BancoMundial Ambiente 2008
BancoMundial Ambiente 2008
Sostenibilidad ambiental
Evaluación del apoyo ofrecido por el Grupo del Banco Mundial
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[LOGO]
2008
Banco Mundial
Washington, D.C.
©2008 Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento/Banco Mundial
1818 H Street, N.W.
Washington, D.C. 20433
Teléfono: 202-473-1000
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El presente volumen, con excepción de la “Respuesta de la administración” y el “Resumen del Presidente”, es obra del personal
del Grupo de Evaluación Independiente del Banco Mundial. Las opiniones, interpretaciones y conclusiones aquí expresadas no
son necesariamente reflejo de la opinión de los Directores Ejecutivos del Banco Mundial ni de los gobiernos a los que
representan. Este volumen no respalda ninguna conclusión general más allá del ámbito de la evaluación, incluidas las posibles
conclusiones acerca del desempeño general pasado, actual o previsto del Grupo del Banco Mundial.
El Grupo del Banco Mundial no garantiza la exactitud de los datos que figuran en esta publicación. Las fronteras, los
colores, las denominaciones y demás datos que aparecen en los mapas de este documento no implican juicio alguno, por parte del
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fronteras.
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electrónico: [email protected].
Portada: Arriba a la izquierda: Planta de tratamiento de aguas residuales en Honduras; cortesía de Jouni Martii Eerikainen. Arriba
a la derecha: Plantación de cafetos; cortesía de Jouni Martii Eerikainen. Abajo a la izquierda: Vía forestal en una zona
deforestada de Borneo, en Sabah, Malasia; fotografía reproducida con autorización de Frans Lanting/Corbis. Abajo a la derecha:
Planta de producción de carbón en las Tres Gargantas del río Yangtsé, en China; fotografía reproducida con autorización de
Keren Su/Corbis.
ISBN-13: 978-0-8213-7670-6
e-ISBN-13: 978-0-8213-7671-3
DOI: 10.1596/978-0-8213-7670-6
ii
iii
Índice
Siglas
Agradecimientos
Prólogo
Prefacio
Resumen
Declaración del Grupo asesor
Respuesta de la administración
Respuesta del Presidente: Comité sobre la eficacia en términos de desarrollo (CODE)
Glosario
1 El contexto
Crecimiento, pobreza y medio ambiente
Participación del Grupo del Banco en el medio ambiente
Estrategias ambientales y apoyo financiero del Grupo del Banco
2 La evaluación
Objetivos y marco
Planteamientos metodológicos y obstáculos
3 El Banco Mundial y el medio ambiente
Instrumentos del Banco Mundial
No provocar daños: Salvaguardias ambientales
Hacer bien las cosas: Administración, incorporación, sostenibilidad mundial, asociaciones y
Estrategia de 2001
4 La IFC, el MIGA y el medio ambiente
Evaluación del desempeño de la IFC
Evaluación del desempeño del MIGA
5 Aumento de la eficacia del Grupo del Banco
Obstáculos externos a la eficacia
Obstáculos internos a la eficacia
Coordinación dentro del Grupo del Banco Mundial
6 Conclusiones y recomendaciones
Conclusiones
Recomendaciones
Apéndices
A: Metodología de evaluación
B: Conclusiones pertinentes de evaluaciones anteriores del IEG
C: Estudios de casos de países: Panorama general
D: Resumen de las conclusiones de los estudios de casos de países: Prioridades ambientales y apoyo del
Banco
E: Proyectos ambientales del Banco Mundial evaluados para esta evaluación
iv
F: Examen de la cartera de proyectos ambientales
Notas finales
Bibliografía
Recuadros
3.1 Impactos positivos del apoyo no crediticio: Tres ejemplos
3.2 Administración desigual en los países incluidos en los estudios de casos
3.3 Incorporación de las consideraciones ambientales en los países incluidos en los estudios de casos
3.4 Sostenibilidad mundial y beneficios locales en los países incluidos en los estudios de casos
3.5 Asociaciones eficaces del Banco en favor del medio ambiente en Brasil
3.6 Asociaciones entre medio ambiente y pobreza en Brasil, China, India y Madagascar
3.7 Salud y medio ambiente en algunos países incluidos en los estudios de casos
3.8 Medio ambiente y vulnerabilidad en India y China
3.9 Capacidad de gestión ambiental: la India
3.10 Gestión de la calidad del aire en las zonas metropolitanas
3.11 El Banco y la gestión ambiental en Brasil, China y África
4.1 Políticas, normas de desempeño y estrategia para promover la sostenibilidad
4.2 Clasificación de los proyectos de la IFC en función del riesgo
Gráficos
1.1 Relaciones entre crecimiento, pobreza y medio ambiente
1.2 Actividades del Grupo del Banco Mundial relacionadas con el medio ambiente
2.1 Claves para la eficacia
3.1 Proporción de proyectos del Banco en la cartera de proyectos de OMARN, por región, ejercicios de
1990–2007
3.2 Proporción de los compromisos ambientales del Banco en la cartera de proyectos de OMARN, por
región, ejercicios de 1990–2007
3.3 Volumen de compromisos y número de proyectos de la cartera de OMARN, por ejercicio económico
3.4 Proporción de proyectos de medio ambiente, de OMARN y en conjunto evaluados satisfactoriamente,
por ejercicio de aprobación, 1990–2005
3.5 Proporción de proyectos de OMARN terminados calificados satisfactoriamente, por sector, ejercicios
de 1990–2005
3.6 Desempeño de la cartera de proyectos de OMARN y medio ambiente, por región, ejercicios de
1990–2007
4.1 Tasa de resultados positivos de los proyectos de la IFC, por sector industrial
4.2 Tasa de resultados positivos de los proyectos de la IFC, por región
4.3 Tasas de resultados positivos, por criterios de desempeño, en los proyectos de IF
4.4 Composición de la cartera del MIGA, por región
4.5 Composición de la cartera del MIGA, por sector
4.6 Comparación entre las clasificaciones de desempeño en la fase de aprobación y de evaluación
4.7 Algunos criterios de desempeño de las salvaguardias en las fases de aprobación y evaluación
Cuadros
3.1 Cartera por región, ejercicios de 1990–2007
3.2 Proyectos de OMARN, por tema, ejercicios de 1990–2007
v
4.1 Compromisos y categorías ambientales, por sector, ejercicios de 1990–2006
4.2 Tasa de resultados positivos, por ejercicio, en los 632 proyectos de inversión de la IFC evaluados
4.3 Tasas de resultados positivos en los proyectos del XPSR de la IFC
vi
Prólogo
Las preocupaciones ambientales sobre nuestro planeta se han ampliado dramáticamente en los
últimos decenios y figuran ahora entre los más graves desafíos para el bienestar de la humanidad
en todo el globo. Se ven afectadas todas las naciones, pero con frecuencia son los países más
pobres y las poblaciones menos privilegiadas quienes soportan la mayor parte de la carga. Sufren
grandemente los efectos de la destrucción ambiental y el cambio climático y son los que tienen
menos recursos disponibles para adaptarse a unas situaciones cambiantes. La lucha contra la
degradación ambiental y las medidas en favor de la sostenibilidad del medio ambiente están
estrechamente vinculadas con el mandato del Grupo del Banco Mundial de reducir la pobreza y
mejorar las condiciones de vida de las personas.
En esta evaluación se examina la eficacia del apoyo ofrecido por el Grupo del Banco Mundial al
medio ambiente entre 1990 y 2007. Si bien existen dificultades para comparar la experiencia del
sector público y el privado, una ventaja de la presente evaluación es que agrupa las conclusiones
sobre el Banco Mundial, la Corporación Financiera Internacional (IFC) y el Organismo
Multilateral de Garantía de Inversiones (MIGA), y valora la eficacia del Grupo del Banco
Mundial en su conjunto. Al mismo tiempo, trata también de determinar los impedimentos
externos e internos a la eficacia del Grupo del Banco y de formular procedimientos a través de
los cuales puedan reducirse algunos de ellos, en particular los de carácter interno.
