Capitulo 6
Objetivos mecánicos de una preparación racional
5.1-LAS FUERZAS OCLUSALES QUE ENTRAN EN RELACIÓN CON LA
PREPARACIÓN/RESTAURACIÓN
5.1.1- LAS FUERZAS FUNCIONALES
5.1.2- LAS FUERZAS PARAFUNCIONALES
5.1.3- ANÁLISIS ESTÁTICO DE LAS RELACIONES OCLUSALES
5.2- RESISTENCIA ESTRUCTURAL DE LA PIEZA DENTARIA
5.3- RESISTENCIA ESTRUCTURAL DE LA RESTAURACIÓN
5.3.1- EL TIPO DE MATERIAL
5.3.2- EL ESPESOR DEL MATERIAL
5.3.3- LA FUNCIÓN OCLUSAL
5.4- RESISTENCIA DE LA INTERFASE RESTAURACIÓN/DIENTE (ANCLAJE)
5.4.1-ANCLAJE PRINCIPAL
5.4.2- ANCLAJES ACCESORIOS
5. Objetivos mecánicos de una preparación racional.
Los objetivos mecánicos a tener en cuenta en las preparaciones, deben estudiarse en relación con la resistencia
que debe ofrecer el conjunto diente-restauración a las fuerzas de oclusión.
Por ello primero analizaremos en este capítulo
5.1- LAS FUERZAS OCLUSALES QUE ENTRAN EN RELACIÓN CON LA
PREPARACIÓN/RESTAURACIÓN
Y luego de haber explicado las fuerzas oclusales, veremos cuáles son las estructuras que se oponen a estas
fuerzas, es decir cuáles son las estructuras resistentes.
5.2- RESISTENCIA ESTRUCTURAL DE LA PIEZA DENTARIA
5.3- RESISTENCIA ESTRUCTURAL DE LA RESTAURACIÓN
5.4- RESISTENCIA DE LA INTERFASE RESTAURACIÓN / DIENTE (ANCLAJE)
Sabemos que es muy dificil aislar o separar una resistencia de otra, pero lo intentaremos sólo con fines
didácticos.
5.1- LAS FUERZAS OCLUSALES QUE ENTRAN EN RELACIÓN CON LA
PREPARACIÓN/RESTAURACIÓN
Las fuerzas que pueden actuar sobre una restauración, son aquellas que generan los músculos al ocluir el
maxilar inferior contra el superior., funcional o parafuncionalmente.
Si bien es un tema muy amplio, que supera este espacio, nos parece oportuno realizar una reseña de las fuerzas
actuantes. Por eso analizaremos a las fuerzas por separado:
5.1.1- LAS FUERZAS FUNCIONALES
5.1.2- LAS FUERZAS PARAFUNCIONALES
Y hacemos un análisis de las relaciones oclusales.
5.1.3- ANÁLISIS ESTÁTICO DE LAS RELACIONES OCLUSALES
5.1.1- LAS FUERZAS FUNCIONALES
Las funcionales masticatorias, son de intensidad controlada por el paciente, y se ejercen en relación con la
dureza del alimento y con el estado de conservación de las formas oclusales, no deberían pasar de 80/ 100
newton. También son de duración corta, ya que en el ser humano en estado de salud, solo contactan las
superficies antagonistas por fracciones de segundo.
Y estas fuerzas son el producto final de un ciclo masticatorio de apertura y cierre que, visto frontalmente, se
parece a una gota de agua, como vemos en la foto 226, Durante este ciclo, el tiempo que permanecen en
contacto las caras oclusales antagonistas, constituye la suma de pequeños instantes.
Hoffman y Regginus nos informaron en 1967, que este tiempo era del orden de aproximadamente 6 minutos
diarios; en la actualidad, algunos autores lo estiman en el orden de 10 a 12 minutos.
Lo corto y mesurado de estas fuerzas hace que no sean, generalmente, las responsables de exigir y dañar el
sistema dentarlo y las restauraciones en él ancladas. Esto se ve favorecido por el hecho de que, en condiciones
normales, los alimentos interpuestos son más blandos que los dientes. Cuando esto no sucede (apertura de
botellas, apretamiento de objetos, etc.), la rotura de piezas dentarlas sanas y el desprendimiento de
restauraciones es la consecuencia lógica. (Claro está que estas ya no son fuerzas funcionales).
Durante el ciclo masticatorio fisiológico, estos movimientos de apertura y cierre pueden afectar las
restauraciones de dos maneras:
a) provocando presiones durante el cierre, al cortar o moler alimentos (fuerzas intrusivas).
b) provocando tracciones, al abrir con algún alimento pegajoso interpuesto (fuerzas extrusivas).
5.12- LAS FUERZAS PARAFUNCIONALES
Las fuerzas parafuncionales ,son en realidad, el flagelo del sistema. Creemos que sin ellas, la predectibilidad de
éxito en nuestros tratamientos, sería más alta.
Por lo intensas y por su amplia duración, estas fuerzas son sin duda el enemigo a vencer, por la resistencia de
los materiales, de la interfase y de la pieza dentarla propiamente dicha.
Las fuerzas parafuncionales de intensidad no controlable, son producto del inconsciente del paciente. Esto
ocurre durante el sueño, y también en la vigilia. Su etiología es emocional.
Como odontólogos, podemos ayudar mucho al sistema, reconstruyendo las formas oclusales alteradas,y
recuperando la posición mandibular perdida, lo que no es poco a nivel salud.
