Situaciones de los sistema de salud y demografía a nivel nacional y mundial
El sector salud ha sido uno de los más golpeados por la pandemia de la COVID-19. Esta
enfermedad ha desnudado el deficiente sistema sanitario del país, poniendo en evidencia las
enormes carencias de infraestructura de los hospitales peruanos, así como la falta de insumos
esenciales para una oportuna y adecuada atención.
A la fecha, el Perú registra más de 210 mil personas fallecidas por COVID-19. Lamentablemente,
esta cifra también incluye a médicos, enfermeras y otros miembros del personal de salud. Esto ha
dado lugar a una preocupante reducción de profesionales sanitarios en diferentes centros
hospitalarios del país.
En los últimos meses, la vacuna ha dado un giro positivo a la realidad, salvaguardando la
integridad del personal médico. Sin embargo, esto no ha mermado los problemas en el sector.
Otros retos que afectan la atención médica son:
1: Sobrecarga laboral del personal especializado
La gran demanda de pacientes (no solo de COVID-19) ha provocado un exceso laboral en el sector
salud. Por ejemplo, enfermeras de los hospitales locales se han visto obligadas a trabajar en turnos
de 24 horas para cubrir a sus compañeras contagiadas o con descanso médico. Debido a esto,
muchas han renunciado a sus funciones o han presentado problemas de fatiga y cansancio. Por tal
motivo, se requiere la intervención del Estado para incrementar el personal médico y así
regularizar jornadas laborales que no perjudiquen la atención médica.
2: Infraestructura inapropiada
La Política Nacional Multisectorial de Salud al 2030 (PNMS) indica que en Lima hay 838
establecimientos del primer nivel de atención. De los cuales, 641 presentan instalaciones
inadecuadas. No solo se trata de paredes en mal estado, sino también de falta de accesibilidad en
las puertas de ingreso y al interior de los centros, entre otras ineficiencias. Este año el presupuesto
para el sector salud se ha incrementado un 6 % con respecto al 2021. Con esto se espera
modernizar y equipar a los centros de salud más necesitados.
3: Carencia de insumos esenciales
De acuerdo a un informe de la Defensoría del Pueblo, muchos centros de salud del país aquejan la
falta de insumos básicos para la atención a pacientes, como por ejemplo reactivos en los
laboratorios para diagnosticar TBC. También se hallaron equipos médicos inoperativos y sin
mantenimiento, que necesitan ser reemplazados. Además, debido a la mala gestión del Seguro
Social de Salud (EsSalud), una gran cantidad de medicinas han caducado por la desatención de
otras enfermedades durante la pandemia.
4: Capacitación en las nuevas tecnologías
La edición del genoma, la biología sintética y la inteligencia artificial son nuevas tecnologías que
van tomando fuerza en el sector salud. Con ellas se pueden prevenir a tiempo enfermedades y
salvar muchas vidas. Al respecto, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha establecido nuevos
comités asesores para capacitar a los profesionales en el uso de estas herramientas de Salud
Digital. Este ambicioso proyecto planea llegar a más de 10 millones de especialistas sanitarios en
todo el mundo para el 2023.
5: Falta de medicamentos
En Perú, uno de cada cinco centros del sector público está desabastecido de medicamentos
esenciales, según el último reporte de la Dirección General de Medicamentos (Digemid). Ante la
incapacidad del sistema de salud pública, las familias han recurrido a los tradicionales canales de
distribución (farmacias y boticas) o al sector privado para comprar medicinas. Esto, en muchos
casos, ha implicado enfrentarse a un rango de precios muy amplio y cambiante.
6: Mayor acceso a productos esenciales de salud
Según la OMS, un tercio de las personas del mundo no tienen acceso a medicamentos, vacunas y
otros recursos imprescindibles para la salud. Este problema se agrava en los países de ingresos
bajos y medianos. En estos lugares la población opta por productos médicos de calidad inferior y
falsificados, que ponen en peligro su vida. Para remediar esta situación, la entidad ha anunciado
que duplicará los esfuerzos para garantizar la calidad de medicinas en la cadena de suministro de
las áreas prioritarias.
En conclusión, en casi tres años de pandemia, el personal médico del país ha tenido que luchar
contra problemas logísticos, de infraestructura y económicos. Para que nuestro sistema sanitario
se modernice y esté a la altura de las exigencias del pueblo se requiere con urgencia de una mayor
inversión y participación del Estado. Solo así será posible superar cada uno de los retos que se
presentan en el futuro.