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Biografía resumida de Eva Perón para niños

Eva Duarte fue una política y actriz argentina que se desempeñó como primera dama durante la presidencia de Juan Perón entre 1946 y 1952. Nació en 1919 en una familia humilde y migró a Buenos Aires a los 15 años para trabajar como actriz de teatro y radio. En 1944 conoció a Perón y se casó con él, participando activamente en su campaña presidencial de 1946. Promovió leyes a favor de los derechos de la mujer y fundó organizaciones de beneficencia. Falleció prematuramente en 1952 a los 33 años debido a cáncer,
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Biografía resumida de Eva Perón para niños

Eva Duarte fue una política y actriz argentina que se desempeñó como primera dama durante la presidencia de Juan Perón entre 1946 y 1952. Nació en 1919 en una familia humilde y migró a Buenos Aires a los 15 años para trabajar como actriz de teatro y radio. En 1944 conoció a Perón y se casó con él, participando activamente en su campaña presidencial de 1946. Promovió leyes a favor de los derechos de la mujer y fundó organizaciones de beneficencia. Falleció prematuramente en 1952 a los 33 años debido a cáncer,
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Eva María Duarte (Junín o área rural de Los Toldos, 7 de mayo de 1919-Buenos Aires, 26 de

julio de 1952), también llamada María Eva Duarte de Perón y más conocida como Eva
Perón o monónimamente como Evita, fue una política y actriz argentina, primera dama de la
Nación Argentina durante la presidencia de Juan Domingo Perón entre 1946 y 1952 y
presidenta del Partido Peronista Femenino y de la Fundación Eva Perón. Fue declarada
oficialmente y de manera póstuma «Jefa Espiritual de la Nación» en 1952. De origen humilde,
migró a los quince años a la ciudad de Buenos Aires, donde se dedicó a la actuación,
alcanzando renombre en el teatro, el radioteatro y el cine. En 1943 fue una de las fundadoras
de la Asociación Radial Argentina (ARA), sindicato del que fue elegida presidenta. En 1944,
conoció a Juan Domingo Perón, entonces secretario de Trabajo y Previsión de la dictadura
conocida luego como Revolución del 43, en un acto relacionado con la ayuda a las víctimas
del terremoto de San Juan de 1944. Ya casada con Perón, participó activamente en la campaña
electoral del mismo en 1946, siendo la primera política argentina en hacerlo. En 1947 impulsó y
consiguió la sanción de la Ley de sufragio femenino, tras la cual buscó la igualdad jurídica de
los cónyuges y la patria potestad compartida a través del artículo 39 de la Constitución de 1949.
En 1948 fundó la Fundación Eva Perón, mediante la cual construyó hospitales, asilos, escuelas,
impulsó el turismo social creando colonias de vacaciones, difundió el deporte entre los niños
mediante campeonatos que abarcaron todo el país, otorgó becas para estudiantes, ayudas para
la vivienda y promocionó a la mujer en diversas facetas, adoptando así una posición activa en
las luchas por los derechos sociales y laborales, constituyendo el vínculo directo entre Juan
Domingo Perón y los sindicatos. En 1949 fundó el Partido Peronista Femenino. En 1951, debido
a las primeras elecciones presidenciales con sufragio universal, el movimiento obrero propuso a
Evita como compañera de fórmula de Perón, como candidata a vicepresidenta. Sin embargo,
ella renunció a la candidatura el 31 de agosto en el día conocido como el «Día del
Renunciamiento», debido a la presiones de los grupos opositores al gobierno, a las luchas
internas dentro del peronismo y al cáncer de cuello de útero que tenía diagnosticado desde
1950, el cual se había agudizado. Falleció debido al cáncer de cuello de útero que padecía el 26
de julio de 1952, a la edad de 33 años. Tras su muerte recibió honores oficiales, siendo velada
en el Congreso de la Nación y en la Confederación General del Trabajo (CGT), en un evento
multitudinario nunca antes visto en el país.9 Su cuerpo fue embalsamado y ubicado en la CGT,
pero la dictadura cívico-militar autodenominada «Revolución Libertadora» secuestró y profanó
su cadáver en 1955, ocultándolo durante dieciséis años. En la actualidad sus restos se
encuentran en el cementerio de la Recoleta, de la ciudad de Buenos Aires. Escribió dos
libros: La razón de mi vida (1951) y Mi mensaje (1952). Recibió numerosos honores, entre ellos
el título de Jefa Espiritual de la Nación, la gran Orden de Isabel la Católica en España de manos
de Francisco Franco, la distinción de Mujer del Bicentenario, la Gran Cruz de Honor de la Cruz
Roja Argentina, la Distinción del Reconocimiento de Primera Categoría de la CGT, la Gran
Medalla a la Lealtad Peronista en Grado Extraordinario y el Collar de la Orden del Libertador
General San Martín, máxima distinción argentina. Se han producido además numerosas
películas, musicales, obras teatrales, novelas y composiciones musicales sobre Eva Duarte.
Buenos Aires: carrera como actriz y sindicalismo Eva llegó a Buenos Aires el 3 de enero de
1935, a la edad de 15 años. Fue parte de un gran proceso migratorio interno que comenzó
después de la crisis económica de 1929. Esta gran migración, en la historia argentina, tuvo
como protagonistas a los llamados cabecitas negras, un término despectivo y racista, utilizado
por las clases media y alta de Buenos Aires para referirse a esos migrantes no europeos,
diferentes de los que habían caracterizado la inmigración en Argentina hasta ese entonces. La
gran migración interna de las décadas de 1930 y 1940 y los llamados cabecitas
negras constituyeron la mano de obra que requería el desarrollo industrial en la Argentina, y
fueron la base social del peronismo a partir de 1943.A poco de llegar obtuvo un empleo para
actuar en un papel secundario en la compañía teatral de Eva Franco, una de las principales de
la época. El 28 de marzo de 1935 debutó profesionalmente en la obra La señora de los Pérez,
en el teatro Comedia. Al día siguiente el diario Crítica realizó el primer comentario público que
se conoce sobre ella: Muy correcta en sus breves intervenciones, Eva Duarte.56 Durante los
siguientes años transitó un camino de escaseces y humillaciones, viviendo en pensiones
baratas, y actuando intermitentemente en obras de teatro. Su compañía principal fue su
hermano Juan Duarte, Juancito, cinco años mayor que ella, el «hombre» de la familia, con
quien mantuvo siempre una estrecha relación y que también había migrado a la capital pocos
meses antes de que lo hiciera Eva.57 En 1936 fue contratada por la Compañía Argentina de
Comedias Cómicas, liderada por Pepita Muñoz, José Franco y Eloy Álvarez, para realizar una
gira de cuatro meses por Rosario, Mendoza y Córdoba. Durante esa gira, Eva aparece
brevemente mencionada en una crónica del diario La Capital, de Rosario, del día 29 de mayo
de 1936, comentando el estreno de la obra Doña María del Buen Aire de Bayón Herrera, una
comedia sobre la primera fundación de Buenos Aires:
Completaron con acierto el espectáculo Oscar Soldatti, Jacinto Aicardi, Alberto Rella, Fina
Bustamante y Eva Duarte.58 El domingo 26 de julio, el mismo diario La Capital publicó su
primera foto pública conocida, con el siguiente epígrafe: Eva Duarte, joven actriz que ha logrado
destacarse en el transcurso de la temporada que hoy termina en el Odeón.58 En estos primeros
años de sacrificios, estableció una estrecha amistad con otras dos por entonces noveles
actrices como ella, Anita Jordán y Josefina Bustamante, que mantuvo por el resto de su vida.59
A mediados de junio de 1935 debutaron con Cada hogar un mundo, de Goycoechea y Cordone,
y luego trabajó en El beso mortal. De Rosario viajaron a Mendoza. El ritmo de trabajo era
agotador, el 2 de agosto salió a escena en cuatro funciones. Siguieron la gira en Córdoba y en
septiembre volvieron a Rosario, para partir nuevamente hacia Córdoba y en el fin de semana
del 26 de septiembre dieron cuatro funciones en Paraná .60 Pierina Dealessi, una actriz e
importante empresaria teatral que contrató a Eva en 1937 recordaba: Conocí a Eva Duarte en
1937. Ella se presentó tímidamente: quería dedicarse al teatro. Vi una cosita tan delicadita que
le dije a José Gómez, representante de la compañía donde yo era empresaria, que le diera
ubicación en el elenco. Era una cosita tan etérea, que le pregunté: «¿Damita joven, verdad?».
Su respuesta afirmativa sonó muy baja, tímidamente. Estábamos haciendo la obra Una boîte
rusa; la probé y me pareció buena. En sus primeras actuaciones decía pequeños parlamentos,
pero jamás hizo bolos. En la escena, que representaba una boîte, Eva tenía que aparecer con
otras chicas, bien vestida. Su figura era monísima. La chica se llevaba bien con todos. Tomaba
mate con sus compañeras. Lo preparaba en mi camarín. Ella vivía en pensiones, era muy
pobre, muy humilde. Venía temprano al teatro, charlaba con todos, reía, compraba bizcochitos.
