Reseña: “Las mujeres y las
relaciones de género en la antigua
Roma” Irene Mañas Romero.
Francisco Suárez Espina.
“Las mujeres y las relaciones de género en la Antigua Roma” es un libro a modo de
ensayo escrito por Irene Teresa Mañas Romero, de la autora podemos indicar a modo de
presentación que se trata de licenciada en Historia por la Universidad Complutense de
Madrid y además es doctora en Historia por la misma universidad, en la que consiguió
el Premio Extraordinario. A través de su importante carrera académica podemos detallar
que tiene numerosos proyectos de investigación centrados en el mundo romano, y que
es también autora de un gran número de publicaciones, así como libros. Sus líneas de
investigación más reconocidas dentro del mundo romano son las de la Arqueología y el
análisis de mosaicos y pavimentos romanos. Abandona por tanto sus principales líneas
de investigación para adentrarse en el estudio, de manera sintética, del papel de la mujer
en la antigua Roma, labor compleja que realiza de manera magnifica para realizar una
obra de marcado carácter transversal. La misma contiene 210 páginas distribuidas a lo
largo de 10 capítulos, en ellos se traza un trayecto acerca del mundo femenino de la
Antigua Roma a través de temas como el término de la virtud en femenino (Capítulo
número dos), su papel en el espacio público (Capítulo número tres), su situación social,
jurídica y legislación relativa a ellas (Capítulo número cuatro), la maternidad y la
crianza (Capítulo número cinco), el ámbito religioso (capítulo número seis), las
diferentes visiones sobre la sexualidad femenina (capítulo número siete), la medicina
(Capítulo número ocho), la educación que recibían (Capítulo número nueve) y en el
décimo capitulo se desarrolla un aspecto de vital importancia, la vida de aquellas
mujeres olvidadas por la historiografía y en su tiempo. La obra nos muestra la
perspectiva de cómo era la vida para las mujeres en la Antigua Roma, más
concretamente en el mundo romano de la República y en los posteriores inicios del
Imperio, también consigue transmitir una idea clave: la cual reside en que, aunque las
mujeres conviviesen con un férreo patriarcado, desempeñaron un papel muy importante
en la sociedad romana.
A continuación, vamos a realizar un análisis de cada capítulo para facilitar de esta forma
el correcto análisis de la obra.
El primer capítulo, titulado “Historia de las mujeres y estudios de género en el mundo
romano” (desde la página 9 a la 22), trata de forma concisa el desarrollo histórico de los
estudios que se han llevado a cabo sobre la mujer, los cuales en primer lugar no tuvieron
gran repercusión debido en gran parte a que había ciertos sectores de la historiografía
que planteaban el papel de la mujer como meramente doméstico, dejándolas así en un
segundo plano. La autora señala algunos de los principales problemas que afectan al
estudio sobre las mujeres en el pasado y resalta la importancia de la perspectiva de
género para abrir nuevas vías de estudio que anteriormente no existían. Se trata de un
capítulo de marcado carácter introductorio y en el deja que entrever su opinión sobre los
estudios que hasta ese momento se han llevado a cabo. También es de destacar la gran
labor que lleva a cabo para acercarse a las fuentes, ya que en la mayor parte de los casos
la visión de la vida de la mujer era prácticamente nula.
El segundo capítulo, titulado “La virtud en femenino. Fuentes literarias, epigráficas,
imágenes y construcción de los discursos de género” (desde la Pág. 23 a la 37) en el
cuál la autora se aproxima a los diferentes tipos de hallazgos históricos que han sido
utilizados a lo largo de la historia para explicar las dinámicas que se llevaban a cabo en
las cuestiones de género en la sociedad romana, la autora explica como desde la elite se
propagó la caracterización del ideal de la matrona romana, la figura literaria e
iconográfica conocida como la “perfectissima femina”, la cual se hallaba representada
en todas aquellas mujeres que casaban con los valores de la “pietas”, “pudicitia” y
“castitas”. Se trata de un capítulo con una vital importancia puesto que en él se detallan
como se configura el papel de la mujer durante esta época, haciendo muy difícil la tarea
de derribar estos convencionalismos.
