Introducción al Derecho Civil
Introducción al Derecho Civil
DERECHO
CIVIL
Tema 1. Derecho privado y Derecho civil. Normas y ordenamiento jurídico .............. 1
Tema 2. (Primera parte) Derechos, deberes y obligaciones ...................................... 24
(Segunda parte) Derecho civil patrimonial ................................................... 35
Tema 3. Derecho de la persona ................................................................................... 51
Tema 4. Derecho de familia. Parentesco. Obligación de alimentos ........................... 99
Es evidente que el mundo del Derecho nos envuelve cotidianamente desde el momento del
nacimiento (e incluso antes) hasta el de la muerte y que, posiblemente, la convivencia social
resultaría absolutamente imposible si no existieran una serie de normas y principios que la
regulasen y, consiguientemente, establezcan el marco de actuación de cada uno de los integrantes
de la comunidad social de que se trate (ciudadanos, asociaciones, Estado...). Vivimos bajo el.
imperio del Derecho, rodeados de reglas y normas que rigen nuestros actos y que hacemos valer
cotidianamente.
Precisamente, la etimología de la palabra Derecho proviene de latín; de "ius" (lo que une, lo justo) y de
"directum" (dirigir hacia, ordenar con reglas...)
Las normas jurídicas son las manifestaciones externas del Derecho más habituales (especialmente a través
de las leyes) y conocidas, que se nos imponen a través de una formulación general y abstracta de tal modo
que el precepto o mandato valga (al menos tendencialmente) para solucionar la generalidad de los
conflictos sociales que pueden plantearse, atendiendo de una parte a sus destinatarios (los ciudadanos) y,
de otra, a la multiplicidad de los supuestos de hecho que pueden darse en la materia regulada por cada
norma.
a) El Bien común entendido como conjunto de elementos materiales y morales que coordina la
acción de los individuos reunidos en sociedad procurando la felicidad temporal o colectiva sin
1
dañar los derechos de la persona humana (LUCAS VERDÚ).
b) La Seguridad jurídica. (art. 9.3 CE). Significa que las normas deben ser seguras, ciertas, no dudosas,
para que los miembros de la comunidad puedan saber a qué atenerse y los que aplican las normas
(básicamente los jueces) encuentren en ellas criterios seguros y unívocos para resolver los
conflictos sociales. Esta idea se traduce en una serie de consecuencias concretas: así, condición
de seguridad es la exigencia de publicidad de las normas (arts. 9.3 y 91 CE), que impide que un
sujeto haya de someter su conducta a normas que permanecen secretas y, en consecuencia, de
imposible conocimiento. A similar razón obedece el principio llamado de irretroactividad, la
prohibición de la arbitrariedad de los poderes públicos, la jerarquía normativa...
c) La Justicia. El Derecho se presenta como la realización de un valor que denominamos justicia. Esto
puede entenderse en varios sentidos.
Por de pronto, cuanto una vez dictada la norma, la conducta del hombre es justa cuando se
somete a ella (circular por la derecha) e injusta cuando se opone (circular por la izquierda). La
justicia es, entonces, una cualidad de la conducta humana que expresa su acatamiento a la norma
jurídica.
En cuanto a la propia norma, también de cualquiera de ellas se puede predicar la justicia o la
injusticia según respete o no la proporción, el equilibrio, la equidad en la atribución de premios
sanciones. Una ordenanza que castigase a un año de prisión al peatón que cruce fuera del paso
señalado sería injusta, y lo mismo el Código Penal que condenase a igual pena al asesino.
La Justicia representa, en suma, "un punto de vista sobre el Derecho" y, precisamente un punto
de vista crítico; el de la adecuación de la norma positiva a sus cánones.
Llegados a este punto, podemos preguntarnos, con MORENO QUESADA y LACRUZ BERDEJO: ¿Puede haber leyes
injustas? ¿La ley injusta es ley? Hay leyes injustas que tendremos que acatar por el hecho de ser leyes, para evitar el
desorden el escándalo y el caos; y porque no concuerdan con nuestra concepción de la Justicia, este acatamiento no
nos privará de intentar que se cambien por los medios a nuestro alcance.
De hecho, a través de los tiempos vemos que ha habido leyes que, en la actualidad, se nos antojan
claramente injustas (ej.: las de esclavitud, procesos a las consideradas brujas; y más cercanas a nuestro
siglo las leyes nazis contra los judíos, y más actual aún, leyes anteriores que impedían la libertad de
expresión o establecían algunos supuestos de discriminación sexual...).
En conclusión, podemos afirmar que el fin primordial que tiene el Derecho es aplicar y llevar a
cabo la Justicia, lo que implica dar a cada uno lo suyo, coordinando el bien individual con el bien
común, porque el Derecho es para el hombre (justicia individual), pero es también para la
Sociedad (justicia social o colectiva), buscando ese ideal de Justicia; y decimos ideal porque la
Justicia es muy difícil de conseguir, y se alcanza, según decían los romanos, cuando se cumplen
tres principios: vivir honestamente, no perjudicar a otro y dar a cada uno lo suyo.
Tras la Segunda Guerra Mundial, dentro del fin de Justicia, pero con entidad por sí mismo, se
puso de relieve el fin de la "dignidad humana" que ha tenido su traducción en infinidad de textos
y declaraciones relativas a la protección de los denominados Derechos Humanos, emanadas de
diversos Organismos Internacionales (como la Declaración Universal de Derechos Humanos de la
ONU de 1948).
2
CARACTERÍSTICAS DEL DERECHO Y DE LAS NORMAS JURÍDICAS:
- La bilateralidad significa que el Derecho se refiere siempre a la conducta de un sujeto en
relación con otro/s, sitúa siempre dos personas, a dos sujetos, frente a frente. Por el contrario,
las reglas morales o éticas sólo se contemplan desde el punto de vista de la conciencia de una
persona, sin necesidad de enfrentarse a otra.
- La nota de generalidad significa que la norma no está dirigida a una persona concreta y
determinada, sino a una serie de personas (que se encuentran o pueden encontrarse en el
futuro relacionadas con la materia regulada por la norma; ej.: Ley del Estatuto de los
Trabajadores o disposiciones sobre la Banca) o a la colectividad toda (Código Penal).
- La abstracción viene requerida por la multiplicidad de los supuestos de hecho: la norma jurídica
no puede contemplar en el supuesto de hecho concreto (o los múltiples supuestos de hecho),
sino que debe quedar circunscrita a un supuesto tipo. No puede, ni debe, haber tantas normas
jurídicas como problemas hay en la vida. La norma, pues, es un precepto que contempla un
supuesto de hecho genérico o abstracto y la adecuación de éste a un litigio o controversia
concretos ha de llevarse a cabo mediante matizaciones (normalmente complicadas) reservadas
a los técnicos en Derecho y, señaladamente, a los jueces a través de sus sentencias.
- La coercibilidad quiere decir que la norma puede ser impuesta por medio de coacción, por la
fuerza, con la correspondiente sanción si un determinado precepto es transgredido o no
cumplido; si dejáramos su cumplimiento al arbitrio del obligado y éste pudiera cumplir o no
cumplir, no sería una norma de derecho, sería una norma de otro tipo, porque la faltaría uno
de sus caracteres esenciales.
4
LA ESTRUCTURA DE LA NORMA: SUPUESTO DE HECHO Y CONSECUENCIA JURÍDICA:
La norma jurídica tipo consta de dos partes diferenciadas:
- El supuesto de hecho alude a hechos naturales, actos, conductas o situaciones, que se formula
bajo la proposición: “Si es A”. Como la norma aspira a regular igual casos iguales el supuesto de
hecho se formulará con dos características: abstracción y generalidad.
- La consecuencia jurídica no pertenece al mundo de lo fáctico, de la realidad, sino al mundo de
la “normatividad”. La consecuencia jurídica no acontece por sí sola, sino que aparece ligada
(automáticamente) al supuesto de hecho, pudiéndose hablar de una causalidad jurídica: la
consecuencia es causa de que la norma jurídica liga a un determinado supuesto de hecho un
determinado efecto jurídico. De este modo, el efecto jurídico o sanción es una situación nueva
que aparece tras comprobar y valorar la situación anterior (una condena(?))
Frente a ello, el sector normativo que constituye el tronco común del Derecho y que regula las
5
relaciones entre personas sin ulteriores calificativos y que se denomina DERECHO GENERAL, para
resaltar que el mismo tiene una mayor generalidad y, por consiguiente, cumple una función
supletoria respecto del Derecho especial.
Sin embargo, el mandato normativo no tiene siempre el carácter de una imposición o prohibición
al ciudadano.
Por ejemplo, respecto al contrato de compraventa, el art. 1461 Cc. establece como obligación, en
6
términos imperativos y sin posibilidad de sustitución por otro acto o comportamiento, que “el vendedor
está obligado a la entrega y saneamiento de la cosa objeto de venta”, aunque otros artículos puedan
establecer excepciones, pero el art. 1465 Cc. señala que los gastos para la entrega de la cosa vendida
serán por cuenta del vendedor y los de transporte por cuenta del comprador, pero es una norma
dispositiva ya que la regla anterior sólo se aplica en caso de que ambos, comprador y vendedor, no
hayan pactado otra regla distinta, ya que lo pueden hacer al permitirlo el propio artículo (“salvo el caso
de estipulación especial”), y por tanto podrían acordar que todos los gastos de entrega y transporte
fuesen a cuenta del comprador o vendedor.
En términos muy generales, el Derecho civil patrimonial está compuesto, en una gran parte, por
normas dispositivas. Por el contrario, el Derecho Público (administrativo, fiscal o procesal)
desconoce prácticamente la capacidad de autorregulación de los particulares.
3. EL ORDENAMIENTO JURIDICO
El ordenamiento jurídico es el conjunto de normas y principios que informan a estas que rigen en
una comunidad concreta, es decir, se trata del derecho objetivo que rige en una determinada
comunidad, país o nación. En España el ordenamiento jurídico está integrado por las normas de
la Unión Europea y del Estado español, de las distintas Comunidades Autónomas y las de régimen
local. El ordenamiento jurídico no solo está integrado por textos legales, sino también por la
costumbre y principios generales del Derecho. No solo son normas jurídicas las que se derivan del
poder legislativo (de la Unión Europea, del Estado o de la Comunidad Autónoma), sino también
algunas de las procedentes del poder ejecutivo (central, autonómico o local).
La Constitución se refiere al ordenamiento jurídico en su artículo 1.1 y proclama los valores en los
que debe inspirarse: «España se constituye en un Estado social democrático de Derecho, que
propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad
y el pluralismo jurídico». La expresión ordenamiento jurídico también la podemos encontrar en
los arts. 9.1 y 147 de la Constitución y en el artículo 1, apartados 1º, 4º y 5º del Código Civil.
A este respecto, según la teoría más aceptada, el Derecho Privado regula relaciones entre sujetos que
se encuentran en una posición jurídica equivalente, en un plano de igualdad (relaciones de
particulares entre sí, o bien relaciones de un particular con un ente público si éste actúa en un plano
de igualdad, ej.: comprar o alquilar una vivienda). (protege intereses particulares, entre iguales). El
Derecho Público, en cambio, se ocupa de las relaciones en las que interviene el Estado en cuanto
7
portador de la potestad suprema o soberanía, revestido de imperium. (protege intereses generales,
interviene el Estado, no estamos entre iguales).
Por consiguiente, quedan a un lado el Derecho civil, el mercantil y, en general, los que regulan
relaciones entre particulares, sobre la base de su equiparación; y al otro, el político, el administrativo
y fiscal, y el penal, con sus procedimientos, en cuanto afectan a la gestión de la cosa pública o
previenen sanciones a quienes perturban la paz y el orden en cualquier aspecto trascendente a la
comunidad.
El Derecho privado básico es el Derecho civil del que nos ocuparemos en el siguiente epígrafe.
El Derecho mercantil es un sector del Derecho privado que tiene por objeto el estudio del régimen
jurídico de las relaciones económicas empresariales, esto es, las protagonizadas por quienes se
dedican profesionalmente al ejercicio de actividades económicas. Se ocupa del estatuto del
empresario y de los instrumentos propios de la organización (ej.: sociedades) y del tráfico
empresarial (contratos mercantiles), y de las situaciones de insolvencia de los empresarios (Ley
concursal). Por diversas razones también comprende el estudio de instrumentos del tráfico
económico no estrictamente empresariales (como el Derecho cambiario, el Derecho bancario, el
Derecho industrial...).
Un reputado mercantilista como URIA, define esta disciplina como el "Derecho ordenador de la actividad
económica constitutiva de empresa, o Derecho ordenador de la organización y de la actividad profesional de los
empresarios en el mercado".
Las leyes que sirven de complemento al Código de Comercio son numerosas. Podemos citar, entre otras
muchas: Ley de Contrato de Seguro (1980), Ley para la Defensa de los Consumidores y Usuarios
(2007), Ley Cambiaria y del Cheque (1985), Ley de Sociedades de Capital (2010), Ley Concursal
(2003, y reformas) …
EL DERECHO CIVIL:
Una vez que hemos explicado que el Derecho Privado es aquel que regula las relaciones entre
particulares, debemos particularizar diciendo que el Derecho civil es el Derecho privado general; esto es
aquella parte del Derecho privado que no ha sido asumida por un ordenamiento especializado
como el mercantil o el laboral.
El Derecho civil español es el resultado de una larga evolución histórica, y puede decirse que esta
evolución sigue produciéndose ya que todos los acontecimientos políticos y sociales le influyen,
haciendo que no pueda detenerse.
De hecho, en la formación del Derecho civil español han contribuido una serie de elementos muy
8
diferentes: podemos empezar diciendo que sus inicios se encuentran en el Derecho Romano y que su
mayor parte se debe a este Derecho, tanto de forma directa como indirecta ya que la influencia que tiene
también del primer cuerpo legal importante (las Partidas de Alfonso X el sabio) es del mismo signo. La
mayoría de nuestras instituciones actuales (sobre todo en materia de derecho patrimonial) y los principios
en que están inspiradas, son propiamente de Derecho Romano en sus antecedentes, aunque hayan sido
influidas por otros ordenamientos y adaptadas a tiempos y circunstancias posteriores.
Otro Derecho que influye en el nuestro, aunque con menos fuerza que el romano y el germánico, fue el
canónico (Derecho de la iglesia), subsistiendo todavía muchas concepciones inspiradas en él (v.g. la
protección del contratante más débil, el justo precio en la compraventa... y sobre todo en materia de
Derecho de Familia, y no solo en la regulación del matrimonio). Otros pueblos que pasaron por España
dejaron rastros de sus costumbres (musulmanes y judíos), pero apenas quedan instituciones que reflejen
sus normas jurídicas. Pero de todas las influencias es, sin duda esencial para la formación de nuestro
Derecho, la del Derecho francés: nuestro Código civil está mayoritariamente inspirado en el Código Civil
del país vecino. El Proyecto de 1.851 lo copió en su mayor parte. Desde 1812 hasta 1889 (fecha en la que
se publicó nuestro C.c.) hubo diversos proyectos; uno de ellos y el más importante fue el de GARCIA
GOYENA, que no se aprobó por ser antiforalista y liberal. Con esta experiencia se reemprendió la tarea
codificadora en 1880, pero esta vez se agregaron a la Comisión de Códigos (que era la que tenía que
redactarlo), representantes de cada uno de los territorios forales para que, estando presentes,
salvaguardaran sus derechos; esta Comisión, presidida por ALONSO MARTINEZ, redactó la llamada Ley de
Bases, con un articulado de 27 Bases, en las que se contenían los principios en que había de fundarse el
futuro Código Civil. Se aprobaron en las Cortes, sobre las que había de trabajar la Comisión, con la condición
de que una vez redactado el Código volvieran a someterse de nuevo a las Cortes.
Así se llegó a la aprobación de nuestro Código Civil, fundado en la Ley de Bases de 1.888, cuya
primera edición se publicó el 1 de mayo de 1.889 y la segunda, reformada, el 24 de julio del mismo
año. Y, efectivamente se llegó a su aprobación dejando subsistente la diversidad legislativa en
España, pues el Derecho foral se conservó en toda su integridad y debía aparecer en el Código
Civil en forma de Apéndices; actualmente, sin perjuicio de lo que se dirá más adelante, estuvo
contenido posteriormente en Compilaciones.
- Cuatro libros: 1° (De las personas), 2° (De los bienes, de la propiedad y sus modificaciones),
3° (De los diferentes modos de adquirir la propiedad) y el 4° (De las obligaciones y
contratos).
El art. 1976 contiene la disposición derogatoria de todos los cuerpos del antiguo Derecho civil de
Castilla. El Código tiene, además, trece Disposiciones Transitorias, que regulan el tránsito del
antiguo Derecho a la nueva regulación, y tres Disposiciones Adicionales.
Tras una gradual "desbandada de materias" en palabras de LACRUZ, el Derecho civil sigue abarcando actualmente las
facetas del ordenamiento jurídico privado más próximas al ser humano; las que calan más incesantemente en su intimidad y en
su existencia cotidiana. Contempla a la persona en sí (derechos de la personalidad); en su aptitud para ejercer funciones y
derechos y vincular a otros (capacidad); en sus relaciones y posiciones familiares; en el tráfico, en el disfrute y dominación de cosas
y derechos (derechos reales y de obligación), incluso más allá de la muerte (sucesión mortis causa): en definitiva, pues, a la persona
en sí, en su dimensión familiar, y en sus relaciones patrimoniales.
En España no hay un único Derecho civil, sino que hay una pluralidad de Derechos civiles españoles. Esta pluralidad se explica
históricamente por la existencia de distintos territorios que fueron independientes, cada uno con su propio
ordenamiento jurídico. La unidad política de nuestro país a principios de la edad moderna no supuso la
unidad jurídica y hasta hoy se ha mantenido la diversidad en materia jurídico-privada. Ni siquiera cuando se
aprueba el Código civil español en 1889, que pretendía unificar y sistematizar todo el Derecho civil, se
derogan los llamados Derechos forales.
La Constitución Española de 1978 abre una nueva etapa para los citados Derechos forales. El art.
149.1. 8ª permite a las Comunidades Autónomas en las que existiera en el momento de entrar en
vigor la Constitución un Derecho civil foral o especial, asumir competencias para su "conservación,
modificación y desarrollo". En la práctica, todos los Estatutos de Autonomía de las Comunidades
conocidamente forales han asumido la competencia exclusiva sobre su propio Derecho civil, y han
desarrollado esta competencia aprobando leyes civiles que desarrollaban su anterior Derecho
foral, como en el caso de Aragón.
En cualquier caso, hay materias de Derecho civil sobre las que ninguna Comunidad Autónoma, ni
siquiera de las que tienen competencia sobre Derecho civil, puede legislar, porque, según la
Constitución, son competencia exclusiva del Estado (art. 149.1.8ª CE: nacionalidad, propiedad
industrial e intelectual, formas del matrimonio, ordenación de los Registros e instrumentos públicos, bases
de las obligaciones, normas sobre conflictos de leyes).
Finalmente, conviene señalar cómo, además del Derecho civil foral, puede hablarse también de
un "Derecho civil autonómico no foral": La Constitución Española permite, y todos los Estatutos
han asumido, algunas competencias sobre reforma agraria, protección de los consumidores y
usuarios, comercio interior, fundaciones, cooperativas...
A los Derechos Forales se les puede calificar de Derechos especiales, en cuanto que su ámbito territorial
de vigencia es más limitado, y que carecen de las posibilidades de expansión que el Código tiene.
Aquí radica la diferencia: el Código está llamado a llenar los huecos o resquicios de las legislaciones
particulares, y de todas ellas, mientras cada una de ellas no extiende su eficacia, ni como Derecho
supletorio, fuera del territorio para el cual se dictó.
Las Compilaciones de los Derechos civiles especiales o forales fueron formuladas desde 1959 a
10
1973. En efecto, tras el paréntesis republicano, concluida la Guerra civil, se revisa el método de
tratamiento de los Derechos Forales y a partir de 1959 comienzan a aparecer las llamadas
Compilaciones Forales: son las de Vizcaya y Alava (1959), Cataluña (1960), Baleares (1961), Galicia (1963),
Aragón (1967) y Navarra (1973). Las modificaciones, algunas de ellas realmente importantes, que
todas ellas han experimentado en virtud de leyes de las Comunidades autónomas a partir de 1984,
corresponden a un contexto jurídico distinto.
La Constitución de 1978 permite conservar. modificar y desarrollar el Derecho civil especial foral, lo
que ha supuesto que las Comunidades Autónomas con competencia para ello, hayan elaborado
nuevas leyes civiles que han desarrollado las previsiones de las Compilaciones, sobre muy diversas
materias, desbordando en algunos casos el marco de las anteriores Compilaciones, formado ahora
por varias leyes civiles distintas, que forman el nuevo Derecho civil autonómico, con la pretensión de
refundirse, en algunas Comunidades Autónomas, en nuevos cuerpos legales (como, por ejemplo,
el Código civil de Cataluña).
El Código de Derecho Foral de Aragón consta de 599 artículos, dividido en cuatro Libros (Libro I.
Derecho de la persona; Libro II. Derecho de la familia; Libro III. Derecho de sucesiones por causa de
muerte; Libro IV. Derecho patrimonial) y un Título Preliminar (Las normas en el Derecho Civil de
Aragón). Los Libros están divididos en Títulos, Capítulos, Secciones y, ocasionalmente, Subsecciones.
En la parte final del Código se recogen las disposiciones adicionales y transitorias de las Leyes
refundidas, debidamente regularizadas y adaptadas al nuevo marco normativo.
(*) La Ley 3/2016, de 4 de febrero, de las Cortes de Aragón, reforma los artículos 535 y 536 del Código del Derecho Foral de
Aragón (BOA 10/03/2016)
El “Código de Derecho Foral de Aragón” deroga las siguientes Leyes civiles aragonesas:
Las Leyes derogadas, cuyo contenido se incorpora (sin variaciones significativas) al Código de
Derecho Foral de Aragón de 2011, habían desarrollado – a su vez- la Compilación del Derecho Civil
de Aragón (CDCA), que se aprobó por Ley de 8 de abril de 1967 (y se incorporó como Ley aragonesa
11
por las Cortes de Aragón en 1985)- que constaba de 153 artículos y se dividía en los mismos cuatro
Libros que el nuevo Código Foral- Ley sucesora del Apéndice Foral de 1925 y del Cuerpo de Fueros y
Observancias vigente desde la Edad Media.
Fuera del Código de Derecho Foral de Aragón ha quedado, por razones de fechas de aprobación
una Ley civil aragonesa, cual es la Ley 9/2011, de 24 de marzo, de mediación familiar (BOA nº 70,
de 07/04/2011).
- LEYES ORGÁNICAS: leyes que para su aprobación se exige mayoría absoluta, y que afectan a materias
específicas:
aquellas que afectan al desarrollo de los derechos fundamentales y libertades públicas
las que aprueben los Estatutos de Autonomía
la ley que apruebe el régimen electoral general
y las demás previstas en la CE (Art. 81) la regulación de las instituciones que regulan las Cortes, regulación del defensor del
pueblo, del poder judicial y del Tribunal de Cuentas.
- LEYES ORDINARIAS: son aquellos actos legislativos normales emanados del Parlamento, aprobadas tanto en
pleno como en comisión. Son de carácter ordinario, no tienen ninguna especificidad. No requieren una mayoría
absoluta(mitad+1) para ser aprobada. Vale con mayoría simple.
NORMAS DE RANGO LEGAL o DISPOSICIONES NORMATIVAS CON FUERZA DE LEY:
Son disposiciones normativas que tienen fuerza o rango jerárquico de ley. La diferencia es que no son emanadas
por el poder legislativo, sino que son emanadas o aprobadas por el poder ejecutivo. TIPOS:
12
- RDL (Real Decreto Ley): Disposición legislativa provisional que se dicta para casos de extraordinaria y
urgente necesidad, que incluso puede convertirse en ley si las Cortes así lo aprecian. Es una norma especial
que, sin ser ley en sentido propio, tiene rango o valor de ley. No procede del Parlamento sino del Gobierno.
o LÍMITES: no puede aprobarse mediante RDL aquellas materias que afecten a derechos, deberes y
libertades de los ciudadanos, al régimen de las CCAA (ej.: régimen de financiación), al régimen
electoral general, ni al ordenamiento de las instituciones básicas del Estado.
o Peculiaridad: una vez aprobado debe ser inmediatamente sometido a debate y votación en el
Congreso de los Diputados, para que el CdD se pronuncie de una forma expresa dentro del plazo de
30 días (desde que se aprobó) para su convalidación o su derogación. La convalidación por parte del
Congreso no transforma ese RDL en Ley, no cambia su naturaleza jurídica.
Asimismo, la convalidación no sana los posibles defectos que tenga el RDL.
- RDLeg (Real Decreto Legislativo): delegación legislativa donde el poder legislativo otorga la capacidad de dictar
normas legales al ejecutivo. Nunca se van a poder delegar materias reservadas a Ley Orgánica.
El procedimiento para la delegación es el mismo que para aprobar una ley. El poder legislativo al final siempre
aprueba dos tipos de leyes (una de las dos):
o ley de bases: camino que va a seguir el ejecutivo para aprobar un texto articulado
o ley ordinaria: el legislativo está delegando la aprobación de un texto refundido
Existen dos tipos de RDLeg: texto refundido o texto articulado.
Diferentes a las normas jurídicas y sin valor de fuentes del Derecho, salvo que la propia Ley
remita a ellos, son las reglas morales y los usos sociales:
- REGLAS MORALES: Estas pueden ser asimismo normas jurídicas, como las prohibiciones de
matar o robar, y a veces la moral viene invocada por el Derecho como medida de
permisividad de un acto o contrato, como cuando el art. 1.255 Código civil prohíbe los
pactos opuestos a la moral. Pero, en cuanto tales normas morales, se dirigen a la conciencia
de la persona y solo tienen virtualidad en el terreno de la ética. De hecho, la moral, la ética
cambia con el tiempo y con los sistemas (político, religioso...).