En este período se ha ampliado la atención del Grupo del Banco Mundial a las cuestiones
ambientales. El Banco Mundial ha ofrecido a los gobiernos actividades de análisis y
financiamiento para ayudar a hacer frente a las prioridades relacionadas con la biodiversidad, la
ordenación de la tierra y los recursos hídricos, el control de la contaminación y la política
ambiental. La IFC ha formulado normas ambientales para la inversión privada, ha ofrecido
servicios de asesoramiento a las empresas para mejorar su desempeño ambiental y social y ha
promovido la eficiencia energética y la tecnología limpia. El Banco Mundial, la IFC y el MIGA
han aplicado salvaguardias o normas para reducir en lo posible los impactos ambientales
negativos resultantes de su financiamiento.
vii
Los daños ambientales y los peligros del cambio climático en todo el mundo son una amenaza
grave para el crecimiento económico y la reducción de la pobreza. El Grupo del Banco Mundial,
con su orientación estratégica, puede contribuir decisivamente a la transformación con el fin de
promover la protección ambiental por parte de los gobiernos y los agentes privados, como ayuda
esencial para el crecimiento y el bienestar futuros.
Vinod Thomas
Director General de Evaluación
viii
Resumen
Tanto el sector público como el privado deben desempeñar funciones fundamentales y actuar de
común acuerdo para hacer frente a las cuestiones ambientales nacionales y transnacionales.
Además, en un mundo cada vez más globalizado, lo que ocurre en un país, sobre todo en un país
grande, muchas veces tiene repercusiones que van más allá de sus fronteras, y su huella
ambiental aumenta en paralelo con el crecimiento económico nacional. Las soluciones a estos
problemas figuran entre los desafíos más significativos y de mayor alcance a que deben hacer
frente el Grupo del Banco Mundial, los países en que interviene y la comunidad del desarrollo en
general. Se necesita una intervención más eficaz por parte de todos.
En esta evaluación se valora el apoyo del Grupo del Banco a la sostenibilidad ambiental —tanto
en el sector público como en el privado— durante los 15 últimos años. Se señalan algunos
obstáculos fundamentales que es preciso abordar, entre los que cabría destacar la falta de
compromiso gubernamental con los objetivos ambientales y la escasa capacidad institucional
para tratar de alcanzarlos. Pero es también preciso reducir los obstáculos existentes dentro del
Grupo del Banco, en particular la atención insuficiente al desarrollo sostenible a más largo plazo.
El Grupo del Banco necesita sistemas más adecuados —en diferentes áreas, en todo el Banco
Mundial, la IFC y el MIGA— para supervisar los resultados ambientales y evaluar los impactos.
Entre los principales desafíos se encuentra también el logro de una mejor coordinación entre los
tres componentes del Grupo del Banco.
El apoyo del Grupo del Banco al medio ambiente ha aumentado durante los 15 últimos años. El
desempeño ha mejorado a lo largo del tiempo, aunque ha sido más débil en África al sur del
Sahara que en otros lugares. Al mismo tiempo, como se documenta en informes recientes de las
Naciones Unidas y el Banco Mundial/Fondo Monetario Internacional, los desafíos ambientales,
incluidos los que consideran los objetivos de desarrollo del milenio relacionados con la
sostenibilidad ambiental, son ahora de mayor magnitud, y los problemas en las esferas críticas de
la contaminación, la congestión, la pérdida de especies y el cambio climático se han agravado.
Dado que estas cuestiones están relacionadas con los bienes públicos, el Grupo del Banco debe
desempeñar un papel especial con respecto a las cuestiones ambientales, y, de hecho, ha
desempeñado un papel de liderazgo en el análisis y la promoción para ayudar a los países a
prestar mayor atención a esos temas. Por otro lado, se necesitan progresos mucho mayores para
dar a estas preocupaciones prioridad operacional, en particular en la forma en que el Banco, la
IFC y el MIGA colaboran conjuntamente, convencidos de que el crecimiento económico a largo
plazo, la reducción de la pobreza y la sostenibilidad ambiental están mutuamente relacionados.
ix
El Grupo del Banco y el medio ambiente
Hasta mediados del decenio de 1980, el apoyo del Grupo del Banco al medio ambiente se limitó
en gran medida a evaluar los posibles impactos de determinados proyectos; posteriormente,
presiones externas contribuyeron a inducir un planteamiento más amplio. A comienzos de los
años noventa, muchos países estaban preparando planes de acción nacionales sobre el medio
ambiente con apoyo del Banco Mundial, y había aumentado el financiamiento ambiental
ofrecido por el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF), la Asociación
Internacional de Fomento (AIF) y la IFC. Poco después de la Cumbre para la Tierra celebrada en
1992 por las Naciones Unidas en Río de Janeiro, el Banco adoptó un programa basado en cuatro
elementos: salvaguardias, ordenación, integración de las consideraciones ambientales en las
intervenciones macroeconómicas y sectoriales (incorporación), y sostenibilidad mundial.
La primera estrategia ambiental formal del Grupo del Banco se aprobó en julio de 2001.
Enmarcó el medio ambiente en el mandato de la institución relativo a la lucha contra la pobreza
y destacó tres objetivos: mejora de la calidad de vida, mayor calidad del crecimiento y protección
de los bienes comunes regionales y mundiales. La estrategia reveló también el compromiso
institucional para promover asociaciones entre el sector público y el privado, así como con la
sociedad civil, a fin de abordar cuestiones ambientalmente delicadas y promover una mejor
ordenación ambiental tanto en los países como en el mundo en general. En los 15 últimos años,
el apoyo al medio ambiente se ha reforzado. El Grupo del Banco es ahora la principal fuente
multilateral de financiamiento relacionada con el medio ambiente, incluida la administración de
las donaciones del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM), y una fuente importante de
asesoramiento para muchos países y clientes del sector privado.
Enfoque de la evaluación
En teoría, la eficacia del Grupo del Banco debería juzgarse en función de mejoras observables en
el medio ambiente como consecuencia de intervenciones respaldadas por él. No obstante, aun
cuando, cosa poco frecuente, se disponga de información sobre los cambios ocurridos en la
calidad del medio ambiente, es difícil determinar con precisión el impacto del apoyo del Grupo
del Banco, debido a nuestra incapacidad de separar su influencia en las mejoras normativas y
ambientales de la procedente de otros factores.
Habida cuenta de esas dificultades, que son frecuentes en muchas evaluaciones, en este caso se
ha recurrido abundantemente a estudios de casos de países, realizados en 2006, para explorar la
influencia de varios instrumentos en el medio ambiente. En esos estudios se incluyó al menos un
país de cada una de las seis regiones operacionales del Grupo del Banco, con especial atención a
África al sur del Sahara y a los mayores clientes del Banco por volumen de financiamiento y/o
por su importancia para el medio ambiente mundial, a saber, China, India, Brasil y Rusia. Los
países incluidos en los estudios de casos representan más de la mitad de la población y casi la
mitad de la superficie terrestre y el producto interno bruto de todos los países de ingreso bajo y
mediano.
