Anarquismo Nihilismo Campos de Concentración Resistencia Activa
Anarquismo Nihilismo Campos de Concentración Resistencia Activa
@distripolaris
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No hay lugar para el temor ni para la
esperanza; solo cabe buscar nuevas armas...
- Gilles Deleuze
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Al leer, escuchar testimonios de supervivientes horrible.
o ver documentales acerca del holocausto nazi,
surgía con frecuencia una pregunta: ¿Cómo es Cuando en diciembre de 2008 un agente de
posible que todo esto ocurriese sin que nadie policía llamado Epaminondas Korkoneas
opusiese resistencia? ¿Cómo consiguieron asesinó en Atenas al joven anarquista
los verdugos tal nivel de sumisión a su Alexandros Grigoropoulos, de 15 años,
escalofriante mecánica del genocidio? desencadenó una de las mayores revueltas
Profundizando supimos que, a decir verdad, sociales de nuestra época. En el contexto de
sí hubo resistencia, valiente y abundante, si aquella insurrección, uno de los muchos textos
bien gran parte de su memoria se ha perdido, distribuidos terminaba con unas palabras
silenciada por los nazis y sus represalias. que pensamos que merece la pena rescatar
Entonces, surgía otra pregunta, aun más difícil para la ocasión: “No tenemos ilusiones.
de responder y digerir: ¿Cómo es posible que No tenemos ninguna esperanza. Por eso
en lugares como Auschwitz o Treblinka, donde somos peligrosos (…) Historia, allá vamos.”
día a día eran asesinadas y torturadas cientos
sino miles de personas y todo estaba cubierto Tal vez no fueron las esperanzas tenues las que
por la desesperanza más atroz, alguien fuese empoderaron a esas condenadas de Birkenau,
capaz de reunir la fuerza para rebelarse? de Treblinka, de Sobibor, para alzarse contra
sus captores, sino precisamente la falta de
El presente texto, que recogimos de Anarchist su consuelo. Tal vez no fue un programa
Library y tradujimos a castellano para luego estructurado de objetivos a largo plazo lo
editarlo en este libelo que tienes entre tus que les dio la seguridad para lanzarse al
manos, pretende responder a estas preguntas, cuello de su enemigo a pesar de la asimetría
y creemos que analizar desde una perspectiva absoluta en cuanto a medios y capacidad,
anarquista y nihilista los principales episodios sino un contexto de tal adversidad que toda
de resistencia y sublevación contra los proyectualidad resultaba en vano al no saber
nazis nos permite también reinterpretar las siquiera si llegarían vivas al día siguiente.
condiciones de nuestras luchas en el presente Tal vez no sean certezas, ni una garantía de
y hacer autocrítica. victoria, lo que necesitamos para abandonar
esta falsa seguridad y atacar a un mundo que
Comparar nuestra realidad con la de una nos esclaviza, y que apaga nuestros deseos
prisionera de un campo de concentración de prenderle fuego acostumbrándonos a una
nazi puede parecer una estupidez, incluso vida en la derrota formada por relaciones
una falta de respeto a quienes vivieron aquel desestructuradas, masas solitarias enfermas de
infierno. Ese, de todos modos, no es nuestro anonimato, vidas mediadas por comodidades
objetivo. En cualquier caso, sí encontramos un tecnológicas que no nos hacen felices y
paralelismo fundamental e inquietante: Tanto devastación medioambiental, caos climático y
las que esperaban temblorosas y resignadas su escasez, entre guerras por recursos, espejismos
turno para ir a la cámara de gas como quienes y psicofármacos, sino escuchar a nuestros
día a día aguantamos esta miseria esperando un corazones y asumir que, independientemente de
milagro (llámese ese milagro la “revolución”, nuestros actos, ya estamos condenadas. Porque
el “progreso” o un advenimiento divino) nos en este inmenso campo de exterminio en el que
aferramos a esperanzas vacías para evitar han transformado el mundo, Auschwitz está en
enfrentarnos a una realidad sobrecogedora y todas partes. Está en las fronteras de Lampedusa
5
y Ceuta y en la gran fosa común en la que se
ha convertido el fondo del Mar Mediterráneo;
Está en las prisiones, los psiquiátricos y los
CIE donde siguen torturando y destrozando
a las personas. Está aquí, ahora, en nuestras
vidas domesticadas, en el miedo a salirse de la
línea, a desobedecer.
6
Estamos siendo llevadas al matadero. meticulosamente diseñados para subyugar y
Esto ha sido teorizado de mil maneras, exterminar seres humanos, la gente se organizó,
descrito en términos políticos, sociales y conspiró, saboteó y contraatacó reflexivamente
medioambientales, ha sido profetizado, contra sus opresores.
abstraído y narrado en tiempo real, y seguimos
sin estar seguras de qué hacer con ello. Lo que Aunque ciertamente hay lecciones que
subyace es que el progreso de esta sociedad aprender de la Segunda Guerra Mundial
no tiene nada que ofrecernos pero tiene todo sobre el potencial para docilizar poblaciones
para que se lo quitemos. A menudo, parece enteras, también hay lecciones lo que significa
que nos estamos entregando sin luchar: desafiar a la pacificación en circunstancias
cuando vendemos nuestro tiempo por dinero, extraordinariamente desoladoras. Cuando
cuando permitimos que nuestras pasiones sean olvidamos este tipo de historias, nos olvidamos
mercantilizadas, cuando nos invertimos en el también de nuestras propias capacidades para
mejoramiento de la sociedad, o nos sustentamos la resistencia. Este texto va de contar esas
sobre los despojos de la destrucción ecológica, historias y dejar que sean parte de nuestras
participamos abiertamente (aunque no de forma propias luchas.
consensuada) en nuestra propia destrucción.
Un enfoque diferente: Ya hemos sido
La pregunta pende en una voz etérea y conducidas a nuestro matadero, está por todas
espantosa: ¿Por qué se dejan llevar como partes a nuestro alrededor. El mundo en el que
ovejas al matadero? Como Hermann Langbein existimos es una muerte prolongada, una suerte
afirma en Against All Hope: Resistance de limbo sustentado económicamente en el cual
in the Nazi Concentration Camps, las los corazones solo pueden latir en la medida en
supervivientes de los más explícitos mataderos que faciliten el flujo ascendente de capital. La
humanos han estado plagadas de esa pregunta plaga de la domesticación ha alcanzado todo
durante décadas, una pregunta a la que algunas espacio salvaje, y las líneas de la colonización
simplemente respondieron: No lo hicimos1. nos han cruzado más veces de las que podemos
contar4. Todo aspecto improductivo de la
¿Qué pueden enseñarnos sobre nuestra propia biosfera ha sido marcado para su erradicación,
situación las historias de la resistencia en desde los “fondos marinos expoliados por
el interior de los campos de concentración las redes de arrastre” hasta los “arrecifes
nazis? ¿Cómo podemos identificarnos con la dinamitados” o las “montañas perforadas”,
resistencia de aquellas inmersas en “la más los más altos calibres de la tecnología están
aterradora y desesperada lucha que el mundo atrapados en una perpetua matanza que resopla
ha visto jamás”?2 Bajo la ubicua metáfora de en un “monótono ritmo de muerte”5.
la oveja que va al matadero está enterrada una
profunda posibilidad histórica: dondequiera Nosotras, que todavía tenemos aire en nuestros
que los nazis intentaron imponer la dominación pulmones, somos muertas vivientes y luchamos
y la violencia, hubo gente que resistió. Tras diariamente por recordar la sensación de estar
las imágenes de personas llevando brazaletes, vivas, aferrándonos fuertemente al “deseo
subiendo a los trenes y entrando plácidamente de salvajismo que la miseria de un tícket de
a las cámaras de gas, yace una rica historia compra no puede aliviar”6. Deambulamos por
de insurrección y recalcitrancia3. Dentro de la desolada arquitectura de nuestros mataderos
los campos de concentración nazis, lugares (“la prisión de la civilización en la que
7
vivimos”) como fantasmas que sentimos pero
que apenas podemos comprender la inspidez
de nuestra existencia7. Por tomar prestadas
algunas frases apropiadas de la Conspiración
de Células de Fuego (CCF): nos hemos
integrado completamente en “un sistema
que nos aplasta a diario”, que “controla
nuestros pensamientos y nuestros deseos a
través de las pantallas” y “nos enseña cómo
ser esclavas felices” mientras al mismo
tiempo nos deja “considerarnos libres porque
podemos votar y consumir”, y mientras tanto,
“nosotras, como el alegré Sísifo, seguimos
llevando la piedra de nuestra esclavitud y
pensando que ésto es vida.”8. Como escribió
en el New York Times en 2013 un americano
veterano de la guerra de Irak convertido en
consultor estratégico: “El mayor problema
que afrontamos es filosófico: entender que
esta civilización ya está muerta”9. La medida
en la cual hemos interiorizado los ritmos, los
valores y las historias de esta civilización “ata
nuestro futuro a [este] sistema no muerto y
devorador de todo”10. Entonces, tal vez, una
mejor pregunta podría ser: “¿Por qué estamos
siendo conducidas continuamente como ovejas
al matadero?”, a lo que muchas de nosotras
simplemente respondemos: “Nosotras no”.
8
“Nihilista es la persona que no se inclina ante ninguna autoridad, que no acepta
ningún principio como artículo de fe, por grande que sea el respeto que se dé a este
principio” - Ivan Turgenev
La posición anarconihilista es esencialmente que estamos jodidas11. Que la actual manifestación
de la sociedad humana (la civilización, el Leviatán, la sociedad industrial, el capitalismo global,
lo que sea) está más allá de la salvación, por lo que nuestra respuesta debería ser la hostilidad
absoluta. No hay demandas que hacer, ni visiones utópicas que mantener, ni programas políticos
que seguir. El camino de la resistencia es un camino de negación pura. En resumen, “que las
condiciones en la organización social son tan malas que hacen que la destrucción sea deseable
por sí misma, independientemente de cualquier programa o posibilidad constructiva”12. Aragorn!
traza la historia del nihilismo hasta el Siglo XIX en Rusia, donde el ambiente “asfixiante” del
zarismo creó un caldo de cultivo para una tensión del socialismo puramente negativa. Lo que
empezó como un rechazo filosófico de la moralidad y la estética convencionales, sentó las bases
para una contracultura juvenil del hedonismo, el comunalismo y la moda proto-hipster13. Esto
eventualmente dio origen a una fuerza revolucionaria que buscó la destrucción absoluta de
“tradiciones estatales, orden social y clases en Rusia”, no como parte de un programa para el
cambio social, sino que se basaban en una “creencia profunda en que la destrucción valió la
pena por sí misma”14. Aunque el nihilismo ruso finalmente fue aplastado por el Estado, las ideas
se difundieron y recientemente han visto un resurgimiento dentro de las corrientes anarquistas.
Tras dos siglos de revoluciones fallidas, el nihilismo se ha vuelto, quizás, todavía más desinteresado
en los programas socialistas convencionales y en los ambientes radicales. También ha sido armado
con décadas de teoría anarquista y postestructuralista, que ha ayudado a cultivar sus críticas de
la dominación, las meta-narrativas, las estructuras teleológicas, el género y la civilización como
un todo. Corrientes de comunicados de grupos anarconihilistas detallando acciones incendiarias
han sido respaldadas por una oleada de publicaciones que exploran los enfoques nihilistas al
problema de la dominación en el mundo contemporáneo, y ambas han conducido a líneas de
diálogo entre nihilistas y otras anarquistas (en ocasiones útiles). Aunque algunas corrientes del
nihilismo ciertamente desembocan en un lugar de parálisis, las que colindan con el anarquismo
tienden a la creatividad explosiva y la acción implacable. En el sendero de la negación, entre
otras posturas el anarconihilismo rechaza los programas positivos para el cambio social, desafía
los modos dominantes del tiempo, y descubre una libertad táctica al ignorar las moralidades
heredadas y las tradiciones políticas.
9
Empecé a pensar en este texto en Toronto, donde mi abuela de 93 años vive en el séptimo piso de
un bloque de apartamentos de gran altura con vistas a la autopista 40115. De pie ante las ventanas
de tragaluz de su cocina, el horizonte es devorado por 12 carriles de cemento y un río interminable
de tráfico, las dos partes igual de terroríficas e hipnóticas. ¿Cuántas historias horribles están
escritas solo en este paisaje? La carretera de cemento cuenta la historia de la colonización de
Isla Tortuga, el conmutador de tráfico cuenta la historia de la domesticación de las masas bajo
los ritmos del capitalismo, la niebla ácida ondulante cuenta la historia de un futuro que casi es
demasiado aterrador para creerlo. Bebiendo té en silencio, mi abuela está claramente impasible
ante esta ominosa procesión, es el mundo que ella ahora conoce y acepta. En un capítulo anterior
de su vida ella se enfrentó y sobrevivió a una infraestructura de muerte muy diferente: como joven
adulta, los bunkers, las fábricas y el crematorio de Auschwitz definieron casi un año de su vida.
Sus experiencias en el holocausto nazi están a mi lado mientras observo esta cinta brillante de
muerte y lucho con las ideas del nihilismo.
Admitiré desde el principio que tengo pocas ambiciones para este proyecto. Mi intención no
es explicar, reinventar o criticar exhaustivamente el nihilismo o el anarquismo en general. Más
bien, quiero sentir estas ideas y ver hasta dónde me pueden llevar. Al igual que las autoras de la
revista nihilista Attentat, me interesa encontrar “herramientas, no respuestas, con énfasis en
la construcción”16. Del mismo modo, no tengo ninguna aspiración de arrojar nueva luz sobre el
holocausto nazi, ni ofrecer ninguna interpretación nueva y sorprendente. A pesar de todas mis
investigaciones, el tema todavía se siente algo intocable: el final de una conversación en lugar de
un comienzo. En todo caso, me gustaría desenterrar algunas historias de resistencia que a menudo
no se cuentan, y al hacerlo, llevar el holocausto al reino del pensamiento anarquista de manera
significativa para que al menos tengamos algo que decir al respecto. Espero abrir las puertas
a otras anarquistas que tengan una conexión personal con estas historias, o que compartan un
interés, para que podamos incorporarlas a nuestras vidas de manera productiva.
En el fondo, este libro trata de aprovechar la rebeldía instintiva que reside debajo de cada
organización, grupo de afinidad, proyecto y acción en la que participamos; ese espíritu reflexivo
de resistencia arraigado en la comprensión existencial básica de que la condición recalcitrante es
10
simplemente una forma de existencia más significativa y feliz que la docilidad. Con demasiada
frecuencia, nuestros impulsos insurreccionales se atascan en el vestuario ideológico, el mandato
retórico y los paradigmas del hobby. Canalizamos nuestras energías en conductos dudosos de
dogmas prefabricados e, inevitablemente, nos quemamos o nos volvemos tristes ante la sola
mención de la Revolución17. Las formas de resistencia arraigadas en las obligaciones sociales y
las opciones de estilo de vida con demasiada frecuencia se desvanecen en vidas de desánimo,
alienación, aburrimiento o comodidad material. Habla de la naturaleza misma de nuestra
domesticación que solo elijamos la resistencia en la medida en que sentimos que podemos ganar.
Ahí es donde el nihilismo entra en escena. Me interesa el tipo de resistencia que buscamos, no
porque creamos que necesariamente producirá los cambios deseados o nos llevará a un futuro
más brillante, sino porque es la respuesta más significativa que podemos imaginar a este mundo.
Porque simplemente no podemos soportar la idea de ser pasivas frente a un sistema tan brutal,
independientemente de lo lejos que podamos estar de nuestros sueños. El nihilismo exhorta a las
anarquistas a abrazar nuestros sentimientos de cinismo en torno a ambientes radicales, nuestros
sentimientos de aburrimiento con los métodos de resistencia prescritos, nuestros sentimientos
de desesperanza en el actual paisaje de dominación, y a participar en formas de revuelta que
cultivan la alegría inmediata y los momentos de liberación.
La resistencia en los campos de concentración desafía al nihilismo a considerar hasta qué punto
de desolación está dispuesto a llegar.
La resistencia de aquellas en los lagers18 que fueron privadas de todo vestigio de esperanza, de
cada pequeño bocado de inspiración, y de cada fragmento de confort, plantea ricas preguntas
acerca de cuánta desesperanza estamos dispuestas a atravesar para tener la oportunidad de
contraatacar. Nos recuerda que la resistencia no solo se trata de obtener resultados, sino de
nuestras reacciones reflexivas a situaciones que nos oprimen. Si logramos o no derrocar a
nuestros opresores y lograr un futuro más brillante solo puede ser secundario a la necesidad
visceral de rebelarse contra las condiciones de mierda de nuestras vidas.
11
“Nihilista es la persona que no se inclina ante ninguna autoridad, que no acepta
ningún principio como artículo de fe, por grande que sea el respeto que se dé a este
principio” - Ivan Turgenev
Este no es un libro sobre finales felices. Casi todas las historias terminan con torturas masivas,
asesinatos y esclavitud. Cuando la liberación de los campos ocurrió no fue porque la resistencia
interna hubiese puesto a los nazis de rodillas, sino por la llegada de un equipo diferente de Estados
imperialistas19. Un enfoque izquierdista típico de este tema podría intentar enfatizar la eficacia de
la resistencia en los campos de concentración, pintar retratos de héroes que aceleraron el fin de la
guerra, o celebrar solo los momentos de fuga exitosa. Un enfoque nihilista podría estar contento
con enfatizar todas las veces que la acción no logró nada, todas las veces que las estrategias
rebeldes fallaron, todos los actos de resistencia que ni siquiera sobrevivieron para que nosotres
pudiésemos escuchar hablar sobre ellos, retroceder con toda esa información y decir: “¡eso es
genial!”. Desde un enfoque nihilista, podemos celebrar los “fracasos” de la resistencia, porque en
ellos encontramos una suerte de resiliencia y una sustancia que podría servirnos mejor en nuestras
situaciones actuales que las meras historias de triunfo.
Aunque sería ridículo hacer una comparación excesiva entre nuestra situación actual y los campos
de concentración de la Segunda Guerra Mundial, la brutalidad institucionalizada y la falta de
poder sistemática que muchas de nosotras sentimos ciertamente resuenan. Muchas de nosotras
que experimentamos o al menos reconocemos los horrores de la sociedad moderna podemos
sentirnos identificadas con aquellas antes de nosotras que fueron “convertidas en números,
privadas de los últimos vestigios de dignidad humana, y transformadas en objetos totalmente
sumisos”20. La mayoría de nosotras que vivimos hoy nunca experimentamos nada cercano a la
brutalidad de Treblinka; sin embargo, los mecanismos que fueron usados para someter häftlinge21,
las prisiones que se usaron para contenerlas y la lógica subyacente de la Alemania nazi que
hizo posibles los campos, todo ello persiste en abundancia. Aquellas que han sobrevivido a los
quinientos años (y sumando) de colonización de Isla Tortuga seguramente reconocerían muchos
de estos como los mismos métodos usados para desplazar y erradicar a su gente, y que continúan
sirviendo a los Estados coloniales a su costa. La colonización de esta tierra fue, después de todo,
de gran inspiración personal para el propio Hitler22.
Por una variedad de razones, la historia ha exceptuado este genocidio particular, pero yo he llegado
a entenderlo como una parte de un continuum ininterrumpido de dominación que ni empieza ni
termina con Hitler. Es importante recordar que los nazis no habían construido todos sus campos
(parte de ese trabajo ya estaba hecho por los gobiernos socialdemócratas anteriores), ni tampoco
tuvieron que retirarlos todos tras la guerra (los soviéticos dieron bastante uso a un par de ellos)23.
Recordemos también que los juicios de post-guerra a doctores nazis se llevaron a cabo bajo el
entendimiento explícito de que la mayoría de gobiernos del mundo son culpables también de
experimentación con seres humanos perversa y no consensuada. Más notablemente, los EE.UU.,
de donde venían muchos de los jueces y juezas de Nuremberg, había estado implicado en este
tipo de brutal experimentación científica durante gran parte del Siglo XX, infectando prisioneras
con malaria plasmodium, infectando a prisioneras del corredor de la muerte con pelagra, o
probando los efectos de la radicación nuclear en poblaciones generales24. Los nazis solo fueron
declarados (o recordados como) culpables porque perdieron la guerra. Sus campos no fueron
12
fundamentalmente únicos, aunque ciertamente trajeron un devastador estilo industrial a todo
el concepto. Giorgio Agamben ha argumentado con acierto que el campo de concentración es
la característica definitoria de la política moderna, ya que representa un “sitio de excepción”
de la fachada iluminada de la sociedad civilizada25. De hecho, donde quiera que miremos hoy
vemos las maquinaciones nazis en funcionamiento, aunque estos paralelismos sean demasiado
controvertidos como para mencionarlos. Y, sin embargo, para aquellas que deseen verlo, desde
la Franja de Gaza hasta el Centro de Inmigración de Toronto, desde las granjas industriales hasta
las Tar Sands de Alberta, la lógica de esta civilización sigue mostrando sus verdaderos colores.