Yo la veía tan delgadita, tan débil que le decía: «¡Tenés que cuidarte, comer mucho, tomá
mucho mate que eso te hace muy bien!». Y yo le ponía leche al mate.6162 Lentamente Eva fue
logrando un cierto reconocimiento, participando primero en películas como actriz de segunda
línea, también como modelo, apareciendo en la tapa de algunas revistas de espectáculos, pero
sobre todo comenzó una carrera exitosa como locutora y actriz de radioteatro. En agosto de
1937 obtuvo su primer papel. La obra, que se transmitía por radio Belgrano, se llamaba Oro
blanco y estaba ambientada en la vida cotidiana de los trabajadores del algodón en el gran
Chaco.63 El destacado actor Marcos Zucker, compañero de trabajo de Eva cuando recién se
iniciaban, recordaba aquellos años del siguiente modo: Conocí a Eva Duarte en 1938, en el
Teatro Liceo, mientras trabajábamos en la obra La gruta de la fortuna. La compañía era de
Pierina Dealessi y actuaban Gregorio Cicarelli, Ernesto Saracino y otros. Ella tenía la misma
edad que yo. Era una muchacha con ganas de sobresalir, agradable, simpática y muy buena
amiga de todos, especialmente mía, porque después, cuando tuvo oportunidad de hacer
radioteatro en Los jazmines del ochenta, me llamó para trabajar con ella. Desde la época en
que la conocí en el teatro y ahora que hacía radio se produjo en Eva una transformación. Ya se
calmaban sus ansiedades artísticas, estaba más aplacada, con menos tensiones. En la radio
era una damita joven, cabeza de compañía. Sus audiciones tenían mucha audiencia, andaban
muy bien. Ya comenzaba a tener popularidad como actriz. A pesar de todo lo que se dice por
allí, los galanes teníamos poco trato, dentro del teatro, con las chicas. Sin embargo, yo era muy
amigo de ella y guardo muy buenos recuerdos de aquel período de nuestras vidas. Los dos
estábamos en la misma porque recién empezábamos y necesitábamos sobresalir, abrirnos
camino. En abril de 1938, con 19 años, Eva logró encabezar el elenco de la recién creada
Compañía de Teatro del Aire, junto a Pascual Pelliciotta, otro actor que como ella había
trabajado durante años en papeles secundarios. El primer radioteatro que puso en el aire la
compañía fue Los jazmines del ochenta, de Héctor P. Blomberg, por radio Mitre, de lunes a
viernes.65Poco antes, en marzo de ese mismo año, la Asociación Argentina de Actores había
aprobado su solicitud, recibiendo al año siguiente su carnet que la acreditaba como la afiliada
n.º 639/0.66 Simultáneamente, comenzó a actuar más asiduamente en películas,
como ¡Segundos afuera! (1937), La carga de los valientes, El más infeliz del pueblo, con Luis
Sandrini, y Una novia en apuros, en 1941.67 En ese año dio el salto definitivo a la estabilidad
económica al ser contratada por la Compañía Candilejas, auspiciada por la empresa Jabón
Radical, que difundía todas las mañanas por radio El Mundo un ciclo de radioteatros.68 En
septiembre de 1943 fue contratada por cinco años para realizar diariamente por la noche, un
radioteatro llamado Grandes mujeres de todos los tiempos, en el que se dramatizaban las vidas
de mujeres famosas. Se transmitía por radio Belgrano y se hizo sumamente popular. Francisco
Muñoz Azpiri, el libretista, sería quien años después le escribiría sus primeros discursos
políticos. Radio Belgrano, por entonces, estaba dirigida por Jaime Yankelevich, quien tuvo,
unos años después, un papel fundamental en la creación de la televisión argentina.69 Entre el
radioteatro y las películas, Eva finalmente logró una situación económica estable y cómoda. De
este modo, en 1942 pudo abandonar las pensiones y comprarse su propio departamento, frente
a los estudios de radio Belgrano, ubicado en el exclusivo barrio de Recoleta, en la calle
Posadas 1567, el mismo donde tres años después comenzó a vivir con Juan Perón. El 3 de
agosto de 1943 fue una de las fundadoras y primera presidenta de la Asociación Radial
Argentina (ARA), primer sindicato de los trabajadores de la radio. En los primeros días de 1944
Eva conoció a Juan Perón. En esa época la Argentina atravesaba un momento crucial de
transformaciones económicas, sociales y políticas. La situación política y social en 1944
Económicamente, el país en los años anteriores había cambiado completamente su estructura
productiva debido a un gran desarrollo de la industria. En 1943 la producción industrial había
superado a la producción agropecuaria por primera vez. Socialmente, el país estaba viviendo
una gran migración interna, del campo a la ciudad, empujada por el desarrollo industrial. Ello
llevó a un amplio proceso de urbanización y un notable cambio de la población en las grandes
ciudades, especialmente Buenos Aires debido a la irrupción de un nuevo tipo de trabajador y
trabajadora no europeos. Fueron llamados despectivamente cabecitas negras por las clases
medias y altas, debido a que usualmente tenían el pelo, la piel y los ojos más oscuros que el de
algunos inmigrantes europeos. La gran migración interna se caracterizó también por la
presencia de una gran cantidad de mujeres buscando ingresar al nuevo mercado de
trabajo asalariado que estaba creando la industrialización. Políticamente, el país vivía una crisis
profunda de los partidos políticos tradicionales que habían convalidado un sistema corrupto y
abiertamente fraudulento fundado en el clientelismo. Ese período es conocido en la historia
argentina como Década Infame (1930-1943) y fue dirigido por una
alianza conservadora conocida como La Concordancia. Ante la corrupción del gobierno
conservador el 4 de junio de 1943 se produjo un golpe de Estado conocido como Revolución
del 43. Un grupo de sindicatos mayoritariamente socialistas y sindicalistas revolucionarios,
encabezados por el dirigente sindical socialista Ángel Borlenghi, tomó la iniciativa de establecer
contactos con oficiales jóvenes que tuvieran simpatía por los reclamos de los trabajadores,
hallando eco en los coroneles Juan Domingo Perón y Domingo Mercante, quienes resolvieron
hacer una alianza con los sindicatos para impulsar el programa histórico que el sindicalismo
argentino venía proponiendo desde 1890. Perón y Borlenghi fueron impulsando grandes
conquistas laborales (convenios colectivos, Estatuto del Peón de Campo, jubilaciones, etc.) y
ganando en consecuencia un apoyo popular que le permitió comenzar a ocupar posiciones
importantes en el gobierno. El primer cargo lo obtuvo precisamente Perón, cuando fue
designado al frente del insignificante Departamento de Trabajo. Poco después obtenía que el
departamento fuera elevado a la importante jerarquía de Secretaría de Estado. Paralelamente
al avance de las conquistas sociales y laborales obtenidas por el grupo sindical-militar dirigido
por Perón y Borlenghi, y al creciente apoyo popular al mismo, comenzó a organizarse también
una oposición encabezada por los grupos patronales, militares y estudiantiles tradicionales, con
apoyo abierto de la embajada de Estados Unidos, que fue ganando apoyo en la clase media y
alta. Este enfrentamiento sería inicialmente conocido como «las alpargatas contra los libros».
