Según Marshall Berman, la modernización es un proceso histórico continuo y en constante
transformación, enfatiza que la modernización no se puede dividir en etapas rígidas, sino
que se caracteriza por su capacidad para generar cambios sociales, económicos y culturales
que florecen a todas las esferas de la vida humana. Se centra principalmente en la
descripción de la modernidad tardía y sus características distintivas. Su análisis se enfoca
en las transformaciones contemporáneas de la sociedad, destacando la importancia de la
reflexividad y los cambios acelerados en la era globalizada.
Para Berman, la modernización implica una constante reevaluación y reinvención de las
estructuras sociales y culturales existentes. Es un proceso dinámico que involucra la
adaptación y la respuesta a los desafíos y demandas cambiantes de la vida moderna.
Otro autor que analizara la modernidad es Max Weber, para él la modernización es un
proceso complejo que implica cambios en diferentes dimensiones de la sociedad, no se
limita solo a la economía, sino que abarca aspectos políticos, sociales y culturales.
Destacó la importancia de la racionalización como parte central de la modernización. La
racionalización se refiere a la aplicación de la lógica y el razonamiento instrumental en
diversos ámbitos de la vida social. Esto implica el reemplazo de tradiciones y creencias
irracionales por sistemas de pensamiento basados en la eficiencia y la calculabilidad.
También enfatizó en la influencia de la burocracia en el proceso de modernización. La
burocracia, con su énfasis en la jerarquía, la división del trabajo y las reglas, se convierte en
una característica central de las organizaciones modernas y contribuye a la eficiencia y el
control formal. Sin embargo, Weber también era consciente de las posibles consecuencias
negativas de la modernización. Argumentaba que la creciente racionalización y
burocratización podría conducir a una "jaula de hierro", donde los individuos se encuentran
atrapados en sistemas impersonales y deshumanizantes.
Según Émile Durkheim, la modernización se refiere al proceso de cambio social y
económico que se produce en las sociedades a medida que avanzan hacia una mayor
complejidad y diferenciación. Durkheim vio la modernización como un proceso positivo
que implicaba el crecimiento de la división del trabajo, la especialización de las funciones
sociales y el aumento de la interdependencia entre los individuos.
Para Durkheim, la modernización traía consigo una mayor solidaridad social, ya que las
personas se volverían más dependientes unas de otras para satisfacer sus necesidades y
lograr objetivos comunes. Este aumento de la solidaridad, según Durkheim, conduce a una
mayor cohesión social ya un mayor bienestar para la sociedad en su conjunto.
Sin embargo, Durkheim también reconocía que la modernización podía tener efectos
negativos, como la anomia social, que es la falta de normas y valores compartidos que
pueden surgir cuando la sociedad experimenta cambios rápidos y drásticos. Durkheim
sostenía que era necesario establecer nuevos sistemas de regulación social para mantener la
cohesión y el equilibrio en las sociedades modernas.