Para que algunas vivan a salvo, otras deben ser declaradas ballastexistenzen y ser encadenadas,
violadas y asesinadas26. Para que las humanas respiremos, la Tierra y todas sus demás habitantes
deben ser subyugadas y devastadas. Aunque los uniformes hayan cambiado y las tácticas hayan
evolucionado, la misma lucha básica contra la dominación continúa. La frase “nunca más”,
repetida a menudo por las víctimas del holocausto nazi y sus descendientes, suena más vacía a
cada minuto que pasa27.
13
“Nadie se conoce a sí misma. A veces, cuando alguien me cae realmente bien me
encuentro a mí mismo preguntándome: “¿Cómo sería esta persona en Sobibor?”” -
Toivi Blatt, superviviente del campo de exterminio nazi de Sobibor
SUBYUGACIÓN ABSOLUTA
Proporcionar una vista general rápida de los campos de concentración nazis es un desafío
abrumador, por lo que limitaré mi enfoque aquí al tema que nos ocupa: la resistencia, y
específicamente las condiciones de su emergencia. Este enfoque es importante para entender el
contexto en el cual ocurrió la resistencia, pero también para entender el contexto en el cual otra
mucha resistencia no ocurrió. Como mencioné antes, los debates alrededor de la pasividad y la
obediencia “borreguil” han dominado las discusiones sobre el holocausto nazi. Un ensayo sobre
la resistencia dentro de los campos corre el riesgo de convertirse en una narrativa que una vez
más arroje vergüenza o crítica sobre aquellas que no se defendieron, una narrativa que yo me
niego a consentir28. A aquellas que fueron capaces de sobrevivir al secuestro, el transporte y la
llegada a los campos, les esperaba un universo de desmoralización extrema hábilmente diseñado,
coerción física y alienación social. Los campos estaban “diseñados para quebrar la voluntad de
las internas”29, para “romper la capacidad para resistir de las adversarias”30, y como escribió
un superviviente de Auschwitz: “habría sido imposible crear unas condiciones aun peores para
la resistencia, un sistema aun más perverso y brutal”31. Los campos estaban tan ordenados contra
la resistencia que el mero levantamiento de la mano como acto reflejo en defensa de un golpe era
considerado un grave acto de desafío, digno de una tortuosa ejecución32. La metodología nazi fue
hábilmente fabricada para reducir a las humanas a criaturas parecidas a las ovejas, un experimento
más explícitamente perseguido en sus laboratorios donde los científicos se ocuparon con la tarea
de convertir físicamente a las judías en una raza de estériles “criaturas similares a los animales
que serían adaptadas únicamente para el trabajo”33. Aunque estos experimentos mayormente
fracasaron (con resultados espeluznantes), el experimento más amplio llevado a cabo en los
campos de crear las condiciones para la subyugación absoluta tuvo un éxito perturbador.
Tan exitosas fueron estas técnicas que incluso en las circunstancias más agravantes que se puedan
imaginar, la gente a menudo se encontraba totalmente incapaz de resistirse. La totalidad de esta
subyugación se transmite en los aplastantes testimonios de aquellas que la experimentaron: el
superviviente de Auschwitz Elie Wiesel escuchó a su propio padre gritar por él mientras era
apaleado hasta la muerte, pero fue incapaz de armarse de valor para una respuesta34. Filip Müller
contempló dolorosamente a 4000 prisioneras de Auschwitz que, sabiendo a dónde se dirigían,
caminaban resignadas al interior de las cámaras de gas, a pesar de los esfuerzos prolongados
de algunos de agitarlas a la resistencia35. Tadeusz Borowski recuerda estar trabajando junto a
10000 trabajadores más cuando un camión lleno de mujeres desnudas pasó cerca pidiendo ayuda:
“¡Salvadnos!, ¡nos llevan a las cámaras de gas!, ¡salvadnos!... Ninguno de nosotros hizo ni un
movimiento, ninguno levantamos ni una mano”36. Estos testimonios son poderosos gestos hacia
la depravación del “universo concentracionario”, y el punto hasta el cual impidió violentamente
el potencial para el desafío. Estas no son historias de pasividad individual, son historias de
desempoderamiento sistemático.
14
IMPOSIBILITANDO LA RESISTENCIA
Quizá, el papel más importante en la supresión del desafío lo jugaron las condiciones físicas de
los lagers. Una explicación de este tipo podría ser larga y brutal, pero es suficiente con decir que
ser mantenida siempre al borde de la inanición, trabajando más allá de las capacidades del cuerpo
humano, expuesta diariamente a actos de crueldad sin sentido, sometida a una embestida elemental
durante todo el año, y estar perpetuamente envuelta en la pestilencia y las enfermedades, tiene
la capacidad de convertir cuerpos humanos en caparazones demacrados desprovistos de fuerza
de voluntad o fuerza física. A lo largo de los testimonios de las supervivientes, la inanición es el
obstáculo para la resistencia citado con más frecuencia. Un superviviente del gueto de Varsovia,
Marek Edelman, molesto con la pregunta constante sobre la pasividad de aquellas que subían
a trenes destinados a los campos de la muerte, explicó a su entrevistador: “Escucha... ¿tienes
idea de lo que significaba el pan en aquel momento en el gueto? Porque si no la tienes, nunca
entenderás cómo miles de personas podrían voluntariamente ir a buscar el pan y acabar en el
campo de Treblinka. Nadie lo ha entendido hasta ahora.”37. Vera Laska, una superviviente de
Auschwitz y editora de Women in the Resistance and in the Holocaust, reflexiona sobre el
significado del pan en los campos: “Yo vi con mis propios ojos en Auschwitz a un hombre de las
SS entrar a los barracones de 1450 mujeres, tirar pedazos de pan en medio de ellas y luego dar
un paso atrás en un ataque de risa mientras cientos de mujeres se empujaban, se enzarzaban y
peleaban por las migajas. En unos minutos, tres mujeres habían muerto pisoteadas y docenas
estaban heridas”38.
Aunque podemos retroceder aprendiendo de situaciones como esta, la mayoría de nosotras nunca
sabremos realmente qué se siente al ser privadas tan sistemáticamente de comida; por lo tanto,
nuestra exploración de este tema debe estar guiada siempre por la más profunda humildad por el
hambre sobre la que podemos leer pero que nunca conoceremos realmente.
Otro aspecto central de los campos que devastó el potencial para la resistencia fue la estrategia nazi
de cultivar la alienación social, con la intención de “reducir a todas las reclusas a mónadas”39.
Creando condiciones que exigían un brutal auto-interés, donde los grupos e individuas eran
enfrentados entre sí por sobras del privilegio, donde el dolor del aislamiento era preferible al
peso de la empatía, los nazis consiguieron impedir la capacidad para la solidaridad, y con ella
la capacidad para mucha de la resistencia. Una de las herramientas principales en este esfuerzo
fue una estructura social profundamente divisoria que enfrentaba a las reclusas unas con otras.
Al entrar en los campos, las prisioneras eran puestas en una categoría identitaria demarcada por
un triángulo de colores (winkel), que en lo sucesivo impactaría cada momento de su existencia.
Los prisioneros criminales (principalmente alemanes) llevaban triángulos verdes, las prisioneras
políticas (es decir, comunistas, anarquistas, etc.) los llevaban rojos, las testigos de Jehová violetas,
los hombres homosexuales rosas, las “antisociales” (gitanas, enfermas mentales, mujeres lesbianas
etc.) lo llevaban negro, y las judías llevaban la temida estrella de David40. Estos triángulos eran a
veces elaborados con letras marcadas que indicaban el país de origen de una persona, lo cual tenía
también profundas implicaciones sobre cómo sería tratada cada una en el campo. La organización
arbitraria de estas categorías en una jerarquía aplicada violentamente definía la vida social en
los lagers, y sirvió para socavar la solidaridad entre presas. Hannah Arendt observó que en los
campos “la parte espantosa y grotesca de todo esto fue que las internas se identificaron con estas
categorías, como si representaran un último remanente auténtico de su persona jurídica”41.
Debido a que estas categorías identitarias llegaron a estar tan interiorizadas y a ser tan apreciadas
15
por las internas, las conexiones entre prisioneras eran inherentemente gobernadas por la estrategia
nazi.
El trato diferencial de estas agrupaciones artificiales crearon profundas fisuras entre presas. Las
“verdes” a menudo tenían la tarea de dirigir los campos como jefes de bloque (responsables de la
operación de una sección particular del campo) y kapos (cabecillas de los equipos de trabajo)42.
Debido a que un prisionero ordinario estaba “completamente a merced de su kapo y su jefe de
bloque”, los rasgos de carácter de estos funcionarios a menudo determinaban las posibilidades
de supervivencia y resistencia43. Por debajo de estos en la jerarquía había otras posiciones
“prominentes” que ofrecían oportunidades de trabajo no letal, raciones de comida extra, u otros
privilegios. La competición por posiciones prominentes fue feroz (literalmente de vida o muerte),
y dichas asignaciones sólo se podían mantener apaciguando a los agentes de las SS que las
nombraban. Aquellos que alcanzaron posiciones prominentes las mantuvieron tenazmente, lo que
bajo la mirada de los nazis tendía a evocar un cierto nivel de sadismo. En general, la jerarquía
interna del campo fomentaba una atmósfera de maltrato brutal, competición y resentimiento. Las
recién llegadas se encontraban generalmente con la hostilidad categórica por sus compañeras
prisioneras, junto al abuso físico y verbal de los guardias44. Primo Levi describe lo debilitante
que fue su primer encuentro con esta atmósfera de hostilidad entre prisioneros: “Esta brusca
revelación, que se puso de manifiesto desde las primeras horas de encarcelamiento... era tan
dura como para causar el inmediato derrumbe de la capacidad de una persona para resistir”45.
Mientras que algunos escalafones de esta jerarquía social tenían esperanzas de supervivencia
y/o de movilidad ascendente, otros no tenían ninguna. En todo el sistema de campos era
universalmente cierto que las judías tenían el peldaño más bajo. Para ellas, en general, no había
puestos prominentes disponibles o privilegios que ganar; para ellas solo existían la muerte y la
hostilidad, y el resentimiento de quienes las rodeaban por el espacio que ocupaban, la comida que
consumían y la desesperanza que representaban46. Como describe Joseph Garlinski, la situación
de las judías en Auschwitz, sus vidas horribles y cortas dentro de los campos, se combinaron con
su composición multilingüe y multinacional como grupo, lo que “limitó cualquier posibilidad de
trabajo clandestino entre ellas y disminuyó las posibilidades de que formasen un fuerte grupo
clandestino en el campo”47. Los rusos generalmente ocuparon el segundo peldaño más bajo del
campo, y en situaciones en las que no fueron asesinados de inmediato, rara vez pudieron obtener
posiciones prominentes o formar redes duraderas48. Los hombres marcados con un triángulo
rosado fueron a menudo objeto de violencia sexual, y por lo tanto ocuparon su propio y único
escalafón vicioso de la jerarquía del campo: incluso hablar con un “rosa” era un asunto arriesgado,
lo que significaba que enfrentaban una capa adicional de aislamiento49. Por lo tanto, podemos
comenzar a ver que existía una enorme disparidad en el privilegio de las diferentes reclusas, y esto
tenía importantes implicaciones para su capacidad y disposición para resistir.
Estos asaltos al cuerpo y la mente fueron combinados con una guerra implacable contra el
espíritu; la desmoralización era una responsabilidad diaria de los kapos y de las SS, que usaron
la humillación, la desinformación y el aislamiento extremo para eliminar cualquier sentido de
agencia. Los nazis fabricaron intencionadamente un universo que fue separado del resto del
mundo y que estaba profundamente envuelto con el mito del Reich-De-Los-Mil-Años. Incluso
hablar de la guerra en algunos campos fue un crimen grave, y por eso reinaba la propaganda nazi
sobre la Blitzkrieg (Guerra-Relámpago)50. Las prisioneras no tenían una razón fiable para creer
que alguien supiera dónde estaban, que alguien fuese a ayudar, o que alguien descubriera lo que
les había sucedido en estos lugares terribles. Siempre debemos recordar que los nazis, de hecho,
16
estuvieron asombrosamente cerca de encubrir muchos aspectos de su proyecto de exterminio, y
es solo por el trabajo comprometido de las presas rebeldes que el mundo conoció detalles de lo
que ocurrió en los campos51. Los organizadores pronto aprendieron que “es más probable que las
personas se trasciendan a sí mismas si saben que el público estará informado de sus acciones”
y, como resultado, establecer líneas de comunicación con el mundo exterior a menudo fue una
prioridad central52.
Finalmente, la vida diaria dentro de los campos estaba pensada para abrumar y desempoderar
a las internas con leyes y prácticas crueles y a menudo extrañas e inescrutables. Primo Levi
nos informa de que las reglas que gobernaban la vida en los campos eran “infinitas y sin
sentido”, además de las pautas sobre el trabajo, que eran “un nudo gordiano de leyes, tabúes
y problemas”53. Estos elementos irracionales de control nazi crearon un ambiente en el cual,
como explicó un guardia alemán de las SS en Auschwitz a Primo Levi “hier ist keine warum”
(“aquí no hay ningún por qué”)54. Este era un universo en el que las SS proporcionaban costosa
atención médica a una de las víctimas de sus torturas solo para enviarla a las cámaras de gas una
vez recuperada, y en el cual a las trabajadoras se les ordenaba cargar ladrillos escaleras arriba
en una línea de montaje y luego saltar por una ventana para recoger más ladrillos (quien se
rompiese los huesos sería hospitalizada, curada y luego enviada a las cámaras de gas)55. Este era
un universo en el que el número de botones de la chaqueta de una persona debía ser cinco, las
camas (principalmente formadas de madera y piojos) tenían que estar perfectamente hechas cada
mañana y en donde la capacidad de alguien para escoger con solo una mirada rápida un zapato
de madera que se ajustase apropiadamente a su talla podría determinar sus oportunidades de
sobrevivir otro día56. Los innumerables aspectos extraños y contradictorios de la vida en el campo
reforzaron la totalidad del control nazi, y obliteraron aun más la agencia y la moral de las internas.
17
entero que duró 18 horas en un día agobiante, de frío amargo, y que incluyó implacables palizas
de las SS58. Este castigo mató a aproximadamente 200 prisioneras, y varios cientos más fueron
hospitalizados59. La política estándar en Auschwitz más tarde pasaría a ser que por cada persona
que escapase, 10 prisioneras elegidas al azar serían encerradas en celdas oscuras sin comida ni agua
hasta la muerte o hasta que la fugada regresase60. A veces, la familia de la fugitiva sería arrestada
y llevada al campo. Estas políticas complicaron profundamente cualquier acto de resistencia por
razones éticas obvias, y dieron como resultado que algunos grupos de resistencia implementasen
una política de “no fugas” para evitar tales represalias extravagantes61. Fuera de Auschwitz, las
combatientes partisanas promulgaron una política de “no disparar” en las cercanías del campo
por las mismas razones62.
Otro impedimento que esperaba a las posibles resistentes era la preciada red de informantes de
los nazis. El Departamento Político de las SS mantuvo elaboradas redes de chivatos (llamadas
“Comisiones Especiales”) en cada campo, que eran muy fáciles de establecer dentro del tejido
social internamente hostil y competitivo. Los presos hambrientos, aislados y petrificados a menudo
se enfrentaban a una elección entre la cooperación o la ejecución tortuosa. Garlinski explica: “En
una lucha tan brutal por la vida, donde no se daba ningún cuartel, donde para muchas cualquier
truco era legítimo si era para su propia ventaja, el nivel medio de honestidad y compañerismo
estaba destinado a ser bajo. Los informantes eran reclutados de varias nacionalidades; estaban
en cada bloque, en casi cualquier kommando63”.
Otras internas se convirtieron en chivatas por iniciativa propia con la esperanza de obtener
algún favor o privilegio. Estas redes de informantes no solo eran encargadas de entregar a los
miembros de las organizaciones de resistencia, sino también de agravar las tensiones existentes
entre grupos, o de agitar las diferencias ideológicas existentes dentro de los mismos64. Las SS
incluso llegaron tan lejos como para establecer un “buzón de chivatos” en medio de Auschwitz
donde las prisioneras podían delatarse anónimamente unas a otras. Esta intensa concentración
de informantes en los campos, combinada con la política de responsabilidad colectiva, aplastó
algunas actividades de la resistencia y disuadió a otras de siquiera intentarlo. Y aun así...
A pesar de que estos y muchos otros factores que destruyeron casi cualquier posibilidad de resistencia,
nos enfrentamos sin embargo con una rica historia de sabotaje, insurrección, apoyo mutuo, fuga,
desafíos espontáneos y organización clandestina dentro de los campos. Las prisioneras superaron
el aislamiento social para formar profundos lazos y soportaron condiciones materiales insondables
para poder dar testimonio de lo que habían visto. Se rebelaron a pesar de las brutales repercusiones
y orquestaron fugas contra todas las posibilidades. Las organizaciones de resistencia incluso
lograron mitigar los impactos de las Comisiones Especiales desarrollando culturas de la seguridad
que eran casi impenetrables. Funcionaron en tal secretismo que “incluso en campos donde estuvo
activa durante años una organización de resistencia, la abrumadora mayoría de prisioneras no
sabían nada sobre ella”66. Los informantes eran con frecuencia asesinados por rebeldes, a través
de juicios simulados en habitaciones ocultas, fuerza rápida o asesinatos encubiertos. En un caso,
se puso aceite de castor en la sopa de un informante, y cuando ingresó en la enfermería del campo,
recibió una inyección letal de un doctor que era parte de la resistencia67. En otro caso, le dieron
el cambiazo a las radiografías de un prisionero informante con otras de un paciente tuberculoso,
lo que significaba que pronto las propias SS le pondrian también una inyección letal. El conocido
informante de la Gestapo en Auschwitz recibió un jersey que contenía piojos infectados de tifus,
lo que le mató al cabo de unas semanas69. A veces, las organizaciones podían usar la manipulación
social para que el informante fuese despojado de sus privilegios y retirado de las Comisiones
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Especiales70. En Auschwitz, las resistentes obtuvieron rápidamente acceso al buzón de chivatos
haciendo una impresión de la llave en una barra de pan de hogaza y forjando una réplica, lo que
les permitió manipular a qué información tenían acceso las SS y descubrir informantes entre
ellas71. Y, a pesar de los métodos de tortura más brutales empleados por las SS, las miembros de
la resistencia rara vez se delataban unas a otras tras ser capturadas: frases como “sin embargo,
no entregaron a nadie” y “el interrogatorio resultó infructuoso” son repetidas con frecuencia en
la literatura72.
Si bien se podría decir mucho sobre definiciones específicas de resistencia, en el ámbito de los
campos de concentración, tiendo a estar de acuerdo con las definiciones más amplias que se ofrecen:
“Todo podría tratarse como resistencia porque todo estaba prohibido. Cualquier actividad que
creara la impresión de que el prisionero había retenido parte de su personalidad e individualidad
anteriores fue un acto de resistencia”73. Actividades como la ayuda mutua, el escape individual,
la caridad, la amistad, la asistencia médica, las contribuciones culturales (reuniones religiosas,
educación, deportes, música, etc.), el rechazo del trabajo, salvar vidas y la comunicación con
el mundo exterior representan actos invaluables de resistencia en una situación que fomentó el
egoísmo y la subyugación. Rochelle Saidel, en su libro The Jewish Women of Ravensbrück
Concentration Camp, pasa cinco páginas discutiendo la importancia de compartir recetas como
una actividad clandestina, y otras tres páginas discutiendo la importancia de la poesía y la canción,
formas de resistencia que permitieron a las internas perseverar a través del inimaginable trauma.
Más que nada, sobrevivir y dar testimonio de los campos fue quizás el acto más significativo de
resistencia contra un sistema que trabajó tan diabólicamente para borrar sus propias huellas. Sin
embargo, este texto se enfoca en aquellos actos que fueron dirigidos hacia la negación de los
campos, en lugar de los innumerables esfuerzos que permitieron a las personas, de una forma u
otra, sobrevivirlos. De acuerdo con la tendencia anarconihilista, este ensayo trata sobre aquellas
que atacaron. En cada una de las siguientes secciones, una forma de resistencia del campo de
concentración se combinará con una exploración de ideas anarconihilistas: los actos de sabotaje
se juntan con una introducción al nihilismo y los conceptos de la negación y el placer; Los actos
espontáneos de resistencia se combinan con una discusión sobre los tiempos; y los levantamientos
de masas se emparejan con una crítica a la organización anarquista. Estos emparejamientos están
destinados a complementarse, aunque ciertamente no se definen, entre sí. Me acerqué a ellos como
19
yuxtaposiciones más que como diálogos, aunque, cuando fue relevante, hice espacio para el
intercambio de información entre los dos temas. Una vez más, este proyecto pretende ser una
introducción a dos temas que siento que resuenan con mucha fuerza, y está menos enfocado a
explicar esas conexiones. En ese sentido, mi propio análisis ha tomado en gran medida el respaldo
a la tarea de desenredar y organizar una amplia gama de materiales sobre dos temas difíciles.