En la evaluación se consideró el período transcurrido desde 1990, en que el Grupo del Banco
intensificó su apoyo al medio ambiente. Se utilizaron diferentes planteamientos y metodologías
x
de evaluación para los distintos elementos integrantes del Grupo del Banco, habida cuenta de sus
diferentes funciones, instrumentos y restricciones en materia de información. La evaluación de
las intervenciones del Banco Mundial consideró la labor de análisis y financiamiento en el
contexto de las cuestiones relacionadas con el medio ambiente, junto con la evolución del
diálogo sobre políticas y las estrategias de los países. En cuanto a la IFC y el MIGA, el Grupo de
Evaluación Independiente (IEG) se centró en el desempeño de todos los proyectos
(financiamiento y garantías) en cuanto al cumplimiento de las normas ambientales relativas a los
proyectos, utilizando el Indicador de efectos ambientales y sociales y considerando la calidad de
la actividad ambiental de la IFC en las fases de evaluación inicial y de supervisión. Se
examinaron también recientes servicios de asesoramiento orientados al medio ambiente,
complementados, en el caso de la IFC, con estudios de casos en la mayoría de los mismos países
considerados en el análisis del Banco Mundial.
1) ¿Cómo y con qué eficacia ha contribuido el apoyo del Grupo del Banco a mejorar la calidad y
sostenibilidad ambiental?
2) ¿En qué medida las intervenciones del Grupo del Banco han estado en consonancia con las
prioridades ambientales nacionales y las necesidades del sector privado, y en qué medida se han
incorporado las consideraciones ambientales en la asistencia del Grupo del Banco?
3) ¿Han mejorado el diseño y la ejecución de los proyectos de inversión del Banco relacionados
con el medio ambiente y, en caso afirmativo, qué factores han contribuido a ello? ¿Los servicios
de inversión y asesoramiento de la IFC y el MIGA han contribuido a mejorar la gestión de los
riesgos ambientales por parte de sus clientes del sector privado?
4) ¿Hasta qué punto —y cómo— las asociaciones y la coordinación del Grupo del Banco
Mundial han aumentado la eficacia de su apoyo al medio ambiente?
5) ¿Qué obstáculos internos y externos han limitado la eficacia del apoyo del Grupo del Banco, y
cómo podrían reducirse?
xi
El total de compromisos del Banco Mundial entre los ejercicios de 1990 y 2007 fue de
US$401.500 millones distribuidos entre 6.792 proyectos. Los 2.401 proyectos relacionados
expresamente con la ordenación del medio ambiente y de los recursos naturales (OMARN)
incluyen, según estimaciones oficiales, compromisos pertinentes del orden de US$59.000
millones. No obstante, se trata solamente de una cifra aproximada, que parece sobrevalorar el
volumen efectivo de los recursos destinados directamente a la mejora del medio ambiente.
Aparte de los préstamos para políticas de desarrollo (apoyo presupuestario general a cambio de
reformas normativas) relacionados con el medio ambiente, que habían alcanzado un total de
US$3.500 millones para final del ejercicio de 2007, los compromisos de OMARN en proyectos
de inversión, con al menos un 80% correspondiente a mejoras ambientales, sumaban US$18.200
millones (el resto de los US$59.000 millones se destinó a proyectos con proporciones menores
en favor del medio ambiente). En el total se incluyen las donaciones del FMAM administradas
por el Banco, los proyectos del Protocolo de Montreal y el mercado del carbono. Una parte
importante de esta cifra correspondió a la infraestructura de saneamiento (por ejemplo, plantas de
tratamiento de aguas residuales en China y en otros países). Debido a la forma en que se
identifican los compromisos del Banco, no es del todo claro qué parte del financiamiento se ha
destinado directamente a la mejora del medio ambiente. No obstante, la prioridad otorgada al
financiamiento para OMARN parece ser modesta.
El desempeño de los proyectos ambientales del Banco Mundial, si bien ligeramente inferior a la
media del conjunto de su cartera, ha mejorado, y desde la segunda mitad del decenio de 1990
hasta el decenio actual, es mejor que el de comienzos y mediados de los años noventa. Ello se
debe al aprendizaje y a la liquidación de algunos planteamientos menos eficaces. El desempeño
de los proyectos ambientales ha sido especialmente flojo en África al sur del Sahara, pero en
todas las regiones se han registrado éxitos y fracasos.
La relación de la IFC con el sector privado en general (es decir, no solamente en la esfera del
medio ambiente) ha crecido rápidamente en los últimos años, y los compromisos anuales se han
duplicado con creces, pasando de US$3.900 millones a US$8.200 millones entre 2003 y 2007.
Entre el ejercicio de 1990 y el de 2007, la IFC comprometió aproximadamente US$56.000
millones. El apoyo de la IFC al medio ambiente abarca proyectos del FMAM por valor
aproximado de US$1.000 millones, en que se incluyen US$320 millones de la IFC y US$185
millones en fondos del carbono financiados por los Países Bajos. Se incluyen también servicios
de asesoramiento para proyectos de medio ambiente y sostenibilidad social por un total de
US$208 millones a fines de 2007, que representa una cuarta parte del financiamiento de los
servicios de asesoramiento de la IFC.
El MIGA otorgó, entre los ejercicios de 1990 y 2007, garantías por un total de US$16.700
millones correspondientes a 510 proyectos (se trata también de una cifra global que no hace
referencia directa al medio ambiente). La proporción mayor de operaciones del MIGA en los
sectores no financieros ha correspondido a la infraestructura, las manufacturas y las industrias
extractivas. Igual que en el caso de la IFC, parece que hay pocas operaciones del MIGA
destinadas expresamente a evitar los daños al medio ambiente. No obstante, el financiamiento de
tecnologías modernas en el sector privado, si bien tiene como objetivo primario aumentar la
xii
productividad y la calidad de la producción, en general contribuye también a reducir los
impactos ambientales nocivos, por el hecho de sustituir las tecnologías más antiguas.
La IFC y el MIGA han intensificado sus esfuerzos por implicar a sus clientes en las cuestiones
ambientales en los últimos años. En abril de 2006, la IFC estableció la Política y Normas de
Desempeño sobre Sostenibilidad Social y Ambiental, que fueron aprobadas (y adaptadas) por el
MIGA y entraron en vigor el 1 de octubre de 2007. El impacto de estas nuevas normas no se
puede evaluar todavía. No obstante, las deficiencias en la observancia y el desempeño ambiental
de los proyectos de la IFC en los últimos 15 años han sido especialmente notables en África, en
parte por la menor capacidad de los patrocinadores y (en algunos casos) su vacilante compromiso
con el programa de sostenibilidad, y en algunos sectores industriales. El MIGA ha prestado
también atención cada vez mayor a las cuestiones ambientales en sus operaciones de garantía y
ha utilizado sus contratos para identificar políticas de salvaguardia aplicables, orientaciones y
requisitos para la adopción de medidas correctivas. Por otro lado, se necesitan mejoras, sobre
todo en proyectos no tan delicados desde el punto de vista ambiental (Categoría B; véanse las
descripciones de las categorías en el Glosario), cuyos posibles impactos suelen recibir menor
atención.
xiii
La mayor parte de las estrategias del Banco en los países no han integrado las actividades
ambientales de la IFC y el MIGA. No obstante, el medio ambiente ha sido una prioridad
estratégica para esas dos instituciones en los últimos años. Los documentos de orientación
estratégica de la IFC aprobados por el Directorio en el último decenio han insistido en la
sostenibilidad ambiental y social. La importancia de la integración depende del alcance del
compromiso de la IFC y el MIGA en los países, la naturaleza y escala de los impactos
ambientales de sus operaciones y el grado de coordinación necesaria entre las medidas
normativas y las inversiones del sector privado. En muchas esferas, por ejemplo, en la lucha
contra la deforestación, la protección de la biodiversidad y los esfuerzos emergentes para hacer
frente al cambio climático en muchas partes del mundo, es imprescindible que los
planteamientos del Banco, la IFC y el MIGA que repercuten en el medio ambiente estén mejor
coordinados a fin de mejorar la eficacia institucional general.
