Proceso de combustión de hidrocarburos
Introducción
La combustión de hidrocarburos se refiere a la reacción química en la que
un hidrocarburo reacciona con oxígeno para crear dióxido de carbono, agua
y calor. Los hidrocarburos son moléculas que constan de hidrógeno y
carbono. Son más famosos por ser el componente principal de los
combustibles fósiles, es decir, el gas natural, el petróleo y el carbón. Por
esta razón, los recursos de combustibles fósiles a menudo se denominan
recursos de hidrocarburos.[1] La energía se obtiene de los combustibles
fósiles mediante la combustión (quema) del combustible. Aunque existen
impurezas en los combustibles fósiles, la combustión de hidrocarburos es el
proceso principal en la quema de estos combustibles.
Independientemente del tipo de hidrocarburo, la combustión con oxígeno
produce 3 productos: dióxido de carbono, agua y calor, como se muestra en
la reacción general a continuación. La energía necesaria para romper los
enlaces en las moléculas de hidrocarburos es sustancialmente menor que
la energía liberada en la formación de enlaces en las moléculas de CO2 y
H2O. Por esta razón, el proceso libera cantidades importantes de energía
térmica (calor). Esta energía térmica se puede usar directamente (quizás
para calentar una casa) o se puede convertir en energía mecánica, usando
un motor térmico. Sin embargo, esto está sujeto a pérdidas de eficiencia, lo
que resulta en pérdidas de energía necesariamente significativas (como
calor residual) regidas por la segunda ley de la termodinámica. La energía
mecánica útil resultante será mucho menor que la energía térmica inicial
proporcionada por la combustión de hidrocarburos.
Ecuación de Reacción General:
X se refiere al número de átomos de carbono en el hidrocarburo
Y se refiere al número de átomos de hidrógeno en el hidrocarburo
N se refiere al número de átomos de oxígeno necesarios en la
reacción de combustión de hidrocarburos
Tenga en cuenta que el CO2 siempre se produce en la combustión de
hidrocarburos; no importa el tipo de molécula de hidrocarburo. Durante la
producción de CO2 y H2O es cuando se obtiene la energía útil de los
combustibles fósiles. Por esta razón, es importante distinguir entre
el dióxido de carbono y otros productos "de desecho" que surgen de las
impurezas en el combustible, como los compuestos
de azufre y nitrógeno.[1] Los desechos que surgen de las impurezas se
pueden eliminar con la tecnología adecuada; el CO2 no se puede eliminar
a menos que los combustibles fósiles no se quemen (utilicen) en primer
lugar.
No todos los combustibles fósiles tienen la misma composición. El gas
natural está compuesto por más del 90% de metano (CH4), que es la
molécula de hidrocarburo más pequeña. El petróleo tiende a estar
compuesto por moléculas de tamaño mediano, aunque la composición
varía mucho de un grado de crudo a otro. En general, cuanto más denso
es el aceite, más largas son las cadenas de carbono en las moléculas.
Finalmente, el carbón contiene las moléculas de hidrocarburos más
grandes y complejas.[1]
Dado que los diferentes hidrocarburos tienen diferentes contenidos de
hidrógeno a carbono, producen diferentes proporciones de agua a
dióxido de carbono. En general, cuanto más larga y compleja es la
molécula, mayor es la relación de carbono a hidrógeno. Por esta razón,
la combustión de cantidades iguales de diferentes hidrocarburos
producirá diferentes cantidades de dióxido de carbono, dependiendo de
la proporción de carbono a hidrógeno en las moléculas de cada
hidrocarburo. Dado que el carbón contiene las moléculas de
hidrocarburos más largas y complejas, la quema de carbón libera más
CO2 que la quema de la misma masa de petróleo o gas natural. Esto
depende de la densidad energética de cada uno de estos combustibles.
Proceso:
Un proceso de combustión es un tipo de reacción química exotérmica
que origina un proceso de oxidación rápida de elementos combustibles
que están formados, principalmente, por carbono e hidrógeno y en
ocasiones, por azufre. A través de dicho proceso, se liberan grandes
cantidades de energía térmica.
