Tema 2
Tema 2
El sistema inmune produce una enfermedad por falta de funcionamiento del sistema. Inmunodeficiencia
Inmunidad adaptativa
Responde a la presencia de microbios infecciosos, de modo que se activa, se expande y genera mecanismos potentes para neutralizar y eliminar los microbios. Los componentes del sistema
inmunitario adaptativo son los linfocitos y sus productos.
Humoral: medida por anticuerpos solubles de los linf. B. Los anticuerpos proporcionan protección frente a los microbios extracelulares en la sangre, las secreciones mucosas y los tejidos.
Celular: mediada por los linfocitos T. Los linfocitos T son importantes en la defensa frente a los microbios intracelulares; destruyen directamente a las células infectadas (linfocitos T
citotóxicos) o activan a los fagocitos (linfocitos T colaboradores).
Reacciones de hipersensibilidad
El daño al organismo por el sistema inmune se puede producir por varios mecanismos diferentes (lo que lo clasifica en 4 tipos de hipersensibilidad). La hipersensibilidad puede producir daño por
varias razones:
Durante una reacción normal de defensa contra un agente dañino (lo normal) pero que no nos interesa, como en el rechazo de trasplantes.
Reacción desproporcionada contra una sustancia exógena que no es dañina en sí misma. Alergia.
Autoinmunidad: el sistema inmune ataca a estructuras del propio organismo. La autoinmunidad es una causa de hipersensibilidad.
❤️ Atópicos: personas que tienden a producir IgE en exceso, lo que los hace especialmente susceptibles a la hipersensibilidad de tipo I.
La condición que padecen es la atopia.
Los acontecimientos de la parte temprana de la reacción están mediados por las sustancias liberadas por los mastocitos, entre las que están:
Histamina, que provoca vasodilatación, aumento de la permeabilidad vascular y por lo tanto edema, y además algo de espasmo bronquial y secreción de moco si la
célula que la produce está en el sistema respiratorio.
Acetilcolina, que contribuye a la contracción de los músculos bronquiales y dilatación de vasos de pequeño calibre
Derivados del ácido araquidónico, como prostaglandina E2, y leucotrienos B4, C4 y D4. Tanto la PG como los LT C4 y D4 causan espasmo bronquial, aunque el causado por los leucotrienos
es más prolongado. Los leucotrienos son los mediadores más importantes en el espasmo bronquial del asma, que es una enfermedad provocada
normalmente por una reacción de hipersensibilidad de tipo I.
Factores quimiotácticos, como la eotaxina. Son responsables de la fase tardía mediante el reclutamiento de eosinófilos.
Citoquinas inflamatorias
Los eosinófilos que aparecen en la reacción tardía son atraídos por factores quimiotácticos específicos para ellos. Cuando llegan al sitio de la reacción son activados por otros mediadores, y
pueden descargar el contenido de sus gránulos, principalmente dos proteínas que pueden producir daño tisular, la proteína básica mayor y la proteína
catiónica del eosinófilo.
La reacción de hipersensibilidad tipo I es un tipo especial de inflamación producida por la descarga masiva de mediadores por parte de los mastocitos y que atrae principalmente eosinófilos, y
no neutrófilos (inflamación aguda inespecífica). Esta hipersensibilidad causa muchos problemas: enfermedades que son el resultado de reacciones locales y la anafilaxis, resultado de una reacción
sistémica.
Sin embargo, la hipersensibilidad inmediata evolucionó para hacer frente a una infección producida por parásitos (helmintos y artrópodos), que son demasiado grandes para ser fagocitados. Los
eosinófilos atraídos en la fase tardía son muy efectivos eliminando este tipo de organismos, gracias a las proteínas de sus gránulos que acabamos de mencionar.
Urticaria: reacción de HSI por contacto o penetración en la circulación del alérgeno y mediada por mastocitos. El tratamiento incluye antihistamínicos.
Eccema: reacción cutánea de HSI de fase tardía, por contacto o penetración en la circulación del alérgeno y mediada por citocinas.
Rinitis alérgica (fiebre del heno): reacción de HSI de las vías respiratorias altas frente a alérgenos inhalados. Los síntomas incluyen: edema en la mucosa, infiltración leucocitaria,
secreción de moco, tos, estornudos.
Asma bronquial: enfermedad producida por HSI repetidas y reacciones tardías a nivel pulmonar, con obstrucción intermitente y reversible de las vías, inflamación bronquial crónica e
hipertrofia muscular lisa con hiperreactividad. El tratamiento del asmático incluye anti-inflamatorios, teofilina y corticosteroides.
Reacción anafiláctica: es una reacción sistémica. Se produce liberación de mediadores en muchos lugares distintos como consecuencia de la presencia sistémica de alérgeno. La
vasodilatación generalizada y el paso de líquido al medio extravascular pueden llegar a provocar choque circulatorio. La situación se complica por los efectos del edema en determinadas
partes del cuerpo, especialmente en las vías respiratorias, que quedan más estrechas. Además, una reacción inmediata en el sistema respiratorio produce hipersecreción de moco y
broncoconstricción, estrechando todavía más las vías: puede provocar síndrome de la deficiencia respiratoria en adulto.
Autoinmunidad: se produce por un fallo en la autotolerancia, de modo que se dirigen anticuerpos contra estructuras corporales totalmente normales.
Modificación química de los tejidos normales, que produce una estructura nueva contra la que reacciona el sistema inmune. Por ejemplo, la formación de placas de ateroma.
Plantación de antígenos: son moléculas extrañas llegan al tejido normal y quedan embebidas en él.
Una vez los anticuerpos se unen a las moléculas contra las que van dirigidos, suelen inducir su destrucción, por:
Activación del complemento, que puede destruir la partícula directamente por el complejo de ataque a membrana, haciendo agujeros en la partícula.
Opsonización, directamente por el anticuerpo o por activación del complemento. Esto tiene lugar en:
Reacciones transfusionales
Reacciones a fármacos
Glomerulonefritis
Miastenia gravis: se producen anticuerpos contra el receptor nicotínico del músculo estriado. El anticuerpo bloquea la transmisión del impulso nervioso,
y en consecuencia la contracción, pero sin producir ninguna destrucción tisular.
Tiroiditis de Hashimoto: se producen anticuerpos contra los receptores de la TSH, situados en los tirocitos. La unión del anticuerpo al receptor lo activa como si se tratase de la TSH. Esto
provoca tiroiditis e hiperplasia tiroidea.
Se forman complejos antígeno-anticuerpo en muchas reacciones inmunológicas normales, y son eliminados habitualmente por fagocitosis por las células de Kupffer cuando pasan por el hígado.
