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Evangelización: Prácticas y Estrategias

El documento proporciona instrucciones para evangelizar de manera bíblica, siguiendo el ejemplo de Jesús. Sugiere hacer preguntas para exponer la culpabilidad del pecado según la ley de Dios y conducir a la persona a reconocer su necesidad de perdón. Finalmente, se debe compartir el evangelio y alentar al arrepentimiento y la fe en Cristo como único salvador.

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Evangelización: Prácticas y Estrategias

El documento proporciona instrucciones para evangelizar de manera bíblica, siguiendo el ejemplo de Jesús. Sugiere hacer preguntas para exponer la culpabilidad del pecado según la ley de Dios y conducir a la persona a reconocer su necesidad de perdón. Finalmente, se debe compartir el evangelio y alentar al arrepentimiento y la fe en Cristo como único salvador.

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Lección 4 – Practicando lo que predicamos

Las escrituras nos dan entendimiento de nuestro enemigo. Nos dicen que no luchamos contra carne
y sangre, sino contra fuerzas espirituales (Efesios 6:12). Estas fuerzas del mal pueden bombardear
nuestra mente con pensamientos negativos, desánimo o temor, cuando se trata de buscar a los
perdidos. Por lo tanto, necesitamos estar atentos para resistirlas.

Hemos aprendido que tenemos la responsabilidad de predicar el evangelio, que lo debemos hacer
bíblicamente como Jesús lo hacía y que debemos echar fuera todo temor al ser movidos a
compasión por las almas y gratitud hacia Dios.

Es importante mantener una disciplina de salir por lo menos un día a la semana, tener un horario
determinado, un lugar donde ir, y tener claro que debemos predicar el evangelio bíblico. Hechos
28:23

Ahora necesitamos poner en práctica todo lo aprendido. Veamos como Jesús testificaba - Juan 4:7-
19
1. Se relacionó con la mujer: Comenzó hablando de algo en lo natural - v. 7
2. Luego giró la conversación a un tema espiritual - v. 10
3. Trajo convicción usando la ley moral de Dios – v. 16-18 / Éxodo 20:14 / Romanos 2:15
4. Le dio a conocer el evangelio a la samaritana

Ahora repasemos las preguntas que debemos tener en mente al evangelizar


1. ¿Se considera una buena persona?
La mayoría de la gente no se sienten ofendidos por esta pregunta, ya que la cuestión tiene
que ver con su tema favorito, ellos mismos. La respuesta esperada es, «Si, soy una persona
bastante buena». Esta respuesta revela su orgullo y su justicia propia. Llegando a este punto
estamos listo para utilizar la ley (los Diez Mandamientos) para rebajarlos... igual que hizo
Jesús.

2. ¿Cree que ha guardado los 10 mandamientos?


Con el joven rico, Jesús utilizó la ley para traer «el conocimiento de pecado» (Romanos 3:20).
Nosotros podemos hacer lo mismo formulando esta pregunta. La mayoría de la gente pensará
que ha guardado los mandamientos, por eso continue diciendo: «Consideremos unos cuantos
y veamos.
¿Alguna vez ha dicho una mentira?». Puede que esto parezca una confrontación, pero si hace
la pregunta con amor, no tiene que ser ofensiva. Recuerde que «llevan escrito en el corazón lo
que la ley exige, como lo atestigua su conciencia» (Romanos 2:15). Confíe en que la
conciencia hará su trabajo y afirmará la verdad de cada mandamiento. Algunos admitirán que
han mentido; otros dirán que solo han dicho «mentiras piadosas». Pregunte, «¿En que lo
convierte eso?». Ellos vacilaran en decirlo, pero presiónelos a admitir, «En un mentiroso».
Continúe repasando los mandamientos.
Pregunte, «¿Alguna vez ha robado algo, aunque fuera una cosa pequeña?». Pregunta «¿En
que lo convierte eso?», y presiónelo para que reconozca, «En un ladrón».
Dígale: «Jesús dijo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adultero con ella
en su corazón. «¿Alguna vez ha mirado usted a alguien con codicia?».
Después pregunte, «¿Alguna vez ha pronunciado el nombre de Dios en vano?». Explíquele
con detenimiento, «Así que, en lugar de utilizar una palabrota para expresar su disgusto o
angustia, ha tomado el nombre de Aquel que le dio la vida y todo lo que tiene valor para usted,
y lo ha manchado con inmundicia. Eso se llama “blasfemia”, y Dios promete que Él no dará
por inocente al que pronuncie su nombre en vano».
Llegado a este punto, el individuo se quedará callado (su boca se cierra con la ley, véase
Romanos 3:19) o empezará a mostrarse inquieto. Dígale «Por su propia confesión, usted es
un ladrón, un mentiroso y un blasfemo, y solo hemos mirado tres de los Diez Mandamientos».