Pero podemos hacer muy poco para detener el hábito parafuncional de reconocido origen emocional. Por ello, y
como única fórmula de protección extra, luego de haber reorganizado la oclusión del paciente, bajo parámetros
conocidos como una oclusión mutuamente protegida, recomendamos la instalación de protectores interoclusales
(P.I.O.), conocidos como guardas nocturnas; y en algunos pacientes, bajo mucha presión emocional, también
aconsejamos su utilización diurna, durante los momentos del "pico" tensional (cirujanos en quirófano, por
ejemplo).
Estos aditamentos, realizados en una correcta posición esqueletal, invadiendo el espacio libre interoclusal lo
mínimo posible, y sin interferir con los tejidos blandos, evitan como mínimo el desgaste de nuestras
restauraciones anteriores y posteriores, postergando el comienzo de un nuevo ciclo de deterioro.
En líneas generales se describen dos grandes grupos de fuerzas durante la actividad parafuncional:
• las de apretamiento, que son las que el paciente realiza contactando los arcos dentarlos, y luego contrayendo
hipertónicamente e isométricamente los músculos de cierre, sin deslizamientos excéntricos.
• las de fregamiento o bruxismo, durante las cuales se contraen isométricamente los músculos de cierre
(pterigoideo interno, temporal y masetero), y también se contraen de manera corta y rápida los pterigoideos
externos y las fibras horizontales del temporal, responsables de producir el movimiento lateral.
El corto movimiento de ida y vuelta de la mandíbula, bajo presiones que superan varias veces la actividad
muscular funcional, provoca serios daños en el sistema masticatorio, tanto a nivel dentarlo, como muscular y
articular. Durante la actividad parafuncional no existen fuerzas de tracción, solo actúan las de presión, pero lo
hacen con muchísima mayor intensidad que durante la función.
Resumiendo podemos clasificar alas fuerzas en: (foto 227)
• Fuerzas extrusivas funcionales suaves (normales-fisiológicas).
• Fuerzas intrusivas funcionales (normales-fisiológicas).
• Fuerzas intrusivas parafuncionales (violentas-patológicas).
DIRECCIÓN DE LAS FUERZAS
Todas las fuerzas descriptas pueden actuar de dos maneras:
• paralelas al eje de inserción de la restauración.
• no paralelas al mismo.
Las fuerzas extrusivas e intrusivas paralelas actúan de igual manera que un émbolo, al entrar o salir dentro del
cuerpo de una jeringa; o como sucede con el deslizamiento de un pistón dentro de un cilindro, en un motor a
explosión. Este tipo de fuerzas es muy difícil que se produzca durante la dinámica del sis tema masticatorio, y
tiene consecuencias distintas cuando son extractivas, de cuando son compresivas.
Las fuerzas extrusivas paralelas no encuentran ningún diseño que se les oponga, ya que la restauración recorrerá
el camino inverso al de la inserción, que es absolutamente franco y libre de tropiezos.
Por suerte los alimentos normales se adhieren muy poco, y en el instante de la apertura generan fuerzas muy
débiles, que no pueden desestabilizar la relación restauración/ diente. A estas fuerzas se opone sólo la traba
mecánica de los cementos convencionales y micromecánica de los medios cementantes adhesivos (foto 228).
Las fuerzas intrusivas paralelas intentan clavar la restauración en la preparación y, por lo tanto, dentro de
valores resistidos por los materiales de la restauración, el cemento y el diente, nunca provocan inestabilidad de
la interfase (foto 229).
Las fuerzas extrusivas e intrusivas no paralelas son las que más se producen durante la dinámica funcional y
parafuncional del aparato masticatorio.
Las débiles fuerzas extrusivas no paralelas, provocan, como vemos en la foto 230, un desplazamiento
roto-extractivo de la restauración, tomando punto de apoyo en el margen periférico, del lado "contrario" ala
aplicación de la fuerza rotando la restauración hacia oclusal del otro lado. A la acción de estas fuerzas se
oponen las paredes opuestas al arco de rotación que ellas generan.
En las fuerzas extractivas no paralelas, todo juega en favor de la estabilidad, pues cualquier diseño
medianamente inteligente alcanza para resistirlas, como vemos en la foto 230 ya que éstas son las fuerzas
actuantes más débiles.
Las fuerzas intrusivas no paralelas, funcionales y parafuncionales, son las que por dirección, intensidad y
frecuencia, comprometen más la estabilidad de nuestras restauraciones. (foto 231 )
Son fuerzas que actuando de forma no paralela, provocan también un efecto roto-extractivo. La restauración se
calza en el lado que recibe la fuerza, y se descalza o intenta hacerlo en el lado opuesto.
Físicamente toma punto de apoyo. del lado que recibe la fuerza, como vemos en la foto 232, para girar rotando
hacia oclusal de ese mismo lado.
A este mecanismo, como ya dijimos, lo llamamos roto-extractivo, y al volumen coloreado en rojo, lo
llamaremos estructura resistente (foto 233).
Este fenómeno roto-extractivo se da en todas las piezas dentarlas, las anteriores y las posteriores, tanto en
sentido mesio-distal, como en sentido vestíbulo-lingual, como vemos en la foto 234.
5.1.3- ANÁLISIS ESTÁTICO DE LAS RELACIONES OCLUSALES
Cuando la mandíbula concluye cada fase del ciclo masticatorio (función), o cuando el paciente aprieta sus
dientes (parafunción), el sistema deja la actividad cinemática y lo debemos analizar como un fenómeno estático.
En él, la mandíbula actúa como una palanca interpotenciada o de Ser grado en la que la articulación
témporomandibular representa el fulcrum, los músculos de cierre (pterigoideo interno, masetero y las fibras
verticales del temporal) representan la potencia y las piezas dentarías, la resistencia. El sistema estará estable o
en equilibrio en el instante del cierre (masticación o bruxismo), siempre que el momento de la potencia (MP = P
x dP) sea igual al momento de la resistencia (MR = R x dR) (foto 235).