Es por las características físico‐químicas de los complejos o por disfunción fagocitaria que se produce el depósito anormal y la hipersensibilidad.
Los inmunocomplejos se pueden formar en la circulación, depositarse en muchos órganos y dar lugar a una lesión generalizada, pero también pueden formarse en un tejido extravascular si los
anticuerpos reaccionan allí con un antígeno soluble, se depositan y dan lugar a una reacción local.
Una vez depositados en el tejido, los inmunocomplejos producen daño por activación del complemento. Llevando a la formación de poros en la membrana de las células en las que se produzca,
y a la opsonización de estas células. Con el complemente, se producen anafilotoxinas (C3a y C5a), liberando mediadores (por los mastocitos), generando vasodilatación y edema. Junto la
atracción de leucocitos, que también median lesión tisular (inespecífica o por fagocitosis de lo opsonizado).
Como el complemento se usa en los sitios de lesión, se suele producir una bajada del complemento en sangre, por lo que se puede utilizar como señal de hipersensibilidad de tipo III.
❤️ Enfermedad del suero: se producía por la inyección de inmunoglobulina de caballo, que se usaba para prevenir el tétanos. Aunque ya no se usa este tratamiento, los cuadros de
hipersesibilidad III se siguen llamando así.
Las causas de la enfermedad del suero más frecuentes en nuestros días son la administración de antibióticos, alimentos y fármacos, y el veneno de algunos insectos.
La llamada reacción de Arthus es una reacción local de hipersensibilidad III, que puede conllevar incluso necrosis de la zona de contacto con el alérgeno.
Un caso especial de inflamación crónica es la granulomatosa. Los granulomas son unas estructuras formadas por muchos macrófagos que rodean a la causa de la inflamación, muchas veces
un agente infeccioso. En este tipo de inflamación, los macrófagos que forman parte del granuloma producen una gran cantidad de sustancias con capacidad para producir daño tisular. Esto se
da por ejemplo en la tuberculosis, en donde muchas veces se produce más daño por acción de los macrófagos que por el propio bacilo.
Reacción de la tuberculina
Cuando una persona ha entrado en contacto con el bacilo de la tuberculosis, es capaz de poner en marcha una reacción inmunitaria mediada por células contra él. Esta reacción se puede
provocar inyectando un extracto de bacilo tuberculoso (llamado tuberculina) por vía intracutánea. La persona sensibilizada desarrolla una zona de
induración y eritema que alcanza su máximo a las 24‐72 horas de la inyección. Al microscopio se observa en la lesión una acumulación de linfocitos T y macrófagos,
además de un exudado con fibrina. Este tipo de reacción se denomina de hipersensibilidad retardada, se produce por los mismos mecanismos que los granulomas
en la tuberculosis, y es un ejemplo de hipersensibilidad de tipo IV. La prueba de la tuberculina (o prueba de Mantoux) se utiliza en algunos países para detectar
poblaciones que han tenido contacto con la tuberculosis.
Los linfocitos T citotóxicos normalmente eliminan células infectadas por virus, lo que es la forma más efectiva de eliminar a estos agentes infecciosos. Sin embargo, en ciertas formas de
autoinmunidad y en muchos rechazos a trasplantes, atacan a células normales o pertenecientes al órgano trasplantado, produciendo un daño tisular intenso.
Los linfocitos T citotóxicos producen daño celular por dos mecanismos principales:
Perforina‐granzima. Son proteínas que se encuentran en gránulos del citoplasma de los linfocitos T. Cuando se liberan, la perforina produce agujeros en la membrana de la célula diana, por
donde entra la granzima, una proteasa similar a las caspasas que provoca apoptosis en la célula.
Fas‐Ligando de Fas. Los linfocitos T citotóxicos producen ligando de fas, un péptido similar al TNF que se une a Fas, su receptor, en la membrana de la célula diana. Esta unión provoca
una serie de reacciones intracelulares que culminan en la puesta en marcha de la apoptosis en la célula que es destruida.
Autoinmunidad
La autoinmunidad se debe al erróneo reconocimiento de antígenos propios por los anticuerpos, es decir, fallos en la auto-tolerancia. Se sospecha que enfermedades muy prevalentes se pueden
deber a problemas en la autoinmunidad. Entre las enfermedades de (probable) origen autoinmune están:
Anemia hemolítica autoinmunitaria Trombocitopenia autoinmunitaria Enfermedad de Graves Lupus eritematoso generalizado
No se sabe con seguridad cuál es la alteración fundamental que provoca la producción anormal de anticuerpos en el LES, y es muy posible que la causa del LES sea distinta en diferentes
pacientes con la enfermedad.
Se sabe que la genética contribuye al desarrollo del LES, porque la probabilidad de padecer la enfermedad es mucho mayor en parientes de enfermos que en la población general.
La administración prolongada de algunos fármacos puede provocar manifestaciones clínicas parecidas al LES, lo que parece indicar que las influencias ambientales
también pueden tener algo que ver en la patogenia del LES.
Los anticuerpos provocan lesión en diferentes órganos por mecanismos de hipersensibilidad de tipo II y tipo III. Los órganos que sufren daños más frecuentemente son la piel, las articulaciones, las
células sanguíneas, los glomérulos renales y el sistema nervioso central.
El LES se produce en mujeres mucho más frecuentemente que en hombres, y se presentar de forma típica con erupción facial en alas de mariposa, fotosensibilidad, artritis, fiebre, dolor pleurítico,
y si hay afectación de estos órganos, glomerulonefritis y alteraciones del SNC. Sin embargo, es una enfermedad muy heterogénea que puede presentarse sólo con alguna de estas
manifestaciones y ser muy difícil de diagnosticar.
Inmunodeficiencias
Son enfermedades en las que el sistema inmune no funciona adecuadamente.
Predisponen a infecciones y al desarrollo de ciertos tipos de cáncer. Fundamentalmente pueden ser hereditarias o adquiridas.
Inmunodeficiencia combinada grave (IDCG): alteración en el desarrollo de linfocitos T y B maduros y defectos en la inmunidad humoral y celular.
Agammaglobulinemia ligada al cromosoma X (enfermedad de Bruton): los linfocitos pre-B no se diferencian en linfocitos B maduros. Como consecuencia existe una carencia de anticuerpos
en la sangre.
Síndrome de DiGeorge (hipoplasia tímica): defecto en el desarrollo del timo, lo que provoca una maduración deficiente de linfocitos T.