Espero que en cada acto de resistencia del campo de concentración, podamos encontrar un espíritu
de anarconihilismo a fuego lento y una oportunidad para profundizar nuestra comprensión de lo
que podría significar para nosotras resistir a pesar de los sentimientos abrumadores de futilidad.
20
“¡El sabotaje es como el vino!” - Eslógan famoso entre las mujeres polacas
prisioneras en el campo de concentración de Ravensbrück
De todos los métodos de resistencia empleados por las prisioneras en los campos de concentración
a lo largo de la Segunda Guerra Mundial, sobre el que más me gusta leer son los implacables actos de
sabotaje que plagaron los esfuerzos bélicos de Hitler. Mientras que gran parte del trabajo asignado
a las internas al principio de la guerra era deliberadamente solitario como castigo (por ejemplo,
mover sacos de arena de un lado a otro), tras la primavera de 1942, los campos se convirtieron
en una fuente principal de trabajo esclavo para las fábricas cercanas que suministraban al ejército
alemán74. Las descripciones del trabajo que ocurría dentro de esas fábricas retratan la imagen de un
circo internacional de negligencia, ineptitud, vagancia y estupidez absoluta, máscaras de lo que,
de hecho, fueron actos increíblemente valientes de sabotaje contra la maquinaria de guerra nazi.
Usando una amplia gama de enfoques creativos, unos más contundentes que otros, las presas fueron
capaces de arruinar sus trabajos, demostrándoles a los alemanes que la esclavitud simplemente
no es una fuente fiable de trabajo de calidad. Muchos de estos actos fueron espontáneos, mientras
que otros eran parte de campañas organizadas; todos eran conducidos hacia la negación pura del
nazismo. Aunque el sabotaje ciertamente causó dolores de cabeza a los nazis e incluso pudo haber
acelerado el final de la guerra, para las häftlinge, cuyas vidas eran dominadas por una batalla
segundo a segundo por la supervivencia, estos actos solo trajeron consigo un aumento en el nivel
de peligro y una pequeña esperanza personal de sobrevivir. No es el resultado del acto, sino el
momento de la acción en sí mismo, lo que habla más alto aquí. Para muchas, la oportunidad de dar
un paso fuera del rol de víctima aunque solo fuese durante un momento fugaz, la oportunidad de
devolver el golpe de cualquier forma posible, superaba el peso de los riesgos de tales acciones. Tras
proporcionar una visión general amplia de algunos de los sabotajes que tuvieron lugar, este libro
tomará la primera mirada detallada al anarconihilismo de ITS (Nota de Traducción: Reiteramos,
como ya expresamos al principio, que ITS no son un grupo anarquista, de hecho han atacado
a anarquistas, y que su visión del “nihilismo” nos parece más bien un pretexto para justificar
su fomento de la violencia indiscriminada y de conductas misóginas, LGTBIfóbicas, racistas,
capacitistas, etc.). Los conceptos nihilistas de la negación y del placer resuenan profundamente
con estos actos de sabotaje, ofreciendo un marco a través del cual podríamos empezar a pensar en
los actos de resistencia no como medios para la liberación sino como en actos de liberación en sí
mismos. Como cualquier acto de resistencia, el sabotaje dentro de los campos y las fábricas era una
21
era una empresa increíblemente arriesgada. Las SS persiguieron una serie de estrategias para
prevenir y disuadir cualquier cosa que se interpusiese en el camino de la producción impecable y
las líneas de trabajo ordenadas. La estrategia más cruda fue por supuesto la violencia contundente:
cualquiera que levantase sospechas de sabotaje se encontraba con rápidas y brutales repercusiones.
En algunas ocasiones, las saboteadoras “pretendían ser de consumo lento” y salvaron sus vidas,
aunque incluso una estupidez bien fingida generalmente resultaba en una paliza casi hasta la muerte
o en ser colgada fuera de la fábrica75. En el otro extremo del espectro, los nazis experimentaron
con “premios”, pequeños beneficios para aquellos prisioneros que hubiesen mostrado una alta
productividad76. Para ayudar en estos esfuerzos antisabotaje, el Departamento Político desarrolló
intensas redes de informantes a lo largo de las fábricas para exponer y disuadir a las saboteadoras,
convirtiendo las fábricas en “una jungla de palomas cagadas y agentes provocadores” que
condujo a incontables ejecuciones77. Cuando estas tácticas fracasaron en producir los resultados
deseados, el propio Hitler implantó una medida desesperada que replicaba las tácticas de la
“responsabilidad colectiva” contra su propia fuerza de trabajo valiosa: allí donde las líneas de
producción se ralentizasen a un grado sospechoso o se encontrasen productos defectuosos en
cantidades que llamasen la atención, uno de cada diez prisioneros de la fábrica sería fusilado78. A
pesar de estos sangrientos esfuerzos, hubo “informes de prácticamente todos los campos sobre
actos de sabotaje por prisioneras obligadas a trabajar en la producción de armas, y es cierto
que muchos actos más no fueron registrados”79. Los volantes se extendieron por toda la Europa
ocupada con la frase “Trabaja lento” marcada en la imagen de una tortuga, mientras que en los
campos se desarrollaron lemas para expandir aún más esta mentalidad, como el de Buchenwald:
“Quien trabaje más lentamente alcanzará la paz más rápidamente”, o el de Sachsenhausen,
menos pegadizo: “Trabaja lentamente, produce artículos de calidad inferior, materiales de
desecho, causa que las máquinas se rompa”80. Resumiendo, el sabotaje se convirtió en parte
arraigada de la ética del trabajo en los campos de concentración.
Para empezar, algunos actos de sabotaje estuvieron dirigidos directamente contra los modos de
producción dentro de la economía de guerra nazi: placas metálicas usadas para construir tanques
fueron “misteriosamente” enterradas bajo escombros, materiales clave fueron “extraviados”,
herramientas y ladrillos fueron “accidentalmente” dañados, y motores de avión en perfecto
estado fueron etiquetados como dañados y enviados al desguace81. Las mujeres de Ravensbrück
hundieron arsenales enteros de munición en el lago, derramaron por el suelo envíos de combustible
y añadieron sal a la pólvora, volviéndola inservible82. En Floha, ingenieros franceses construyeron
alas de avión excesivamente pesadas que pasarían la inspección pero ciertamente causarían luego
problemas una vez en el aire83. En Auschwitz, las mujeres sabotearon la producción de goma
de origen vegetal simplemente quemando la mitad de las semillas cosechadas84. Los barcos
que salían de la fábrica de motores de Jastram estaban mal soldados, las granadas que salían de
una fábrica cerca de Auschwitz fallaban y no explotaban, y las ametralladoras producidas por
presos de Mauthausen eran completamente disfuncionales85. Los cohetes producidos en Dora-
Mittelbau tenían cantidades inexplicables de orina en los componentes electrónicos, cortesía de
los prisioneros rusos86. En 1943, un prisionero polaco llamado Jan Szot fue capaz de sabotear
grandes cantidades de misiles antiaéreos cambiando muy ligeramente la alineación precisa de los
detonadores, con el resultado de dos meses de producción de armas defectuosas87.
22
se implicaron en el sabotaje mientras estaban en los campos. Maria Jakobovics recuerda el
sabotaje habitual de su equipo en la producción de bombas de aceite: “Saboteamos siempre
que pudimos simplemente no insertando los fusos en las bombas. Cuando se daban cuenta, por
supuesto nosotras recibíamos una paliza de veinticinco golpes con un palo, pero seguiríamos
haciéndolo de todas maneras”88. Una mujer que fue puesta a trabajar en Auschwitz arreglando los
montones de ropas arrebatadas a las judías entrantes informa: “Nosotras saboteamos el trabajo de
un modo en el que hacíamos las ropas inutilizables a propósito”89. Una mujer en Bolzenburg que
fue puesta a trabajar en una fábrica de aviones dice: “Saboteamos el trabajo de cualquier forma
que pudimos. Rompimos los taladros, las prensas, y todo lo que pudiese parecer un accidente”90.
Debido a que algunos prisioneros fueron puestos a trabajar como burócratas, una gran cantidad
de sabotajes pudieron completarse desde detrás de un escritorio con nada más que un golpe de
pluma. Con este método, trabajadores sin experiencia fueron considerados expertos y enviados a
hacer trabajos importantes en la línea de fábrica, mientras aquellos con habilidades valiosas eran
enviados a cavar trincheras91. Por otro lado, trabajadores experimentados en quiénes se podía
confiar para sabotear los trabajos fueron seleccionados cuidadosamente para trabajos específicos
en los cuales podrían causar el máximo daño92. Una tercera táctica implicaba falsificar números
durante las llamadas a filas para que algunos prisioneros fuesen simplemente pasados por alto
por las SS y se librasen del trabajo durante unos días93. En al menos una ocasión, un doctor
diagnóstico falsamente con tifus a un equipo de trabajo entero con el fin de ponerles a todas en
cuarentena y retrasar el envío de un urgente pedido de armas94.
23
La llamada de Bakunin a abrazar el impulso destructivo forma la columna vertebral del
pensamiento tanto anarquista como anarconihilista. Este último toma este axioma y corre con
él, argumentando que frente a los sistemas globales de dominación, nuestro único objetivo debe
ser destruir todo lo que constituye esos sistemas. Esto se mantiene en contraste directo con
otras tendencias anarquistas que ponen al menos algún énfasis sobre “programas positivos”,
aspiraciones a construir algo ideal en el mundo del presente o a tramar planes preparativos para
la caída del sistema actual. El anarconihilismo entiende los programas positivos como los que
“confunden el deseo con la realidad y extienden la confusión al futuro” ya sea haciendo promesas
sobre lo que podría deparar un futuro revolucionario o intentando traer esas condiciones desde
dentro del orden existente99. Tales aspiraciones positivas no ofrecen nada más que una zanahoria
colgante para que la persigamos, en una situación en la que tanto el premio, como la cuerda de la
que cuelga, como el palo, como quién lo sujeta necesitan ser destruidos. El ejemplo de aquellas
que vivieron bajo el mandato nazi ilustra una situación en la cual, para aquellas consideradas
ballastexistenzen, las visiones positivas eran insondables: establecer proyectos o infraestructuras
a largo plazo sería ridículo, excepto en la medida en la que facilitaron la destrucción del orden
existente. Mientras Hitler mandase, ninguna comunidad judía sería tolerada y ningún colectivo
anarquista de cuidado infantil podría esperar prosperar. Estar inmersas en un orden social tan
violento y controlador como la Alemania nazi justificaba una reacción de absoluta hostilidad,
ataques dirigidos a todos los niveles de la sociedad, negación pura. Así entiende también el
anarconihilismo el orden existente de hoy en día, sin potencial para una agenda positiva. Lo que
sea que construyamos dentro de sus límites será cooptado, destruido, o vuelto en nuestra contra:
“Entendemos que preguntarse qué será lo siguiente solo es factible cuando todo lo que quede
del sistema capitalista tecnoindustrial dominante sean ruinas humeantes”100. Según esta línea
de pensamiento, nuestra situación hoy es similar a la de los lagers, en la medida en la que los
proyectos positivos, que intentan crear un mundo nuevo en la cáscara del viejo, están simplemente
fuera de lugar. Aragorn! escribe: “El nihilismo declara que no es útil hablar de la sociedad que
‘llevas en tu estómago’, de las cosas que harías ‘si solo tú tuvieses poder’... Lo que es útil es la
negación del mundo existente”101. De manera similar, las miembros presas de la CCF escriben:
“Nosotras, anarconihilistas... no hablamos de ‘transformación de las relaciones sociales’ hacia
una visión más liberada, promovemos su total destrucción y su aniquilación absoluta. Solo a
través de la destrucción total del actual mundo de poder será posible construir algo nuevo.
Cuanto más profundo destruyamos, más libremente podremos construir”102.
Las visiones que las rebeldes tienden a contemplar sobre cómo será la “Vida Tras La Revolución”
no solo son improductivas, son peligrosas porque presumen que una visión unificada de la
vida es deseable. Tales conversaciones prospectivas intentan pastorear un espectro infinito de
posibilidades por un camino anarquista ideal. La CCF escribe: “Muy a menudo, incluso en
círculos anarquistas, la futura organización de la ‘sociedad anarquista’ es discutida junto con
el rol del trabajo, la autogestión de los medios de producción, la democracia directa, etc. Según
nosotras, este tipo de debate y de propuestas se parece a la construcción de un embalse que
intenta controlar el ímpetu de la abundante corriente de la Anarquía.”103
Incluso las resistentes en los campos de concentración a veces se preocupaban por este tipo de
fantaseo político: en Buchenwald, por ejemplo, tres organizaciones políticas clandestinas se unieron
en 1944 para planear el futuro gobierno de Alemania, en un momento en el que otras organizaciones
en el campo estaban concentradas en salvar vidas y en poner en escena una resistencia coordinada104.
El nihilismo nos exhorta a considerar el hecho de que tales planes por adelantado son simplemente
innecesarios y que ofuscan nuestra meta más urgente de negación: “No hay necesidad de saber qué
24
va a pasar mañana para destruir un hoy que te hace sangrar.”105 Desde el fundamento de esta
crítica, el nihilismo identifica una trampa común experimentada por anarquistas: la compulsión
magnética de identificarnos positivamente dentro de la sociedad a pesar de que luchamos por su
destrucción. En mi contexto local, esto a menudo tiene el aspecto de anarquistas respondiendo
a las críticas a la destrucción de la propiedad con recordatorios de todo aquello con lo que
contribuimos a la sociedad (cuando no estamos en disturbios, somos organizadoras comunitarias,
activistas del Food Not Bombs, cocineros, músicos, etc.).
La negación, sin embargo, está justificada por la existencia de un orden dominante, no por nuestras
credenciales como activistas. Nuestros disturbios están justificados no porque contribuyamos,
sino porque existimos bajo el talón de una sociedad monstruosa. Los proyectos positivos son
los medios de sobrevivir dentro de ese orden; la negación es el proyecto de destruirlo por
completo. Como nos recuerda Alejandro de Acosta, no debemos tener la tentación de “enmarcar
una acción destructiva como si tuviese un objetivo particular más allá de la destrucción de lo
existente”106. Bæden también se opone a esta tendencia, insistiendo en que no tenemos nada que
ganar ocultando nuestras verdaderas intenciones: “Entendemos que la destrucción es necesaria
y la deseamos en abundancia. No tenemos nada que ganar a través de la vergüenza o la falta
de confianza en estos deseos. Este mundo... debe ser aniquilado en cada instancia, todas a la
vez. Alejarse tímidamente de esta tarea, para asegurarle a nuestros enemigos nuestras buenas
intenciones, es la deshonestidad más burda.”107
PLACER
A pesar de sus connotaciones sombrías, el compromiso con la negación pura encuentra sus
manifestaciones más interesantes como un proyecto alegre, creativo e ilimitado. En particular,
Bæden utiliza la palabra francesa “jouissance” que se traduce directamente en “disfrute”, pero
adquiere una variedad de connotaciones relacionadas con el “deseo incivilizado”, aquellos aspectos
de nuestra existencia que “escapan a la representación”, una “destrucción de identidad y ley”,
y lo que “destruye nuestra esclavitud subjetiva a la civilización capitalista”109. El placer es una
energía extática, sentida pero nunca capturada, que nos aleja de cualquier forma de dominación,
representación o moderación, y nos obliga a un feroz salvajismo y a una obstinación absoluta. Es
“el proceso que nos libera momentáneamente de nuestro miedo a la muerte” y que se manifiesta
como un “gozoso disfrute del presente”, o una “alegría que no podemos nombrar”110. El placer
es la riqueza de la vida que evoca la resistencia, el espíritu que permitió a Maria Jakobovics
continuar con sus actos de sabotaje a pesar de los golpes del palo o de la amenaza de la horca, y el
espíritu que quizás nos permita a muchas de nosotras llevar vidas de resistencia en circunstancias
absolutamente abrumadoras. Es la experiencia visceral de la negación como liberación extática.
Aunque el espíritu del placer anima muchos textos anarquistas, el nihilismo parece abordarlo con el
abrazo más desnudo; para muchas nihilistas, el placer es el núcleo del anarquismo. Sin expectativas
en el mundo venidero, sin deferencia al código moral, y sin adherirse a una forma correcta de hacer las
cosas, el nihilismo abraza el acto de resistencia como una meta en sí misma. A través de esta lente, la
alegría de orinar en un cohete nazi no puede medirse fácilmente en función de sus riesgos o resultados.
25
En este momento, encontramos una riqueza de vida inalcanzable bajo el status-quo. Sin usar
la palabra explícitamente, algunos miembros encarcelados de la CCF describen el placer
perfectamente: “Ni la victoria ni la derrota son importantes, solo el hermoso brillo de nuestros
ojos en combate”111. Este énfasis en el acto, sin apego a sus resultados, es uno de los aspectos
del nihilismo que lo ha convertido en una fuerza tan desconcertante para otras anarquistas. Los
críticos del nihilismo ven este tipo de énfasis en el placer y la negación como simplemente una
forma de retiro indulgente en el ámbito de la experiencia personal, “porque duele demasiado
esperar lo improbable, imaginar un futuro en el que no podemos creer”112. Si bien esta crítica
tiene algún mérito, creo que en gran medida pierde la fuerza de la posición nihilista y la belleza del
placer. Independientemente de lo que decidamos hacer con él, por más estratégicas, ambiciosas
u optimistas que podamos sentirnos, nuestra comprensión de por qué nos resistimos puede estar
firmemente arraigada en un lugar de placer. Creo que la posición nihilista deja espacio para las
victorias, al tiempo que reconocemos que nuestra capacidad para ganar es muy diferente de
nuestro compromiso con la acción libertaria. Incluso cuando nos quedamos sin retórica optimista
e historias inspiradoras, nuestras vidas aún pueden orientarse en contra de la sociedad. Incluso
desde un lugar de absoluta desesperanza, todavía podemos encontrar el placer en nuestros cuerpos
para atacar. Una vez más, la CCF insiste en que: “Lo que realmente cuenta es la fuerza que
sentimos cada vez que no agachamos la cabeza, cada vez que destruimos los falsos ídolos de
la civilización, cada vez que nuestros ojos se encuentran con los de nuestras compañeras a lo
largo de caminos ilegales, cada vez que nuestras manos prenden fuego a los símbolos del Poder.
En esos momentos no nos preguntamos a nosotras mismas: ‘¿ganaremos?’, ‘¿perderemos?’ En
esos momentos simplemente luchamos.”113 El placer es aquello que anima la resistencia como un
fin en sí mismo, de modo que, aunque no tengamos futuro, todavía podamos encontrar vida hoy.
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“¿Sabes cómo se dice “nunca” en la jerga del campo? “Morgen frith”, mañana por
la mañana.” - Primo Levi
“El nihilismo permite la posibilidad de que no haya un futuro” - Aragorn!
Una de las primeras conexiones que saltaron hacia mí en mi investigación fue una continua
referencia al tiempo tanto en la literatura anarconihilista como en la del holocausto. Mientras
que las häftlinge describen horribles experiencias de la obliteración del tiempo, las nihilistas
a menudo llaman a ataques no mitigados contra el tiempo en sí mismo (“No hay futuro” se ha
convertido en algún tipo de lema oscuro114). Esta sección se dedicará a explorar esta conexión y
comprender lo que significa la ambición anarconihilista de “detener el tiempo”115. El concepto de
“futuridad”, el sentido de que una tiene futuro bajo el orden existente, amenaza a estos sujetos
todos juntos y provoca una discusión sobre las posibilidades radicales de una ruptura cronológica.
Aquellas que experimentaron una ruptura completa de la futuridad en los campos (por ejemplo,
se dieron cuenta de para qué servían las chimeneas del crematorio, perdieron la esperanza de ser
liberadas por los aliados, etc...), a menudo se hundieron en un estado sombrío y catatónico, pero
en algunas ocasiones reaccionaron ferozmente. Aunque los actos más conocidos de resistencia
física contra los nazis fueron acciones planificadas y coordinadas, hubo también incontables
ataques sin planear que plagaron la sed de orden y obediencia de los nazis. De las historias que
se nos han transmitido, escasos detalles sobreviven. Algunas de estas historias están compuestas
de parches de testigos parciales, múltiples, mientras que otras son meramente inferidas de los
silencios que crearon. Estos actos de resistencia espontánea resuenan profundamente con el
anarconihilismo, puesto que en ningún otro lugar se aplica tan bien el grito de “No hay futuro”
como en aquellas que reaccionaron con actos de feroz abandono a situaciones totalmente
desesperadas. Las prisioneras que confrontaron físicamente a sus opresores no estaban envueltas
en una “lucha política racional por un futuro mejor”, sino que, más bien, entendieron la futilidad
de sus situaciones y eligieron contraatacar a pesar de ella116. Estos momentos pueden ayudarnos a
entender lo que está en juego en nuestro repensar el tiempo y lo que podría significar para nosotras
separarnos de los modos cronológicos opresivos.
