicial: La potestad de


instrumentación 
Desde un punto de vista funcional u objetivo, los secretarios no pueden ser
conceptuados como unos funcionarios más de la Administración de Justicia.
Ciertamente, debido a esta cualidad, la reforma a la LOPJ que efectuó trasladó algunos
principios del MF al Secretario.

Sin embargo, en la medida en que son depositarios de la fe pública judicial, cuyo


ejercicio requiere sumisión a los principios de legalidad e imparcialidad autonomía e
independencia, estos principios no son reclamables cuando desempeñen esta actividad,
aunque puedan serlo en otras, tales como cuando actúen en su función de Directores de
la Oficina Judicial.

El secretario, en la medida en que ejercita la fe pública, levantando actas o dictando


diligencias, es un Autoridad imparcial y su estatuto se asemeja al del juez. Por esta
razón, su estatuto jurídico como veremos, es similar al de los jueces y magistrados y,
para preservar su imparcialidad, han de abstenerse por las mismas causas que los jueces
y magistrados y, sino lo hacen, pueden ser recusados.

Ejercen, los secretarios con absoluta independencia, la potestad de instrumentación, que


implícita en la potestad jurisdiccional declarativa, tiene por objeto otorgar el carácter de
documento público con autenticidad formal intrínseca, de manera que las actas y
diligencias, en las que intervienen, producen, sin necesidad de intervención de testigos,
constancia fehaciente de los actos procesales por ellos intervenidos. También garantizan
la autenticidad e integridad de lo grabad o reproducido a través de los medios de
reproducción mecánica. Asimismo, están legitimados para expedir certificaciones o
testimonios de los actos procesales e incluso los poderes para pleitos.

La reforma operada por la ley 13/2009, atribuye al documento electrónico, intervenido


por el secretario que goce de firma electrónica intervenida, autenticidad e integridad a lo
grabado. En el proceso penal las sesiones del juicio oral se registrarán en soporte apto
para la grabación y reproducción del sonido y de la imagen y el Art 147 LEC efectúa
otro tanto con respecto a las vistas civiles, si el secretario garantiza, mediante su firma
electrónica, la autenticidad de lo grabado en la vista oral, no será necesario que
intervenga personalmente en ella.

Esta potestad de instrumentación se extiende también a las labores de formación de


autos y expedientes y a la de su archivo y custodia, incluidas las grabaciones en soporte
electrónico, llevanza de los Libros de Registros y guarda de los objetos y piezas de
convicción depositados en el Juzgado, de cuya custodia responden personalmente.

 La potestad ordenatoria y resolutoria del Secretario 

Debido a la circunstancia de que la potestad de juzgar desde siempre se ha


encomendado a jueces y magistrados, los Secretarios judiciales carecían de facultades
resolutorias, fuera de la labor de “dación de cuenta” o información al titular del
Juzgado de la entrada de escritos de las partes o de las actuaciones pendientes.

A fin de descongestionar a los Juzgados y Tribunales y agilizar la justicia, la LOPJ de


1985 les confirió las “diligencias de ordenación” y la reforma producida por la Ley
13/2009 les ha otorgado los “decretos”

o Las Diligencias de Ordenación =>

Las diligencias son las resoluciones del Secretarios que no pueden versar
sobre materias objeto de providencia, auto o sentencia y que tienen por
objeto, la mera ordenación o impulso del procedimiento.

La LOPJ 19/2003 denomina “diligencias” a las resoluciones del Secretario,


las cuales puede ser:

 Ordenación  Mera tramitación e impulso procesal.


 Constancia  Certifican la existencia de un hecho o acto
procesal.
 Comunicación  Tienen por objeto poner en concoimiento de
los intervinientes en el proceso un acto del Tribunal.
 Ejecución  la ley 13/2009 le confiere el proceso de la
jurisdicción voluntaria al Secretario con la posibilidad de
reconocer el Juez de dichas resoluciones a través del nuevo
“recurso de revisión”
o Los Decretos =>

La reforma de la LOPJ operada por la LO 19/2003 anunció la posibilidad de


que el Secretario dicte “decretos”, que son resoluciones motivadas, similares
a los autos, que el Secretario podrá dictar en dichas materias, sobre las que
anunció su competencia, y que decidirían puntos esenciales o pondrían fin al
procedimiento.

Se dicta decreto en las resoluciones de su competencia que pongan término


al proceso y cuando sea necesario motivar lo resuelto. , los decretos serán, al
igual que los autos del juez, “siempre motivados” en hechos y fundamentos
de Derecho. Contra las diligencias de ordenación y los decretos no
definitivos cabrá recurso de reposición ante el propio Secretario judicial y
contra el decreto resolutivo de un recurso de reposición, en los casos previos
por la ley, así como contra todos los decretos que pongan fin al
procedimiento cabe un nuevo recurso devolutivo, denominado revisión, que
resolverá el tribunal competente. Si no pusieran término al procedimiento se
podrá reducir la cuestión al recurrir la resolución definitiva o en la primera
audiencia o antes de dictar dicha resolución definitiva.