La ética, aunque tenga coacciones y sanciones de carácter social (pérdida de prestigio y
apartamiento del grupo) e individual (sentido de culpa...), carece siempre de esa
formalización y positivación institucional.
A veces, se alegan como excepción para el cumplimiento de determinadas actividades, como ocurre
con algunas intervenciones o tratamientos sanitarios (aborto, tratamientos paliativos en
enfermedades terminales), pero el cumplimiento de las normas es obligatorio salvo que la Ley o los
códigos deontológicos profesionales contemplen la excepción por razones éticas o religiosas.
Así, los profesionales sanitarios podrán alegar objeción de conciencia para no realizar la
intervención, garantizando su realización en otro centro, como se recoge en el artículo 19 de la Ley
Orgánica 2/2010, de 3 de marzo, de salud sexual y reproductiva y de la interrupción voluntaria del
embarazo. En su apartado 2 se establece: "Los profesionales sanitarios directamente implicados en
la interrupción voluntaria del embarazo tendrán el derecho de ejercer la objeción de conciencia sin
que el acceso y la calidad asistencial de la prestación puedan resultar menoscabadas por el ejercicio
de la objeción de conciencia".
13
- USOS SOCIALES: comportamientos, hábitos y principios cuya infracción acarrea una
sanción igualmente social, pero no jurídica. Podemos definirlas como aquellas que no son
normas jurídicas ni éticas y que se refieren, desde relaciones de cortesía y formas
exteriores de comportamiento, hasta usos del lenguaje y de ciertos símbolos culturales.
Se discute, por ejemplo, sobre determinados comportamientos sociales de tradición
histórica o cultural en actividades taurinas populares y sus límites, que pueden originar un
rechazo social como usos sociales o pueden transgredir los límites legales del maltrato
animal.
- LOS USOS JURÍDICOS: diferenciándolos previamente de los meros usos sociales, Federico DE
CASTRO distinguía entre la función interpretativa (art. 1287 Cc.) y la función reguladora (art.
1258 Cc) de los usos. El uso con valor normativo tiene el significado de regla jurídica que
señala la eficacia del negocio con valor de norma supletoria, y se aplicará siempre que falte
una regulación concreta preferente, y obligará al que ignora el uso y hasta al que no lo quiere,
si esa voluntad no se ha expresado y concretado en el negocio jurídico.
Estos usos de negocios o normativos es a los que el párrafo 2º del art. 1.3 Cc. reconoce como fuente
del Derecho, equiparándolos a la costumbre: “los usos jurídicos que no sean meramente
interpretativos de una declaración de voluntad, tendrán la consideración de costumbre”.
Regulación: Art. 1.3 Cc. (no puede ser contraria a la moral y al orden público, y ha de ser probada)
- LOS PRINCIPIOS GENERALES DEL DERECHO: (Art. 1.4 Cc.) Son valores o ideas fundamentales
de carácter social, vigentes en cada momento, y que sistemática o estructuralmente pueden
deducirse, bien del ordenamiento jurídico de un país o de un sector del ordenamiento.
Doble función:
a) “Informan” nuestro ordenamiento jurídico. Establecen los criterios que fundamentan las
disposiciones concretas, que se interpretan según los principios.
b) Fuente de Derecho subsidiaria. Normas jurídicas que regirán en defecto de ley o
costumbre.
14
… la sentencia del Tribunal Supremo, de 10 de marzo de 1998, colma las lagunas legales existentes en relación con
las uniones de hecho, conforme al principio general consistente en la protección al conviviente perjudicado, en el
caso concreto sobre la prestación referida a la atribución del uso de la vivienda familiar, muebles y plaza de garaje,
asignado a la vivienda. Explicita, en este sentido, que se trata de una situación, "de trascendencia jurídica, derivada
de una situación de hecho no regulada por ley. Ni, desde luego, por costumbre. Con lo que es preciso acudir a los
principios generales del derecho, última fuente formal del sistema de fuentes en el ordenamiento jurídico, como
dispone el artículo 1-1 del Código civil y matiza el apartado 4 del mismo artículo” (STS 27/03/2001)
FUENTES INDIRECTAS
• La jurisprudencia
El art. 1.6 CC. Fuente indirecta. “Complementa” el ordenamiento jurídico. Desarrollos autorizados por los
Tribunales del conocimiento, interpretación y aplicación de las normas jurídicas. Requisitos de la jurisprudencia:
- Que en los supuestos ya resueltos y en los nuevos se apliquen las mismas normas; es decir, que
la “ratio decidendi” sea la misma, sin tener en cuenta los argumentos circunstanciales.
“Jurisprudencia” se aplica, como fuente indirecta, a las sentencias del Tribunal Supremo,
Tribunales Superiores de Justicia de Comunidades Autónomas con Derecho civil o foral (Sala 1ª
de lo Civil). El Tribunal Superior de Justicia de Aragón (T.S.J.A.)
15
EL SISTEMA DE FUENTES EN EL DERECHO CIVIL DE ARAGÓN (CFDA pág. 6530)
En Aragón, el art. 1 del Código de Derecho Foral de Aragón diseña un sistema propio de fuentes
de su Derecho civil, separándose del que regula el art. 1 Cc. El citado artículo menciona como
fuentes del Derecho Civil aragonés a la ley, la costumbre y los principios en que tradicionalmente
se inspira el Ordenamiento jurídico aragonés. De igual forma la CDFA otorga preferencia al
Derecho civil propio de Aragón, si bien por encima está siempre la CE.
El texto actual del Título Preliminar del Código de Derecho Foral (arts.1 a 3) dice así en su art. 1º:
Artículo 1. Fuentes jurídicas. - 1. Las fuentes del Derecho civil de Aragón son la ley, la costumbre y los
principios generales en los que tradicionalmente se inspira su ordenamiento jurídico.
2. El Derecho civil general del Estado se aplicará como supletorio sólo en defecto de normas
aragonesas y de acuerdo con los principios que las informan.
En cualquier caso, una disposición estatal no puede aplicarse en Aragón si contraviene el espíritu
o sustrato propio de nuestro Derecho.
Por ello, respecto al Derecho civil aragonés, en el ámbito de la competencia legislativa aragonesa,
el Derecho estatal es supletorio en la medida en que no haya en un momento dado normas
aragonesas (ley, costumbre, principios), y en la forma que éstas establezcan. La jurisprudencia no
aparece mencionada en el CDFA ya que no es fuente de Derecho. (vid. Art. 1.6 Cc.)
LA LEY
LA COSTUMBRE
El art. 2 CDFA (al igual que el art. 1 Cc.) no distingue las clases de costumbre; permite la diversidad
dentro de la unidad. Ahora bien, la costumbre despliega su eficacia siempre que no sea contraria
a la Constitución o a normas imperativas de Derecho aragonés. Nos se produce una equiparación
de los usos jurídicos como en el Cc.
Hay que distinguir por tanto que la autonomía de la voluntad no es fuente de Derecho civil
aragonés, pero el “standum est chartae” si es fuente de Derecho civil aragonés como principio
general, y además se considera el más importante de todos; informa y guía la interpretación del
ordenamiento civil aragonés, pero además su fuerza consiste en determinar que los pactos y
disposiciones de los particulares prevalecen frente a las leyes aragonesas, con los únicos límites
de lo imposible, la Constitución y las normas imperativas aragonesas.
Art. 3. Standum est chartae. - Conforme al principio standum est chartae, se estará, en juicio v fuera
de él, a la voluntad de los otorgantes, expresada en pactos o disposiciones, siempre que no resulte de
imposible cumplimiento o sea contraria a la Constitución o a las normas imperativas del Derecho
aragonés.
A este respecto, el art. 9.3 CE, establece que la misma garantiza la publicidad de las normas, pero
ya con anterioridad el art. 2º Cc, exigía también con carácter necesario la publicación completa
de las leyes.
Los límites de eficacia en el tiempo de las normas jurídicas vienen determinados por dos
momentos cronológicos: la entrada en vigor de las normas y la pérdida de vigencia de las mismas.
Según el art. 2 Cc, las leyes entrarán en vigor a los 20 días de su publicación en el B.O.E., si en
ellas no se dispone otra cosa. Por tanto, serán las propias leyes las que fijen libremente su entrada
en vigor, ya que el plazo de 20 días al que se refiere el Código Civil sólo entrará en juego cuando
las leyes no dispongan otra cosa.
17
El cómputo de los días se hará a partir del siguiente a aquél en que haya terminado de aparecer la disposición
completa en el diario oficial correspondiente. Para las reglas de cómputo se aplica el art. 5 Cc.
La derogación de una ley equivale a su pérdida de vigencia. Existen leyes que establecen su
periodo de vigencia, como son las leyes de los Presupuestos Generales del Estado. A estas leyes
las denomina el Código civil en su art. 4 leyes de ámbito temporal. Lo más frecuente es que las
leyes no tengan límite temporal y su vigencia se proyecte temporalmente hasta que una nueva
ley las contradiga o las derogue; en este sentido, el art.
2.2 CC. establece que las leyes sólo se derogarán por otras posteriores. Definiremos entonces
derogar como la capacidad de dejar sin efecto o vigor una ley por publicarse otra que regula
los mismos supuestos y materias. La derogación puede ser total (si la nueva ley deja
absolutamente privada de vigencia a la ley anterior) o parcial (si solamente se priva de vigor en
parte/s).
Para derogar una ley, hay que dictar y publicar otra nueva, el problema radica en si la nueva ley
podrá regular situaciones jurídicas producidas anteriormente a su entrada en vigor o si por el
contrario sólo podrá regular las nacidas con posterioridad. Es el problema de la irretroactividad
de las leyes que las mismas tratan de resolver mediante el establecimiento de disposiciones
transitorias que se refieran a los problemas que puede plantear el cambio de una ley a otra, el
tránsito de la antigua a la nueva ley.
Estas disposiciones transitorias no pueden ser infinitas ni tan completas que resuelvan todos
los problemas del tránsito de una ley a otra, por ello todos los Ordenamientos jurídicos
contienen una regla general favorable al principio de irretroactividad de las leyes. En nuestro
Derecho, este principio se encuentra formulado en el art. 9.3 de la Constitución cuando dice
que la misma garantiza la irretroactividad de las disposiciones sancionadoras no favorables o
restrictivas de derechos individuales. Ya con anterioridad, el art. 2.3 CC. establece que las leyes
no tienen efecto retroactivo si no dispusieran lo contrario.
La crítica que se hace a esta teoría es que el juez o jurista debe construir previamente la premisa
mayor del silogismo, ya que no siempre la encuentra formulada y determinada, y con frecuencia
ofrece dudas y dificultades. Por otro lado, el juez quedaba reducido a mero autómata que se
limitaba a traducir el fallo previsto en la norma cuando las circunstancias o hechos analizados
coincidían con los previsto en la ley.
Por ello, la aplicación de las normas queda casi exclusivamente reservada a quienes ejercen una
actividad profesional jurídica (los llamados “operadores jurídicos”), ya sea preventiva (asesores,
notarios), calificadora (abogados, graduados sociales), o resolutoria (jueces y autoridades
administrativas). El juez, como ejemplo más relevante, tiene como misión aplicar el Derecho (para
salvaguardar el derecho fundamental de los ciudadanos de la tutela judicial efectiva de sus
derechos, art. 24 CE, en virtud de la autoridad que a jueces y tribunales reconoce el art. 117. 1 y 3
CE), y para ello debe realizar una labor previa de interpretación de la norma teniendo en cuenta los
criterios del art. 3.1 CC. Además, el juez puede ponderar el rigor de la norma por medio de la técnica
de la equidad (art. 3.2 CC.), y completar el mandato legal, a veces insuficiente, por medio de la
analogía (art. 4.1 y 2 CC.).
19
LA INTERPRETACIÓN JURÍDICA Y LA ANALOGÍA
INTERPRETACIÓN JURÍDICA
Por los medios, procedimientos, o criterios que el intérprete utiliza, la interpretación se divide,
según el art. 3.1 Cc, en literal o gramatical, sistemática, histórica, sociológica y lógico-finalista.
20
También se puede clasificar la interpretación atendiendo a sus resultados, y así encontramos
fundamentalmente dos clases:
LA ANALOGÍA
Analogía. Permite la aplicación de una norma para un supuesto que la norma no regula, pero
guarda similitud o semejanza con otro supuesto regulado por la norma.
La analogía consiste en la aplicación extensiva de la ley o más propiamente, de los principios
extraídos de una norma legal a un caso no previsto por ella, pero que presenta afinidad o, en
términos más exactos, igualdad jurídica esencial con otro u otros que la ley regula (art. 4.1 C c).
La diferencia entre analogía e interpretación extensiva es que en esta última se aplica la norma
a supuestos incluidos, aunque no se formulen expresamente en la misma, mientras que en la
analogía se aplica a supuestos no incluidos pero que requieren solución similar.
El art. 4.2 CC. establece la prohibición de la aplicación de la analogía en las leyes penales,
excepcionales y temporales, y es también aplicable a las normas limitativas de la capacidad de
la persona y de los derechos subjetivos individuales.
La eficacia de las normas se deriva directamente de su validez y vigencia. Para que las normas
sean aplicadas y observadas por sus destinatarios, se regulan una serie de presupuestos y efectos
que tienen como finalidad hacer realidad esa eficacia de las normas jurídicas.
No se pretende con ello que los ciudadanos conozcan todas las normas que les gobiernan, ni la
ley presume que todos las conocen, ni es una sanción para el que desconoce la ley. Lo que se
pretende es que se cumpla ley, evitando las alegaciones de desconocimiento del contenido
concreto.
21
Sin embargo, en ciertos casos se acepta que el desconocimiento de la norma atenúa la
responsabilidad, o hace inválidas una declaración de voluntad o una atribución (error de derecho).
El art. 6.1 Cc, en su párrafo segundo, indica que “el error de derecho producirá únicamente
aquellos efectos que las leyes determinen”. El error de derecho es por tanto la ignorancia o falso
conocimiento de la norma jurídica, que origina un comportamiento determinado, y puede ser
considerado por el derecho para atenuar las consecuencias, si la misma norma ha previsto esta
posibilidad.
Ello quiere decir, que la exclusión voluntaria de una norma por sus destinatarios sólo será posible
cuando nos hallemos ante una norma de derecho dispositivo donde juega la autonomía de la
voluntad de los particulares, pero esta regla no se aplica a las normas imperativas, ya que supone
una excepción al deber del cumplimiento de la ley, y ello sólo es posible cuando los particulares
se hayan dado una regulación privada que sustituya a la legal.
Una consecuencia de la eficacia obligatoria de las normas es también su relación con el carácter
de coercibilidad, es decir, la posibilidad de poderlas imponer por la fuerza en el caso de
incumplimiento de las normas por los destinatarios.
Por ello, el incumplimiento de una norma conlleva una sanción como una consecuencia que el
ordenamiento jurídico impone a la inobservancia de la norma.
La reacción del ordenamiento puede consistir en una imposición forzosa de lo preceptuado por la
ley, la reparación del daño causado, o una serie de sanciones de carácter civil, administrativo o
penal.
El art. 6.3 Cc establece con carácter general que «Los actos contrarios a las normas imperativas y
a las prohibitivas son nulos de pleno derecho, salvo que en ellas se establezca un efecto contrario
para el caso de contravención».
Ello quiere decir que la sanción general en materia civil es la nulidad del acto, es decir, privar al
acto de valor y de los efectos que en condiciones normales debería de producir, cuando se infringe
una norma imperativa. Es una sanción muy rigurosa la nulidad de pleno derecho, por lo que el
mismo artículo permite que en atención a la buena fe o a otros intereses respetables en juego, se
mantengan ciertos efectos (por ej.: que la sanción no sea de nulidad sino de anulabilidad del acto,
como veremos en el caso de los contratos en el tema 2)
22
Los actos en fraude de ley (art. 6.4 Cc) son aquellos que originan un resultado prohibido por una
norma jurídica que tratan de eludir, y que se realizan al aparente amparo de otra norma, cuya
finalidad es desviada.
Fraude de ley: se produce cuando se elude el cumplimiento de la ley (ley defraudada) al amparo
de unas normas dictadas (ley de cobertura) con una finalidad diferente
La diversidad legislativa entre los diversos Estados o la posible variedad de legislaciones dentro de
un mismo Estado, hacen necesarios la existencia de unos principios que determinen la
competencia de cada una de estas leyes y resuelvan los conflictos de concurrencia.
La disciplina que estudia los conflictos entre leyes de distintos Estados se denomina Derecho
interestatal o Derecho internacional privado, y Derecho interregional o interterritorial, cuando
trata conflictos de derecho interior entre leyes de dos territorios del mismo Estado.
Se utilizan básicamente dos criterios o principios para determinar el ámbito de vigencia de las
normas: el principio de territorialidad y el principio de personalidad.
Hay normas que se aplican a todos los hechos que se producen en el territorio sobre el cual tiene
jurisdicción la autoridad que dicta la norma o sobre el cual está asentada la comunidad que se rige
por ella. Ello sucede, por ejemplo, para las leyes penales, de policía o seguridad pública (art. 8.1 Cc).
Otras normas se aplican, por el contrario, en base al criterio personal: se aplican a los sujetos que
son miembros de esa comunidad, donde quiera que se encuentren. Si el criterio de pertenencia a
una comunidad nacional es la nacionalidad, habrá así normas que se apliquen a los nacionales
españoles, estén en España o en el extranjero (por ej.: el régimen de capacidad y estado civil de
las personas, art. 9.1 CC). Si el criterio de pertenencia es la vecindad civil, para determinar el
sometimiento a los distintos ordenamientos civiles territoriales existentes en España, se aplican
reglas similares (arts. 14 a 16 Cc).
Las reglas básicas para resolver los conflictos de aplicación de ley española que colisione con otra
extranjera o dos leyes dentro del mismo Estado y determinar la ley aplicable (normas de conflicto),
están recogidas en los arts. 8 a 12 Cc.
BIBLIOGRAFÍA
- LACRUZ BERDEJO, José Luis, DELGADO ECHEVERRÍA, Jesús, y PARRA LUCÁN, María Ángeles, Nociones de Derecho Civil Patrimonial e
Introducción al Derecho, Madrid, Dykinson, 2012, §§ 1, 2, 5, 6, 7 y 8 (pp. 3-51).
- HERRERA CAMPOS, R. y CAZORLA GONZÁLEZ, M.J. (coordinadores), Materiales para el estudio básico del Derecho civil y laboral,
Barcelona, Atelier, 2011, Lección I (pp. 19-31).
23
TEMA 2: DERECHO CIVIL PATRIMONIAL
2. DEBERES Y OBLIGACIONES
-----------------------------------------------------------------------------------------------------
LA RELACION JURIDICA
La relación jurídica es la que se produce entre dos o varias personas, públicas o privadas, en virtud de la cual una
(o algunas) pueden exigir algo, de otra (u otras), con ayuda de la coacción del poder público (Ej.: matrimonio,
arrendamiento...).
La relación jurídica puede tener su origen en un contrato, por el cual nos comprometemos a algo, a cambio de
una contraprestación; puede derivarse de un acto o daño ilícito, que nos obliga a reparar el daño causado; o
derivar de la propia ley, como la obligación legal de los padres de alimentar a sus hijos.
ESTRUCTURA
1. Los sujetos
Son las personas unidas por un lazo o vínculo, activos si son portadores de derechos o pasivos en cuanto
titulares de deberes jurídicos.
Cotitularidad: si se trata de varias personas.
2. El objeto
Materia social sobre la que recae la relación jurídica. Puede ser una cosa (un coche, un piso), una conducta
(deber hacer algo, entregar dinero), o un derecho (de crédito, de la personalidad). En general se puede decir
que la relación versa sobre actos humanos (prestaciones o servicios) y sobre cosas, tanto materiales como
inmateriales.
1. DERECHO SUBJETIVO
Cabe recordar las dos acepciones de la palabra "derecho" (en sentido objetivo y en sentido subjetivo) lo
podemos hacer con un ejemplo para expresar dos conceptos diversos:
El ejemplo es el siguiente: cuando decimos: "El Derecho civil español está contenido en un Código", o "El
Derecho mercantil se separó del Derecho civil y forma una disciplina aparte", nos estamos refiriendo a las
normas de conducta, al Derecho en sentido objetivo, como reglamentación. No estamos usándola así, cuando
decimos: "el acreedor tiene derecho a que el deudor le pague", ya que entonces estamos utilizando la palabra
"derecho" como facultad o poder de hacer una cosa.
No podemos, con todo, separar las dos acepciones, aunque digamos que son distintas, pues están íntimamente
relacionados los dos Derechos (objetivo y subjetivo), y subordinado uno al otro, por ej.: si el propietario de una
cosa tiene derecho a venderla (derecho subjetivo) es porque existe una norma (derecho objetivo) que me lo
permite. Por tanto, podemos decir que el derecho subjetivo es poder o facultad que el Derecho objetivo
ampara, y quiere esto decir, que las normas son la base de los derechos subjetivos.
1.1. Definición
La definición más común: Poder concedido por el ordenamiento jurídico a la persona para la satisfacción de
interés digno de protección.
Hay para ello mecanismos de protección y el Ordenamiento jurídico tiene medios para imponer ese respeto
de los demás: podemos acudir a los Tribunales de Justicia para hacerlos valer, pues es el Estado el que tiene
el monopolio de dicha protección, ya que no podemos tomarnos la justicia por nuestra mano.
o Absolutos y Relativos:
Absolutos: ámbito de poder: respetado, reconocido y ejercitado ante todos
Relativos: ejercitado ante una persona determinada. Presupone la preexistencia de una relación
jurídica con sujetos predeterminados. (vendedor-comprador).
Los primeros son los que se pueden hacer valer frente a cualquiera, frente a todos; en ellos, el sujeto
pasivo está indeterminado, y está integrado por la comunidad.
Son derechos absolutos los derechos reales sobre las cosas, los derechos de la personalidad.
Los derechos relativos sólo se pueden hacer valer frente a una persona determinada; el sujeto
pasivo está individualizado y sólo se puede ejercitar el derecho frente a ese sujeto determinado
(son derechos relativos por ej., los derechos de crédito: si yo soy acreedor, sólo puedo reclamar la
deuda a mi deudor y no a otra persona). Los derechos de crédito son característicos de los contratos.
o Principales y Accesorios
Accesorios: garantiza el cumplimiento de un derecho principal (Ejemplo: hipoteca)
Pérdida de derechos
Los derechos pueden perderse por: enajenación, desaparición física del objeto, privación del derecho por los
Tribunales, o por la Ley y por prescripción (derechos reales)…
La renuncia de un derecho es la dejación de la titularidad de un derecho o de una facultad de adquisición por
voluntad de su titular que lo extingue. Es un acto unilateral.
Artículo 6.2 Cc., la renuncia a los derechos reconocidos por la ley, sólo será válida cuando no contraríe el interés
o el orden público ni perjudique a terceros.
Con todo, hay derechos irrenunciables, que no podemos renunciar a ellos, aunque queramos, pues la ley nos
lo impide; así todos los inherentes a la persona (derecho a la vida, a la libertad personal, al honor, etc.).
Plazos: Al hablar de inactividad del titular por un plazo de tiempo cabe preguntarse cuánto debe durar esta
inactividad para que se produzca la prescripción; el Código establece distintos plazos de tiempo de
prescripción de las acciones correspondientes, según se trate de prescripciones reales (sobre bienes
muebles e inmuebles) (arts. 1962 y 1963) o prescripciones personales (derivadas de derechos de crédito)
(arts. 1964 a 1968); y dentro de cada una de ellas determina prescripciones ordinarias y especiales.
Interrupción: Según el art. 1973 Cc. interrumpimos la prescripción por:
a) Interrupción por ejercicio de acciones ante los Tribunales.
b) Interrupción por reclamación extrajudicial del acreedor (por ej.: requerimiento notarial).
c) Reconocimiento por el deudor del derecho del acreedor (por ej.: por sus palabras o conducta: pago de
intereses, cantidades a cuenta...).
b. La caducidad
Junto a la prescripción, otro modo de extinguirse los derechos con el transcurso del tiempo es la caducidad;
aunque los dos tienen similitud por llegar al mismo fin tienen diferencias importantes.
La caducidad consiste en que un derecho puede nacer con un plazo de vida, y llegado éste se extingue;
el plazo se antepone al ejercicio, se fija y se sabe de antemano y la extinción es automática. Los plazos
suelen ser más breves, y la caducidad la aprecia de oficio el juez, sin que tengan que alegarla las partes.
Son de prescripción Los plazos para ejercitar acciones en defensa y mantenimiento de un derecho
preexistente. Salvo algunos casos, los plazos procesales de la Ley de Enjuiciamiento Civil son siempre de
caducidad.
2. Limites intrínsecos. Hemos dicho que el contenido del derecho nos da sus límites, pues precisamente los
intrínsecos son los que sobrepasan ese contenido; podemos usar nuestros derechos pero sin que suponga
abusar de los mismos.
¿Cómo se han de ejercitar?; la primera pauta en la forma de usar nuestros derechos nos la da el art. 7,1 Cc,
cuando dice: "Los derechos deberán ejercitarse conforme a las exigencias de la buena fe".
Este principio de la buena fe, que hace referencia el Código civil en muchos de sus artículos, se tiene como
principio general del Derecho; y la jurisprudencia también se ha referido a ella en un sinfín de sentencias
calificando precisamente a ésta como un límite de los derechos subjetivos, equiparándola a la honradez, la
lealtad, etc.; es sin duda un principio ético incorporado al Derecho y acomodado a los usos sociales.
El mismo art. 7 en su apartado 2º añade: "La ley no ampara el abuso de derecho o el ejercicio antisocial del
mismo..."; significa que en el ejercicio del derecho, si se sobrepasan los límites de su contenido, con el sólo
fin de dañar al otro, sin ni siquiera conseguir una justificación económica o social, o de otro tipo, se
considerará ilícito dicho ejercicio, cuando sólo tenga por objeto causar un perjuicio a otro.