Síndrome de hipergammaglobulinemia M: incapacidad de los linfocitos T para activar a los linfocitos B. Esto lleva a una producción de concentraciones normales de IgM y concentraciones
reducidas de IgG, IgA e IgE.
Inmunodeficiencia variable común: defectos en la producción de anticuerpos. En la mayoría de los casos es de causa desconocida.
Fármacos. La quimioterapia/radioterapia utilizada en tratamiento del cáncer provoca inmunodepresión. A veces se somete a los pacientes a terapia inmunosupresora: trasplantes de órganos,
enfermedades autoinmunitarias.
La inmunodeficiencia causada por el virus VIH (SIDA). Este virus elimina a los linfocitos T CD4+, que coordinan muchas respuestas inmunes. Su eliminación produce una inmunodeficiencia
profunda, que predispone a infecciones cuya eliminación suele ser coordinada por este tipo de células, y a ciertos tipos de tumores, como el sarcoma de Kaposi.
2. Fase crónica (latente): diseminación del virus, respuesta inmunitaria, destrucción de linfocitos T CD4+
❤️ Simbiosis: vivir juntos, en base al beneficio relativo que obtiene cada ser de la asociación.
Parasitismo
Para que se establezca una relación de parasitismo es preciso que se produzca una infección, es decir, que el agente que parasita llegue al otro organismo y se multiplique con éxito en él.
❤️ Patogenicidad: capacidad de un microorganismo de producir una enfermedad. Es un termino cualitativo (si/no). El grado de patogenicidad viene determinado por la virulencia.
❤️ Virulencia: número de microorganismos que matan al 50% de una población definida de animales de experimentación. Es un término cuantitativo y se suele expresar como la DL50
(dosis letal 50) Cuanto más baja sea la DL50, más virulento será el microorganismo.
❤️ Factores de virulencia: todas aquellas características de un microorganismo que le permiten reproducirse con éxito en el hospedador y causarle enfermedad.
Según el grado de virulencia, los organismos patógenos se pueden clasificar en dos grandes grupos:
Patógenos primarios: Son lo suficientemente virulentos como para que la infección produzca enfermedad en la mayoría de los individuos. Todos los agentes de
enfermedades infecciosas clásicas pertenecen a este grupo.
Patógenos oportunistas: Tienen poca virulencia, y sólo producen enfermedad en individuos inmunodeprimidos. Su importancia ha ido en aumento a medida que
aumentaba el número de personas inmunodeprimidas. Muchos de ellos provocan infecciones hospitalarias, y cada día se van descubriendo más.
Virus Hongos
Clamidias Protozoos
Exposición
Para que se produzca, la persona debe entrar en contacto con el nicho ecológico del microorganismo, llamado reservorio. El reservorio de distintos microorganismos puede
ser muy diferente. El principal reservorio de muchos agentes son las personas infectadas por el mismo. Sin embargo, esto no es siempre así. Por ejemplo, el agente de la
brucelosis se encuentra en los ungulados, lo que hace que esta enfermedad la contraigan sobre todo personas que trabajan con ganado.
El paso del agente de un paciente a otro se denomina transmisión, que puede ser de varios tipos:
Vertical. Es la transmisión de la madre al hijo durante el embarazo. Unos pocos agentes muestran este tipo de transmisión, como el agente de la rubeola, de la toxoplasmosis, o el VIH.
Contacto directo: se da en gérmenes con muy poca capacidad para sobrevivir fuera del organismo humano. Las dos vías principales son la parenteral y la sexual. Tienen este patrón de
transmisión ciertos virus como el VIH y el de la hepatitis B, y agentes que producen enfermedades de transmisión sexual clásicas, como el de la sífilis o la gonorrea.
Contacto indirecto:
Por ingestión. El agente existe en los alimentos. Si es por contaminación de los alimentos con heces, hablamos de transmisión fecal‐oral.
Por fómites: El agente queda depositado en algún material inerte que le sirve de vehículo. Importante en los hospitales: los fómites pueden ser sábanas, material quirúrgico, etc.
Por transmisión aérea: Por producción de aerosoles. Es típica por ejemplo de infecciones respiratorias agudas
Por artrópodos: Sobre todo si parte del ciclo vital del agente transcurre en estos animales.
Entrada
El microorganismo supera las barreras naturales contra infecciones que tiene nuestro organismo, que son uno de los principales obstáculos que tiene que salvar cualquier agente infeccioso.
Todas las posibles vías de entrada al organismo presentan barreras bastante efectivas. Cuando alguna de estas barreras falla, se produce infección
prácticamente siempre. Los organismos patógenos más virulentos suelen tener mecanismos específicos que les permiten superar estas barreras, y que son por tanto factores de virulencia.
Local: Dentro del tejido donde haya entrado. Si es un tejido sólido, deberá desplazarse a través de la matriz extracelular. Muchos agentes patógenos tienen enzimas que descomponen la
matriz y les permiten diseminarse de esta forma
Linfática: Un agente infeccioso que esté en un tejido acabará encontrando un vaso linfático por donde se disemina. Los ganglios actúan de filtros y como sistema de vigilancia, porque todo
agente infeccioso existente en un tejido periférico acabará en un ganglio linfático, donde se montará una respuesta inmunitaria contra él.
Hemática: Es la vía más rápida, peligrosa y grave, porque puede llegar a órganos más distantes. De todas formas, el organismo tiene un sistema de vigilancia continuo contra infecciones por
esta vía. La sangre se filtra por el bazo, donde sale del árbol vascular y entra en contacto con células inmunitarias.
Neural: Ciertos agentes muy específicos pueden diseminarse por esta vía. Es el caso de los virus de la familia herpes.
Canalicular: En órganos con estructura en canales, como el sistema respiratorio o el digestivo, los agentes infecciosos pueden diseminarse aprovechando la estructura del órgano.
La capa córnea: es una capa de queratina que sufre renovación constante por empuje desde abajo. Ofrece resistencia física.
La flora cutánea: compite con los microorganismos infecciosos por la colonización de la piel. Flora piel: Staphylococcus epidermis.
Los microorganismos suelen entrar en la piel cuando está húmeda, ya que esto limita la efectividad de las defensas, y por lesiones en la piel, por heridas espontáneas, por punción intencionada o
accidental, o por picadura de insecto. Sólo un microorganismo puede entrar por la piel intacta, el Schistosoma mansoni, gracias a enzimas que disuelven la capa córnea.