 El Secretario judicial como órgano de comunicación 

Tradicionalmente el secretario ha sido y sigue siendo considerado como un órgano de


comunicación entre el tribunal y las partes, de un lado y con las demás autoridades y
órganos jurisdiccionales, de otro.

o Con las partes => Al secretario le incumbe


 La dirección de todos los actos de comunicación , cuya
descripción se contiene en el art 149 LEC. Tales actos pueden
dirigirse tanto a las partes y terceros como a los funcionarios al
servicio de la Administración de Justicia y a las demás
autoridades no judiciales.
 Le corresponde al secretario verificar la regularidad de la
notificación al demandado de la existencia, de un proceso
pendiente a fin de que pueda ejercitar su derecho fundamental a
la defensa. Por ello, ha de averiguar su domicilio real a fin de que
el emplazamiento o citación sea personal.
o Con los demás órganos jurisdiccionales => Le corresponde al
secretario judicial relacionarse a fin de obtener de ellos el auxilio
judicial, tanto interno, como internacional. A tal efecto, remitirá
directamente los mandamientos y oficios a las autoridades que hayan de
colaborar en la esfera del proceso, expedirá y autorizará los exhortos que
deban cumplimentar otros órganos jurisdiccionales y acudirá de que se
cumplan sin dilación alguna.
 El Secretario director de la oficina judicial 

En la actualidad, el Secretario tan sólo es Director de dicha oficina en su aspecto


técnico procesal, en el que pueden impartir las órdenes e instrucciones que estimen
pertinentes al personal colaborador integrante de la misma. En el ejercicio de esta
función, el secretario actúa bajo los principios de unidad, dependencia jerárquica,
división de funciones y coordinación, encontrándose sometido a las órdenes o
directrices de su Secretario de Gobierno, del secretario coordinador y de las diversas
autoridades que ostentan competencias, bien procesales o de Justicia, bien en
administración de la Administración de Justicia.

Ello es así, debido a la reordenación de la oficina judicial que efectuó la reforma de la


LOPJ, la cual distingue las funciones:

o Funciones Procesales => Corresponden plenamente a los Secretarios


o Funciones de gestión de personal o de ordenación => Incumben al
Ministerio de Justicia o a la Comunidad Autónoma con competencia
sobre la materia, que puede encomendarlas al Cuerpo de Gestión
Procesal y Administrativa, cuya actividad consiste en descongestionar al
Secretario, asumiendo no sólo las tradicionales funciones procesales de
los “oficiales”, a quienes sustituye, sino también de gestión de personal,
administrativa y de medios materiales.

Estas reformas han desdoblado la tradicional oficina judicial en:

o Unidades procesales de apoyo directo y servicios comunes => Se


encuentran al frente las tradicionales oficinas de los Juzgados y de las
Secciones y de los servicios comunes, que asumen labores centralizadas
de gestión y apoyo, existe siempre un secretario, siendo el de los
Servicios comunes, el superior jerárquico de quien dependen los
secretarios de las unidades de apoyo en tanto que la dirección de las
unidades administrativa,, que no están integradas en la oficina judicial y
ejercitan la jefatura, ordenación y gestión de los recursos humanos,
medios materiales y de todo lo relacionado con la informa´tica y l nuevas
tecnologías.
o Las unidades administrativas.

La ley 13/2009 instauró las “Oficinas de Señalamiento Inmediato” que se establecen en


todos los partidos judiciales que tengan especializados los Juzgados de Primera
Instancia y los de Instrucción. Dichas oficinas tienen carácter de servicio común
procesal para todos los Juzgado en todo lo referente a las funciones de registro, reparto,
señalamiento de vistas y comparecencias. Estas oficinas asumen una función similar a la
de la policía y juzgados de Guardia en los Juicios rápidos penales, es decir, examinan la
demanda, pudiendo requerir al actor para que subsane los efectos procesales, la registran
y reparten al Juzgado competente, ordenan la práctica de las correspondientes citaciones
y oficios para que se realicen por el servicio común de notificaciones o por el
procurador que lo solicite y señalan para la vista del juicio verbal, con adopción, en su
caso de medidas provisionales.

 Otras funciones 
o La gestión de los tributos que le sea encomendada en la normativa
específica. Y es que al secretario, le encomienda la LEC la “tasación
de costa” debiendo vigilar el cumplimiento del pago de las tasas
judiciales.
o También incumbe al secretario la confección de la estadística
judicial, de conformidad con las directrices que le establezcan el
CGPJ y el Ministerio de Justicia o Comunidad Autónoma co
competencia sobre justicia.

b. Estatuto

Los secretarios ingresan a través del sistema de oposición o concurso-


oposición, que convoca el Ministerio de Justicia, reservándose para este segundo
sistema un 50% de las plazas vacantes, destinadas a la promoción interna de los
funcionarios del Cuerpo de Gestión procesal y administrativa que lleven al menos dos
años de servicio. En el ingreso se exigen los mismos requisitos de acceso a la carrera
judicial y la superación de un curso de formación en el Centro de Estudios Jurídicos.
El Cuerpo de Secretarios Judiciales, con categoría de Técnico Administrativo
Superior, se divide en tres categorías que han de reglamentar el Ministerio de Justicia,
con distintos sueldos a fin de estimular su productividad, pero con retribuciones básicas
idéntica a las de la carrera judicial. La categoría se consolida por la permanencia en el
puesto, durante cinco años continuados o siente interrumpidos. La promoción entre
categorías se efectúa mediante concurso.

Existen Secretarios de Gobierno en el Tribunal Supremo, en la Audiencia


Nacional y en cada Tribunal Superior de Justicia, quienes ostentan la dirección de los
demás Secretarios de su órgano jurisdiccional y ejercen las competencias determinadas
en el Art 465. Bajo su dependencia, se encuentra el Secretario Coordinador que ha de
existir en cada Provincia y en Ceuta y Melita y que puede dictar instrucciones de
servicios a los secretarios en su ámbito territorial. Finalmente, existen los secretarios de
servicio comunes, de quien dependen funcionalmente el resto de los Secretarios
judiciales de apoyo directo.

Las incapacidades, incompatibilidades, prohibiciones, jubilación y situaciones


administrativas de los secretarios son idénticas a la de los jueces y magistrados, lo
que, unido a su condición de depositarios de la fe pública judicial, permitiría, sin duda,
encuadrarlos dentro del Poder Judicial y no como permanecen en la actualidad
dependientes del Ministerio de Justicia, no sólo detenta el ingreso y promoción, sino
también la responsabilidad disciplinaria del secretariado.