Las evaluaciones de las operaciones terminadas en los países incluidos en los estudios de casos y
un examen de la cartera de OMARN de todo el Banco revelan diferencias en cuanto a la eficacia
de los distintos tipos de proyectos. Las operaciones de ordenación de la tierra y de las cuencas
hidrográficas, los proyectos de ordenación forestal de base comunitaria y las donaciones para
reducir las sustancias que agotan la capa de ozono, por ejemplo, han conseguido en general
resultados satisfactorios, lo mismo que la mayoría de los proyectos de conservación de la
biodiversidad (aunque hubo problemas de desempeño en los años iniciales de estas operaciones).
Los proyectos de ordenación de los recursos hídricos en las cuencas hidrográficas y las
operaciones relacionadas con el medio ambiente urbano, a pesar de algunos inconvenientes, han
sido también en general satisfactorios, habida cuenta de la clasificación general de los resultados
de los proyectos.
Por el contrario, las operaciones respaldadas por el Banco para combatir la contaminación
industrial mediante líneas de crédito han sido sólo parcialmente satisfactorias, desde la
perspectiva de la calidad ambiental. No obstante, el Banco ha aprendido de esta experiencia y ha
puesto fin a este planteamiento de las líneas de crédito en la mayoría de los países, inclinándose
más bien por planteamientos alternativos, como los programas de divulgación pública, que han
conseguido mayores éxitos. Los proyectos de fortalecimiento de la capacidad ambiental han
xiv
tenido también con frecuencia escasos resultados, pero dichos proyectos han sido en general más
eficaces cuando han tratado de conseguir mejoras ambientales concretas, en vez de centrarse
principal o exclusivamente en el desarrollo institucional. Los préstamos para políticas de
desarrollo relacionados con el medio ambiente ofrecen, por su parte, posibilidades de influir en
las políticas e instituciones pertinentes. De todas formas, dado que se trata de proyectos recientes
y que se han aplicado en general planteamientos programáticos, a estas alturas sólo se pueden
medir las modificaciones ocurridas en las políticas e instituciones. Será importante medir los
resultados ambientales en un plazo más largo a fin de determinar la eficacia de estos proyectos
para alcanzar los objetivos de la sostenibilidad ambiental.
En África al sur del Sahara, y en otros lugares, la integración de la OMARN en los créditos de
apoyo a la lucha contra la pobreza y los documentos de estrategia de lucha contra la pobreza
preparados en los países, en que están basados, no han recibido la prioridad necesaria. El cambio
climático es otra esfera crítica en que las intervenciones del Grupo del Banco han sido limitadas.
Esta deficiencia es particularmente grave en lo que respecta a las crecientes necesidades de
adaptación en África al sur del Sahara y Asia meridional. No obstante, esto está comenzando a
cambiar. Tanto el Banco como la IFC están considerando la posibilidad de prestar mucha más
atención a los desafíos climáticos en los años futuros.
Finalmente, aun cuando el Banco Mundial aplique la debida diligencia ambiental a todos sus
proyectos de inversión, carece de un sistema global de seguimiento y notificación (como el de la
IFC) que le permita evaluar más sistemáticamente los aspectos y resultados ambientales de los
proyectos que respalda. Ésta es una tarea que debe llevarse a cabo a través de autoevaluaciones y
de evaluaciones independientes.
En lo que respecta a la IFC, aproximadamente dos tercios de los proyectos de inversión cumplían
sus requisitos y normas ambientales y sociales. Se observaron significativas deficiencias en
proyectos de inversión en África al sur del Sahara, en parte por las razones antes mencionadas, y
en sectores como el textil, la alimentación y las bebidas, el turismo, y la agricultura y la
silvicultura. La IFC ha contribuido positivamente a que sus clientes establezcan sistemas de
gestión para abordar mejor las cuestiones ambientales y sociales en el conjunto de la compañía.
Se trata de un aspecto importante, habida cuenta de la creciente atención de la IFC a los
préstamos a las empresas y a las inversiones en capital social que abarcan todas las actividades
de sus clientes, a diferencia de otras formas más restringidas de financiamiento de proyectos. La
eficacia global de las iniciativas de la IFC/FMAM ha sido valorada satisfactoriamente por una
evaluación externa, y los resultados de los proyectos presentan signos diversos. Un examen
parcial de los proyectos del servicio de asesoramiento de orientación ambiental reveló algunos
resultados positivos, pero no se disponía de información suficiente para evaluarlos desde el punto
de vista de los impactos previstos.
xv
Por otro lado, debe prestarse mayor atención a la evaluación de los impactos ambientales y
sociales indirectos e inducidos, que pueden ser significativos, por ejemplo, en el sector de la
agroindustria. Las normas de desempeño de 2006 de la IFC ofrecen nuevos instrumentos para
ayudar a determinar las esferas de influencia de los proyectos, la gestión de la cadena de
suministros y los impactos acumulados de los proyectos, y el nuevo procedimiento de examen
ambiental y social aplicado desde mayo de 2006 incluye la evaluación inicial y la supervisión de
los IF basadas en el riesgo. No obstante, es todavía demasiado temprano para evaluar la
aplicación de estas normas y el impacto que están teniendo en el desempeño ambiental.
La medición de los efectos ambientales y sociales de los proyectos por parte de la IFC se limita,
en general, a los impactos ambientales y a la eficacia con que se aplican las normas y los
requisitos dentro de las compañías. No obstante, debido a su integración en el Grupo del Banco,
el impacto de la IFC incluye también los efectos sectoriales o regionales de las operaciones que
sustenta. Por ello, tanto la autoevaluación como la evaluación independiente deberían adoptar un
planteamiento más amplio a fin de evaluar estos efectos.
En términos más generales, deben someterse a evaluación las diferencias en los requisitos
ambientales de los proyectos entre el Banco Mundial, por un lado, y la IFC y el MIGA, por el
otro. El Banco aplica salvaguardias ambientales y sociales (políticas operacionales,
procedimientos y orientaciones, revisadas parcialmente por última vez en agosto de 2004),
mientras que en 2006 la IFC aprobó la Política y Normas de Desempeño sobre Sostenibilidad
Social y Ambiental. El MIGA adoptó en 2007 un planteamiento semejante. Otra diferencia clave
es el recurso a un Panel de Inspección independiente para las reclamaciones externas en el caso
del Banco, mientras que la IFC y el MIGA recurren a la Oficina del Ombudsman y Asesor en
materia de observancia (CAO), que rinde cuentas al Presidente del Grupo del Banco Mundial. La
cuestión fundamental es el impacto ambiental de estos planteamientos diferentes. Es preciso
evaluarlos e incorporar las conclusiones en las políticas. La próxima evaluación del Grupo de
Evaluación Independiente (IEG) acerca de la debida diligencia ambiental y social en el conjunto
del Grupo del Banco podría ser un instrumento útil a este respecto, pero se necesita también una
mayor autoevaluación.
En su apoyo al desarrollo sostenible y a la lucha contra la pobreza, el Grupo del Banco debe
también prestar más atención a los crecientes impactos ambientales transnacionales de los países
en desarrollo en rápido crecimiento —así como a los de la OCDE—, con inclusión de los efectos
del aumento del comercio de materias primas y de productos agrícolas y forestales procedentes
de África al sur del Sahara y América del Sur que tienen como destino a Asia, así como dentro
del continente asiático. Dada la existencia de problemas ambientales mundiales mutuamente
asociados, incluidos los impactos del cambio climático y la pérdida de biodiversidad, estas
presiones son caracterizadas por varios analistas como motivos de preocupación seria y cada vez
mayor.