"Todo acto u omisión que por la intención de su autor, por su objeto o por las circunstancias en que
se realice, sobrepase manifiestamente los límites normales del ejercicio de un derecho, con daño
para tercero, dará lugar a la correspondiente indemnización y a la adopción de las medidas judiciales
o administrativas que impidan la persistencia en el abuso".
El abuso constituye un acto ilícito: por tanto, cae bajo la sanción del artículo 1902 (o, en su caso, de los
artículos 1101 y siguientes).
2. El poder es entendido como la facultad de representar, el negocio jurídico por el que se confiere el poder y
también el mismo documento en el que queda reflejado el negocio jurídico de apoderamiento. Por lo tanto,
el apoderamiento puede otorgarse solo, y también puede ir unido a otro contrato como el de mandato o el
de sociedad, etc.; porque el poder solo no faculta para nada (simplemente queda otorgado) y
hará falta un contrato de mandato por el cual se especifique qué cosas tendrá que hacer, y cuál será la actuación del
apoderado, al utilizar ese poder.
4. La representación legal
Es la ley la que confiere al representante la facultad de actual, con efectos jurídicos. Esta facultad puede
venir dada automáticamente o mediante actuación judicial o administrativa.
En la representación, el representante actúa por el menor o incapacitado. Cuando la capacidad de obrar está
limitada actúa como complemento de capacidad.
El representante legal no actúa en su propio interés, sino que ha de buscar siempre el beneficio de su
representado, además necesita autorización judicial para poder realizar una serie de actos.
Ejemplos: 1º) Los titulares de la patria potestad con respecto a sus hijos menores de edad no emancipados (art. 162)
o incapacitados con prórroga legal (art. 171). 2º) El tutor lo será del menor incapacitado (art. 267.3º) El defensor del
ausente (art. 184) o del desaparecido (art. 181).
b) Medidas represivas
Es sólo el Estado el que puede actuar para castigar y reprimir la violación ya efectuada de los derechos,
y lo hace a través de los Jueces y Tribunales (art. 117,1.CE: "La justicia emana del pueblo y se administra en
nombre del Rey por Jueces y Magistrados integrantes del poder judicial, independiente, inamovible, responsable y
sometido únicamente al imperio de la ley").
Por lo tanto, ante el ataque a nuestro derecho, no podemos tomarnos la justicia por nuestra mano,
debemos acudir a los Tribunales para reclamar la defensa del derecho y entablar la correspondiente
"acción" cuya palabra puede significar "ponerse en movimiento, medio de hacer valer el derecho en
- Defensa judicial (pública). Los particulares debemos acudir, y tenemos derecho a ello, a los Tribunales
cuando un derecho es violado para repare el derecho lesionado: así lo establece el art. 24,1 CE: "Todas las
personas tienen derecho a obtener la tutela efectiva de los Jueces y Tribunales en el ejercicio de sus
derechos e intereses legítimos, sin que en ningún caso pueda producirse indefensión".
Ej.: nos han robado el coche y quiero recuperarlo. Lo habitual es que acudamos a la vía judicial
Ej.: Si quiero recuperar el dinero que presté a F. y que se niega a devolverlo, tendré que entablar la acción
correspondiente para que el Tribunal inste a F. a cumplir, y si no lo hace le obligue por la fuerza. Aquí el particular
pide la intervención de los Tribunales, pide ayuda.
- Defensa privada: Sin embargo, el Estado permite a los particulares que puedan autodefenderse en casos
urgentes y con las limitaciones pertinentes; así tendrán una posibilidad de defensa privada sin recurrir a la
autoridad en los casos siguientes (ejemplo- señalados por el Código penal en su art. 20)
a) Legítima defensa, b) Estado de necesidad: que autoriza a causar un daño menor, con el fin de evitar
un daño mayor (dependiendo de las circunstancias).
1. Concepto:
La obligación es la relación jurídica en virtud de la cual una persona (el acreedor), titular de un derecho de
crédito, puede exigir un comportamiento de otra (el deudor), comportamiento que implica la realización de un
deber de prestación. (ej.: si he firmado un contrato de compraventa, el deudor (paga) es el que debe y el acreedor
(vende) es al que le deben). El acreedor no tiene un poder sobre la persona del deudor, el derecho de crédito
atribuye solo la facultad de exigir del deudor determinados comportamientos y supone por tanto sólo una
limitación parcial de la libertad del deudor.
El concepto legal de obligación se puede extraer relacionando los arts. 1.088 y 1.911 del Cc. (leer), que
unen los conceptos de deuda y de responsabilidad, y por lo tanto puede definirse la obligación como el derecho
del acreedor dirigido a conseguir del deudor una prestación de dar, hacer, o no hacer alguna cosa, garantizada
con todo el activo patrimonial de dicho deudor, tanto presente como futuro.
La protección del crédito y el principio general de la responsabilidad universal patrimonial (art. 1911 CC.). El
principio general de la responsabilidad universal patrimonial se compone de dos elementos:
a) Patrimonialidad: La responsabilidad del deudor afecta a su patrimonio, es decir, al conjunto de
relaciones patrimoniales, no a su persona.
b) Universalidad: La responsabilidad del deudor afecta a todos sus bienes presentes y futuros. Sin
embargo, existen ciertos bienes que no se incluyen dentro de la responsabilidad del deudor por no
reducirlo a la indigencia (Arts. 605-607 Ley Enjuiciamiento Civil [LEC]).
b) Los contratos. Menciona el art. 1.089 que las obligaciones nacen de los contratos. Por su parte, el art.
1.091 señala que estas obligaciones que se originan en la voluntad de los particulares despliegan plena
eficacia: tienen fuerza de ley entre las partes contratantes y deben cumplirse al tenor de los mismos, esto
es, al tenor de lo pactado, de lo contratado. No se equiparan a una Ley, ya que solo tienen eficacia respecto
de las partes contratantes, no respecto de terceros.
c) Los cuasicontratos: art. 1.887. Son cuasicontratos los hechos lícitos y puramente voluntarios, de los que
resulta obligado su autor para con un tercero y a veces una obligación recíproca entre los interesados.
La diferencia con los contratos estriba en que éstos implican un acuerdo de voluntades, mientras que en
los cuasicontratos no hay acuerdo de voluntades. La doctrina indica que la fuerza de obligar de los
cuasicontratos se encuentra en la ley que los establece (gestión de negocios sin mandato < art. 1888 y ss.>
y cobro de lo indebido < art. 1895 y ss.>).
d) Los delitos y las faltas. El art. 1.089 señala además que hay obligaciones que nacen de los actos y omisiones
ilícitos, aclarando el artículo 1.092 que las obligaciones civiles que nazcan de los delitos o faltas se regirán
por las disposiciones del Código penal.
e) La culpa o negligencia. El art. 1.089 establece que ciertas obligaciones nacen de los actos y o misiones
en que interviene cualquier género de culpa o negligencia.
Se refiere a supuestos que se pueden calificar de ilícito o delito civil, que no están sancionados por
la legislación penal; aunque la conducta de las personas no ha sido totalmente ajustada a derecho, puesto
que ha incurrido en culpa o negligencia causando un daño a tercero (art. 1.902 Cc.).
Son obligaciones puras todas aquellas cuya eficacia no depende de la verificación de un acontecimiento
futuro, siendo por tanto procedente su exigibilidad desde el momento en que han sido contraídas (art.
1.113).
Se llaman obligaciones condicionales (las pagarás SI consigues pagar X) a todas aquellas cuya eficacia
depende de la verificación de un evento futuro e incierto.
Se llaman obligaciones a término o a plazo, todas aquéllas en las que la producción de efectos (término
suspensivo o término inicial, también llamado dies a quo ), o la resolución de los ya producidos (término
resolutorio o final, también llamado dies ad quem) se hace depender de la verificación de un evento
futuro pero cierto
2. EL CONTRATO
El contrato, que constituye el medio más eficaz para el intercambio de bienes y servicios, se configura
como un negocio jurídico bilateral donde existe un acuerdo de voluntades coincidentes de las personas
que consienten en obligarse, con el fin de obtener los más diversos fines de la vida económica.
Ejemplo: En un contrato de compraventa (negocio jurídico bilateral) siempre hay dos partes: la vendedora
y la compradora. En un contrato de arrendamiento: el arrendador y el arrendatario, etc.
En la actualidad el principio de autonomía de la voluntad está perdiendo, la fuerza de otro tiempo. La
concepción individualista del contrato está dando paso a una concepción social que limita la libertad
contractual como consecuencia de adaptar las relaciones jurídicas contractuales a la evolución de la vida
social y económica. Cada vez hay un mayor intervencionismo en el ámbito de la contratación, siempre con
el fin de proteger a aquella parte que resulte más débil. (ej.: Ley de consumidores y usuarios, en las
relaciones de éstos con las empresas...)
También se resiente gravemente el principio de la autonomía de la voluntad, cuando se pierde, total o
parcialmente, la libertad de celebrar el contrato mismo. Esto ocurre con la aparición de nuevas figuras
contractuales que configuran los llamados contratos forzosos, de adhesión, etc.
En ocasiones es la ley la que impone a determinados contratos un contenido típico, inderogable por
voluntad de las partes (contrato laboral). Se habla de contratos de adhesión cuando una de las partes
determina el contenido del contrato, relaciones jurídicas que son típicas de las grandes empresas en sus
relaciones con el consumidor (contratación de seguros, transportes, bancaria...), expresión del tráfico
mercantil “en serie” o “en masa” realizado a diario por estas empresas que para mayor agilidad y economía
utilizan cláusulas standarizadas y tipificadas que son las denominadas cláusulas o condiciones generales de
contratación.
La limitación de la autonomía privada (de los particulares), constituye una situación general ante la que los
ordenamientos jurídicos reaccionan dispensando una especial protección a la parte económicamente más
débil, a través de pormenorizar cada vez más la reglamentación de las condiciones generales
preestablecidas. Por ello, ya desde la Ley de Condiciones Generales de la Contratación de 13 de abril de
1.998, se ejerce un control legal para proteger la igualdad de los contratantes, evitando los abusos o
excesos que contengan las condiciones generales de los contratos en masa y que cause un desequilibrio
importante entre los derechos y obligaciones de las partes.
En los contratos con consumidores, las cláusulas incorporadas al contrato sólo son válidas si no pueden
considerarse abusivas. Se consideran cláusulas abusivas y se tendrán por no puestas, “todas aquellas
estipulaciones no negociadas individualmente y todas aquellas prácticas no consentidas expresamente que
en contra de las exigencias de la buena fe causen, en perjuicio del consumidor, un desequilibrio importante
en los derechos y obligaciones de las partes que se deriven del contrato (art. 82 del Texto refundido de la
Ley general de consumidores y usuarios de 2007).
2.1. Concepto y caracteres del contrato
El contrato es la fuente más importante del Derecho de obligaciones y una de las instituciones relevantes
del Derecho civil. El Código civil regula el contrato en el título segundo del Libro IV (arts. 1.254 a 1.314),.
El art. 1.254 dice que el contrato existe “desde que una o varias personas consienten en obligarse,
respecto de otra u otras, a dar alguna cosa o prestar algún servicio". Este precepto, más que dar un
concepto de contrato, lo que hace es señalar el momento en que nace o se perfecciona.
Es la doctrina quien, define el contrato como un acuerdo de voluntades de dos o más personas, por el que
se crean, modifican o extinguen relaciones jurídicas de contenido patrimonial (obligaciones).
Una vez que el acuerdo de voluntades se exterioriza mediante el consentimiento, surge el contrato
generando obligaciones que son ley para las partes contratantes (arts. 1.091 y 1258 CC.). De esta forma,
el contrato constituye una norma de origen privado, garantizada por el poder público, que ordena y
vincula las conductas de las partes contratantes, estableciendo derechos y obligaciones entre ellos que
pueden exigirse coactivamente, si éstos voluntariamente no se someten a ellas.
3. TRANSGRESIONES JURÍDICAS
Transgresión jurídica es toda conducta humana que contradice el ordenamiento jurídico, o sea, la que viola
un mandato o una prohibición normativa. Con frecuencia, la conducta humana contraria al Derecho
contiene, a la vez, una vulneración de derechos subjetivos ajenos, si bien esto no ocurre en todos los casos
Hay dos clases de actos ilícitos: los que llevan consigo un atentado que afecta al interés social y público o,
lo que es lo mismo, una violación en la esfera penal (actos ilícitos penales), y los que sólo contienen una
violación de la ley civil (actos ilícitos civiles). Estos últimos, aun cuando reúnan siempre las características
generales de todo acto ilícito, a saber, antijuridicidad y culpabilidad, admiten, por razones de los matices
que cada una de éstas puede revestir, varias subdivisiones:
a) Por las modalidades de la culpabilidad, hay violaciones causadas de propósito, con plena voluntad o
conciencia (actos dolosos), y violaciones realizadas por mera negligencia (actos culposos en sentido
estricto).
b) Por las modalidades de antijuridicidad, hay dos grupos de violaciones: las que implican la
transgresión de un deber, que pesa sobre el agente en virtud de una relación especial que lo liga al
lesionado, y aquellas otras que implican transgresión de los deberes generales que pesan sobre el
agente independientemente de toda relación jurídica con el ofendido. A las primeras se les
denomina culpa contractual. A las segundas se las conoce, en el campo del Derecho civil, como actos
ilícitos, en sentido estricto, culpa extracontractual (o por daños).
b) Causas de incumplimiento:
Se habla de incumplimiento voluntario, debido a la voluntad del deudor, ya sea por dolo o culpa. De
estos incumplimientos responde el deudor; el art. 1.101 Cc. señala que quedan sujetos a la
indemnización de daños y perjuicios causados los que en el cumplimiento de sus obligaciones incurrieran
en dolo, negligencia o morosidad, y los que de cualquier modo contravinieran al tenor de aquellas.
El dolo consiste en la deliberada intención de no cumplir la obligación. Es la acción u omisión que, con
conciencia y voluntad de producir un resultado antijurídico, impide el cumplimiento normal de una
obligación.
La culpa en la omisión de la diligencia debida en el cumplimiento de la obligación. Es la conducta
voluntaria contraria al deber de prevenir las consecuencias previsibles del hecho propio (leer art. 1.104
Cc). La esencia de la culpa está en la falta de diligencia y previsión que supone en el autor del acto. Es
menos grave que el dolo y supone una ausencia de mala fe.
En principio el incumplimiento del deudor, otorga al acreedor el derecho a reclamar el cumplimiento
forzoso de forma específica (acción de cumplimiento) y sólo cuando éste es imposible, se puede pedir la
indemnización de daños y perjuicios. En determinadas circunstancias, con la acción de cumplimiento es
compatible la indemnización de daños y perjuicios.
La indemnización de daños y perjuicios comprende no sólo la pérdida sufrida, sino también las ganancias
que el acreedor haya dejado de obtener (art. 1.106 Cc).
El incumplimiento es involuntario cuando es debido a causas ajenas a la voluntad del deudor. Del
incumplimiento involuntario, esto es, del incumplimiento debido a caso fortuito o fuerza mayor, no
responde el deudor, ya que según el art. 1.105 fuera de los casos expresamente mencionados en la ley,
y de los que así lo declare la obligación, nadie responderá de aquellos sucesos que hubieran podido
preverse, o que, previstos, fueran inevitables.
Hablamos, por tanto, en general, de un acontecimiento no imputable al deudor, imprevisto o previsto
pero inevitable, que imposibilita el exacto cumplimiento de la obligación.
La responsabilidad por hechos propios. Presupuestos de la obligación de reparar. La reparación del daño.
Según la doctrina existen tres grupos de daños en cuanto a la responsabilidad civil:
1. Ocasionados por la actividad directa de la persona.
2. Ocasionados por otra persona de la que se debe responder. (art. 1.903)
3. Causados por animales o cosas inanimadas (arts. 1905 a 1.910 Cc.).
En cuanto a la responsabilidad por hechos ocasionados por la actividad directa de la persona hay que decir
en primer lugar que viene recogida en el art: 1902 Cc., que dice: "El que por acción u omisión cause daño
a otro interviniendo culpa o negligencia está obligado a reparar el daño causado."
De este artículo, el Tribunal Supremo ha extraído los presupuestos que deben concurrir para que tenga
lugar la responsabilidad civil, son los siguientes:
La acción u omisión. Del art.1.902 se desprende que el daño puede ser causado, por omisión o por
acción, lo que supone que el acto humano pueda ser negativo o positivo.
La ilicitud o antijuridicidad. Para que la acción u omisión produzca la obligación de reparar el daño, es
necesario que sea ilícita, es decir, contraria a Derecho. Todo acto u omisión que cause daño a otro, se
presume que es antijurídico.
El daño. El daño ha de ser real o cierto en su existencia y cuantía. Esto se refiere tanto a los daños
actuales como a los futuros, que tienen como es fácilmente comprensible una mayor dificultad de
prueba. Existen tres tipos de daños:1. Daño personal; 2. Daño material o patrimonial; 3. Daño moral.
La culpa o negligencia. Para que haya obligación de reparar el daño causado es preciso que éste sea
atribuible al agente (imputabilidad del autor), bien porque tuviera intención de causarlo, o bien porque
pudiendo y deberlo preverlo, no lo previó por negligencia inexcusable (conducta dolosa o culposa).
La relación de causalidad. Otro de los requisitos de la responsabilidad civil es la existencia de una relación
de causa a efecto entre el comportamiento y el daño; lo que quiere decir que no existirá responsabilidad
cuando el daño no tiene nada que ver con la conducta del agente, aunque esta sea negligente. En
ocasiones el daño producido por la conducta de una persona puede ser interferido por actos o
acontecimientos extraños o ajenos a la misma persona que exoneran de la responsabilidad o por lo
menos la disminuyen, como son el caso fortuito y la fuerza mayor.
Efectos de la inscripción.
Protección al titular registral: La presunción de que quien figura como propietario, usufructuario, etc. en
el folio, lo es realmente, o presunción de exactitud del Registro, tiene utilidad en juicio y fuera de él.
Medios de publicidad
Para quien tenga interés en conocer el contenido del Registro de la Propiedad, que es público, los medios son:
a) Exhibición o consulta directa de los libros registrales
b) Nota simple informativa (a petición del interesado y con valor informativo).
c) Certificación registral (solicitada por escrito y emitida por el registrador, con valor de documento
público).
d) Por medios telemáticos.
Bibliografía:
- LASARTE, Carlos: Compendio de Derecho de la persona y del patrimonio. Trabajo Social y Relaciones Laborales, Madrid,
Dykinson, 2017, capítulos 10 a 17.
TEMA 3: DERECHO DE LA PERSONA
I. EL CONCEPTO DE PERSONA
Etimológicamente la palabra persona proviene del verbo latino sono, as, are (sonar), y del prefijo
per, que refuerza el significado (resonar, sonar mucho).
La etimología se relaciona con la máscara que en el teatro usaban los actores para representar la
fisonomía correspondiente a su papel. Por una figura de lenguaje muy común, se llamó persona
al mismo actor que llevaba la máscara (y aún hoy hablamos de personajes en las obras de teatro,
cine, etc.); de aquí pasó al personaje representado por ella y luego a los actores de la vida social
y jurídica; es decir, a los hombres, considerados como sujetos de Derecho. Desde el punto de
vista etimológico persona es igual a ser humano.
Hoy en día nadie pone en duda que todos los seres humanos somos personas, esto es, sujetos
portadores de valores que ha de reconocer y respetar la organización social, y especialmente el
Estado como expresión del grupo social organizado en que nos movemos. La idea de que todo
ser humano es persona, por encima e incluso antes que la colectividad organizada constituye el
eje del Derecho civil y del Derecho en general.
De modo que la persona y, por tanto, la personalidad es un prius del Ordenamiento jurídico, casi
podría decirse que como un verdadero preconcepto de lo jurídico, al menos para aquellos
Ordenamientos jurídicos que aceptan que tanto la sociedad como su ordenación se conciben en
función del individuo y no los individuos en función de la sociedad y de su representación político-
jurídica llamada Estado.
El Derecho civil en su conjunto puede identificarse con el Derecho de la persona.. Sin embargo,
la expresión Derecho de la persona se utiliza también para referirse al conjunto normativo que
regula la capacidad de obrar de las personas físicas o naturales y su incardinación en la sociedad.
En tal sentido, el Derecho de la persona sería un subsector del Derecho objetivo.
1. LA PERSONALIDAD JURÍDICA
El concepto de personalidad jurídica es tan sólo una abstracción jurídica del concepto de
persona que, además, es un concepto distinto y previo al de capacidad jurídica, aunque es
frecuente, identificar los conceptos de personalidad jurídica y capacidad jurídica. Sin
embargo, la distinción se impone, baste pensar que la personalidad no es medible, mientras
la capacidad es susceptible de ser medida en grados. Se puede ser, como persona, más o
menos capaz, pero no se puede ser más o menos persona. Persona se es o no se es: total,
radicalmente. El Ordenamiento jurídico no es quien concede la personalidad, pero sí la
capacidad -como lo prueba el hecho de que restringe esta última cuando lo estima
conveniente-. Porque la personalidad jurídica del ser humano no puede más que ser
reconocida, mientras que la atribución de la condición de persona es obra de la misma
naturaleza.
Por todo ello podemos afirmar que, desde un punto de vista estrictamente jurídico, persona
es todo sujeto capaz de derechos y deberes, y por personalidad jurídica ha de entenderse,
por consiguiente, la aptitud para ser sujeto, activo o pasivo, de relaciones jurídicas.
Por esa razón puede decirse lo siguiente: se es persona, se tiene personalidad. Con lo cual se
llega a la conclusión de que el concepto de personalidad jurídica es coincidente con el de
capacidad jurídica (siempre desde una perspectiva estrictamente jurídica), aunque aquél es
presupuesto de ésta.
La Constitución española de 1978 recoge el valor esencial de la persona. El art. 10 dice que:
"La dignidad de la persona, los derechos inviolables que le son inherentes, el libre desarrollo
de la personalidad, el respeto a la ley y a los derechos de los demás, son fundamento del
orden político y de la paz social". Se considera, pues, persona al ser humano revestido de su
dignidad y titular de unos derechos inviolables. Al mismo tiempo que se reconoce el libre
desarrollo de la personalidad.
Pero como existen fines que sobrepasan los medios y la propia vida del individuo, el
Ordenamiento jurídico reconoce también la personalidad jurídica a ciertas organizaciones o
colectividades humanas (asociaciones, fundaciones, sociedades, instituciones) para la
realización de esos fines colectivos o más duraderos. De aquí que en el Derecho moderno
existan dos clases de personas en sentido jurídico:
a) las llamadas personas naturales, físicas o individuales, que son los seres humanos, por lo
que tal vez sea más apropiado llamarlas personas, a secas;
b) y las llamadas personas jurídicas, morales o colectivas, que se integran en esas entidades
que se constituyen para la consecución de fines permanentes de los seres humanos.
Pues bien, el Derecho de las personas comprende el estudio de ambas clases de personas.
3. EL DERECHO A LA VIDA
3.1. LA VIDA Y LA INTEGRIDAD FÍSICA
La protección jurídica de la persona parte del reconocimiento del derecho a la vida y a
la integridad física, contemplado en el artículo 15 CE: “Todos tienen derecho a la vida y
a la integridad física y moral, sin que, en ningún caso, puedan ser sometidos a tortura ni
a penas o tratos inhumanos o degradantes. Queda abolida la pena de muerte, salvo lo
que puedan disponer las leyes penales militares para tiempos de guerra”.
El desarrollo legislativo de tal mandato constitucional exige, sobre todo, atender a la
regulación del Código Penal (prohibición del homicidio, asesinato, infanticidio,
parricidio, lesiones, inducción al suicidio, etc).
La materia considerada tiene también repercusiones puramente civiles, en cuanto
cualquier agresión o lesión de la vida o integridad física de la persona, aunque no
constituye delito da origen a responsabilidad extracontractual.
La vida e integridad física son claramente diferenciables: la vida propiamente dicha
constituye el presupuesto de la atribución de los derechos a una persona cualquiera, la
integridad física, por su parte, vendría referida a la plenitud de los atributos físicos de
una persona en vida. El derecho a la integridad física “debe entenderse como una
derivación del derecho a la vida...” Por tanto, cualquier acto relativo a la integridad física
no puede considerarse directamente atentatorio contra dicho derecho, salvo que
realmente ponga en peligro injustificadamente la vida de la persona en cuestión.
3.2. INTEGRIDAD FÍSICA Y TRASPLANTES DE ÓRGANOS
Las disposiciones legislativas que regulan la extracción el trasplante de órganos toman
como idea motriz que el altruismo y la solidaridad que deben caracterizar las relaciones
sociales conllevan la permisividad y licitud de la cesión de los órganos siempre que se
respeten los principios legales en la materia, que brevemente podríamos identificar en
los siguientes:
- Finalidad terapéutica o científica de la cesión de órganos o elementos fisiológicos.
- Carácter gratuito de la cesión, con la evidente finalidad de evitar la indignidad de la
comercialización de los órganos vitales.
- Intervención judicial en el caso de donante vivo, en garantía de que el consentimiento
a la extracción se realiza de forma absolutamente libre y consciente, aparte de
constar expresamente por escrito.
- Respecto de las personas fallecidas la Ley de trasplante de órganos establece que “la
extracción de órganos u otras piezas anatómicas de fallecidos podrá realizarse con
fines terapéuticos o científicos, en el caso de que éstos no hubieran dejado
constancia expresa de su oposición”.
Por consiguiente, el requisito establecido legalmente radica en que la persona haya
manifestado expresamente en vida su voluntad contraria a la cesión o extracción. De no
existir oposición expresa, la extracción de órganos es lícita y posible. Una vez fallecido,
la voluntad de los familiares al respecto resulta intrascendente, aunque en la práctica
hospitalaria, la oposición de los familiares a la extracción de órganos del difunto suele
conllevar la imposibilidad de obtención de órganos.