E MP = MR
donde
E = Equilibrio del sistema
M = Momento
P = Potencia
R = Resistencia
d = Distancia
En el ejemplo en cuestión (la mandíbula en el momento de cierre), vemos los músculos siempre en el mismo
lugar, podemos idealizar al fulcrum en una posición fija en los cóndilos y también apreciar cómo la resistencia
será distinta en la medida en que sea ejercida por piezas posteriores, medias o anteriores.
Esto quiere decir que un molar deberá resistir un momento de potencia constante con una fuerza resistiva
mayor, multiplicada por una distancia menor (más cercana al fulcrum), y un incisivo necesitará menos fuerza
resistiva, ya que lo separa una distancia mucho mayor del punto de apoyo.
Llevado a números: para una potencia muscular arbitraria de 100 Kg, y un brazo de palanca de 5 cm (distancia
que separa a los músculos del fulcrum), tendremos un MP=500 Kg x cm. Un primer molar ubicado a 8cm,
necesitará resistir para obtener equilibrio una fuerza de 62,5 Kg.
M.P = 100 Kg x 5cm=500 Kg x cm
M.R = 62,5 Kg x 8cm =500 Kg x cm
E MP = MR
En el mismo paciente y ejerciendo la misma fuerza, de 500 Kg., un incisivo distante I 3cm del fulcrum,
necesitará solo 38,6 Kg para resistir y mantener el sistema en equilibrio.
El análisis del equilibrio del sistema nos lleva a concluir que las piezas posteriores deben resistir esfuerzos
mucho mayores que las anteriores (62,5 Kg para el molar, contra 38,6 Kg, para el incisivo de nuestro ejemplo).
5.2- RESISTENCIA ESTRUCTURAL DE LA PIEZA DENTARIA
Así como dijéramos, coherentes con nuestra filosofía conservadora, que el desgaste se debe limitar alas áreas
infectadas y afectadas solamente, ahora llegó el momento de ampliarlo, agregando las áreas debilitadas. Es decir
que, a veces, debemos sacrificar tejido sano, el menos posible, en beneficio de la resistencia del todo. Esto no
implica compartir los clásicos conceptos de que toda área socavada debe eliminarse; hoy, con buen criterio
clínico, podemos rellenar el área con distintos tipos de cementos, que deberán presentar las siguientes
características:
• agredir lo menos posible a la pulpa dentarla,
• adherirse a los tejidos duros,
• de ser posible liberar iones anticariogénicos, como el flúor de los ionómeros vítreos y
• poseer propiedades mecánicas similares a la dentina.
Recién cuando el remanente dentarlo quede sin resistencia suficiente, deberá ser desgastado y abrazado
posteriormente por la restauración.
Es obvio que al abrazarlo y cubrirlo, deja de ser continente, para pasar a estar contenido. Este es un buen
momento para ampliar este concepto.Toda restauración central debe estar contenida por un continente dentarlo
periférico resistente (foto 236). En la medida en que la destrucción interna o externa debilite alguna porción de
la pieza dentarla, obliga a convertir esa parte del continente en contenido; lo que no implica la antigua
costumbre de abrazar todas las cúspides y terminar en corona una restauración que perfectamente puede ser un
onlay, o -en onlay la que simplemente puede ser inlay.
5.3- RESISTENCIA ESTRUCTURAL DE LA RESTAURACIÓN
En este tópico entran en juego tres factores fundamentales:
5.3.1 - EL TIPO DE MATERIAL
5.3.2- EL ESPESOR DEL MATERIAL
5.3.3- LA FUNCIÓN OCLUSAL
5.3.1 - No es el objetivo de este capítulo, tratar los diferentes materiales; pero es sabido que existen una gama
de metales con diferentes propiedades, que permiten al operador jugar con espesores y desgastes; es decir que,
en caso de tener necesidad de realizar poco desgaste (diente joven), y permitir con ello poco es pesor de metal,
este tendrá que tener la suficiente resistencia al trabajo asignado. Lo que nos hará optar por una aleación más
dura o desistir de un material que necesite más espesor por falta de resistencia.
5.3.2- Ya hemos aconsejado realizar desgastes uniformes, con la finalidad de no agredir la pulpa y de obtener
niveles de oclusión correctos que, además, como veremos en otros capítulos, también favorecen la técnica de
colado de las restauraciones. Esto nos permite obtener un decorticado, que asegura espacios para ser ocupados
por espesores uniformes, lo cual mejora la resistencia estructural de las piezas coladas y evita espesores
irregulares, que generan restauraciones tan fáciles de deformarse, perforarse y tan difíciles de colar (por la
turbulencia que producen los estrechamientos durante el colado).
5.3.3- El análisis de los espacios oclusales logrados con la preparación, se debe estudiar en:
Estática (cierre de la mandnula) (fotos 237, 238, 239 y 240) , porque de no hacerlo, corremos el riesgo de que
no nos quede espacio suficiente para una forma oclusal correcta y resistente en el momento de cerrar Y en
Cinemática (movimientos excéntricos) porque puede ocurrir, que lo consigamos en cierre, pero que la
restauración creada, al moverse la mandíbula en los movimientos de excéntrica, choque con los antagonistas por
haber gastado insuficientemente la pieza dentarla, hecho que generalmente se resuelve desgastando la
restauración lo que la debilita.
Esta puede llegar a perforarse, lo cual es grave; o sin llegar a ello, luego de haber si do desgastada para poder
pasar sin llevarse por delante al antagonista (en cinemática), ha cambiado su forma, y al volver a su posición de
máxima intercuspidación (estática) carece de contactos interoclusales, que le permitan ejecutar con eficiencia la
función masticatoria y mantener la estabilidad del sistema en los tres planos del espacio (fotos 241, 242y 243).