Conducto urogenital
Protección mediante la expulsión de la orina durante la micción. Esta orina es estéril y sigue un flujo unidireccional constante. Las infecciones agudas se suelen producir por organismos que se
adhieren bien al epitelio y que no son arrastrados por el chorro de orina. También aumenta la susceptibilidad a infecciones cuando se interrumpe el flujo, por ejemplo en obstrucciones de las vías o
en casos de reflujo de orina.
Por otro lado, en la mujer la frecuencia de infecciones urinarias es de 10:1 respecto al varón, por la menor longitud de la uretra, lo que permite una mejor accesibilidad. La vagina tiene un
mecanismo de protección importante gracias a la formación de glucógeno por sus células. El lactobacilo presente en la mucosa lo cataboliza a ácido láctico, lo que produce una disminución del
pH que protege a la vagina de la entrada de agentes infecciosos.
Se puede producir infección respiratoria por disminución de las defensas mucociliares ([Link]. por el humo del tabaco) o por lesión en la mucosa. Por ejemplo, una infección viral que dañe la mucosa
respiratoria puede dar lugar a una sobreinfección bacteriana sobre la mucosa dañada.
Los agentes infecciosos capaces de provocar infección en un sistema respiratorio intacto tienen algún tipo de mecanismo que les permite adherirse a la mucosa y no ser expulsados por el
movimiento ciliar, por ejemplo la hemaglutinina del virus de la gripe. Otros microorganismos presentan otras estrategias de elusión de las defensas. Por ejemplo, el virus de la parainfluenza o el de
la parotiditis secretan el enzima neuraminidasa para reducir la viscosidad del moco cuando quedan atrapados en él.
Tracto digestivo
El tracto digestivo tiene un gran riesgo de sufrir infecciones por estar expuesto a alimentos, que pueden estar infectados y producir una intoxicación alimentaria. Existen
múltiples sistemas de defensa a lo largo del tracto digestivo:
Ácido gástrico
Inmunoglobulinas secretadas: las IgA producidas pertenecen al sistema inmune asociado. En la submucosa del intestino hay grandes acúmulos de tejido linfoide en
las placas de Peyer.
La entrada de microorganismos se puede producir por disminución de defensas gastrointestinales o por resistencia del patógeno a las defensas. El consumo de antibióticos constituye un factor de
riesgo, ya que alteran la flora intestinal. Los organismos que producen toxinas pueden incluso provocar enfermedad sin necesidad de llegar a la mucosa. Los organismos virulentos más comunes
son:
Factores de virulencia
Entrada en el hospedador
Todas aquellas características que le permiten sobrepasar las barreras que acabamos de mencionar.
Cápsulas polisacáridas. La presencia de una cápsula polisacárida es uno de los factores de virulencia más clásicos. La razón es porque inhiben la fagocitosis.
Mecanismos indirectos. Por ejemplo, muchos microorganismos son capaces de desactivar a los fagocitos o de inhibir su migración.
Evasión de defensas humorales (el complemento y los anticuerpos), por proteasas, expresión de inhibidores del complemento en la membrana, variación antigénica
por deriva génica o expresión secuencial de antígenos, y enmascaramiento antigénico.
Producción de daño
Toxinas. Producen daño tisular interfiriendo con algún mecanismo celular importante para la viabilidad de la célula. Clásicamente se clasifican en dos tipos:
Exotoxinas: Pueden ser intracelulares (tipo A‐B), como la toxina del cólera y la diftérica. Otras exotoxinas son las citolisinas, que rompen la membrana
celular, degradando los lípidos que la constituyen o insertándose en ella.
Otras producen el efecto de falsos mensajeros que alteran la fisiología normal de las células. Tardan pocas horas en producir efecto.
Endotoxina: Es el lipopolisacárido de la pared celular de las bacterias gramnegativas. Es reconocida por los macrófagos y los activa. Tarda más tiempo en producir efecto que las
exotoxinas. Una infección grave puede provocar una liberación masiva de TNF y por tanto un síndrome de respuesta inflamatoria sistémica (sepsis).
Daño celular directo (efecto citopático). Es característico de patógenos intracelulares. Por ejemplo, los virus interfieren con la maquinaria transcripcional y traduccional de la célula que
infectan, lo que muchas veces lleva a la muerte de ésta.
Por inflamación. Muchas veces el daño se produce por la respuesta inflamatoria a un microorganismo de crecimiento extracelular. Un caso paradigmático se da en los
forúnculos causados por Staphylococcus aureus.
Por respuesta inmune. La respuesta defensiva del sistema inmune específico a un agente infeccioso puede provocar el daño causante de la enfermedad. Un caso claro es el de la tuberculosis,
donde la inflamación granulomatosa, en la que se acumula una gran cantidad de macrófagos muy destructivos, produce destrucción tisular por un mecanismo de hipersensibilidad tipo IV.
Por alteraciones de la inmunidad. El ejemplo más claro es el virus VIH, causante del SIDA, que destruye linfocitos tipo CD4. Es de notar que este tipo de lesiones se
podrían clasificar también como por degeneración y muerte celular, con la particularidad de que el tipo de célula afectada hace que se deteriore la inmunidad de forma secundaria.
Por isquemia. Ciertos hongos pueden ocluir vasos sanguíneos al crecer. Asimismo, otros agentes como las Rickettsias provocan daño endotelial que degenera en trombosis.
Por generación de neoplasias. Algunos retrovirus, y también algunos virus de DNA (especialmente el papilomavirus, que provoca cáncer de cuello de útero), pueden provocar alteraciones en
las células infectadas, lo que induce su transformación oncogénica.
Definiciones
❤️ Enfermedad genética: enfermedad cuya base causal son las alteraciones en los genes.
❤️ Enfermedad hereditaria: enfermedad que se transmite a la descendencia a través de los genes de los gametos.
Algunas enfermedades congénitas no son genéticas y no todas las enfermedades genéticas son congénitas. La enfermedad de Huntington es genética y hereditaria pero no congénita (se
manifiesta varios años después del nacimiento).
❤️ Enfermedad monogénica o mendeliana: la mutación está producida en un único gen y es directamente responsable del fenotipo. Las alteraciones genéticas son directamente
responsables de la enfermedad. El patrón de transmisión es un patrón de herencia mendeliano. Son enfermedades raras, pero en conjunto son responsables del 10% de las
hospitalizaciones y muertes de niños.
❤️ Enfermedad poligénica: está determinada por múltiples genes. Tiene base genética y ambiental.
Mutaciones
❤️ Mutaciones: cambios en la secuencia de DNA, que pueden ocurrir en las regiones no codificantes de los genes (intrones), o en las regiones codificantes de los genes: pueden afectar a
regiones reguladoras, provocando así una variación fenotípica (alteración de proteínas, mayor o menor cantidad de una determinada proteína, etc.)