3. ¿Cree que será hallado inocente o culpable ante Dios? /Hágale ver su culpabilidad ante Dios
Si la persona dice: «Inocente», señale, «Usted acaba de decirme que ha quebrantado la ley
de Dios. Piense en ello. ¿Sería inocente o culpable?». (Es de suma importancia que admita
que es culpable).

4. Cuando muera, ¿Irá al cielo o al infierno? / Ayúdele a reconocer cuál es su condena- Apoc.
21:8
Las personas no se ofenderán porque les haga una pregunta sencilla en lugar de decirles a
donde van. A partir de ahí, la conversación se puede desarrollar de tres formas:
 La persona puede decir con toda confianza: «Yo no creo en el infierno», Gentilmente
responde, «Eso no tiene importancia. Aun así, usted tendrá que comparecer ante Dios el
día del Juicio crea o no en el infierno. Si cruzo la calle cuando se aproxima un camión
enorme y digo, “Yo no creo en los camiones”, mi falta de fe no va a alterar la realidad».
 Quizá admita que es culpable, pero diga que irá al cielo. Puede que la persona piense que
Dios es «bueno» y por consiguiente pasará por alto su pecado. Ponga un ejemplo que, si
un juez tiene enfrente a un asesino culpable, si es un buen juez, no puede dejarlo en
libertad. Él debe asegurarse de que el hombre culpable reciba su castigo. Si Dios es
bueno, su deber es castigar a los asesinos, violadores, ladrones, mentirosos, adúlteros y
todos aquellos que viven en contra de la luz interior que Dios le ha dado a cada hombre.
Dígale con ternura que ya ha confesado haber mentido, robado, blasfemado y cometido
adulterio en su corazón, y que Dios le ha provisto una conciencia para que pueda discernir
entre el bien y el mal.
 Quizá admita que es culpable y por consiguiente que va al infierno.

5. ¿Le preocupa imaginar que su destino es el infierno?


Pregúntele si le preocupa su destino. Hable acerca de lo mucho que la persona estima sus
ojos y por lo tanto cuanto más debe estimar la salvación de su alma. Si a la persona le
preocupa su destino, entonces tendrá interés de escuchar las buenas nuevas.

6. ¿Cómo puede ser perdonado?


Si la persona se ha humillado y ha captado lo que se le ha dicho, ya puede hablarle del
sacrificio expiatorio de Jesús en la cruz, así como de alentarlo a arrepentirse y depositar su fe
en el Salvador. Si está dispuesto a confesar y renunciar a sus pecados, anímelo a orar y
pedirle a Dios que lo perdone. A continuación, ore por él. Llévelo a la verdad de la Biblia,
instrúyalo a que la lea diariamente y obedezca lo que dice, y anímelo a que asista a una
iglesia bíblica.

“Así como aquello que es recto descubre lo que está chueco, así como el espejo nos muestra
nuestro rostro natural con todas sus manchas e imperfecciones, así no hay manera de venir al
conocimiento de pecado que es necesario para arrepentimiento, y consecuentemente para la paz y
el perdón, sino por comparar nuestros corazones y nuestras vidas con la ley.” Matthew Henry
Versículo de memorización: “Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no
naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.” JUAN 3:3

Plan de oración de intercesión por las almas:

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