Los cuerpos de gestión procesal y administrativa

Los funcionarios pertenecientes a dicho Cuerpo integran los tradicionalmente


denominados “Oficiales” de la Administración de Justicia,. Para el ingreso en este
Cuerpo se requiere ser Diplomado Universitario, Ingeniero Técnico. Arquitecto Técnico
o equivalente.

Colaboran bajo la supervisión del Secretario, en la actividad procesal de nivel


superior, mediante la tramitación de procedimientos que exijan interpretaciones
normativas, firman las comparecencias documentan los embargos y lanzamientos,
pueden redactar notas que no sean de prueba, sino de referencia, resumen y examen del
trámite, realizan tareas de registro, emiten copias simples de documentos, pueden
asumir la Jefatura de las Unidades de Apoyo o de los Servicios Comunes, efectuar
tareas de gestión administrativa, de personal y de material, y desempeñar puestos en las
unidades administrativas, así como ejercer la Secretaría de los Juzgados de Paz.

Excepcionalmente, cuando no existan suficientes Secretarios de un determinado


Juzgado, pueden intervenir, como fedatarios, en una diligencia de registro y levantar la
correspondiente acta.

El cuerpo de tramitación procesal y administrativa

Engloba la LOPJ a los tradicionalmente denominados “Auxiliares” de la


Administración de Justicia.

Para el ingreso en este Cuerpo se requiere estar en posesión del título de Bachiller o
equivalente. Son funcionarios de apoyo a la gestión procesal, que, bajo la dependencia
de los funcionarios del Cuerpo de Gestión y, en último término, del Secretario, realizan
tareas ejecutivas, tales como la tramitación general de los procedimientos mediante el
empleo de métodos mecánicos u ofimática, confeccionando la totalidad de los
documentos, autos y expedientes procesales, incluidas las cédulas de los actos de
comunicación llevan el registro y clasifican la correspondencia, pudiendo desempeñar
su función, tanto en las oficinas judiciales, como en las unidades administrativas.

El Cuerpo de auxilio judicial

Por funcionarios del Cuerpo de Auxilio Judicial cabe entender a los comúnmente
denominados “Agentes judiciales”. Para su ingreso se exige el título de graduado en
ESO o equivalente.

Estos funcionarios que, cuando actúan como policía judicial, tiene el carácter de
Autoridad, tienen como cometido practicar todos los actos de comunicación, la
ejecución de embargos y lanzamientos, mantener el orden en las vistas, realizar
funciones de archivo y velar por el correcto funcionamiento de los medios técnicos del
Tribunal, pudiendo desempeñar también su actividad, tanto en la oficina judicial, como
en las unidades administrativas.

2. Personal colaborador: Ministerio Fiscal. Abogados y Procuradores.


Otros colaboradores

Ministerio Fiscal
a. Naturaleza Jurídica

Desde una dimensión objetiva parece pacífica la naturaleza del Ministerio


Fiscal, que es una parte imparcial que, mediante el ejercicio del derecho de acción,
provoca la actividad jurisdiccional para proteger la legalidad procesal o material y, en
especial, sostener la acusación en el proceso penal, estando también legitimado para
tutelar los derechos fundamentales y defender la Constitución, interviniendo como parte
principal en todos los procesos de amparo, en su calidad de sustituto procesal, a las
víctimas o perjudicados, asumir la defensa de los menores, incapaces y de las personas
desvalidas y para actuar el interés público tutelado por la Ley en todo proceso en el que
pudiera encontrarse comprometido.

Desde un punto de vista subjetivo, la naturaleza del Ministerio Fiscal no es


pacífica, por cuanto la doctrina todavía discute acerca de si nos encontramos ante un
órgano dependiente del Poder Ejecutivo o perteneciente al poder Judicial. Aun cuando
el Gobierno tenga la potestad de proponer al Rey el nombramiento y cese del Fiscal
General del Estado y pueda interesar de éste que promueva las actuaciones necesarias
ante los Tribunales para la defensa del interés público, no parece que en la actualidad,
pueda reclamarse su dependencia con respecto al Poder Ejecutivo, por cuanto, de un
lado en la CE aparece regulado en el Títutlo VII, que reza “Del Poder Judicial” y no en
su Tit IV, referente al Gobierno y a la Administración, y de otro, en ningún caso, dicta
actos administrativos, sino actos procesales.

Pero tampoco puede afirmarse que sea plenamente un órgano


jurisdiccional, porque, aunque provoque la actividad jurisdiccional, ni ejercita la
potestad jurisdiccional, ni goza, con plenitud de la independencia judicial.

El MF posee una imparcialidad superior incluso a la de los jueces, puesto que se trata
de una imparcialidad colectivamente reflexionada, ya que puede someter a discusión sus
decisiones en las Juntas de Fiscales.

Todas estas razones, abogan por configurar al MF, como un órgano imparcial, promotor
y colaborador de la Jurisdicción, perteneciente “latu sensu” al Poder Judicial, aunque no
se encuentre orgánicamente en él ubicado.

b. Organización del ministerio Fiscal


Unidad

 Principios de Organización

Dependencia

Unidad

El Ministerio Fiscal goza de una sola personalidad jurídica, en su cúspide se encuentra


el Fiscal General del Estado quien, nombrado y pudiendo ser revocado por el Rey, a
propuesta del Gobierno y oído el CGPJ, ostenta la Jefatura del Ministerio Fiscal y su
representación en todo el territorio nacional

La Ley 14/2007 de reforma del EOMF acentuó la autonomía del MF al disponer que,
con carácter previo a su designación por el Gobierno, debe oír al CGPJ y debe
comparecer el aspirante al Congreso de los Diputados a fin de que, mediante una
comparecencia, sean valorados sus méritos e idoneidad

Al Fiscal General del Estado le corresponde dictar órdenes singulares o Instrucciones


sobre la interpretación de las leyes que, por su Autoridad o prestigio, se convierten, en
la práctica forense, en fuente del Derecho. Si un determinado miembro de la Fiscalía
estimara contraria al orden cursada por el Fiscal General o por su superior jerárquico,
puede plantear su discrepancia a la Junta de Fiscales, el cual podrá ser asumido o no por
el superior jerárquico cuya voluntad en definitiva prevalece, tanto con respecto a sus
subordinados, como en relación a la Junta de Fiscales.