Encuentro con Juan Domingo Perón El mito ubica el primer encuentro de Eva (de 24 años)
con Perón (de 48 años de edad y viudo desde 1938) el 22 de enero de 1944, en un acto
realizado en el estadio Luna Park por la Secretaría de Trabajo y Previsión.5 Ese acto se habría
realizado con el fin de condecorar a las actrices que más fondos habían recaudado en la
colecta de solidaridad con las víctimas del terremoto que asoló la ciudad de San Juan.7172 A
partir de las iniciativas de Perón se generó una gran movilización de solidaridad con el pueblo
sanjuanino, no solo a partir de los aportes estatales sino también de los recursos obtenidos en
todo el país por gente de diversos sectores. Una semana después del terremoto, el 22 de
enero, en el estadio Luna Park de la Ciudad de Buenos Aires, Perón impulsó un acto
multitudinario en solidaridad con las víctimas del terremoto y allí hubo un encuentro público con
Evita, quien convocada por la Secretaría de Trabajo y Previsión había participado junto a varios
artistas de la ayuda a los damnificados. El propio Perón reconoció tiempo después al periodista
Tomás Eloy Martínez, que Eva había sido “la más activa” dentro de ese grupo de artistas, y que
de inmediato le llamó la atención.73 Ese día se encontraban en el Luna Park sobresalientes de
la sociedad argentina de la época, como es el caso del locutor y conductor Roberto Galán, que
era el presentador del evento. En un momento de la noche Evita se le acercó y le dijo:
"Galancito, por favor, anunciame que quiero declamar una poesía", y fue así que la llevó cerca
de Perón y los presentó.74Así lo recordaba Perón:

Eva entró en mi vida como el destino. Fue un trágico terremoto que sacudió la provincia
de San Juan, en la cordillera, y destruyó casi enteramente la ciudad, el que me hizo
encontrar mi mujer. En aquella época yo era ministro de Trabajo y Asistencia Social. La
tragedia de San Juan era una calamidad nacional (…). Para socorrer a la población
movilicé al país entero; llamé a hombres y mujeres a fin de que todos tendiesen la
mano a aquella pobre gente de aquella provincia remota (…). Entre los tantos que en
aquellos días pasaron por mi despacho, había una joven dama de aspecto frágil, pero
de voz resuelta, con los cabellos rubios y largos cayéndoles a la espalda, los ojos
encendidos como por la fiebre. Dijo llamarse Eva Duarte, ser una actriz de teatro y de la
radio y querer concurrir, a toda costa, a la obra de socorro para la infeliz población de
San Juan.75
En febrero, Perón y Eva ya estaban viviendo juntos y él se mudó a un departamento
contiguo al de ella en la calle Posadas.76Mientras tanto, Eva siguió desarrollando su carrera
artística. Ese año trabajó en tres programas radiales diarios: Hacia un futuro mejor (10:30),
donde difundía las conquistas sociales y laborales que conseguía la Secretaría de Trabajo;
el radioteatro Tempestad (18:00) y Reina de reyes (20:30). También actuó en la película La
cabalgata del circo, con Hugo del Carril y Libertad Lamarque.77 El '45 El año 1945 fue clave
para la historia argentina. La confrontación se agudizó entre peronismo y antiperonismo. A
lo largo del año hasta los sucesos de octubre, el movimiento antiperonista se iría haciendo
cada vez más fuerte, organizándose en torno al embajador de Estados Unidos Spruille
Braden y las cámaras empresariales.Evita, por su parte, continuó trabajando en la radio y
el cine. En abril comenzó la filmación en Córdoba de La pródiga, una película dirigida
por Mario Soficci, en la que había conseguido su primer papel protagónico. El rodaje
terminó en septiembre,78 y cuando aún estaba en proceso de postproducción, estalló
el golpe de Estado que provocó la renuncia forzada de Perón, su posterior detención y la
célebre movilización obrera del 17 de octubre, que obtuvo su liberación y llevó al régimen a
convocar a elecciones. En esas circunstancias y ya lanzada la campaña electoral, Perón
solicitó a los estudios San Miguel que postergaran el estreno hasta después de las
elecciones, aunque luego tampoco se estrenó y recién se exhibiría públicamente el 16 de
agosto de 1984.79Esa película fue su último trabajo artístico, por la que mantuvo un cariño
especial, al punto de verla varias veces en su domicilio, hasta los últimos días de su vida.80
El padre Hernán Benítez, su confesor desde varios años antes, contó que Eva calificaba su
propio desempeño artístico diciendo: «En el cine, mala; en el teatro, mediocre; en la radio,
pasable». Benítez pensaba también que Evita era excesivamente dura consigo misma,
«pero no muy distante de la verdad».81 El 8 de octubre a la noche se produjo un golpe de
Estado dirigido por el general Ávalos, que exigió de inmediato y obtuvo la renuncia de
Perón al día siguiente. Durante una semana los grupos antiperonistas tuvieron el control del
país, pero no se decidieron a tomar el poder. Perón y Eva permanecieron juntos, circulando
por diversas casas, entre ellas la de Elisa Duarte, la segunda hermana de Eva, hasta que el
12 de octubre Perón fue detenido en el departamento de la calle Posadas y confinado en
la cañonera Independencia, que zarpó hacia la isla Martín García. Ese mismo día le
escribió una carta a su amigo el coronel Mercante en la que le menciona a Eva Duarte,
llamándola Evita: Le encargo mucho a Evita, porque la pobrecita tiene sus nervios rotos y
me preocupa su salud. En cuanto me den el retiro, me caso y me voy al diablo.
Juan D. Perón82

El 14 de octubre le escribió a Eva una carta desde Martín García en la que le dice entre otras
cosas: ... Hoy he escrito a Farrell pidiéndole que me acelere el retiro, en cuanto salga nos
casamos y nos iremos a cualquier parte a vivir tranquilos... ¿Qué me decís de Farrell y de
Ávalos? Dos sinvergüenzas con el amigo. Así es la vida... Te encargo le digas a Mercante que
hable con Farrell para ver si me dejan tranquilo y nos vamos al Chubut los dos... Trataré de ir a
Buenos Aires por cualquier medio, de modo que puedes esperar tranquila y cuidarte mucho la
salud. Si sale el retiro, nos casamos al día siguiente y si no sale, yo arreglaré las cosas de otro
modo, pero liquidaremos esta situación de desamparo que tú tienes ahora...Con lo que yo he
hecho estoy justificado ante la historia y sé que el tiempo me dará la razón. Empezaré a escribir
un libro sobre esto y lo publicaré cuanto antes, veremos entonces quién tiene razón...83 Por
entonces parecía que Perón había sido definitivamente desplazado de la actividad política y
que, en el mejor de los casos, se retiraría con Eva, para vivir en la Patagonia. Sin embargo a
partir del día 15 de octubre los sindicatos comenzaron a movilizarse para exigir su libertad,
hasta desencadenar la gran manifestación del 17 de octubre, que finalizó con su liberación,
provocó la recuperación de las posiciones en el gobierno que tenía la alianza militar-sindical y
abrió el camino para la victoria en las elecciones presidenciales. La versión tradicional asignó a
Eva Perón un papel decisivo en la movilización de los trabajadores que ocuparon plaza de
Mayo pero actualmente los historiadores coinciden[cita requerida] que su intervención en esas
jornadas fue muy limitada, si es que tuvo alguna.84En ese momento, aún carecía de identidad
política, de contactos en los sindicatos y de apoyo firme en el círculo íntimo de Perón. Los
testimonios históricos son abundantes en señalar que el movimiento que liberó a Perón fue
organizado directamente por los sindicatos en todo el país y la CGT. No obstante, las versiones
sobre los verdaderos autores de la movilización son múltiples y variadas. El dirigente sindical
de la carne Cipriano Reyes sostuvo que él hizo el 17 de octubre, en un libro titulado
precisamente Yo hice el 17 de octubre. La historiadora Lucía Gálvez, por su parte, ha sostenido
que la verdadera autora del 17 de octubre fue una mujer casi desconocida, Isabel Ernst,
secretaria y amante de Domingo Mercante, que aprovechando su trato cotidiano con los
activistas y dirigentes sindicales de la CGT, los movilizó para desencadenar la protesta.85 El
periodista Héctor Daniel Vargas ha afirmado que Eva Duarte estaba en Junín, seguramente en
la casa de su madre, y menciona como prueba un poder firmado por ella ese mismo día, en esa
ciudad. Al parecer podría haber llegado a Buenos Aires esa misma tarde.86 Como Perón había
dicho en sus cartas, pocos días después, el 22 de octubre se casó con Eva en Junín. El
acontecimiento ocurrió en la escribanía Ordiales, que funcionaba en una casona que aún existe
en la esquina de Arias y Quintana, en el centro de la ciudad.15 El escritorio utilizado para
confeccionar el acta de matrimonio civil se encuentra actualmente expuesto en el Museo
Histórico de Junín. Un mes y medio después, el 10 de diciembre, celebraron el matrimonio
católico en la iglesia de San Francisco —orden muy apreciada por Eva—, ubicada en la calle 12 y
68 de la ciudad de La Plata, oficiando de padrinos Domingo Mercante y Juana Ibarguren, la
madre de Eva.87 Carrera política Participación de Eva en la campaña electoral Eva comenzó
abiertamente su carrera política acompañando a Perón, como su esposa, en la campaña
electoral con vistas a las elecciones presidenciales del 24 de febrero de 1946.88 La participación
de Eva en la campaña de Perón fue una novedad en la historia política argentina. En aquel
momento las mujeres carecían de derechos políticos (excepto en San Juan) y las esposas de
los candidatos tenían una presencia pública muy restringida y básicamente apolítica. Desde
principio de siglo grupos de feministas, entre los que se destacaron personas como Alicia
Moreau de Justo, Julieta Lanteri, Elvira Rawson de Dellepiane, habían reclamado sin éxito el
reconocimiento de los derechos políticos para las mujeres. En general, la
cultura machista dominante consideraba una falta de feminidad que una mujer opinara
de política.89 Eva fue la primera esposa de un candidato presidencial argentino en estar
presente durante su campaña electoral y acompañarlo en sus giras.88Perón venía proponiendo
desde julio de 1945 que había que reconocer el derecho al voto de las mujeres, pero pocos
meses después la Asamblea Nacional de Mujeres presidida por Victoria Ocampo y otros
sectores conservadores se opusieron a que una dictadura otorgara el voto femenino con el
argumento de que estaban a favor del «sufragio femenino, pero sancionado por un Congreso
elegido en comicios honestos» y el proyecto finalmente no logró imponerse.El 8 de febrero de
1946, pocos días antes de finalizar la campaña, el Centro Universitario Argentino, la Cruzada
de la Mujer Argentina y la Secretaría General Estudiantil organizaron un acto en el estadio Luna
Park para manifestar el apoyo de las mujeres a la candidatura de Juan Domingo Perón. Debido
a que Juan Domingo Perón no pudo asistir por encontrarse agotado, se anunció que Eva María
Duarte de Perón lo reemplazaría en el uso de la palabra. Era la primera vez que Evita hablaría
en un acto político. Sin embargo la oportunidad resultó frustrada porque el público reclamó
airadamente la presencia de Juan Domingo Perón e impidió que pudiera pronunciar su
discurso. Durante la campaña electoral ya en ese momento era evidente que su intención era
desempeñar un papel político autónomo, incluso aunque las actividades políticas estuvieran
prohibidas para las mujeres. Esta visión que ella misma tenía de su papel en el peronismo, fue
expresada claramente en su primer discurso por radio, pronunciado el 27 de enero de 1947 y
dirigido «a la mujer argentina»: Vosotras mismas, espontáneamente, con esa cálida ternura que
distingue a las camaradas de una misma lucha, me habéis dado un nombre de lucha: Evita.