El menor por sí puede otorgar testamento desde los 14 años, salvo el ológrafo.
No puede ser testigo excepto en el de caso de epidemia si es mayor de 16 años
(Arts. 663 y 688 CC)
Y en las últimas reformas del Código civil se han añadido otros actos:
o Se autoriza al menor para el ejercicio de sus derechos de la personalidad de
acuerdo con su madurez (Art. 162.1 CC)
o Celebrar contratos por los representantes legales con el consentimiento del
menor si este tuviere suficiente juicio que obliguen a realizar prestaciones
personales. (Art. 162 in fine CC)
o Oír al menor, si tuviere juicio, antes de decidir el Juez en caso de desacuerdo
en la toma decisiones que les afecten por parte de sus padres. (Art. 156.2 y
154.2 CC).
También, a partir de los doce años, consentir su adopción (art. 177,1 C.c.); a partir de los
dieciséis, consentir la emancipación (art. 317) y solicitarla (arts. 320 y 321); y reconocer
hijos por sí mismo, si tiene capacidad para contraer matrimonio, y si no la tiene, con
aprobación judicial (art. 121)
Y la Ley Orgánica 1/1996 de Protección jurídica del Menor ha introducido una disposición
de carácter general: “Las limitaciones a la capacidad de obrar del menor se interpretarán
de forma restrictiva” (art. 2.1)
Hay nueva visión jurídica de la capacidad de obrar general del menor que se orienta más
hacia la capacidad natural gradual y progresiva del menor. Resulta evidente que para el
legislador se acepta la existencia de una capacidad de obrar propia para el menor de edad
no emancipado, que sobrepasa la figura legal de la representación legal de los padres.
2. LA PATRIA POTESTAD EN EL DERECHO CIVIL ESTATAL
2.1. CONCEPTO Y EVOLUCIÓN
La dependencia descrita se entronca dentro de la figura de la patria potestad definida en
el art. 154 CC. como un conjunto de deberes y facultades mutuos entre padres e hijos
(que “se ejercerá siempre en beneficio de los hijos, de acuerdo con su personalidad”) en
el aspecto familiar (velar, guardar, alimentar, educar ...al menor, obedecer y respetar a
los padres) como personal patrimonial (contribuir económicamente con los padres, por
un lado y representar y administrar los bienes del menor, por otro).
La patria potestad un sistema de protección, cuidado, asistencia, educación y un medio
de suplir la incapacidad.
2.3. CONTENIDO
La propia CE, en su art. 39.3, ya señala las funciones de los padres diciendo que: “Los
padres deben prestar asistencia de todo orden a los hijos habidos fuera y dentro del
matrimonio, durante su minoría de edad y en los demás casos en que legalmente
proceda”.
El artículo 154 CC (*) establece: Los hijos no emancipados están bajo la patria potestad
de los progenitores.
La patria potestad, como responsabilidad parental, se ejercerá siempre en interés de los
hijos, de acuerdo con su personalidad, y con respeto a sus derechos, su integridad física
y mental.
Esta función comprende los siguientes deberes y facultades:
1º Velar por ellos, tenerlos en su compañía, alimentarlos, educarlos y procurarles
una formación integral.
2º Representarlos y administrar sus bienes.
Si los hijos tuvieren suficiente madurez deberán ser oídos siempre antes de adoptar
decisiones que les afecten. Los progenitores podrán, en el ejercicio de su función,
recabar el auxilio de la autoridad.
Por lo que respecta a los deberes y facultades de los hijos, se pueden resumir en los
siguientes:
• Obedecer a sus padres mientras permanezcan bajo su potestad y respetarles siempre.
• Contribuir según sus posibilidades al levantamiento de las cargas de la familia mientras
conviva con ella.
• Ser oídos antes de adoptar decisiones que les afecten, si tuvieren suficiente juicio.
• Tienen derecho a relacionarse con sus padres, parientes y allegados.
Los menores de edad carecen de la capacidad de obrar para actuar en la vida jurídica,
por lo que deberán ser representados por sus padres, titulares de la patria potestad. Así
lo establece el artículo 162 CC., que a continuación enumera una serie de actos
exceptuados expresamente de la representación legal.
2.4. EXTINCIÓN
En este punto hay que distinguir entre causas de extinción propiamente dichas y causas
de privación de la patria potestad.
Las causas de extinción no plantean ningún problema desde el punto de vista práctico y
las tenemos reguladas en el art. 169 Cc.:
• La muerte o la declaración de fallecimiento de los padres;
• La muerte o la declaración de fallecimiento del hijo;
• La emancipación del hijo;
• La adopción del hijo.
2.5. PRIVACIÓN
Pero además de estas causas de extinción de la patria potestad, existe, como se ha dicho,
causas de privación de la misma. Así, y según el art. 170 Cc., el padre o la madre podrán
ser privados total o parcialmente de la patria potestad:
a) Por Sentencia fundada en incumplimiento de deberes inherentes a la misma.
b) Por Sentencia dictada en causa criminal.
c) Por Sentencia dictada en causa matrimonial.
Destacar finalmente que, como se puede comprobar, la privación de la patria potestad
sólo puede acordarla la autoridad judicial mediante la correspondiente Sentencia.
Y existen unos bienes del menor especialmente protegidos, con limitaciones para la
enajenación y gravamen de ciertos bienes del menor, por causas justificadas de utilidad
o necesidad y la previa autorización judicial con intervención del Ministerio Fiscal. Son
los señalados en el art. 166.1 CC.
- Bienes inmuebles.
- Establecimientos mercantiles o industriales.
- Objetos preciosos.
- Valores mobiliarios
4. LA EMANCIPACIÓN
Es la salida del hijo de la patria potestad, y se produce, además de por la mayor edad, por el
matrimonio del menor y por concesión de los padres o del Juez (art. 314 C.c.); estos dos
últimos actos jurídicos, dando lugar a otro estado civil, distinto de la mayoría de edad, que
es el de emancipado.
La emancipación, pues, tiene dos variedades, y de acuerdo con ellas son sus requisitos:
- Por concesión:
1) de los padres, son que el menor tenga dieciséis años y que la consienta, otorgándose
por escritura pública, o por comparecencia ante el Juez encargado del Registro (arts.
317 y 318,1.,c.c.);
2) del Juez, a petición del hijo bajo patria potestad, son las segundas nupcias, o
convivencia marital con otro, del que ejerce la misma, o por vivir los padres
separados, o por concurrir cualquier causa que entorpezca gravemente el ejercicio
de la patria potestad, previa audiencia de los padres (art. 320); y si está bajo tutela,
sólo los dieciséis años y previo informe del Fiscal (art. 321), llamándose a este caso
"habilitación de edad". Una vez concedida, la emancipación no puede ser revocada
(art. 318).
- Por matrimonio: Esta causa de emancipación ha sido suprimida del art. 316 CC; y no
cabe dispensa judicial por razón de edad (menores de 18 años), al modificarse el art. 48
CC. por la Ley 15/2015, de 2 de julio, de la Jurisdicción voluntaria (BOE nº. 158, de 3 de
julio).
- Por vida independiente: un caso especial, en el que se reputará para todos los efectos
como emancipado, es el del menor de edad, pero mayor de dieciséis años, que con el
consentimiento de los padres viva independientemente de éstos. Una especialidad de
esta situación es que el consentimiento puede ser revocado (art. 319). Se entiende que
esta vida independiente no consiste simplemente en tener un domicilio, sino que se
requiere vida con autonomía económica.
La capacidad del menor emancipado se acerca a la del mayor, no sólo porque actúa por sí
mismo, sino porque, como dice el Código civil (art. 323), le habilita "para regir su persona y
bienes como si fuera mayor. Lo que sucede es que, pese a este principio general, su
capacidad está limitada, ya que según añade el mismo artículo "hasta que llegue a la mayor
edad no podrá el emancipado tomar dinero a préstamo, gravar o enajenar bienes inmuebles
y establecimientos mercantiles o industriales u objetos de extraordinario valor, sin
consentimiento de sus padres y a falta de ambos sin el de su tutor" (en realidad, "curador").
Si el otro cónyuge es mayor, es necesario el consentimiento de ambos; Y para disponer de
los bienes comunes del matrimonio, cuando el otro cónyuge fuere también menor de edad,
se necesitará, además, el de los padres o curadores de uno y otro (art. 324).
La capacidad de los menores de edad emancipados es, por consiguiente, limitada pero
completable, ya que si llega a actuar sin el complemento exigido de la intervención de los
padres o curadores, el acto será simplemente anulable.
La Ley 20/2011, de 21 de julio, del Registro Civil, establece lo siguiente:
- La emancipación por concesión precisa de escritura pública o de comparecencia ante
el Encargado.
- La emancipación por concesión judicial y el beneficio de la mayor edad, por resolución
judicial.
- La emancipación tácita o por vida independiente necesita acreditación documental.
- No producirá efectos frente a terceros mientras no se inscriba en el Registro Civil.
b) MENORES DE EDAD
Los menores de edad están sujetos a la autoridad familiar y, subsidiariamente, a
tutela o curatela (art.5.2 CDFA). Hasta los catorce años, el menor tiene un
representante legal y, desde entonces, su capacidad se complementa con la
asistencia (art. 5.3 CDFA).
El art. 7 CDFA establece la capacidad de obrar del menor. En particular, el menor con
suficiente juicio podrá:
a) Ejercer los derechos de la personalidad
b) Otorgar actos y contratos propios de la vida corriente del menor que, estando al
alcance de su capacidad natural, sean conformes a los usos sociales
c) Llevar a cabo otros actos que, de acuerdo con las leyes, pueda realizar sin
necesidad de representación o asistencia.
Pertenecen al menor de edad los bienes y derechos que adquiera y,
consiguientemente, su disfrute, así como los frutos y productos de cualesquiera
otros que se le hubieren confiado (art. 8 CDFA)
La administración de los bienes del menor no emancipado, así como la disposición
hasta que cumpla los catorce años, compete a los padres, como función aneja de la
autoridad familiar, y, en defecto de ambos, al tutor.
Y existe una modificación judicial de la capacidad cuando por enfermedad o defecto físico o
psíquico permanente y suficientemente grave el sujeto no puede actuar con validez jurídica,
por faltarle habitualmente la inteligencia y/o la voluntad necesarias (art. 200 Cc.)
En el Derecho general del Estado (arts. 199 y ss. CC. y 760 LEC.), nadie puede ser incapacitado
sino en virtud de las causas establecidas en la ley y por sentencia judicial, que determinará la
extensión y límites de la incapacitación, así como el régimen de protección a que haya de
quedar sometido el incapacitado.
En el Derecho civil aragonés, los arts. 34 a 40 CDFA no regulan la materia de una manera
completa, y por tanto se aplica supletoriamente el Derecho estatal, en especial en lo que se
refiere a los procesos sobre capacidad de las personas (arts. 756 y ss. de la Ley de
enjuiciamiento civil [LEC]).
Esta modificación judicial de la capacidad (o declaración oficial y duradera de ser incapaz), se
pronuncia por sentencia a través de un procedimiento judicial en el que se deberá probar
que el sujeto padece una enfermedad o deficiencia persistente que le impide gobernarse por
sí mismo.
Corresponde promoverla al cónyuge o descendientes y, en defecto de éstos, a los
ascendientes o hermanos del presunto incapaz; en su defecto, al Ministerio Fiscal a quien
puede dirigirse cualquier persona para impulsar su actuación en tal sentido. (regulado en la
Ley 1/2000, de 7 de enero de Enjuiciamiento Civil)
La sentencia que declare la modificación judicial de la capacidad determinará sus efectos:
esto es, la extensión y límites de ésta, así como el régimen de tutela o guarda a que haya de
quedar sometido el incapacitado, o a patria potestad o autoridad familiar prorrogada o
rehabilitada. En general, si el grado de incapacidad es tan intenso que no puede actuar por
sí mismo, será sometido a tutela nombrándosele un tutor, que lo representará (arts. 222 a
285 Cc.); si está en condiciones de intervenir personalmente, pero no en grado de hacerlo
con plenitud de juicio, se le someterá a curatela con el nombramiento de un curador para
asistirle en los casos que se determinen (art. 287 Cc.). En Derecho aragonés reguladas en el
Título III del Libro I, arts. 100 y ss. CDFA
Las resoluciones judiciales sobre modificación judicial de la capacidad se anotarán e
inscribirán en el Registro Civil.
Limitaciones a la capacidad. - Mención especial merece la prodigalidad: como una conducta
personal caracterizada por la habitualidad en el derroche de los bienes propios,
malgastándolos de forma desordenada y poniendo en peligro la conservación de su
patrimonio, con perjuicio para el cumplimiento de los deberes de prestación de alimentos
que le incumben. A la persona que así obre, el juez le podrá imponer mediante sentencia la
necesidad de contar con un curador para aquellos actos de administración o disposición de
bienes que estime conveniente. Pueden solicitar al juez esta declaración de prodigalidad, el
cónyuge, ascendiente o descendiente que estén percibiendo los alimentos del presunto
pródigo, o que se encuentren en situación legal de reclamárselos (arts. 294 a 298 Cc.)
En Derecho aragonés, la prodigalidad, conforme al art. 38.3 CDFA, "no tendrá otro efecto que
el de ser causa de incapacitación cuando reúna los requisitos del apartado anterior". La
disposición transitoria tercera de la Ley establece que, desde el 23 de abril de 2007 nadie
puede ser declarado pródigo (disposición transitoria 3ª referente al Libro I CDFA).
La Ley Concursal de 9 de julio de 2003, señala en su art. 40 que el deudor declarado por el
juez en concurso como consecuencia de su situación de insolvencia puede ver limitadas sus
facultades de administración y disposición sobre su patrimonio.
El Derecho aragonés, introduce formas de protección flexibles en virtud de la propia voluntad
del sujeto, como la autotutela, consistente en que cualquier persona mayor de edad y capaz,
previendo su incapacitación judicial, designe en escritura pública las personas que ejercerán
las funciones tutelares, así como recoja disposiciones relativas a su persona y patrimonio, y
el otorgamiento de un mandato que no se extinga por la incapacidad o la incapacitación del
otorgante (comparar con arts. 223 y 1732 CC.), la regulación aragonesa establece pautas que
permitan tomar decisiones en la esfera personal del enfermo no incapacitado (art. 35 CDFA).
El art. 40 CDFA se cuida de aclarar que la regulación estatal sobre patrimonios protegidos
regulada en la Ley 41/2003, de protección patrimonial de las personas con discapacidad -que
es preferente sobre lo dispuesto para el caso de incapacitación, (art. 40.1 CDFA) - se aplica
en Aragón en lo necesario, si bien se introducen algunas adaptaciones (art. 40. 2 y 3 CDFA).
7.1. LA NACIONALIDAD
La nacionalidad es el vínculo que une a una persona con un Estado determinado, que lo
hace miembro del mismo y, en consecuencia, para ese Estado los que lo tienen son
nacionales y los que no lo tienen, por estar vinculados a otros, son extranjeros... En
nuestro Ordenamiento, su regulación viene siendo tradicionalmente acogida en el
Código civil, que le dedica el Título primero del Libro primero, artículos 17 al 28.
En la actualidad, las consecuencias jurídicas que sobre la capacidad de obrar se derivan
del estado civil de extranjero son muy reducidas, en cuanto que el art. 27 C.C establece
que "los extranjeros gozan en España de los mismos derechos civiles que los españoles,
salvo lo dispuesto en las leyes especiales y en los Tratados".
Como restricciones pueden citarse las normas especiales referidas a la adquisición de
inmuebles, pertenencia de acciones de sociedades, inversiones de capital extranjero, etc.
La adquisición de la nacionalidad, atendiendo al hecho de que el de nacional no es un
estado civil definitivo, sino que puede cambiarse a lo largo de la vida de una persona,
puede ser originaria o derivativa. La originaria es la que se obtiene en el momento de
nacer, y la derivativa la que es resultado de un cambio posterior.
La determinación de quienes son nacionales originariamente se ha hecho, y se sigue
haciendo, en base a los criterios llamados del ius sanguinis que la atribuye a los hijos de
los que tienen esa cualidad, y del ius soli que tiene en cuenta el haber nacido en el
territorio nacional; aunque la fórmula que adoptan las legislaciones resulta de la
combinación de ambos criterios.
1) Originaria. Atribución de la nacionalidad española por nacimiento en España o filiación
(arts. 17 y 19 CC):
• Los nacidos de padre o madre españoles.
• Los nacidos en España de padres extranjeros si, al menos, uno de ellos hubiera nacido
también en España. Se exceptúan los hijos de funcionario diplomático o consular
acreditado.
• Los nacidos en España de padres extranjeros, si ambos carecieren de nacionalidad o
si la legislación de ninguno de ellos atribuye al hijo una nacionalidad.
• Los nacidos en España cuya filiación no resulte determinada. A estos efectos se
presumen nacidos en territorio español los menores de edad cuyo primer lugar
conocido de estancia sea el territorio español.
• El extranjero menor de dieciocho años adoptado por un español adquiere la
nacionalidad española desde la adopción.
• Si el adoptado es mayor de dieciocho años, podrá optar por la nacionalidad española
de origen en el plazo de dos años a partir de la constitución de la adopción.
A su vez, la adquisición derivativa de la nacionalidad española tiene los siguientes
supuestos:
2) Adquisición de la nacionalidad española por opción (art. 20 CC):
• Las personas que estén o hayan estado sujetos a la patria potestad de un español.
• Aquellas personas cuyo padre o madre hubiera sido originariamente español y
nacido en España.
• Aquel a quien se le haya determinado la filiación o el nacimiento en España después
de los 18 años de edad.
3) Por carta de naturaleza (art. 21.1 CC):
• Será otorgada discrecionalmente mediante Real Decreto, cuando en el interesado
concurran circunstancias excepcionales.
4) Por residencia (arts. 21 y 22 CC):
A. Según el art. 22.1 de la Ley 36/2002, de 8 de octubre de modificación del Código
civil, en materia de nacionalidad, para la concesión de la nacionalidad por
residencia "se requiere que ésta haya durado diez años. Serán suficientes cinco
años para los que hayan obtenido la condición de refugiado y dos años cuando se
trate de nacionales de origen de países iberoamericanos, Andorra, Filipinas,
Guinea Ecuatorial o Portugal o de sefardíes.
B. Bastará el tiempo de residencia de un año para:
a. El que haya nacido en territorio español.
b. El que no haya ejercitado oportunamente la facultad de optar.
c. El que haya estado sujeto legalmente a la tutela, guarda o acogimiento de un
ciudadano o institución española durante dos años consecutivos, incluso si
continuare en esta situación el momento de la solicitud.
d. El que al tiempo de la solicitud llevare un año casado con español o española
y no estuviere separado legalmente o de hecho.
e. El viudo o viuda de española o español, si a la muerte del cónyuge no existiera
separación legal o de hecho.
f. El nacido fuera de España de padre o madre, abuelo o abuela, que
originariamente hubieran sido españoles."
8. LOCALIZACIÓN DE LA PERSONA
8.1. EL DOMICILIO
El domicilio o sede jurídica de la persona, supone una relación entre persona y espacio,
que hace del lugar donde habitualmente reside aquélla el centro de sus actividades
jurídicas.
Es el lugar que la ley considera como centro o sede jurídica de la persona.
Se tratará de un lugar más o menos amplio, según sea preciso a la finalidad del precepto
que, en cada caso, se refiera al domicilio. Sirve a veces para indicar la vivienda que se
ocupa, o la población, o el distrito, o la región, o el país donde reside.
Quienes se relacionan con otra persona, no pueden depender, para el ejercicio de
cualquier derecho que ostenten frente a ella, de su hallazgo o localización en cada
momento.
El domicilio es importante a efectos de proteger una esfera privacidad y libertad;
ténganse en cuenta, en este sentido, el art 18.1 C.E., que reconoce el derecho a la
intimidad familiar, el art.18.2 C.E., que establece la inviolabilidad del domicilio, el art. 19
C.E., que establece que los españoles tienen derecho a elegir libremente su residencia.
Determinación del domicilio
La determinación, con criterio objetivo, de cuál sea la sede jurídica de cada persona, es
necesaria para establecer la competencia de Tribunales (competencia territorial del juez
al que pueda recurrir o ante el que se pueda demandar) u Organismos, y para otras
actuaciones jurídicas, incluso se hace necesaria para sustituir la notificación personal,
que tal vez el destinatario trate de evitar, o para la adquisición de vecindad civil, o de
nacionalidad.
Podemos distinguir domicilio real y domicilio legal:
- Domicilio real: Al domicilio basado en la residencia habitual se le denomina domicilio real.
Según el art. 40 CC “Para el ejercicio de los derechos y el cumplimiento de las obligaciones
civiles, el domicilio de las personas naturales es el lugar de su residencia habitual, y en su
caso, el que determine la Ley de Enjuiciamiento Civil.”
Residencia habitual quiere decir residir en un lugar de modo normal y presumible para el
futuro próximo, manifestada por las circunstancias objetivas de su establecimiento y
modo de vida allí; no se requiere declaración de voluntad alguna ni llevar un tiempo de
habitación; es la casa, apartamento, o habitación que sirve de cobijo y de vivienda o de
establecimiento y centro de actividades de la persona.
Paradero es el lugar donde la persona se haya actualmente (en viaje, por unos días en
una ciudad...) sin necesidad de tener estabilidad alguna.
No hace domicilio civil de una persona el lugar de su vecindad administrativa, el que a
uno se le considere domiciliado administrativamente tampoco determina que ese sea su
domicilio civil, salvo que, como tanto el Derecho administrativo, como el civil, para fijar
el domicilio parten de la residencia habitual, el civil (real) coincidirá con el administrativo,
pero no se derivará de éste.
3. Declaración de fallecimiento.
Consiste en la fijación judicial de la fecha en la que se estima ha fallecido una
persona, y que crea efectos parcialmente coincidentes con la inscripción de
defunción.
Regulación: arts. 193 a 197 CC.
Efectos de la declaración de fallecimiento:
1)Por la declaración judicial de fallecimiento cesa la situación de ausencia legal, pero hasta
ese momento se presume que el declarado fallecido ha vivido.
La declaración de fallecimiento debe expresar la fecha a partir de la cual se entiende
ocurrida la muerte (art. 195 CC).
2)Firme la declaración judicial de fallecimiento, el patrimonio del ausente se convierte en
herencia y por tanto, se abre su sucesión y se transmitirán los bienes a quien proceda.
3)Se extinguen las relaciones familiares que subsistiesen, se disuelve la sociedad
matrimonial de bienes, y si no se había producido la cesación por ausencia, cesa la patria
potestad, y la presunción de que los hijos de la mujer son matrimoniales, etc.
9. EL REGISTRO CIVIL
9.1. REGULACIÓN ACTUAL
La necesidad de acreditar los hechos relativos al estado civil de las personas, dando
seguridad y certidumbre al tráfico jurídico y de facilitar el conocimiento de estos hechos
a los que puedan estar interesados en ello, es la finalidad del Registro Civil.
El Registro Civil es un servicio formado por un conjunto de libros u oficina pública en los
que se anotan e inscriben solemne y públicamente hechos relativos al estado civil de las
personas. Se rige por la Ley del Registro Civil de 8 de junio de 1.957 (LRC), Reglamento
de 14 de noviembre de 1958 (RRC), y arts. 325 a 332 CC, que han sufrido numerosas
modificaciones hasta la entrada en vigor completa (30 junio 2018) de la Ley 20/2011, de
21 de julio del Registro Civil (BOE de 22 de julio).
Según el art. 1 LRC en el Registro Civil se inscriben los hechos concernientes al estado
civil de las personas y aquellos otros que determina la Ley.
Organización del Registro Civil:
Secciones:
El Registro Civil se divide actualmente en cuatro secciones:
- La primera, de Nacimientos y general;
- La segunda, Matrimonios;
- La tercera, Defunciones;
- La cuarta, Tutelas y representaciones legales.
Órganos:
El Registro Civil depende del Ministerio de Justicia. Todos los asuntos a él referentes
están encomendados a la Dirección General de los Registros y del Notariado.
Actualmente los asientos, certificaciones y actuaciones del Registro Civil corresponden
a los Jueces y Magistrados Encargados del Registro Civil y, por delegación, a los
secretarios judiciales (hasta la entrada en vigor de la Ley 20/2011).
¿Qué se inscribe en el Registro Civil?
En el Registro Civil se inscriben:
- El nacimiento.
- La filiación.
- El nombre y apellidos y cambios sobre los mismos.
- La emancipación y habilitación de edad.
- Las modificaciones judiciales de la capacidad de las personas o que éstas han sido
declaradas en concurso, quiebra o suspensión de pagos.
- Las declaraciones de ausencia o fallecimiento.
- La nacionalidad y vecindad.
- La patria potestad, tutela y demás representaciones que señala la Ley.
- El matrimonio
- La defunción
Efectos de la inscripción en el Registro Civil:
El Registro Civil constituye la prueba de los hechos inscritos. Sólo en los casos de falta
de inscripción o en los que no fuera posible certificar (obtener certificación) el asiento
se admitirán otros medios de prueba, pero en el primer supuesto será requisito
indispensable para su admisión que, previa o simultáneamente, se haya instado la
inscripción omitida o la reconstitución del asiento.
El registro de los hechos inscribibles se lleva a cabo por medio de asientos practicados
en uno de los cuatro libros en que se divide el Registro, en base a declaraciones
complementadas con documentos auténticos (notariales, judiciales o administrativos).
Publicidad del Registro Civil:
El registro es público para quienes tengan interés en conocer los asientos; y ese interés
se presume en quien solicita una certificación que expide el Encargado y que tiene un
carácter de documento público.
El Registro Civil es público salvo en determinados casos, que impiden que se dé
publicidad sin autorización especial
La publicidad se realiza:
- Por manifestación y examen de los libros, previa autorización de su Encargado.