Asociaciones
El Grupo del Banco ha intervenido junto con varios programas y redes ambientales de alcance
regional y mundial, entre ellos, el Fondo para el Medio Ambiente Mundial, el Protocolo de
Montreal y la Asociación pobreza-medio ambiente con otros organismos de asistencia bilaterales
y de las Naciones Unidas, e intervenido a través de ellos. Estas asociaciones han reforzado con
frecuencia la eficacia del apoyo del Grupo del Banco a la sostenibilidad ambiental tanto en los
países como en el plano mundial. No obstante, las visitas del IEG a Egipto, Ghana, Senegal y
Uganda revelaron que otros donantes consideran algunas veces que el Banco no tiene en
suficiente consideración estas cuestiones. Al mismo tiempo, la colaboración del Banco con
organizaciones no gubernamentales (ONG) ambientales y otros donantes en Brasil, China, India,
Madagascar y Rusia parece haber reforzado la eficacia mutua. Otro factor asociado con estos
resultados positivos es la presencia de especialistas ambientales del Banco sobre el terreno, que
varía según el tamaño y la complejidad de su cartera en los países implicados.
La IFC ha tratado de ampliar el uso de sus normas de desempeño a las inversiones del sector
privado en países en desarrollo colaborando con bancos comerciales y otros bancos
multilaterales de desarrollo. Los Principios del Ecuador, iniciados por la IFC en 2003, habían
sido adoptados por 60 de los principales bancos mundiales para marzo de 2008. Éstos abarcan
ahora la mayoría del financiamiento de proyectos en gran escala en el mundo en desarrollo. No
obstante, para evaluar su impacto, las instituciones financieras deberán demostrar mayor
transparencia y mejorar el sistema de informes con respecto a la ejecución.
Obstáculos externos
En los países y las empresas hay varios e importantes obstáculos que limitan la eficacia del
apoyo del Grupo del Banco y otros donantes al medio ambiente. En muchos contextos, el
xvii
obstáculo principal es la falta de compromiso con los objetivos, las políticas y las intervenciones
ambientales en el plano nacional y subnacional y/o en las empresas. El rápido crecimiento
demográfico, la expansión económica y la persistencia de la pobreza, junto con las deficiencias
del mercado y el sistema de gobierno o de carácter institucional, continúan influyendo de forma
considerable, lo mismo que la inestabilidad política y los disturbios civiles, en particular en los
Estados frágiles. Merecen destacarse también la frecuente falta de información y comprensión
acerca de la naturaleza y las causas de los problemas ambientales, la ausencia de definiciones
claras del programa ambiental interno y de sus relaciones con el crecimiento económico y la
lucha contra la pobreza, y la escasa capacidad jurídica, reguladora, financiera, técnica, humana e
institucional.
Obstáculos internos
Entre los obstáculos existentes dentro del Grupo del Banco Mundial se encuentran la
competencia entre distintas prioridades que pugnan por ganarse la atención de la administración
superior, la insuficiencia de personal técnico y de conocimientos prácticos operacionales, y el
uso poco adecuado de los limitados presupuestos administrativos. La organización del Banco
Mundial en departamentos por países y sectoriales, si bien puede resultar útil en muchos otros
sentidos, implica que las delimitaciones geográficas y sectoriales entre las diferentes
dependencias de gestión representan posibles obstáculos a una asistencia más eficaz, en
particular en lo que respecta a los desafíos de alcance regional y mundial. La resolución de los
problemas ambientales requiere con frecuencia intervenciones que rebasen las fronteras
nacionales o regionales (por ejemplo, en las cuencas del Mediterráneo y del Nilo). Ello significa
que, en muchos casos, hay que superar ciertas inercias internas.
Dado que los programas del Banco en los países están impulsados por la demanda, los bienes
públicos mundiales, entre ellos, la calidad del medio ambiente y su sostenibilidad, no reciben la
prioridad que se merecen. De la misma manera, no se presta la debida atención a los obstáculos y
las oportunidades para el desarrollo sostenible en las estrategias nacionales y regionales del
Banco. Para hacer frente a estos obstáculos se necesita un fuerte liderazgo institucional, regional
y nacional, respaldado por una labor de análisis de alta calidad y otros instrumentos.
xviii
a sus clientes —y al sector privado, en términos más generales— a cumplir esos reglamentos.
Estas oportunidades de intervención coordinada en apoyo de una mayor sostenibilidad ambiental
deben identificarse y aprovecharse mejor.
El logro de los objetivos de las estrategias del Grupo del Banco —incluida la Estrategia
Ambiental de 2001, en que la IFC y el MIGA no llegaron a participar significativamente—
depende en parte de las iniciativas del sector privado para frenar los daños ambientales y mejorar
la calidad del medio ambiente, esferas en que la IFC y el MIGA pueden desempeñar un papel
clave. La colaboración positiva entre el Banco y la IFC se observa cada vez más claramente en
varios programas urbanos y rurales. No obstante, en ausencia de un marco común que permita al
Grupo del Banco comprender toda la gama de efectos ambientales de sus intervenciones, existe
el riesgo de que las entidades del Grupo del Banco encargadas del sector público y privado
puedan utilizar criterios diferentes en relación con el medio ambiente. Así podría ocurrir, por
ejemplo, en los sectores de la energía, el transporte y las agroempresas, y otras inversiones
futuras de particular importancia para el cambio climático. Por ello, es importante que las nuevas
inversiones en los sectores público y privado (por ejemplo, nuevas inversiones en energía
eléctrica en Asia y en agroempresas relacionadas con los bosques tropicales en África, Asia o
América Latina) cumplan las mismas normas de desempeño ambiental y traten sistemáticamente
de reducir los daños ambientales, en particular la deforestación y las emisiones de gases de
efecto invernadero. Es fundamental una mejor coordinación de estrategias, planteamientos e
intervenciones en el Grupo del Banco tanto por lo que se refiere a las empresas como a los
países.
Recomendaciones
Habida cuenta de la creciente importancia de la sostenibilidad ambiental para el crecimiento
económico, la lucha contra la pobreza y el bienestar humano, como se documenta en recientes
informes de las Naciones Unidas y el Banco Mundial/Fondo Monetario Internacional (FMI) y en
las conclusiones de esta evaluación, el Grupo del Banco Mundial debería tratar de aumentar la
eficacia de sus actividades en apoyo de la sostenibilidad ambiental. El IEG formula las siguientes
recomendaciones (puede verse información más detallada en el capítulo 6):
xix
alcance mundial. La IFC debería continuar respaldando la orientación del mercado hacia la
sostenibilidad con sus servicios de asesoramiento e inversiones directas y de intermediarios
financieros, haciendo hincapié en la transferencia y desarrollo de la tecnología en aspectos como
la producción no contaminante, la eficiencia energética y la gestión sostenible de la cadena de
suministros.
3. Mejorar la capacidad del Grupo del Banco para evaluar su apoyo al medio ambiente y
supervisar y valorar los impactos de sus intervenciones relacionadas con el medio
ambiente.
El Grupo del Banco debe cuantificar mejor el desempeño y los impactos ambientales de sus
actividades. Debe también mejorar el seguimiento, la evaluación y la notificación de los aspectos
y resultados ambientales de las operaciones crediticias en lo que se refiere tanto a los proyectos
como a la cartera general. Si bien la IFC ha evaluado sus efectos ambientales y sociales desde
1996, y ha establecido recientemente nuevos instrumentos para el seguimiento y análisis de los
indicadores de desempeño ambiental de los proyectos, y el MIGA ha ampliado sus actividades
de evaluación y seguimiento del desempeño ambiental y social de los proyectos, ambas
instituciones podrían prestar mayor atención a los indicadores de referencia y de desempeño para
actividades ulteriores de seguimiento y evaluación. La IFC y el MIGA deberían promover y
medir mejor el impacto agregado y en la cadena de suministros —más allá del desempeño de
cada proyecto concreto— de las iniciativas con importantes dimensiones ambientales, por
ejemplo, en proyectos relacionados con el petróleo, el gas, la minería, la energía o las
agroindustrias en regiones con considerable biodiversidad.