El tercer capítulo titulado, “Las mujeres y el espacio público” (desde la Pág. 39 a la 54)
comprende una valoración de como evoluciona la situación de las mujeres de la Roma
antigua desde el siglo II a.c. Pasando por sus problemas jurídicos y económicos que no
encuentran solución hasta los primeros años correspondientes a después del nacimiento
de cristo. En primer lugar, los problemas jurídicos eran de distinta índole, ya que tenían
por ejemplo problemas para heredar y también para testificar en un juicio público,
debido a que en la gran mayoría de casos los juicios eran de carácter privado y llevados
a cabo por el “paterfamilias”, el cual imponía en numerosas ocasiones durísimas penas
(en algunos casos incluso la muerte). También hay que mencionar que consiguieron en
esta época avances gracias a la unión entre ellas, como la derogación de la “Lex Oppia”
(Livio 34. 2.1). La cual prohibía a las mujeres llevar prendas de colores llamativos,
llevar consigo una cierta cantidad de oro y llevar carruajes. En segundo lugar, las trabas
económicas se señalaban en las complicaciones que tenían a la hora de trabajar, en
especial en las magistraturas y órganos de trabajo. La autora posteriormente recita los
diferentes trabajos llevados a cabo por las mujeres libres de clases no privilegiadas.
Pertenecían a campos como, por ejemplo: el de la salud (siendo “obstetrices”); el textil
(hilanderas o costureras); el de servicio (vendedoras) también son importantes los
ejemplos que nos llegan de mujeres que eran comerciantes de diferentes productos y
que tenian bajo su control importantes fábricas.
En el cuarto capítulo titulado, “Situación social, jurídica y legislación relativa a las
mujeres” (desde la Pág. 55 hasta la 75) sigue la tónica desarrollada en el anterior
capitulo y explica diferentes temas, en el libro se explica que la mujer era considerada
menor de edad de forma permanente según la legislación, lo que provocaba que
estuviera siempre bajo la tutela de hombres, en primer lugar su padre y posteriormente,
cuando el “paterfamilias” organizaba el matrimonio, bajo la tutela de su marido. Es en
la situación del matrimonio donde la autora nos ofrece diferentes pruebas a través de
diversas fuentes de como en numerosas ocasiones las mujeres sufrían tratos vejatorios
por parte de los maridos, algunas fuentes son especialmente duras, personalmente se
trata de un capitulo que te hace pensar ampliamente acerca de las durísimas condiciones
que tenían las mujeres en la sociedad romana, ya que esas agresiones de las que hemos
hablado con anterioridad no eran ni penadas ni perseguidas, debido a que eran vistas
como normales o incluso vistas como necesarias, esta es la gravedad de la situación, de
hecho tal y como se especifica en el ensayo, las únicas vías para el divorcio eran por
delitos cometidos por las mujeres y que el marido denunciaba.
En el quinto capítulo titulado, “La maternidad y la crianza” (desde la Pág. 77 hasta la
97) se detalla como la maternidad desempeñaba un papel central para la mujer de la
antigua Roma, digamos que este concepto va ligado al que ya habíamos detallado
durante el segundo capítulo, en este capítulo para empezar se refiere a los embarazos y a
las complicaciones que tenían estos debido a la alta mortalidad infantil, posteriormente
detalla también las diferencias que hay entre las altas y las bajas esferas con respecto a
la crianza de los neonatos, la autora explica que mientras que en las clases privilegiadas
se contrataba a una nodriza para que esta amamantara y criara al bebe, para que la
madre tuviera un papel simplemente como transmisora de los valores tradicionales.
Todo esto se diferencia en las clases mas humildes, donde era la misma madre la que
llevaba a cabo la manutención del neonato, lo que servía para crear un mayor vínculo
afectivo entre la madre y el hijo, y lo que ello significaba para la sociedad. El capítulo
detalla en último lugar que, aunque ser madre era el papel central de la mujer en la
sociedad romana, también existían casos de intento de aborto o el uso de métodos
anticonceptivos, ligados en su amplía mayoría a las altas esferas, ya que eran quienes se
lo podían permitir, los cuales efectuaban estas prácticas debido a que probablemente
eran relaciones extramaritales y no querían llegar a tener graves problemas legales. Las
prácticas abortivas eran de diferentes tipos, tanto farmacológicas como de marcado
carácter mágico.
En el sexto capítulo titulado, “Las mujeres y el ámbito religioso” (desde la Pág. 99 a la
117) se destaca el papel que tuvieron las mujeres en el desarrollo de la religión de la
sociedad romana. Este papel era de vital importancia ya que más allá de la devoción que
ejercían las mujeres, representadas mediante las vestales (sacerdocios públicos),
también tenían importancia tal y como se expresa en el texto las liturgias matrimoniales
y las múltiples “supplicationes”. También se expresa su papel ejercido en los cultos
imperiales que afectaba de manera política, en el final del capítulo la autora se aproxima
a la estrecha relación que se ha dado siempre en la historiografía de la antigüedad entre
los términos de género femenino, superstición y artes oscuras, la autora detalla aquí
como esta visión era equivocada y destapa de forma excelente como esta visión era
extendida con el objeto de asociar a la mujer estos términos místicos de forma
peyorativa.