Errores en la replicación del DNA de manera esporádica: aunque muchas de las replicasas tienen función editora y existe una maquinaria enzimática destinada a la reparación de errores,
hay una tasa de mutación por muy baja que sea.
Mutaciones en línea germinal: tienen lugar en células germinales, por lo que pueden ser heredadas.
Mutaciones puntuales
Son aquellas donde un nucleótido del DNA queda sustituido por otro, sin que haya adición o sustracción de nucleótidos en la secuencia. Según cómo afecte la mutación a la secuencia de la
proteína codificada, se pueden clasificar en:
Mutaciones silentes. Según el código genético, 64 codones diferentes codifican 20 aminoácidos, por lo que hay aminoácidos codificados por más de un codón. Este tipo de mutación en el
DNA no produce ningún cambio en la secuencia de la proteína codificada, y por tanto no suele tener ningún efecto sobre su función. No suelen producir enfermedades.
Mutaciones con cambio de sentido. El codón resultante codifica un aminoácido diferente al original. La sustitución puede no tener ningún efecto relevante o tener un efecto dramático. Las
mutaciones donde un aminoácido cambia por otro del mismo grupo químico se llaman conservativas, y suelen tener menos efecto en la función de la proteína que las que cambian a un
aminoácido de un grupo químico distinto, o no conservativas.
Mutaciones sin sentido. El codón resultante es de terminación, produciendo una proteína truncada, que acaba en el codón mutado y son por tanto muy disruptivas. La proteína generada no
suele tener ninguna actividad biológica.
Inserciones y eliminaciones
Se producen por adición o sustracción de nucleótidos en la secuencia de DNA. Cuando ocurren en una secuencia codificante, su repercusión dependerá del número exacto de nucleótidos
añadidos o suprimidos.
Si el número no es un múltiplo de tres, no solamente se alterarán los codones mutados, sino que toda la secuencia de la proteína C terminal a la mutación será completamente distinta a la
original, ya que la pauta de lectura habrá sido alterada.
Alteraciones numéricas. Las aberraciones en el número de cromosomas se deben a un fallo en la separación de los dos cromosomas de uno de los progenitores durante la meiosis. Un fallo
en la separación de un cromosoma concreto dará lugar a un gameto con dos cromosomas homólogos y otro con ninguno. Un individuo derivado de uno de estos gametos y un gameto normal
del otro progenitor tendrá o bien tres copias de un cromosoma determinado (trisomía), o sólo una copia (monosomía).
Alteraciones estructurales. Se produce una alteración en la estructura de uno o varios cromosomas. Las más importantes son:
Las traslocaciones, donde se produce intercambio recíproco de material entre dos cromosomas.
Las eliminaciones (delecciones) en donde la pérdida de material genético es lo suficientemente grande como para percibirse en el examen microscópico del cromosoma.
Los cromosomas en anillo, en donde se pierden los dos extremos (telómeros) de un cromosoma, fusionándose los extremos que quedan.
Leyes de Mendel
Ley de segregación de los alelos: solo una de las dos copias de los genes presentes en un organismo se distribuye a cada gameto que produce, y la asignación de las copias de los
genes es al azar.
Ley de la segregación independiente: en genes independientes y no ligados, el alelo de un gen que recibe un gameto no influye en el alelo que recibe de otro gen.
Ley de la dominancia: los individuos híbridos resultantes de cruzar dos variables diferentes son fenotípicamente indistinguibles e iguales a la cepa que porta el carácter dominante.
En cuanto a los patrones de transmisión de las enfermedades monogénicas, se han clasificado clásicamente de la forma que sigue:
Casi siempre está afectado un progenitor del primer paciente que hemos descubierto, aunque puede aparecer de novo (por mutación en la línea germinal).
La penetrancia puede ser incompleta y la expresividad variable. La penetrancia incompleta se produce cuando existen personas con el gen alterado que no desarrollan la enfermedad. Esto
complica el análisis del patrón de transmisión, porque la enfermedad puede aparecer en hijos de personas aparentemente sanas.
La penetrancia incompleta se puede producir porque el ambiente o el resto de los genes del organismo compensen la alteración genética. Que la expresividad sea variable indica que la gravedad
de la enfermedad puede ser distinta en diferentes individuos afectados.
Algunas enfermedades que siguen este patrón son la hipercolesterolemia familiar, poliquistosis renal, enfermedad de Huntington.
Varones: cuadrados
Mujeres: círculos
Afectado: sombreado
La enfermedad no siempre afecta a los progenitores, que normalmente son heterocigotos, pero sí puede afectar a los hermanos del enfermo.
Cada hermano tiene una probabilidad del 25% de ser afectado (homocigoto), y del 50% de ser portador (heterocigoto).
Muchas veces hay consanguinidad entre los dos progenitores, es decir, tienen un antecesor común del que han heredado el gen mutado.
La penetrancia suele ser completa, y la expresividad uniforme. La abolición total de la función de una proteína suele ser muy difícil de compensar por el ambiente u otros genes.
Es poco frecuente que la persona afectada presente mutaciones de novo. Conviene señalar que la distinción entre enfermedades autosómicas dominantes y recesivas puede no ser completa.
Muchas veces la alteración de un mismo gen provoca un tipo de trastorno en heterocigosis, y otro (normalmente mucho más severo) en homocigosis, con lo que dependiendo del efecto que
estemos estudiando el patrón de transmisión será distinto.
Algunas enfermedades que siguen este patrón son la fenilcetonuria, la fibrosis quística, la anemia falciforme o las talasemias.
De una mujer portadora, el 50% de los hijos varones padecen la enfermedad, y el 50% de las hijas son portadoras.
Los hombres afectados no trasmiten la enfermedad a sus hijos varones, pero todas sus hijas son portadoras.
Algunas enfermedades que siguen este patrón son las hemofilia tipo A y tipo B y la distrofia muscular de Duchenne.
❤️ Penetrancia: número de individuos que presentan un rasgo fenotípico. En las EAD, la penetrancia puede ser incompleta: se produce cuando existen personas con el gen alterado que no
desarrollan la enfermedad. La penetrancia incompleta se puede producir porque el ambiente o el resto de los genes del organismo compensan la alteración genética, y hacen que la
proteína procedente del alelo sano sea suficiente para mantener la salud del individuo.
❤️ Expresividad: variación del rasgo fenotípico. En las EAD, la expresividad puede ser variable: indica que la gravedad de la enfermedad puede ser distinta en diferentes individuos
afectados, seguramente porque el ambiente o el resto de genes compensan la alteración genética.