Resumiendo, este desgaste para permitir excéntricas no interferentes, puede provocar tres cosas:
a) debilitamiento de la restauración,
b) pérdida de la forma oclusal correcta.
c) pérdida de contacto interoclusal en cierre (estática). Repetimos el concepto, la desgastamos para que "pase"
en excéntricas y ahora no contactará en céntrica (cierre), lo que convierte en inestable la posición de la pieza
dentarla, por falta de correctos contactos interoclusales, además dé perder eficacia masticatoria.
5.4- RESISTENCIA DE LA INTERFASE RESTAURACIÓN / DIENTE (ANCLAJE)
La resistencia que opone la interFase R/D, a que las fuerzas actuantes intrusivas y extrusivas (funcionales y
parafuncionales) separen las fases (desalojen la restauración), se llama ANCLAJE.
El término anclaje es utilizado desde siempre, tanto en operatoria dental, como en prótesis parcial fija.
Al sólo efecto pedagógico, podemos hablar de dos tipos de anclaje:
5.4.1 - ANCLAJE PRINCIPAL.
5.4.2- ANCLAJES ACCESORIOS.
5.4.1 - ANCLAJE PRINCIPAL
El anclaje de una preparación racional se obtiene a partir de:
5.4.1.1 - LA CANTIDAD DE SUPERFICIE OFRECIDA POR LA PREPARACIÓN A LA RESTAURACIÓN.
5.4.1.2 - LA DISTRIBUCIÓN GEOMÉTRICA O DISEÑO DE LA PREPARACIÓN.
5.4.1.3- LA PRECISIÓN DE LA INTERFASE RESTAURACIÓN/DIENTE
5.4.1.4- LA ACCIÓN DEL MEDIO CEMENTANTE.
5.4.1.1 - LA CANTIDAD DE SUPERFICIE OFRECIDA POR LA PREPARACIÓN A LA RESTAURACIÓN
Nuevamente se hace difícil aislar todos estos factores entre sí. Lo hacemos sólo con fines de un fácil
entendimiento.
La mayor superficie ofrecida por la preparación genera un mayor anclaje, esto es claro, y ha sido demostrado
por muchos autores. Nosotros lo hemos anticipado en trabajos de investigación propios, ya presentados en la
década pasada, que transcribimos en el capítulo XII de este volumen.
Por supuesto, históricamente se hacía referencia a superficies verticales y no a horizontales. Hoy, irónicamente,
los planos horizontales también pueden mejorar el anclaje final, si utilizamos medios cementantes adhesivos.
5.4.1.2- LA DISTRIBUCIÓN GEOMÉTRICA O DISEÑO DE LA PREPARACIÓN
El diseño de la preparación consiste en distribuir la superficie de la mejor manera posible, para oponer más
resistencia al desprendimiento de la interFase. Para avanzar en este aspecto, debemos volver a enfocar las
fuerzas más comunes, las intrusivas, y ver como se comporta la geometría de la preparación ante su acción.
5.4.1.2. I - PAREDES PARALELAS
Observando la foto 244, vemos que si a este tipo de fuerzas roto-extractivas,
se le oponen paredes paralelas, éstas serán las responsables de dar estabilidad
al sistema, ofreciendo mayor estructura resistente.
Por un camino de observación inverso, podemos ver en la foto 245, cómo se
pierde oposición a la extracción, y cómo el volumen resistente disminuye a
medida que las paredes opuestas convergen hacia oclusal, es decir, pierden
paralelismo.
Podemos asegurar que el paralelismo de paredes opuestas es el gran recurso
para obtener resistencia a la fuerzas intrusivas y extrusivas no paralelas. A
medida que se pierde el paralelismo, como vemos en el ejemplo teórico de la
secuencia gráfica de la foto 245, al llegar a 24° de convergencia, sumando la
angulación de ambas paredes, se genera la falta de superficie resistente, por
ende la falta de anclaje mecánico, y la estabilidad solo dependerá de la traba
macro o micro mecánica del cemento. La angulación de 24° responde a la
geometría de este ejemplo, y será distinta para le geometría de cada ejemplo.
El valor de la angulación critica, en la que se pierde totalmente la estructura
resistente, depende de variables como la altura, el ancho, etc.
Este movimiento rotacional se debe analizar en el sentido mesio-distal, en el
cual pueden colaborar los contactos con los vecinos, ayudando a la estabilidad
de la restauración; y en sentido vestíbulo-lingual, donde nadie colabora con el
anclaje, y entonces la estabilidad depende solamente de él.
5.4.1.2.2- RELACIÓN ALTO / ANCHO
La distribución geométrica del diseño de una preparación, depende de la pieza dentarla en cuestión, y de su
integridad física.
Para entender mejor esto, podemos comparar la diferencia de superficie resistente entre dos piezas de la misma
altura, pero de diferente ancho. La foto 246 nos demuestra la clara ventaja en favor de la más angosta.
Si ahora invertimos el concepto y mantenemos el ancho constante, al variar la altura podemos comprobar
cuánto más anclaje ofrece una restauración alta sobre una baja del mismo ancho. foto 247.
Obviamente y como repaso, podemos concluir el concepto comparando una preparación baja y ancha, con una
alta y angosta, como vemos en la foto 248.
Esto, traducido a piezas dentarlas de forma y distribución normales, permite entender cuánto mejor anclaje se
puede conseguir en premolares que en molares, y en dientes anteriores que en premolares y molares.
Para complicar más la situación de las piezas dentarlas posteriores anchas y bajas, ya hemos visto en el punto
5.1.3, que los molares reciben fuerzas más importantes que los premolares, y estos más que los dientes
anteriores.