27
RESISTENCIA ESPONTÁNEA EN LOS LAGERS
“Estamos entrando en el tiempo de las revueltas sin palabras, el tiempo de las revueltas
ilógicas, que deben, en cambio, ser masacradas.” - Silence and Beyond
En Treblinka, en el 26 de agosto de 1942, cuando a un joven judío no se le permitió despedirse de
su madre, forcejeó con un guardia ucraniano para quitarle su cuchillo y le apuñaló. Este hombre y
todas las demás personas que iban en su transporte al campo fueron fusiladas117.
El 11 de septiembre de 1942, tras ver a su mujer y a su hija ser seleccionadas para las cámaras de
gas en Treblinka, Meir Berliner atacó a un hombre de las SS con un cuchillo, le apuñaló hasta la
muerte y dejó el cuchillo sobresaliendo por su espalda. Berliner y alrededor de un centenar de sus
compañeros prisioneros fueron “cruelmente asesinados”118.
En 1942, mientras 1500 judías polacas estaban siendo escoltadas desde un tren hasta Auschwitz,
un kapo judío llamado Morris informó discretamente a algunas de ellas de que les estaban
llevando a la muerte. La inquietud se extendió entre la multitud y finalmente se convirtió en un
ataque contra los guardias de las SS. 40 miembros del kommando de Morris se unieron a la lucha.
El transporte y el kommando enteros fueron ejecutados119.
En la noche del 1 de febrero de 1945, un grupo de prisioneros de guerra rusos y británicos, así
como también 90 policías de Luxemburgo que se negaron a unirse a las SS, se rebelaron mientras
les estaban conduciendo a Sachsenhausen para ser ejecutados en un bosque de los alrededores. Un
prisionero consiguió arrebatar la pistola a un guardia en un forcejeo y le disparó fatalmente. Todos
los prisioneros fueron asesinados a continuación, ametrallados por las SS121.
En dos ocasiones en 1943, la estación de tren del campo de Sobibor vio rebeliones espontáneas
de prisioneras, que pelearon con piedras, ollas y botellas contra guardias armados; una de estas
peleas terminó con varios guardias heridos. En ambos casos, todas las prisioneras implicadas
fueron asesinadas123. También en Sobibor, Richard Rashke nos informa de que un grupo de
mujeres (muchas de las cuales iban con niños) se dieron cuenta de que no las estaban llevando
a una ducha normal y se volvieron incontroladas, atacando a los guardias con sus manos vacías.
Los SS las rociaron con sus ametralladoras. Aquellas que no fueron alcanzadas por los disparos
fueron arrojadas a las cámaras de gas124.
Filip Muller nos cuenta una historia profundamente perturbadora sobre un pequeño grupo de
familias judías que, tras esconderse en los refugios excavados bajo tierra en el sur de Polonia
durante cuatro meses, fueron descubiertas y llevadas a Auschwitz-Birkenau para ser asesinadas.
28
Como en muchas otras historias, una madre dedicó sus últimos momentos a consolar a su hija
bebé, incluso mientras estaban siendo llevadas hacia un muro para ser fusiladas por un nazi
llamado Voss. Muller observó mientras los dos realizaban una danza macabra: Voss, dando vueltas,
tratando de averiguar cuál era la mejor manera de disparar a la niña, mientras que la madre giraba
reflexivamente para mantener a su hija lejos del cañón de la pistola. Finalmente, Voss se frustró y
disparó al bebé tres veces. Mientras volvía su pistola hacia la madre, “ella perdió el control sobre
sí misma y arrojó el cadáver de su hija directamente a la cara del asesino.”125. Aturdido, Voss se
limpió la sangre de su cara y dejó caer su pistola, claramente incapaz de continuar. Otro guardia
rápidamente se hizo cargo y terminó el trabajo.
Marla Zimetbaum, que se convirtió en un nombre bien conocido en Birkenau por su organización
desinteresada en el campo y por su espectacular fuga con su amante polaco, consolidó su status
legendario cuando, tras ser recapturada y devuelta al campo, usó sus últimos momentos bajo la
horca para desafiar a los nazis. Antes de que las SS pudiesen ponerle la soga alrededor de su cuello,
se cortó sus propias venas con una pequeña cuchilla y “en presencia de todas sus compañeras
prisioneras, golpeó a un hombre de las SS en la cara con su mano ensangrentada”126. Olga
Lengyel, quien trabajó de manera encubierta durante su estancia en Birkenau para contrabandear
paquetes para una organización de resistencia, tiene un recuerdo diferente de lo que sin duda es
el mismo incidente. Ella recuerda que una mujer había escapado con su amante polaco usando
uniformes de las SS robados, pero fue recapturada y devuelta al campo. Cuando como parte de
su castigo los nazis intentaron hacerla desfilar alrededor del campo (llevando un cartel que la
identificaba como una fugada), ella se resistió y fue severamente apaleada, aunque fue capaz de
dar al menos un puñetazo en la cara de un guardia. Además de esta asombrosa muestra de desafío,
Lengyel recuerda que cuando el cuerpo casi sin vida de la mujer estaba siendo cargado en un
camión para ser llevada a las cámaras de gas, ella gritó: “¡Coraje, amigas!, ¡Pagarán por esto!
¡La liberación está cerca!”127.
El 23 de octubre de 1943, 1700 judíos transportados desde Varsovia hasta Auschwitz fueron
escoltados hasta las cámaras de gas. Cuando casi dos tercios de ellos habían sido llevados ya al
interior de la cámara, una rebelión estalló entre los varios cientos restantes que estaban en la sala de
vestuario. De lo que se desarrolló solo sobrevivieron detalles brumosos, a veces contradictorios:
cuatro oficiales de las SS entraron en la sala de desvestirse, uno de ellos fue desarmado por una
mujer y recibió un disparo mortal, mientras que los otros internos fueron impulsados a la acción.
Cortaron los cables eléctricos y atacaron a los otros guardias, se produjo un tiroteo entre los
guardias en la puerta y las prisioneras, y finalmente todas las restantes fueron sacadas afuera y
fusiladas128. En una versión de esta historia, una de las mujeres era una actriz llamada Katerina
Horowitzova, y cuando un hombre de las SS, Josef Schillinger, le dijo que se quitase el sujetador,
ella tomó represalias: “ella se quitó la prenda y cegó al guardia golpeándolo con ella en los
ojos. Mientras Schillinger estaba cegado por el dolor, ella cogió su revólver y le disparó a él y a
otro guardia”129. En otra versión, su venganza llegó después de que Schillinger le ordenase que
bailase desnuda130. En otra, la mujer se llamaba Franceska Mann y se desquitó cuando Schillinger
le arrancó el sujetador que llevaba puesto131. En otra historia diferente más, la mujer era una
bailarina anónima que sedujo intencionadamente a los hombres de las SS mientras se estaba
desnudando, y mientras se la estaban comiendo con los ojos, ella golpeó a uno de ellos en la
frente con uno de sus tacones altos y luego desarmó y disparó a Schillinger y a otro guardia132.
29
TIEMPO DEL LAGER, DESALIENTO Y ATEMPORALIDAD
“Un día de insurrección vale mil siglos de normalidad.” - Wolves of Solidarity,
Pacific Column
Cada uno de estos momentos refleja una rotura de la ilusión, una reacción visceral feroz a la
opresión, un acto desesperado en una situación totalmente vacía de esperanza. La liberación en esos
momentos no era necesariamente una ganancia material, sino una experiencia vivida fugazmente;
una reorientación existencial desde una relación de dominación a una de obstinación. Puro placer.
Algunos de esos ataques resonaron ampliamente fuera de su perímetro y perforaron agujeros en
la fachada de invulnerabilidad de los nazis, quizás incluso inspirando a otras a defenderse. Otros
ataques simplemente se disiparon en una granizada de disparos. Independientemente de eso, cada
uno de ellos parece desafiar cualquier noción de esperanza o estrategia, y el hecho mismo de
que cada historia acabe con una matanza en masa es un gesto hacia el espíritu de resistencia que
priorizó la revuelta vivida sobre la futuridad.
En el universo de los campos de concentración, como en el marco nihilista, las concepciones del
tiempo se vuelven extremadamente importante. Cómo entendemos el tiempo, su movimiento,
y nuestro lugar dentro de él, moldea la manera en la que entendemos el orden existente y los
potenciales para la resistencia. Mientras que algunas anarquistas han intentado imaginar “cómo
las personas libres han concebido las diferentes formas del tiempo”, aquí solo nos preocuparemos
de cómo se rompen los modos de tiempo opresivos135. Para las häftlinge, esta ruptura implicaba
liberarse de tres estados de conciencia cronológica: desaliento, futuridad y una paralizante
suspensión en el presente. Para las anarconihilistas, el foco se ha centrado en gran medida en
liberarse de las concepciones progresivas del tiempo y los falsos sentidos del futuro. En ambos
reinos, encontramos un potencial insurreccional que existe fuera de los modos dominantes del
tiempo. El concepto de “tiempo mesiánico” de Walter Benjamin nos ofrecerá un vocabulario para
describir esta transgresión.
Comenzamos en los campos de concentración, donde las experiencias del tiempo eran precarias y
cargadas de implicaciones. En un sentido, las prisioneras fueron llamadas a lo que denominaremos
“tiempo de los lager”, que es la serie de aros y tribulaciones a través de los cuales los nazis crearon
la ilusión del futuro, la promesa de supervivencia mejor encapsulada en el lema de Auschwitz
“El Trabajo os Hará Libres”. A la gente se le decía que estaban siendo llevadas a Suecia, pero
bajaban de los trenes en Auschwitz; se les dijo que estaban siendo llevadas a despiojar, pero
nunca salían del crematorio; se les decía que el trabajo les liberaría, pero trabajaban literalmente
hasta la muerte. Esta promesa continua de futuridad mantuvo a muchas prisioneras dóciles en
un sistema que, al final, producía solo dos cosas: riquezas para Alemania y cadáveres. Mientras
que la quiebra del tiempo del lager era, aparentemente, el primer paso hacia la resistencia, tal
ruptura no necesariamente llevaba consigo posibilidades insurgentes. Para muchas, el abandono
de la futuridad simplemente significaba desaliento; muchas almas se rompieron cuando se
le quitó la monda a la ilusión del tiempo del lager para revelar una cadena de montaje de la
muerte. Para incontables presos, la alternativa a la futuridad era el atractivo suicida de las
alambradas electrificadas, que ofrecían una escapatoria inmediata al horror del desaliento. Otras
experimentaron una completa desintegración en mente y cuerpo. Tales criaturas muertas vivientes,
aquellas cuyos corazones seguían latiendo pero para quienes la muerte era ya una conclusión
inevitable, tenían incluso un nombre dentro de la jerga de los campos: Muselmann136. Mientras los
nazis fomentaron activamente un mito de futuridad a través del trabajo y la obediencia, crearon
simultáneamente las condiciones de la desesperanza, que para algunas eran algo semejante a la
muerte.
30
Para aquellas que no sucumbieron a la desesperación, la clave para la supervivencia residía dentro
de la tensión entre el tiempo del lager y el desaliento suicida. A lo largo de las memorias del
holocausto, hay un sentido de inmersión total en el presente, algo que llamaremos “suspensión”.
Esta experiencia implicó la erradicación violenta del pasado y del futuro, resultando en un
compromiso sin pestañear de sobrevivir en el momento presente. Desde el gueto de Varsovia
escuchamos: “Todo lo que tenía lugar fuera de los muros del gueto se volvía más y más brumoso,
distante, extraño. Solo importaba realmente el día presente”137. Desde Auschwitz decían: “¿Por
qué preocuparse de intentar leer el futuro cuando ninguna acción, ninguna palabra nuestra,
podría tener sobre él la más mínima influencia?... Nuestra sabiduría reside en “no intentar
entender”, no imaginarnos el futuro, no atormentarnos a nosotras mismas en cuanto a cómo y
cuándo terminará todo; no hacernos ninguna pregunta ni a nosotras mismas ni a las otras”138.
Sobrevivir significaba olvidarte de tu vida pasada, abandonar los pensamientos de una liberación
futura, y hundirte profundamente en el presente eterno. “Sobrevivir significaba pensar en el
hoy.”139 En su diario desde Bergen-Belsen, Hanna Levy-Hass reflexiona sobre su incapacidad
para recordar cualquier cosa sobre su vida antes de los campos: “El horror que nos rodea es
tan grande que el cerebro se paraliza y se vuelve completamente incapaz de reaccionar ante
cualquier cosa que no provenga directamente de la pesadilla a través de la cual estamos viviendo
en el presente, y esto está constantemente ante nuestros ojos”140. Soma Morgenstern, escribiendo
sobre los impactos psicológicos de los lagers, concluye que la “cuestión clave era la tiranía del
presente, una tiranía que surgió de la incertidumbre total sobre el futuro y llevó a la destrucción
del ‘tejido más suave de la vida’: la memoria”141. Esta experiencia de suspensión, una inmersión
total en el momento presente, parecía ser la clave para soportar los horrores de la vida diaria. En
este estado de suspensión, sin embargo, la resistencia era todavía una imposibilidad.
Imagínate caminando por una cuerda floja a 500 pies de altura en el aire con una potente luz
estroboscópica dándote en toda la cara. ¿Te preocupa el futuro? Intenta recordar el pasado.
¿Puedes desperdiciar segundos pensando en la persona que te llevó a esta situación o cómo podrías
luchar contra ella? Sobrevivir incluso un momento en tal situación requeriría una concentración
sin reservas en el presente inmediato. Este es el hechizo de la suspensión. Así es como la gente
soportó los campos.
Dicho esto, unos pocos lograron romper este hechizo y entrar en algo mucho más feroz, como
lo ejemplifican las historias anteriores. Para aquellas häftlinge que vieron su muerte como una
conclusión inevitable, que ya habían visto sus ciudades allanadas, a sus familias gaseadas y su
cultura borrada, la represalia contra el régimen nazi se convirtió en la única experiencia que
quedaba. Rose Meth, una de las mujeres que colaboró en el levantamiento de Auschwitz, habla
sobre este espacio liberador cuando reflexiona sobre su decisión increíblemente arriesgada de
sacar la pólvora de una fábrica de municiones: “Por supuesto que acepté de inmediato porque
me dio la oportunidad de contraatacar Me sentí muy bien al respecto, y no me importó el
peligro”142. Aunque algunos podrían simplemente leer esto como valentía, en este contexto tal
vez podamos leerlo como una expresión de goce, y tal vez incluso vislumbrar la experiencia de
alguien que habitaba un modo cronológico completamente diferente. Rose no se aferraba a la
esperanza del futuro ni se hundía en la desesperación, ni estaba suspendida en la “tiranía del
presente”, del espectro del abatimiento, la suspensión y el futuro, se forma una ruptura y revela
un espacio de posibilidades insurreccionales, que Walter Benjamin llama “tiempo mesiánico”143.
Antes de ampliar esta idea, primero exploraremos la crítica anarconihilista del progresismo y la
reproducción del futuro.
31
ANARCONIHILISMO, PROGRESISMO Y FUTURIDAD
La realidad es que el futuro nunca llega, sino que es la justificación ideológica para la supresión de
nuestros deseos y del cambio revolucionario hoy. El mañana se convierte en la noción romántica
de aceptar la subyugación hoy.
El anarconihilismo está interesado en el punto hasta el cual separarnos de los modos temporales
dominantes puede abrir posibilidades incendiarias. Esto implica disipar el mito del progresismo,
la idea de que la historia es una historia lineal de progreso, así como el mito de la futuridad
reproductiva, la idea de que lo mejor para las generaciones futuras es la continuación del orden
existente. Porque debido a la forma en que estas ideologías enmarcan nuestra relación con el
tiempo, ambas impiden oportunidades significativas para la negación ahora.
El primer volumen de Bæden toma como una de sus principales preocupaciones una crítica
del progresismo; es decir, la concepción del tiempo que enmarca la historia como una narrativa
de progreso (por ejemplo, pensar que las cosas están mejorando con el tiempo y nos estamos
moviendo rápidamente hacia un futuro más brillante). Sentimos este progreso en nuestros cuerpos,
como la emoción del avance tecnológico y los logros arquitectónicos; la abrazamos mientras
vemos nuestras peticiones, protestas y disturbios hacerse más y más grandes; caemos sus víctimas
cada vez que expresamos “asombro porque las cosas [terribles] que estamos experimentando
sigan siendo posibles” en el Siglo XXI144. Muchos pensadores anarconihilistas apuntan hacia el
marxismo como la fuente del progresismo en el pensamiento anarquista. La cronología ofrecida
por el marxismo representa el momento presente como una parte de una progresión histórica
constante y estable desde el feudalismo al socialismo (aunque con un par de paradas terribles
por el camino). Aragorn! escribe: “La concepción de la historia que proviene de la tradición
marxista (el materialismo dialéctico) dictó que la transformación de la sociedad pasaría a través
del capitalismo... para transformarlo en socialismo y finalmente en comunismo. Esto significaba
que el progresismo fue ligado dentro de esta rama (dominante) del socialismo”145.
El mito de que estamos avanzando de alguna manera forma la columna vertebral de la tradición
socialista.
Muchas anarquistas han argumentado que este marco teleológico es por igual ridículo en su
optimismo profético y asfixiante en sus afirmaciones programáticas (por ejemplo, decir que
nuestro trabajo es encontrar maneras de hacer avanzar a la sociedad hacia un Estado socialista).
El progreso de la sociedad es una ilusión creada por inteligentes historiadores y propagandistas,
y la idea de que, de algún modo, este tren histórico está anclado a una vía que conduce a nuestra
liberación compartida es tóxica. El “progreso de la sociedad” podría ser descrito mejor como
la “evolución de los sistemas de poder”, y como nos recuerda Bæden “cualquier desarrollo
progresivo solo puede significar un sistema de miseria y explotación más sofisticado”146. En su
rechazo a la teleología marxista, Bæden toma las ideas de Walter Benjamin para llamar a un
ataque contra este tipo de progresismo: “Marx dice que la revolución es la locomotora de la
historia mundial. Pero tal vez sea todo lo contrario. Quizás las revoluciones sean un intento de
los pasajeros en ese tren de activar el descanso de emergencia”147. El anarconihilismo reemplaza
el programa de aceleración histórica por uno de negación. Más que movernos rápidamente a
través de las vías de tren de la historia hacia la utopía socialista, debemos descarrillar el tren y
romper la historia por completo.
32
Al igual que los trenes con destino a Auschwitz, este movimiento de la historia no conduce a nada
bueno y debe sabotearse en cada giro posible.
Mientras que este progresismo fue el dominio de los revolucionarios de ojos brillantes, el
capitalismo se ha apoderado de la tradición, lo que significa que ahora somos atacadas desde
todos los ángulos, ya sea a través de la austeridad y la participación democrática o mediante la
paciente y restringida “construcción de movimientos”, se nos pide constantemente que toleremos
condiciones intolerables hoy para trabajar hacia un futuro más brillante. Utilizando el texto de
teoría queer de Lee Edelman No Future como marco de trabajo, Bæden se propone explorar
cómo la sociedad en general utiliza el progresismo para mantenernos atadas al orden existente.
Argumentan que el futuro está empaquetado de manera ubicua con la imagen del Niño, el símbolo
máximo de nuestro compromiso con el futuro: debemos trabajar ahora, debemos comprometernos
ahora, debemos ser pacientes ahora, para asegurar el bienestar de las próximas generaciones. La
premisa tácita y dudosa de este razonamiento es que lo mejor para las generaciones futuras es
la preservación del orden existente. A través de esta lente, la gran presión social por tener hijos
es en realidad una obligación de reproducir la sociedad y el capitalismo. El término “futuro
reproductivo” se refiere a la forma en que el concepto mismo de reproducción se impregna con un
compromiso con el orden existente. Bæden escriben: “La ideología del futurismo reproductivo
garantiza el sacrificio de toda energía vital para la abstracción pura de la continuación idealizada
de la sociedad”148. Debido a que este énfasis en asegurar un futuro para el Niño nos impide negar
nuestras condiciones actuales, Bæden nos pide que rompamos de una vez por todas con nuestro
apego al futuro reproductivo. Los futuros que están siendo colgados frente a nuestras caras son un
espejismo que se retirará continuamente a medida que nos acercamos, y la imagen linda y sagrada
de ese Niño es a menudo lo que nos impide cuestionar ese espejismo. En cambio, el nihilismo nos
pide que nos deshagamos de cualquier apego al futuro reproductivo y, en cambio, “luchemos, sin
esperanza, para arrancar nuestras vidas lejos de ese horizonte en expansión y estallar con un
disfrute salvaje ahora”149. El futuro reproductivo es quizás similar a lo que vio Rose Meth cuando
decidió resistir a pesar de la falta de esperanza: el modo insurreccional del tiempo mesiánico.
