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Características del Candombe Uruguayo

Este documento describe el candombe, una manifestación cultural surgida en Uruguay de la interacción entre las tradiciones musicales africanas traídas por los esclavos y la cultura local. Explica que el candombe se toca con tres tambores de diferentes tamaños que producen sonidos distintivos. También describe los barrios de Montevideo donde se desarrolló esta tradición y las complejas interacciones rítmicas entre los tambores durante una "llamada", cuando los músicos de candombe salen a tocar por el barrio.

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Características del Candombe Uruguayo

Este documento describe el candombe, una manifestación cultural surgida en Uruguay de la interacción entre las tradiciones musicales africanas traídas por los esclavos y la cultura local. Explica que el candombe se toca con tres tambores de diferentes tamaños que producen sonidos distintivos. También describe los barrios de Montevideo donde se desarrolló esta tradición y las complejas interacciones rítmicas entre los tambores durante una "llamada", cuando los músicos de candombe salen a tocar por el barrio.

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Candombe

1. Introducción
En el marco de la conquista de América se produjo un fenómeno de especial crueldad: el
tráfico de esclavos traídos en forma forzosa desde distintos puntos del continente africano,
entre los siglos XVI (en rigor, desde finales del siglo XV) y XIX. Varios millones de personas
fueron deportadas desde las costas de África hacia los puertos del Caribe. Avanzado el
siglo XVIII y a principios del siglo XIX también se realizarían deportaciones especialmente
desde la costa atlántica (Guinea y la región de Congo-Angola)y también desde la costa
oriental del continente (Mozambique) hacia los puertos del Río de la Plata: Buenos Aires y
Montevideo.

Este dramático proceso tendría consecuencias económicas, sociales y culturales que


cambiarían para siempre el mapa del continente americano. En el ámbito específicamente
musical, las tradiciones traídas desde sus tierras de origen por los esclavos (rituales, fiestas,
mitos) dieron lugar a manifestaciones culturales nuevas que atraviesan toda América: el
blues, el jazz, el son, la cumbia, el merengue, el samba, y por supuesto, el candombe. No
se trata de géneros “africanos”, sino de manifestaciones culturales surgidas en América
desde las comunidades negras en interacción con la cultura local.

Estos géneros presentan algunos aspectos en común, y a su vez cada uno de ellos
presentará características específicas que lo distinguen del resto. En el presente trabajo
analizaremos estas características en la principal manifestación cultural de la comunidad
afrouruguaya: el candombe.
2. El término "candombe"

El candombe es una música surgida en el ámbito de la comunidad afrouruguaya, y actualmente


constituye una de las principales manifestaciones culturales del Uruguay. Según señala Gustavo
Goldman, antiguamente el término “candombe” se utilizaba para denominar un conjunto de
bailes y músicas de los esclavos africanos y sus primeros descendientes, así como los lugares
en los que éstos se desarrollaban, tanto en Montevideo como en Buenos Aires. Actualmente (y
sin que se registre una continuidad entre aquellas actividades y las manifestaciones presentes),
el término “candombe” refiere tanto a la práctica musical derivada de la interacción de tres tipos
de tambores (cuya descripción realizaremos más adelante) como a las creaciones musicales en
forma de canción que utilizan como base el diseño musical referido, en forma más o menos
explícita.
3. Los barrios

En Montevideo, desde principios del siglo XIX y todo a lo largo de éste, las comunidades de
origen afro se organizaron en “naciones”, asociaciones que prestaban socorro y ayuda mutua a
sus componentes. Las Salas de Nación eran formas de agrupación que permitían mantener las
prácticas rituales de las comunidades. Es de hacer notar que los africanos eran clasificados por
los esclavistas según su punto de origen (nación Conga, nación Mozambique, etc.), para facilitar
su identificación (aunque a veces en lugar del punto de origen se utilizaba el punto de
embarque), lo que terminó siendo la base de sus mecanismos de agrupamiento.