Prefiero ser solamente «Evita» a ser la esposa del presidente, si ese «Evita» es pronunciado
para remediar algo, en cualquier hogar de mi patria. Eva Perón, Mensaje a la mujer argentina El
24 de febrero de 1946 se realizaron las elecciones triunfando la fórmula Perón-Quijano con un
54% de los votos. Gira europea En 1947 Evita abre las puertas de Argentina a Europa: invitada
oficialmente por el Gobierno Español, inicia una gira que la lleva por ese país, Italia, Francia,
Suiza, Portugal, Mónaco, Brasil y Uruguay.92 EI 5 de junio se realizó una concentración popular
de despedida en Plaza Italia-El día 6, en horas de la tarde, miles de personas se dieron cita en
el aeródromo militar de El Palomar donde partiría su vuelo. Asistieron también el
vicepresidente, los ministros, algunos gobernadores y miembros del cuerpo diplomático Perón,
Evita y otros dirigentes peronistas pensaron en una gira internacional para 1947, inédita en
aquel momento para una mujer, que pudiera ubicarla en el primer plano político. La gira se
extendió durante 64 días, partiendo el 6 de junio y regresando el 23 de agosto de 1947. Durante
la misma visitó España (18 días), Italia y el Vaticano (20 días),95 Portugal (3 días), Francia (12
días), Suiza (6 días), Brasil (3 días) y Uruguay (2 días). Su intención oficial era oficiar de
embajadora de buena voluntad y conocer los sistemas de ayuda social instalados en Europa
con la obvia intención de impulsarla a su regreso a hacerse cargo de un nuevo sistema de
obras sociales.96En el cortejo viajó el padre jesuita Hernán Benítez, por quien ella se dejaba
aconsejar, y que tendría influencia, a su vuelta, en la creación de la Fundación Eva Perón.97 La
prensa de la época bautizó la gira con el nombre de «Gira del Arco Iris», a raíz de una imagen
utilizada por Evita en uno de sus discursos en España, destinada a desmentir la versión sobre
una supuesta intención de su viaje, de establecer un eje belicista entre Buenos Aires y Madrid:
de España, no he venido a formar ejes sino a tender una arco iris de paz con todos los pueblos,
como corresponde al espíritu de la mujer. Eva Perón La primera escala del vuelo fue en Natal,
Brasil, y luego habría otras en Villa Cisneros, en el Sahara español, y en las Canarias, desde
donde irían a Madrid. Evita arribó al aeropuerto de Madrid al atardecer procedente de Dajla
(entonces Villa Cisneros) en la actual República Árabe Saharaui Democrática, España, fue la
primera escala, allí Francisco Franco le expresó el reconocimiento público de toda España,
confiriéndole su más alta condecoración: la Gran Cruz de Isabel la Católica, que le fue impuesta
por Franco en brillante ceremonia. Estuvo en Villa
Cisneros, Madrid, Toledo, Granada, Sevilla, Santiago de
Compostela, Pontevedra, Zaragoza y Barcelona.97 Llegada a Barajas y a lo largo de todo el
viaje hasta el centro de Madrid una multitud le hizo objeto de entusiastas vítores, algo que se
repitió al día siguiente cuando habló al pueblo español desde el balcón del real Palacio de
Oriente. A mediados de 1947, los españoles tenían derecho a una ración diaria de pan de entre
ciento y ciento cincuenta gramos. Seis meses más tarde, con Eva de regreso en su país, esa
cuota diaria se había incrementado al doble gracias a la ayuda argentina. También logró que
Franco condonase la pena de muerte dictada a la guerrillera comunista Juana Doña Jiménez.102
En El Escorial, Eva se sorprendió por el tamaño y las decenas de habitaciones vacías, y
preguntó con candidez: "¿Por qué no aprovechan esto y hacen una colonia o un orfanato?", y le
aconsejó a Franco transformarlo en un enorme y cómodo asilo para niños huérfanos a causa de
la guerra civil. En los días siguientes fastidiaría al Generalísimo al pedirle la liberación de presos
políticos, criticaría en sus discursos "las luchas fratricidas". Visitó la Escuela Naval y Militar de
Marín, fue a Pontevedra y a Vigo, donde dijo ante gran número de personas que la aclamaban:
"En Argentina trabajamos para que haya menos ricos y menos pobres. Hagan ustedes lo
mismo". Leyó un mensaje de Perón a los obreros catalanes y se retiró, para un breve descanso,
al Palacio Pedralba. EI 25 de junio arribó a Barcelona, donde partiría de España, donde no
menos de diez mil personas acudieron al aeropuerto.103 En París Evita asistió a la firma del
Tratado Comercial Franco-Argentino, para la provisión de alimentos para el país galo. En
Francia las revistas como Paris Match" o "Time" dedicaron varios números a su gira. En
reiteradas ocasiones Eva demostró su desagrado sobre el modo que se trataba a los obreros y
a las personas humildes en España, así como por la falta de democracia y la existencia de
presos políticos.105Mantuvo una relación tirante con la esposa de Franco, Carmen Polo, debido
a su insistencia en mostrarle el Madrid histórico de los Austrias y los Borbones en lugar de los
hospitales públicos y los barrios obreros o «barrios de chabolas».105Durante su estadía en
España recibió una carta del pequeño hijo de la militante comunista Juana Doña, pidiéndole
que intercediera ante Franco por su madre condenada a muerte en esos días. Ante el pedido
del niño, Evita gestionó y obtuvo la conmutación de la pena.106 De regreso en la Argentina,
contaría: A la mujer de Franco no le gustaban los obreros, y cada vez que podía los tildaba de
«rojos» porque habían participado en la guerra civil. Yo me aguanté un par de veces hasta que
no pude más, y le dije que su marido no era un gobernante por los votos del pueblo sino por
imposición de una victoria. A pesar de estos comentarios que parecen posicionar a la primera
dama Argentina como una persona con gran simpatía hacía los comunistas, Eva llegó a hacer
fuertes críticas a la izquierda, principalmente en el año 1948, cuando dijo que los socialistas "no
hicieron nada por los trabajadores y no eran mas que 4 fósiles".108 En cuanto a Portugal, no
tenía una impresión “demasiado favorable” y opinó que António de Oliveira Salazar, ejercía una
implacable dictadura mientras el pueblo se encuentra en la miseria. Allí visitó el barrio de la
Encarnación y la sede de la FNAT y realizó un almuerzo en Guincho con el rey Humberto II de
Italia, exiliado en Portugal. El viaje continuó por Italia, donde almorzó con el ministro de
Relaciones Exteriores, visitó guarderías infantiles. Allí escribe en los diarios locales, alternando
cenas con los máximos representantes del gobierno o la sociedad civil y encuentros con
obreros. En la Ciudad del Vaticano fue recibida por el papa Pío XII, quien le entregó el rosario
de oro y la medalla pontificia que llevó en sus manos al momento de morir, después de
mantener una reunión a solas de 15 minutos. De lo que allí hablaron el Papa y Eva no ha
quedado ningún testimonio directo, con excepción de un breve comentario posterior de Perón
sobre lo que su esposa le había contado.110El diario La Razón de Buenos Aires cubrió la noticia
del siguiente modo: El papa la invitó entonces a tomar asiento junto a su escritorio y comenzó la
audiencia. Ni una sola palabra se ha dado a conocer oficialmente de la conversación que
sostuvieron el Sumo Pontífice y la señora de Perón, pero un miembro de la casa papal indicó
que Pío XII le hizo presente a la señora de Perón su agradecimiento personal por la ayuda que
la Argentina ha prestado a las naciones europeas azotadas por la guerra, y por la colaboración
que ha prestado la Argentina en la obra de socorro de la Comisión Pontificia. Al cabo de
27 minutos, el Sumo Pontífice oprimió un pequeño botón blanco en su escritorio. Una
campanilla sonó en la antecámara y la audiencia llegó a su fin. Pío XII obsequió a la señora de
Perón un rosario con una medalla de oro conmemorativa de su pontificado.En Italia tuvo
noticias del estallido del buque Panigaglia en el puerto de Civitavecchia, cerca de Roma, Evita
pronto se interesó por las víctimas del accidente, y ordenó al embajador argentino en Italia que
enviara telegrama con el pésame a las familias y que realizara un donativo para las familias de