El Grupo del Banco debe formular y aplicar métodos para evaluar su impacto ambiental. Junto
con organismos como el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y el
Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), debe ayudar a cuantificar
los progresos hacia el logro del trascendental objetivo de desarrollo del milenio número 7 en
favor de la sostenibilidad ambiental, objetivo que no recibe actualmente un seguimiento
adecuado.
4. Mejorar la coordinación entre el Banco, la IFC y el MIGA y entre el Grupo del Banco
Mundial y los asociados externos (tanto públicos como privados) en relación con la misión
ambiental del Grupo del Banco y garantizar la aplicación coherente y eficaz en las
instituciones y los países.
xx
La administración superior del Banco Mundial, la IFC y el MIGA debe prestar mayor atención a
la coherencia y eficacia del Grupo del Banco en esta esfera. Deberían establecerse mecanismos
en las instancias superiores de gestión, en las regiones y, en su caso, en los países para promover
y supervisar la coordinación y la colaboración con respecto a las estrategias (por ejemplo, las
relativas al cambio climático), las políticas e intervenciones ambientales, e informar al respecto.
Se recomiendan medidas específicas en los siguientes frentes: 1) estrategias institucionales para
el medio ambiente; 2) aspectos ambientales de las estrategias de asistencia y asociación con los
países; 3) seguimiento, evaluación y notificación de las intervenciones y los resultados
ambientales, y 4) evaluación de los diferentes planteamientos adoptados con respecto a la debida
diligencia ambiental para las operaciones de financiamiento, capital social y garantía. Asimismo,
el fortalecimiento de las asociaciones externas con el sector tanto público como privado debe
constituir un tema central en una estrategia ambiental actualizada del Grupo del Banco Mundial.
Las asociaciones eficaces serán condición fundamental para abordar con éxito las cuestiones
ambientales más urgentes de nuestro mundo.
xxi
Declaración del Grupo asesor
Introducción
El Grupo asesor externo, integrado por Julia Marton-Lefevre1, Bjorn Stigson2, Christian
Avérous3, Yolanda Kakabadse4 y Olav Kjorven5, se reunió el 2 de mayo de 2008 en la Sede del
Banco Mundial para examinar el proyecto de informe del IEG, “Supporting Environmental
Sustainability: An Evaluation of World Bank Group Experience, 1990-2007”, y preparó
posteriormente la siguiente declaración.
Mandato
Se pidió al Grupo asesor que considerara si la evaluación había conseguido dar respuesta a los
interrogantes que se había propuesto examinar, si había deficiencias en las conclusiones y
recomendaciones y si los mensajes clave se habían transmitido eficazmente.
Conclusiones generales
En términos generales, el Grupo asesor observó que el informe de evaluación era de alta calidad
y contenía conclusiones sólidas. El Grupo respalda las conclusiones en relación con las
cuestiones siguientes:
xxii
• Integración de las estrategias relacionadas con la energía y el clima y despliegue de
tecnologías con bajas emisiones de carbono.
Para respaldar el crecimiento económico de base amplia, los países en desarrollo
necesitarán cuantiosas inversiones en infraestructura, en particular en energía. El Grupo
del Banco se encuentra en posición singular para ayudar a los países a integrar en sus
planes nacionales de desarrollo las estrategias relacionadas con la energía y el clima, y
debería desempeñar en ese sentido un papel más importante, en asociación con otros
organismos. En cuanto al financiamiento, el Grupo del Banco podría intervenir más
activamente para identificar y establecer mecanismos financieros, así como para impulsar
el desarrollo de los mercados de carbono a fin de desplegar tecnologías con baja emisión
de carbono para los proyectos de acceso a la energía en los países en desarrollo.
El Grupo del Banco debería adoptar una perspectiva que fuera más allá de sí mismo y de
sus relaciones con los países clientes, en particular en el contexto de establecimiento de
nuevas estrategias en las esferas del medio ambiente y el clima. El imperativo de
ampliación de las asociaciones se reconoce en la evaluación, pero se requiere una
reflexión más profunda. La realidad del desafío de la sostenibilidad ambiental es tal que
el Grupo del Banco no puede abordarla realistamente si interviene en forma aislada. Debe
plantearse la asociación con las Naciones Unidas, con el sector privado y con la sociedad
civil en forma cualitativamente nueva y estratégica.
El Grupo asesor considera que estas conclusiones son fundamentales para la capacidad del
Grupo del Banco Mundial de influir en la sostenibilidad ambiental y el desarrollo y
xxiii
recomienda que se aborden con carácter urgente estas conclusiones referentes a las políticas y
operaciones.
El Grupo asesor recomienda que el IEG especifique mejor la orientación y metodología de las
evaluaciones futuras para incluir estos factores clave de desempeño.
Recomendaciones específicas
El Grupo asesor sabe y valora positivamente que, después de su reunión de examen con el IEG,
se han considerado varias de sus observaciones y algunas se han adaptado e incorporado en el
informe de evaluación. El Grupo asesor desearía también llamar la atención sobre algunas de
estas cuestiones:
• El Grupo del Banco debe intensificar sus esfuerzos (junto con sus asociados) por
demostrar las ventajas económicas de una fuerte intervención ambiental, por ejemplo,
poniendo sistemáticamente de manifiesto los beneficios que las mejoras ambientales
pueden tener en la salud. Debería considerarse la posibilidad de elaborar un informe
semejante al Stern Report en que se consideren las ventajas económicas de la
intervención ambiental frente a la inacción.
xxiv
• Dados los enormes avances mundiales en el ámbito más general del medio ambiente
durante los 10 últimos años, el Grupo del Banco necesita una nueva política ambiental
transformadora que tenga en cuenta las necesidades de hoy (conocidas) y los desafíos del
mañana (en proceso de evolución). Esta política debe mirar más allá de un horizonte
cronológico útil de 10 a 20 años, y proponerse también un horizonte de 40 a 50 años. Éste
es el plazo mínimo necesario para tener en cuenta los impactos provocados en el ciclo
vital por las inversiones realizadas en la actualidad, por ejemplo, en los sectores de la
energía y el transporte.
• Deben redoblarse los esfuerzos recientes encaminados a reforzar las operaciones de
orientación ambiental de la IFC y el cumplimiento por ésta de su sistema de
salvaguardias ambientales, con el fin de garantizar su eficacia e impacto. La trayectoria
de la IFC hasta la fecha presenta signos diversos.
• El MIGA debe reforzar la ejecución de sus salvaguardias ambientales además de asumir
un compromiso más decidido por intervenir acertadamente y en forma proactiva, como
esfera de actividad importante.
• El Grupo del Banco debería respaldar más ampliamente la transferencia y aplicación
eficaz de tecnologías con baja emisión de carbono y promover más sistemáticamente la
colaboración, reforzada por la tecnología, entre países desarrollados y en desarrollo.
• Las empresas pequeñas y medianas son de importancia trascendental para promover el
crecimiento económico sostenible y frenar la degradación ambiental. El Grupo del Banco
debe prestar mayor atención a este sector y ofrecer mayor apoyo, en particular para el
desarrollo de la capacidad necesaria.
• No basta con declarar que el Grupo del Banco es una institución única y especial de
conocimientos y aprendizaje, un acervo de conocimientos aplicados. La labor del Banco
(y de todo el Grupo del Banco) en cuanto banco de conocimientos debe ir más allá del
ofrecimiento, la ampliación y la comprobación de este aprendizaje, en colaboración con
los asociados. El informe no es muy explícito acerca del impacto de los conocimientos y
el aprendizaje en la esfera del medio ambiente.
El Grupo asesor recomienda que las esferas antes mencionadas reciban prioridad con
carácter urgente en las nuevas decisiones estratégicas, iniciativas y evaluaciones del Grupo
del Banco mundial.
xxv
llegado la hora de modificar la forma en que el Grupo del Banco se plantea el desarrollo.
