No. Trabajo 3 26 ago.
2022
Frida Guadalupe Acevedo Flores 101 Regina Ayala Bojórquez
Poesía Lírica
Homero
Lírica
El género lirico o también llamado poesía crea la ilusión o imagen de la realidad mediante la palabra para
transmitir sentimientos, emociones o sensaciones subjetivas respecto a algo.
Este género toma su nombre de la Lira, instrumento musical de cuerdas. El creador del genero fue
Terpandro (poeta y músico griego, considerado como el fundador de la música). Las primeras creaciones
de este género son: los cánticos de Moisés y los Salmos de David.
La lírica nace en Jonia entre los siglos viii y vii a.C. y se desenvuelve en “la polis”, (ciudad–estado). En
una época de crisis, conflictos y cambios sociales y económicos que conducirán a la instauración de la
democracia. Aparece una nueva clase social enriquecida con la artesanía y el comercio que reclama
derechos políticos.
Asistimos entonces al nacimiento de la filosofía: el hombre comienza a cuestionar el mundo que le rodea
y la tradición se pone en tela de juicio. La lírica refleja esta visión más personalizada. Surge un
enfrentamiento entre la religión legalista (Apolo, Delfos, la nobleza) y la mística (Dioniso, el pueblo).
Nace el concepto de culpa: el hombre se siente desvalido e indefenso ante el dios.
Características del Género:
Este género recrea sentimientos, Expresa Belleza, usa un Lenguaje Subjetivo, tiene una intenció n
connotativa, está escrito en verso o en prosa y Utiliza figuras retoricas.
• No interesa el pasado sino el presente, “disfruta de la vida”, de los placeres, el vino, el amor.
• Mantiene una actitud consciente de sus limitaciones, en algunos casos angustiada y pesimista
• Se desarrolló en el ambiente de competiciones poéticas organizadas por ciudades, tiranos y santuarios.
• En el poema, el mito pierde gran parte de su importancia. la prioridad la tiene la expresión de las propias emociones
y sentimientos.
• Es esencialmente cantada y con acompañamiento musical, teniendo a veces la danza.
• Se abandonó el hexámetro dactílico de la épica, surgiendo nuevos tipos de versos
• Tiene una enorme variedad y riqueza de géneros. (Principalmente la lírica monódica y la lírica coral, distinguiendo
si la interpretación la hacía una sola persona o un coro).
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Frida Guadalupe Acevedo Flores 101 Regina Ayala Bojórquez
Genero épico- narrativo
Es una expresión literaria que se caracteriza por que relata historias imaginarias o ficticias que
construyen la historia de un pueblo y que es ajena a los sentimientos del autor.
Las primeras obras surgen en Grecia y son creadas por Homero (la Ilíada y la Odisea). Se divide en
subgéneros, los cuales son: la epopeya, el mito, la leyenda, la novela y el cuento
Poesía Épica: Tipo de poesía narrativa que canta las hazañas de unos héroes pertenecientes a un pasado
más o menos legendario y cuyo comportamiento glorioso acaba convirtiéndose en modelo de virtudes
(valor, fidelidad, nobleza). Es poesía cantada por aedos o cantores profesionales, con acompañamiento
musical; se trata de poesía objetiva, pues el poeta actúa como simple narrador de unos hechos ajenos a
él. La forma de esta poesía1es el hexámetro dactílico. repetición, seis veces, del pie rítmico llamado
dáctilo. El elemento fundamental de la versificación griega es la cantidad de la sílaba o alternancia de
sílabas largas y breves en el metro de acuerdo a determinados esquemas.
El género épico es una de las formas más antiguas de narrativa que se conoce, cuyas obras normalmente
voluminosas tratan sobre hechos míticos o legendarios, como hazañas de héroes y grandes guerras, que a
menudo sirvieron de relato fundacional de las culturas antiguas. En estos textos se suele enaltecer o
engrandecer al pueblo, contando sus orígenes divinos (o los de sus héroes nacionales), pero no se trataba
de textos destinados al rezo -como los textos sagrados- sino de obras literarias transmitidas de
generación en generación.
Mientras la tragedia (de donde proviene el teatro actual) los representaba en el momento mismo y frente
a los ojos de los espectadores, la épica lo hacía a través de un narrador, y por lo tanto estaba un paso más
alejada de la verdad, ya que todo se conocía a través de las palabras y el punto de vista de dicho
narrador.