Hay otras variaciones en el patrón de herencia, sobre todo en los caracteres poligénicos:
Heterogeneidad de locus: mutaciones en diferentes genes producen el mismo fenotipo. Ej: retinitis pigmentosa.
Heterogeneidad alélica: mutaciones diferentes en un mismo gen producen el mismo fenotipo. Ej: fibrosis quística.
Anticipación: los rasgos se van haciendo más severos con las generaciones. Ej: corea de Huntington.
“Imprinting” genómico: desactivación de genes por modificaciones químicas. Ej: síndrome de Angelman.
Herencia epigenética
La epigenética se define como los cambios hereditarios y reversibles que tienen lugar en la expresión génica sin que se produzca una mutación. Tales cambios implican modificaciones
postraduccionales en las histonas y le metilación del ADN que afectan a la expresión génica. En las células normales diferenciadas la mayor parte del genoma no se expresa; estas regiones del
genoma están silenciadas por la metilación del ADN y las modificaciones de las histonas.
Heterocromatina: cromatina altamente compactada. Se asocia a regiones del genoma en las que hay:
Centrómeros
Telómeros
Genes “improntados”: son expresados de un modo específico que depende del sexo.
Genes no expresados
Eucromatina: el DNA es accesible a la maquinaria de replicación. Son aquellas regiones del genoma más expresadas.
Enfermedades metabólicas
Se producen por un defecto en un enzima del metabolismo intermediario, normalmente por alteración de la secuencia del gen que la codifica. Son un tipo frecuente de enfermedades hereditarias,
ya que aunque ninguna de ellas sea especialmente común, su gran número las hace importantes.
La mayoría de las enfermedades metabólicas se transmiten de forma autonómica recesiva, ya que suele hacer falta una ausencia total del enzima alterado para que los síntomas se produzcan. Es
frecuente que las enzimas alteradas en este tipo de enfermedades no intervengan en una vía metabólica que acabe en un producto esencial para la vida del individuo y que no se pueda conseguir
de otra forma, porque en este caso su ausencia no provocaría enfermedad sino la muerte. En estos casos las vías metabólicas afectadas suelen producir metabolitos no esenciales para la vida o
metabolitos que se pueden conseguir por otras vías metabólicas. Alternativamente, algunas enfermedades sí que se producen por un defecto en un enzima que cataliza una reacción que produce
un metabolito esencial.
En cualquiera de los dos casos los síntomas de una enfermedad metabólica se producen por acumulación de los precursores de la reacción metabólica afectada, más que por falta de producto.
Por supuesto, existen enfermedades metabólicas en las que se producen síntomas por falta de producto, que no es esencial para la vida, pero es lo suficientemente importante como para que su
ausencia provoque síntomas. Un ejemplo claro es el albinismo, en el que la falta del enzima tirosinasa produce una ausencia total de melanina, con los consecuencias de falta de pigmentación y
fotosensibilidad en la piel, y defectos de la visión por falta de pigmento en la retina.
Fenilcetonuria
Es una enfermedad metabólica hereditaria, caracterizada por la aparición en la orina del paciente de fenilpiruvato y fenilacetato. La aparición de estos compuestos en orina es provocada por un
aumento de la concentración de fenilalanina en sangre (hiperfenilalaninemia). Esto se debe a un defecto del enzima fenilalanina hidroxilasa.
La fenilalanina hidroxilasa hidroxila el aminoácido fenilalanina para dar tirosina, y forma la única vía para deshacerse de la fenilalanina que no es incorporada a proteínas en circunstancias
normales. Cuando falta la fenilalanina hidroxilasa se acumula su sustrato, la fenilalanina, con las siguientes consecuencias:
Síndrome de Down
El síndrome de Down se produce por la existencia de una copia extra del cromosoma
Se presenta en aproximadamente 1 de cada 700 nacidos vivos, y representa cerca de un tercio de los casos de retraso mental. La probabilidad de concebir un niño con
síndrome de Down aumenta con la edad de la madre.
Los pacientes con síndrome de Down presentan una gran cantidad de alteraciones:
Retraso mental. Se hace evidente a los pocos meses de edad. El coeficiente intelectual medio es entre 30 y 60, aunque hay una gran variedad individual.
Anormalidades cardíacas, que se dan en aproximadamente el 50% de los pacientes, y que son causa importante de mortalidad y morbilidad en las personas que las
padecen.
Están sometidas a herencia multifactorial muchas de las enfermedades más importantes de nuestro entorno, entre ellas la aterosclerosis y el infarto de miocardio, muchos tipos de cáncer, la
diabetes tipo II, la obesidad la hipertensión arterial, el asma, las enfermedades autoinmunes, la esquizofrenia, el autismo o el trastorno bipolar.
La identificación de estos loci es mucho más difícil que la identificación de los que dan lugar a herencia mendeliana. Este tipo de investigación nos permitirá en el futuro calibrar las posibilidades
que tiene cada persona de padecer las enfermedades más frecuentes y así poder tomar decisiones sobre el estilo de vida que se quiere llevar más informadas. Además, la identificación de loci
y alelos que confieren susceptibilidad o resistencia a padecer una enfermedad nos permitirá conocer su fisiopatología más en detalle.
❤️ Tumor: acumulación de células derivadas de una original que ha proliferado de forma independiente de estímulos externos.
Pueden ser benignos y malignos. Hay entre estos dos tipos varias diferencias aparentes desde el punto de vista morfológico. Las más importantes son:
Los tumores benignos se parecen mucho, o incluso son idénticas, a las del tejido de donde se ha derivado. Con características funcionales similares.
Por ejemplo, un tumor benigno derivado de un órgano endocrino sigue siendo capaz de producir hormona, se llama tumor diferenciado.
Los tumores malignos suelen estar desdiferenciados (las células son diferentes a su tejido original). Cuanto más desdiferenciado está un tumor, más agresivo suele ser su comportamiento.
Las células presentan por lo menos otras dos características visibles al microscopio, que las diferencian de las células normales o benignas:
Pleomorfismo. Los núcleos son grandes en relación con el citoplasma. Además son hipercromáticos (esto es, tienen demasiado ácido nucleico), y de formas variables y
extrañas.
Atipia: se ven muchas mitosis, que además presentan formas raras, como número anormal de cromosomas, distribución anormal de los mismos entre las células hijas, etc.
Los tumores benignos están perfectamente delimitados del tejido normal que les rodea. Sus células forman una masa compacta claramente separada del resto.