Dependencia

Como consecuencia de la vigencia del principio de dependencia jerárquica, que se erige


en el complemento imprescindible del principio de unidad y que, al igual que la
Administración Pública informa también el funcionamiento interno de la Fiscalía.

Tal y como se ha indicado, todos los fiscales actúan bajo las órdenes y la supervisión de
sus superiores: los abogados fiscales y fiscales están sometidos a los mandatos e
instrucciones que puedan impartir el Fiscal Jefe de la AP, AN, TSJ o Fiscal de Sala del
TS y dichos Fiscales Jefes están sometidos a las órdenes inmediatas del Fiscal General
del Estado, quien además propone al Gobierno sus nombramientos y ascensos, puede
decretar la suspensión de un determinado fiscal o proponer al Gobierno su separación
del servicio.

Fiscal General del Estado


Fiscal del TC
 Órganos Fiscal del TS
Fiscal de la AN
Fiscalías Especializadas
Las Fiscalías de las AP

La Fiscalía aparece configura como una pirámide, en cuya cúspide se sitúa el Fiscal
General del Estado, asistido por el Consejo Fiscal, la Junta de Fiscales de Sala, la
Inspección Fiscal, la Secretaría Técnica, la unidad de apoyo y por los Fiscales de Sala.
Además, en la Fiscalía general del Estado existe un Fiscal contra la violencia de la
mujer, con categoría de Fiscal de Sala, un Fiscal contra los delitos relativos a la
ordenación del territorio y la protección de patrimonio histórico, del medio ambiente e
incendios forestales, igualmente con categoría de Fiscal de Sala y un Fiscal de menores.

Consejo Fiscal
Junta de Fiscales de Sala
Inspección Fiscal
Secretaría Técnica
Unidad de apoyo
Fiscal General del Estado Fiscales de Sala
Fiscal contra la violencia de la mujer
Fiscal contra los delitos relativos a la
ordenación del territorio y la protección del
patrimonio histórico, del medio ambiente e
incendios forestales
Fiscal de Menores

En el seno del Consejo Fiscal habrá de integrase una comisión de Igualdad para el
estudio de la mejora de los parámetros de igualdad en la Carrera Fiscal.
Por debajo del FGE se encuentran las Fiscalías del TC, TS, de la AN y Fiscalías
especializadas para la prevención y represión del tráfico ilegal de drogas y para la
represión de los delitos económicos relacionados con la corrupción y la criminalidad
organizada, la Fiscalía de los TSJ y las Fiscalías de las AP. A su vez, en cada una de
estas Fiscalías, existe un Fiscal jefe, un Teniente Fiscal y una pluralidad de Fiscales de
categorías oportunas.

En la Fiscalía de la Audiencia Nacional y en cada Fiscalía de los Tribunales


Superiores de Justicia y de las Audiencias Provinciales, existe una sección de menores y
otra sección contra la violencia sobre la mujer y secciones de Medio ambiente
especializadas en delitos relativos a la ordenación del territorio, la protección del
patrimonio histórico, los recursos naturales y el medio ambiente, la protección de la
flora, fauna y animales doméstico y los incendios forestales.

 Estatuto 

El estatuto de los miembros del MF es similar al de los jueces y magistrados, De este


modo, el ingreso en el Cuerpo de Fiscales se efectúa mediante oposición libre y
conjunta con los aspirantes a jueces y su régimen retributivo es idéntico al de los jueces
y magistrados y los requisitos de capacidad, las prohibiciones incompatibilidades y
situaciones administrativa son similares a las que rigen para los jueces y magistrado.

c. Principios de actuación

 La legalidad. La oportunidad reglada 

Si un determinado miembro del MF estimara contraria al principio de legalidad una


determinada orden dictada por un superior, podrá avocar su discrepancia al
conocimiento de la Junta de Fiscales, pero el informe de dicha junta no es vinculante,
por lo que prevalece siempre el principio de dependencia jerárquica y el fiscal
subordinado habrá de acatar, en último término, la orden de su superior.

La vigencia del principio de legalidad no se opone a que pueda instaurase en nuestro


ordenamiento un principio de oportunidad reglada, cuyo fundamento descansa en la
necesidad de conciliar aquel principio de legalidad con la protección del interés público
y los derechos de los ciudadanos.
El MF está constitucionalmente legitimado para no incoar un determinado
procedimiento penal bajo el principio de cumplimiento de determinados presupuesto o
para adoptar o instar incluso el sobreseimiento de un determinado proceso bajo
condición de cumplimiento por el imputado de determinadas prestaciones inmediata y/o
futuras.

 Imparcialidad 

Debido a la circunstancia de que el MF no defiende derechos o intereses propios, sino


ajenos, así como los bienes e intereses públicos socialmente relevantes su actuación en
el proceso es, como se ha dicho, la propia de una parte imparcial. El MF es parte y no
órgano jurisdiccional, no puede ser recusado, pero debiendo ser imparcial, está obligado
a abstenerse por las mismas causas de abstención que rigen para los jueces y
magistrados, todo ello sin perjuicio de que el interesado ponga dicha causa en
conocimiento del superior jerárquico a fin de que sea debidamente apartado de la causa.