Características del género épico
Es un género narrativo antiguo, que depende de un narrador para contar una serie de episodios reales o ficticios (o
ambas cosas). La épica cuenta la historia de las hazañas de un héroe, quien se enfrenta a los dioses, a la guerra, a
criaturas sobrenaturales o a las fuerzas de la naturaleza. A menudo estas acciones se manejan a caballo entre la
historia y la mitología.
Tradicionalmente, la épica se componía en verso, dado que se trata de un género previo a la invención de la
escritura, y sus obras debían ser narradas y transmitidas oralmente. Para ello, el verso resultaba un método de
memorización (mnemotecnia). Sin embargo, después fueron en su mayoría transcritas o recopiladas por escrito.
Como toda narración, contaba con diálogos y acciones, y solía dividirse en cantos (equivalentes a capítulos).
Sus obras pueden ser de distinto tipo: epopeyas, cantares de gesta, romances, etc., y suelen llamarse “poemas
épicos”, dado que son previos a la distinción moderna entre prosa y poesía.
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Epopeya
Da origen al género épico- narrativo, las primeras creaciones están escritas generalmente en verso y
extensión grande que presenta una acción o hazaña protagonizada por personajes de espíritu heroico con
detalles sobrenaturales que representan los valores más admirados de un pueblo y que generalmente es
ficción. El protagonista tiene contacto con una divinidad que además de enaltecer al héroe, pueda añadir
un sentimiento de misión sobrenatural. El protagonista es un héroe con un objetivo o ideal concreto que
busca superar una serie de obstáculos para conseguir ese fin. El tono es elevado, la actitud del poeta es
seria u moral, su estilo es sublime
Es un Poema extenso que canta en estilo elevado las hazañas de un héroe o un hecho grandioso, y en el
que suele intervenir lo sobrenatural o maravilloso. Forma la tradición épica de un pueblo. Son historias
dignas de ser cantados épicamente.
Homero
Es el símbolo de la épica por excelencia. La leyenda nos habla de su vida y nos lo presenta en Quíos u
otra ciudad de Asia Menor, deambulando ciego o jefe genial de una escuela de rapsodas, entre los siglos
IX y VIII a.C.
A él se le atribuyen, además de la Ilíada y la Odisea, los Himnos homéricos, dedicados a diversas
divinidades como Hermes, Deméter o Apolo. También se le atribuyen otros poemas como la
Batracomiomaquia, el Margites, la Tebaida, los Epígonoso los Cantos ciprios. No se sabe con exactitud
la época en la que vivió ni su patria, y se ha llegado a poner en duda incluso su existencia.
Resumiendo, sin que nada esté demostrado, es muy probable la existencia de un poeta de carne y hueso
llamado Homero en la región de Quíos o Esmirna, en Asia Menor, y que debió desarrollar su actividad
literaria durante el siglo VIII a.C. Puede ser el autor de la Ilíada, pero no de la Odisea.
Ejemplo:
Eros y Psique
El mito de Eros y Psique narra la lucha por el amor y la confianza entre Eros (Cupido) y la princesa Psique.
En la mitología, Eros representa el poder del amor, que por su fuerza puede llegar a ser bastante
destructiva.
La historia comienza en un reino donde existió un rey y una reina que tenían tres hijas. La menor, Psique,
con una gran belleza que era adorada por los humanos como la reencarnación de la diosa Afrodita. La
diosa, celosa de la belleza de Psique. Pues los hombres estaban abandonando sus altares para adorar en su
lugar a una simple mujer, esta ordenó a su hijo Eros que hiciera que la joven se enamorara del hombre
más horrendo y vil que pudiera existir o si era posible hasta e un cerdo.
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Eros al eros al ver a la hermosa joven se enamoró perdidamente, y decidió estar con ella. Pero el odio que
su madre le tenía a esta se lo impedía, ya que por nada del mundo dejaría que su hijo este con la mujer
con la que la comparan diciendo que es mucho más hermosa que la mismísima diosa de la belleza. Y así
que decidió que tendrían una vida juntos a escondidas de los demás.