Respaldamos esta opinión.
A este respecto, el Grupo asesor desea señalar cuatro esferas de importancia estratégica con
consecuencias reales para la formulación de prioridades normativas y operacionales, en el
contexto de la promoción del desarrollo sostenible y la lucha contra la pobreza. Son las
siguientes:
• Transición hacia una economía con baja emisión de carbono, junto con la expansión del
acceso de los pobres a energía limpia y asequible;
• Conservación de la biodiversidad al mismo tiempo que mejoran los medios de
subsistencia rurales;
• Aumento de la productividad de los recursos;
• Protección de los recursos hídricos, junto con una ampliación del acceso al agua y el
saneamiento.
El desafío del medio ambiente mundial no tiene precedentes y requiere la colaboración entre un
gran número de asociados en el desarrollo, con inclusión del sistema de las Naciones Unidas, el
Fondo para el Medio Ambiente Mundial, los bancos regionales de desarrollo, los donantes
bilaterales, el sector privado, las instituciones de investigación y la sociedad civil. Para lograr
hacer realidad una visión transformadora del desarrollo ambientalmente sostenible, las
asociaciones son conditio sine qua non. El Grupo asesor considera que la asociación más
importante debe continuar siendo la mantenida con los países clientes, pero el desafío de la
sostenibilidad ambiental va más allá de los “confines” de dicha relación. Deben establecerse y
orientarse asociaciones mucho más sistemáticas y sólidas en todo el espectro de los accionistas y
las partes interesadas. En particular, deseamos mencionar las siguientes:
• Las Naciones Unidas. En los últimos decenios, no ha habido ningún intento concertado
real por definir y aplicar un planteamiento complementario y de mutuo apoyo acerca de
las funciones y responsabilidades del Grupo del Banco y los organismos de las Naciones
Unidas en la esfera del medio ambiente. Es hora de adoptar un nuevo rumbo.
Comenzando con el cambio climático, pero ampliando gradualmente el ámbito a otras
esferas, el Grupo del Banco y los organismos clave de las Naciones Unidas deberían
encontrar una forma práctica y pragmática de avanzar, a fin de poder ofrecer a los países
asociados un apoyo más sólido y más estratégico. La actual crisis ambiental requiere una
respuesta multilateral decidida y concertada. Los países y las personas se lo merecen.
• Bancos de desarrollo. El Grupo del Banco debería establecer relaciones más estratégicas
con los bancos multilaterales y bilaterales de desarrollo aprovechando sus relaciones
específicas con las partes interesadas y los accionistas locales a fin de ofrecer un apoyo
coordinado a las iniciativas ambientales más importantes. El nuevo concepto de
asociación adoptado en el diseño y la ejecución de los nuevos fondos de inversión en el
clima podría servir como modelo para otros esfuerzos en favor de la sostenibilidad
ambiental respaldados por el Grupo del Banco y los bancos multilaterales de desarrollo.
xxvi
• El sector privado. No es posible exagerar la importancia del sector privado. El Grupo del
Banco debe examinar atentamente cómo colaborar con éste y analizar las señales que le
envía acerca de su compromiso con la sostenibilidad ambiental y las oportunidades y los
desafíos relacionados con su promoción. Las oportunidades de asociación con las
empresas y los grupos de empresas en todos los niveles son enormes. Es fundamental
adoptar un planteamiento estratégico y selectivo, lo mismo que una colaboración más
fluida en todo el Grupo del Banco. El Grupo asesor está totalmente de acuerdo con la
evaluación acerca de la necesidad de diseñar un planteamiento mucho más estratégico de
la transformación del mercado para lograr la sostenibilidad ambiental (incluida la
transición a una economía con bajas emisiones de carbono), algo que requiere una labor
coordinada en relación con los sectores tanto público como privado.
• Organizaciones de la sociedad civil. La asociación estratégica con las organizaciones y
redes de la sociedad civil puede ampliar enormemente el alcance, la eficacia y la
legitimidad de los esfuerzos del Grupo del Banco. Muchas organizaciones de la sociedad
civil tienen más capacidad técnica que las instituciones gubernamentales, y pueden
atender sin demora las necesidades inmediatas. Al mismo tiempo que colaboran en el
plano local o nacional, muchas son miembros activos de redes con organizaciones
semejantes en todo el mundo, que generan y comparten información, experiencias y
enseñanzas.
• La comunidad científica. La evaluación no se detiene en explicar cómo ha colaborado el
Grupo del Banco con la comunidad científica ni cómo ha aprovechado sus
conocimientos. Al mismo tiempo que se reconoce el progreso realizado para instituir
redes y sistemas modernos de gestión de los conocimientos en la organización, no se
indica claramente si el Grupo del Banco ha orientado efectivamente los conocimientos
científicos para formular planteamientos de vanguardia. El Grupo del Banco debería
examinar distintas opciones para determinar la mejor manera de conseguirlo en el futuro,
incluida la opción de restablecer un cargo superior de especialista en ciencias
ambientales.
El informe de evaluación ofrece al Grupo del Banco una base y una oportunidad excelentes para
emprender un nuevo rumbo, en consonancia con los desafíos más acuciantes de nuestro tiempo.
El Grupo asesor espera con interés las decisiones que puedan adoptar los órganos rectores.
xxvii
Glosario
Adaptación Medidas adoptadas por las sociedades y los individuos para adaptarse a los
impactos negativos reales o previstos en el medio ambiente, en particular como
consecuencia del cambio climático.
Administración ambiental Administración responsable del medio ambiente y los recursos
naturales renovables, con el fin de garantizar su sostenibilidad.
Aguas residuales Aguas servidas o usadas procedentes de los hogares, las comunidades, las
explotaciones agrícolas o las industrias que contienen materias disueltas o en suspensión.
Aspecto ambiental Elemento de las actividades, productos y servicios de una organización que
se interrelacionan con el medio ambiente.
Biodiversidad Fórmula abreviada para referirse a la diversidad biológica. Hace alusión a la
abundancia de ecosistemas de la biosfera, de especies dentro de los ecosistemas y de
información genética en las poblaciones.
Cambio climático Cambio del clima que se atribuye directa o indirectamente a la actividad
humana, que modifica la composición de la atmósfera mundial y que se agrega a la
variabilidad climática natural observada en períodos cronológicos comparables.
Categoría A (proyectos) Proyectos que pueden tener importantes efectos sociales o ambientales
negativos diversos, irreversibles o sin precedentes.
Categoría B (proyectos) Proyectos que pueden tener limitados efectos sociales o ambientales
negativos de número reducido, específicos de un lugar, en gran parte reversibles y de fácil
solución con medidas de mitigación.
Clorofluorocarbonos (CFC) Familia de sustancias químicas inertes, no tóxicas y fácilmente
licuadas que se utilizan en la refrigeración, el aire acondicionado, el envasado y el
aislamiento o como disolventes y propulsores de los aerosoles. Dado que los CFC no se
destruyen en las capas bajas de la atmósfera, se desplazan hacia las capas más altas,
donde sus componentes de cloro destruyen el ozono.
Compensación de las emisiones de carbono Instrumento financiero que representa una
reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero. Aunque hay seis categorías
primarias de gases de efecto invernadero, las compensaciones se miden en toneladas
métricas de equivalente de dióxido de carbono (CO2E). Una compensación de las
emisiones de carbono representa la reducción de 1 tonelada de dióxido de carbono, o su
equivalente en otros gases de efecto invernadero.
Criterio de desempeño ambiental Objetivo o meta ambiental u otro nivel deseado de
desempeño ambiental fijado por la gestión de la organización y utilizado para evaluar el
desempeño ambiental.