Muchas veces incluso hay una cápsula fibrosa rodeando al tumor, lo que lo hace especialmente fácil de extirpar.
Por el contrario, las células del tumor maligno infiltran el tejido del que están rodeados, y es muy difícil separar tumor de tejido normal. Además, los tumores malignos pueden metastatizar.
❤️ Metastatización: capacidad de un tumor maligno de diseminarse hacia sitios remotos del organismo y formar tumores satélite alejados del tumor original.
La existencia de metástasis (tumores satélite) implica que incluso si logramos extirpar un tumor maligno con todas las células infiltrantes, podemos no curar al paciente.
Los tumores benignos se suelen nombrar utilizando como raíz la del tejido del que se ha producido, seguida del sufijo –oma.
Los tumores malignos llevan el sufijo –sarcoma si son de origen mesenquinal, y –carcinoma si son epiteliales.
Esta nomenclatura no siempre se cumple. Por ejemplo, el pólipo es un tumor benigno de la mucosa intestinal, mientras que el tumor maligno derivado de células linfoides no se llama linfosarcoma
sino linfoma.
La senescencia se ha estudiado sobre todo en células en cultivo. Las células derivadas de tumores son capaces de dividirse indefinidamente en cultivo sin entrar nunca en
senescencia, y se dice que están inmortalizadas. Para que un cáncer aparezca, las células que lo constituyen deben evadir el mecanismo de senescencia y convertirse en inmortales. De un grupo
de células precancerosas, la célula que sufra alguna mutación que le permita evadir la senescencia podrá multiplicarse muchas más veces que sus vecinas y sus descendientes acabarán
constituyendo toda la población tumoral.
Una combinación de factores de crecimiento adecuada para que un tipo concreto de célula se divida suele producir varias señales intracelulares en la célula de la que se trate, lo que hace que
esta célula se divida. En cambio, la señal mitogénica independiente de una célula cancerosa muchas veces no es tan amplia. Una mutación que evite la apoptosis haría que la célula que la
sufriera pudiera dividirse sin control en respuesta a una mutación mitogénica.
Las células de un tumor incipiente suelen sufrir de hipoxia en algún momento de su evolución. Las células que no entren en apoptosis en estas circunstancias estarán en ventaja sobre las que
sí la sufran.
Si una célula sufre un daño grande en su DNA, suele entrar en apoptosis. Si una célula precancerosa recibe este tipo de daño y no muere, quedará con un buen número de mutaciones en su
genoma. Si las mutaciones afectan a genes que confieren características cancerosas a la célula, esa célula estará en ventaja selectiva respecto a las que sí sufran apoptosis cuando reciben
daño en el DNA.
Muchas células tumorales presentan alteraciones en genes que codifican proteínas que intervienen en el proceso. Por ejemplo, la proteína Bcl‐2, que impide la salida de citocromo c de la
mitocondria y por tanto la activación de caspasas, está sobreexpresada en varios tipos de cáncer.
Angiogénesis sostenida
Muchas acumulaciones de células precancerosas son incapaces de inducir la formación de nuevos vasos que les lleven irrigación, a pesar de que las células del interior de la
acumulación sean hipóxicas. Muchos tumores por tanto tienen que adquirir la capacidad de inducir angiogénesis para poder sobrepasar un tamaño crítico. Los tumores capaces de inducir
angiogénesis expresan moléculas angiogénicas, como VEGF y FGF. Hoy día se están desarrollando terapias anticancerosas basadas en la inhibición de la
angiogénesis, en la creencia de que si impedimos la formación de nuevos vasos por parte del tumor, lograremos asfixiar a las células de las acumulaciones que superen un cierto tamaño crítico.
Inestabilidad genómica
Una célula y sus descendientes tienen que acumular muchas mutaciones para dar lugar a un cáncer. Es muy improbable que todas estas mutaciones ocurran en el tiempo que dura una vida
humana en una célula normal, porque hay todo un conjunto de mecanismos que aseguran que la tasa de mutaciones sea mínima. El simple hecho de que exista cáncer en una proporción bastante
alta de la población humana indica que las células cancerosas tienen una susceptibilidad grande a la acumulación de mutaciones. Las células cancerosas tienen alterados muchos de los
mecanismos de preservación de la integridad de su DNA, lo que hace que acumulen mutaciones con mucha más velocidad que las células normales. Esta característica es especialmente
importante, porque es la que permite que las células cancerosas adquieran las otras cinco.
Además de lo anterior, la célula cancerosa sigue teniendo tendencia a acumular mutaciones después de que el cáncer ya está constituido. Esto es importante en la resistencia de muchos cánceres
a agentes anticancerosos. Gracias a su inestabilidad genómica, estas células han logrado acumular mutaciones que les confieren ventaja
selectiva en las nuevas circunstancias a las que se han visto sometidas, que en este caso consisten en la presencia de un agente quimioterápico anticanceroso.
Muchos tumores producen síndromes paraneoplásicos, que son efectos muy específicos del tumor que ocurren a distancia de la masa tumoral. A veces se producen por secreción inadecuada de
hormonas por las células tumorales. Otras veces por una respuesta inmune al tumor, que no sólo no acaba con él, sino que produce síntomas
adversos.
Protooncogenes
Algunos genes codifican proteínas que estimulan alguna de las características que acabamos de ver son propios de las células tumorales. Existen proteínas que inducen proliferación, protegen de
apoptosis, inducen angiogénesis, etc. Normalmente la acción de estas proteínas está muy regulada. Sin embargo, se puede producir una mutación en su gen que haga que la proteína que codifica
no responda a la regulación negativa habitual, y la proteína producirá las acciones arriba mencionadas en situaciones inapropiadas es decir, la mutación habrá superactivado a la proteína. Esto es
justamente lo que sucede en las células cancerosas.
Por lo tanto, la superactivación de este tipo de genes hará que la célula donde ocurra adquiera las características propias de una célula tumoral. Las versiones mutadas de este tipo de genes
pueden inducir rasgos propios de células tumorales en células a las que se introduzcan, y por eso se llaman oncogenes, que viene a significar genes cancerígenos. Las versiones normales de
estos genes se pueden considerar precursoras de oncogenes, y se han llamado protooncogenes, aunque en su funcionamiento normal no tengan nada que ver con el cáncer. La mutación que
tiene que sufrir un protooncogén para convertirse en un oncogén tiene que ser activadora. La mayoría de las mutaciones que sufre un gen o no tienen ningún efecto sobre la función de la proteína
que codifica o, más normalmente, la inactivan.