Después de sucesivos cambios, las salas de nación se ubicaron en la extensión de la antigua


ciudad de Montevideo, en lo que actualmente llamamos barrio Sur. Con el paso de los años, las
comunidades negras se concentraron en los barrios Sur, Palermo y Cordón (sur y norte). En
algunos casos lo hacían en una única edificación (como en la ubicada en el barrio Sur llamada
“Mediomundo”, y otra similar ubicada en la intersección de las calles Gaboto y Paysandú, en
Cordón norte). A estas edificaciones que Lauro Ayestarán denomina “casas colectivas de
inquilinaje” se les llama “conventillos”. Su destrucción por parte de las autoridades provoca la
dispersión forzada de las comunidades en distintos barrios de la ciudad, con fines tanto
comerciales (explotación de espacios con potencial económico) como sociales y políticos (el
alejamiento y la potencial desaparición de mecanismos de identidad de comunidades
minoritarias). Así, el candombe llegó también a barrios como La Teja, el Buceo, el Cerrito de la
Victoria, La Unión, barrio Belgrano, Borro – Marconi, Parque Batlle, Tres Cruces y otros. Hoy, a
partir de la integración (y de la apropiación) al candombe de distintas capas de la sociedad, el
candombe atraviesa prácticamente la totalidad de la urdimbre urbana de la capital.

4. Los tambores

Para tocar candombe (en la primera de las dos acepciones actuales), necesariamente se debe
contar con un conjunto de tambores que contenga al menos uno de cada tipo. Los tambores se
identifican por su tamaño, y reciben el nombre de “chico”, “repique” y “piano” (del menor al
mayor). Antiguamente se utilizó un cuarto tambor denominado “bombo”, de mayor tamaño que
los demás. El conjunto de tambores integrado por estos tres instrumentos se denomina “cuerda”,
ya sea un trío (uno de cada tipo) o un conjunto de varias decenas de instrumentistas.

Los tambores tienen forma de barril (originalmente se utilizaba como materia prima los barriles
de yerba mate), fabricado artesanalmente con duelas de madera sostenidas por flejes. El tambor
es abierto en su extremo inferior, en tanto en el extremo superior se coloca una membrana
(“lonja”) elaborada con cuero vacuno o equino, que se clava a la madera y se afina mediante
aplicación de calor para tensar el parche. Recientemente es habitual ver tambores con un
sistema de tensores, aro y contra-aro para poder afinar el instrumento sin la aplicación de calor.
También hay algunas versiones de tambor chico o repique que utilizan parches de plástico, lo
que modifica sustancialmente el sonido del instrumento. En el caso más habitual de tambores
con parche de cuero, para afinarlos se colocan alrededor de una pequeña fogata y se va
probando el sonido hasta alcanzar la altura deseada. Esta relación de alturas entre los tambores
no responde a una afinación definida en términos de frecuencia, sino a una relación entre los
instrumentos de la cuerda que permite la identificación de franjas de altura musical con cierto
“ancho”, asociadas a cada tipo de tambor y por lo tanto a una función o toque determinado. Para
ello colabora también el tamaño de cada tipo de tambor, con boca más ancha (en el caso del
piano) a la más pequeña (en el caso del chico), y también con lonjas de distinto grosor, todo lo
cual conduce a una sonoridad determinada. Los tambores se tocan con una combinación de
golpes de “palo” y “mano” (con el palo en la mano más hábil del ejecutante). Esta forma de tocar
es típica del candombe y no muy utilizada en otros contextos musicales.
El video que les proponemos compartir, es una producción audiovisual donde Rúben Rada actúa
como un supuesto conocedor del candombe a partir de las enseñanzas de docentes muy
extraños y con un resultado erróneo. Es así que Fernando "Lobo" Nuñez, reconocido tocador de
tamboriles, con mucha paciencia, le explica a Rada los diferente toques de los tres tambores del
candombe. Es realmente muy disfrutable e ilustrativo.

5. Los toques
Los nombres que identifican a cada uno de los tres tipos de tambor, también identifican sus
respectivas funciones en el entramado musical, muy diferentes entre sí.El chico (que al ser el
más pequeño también es el más agudo) mantiene prácticamente todo el tiempo una misma
figura, casi sin posibilidades de variación. Es también el tambor que estructura el toque, que
funciona como eje del hecho musical. Es el tambor básico en el toque de candombe, y también
es el que se aprende primero. El tambor piano, el más grande y más grave de los tres, tiene un
amplio margen de variantes, las cuales sirven a su vez para identificar el barrio de origen o bien
el estilo particular del intérprete. Estos tambores no cesan de tocar a lo largo de toda la
ejecución, y la interacción entre la franja grave y la franja aguda, entre el toque con variaciones y
el toque incambiado, ya de por sí es suficiente para identificar el candombe.

