ERES UNICA
DIOS PUSO VALOR EN TI
EFESIOS 2 10
10 Porque somos ahechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las
cuales Dios preparó de antemano para que banduviésemos en ellas.
Salmos 139 13/ 15
Porque tú formaste mis entrañas; Tú me hiciste en el vientre de mi
madre. Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras;
Estoy maravillado, Y mi alma lo sabe muy bien. No fue encubierto de ti
mi cuerpo, Bien que en oculto fui formado, Y entretejido en lo más
profundo de la tierra.
INTRODUCCION
¿Qué ves cuando te miras en el espejo?
¿Desearías ser otra persona? ¿O te entusiasmas por ser cómo eres?
Pero, “¿qué pasa si no soy delgada, bella, atlética o talentosa como todas
las demás?”.
«¿Y si no me destaco entre mis amigos?».
“¿Cómo puedo aceptarme tal como Dios me hizo cuando los demás
parecen ser mucho mejores que yo en todo?”.
El desafío que tienes es entender que Dios te ha creado como un ser
especial y único. Y Él ha puesto en ti, dones y cualidades que debes
descubrir y desarrollar. Él te ha dado características únicas.
Créele a Dios. Eres única/o y especial para Él.
Tu sentido de inferioridad, de incapacidad, de desamor o de falta de
aceptación se agiganta cuando te comparas con otras personas y piensas
que ellas sí tienen y reciben todo lo que a ti te falta. Pero esto no es
verdad, porque sólo miramos en los demás lo que nos conviene y aquello
que sentimos que a nosotros nos falta.
Si no eres buena/o en matemáticas seguramente te compararás con “la
cerebrito de los números” que aprueba todo con 100. Pero, ¿y el resto de
la vida de esa/e chica/o?
Si estuviéramos en la vida de las personas con las que nos comparamos
nos daríamos cuenta que además de sus cosas buenas, también tienen sus
propios problemas no resueltos, sus dramas, sus momentos
desagradables y sus complejos. ¡Y grande sería tu sorpresa si
descubrieras que ellas también se comparan con otros porque se sienten
inferiores, incapaces o dejadas a un lado en áreas de sus vidas que ni
conoces!
¿Por qué tratar de ser como otros si Dios ha establecido que puedes ser
tu misma/o?
No hay motivos para que te compares con los demás. Dios ha puesto en
ti todo lo que necesitas para tener éxito en lo que emprendas, siempre
que le creas a Él. Eres hija/o del Rey. Todo lo que necesites te lo dará Él.
Y en todo lo que emprendas te irá bien.
Deja de invertir tiempo y energía tratando de ser algo que no eres. Por fe
acéptate y mírate a ti mismo como Dios te ve: hermosa/o, capaz, con
dones, inteligente, sensible y única/o. No existe otra/o como tú. ¡No la
hay!
No vivas inconforme e inseguro creyendo que otras personas son
mejores que tú. Vive con pasión y propósito, agradeciendo y dando la
gloria a Dios por todo lo que Él ha sembrado en tu vida para ser
desarrollado.
Piénsalo.
Haz una lista de tus áreas fuertes. Habilidades, dones, cualidades
positivas, características que te hacen única, etc. Dale gracias a Dios y
declara “soy única y especial porque… (menciona lo que has escrito)”.
¡Y disfrútalo!
Haz una lista de tus áreas débiles.
¿Por qué son débiles? ¿Por vagancia, dejadez, abandono, indiferencia?
Evalúate responsablemente. Solo así darás el primer paso hacia una
solución.
¿Qué podrías hacer para mejorar en cada una de ellas?
¿A quiénes podrías pedirle ayuda para mejorar?
Cuando ponemos atención en las cosas de otras personas,
comparándonos, caemos en la trampa de creer que los demás son
mejores que nosotros. Te angustiarás pensando que otras personas tienen
más talento, mejor aspecto físico o una mejor familia. Tal vez te sientes
mal porque tu amiga ya tiene novio y a ti tu padres no te lo permiten.
Imaginas que a las demás personas les va mejor, y que todo lo que ellas
hacen les sale bien.
Lo cierto es que Dios nos creó a cada uno de una manera particular. Si
observamos en la naturaleza, podremos ver, por ejemplo, que una liebre
se siente feliz corriendo, un pez es libre en el agua, y un ave en su vuelo.
Así nosotros no podemos pretender que nos pasen las mismas cosas que
a los demás, tenemos talentos distintos, vivencias personales únicas y
lugares especiales donde el Señor nos pondrá para que brillemos para su
gloria. Fuiste creado totalmente equipado y listo para funcionar de la
forma que Dios diseñó para ti. Serás libre cuando seas realmente tú
mismo, sin intentar copiar lo que Dios le dio a otros.
Hagamos esta oración:
“Señor renuncio a intentar parecerme a otros, a compararme, o a copiar
lo que otros hacen. Reprendo todo lo que me quiere desenfocar sobre
quién soy y a donde debo llegar, me alegro por las bendiciones de
quienes me rodean y por las cosas únicas que me has dado, en el nombre
de Jesús. Amen”.