Hay muy pocas mutaciones capaces de superactivar una proteína, y tienen que afectar a algún aminoácido en concreto que medie la regulación habitual de la proteína, o a un dominio inhibitorio de
la misma. Esto en principio hace muy difícil que un protooncogén se convierta en oncogén. Debería sufrir una mutación muy concreta para que esto sucediera. Sin embargo, de los dos alelos del
protooncogén que contienen todas las células, sólo uno tiene que sufrir una mutación para que la célula adquiera la
característica tumoral que confiere el oncogén. Esto es distinto a lo que ocurre con los genes supresores de tumores, y hace más fácil la adquisición de la característica humoral.
Ras es un protooncogen, siendo la versión mutada un oncogen. Ras es un gen que codifica una proteína importante en la transmisión de la señal mitogénica de los factores
de crecimiento al núcleo de la célula.
Bcl‐2 es una de las proteínas que inhiben la salida de citocromo c de la mitocondria. Las células que sobreexpresen Bcl‐2 están por tanto protegidas de apoptosis. Existen
cánceres donde Bcl‐2 está sobreexpresado, lo que hace que sus células no entren en apoptosis en circunstancias en las que deberían entrar. Bcl‐2 es por tanto un protooncogén, y su
sobreexpresión o expresión inadecuada lo convierten en un oncogén.
Cuando sufren una mutación inactivante, la célula adquirirá alguna de las características tumorales. Las versiones normales de estos genes muchas veces pueden revertir estas características
cuando se introducen en una célula tumoral, por lo que se llaman genes supresores de tumores.
Las mutaciones que sufren los genes supresores de tumores sólo tienen que inactivar a la proteína. Esto lo consiguen muchas más mutaciones que la superactivación. Por otro lado, es necesario
que los dos alelos del gen estén mutados para que la célula adquiera la característica, porque la proteína procedente de uno de los dos alelos suele ser suficiente para inhibir la característica
tumoral.
Rb es un gen que codifica una proteína (RB), que inhibe la transcripción de genes necesarios para la síntesis de DNA. Su falta induce dos rasgos característicos de una
célula tumoral, la proliferación en ausencia de señales externas, y la evasión de la senescencia. p53 es un gen que codifica la proteína del mismo nombre. En una célula normal, p53 está a niveles
muy bajos. Cuando una célula se encuentra en una situación que conlleve un riesgo de que se convierta en cancerosa aumentan los niveles de proteína p53. p53 es un factor de transcripción que
induce una serie de genes, entre ellos muchas veces genes proapoptóticos que hacen que la célula entre en muerte celular programada. Si falta p53 la célula no entrará en apoptosis y además
tenderá a acumular mutaciones con más facilidad que una célula normal. Así, la falta de p53 da lugar a dos características propias de una célula tumoral, una de ellas de gran importancia, la de
inestabilidad genómica.
❤️ Grado: estimación de la agresividad del tumor en base a su apariencia microscópica. Se suelen clasificar en grados I, II, III y IV, en orden de anaplasia creciente, utilizando criterios
morfológicos que varían con el tipo de cáncer.
Estados o etapas
La etapa de un cáncer se basa en el tamaño del tumor primario, propagación a ganglios linfáticos adyacentes, y presencia o ausencia de metástasis. Los sistemas de clasificación que se utilizan
son:
Sistema AJC (American Joint Committee). clasifica a los cánceres en etapas de 0 a IV, incorporando el tamaño del tumor primario, la afectación de ganglios y la presencia o no de metástasis
aparentes.
El principal factor de riesgo para padecer cáncer es un factor inevitable: la edad, debido a la acumulación de mutaciones y de otros factores de riesgo. Sin embargo, puede
padecerse a cualquier edad. Los cánceres pediátricos se dan igual en niñas y niños.
Radiación UV: toda la población está expuesta a ella, pero principalmente las zonas occidentales debido a la piel clara.
Alcohol
Mala alimentación: dietas hipergrasas, déficit en frutas y verduras. La obesidad es un factor de riesgo a tener en cuenta.
Exposición al radón
Agentes infecciosos
Carcinógenos
Agente natural o artificial que incrementa la frecuencia de mutación. Se dividen en tres grupos:
Carcinógenos químicos: tabaco, dieta, alcohol… Cuantitativamente es el grupo más importante; el tabaco y la dieta son responsables del 50-60% de los cánceres de Occidente.
Carcinógenos físicos: radiaciones (gas radón, rayos X, rayos UV, isótopos radiactivos). Son responsables de muchos casos de leucemia y tumores tiroideos.
Virus de la hepatitis B (VHB): la hepatitis crónica desemboca en cirrosis y acaba produciéndose un hepatocarcinoma.
Virus del papiloma humano (VPH): provoca cáncer de cuello de útero. Ya hay vacuna.
Elicobacter pilory: provoca gastritis, que puede evolucionar a úlcera gástrica y desembocar en cáncer gástrico.
Existen dos entidades, la IARC (Agencia Internacional par la Investigación del Cáncer) y la CEE (Comunidad Económica Europea), que se dedican a elaborar listas de sustancias cancerígenas,
mutagénicas y teratogénicas. La IARC clasifica las sustancias cancerígenas en tres grupos:
Grupo 1: procesos industriales, compuestos químicos o grupos de ellos que son cancerígenos para las personas.
Grupo 2: productos clasificados como probables carcinógenos para el ser humano. Este grupo se divide en:
En Japón y el Sudeste Asiático predomina el cáncer gastroesofágico. Esto puede deberse a la dieta asiática (carne y pescado crudo, especias agresivas…).
La supervivencia en cáncer de pulmón es muy baja, en torno al 10-12%. Es el cáncer que causa más mortalidad. Cuando se habla de supervivencia en cáncer, se refiere al
porcentaje de personas diagnosticadas de cáncer que sobreviven tras 5 años. Los tumores ligados al sexo se dan en órganos directamente relacionados con el dimorfismo
sexual (próstata y mama); la supervivencia de estos cánceres es bastante favorable: en torno al 60-70%.
No tiene sentido referirse al cáncer como una única entidad patológica, es más de una enfermedad, ya que hay alrededor de 200 tipos de cáncer.
En la mayoría de los casos, el factor ambiental tiene mucho más peso que el factor genético: la mayoría de los cánceres son esporádicos, debidos a factores ambientales.
Los cánceres familiares están asociados a adherencia de genes de susceptibilidad fuerte, por lo que a pesar de que hay cánceres debidos a agregación familiar el cáncer no es una enfermedad
hereditaria. Tampoco es una enfermedad contagiosa, aunque en algunos casos pueda estar causado por agentes infecciosos.