los damnificados. En su recorrido por Roma aprovecharía en su tiempo libre a visitar museos y
galerías de arte Después de visitar Portugal, se dirigió a Francia, donde se vio afectada por la
publicación en la revista France Dimanche de una foto suya cuando era modelo, posando para
una propaganda de jabón, que aparecía junto a otra foto, esta vez de Perón posando junto a
una mujer mapuche.113De todos modos presidió la firma de un tratado comercial para la compra
de trigo,114recibió la Legión de Honor,115y se entrevistó con el presidente de la Asamblea
Nacional, el socialista Édouard Herriot, entre otros políticos. El jesuita Benítez la llevó a Notre
Dame a hablar con el nuncio apostólico en París, monseñor Ángelo Giuseppe Roncalli, futuro
papa Juan XXIII, quien le dio la siguiente recomendación: Si de verdad lo va a hacer le
recomiendo dos cosas: que prescinda por completo de todo papelerío burocrático, y que se
consagre sin límites a su tarea.El cura Benítez afirmó que a Roncalli le impresionó la figura de
Evita inclinando su cabeza frente al altar de la Virgen mientras se escuchaba el Himno Nacional
Argentino, y que dijo: «¡Ha vuelto la emperatriz Eugenia de Montijo!».117 La gira continuó
por Suiza, donde se entrevistó con dirigentes políticos. Finalmente descartó visitar Gran
Bretaña debido a que la familia real se encontraba en Escocia, y antes de volver
visitó Brasil y Uruguay. El broche de la gira lo constituyó, ya de regreso, su presencia en la
Conferencia Interamericana para el Mantenimiento de la Paz y la Seguridad Continental, que se
celebraba en Río de Janeiro el 20 de agosto de 1947, que concluyó con la firma el Tratado
Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR).94 Derechos de la mujer En la historia argentina
existe un reconocimiento unánime sobre el hecho de que Evita realizó una tarea decisiva para
el reconocimiento de la igualdad de derechos políticos y civiles entre hombres y mujeres.
Durante su gira europea precisó con claridad su punto de vista frente a esta cuestión: Este siglo
no pasará a la historia con el nombre de «siglo de la desintegración atómica» sino con otro
nombre mucho más significativo: «Siglo del feminismo victorioso». Eva Perón fue muy amiga
de María Cristina Vilanova de Árbenz, primera dama de Guatemala, quien también fue una
mujer muy influyente en el Gobierno revolucionario de Jacobo Árbenz.Sufragio femenino
Durante la campaña para las elecciones de 1946, la coalición peronista incluyó en sus
plataformas el reconocimiento del sufragio femenino. Perón desde su cargo de Vicepresidente,
intentó sancionar la ley del voto femenino. Sin embargo las resistencias en las Fuerzas
Armadas en el gobierno, como de la oposición, que alegaba intenciones electoralistas,
frustraron el intento.120 Luego de las elecciones de 1946, Evita comenzó a hacer abierta
campaña por el voto femenino, a través de mítines de mujeres y discursos radiales, al mismo
tiempo que su influencia dentro del peronismo crecía. Más tarde, Evita creó un partido de
mujeres líderes, con unidades de base, algo que no existía en ningún otro lugar del mundo.
Decía que las mujeres no solo tienen que votar, sino que tienen que votar a mujeres: por eso en
esa época había mujeres en Diputados y Senadores, que aumentaron en las elecciones
posteriores. Argentina fue muy avanzada.89 El 27 de febrero de 1946, tres días después de las
elecciones, Evita ―de veintiséis años de edad― pronunció su primer discurso político en un acto
organizado para agradecer a las mujeres su apoyo a la candidatura de Perón. En esa
oportunidad Evita exigió la igualdad de derechos para hombres y mujeres y en particular el
sufragio femenino: La mujer argentina ha superado el período de las tutorías civiles. La mujer
debe afirmar su acción, la mujer debe votar. La mujer, resorte moral de su hogar, debe ocupar
el sitio en el complejo engranaje social del pueblo. Lo pide una necesidad nueva de organizarse
en grupos más extendidos y remozados. Lo exige, en suma, la transformación del concepto de
mujer, que ha ido aumentando sacrificadamente el número de sus deberes sin pedir el mínimo
de sus derechos. Eva PerónEl proyecto de ley fue presentado inmediatamente después de
asumido el nuevo gobierno constitucional, el 1 de mayo de 1946. La oposición de los prejuicios
conservadores resultaba evidente. Evita presionó constantemente a los parlamentarios para
que lo aprobaran, causando incluso protestas de estos últimos por su intromisión. A pesar de
que era un texto brevísimo en tres artículos, que prácticamente no podía dar lugar a
discusiones, el Senado recién dio media sanción al proyecto el 21 de agosto de 1946, y hubo
que esperar más de un año para que la Cámara de Diputados sancionara el 9 de septiembre de
1947 —por unanimidad— la Ley 13.010, estableciendo la igualdad de derechos políticos entre
hombres y mujeres y el sufragio universal en la Argentina. Para celebrar la ley que reconocía
los derechos políticos de las mujeres la CGT convocó a un acto en la plaza de Mayo el 23 de
septiembre, en el que hablaron Eva, el exdirigente sindical y ministro del Interior Ángel
Borlenghi y Perón, en ese orden.124Durante el acto, el presidente firmó el decreto promulgando
la ley en el balcón y se lo entregó a Eva, que inmediatamente después pronunció su discurso
dirigido a las «mujeres de mi patria», que comenzó con los siguientes párrafos: Mujeres de mi
patria, recibo en este instante de manos del Gobierno de la Nación, la ley que consagra
nuestros derechos cívicos, y lo recibo ante vosotras con la certeza de que lo hago en nombre y
representación de todas las mujeres argentinas, sintiendo jubilosamente que me tiemblan las
manos al contacto del laurel que proclama la victoria. Aquí está hermanas mías resumida en la
letra apretada de pocos artículos una historia larga de luchas, tropiezos y esperanzas, por eso
hay en ella crispaciones de indignación, sombras de ocasos amenazadores, pero también
alegre despertar de auroras triunfales, y esto último que traduce la victoria de la mujer sobre las
incomprensiones, las negaciones y los intereses creados de las castas repudiadas por nuestro
despertar nacional, sólo ha sido posible en el ambiente de justicia, de recuperación y de
saneamiento de la Patria, que estimula e inspira la obra de gobierno del general Perón, líder del
pueblo argentino. El Partido Peronista Femenino En 1949 Eva Perón buscó incrementar la
influencia política de las mujeres fundando el Partido Peronista Femenino (PPF), el 26 de julio
en el Teatro Nacional Cervantes de la Ciudad de Buenos Aires. El PPF estaba dirigido
exclusivamente por mujeres, era totalmente autónomo dentro del movimiento, y estaba
organizado a partir de unidades básicas femeninas que se abrían en los barrios, pueblos y
sindicatos canalizando la militancia directa de las mujeres. El 11 de noviembre de 1951 se
realizaron elecciones generales. Evita votó en el hospital donde estaba internada, debido al
avanzado estado del cáncer que terminaría con su vida al año siguiente. Por primera vez las
mujeres argentinas pudieron votar y ser votadas. El 64 % de las mujeres votó por el peronismo,
un porcentaje levemente superior al de los varones, que votaron en un 63 % por la reelección
de Perón. Asimismo, el Partido Peronista Femenino logró elegir 23 diputadas, tres delegadas
de territorios nacionales y 6 senadoras ―las únicas mujeres presentes en el Congreso
Nacional―,y 80 legisladoras provinciales. Igualdad jurídica en el matrimonio y la patria potestad
La igualdad política de hombres y mujeres, se complementó con el impulso de Eva a la reforma
constitucional de 1949 que estableció la igualdad jurídica de los cónyuges y la patria potestad
compartida que garantizó el artículo 37 (II.1), así como los derechos del niño y de la ancianidad,
estos últimos propuestos por la propia Eva Perón. El golpe militar de 1955 abolió la
Constitución, y con ella la garantía de igualdad jurídica entre el hombre y la mujer en el
matrimonio y frente a la patria potestad, reapareciendo la prioridad del hombre sobre la mujer.