- Por certificación de los asientos.
h) El Registro Civil será único para toda España y tendrá varias oficinas en cada
Comunidad Autónoma
i) Organización. La responsabilidad de gestión del Registro Civil se ha diferido hasta su
entrada en vigor definitiva, aunque hubo una primera atribución a los Registradores
de la Propiedad y Mercantiles. El Registro Civil en todo caso pasa a configurarse como
órgano administrativo, dependiente del Ministerio de Justicia, cuyas decisiones,
lógicamente, estarán sometidas a control judicial.
Clases (Hay diferentes clases de personas jurídicas, y se agrupan de acuerdo con varios criterios) :
o De Derecho público y de Derecho privado, según que formen parte, o no, de la
organización administrativa pública. Las de Derecho privado son las que no forman
parte de la Administración, cayendo fuera del ámbito de las condiciones y competencias
propias de los órganos públicos: una sociedad mercantil, una asociación deportiva o
cultural, etc.
o De interés público y de interés privado, según que los fines que persigan sean promover
el bien común en cualquiera de sus manifestaciones (la promoción de discapacitados, por
ej.) o un beneficio o provecho particular para los asociados (por ej. una sociedad
mercantil).
2. Nacionalidad (arts. 9.11 y 28 Cc): No basta con que la persona jurídica tenga su
domicilio en territorio español, sino que se precisa, además, que se constituya con forma
a la ley española. Las personas jurídicas domiciliadas en el extranjero tendrán en España
la consideración y los derechos que determinen los tratados o leyes especiales.
3.1.3. CONSTITUCIÓN
a) Se requiere un acuerdo adoptado por un mínimo de tres o más personas físicas o
jurídicas.
b) El acuerdo de constitución, que incluirá la aprobación de los Estatutos, se formalizará
mediante acta fundacional; con ésta la asociación adquiere su personalidad jurídica y
plena capacidad de obrar, sin perjuicio de la necesidad de su inscripción. Dicha acta
deberá ser firmada por los promotores.
c) Los Estatutos o normas de funcionamiento y organización de la asociación deberán
contener entre otros los siguientes extremos: denominación, domicilio, duración, fines y
actividades, derechos y obligaciones de los socios, régimen de administración,
patrimonio inicial, causas de disolución…
d) Los beneficios obtenidos por las asociaciones, derivados del ejercicio de actividades
económicas, deberán dedicarse exclusivamente al cumplimiento de los fines estatutarios,
sin que quepa el reparto entre los asociados.
e) Toda asociación deberá inscribirse en un Registro de Asociaciones a los solos efectos de
su publicidad (Registro Nacional o Autonómico en función del ámbito territorial en que
vaya a desarrollar sus funciones). Estos Registros son públicos.
3.1.4. ORGANIZACIÓN
La Asamblea General, integrada por los asociados, es el órgano supremo de gobierno de
la asociación. Sus acuerdos se adoptan por el principio mayoritario, y deberá reunirse, al
menos, una vez al año.
Además, existirá un órgano de representación, designado por la Asamblea, que gestione
y represente los intereses de la asociación (anteriormente se denominaba Junta
Directiva).
3.1.5. DISOLUCIÓN
Sólo pueden ser suspendidas o disueltas, y por resolución judicial motivada, las
asociaciones delictivas, secretas o clandestinas, de carácter paramilitar o que promuevan
la discriminación racial. La asociación también puede extinguirse por las causas previstas
en los Estatutos y por la voluntad de los asociados
3.2. FUNDACIONES
Son personas jurídicas sin ánimo de lucro creadas por la voluntad de una o varias personas
(fundador) que las dotan de un patrimonio adscrito a un fin de carácter general y que se rigen
por la voluntad de su fundador, sus Estatutos y la Ley. Son reconocidas por la C.E. cuyo art. 34
establece “el derecho de fundación para fines de interés general”. Se rigen por la Ley 50/2002, de
26 de diciembre, de Fundaciones (ley estatal, ya que varias Comunidades Autónomas cuentan con sus propias
leyes autonómicas; en Aragón no hay ley autonómica).
Se constituyen por un acto jurídico privado, unilateral, gratuito e irrevocable, tanto por personas
físicas como jurídicas; y ese acto puede ser inter vivos o mortis causa (testamento). El fundador
deberá dotarla de un patrimonio propio afectado a la realización de un interés general (idea de
altruismo), que se presumirá suficiente si alcanza los 30.000 euros en bienes y derechos, y de
unos Estatutos que son las normas por las que se regirá.
La fundación se constituye mediante escritura pública y adquiere personalidad jurídica desde su
inscripción en el Registro de Fundaciones.
3.2.1. ORGANIZACIÓN
a) Se rigen por un Patronato, formado por un mínimo de tres personas, que ejercen el cargo
de manera gratuita; es el órgano de gobierno, administración del patrimonio y
representación, debiendo cumplir los fines fundacionales señalados para la misma.
b) El Protectorado es otro órgano necesario: dado el interés público de las mismas
(educativo, cultural, social, etc.) a la Administración le corresponde ejercerlo a través de
una actividad administrativa externa de control e inspección de la fundación. Vela por el
correcto ejercicio del derecho de fundación y por la legalidad de la constitución y
funcionamiento de las fundaciones. Se reduce su papel, y el de intervención de los
poderes públicos en las fundaciones, sustituyéndose la exigencia de la anterior legislación
de una autorización previa del Protectorado, por la simple comunicación de los actos y
negocios jurídicos realizados.
BIBLIOGRAFÍA:
- LASARTE, Carlos: Compendio de Derecho de la persona y del patrimonio. Trabajo Social y Relaciones Laborales, Madrid, Dykinson, 2017, capítulos 1 a 9.
LACRUZ BERDEJO, José Luis: Nociones de Derecho Civil Patrimonial e Introducción al Derecho.(Revisada y puesta al día por Jesús Delgado Echeverría y
María Ángeles Parra Lucán) Editorial Dykinson, Madrid, 2012, pp. 79-97.
DELGADO ECHEVERRÍA, Jesús, (Director) y PARRA LUCÁN, María Ángeles (Coordinadora), Manual de Derecho civil aragonés (3ª y 4ª edición), Zaragoza, El
Justicia de Aragón, 2012.
TEMA 4: DERECHO DE FAMILIA.
PARENTESCO. OBLIGACION DE ALIMENTOS
99
b) El Derecho parenteral o de parentesco, que comprende las diversas clases de filiación, las relaciones
entre padres e hijos y la llamada obligación de alimentos entre los parientes.
c) El estudio de las instituciones de menores e incapacitados, como la tutela y la curatela, que prevén
las situaciones de desprotección de menores e incapacitados por inexistencia o desaparición de los
padres.
Entre los principios básicos que establece la Constitución de 1978 respecto a la familia, cabe destacar:
1. Establece la absoluta igualdad entre marido y mujer respecto al matrimonio (art.32.1).
2. Al declarar la aconfesionalidad estatal (art. 16.3), atribuye al poder civil la regulación del
matrimonio, lo que supone delegar en el legislador ordinario la posibilidad del divorcio o del
matrimonio entre personas del mismo sexo.
3. Establece la absoluta igualdad ante la ley de los hijos matrimoniales y extramatrimoniales, y los
consiguientes deberes de los padres en cualquiera de ambos casos (art. 39 2 y 3).
4. A efectos de determinar la filiación, ordena al legislador ordinario regular la investigación de la
paternidad (art. 39.2, in fine).
El Derecho de familia está comprendido fundamentalmente en el Código civil, pero también
encontramos normas referentes a la familia en la Constituci6n. En aspectos procesales, hay que tener
en cuenta la Ley de Enjuiciamiento Civil (LEC) de 7 de enero de 2000, especialmente en sus arts. 748 a
751 (procesos sobre capacidad, filiación, matrimonio y menores). Recientemente se han modificado
estas materias dado que se han publicado las siguientes leyes:
a) la Ley 15/2015, de 2 de julio, de la Jurisdicci6n Voluntaria (en vigor desde el 23 de julio de 2015).
b) la Ley 19/2015, de 13 de julio, de medidas de reforma administrativa en el ámbito de la
Administración de Justicia y del Registro Civil (en algunas materias, en vigor desde el día 15 de
octubre de 2015).
c) y, la Ley 26/2015, de 28 de julio, de modificación del sistema de protección a la infancia y a la
adolescencia (en vigor desde el 18 de agosto de 2015).
También se ha producido una extensa legislación en materia de Derecho de familia en los derechos civiles
autonómicos de origen foral. En Aragón, las leyes relativas a Derecho de familia eran la Ley de Régimen
Económico matrimonial y Viudedad de 2003 y la Ley de Derecho de la Persona de 2006, la Ley de igualdad
en las relaciones familiares ante la ruptura de convivencia de los padres de 2010 y la Ley de parejas
estables no casadas de 1999, refundidas ahora en el Decreto Legislativo 1/2011, de 22 de marzo, del
Gobierno de Aragón, que aprueba el Texto Refundido de las Leyes civiles aragonesas bajo el título de
“Código del Derecho Foral de Aragón” (BOA 29/03/2011) (en adelante, CDFA), que regula el Derecho de
familia en el libro II (arts. 183 a 315) y algunas cuestiones sobre efectos de la ruptura de la convivencia
de los padres con hijos a cargo e instituciones tutelares en el libro I (arts. 75 a 169). También afecta a
aspectos civiles la Ley 12/2001, de 2 de julio, de la infancia y la adolescencia en Aragón (BOA n° 86, de
20 de julio).
Caracteres del Derecho de familia:
a) Marcado carácter ético: Sus normas básicas proceden, más que del campo del Derecho positivo, de
la ética, pues la familia es una institución social que tiene una existencia previa y que el Derecho
acepta, reconoce y regula. Normas éticas que al ser aceptadas y reguladas por el Derecho, pasan a
ser jurídicas.
100
b) Prevalencia de las relaciones personales y del interés supraindividual o social sobre los patrimoniales.
c) Limitada autonomía de la voluntad: Existe una mayor presencia de normas imperativas en el
Derecho de familia, y los derechos familiares se han configurado comúnmente como indisponibles,
intransmisibles, irrenunciables e imprescriptibles.
d) Los derechos derivados de la relación familiar son recíprocos, pero en algunos casos se refieren a
relaciones de superioridad y relativa dependencia (relaciones paternofiliales, tutela), por lo que las
posiciones jurídicas dentro del grupo familiar se configuran como potestades o funciones, de tal
modo que el tiene un derecho tiene paralelamente un deber, pudiendo actuar sobre otras personas
en el ejercicio de esa posición superior.
II. EL PARENTESCO
El parentesco es la relación familiar que vincula a unas personas con otras. Es la relación jurídica que se
da entre personas que o descienden unas de otras (parentesco en línea recta), o tienen un ascendiente
común (parentesco en línea colateral),
Regulación civil: arts. 915 a 923 Cc.
Clases:
Parentesco natural o de consanguinidad, por vínculos de sangre, se da entre aquellas personas que
descienden biológicamente unas de otras (hijo del padre, padre del abuelo), o tienen un antepasado
común (dos primos del mismo abuelo, etc.). Puede ser matrimonial o extramatrimonial.
Parentesco civil o legal, se produce por la adopción, y relaciona al adoptante, el adoptado y sus
descendientes. Ver arts. 108.2 y 176 Cc.
Parentesco de afinidad, que es el vínculo o relación existente entre un cónyuge y los parientes
consanguíneos del otro (cufiado o cufiada, el suegro o la suegra, el yerno o la nuera).
El Cc. no regula sistemáticamente la afinidad, ni define el concepto de parentesco por afinidad, pero,
aunque algunos autores no lo reconocen -o no le dan importancia-, nuestro ordenamiento jurídico
recoge algunos preceptos que lo tienen en cuenta en el Código civil (por ej.: art. 175.3.2°, adopción; arts.
681 y 682, testigos en testamentos; art. 754, nombramiento de heredero o legatario, etc.), y en
disposiciones penales, administrativas o procesales, para establecer incompatibilidades e inidoneidades.
El parentesco por afinidad se encuentra referido exclusivamente a la relación existente entre los
parientes consanguíneos de uno de los miembros de la pareja (matrimonial o extramatrimonial, en su
caso) con el otro, pero los cónyuges, o pareja de convivientes, no son parientes entre sí.
La relación de afinidad es, por otra parte, un vínculo estrictamente personal entre los parientes por
consanguinidad (0 adoptivos) de uno de los cónyuges con el otro cónyuge y, por tanto, los parientes
afines no lo son entre si (no existe legalmente el parentesco entre “consuegros” o “concuñados”), y no
es, necesariamente, una relación de parentesco indefinida (finaliza, por ejemplo, por muerte o divorcio
dé uno de los cónyuges).
Ha de tenerse presente, por otra parte, que en un gran número de los supuestos se considera
expresamente la menor o mayor intensidad de la relaci6n parental (arts. 921 y 184), intensidad que se
determina por la cercanía o grado de parentesco.
101
Porque, en efecto, en el parentesco la intensidad, se mide o computa teniendo en cuenta líneas y grados.
Cómputo del parentesco:
Tanto en el parentesco de consanguinidad como de
afinidad se mide por grados. Grado es el número de
generaciones que separan a dos personas unidas por
vínculos de sangre, o en los afines con su cónyuge.
Cada generación forma un grado. Así, padre e hijo son
parientes en primer grado.
Se llama línea a la serie de grados que separan a dos
personas que descienden una de otra, o que, sin
descender una de otra, provienen de un tronco o
antepasado común. En el primer caso nos
encontramos con la línea recta o directa (bisabuelo y
abuelo, padre e hijo), y en el segundo con la colateral u
oblicua (primos con abuelo común).
La línea recta se divide en descendente (une al cabeza
de familia con los que descienden de él) y ascendente
(une a la persona con aquellos de los que desciende).
En la línea recta se sube únicamente hasta el tronco
común (el hijo dista un grado del padre, dos del abuelo,
etc.).
En la línea colateral se asciende hasta el tronco o
antepasado común, y luego se baja por la línea descendente que
une a este antepasado con la persona cuyo parentesco con la
primera se mide. Por esto, dice el art. 918, el hermano dista dos
grados del hermano, tres del tío, hermano de su madre o padre,
cuatro del primo hermano, y así en adelante.
El Derecho no pone límites al parentesco en línea recta
descendente y ascendiente, mientras que, en el colateral, el limite
más característico del actual Derecho civil español es el cuarto
grado (aunque, a veces, no se señalan, por ej.: art.751 Cc.)
Efectos del parentesco:
El parentesco determina la obligación de dar, y el derecho
correlativo de reclamar, alimentos; determina la preferencia para
nombrar tutor de incapacitados (art. 234 Cc.) y para suceder en la
sucesi6n forzosa (art. 807 Cc.) e intestada (art. 913 Cc.), permite subrogarse en el arrendamiento de una
vivienda y determina algunas prestaciones especiales laborales y de la Seguridad Social. También priva
del derecho a contraer matrimonio, o ser testigo en testamentos (arts. 681 y 682 Cc.), se tiene en cuenta
para nombrar defensor del desaparecido (art. 182 Cc.) o representante del ausente (art. 184 Cc.), o en
algunas prohibiciones para adoptar (art. 175 Cc.). En definitiva, como señala el art. 919 Cc., “el computo
del que trata el artículo anterior rige en todas las materias”.
102
III. OBLIGACION DE ALIMENTOS
1. CONCEPTO, NATURALEZA Y FUNDAMENTO DE LA OBLIGACION DE ALIMENTOS
Una consecuencia del parentesco es que surge la deuda de alimentos, que constituye una obligación
establecida por la ley, que se impone a determinados parientes para que, de forma reciproca y en
caso de necesidad se proporcionen los medios necesarios para satisfacer sus necesidades vitales.
El Código civil regula la institución de los alimentos entre parientes en el titulo VI del Libro I (arts.
142 a 153), obligando a prestar asistencia y socorro entre los cónyuges y los parientes cercanos.
La obligación de alimentos entre parientes, como se desprende de su regulaci6n en los articulo 142
y ss. Cc. constituye, ante todo, una obligación legal, en el sentido del art. 1090 del Código civil. Los
alimentos son, pues, exigibles, según dicho artículo, en cuanto que, expresamente determinados
por el Código, se regirán por los preceptos del mismo.
Además, constituye una obligación totalmente regulada y determinada legalmente; de modo, que
sólo la concurrencia del parentesco (art. 143 Cc), como presupuesto subjetivo y, de los presupuestos
objetivos, posibilidad del alimentante y necesidad del alimentista (art. 146 Cc), determinan la
exigibilidad y, por tanto, el nacimiento de dicha obligación (art. 148 Cc), que se impone de forma
imperativa a los sujetos obligados. Asimismo, únicamente, las causas de extinción de la obligación,
que establecen los artículos 150 y 152 Cc., determinan el cese de la misma.
La obligación de alimentos surge, por tanto, cuando se dan los siguientes tres requisitos:
• Existencia de una relación de parentesco.
• Estado de necesidad de uno de ellos.
• Capacidad económica del obligado a prestarlos.
Igualmente, se encuentran, regulados por ley los elementos de la obligación, tanto la determinación
de deudor y acreedor (art. 143 Cc) y, el orden de preferencia entre los mismos (art. 144 Cc), en el
supuesto de pluralidad de sujetos obligados y beneficiarios (art. 145 Cc), como el contenido de la
prestación alimenticia (arts. 146 y 147 Cc.).
Por lo tanto, la ley no deja más juego a la autonomía de la voluntad, que la limitada facultad de elegir
entre la doble modalidad de cumplimiento que prescribe el artículo 149.1.° Cc., de forma, que el
deudor podrá elegir entre pagar la pensión, o recibir y mantener en su casa al alimentista; siempre
y cuando, como dispone el párrafo 2° del mismo precepto no contradiga Ia situación de convivencia
determinada para el alimentista por las normas aplicables o por resolución judicial y, de no concurrir
justa causa o se perjudique el interés del alimentista menor de edad.
En este sentido, a pesar, de su contenido puramente económico patrimonial, la obligación de
alimentos entre parientes no se puede desvincular jurídicamente del libro 1 del Código civil, debido
a su carácter personal o familiar, en tanto, que persigue una finalidad más trascendental que el
interés puramente individual, al proteger un interés superior, como es el de la familia.
La obligación de proporcionarse alimentos, siempre se ha fundado en el principio de solidaridad
familiar, al menos entre los parientes más cercanos, cuando uno de ellos se encuentra en estado de
penuria, necesidad o pobreza y otros cuenten con medios económicos suficientes. Aunque .es una
institución independiente de las prestaciones alimenticias derivadas del matrimonio y la filiación, no
pueden olvidarse estas últimas y la obligación de alimentos actúa de forma complementaria para
103
casos en los que la obligación de asistencia conyugal ha decaído (por ej.: separación matrimonial) o
en los que la patria potestad se ha extinguido por alcanzar los hijos la mayoría de edad.
Es, por otra parte, un campo que se ha “judicializado” extraordinariamente en los últimos años,
entre otras causas por la admisión del divorcio o en situaciones de separación, especialmente
cuando la madre ostenta exclusivamente la custodia y patria potestad de los hijos, al igual que han
aumentado las reclamaciones de alimentos de hijos mayores de edad frente a padres divorciados 0
separados.
Ante las consecuencias que producía el incumplimiento de la obligación y prestaciones de alimentos,
el Estado ha creado un Fondo de Garantía, por Real Decreto 1618/2007, de 7 de diciembre, sobre
organización y funcionamiento del Fondo de Garantía del Pago de Alimentos (en vigor desde 1 de
enero de 2008), intentando paliar el problema social de falta de pago de prestaciones alimenticias
debida a los menores de edad, generalmente por los padres, garantizando la percepción de unas
cuantías económicas, en concepto de anticipos de un derecho de alimentos judicialmente
reconocido e impagado, para subvenir las necesidades familiares.
La obligación de alimentos ha desempeñado en el pasado, una función de “asistencia social entre
los familiares” que, desde la creación de la Seguridad Social, y en el Estado social y democrático
reconocido por la Constitución de 1978, ha de ser replanteada al establecerse un sistema de
asistencia y previsión a cargo del Estado, ya que muchos aspectos de la obligación de alimentos
entre parientes han de ser desempeñados por los poderes públicos.
Cabe citar a este respecto el artículo 50 CE. Los poderes públicos garantizaran, mediante pensiones
adecuadas y periódicamente actualizadas, la suficiencia económica a los ciudadanos durante la
tercera edad. Asimismo, y con _independencia de las obligaciones familiares, promoverán su
bienestar mediante un sistema de servicios sociales que atenderán sus problemas específicos de
salud, vivienda, cultura y ocio.
Podría afirmarse que, actualmente, cuando una persona se halla en una situaci6n de necesidad,
encuentra solución en base a dos tipos de recursos: a través de la solidaridad familiar, y a través de
la solidaridad social con la actuación del Estado y los sistemas de seguridad social.
Pero hay que considerar que no existe incompatibilidad entre las políticas públicas asistenciales y el
sistema privado de alimentos, pero para algunos autores la obligación de alimentos es subsidiaria
de la asistencia social publica, mientras que, de forma mayoritaria, la doctrina civilista entiende que
ambos sistemas, el público y el privado, se complementan (art. 50 CE), ya que actualmente la
percepción de ingresos por ambas fuentes puede resultar insuficientes por si solos.
2. CARACTERES
Se trata, pues, de una obligación eminentemente personal e indisponible, supuesto el marcado
interés de orden público de los alimentos entre parientes, que la distancia del resto de obligaciones
jurídicas patrimoniales; de ahí, que se encuentre estrictamente reglamentada por la ley.
Por otro lado, es, precisamente, el carácter legal de la obligaci6n de alimentos entre parientes, el
que permite distinguirla, del resto de obligaciones de alimentos que pueden establecerse como
consecuencia de la autonomía de la voluntad, constituyendo la base de la tradicional distinción entre
alimentos familiares o legales, y alimentos patrimoniales o voluntarios.
104
Sin embargo, este carácter no sirve para deslindar los alimentos legales entre parientes, regulados
en el titulo VI del Libro primero del Código civil, de los contemplados específicamente por el mismo
texto legal que se derivan de otras instituciones jurídicas; ya que, se tratan, igualmente, de alimentos
legales, los alimentos conyugales que se derivan del matrimonio, como consecuencia del deber de
los esposos de ayudarse y socorrerse mutuamente (art. 68 Cc.), los alimentos paterno-filiales (art.
110 Cc., sin patria potestad; y art. 154, con patria potestad) que determina la filiación, los alimentos
que debe el tutor procurar al tutelado (art. 269 Cc.) y, los alimentos que se deben a la mujer
embarazada, como protección al concebido (art. 964 Cc.).
El art. 153 Cc. indica que “las disposiciones que preceden son aplicables a los demás casos en que,
por este Código, por testamento o por pacto se tenga derecho a alimentos, salvo lo pactado, lo
ordenado por el testador o lo dispuesto por la ley para el caso especial de que se trate”. La pretensión
de este art., el ultimo que regula la obligación de alimentos, es -según LASARTE- convertir el régimen
jurídico de los alimentos entre parientes como normas generales o en régimen general de las
restantes obligaciones alimenticias de origen legal (como las antes indicadas) o convencional.
El derecho de alimentos, entendido como derecho-deber latente entre los familiares de exigir o
prestar alimentos de conformidad con lo establecido en el Código civil, tiene los siguientes
caracteres:
1. Reciprocidad. Los familiares contemplados en los arts. 142 y ss. Cc. son potencialmente
acreedores o deudores de la prestación alimenticia si se dan los presupuestos establecidos
legalmente.
2. Carácter personalísimo (intuitu personae). Solo los familiares contemplados legalmente pueden
solicitar o estar obligados a prestar los alimentos, por ello se extinguen con la muerte del obligado
a prestarlos (art. 150 Cc.) o del que tiene derecho a recibirlos. El Código civil contempla la
irrenunciabilidad, intransmisibilidad, la imposibilidad de que sea objeto de compensación, y
también es inembargable (art. 151 Cc).
3. Imprescriptibilidad. Como deuda alimenticia, ya que el derecho de alimentos puede ser
ejercitado por el familiar que se encuentre en situación de penuria en cualquier momento. Ahora
bien, las cantidades debidas en concepto de alimentos vencidos si prescriben a los cinco años
(art. 1966.1 Cc.)
Estos caracteres se aplican al derecho de alimentos entre familiares del Código, mientras que la
obligación alimenticia ya surgida, las cantidades debidas por alimentos ya establecidas,
voluntariamente entre las partes o por sentencia judicial, y concretadas en el pago de pensiones
periódicas reciben el mismo tratamiento que cualquier otra deuda de carácter patrimonial, y son
negociables, se pueden renunciar, transmitir o compensar y, como se ha señalado, las pensiones
vencidas y no pagadas prescriben a los cinco años.
3. CLASES
La obligación de alimentos comprende los elementos fisiol6gicos necesarios para la vida (sustento,
habitación, vestido y asistencia médica), y también puede comprender cosas inmateriales, como la
educación o formación del alimentista, que le va a permitir desarrollar su personalidad y su vida
social e intelectual. Entre los cónyuges y parientes en línea recta la obligación alimenticia se
comprende con gran amplitud (se les denomina “alimentos amplios o civiles”) (art. 143, p° 1° Cc.),
105
mientras que entre los hermanos son más reducidos (conocidos como “alimentos estrictos o
naturales”) (art. 143, p° 2° Cc.).
a) Alimentos amplios o civiles
Comprende los señalados en el art. 142 Cc., y se entiende por alimentos todo lo que es
indispensable para el sustento, habitación, vestido, y asistencia médica.
También la educación e instrucción del alimentista mientras sea menor de edad, y aun después,
si no ha terminado su formación por causa que no le sea imputable.
También se incluyen gastos de embarazo y parto, cuando no estén cubiertos de otro modo.