Detenernos en estos conceptos, nos ha permitido reconfirmar la importante relación de la oclusión con; la
operatoria dental y la Prótesis Parcial Fija.
Vemos, entonces cuánto más compromiso de estabilidad tienen las restauraciones en las piezas posteriores, ya
que están desfavorecidas en la relación geométrica de alto/ancho, y en la posición respecto de la palanca que
genera la estática mandibular.
Esta combinación desfavorable nos demuestra por qué se desprenden más las restauraciones en premolares que
en incisivos, y mucho más aun en molares.
LA SOLUCIÓN A LA DESVENTAJA ALTO / ANCHO EN MOLARES Y PREMOLARES
Fue la búsqueda de espacio para poder obtener restauraciones coladas con morfología odusal correcta, la que
llevó a maestros como Charles Stuart, entre otros, a realizar surcos profundos en odusal de las preparaciones.
Esto permitió descender en la cara oclusal de las restauraciones para generar fosas correctas que, a su vez,
alojaran en su debido lugar, a las cúspides antagonistas. Esto era llamativo, en comparación con los tímidos
techos de rancho invertido o muñones planos que se enseñaban en la década del 70. (Foto 249)
Aquellos diseños planos eran poco lógicos, ya que en la misma época, se hacían profundas cajas oclusales para
una amalgama o una incrustación central (Inlay). Estas nuevas formas cavítarias diseñadas por odusionistas y
destinadas a poseer mejor forma odusal en las restauraciones, permitieron, además, dar más es-
tabilidaá al conjunto pieza dentaria/restauracíón.
Comparando \os gráficos de la foto 250,y utilizando el ezquema de rotacion extractiva y paredes opuestas,
vemos claramente la diferencia entre una preparación convencional y una racional, donde aparecen muchas más
paredes que se oponen. Y cada cúspide rodeada por un surco, ofrece una pared que se opone mucho más a las
fuerzas roto-extractivas, a medida que se encuentra más cerca del punto de rotación.
Es decir, penetrando en los surcos odusales sacamos al molar de la mala relación ancho/alto, y lo convertimos
en varias unidades más angostas y altas, creando varias unidades de anclaje, con una buena relación alto/ancho.
Esto también se cumple claramente en el sentido vestíbulo-lingual.
El límite de este recurso está dado por no generar unidades de anclaje que, por mejorar la relación ancho/alto,
queden débiles y no resistan estructuralmente, fracturándose al ser requeridas, en vez de generar anclaje.
Hay cúspides, como las disto-vestibulares de los primeros molares inferiores, que rara vez pueden convertirse
en unidad de anclaje, dado su escaso volumen y lo excesivamente débiles que quedan al ser abrazadas por la
preparación. En estos casos las desgastamos en una sola unidad junto con la cúspide media vestibular, como si
fueran una sola unidad de anclaje, cuidándonos además, de gastar lo suficiente en sentido vertical, pues por esta
zona corre un surco de no trabajo, desde la fosa dista¡ hacia disto-vestibular, que es una típica zona de
interferencia en los movimientos látero-protusivos hacia el lado opuesto.
5.4.1.3- LA PRECISIÓN DE LA INTERFASE RESTAURACIÓN/DIENTE
Es evidente que todas las explicaciones mecánicas que se vinieron dando, no se cumplen si no existe un calce,
ajuste o contacto preciso entre la fase de la restauración y la fase dentarla.
De no existir un asentamiento, todo quedaría librado a la resistencia mecánica del medio cementante.
De todas maneras, como veremos en capítulos posteriores, las restauraciones obtienen distinto ajuste,
dependiendo de múltiples factores como lo es la calidad de los materiales para impresión, para modelos, para
patrones de colado, metales, etc.
Además, este ajuste que hemos visto en el M.E.B. en cientos de cortes; no es constante aun para una misma
restauración, ya que varía mucho en función de la zona de la preparación en que se mide. Lo veremos más
adelante en los trabajos de investigación que fundamentan el capítulo de impresiones.
No obstante todo ello, sabemos que con metales nobles y buenas técnicas, se puede tener un ajuste de alrededor
de 30 micrones; en el área periférica, y por encima de esos valores, con metales no nobles.
La imprecisión de una restauración, en general, respecto a una pieza dentarla, se puede deber a tres grandes
factores que son:
a) La falta de precisión del conjunto impresión- modelo (la restauración ajusta bien en el modelo y mal en la
pieza dentarla).
b) La falta de precisión del colado (la restauración ajusta mal en el modelo).
c) La incorrecta cementación (la relación restauración-pieza dentarla era excelente antes del cementado).
a) Consiste en la deformación del conjunto impresión- modelo, respecto de la forma y la textura de la realidad
existente en la pieza dentarla.
La falta de precisión en este paso puede deberse a muchísimos factores que explicaremos en el próximo
volumen (Impresiones y Modelos).
A grandes rasgos, toda deformación de la realidad durante esta etapa es arrastrada al laboratorio, generando una
restauración de gran imprecisión que obliga, en la mayoría de los casos, a repetir los pasos clínicos y de
laboratorio. Lo que implica grandes costos.
b) Cualquiera sea la técnica constructiva existen diferencias entre la restauración respecto del modelo.
En las zonas de anclaje, es decir las paredes axiales (paralelas al eje mayor de la pieza dentarla), la restauración
tiende a estar más cerca de la pieza dentarla, que en los planos horizontales. Cuando los colados no son
perfectos, la restauración suele clavarse (como si un cono se calzara en otro). Esto genera mala adaptación en
los planos horizontales, siendo peligroso si sucede en el área periférica.
Para mejorar esta situación se puede trabajar en la secuencia de laboratorio de varias maneras.