La combustión es un proceso muy sencillo de llevar a cabo. Tanto es así
que existen multitud de mezclas reactivas (la mayoría de ellas con el
oxígeno como uno de sus componentes) en un precario equilibrio, de
modo que simplemente basta con una pequeña reacción en forma de
chispa para que se inicie y se propague una combustión formando un
frente luminoso que conocemos como llama.
Para que cualquier combustible pueda arder se necesita una
temperatura mínima que se conoce como punto de ignición. Por regla
general, los materiales que son combustibles tienen un punto de ignición
bajo de manera que, con aparente facilidad, entran en combustión. Sin
embargo, cada combustible al quemarse genera su propia cantidad de
calor, es decir, una energía calórica diferente. Actualmente esta energía
es aprovechada por muchas fábricas e industrias para funcionar, además
de ser el origen de la principal fuente de energía que hoy consumimos a
través de los hidrocarburos.
Gracias a los combustibles fósiles, principalmente petróleo, gas natural y
carbón, se obtiene la energía térmica, cuya principal cualidad es que
posee un alto nivel calorífico. Desde hace más de dos siglos,
coincidiendo con el inicio de la Revolución Industrial, la extensión de su
uso permitió incrementar la productividad de numerosas fábricas, dando
lugar a un despegue económico sin precedentes. Sin embargo, su
utilización a gran escala conlleva dos grandes problemas: la
contaminación de los ecosistemas y el agotamiento de estos recursos
naturales cuya naturaleza es finita.
Existen muchos tipos de combustión. Según el uso por parte de los seres
humanos, podría hablarse de cuatro.
En primer lugar, se encuentra la combustión completa o perfecta, que
principalmente tiene aplicaciones industriales. En ella, se oxida y se
consume por completo el combustible y se producen una serie de
compuestos oxigenados como dióxido de carbono (CO2), dióxido de azufre
(SO2) o (H2O). En general, se trata de un proceso muy difícil de conseguir.
Por otro lado, está la combustión incompleta propia de muchas centrales
térmicas. A través de ella aparecen compuestos que no se oxidaron
completamente en los gases de combustión, como monóxido de carbono,
partículas de carbono o hidrógeno. En el caso de la mayoría de los
combustibles, como el diésel o el carbón, se produce un efecto antes de
esta combustión, conocido como pirólisis, que es la descomposición
termoquímica del material orgánico y que, entre otras consecuencias,
provoca que se contamine el humo con partículas y gases nocivos.
En tercer lugar, estaría la combustión turbulenta, que es la propia de las
turbinas de gas y que tiene, también, fines industriales (como, por ejemplo,
que se puedan mover las turbinas de gran tamaño). Además, está la
combustión rápida, que es en la que se libera más rápidamente una gran
cantidad de calor y de energía luminosa provocando una llama, como es el
caso de las armas explosivas.
Conclusión
El proceso de combustión es un proceso que puede ser muy rentable para
la recuperación de aceite cuando el precio del petróleo se mantenga en un
nivel medio o alto.
Para estudiar el proceso de combustión se necesita contar con
conocimientos adicionales a los que se tiene la industria petrolera como son
los de transferencia de calor y de algunos otros más.
Los experimentos realizados en el laboratorio son de gran utilidad para
poder determinar las propiedades resultantes de la combustión y de la
reacción del hidrocarburo con el aire. Además de dar una idea de cómo se
comportaría el proceso cuando este sea aplicado en campo.
Fuentes bibliográficas
https://www.bbva.com/es/sostenibilidad/los-procesos-de-combustion-y-el-
futuro-de-los-combustibles-fosiles/
https://energyeducation.ca/Enciclopedia_de_Energia/index.php/Combusti
%C3%B3n_de_hidrocarburos#:~:text=La%20combusti%C3%B3n%20de
%20hidrocarburos%20se,constan%20de%20hidr%C3%B3geno%20y
%20carbono.