Finalmente, a estos tambores se suma el repique, el de mayor variación durante el toque. A


diferencia de los otros instrumentos, el repique va haciendo pausas y dialogando con otros
tambores de su tipo, alternándose en el primer plano de la textura musical. Su toque, a su vez,
alterna diseños improvisados (construidos a partir de motivos definidos y relacionados con el
toque principal) con el toque básico de repique, y con la “madera” (ejecución de la clave
golpeando el palo contra el costado del tambor). En el contexto de la “llamada” (concepto que
explicaremos a continuación), el repique es el tambor que conduce los cambios dinámicos y de
velocidad, que transmite al resto de la cuerda.

Esta breve explicación omite referencias a aspectos importantes del toque, relacionados con el
uso del cuerpo. El tambor se toca “caminando”, y ello requiere una determinada corporalidad, un
determinado apoyo de piernas y pies, un determinado manejo del brazo. Así se construye una
“coreografía” de la ejecución musical, siendo en realidad un mismo fenómeno que integra lo
sonoro y lo corporal. Esta simbiosis es típica de los géneros afro, que son “desmenuzados” en el
análisis occidentalizado que separa música y danza como conceptos distintos.

El toque de los tambores se produce en un contexto de profunda coordinación, elaborada


durante la performance en base a elementos de comunicación no verbales, a través de la
interrelación compleja de motivos relativamente simples. Incluye fuertes rasgos improvisatorios
pero utilizados en el marco de estructuras complejas a partir de situaciones de diálogo colectivo.
El mecanismo típico de ejecución del toque de tambor es un fenómeno social que también
presenta características complejas muy especiales: la salida de la cuerda de tambores por el
barrio, denominada “llamada”.

6. La llamada

La llamada es la salida en grupo de los tocadores de candombe, desde un lugar representativo


del barrio (puede ser frente al domicilio de una persona de prestigio en la comunidad), con un
recorrido definido (y también con instancias de detención y reorganización también más o
menos definidos, según el caso), interactuando con la comunidad: los que tocan, los que bailan,
los que acompañan, los que miran y escuchan. Tanto se puede desarrollar en fechas
significativas (especialmente el 6 de enero, día de Reyes, pero también el 25 de diciembre, el 1º
de enero, el 12 de octubre) como en los fines de semana, especialmente a medida que se
acerca el carnaval.

Se trata de una salida en procesión, en régimen de “ida y vuelta”: se sale de un punto


determinado, se sigue un recorrido fijo (salvo circunstancias especiales que obliguen a un
cambio de trayectoria) con paradas también preestablecidas (por ejemplo, para retemplar los
tambores, es decir, corregir su afinación), y se vuelve al punto de partida. Al final (o en
oportunidad de realizar “paradas”) se realiza un “corte”, que constituye un cierre del acto
musical, con códigos preestablecidos.

La formación de la cuerda de tambores durante la llamada admite distintas alternativas, pero


siempre teniendo en cuenta que cada tambor debe tener cerca al menos un ejemplar de cada
uno de los otros tipos de tambor. Esto permite generar “microcuerdas”, o micro asociaciones que
reproducen la formación general y aseguran la presencia de la polifonía en toda la formación. Es
decir que un tambor piano siempre tendrá cerca un tambor chico y un tambor repique, incluso
más cerca que otro tambor de su mismo tipo. Esto hace referencia a una característica típica de
los ritmos afro, y del candombe en particular: sólo se le puede concebir en colectivo, a través de
la interacción de los distintos tipos de candombe. La interpretación colectiva no es una
posibilidad, sino un aspecto esencial de esta música, como lo es también la ejecución en
diálogo, la presencia del otro y su valorización.

A modo de ejemplo, los tambores de Cuareim (correspondientes a la llamada del Barrio Sur) se
ordenan de la siguiente manera:

R CH CH P

P CH CH R

R CH CH P

P CH CH R

etc.

El toque se realiza en régimen de “llamada” y “respuesta”, en un diálogo que se produce tanto


entre grupos de tambores, como entre los tambores del mismo tipo (particularmente los
repiques). Incluye pues aspectos de improvisación pero también de organización en
performance a partir de criterios asimilados a través de la práctica usual extendida en el tiempo.

La ejecución en grupo, la apropiación del espacio público (la calle) y la generación de rutinas
sociales que identifican a la comunidad son características propias de la llamada, que hacen del
toque de candombe un hecho social de gran relevancia musical y social. Sin duda estos
aspectos constituyen un elemento principal en la declaración del candombe (y del tango) como
Patrimonio Cultural de la Humanidad por parte de la UNESCO. Una valoración que los
uruguayos debemos tener especialmente presente, ya que nos corresponde ser no sólo testigos
sino especialmente guardianes en la conservación de este auténtico tesoro nacional.

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