d. Funciones del Ministerio Fiscal

Las funciones del MF se determinan en el ar 3 del EOMF y son las siguientes

 Función objetiva de defensa de la legalidad 

Al MF se le ha definido como el más celoso “guardián de la Ley” tanto constitucional,


como ordinaria:

o Como defensor de la constitución => Le incube intervenir en los


procesos judiciales de amparo, en las cuestiones de inconstitucionalidad
e interponer el recurso de amparo, además puede intervenir en los
procesos que conoce el TC en defensa de la legalidad. El Art 162.1n le
faculta para promover e intervenir en cuales quiera procesos de amparo,
y no sólo en el constitucional, sino también en los civiles,
administrativos, penales o laborales que previamente han de suscitarse.
El fundamento de esta legitimación hay que buscarlo en su función de
defensa de la constitución en tanto que la ley suprema lo convierte en un
órgano colaborar de la Jurisdicción con una posición procesal imparcial.
o Como defensor de la legalidad ordinaria  al MF le corresponde
defender a las leyes que tutelen bienes socialmente relevantes o el interés
público. Dicha defensa lo es para:
 La tutela de las Leyes procesales  El MF esta legitimado para
defender al independencia judicial, prevenir y corregir las
dilaciones procesales indebidas, defender la jurisdicción y
competencia de los órganos jurisdiccionales, interviniendo en
todos los conflictos de competencia, y vela por la ejecución de las
resoluciones judiciales que afecten al interés público y social.
 Defensor de las Leyes materiales  Le incumbe ejercitar las
acciones penales y civiles dimanantes de delitos u oponerse a las
ejercidas por otros, cuando proceda, intervenir en el proceso
penal, y tomar parte en defensa de la legalidad y del interés
público o social, en los procesos relativos al estado civil y en las
demás que establezcan las ley e intervenir en los procesos civiles
que determine la ley cuando esté comprometido el interés social o
cuando pueda afectar apersonas menores, incapaces o desvalidas.
 Función Subjetiva 

Desde un punto de vista subjetivo, en su calidad defensa de los derechos de los


ciudadanos, al MF le corresponde ejercer en materia de responsabilidad penal de
menores las funciones que le encomienda la legislación específica, debiendo orientar su
actuación a la satisfacción del interés superior del menor; intervenir en los procesos
civiles que determine la ley cuando esté comprometido el interés social o cuando
puedan afectar a personas menores, incapaces o desvalidas en tanto que se provee de los
mecanismo ordinarios de representación y velar por la protección procesal de las
víctimas, promoviendo los mecanismo previstos para que reciban la ayuda y asistencia
efectivas y prevenir la comisión de detenciones ilegales, pudiendo visitar todos los
centros de detenidos así como promover el “habeas corpus”
Abogados y Procuradores

a. La postulación y los derechos a la tutela y de defensa.

Nuestras leyes procesales imponen para acceder a la Jurisdicción, bien sea como
demandante o demando, bien como acusador o acusado y como regla general, la
necesidad de comparecer en el proceso mediante procurador y asistido de abogado. A
estos profesionales nuestra Constitución les confía, pues, la importantísima función de
defensa de todos los derechos subjetivos, públicos y privados e interés legítimos de los
ciudadanos. A esta exigencia constitucional se le denomina “capacidad de
postulación”. Dicha capacidad consiste, en la aptitud requerida por la Ley para realizar
válidamente dentro del proceso los actos procesales de las partes.

La integración de dicha capacidad es una carga procesal que incumbe a las


partes, de tal suerte que el particular que se propone litigar ante los tribunales ha de
contratar previamente los servicios de abogado y procurador, por carecer de recursos
para satisfacer los honorarios y derechos de tales profesionales, ha de requerir la
asistencia de un abogado o procurador de turno de oficio, así como el imputado en un
proceso penal.

La denuncia del incumplimiento por alguna de las partes de su capacidad de


postulación es una carga procesal que también incumbe a la contraparte, quien la ha de
hacer valer por la vía de las excepciones en el escrito de contestación a la demanda.

Tanto la LOPJ, como nuestras Leyes de Enjuiciamiento han optado por un


sistema dual en el ejercicio de la capacidad procesal, de manera que los ciudadanos han
de comparecer en el proceso representados por procurador y defendidos por un
abogado.

b. La Representación procesal: El procurador

El procurador es el representante procesal de la parte material que actúa en el


proceso como consecuencia de la suscripción con su cliente de un mandato procuratorio
o poder para pleitos, que ha de ser intervenido por un notario o expedido por el
Secretario judicial, en cuyo caso a la designación del procurador se le denomina “apud
acta”

 Requisitos para ejercer la profesión de procurador 


Son procuradores quienes válidamente incorporados a un Colegio representan a los
poderdantes ante los Juzgados y Tribunales. Para ser procurador se requiere ser español
o ciudadano de la Unión Europea, mayor de edad, no incapacitado o inhabilitado, estar
en posesión del título de Licenciado en Derecho y obtener el título de procurador que
expide el Ministerio de Justicia.

La ley 34/2006 exige la obtención de una titulación complementaria específica:


el título profesional de abogado y el título profesional de procurador de los tribunales,
respectivamente, que será requisito imprescindible para la colegiación en los
correspondientes colegios profesionales. Para la obtención de los mencionados títulos
será necesario superar un proceso de formación especializada de carácter
fundamentalmente práctico, en el cual, al menos la mitad debe realizarse mediante
prácticas externas en el ámbito de la abogacía o de la procura. Al final del periodo
formativo práctico se realizarán las pruebas de aptitud profesional ante una Comisión de
Evaluación que será única para los cursos realizados en el territorio de una misma
Comunidad autónoma. La prueba de evaluación tendrá el mismo contenido en todo el
territorio nacional y su convocatoria será, como mínimo, anual, sin que se pueda
establecer un número de plazas de acceso limitadas.

Los procuradores limitan su actuación a la demarcación territorial de su colegio,


para dar cumplimiento a la sentencia dictada por la Sala de lo Contencioso-
Administrativo del Tribunal Supremo y han de actuar con profesionalidad, honradez,
lealtad, diligencia y firmeza en la defensa de los intereses de sus presentados.

