EL GÉNERO FANTÁSTICO SEGÚN VARIOS AUTORES Y PERSPECTIVAS
Tzvetan Todorov fue quien escribió el artículo “Teoría de la literatura fantástica”, en donde logra definir
lo que es la teoría fantástica, además logra nombrar las principales características que, según él, identifican
al género fantástico. Y define lo que se entiende por lo extraño y lo maravilloso.
Recordemos que lo fantástico se caracteriza por ser una intromisión del misterio dentro del mundo real y
proponer algo que es inexplicable.
Para Todorov el género fantástico o literatura fantástica es la explicación de que los hechos que suceden
pueden tener una explicación realista y, a su vez, una fantástica. Si la explicación realista de los hechos no es
verosímil, no podría explicar todos los acontecimientos, estaríamos ante un hecho maravilloso en lugar de
un texto fantástico.
Por ello, lo fantástico se ocupa de aquello que no ha optado por una explicación racional o sobrenatural,
además lo permite la relación de la existencia de dos mundos: el natural y sobrenatural.
Lo fantástico implica la intriga del lector y esta no dura más que el tiempo de una vacilación, es decir, lo que
se dura para elegir una de las dos explicaciones. Todorov proponía que “lo fantástico” ocupa el tiempo de
esta incertidumbre; en cuanto se elige una respuesta u otra, se abandona lo fantástico para entrar en un
género vecino: lo extraño o lo maravilloso.
Lo fantástico es la vacilación que experimenta un ser que sólo conoce las leyes naturales ante un
acontecimiento que aparentemente resulta sobrenatural.
Las condiciones de los fantástico
● Es necesario que el texto obligue al lector a concebir el mundo como mundo real para los personajes
(verosimilitud)
● También exige que este debe vacilar entre una explicación natural o sobrenatural de los
acontecimientos. Esta vacilación se convierte en el tema central de la obra (ambigüedad).
● Por último, el lector debe tomar una determinada actitud frente a la obra y debe rechazar la
interpretación alegórica y poética (pacto ficcional).
¿Qué es lo extraño y maravilloso?
Para entender las variedades de los relatos de este género Tzvetan Todorov nos aporta que la Literatura
Fantástica puede situarse en el límite de otros géneros, como pueden ser los siguientes:
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Lo fantástico extraño
Según Todorov se define lo extraño como los acontecimientos extraordinarios a partir de las leyes de la
realidad; es la solución más racional pero más inverosímil. Lo fantástico extraño es esa puerta estrecha, que
no tiene explicación en el texto sino en el mundo real.
Lo fantástico extraño, donde los acontecimientos que, a lo largo del relato parecen sobrenaturales, reciben,
finalmente, una explicación racional. La explicación parte del mismo texto y no de suposiciones deducidas
por el lector a través de indicios.
La explicación natural o racional puede dividirse en dos grupos:
1. La negación: Lo real- imaginario que es un hecho que jamás ocurrió, sino que fue producto de un sueño,
locura o alucinación.
2. La aceptación: Lo real- ilusorio que es un hecho si ocurrió, pero se explica por supercherías, casualidad o
azar.
Lo fantástico maravilloso
Lo fantástico maravilloso es definido por Todorov como los acontecimientos que no se pueden explicar por
leyes naturales; según Todorov este tipo de relato son los que se acercan a lo fantástico puro, pues éste, por
el hecho mismo de quedar inexplicado, no racionalizado, nos sugiere la existencia de lo sobrenatural.
Es la clase de relato es el que más se acerca a lo fantástico puro por el hecho de quedar inexplicado, no
racionalizado, nos sugiere en efecto la existencia de lo sobrenatural; sin embargo, la presencia o ausencia de
ciertos detalles permiten siempre tomar una decisión. El hecho fantástico tiene resolución por medio de otro
hecho fantástico que en vez de resolver el misterio lo que hace es complicar más lo inexplicable
Definición de lo extraño puro
Lo extraño puro, donde se relatan acontecimientos que pueden ser explicados por medio de las leyes de la
razón y son, de una manera u otra, increíbles, extraordinarios, chocantes, singulares, inquietantes, insólitos y
provocan en el lector real y en el personaje una reacción semejante a la inducida por el texto fantástico puro.
La explicación racional no parte directamente del texto, sino que el lector real, por medio de indicios que
este ofrece, la obtiene. La pura literatura de horror pertenece a este género y se relaciona con lo fantástico
puro en el hecho de que posee descripciones que provocan horror, temor o terror.
Definición de maravilloso puro
Lo maravilloso puro, en este caso, los elementos sobrenaturales no provocan ninguna reacción particular en
los personajes ni en el lector implícito, pero sí en el lector real. Lo característico de lo maravilloso no es una
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actitud hacia los acontecimientos relatados, sino la naturaleza misma de esos acontecimientos. Se
acostumbra a relacionar el género de lo maravilloso con el cuento de hadas; en realidad, el cuento de hadas
no es más que una de las variedades de lo maravilloso y los acontecimientos sobrenaturales no provocan en
él sorpresa alguna.
Referencias bibliográficas:
Todorov, Tzvetan. Introducción a la literatura fantástica. Buenos Aires: Tiempo Contemporáneo, 1972
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Teorías sobre el género fantástico
Para Tzvetan Todorov lo fantástico implica la existencia de un acontecimiento extraño, imposible de
explicar por las leyes del mundo que conocemos. Esto es lo que provoca la vacilación, es decir, la duda, en
el lector y en el personaje. El lector duda entre darle una explicación sobrenatural o una explicación natural
a los acontecimientos relatados. Esa vacilación puede ser sentida también por el personaje, por lo que la
podemos encontrar representada en la obra. Lo fantástico ocupa el tiempo de esa incertidumbre, vive de esa
ambigüedad.
