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Educar Coronavirus-1

El documento propone tres formas de educar sobre el coronavirus de manera efectiva. 1) Adaptando la educación a las emociones y capacidad de comprensión de los estudiantes. 2) Añadiendo un valor como aprender sobre la resiliencia. 3) Centrándose en el desarrollo de los estudiantes más que en la evaluación.

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El documento propone tres formas de educar sobre el coronavirus de manera efectiva. 1) Adaptando la educación a las emociones y capacidad de comprensión de los estudiantes. 2) Añadiendo un valor como aprender sobre la resiliencia. 3) Centrándose en el desarrollo de los estudiantes más que en la evaluación.

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Dpto.

de Orientación
Curso 19/20

EDUCAR SOBRE EL CORONAVIRUS

¿Por qué es importante educar sobre el nuevo coronavirus?


Los educadores tenemos un papel esencial para frenar esta pandemia. ¡Únete
y haz historia!

En momentos de crisis, informar no


siempre es suficiente ya que, a
veces, es necesario utilizar
herramientas, metodologías y
estrategias propias de la
educación para que la sociedad pueda
entender una situación como la que ha
generado el nuevo coronavirus. Los
educadores tenemos un papel
esencial para frenar esta pandemia: si
ponemos nuestro conocimiento
educativo al servicio de la sociedad, podemos ayudar mucho.

Estos días estamos utilizando este hashtag #educaCOVID19 en redes para


destacar aquellos contenidos que creemos que pueden ayudar a que se
promuevan aprendizajes valiosos sobre el COVID-19. Estos contenidos
pueden ayudar a abordar el tema a educadores y también a las familias que tienen
a sus hijos en casa estos días. No tenemos la intención de que el hashtag sea
trending topic, al revés: sería contraproducente porque, tristemente, no hay tanta
información que permita un uso didáctico circulando en Internet.

¿Qué consideramos “didáctico” en estas circunstancias?


Las especiales características de esta emergencia, el hecho de que una parte
importante del alumnado esté en sus casas, la necesidad de apoyarnos en medios
digitales y la dificultad de competir con los contenidos espectaculares o morbosos
que aparecen en distintos medios, hacen que la definición que damos de “didáctico”
sea especial.

[Link] adaptándonos a la capacidad de comprensión, pero también a la emoción.


Las emociones pueden potenciar o frenar el aprendizaje en determinados
momentos. La situación generada por el COVID-19 es altamente emocional y va a
resultar difícil que una propuesta educativa sobre el tema tenga éxito si no sintoniza
con las emociones de nuestro alumnado.

¿Cuáles son esas emociones?:

• Miedo, ansiedad, estrés


• Incertidumbre, inseguridad
• Incredulidad, escepticismo, negación

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Dpto. de Orientación
Curso 19/20
• Enfado, irritabilidad
• Desconexión (“no va conmigo”)
• Solidaridad, responsabilidad, deseo de ayudar
• Otras: la variedad de emociones en situaciones de crisis puede ser muy amplia.

La adaptación a la capacidad de comprensión la da el propio contenido. Por


ejemplo, un texto escrito por alguien experto en epidemiología puede ser accesible
e interesante en Bachillerato, mientras que una canción sobre el lavado de manos
puede ser muy adecuada en Infantil y primer ciclo de Primaria. Sin embargo, la
adaptación a la emoción es algo que depende del educador (ya sea un docente
o alguien de la familia). Si nos damos cuenta de cuál es la emoción que está
predominando, podremos establecer una conexión con el contenido a través de
ella.

Lo ideal sería que llegáramos a poder utilizar un enfoque educativo para ayudar a
aliviar las emociones negativas y llegar a aquellas emociones (solidaridad,
esperanza, confianza…) que nos permitan guiar a niños, niñas y adolescentes a
obtener aprendizajes valiosos de esta situación. Pero… ¿Se puede sacar algún
valor educativo de esto? ¿Imposible? No, sigamos definiendo lo “didáctico”.

2. Educar con un valor añadido


Las crisis ponen a prueba una capacidad muy importante de las personas, los
grupos y las sociedades: la resiliencia. Las crisis no son deseables, no son
“buenas”, pero pueden llegar a ayudarnos a aprender cosas que nos valdrán toda
la vida y que nos ayudarán a afrontar otras crisis, grandes o pequeñas, con
una “caja de herramientas” bien preparada.
Una crisis nos puede ayudar a:

• Aprender a prepararnos para imprevistos.