El procurador precisa, que la parte o el Estado le otorguen poder de


representación procesal, el cual pude ser:

o General => Cuando el ciudadano otorga al procurador un poder para


intervenir en toda clase de procesos.
o Especial => Cuando se le otorga para un determinad orden
jurisdiccional.
o Especialísimos => cuando se habilita expresamente al procurador tan
sólo para ejercitar el derecho de acción en relación con un asunto o acto
procesal determinado.
Por regla general, es suficiente el poder general para intervenir en todo tipo de procesos,
pero la Ley exige poder especialísimos o ratificación del poder general apud acta para
los actos que, como es el caso de la renuncia, desistimiento, transacción o allanamiento,
entrañan una disposición del proceso o para la interposición de una querella.

 Derechos y deberes de los procuradores 

La relación de servicios que liga al procurador con su cliente es reconducible al


mandato voluntario, el cual se rige por las disposiciones de la LEC y supletoriamente
por las del Código Civil relativas al contrato de mandato. Como tal contrato, el poder
representación procesal precisa ser aceptado por el procurador, en cuyo caso se
perfecciona el contrato y surgen los derechos y obligaciones entre mandante y
mandatario: percepción de la “provisión de fondos” y pago de sus derechos
arancelarios, pudiendo acudir en caso de impago, al proceso de ejecución de “jura de
cuentas” obligación de secreto, formalización de los emplazamientos, información a la
parte y al abogado de todas las vicisitudes procesales.

Cesa también por revocación del mandante y por renuncia del mandatario,
fallecimiento de alguno de las partes y por finalización de la representación procesal.

c. La defensa técnica: El abogado

Ostenta la defensa técnica y la dirección procesal. Esta exigencia la consagra,


en cuya virtud “los litigantes serán dirigidos por abogados habilitados para ejercer su
profesión en el tribunal que conozca del asunto. No podrá proveerse a ninguna solicitud
que no lleve la firma de abogado”

Son abogados quienes, incorporados a un Colegio español de Abogados en


calidad de ejercientes y cumplidos los requisitos necesarios para ello, se dedican de
forma profesional al asesoramiento, concordia y defensa de los intereses jurídicos
ajenos, públicos o privados. Esta denominación le corresponde al Licenciado en
Derecho que ejerza profesionalmente la dirección y defensa de las partes en toda clase
de procesos o el asesoramiento y consejo jurídico.

 Requisitos para ejercer la abogacía 

Para ser abogado requiere ser español o ciudadano de la Unión Europea, mayor
de edad, no incapacitado o inhabilitado, estar en posesión del Título Universitario de
Licenciado en Derecho o el titulo de grado que lo sustituya y darse de alta, en calidad de
ejerciente, en un Colegio de Abogados.

El abogado puede desempeñar hoy su profesión en todo el territorio nacional y


en el de los Estados miembros de la Unión Europea. No pueden incurrir en las
prohibiciones e incompatibilidades establecidas, tendentes a garantizar la independencia
y dignidad de la abogacía. Así, es incompatible con la función de procurar y con cargos,
empleos o funcionarios públicos, cuya normativa específica así lo establezca o con la
actividad de auditoría de cuentas. Están sometidos a un estatuto especial de publicidad,
además han de aceptar libremente la defensa sin que los demás compañeros puedan
asumir la defensa de un cliente de la cartera de otro abogado sin la “venia expresa del
abogad originario.

Los abogados pueden ejercer hoy su profesión, tanto individualmente, en su


calidad de autónomos, contratados laborales o pasantes como en despachos colectivos y
en sociedades de carácter personal, así como a través de agrupaciones de abogados que
pueden asumir cualquier forma de sociedad mercantil.

 Derechos y deberes de los abogados 

Tienen las obligaciones de colaborar en la Administración de la Justicia con


probidad, veracidad y lealtad procesal, de secreto profesional, celo y diligencia en la
defensa que le sea encomienda, de satisfacer las cuotas colegiales, de asesoramiento y
defensa de oficio de quienes carezcan de recursos para litigar y de aseguramiento de la
responsabilidad civil que pudiera contraer con ocasión de su profesión. En el
incumplimiento de sus obligaciones profesionales están sometidos a la
responsabilidad disciplinaria de su Colegio.

Asimismo, les asiste el derecho a ejercer la defensa con libertad e independencia y


con pleno respecto a su función, lo cual implica un amplio ejercicio de la libertad de
expresión, a ejercitar sus derechos sociales en el Colegio, vestir toga en estrados y
sentarse al mismo nivel que el Tribunal, sin dar la espalda al público y en condiciones
de igualdad con el MF y el Abogado del Estado y al pago de sus honorarios
profesionales, que pueden ser libremente estipulados o sometidos a las normas de
mínimos y orientadoras de los Colegios de Abogados, pudiendo incluso pactar una
“cuota litis”.
No existe norma alguna que califique la relación jurídica que liga al abogado con su
cliente y de aquí que la jurisprudencia haya mantenido diversas tesis al respecto,
reconducibles fundamentalmente a dos, a la de “arrendamiento de obra” y a la del
“arrendamiento de servicios” que en la actualidad, es la tesis dominante. Así, partimos
de que el contrato de patrocinio es un arrendamiento de servicios, que se rige por lo
dispuestos en el art 1544 del Código Civil, 42 y ss del Estatuto General de la
Abogacía y 33 y ss de la LEC, el abogado de confianza se compromete a prestar
diligentemente y con eficacia sus servicios profesionales para la defensa ante los
Tribunales de determinados derechos subjetivos de su cliente por un precio cierto en
forma de honorarios libres y previamente pactados o los que determinen las normas
orientadoras de los Colegios de Abogados. Al ser un contrato de arrendamiento de
servicios, la relación del Abogado con su cliente no es de resultado, sino de medios,
comprometiéndose el abogado a defender a su cliente con la mayor diligencia, estudio,
trabajo y eficacia.