En el primer párrafo se habla de alimentos como necesidades físicas, indispensables para la vida
como:
- Sustento, incluyendo en este concepto comida y bebida
- Vestido
- Habitación, entendida como hogar, vivienda
- Asistencia médica: la que sea necesaria en cada caso de enfermedad para recuperar la
salud.
También se incluye en alimentos, los gastos funerarios.
Estos alimentos se prestan de acuerdo con las circunstancias de que quien los necesita, y del
caudal o medios económicos del que está obligado a prestarlos, y por ello la cuantía de los
mismos aumentara o disminuirá proporcionalmente a las necesidades del alimentista y la
fortuna de quien haya de proporcionarlos (arts. 146 y 147 Cc.).
La determinaci6n de lo que se considera “indispensable” se realizara ponderando las circunstancias
concurrentes en cada caso, ya que el cumplimiento de la obligación, así como su nacimiento se rige por
el principio de proporcionalidad establecido en el artículo 146 Cc. La cuantía de los alimentos tiene que
ser proporcionada al caudal y medios de quien los da y a las necesidades de quien los recibe, normativa
que no plantea ningún problema teórico de interpretación y alcance, solamente una cuestión de hecho
consistente en determinar de una manera efectiva y real esa proporcionalidad con los medios de uno y
las necesidades del otro.
Mientras que los alimentos físicos o corporales tienen una duración indefinida (se deben
durante toda la vida del individuo, siempre y cuando tenga necesidad de ellos), los alimentos
inmateriales como la formación, están limitados por la mayoría de edad del alimentista, salvo
que no haya terminado su formación por causas no imputables a él.
Y en dicho artículo se describen estas prestaciones, no de modo taxativo, sino a modo de ejemplo.
Piénsese que los gastos de embarazo y parto “si no están cubiertos de otra forma”, pueden resultar
reiterativos respecto a la “asistencia médica” de la embarazada, pero la reforma del Código por Ley 11/
1981, de 13 de mayo, prefirió dejar sentado que en cualquier caso (pensando especialmente en las
circunstancias de la época respecto a las madres solteras) tenían derecho a reclamar tal prestación
sanitaria, sino estaban cubierta de otro modo, a sus progenitores o ascendientes. También la reforma
de 1981 introdujo la educaci6n, aún cumplida la mayoría de edad (18 años desde la CE 1978, art. 12),
cuando los estudios no se hubieran finalizado por causas no imputables al alimentista, lo que parecía
recomendable desde un punto de vista sociológico. Anteriormente, el Código civil, solo incluía en los
alimentos la educación durante Ia minoría de edad.
106
Se considera causa imputable, por ejemplo, poder demostrar vagancia o dejadez en los
estudios. Si un hijo no tiene la capacidad necesaria para superar una carrera, aunque no tenga
vagancia, no puede pretender exigir a los padres que le paguen unos estudios que tardara en
finalizar quizás 15 años, o que nunca los podrá terminar.
En cada caso planteado, el contenido exacto a incluir en el concepto de alimentos, lo decidirá,
en última instancia, la autoridad judicial competente.
b) Alimentos estrictos o naturales
Los hermanos mayores de edad y no discapacitados solo tienen derecho a los alimentos
necesarios para la vida, siempre que los soliciten por una causa que no les sea imputable, una
vez terminada la formación obligatoria.
Los alimentos en sentido estricto son lo necesario para subsistir a un nivel mínimo aceptable
por la conciencia social. Se deben ajustar solamente a las necesidades del alimentista y se deben
prestar por los cónyuges, ascendientes, descendientes y los hermanos mayores de edad y no
discapacitados.
Los hermanos, solo se deben los auxilios necesarios para la vida, “cuando los necesiten por
cualquier causa que no sea imputable al alimentista, y se extenderán en su caso a los que
precisen para su educación” (art. 143, párrafo 2°).
107
Al contemplarse legalmente varios grupos familiares como posibles deudores de alimentos (que
denominaremos alimentantes), la existencia de esta pluralidad de alimentantes obliga a establecer un
orden de prelación que determina el art. 144 Cc.:
Art. 144. La reclamación de alimentos cuando proceda y sean dos o más los obligados a prestarlos, se hará por el
orden siguiente:
1º Al cónyuge.
2º A los descendientes de grado más próximo.
3º A los ascendientes, también de grado más próximo.
4º A los hermanos, pero estando obligados en último lugar los que sólo sean uterinos o consanguíneos.
Entre los descendientes y ascendientes se regulará la gradación por el orden en que sean llamados a la sucesión
legitima de la persona que tenga derecho a Ios alimentos.
En el caso de que concurriesen varios obligados a prestarlos del mismo grado (como, por ejemplo, el
padre y la madre, más de un hijo...) su importe se repartirá en función de los ingresos que cada uno
obtenga (art. 145, párrafo 1°).
En el caso de los cónyuges, existe un deber de socorro y ayuda mutuos (art. 68 Cc.), y dicho deber surge
de la condición de cónyuge y se desarrolla durante la vida matrimonial, es decir, constante matrimonio;
y los alimentos entre parientes, surgen no del vínculo matrimonial, sino del estado de necesidad de uno
de los cónyuges, y se desarrolla al romperse el matrimonio (separación judicial y de hecho) y cesar los
efectos del mismo. Además, el art. 68, no sólo tiene una vertiente económica, sino también otra moral
o afectiva, mientras que la obligación de alimentos, únicamente es de índole económica.
En los supuestos de obligación de velar por los hijos menores y a prestarles alimentos, de los arts. 110 y
154 Cc., ésta surge de la mera existencia de la relación paternofilial, y no sólo son prestaciones
económicas, sino que incluye todo tipo de cuidados personales y afectivos. Dichos artículos, establecen
solo la obligación entre padres e hijo, y los alimentos entre parientes, comprenden a cónyuges,
ascendientes, descendientes y hermanos. El deber de los arts. 110 y 154, surge desde el nacimiento del
niño, y termina con la mayoría de edad o emancipación del hijo; y los alimentos, surgen precisamente
cuando el hijo emancipado o mayor de edad, tenga necesidades económicas, y podrá exigirse
recíprocamente durante toda la vida.
La obligación de prestar alimentos (alimentantes) cuando sean varios está configurada en el Código civil
como mancomunada y divisible, pues el articulo 145 determina que, cuando recaiga sobre dos o más
personas esta obligación se repartirá entre ellos, pero no por partes iguales, sino en cantidad
proporcional a sus caudales respectivos. No es, por tanto, una deuda de carácter solidario, al no tener
expresamente reconocida esta naturaleza, y ser principio general el de no presumirse tal condición.
Este carácter no solidario se ve reforzado con el contenido del párrafo 2° del articulo 145 citado, que
permite entender que el alimentista pueda dirigirse, en todo caso, contra cualquiera de los obligados
para exigirle el pago de la pensión. Es el juez el que determinara “en caso de urgente necesidad y por
circunstancias especiales” el alimentante que preste los alimentos de forma provisional. La inmediata
consecuencia de la citada previsi6n legal no es otra que de ordinario sea necesario demandar a todos y
a cada uno de los alimentantes obligados, y cada uno de ellos sólo pagara la parte proporcional que le
corresponda.
Y el párrafo 3° del art. 145 Cc. prevé el caso de concurrencia de varios alimentistas: “Cuando dos o más
alimentistas reclamaren a la vez alimentos de una misma persona obligada legalmente a darlos, y ésta
108
no tuviere fortuna bastante para atender a todos, se guardará el orden establecido en el artículo anterior,
a no ser que los alimentistas concurrentes fuesen el cónyuge y un hijo sujeto a la patria potestad, en cuyo
caso éste será preferido a aquél.”
109
Posteriormente, la cuantía de la pensión de alimentos se podrá incrementar o reducir en función de las
necesidades del beneficiario y del incremento o disminución de los recursos económicos del que debe
satisfacer la pensión (art. 147 Cc.).
Y el art. 149 determina que el obligado a prestar alimentos puede satisfacerla de dos formas:
- Mediante el pago de una pensi6n, normalmente mensual, “que se verificara por meses
anticipados” (art. 148, p° 2°)
- Manteniendo en casa del obligado a prestarlos a quien los solicite, en los casos en los que esto sea
posible.
La facultad de elección del alimentante, típica de las obligaciones alternativas (art. 1132 Cc.), ha
originado numerosos problemas, especialmente en casos de crisis matrimoniales (padre divorciado que
quiere prestar alimentos en su domicilio a sus hijos que han quedado bajo custodia de la madre). Por
ello la Ley Orgánica 1/1996 de protección jurídica del menor, introdujo un segundo párrafo al art. 149
Cc. que señala: “Esta elección no será posible en cuanto contradiga la situación de convivencia
determinada para el alimentista por las normas aplicables o por resolución judicial. También podrá ser
rechazada cuando concurra justa causa o perjudique el interés del alimentista menor de edad”.
110
En el Libro I del CDFA, la utilización del vocablo “alimentos” se recoge únicamente en el artículo 58 CDFA
cuando dispone que “el deber de asistencia comprende la obligacién de prestar alimentos”, en el resto
del articulado del Título ll utiliza el término ”crianza y educación de los hijos’, que conforme preceptúa
el articulo 65 CDFA comprende, entre otros, los siguientes deberes: proveer a su sustento, habitación,
vestido y asistencia médica, de acuerdo con sus posibilidades, así como educarlos y procurarles una
formación integral.
El art. 69 CDFA, establece una regla sobre "gastos de los hijos mayores o emancipados": sin embargo, el
régimen jurídico es distinto al de los alimentos de los hijos menores de edad no emancipados, dado que
ya no se trata de un derecho de carácter incondicional e ilimitado temporalmente en cualquier hipótesis.
Este deber "se extinguirá al cumplir el hijo los veintiséis años", añade el art. 69.2 CDFA: la regla tiene un
alcance limitado, puesto que convencional o judicialmente se puede fijar una edad distinta, y siempre
queda abierta la posibilidad de que el hijo haga valer, conforme a las reglas generales, su derecho a
reclamar alimentos o que se prevea un periodo para completar la formación. Además, para los casos en
que el hijo es mayor de edad, pero convive con los padres, lo que es frecuente en la actualidad, el art.
70 CDFA apunta, de manera flexible, unos criterios basados en la idea de equidad, y los hijos deben
también “contribuir equitativamente a la satisfacción de las necesidades familiares. Los padres podrán
exigir del hijo el cumplimiento de esa obligación”.
Un caso especial es el tratado por el art. 62 CDFA al establecer a cargo del padre, aunque no estén
casados o no conviva con la madre, la obligacién de contribuir equitativamente a los gastos de embarazo
y parto, así como una obligacién preferente de alimentar a la madre durante el periodo del embarazo y
el primer año de vida del hijo si la madre se ocupa de él. Esta obligación ha de ponerse en relación a la
posible cobertura sanitaria pública de la madre y a la situación de necesidad en que pueda encontrarse
ésta durante este periodo.
111
TEMA 5: FILIACION Y PROTECCION DE MENORES
I. LA FILIACIÓN
En una aproximación inicial, filiación es el vínculo que existe entre un padre y su hijo, o una madre y su hijo.
El Código civil establece dos clases de filiación: filiación por naturaleza y filiación por adopción,
distinguiéndose ambas en que, mientras que la primera tiene su base en un hecho biológico (el
nacimiento), en la segunda no existe relación biológica alguna, únicamente hay relación jurídica, que
tiene su origen en un acto de autoridad (una declaración judicial).
En este apartado se tratará la filiación por naturaleza, y en el apartado IV la filiación por adopción.
Hay que tener en cuenta que, de acuerdo con los arts. 39 y 14 CE, todos los hijos son iguales ante la Ley
con independencia de su filiación o nacimiento.
A. INTRODUCCIÓN
La relación paternofilial, en cuanto vínculo directo e inmediato que une a padres e hijos, se conoce
también con el nombre técnico de filiación. Así pues, inicialmente, la filiaci6n es la relación jurídica
entre padres e hijos.
Su regulación ha variado de modo significativo en las diversas reformas operadas en el Código civil. El
Derecho español de filiaci6n se encuentra aquejado en fa actualidad de una crisis. La redacción
española hoy vigente en materia de filiaci6n procede, de la Ley 11/1981, de 13 de mayo, que inicié la
adaptación del Derecho civil a las exigencias de la Constitución de 1978.
Pues bien, la mera manifestación de este dato objetivo nos sitúa ante la indudable incidencia de dos causas de
índole diferente, una de tipo social, otra, jurídico. Empezando por la primera, en el transcurso de estos casi
treinta años, la modificación de los datos facticos y las consideraciones sociales sobre Ia familia, y por ende
sobre la filiaci6n, ha sido realmente sustancial, de manera que algunas de las líneas básicas de dicha reforma de
1981 se encuentran hoy en entredicho. Así, por citar un ejemplo, el número de nacimientos acaecido fuera de
matrimonio ha sufrido desde 1981 un crecimiento constante e imparable. En esa clara e ininterrumpida
tendencia al alza influyen fenómenos familiares nuevos, como son las parejas de hecho, la búsqueda voluntaria
de la maternidad en solitario, o las llamadas familias reconstituidas tras rupturas matrimoniales, fenómenos que
implican y generan un estado de opinión social radicalmente diferente al de 1981. Otro dato factico interesante es
la disminución de fa natalidad, que ha comportado una nueva visión de la paternidad y de la figura del niño en sí.
También el progreso científico experimentado en estos años ha incidido de manera relevante sobre la filiación,
no sólo por el horizonte abierto con las técnicas de reproducción asistida, sino también por la certidumbre
alcanzada en las pruebas genéticas de paternidad.
Finalmente, la nueva construcción legislativa operada en España sobre el matrimonio proyecta sobre la filiación
nuevas dudas y problemas, en ocasiones de la mano de las técnicas de reproducción asistida.
112
B. CONCEPTO
1. Como hecho natural
Inicialmente podemos afirmar que filiación es el vínculo que existe entre un padre y su hijo, o una
madre y su hijo. Este vínculo tiene una dimensión biológica, derivada del hecho de la generación,
y, ligada a ésta una dimensión jurídica.
2. Como situación jurídica o estado.
La relación jurídica de filiación tiene como fundamento la filiación biológica: ante el Derecho
positivo son padres e hijos, primariamente, quienes lo son biológicamente. No hay, sin embargo,
una correspondencia absoluta entre ambas relaciones. Así, por ejemplo, puede crearse
conscientemente una relación jurídica de filiación entre quienes se sabe que no están unidos por
vínculos biológicos, como ocurre en la adopción.
C. REGULACIÓN
La filiación se encuentra regulada en los arts. 108 a 141 CC, cuya vigente redacción procede de la ley de
11/1981, de 13 mayo.
La redacción puesta en vigor por la ley 11/1981 ha experimentado diversas reformas, entre las que
destacan las operadas por las siguientes leyes: Ley 1/2000, de 7 enero, de Enjuiciamiento Civil; Ley
49/2015, de 13 de julio, de medidas de reforma administrativa en el ámbito de la Administracio6n de
Justicia y del Registro Civil; y Ley 26/2015, de 28 de julio, de modificación del sistema de protección a la
infancia y a la adolescencia.
Por último, existe una regulación especial para la filiación derivada del empleo de técnicas de
reproducción asistida, contenida inicialmente en la ley 35/1988, de 22 noviembre, sobre Técnicas de
Reproducción Asistida (LTRA.), y ahora en la ley 14/2006, de 26 mayo, sobre Técnicas de Reproducción
Humana Asistida (LTRHA). Actualmente, se plantea la regulación permisiva de la gestación por
sustitución.
D. CLASES
De acuerdo con el art. 108.1 CC., “la filiación puede tener lugar por naturaleza y por adopción. La
filiación por naturaleza puede ser matrimonial y no matrimonial”. De aquí resulta que la clasificación
fundamental en la filiación por naturaleza (que es a la que se dedica este capítulo) es la que distingue
entre filiaci6n matrimonial y no matrimonial.
Después de distinguir entre la filiación matrimonial y la no matrimonial, el art. 108 CC aclara: la filiación
“es matrimonial cuando el padre y la madre estén casados entre sí”; a contrario, la filiación es no
matrimonial cuando los progenitores no están casados entre sí, y mientras no contraigan matrimonio.
113
A su vez, la filiación matrimonial puede ser originaria si los padres estaban casados entre sí en el
momento del nacimiento, o sobrevenida, cuando el padre y la madre no estaban casados entre sí en el
momento del nacimiento, pero se casan después.
E. PRINCIPIOS
La regulación vigente se inspira en los siguientes principios contenidos en la Constitución de 1978:
1. Igualdad jurídica de los hijos, ya sean matrimoniales o no matrimoniales. Art. 14 y 39 CE.
Este principio se encuentra recogido en el art. 108.I CC, que lo extiende también a la filiación
adoptiva: “la filiación matrimonial y la no matrimonial, así como la adoptiva, surten los mismos
efectos conforme a las disposiciones de este Código”.
Los efectos son los mismos, pero el modo de determinación es diferente.
El art. 116 CC establece en caso de matrimonio la presunción de paternidad, que no es aplicable si
no existe matrimonio.
2. Protección del hijo: Los padres deben prestar asistencia de todo orden a los hijos tanto si son
matrimoniales como no matrimoniales. Art. 39.3 CE.
El principio se recoge entre otros en el art. 110 CC, conforme al cual “el padre y la madre, aunque
no ostenten la patria potestad, están obligados a velar por los hijos menores y a prestarles
alimentos”.
3. Principio de investigación de la paternidad. Art. 39.2 CE.
Esta regla sirve para fundamentar constitucionalmente el principio de veracidad biológica,
conforme al que en principio es padre jurídicamente quien lo es biológicamente. El Código civil
plasmé la regla constitucional en su art. 127, dejado sin contenido por la LEC., la cual, a su vez,
hace suyo este principio en el art. 767.2, conforme al que “en /os juicios sobre filiación será
admisible la investigación de la paternidad y de la maternidad mediante toda clase de pruebas,
incluidas las biológicas”.
F. EFECTOS
1. Patria potestad: Art. 154 Cc.
La protección integral de los hijos (art. 39.2 CE.), que se traduce en la introducción a nivel legal del
principio de interés superior de los hijos, como rector de las relaciones paternofiliales (art. 154.II Cc.).
Art. 154: “Los hijos no emancipados están bajo la patria potestad de los progenitores.
La patria potestad, como responsabilidad parental, se ejercerá siempre en interés de los hijos, de acuerdo con su
personalidad, y con respeto a sus derechos, su integridad física y mental.
Esta función comprende los siguientes deberes y facultades:
1º Velar por ellos, tenerlos en su compañía, alimentarlos, educarlos y procurarles una formaci6n integral.
114
2º Representarlos y administrar sus bienes.
Si los hijos tuvieren suficiente madurez deberán ser oídos siempre antes de adoptar decisiones que les afecten.
Los progenitores podrán, en el ejercicio de su función, recabar el auxilio de la autoridad” (reformado por la Ley
26/2015, de 28 de julio).
G. MODOS DE DETERMINACIÓN
1. Disposiciones generales (arts. 112 a 114 CC)
En la filiación por naturaleza, el hecho determinante de la existencia de un vínculo de filiación es la
relación biológica de procreación, que es fa causa de la atribución de la filiación. Sin embargo,
como ya se ha indicado, la relación biológica, sobre todo en el caso de la paternidad, no es
evidente. De ahí que el Derecho positivo recurra a ciertos mecanismos que sirven para establecer
la existencia de un vínculo jurídico de filiación: se habla en este caso de medios de determinación
de la filiación. En tercer lugar, el Ordenamiento fija también los medios a través de los cuales cabe
115
probar la existencia de esa relación jurídica de filiación entre dos personas, que son los medios de
prueba de la filiación. La prueba puede realizarse, bien en el marco de un proceso judicial, bien en
el tráfico jurídico ordinario, cuando sea preciso acreditar la existencia de una filiación.
a) Momento en que produce sus efectos: Art. 112 CC.
De acuerdo con este precepto, “la filiación produce sus efectos desde que tiene lugar. Su
determinación legal tiene efectos retroactivos siempre que la retroactividad sea compatible con la
naturaleza de aquéllos y la Ley no dispusiere lo contrario”.
b) Prueba de la filiación: Art. 113.1CC.
Este artículo establece: “la filiación se acredita por la inscripción en el Registro civil, por el
documento o sentencia que la determina legalmente, por la presunción de paternidad matrimonial
y, a falta de los medios anteriores, por la posesión de estado. Para la admisión de pruebas distintas
a la inscripción se estará a lo dispuesto en la Ley de Registro civil”.
Así pues, el medio de prueba ordinario y privilegiado en el tráfico, y en los procesos que no se
dirigen a determinar positiva o negativamente una filiación es la inscripción en el Registro Civil.
c) Determinación de la filiación: Art. 113.2.
Este precepto afirma: “no será eficaz la determinación de una filiación en tanto resulte acreditada
otra contradictoria” (art. 113. II CC). Trata de evitar que puedan ser inscritas filiaciones
contradictorias.
d) Constancia registral de la filiación: Art. 114 CC.
La inscripción en el Registro civil es el medio de prueba ordinario y privilegiado de la filiación en el
tráfico y en el proceso. De acuerdo con el art. 48 LRC., en la redacción dada por la ley 13/2005, “la
filiación paterna o materna constaré en la inscripción de nacimiento a su margen, por referencia a
la inscripción de matrimonio de los padres o por inscripción del reconocimiento”. Como regia, no
podrá extenderse ningún asiento contradictorio con la filiación inscrita en el Registro, salvo que se
disponga otra cosa por sentencia firme, en los términos del art. 50 LRC. A su vez, dispone el art.
114 CC que “los asientos de filiación podrán ser rectificados conforme a la Ley del Registro civil, sin
perjuicio de lo especialmente dispuesto en el presente titulo sobre acciones de impugnación.
Podrán también rectificarse en cualquier momento los asientos que resulten contradictorios con
los hechos que una sentencia penal declare probados”.
116
c) Paternidad del marido, respecto a la que se establece la presunción de paternidad: Art. 116
El art. 116 establece: “se presumen hijos del marido los nacidos después de la firme celebración del matrimonio y
antes de los trescientos días siguientes a su disolución, o a la separación legal o de hecho de los cónyuges”.
Las reglas sobre determinación de la filiación matrimonial están contenidas en los arts. 115 a 119 CC. El art. 115
CC. dispone que “la filiación matrimonial materna y paterna quedara determinada legalmente: 1°. Por la inscripción
del nacimiento junto con la del matrimonio de los padres, 2° Por sentencia’”.
117
6º Es acto irrevocable. El reconocimiento como declaración de afirmación y como creador de un estado
civil, no puede ser revocado, admitir su revocabilidad seria atentar contra la seguridad del estado civil
de la persona.
7º Se trata de acto puro. No admite estipulaciones accesorias de la voluntad. La condición el término y
el modo se tienen por no puestos.
8º Acto solemne. El reconocimiento debe ser declarado en una forma determinada cuya falta provoca la
inexistencia del acto.
9º Es un acto constitutivo. El reconocimiento constituye el estado civil del hijo extramatrimonial cuyo
efecto se produce retroactivamente desde el momento del nacimiento (leer el art. 112 CC).
c) Resolución recaída en expediente tramitado con arreglo a la legislación del Registro civil.
De acuerdo con el art. 49.II LRC., la filiación podrá inscribirse mediante expediente gubernativo
aprobado por el juez de primera instancia, siempre que no haya oposición del Ministerio Fiscal o
de parte interesada (que ha de ser notificada personal y obligatoriamente), si concurre alguna de
las siguientes circunstancias:
1°. Que exista escrito indubitado del padre o de la madre en que expresamente reconozca Ia
filiación.
2° Que el hijo se halle en posesión continua del estado de hijo del progenitor de que se trate,
justificada por actos directos del mismo padre o de su familia.
3° Respecto de la madre, que se pruebe el hecho del parto y la identidad del hijo.
En caso de formularse oposición, la inscripción de la filiación solo puede obtenerse por el
procedimiento ordinario (art. 49.II LRC.).
d) Por sentencia firme.
La sentencia que resuelve las acciones de filiación (en su caso, acciones penales) determina la
filiación.
e) Respecto de la madre, cuando se haga constar la filiación materna en la inscripción de nacimiento
practicada dentro de plazo, de acuerdo con lo dispuesto en la Ley de Registro civil.
f) En el momento de la inscripción del nacimiento, por la declaración conforme realizada por el
padre en el correspondiente formulario oficial a que se refiere la legislación del Registro Civil
g) Acciones de reclamación y de impugnación
Las acciones de filiación son aquéllas que tienen por objeto obtener de los órganos
jurisdiccionales un pronunciamiento relativo a la filiación, ya declarándola si no ha quedado
determinada de otra manera, o bien negando que lo sea la establecida formalmente.
El Código civil y la Ley de Enjuiciamiento Civil regulan las acciones de reclamación de la filiación
(dirigidas a que judicialmente se establezca la filiación reclamada) y las acciones de impugnaci6n
de la filiación (dirigidas a que judicialmente se deje sin efecto una filiación previamente
118
determinada). Ambas acciones (de reclamación o de impugnación), tiene como limite común el no
poder ejercitarse cuando hay una filiación determinada previamente a través de sentencia firme.
1. Normas generales. (Antiguos arts. 127 a 130 CC: Vigentes arts. 764-768 LEC).
2. Acciones de reclamación (Arts. 131-134 CC).
3. Acciones de impugnación (Arts. 136-141 CC),
4. Otras acciones: Impugnación del reconocimiento por vicios del consentimiento (Arts.138 y 141 CC)
1. Cuestiones previas
Las técnicas de reproducción asistida son procedimientos médicos 0 técnicas cuya finalidad es lograr la
fecundación del óvulo por el espermatozoide.
Con fa Ley de 1988, y posteriormente con la LTRHA de 2006 se sustituye en parte el principio de
veracidad biológica presente en la Ley de 1981 por el de la voluntad.