En el séptimo capítulo titulado, “Las visiones de la sexualidad femenina” (desde la
Pág.119 hasta la 134) la autora nos enseña una de las grandes contradicciones de la
antigua sociedad romana, la cual resultaba ser que mientras que la sexualidad femenina
se hallaba permanentemente vigilada con mano dura la sexualidad de los otros grupos
sociales no se encontraban para nada vigiladas. En este capítulo se nos muestra como se
intentan incrementar las penas por adulterio femenino, lo cual se produce, aunque
existieron numerosas movilizaciones de protesta. Lo que quiere transmitir la autora en
este capítulo es que las mujeres en la sociedad romana se encontraban totalmente
desprotegidas contra las injusticias y abusos que eran llevados a cabo por un sistema
patriarcal, ya que incluso las mujeres tenían códigos de conducta referentes a su
sexualidad. Estos códigos se observan muy bien en las elites ya que por ejemplo las
mujeres no se podían insinuar e incluso tomar posiciones dominantes durante el acto o
relación, lo que implicaba por tanto un total control del hombre durante las relaciones
sometiendo de manera totalmente injusta a la mujer. Desde mi punto de vista este
capítulo tiene una especial importancia ya que se trata de un tema actual, pudiendo
comparar este sometimiento de la mujer con la ley de consentimiento de las relaciones
actual que tanta polémica ha causado, para mi es de especial importancia ya que la
mujer debe tener total libertad y no puede ser obligada a tener relaciones sin su
consentimiento. Por otra parte, el capítulo también explica que, si la relación era entre
dos mujeres, es decir lésbica, se encontraba bajo grandes criticas mientras que, si eran
dos hombres, estas relaciones eran vistas como naturales. También se deduce que
encontrar fuentes de este tipo de relaciones es bastante complicado.
En el octavo capítulo titulado, “Medicina y mujer” (desde la Pág. 135 hasta la 151) la
autora comienza mencionando honoríficamente a aquellas mujeres las cuales ejercieron
en el campo de la medicina tales como “medicae” y “obstetrices” además de señalar su
importancia en la propagación de que la mujer era totalmente capaz de llevar a cabo
labores tan importantes como estas. El estudio sobre la fisiología femenina era
totalmente nulo y por ende su conocimiento escaso. De hecho la autora transmite la idea
presente en las fuentes romanas de la época de que el cuerpo de la mujer se encontraba
en un fenómeno de “alteridad” que únicamente se estabilizaba durante el embarazo, es
decir volvemos otra vez a este pensamiento el cual ya habíamos visto anteriormente
durante otros capítulos, se creía que el papel central de la mujer era el de procrear
abandonando todo interés en conocer como era su fisiología antes de ser madre y
obviamente después de serlo por última vez. Implicando esa idea patriarcal totalmente
deleznable de que la mujer solo esta para tener hijos. Cambiando de tema la autora
también menciona gracias a las fuentes los métodos que tenían las mujeres de la
sociedad romana para favorecer la procreación y el incremento de la fertilidad.
En el noveno capítulo titulado, “La educación de las mujeres” (desde la Pág. 153 hasta
la 168) la autora incide en las diferencias que había entre la educación de los niños y las
niñas. Aunque primero hay que explicar tal y como se menciona en el libro que todos
los individuos recibían una educación tradicional hasta los 9 años, la cual era
mayoritariamente dada en el hogar. A partir de esa edad era notable la diferencia puesto
que la formación masculina proseguía y la femenina se detenía (en la mayoría de los
casos) puesto que había una idiosincrasia de que los hombres debían ser formados en
los diferentes ámbitos ya que eran los futuros cargos importantes y las mujeres debían
ser las que en un futuro enseñarían cual debía ser el papel de la madre (en el hogar y
cuidando de los hijos). De hecho, como se observa en las escasas pruebas de mujeres
que lograban formarse de manera adecuada, estas eran recibidas con recelo desde los
papeles masculinos. La autora homenajea a estas mujeres que lograron en años muy
duros para las mujeres llevar a cabo sus estudios superiores. Esta situación también se
refleja con la actualidad, ya que aún hoy en día hay ciertos sectores en los cuales
molesta que las mujeres se encuentren debidamente formadas y aún reciben mas críticas
si ocupan puestos de poder importantes, tanto en empresas como en los gobiernos.