• Permitir por técnica de compensación, mayor expansión horizontal del colado.
• Generar una capa de separación entre el modelo y el patrón de colado. Se pinta el troquel con separadores de
aproximadamente 5 a 10 micrones por capa.
• Se controla el ajuste de la restauración con líquidos de contacto (Accufilm
IV de Parkell) o siliconas de rápida polimerización (como Fit Checker de G.C Corporation). De esta manera, se
alivian los colados hasta que ajustan sin clavarse en ninguna parte.
• La manera más moderna de conseguir una interfase perfecta, es utilizar máquinas de erosión eléctrica (Spark
Erosion).
En rasgos generales, esta técnica, consiste en lograr que la restauración colada se hermane con el modelo
aproximadamente de 5 a 10 micrones, quedando anulado todo error de colado, y manteniéndose solamente las
diferencias por distorsión de impresión y llenado del modelo.
c) La incorrecta cementación que impide conseguir un buen ajuste, en casos donde la relación
restauración/pieza dentarla era excelente antes del cementado.
Este accidente clínico puede deberse a muchas causas, una vez realizado y comprobado el error, estamos
obligados a extraer la restauración (con destrucción ) y repetir todos los pasos, siendo la más costosa de las
posibilidades.
5.4.1.4- LA ACCIÓN DEL MEDIO CEMENTANTE
Por último, los medios cementantes pueden ser de dos tipos:
1 ) Los que al endurecer, traban macro-mecánicamente entre las irregularidades de ambas fases (antiguos
cementos no adhesivos).
2) Los que al endurecer, traban por adhesión micro-mecánica y macromecánica (modernos cementos
adhesivos).
Volvemos a recordar que la excelente posibilidad de la adhesión, que se inició con el tratamiento del esmalte
con grabado ácido, y que continuó con la adhesión a dentina, ha mejorado la resistencia de la interfase de
manera sobresaliente.
La combinación de los diseños racionales con los cementos modernos, nos permite en la actualidad, obtener
restauraciones más estables, aun con preparaciones más exiguas, que posibilitan menos destrucción dentarla,
menos agresión pulgar y menos invasión periodontal.
Como ya dijimos, este tema será exhaustivamente tratado en un próximo volúmen titulado "Pruebas, Ajustes y
Cementación en Prótesis Parcial Fija".
5.4.2- ANCLAJES ACCESORIOS
Muchas veces, nos encontramos frente a una pieza dentarla que ofrece poco anclaje principal a la restauración.
Esto puede deberse a diferentes motivos:
a) Alto grado de destrucción coronaria.
b) Piezas dentarlas muy bajas.
c) Destrucción importante de un sector y deseo de no involucrar el sector totalmente sano.
d) Actividad parafuncional oclusal, con el respectivo sobreesfuerzo sobre la interfase R/D, lo que requiere más
anclaje.
En estos casos, debemos recurrir a anclajes accesorios para agregar más superficie de contacto a la interfase y
más paredes opuestas a las fuerzas roto-extractivas. Estos anclajes son:
5.4.2.1 - RIELERA.
5.4.2.2- CAJA.
5.4.2.3- PIT (ANCLAJE CILÍNDRICO EN PROFUNDIDAD COLADO, "PEQUEÑO PERNO COLADO").
5.4.2.4- PIN (ANCLAJE CILÍNDRICO EN PROFUNDIDAD, PEQUEÑO PERNO FORJADO O "ALFILER').
5.4.2.1 - RIELERA
Las rieleras aumentan mucho la superficie ofrecida a la interfase y son como surcos intercuspídeos más
pequeños (fotos 25 1 y 252).
Actúan claramente por los dos mecanismos mencionados: más superficie y más paredes paralelas opuestas,
anti-fuerzas roto-extractivas. Sus paredes deben ser, por supuesto, paralelas al eje de inserción de la
restauración, o lo que es lo mismo, a todas las paredes axiales.
Pueden estar colocadas en la proyección vertical hacia gingival de un surco oclusal (rielera corta), o en la
vertical de las cúspides (rielera larga), como podemos en la foto 253.
La ventaja de colocarlas a la altura de las cúspides, es que se genera mayor superficie y mayor cantidad de
paredes opuestas.
La desventaja, es que esta ubicación puede comprometer la integridad pulgar, como ya explicamos al hablar de
pulpa dentarla y preparaciones.
Podríamos hacerlas en esta posición, en pulpas dentarlas muy calcificadas de pacientes de edad avanzada..
Colocarlas hacia gingival de la proyección vestibular y lingual de los surcos oclusales es menos peligroso
pulparmente hablando, pero ofrece menos anclaje por generarse una rielera corta. Se las prepara con una piedra
de grano normal o fino, cilíndrica delgada, del largo necesario para cada caso.
5.4.2.2- CAJA
Son como rieleras más amplias, y solo se justifican en caso de caries proximales, que por otra parte suelen
abundar. Es decir, son anclajes que se generan al limpiar las caries; pueden debilitar la pieza dentarla y mejoran
la estabilidad por ofrecer más superficie y más cantidad de paredes opuestas (fotos 254 a 257).
Se las prepara con la misma piedra cilíndrica con que se está preparando la pared axial, luego de haber
removido la caries en profundidad. Las paredes de las cajas deben ser paralelas a todos los planos verticales de
la preparación.