Por parte de la bella dama, la belleza no le había traído felicidad alguna. Los hombres la idolatraban de
mil maneras, pero ninguno estaba interesado en pedir su mano. Los padres bastante preocupados
consultaron al Oráculo de Apolo para determinar el destino a su hija. Lejos de encontrar consuelo, el
Oráculo predijo que Psique se casaría en la cumbre de la montaña con un monstruo de otro mundo. Psique
aceptó su destino con una inmensa tristeza, y obedeciendo al Oráculo de Apolo, sus padres la llevaron
hasta la cima de la montaña, donde la abandonaron en llanto para enfrentar a una muerte segura.
Así la encontró el Céfiro (viento del Oeste), quien la elevó por sobre las montañas hasta depositarla en un
valle colmado de flores. Al despertar, Psique se internó en el bosque cercano siguiendo el sonido del agua.
Lo que encontró fue un hermoso palacio, de indescriptible lujo y belleza, y unas voces susurrando que el
palacio le pertenecía y que todos estaban allí para servirla. Esa misma noche, mientras yacía en la
oscuridad de su nueva habitación, un desconocido la visitó para hacerla su esposa. Su voz era muy suave
y amable, pero él no se dejaba ver a la luz, lo cual despertaba la curiosidad de Psique que deseaba conocer
su rostro. Ya que se preguntaba cómo sería un ser tan amable y gentil que la trataba como una diosa.
Con el paso del tiempo Psique comenzó a sentir una profunda tristeza de nuevo, y sufría por sentirse sola.
Extrañaba a sus hermanas, a quienes no veía desde hace mucho tiempo y esto le causaba recuerdos que
provocaban que se pusiera cada vez más triste. Imploró entonces a su esposo que le permitiera recibir la
visita de sus hermanas, pero éste le advirtió que ellas tratarían de incitar su curiosidad y la alentarían a
intentar develar la identidad de su marido. Él le advertía una y otra vez que no se dejara persuadir por sus
hipócritas hermanas, ya que el día en que ella viera su cara no lo volvería a ver y sería el día en que
acabarían con su felicidad.
Finalmente, Eros accedió ante las intensas y apasionadas súplicas de Psique, pidió al viento Céfiro que
acercara a las hermanas al palacio. Éstas, ante la visión de tanto lujo y belleza, ardieron de celos y envidia
ante la buena fortuna que había tocado a su hermana. Secretamente, cada una de ellas comenzó a
desmerecer lo que a ellas mismas les había tocado en suerte, sus ancianos maridos, sus mezquinas
riquezas. Se fueron del palacio planeando cómo castigar a su hermana y en su retorno. La convenciero n
de que su marido era una enorme y monstruosa serpiente que esperaba al acecho para devorarla. Le
sugirieron un detallado plan en el que se basaba en esperar que el sueño venciera a su marido, asegurándose
de que quedara profundamente dormido para luego acercarse a él con una lámpara y un puñal y cortar su
cabeza de serpiente.
Esa misma noche, Psique esperó a que su marido se durmiera junto a ella y encendió su lámpara para
observarlo. A quien vio fue al más hermoso de los dioses, el mismísimo Eros. El cuchillo cayó de sus
manos y mientras observaba extasiada esa imagen gloriosa, una gota de aceite proveniente de la lámpara
cayó en el hombro de Eros. Éste despertó y librándose del abrazo. Los lamentos de Psique en donde se
disculpaba profundamente por lo que había hecho, Eros expresó su decepción por la traición de Psique
hacia su amor. Le contó que él mismo desobedeció las órdenes de su propia madre al enamorarse de ella,
pero que ya todo estaba arruinado. Y así desplegó sus alas y se fue.
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Psique comienza entonces una búsqueda desesperada por encontrar a Eros que culmina en su llegada al
templo de Afrodita. Ésta, llena de ira y deseos de venganza, rasga las vestiduras de Psique y le encomienda
tareas imposibles como clasificar miríadas de semillas distintas. Psique recibe ayuda de distintos dioses y
fuerzas de la naturaleza que hacen posible que complete estos desafíos. Afrodita entonces inventa un
nuevo castigo para Psique: ella debería internarse en mundo subterráneo en busca de Perséfone, reina de
los infiernos, para rogarle que le diera un poco de su belleza dentro de un cofre. Sorteando varias
dificultades, Psique cumple con la tarea y comienza su viaje de vuelta hacia la luz. En el camino, cae presa
nuevamente de la curiosidad. Atraída por el deseo de agradarle más a su amado adornándose de belleza
divina, abre el cofre e inmediatamente cae en un sueño mórbido.