La filiación derivada de técnicas de reproducción asistida es un vínculo jurídico creado por la Ley
tomando como criterio fundamental la prestaci6n del consentimiento legalmente exigido a las
personas que han solicitado la utilización de las técnicas de reproducci6n asistida. Por ello la
determinación de la filiación será distinta de la regulada por el Código civil. Ahora bien, una vez
determinada tal filiación los respectivos derechos y deberes de quien ostente la calificación jurídica de
padre o madre serán los regulados en el Código civil.
El artículo 7 de la LTRA establece una remisión al Derecho vigente para los supuestos no regulados en
los artículos 8 a 10 de la LTRHA.
2. Paternidad
Respecto de la determinación de la paternidad, es cuestionable si el consentimiento prestado por el
varón es elemento suficiente para atribuir la paternidad, sin intervención de ninguna autoridad.
Ciertamente, llama la atención la relevancia concedida al consentimiento para la determinación de la
filiación.
119
Sin embargo, parece que los efectos atribuidos por la Ley de Técnicas de Reproducción Asistida de 22
de noviembre de 1988 al consentimiento del varón (determina la paternidad, impide la impugnación
de la misma) van mucho más allá de lo previsto por el Código civil. Cabe, pues, preguntarse en qué
medida se ha sustituido — mediante la LTRA— la biología por el consentimiento como criterio de
determinación de Ia filiación. Con esta Ley de 1988 se sustituye en parte este principio de veracidad
biológica presente en la Ley de 1981 por el de la voluntad. Así, se distinguen, los conceptos de
progenitor (que aporta el gameto) y padre (aquel que cumple una función jurídico-social que
comprende derechos y deberes), que pueden coincidir 0 no en una misma persona. Estos principios se
mantienen en la regulaci6n de 2006.
3. Maternidad
Mediante estas técnicas es posible que una mujer aporte el óvulo, otra geste, ¿y una tercera consienta
la realización de estas técnicas ¿A quién debe considerarse jurídicamente como madre? ¿A la que
aporta las características biológicas? ¿O más bien a la que gesta? ¿O quizás a quien, no pudiendo
gestar ni aportar óvulo, solicitó ayuda a otras mujeres, pero es a ella junto con su marido o compañero,
a quienes se debe el nacimiento del nuevo ser? Por ello, serán supuestos de maternidad subrogada.
Esta práctica no es admitida por nuestro Derecho. Así, el art. 10 establece: “será nulo de pleno derecho
el contrato por el que se convenga la gestación, con o sin precio, a cargo de una mujer que renuncia a la
filiación materna a favor de! contratante o de un tercero”.
No obstante, el Ministerio de Justicia, a través de la Dirección General de los Registros y del Notariado, ha
dictado la Instrucción de 5 de octubre de 2010, ¡de la Dirección General de los Registros y de! Notariado, sobre
régimen registral de la filiación de los nacidos mediante gestación por sustitución. (BOE 243, 07/10/2010) donde
se establecen los criterios y fijan las bases para la inscripción en el Registro Civil de niños nacidos en el extranjero
de mujeres gestantes que, en virtud de un contrato de gestación por sustitución, han renunciado a su filiación
materna. La disposición dota de plena protección jurídica el interés superior del menor, y en la misma se
establece, como requisito previo para el registro de los niños nacidos mediante esta práctica, la presentación
ante el encargado del Registro Civil de una resolución judicial dictada por un tribunal competente en el país de
origen. En nuestra doctrina la valoración de esta Instrucción ha sido muy diferente.
120
público internacional. Aun así, habían podido vivir en Francia como verdaderas uniones familiares,
aunque sin ser reconocidos los hijos como ciudadanos franceses.
Las dos sentencias tienen el mismo alcance y sus fundamentos de derecho coinciden. En ambos casos,
se trata de matrimonios heterosexuales de origen francés que ante la prohibición en Francia de la
gestación por sustitución habían recurrido a dos estados de EE.UU. en que esta práctica es legal (el
matrimonio Mennesson a California y matrimonio Labasse, a Minnesota). En ambos casos los gametos
procedían de los respectivos maridos y el óvulo procedía de donante. Aunque en los estados de EE.UU.
en que nacieron los niños los padres intencionales constan a todos los efectos como sus padres legales,
en Francia, se les denegó el acceso al Registro Civil por considerar que esto atentaba contra su orden
público internacional. Aun así, habían podido vivir en Francia como verdaderas uniones familiares,
aunque sin ser reconocidos los hijos como ciudadanos franceses.
En supuestos de maternidad de sustitución, el Tribunal Supremo español (STS de 6 de febrero de 2014)
ha resuelto, reconociendo Ia filiaci6n de quien aporta material genético, y el cónyuge adoptaría al
nacido.
121
El art. 215 Cc. dispone que: La guarda y protección de la persona y bienes o solamente de la persona o
de los bienes de los menores o incapacitados, se realizara, en los casos que proceda, mediante:
1° La tutela.
2° La curatela.
3° El defensor judicial.
Tras las reformas de 1987 y 1996, hay que añadir otras figuras: la tutela automática o administrativa y
la guarda administrativa.
Por otra parte, el Ministerio fiscal asumirá, en ocasiones, la defensa y representaci6én de la persona
que, eventualmente, deba ser sometida a tutela (art. 299 bis CC).
Todos estos cargos tutelares o de guarda constituyen un deber para quien ha de ejercerlos, y se han de
cumplir siempre en beneficio del menor o incapaz, bajo la salvaguardia de la autoridad judicial y
vigilancia de] Ministerio fiscal.
Todas las resoluciones judiciales que constituyan algún cargo tutelar se inscribirán en el Registro civil,
en la sección llamada “de las tutelas y representaciones legales”.
122
El art. 103 CDFA, en su apartado 1° atribuye al Juez el nombramiento de todo cargo tutelar, cualquiera que sea
el modo de delación. La regla es aplicable a la tutela ordinaria, a la curatela y al defensor judicial. El mismo
precepto y apartado impone al Juez la obligacién de dar posesión del cargo al nombrado. De acuerdo con el art.
103.2, el Juez tiene, asimismo, la función de vigilancia y control de las instituciones tutelares, así como al
Ministerio Fiscal en el art. 103.4. Por último, el art. 103.5 declara, en términos similares a los del art. 218 Cc, la
obligatoriedad de la inscripción en el Registro Civil de las resoluciones judiciales referentes a los cargos tutelares.
El art. 104.1 reconoce, de manera novedosa respecto del CC, a todo titular de funciones tutelares un derecho de
reembolso por los gastos derivados de su ejercicio, y el art. 104.2 atribuye a los cargos tutelares, en los mismos
términos que el art. 220 CC., un derecho de indemnización por los daños y perjuicios que padezcan como
consecuencia del ejercicio de la correspondiente función tutelar sin culpa por su parte. De tales daños responde
la persona protegida con cargo a sus bienes “de no poder obtener de otro modo su resarcimiento”, esto es, de
modo subsidiario.
El art. 105 extiende la posibilidad de retribución del tutor contemplada en el art. 274 CC. a todos los cargos
tutelares, excepto aquellos desempeñados por personas jurídicas públicas (art. 105.3). En el Código aragonés es
el propio interesado o los titulares de la autoridad familiar quienes pueden fijarla y, solo en su defecto, el Juez o
la Junta de Parientes (art. 105.1). El mismo art. 105.1 señala, asimismo, unos criterios de determinación de su
cuantía.
El art. 106 establece la responsabilidad de los cargos tutelares por los daños ocasionados a la persona protegida
durante el ejercicio de su función por su actuación negligente. La acción para exigir esta responsabilidad está
sujeta a un plazo de prescripción de tres años a contar desde el cese en el cargo o desde la rendición de cuentas,
de existir el deber de practicarla.
El capítulo I se cierra con el art. 107 (ver. art. 227 CC) que permite a toda persona que disponga de bienes a
título gratuito a favor de un menor o incapacitado establecer el régimen de administraci6n de tales bienes,
sustrayéndola incluso de la fiscalización judicial o de la Junta de Parientes.
II.1. TUTELA
a) Concepto
Regulación: arts. 222 a 285 CC. y arts. 130 a 147 CDFA.
La tutela puede ser definida como el poder concedido por la ley sobre la persona y bienes o
solamente sobre unos u otros de un menor o incapacitado, en beneficio y para su protección, bajo
control judicial (art. 215 CC).
b) Personas sujetas a tutela
Las personas sometidas a tutela vienen determinadas en la legislaci6n aragonesa en el art. 130
CDFA. Este precepto, semejante al art. 222 CC., ha optado por distribuir los supuestos de tutela en
dos apartados, el primero para los casos de tutela ordinaria y el segundo para los supuestos de
tutela automática de la Administración.
123
• Están sujetos a tutela ordinaria:
- Los menores no emancipados que no estén bajo la autoridad familiar. En caso de autoridad
familiar de otras personas se nombrará tutor de los bienes que carezcan de administrador
(art. 130.1.a CDFA)
• Constitución de la tutela
Cuando se dé el supuesto de la existencia de una persona que deba quedar sujeta a tutela,
tendrán la obligacién de promover su constitución:
Los parientes llamados a ella y quienes lo padres hayan llamado a desempeñar el cargo de tutor en
testamento o documento público notarial.
124
La persona bajo cuya guarda se encuentra el menor o incapacitado, y que podrá ser, bien la
entidad pública, bien el guardador de hecho.
El Ministerio Fiscal.
El Juez competente por razón del territorio.
Puede ser también el designado por el propio tutelado, ya que cualquier persona con capacidad
de obrar suficiente, en previsión de ser incapacitada judicialmente en el futuro, puede, en
documento público notarial, designar tutor, art. 223 par. 2° CC, y se denomina “autotutela’, que
se desarrolla más ampliamente —para los aragoneses- en el art 108CDFA.
Excepcionalmente, el Juez, en resolución motivada, podrá alterar el orden anterior o prescindir
de todas las personas mencionadas, si el beneficio del menor o del incapacitado así lo exigiere,
considerándose beneficiosa para el menor la integración en la vida de familia del tutor (art. 115.2
CDFA y art. 235 CC)
Por su parte, la persona que haya sido nombrada como tutor puede rechazar el cargo por
razones de edad, enfermedad, ocupaciones personales y profesionales, falta de relación con el
menor o incapaz y, evidentemente, por la carencia de medios económicos suficientes para
atenderle.
125
Esta renuncia al cargo debe hacerse en el plazo de 15 días desde el nombramiento si existe
alguna de las causas anteriores o, posteriormente, cuando se manifieste algún motivo que
imposibilite el ejercicio de la tutela (art. 126 CDFA).
• Ejercicio de la tutela, obligaciones, atribuciones y derechos del tutor; actos prohibidos del mismo.
En el ejercicio de la tutela, el Juez controla aquellos aspectos del tutelado que son más
trascendentes, concediendo o no la autorización. Por su parte, el Fiscal vigilara el ejercicio de la
tutela y podrá exigir al tutor que le informe sobre la situación del menor o del incapacitado y
del estado de la administración de la tutela.
Como atribuciones del tutor, podemos destacar las siguientes:
La persona que es nombrada tutor tiene la obligacién de educar al menor o incapaz y procurarle
una formaci6n integral, además de administrar sus bienes y representarle en todos sus actos
(art. 269 CC). El Código aragonés resalta en el art. 136 el contenido personal de Ia tutela y
señala que las funciones del tutor del menor son las mismas que las de la autoridad familiar de
los padres, con las modificaciones que la ley señala.
Respecto a los bienes del tutelado, el tutor es el administrador legal de sus bienes; dicha
administración deberá realizarla con la diligencia de un buen padre de familia, pues deberá
rendir cuentas de su gestión (art. 270 CC y arts. 139 y 146 CDFA).
Aunque los tutores actúan en nombre y representación del sometido al régimen de tutela, para
realizar ciertos actos necesitan la autorización del juez (art. 271), que en el CDFA (art. 103) se
126
sustituye por las medidas de vigilancia y control judicial establecidas en la sentencia que
constituye la tutela.
• Extinción
Las causas de extinción de la tutela se regulan en los artículos 276 y 277 Cc. y art. 144 CDFA:
- Cuando el menor de edad cumple los 18 años, a no ser que con anterioridad haya sido
judicialmente incapacitado.
- Por la adopción del tutelado menor de edad.
- Por fallecimiento del tutelado.
- Por laconcesi6n al menor del beneficio de la mayor edad (emancipación).
- Cuando habiéndose originado la tutela por privación o suspensión de la patria potestad (0
autoridad familiar), el titular de ésta la recupere.
- Cuando se dicte resolución judicial que ponga fin a la incapacitación, o que modifique la
sentencia de incapacitación en virtud de Ia cual se sustituya la tutela por la curatela.
La mayoría de edad y el fallecimiento son causas que extinguen la tutela de forma automática,
el resto presuponen una resolución judicial.
II. 2. CURATELA
Regulación: arts. 286 a 293 CC y arts. 148 a 152 CDFA ´
CONCEPTO: La curatela es un cargo tutelar de asistencia al sometido a ella, complementando la
capacidad del mismo que no la tiene plena. Por tanto, el curador ni suple ni representa, ni cuida al
sometido a ella, sino que solo complementa su capacidad en aquellos actos que no puede realizar por
sí mismo.
La constitución de la curatela es judicial. El Juez constituirá la curatela y nombrará al curador.
Personas sujetas a curatela (De acuerdo con el art.148 CDFA, están sujetos a curatela (ver art. 286 CC)):
a) Los emancipados, cuando las personas llamadas a prestarles la asistencia prevenida en la ley
fallezcan o queden impedidas para hacerlo (art. 148.a).
b) Los incapacitados, cuando la sentencia de incapacitación o la resolución judicial que la modifique
lo hayan establecido en atención a su grado de discernimiento (art. 148.b.).
c) Los que al cesar la prórroga o rehabilitación de la potestad de guarda continúen incapacitados,
salvo que proceda a tutela (art. 148.c.).
127
Como novedad respecto del CC, se prescinde de la curatela de los declarados pródigos (art. 286.3
CC), en coherencia con la supresión de la prodigalidad como una declaración distinta de la de
incapacitaci6n (art. 38.3 CDFA).
Promoción y constitución: El art. 150.4 CDFA contiene para la curatela de los incapacitados una remisión a las reglas de
la tutela sobre promoción y constitución (ver art. 291 CC)
Si el sometido a curatela hubiese estado con anterioridad bajo tutela, desempeñará el cargo de
curador el mismo que hubiese sido su tutor, a menos que el Juez disponga otra cosa (art. 150.3 CDFA y
art. 292 CC)
Contenido:
Se establece como regla general que la curatela del emancipado, que solo se constituirá a su instancia,
“no tendrá otro objeto que la intervención del curador en los actos que aquel no pueda realizar por sí
solo” (art. 149 CDFA.)
Y como regla supletoria que el régimen jurídico de la asistencia del curador no es otro que el previsto
para la asistencia del mayor de catorce años (arts. 2 3 y ss), a los que se remite el art. 39. Una vez
extinguida fa curatela, el curador ha de presentar al Juez un informe general justificado de las
actividades que ha desempeñado durante el ejercicio de su cargo, cuyo contenido dependerá, en todo
caso, del tipo de curatela (art. 152 CDFA)
Extinción:
Se producirá la extinción de la curatela cuando desaparezca la causa que dio lugar a la misma. Así, el
fallecimiento o mayoría de edad del menor emancipado o recupere la capacidad el incapacitado.
128
Es, por tanto, la persona nombrada por Juez para ejercer las funciones de amparo y representación de
los menores e incapacitados de forma transitoria en ciertos casos.
Su actuación finaliza cuando se extingue la causa que dio lugar a su nombramiento.
129
toda esta materia ha sido reformada por la Ley Orgánica 1/1996, de 15 de enero, de Protección Jurídica
del Menor, modificada por la Ley 26/2015, de 28 de julio, de modificación del sistema de protección a
la infancia y a la adolescencia.
El criterio informador, viene recogido por el art. 17 de la L.O. 1/1996:
"En situaciones de riesgo de cualquier índole que perjudiquen e/ desarrollo personal o social del menor, que no
requieran la asunci6n de la tutela por ministerio de la Ley, la actuación de los poderes públicos deberé garantizar
en todo caso los derechos que le asisten y se orientaré a disminuir los factores de riesgo y dificultad social que
incidan en la situaci6n personal y social en que se encuentra y a promover los factores de protección de! menor y
su familia.
Una vez apreciada Ia situación de riesgo, la entidad pública competente en materia de protección de menores
pondré en marcha las actuaciones pertinentes para reducirla y realizaré el seguimiento de la evolución del menor
en la familia”.
130
pueden encontrarse los menores se torna de capital importancia para preservar su superior
interés, evitando en muchos casos que Ia situación se agrave, y que deban adoptarse decisiones
mucho más traumáticas y de mayor coste individual, familiar y social, como la separación del
menor de su familia.
e) Se completa fa definición de la situación de desamparo regulada en el artículo 172 del código Civil,
estableciendo, por primera vez en una norma de carácter estatal, las circunstancias que la
determinan, con lo que se introduce una importante clarificación y unificación de criterios para su
declaración. Debe advertirse que a los efectos del apartado d), que establece como causa de
desamparo el consumo habitual de sustancias con potencial adictivo por parte de progenitores,
tutores o guardadores, se entiende como habitual los criterios de consumo perjudicial, abuso o
dependencia, según las definiciones de la Organización Mundial de la Salud o de la Asociación
Americana de Psiquiatría.
Las principales modificaciones del Código civil:
o En relación con la regulación del desamparo, y además de lo previsto en el artículo 18 de la Ley Orgánica de
Protección Jurídica del Menor ya citado, el anterior artículo 172 del código Civil se desdobla en tres artículos al
objeto de separar la regulación de las situaciones de desamparo (artículo 172), de la guarda a solicitud de los
progenitores o tutores (artículo 172 bis) y de las medidas de la intervención en ambos supuestos (artículo 172
ter) mediante el acogimiento residencial y familiar.
o En relación con el artículo 172 se mantiene la legitimación de los progenitores para promover la revocación de la
resoluci6n administrativa de desamparo y para oponerse a las decisiones que se adopten respecto a la
protección del menor durante el plazo de dos años desde la notificación, añadiéndose que transcurridos esos
dos años únicamente estará legitimado el Ministerio Fiscal para impugnar las resoluciones que sobre el menor
dicte la Entidad Pública. Por otra parte, se señala que durante ese periodo de dos años las Entidades Públicas,
ponderando la situación, podrán adoptar cualquier medida de protección que consideren necesaria, incluida la
propuesta de adopción, cuando exista un pronosticó de irreversibilidad.
o En este mismo articulo172 se establece la posibilidad de asumir la guarda provisional sin declaración previa de
desamparo ni solicitud expresa de los progenitores, mientras tienen lugar las diligencias precisas para la
identificación del menor, la investigación de sus circunstancias y la constatación de la situación real de
desamparo. La guarda provisional, aunque imprescindible para atender situaciones de urgencia, debe tener
límites temporales pues en otro caso podrían generarse situaciones de inseguridad jurídica. Por ello, se prevén
las obligaciones de las Entidades y el papel a desempeñar por el Ministerio Fiscal, como superior vigilante de la
actuación administrativa. Además, se prevén nuevos supuestos de cese de la tutela administrativa que
responden a la creciente movilidad de algunos menores protegidos.
o En relación con la guarda voluntaria, en estrecha conexión con el artículo 19 de la Ley Orgánica de Protección
Jurídica del Menor, en el artículo 172 bis se establece que la guarda a petición de los progenitores no podrá
sobrepasar el plazo máximo de dos años, salvo prórroga por concurrir circunstancias excepcionales, transcurrido
el cual, o la prórroga, el menor debe regresar con sus progenitores o tutores o ser dictada una nueva medida de
protección permanente.
o En el artículo 172 ter se recoge la prioridad del acogimiento familiar respecto al residencial, y se regula también
la posibilidad de acordar, por las Entidades Públicas, estancias, salidas de fin de semana o vacaciones con
familias, de origen o alternativas, o instituciones adecuadas para los menores en acogimiento y se establece la
131
posibilidad de que, en los casos de desamparo o guarda a petición de los progenitores, la Entidad Publica pueda
fijar una cantidad a abonar por los progenitores o tutores en concepto de alimentos y gastos de cuidado y
atención del menor.
o Tras algunas leves modificaciones en el artículo 173, el artículo 173 bis redefine las modalidades de acogimiento
familiar en función de su duración. Se suprime el acogimiento provisional, que ya no será necesario ante la
simplificación del acogimiento familiar, así como el acogimiento preadoptivo que, en definitiva, es actualmente
una fase del procedimiento de adopción. Con ello se introduce claridad en los verdaderos supuestos de
acogimiento familiar, que quedaran concretados en acogimiento de urgencia, acogimiento temporal (hasta
ahora denominado simple), con una duración máxima de dos años, salvo que el interés superior del menor
aconseje una prórroga, y acogimiento permanente.
o Las altas funciones que se encomiendan al Ministerio Fiscal, como superior vigilante de la actuación
administrativa en protección de menores, deben verse acompañadas de los suficientes medios a fin de que
pueda ejercerlas de manera efectiva, evitando que sus esfuerzos queden limitados a un simple voluntarismo
carente de operatividad practica o que su actuación sea meramente simbólica. A tales efectos, expresamente se
le asigna la posibilidad de solicitar informes adicionales a los presentados por la Entidad Pública.
o En Aragón, la intervención administrativa en materia de protección de menores se encuentra regulada en la Ley
12/2001, de 2 de julio, de la infancia y la adolescencia en Aragón (en adelante, LIYAA), (BOA n° 86, de 20 de
julio), y el Decreto 190/2008, de 7 de octubre, del Gobierno de Aragón, por el que se aprueba el Reglamento de
medidas de protección de menores en situaci6n de riesgo o desamparo (BOA n° 174, de 23 octubre) el legislador
aragonés estimé oportuno incorporar los aspectos civiles de esta materia en la Ley de Derecho de la
Persona en 2006, refundidas en el CDFA.
132
Exige la ley que ha de justificarse la existencia de circunstancias que impidan la asistencia moral y
material del menor, y además que no se les puede imputar a los padres (no cabe abdicar de la
patria potestad o tutela por razones caprichosas o no justificadas)
Cualquier variación posterior de la forma de ejercicio será fundamentada y comunicada a
aquellos y al Ministerio Fiscal.
En Aragón, el art. 160.2. a) CDFA establece que pueden solicitarla a la Administración los titulares
de la autoridad familiar o el tutor, cuando “por circunstancias graves y ajenas a su voluntad no
puedan cuidar de los menores o incapacitados a su cargo”.
133
El articulo 239 CC. dispone que la tutela de los menores desamparados corresponde por ley a la
entidad a que se refiere el artículo 172.
Este último precepto dice en su apartado 1 que “Cuando la Entidad Publica a la que, en el respectivo territorio,
esté encomendada la protección de los menores constate que un menor se encuentra en situación de
desamparo, tiene por ministerio de la ley la tutela del mismo y deberá adoptar las medidas de protección
necesarias para su guarda, poniéndolo en conocimiento del Ministerio Fiscal y, en su caso, del Juez que acordé la
tutela ordinaria. La resoluci6n administrativa que declare la situación de desamparo y las medidas adoptadas se
notificara en legal forma a los progenitores, tutores 0 guardadores y al menor afectado si tuviere suficiente
madurez y, en todo caso, si fuere mayor de doce años, de forma inmediata sin que sobrepase el plazo máximo
de cuarenta y ocho horas. La información será clara, comprensible y en formato accesible, incluyendo las causas
que dieron lugar a la intervención de la Administración y los efectos de la decisión adoptada, y en el caso del
menor, adaptada a su grado de madurez. Siempre que sea posible, y especialmente en el caso del menor, esta
información se facilitara de forma presencial”.
Se considera situación de desamparo, la que se produce de hecho a causa del incumplimiento, o del
imposible o inadecuado ejercicio de los deberes de protección establecidos por las leyes para la guarda
de los menores, cuando éstos queden privados de la necesaria asistencia moral o material.
En Aragón, en línea con el Código civil (arts. 172.1 y 239), atribuye a la entidad pública competente en
materia de protección de menores e incapacitados la tutela de los menores e incapacitados en
situación de desamparo (art. 119 CDFA; art. 61 LIYAA; por el IASS, arts. 47 y ss Decreto 190/2008).
Para que se constituya esta tutela automática es necesaria una resolución motivada de la
Administraci6n por la que declare el desamparo del menor o incapacitado y asuma dicha tutela, previo
estudio de Ia situación del menor (art. 119 CDFA). De acuerdo con el art. 120, la resolución de
desamparo debe comunicarse al Ministerio fiscal y notificarse a los padres (entiéndase titulares de la
autoridad familiar), tutores o guardadores en un plazo de cuarenta y ocho horas. Igualmente, siempre
que sea posible, en el momento de la notificación deberá informarse a aquellos de las causas que han
motivado la intervención administrativa y de sus posibles consecuencias. En cualquier caso, contra
dicha resolución cabe formular oposici6n ante la jurisdicción civil, sin necesidad de reclamación
administrativa previa (art.121 CDFA, en coherencia con el art. 780.1 LEC.).
El art. 118 CDFA, de modo coincidente con el art. 59.1 Ley aragonesa 12/2001, precisa en qué
consiste la situación de desamparo. Este precepto se complementa con lo dispuesto en el art. 59.2 de
la Ley 12/2001 que ofrece una lista ejemplificativa de posibles supuestos constitutivos de desamparo.
Con todo, según precisa el art. 118.2 CDFA, en coherencia con la doctrina y jurisprudencia, el concepto
de desamparo ha de interpretarse restrictivamente. Hay que distinguir las situaciones de desamparo”
(ver también arts. 59 a 63 LIYAA; arts. 28 a 51 Decreto 190/2008) de las de riesgo, “aquéllas en las que,
por circunstancias personales o sociofamiliares, se ven obstaculizados el desarrollo integral del niño o
adolescente y el ejercicio de sus derechos y que no requieren su separaci6n del medio familiar” (arts.