TIEMPO MESIÁNICO
33
en el momento del ataque contra el sistema, y en los preciosos momentos posteriores, antes de que
el sistema vuelva a encender sus interruptores (por ejemplo, después de unos disturbios, antes de
la limpieza); estos momentos de “tiempo de desatasco” es donde nuestros deseos por lo imposible
salen a la superficie, y “en estos agujeros, pueden nacer negaciones contra este mundo”156. Este
proyecto de detener el tiempo es un intento de liberarse de las ideologías del progresismo y del
hechizo del futuro reproductivo, y entrar en combate con el orden existente. Aquellas en los
campos que lucharon espontáneamente sabiendo que la muerte sería la consecuencia inmediata
surgieron de los conceptos opresivos, paralizantes e ilusorios del tiempo, y entraron en este
espacio del tiempo mesiánico.
Aquí no pretendo argumentar que aquellos que lucharon en los lagers experimentaron alguna
trascendencia cronológica mística que les otorgó una bravura sobrenatural. Más bien, estoy
apuntando hacia las posibilidades que existen cuando nos enfrentamos con nuestra propia falta
de futuro y encontramos la voluntad para actuar; cuando no nos creemos las mentiras sobre a
dónde nos estamos dirigiendo, cuando nos ahogamos en la absoluta desesperanza con respecto
a lo jodidas que estamos, y cuando no solo mantenemos nuestra cabeza baja y pensamos en el
momento presente, cuando damos un paso fuera de la secuencia debilitante y actuamos contra el
orden existente, sin importar las probabilidades. Esto a menudo significa enfrentarse a la muerte,
el encarcelamiento, la alienación y a una variedad de otros peligros. Para las anarconihilistas,
también significa abrirse a una misma a nuevas posibilidades de estar viva. Estos gritos a “detener
el tiempo” y descubrir el placer nos están pidiendo, esencialmente, que cortemos cualquier
vínculo que tengamos con el orden existente, y nos posicionemos fuera y en contra de su progreso.
Mientras las haftlinge viesen un futuro para ellas en los campos, permaneciesen suspendidas en el
momento presente o diesen vivir completamente por perdido, los nazis nunca tendrían que lidiar
con un momento de desafío. Rompiendo esos modos cronológicos, algunas prisioneras rompieron
con los ritmos del campo y tallaron un tejido del tiempo diferente. De forma similar, mientras
nosotros creamos que esta sociedad está progresando, y mientras podamos vislumbrar un futuro
para nosotros o para nuestros hijos en su interior, seguiremos estando de alguna manera unidas
a ella. Cuando el anarconihilismo nos urge a abandonar estos modos cronológicos, en esencia
nos está pidiendo que cortemos todos los lazos con la continuación de la sociedad y, en su lugar,
trabajemos para negar su existencia. En esta ruptura del tiempo, encontramos una riqueza de vida
inimaginable dentro del orden existente. El tiempo mesiánico es la conciencia cronológica en la
cual el placer puede florecer, ya que en lugar de aplazar nuestra ira hacia el futuro, finalmente
podemos darnos cuenta de que el momento que hemos estado esperando es ahora.
34
VISIÓN GENERAL DE LAS ORGANIZACIONES EN LOS LAGERS
“No esperéis nada de las organizaciones. Desafiad todos los ambientes políticos
existentes, y sobre todo, rechazad convertiros en uno” - Comité Invisible
Si bien los pensamientos de una organización de resistencia sostenida existiendo dentro de un
campo de concentración nazi me parecían ridículos cuando empecé este proyecto, el hecho es
que la mayoría de campos vieron el surgimiento no de una sino de varias organizaciones formales
y a largo plazo. Incluso en campos donde organizarse era casi imposible – a causa de las tasas
particularmente altas de muertes y traslados, bajo número de prisioneras políticas, o el predominio
de “verdes” (prisioneros criminales comunes alemanes) en posiciones prominentes – los grupos
de resistencia seguian formándose y, en diversos grados, fueron capaces de impactar sobre la
vida en los campos. Los mandatos de estas organizaciones generalmente involucraban alguna
combinacion de los siguientes: construir redes dentro del campo, comunicación con el mundo
exterior, elevar la moral de las prisioneras, organizar fugas y sabotajes, apoyo mutuo, eliminar
informantes y conseguir colocar a sus miembros en posiciones importantes. Las organizaciones
comunistas (que eran las más comunes en todos los campos) mantuvieron programas educativos,
de memoria o con libros de contrabando157, ofrecían lecturas sobre materialismo dialéctico,
economía política, y sobre la historia del movimiento obrero. En algunos casos, los grupos de
resistencia se fijaron la ambiciosa tarea de prepararse para la resistencia armada contra los nazis
almacenando armas y organizándose en grupos de batalla especializados. Esto fue más común
en los ultimos años de la guerra, ya que los campos se distendieron y corrieron rumores sobre
liquidaciones inminentes (es decir, el asesinato en masa de todas las prisioneras restantes). En
ocasiones, los diversos grupos dentro de los campos coexistieron con una gran fricción, y no
estaban dispuestos a trabajar unos con otros debido a diferencias ideológicas, hostilidades previas
a la guerra o prejuicios absolutos; otras veces, se forjaron solidaridades poderosas a través de la
nacionalidad, el idioma o la ideología.
El campo de Buchenwald tuvo una de las redes clandestinas mas desarrolladas y efectivas de todos
los campos, ofreciendo una visión de las capacidades organizativas que existían. Dentro de este
campo (que albergó una población de entre 100000 y 110000 prisioneras durante la guerra), hubo
grupos clandestinos de socialdemócratas, demócratas cristianos, comunistas polacos, prisioneros
de guerra soviéticos, belgas, italianos, checos, húngaros, yugoslavos, y un grupo holandés que tenía
representantes de los socialdemócratas, los liberales y los católicos158. Las comunistas alemanas
fueron el grupo más grande en el campo con alrededor de 700 miembros, todas dispuestas en
células de entre 3 y 5 personas. El grupo francés en Buchenwald estuvo dirigido por representantes
de 34 grupos políticos y regionales159. Durante muchos años, hubo una gran cantidad de luchas
internas entre organizaciones (en particular entre comunistas y socialdemócratas) y así, en 1943,
muchos de estos grupos se agruparon para formar el “Comité Internacional del Campo”. Este
grupo se reunia bimensualmente para “dirigir una organización militar eficaz, realizar actos
de sabotaje y eliminar controversias y conflictos entre diferentes nacionalidades”160. Como se
mencionó antes, algunas de estas organizaciones incluso tuvieron aspiraciones a largo plazo: en la
primavera de 1944, fue formado el Comité del Frente Popular Alemán con la intención de reunir
a comunistas alemanes, socialdemócratas y demócratas cristianos para planear el futuro gobierno
de Alemania161. En el mismo año, los comunistas polacos (que tenían 130 miembros adultas y
60 jóvenes en el campo) se unieron con otras organizaciones polacas para formar el “Comité
35
Antifascista”, que principalmente se ocuparía de mejorar la vida en el campo162. Obviamente, cada
una de estas organizaciones se arriesgaba a brutales consecuencias si sus redes, sus reuniones o
sus conspiraciones eran descubiertas.
Dentro de la literatura anarconihilista, las críticas de los modelos organizativos aparecen con
frecuencia y se prestan a un diálogo interesante (aunque complicado) con las historias de la
resistencia en los campos de concentración. Aquí, yo ofreceré historias de tres de los alzamientos
masivos más significativos que ocurrieron en los campos (en Auschwitz, Treblinka y Sobibor),
con un ojo también en la cuestión de las organizaciones. Estas historias son increíbles por si
mismas, y también ofrecen un amplio material para explorar las razones por las que tantas
anarquistas se han desecho de los modelos organizativos convencionales. Mi propósito aquí
no es lanzar una crítica mordaz de las organizaciones en los campos de concentración, tales
generalizaciones serían estúpidas considerando las complejidades y los matices de las situaciones
en las cuales operaban. Las organizaciones de resistencia, incluso aquellas llenas de compinismo
y fallas estratégicas, tuvieron un importante papel en los lagers, desde el impulso moral que
ayudó a las personas a superar un día más hasta la reorganizacion de la vida del campo que puso
a personas compasivas en puestos previamente ocupados por sádicos matones. Dicho esto, dentro
de la historia de los levantamientos en masa en los campos de concentración, las organizaciones
formales a menudo tenían poco que ofrecer.
Dentro del campo, Pilecki empezó a trabajar estableciendo la Unión de Organizaciones Militares
(ZOW) nombrando a sus primeros “cinco”, un grupo de cinco miembros que funcionaría como una
célula anónima dentro de una red más amplia. Finalmente, habría miles de miembros en el ZOW,
mayormente compuesta de polacos con algún grado de experiencia militar. El otro grupo principal
que surgió dentro de Auschwitz fue el Kampfgruppe Auschwitz (Grupo de Lucha de Auschwitz), una
organización firmemente comunista que empezó el 1 de mayo de 1943 con la intencion de reunir grupos
36
de diferentes nacionalidades. Estos 2 grupos colaborarían finalmente a pesar de las profundas
tensiones sobre el liderazgo y sobre sus respectivas lealtades nacionales e ideologías políticas.
Otros grupos de resistencia más pequeños dentro del campo incluyeron a antifascistas españoles,
comunistas alemanes, socialdemócratas polacos, austríacos de todas las filiaciones políticas, un
contingente derechista del campo Nacional-Radical, comunistas franceses, y al menos dos grupos
de yugoslavas en la sección femenina del campo165.
La lista con los diversos logros del Grupo de Lucha y del ZOW es demasiado larga para enumerarlos
aquí, pero basta con decir que jugaron un papel significativo en la vida diaria del campo, incluso
para aquellas ajenas a su existencia. Un impacto fundamental del ZOW fue su desarrollo y
uso de la enfermería del campo como un lugar de refugio y resistencia. Debido en parte a los
esfuerzos de un simpático triángulo verde llamado Flans Bock, que había sido nombrado jefe
de la enfermería en los primeros días de Auschwitz (a pesar de no tener experiencia médica), la
enfermería fue estableciéndose lentamente como un lugar que no solo era ocasionalmente capaz
de curar a la gente, sino también en uno de los pilares centrales del movimiento de resistencia.
Las actividades clandestinas en la enfermería incluían establecer contactos con pacientes, salvar
vidas diagnosticando falsamente enfermedades (para evitar las selecciones o el trabajo), ejecutar
a informantes de los nazis sobre la base de diagnósticos falsificados, y lo más espectacular, criar
piojos infectados de tifus para usarlos como arma biológica, ya que esos piojos fueron usados con
éxito para matar o incapacitar a informantes, kapos e incluso soldados de las SS166. La reticencia
general de los SS a entrar en la enfermería, plagada de enfermedades, hizo de ella uno de los
lugares más seguros para que las organizaciones pudiesen operar.
Además, tanto el ZOW como el Grupo de Lucha tuvieron éxito en mantener el contacto con el
mundo exterior y entre los diferentes subcampos167. Usando una variedad de ingeniosos métodos,
las organizaciones pudieron informar al exterior de lo que estaba pasando en el campo, recibir
actualizaciones desde las líneas del frente, y comunicarse sobre las posibilidades de ataques
militares conjuntos sobre el campo. Estos métodos incluyeron el contrabando de correo a través
de aldeanas o guardias corruptos (durante las marchas entre el campo y los lugares de trabajo),
enviar mensajes a través de aquellos que intentaron fugarse (o con alguno de los pocos prisioneros
a los que se les concedió oficialmente la puesta en libertad)168 y a veces simplemente usando el
servicio de correos (sobornando a los censores del campo a cambio de sobres presellados)169.
Quizá la forma de comunicación más impresionante utilizada por el movimiento de resistencia
fue la construcción de un transmisor de radio clandestino por Alfred Stossel, que él operó durante
7 meses desde la base de la enfermería, retransmitiendo por radio detalles de transportes y
ejecuciones masivas al área circundante170. A pesar de las intensas búsquedas y registros tanto
dentro como fuera del campo, las SS nunca localizaron la fuente de las transmisiones.
Cuando se acercaba el final de la guerra, estos canales de comunicación fueron usados de un modo
que potencialmente alteró el curso de la historia de Auschwitz. A principios de 1944, sintiendo la
menguante moral de los alemanes, el Grupo de Lucha (que era por el momento la organización
paraguas dominante en el campo) envió los nombres de todos los hombres de las SS que dirigían
el campo con la esperanza de que fuesen ampliamente difundidos y así disuadirles de cometer
atrocidades mayores. El plan funcionó, tal y como escribe Langbein: “La BBC en Londres notificó
a esas personas que serían responsables de sus atrocidades, y el efecto de la transmisión fue
claramente notable en el campo”171. Un mensaje similar enviado más adelante en ese mismo año
llegó hasta el gobierno británico y les informó de un plan de las SS para liquidar el campo: “Este
comunicado fue hecho público, y al final las SS abandonaron su plan de liquidar Auschwitz”172.
37
A lo largo de la totalidad de su existencia, tanto el ZOW como el Grupo de Lucha de Auschwitz
habían estado planeando pacientemente un derrocamiento del campo apoyado militarmente. Ni
el AK, ni los británicos, los franceses, los soviéticos, ni siquiera las partisanas, fueron nunca
capaces de/tuvieron la voluntad de prestar tal apoyo, y ese derrocamiento nunca se produjo. En su
lugar, Auschwitz vio una revuelta mayor. No surgió de dentro del movimiento de resistencia sino
del Sonderkommando (Comando Especial), un destacamento especial mayormente compuesto de
prisioneros judíos a los que se encargaba la tarea de trabajar en los crematorios y en las cámaras
de gas. Aunque estos prisioneros recibían ciertos privilegios (raciones de comida más grandes,
mejores literas, etc.) su trabajo, que implicaba facilitar el asesinato de miles de personas cada
semana, estaba entre los más asesinos y psicológicamente agotadores. Filip Muller sobrevivió
milagrosamente 3 años en el Sonderkommando, la mayoría de los cuales pasó acompañando
frenéticamente a trenes llenos de personas al interior de las cámaras de gas, despojando los
cadáveres de objetos de valor, y luego paleándolos en hornos industriales. Cuando los hornos
demostraron ser insuficientes para las grandes cantidades de carne humana moviéndose por el
campo, él y su equipo fueron obligados a cavar y operar enormes fosas de cremación con tubos de
drenaje incorporados que canalizaban ríos de grasa en cubos para ser utilizados como combustible
para el próximo tren. A su debido tiempo, las SS mantuvieron una alta tasa de rotación de estas
posiciones para evitar que saliese información sobre estas “cadenas de montaje”, por lo que
ningún miembro del Sonderkommando podría esperar vivir mucho tiempo. La resistencia del
Sonderkommando era casi insondable debido a su nivel de aislamiento de otras prisioneras, los
privilegios a los que se aferraban y su corta esperanza de vida.
Sin embargo, en 1944 algunos miembros del Sonderkommmando (que por entonces contaba con
casi 1000 trabajadores) fueron estimulados a la acción por el embate de judías húngaras que
eran vertidas en las cámaras de gas más rápido de lo que la infraestructura podría manejar173.
Esta obscena intensificación de la operación de matanza, combinada con la sospecha de que al
exterminio de los judíos húngaros le seguiría seguramente la liquidación del Sonderkommando,
causó que algunas de las trabajadoras se aproximasen al Grupo de Lucha y elaborasen un plan para
la revuelta174. La respuesta de la organización fue de renuencia: sintieron que “no era el momento
adecuado para un levantamiento generalizado”175. Para el Sonderkommando, que esperaba su
inminente matanza, ese tacto estratégico estaba fuera de discusión. Un documento desenterrado
de Auschwitz en 1962 que había sido enterrado por un miembro del Sonderkommando, Salmen
Lewenthal, narra los retrasos y las tensiones que existían entre ellos y el Grupo de Lucha: “Desde
el punto de vista de la organización tenían razón, especialmente porque ellos no sentían que
corrían peligro inmediato de ser exterminados... llegamos a la conclusión de que si queríamos
lograr algo en la vida, tendríamos que actuar cuanto antes... pero desafortunadamente ellos
seguían posponiéndonos”176.
En este punto, el Grupo de Lucha estaba en su mayoría pendiente del final de la guerra, esperando
que un ataque conjunto contra las SS pudiese ocurrir simultáneamente desde dentro y fuera del
campo. Mientras estos judíos que habían estado trabajando en el crematorio veían el final de la
guerra como una inevitable sentencia de muerte, el Grupo de Lucha lo veía como una posible
liberación. Cada vez que el Sonderkommando contactaba con el Grupo de Lucha se les decía que
pospusiesen su alzamiento hasta que las líneas del frente estuviesen más cerca, lo cual llegaron
a entender como que “estaban solos”177. Aunque el Grupo de Lucha rechazó participar en la
revuelta o proporcionarles armas, sí suministraron una pequeña cantidad de explosivos que habían
sido minuciosamente contrabandeados de una fábrica de armamento por mujeres prisioneras a lo
largo de varios meses, y que se convertirían en esenciales en el plan del Sonderkommando.
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Debido a que, esencialmente, no hubo supervivientes de esta revuelta, nuestra comprensión de
los eventos es irregular. Sabemos que la acción se inició de forma temprana, pero si esto sucedió
debido a un trabajador ruso ebrio, un kapo alemán entrometido o porque las SS comenzaron la
liquidación demasiado pronto aún no está claro178. Fuese lo que fuese lo que dio pie a ello, el 7
de octubre de 1944, alrededor de la 13:30, varios cientos de prisioneros del Sonderkommando
del Crematorio IV atacaron a los SS con martillos, hachas y piedras, lanzaron varias granadas
de fabricación casera y volaron el propio crematorio. Al darse cuenta de que la revuelta empezó
prematuramente, los trabajadores del Crematorio II también lanzaron un ataque, arrojando a un
guardia a uno de los hornos, iluminando el edificio con fuego y atacando luego a las SS179. Se cortó
un agujero en las alambradas que conducían al campo de las mujeres, donde varios barracones
estaban listos para ser empapados en gasolina e incendiados, pero esto nunca ocurrió, en gran
medida debido a la falta de coordinación en los tiempos180. Algunos prisioneros pudieron abrirse
paso a través de la alambrada exterior y escapar, aunque muchos de estos fugados fueron más
tarde arrinconados en un granero y asesinados181. Finalmente, el Crematorio IV fue inutilizado
para siempre aunque el impacto real que esto tuvo sobre la operación de matanza es discutible
ya que el final de la guerra estaba ya muy cerca. Todas las personas que se rebelaron aquel día,
incluyendo a aquellas que escaparon brevemente de los muros de Auschwitz, fueron asesinadas182,
junto a otros dos centenares de personas más que más tarde fueron acusadas por los nazis de estar
involucradas de algún modo en la sublevación183. El departamento político de las SS en el campo
pasó semanas interrogando brutalmente a todas las mujeres prisioneras que podían haber tenido
acceso a material explosivo, dándoles palizas hasta que “sus cuerpos parecían pedazos de hígado
crudo” pero fueron incapaces de encontrar a nadie dispuesta a confesar o a delatar a otras184. Al
final, las SS resolvieron que cuatro de las mujeres fuesen hechas responsables y el 6 de enero
de 1945 tuvo lugar su ahorcamiento, la última ejecución pública en Auschwitz. Menos de dos
semanas más tarde, el campo fue evacuado, cualquier prisionera capaz de caminar participó en
una marcha de la muerte a través de los prados nevados de Polonia, mientras que las enfermas y
ancianas fueron simplemente dejadas atrás, abandonadas a su costa. Si esta decisión de evacuar (y
no liquidar) el campo estuvo basada en la información enviada por el Grupo de Lucha a la BBC o
quizá en la rebelión del Sonderkommando sigue siendo materia de especulaciones.
Uno de los resultados a menudo pasados por alto del levantamiento fue que salvó a un grupo de
mujeres que habían llegado al campo esa mañana y que estaban dentro de las cámaras de gas en el
Crematorio V cuando estalló la rebelión. Después de un corto tiempo de espera para su “ducha”,
la puerta se abrió de golpe y las mujeres fueron llevadas apresuradamente a un búnker debido
al caos que había estallado. Al menos una mujer de este grupo, Alice Lok Cahana, sobrevivió al
campo185. Por lo tanto, incluso si el levantamiento no consiguió nada más, al menos sabemos que
sí salvó una vida.