Mientras tanto Eros, recién recuperado de su herida, sale en búsqueda de su amada esposa para despertarla
de su sueño. Luego se dirige a visitar a Zeus para rogar al Dios que tuviera compasión de Psique y la
hiciera inmortal para que pudiera vivir con él en los cielos. Zeus se compadeció de Eros y apaciguó a
Afrodita diciéndole que éste sería un casamiento digno de su hijo. Así es que ordenó el casamiento de
Eros y Psique, que duraría para siempre.
Creación Creativa:
“Shelia’s War”
Sentía que le miraban, era un poco inquietante ese hecho, ya le habían dicho que no se acercara a aquel lugar, porque
la cueva que se encontraba ahí era la entrada al inframundo.
Ya lo sabía, pero decidió recoger un poco más de flores. Aquella mirada espeluznante, afortunadamente, pertenecía
a Shelia, quien era hija de Hades y Perséfone, era la menor, sus padres eran dioses y reyes del inframundo, por lo
cual ella era una princesa de dicho lugar.
Shelia observaba a aquél humano que había escuchado llamarse Asher, era un joven y apuesto chico con cabello
café claro y un poco rizado, también tenía ojos del mismo color, pero llegando a ámbar, casi amarillos, parecían
dos joyas.
Shelia, ya lo había visto muchas veces cada que salía de su reino, ella podía estar en los dos lados gracias a su linaje.
Por ello, le gustaba salir afuera para observar la vida humana y estar con las flores del lugar afuera de la cueva,
también le gustaba jugar con los animales.
Pero al parecer no era tan buena como parecía, de eso sus padres lo notaron, Shelia era la más joven, sus hermanas
le rebasaban la edad por mucho, y su infancia fue un poco solitaria, su expresión era tranquila, pero siempre se
notaba vacía, solo mostraba interés y curiosidad con la naturaleza. Nunca había mostrado su potencial, por eso no
sabían en realidad cómo era, pero no tomaron tanta importancia porque actuaba cómo una niña curiosa y buena, era
extremadamente bella al igual que su madre, su aura era amable a primera vista, pero después inquietante como la
de su padre. Ella era la perfecta combinación de ellos dos.
Shelia, se veía demasiado curiosa con aquel chico y lo seguía para averiguar más sobre él, supo que cuidaba a su
familia vendiendo cultivos y algunas flores, y que el ejército le amenazaba cada vez que podía para que se uniera a
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ellos, ya que, en ese momento, había una estruendosa guerra, en la que incluso los dioses participaban, como si
fuera un juego.
Esto le molestaba, e incluso odiaba a los otros dioses, odiaba que estuvieran tan despreocupados siempre,
interrumpiendo asuntos humanos y haciendo lo que se les plazca, también odiaba todos los enredos que existían en
su familia, su abuelo (Zeus), al perecer era su tío y padre de sus medios hermanos que nunca había conocido, y la
verdad no quería ni siquiera acercarse ya que temía que ese vejestorio la acosara.
En fin, cuando pensaba sobre aquello, se encontraba afuera de su reino, y estaba sumida en sus pensamientos que
no notó que aquel chico ya había llegado a ese lugar como de costumbre, ella volteó y se asustó, corrió para
esconderse, pero el chico la detuvo, al parecer a ese chico le había gustado, y cuando Shelia le miró, supo que
también le gustaba.
Conversaron a más no poder, y aquello se volvió rutina.
Una rutina que pronto se rompió, Shelia lo buscó, y cuando llegó a su hogar, sus hermanos pequeños le dijeron que
por fin el ejército se lo había llevado.
Honestamente, Shelia también odiaba a los humanos, odiaba las guerras de los humanos, esto porque en su reino
conoció infinidades de almas, muchas fueron víctimas de estas guerras, y, además, en una parte del inframundo, se
encontraba lo peor de estas almas humanas.
Si bien había almas muy buenas también, lo cierto es que abundaba la maldad y las buenas fueron acosadas por la
maldad.
Aun así, no podía odiar a Asher, al parecer se había enamorado de él, y no quería que su libertad y vida se le fuera
arrebatada. Asher fue uno de los pocos que se atrevió a seguir hablando con ella pese a que era princesa del
inframundo, un lugar al que la mayoría temía. No existían muchos humanos que veneraban a estos dioses, y si había,
era para la maldad.