La reforma constitucional de 1957 tampoco reincorporó esta garantía constitucional, y la mujer
argentina permaneció discriminada legalmente hasta que se sancionó la ley de patria potestad
compartida en 1985, durante el gobierno de Alfonsín. Evita también propuso reconocer el valor
económico del trabajo de mantención de los hogares y crianza de los niños, realizado
principalmente por mujeres, por medio de algún método retributivo que debería estudiarse.
Relación con los trabajadores y los sindicatos Eva Perón estableció una fuerte relación,
estrecha y a la vez compleja, con los trabajadores y los sindicatos en particular, que la
caracterizó. En 1947, Perón ordenó disolver los tres partidos que lo sostenían, el Partido
Laborista, el Partido independiente y la Unión Cívica Radical Junta Renovadora, para crear
el Partido Peronista. A partir de ese momento los sindicatos fueron reconocidos como la
«columna vertebral» del movimiento peronista, lo que en la práctica implicó que el Partido
Peronista tomara la forma de un partido cuasilaborista. Con la creación del Partido Peronista
Femenino, el movimiento peronista se organizó en tres ramas autónomas: la rama política, la
rama sindical y la rama femenina. En este esquema de poderes heterogéneos y muchas veces
en conflicto que confluían en el peronismo, entendido como un movimiento abarcador de
múltiples clases y sectores, Eva Perón ocupó un papel de vínculo directo y privilegiado entre
Perón y los sindicatos, que les permitió a estos últimos consolidar una posición de poder,
aunque compartido. vicepresidenta, en 1951, candidatura muy resistida, incluso dentro del
Partido Peronista, por los sectores que querían evitar un avance del sector sindical. Evita tenía
una visión sumamente combativa de la lucha por los derechos sociales y pensaba que
«la oligarquía», «el capitalismo deshumanizado» y «el imperialismo» actuarían incluso
violentamente para anularlos.138 El discurso de Evita tendió abiertamente a reivindicar los
valores e intereses de los trabajadores y las mujeres. La estrecha relación entre Evita y el
sindicalismo quedó evidenciada en la donación que la Fundación Eva Perón hizo a la CGT del
edificio donde instaló su sede ―contiguo a la nueva sede de la fundación― y por la decisión de
establecer a su muerte, que su cadáver embalsamado permanecería en la central obrera hasta
que se construyera el monumento dedicado a su memoria. Acción sindical Eva desarrolló una
intensa tarea sindical desde la Secretaría de Trabajo y Previsión (STYP) ―transformada en
Ministerio en 1949― gestionando todo tipo de iniciativas y reclamos, organizando nuevos
sindicatos, participando en las negociaciones colectivas, asistiendo a las asambleas en las
fábricas, o simplemente recibiendo donaciones de los sindicatos para su «cruzada», que cada
vez se hicieron más numerosas. Todos los miércoles, Evita acompañaba a la delegación de la
CGT que se reunía con el presidente. Dice Marysa Navarro que la tarea sindical de Evita resultó
decisiva para la «peronización de los sindicatos».Para la primera mitad de 1948, Evita ya es
reconocida por los dirigentes sindicales como una gestora decisiva de las conquistas laborales
y del poder alcanzado por el movimiento obrero dentro del gobierno, circunstancia que explica
su aparición ese año, junto a Perón, en las dos principales movilizaciones obreras, la del 1 de
mayo y la del 17 de octubre. Acción internacional El gobierno peronista fue el primero de
Latinoamérica en establecer un acuerdo comercial bilateral con Israel. En paralelo a la acción
estatal, la Fundación Eva Perón envió ropas y medicamentos –que llegaban por barco al puerto
de Haifa– para aliviar los padecimientos de los miles de migrantes judíos que llegaban a Israel.
Cuando en abril de 1951 la ministra israelí Golda Meir visitó la Argentina, agradeció
personalmente a Evita las donaciones. A la entrevista fue acompañada por el entonces ministro
plenipotenciario de la Embajada de Israel en Buenos Aires, Jacobo Tsur. En tal oportunidad,
Evita le manifestó a la señora Meir: “El renacimiento de Israel es un hecho extraordinario para
la humanidad, y todos los peronistas nos miramos en ese espejo maravilloso, porque
repudiamos lo que les hicieron a los judíos en Europa y admiramos también la forma que
supieron sobreponerse a la tragedia en poco tiempo”. Golda Meir le respondió a Evita:
“Nosotros hemos sido perseguidos y echados de todas partes. Valoramos como en la
Argentina, hoy en día, se nos trata de igual a igual, sin ningún tipo de discriminación”. El
domingo 8 de abril de 1951, una multitud de judíos llenó el Luna Park para escuchar a Meir y,
en ese escenario, volvió a elogiar al gobierno justicialista. La posición de Perón y de Evita en
contra de la judeofobia era clara, participando en la inauguración de la flamante sede de la
Organización Israelita Argentina (OIA), en agosto de 1949. Durante el crudo invierno de 1950
mandaría abrigos, zapatos y alimentos para los niños pobres de Washington. En 2002, el
embajador argentino en Washington, Diego Guelar, pidió que la ciudad de Washington
reconociera la preocupación de Evita por los niños pobres del Distrito y que bautizara un
espacio público con su nombre. La donación en nombre de Eva Perón y su Fundación de
Ayuda Social había sido gestionada cuidadosamente con el reverendo Ralph Faywatters, quien
presidía la Children’s Aid Society, una entidad caritativa que protegía a los niños negros de
Washington. También en los mismos días, Francia recibió una donación similar, que fue
repartida entre los niños pobres de Montmartre. Candidatura a la vicepresidencia
Las elecciones generales de 1951 fueron la primera vez que las mujeres pudieron presentarse,
no solo para votar sino como candidatas. Debido a su gran popularidad, la Confederación
General del Trabajo propuso la candidatura de Evita al cargo de Vicepresidenta de la Nación,
acompañando a Perón, un hecho que no solo implicaba llevar una mujer al Poder Ejecutivo
Nacional, sino fortalecer al sector sindical en el gobierno peronista. La audaz jugada desató una
aguda lucha interna en el peronismo e intensas gestiones de los grupos de poder, en la que los
sectores conservadores presionaron fuertemente para evitarlo. Simultáneamente con este
proceso, Evita desarrolló un cáncer de cuello de útero que acabaría con su vida en menos de
un año. En ese contexto, el 22 de agosto de 1951 se produjo el Cabildo Abierto del
Justicialismo, convocado por la Confederación General del Trabajo. La reunión contó con
millones de trabajadores y trabajadoras en la esquina de Moreno y 9 de Julio, y constituyó un
hecho histórico fuera de lo común. En su transcurso los sindicatos le pidieron a Evita que
aceptara la candidatura a vicepresidenta. Tanto Perón como Evita tomaron sucesivamente la
palabra para sugerir que los cargos no eran importantes y que ya Evita ocupaba un lugar
superior en la consideración de la población. A medida que las palabras de Perón y Evita
ponían de manifiesto las fuertes resistencias que despertaba su candidatura, la multitud
empezó a exigirle a Evita que la aceptara allí mismo. Incluso en algún momento alguna voz en
la multitud le exigió a Perón: En ese momento se produjo un diálogo entre la multitud y Evita,
completamente inusual en eventos multitudinarios:
Texto del diálogo entre Evita y la multitud en el Cabildo Abierto del 22 de agosto de 1951
-Evita (hablando a la multitud y a Perón): Hoy, mi general, en este Cabildo Abierto del
Justicialismo, el pueblo preguntó que quería saber de qué se trata. Aquí ya sabe de qué se trata
y quiere que el general Perón siga dirigiendo los destinos de la Patria.
Pueblo: ¡Con Evita! ¡Con Evita!
Evita: Yo haré siempre lo que el pueblo quiera. Pero yo les digo que así como hace cinco años
he dicho que prefería ser Evita, antes que la mujer del presidente, si ese Evita era dicho para
aliviar algún dolor de mi Patria, ahora digo que sigo prefiriendo ser Evita. La Patria está salvada
porque la gobierna el general Perón.
Pueblo: ¡Que conteste, que conteste!
Espejo (CGT): Señora, el pueblo le pide que acepte su puesto.
Evita: Yo le pido a la Confederación General del Trabajo y a ustedes, por el cariño que nos
profesamos mutuamente, para una decisión tan trascendental en la vida de esta humilde mujer,
que me den por lo menos cuatro días.
Pueblo: ¡No, no, vamos al paro! ¡Vamos a la huelga general!