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polacos cambiando sus identidades con los reclusos judíos189. Tales críticas aparentemente han
surgido en todos los campos en los que existieron organizaciones. Los comunistas en Buchenwald,
por ejemplo, han sido descritos como una “comunidad jurada” que, sin lugar a dudas, velaba solo
por sus propios miembros (independientemente de su brutalidad, antisemitismo, etc.), y “cuya
arrogancia era objeto de críticas por parte de extraños”190.
Así como por su amiguismo y antisemitismo, las organizaciones también han sido criticadas por
su tendencia a abogar por restringir a aquellas que buscaban la acción inmediata, como se vio
en el caso de Auschwitz. Otro ejemplo llega desde el campo de Sachsenhausen, donde un grupo
de comunistas judíos decidieron resistirse a ser transportados a las cámaras de gas y llevaron un
plan para la revuelta abierta y una solicitud de armas a los líderes comunistas de una organización
de resistencia. Fueron recibidos con profundas reservas, ya que los miembros de la organización
se sentían responsables de todo el campo y temían la responsabilidad colectiva191. Los judíos se
defendieron de todas formas, y con las manos vacías redujeron a golpes a varios hombres de las
SS antes de ser contenidos. Otra situación más surgió en Auschwitz, en la que un grupo de un
centenar de niños, que habían sido huérfanos en el campo durante muchos meses, fueron llevados
a la enfermería y asesinados con inyección letal, prendiendo la chispa de la indignación masiva.
Garlinski escribe: “... este montón de cadáveres de niños despertó tantas pasiones que la noticia
pasó como un rayo a través de todos los bloques y kommandos y elevó los ánimos hasta el punto
de ebullición. Los líderes tenían grandes dificultades para disuadir a sus compañeros prisioneros
y soldados clandestinos de reacciones descoordinadas de ira y desesperación”.
Un superviviente que experimentó esta tensión frustrante con las organizaciones de resistencia
en Auschwitz concluyó cínicamente: “La resistencia en el campo no está diseñada para un
levantamiento sino para la supervivencia de sus miembros”192. Esta tensión que existió en los
campos entre deseos individuales y organización colectiva toca en uno de los nervios centrales
del pensamiento anarconihilista.
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Más que pasarnos la vida preparándonos para un despertar masivo que probablemente no
sucederá, es mejor atacar ahora y ver a dónde nos lleva. Vale la pena señalar aquí una diferencia
entre la acción “diferida” y la acción “paciente”, ya que en la planificación de cada uno de los
bombardeos, tiroteos e incendios provocados que han definido la postura nihilista, se ha requerido
mucha paciencia; no confundamos la urgencia con la impaciencia.
Una célula diferente de la FAI escribe: “¡No entregaremos ni un minuto de nuestra vida con la
esperanza de que la multitud de repente se dé cuenta y se despierte! Si los oprimidos no están
listos para levantar el hacha es un problema de los oprimidos”196.
Por lo tanto, el nihilismo representa un fuerte giro antisocial en el anarquismo, por el cual, en lugar
de trabajar para movilizar a las masas y construir un movimiento de base amplia, se prioriza el
ataque inmediato enraizado en los deseos individuales. Este “desprecio aristocrático por la gente
común”, como lo han etiquetado los críticos, distancia a las nihilistas de la tarea de despertar el
“rebaño” y permite un conjunto diferente de prioridades197.
La manera en la que esta misma tensión se desarrolló en Auschwitz es fascinante, y podemos decir, con
cautela, que parece reforzar la crítica nihilista.Atodos los efectos y propósitos, el comunicado publicado
por la Federación Anarquista Italiana podría haber sido escrito por el Grupo de Lucha de Auschwitz,
que veía imprudentes las acciones renegadas del Sonderkommando. Mientras que el Grupo de
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Lucha trabajaba por la liberación de todo el campo (es decir, el movimiento de masas) y
condenaba cualquier cosa que pudiera poner en peligro a las otras reclusas (es decir, la
solidaridad de clase), el Sonderkommando representaba un grupo de afinidad más pequeño, que
aunque no era intrínsecamente hostil hacia las otras reclusas, no podía esperar a que ellas o el
mundo exterior actuaran. Al negarse a aplazar sus ataques hasta que una movilización masiva
pudiese ser organizada, al presionar contra un cuerpo organizativo marxista, y al actuar con
un “espíritu rebelde salvaje” en una situación totalmente vacía de esperanza, las acciones del
Sonderkommando resuenan fuertemente con la tendencia anarconihilista.
Los otros dos levantamientos importantes que quedan por debatir ocurrieron en campos de
exterminio, donde la organización política a largo plazo era imposible. Estos dos eventos nos
llevarán a una exploración de formas de organización nihilistas.
EL ALZAMIENTO DE SOBIBOR
“En Sobibor soy testigo de las herramientas de la era moderna - trenes, cadenas de
montaje y motores de gas - usados por los alemanes para asesinar de forma eficiente
a miles de personas un día cualquiera. Y aun así, ¿qué hay de nuevo en esto? Los
primitivos látigos usados por los alemanes no son diferentes de los usados por los
brutales dueños de esclavos durante miles de años.” - Philip Bialowitz
En la superficie, Sobibor se parecía a una pintoresca ciudad fronteriza completa con su
farmacéutico, sastrería, camiones y cabañas marcadas con nombres como “La pulga alegre” y
“Nido de la Golondrina”. Fueron cuidadosamente plantados girasoles y geranios por todas partes,
particularmente a lo largo del camino que conducía al extremo norte del campo, que era llamado
“Camino al Cielo”203. Bajo este engañoso barniz (diseñado específicamente para calmar a los
prisioneros), había una realidad de pesadilla y un campo de exterminio increíblemente eficiente.
A diferencia de los campos de concentración, como Ravensbrück, Dachau y Buchenwald, que
albergaban poblaciones de prisioneras a largo plazo, llegar a las puertas de un campo de exterminio
como Sobibor, Treblinka o Chelmno significaba que te iban a meter a las cámaras de gas o ser puesto
a trabajar llenándolos (Auschwitz tenía la posición única de operar como campo de concentración
y campo de exterminio durante los últimos años de la guerra). En cualquier momento, las SS tenían
un equipo de entre 100 y 700 trabajadores judíos que operaban todos los aspectos de Sobibor;
fueron supervisados por kapos desde su medio, quienes a su vez fueron supervisados por cientos
de guardias ucranianos, que estaban subordinados a las SS alemanas. En el transcurso de sus 19
meses de operación, a estas trabajadoras se les hizo facilitar la muerte de más de 250000 judíos,
al tiempo que atendían las necesidades diarias de sus opresores204. Para las SS y los guardias
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ucranianos que supervisaban esta operación, el entretenimiento a menudo tomaba las formas más
retorcidas: a los prisioneros se les obligaría a comer arena hasta que no podían caminar y luego
desfilados por el campamento; obligados a trepar a árboles que luego eran cortados con ellos aun
encima, obligados a permanecer firmes mientras Barry, el perro, masticaba trozos de sus genitales
y glúteos; obligados a observar cómo los bebés vivos eran sostenidos por sus piernas y aplastados
como pedazos de carne antes de ser arrojados a los coches mineros para su cremación205. Cada
tren que entraba en la estación traería un nuevo transporte de miles de personas que recibirían
un discurso de bienvenida astutamente tranquilizador y luego serían conducidos directamente
a las cámaras de gas. Aquellas que trabajaban en el patio del tren descargando y preparando
transportes para el gaseo fueron las últimas caras que verían estos grupos de personas (en su
mayoría desprevenidas). Mientras las alineaban, les afeitaban la cabeza y las enviaban por el
“Camino al Cielo”, debían informar a las recién llegadas: “Este es un campo de trabajo. La
comida es buena y el trabajo fácil. No hay nada de qué preocuparse”206. A menudo, esas serían
las últimas palabras pronunciadas antes de que las puertas de la cámara se cerraran y un bote de
Zyklon B cayera desde el techo.
En 1943, el deseo de una venganza y fuga coordinadas había sido fomentado entre trabajadores en
Sobibor durante algún tiempo, y fueron formadas muchas conexiones basadas en deseos mutuos
de revuelta. Mientras que se habían intentado algunas fugas renegadas, pocas tuvieron éxito,
y el coste de los castigos colectivos fue enorme. Nadie había concebido un plan que pudiera
derrocar el campo o permitir una fuga masiva, hasta septiembre, cuando un transporte llegó y
llevó al campo a varias trabajadores rusas y judías que tenían experiencia tanto militar como
partisana. La pequeña red de conspiradores del campo rápidamente desarrolló contactos con uno
de los rusos, Aleksander “Sasha” Pecherskii, cuya actitud recalcitrante y mentalidad estratégica
le hicieron ganarse un gran respecto y un liderazgo entre las rebeldes207. Sasha estuvo de acuerdo
en ofrecer su liderazgo a las rebeldes, y tras varias reuniones altamente secretas entre poco menos
que una docena de conspiradores, se puso en marcha el plan para liberar a las 6000 prisioneras.
Tras al menos un aplazamiento debido a condiciones impredecibles, la revuelta fue iniciada el
14 de octubre de 1943. La primera fase del plan, que fue relativamente exitosa, era atraer a
los oficiales alemanes a lugares privados y asesinarlos discretamente. Al entrar en la habitación
donde el zapatero prometía un “arreglo del zapato” o el sastre una “valiosa chaqueta de cuero”, el
guardia sería atacado con hachas y cuchillos manufacturados mientras otros trabajan cerca para
cubrir el ruido de los gritos. 11 de los más altos funcionarios de Sobibor fueron asesinados de
esta manera entre las 15:30 y las 17:00, y sus armas tomadas por las manos rebeldes208. Durante
ese tiempo, un prisionero con conocimiento en sistemas eléctricos fue capaz de desconectar
las luces y los teléfonos de todo el campo209. La segunda parte del plan requería que todas las
prisioneras se reuniesen para la llamada a filas de la tarde, se agrupasen en una formación de
marcha y simplemente caminasen por la puerta principal con un simpático kapo al timón. La
idea era que sin los comandantes por allí dando órdenes, un momento de confusión permitiría
a las prisioneras llegar lo suficientemente lejos de la puerta como para ocultarse en los bosques
cercanos y evitar los campos de minas que rodeaban el campo. La llamada a filas fue iniciada
temprano, despertando las sospechas de algunos guardias. El plan se desmoronó rápidamente, y
lo que sobrevino fue un caos asesino.
Los guardias ucranianos dispararon desde las torres con ametralladoras pesadas, mientras las pistolas
que los rebeldes se habían apropiado antes respondieron al fuego tímidamente. Algunos prisioneros
prendieron fuego alrededor de los edificios esperando quemar el campo hasta los cimientos, mientras
otros se apresuraron a la armería del campo para encontrar más armas210. En cuestión de minutos,
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las prisioneras estaban masivamente abrumadas y una fuga frenética se convirtió en la única
opción a plantear. Las prisioneras se apresuraron a trepar, cortar o derribar las vallas de alambre
de espino (muchos murieron allí enredados) y huyeron hacia el bosque a través del prado
fuertemente minado. Aquellas que sobrevivieron a esta loca carrera solo lo consiguieron porque
las que iban delante de ellas y fracasaron habían despejado el camino de minas. Al llegar al
bosque, las rebeldes se enfrentaron a una serie de desafíos adicionales, incluidos el hambre y el
abandono de los agricultores locales. Los grupos partisanos judíos representaron una oportunidad
ideal para continuar la batalla contra los nazis, mientras que aquellos que tropezaron con los
grupos partisanos polacos informaron de que fueron robados o disparados211.
De las 650 prisioneras que había en el campo el día de la revuelta, unas 365 intentaron escapar;
las que permanecieron en el campo fueron asesinadas en los días posteriores. De aquellas que
intentaron fugarse, 185 fueron asesinadas por fuego de ametralladoras o minas. En 10 días, otras
107 habían sido recapturadas y ejecutadas. Del centenar restante, en general, otras 23 fueron
asesinadas por personas que no eran alemanas antes de que la guerra terminase, y varias más
murieron por enfermedades212. Entre 40 y 60 participantes del alzamiento sobrevivieron a la guerra,
y junto a otras 4 personas que habían escapado antes, son las únicas supervivientes conocidas de
Sobibor213. En general, esto se considera “el mayor éxito de las reclusas en resistencia abierta”,
tanto en términos del número de guardias asesinados como del número de fugadas exitosas214.
También puso fin al exterminio masivo en Sobibor, ya que días después las SS demolieron los
edificios, limpiaron la zona y la cubrieron toda con pinos.
EL LEVANTAMIENTO DE TREBLINKA
“El resplandor ardiente que se derramó sobre Treblinka esa noche tenía un color
diferente, un origen diferente y una interpretación diferente a la de todas las noches
anteriores.” - Richard Glazar
Una insurrección similar fue lanzada por los trabajadores de Treblinka, otro campo de exterminio
localizado a solo unas horas al norte de Sobibor, en el extremo este de Polonia. Una espantosa
mirada a la vida dentro de este campo es ofrecida por las memorias de Chil Raichman, que pasó
cerca de un año como trabajador en Treblinka antes de participar en la revuelta. Su libro se
lee como un espectáculo de terror iluminado con luces estroboscópicas: una serie de imágenes
surrealistas, de pesadilla, separadas solo por los frenéticos latigazos y gritos de las SS y de
los guardias ucranianos (a los cuales él se refiere simplemente como “asesinos”). Su primer
trabajo en el campo fue como barbero, cortando el pelo de mujeres desnudas antes de que fuesen
empacadas como sardinas en la cámara de gas; a lo largo de sus frenéticas jornadas de trabajo no
podía responder a sus preguntas desesperadas ya que estaba constantemente bajo la supervisión
de un látigo que le rompería la columna vertebral si hablaba o si necesitaba más de 5 cortes para
terminar un trabajo215. Tras semanas en esta función, fue transferido al otro lado del campo, donde
fue puesto a trabajar sacando los cuerpos hinchados de la cámara de gas, cargándolos de 2 en 2
en delgadas paletas y arrastrándolos hasta las fosas a cielo abierto. Luego, se le asignó trabajo
como dentista, abriendo la boca de cada cadáver para extraer cualquier metal valioso, llenando
monedero tras monedero con dientes humanos. Entre estos trabajos, también clasifica la ropa de
las víctimas, arrastra arena a los pozos y en los últimos meses del campo se pone a trabajar para
desenterrar y quemar todos los cadáveres que habían estado trabajando tan duro para enterrar216.
Informar de una enfermedad en Treblinka significaba ser torturada y fusilada, mostrar una
herida abierta era una sentencia de muerte e ir al baño requería que un guardia te concediese
piadosamente un número y luego pedir permiso al “Supervisor del Cuarto de Baño”, que estaba
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vestido como un payaso y hecho para dar latigazos a cualquiera que se sentase durante más de
2 minutos217. No es necesario decir que las oportunidades para la resistencia en esta horrible
situación eran nulas.
Aunque en el primer año de operación de Treblinka un trabajador no podía esperar vivir más de
una o dos semanas, finalmente la necesidad de productividad de los nazis superó su insensible
desprecio por la vida y las trabajadoras eran preservadas por períodos más largos. Esto presentó
nuevas oportunidades de resistir218.
En la mañana del 2 de agosto de 1943, las trabajadoras de Treblinka se prepararon: las que
trabajaban en las cabañas de las SS hurgaban entre sus pertenencias buscando armas y las
contrabandeaban de vuelta al garaje al amparo de una recolección de basura. Jacek, otro rebelde
de 14 años, usó la preciada llave para deslizarse al interior de la armería donde silenciosamente
cortó un agujero en la ventana trasera y comenzó a pasar armas para agregar a la recolección de
basura. Al otro lado del campo, un trabajador encargado de limpiar edificios reemplazó en secreto
su desinfectante por gasolina. Al igual que en los otros levantamientos del campo, el plan en
Treblinka se inició prematuramente, lo que significa que no todos habían recibido armas, ni se
habían cortado aun las líneas telefónicas. Después de disparar una señal, las granadas y las balas
comenzaron a atacar a los desprevenidos guardias, mientras los cócteles molotov envolvían las
barracas en llamas y los prisioneros se apresuraban hacia la cerca. Las estimaciones del número de
fugadas van de 150 a 600, mientras que el número de muertos de las SS y los guardias ucranianos
varía de 0 a 200224. Como en Sobibor, la fuga exitosa significó el comienzo de una nueva misión
aún más peligrosa: sobrevivir en el rural hostil. Al final, 52 de las rebeldes vivieron para ver el
final de la guerra y contarle al mundo sobre Treblinka.
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ANARCONIHILISMO Y ORGANIZACIÓN INFORMAL
“Una organización anarquista informal fluye como el agua y adopta nuevas formas en
función de la acción que quiere llevar a cabo.” - Conspiración de Células del Fuego,
Célula de Miembros Presos
Debido a las condiciones únicas de los campos de exterminio, las organizaciones formales, a
largo plazo, eran algo imposible. Lo que surgió en su lugar fueron conspiraciones informales
de prisioneras que compartían una ambición: la insurrección. Lo que lograron fue nada menos
que milagroso: los dos levantamientos más exitosos que ocurrieron en los campos nazis y la
liberación de algunas de las únicas testigos visuales de los horrores de los campos de exterminio.
Hicieron esto sin lealtades políticas, sin burocracia y sin diferir en las “condiciones maduras” de
las fábulas de la historia225. Aunque las conspiraciones que se formaron en Sobibor y Treblinka
no reflejan necesariamente ningún tipo de “modelo nihilista ideal”, resuenan con el enfoque que
las anarconihilistas han tomado respecto a organizarse fuera de las estructuras convencionales.
Tales organizaciones como la Conspiración de Células de Fuego (CCF), la Federación Anarquista
Informal (FAI), Reacción Salvaje (RS) e Individualistas Tendiendo a lo Salvaje (ITS)226
han jugado un papel significativo en el surgimiento del anarconihilismo como una tendencia
extendida, particularmente en Europa, Sudamérica y Méjico227. Aunque este texto no ofrecerá
ninguna historia de barrido o crítica de estos grupos, intentaré usar sus palabras para explorar
brevemente cómo se han dispuesto las anarconihilistas para organizarse.
La CCF surgió en 2008 de una tendencia incendiaria minoritaria en Grecia: anarquistas que
estaban interesadas en atacar de forma autónoma símbolos del poder pero estaban insatisfechas
con la falta de estrategia, coherencia, desarrollo y perspectivas que este nivel de improvisación y
desorganización ofrecía228. Sin cierto grado de cohesión, descubrieron que la tendencia incendiaria
“corre el riesgo de desvanecerse en la aleatoriedad de los eventos y limitarse a levantamientos
ocasionales que carecen de planificación y perspectiva”229. Esta observación perenne ha
conducido a muchas radicales cansadas de los grupos a repensar el concepto de organización. En
uno de sus últimos comunicados, la CCF reflexiona sobre este proceso en su propia formación:
“Como anarquistas, solemos distanciarnos del concepto de organización porque lo equiparamos
con las jerarquías, los roles, la especialización, los “tú debes” y las obligaciones. Sin embargo,
las palabras adquieren los significados que le dan las personas que las usan. Como Conspiración
de Células de Fuego, entramos en batalla sobre el significado de la organización anarquista
revolucionaria”230.
Para combatir una falta de impulso y visibilidad en sus tácticas, tomaron un nuevo enfoque de la
organización y empezaron a lanzar ataques bajo la etiqueta de la CCF, una red de células organizadas
informalmente que podrían tanto conspirar juntas como actuar con completa autonomía. Desde
el principio, la CCF dio una alta prioridad a los comunicados como una manera de desarrollar
colectivamente las ideas y de mantener el ímpetu. Su oleada de ataques inicial el 21 de enero de
2008 incluyó 12 ataques explosivos e incendiarios dirigidos contra bancos, concesionarios de
coches y contra una empresa energética estatal. Un mes después, les siguieron 15 ataques más
(incluyendo un ataque incendiario contra la oficina del Ministro de Justicia Asociado), los cuales
consolidaron su presencia como un “colectivo estable y coherente que promueve la destrucción
del poder y de la sociedad”231. En 2011, la CCF emergió efectivamente con la FAI como “una
estructura informal anarquista basada en la solidaridad revolucionaria y la acción directa” que
había estado funcionando bajo un modelo similar desde principios de la década de los 2000232. En
ese punto, la FAI tuvo cientos de acciones afiliadas con su nombre, incluyendo el bombardeo de
varios edificios de la Unión Europea, una comisaría de policía en Génova y unos juzgados en Roma.
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Una vez más, los comunicados de cada una de estas acciones sirvieron como un medio central
para el intercambio y desarrollo de ideas dentro de la tendencia nihilista.