SECUENCIA CLINICA QUE ILUSTRA CAJAS PROXIMALES
5.4.2.3 y 5.4.2.4 - PIT Y PIN
Estos anclajes cilíndricos colados o forjados van a ser recibidos por la preparación dentarla, en huecos
cilíndricos realizados en dentina, lo más profundo que permita la anatomía dentarla, fundamentalmente referida
a forma y tamaño pulgar, y anatomía radicular
Los podemos ver claramente en las fotos 258 y 259. Si bien este tipo de anclajes accesorios aumentan la
superficie ofrecida, su principal y excelente refuerzo de anclaje, lo consiguen por el principio de paredes
paralelas (anti-fuerzas, roto-extractivas) con una relación alto-ancho muy favorable. (fotos 260 y 261 ).
Este tipo de anclajes en profundidad se pueden colocar en planos horizontales amplios, para compensar la
pérdida de estabilidad por falta de volumen dentarlo. Generalmente, estas grandes superficies planas son
producto de viejas preparaciones que, con el correr del tiempo y la acción de nuevas caries, pierden mucho te -
jido duro y con ello la posibilidad de generar una interfase voluminosa y generosa en anclaje. Casi siempre la
lenta evolución de estas caries, le permiten a la pulpa dentarla defenderse (calcificarse y retirarse) y a nosotros,
nos brinda el espacio para la colocación del Pit/Pin, sin riesgo de accidentes pulgares.
Podemos analizar la acción de las fuerzas roto-extractivas en las fotos 260 y 261 , que representan a la misma
pieza dentarla requerida inversamente. Es decir, en la foto 260, la pieza dentarla recibe la fuerza por distal y en
la foto 261 , por mesial.
Vemos cómo se obtiene un diseño racional de equilibrio, ya que cuando las fuerzas requieren la resistencia de la
interfase y el remanente dentarlo tiene poco para ofrecer, el Pit/Pin genera muy buen anclaje, a la vez que
acciona sobre un volumen dentarlo sólido y resistente.
Por el contrario, cuando la cúspide remanente ofrece un volumen resistente muy importante, el Pin tiene poco
para ofrecer, y lo hace contra un sector exterior que, de ser demasiado requerido, se podría fracturar.
Si vemos un corte frontal (fotos 262, 263 y 264) de la misma preparación que esquematizamos sagitalmente en
las fotos 260 y 26 I , en la que pase por la zona del o de los pires/pits, se aprecia que genera una excelente
oposición a las fuerzas que recibe la pieza dentarla en ocluso-vestibular y en ocluso-lingual.
El Pit/Pin colocado equidistante de vestibular y lingual trabaja como la quilla de un barco, y deja un volumen
generoso de pieza dentarla por vestibular y lingual, lo que hace muy difícil correr riesgos de fractura dentarla.
La colocación de más de un pin en proximal, hace que se distribuyan hacia vestibular y lingual (hacia las caras
libres de las piezas dentarlas) (foto 264).
Podemos observar que los arcos que se generan comprometen más a la estructura dentarla hacia adentro, donde
es maciza, y puede resistir, que hacia las caras libres, donde podría fracturarse (foto 264).
Esta observación nos permite apreciar que la colocación del pit/pin en el sentido vestíbulo-lingual, debe dejar
más margen de tejido dentarlo hacia el exterior de la preparación para no favorecer fracturas.
Sin embargo por ser más largos que anchos los molares, el arco que se genera es más amplio, que cuando las
fuerzas actúan en sentido mesio-distal. Compárense los esquemas de la foto 260 con los esquemas de la foto
264.
TÉCNICA DE LA PREPARACIÓN DE UN PIT/PIN
Se deben utilizar fresas cilíndricas finas (0.5mm), de corte tipo "twist" ( filo retorcido). Este tipo de fresa
permite penetrar en dentina, desalojando el tejido eliminado de adentro de la perforación . Es conveniente que
las fresas tengan un tope o -escalón que le impida al operador penetrar más allá de lo deseado, evitando con ello
accidentes generalmente periodontales.
La perforación y el futuro pit/pin deben ser absolutamente paralelos a todas las paredes axiales de la
preparación.
La perforación debe ser hecha en dentina, y no en esmalte, por los siguientes motivos:
1) Es un tejido menos duro y más fácil de preparar.
2) Es más elástico y por lo tanto menos frágil que el esmalte; de esta manera, se evitarán fisuras o fracturas de
piezas dentarlas y fresas durante la preparación y durante el requerimiento mecánico de las piezas dentarlas.
3) Este tipo de anclajes se colocan en piezas muy destruidas profundamente (es decir hacia apical), y en este
nivel de la corona dentarla, el esmalte es muy fino o no existe (como dijéramos en el capítulo 1).
Se debe estudiar la morfología pulgar y radicular, para evitar accidentes pulgares y periodontales.
Reconocer la forma tridimensional de una cámara pulgar a través de una radiografía, suele ser más fácil que
imaginar los volúmenes radiculares en su relación con la corona dentarla, por ello suelen ser más comunes los
accidentes periodontales que los pulgares.
TÉCNICA DE PREPARACIÓN DE PITS O PINS PARALELOS MÚLTIPLES CON EL PARALELIZADOR
DE LOMA LINDA
Si se desea utilizar más de un anclaje en profundidad, el paralelismo entre los pits y las demás partes
constitutivas de la preparación racional debe ser exacto. Para ello existen en el mercado kits que ofrecen junto
con las fresas, pequeños paralelizadores intrabucales.
Podemos observar en las fotos 265, 266 y 267 el conocido sistema fabricado por la Chayes Dental Instruments
Corporation para la Universidad de Loma Linda llamado Paralelígrafo de Loma Linda, que consiste en un kit de
fresas, pernos plásticos del diámetro de la preparación con los que se toma la impresión, e hilos de fibra para
colocar en las perforaciones y evitar que el cemento provisorio se introduzca, y sea difícil retirarlo, en el
momento de las pruebas y la instalación.