-Evita: Compañeros, compañeros... yo no renuncio a mi puesto de lucha. Yo renuncio a los
honores. (Llora). Yo haré, finalmente, lo que decida el pueblo. (Aplausos y vivas). ¿Ustedes
creen que si el puesto de vicepresidenta fuera un cargo y si yo hubiera sido una solución no
habría contestado ya que sí?
Pueblo: ¡Contestación! ¡Contestación!
Evita: Compañeros, por el cariño que nos une, les pido por favor que no me hagan hacer lo que
no quiero hacer. Se los pido a ustedes como amiga, como compañera. Les pido que se
desconcentren. (La multitud no se retira). Compañeros, ¿cuándo Evita los ha defraudado?
¿Cuándo Evita no ha hecho lo que ustedes desean? Yo les pido una cosa, esperen hasta
mañana.
Espejo (CGT): La compañera Evita nos pide dos horas de espera. Nos vamos a quedar aquí.
No nos movemos hasta que nos dé la respuesta favorable.
Evita: Esto me toma de sorpresa. Jamás en mi corazón de humilde mujer argentina pensé que
podía aceptar este puesto... Denme tiempo para anunciar mi decisión al país en cadena.164

La multitud entendió esas palabras como un compromiso de Eva Perón de aceptar la


candidatura y se retiró. De hecho el diario «evitista» Democracia titulaba al día siguiente
«¡Aceptaron!». Sin embargo, nueve días después, Eva habló por radio para informar que había
decidido renunciar a la candidatura. Esa fecha fue designada por los simpatizantes del
peronismo como Día del Renunciamiento. La razones y presiones que llevaron a la renuncia de
Evita son objeto de diversos análisis. Entre ellas, resultó ser un factor importante el deterioro de
su salud, que era notable en ese momento y que le causaría la muerte menos de un año
después. Sin embargo ello no impidió que la propuesta de la CGT pusiera en evidencia las
luchas internas en el peronismo y en la sociedad, ante la eventualidad de que una mujer
apoyada por los sindicatos pudiera ser elegida vicepresidenta y eventualmente incluso
presidenta de la Nación. La biógrafa Marysa Navarro destaca el papel jugado por los prejuicios
de género en el renunciamiento, que llevaron incluso a que uno de los principales escritores
argentinos, Ezequiel Martínez Estrada, llegara a cuestionar a Perón y Evita diciendo: «En
realidad, él era la mujer y ella el hombre».Menos de un mes después del renunciamiento de
Evita se produjo un fallido golpe de Estado cívico-militar, que involucró a altos dirigentes
políticos y militares, que fue derrotado por la enérgica reacción del gobierno y la rápida
movilización de la CGT, declarando la huelga general. Al día siguiente del golpe, Evita reunió a
los máximos dirigentes sindicales y al jefe del Ejército, para organizar milicias obreras capaces
de defender la democracia, en caso de que se produjera un nuevo golpe. El 17 de octubre, ya
consciente de su estado de salud, Evita habló en el acto de conmemoración del Día de la
Lealtad, en Plaza de Mayo, pidiéndole al pueblo que, «si no llegara a estar por mi salud»,
«cuiden a Perón», agregando: «Yo sé que ustedes recogerán mi nombre y lo llevarán como
bandera a la victoria». En ese momento estalló en llanto y se abrazó a Perón, escena que
quedó registrada en una histórica foto. El discurso que Evita pronunció ese día ha sido
considerado como uno de sus testamentos políticos. Al momento de realizarse las elecciones,
el 11 de noviembre de 1951, Evita hacía seis días que había sido operada del avanzado cáncer
de útero que la afectaba, debiendo votar en la cama del hospital en el que estaba internada.
Enfermedad y muerte Eva Perón enfermó de cáncer de cuello uterino.172En enero de 1950
había sido operada de apendicitis y los médicos Oscar Ivanisevich y Abel Canónico han
relatado que los primeros síntomas podrían haber aparecido en ese entonces. Desde 1946,
según relató Raúl Salinas, un funcionario de la comuna porteña, sufría desmayos y quebrantos,
pero se resistía a parar. Según Page, en agosto de 1949 Eva le había confesado a un coronel
de apellido Clark, agregado militar estadounidense, que en el último año había perdido diez
kilos. La enfermedad de Evita trascendió y las embajadas extranjeras (España y Alemania, por
ejemplo) ofrecieron sus mejores médicos para que la trataran. Aunque fue sometida a un
tratamiento de radioterapia de 1000 voltios con la supervisión del doctor Joaquín Carrascosa en
su propia residencia de la calle Agüero, a los tres meses hubo una recidiva. El 15 de octubre de
1951 publicó su libro La razón de mi vida.176 Más tarde se publicaría Mi mensaje, su último libro.
Ya muy avanzado el cáncer de útero, el 6 de noviembre de 1951 fue intervenida
quirúrgicamente por el famoso médico oncólogo estadounidense George Pack en el Hospital
Policlínico «Presidente Perón» de Avellaneda (actual Hospital Interzonal General de Agudos
«Presidente Perón»), construido por la propia Fundación Eva Perón. El domingo posterior a la
operación, el 11 de noviembre, Eva Perón, votó por primera vez en su vida. Lo hizo desde su
cama de hospital. Pack, pocos meses después de fallecer Evita, le escribiría a Canónico:
Sabrás que aún lamento la pérdida de mi paciente. Creo no haber hecho nunca una operación
más completa; era bastante optimista y tenía grandes esperanzas de que ella sobreviviera para
realizar la gran tarea a la que se había consagrado. No conozco a nadie que en tan poco tiempo
haya hecho tanto por su país; esto es lo que me duele realmente, por lo mucho que habría
significado para ella haber tenido una oportunidad de continuarla indefinidamente. Creo que,
históricamente, estará a la par de Juana de Arco. Por esa época Eva Perón empezó a dictar su
último libro, Mi mensaje, al joven sindicalista docente Juan Jiménez Domínguez y lo terminó
pocos días antes de morir. Se trata del texto más encendido y emocional de Evita, uno de cuyos
fragmentos fue leído después de su muerte, el 17 de octubre de 1952, en el acto de plaza de
Mayo, y que luego se extravió, para ser hallado en 1987. Sus hermanas sostuvieron entonces
que se trataba de un texto apócrifo, iniciando un juicio que finalizó en 2006 estableciendo que
se trata de un texto auténtico. Los siguientes fragmentos de Mi Mensaje, dan una idea de la
naturaleza de su pensamiento en los últimos días de su vida: Me rebelo indignada con todo el
veneno de mi odio, o con todo el incendio de mi amor —no lo sé todavía— en contra del privilegio
que constituyen todavía los altos círculos de las fuerzas armadas y clericales. [...] A Perón y a
nuestro pueblo les ha tocado la desgracia del imperialismo capitalista. Lo he visto de cerca en
sus miserias y crímenes. Se dice defensor de la justicia mientras extiende las garras de su
rapiña sobre los bienes de todos los pueblos sometidos a su omnipotencia... Pero más
abominables aún que los imperialistas son las oligarquías nacionales que se entregan
vendiendo y a veces regalando por monedas o por sonrisas la felicidad de sus pueblos. Luego
de varias sesiones de radioterapia, el 18 de julio de 1952 entró en coma por primera vez. Murió
a la edad de 33 años, el 26 de julio de 1952. El certificado de fallecimiento indica que falleció a
las 20:25. Algunas publicaciones sostienen que falleció dos minutos antes, a las 20:23. A las
21:36, el locutor J. Furnot leyó por la cadena de radiodifusión: Cumple la Subsecretaría de
Informaciones de la Presidencia de la Nación el penosísimo deber de informar al pueblo de la
República que a las 20:25 horas ha fallecido la señora Eva Perón, Jefa Espiritual de la Nación.
Los restos de la señora Eva Perón serán conducidos mañana, en horas de la mañana, al
Ministerio de Trabajo y Previsión, donde se instalará la capilla ardiente... Tras su muerte la CGT
declaró tres días de paro, la proclamó “Mártir del trabajo” y solicitó al gobierno nacional que
decrete los máximos honores, declaró duelo por 30 días, a la vez que dispuso un paro de
actividades que no afectaría los servicios indispensables durante 48 horas en todo el país.
También a pedido de la central obrera la capilla ardiente se instaló en la actual Legislatura
porteña. Inmediatamente, el pueblo comenzó a concentrarse en los alrededores al mismo
tiempo que llegaban las primeras flores. En menos de 24 horas hubo 18 000 coronas florales.
El Poder Ejecutivo decretó dos días de Duelo Nacional, el féretro llegó a la planta principal del
Congreso donde fue colocado en el centro del Hall de Honor. Ante los grandes ventanales que
dan a la avenida Diagonal Sur colgaba una enorme bandera nacional cruzada con un crespón.