ITS, que surgieron en Méjico en 2011 con un ataque explosivo dirigido contra el departamento de
nanotecnología de una universidad, enfocó la organización con una estética similar: “sin líderes ni
comandantes”, asegurándose de que “las células disfrutan de total autonomía en el ataque”233. Las
ITS fueron tan vitriólicas contra las organizaciones izquierdistas que en 2011 enviaron un paquete
incendiario a una oficina mejicana de Greenpeace, declarando la guerra contra aquellos que “solo
buscan reformar el sistema y crear alternativas”; que “libran campañas hipócritas ‘a favor’ del
medioambiente con el fin de ganar notoriedad pública”; y que posan como opositores incluso a
pesar de que “todo lo que defienden es invertido en el sistema”234. En contraste con el enfoque
izquierdista, ITS insistía en que “la mejor manera de deslizarse fuera del sistema continúa siendo
la organización informal, encontrándose como individuos en afinidad o solos, apostando por el
inmediatismo insurreccional y la calidad del sabotaje, y rechazando la organización formal”235.
La ITS resurgió con una nueva organización en 2013 llamada RS (Reacción Salvaje) la cual
mantuvo su enfoque informal: “RS no tiene jefes ni un líder fijo y absoluto, no somos un ejército
ni un grupo de guerrilla marxista, RS está compuesto por grupos de individuos responsables
de nuestras propias acciones, que actúan según sus posibilidades”236. Sin burocracia, sin
uniformidad impuesta, y sin llamadas a la legibilidad pública, estas organizaciones informales
han inspirado ataques incendiarios y redes de solidaridad alrededor del mundo.
Uno de los aspectos del anarconihilismo que hace posible este tipo de organización informal es
la libertad táctica ofrecida por su rechazo de todos los programas, moralidades y expectativas
heredados. Nos urge a tomar las decisiones éticas en nuestras propias manos más que a apelar
a cualquier noción socialmente gobernada de lo correcto y lo incorrecto, abriendo así un
espectro infinito de pensamiento táctico que puede interactuar de forma más significativa con las
particularidades de nuestro contexto único237.
Los grupos que surgieron en Treblinka y Sobibor fueron capaces de actuar con la clase de fluidez y
libertad táctica a las que el Sonderkommando casi renunció ante la presencia de una organización
formal comunista. Como las miembros de la FAI o de las ITS, su unidad como grupo venía solamente
de su voluntad conjunta de atacar al orden existente. Aunque hay una gran cantidad de matices y
complejidades que no deberían ser pasados por alto, el hecho sigue siendo que los 2 levantamientos
más potentes que ocurrieron en los campos de concentración nazis tuvieron lugar precisamente en
los 2 únicos campos sin organizaciones formales. Esto, en sí mismo, debería retar a las anarquistas y a
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otras radicales a cuestionarse profundamente la función pragmática de las organizaciones en
nuestras vidas. Mientras que los métodos organizacionales formales y sostenidos en el tiempo
pueden ser útiles para ciertas metas, deberíamos recordar que son a menudo estructuralmente
incapaces de trabajar hacia momentos de ruptura completa. Lo que ofrecen en términos de recursos,
visibilidad y longevidad debe medirse con respecto a los obstáculos que a menudo crean entre las
personas y sus deseos insurreccionales. Dicho esto, aunque los métodos organizativos informales
con los que las nihilistas están experimentando son excitantes y han facilitado claramente una gran
cantidad de acciones incendiarias, también conllevan deficiencias e inconvenientes inevitables,
uno de los cuales es el tipo de solipsismo que resulta en una oficina de Greenpeace siendo atacada
con explosivos. Y aunque los modelos organizativos informales puedan mitigar el problema de
la responsabilidad colectiva, nunca podrán resolverlo completamente. Así como las autoras de
Attentat quedan paralizadas por el “espectáculo de terror” que se requeriría para confrontar
violentamente al Estado, también el Grupo de Lucha de Auschwitz y otras organizaciones
de campos de concentración intentaron navegar la tensión entre atacar un orden dominante y
las respuestas que ello provocaría. Finalmente, alguien a lo largo de la fila tendrá que tomar
decisiones éticas turbias, independientemente del modelo organizativo. Por lo tanto, aunque creo
que las historias de levantamientos en campos de concentración pueden ayudarnos a desarrollar
una cautela saludable en torno al papel de las organizaciones, también debemos estar atentos
a los matices. No hay respuestas fáciles para esas preguntas. Sin descartar (o atacar) todas las
organizaciones formales con las que nos encontramos, podemos continuar experimentando con
formas organizativas no jerárquicas que podrían facilitar, en lugar de diferir, los momentos de
ruptura liberadora.
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OPTIMISMOS CRUELES
“La máquina ha fabricado un paisaje en el cual incluso en las profundidades del
sufrimiento es menos desagradable escoger entre las opciones ofrecidas oficialmente
que resistir, transgredir, contraatacar, salirse de la línea. Las lecciones del holocausto
fueron bien aprendidas. Caminaremos a través de la última puerta siempre que sea
la más fácil de un conjunto de opciones bien administrado.” - Lev Zlodey y Jason
Radegas
“El gueto no estaba gobernado por los alemanes ni por los judíos; estaba gobernado
por el engaño.” - Elie Wiesel
En su libro Cruel Optimisms, Lauren Berlant disecciona algunas de las razones por las que los
seres humanos se aferran tan tenazmente a ideas esperanzadoras. Ella define el “optimismo cruel”
como “una relación de apego a condiciones de posibilidad comprometidas cuya realización se
descubre como imposible, pura fantasía, o demasiado posibles y tóxicas”240. Lo que hace crueles
estos vínculos no es solo el impacto dañino del objeto de deseo, sino el sentido en el cual el
objeto llega a proporcionar alguna “continuidad del sentido del sujeto de lo que significa seguir
viviendo y ansiar estar en el mundo”241. Sin el objeto de nuestro deseo, nos desmoronamos.
Bajo un optimismo cruel hay un abismo existencial y, sin embargo, separarnos de él plantea la
única posibilidad real de crecimiento. Como escribe Berlant: “¿Por qué sigue la gente apegada
a fantasías convencionales de buena vida – digamos, de reciprocidad duradera en parejas,
familias, sistemas políticos, instituciones, mercados y trabajo – cuando abunda la evidencia de
su inestabilidad, fragilidad y caro coste?”242. En los campos nazis, estos optimismos crueles
tenían un nombre: parolas, que se refería a los rumores optimistas que se extendían a través de
los campos, a menudo sobre un final cercano para la guerra o sobre partisanos que se acercaban a
los muros del campo243. El falso sentido de esperanza que tales rumores ofrecieron fueron tanto un
salvavidas para personas desesperadas, como un factor disuasorio permanente para la resistencia.
¿A qué optimismos crueles podríamos estar aferrándonos en nuestras situaciones actuales?
Para aquellas en los lagers, la disolución de los optimismos crueles era el paso más crucial hacia la
resistencia. Inmersas en una niebla de desinformación, mentiras insidiosas y verdades insoportables,
muy pocas prisioneras se las arreglaron para aceptar la gravedad de sus situaciones, y menos aun pudieron
reunir la voluntad (o tener la suerte/privilegio/capacidad física etc.) de actuar sobre esas verdades.
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El nihilismo es la voz susurrando en la estación de tren del gueto de Varsovia “estos trenes
están destinados a un campo de exterminio”, es la voz susurrando en el “Camino al Cielo” de
Sobibor “esto no son duchas...”, es la voz en los lagers que proclama finalmente “nadie va a
venir a salvarnos”244. Algunas de las verdades que el nihilismo nos pide que enfrentemos son
casi tan severas e inverosímiles como la verdad sobre los campos. Grupos como la CCF y la
FAI nos piden que aceptemos la posibilidad de que la mayoría de seres humanos en este planeta
nunca estén motivadas a resistir contra la opresión. El fanzine Desierto245 nos pide que aceptemos
que el cambio climático global es imparable, y que, a pesar de nuestros mejores esfuerzos, no
resultarán en el final del capitalismo, del patriarcado o de la civilización como un todo. Los
autores de Attentat confrontan la posibilidad grotesca de que un cambio social significativo
es realmente imposible en el actual paisaje, y que la acción no está ni siquiera necesariamente
justificada: “Cualquier cosa es menos compleja que el capitalismo espectacular, cibernético y
tardío de este mundo, ingenuo y simplista de forma desesperanzadora. Necesitaría violencia
y brutalidad incalculables. Desgarraria en pedazos las ilusiones de 200 años de organización
social humanista basada en los derechos... Prácticamente, no vivimos en una era en la que sea
posible un cambio político utópico o incluso liberal (en el sentido más amplio de la palabra)” 246.
Todas estas son ideas grotescas, ya que nos obligan a enfrentar una situación sin esperanza.
El problema para muchas de nosotras es que estas ideas resuenan en un nivel muy profundo.
Simplemente no siempre sabemos qué hacer con ellas.
Aunque ciertamente no estamos obligadas a aceptar cada posición nihilista que salga de la
carpintería (muchas de las cuales son demasiado simplistas o están cargadas con un machismo
musculoso), algunas de ellas son simplemente imposibles de ignorar. Con otras, como la idea
de que deberíamos dar la espalda a los proyectos positivistas que nos sostienen y dan placer,
podemos luchar y tomarlas por lo que valen, tal vez una voluntad de ser honestas sobre los
límites de tales proyectos. En otras palabras, esto no se trata de convertirse en un nihilista. El
nihilismo no demanda nuestra lealtad porque no es una ideología política. Yo me inclino más a
contemplarlo como una tendencia en el auténtico sentido de la palabra, y a abrazarlo como una
presencia fluida en nuestras vidas que constantemente nos pide que neguemos nuestras propias
ideologías, certezas y apegos optimistas. Encuentro aburrida cualquier forma de nihilismo que
se use como una excusa para no soñar, no actuar o no implicarse seriamente con otras personas.
Estoy interesado en un nihilismo que socave vorazmente la superficie de las ideas comúnmente
aceptadas, y que pueda ayudarnos a fundamentar nuestra resistencia en algo más significativo
que consignas cansadas y estrategias lánguidas. Estoy interesado en un nihilismo que nos ayude
a reorientar nuestras vidas lejos de optimismos crueles, hacia el placer.
MEMORIAS INSURRECCIONALES
“Recordar la lucha en el presente es vislumbrar qué camino hemos recorrido, ayuda
a comprender dónde colocar nuestros próximos pasos: esto es usar la memoria
insurreccional para replantarnos táctica y estratégicamente en el combate contra la
realidad opresiva.” - Anarquistas chilenas anónimas
Leer la literatura sobre el holocausto no es un trabajo fácil y no culpo a las personas por apartarse de
ella. Casi cada página de memorias trae consigo una nueva capa de imágenes infernales, traumas y
visiones misántropas. Me sentí llamado a estas historias por una serie de razones personales, y fui
motivado a seguir leyendo cuando empecé a vislumbrar las maneras en las que podría ser interesante
para otras anarquistas. Mi experiencia de estas historias se enriqueció cuando empecé a darme cuenta de
50
que uno de los miedos más extendidos y aplastantes para aquellos que entraron en los campos era
que sus historias no fuesen escuchadas, o que fuesen olvidadas por la historia. Primo Levi observó
que la pesadilla más comúnmente reportada en los lagers no era una de muerte o de tortura, sino
la alienación de bocas tapadas y palabras silenciadas. “¿Por qué”, se preguntaba, “se traduce
tan constantemente en nuestros sueños el dolor de cada día en la escena siempre repetida de una
historia no escuchada?”247. Con esto en mente, leer diarios y memorias se convierte menos en
una excavación histórica seca y más en una interacción con aquellas que apostaron sus últimos
jirones de energía con la esperanza de que no fuesen olvidados. Porque los nazis trabajaron de
forma tan vigilante para borrar a las Ballastexistenzen de la historia, olvidarlas sería “similar a
matarles por segunda vez”248.
Al recordar estas voces, también tenemos la oportunidad de reanudar luchas pasadas y convertir
las historias de aquellas que nos precedieron en alimento contra nuestros opresores. Como ya
todas sabemos, la historia es escrita por los vencedores, y así las narrativas del Progreso y los
Grandes Hombres que nos son ofrecidas por la sociedad generalmente solo sirven para reforzar
el poder. Benjamin alertaba de que “ni siquiera los muertos estarán a salvo del enemigo si
gana” y de que “este enemigo no ha dejado nunca de salir victorioso”249. El hecho de que el
holocausto nazi haya sido utilizado consecuentemente para justificar el asesinato y la opresión
del pueblo palestino personifica cómo los muertos pueden ser reanimados para perpetuar ciclos de
dominación. De manera similar, observar todas las maneras en las que el revisionismo histórico
ha sido usado (ocasionalmente incluso por anarquistas) para minimizar el holocausto y perpetuar
el antisemitismo en forma de teorías de la conspiración nos recuerda que, simplemente, nosotras
no tenemos la opción de dejar a la historia descansar en su tumba. Al implicarnos en este proyecto
llamado Historia, podemos encontrar formas de volver luchas pasadas en contra de las formas
actuales de dominación y de “asegurar que la memoria de los muertos continúa ahuyentando a
los vivos”250. Veo que esto sucede a mi alrededor con carteles de People’s History y grupos de
lectura de Silvia Federici, con reconocimientos de tierras y folletos de Haymarket. La historia no
necesita ser neutral, sino que puede volar frente a la dominación y ayudarnos a afilar y expandir
nuestros conflictos contra los poderosos251. Como declararon nuestros amigos chilenos: “¡La
memoria insurreccional es nuestra arma!”252. Es mi esperanza que este texto pueda contribuir a
este arsenal en continua expansión.
Aquí no importa si toda la historia habla lo suficientemente alto para nosotros como para oírla
fácilmente. ¿Cuántas historias de la resistencia en los campos de concentración se han perdido?
Debido a la brutalidad pura del régimen nazi y a las condiciones de aislamiento en las cuales
se desarrollo mucha de esta historia, es seguro asumir que la mayoría de actos de resistencia
fueron capturados solo en los fugaces rastros de humo de los disparos que silenciaron a corazones
recalcitrantes que latían rápidamente. De muchas maneras, nuestra disposición a prestar atención
a los silencios de la historia puede determinar nuestra capacidad de comprender este mundo y
cómo llegamos hasta donde estamos.
51
EL VACÍO
“El nihilista activo ve en el futuro desconocido y la desesperación ante nuestra
situación actual un llamado a las armas. El significado se encuentra al acercarse al
vacío más que en el falso conocimiento de lo que está del otro lado.” - Attentat
“Somos nihilistas sin importar si nos llamamos por el nombre, porque no tenemos
camino para salir de esta. Solo tenemos el yermo iluminado por las estrellas… El
primer acto de navegación es pisar el yermo. Solo entonces podremos poner nuestras
manos sobre la tierra desnuda, sintiendo la tenue calidez de esos fuegos aun latentes
debajo” - “Hic Nihil, Hic Salta! (A Critique of Bartlebyism)”
Con cada paso rebelde que damos, estamos entrando a un vacío desconocido. No hay mapas
fiables del terreno que ocuparán nuestras luchas. Nadie tiene ventaja sobre la cuestión de la
liberación. Tanto se ha intentado y tanto ha fracasado, admitamos finalmente que no sabemos
qué es “correcto” o qué es lo que “funcionará”253. Nadie sabe si un orden dominante caerá, ni
por qué, ni cómo. No sabemos si hay suficientes cartas bomba en el mundo para poner fin a la
energía nuclear, ni tampoco si un levantamiento en Auschwitz con los tiempos bien coordinados
habría tenido éxito finalmente en cerrar el campo. A pesar de lo que alguien nos diga, tampoco
hay garantías de que las trabajadoras del mundo se subleven, ni ninguna garantía de que, en caso
de ocurrir, tal cosa vaya a conducir a una situación deseable.
Aunque hemos heredado muchas grandes ideas sobre cómo confrontar a la dominación, sabemos
que nada está grabado en piedra. De los huesos y herramientas rotas de nuestras predecesoras
fabricamos nuestras armas. No se garantiza que nada vaya a funcionar, pero atacamos
independientemente de ello. Lo hacemos desnudas, después de haber arrojado los harapos de la
moralidad, la ideología y la política que hemos acumulado con el tiempo. Enfrentamos este mundo
en crudo, en toda su horrible gloria. Negamos toda verdad y regla y procedemos con un espíritu
de experimentación incendiaria. Soñamos a lo grande pero con pocas expectativas y celebramos
cada momento de ruptura. Aprovechamos cada oportunidad de asegurar que aquellos en el poder
pierdan el sueño y que sus funcionarios tengan trabajos miserables. Dedicamos nuestras vidas
a destrozar los geranios que adornan los caminos de los campos de exterminio, mear en los
engranajes de la maquinaria de la sociedad, y cuando todo lo demás fracase, seguiremos los pasos
de aquellas que hayan pasado sus últimos minutos en las cámaras de gas cantando y follando254.
52
Armia Krajowa (AK): Ejército Nacional Polaco, un ejército oficial de resistencia contra la
ocupación alemana.
Ballastexistenzen: Término preferido de Hitler para referirse a los miembros de la sociedad
“indeseables e innecesarios”. Traducible literalmente por “Existencia lastre”.
Kapo: Un prisionero designado por los nazis para ser el jefe de un equipo de trabajo y/o
desempeñar labores de carceleros.
CCF: Conspiración de Células de Fuego, organización informal anarconihilista de guerrilla
urbana que nació en Grecia en 2008.
FAI: Federación Anarquista Informal, organización informal anarquista nacida en 2003 en Italia.
No confundir con la Federación Anarquista Ibérica o con la Federación Anarquista Italiana.
Futuridad: La idea de que tenemos futuro dentro del orden existente.
Verdes: En algunos campos de concentración nazis, prisioneros alemanes, generalmente presos
por delitos comunes, a los que a menudo se les daban posiciones de funcionarios dentro del
campo (kapos, jefes de bloque, etc), nombrados así por los triángulos verdes que llevaban.
Häftling: Prisionero en alemán. Se designaba así al prisionero de un campo de concentración.
En plural häftlinge.
ITS: Individualistas Tendiendo a lo Salvaje, organización informal eco-extremista nacida en
México en 2011.
Kommando: En un campo de concentración nazi un equipo de trabajo formado por prisioneros.
Lager: Campo en alemán. Se designaba así a los campos de concentración de forma abreviada
(Konzentrationslager)
RS: Reaccion Salvaje, organización informal eco-extremista nacida en 2014 en México. Surgen
tras Individualidades Tendiendo a lo Salvaje y vuelven a resurgir como Individualistas Tendiendo
a lo Salvaje.
Recalcitrancia: Capacidad de resistir a la autoridad o el control; desobediente, difícil de manejar.
Rojos: Prisioneros políticos en los campos de concentración, nombrados así por el triángulo rojo.
Futuridad Reproductiva: La creencia de que el orden existente es el futuro más seguro para los
niños en abstracto, y que se deben hacer sacrificios en nombre de estos “niños” abstractos.
SS: Schutzstaffel, organización paramilitar dentro del régimen nazi responsable entre otras tareas
del funcionamiento de los campos de concentración o las ejecuciones masivas.
Sonderkommando: Comando Especial. Destacamento de trabajo de prisioneros (principalmente
judíos) a los que se encargaba trabajar en las cámaras de gas, los crematorios, y otros procesos de
exterminio en los campos.
ZOW: Zwiazek Organizacji Wojskowej, organización clandestina de resistencia polaca surgida en
Auschwitz, fundada por Witold Pilecki.
53
Al escribir una vista general tanto del pensamiento anarconihilista como de la resistencia en
los campos de concentración nazis he omitido mucho. Las temáticas nihilistas de la negación,
el tiempo y la organización podrían felizmente hacerse unido en conversaciones sobre la
abolición de la identidad, lo queer, la domesticación y mucho más. Las historias de häftlinge que
arremetieron contra los sistemas de sus campos podrían haber sido elaboradas con incontables
historias de fugas, apoyo mutuo y desobediencia civil no-violenta, las cuales jugaron un papel
en la historia más amplia de resistencia en los lagers. Hay muchas preguntas y temas que siguen
siendo inexplorados para mí.
El tema de los nazis y la destrucción ecológica también es una cuestión por la que me siento
intrigado. Los nazis, y Himmler en particular, tenían una obsesión con convertir los espacios
salvajes en utopías agrícolas, lo que significaba que muchas prisioneras de los campos fueron
puestas a trabajar haciendo arquitectura de paisajes a gran escala. Auschwitz mismo estaba
justo en la unión de dos grandes ríos, una llanura de inundación bien conocida que requería una
enorme cantidad de paisajismo destructivo para alojar el campo. Filip Muller señala que gran
parte de este agua se contaminó gravemente con un “líquido negro y maloliente” que se filtró
desde las fosas comunes durante los calurosos meses de verano. La relación de los nazis con la
naturaleza es particularmente interesante teniendo en cuenta las noticias del bosque de Hambach,
donde un pequeño grupo de defensores de la tierra está trabajando para proteger algunos de los
últimos bosques antiguos de Alemania contra las máquinas más grandes y siniestras del mundo.