En el décimo y último capítulo titulado “Las otras feminidades. Algunas mujeres sin
voz” (desde la Pág.169 hasta la 188) la autora incide en explicar como era la vida para
aquellas mujeres que no se encontraban entre las clases privilegiadas, sino que se
encontraban entre las clases más humildes, estas mujeres que se encontraban olvidadas
y que sufrían en numerosas ocasiones el desprecio injustificado de la sociedad hacia
ellas. En el capítulo se nos van mostrando diferentes ejemplos de estas mujeres, como
por ejemplo aquellas mujeres que convivían sin un “paterfamilias” bien porque había
fallecido en la guerra o bien por otras causas, y los problemas que ello acarreaba para la
mujer ya que como habíamos mencionado con anterioridad, las mujeres se encontraban
bajo la tutela de él cuando se efectuaba el matrimonio; otro ejemplo es el de las
ancianas, que al no estar ya en periodo fértil recibían el aislamiento de la sociedad, ya
que se consideraba que no tenían utilidad dentro de esa visión patriarcal de que el
objetivo de la mujer era el de tener hijos; también nos detalla las durísimas condiciones
que soportaban las esclavas y el de las prostitutas. Se trata por tanto de un capítulo muy
importante ya que todas estas clases diferentes de mujeres que, si ya de normal la mujer
es olvidada por la historiografía, ellas lo son aún más. Estas mujeres realizaban labores
muy importantes y no es que no fueran reconocidas, sino que además de ello eran
despreciadas. La autora realiza en este epígrafe un magnifico trabajo ya que las fuentes
para el estudio de estas mujeres son mínimos.
A modo de valoración general de la obra, he de decir que se trata de un libro de una
lectura muy fácil, en el sentido que es ameno, ya que los conceptos desarrollados en el
se explican de manera que gente que no se haya especializada en el tema puedan
comprenderlos de manera correcta. Por otro lado, la estructura en la que se haya
dividido el libro es magnífica, puesto que en cada capítulo trata como eran los distintos
aspectos de la vida de estas mujeres y los demuestra con ejemplos a través de fuentes y
demás pruebas. Por lo que cada capítulo significa conocer mejor como era su compleja
situación. También cabe mencionar el papel clave que tiene para los estudios de género
la obra ya que pretende acercar a aquellos que aún no los conoce y para acercarse de
una manera sencilla esta obra es perfecta. Se trata de un libro que del cual recomendaría
su lectura a toda la gente, ya que como he mencionado con anterioridad se trata de una
lectura muy ágil y sencilla.
Esta obra también tiene un reflejo en lo que esta sucediendo en la sociedad actual, lo
cual ya he mencionado anteriormente en la reseña, ya que en la gran mayoría de
capítulos que conforman este libro se pueden extrapolar para analizar la situación actual
de la mujer. Capítulos como el de la formación académica de los personajes femeninos
los cuales se pueden relacionar con la actualidad, en la que ver a una mujer en puestos
importantes de poder es visto desde algunos sectores como algo imposible. En mi
opinión me parece muy importante la concienciación de la sociedad del porque el papel
de la mujer actual es así y cuáles son sus orígenes. Además, resaltar que siempre me ha
interesado la historia de género y esta obra es un ejemplo perfecto de una primera
lectura para dar una perspectiva general de los estudios.
Por último, cabe resaltar la idea que siempre tenemos al pensar en la antigua Roma y es
imaginarnos la vida de los reyes, emperadores y demás. Esta visión es facilitada por la
información que recibimos durante nuestra formación académica, yo mismo me incluyo,
y es que más allá de cómo eran los emperadores se halla una historia oculta de un
carácter muy interesante y que permanece oculto para nuestros ojos, también se haya así
debido a que la historiografía tradicional no se ha detenido en analizar como era la vida
de las mujeres durante esta época de la historia. Creo que a día de hoy y en parte gracias
a esta obra y al papel de académicas que están realizando una grandísima labor, que se
esta produciendo un punto de inflexión y que los estudios de genero cada vez están
cobrando mayor importancia, aunque de todas formas aún se mantienen en un foco muy
pequeño debido a que en ciertos sectores esto es visto como una intromisión, desde mi
punto de vista la historia de la antigua Roma la conforman todas aquellas personas que
la conformaron y en ningún momento se puede ocultar a una gran parte de la sociedad
que realizaba tan importantes labores como las mujeres.