A los costados ardían grandes cirios en dos candelabros y, más retiradas, de un lado la
Bandera Argentina, y en el otro, la Peronista con moños de luto en el extremo superior de
ambas astas. La gran araña central y las luminarias de las paredes fueron cubiertas con
crespones. Desde la rotonda superior pendía un círculo de enseñas nacionales. Durante los
trece días del velatorio el presidente Perón llegaba a primera hora de la mañana y permanecía
hasta cerca de la medianoche.Tal fue la demanda de flores que hacia la tarde del lunes 28 de
julio de 1952 las florerías de la Capital Federal y alrededores acabaron su provisión. Y al día
siguiente, en varios aviones, se trajeron de Chile grandes cantidades; pero al promediar la tarde
del mismo martes también esas se agotaron.La congoja cubrió el territorio nacional. Casi todas
las instituciones en los poblados y ciudades adhirieron al duelo, y de inmediato en los espacios
públicos se multiplicaron millares de altares a su memoria. Un gesto inédito fueron, por ejemplo,
las marchas o procesiones con antorchas en las principales ciudades y capitales de provincia.
En la Ciudad de Buenos Aires a las 20.25 del martes 29 de julio de 1952 –exactamente al
cumplirse las primeras 72 horas de la muerte de Evita- en la Plaza Miserere, al pie de un gran
retrato, se le rindió un homenaje apagándose las 5000 antorchas que allí se habían
congregado. Actos similares hubo en la Plaza de Mayo, Constitución, Retiro, Flores, Parque de
los Patricios, Montes de Oca al 800, Nueva Pompeya, Luis María Campos y Echeverría, plaza
Colombia y en el actual barrio Presidente Perón. Su cuerpo fue velado en la Secretaría de
Trabajo y Previsión hasta el 9 de agosto que fue llevado al Congreso de la Nación para recibir
honores oficiales, y luego a la CGT. La procesión fue seguida por más de dos millones de
personas y su paso por las calles recibió una lluvia de claveles, orquídeas, crisantemos,
alhelíes y rosas arrojados desde los balcones cercanos. El 27 de julio el cuerpo de Evita fue
trasladado en un coche del servicio fúnebre hasta el Ministerio de Trabajo y Previsión, donde se
había montado la capilla ardiente. El velatorio se prolongó nueve días más, con colas de hasta
35 cuadras, aún bajo la lluvia y el intenso frío, formadas por personas de diferentes orígenes y
clases sociales que deseaban tributar su último adiós a la dirigente. Su cuerpo fue expuesto en
la capilla ardiente instalada en el Congreso Nacional, por donde desfilaron más de 2 millones
de personas para manifestar su pesar.Sobre las aceras, centenares de miles de personas
arrojaban flores a su paso, lloraban y agitaban sus pañuelos, incluso muchas de ellas sufrieron
desmayos y crisis nerviosas y debieron ser asistidas.Desde los balcones llovían flores, millones
de flores, claveles, orquídeas del Amazonas, alhelíes de los Andes, alverjillas del lago Nahuel
Huapi y hasta crisantemos enviados por el emperador del Japón en aviones especiales. El
gobierno contrató a Edward Cronjagar, camarógrafo de la 20th Century Fox, que había filmado
los funerales del mariscal Foch para cubrir el funeral de Evita y de ese material resultó el
documental Y la Argentina detuvo su corazón. Apenas expiró, las manos eminentes del doctor
Pedro Ara procedieron a embalsamarla, una obra maestra que le llevó un año. Sin embargo, los
antiperonistas pusieron fin al segundo mandato de Perón precipitaron su exilio. Tres millones
de argentinos esperaron en línea 15 horas para pasar su ataúd, a un ritmo de casi 65,000 por
día, para despedirla. Su cuerpo fue embalsamado y mantenido en exposición en la CGT.
Mientras tanto, el gobierno empezó las obras del Monumento al Descamisado, que se había
proyectado con base a una idea de Evita y que sería su tumba definitiva. Cuando la Revolución
Libertadora derrocó a Perón el 23 de septiembre de 1955, el cadáver fue secuestrado y hecho
desaparecer durante 14 años. El secuestro del cadáver de Evita Durante la dictadura militar
autodenominada Revolución Libertadora (1955-1958) que derrocó al presidente Juan Perón,
durante la noche del 22 de noviembre de 1955, por órdenes directas del dictador Pedro
Eugenio Aramburu, un comando al mando del teniente coronel Carlos de Moori Koenig, jefe de
hecho del Servicio de Inteligencia del Ejército (SIE), entró por la fuerza en el edificio de la CGT,
derribó el busto de Evita que se encontraba en el primer piso y con armas forzaron la puerta de
la capilla del segundo piso. Allí quemaron las banderas argentinas dispuestas sobre el cadáver
y orinaron sobre el mismo, antes de llevárselo. Durante tres días, el cuerpo recorrió diferentes
puntos de la ciudad, a fin de no levantar sospechas, dentro de un camión. El relato del
exmayor Jorge Dansey Gazcón difiere, ya que asegura que fue él quién lo trasladó. Desde ese
momento se estableció un itinerario macabro y perverso. Moori Koenig puso el cadáver dentro
de una camioneta y lo mantuvo en su interior durante varios meses, estacionándola en distintas
calles de Buenos Aires, en depósitos militares, detrás de la pantalla del cine Rialto en la
avenida Córdoba al 4200, o incluso la casa del mayor Eduardo Arandía, miembro del grupo de
tareas de Moori Koenig. En julio de 1956, Arandía asesinó de tres disparos a su esposa
embarazada, Elvira Herrero de Arandía, confundiéndola con el fantasma de Evita, según su
propia declaración de descargo en sede judicial. Hubo discusiones de alto nivel para decidir
qué hacer con el cadáver de Evita. Todos los sectores de la dictadura compartían la decisión de
hacerlo «desaparecer», pero mientras la Marina proponía tirarlo al mar con un bloque de
cemento, Aramburu ordenó darle «cristiana sepultura», sin dar a conocer el lugar. Pero Moori
Koenig desobedeció las órdenes de Aramburu e instaló el féretro en su oficina, con el cadáver
de pie. Una de las personas que vio en esas circunstancias el cadáver de Evita fue la
cineasta María Luisa Bemberg. Semanas después Aramburu destituyó a Moori Koenig y le
encomendó al coronel Héctor Cabanillas sepultarlo clandestinamente. La llamada Operación
Traslado fue diseñada por el entonces teniente coronel —y luego también dictador— Alejandro
Agustín Lanusse, con la ayuda del sacerdote Francisco Paco Rotger, a cargo de quien recayó
la responsabilidad de obtener la complicidad de la Iglesia a través del superior general de la
orden de los paulinos, el padre Giovanni Penco, y el propio Papa Pío XII. Durante 15 años
nadie supo dónde estaba. El drama fue tan grande que su madre (Juana Ibarguren) clamaba de
despacho en despacho pidiendo que se lo devolvieran” El 23 de abril de 1957 el cadáver fue
trasladado en secreto en el barco Conte Biancamano a Génova (Italia) en un ataúd que se
explicaba pertenecía a una mujer llamada María Maggi de Magistris y fue enterrado bajo ese
nombre en la tumba 41 del campo 86 del Cementerio Mayor de Milán. Las versiones se
multiplicaron y el mito se agrandó. Hay versiones que sostienen que los militares mandaron
realizar tres copias de cera de la momia, y que las enviaron a otro cementerio italiano, uno
en Bélgica y otro en Alemania Occidental. En 1970 la organización
guerrillera Montoneros secuestró a Aramburu, exigiendo entre otras cosas la aparición del
cuerpo de Evita. En septiembre de 1971, el general Lanusse, dictador por entonces del país, le
ordenó al coronel Cabanillas organizar el «Operativo Retorno». El cuerpo de Evita fue entonces
desenterrado de la tumba clandestina en Milán y devuelto a Perón en Puerta de
Hierro (Madrid). En tal acción participó el brigadier (R) Jorge Rojas Silveyra, embajador
argentino en España. Al cadáver le faltaba un dedo que le fue cortado intencionalmente y
presentaba un leve aplastamiento de la nariz, pero estaba en buenas condiciones generales. El
17 de noviembre de 1974 la presidenta María Estela Martínez de Perón trajo el cuerpo de Eva
al país, y lo ubicó en la quinta presidencial de Olivos.192 El gobierno comenzó a proyectar
el Altar de la Patria, un gran mausoleo que albergaría los restos de Juan Perón, Eva Duarte de
Perón, y todos los próceres de la Argentina, como símbolo de unión del país. En 1976 la
dictadura militar que tomó el poder el 24 de marzo le entregó el cuerpo a la familia Duarte, que
dispuso que fuera enterrada en la bóveda que su familia posee en el Cementerio de la
Recoleta de Buenos Aires, donde se encuentra desde entonces. El conocido cuento del
escritor Rodolfo Walsh, titulado Esa mujer, tiene como tema el secuestro del cadáver de Evita.

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