Recientemente me han informado que pueblos enteros alrededor del sitio minero están siendo
desalojados bajo las leyes de la era nazi.
Por último, tengo mucha curiosidad por conocer las experiencias de las anarquistas en los campos:
sé que estuvieron allí, simplemente no he podido encontrar ninguna. Si alguien sabe de alguna
memoria o libro que haga referencia a prisioneras específicamente anarquistas, agradecería
enormemente el aviso.
54
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57
1. Langbein 2
2. Garlinski 158. El uso ocasional de superlativos a lo largo de este texto, así como mi enfoque exclusivo en el holocausto nazi,
no pretende excepcionalizar esta historia en particular por encima de cualquier otra experiencia de sufrimiento o genocidio.
La historia nos ha dado trágicamente demasiadas luchas “espantosas y sin esperanza” para jugar estos pequeños juegos.
3. Recalcitrancia: Resistencia a la autoridad o al control; que no obedece o no cumple; difícil de manejar.
4. ”Dark Mountain” 23
5. Goldstein 68. Aquí Goldstein está describiendo la interminable corriente de cadáveres que salían del gueto de Varsovia.
6. Zodey 213
7. ”Una conversación entre anarquistas”
8. ”In Cold Blood” 9
9. “A Nuestros Amigos” (Comité Invisible)
10. “Bæden Vol. II” 8
11. He elegido la palabra anarconihilismo para especificar la colisión particular del pensamiento anarquista y nihilista.
Algunas creen que el nihilismo es una cepa del anarquismo (Aragorn!), mientras que otras argumentan que la posición
anticapitalista es inherentemente nihilista (Incontrolables), y ambas hacen que la palabra “anarconihilista” sea redundante.
Conceptos como “nihilismo político”, “nihilismo estratégico”, “nihilismo consciente”, “nihilismo anarquista”, “anarquismo
nihilista”, “nihilismo activo” y “anarquía negra” parecen apuntar hacia el momento en el que el nihilismo emerge de
su incapacidad para asumir lo existente. Debido a que abordé el nihilismo desde una perspectiva anarquista, la palabra
“anarconihilismo” parecía encajar bien, aunque en algunos puntos, para facilitar la lectura, simplemente me he referido a esta
tendencia como “nihilismo”.
12. ”El Nihilismo, la Anarquía y el Siglo XXI” (Aragorn!)
13. “Ambos sexos preferían gafas de color azul y botas altas. Otras características comunes eran un bastón pesado y una
alfombra sobre los hombros en un clima frío; lo llamaron plaid, pero no era necesariamente un tartán. Esto, junto con
enormes barbas para hombres y bobs para mujeres, un apetito voraz por los cigarrillos, una apariencia sucia sin lavar y
un comportamiento grosero y franco hizo que la Nueva Gente sea un espectáculo. a la vista” (”El Nihilismo, la Anarquía y
el Siglo XXI”)
14. ”El Nihilismo, la Anarquía y el Siglo XXI” (Aragorn!)
15. Lo que Wikipedia afirma que es actualmente el tramo de carretera más ancho y transitado del mundo.
16. ”Attentat” 150
17. Una palabra de la cual el anarconihilismo se ha separado en gran medida.
18. Lager en alemán significa “campo”. La palabra se usaba también para referirse a los campos de concentración. También
se usaban indistintamente las siglas KL (Konzentrationslager, Campo de Concentración).
19. Para una útil interpretación anarquista de la Segunda Guerra Mundial, ver “The meaning of World War II” de Wayne Price
20. Langbein 2
21. “Haftlinge”: “Prisioneros” en alemán, refiriéndose a lo largo de este texto específicamente a las internas de los campos
de concentración nazis.
22. Churchill 308
23. Agamben 167
24. Agamben 157-159
25. “Homo Sacer: El poder soberano y la nuda vida”
26. Ballastexistenzen: Término preferido de Hitler para referirse a las miembros “indeseables” e “innecesarias” de la sociedad.
27. Un gran respeto a aquellas supervivientes del holocausto que han transformado sus experiencias en solidaridad con otros
pueblos oprimidos, particularmente con las palestinas. Reuven Moskovitz, que rompió el bloqueo de Gaza, dijo: “Es un
sagrado deber para mí como superviviente protestar contra la persecución, la opresión y el encarcelamiento de tanta gente
en Gaza, incluyendo a más de 800.000 niñas... Yo, como un superviviente del holocausto, no puedo vivir con el hecho de que
el Estado de Israel esté encarcelando a un pueblo entero tras unas vallas.”
28. Me aferro a la advertencia de Adelaide Hautval: “No creo que nadie en el mundo de hoy tenga el derecho de juzgar o
decidir lo que él mismo habría hecho en esas condiciones totalmente improbables con las que uno se enfrentó cara a cara
en lugares como Auschwitz”.
29. Ress 6
30. Jan van Pelt 564
31. Garlinski 38
32. Laska 212 ; Langbein 52
33. Garlinski 132
34. Wiesel III
35. Jan van Pelt 583-5
36. Jan van Pelt 566
58
37. Edelman 21
38. Laska 186
39. Jan van Pelt 567. Mónada: Un organismo unicelular, una entidad totalmente separada.
40. Garlinski 33
41. Jan van Pelt 563
42. Langbein 25
43. Langbein 26
44. “Survival in Auschwitz” , 39
45. “Los Ahogados y Los Salvados“
46. Aunque en los últimos años de la guerra el gran volumen de reclusos y la mayor demanda de trabajadores hicieron que
algunos judíos obtuvieran puestos destacados.
47. Garlinski 171
48. Langbein 159
49. Meers 13; Muller 178. Muller hace referencia a los pueblos, o Bum-boys, que “sirvieron a los placeres” de los que estaban
por encima de ellos.
50. Langbein 81
51. Rashke 1 ; Garlinski 219
52. Langbein 53. Hannah Arendt aplicó este concepto a los Estados totalitarios en general: “La dominación totalitaria como
forma de gobierno ... se basa en la soledad, en la experiencia de no pertenecer al mundo, que se encuentra entre las
experiencias más radicales y desesperadas del ser humano.” (Jan van Pelt 560)
53. “Survival in Auschwitz“ 334
54. “Survival in Auschwitz“ 29. Esta interacción ocurrió cuando Levi, hambriento y sediento, trató de coger un carámbano
de hielo que pudiese calmar su sed. Un guardia corrió para golpear su mano y quitarle el hielo sin explicar ninguna razón.
Cuando Primo Levi preguntó “¿por qué?” el guardia respondió “aquí no hay ningún por qué”.
55. “Survival in Auschwitz“ 56
56. “Survival in Auschwitz“ 34
57. Pilecki 14
58. Pilecki 66. El prisionero ausente era Tadeusz Wiejowski, quién había escapado de los entonces aun primitivos muros de
Auschwitz pero que posteriormente fue recapturado y fusilado en represalia.
59. Uno de los médicos prisioneros, que brindó tratamiento a las incesantes carretillas de reclusos ese día, recuerda lo terrible
que fue “ver a estos hombres, comatosos, semiconscientes, arrastrándose, tambaleándose como borrachos, balbuceando
incoherentemente y con dificultad, cubiertos de saliva y espuma en la boca, muriendo, jadeando su último aliento” (Garlinski
25).
60. Langbein 89
61. Garlinski 68; Langbein 89. En diciembre de 1942, debido a la abrumadora necesidad de trabajadores, la política de
responsabilidad colectiva fue cesada y los grupos de resistencia empezaron a organizar fugas (Garlinski 141).
62. Las luchadoras partisanas eran bandas de militantes antifascistas que lucharon desde dentro de las líneas enemigas
y que ocasionalmente conspiraron junto con organizaciones de resistencia que se encontraban dentro de los campos de
concentración. A menudo, aquellas que escaparon de los campos se unieron luego a las partisanas.
63. Garlinski 132
64. Langbein 215
65. Garlinski 133
66. Langbein 56
67. Garlinski 135
68. Garlinski 135. Cuando se enteró de esta táctica, el Departamento Político estableció una nueva política para que todas las
inyecciones letales administradas en Auschwitz fuesen aclaradas con ellos antes, a fin de evitar el asesinato de sus valiosos
informantes.
69. Garlinski 135
70. En Sachsenhausen, por ejemplo, un informante particularmente insidioso llamado Kuhnke fue desempoderado
tácticamente por el grupo de resistencia, que fue capaz de explotar los desacuerdos entre las SS de tal manera que Kuhnke
fuese retirado de su posición y golpeado severamente, terminando el terrible período de la comisión especial en ese campo.
71. Garlinski 133
72. Wasowicz 98 ; Garlinski 240
73. Wasowicz 51
74. Wasowicz 243
75. Langbein 307
76. Langbein 303. Al menos dos campos, Dora y Ravensbrück, vieron rechazos masivos de estas primas por parte de las
prisioneras.
77. Langbein 315
78. Langbein 316
79. Langbein 304
80. Wasowicz 245; Langbein 307
59
81. Langbein 304-5
82. Wasowicz 247, 250
83. Langbein 305
84. Wasowicz 246
85. Langbein 306–308
86. Langbein 312
87. Wasowicz 246
88. “DEGOB: Protocol 588”
89. “DEGOB: Protocol 407”
90. “DEGOB: Protocol 704”
91. Langbein 305
92. Langbein 305
93. Langbein 306
94. Langbein 306
95. Wasowicz 246
96. Wasowicz 249
97. Langbein 304
98. Langbein 304
99.“Anarquía y Nihilismo: Consecuencias”
100. “325: An Insurgent Zine off Social War and Anarchy” 20
101. “El Nihilismo, la Anarquía y el Siglo XXI”
102. “Una conversación entre anarquistas”
103. “Una conversación entre anarquistas”
104. Wasowicz 119
105. “In Cold Blood” 10
106. De Acosta 9-10
107. “Bæden Vol. I” 12–13
108. Una palabra que también tiene una fuerte historia en el psicoanálisis lacaniano, el postestructuralismo y la teoría
feminista.
109. “Bæden Vol. I” 66, 43, 44, 55
110. “Bæden Vol. I” 66, 44, 73, 53
111. “Una conversación entre anarquistas”
112. Zlodey 6
113. “Una conversación entre anarquistas”
114. “Attentat” 109
115. Comité Invisible
116. “Bæden Vol. I” 45
117. Langbein 189
118. Langbein 289
119. Garlinski 237
120. Levy-Hass 69
121. Langbein 279
122. Langbein 289
123. Langbein 295
124. Rashke 62
125. Müller 72
126. Langbein 192
127. Lengyel 112
128. Jan Van Pelt 572;Wasiwicz 47; Garlinksi 237; Langbein 280
129. Laska 180
130. “Prayer for Katerina Horowitz”
131. Langbein 280
132. Müller 87
133. Langbein 280
134. Langbein 280
135. “Bæden Vol. II” 41
136. “Survival in Auschwitz” 88. Musselman también es la palabra alemana para musulmán. Aunque no hay certeza sobre
los orígenes de esta jerga, una teoría plantea que los síntomas físicos de una persona cercana a la muerte (incapaz de pararse,
mecerse de un lado a otro, etc.) evoca imágenes de un musulmán rezando. Problemático para estar seguro, y perturbador más
allá de la creencia.
137. Edelman 39
138. Levi 1 16
60
139. Langbein 53
140. Levy-Hass 60
141. Jan Van Pelt 557
142. Gurewitsch 301
143. “Bæden Vol. I” 109
144. Benjamin 257
145. “El Nihilismo, la Anarquía y el Siglo XXI”
146. “Bæden Vol. I” 12
147. Benjamin, en Bæden Vol. I 08
148. “Bæden Vol. I” 24
149. “Bæden Vol. I” 88
150. “Bæden Vol. I” 109
151. “Bæden Vol. I” 109
152. Que a menudo hablan el mismo idioma que los nihilistas pero llegan a conclusiones diferentes.
153. Comité Invisible
154. Benjamin 262
155. “Rolling Thunder” 146
156. ”In Cold Blood” 10
157. Wasowicz 121
158. Wasowicz 1 19–120
159. Langbein 172
160. Wasowicz 122
161. Wasowicz 119
162. Wasowicz 119
163. Garlinski 19
164. Pilecki 13
165. Wasowicz; Garlinski; Langbein
166. Garlinski 57
167. Auschwitz-Birkenau y Monowitz eran subcampos del complejo más amplio de campos de Auschwitz.
168. A aquellas pocas afortunadas a las que alguna vez se les concedió la liberación de Auschwitz se les pedía que firmasen
una declaración en la que decían que “no tenían queja” sobre el campo y que estaban “satisfechos” con su estancia (Rees 30).
169. Langbein 145; Garlinski 66
170. Garlinski 97–98
171. Langbein 58
172. Langbein 59. Aunque no se pueden trazar conexiones concretas entre la emisión de radio y el cambio de planes de las
SS, muchas historiadoras han deducido que jugó al menos algún papel en la decisión.
173.“Durante el verano de 1944, casi medio millón de judíos húngaros fueron trasladados a Auschwitz y gaseados, fusilados
o arrojados vivos a los hornos y fosas crematorias de Birkenau” (Henry 178)
174. Tec 135; Langbein 286. Alrededor de la época en que se planeaba la revuelta, las SS de hecho comenzaron el proceso de
liquidación del Sonderkommando al anunciar que 200 de ellos serían transferidos a un subcampo. Estos 200 fueron cargados
en un carro con comida para el viaje, y luego llevados directamente a una cámara de gas cercana. Intentando ocultar esta
masacre del resto del Sonderkommando, los hombres de las SS llevaron los cuerpos a los crematorios por la noche y, por
primera vez en la historia de Auschwitz, quemaron ellos los cuerpos (Langbein 286)
175. Langbein 285
176. Qtd. In Langbein 285
177. Jan Van Pelt 588
178. Gurewitsch 367; Langbein 285, Garlinski 238
179. Rees 257
180. Langbein 288
181. Langbein 288; Garlinski 239
182. Filip Muller fue parte del Sonderkommando que se rebeló, pero en sus memorias recuerda que pasó la mayor parte del
levantamiento escondiéndose dentro de una chimenea, y que pudo escapar a la población general de internos más tarde ese
día.
183. Rees 257
184. Gurewitsch 303
185. Rees 153–257
186. Garlinski 254
187. Langbein 54
188. Langbein 407 ff.44
189. Langbein 407 ff.44
190. Langbein 77. Sin embargo, incluso Eugen Kogon, uno de los críticos más vocales del partido comunista en Buchenwald,
enfatiza que “el logro positivo de los comunistas difícilmente puede ser sobreestimado”.
61
191. Langbein 191
192. Van Pelt 587
193. Bakunin argumentó que “las formas políticas y organizativas habían frenado la revolución social” y “que los medios
jerárquicos y políticos nunca podrían ser utilizados para obtener fines sociales revolucionarios” (Do or Die). Malatesta
argumentó: “para lograr sus fines, las organizaciones anarquistas deben, en su constitución y funcionamiento, mantenerse
en armonía con los principios del anarquismo; es decir, deben saber combinar la acción libre de los individuos con la
necesidad y la alegría de la cooperación que sirve para desarrollar la conciencia y la iniciativa de sus miembros” (Do or
Die). Renzo Novatore ... bueno, él simplemente odiaba las organizaciones.
194. A menudo, las críticas de estas dos tendencias son casi indistinguibles, aunque los resultados pueden diferir drásticamente.
195. “325 : An Insurgent Zine of Social War and Anarchy” 25
196. “Una conversación entre anarquistas”
197. “Hic Nihil, Hic Salta!”
198. “Against The Corporations of Death” 1–2
199. Federación Anarquista Italiana
200. Venona Q 25
201. Venona Q 25
202. “Attentat” 146
203. Bialowitz 32; Rashke 59
204. Rashke vii
205. Rashke 61, 61, 146, 98
206. Rashke 59
207. Rashke 162; Langbein 196. La primera semana de Sasha en el campo dio origen a leyendas. Durante esta semana, se
cuenta que dirigió a sus compañeros prisioneros de guerra en un canto de una popular canción de resistencia rusa, vertió su
ración de sopa en el suelo para mostrar su horror al ver el cruel golpe al cocinero durante su preparación, cortó milagrosamente
un árbol en menos de dos minutos como parte de un desafío de vida o muerte de un guardia ucraniano, y luego rechazó el
paquete de cigarrillos que el guardia le ofreció como premio. Cualquiera de estos actos desafiantes era, por supuesto, motivo
de ejecución en el campo (Rashke 162–4)
208. Bialowitz 113–115; Langbein 298
209. Rashke 298
210. Al menos un testimonio indica que los internos pudieron limpiar el arsenal (Langbein 70), mientras que otro parece
indicar que nunca se llegó al arsenal (Bialowitz).
211. Bialowitz 140
212. Bialowitz 194
213. Bialowitz 194; Langbein 300
214. Langbein 70
215. Raichman informa haber sido testigo de la última postura desafiante de una adolescente en la cámara de corte de pelo,
quien al ver llorar a todas las mujeres desnudas, les imploró que dejaran de morir como cobardes y que, en cambio, se rieran
en los rostros de sus asesinos. “Todos se paran como congelados en el lugar. Los asesinos miran a su alrededor. Se vuelven
aún más salvajes y la niña se ríe en sus caras hasta que se va” (Raichman 34)
216. Muy para consternación de los nazis, la sangre se había filtrado a través de las capas de ceniza y arena, por lo que era
necesario encontrar mejores métodos para ocultar sus actos. Después de que los guardias del campo no pudieron idear una
manera de quemar adecuadamente miles de cadáveres por día, las SS llamaron a un especialista apodado “El Artista” que les
enseñó la metodología adecuada y supervisó la construcción de hornos enormes (Raichman 85-86)
217. Raichman 112, 56, 121. Para añadir a la locura de Treblinka, el campo incluso albergó un zoológico para entretenimiento
de los guardias donde fueron enjaulados osos y zorros salvajes capturados en los bosques de los alrededores.
218. Langbein 290
219. Langbein 291
220. Julian Chorazycki, uno de los principales organizadores de la revuelta, logró un comercio seguro de armas sobornando
a un guardia ucraniano corrupto, pero cuando un oficial de las SS vio el fajo de dinero en su bolsillo, Chorazycki usó una
historia de encubrimiento para proteger a sus compañeros conspiradores y atacó al oficial con un bisturí (Langbein 290)
221. Langbein 291
222. Langbein 291
223. Langbein 292
224. Langbein 294
225. Una vez más, se requirió una gran cantidad de paciencia para golpear en el momento justo. La diferencia entre el
aplazamiento y la paciencia se basa en el compromiso comprobado de acción.
226. No se identifican explícitamente como nihilistas, pero ciertamente tienen una inclinación nihilista.
227. “Actualizing Collapse”
228. “Una conversación entre anarquistas”
229. “Una conversación entre anarquistas” Una observación similar es hecha por el Comité Invisible, que escriben: “Organizarse
es actuar de acuerdo a una percepción común... Sin este agente vinculante, los gestos se disuelven sin un trazo en la nada, las
vidas tienen la textura de los sueños y los levantamientos terminan en los libros de texto de la escuela” (A Nuestros Amigos)
62
230. “El Sol Seguirá Amaneciendo”
231. “El Sol Seguirá Amaneciendo”
232. “325 : An Insurgent Zine of Social War and Anarchy”
233. ”La Naturaleza es el Bien, La Civilización es el Mal (compilación de comunicados de ITS)”
234. Ibíd. A la luz de muchas críticas, más tarde reconsideró esta guerra contra las organizaciones de izquierda y optó por una
política de simplemente ignorarlas, mientras enfocaba los ataques exclusivamente en el “Sistema Tecnoindustrial”.
235. Ibid.
236. “Actualizing Collapse” 21.
237. ”Anarquía y Nihilismo: Consecuencias”
238. “Hic Nihil, Hic Salta!”
239. Comité Invisible
240. Berlant 2, 4
241. Ibid
242. Ibid 2
243. Garlinski 70
244. Como Sasha hizo por los internos de Sobibor cuando le preguntaron sobre la posibilidad de ser rescatados por partisanos
(Rashke 171)
245. Una vez más, no explícitamente nihilista, pero ciertamente escrito con una crítica nihilista.
246. “Attentat” 149,152
247. Levi 60
248. Wiesel xv
249. Benjamin 255
250. “You Can’t Shoot Us All”
251. “Bæden Vol. I” 104
252. “Bæden Vol. I” 105
253. Venona Q 18
254. Müller 151
255. Levi 141
63
64