Todo esto no impide que, en determinados ocasiones, la relación jurídica puede ser
reconducida al contrato de obra. Ello ocurriría cuando el abogado es contratado para la
realización de un determinado trabajo pre contencioso, como una gestión amistosa, la
redacción de un contrato, documento o dictamen.

En cuanto el derecho de asistencia gratuita, se nombran de oficio y en este tipo de


relación no puede ser reconducida ni a la figura del mandato voluntario, ni a la del
arrendamiento de servicios. En tales se hace forzoso concluir en que nos encontramos
ante el mandato “legal” o atípico que encuentra su causa en la obligación de estos
profesionales, plasmada en sus respectivos Estatutos y consistente en asumir la defensa
de oficio como consecuencia de la regulación jurídico pública que les liga con el Estado
y que les obliga a cumplir con el mandato constitucional, según el cual a ningún
ciudadano se le puede ocasionar indefensión material.

En la actualidad, estos servicios relativos a la asistencia jurídica gratuita son


retribuidos por el Estado. Pero si, el beneficiario de este servicio viniere a mejor fortuna
o en los supuestos de intervención de oficio de estos profesionales en el ámbito del
proceso penal y en relación con personas que gozan de recursos para litigar, deben estos
particulares satisfacer los derechos del procurador y honorarios del abogado. Lo mismo
ha de ocurrir cuando el beneficiario de la asistencia gratuita rechace, la designación de
su abogado de oficio y nombre a un abogado de confianza.

d. Exenciones a la necesidad de postulación

Hay ocasiones en la intervención del abogado y del procurador no resulta


preceptiva. En tales casos, si hubiera una condena en costas, no se incluirá, salvo
temeridad, en la tasación de los honorarios y derechos del abogado y del procurador,
cuya intervención no es preceptiva

 En el proceso civil 

No es preceptiva la intervención de procurador:

 En los juicios verbales cuya cuantía no exceda de 900 euros y


para la petición inicial de los procedimientos monitorios,
conforme a lo previsto en esta ley.
 En los juicios universales, cuando se limite la comparecencia a la
presentación de títulos de crédito o derechos, o para concurrir a
Juntas.
 En los incidentes relativos a la impugnación de resoluciones en
materia de asistencia jurídica gratuita y cuando se soliciten
medidas urgentes con anterioridad al juicio.

No es preceptiva la intervención de abogado:

 En los juicios verbales cuya cuantía no exceda de 900 euros y la


petición inicial de los procedimientos monitorios, conforme a lo
previsto en esta ley.
 Los escritos que tengan por objeto personarse en juicio, solicitar
medidas urgentes con anterioridad al juicio o pedir la suspensión
urgente de vistas o actuaciones. Cuando la suspensión de vistas o
actuaciones que se pretenda se funde en causas que se refieran
especialmente al abogado también deberá éste firmar el escrito, si
fuera posible.

 En el proceso penal 
La LECrim le otorga plena validez a determinados actos procesales que, en el curso
de una instrucción, puede el imputado realizar sin la asistencia de su abogado o
procurador. Tales actos son los siguientes:

 El derecho de habeas corpus


 El auto del Juez elevando la detención a prisión provisional
 La recusación de los peritos

A ello se le suma, que en la instrucción del proceso penal abreviado, el abogado puede
asumir también simultáneamente la representación procesal.

 En el proceso contencioso-administrativo 

En el proceso contencioso-administrativo es preceptiva la intervención de abogado y


de procuradora ante todos los órganos colegiados con las siguientes especialidades:

 En el proceso abreviado y, en general, ante todas las


actuaciones que transcurran ante los Juzgados de lo
contencioso-administrativo, puede el abogado también asumir
la representación procesal.
 En los asuntos de personal o que promuevan los funcionarios
y demás empleados sobre su relación funcionarial puede
comparecer personalmente sin la asistencia del abogado y del
procurador.

 En el proceso de Trabajo 

En la primera instancia no es preceptiva la intervención del abogado, ni del


procurador, pero pueden las partes otorgar la representación procesal, a un procurador, a
un abogado, a un graduado social o cualquier persona que esté en el pleno goce de sus
derechos civiles. Ello no obstante, si una de las partes compareciera mediante abogado,
habrá de comunicárselo al Juez de lo Social para que se le traslade a la contraparte el
ejercicio de aquél derecho en un punto a poder comparecer también asistida de letrado,.
En las demás instancias es preceptiva la intervención del abogado.

e. Los Colegios de abogados y de procuradores


La condición, tanto de procurador, como de abogado, se adquiere a partir del
día del alta como ejerciente en un Colegio profesional de procuradores o de
abogados.

Los Colegios profesionales están previstos en el art 52 de la CE, la


incorporación obligatoria de sus miembros no contradice el derecho de asociación en su
vertiente negativa, por lo que dicha colegiación obligatoria ha recibido desde siempre el
refrendo del Tribunal Constitucional.

Los Colegios de Abogados y Procuradores son Corporaciones de Derechos


Públicos de ámbito territorial que se constituyen para la defensa de sus asociaciados,
su representación, albor de formación de los colegiados y, sobre todo, para vigilar la
deontología profesional, que es, en definitiva, la causa constitucional que fundamenta la
existencia de los Colegios y sus adscripciones obligatoria. Por esta razón, ostentan los
Colegios la potestad disciplinaria que ha de ser ejercida con absoluto respeto a las
normas y garantías constitucionales del procedimiento sancionador.

Los Colegios, en tanto que Corporaciones de Derecho Público, dictan actos


administrativos y, sometidos a la Ley de Procedimiento Administrativo Común, por lo
que pueden ser recurridos internamente ante los respectivos Consejos Generales de la
Procura o de la Abogacía o externamente ante los Juzgados y Tribunales de lo
Contencioso-administrativo.

f. Representación y defensa del Estados y demás entes públicos

 Los Abogados del Estado 

El prestigioso Cuerpo de Abogados del Estado se rige por el art 551 LOPJ, la ley
52/1997 de 27 de noviembre, de Asistencia Jurídica al Estado e Instituciones Públicas.

