Júpiter
Te explicamos todo sobre el planeta Júpiter, su estructura,
atmósfera, satélites y otras características. Además, cómo fue
explorado.
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Júpiter está a 750 millones de kilómetros del Sol.
¿Qué es Júpiter?
Júpiter es el planeta de mayor tamaño del Sistema Solar, ubicado en
quinto lugar respecto al Sol, a unos 750 millones de kilómetros. Está
conformado por gases, en su mayoría, de hidrógeno y de helio. Integra el
grupo de los “planetas exteriores” que son aquellos que se encuentran
pasando el cinturón de asteroides, junto con Saturno, Urano y Neptuno.
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Es el planeta más antiguo del Sistema Solar, incluso más que el Sol.
Su nombre proviene de Zeus (de la mitología griega), que representaba al
rey de los dioses, dios del cielo y del trueno. En la mitología romana, Júpiter
ostentaba las mismas cualidades que Zeus, por lo que fue rebautizado.
En 1979 la sonda Voyager descubrió que Júpiter tiene algunos anillos que
son casi imperceptibles (aparentemente están formados por un oscuro
polvo resultante del choque entre lunas).
Además, en la actualidad se ha confirmado la presencia de 79 lunas que
conviven con asteroides llamados “asteroides troyanos” que siguen
la órbita de Júpiter debido al campo gravitacional del planeta.
Puede servirte: Cuerpos celestes
Características de Júpiter
Debido a su composición gaseosa, Júpiter no tiene una superficie sólida,
aunque sí podría tener un núcleo interno conformado de materiales rocosos
en forma de hielo debido a las extremadas bajas temperaturas. Tiene un
diámetro de 142.800 kilómetros (once veces mayor que el de la Tierra) y
una densidad de 1,33 gramos por centímetro cúbico. Después del Sol, es el
cuerpo celeste más grande del Sistema Solar.
Júpiter tiene el día más corto de todos los planetas, tarda 10 horas
terrestres en hacer le movimiento de rotación, y casi 12 años en dar un
movimiento de traslación. Su eje tiene apenas una inclinación de 3º con
respecto a su trayectoria orbital alrededor del Sol. Esa falta de inclinación (a
diferencia del eje terrestre) hace que no se generen cambios de estaciones
tan diferentes entre los hemisferios.
Estructura de Júpiter
Júpiter está compuesto por dos de los elementos más ligeros y abundantes
del universo (los gases de hidrógeno y de helio), que lo hacen más parecido
a una estrella que a un planeta. Tiene una estructura conformada por
bandas de nubes en sentido a los paralelos, en las que se generan
vientos de hasta 500 kilómetros por hora y fuertes tormentas.
La gran mancha roja de Júpiter es la característica más notoria del
planeta y consiste en una compleja tormenta de forma ovalada (del
doble del tamaño en comparación con la Tierra) que se mueve en sentido
anti horario y está activa desde hace más de un siglo. Otras nubes más
altas estarían formadas por cristales de amoníaco congelado.
En lo profundo del planeta, la presión es tan grande que los átomos de
hidrógeno se rompen liberando sus electrones (que rodeaban el núcleo de
cada átomo) y quedan los protones (que son parte del núcleo de cada
átomo).
Del nuevo estado que adquiere el hidrógeno surge el nombre de “hidrogeno
metálico”, cuya principal característica es que funciona como un conductor
eléctrico, al igual que lo hacen los materiales líquidos. Junto con la
contracción de la fuerza de gravedad, se genera una fuente que
libera energía.
Si Júpiter fuese 100 veces más grande, alcanzaría una masa capaz de
realizar reacciones nucleares como las del Sol. Por eso, algunos científicos
suponen que Júpiter es un viejo sol que se apagó.
Atmósfera de Júpiter
La atmósfera de Júpiter es muy profunda, tanto que envuelve al planeta
entero desde el interior hasta el exterior. Está compuesta por gases como
hidrógeno (un 87%), helio (13%) y, en menor cantidad, metano, vapor de
agua y otros compuestos.
Es muy turbulenta, fría y contiene varios tipos de nubes. La densidad que
presenta hace suponer que el interior del planeta debe tener la misma
composición que la atmósfera.
Satélites de Júpiter
Los satélites más grandes de Júpiter fueron descubiertos por Galileo Galilei
en 1610.
Júpiter tiene 79 satélites naturales reconocidos, que se dividen en dos
grupos:
Los satélites galileanos. Son los cuatro principales que fueron
descubiertos por Galileo Galilei en 1610 y fueron nombrados según la
mitología griega como Ío y Europa, los más cercanos al planeta, densos
y rocosos, y Ganimedes y Calisto, los más lejanos, compuestos de hielo
y con una densidad menor.
Los satélites menores. Son los 75 restantes que fueron descubiertos a
través de las distintas sondas espaciales enviadas a Júpiter y se dividen,
a su vez, en dos grupos:
Satélites de Amaltea. Son 4 lunas pequeñas que giran en órbitas
internas junto con los satélites galileanos.
Satélites irregulares. Son numerosas lunas que orbitan tan
alejadas del planeta que, incluso la fuerza de gravedad del Sol,
distorsiona el recorrido de sus órbitas.
En 1610, cuando Galileo Galilei descubrió las primeras lunas de
Júpiter a través de su telescopio (el nuevo invento de la época), comprobó
la existencia de cuerpos celestes muy alejados de la Tierra y que se
mantenían en órbitas diferentes a la del planeta.
Este descubrimiento terminó con la antigua e incorrecta creencia de la
época, de que todos los cuerpos celestes de la Vía Láctea, incluido el Sol,
giraban alrededor de la Tierra (en lugar de que todos los cuerpos celestes
giran alrededor del astro luminoso).
Más en: Lunas de Júpiter
Exploración espacial de Júpiter
No existen cohetes lo suficientemente potentes como para que lancen una
nave espacial al Sistema Solar exterior y aún más allá. Sin embargo, en
1962 los científicos calcularon cómo usar a favor la intensa gravedad
de Júpiter y así lanzar desde el planeta Tierra naves que continuaran su
recorrido hasta regiones muy lejanas.
Desde ese entonces, las sondas espaciales han viajado más lejos de lo
imaginado. Diez naves espaciales han visitado a Júpiter a lo largo de los
años: siete de ellas sobrevolaron bien de cerca al planeta, otras dos se
mantuvieron un tiempo en su órbita.
La más reciente, Juno, llegó lo más cercano a la superficie de Júpiter en
2016. Fue la primera que permitió realizar un estudio sobre el interior del
planeta que se encuentra cubierto de nubes.
Pioneer 10 fue la primera nave espacial en volar cerca de Júpiter y la misión
Galileo de la NASA fue la primera en orbitar a este planeta, lo que
brindó información sobre la atmósfera y nubes tormentosas. A su vez, las
misiones Cassini y New Horizons permitieron estudiar a Júpiter mientras
avanzaban hacia sus objetivos principales: Saturno (Cassini) y Plutón (New
Horizons).
Júpiter es un planeta gaseoso y no tiene una superficie tangible, sino que
consiste en remolinos de gases y líquidos. Por eso, las sondas espaciales
no tienen un suelo donde poder aterrizar y por el solo hecho de sobrevolar
muy cerca de la superficie del planeta pueden arruinarse, derretirse o
desaparecer, debido a las altas presiones y temperaturas que emana
Júpiter.
En la actualidad, se están preparando dos nuevas misiones para realizar
estudios aún más directos de las lunas de Júpiter: Europa Clipper de la
NASA y JUICE (JUpiter ICy Moons Explorer) de la ESA.