56 a 58 LIYAA; arts. 15 a 27 Decreto 190/2008)
134
La tutela automática de la Administración conlleva la suspensión -que no extinción- de la autoridad
familiar y funciones anejas o, en su caso, de la tutela ordinaria (art. 119CDFA), pero considera validos
los actos que realicen estas personas en representación de los menores y beneficiosos para ellos (art.
163 CDFA)
Con todo, dicha tutela se configura como una medida de protección provisional que, en principio, dará paso
a otras situaciones más estables como es la reintegración del menor o incapacitado al titular o titulares de
la autoridad familiar o, en su caso, la promoción de la tutela ordinaria o la adopción. No obstante, cuando
ello no sea posible o no resulte conveniente para el interés de la persona protegida, la tutela administrativa
se convertirá en definitiva, tratándose de menores, hasta su mayoría de edad o emancipación y, en el caso
de los incapacitados, hasta que recobren la capacidad (cese de la tutela: art. 62 LIYAA).
III. 3. ACOGIMIENTO
Concepto:
El acogimiento, es definido por la doctrina científica como aquella situación temporal y revocable,
orientada a la protección de los menores que se encuentren privados (aunque sea
circunstancialmente) de una adecuada atención familiar.
Dispone el art. 172.3 CC que la guarda asumida a solicitud de los padres o tutores (voluntaria) o como
función de la tutela por ministerio de la ley (forzosa), se realizara mediante el acogimiento familiar o el
acogimiento residencial.
Por consiguiente, el acogimiento es la forma de ejercitar la guarda del menor.
CLASES DE ACOGIMIENTO:
A) ACOGIMIENTO FAMILIAR
Es el que se ejerce por persona o personas que determine la entidad pública. Trata de incorporar
al menor a una familia en la que pueda desarrollarse como persona y en la que consiga integrarse
como un miembro más a todos los niveles, en una relación análoga a la paterno-filial A través del
acogimiento se pretende que !o que prevalezca sea el interés del menor, articulando un sistema
de guarda que permita la integración familiar de aquellos menores cuyos padres mantienen la
patria potestad, pero por diversas razones, no les pueden atender, o bien, de aquellos menores
que se encuentren en una situación de desamparo.
Se regula en el artículo 173 bis, que establece:
1. El acogimiento familiar podrá tener lugar en la propia familia extensa del menor o en familia
ajena, pudiendo en este último caso ser especializado,
135
2. El acogimiento familiar podrá adoptar las siguientes modalidades atendiendo a su duración y
objetivos:
a) Acogimiento familiar de urgencia, principalmente para menores de seis años, que tendrá una
duración no superior a seis meses, en tanto se decide la medida de protección familiar que
corresponda.
b) Acogimiento familiar temporal, que tendrá carácter transitorio, bien porque de la situación del
menor se prevea Ia reintegración de éste en su propia familia, o bien en tanto se adopte una
medida de protección que revista un carácter más estable como el acogimiento familiar
permanente o la adopción. Este acogimiento tendrá una duración máxima de dos años, salvo que el
interés superior del menor aconseje la prórroga de la medida por la previsible e inmediata
reintegración familiar, o la adopción de otra medida de protección definitiva.
c) Acogimiento familiar permanente, que se constituirá bien al finalizar el plazo de dos años de
acogimiento temporal por no ser posible la reintegración familiar, o bien directamente en casos de
menores con necesidades especiales o cuando las circunstancias del menor y su familia así lo
aconsejen. La Entidad Publica podrá solicitar del Juez que atribuya a los acogedores permanentes
aquellas facultades de la tutela que faciliten el desempeño de sus responsabilidades, atendiendo,
en todo caso, al interés superior del menor.
En Aragón, el acogimiento familiar, (art. 165 CDFA) constituye un instrumento de protecci6n que
proporciona al menor o incapacitado un núcleo de convivencia familiar, en sustitución o como
complemento del propio. En atención a su finalidad, puede adoptar tres formas distintas (art. 168
CDFA): simple, permanente y preadoptivo. Su ejercicio corresponde a la persona o personas
designadas por la Administración para sustituir al núcleo familiar del menor o incapacitado o al
responsable del hogar funcional (165.2 CDFA). Produce como efecto la plena participación del
menor o incapacitado en la vida de la familia acogedora e impone a ésta las obligaciones previstas
en el art. 165.1 CDFA (ver arts. 70-73 LIYAA y arts. 71-105 Decreto 190/2008)
PROCEDIMIENTO:
Constitución. El acogimiento puede constituirse de dos maneras, administrativa y judicial.
El acogimiento administrativo o constituido por la entidad pública, de acuerdo con el art. 166.CDFA
(ver art. 172. Ter CC), procede en los siguientes casos:
1) cuando los titulares de la autoridad familiar que no estén privados de ella o el tutor hayan dado su
consentimiento
2) cuando los titulares de la autoridad familiar sean desconocidos
3) cuando los titulares de la autoridad familiar hayan sido privados de ella.
136
tutor no hayan comparecido a la constituci6n de aquél o se hayan opuesto al mismo (art. 167CDFA y
art. 172 bis CC)
EFECTOS:
El acogimiento familiar produce la plena participación del menor en la vida de familia e impone a
quien lo recibe las obligaciones de velar por él, tenerlo en su compañía, alimentarlo, educarlo y
procurarle una formación integral (art. 173.1 CC).
Cese: En atención a lo dispuesto en el art. 169 CDFA (ver art. 173.4 CC), el acogimiento puede
cesar judicial o extrajudicialmente.
El cese judicial o en virtud de resolución judicial constituye la única forma de cese del acogimiento
judicial, aunque también puede afectar al acogimiento administrativo en caso de que Ja
Administración haya denegado su cese.
El cese extrajudicial o en virtud de resolución administrativa solo afecta al acogimiento
administrativo. En particular, tiene lugar en los siguientes supuestos:
1) cuando las personas que tienen acogido al menor o incapacitado así lo decidan y comuniquen a la
entidad pública
2) a petición del tutor o de los titulares de la autoridad familiar que reclamen la compañía del menor o
incapacitado
3) cuando la entidad pública que tenga la tutela o guarda del menor o incapacitado lo considere
necesario para salvaguardar el interés de éste.
B) EL ACOGIMIENTO RESIDENCIAL
Cuando no pueda constituirse un acogimiento familiar, la Ley ha previsto el acogimiento
residencial, que es aquél en que el menor se encuentra internado en un centro asistencial y el
acogimiento lo ejercita el director del centro.
En Aragón, el acogimiento residencial, por su propio carácter, es una medida de protección a
adoptar subsidiariamente en caso de que los demás instrumentos de protección resulten
imposibles, inadecuados o insuficientes y hasta que se arbitre otra medida (art. 66.1 LIYAA) Su
ejercicio corresponde al director del centro donde sea acogido el menor o incapacitado. Se regula
detalladamente en arts. 66 a 69 LIYAA y art. 64 a 70 Decreto 190/2008.
IV. LA ADOPCION
CONCEPTO Y CARACTERES:
Como ya se mencioné al tratar de la filiación, la adopción es una de las formas de adquirir la filiación, es
decir, de pasar a formar parte de una determinada familia. Es un acto de autoridad por el cual se crea
entre dos personas la relación jurídica paterno-filial.
137
Por lo tanto, la adopción se diferencia de la guarda y tutela, ya que en estos casos el menor no pierde
los vínculos jurídicos con su familia biol6gica. En cambio, una vez producida la adopción, se adquiere
una nueva filiación, perdiendo la anterior: se adquiere una nueva relación familiar equiparada
absolutamente a la biológica, por lo que supone la ruptura de vínculos, personales, familiares y
jurídicos, entre el hijo adoptivo y sus padres naturales o biológicos, y el nacimiento de unos derechos y
obligaciones entre los padres y los hijos adoptivos idénticos a los surgidos por Ia filiación biológica.
La adopción tiene carácter permanente y el adoptado se convierte a todos los efectos en hijo del
adoptante.
En Aragón, no hay legislación civil sustantiva sobre adopción nacional e internacional, por lo que se
aplica la legislación civil estatal (CC y Ley 54/2007) como supletoria. Los procedimientos
administrativos de adopción se regulan en los arts.74 a 77 LIYAA y el Decreto 188/2005, de 26
septiembre, por e/ que se aprueba el Reglamento del procedimiento administrativo previo a la
adopción nacional e internacional de menores [BOA 120, 07/10/2005]), y el Decreto 190/2008, además
de los procedimientos de acogimientos familiar, dedica el Titulo IX (arts. 106 a 128) al acogimiento
temporal de menores extranjeros.
Las características comunes a todo proceso de adopción son las siguientes (arts. 175-180 CC):
• Se protege el interés del menor sobre cualquier otro (adoptado).
• Se exige al adoptante estar en pleno ejercicio de los derechos civiles, ser mayor de 25 años y
menor de 45 años y tener como mínimo 16 años más que la persona adoptada. En el caso en que
la adopción la soliciten matrimonios o parejas de hecho de forma conjunta, bastara con que uno
de ellos cumpla el requisito de la edad, y poseer unas condiciones psico-pedagógicas y
socioeconómicas mínimas (declaración de idoneidad).
• La adopción requiere la intervención estatal.
• El Juez es la única autoridad competente para aprobar una adopción nacional (es decir, respecto
a persona que tuviera nacionalidad española).
• La adopción extingue el vínculo del adoptado con su familia natural.
• Se incluye, la posibilidad de que, a pesar de que al constituirse la adopción se extingan los
vínculos jurídicos entre el adoptado y su familia de procedencia, pueda mantenerse con algún
miembro de ella alguna forma de relación o contacto a través de visitas o de comunicaciones, lo
que podría denominarse como adopción abierta.
• Por excepción, seguirán existiendo vínculos jurídicos con la familia paterna o materna del
adoptado en cualquiera de los siguientes supuestos:
• Cuando el adoptado sea hijo del cónyuge del adoptante, y ello, aunque aquel cónyuge hubiera
fallecido antes de producida la adopción.
• Cuando sólo uno de los progenitores haya sido legalmente determinado y el adoptante sea
persona de distinto sexo al de dicho progenitor, siempre que tal efecto hubiere sido solicitado
138
por el adoptante, el adoptado mayor de doce años y el padre o madre cuyo vinculo haya de
persistir.
Para más información sobre protección a la infancia, se puede consultar la Web del Gobierno de Aragón:
http://www.aragon.es/DepartamentosOrganismosPublicos/OOAA/IASS/AreasTematicas/Recursos?channelSelected=27b772
676eeb5510VgnVCM1000002e551bacRCRD
139
TEMA 6: MATRIMONIO. EFECTOS PERSONALES Y PATRIMONIALES.
FORMAS FAMILIARES NO MATRIMONIALES
1.2. REQUISITOS
A) REQUISITOS DE CAPACIDAD
Pueden contraer matrimonio:
- Los mayores de edad (18 años)
- Los menores emancipados
B) LIBERTAD MATRIMONIAL
Art. 46.2 CC: No pueden contraer matrimonio
2° Los que estén ligados con vínculo matrimonial.
140
• Forma religiosa: celebrado de acuerdo al Derecho canónico o conforme a los acuerdos previstos con
una confesión religiosa no católica autorizada por el Estado español (confesiones evangélica, judía e
islámica).
Todas ellas producen efectos jurídicos frente a terceros desde la inscripción del matrimonio en el
Registro civil.
VECINDAD CIVIL: el matrimonio no modifica la vecindad civil, pero faculta a cualquiera de los
cónyuges a optar por la vecindad civil del otro (art. 14.4 CC)
141
A) CAPITULACIONES MATRIMONIALES
Pacto entre los cónyuges o futuros en escritura pública por el que fijan su régimen económico.
matrimonial (el de separacié6n de bienes. uno de comunidad universal en el que hacen comunes
sus bienes etc.) Pueden ser otorgarse antes de la celebración del matrimonio o después.
142
3.2. CARACTERES:
- el carácter factico de la relación
- el carácter estable de la convivencia
- la existencia de una relación de afectividad análoga al matrimonio
- la exclusividad de la relación
- la notoriedad pública de la convivencia
- la libre disolubilidad de la relación (por voluntad de la pareja y sin intervención de juez, notario o
secretario judicial)
143
3.5. EFECTOS JURÍDICO-CIVILES DE LAS PAREJAS ESTABLES NO CASADAS
Sólo la pareja estable no casada produce unos determinados efectos jurídico-civiles.
Estos serán los pactados en el llamado convenio de convivencia (pacto donde la pareja fija de mutuo
acuerdo los efectos personales y patrimoniales de su convivencia).
En defecto de convenio, el CDFA, de una parte, impone a los convivientes la obligacién de contribuir a
los gastos comunes en proporción a su patrimonio; y declara la separación absoluta de los patrimonios
(es decir, que cada conviviente conserva la propiedad y disfrute de sus bienes).
144
TEMA 7: CRISIS MATRIMONIALES
Cuando la vida en común de un matrimonio no puede llevarse a cabo, por desavenencias entre los
cónyuges, se produce lo que se denomina una crisis matrimonial. El Derecho ofrece soluci6n a estas
crisis a través de tres vías: la separación, divorcio y nulidad.
145
judicial o acuerdo de los cónyuges ante notario o secretario judicial, en espera de una reconciliación
o ruptura definitiva mediante divorcio, pero subsistiendo el vínculo matrimonial.
Hasta 2015 sólo existía la separación decretada judicialmente. En 2015 se añade novedosamente la
separación consensual ante secretario judicial o notario.
a) separación judicial: en virtud de sentencia, siempre que existan hijos menores no emancipados
o incapacitados que dependan de los progenitores.
La separación judicial la declara el juez, bien a petición de ambos cónyuges o por uno con el
consentimiento del otro (separación consensual). bien a petición de uno de los cónyuges sin
necesidad de alegar causa legal de separación (separación unilateral). En la separación
consensual la demanda deberá ir acompañada de una propuesta de convenio regulador de los
efectos de la ruptura para que sea aprobado por el juez.
En todo caso, para solicitarla ha tenido que transcurrir un plazo mínimo de 3 meses desde la
celebración del matrimonio. No necesario este plazo en caso de: existencia de un grave riesgo para
la vida, integridad física o moral, libertad o indemnidad sexual de uno de los cónyuges o de los hijos.
• DIVORCIO: Implica la disolución del matrimonio bien por decisión judicial bien por acuerdo de los
cónyuges ante secretario judicial o notario y el cese de sus efectos.
Hasta 2015 sólo existía el divorcio decretado judicialmente. En 2015 se añade novedosamente el
divorcio consensual ante secretario judicial o notario.
a) Divorcio judicial: en virtud de sentencia, siempre que existan hijos menores no emancipados o
incapacitados que dependan de los progenitores.
El divorcio judicial lo declara el juez, bien a petición de ambos cónyuges o de uno con el
consentimiento del otro (divorcio consensual), bien a petición de uno de los cónyuges sin
146
necesidad de alegar causa legal (divorcio unilateral). En divorcio consensual la demanda deberá
ir acompañada de una propuesta de convenio regulador de los efectos de la ruptura para que
sea aprobado por el juez.
En todo caso, para solicitar el divorcio ha tenido que transcurrir un plazo mínimo de 3 meses
desde la celebración del matrimonio. No necesario este plazo en caso de: existencia de un grave
riesgo para la vida, integridad física o moral, libertad o indemnidad sexual de uno de los
cónyuges o de los hijos.
b) Divorcio notarial: se trata de un divorcio de mutuo acuerdo mediante el otorgamiento de una
escritura pública ante notario, en la que los cónyuges manifiestan su voluntad de separarse y
acompañan de un convenio regulador de los efectos de su ruptura. No es posible este divorcio
cuando los cónyuges tienen hijos menores no emancipados o incapacitados que dependan de
sus progenitores. Los cónyuges deben intervenir asistidos de letrado y los hijos mayores
dependientes económicamente deben consentir las medidas que les afecten por convivir en
domicilio familiar (régimen de uso de la vivienda familiar y pensión de alimentos).
c) Divorcio ante secretario judicial: se trata de un divorcio de mutuo acuerdo mediante el
otorgamiento de un convenio regulador ante un secretario judicial. No es posible este divorcio
cuando los cónyuges tienen hijos menores no emancipados o incapacitados que dependan de
sus progenitores. Los cónyuges deben intervenir asistidos de letrado y los hijos mayores
dependientes económicamente deben consentir las medidas que les afecten por convivir en
domicilio familiar (régimen de uso de la vivienda familiar y pensión de alimentos).
2.1 EL CONVENIO REGULADOR (EN CC) O EL PACTO DE RELACIONES FAMILIARES (EN CDFA)
Los cónyuges o convivientes pueden acordar los efectos de la ruptura de su matrimonio mediante
el convenio regulador. El convenio regulador debe contener, según el art. 90 CC:
A) El cuidado de los hijos sujetos a la patria potestad de ambos, el ejercicio de ésta y, en su caso, el
régimen de comunicación y estancia de los hijos con el progenitor que no viva habitualmente
con ellos. No debe confundirse la guarda y custodia con la "patria potestad" que, normalmente.
y salvo determinadas excepciones, continúa siendo compartida por ambos cónyuges.
147
B) Si se considera necesario, el régimen de visitas y comunicación de los nietos con sus abuelos,
teniendo en cuenta, siempre, el interés de aquéllos.
C) La atribución del uso de la vivienda y ajuar familiar. La misma quedara, normalmente, a los hijos
y al cónyuge al que se atribuya la guarda y custodia de los mismos.
D) La contribución a las cargas del matrimonio y alimentos, así como sus bases de actualización y
garantías en su caso.
E) La liquidación, cuando proceda, del régimen económico del matrimonio.
F) La pensión compensatoria que conforme al artículo 97 correspondiere satisfacer, en su caso, a
uno de los cónyuges.
Recientemente, el Partido Popular presenté el 13-10-2017 una Proposición de Ley de modificación
del Código Civil, la Ley Hipotecaria y la Ley de Enjuiciamiento Civil, sobre el régimen jurídico de los
animales, por la que se introduce en el actual artículo 90, que recoge el contenido del convenio
regulador una nueva letra c), con el contenido que se indica : "c) El destino de los animales de
compañía, caso de que existan, teniendo en cuenta el interés de los miembros de la familia y el
bienestar del animal, pudiendo preverse el reparto de los tiempos de disfrute Si fuere necesario.
En Aragón mediante pacto de relaciones familiares. Según el articulo 77 CDFA, deberá concretar,
como mínimo, los acuerdos sobre los siguientes extremos relacionados con la vida familiar:
a) El régimen de convivencia o de visitas con los hijos.
b) El régimen de relación de los hijos con sus hermanos, abuelos y otros parientes y personas
allegadas.
c) El destino de la vivienda y el ajuar familiar.
d) La participación con la que cada progenitor contribuya a sufragar los gastos ordinarios de
los hijos, incluidos en su caso los hijos mayores de edad o emancipados que no tengan
recursos económicos propios, la forma de pago, los criterios de actualización y, en su caso,
las garantías de pago. También se fijarán la previsión de gastos extraordinarios y la
aportación de cada progenitor a los mismos.
e) La liquidación, cuando proceda, del régimen económico matrimonial.
f) La asignación familiar compensatoria, en su caso, que podrá determinarse en forma de
pensión, entrega de capital o bienes, así como la duración de la misma.
En Aragón estos acuerdos necesitan siempre aprobación judicial. En el Cc, sólo en el caso de
nulidad matrimonial y separación o divorcio judicial., no en cambio en caso de separación o
divorcio ante notario o secretario judicial.
148
2.2 MEDIDAS JUDICIALES
En defecto de convenio regulador que acompañe a la demanda en supuestos de crisis matrimonial
(en el CC) o pacto de relaciones familiares, para la ruptura matrimonial o no matrimonial (en
Aragón) corresponde al juez fijar los efectos de la ruptura, de acuerdo con unas determinadas
pautas que fija la ley. Estas medidas deben versar sobre los siguientes extremos:
o Custodia de los hijos menores y régimen de visitas
Por custodia entendemos el cuidado personal de los hijos (qué progenitor va a convivir con los
hijos). Es independiente a la titularidad de la patria potestad o autoridad familiar; esto es,
ambos padres pueden conservar la patria potestad o autoridad familiar (porque solo se les
puede privar el juez si incumplen los deberes inherentes a las mismas) pero la custodia puede
corresponder a uno o los dos progenitores, según lo que acuerden o decida el juez.
A la hora de decidir el juez a quien atribuye la custodia, si aplica el CDFA, el régimen preferente
es la custodia compartida, de manera que en principio debe otorgar la custodia a ambos
padres, salvo que excepcionalmente haya razones que aconsejen la custodia individual a favor
de uno.
En cambio, si aplica el Cc el régimen preferente sigue siendo la custodia individual a favor de
uno de los progenitores y el excepcional la custodia compartida a favor de los dos (siempre que
lo acuerden ambos progenitores. No obstante, existe una jurisprudencia del Tribunal Supremo
que defiende una interpretación correctora del Cc para considerar la custodia compartida ya no
como excepcional, sino normal o incluso deseable, siempre que “entre los padres exista (si no
un acuerdo) una relación de mutuo respeto”. No obstante, existen discrepancias acerca de la
conveniencia de un criterio u otro según las circunstancias.
Adicionalmente, el juez deberá fijar el régimen de visitas y comunicaciones del progenitor no
custodio (en la custodia individual) o de ambos progenitores en los periodos en que no
convivan con los hijos (en la custodia compartida).
o La contribución de los padres a los gastos de asistencia de los hijos: Igualmente, el juez deberá
fijar la proporción en que los padres han de contribuir a los gastos de asistencia de sus hijos
menores o mayores a cargo (por ser incapaces o estar en formación) en proporción a sus
recursos económicos y las necesidades de éstos.
149
Criterios del CDFA:
- Si hay hijos menores y el juez ha optado por el régimen de custodia compartida (régimen
preferente en Aragón): el criterio de mayor dificultad objetiva de uno de los progenitores
para acceder a una vivienda como criterio preferente; y el criterio del mejor interés para las
relaciones familiares como criterio subsidiario.
- Si hay hijos menores y el juez ha optado por el régimen de custodia individual (régimen
excepcional en Aragón): el criterio de atribución del uso al progenitor custodio como criterio
preferente; y El criterio de atribución al progenitor no custodio en función del mejor interés
para las relaciones familiares como criterio subsidiario.
- Si no hay hijos menores: en defecto de norma aragonesa, se aplica el criterio del Cc del del
interés más necesitado de protección.
o La pensión compensatoria: el juez deberá en su caso fijar la pensión compensatoria a pagar por
un cónyuge (o pareja en Aragón) al otro al que la ruptura le genere un desequilibrio económico
que implique un empeoramiento en su situación económica respecto de la situación anterior.
Para fijar cuantía y duración el juez atenderá a diferentes circunstancias: recursos económicos,
edad, posibilidades de acceso a mercado laboral, duración del matrimonio o convivencia, etc.
3. LA MEDIACION FAMILIAR
3.1.LEY ESTATAL 5/2012 DE MEDIACIÓN EN ASUNTOS CIVILES Y MERCANTILES
El 6 de julio de 2012 se aprobé la Ley 5/2012 de mediación en asuntos civiles y mercantiles (BOE 7 julio
2012), en vigor desde el 27 de Julio.
El marco normativo de la mediación se circunscribe al Ámbito competencial del Estado en materia de
legislación mercantil, procesal y civil (disposición final 5°), sin perjuicio de la legislación autonómica. En
este sentido, varias Comunidades Autónomas han aprobado desde 2001 las correspondientes Leyes
sobre mediación familiar, fundadas en sus competencias estatutarias sobre acción social y servicios
sociales o Derecho civil.
La Ley 5/2012 define la mediación como “aquel medio de solución de controversias, cualquiera que sea
su denominación, en que dos o más partes intentan voluntariamente alcanzar por si mismas un acuerdo
con la intervención de un mediador” (art. 1).
El mediador puede renunciar a desarrollar o concluir la mediación pactada por darse circunstancias
que afecten a su imparcialidad, por el enquistamiento de las posiciones o el incumplimiento de los
150
deberes de las partes (arts. 13.2 y 3; art. 22). Nadie está obligado a mantenerse en el procedimiento de
mediación (art. 6.3), pero la terminaci6n normal, como muestran las estadísticas europeas, es la
solución del conflicto, parcial o totalmente, que provocó el inicio del procedimiento.
La mediación puede ser extrajudicial (no hay proceso judicial, o antes o al finalizar dicho proceso), o
intrajudicial (aconsejada por la autoridad judicial en un proceso judicial), y puede ser instada por las
partes o el juez, pero no podrá iniciarse la mediación si una de las partes esta incurso en un proceso
penal por atentar contra los derechos de su cónyuge/pareja o hijos, o hay indicios fundados de
violencia de género (art. 78 CDFA y arts. 12 a 14 Ley Mediación Familiar.)
Tras designarse el mediador (servicios públicos) el procedimiento consta de una reunión inicial
informativa sobre mediación (art. 16), a la que siguen las correspondientes sesiones del proceso de
mediación, cuya duración no puede exceder de sesenta días desde su inicio (art 18), y que finaliza de
forma ordinaria cuando las partes alcancen un acuerdo total o parcial (con la obligatoriedad de un
contrato, art. 1091 CC), y extraordinariamente cuando exista falta de colaboración, incumplimiento o
inasistencia de alguna de las partes, o no puedan obtenerse acuerdos (art. 19).
En todo caso, la finalización del proceso de mediación se refleja en un acta final (art. 20). cuyos
acuerdos pueden ser ratificados judicialmente en el ámbito de los procesos familiares u homologados
judicialmente en otras materias, adquiriendo fuerza ejecutiva su cumplimiento (art. 21).
151