Con las únicas excepciones del Ministerio de Defensa y de la Administración de la


Seguridad, que tienen su Cuerpo especial de Letrados, los Abogados del Estado son los
encargados del asesoramiento, representación y defensa en todo tipo de procesos de
todos los órganos constitucionales que no tengan un régimen especial, de la
Administración del Estado e Institucional, comprendidos los organismos autónomos e
incluso las sociedades mercantiles estatales y fundaciones con participación estatal.
Asimismo pueden prestar su colaboración a las Comunidades Autónomas y a los entes
de la Administración local que requieran de sus servicios.

Los abogados del Estado dependen de la Dirección del Servicio Jurídico del
Estado, que, con categoría de Subsecretaría, está adscrita al Ministerio de Justicia, y
pueden prestar su función en dicha Dirección, en los distintos Ministerios y en la
Administración periférica.

Ingresan mediante oposición libere, que transcurre ante un tribunal designado


por el Ministerio de Justicia y en el ejercicio de su función están sometidos al principio
de dependencia jerárquica, sin que puedan, sin habilitación expresa del Director del
servicio jurídico, ejercer una acción, ni desistir o transigir sobre las acciones entabladas
sin la referida licencia.

 Los letrados de las comunidades autónomas y de las corporaciones locales


La defensa y representación en juicio de las Administraciones de las Comunidades


Autónomas y de las Corporaciones Locales corresponde a los letrados que sirvan en los
servicios jurídicos de dichas entidades, a los abogados colegiados, cuyos servicios
contraten expresamente para determinados asuntos o a la Abogacía del Estado, si
requirieren de sus servicios. En la práctica forense suelen ser los letrados de dichas
Administraciones quienes asumen su defensa.

Otros colaboradores

Policía judicial

En desarrollo del precepto constitucional 126, el art 547 dispone que la policía judicial
auxilia a los Juzgados y Tribunales y al Ministerio Fiscal en la averiguación de los delitos y
en el descubrimiento y aseguramiento de los delincuentes.

La policía judicial hoy viene, integrada por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del
Estado, las de las CCAA y la Policía local de los Ayuntamientos. Actúan bajo la directa
inmediación de los Fiscales, en las diligencias informativas previas a las judiciales, de los
Jueces de Instrucción en los sumarios y en la fase del juicio oral, de los Jueces de lo Penal y de
las Audiencias Nacional y Provinciales.

La dependencia de la policía judicial de los órganos jurisdiccionales es sólo funcional y


no orgánica, dependiendo en este último aspecto de sus mandos naturales quienes les pueden
encomendar otros cometidos de prevención y seguridad ciudadana.

Las funciones de la policía judicial son las siguientes:

a. La averiguación acerca de las responsables y circunstancias de los hechos delictivos y la


detención de los primeros, dando cuenta seguidamente a la autoridad judicial y fiscal,
conforme a lo dispuesto en las leyes.
b. El auxilio a la autoridad judicial y fiscal en cuantas actuaciones deba realizar fuera de
su sede y requieran la presencia policial.
c. La realización material de las actuaciones que exijan el ejercicio de la coerción y
ordenare la autoridad judicial o fiscal.
d. La garantía del cumplimiento de las órdenes y resoluciones de la autoridad judicial o
fiscal.
e. Cualesquiera otras de la misma naturaleza en que sea necesaria su cooperación o auxilio
y lo ordenare la Autoridad Judicial o Fiscal.

Médicos Forenses

Son funcionarios de carrera que integran un Cuerpo Nacional de Titulados superiores al


servicio de la Administración de Justicia. Para su ingreso se requiere ser licenciado en
Medicina.

Asisten a los Juzgados y Tribunales, Fiscalías y oficinas del Registro Civil,


prestando sus conocimientos en la patología forense y prácticas tanatológicas y asistiendo a los
lesionados, detenidos sospechoso de haber sido sometidos a tortura o enfermos relacionados con
la justicia. A tal efecto, emiten informes o dictámenes sobre el estado de salud de los lesionados
y la valoración de los daños corporales, así como las funciones de investigación relacionadas
con la Medicina legal.

Se encuentran destinados en los Institutos de Medicina legal o en el Nacional de Toxicología,


aun cuando pueden ser adscritos también a determinados órganos jurisdiccionales, a la Fiscalía
o al Registro Civil
Otros cuerpos e instituciones periciales

 Los facultativos del Instituto nacional de toxicología y ciencias forenses  Estos


funcionarios de carrera constituyen un cuerpo Nacional de Titulados Superiores al
servicio de la Administración de Justicia. Pueden ingresar al mismo los Licenciados en
Ciencias Experimentales y de la Salud y prestan su asistencia a las Autoridades
judiciales, gubernativas, al Ministerio Fiscal y a los Médicos Forenses en el cuero del
proceso penal. Prestan sus servicios en los Institutos de Toxicología y de Medicina
legal, en donde realizan sus análisis sobre sustancias intervenidas y emiten los informes
periciales que los órganos jurisdiccionales les soliciten.
 Los Técnicos especialista del instituto nacional de toxicología y ciencias forenses 
Han de estar para su ingreso, en posesión del título de Técnico Superior en Formación
profesional o equivalente e integran también un Cuerpo Nacional. Prestan su función de
auxilio técnico especializado en el Laboratorio del Instituto Nacional de Toxicología.
 Ayudantes de laboratorio del instituto nacional de toxicología y ciencias forenses
 Han de estar en posesión del título de técnico en Formación profesional o
equivalente, forman un cuerpo nacional y prestan funciones de apoyo en el referido
instituto de toxicología.

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