El paralelizador de Loma Linda trabaja, como podemos ver, con un marco metálico rígido (foto 268), en el que
gira una circunferencia plástica (foto 269), que posee un buje que permite a la fresa mantener infinitas
direcciones paralelas y girar libremente dentro del buje. El marco tiene un elemento vertical pivotante que le
permite retenerse y girar alrededor de este eje en llaves de resina específicamente fabricadas para eso (fotos 270
y 27 l). De esta manera con el movimiento alrededor del pivot central y con el giro de 360° del disco de
acri1ico, se transladan todos los ejes paralelos que se deseen. Por supuesto, antes de realizar las preparaciones
hay que buscar un eje de inserción que convenga a todos los pits. Podemos ver en nuestro modelo de yeso (foto
272), dos perforaciones paralelas hechas en mesial de un molar, en una preparación para un inlay mesio-oclusal,
con poco anclaje.
En la foto 273 vemos dos pins de plástico, que se utilizan para tomar la impresión, colocados en las
preparaciones y mostrando el paralelismo de ejes.
La ventaja de la utilización de los pernos plásticos es posibilitar la impresión, pues es imposible llegar con el
material para impresiones dentro de tan pequeñas cavidades.
Los pernos plásticos fabricados con un diámetro ligeramente menor que la fresa calzan con precisión en la
cavidad, no se caen y son fácilmente arrastrados por cualquier material elástico, pues tiene una pequeña cabeza
retentiva. Los vemos en la foto 274 retenidos en una impresión tomada con hidrocoloide reversible. Luego de
separada la impresión del modelo de densita (fotos 275 y 276), se los saca del material elástico en el que se
retuvieron, y se los vuelve a utilizar para preparar el patron de colado.
Para proteger las perforaciones cavitarias de los pits o pins, difíciles de desobturar si les entra cemento
temporario, el sistema ofrece unas hebras que se colocan con su porción superior por fuera de la cavidad, lo que
permite su fácil extracción durante las sesiones clínicas subsiguientes hasta que se instale la restauración
definitiva.
El auge de la adhesión puso en desuso estos sistemas, pero si usted desea ayudar ala adhesión con un buen
anclaje en profundidad, puede proceder fácilmente con un kit como el descripto, o con algún otro recurso como
la técnica de preparación de Pits/Pins paralelos sin instrumento paralelizador, que describiremos a continuación.
TÉCNICA DE PITS O PINS PARALELOS MÚLTIPLES SIN PARALELIZADOR INTRABUCAL
1) Utilice cualquier fresa de las que abundan en el mercado, como pueden ser las fresas utilizadas en el
laboratorio dental para hacer microperforaciones en coronas, o de las utilizadas para colocar microtornilos para
fijar membranas, y por qué no, cualquier fresa de las provistas por los paralelizadores clásicos existentes.
2) Consiga o fabrique (los hay en cantidad en el mercado) un hilo o perno de plástico de igual diámetro que la
fresa.
3) Para la confección de las perforaciones para los anclajes en profundidad fabrique una incrustación de resina
de fotocurado como guía . La misma se realiza con una técnica sencilla, rápida y de bajísimo costo, que consiste
en colocar una resina de fotopolimerización dentro de nuestra preparación por ejemplo Triad de la firma
Dentsply, proceder ala polimerización, retirarla y luego, con un paralelizador standard de laboratorio , realizar
las perforaciones en la misma. De esta manera, obtenemos una guía correcta para preparar los lechos de los
futuros Pins o Pits múltiples y paralelos en la boca del paciente.
Al excelente anclaje que proporcionan los anclajes en profundidad, cualquiera sea la técnica de confección, se le
oponen algunas dificultades a saber:
• Dificultad para realizar las perforaciones paralelas.
• Dificultad para copiar las delgadas perforaciones con la impresión.
• Dificultad para realizar los colados en tan fino diámetro.
• Peligro de accidentes pulgares.
• Peligro de accidentes periodontales.
• Pueden favorecer fisuras y fracturas dentarlas futuras.
Podríamos ilustrar diciendo que una restauración que tenga poco anclaje y a la que se le preparen varias
perforaciones, para Pit's o Pin's, va a quedar anclada como un enchufe, de patas múltiples, similar a los
conectores de las actuales computadoras olas viejas válvulas de TV. o radio. (foto 277)
La única diferencia entre Pit y Pin es que los primeros son colados en el mismo material de la restauración; en
tanto que los segundos son trozos de otro metal no colado (forjado), retenidos dentro de la restauración colada.
Si se desea, en la base de un Pit, se puede tallar un pequeño lecho (ledge), técnica que fue muy usada en la
antigüedad para las incrustaciones de tipo 3/4 en dientes anteriores (foto 283).
Hoy, esto solo se justifica si existe una pequeña caries en el plano horizontal, que al ser eliminada, deja una
pequeña caja o nicho; convirtiendo de esta manera, al anclaje accesorio en profundidad, en un Pit -ledge o
Pin-ledge (foto 284).
La explicación física por lo que generan tanto anclaje, los denominados anclajes en profundidad, es la misma
explicada, para las paredes paralelas opuestas, muy favorecida por la "excelente relación alto/ancho".
Nuevamente podemos acotar que el gran incremento de anclaje logrado con los medios cementantes adhesivos,
está poniendo en desuso estas técnicas que requieren más trabajo y manualidad. Sin embargo, es un recurso más
que debe tenerse en cuenta.
Y como conclusión final, creemos que lo más importante radica en el hecho de que se trata de un recurso
mecánico que nos permite cumplir en muchas oportunidades con el objetivo biológico (Capítulo 4) de evitar el
tratamiento de conductos en piezas dentarlas muy destruidas.
SECUENCIA CLINICA DE LA CONFECCION DE UNA RESTAURACION CON UN PIT