Cuenca hidrográfica Zona drenada por un curso de agua determinado, con inclusión de este
mismo.
Desarrollo sostenible Desarrollo que permite atender las necesidades del presente sin poner en
peligro la posibilidad de generaciones futuras de atender sus propias necesidades.
xxviii
Desechos peligrosos Subproductos de la sociedad que, si no se gestionan debidamente,
representan un peligro considerable o potencial para la salud humana o el medio
ambiente. Las sustancias clasificadas como desechos peligrosos poseen al menos una de
cuatro características concretas —ignitabilidad, corrosividad, reactividad o toxicidad— o
aparecen en listas especiales.
Desempeño ambiental Resultados cuantificables de la gestión de sus aspectos ambientales por
parte de una organización.
Ecología Relación de los seres vivos entre sí y con su entorno, o el estudio de esas relaciones.
Ecosistema Sistema interrelacionado de una comunidad biológica y su entorno ambiental no
vivo.
Efectos ambientales y sociales Indicador del IEG en el contexto de la evaluación de los
resultados en términos de desarrollo, en que se incluyen los siguientes elementos: 1)
desempeño ambiental del proyecto en cuanto al cumplimiento de los requisitos de la IFC
y 2) impactos ambientales efectivos del proyecto, con inclusión de las cargas de
contaminantes; la conservación de la biodiversidad y los recursos naturales, y, en un
contexto más amplio, los aspectos sociales, culturales y relacionados con la salud
comunitaria, así como la mano de obra y las condiciones de trabajo y la salud y seguridad
de los trabajadores.
Eficacia Medida en que se han conseguido, o se espera que se consigan, los objetivos de una
intervención de desarrollo, teniendo en cuenta su importancia relativa.
Emisión Contaminación descargada en la atmósfera procedente de chimeneas, otras descargas y
zonas superficiales de instalaciones comerciales e industriales; de chimeneas
residenciales, y de los tubos de escape de automóviles, locomotoras o aeronaves.
Evaluación ambiental Proceso cuya amplitud, profundidad y tipo de análisis dependen del
proyecto propuesto. Una evaluación ambiental valora los posibles riesgos ambientales de
un proyecto y sus impactos en su área de influencia y determina las formas de mejorar el
diseño y la ejecución del proyecto previniendo, reduciendo, mitigando o compensando
los impactos ambientales negativos y reforzando los impactos positivos.
Evaluación del desempeño ambiental Proceso utilizado para facilitar las decisiones de gestión
sobre el desempeño ambiental de una organización mediante la selección de indicadores,
la recopilación y el análisis de datos, la evaluación de la información con respecto a los
criterios de desempeño ambiental, la notificación y comunicación, y el examen y
mejoramiento periódicos del proceso (ISO 14031).
Evaluación del riesgo ambiental Evaluación de los riesgos ambientales asociados con una
intervención específica.
Externalidades Costos o beneficios no internalizados resultantes de las acciones de un agente
económico que repercuten en el bienestar de otros. Pueden ser positivas o negativas. La
contaminación y otras formas de degradación ambiental se citan con frecuencia como
ejemplo de estas últimas.
Gases de efecto invernadero Gases de la atmósfera que reducen la pérdida de calor en el
espacio y, por consiguiente, contribuyen a la subida de las temperaturas mundiales a
través del efecto invernadero. Los gases de efecto invernadero —vapor de agua, dióxido
xxix
de carbono, metano, óxido nitroso, ozono y clorofluorocarbonos— repercuten en la
temperatura de la Tierra.
Huella ambiental Medida de la demanda humana de ecosistemas y recursos naturales.
Impacto ambiental Todo cambio en el medio ambiente, sea positivo o negativo, total o
parcialmente resultante de los aspectos ambientales de una organización (de acuerdo con
la definición de ISO 14001).
Incorporación ambiental Integración de las consideraciones ambientales en las intervenciones
macroeconómicas y sectoriales.
Infraestructura de saneamiento ambiental Infraestructura, como plantas de tratamiento de
aguas residuales o vertederos controlados diseñados, en parte, para mejorar la calidad
ambiental, aunque su objetivo último sea proteger la salud y el bienestar humanos.
Intermediario financiero Institución que realiza funciones de intermediación financiera entre
dos o más partes.
ISO (Organización Internacional de Normalización) 14001 La serie ISO 14000 de normas
especifica los requisitos de un sistema de ordenación ambiental, que pueden integrarse
con otros requisitos de ordenación para ayudar a las organizaciones a alcanzar objetivos
ambientales y económicos.
ISO 14031 Norma ISO “Evaluación del comportamiento ambiental”.
Medio ambiente Suma de todas las condiciones externas que repercuten en la vida, el desarrollo
y la supervivencia de un organismo.
Mitigación Medidas adoptadas para reducir los efectos negativos en el medio ambiente.
Normas de desempeño Las ocho normas de desempeño establecen los requisitos que el cliente
debe cumplir en los proyectos financiados por la IFC.
Prevención Medidas adoptadas para reducir el vertido de desechos en el medio ambiente.
Objetivo ambiental Objetivo ambiental general, en consonancia con la política ambiental que
una organización se propone conseguir.
Ordenación de los recursos naturales Intervención humana para orientar el uso de los recursos
naturales renovables, como el agua, los suelos y los bosques.
Plan de ordenación ambiental Síntesis de todas las medidas de mitigación y seguimiento
propuestas, de acuerdo con un calendario, con una responsabilidad específica asignada y
acciones complementarias definidas. Es uno de los productos más importantes del
proceso de evaluación ambiental.
Políticas de salvaguardia Políticas concebidas específicamente para garantizar que los efectos
ambientales (y sociales) de los proyectos respaldados por el Grupo del Banco se tengan
en cuenta durante la evaluación inicial y la preparación. Las políticas de salvaguardia del
Banco abarcan la evaluación ambiental, los hábitats naturales, el manejo de plagas, los
pueblos indígenas, los recursos culturales, el reasentamiento involuntario, los bosques, la
seguridad de las presas, los cursos de agua internacionales y las zonas en disputa.
Principios del Ecuador Punto de referencia del sector financiero para determinar, evaluar y
gestionar los riesgos sociales y ambientales en el financiamiento de los proyectos.
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Pueblos indígenas Colectivamente, los miembros de culturas con conexiones históricas,
ancestrales, espirituales y funcionales con la tierra en que viven y de la que se sustentan.
Según la terminología popular, los pueblos indígenas se distinguen de los miembros de
las culturas cuya conexión con la tierra en que viven se limita al período histórico.
Sistema de ordenación ambiental Parte del sistema de ordenación de una organización
utilizado para elaborar y aplicar sus políticas ambientales y gestionar sus aspectos
relacionados con el medio ambiente.
Sociedad civil Totalidad de organizaciones e instituciones cívicas y sociales voluntarias que
forman la base de una sociedad que funciona debidamente, a diferencia de las estructuras
de un Estado respaldadas por la fuerza (independientemente de su sistema político) y las
instituciones comerciales.
Sostenibilidad ambiental Garantía de que la productividad global del capital físico y humano
acumulado gracias a las iniciativas de desarrollo compensará con creces la pérdida o
degradación directa o indirecta del medio ambiente. El séptimo de los objetivos de
desarrollo del milenio de las Naciones Unidas hace referencia específica a esta cuestión,
como medio de integrar los principios del desarrollo sostenible en las políticas y los
programas de un país e invertir la pérdida de los recursos ambientales.
Sustancias que agotan la capa de ozono Compuestos químicos manufacturados que reducen la
capa protectora de ozono en la atmósfera de la Tierra. El Protocolo de Montreal,
administrado por las Naciones Unidas, mantiene la lista de sustancias que agotan la capa
de ozono, que deben ser objeto de control, reducción o eliminación gradual.
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