• Aprender a planificar, a organizarnos y a priorizar.
• Aprender a “prescindir”, a centrarnos en lo importante y en lo esencial.
• Empatizar con las personas más vulnerables y entender mejor la situación de las
personas que se enfrentan a emergencias cada año en el mundo.
• Desarrollar nuestro sentido de la responsabilidad, de la colaboración y, aunque
suene raro, aprender a “no ser una carga” y madurar.
• Motivarnos a formar parte de la solución y no del problema.

Estos aprendizajes no están en el curriculum formal y son accesibles para las


familias. El retraso puntual que un alumno podrá experimentar en matemáticas o
historia en estos días quizás le dé la oportunidad de aprender cosas igualmente
valiosas y que no entran en exámenes y evaluaciones.

3. Educar para desarrollar, no para evaluar


PISA pesa, las evaluaciones nos esperan amenazantes, en bachillerato hay
incertidumbre sobre la EvAU en aquellos lugares donde han cerrado los centros
educativos…. Pero en situaciones excepcionales todos tenemos que hacer un
esfuerzo, por el bien de los estudiantes, y aceptar que seguir con modelos de

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Dpto. de Orientación
Curso 19/20
enseñanza orientados a los resultados en este contexto es, no solo poco
realista, sino contraproducente.
Cuando decimos que el esfuerzo debe ser de todos nos referimos a:

• Las instituciones políticas tienen que ser flexibles

Nos encontramos en una situación en la que puede ocurrir que el curso no acabe
con normalidad para muchos estudiantes y que algunas pruebas de evaluación no
den los resultados esperados. Desde el ámbito político es necesario estudiar
opciones que permitan que, de darse esta circunstancia, se pueda garantizar la
permanencia de los estudiantes en el sistema educativo.

• Los centros educativos pueden ser innovadores

La adaptación curricular es clave en esta situación. Este es un momento ideal


para transmitir conocimientos relacionados con la salud, los hábitos
saludables, los microorganismos, el cuerpo humano, la geografía humana, las
enfermedades en la historia, las estadísticas de población… e infinidad de materias
curriculares de todos los niveles.

Estos temas, en una situación “normal” podrían pasar desapercibidos o resultar


“aburridos” o provocar un “y saber esto para qué me sirve”. En las presentes
circunstancias, muchos alumnos tendrán verdadero interés y curiosidad por
estos contenidos, lo que es algo que facilitará la tarea a docentes y familias. ¿Y
si de esta crisis sale la generación de científicos que encuentre la cura contra
el cáncer, la ELA o alguna enfermedad rara? Aprovechémoslo, otros contenidos
pueden recuperarse más adelante.

• Las familias necesitan paciencia

El esfuerzo extra que están haciendo las familias allí donde se han suspendido las
clases es necesario, pero no tiene que ser hercúleo. Las notas tienen un poco
menos de importancia, un expediente brillante no deja de serlo por unas semanas
de incertidumbre. Desde los hogares podemos enseñar cosas que, no por ser
extracurriculares, son menos importantes. También podemos ayudar a los docentes
entendiendo que se encuentran en una situación nueva y que los primeros
momentos son de prueba y error. Por ejemplo: está claro que la educación a
distancia no es “poner deberes” y, seguramente, con el tiempo los
docentes podrán implementar métodos más adecuados, motivadores y
adaptados a las dinámicas familiares para la enseñanza a distancia.

• Por supuesto, los estudiantes también tienen que poner de su parte

Los niños, niñas y adolescentes son ciudadanos de pleno derecho y, salvo los
más pequeños o aquellos que sean especialmente vulnerables, no pueden
quedarse de brazos cruzados cuando toda la sociedad se enfrenta a una crisis. No
es el momento de sumar problemas en sus familias y los adultos debemos hacerles

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Dpto. de Orientación
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conscientes de ellos, facilitando que sean parte de la solución, no del
problema.

Comparte tus iniciativas educativas en redes sociales bajo los


hashtag #educaCOVID19 o #educaDerechos para que otros puedan conocerlas y
entre todos podamos superar este bache. ¡Es momento de frenar el coronavirus
y acelerar el derecho a la educación!

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