En cuanto se elige una respuesta, es decir, cuando se da una explicación de lo fantástico, se deja lo fantástico
para entrar en un género vecino, lo extraño o lo maravilloso. Lo fantástico es la vacilación experimentada
por un ser que no conoce más que las leyes naturales, frente a un acontecimiento sobrenatural.
Ana María Barrenechea basa su teoría en la de Todorov, pero polemiza con algunos de sus argumentos.
Para esta autora, la literatura fantástica es aquella que presenta en forma de problema hechos anormales, a-
naturales o irreales. Pertenecen a ella las obras que ponen el centro de interés en la violación del orden
terreno, natural o lógico y, por lo tanto, en la confrontación de uno y otro orden dentro del texto, en forma
explícita o implícita. Para Barrenechea la duda y la disipación de la duda no son esenciales para el género
fantástico
El ámbito realista también es el de lo posible, en otras palabras, aquello que entra en el régimen de
experiencia, pero que no ocurre por necesidad. Es contingente, podría ocurrir o no. Es posible, no necesario.
Ahora bien, lo extraño sería aquello que parece quebrar el orden de lo posible. Es posible pero insólito, su
grado de contingencia llega a un límite muy poco frecuente. No es familiar o recurrente. Implica una
variabilidad dentro de la experiencia de lo posible. Sería lo posible insólito, poco frecuente, no
acostumbrado.
Volvemos, finalmente, a la diferencia entre lo fantástico y lo maravilloso. Debemos considerar si el
contraste es problematizado o no por la figura del narrador. Lo fantástico excede el límite de lo posible y de
lo real. No se produce ni en el orden de la contingencia (lo posible) ni en el de la necesidad (lo normal). Y el
narrador problematiza ese contraste, lo que podemos percibir como lectores.
En cambio, en el relato maravilloso el contraste no está problematizado ni por el narrador ni por los
personajes, propone un mundo “otro” donde coexisten, por ejemplo, humanos y seres sobrenaturales que se
vinculan según las leyes de lo maravilloso planteadas por cada texto. El contraste lo percibimos en el ámbito
de la recepción, desde nuestro régimen de experiencia, por lo tanto, siempre es válido preguntarse cuál es el
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límite de ese régimen de experiencia que, como ya dijimos, tiene una base cultural y está mediatizado por
nuestras creencias.
Guy de Maupassant (1850-1893) realizó una suerte de esbozo de lo que luego sería la definición de
Todorov. Maupassant distinguió lo fantástico de otras dos formas parecidas que son lo maravilloso y lo
insólito, definiendo más bien las propiedades del primero por oposición al fantástico que las del segundo. La
diferencia radicaría en que el cuento de hadas (prototipo de lo maravilloso para el escritor) permite
racionalizar los elementos sobrenaturales mientras que el verdadero fantástico permanece en una zona de
ambivalencia entre respuestas netamente racionales y respuestas sobrenaturales explicadas al lector.
Maupassant también insistió en la importancia del temor en la identificación del relato fantástico, miedo que
deviene de la inseguridad a la que el arrastrado el lector. Todorov, por el contrario considera que «El temor
se relaciona a menudo con lo fantástico, pero no es una condición necesaria de su existencia
Jorge Luis Borges sostiene que “de un lado, tenemos la literatura realista, la literatura que trata de
situaciones más o menos comunes en la humanidad, y del otro la literatura fantástica, que no tiene otro
límite que las posibilidades de la imaginación. Uno diría también que la literatura fantástica tiene que ser
mucho más rica que la realista ya que no está ceñida a lo cotidiano, sino que debe y puede aventurarse a toda
suerte de aventuras. Sin embargo, al cabo de muchos años de ser lector y a veces autor de libros fantásticos
he comprobado que los temas de la literatura fantástica no son ilimitados; son unos pocos y, como lo
abstracto tiende a ser tedioso, voy a tomar algunos de sus temas que ciertamente no agotaré, aunque su
número es limitado, y voy a ilustrarlos con ejemplos, con resúmenes de obras de diversas latitudes y de
diversas épocas hechas con esos temas”.
¿En qué reside el encanto de los cuentos fantásticos? Reside, creo, en el hecho de que no son invenciones
arbitrarias, porque si fueran invenciones arbitrarias su número sería infinito; reside en el hecho de que,
siendo fantásticos, son símbolos de nosotros, de nuestra vida, del universo, de lo inestable y misterioso de
nuestra vida y todo esto nos lleva de la literatura a la filosofía. Pensemos en las hipótesis de la filosofía,
harto más extrañas que la literatura fantástica; en la idea platónica, por ejemplo, de que cada uno de nosotros
existe porque es un hombre, porque es un reflejo del hombre arquetípico que está en los cielos. Pensemos en
la doctrina de Berkeley, según la cual toda nuestra vida es un sueño y lo único que existe son apariencias.
Pensemos en el panteísmo de Spinoza y tantos otros casos y llegaremos así a la terrible pregunta, a la
pregunta que no es meramente literaria, pero que todos alguna vez hemos sentido o sentiremos. ¿El
universo, nuestra vida, pertenece al género real o al género fantástico?”.
La italiana Rosalba Campra define al género en torno a los silencios, comparando en algún punto la
relación texto lector con un modelo de comunicación. En un relato, el silencio (término empleado para
designar lo que permanece oculto) puede encontrar una resolución o no. Aquellos que permanecen en el
territorio de lo enigmático corresponden al fantástico, «un silencio cuya naturaleza y función consisten
precisamente en no poder ser llenado».