Shelia estaba harta de todo eso, y a pesar de que alguna vez se dijo así misma no interferir en asuntos humanos
como los demás dioses y su desprecio era bastante
No permitiría que Asher muriese, no lo llevaría a un lugar tan horrible como lo era el inframundo.
Se dirigió a aquella guerra tan estruendosa, y, lo cierto es que en ese punto ya no parecía ella, o la apariencia que
daba anteriormente, la de una joven bella, compasiva, e ingenua. Ahora se asemejaba más a la muerte, su aura era
pesada y al llegar a ese lugar, buscó por todos lados a Asher, pero cuando lo encontró era demasiado tarde, l yacía
en la arena mientras que su cuerpo se sentía cada vez más frío, y comenzó a oler el hedor de la muerte y su paso al
inframundo se abría casa vez más.
Enloquecida comenzó a arrasar todo a su paso, dejando un camino de sangre, en eso fue cuando comenzó a mostrar
sus verdaderos colores.
En su mente, su método mejor para apaciguar la guerra era simplemente matar a todos y que su padre se encargara
de juzgarlos, pero muy profundamente, sabía que lo que estaba haciendo estaba mal, que la guerra en realidad
siempre existiría, los conflictos siempre existirían, eran parte de la vida en la que muchos hombres coexisten.
Bueno fuera poder traer la paz, quién querría la guerra, bueno tal vez algunos dioses, pero incluso sin ellos siempre
habría conflictos.
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Después de acabar con cualquiera que se le cruzara y perteneciera al ejército de cualquiera de los dos bandos, se
calmó un poco, y vio a los hermanos pequeños aterrorizados
Torpemente les dijo que ya no había nada qué temer, que ella los protegería a toda costa, más, sin embargo, los
niños aún estaban aterrorizados, y en sus ojos, vio su reflejo.
Una apariencia que desearía nunca haber visto, a sus ojos era un completo monstruo, su apariencia cambió a una
piel rojiza, sus ojos eran de un color rojo carmín, y al parecer sus uñas habían crecido e incluso ahora tenía cuernos.
Hasta ella misma se asustó de sí, poco a poco se calmó y regresó a su apariencia original. Observó todo su desastre,
cuerpos desmembrados sobraban, la penumbra se sentía en todo el lugar.
El escenario que más odiaba lo creó ella misma. Avergonzada t triste por la pérdida de su amado, quien en su último
aliento se veía decepcionado, le dijo que la amaba, pero que debía de reconciliarse con esas relaciones que tanto
odió.
Gracias a que su madre, Perséfone traía la primavera, también tenía ciertos atributos, la gente del pueblo, aún con
miedo, fueron a llorarle a sus muertos.
Shelia decayó aún más, y arregló el escenario lo más que pudo. Con el paso de los días, seguía ayudando a la gente
del pueblo, un poco desde las sombras, y cada día, visitaba el cuerpo enterrado del hombre que amó.
Pese a que podría haberlo visto en el inframundo, como castigo, sus padres le privaron de aquello que más amaba
desapareciendo el alma pura de aquel ser.
Alrededor de la tumba de Asher, crecieron flores que nunca se habían visto antes, una flor que brillaba con la luz
de la luna, siempre había sólo una que destacaba más entre las otras, y cada que volvían a surgir siempre había una.
Pese a que le dijeron que el alma de Asher había desaparecido, la verdad era. que su alma reencarnaba con aquella
apariencia, y acompañaba a su amada en su pesar.
Shelia cambió drásticamente después de todo aquello, se veía más dura de corazón, y estaba determinada a proteger
aquellos pueblos que tanto daño causó.
Al final, ¿sí acabó con la guerra? Se podría decir que sí, pero de la peor manera que ella hubiera querido.
Afortunadamente, Shelia pudo quedarse con lo mejor que resultó de todo esto. Aún odiaba la guerra, y seguiría
combatiéndola, pero se había propuesto no derramar o evitar que se derramará más sangre de la necesaria. Sabía
que existían otras formas de eliminar estos conflictos, Incluso los internos en cada persona, la violencia, a pesar de
podía parecer ser un camino, al final, se crean más problemas que los que existían.
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Frida Guadalupe Acevedo Flores 101 Regina Ayala Bojórquez
Referencias:
Material de Clase: literatura-griega.pdf
https://concepto.de/genero-epico/#ixzz7cwC1fenf
Mito griego - El mito de Eros y Psique | Letra Urbana
Basado en mito griego, Hades y Perséfone